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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

Prescribir películas para entender el trastorno del espectro autista

Terapia cinematográfica
en la infancia y adolescencia


J. González de Dios

Jefe de Servicio de Pediatría. Hospital General Universitario de Alicante. Profesor del Departamento de Pediatría. Universidad Miguel Hernández. Alicante.
Autor del proyecto “Cine y Pediatría”

 

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 272.e1 – 272.e9

Pediatría Integral inicia esta nueva sección para poner en relación la ciencia (pediátrica) con el arte (cinematográfico), y hacer del séptimo arte un instrumento más para cimentar la arteterapia en nuestro día a día. El objetivo, es prescribir películas de cine que todo pediatra pudiera ver para mejorar en ciencia y conciencia en nuestra práctica clínica habitual, tanto en temas médicos como sociales. Prescribir películas argumentales bajo la observación narrativa para extraer todas las emociones y reflexiones posibles. Para ser mejores médicos pediatras. Y, quizás, por qué no, para ser mejores personas.

 


Prescribir películas para entender el trastorno del espectro autista

El trastorno del espectro autista (TEA), la diversidad a conocer, entender e integrar

En nuestra previa entrega de esta serie de Terapia cinematográfica de la revista Pediatría Integral nos enfocamos en prescribir películas para entender los trastornos del neurodesarrollo(1), grupo heterogéneo de entidades que se manifiestan en periodos tempranos de la niñez y que impactan significativamente en el funcionamiento personal, social y académico. Y esta heterogeneidad de entidades se manifiesta en los siete grupos de trastornos del neurodesarrollo que describe el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales en su quinta edición (DSM-V): 1. Discapacidad intelectual, 2. Trastornos de comunicación, 3. Trastorno del espectro autista (TEA), 4. Trastorno de atención con hiperactividad (TDAH), 5. Trastornos específicos del lenguaje, 6. Trastornos motores y 7. Trastornos de tics.

Y, dentro de todos los trastornos del neurodesarrollo, ya comentamos entonces que el autismo adquiere una especial importancia, tanto por lo mucho que se conoce como por las preguntas que aún genera y las respuestas pendientes de contestar. Una entidad sobre la que se conoce mucho y, posiblemente, se desconoce mucho más. Estos cambios en la comprensión de esta compleja entidad se reflejan en la propia clasificación del DSM, y las diferencias patentes entre su versión IV (año 1994) y su versión V (año 2013).

• En el DSM-IV, con un enfoque más categorial, se definía el autismo como trastorno generalizado del desarrollo (TGD), con 5 subtipos: el trastorno autista, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil, el TGD no especificado y el síndrome de Rett.

• En el DSM-V, con un enfoque dimensional, se han sustituido cuatro de aquellos subtipos (trastorno autista, síndrome de Asperger, trastorno desintegrativo infantil y TGD no especificado) por la categoría general TEA. El síndrome de Rett ya no forma parte de este sistema de clasificación. Y especifica varios niveles de gravedad en los síntomas, así como el nivel de apoyo necesario:

– Con o sin déficit intelectual acompañante.

– Con o sin deterioro del lenguaje acompañante.

– Asociado a una afección médica o genética, o un factor ambiental conocidos.

– Asociado a otro trastorno del neurodesarrollo, mental o del comportamiento.

La conceptualización de los TEA en el DSM-5 es híbrida, con una aproximación primero categorial y luego dimensional, con unos factores clínicos como el lenguaje y el cociente intelectual que influyen en la presentación clínica, pero no definen el diagnóstico.

A día de hoy no se conoce el origen del autismo, pero se sabe que es genético y que determinados factores ambientales (ciertas características de los progenitores o eventos perinatales) contribuyen al desarrollo y evolución de la condición. No existen marcadores biológicos, por lo que el diagnóstico es clínico. En Europa, se estima que el autismo se presenta en el 1 % de la población; según esto, se puede deducir que en España puede haber casi medio millón de personas con autismo(2).

El autismo se presenta de manera diferente en cada persona, pero todas comparten, con mayor o menor intensidad, dificultades en el desarrollo de las habilidades sociales y comunicativas y presentan un comportamiento inflexible y con intereses repetitivos.

• En relación con las relaciones sociales, las personas con autismo pueden tener dificultades para: desenvolverse en determinadas situaciones sociales y comprender las reglas sociales “no escritas”; entender las emociones, deseos o intenciones de otras personas y utilizar este conocimiento en la interacción social; expresar emociones de forma ajustada a la situación.

• En relación con las habilidades de comunicación, las personas autistas pueden tener dificultades para: comprender ciertos mensajes que se transmiten de forma verbal o el significado no literal del lenguaje (bromas, chistes, metáforas, ironías o dobles sentidos); interpretar correctamente la comunicación no verbal (contacto ocular, gestos, postura corporal o expresiones emocionales); identificar los temas que son adecuados en función del contexto o del interés de la persona con la que se habla; utilizar un lenguaje ajustado a la situación, empleando en ocasiones expresiones excesivamente formales o una entonación inusual.

• En relación con las dificultades para responder de manera flexible a las demandas de los diferentes contextos sociales, puede manifestarse en: resistencia a cambios en la rutina o en el entorno, aunque sean mínimos; necesidad de apoyo para saber cómo enfrentarse a situaciones desconocidas; disposición de un repertorio limitado de intereses, muy intensos y específicos; patrones de comportamiento rígidos y repetitivos.

• Además, algunas personas con TEA presentan alteraciones en el procesamiento de los estímulos sensoriales mostrando, en ocasiones, hiper o hipo reactividad a los mismos. Esto se puede manifestar en: malestar intenso ante determinados sonidos, olores, luces, sabores o texturas específicas, que pueden pasar desapercibidos o no incomodar a otras personas; interés inusual en aspectos sensoriales del entorno, como insistencia por oler o tocar determinadas cosas o fascinación por luces y objetos brillantes o que giran; indiferencia aparente al dolor o a la temperatura; búsqueda de estimulación mediante actividad física, como balancearse, girar sobre sí misma o saltar repetidamente.

En realidad, tener autismo implica una forma diferente de procesar la información y de comprender el mundo que nos rodea y esto se traduce en una serie de capacidades que presentan las personas con esta condición: meticulosidad y atención por los detalles; sinceridad y honestidad; conocimiento exhaustivo sobre temas muy específicos de su interés; buenas competencias en tareas rutinarias, mecánicas y repetitivas; procesamiento lógico de la información; respeto y cumplimiento de las reglas establecidas.

Estas son algunas de las enseñanzas que hemos ido aprendiendo de la gran diversidad de personas con autismo que conviven con nosotros, en nuestras familias, entornos educativos o laborales, en la sociedad. Y a las que hay que conocer, respetar e integrar en su diversidad. Y las anteriores son algunas de las enseñanzas que la web de la Confederación Autismo España(3) difunde en sus redes.

Historias “de cine” sobre autismo, entre el mito y la realidad

Proponemos un pequeño viaje por diferentes protagonistas con TEA, bien como síndrome de Asperger, síndrome de Kant u otras variedades de este amplio espectro de personas con características relativamente comunes y capacidades diferentes. Todas ellas son historias extraordinarias que saltan a la gran pantalla para devolvernos diferentes visiones de la realidad sanitaria, personal, familiar y social del mundo de estas entidades, donde se mezcla realidad y, en ocasiones, mitos. Que el cine sea un entorno de debate para cada día poder conocer un poco más y mejor a este espectro de personas diversas, distintas y excepcionales que se agrupan bajo el término de TEA.

De cada película ofreceremos una breve ficha de la película y nuestro protagonista, destacaremos las emociones y reflexiones que podremos extraer, y extraeremos algunas frases “de cine” para el recuerdo que se derivarían de “prescribir” esa película.

Ya hemos abordado este tema hace tiempo(4), y hoy proponemos un pequeño viaje al TEA a través de 7 películas argumentales. Estas películas son, por orden cronológico de estreno:

• Ángeles sin paraíso (A Child is Waiting, John Cassavetes, 1963)(5), para debatir sobre la enseñanza a menores con diversidad funcional.

Mater amatísima (José Antonio Salgot, 1980)(6), para reconocer lo que puede suponer la simbiosis de una madre con el autismo de su hijo.

Ben X (Nick Balthazar, 2007)(7), para no olvidar el auge del acoso escolar en alumnos con trastorno del espectro autista.

Mary and Max (Adam Elliot, 2009)(8), para entender el mundo de las personas con síndrome de Asperger.

María y yo (Félix Fernández de Castro, 2010)(9), para reivindicar en primera persona el valor de la diferencia, y de esta diferencia en las personas con autismo.

La sonrisa verdadera (Juan Rayo, 2015)(10), para empaparse del valor de los cuidadores de estas personas con autismo, principalmente la familia.

Especiales (Hors nome, Olivier Nakache y Eric Toledano, 2019)(11), para reconocer la problemática social frente al autismo grave.

Siete películas argumentales desde el séptimo arte para adentrarnos con sentido y sensibilidad, con ciencia y conciencia, en el mundo de las personas con TEA, y donde deseamos que cada vez se refleje más su realidad y menos otros mitos.

Prescripción 1. Ángeles sin paraíso (John Casavetes, 1963)

Ficha técnica

Título: Ángeles sin paraíso. Título original: A Child is Waiting.

Dirección: John Cassavetes. País: EE.UU. Año: 1963.

Duración: 102 min. Género: Drama.

Reparto: Burt Lancaster, Judy Garland, Gena Rowlands, Stenve Hill, Bruce Ritchey.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Reuben (Bruce Ritchey), es un niño de 12 años con trastorno del espectro autista que llega a un internado educativo para niños con capacidades diversas.

Frases de cine

“¿Sabe algo de esta clase de niños?… Trabajar aquí no es caridad, es un trabajo duro y exigente. Y pocas personas están preparadas para ello. Los niños responden a la música. Si quiere intentarlo, puede hacerlo. ¿Conoce el sueldo?”.

“Aquí, los niños se dividen en tres categorías: educables, adiestrables y totalmente inadaptables”.

“¿Qué es normal? Lo normal es relativo… ¿Qué mediría antes para decidir su vida?, ¿su cociente intelectual o sus necesidades?”.

Síntesis argumental

Una nueva película alrededor de la docencia, en este caso alrededor de un internado infantil de pacientes con deficiencia mental y diversidad funcional de muy diversa etiología, y donde apreciamos fenotipos característicos de síndrome de Down y otros síndromes genéticos con retraso mental (síndrome de Williams, síndrome de Klinefelter…), parálisis cerebral, autismo y otros trastornos del neurodesarrollo.

Allí llegan, casi al mismo tiempo, Jean (Judy Garland), una profesora de música con poca experiencia en la educación y menos en estas circunstancias, y el niño autista Reuben, y ambos se toman un especial cariño. Pero las normas y actitud del director, Dr. Clark (Burt Lancaster), ocasionará un enfrentamiento con Jean sobres los métodos educativos.

Emociones y reflexiones

Y estas actitudes entre director y educadora producirán un necesario choque, pero abrirán un espacio de discusión en los métodos formativos de la institución: ¿cómo se debe tratar y educar la diversidad funcional? En este sentido cabe recordar que el productor, Stanley Kramer, buscó que primara su tesis de que lo correcto con los niños especiales es tenerlos en una institución donde se socialicen con sus iguales y la cual se dedique particularmente a sus problemáticas; mientras que el director, John Cassavetes, defendía la idea de que los niños deben ser aceptados tal como son, pues su vida tiene un sentido y un significado, dado que la tragedia la creamos nosotros con la manera como interpretamos sus diferencias. Al final, la película logra contener las ideas de ambos, pero a buen seguro que hoy en día, seis décadas después, apostaríamos por la segunda tesis.

Prescripción 2. Mater amatísima (José Antonio Salgot, 1980)

Ficha técnica

Título: Mater amatísima. Título original: Mater amatísima.

Dirección: José Antonio Salgot. País: España. Año: 1980.

Duración: 110 min. Género: Drama.

Reparto: Victoria Abril, Julito de la Cruz, Jaume Sorribas, Consol Tura, Carme Contreras.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Juan (Julito de la Cruz) es un niño madrileño de 10 años con autismo grave.

Frases de cine

“En general los autistas son pacientes con un mundo propio… Las relaciones con las cosas y con los demás lo viven a su manera”.

“Deberías racionarle las caricias”.

“Quiero estar solo con mamá. Solo ella y yo y los electrones en mi cabeza…”.

Síntesis argumental

Una película de culto para darnos una visión diferente del autismo, que se fundamenta en una puesta en escena de planos muy fríos frente a planos muy intensos, con un uso vanguardista del sonido y la banda sonora de Vangelis. Y con un “tour de force” entre madre e hijo, Clara (Victoria Abril) y Juan (Julito de la Cruz, un autista real a quien va dedicada esta película, pero en la que el director explicaba la enfermedad de su propia hermana).

Es Mater amatísima una película muy dura, donde el espectador se enfrenta a un guión, a unas imágenes, a una música y a una historia realmente difícil, de ver y de comprender. Esas difíciles preguntas sin contestar ante el amor infinito de una madre con su hijo autista enfrentados al camino de la autodestrucción ante una sociedad que la deja sola… Y aparece la claustrofobia, la de la propia madre y la de los espectadores.

Emociones y reflexiones

Esta película se considera de culto, al ser una de las películas más arriesgadas de la época. Porque José Antonio Salgot, como director, y Bigas Luna, como guionista, aúnan esfuerzos para ofrecernos una relación maternofilial obsesiva (con el autismo real del hijo y el infringido en la madre soltera), una película algo asfixiante vista hoy con el paso del tiempo. Porque para esta madre no existe nada más en la vida que su hijo autista, en una lenta desintegración emocional en la que se va aislando del mundo exterior para dedicarse solamente a él… y ya es difícil identificar quien está más aislado del mundo.

Y las películas de culto frecuentemente se asocian con la polémica y por alguno (o los dos) motivos siguientes: por incluir ideas o temas notablemente controvertidos o por presentarlo de un modo alejado de los convencionalismos estéticos o narrativos. ¿Y por qué es cine de culto Mater amatísima? Al menos por los siguientes elementos: por su osadía formal y temática, por su lejanía del cine convencional y por su condición de cine maldito español. Una manera especial de aproximarse al autismo en una película estrenada hace más de cuatro décadas.

Prescripción 3. Ben X (Nic Balthazar, 2007)

Ficha técnica

Título: Ben X. Título original: Ben X.

Dirección: Nic Balthazar. País: Bélgica. Año: 2007.

Duración: 93 min. Género: Drama.

Reparto: Greg Timmermans, Marijke Pinoy, Laura Verliden, Pol Goosen, Titus De Voogdt.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Ben (Greg Timmerman), un adolescente belga de 17 años con síndrome de Asperger y sometido a acoso escolar.

Frases de cine

“Ben es un poco diferente de ti, y que del deplorable promedio de esta clase… Aparentemente es difícil aceptar a alguien un poco diferente”.

“Si quieres venganza, Ben, véngate”.

“Todo final es un principio”.

Síntesis argumental

Ben X fue la elegida en su momento por Bélgica para optar a los Premios de la Academia en la categoría Mejor película extranjera. Película muy especial, no solo por su personaje central, sino por el argumento y mezcla de temas: acoso escolar, autismo y juegos de rol. Está basada en la novela “Nothing was all he said” de Nic Balthazar, quien también asumió la dirección de la película, novela inspirada por la historia real de un chico con autismo que se suicidó debido al bullying que sufría por sus compañeros de clase.

Película repleta de contenidos médicos (un buen planteamiento en analepsis del camino que siempre lleva al diagnóstico de un hijo autista), aderezada con las reflexiones (entre filosóficas y poéticas) de su protagonista, en la que vamos descubriendo el acoso escolar que sufre Ben (un magnífico Greg Timmermans, en su debut en el cine), un adolescente catalogado como síndrome de Asperger y que carga con la cruz de ser el raro de su clase (“el niño de Plutón, el niño de Marte”), así como el favorito para las bromas y crueldades de los matones del instituto.

Como corresponde a una persona con personalidad autista, se nos muestra las dificultades de su día a día: desde sus relaciones familiares al simple acto de salir a la calle, pasando por intentar ser uno más en el instituto. Este aparente suplicio cede cuando llega al refugio de su habitación, se sienta delante del ordenador y surge el Ben amo y señor del juego online favorito de millones de adolescentes: se sumerge en el fantástico mundo de Archlord para escapar del acoso. Mediante este videojuego Ben logra mantenerse vivo, dejar de ser una víctima para convertirse en héroe. Y sobrevive con la inspiración de su heroína, una compañera del juego de rol que le acompaña en un entorno onírico.

Emociones y reflexiones

Ben-X nos atrapa ya desde las carátulas de inicio, con las imágenes del videojuego y un símil continuo entre el avatar héroe del videojuego y la vida real de un chico autista. El autismo se ha tratado desde muchos puntos de vista en el cine, pero esta visión tiene algo de especial. El título de la película hace referencia a la versión holandesa de la frase “(ik) ben niks”, que significa en español “(yo) no soy nada”. Y al menos nos deja dos reflexiones importantes: el problema del bullying asociado a las personas con capacidades diferentes, a los “raros” de la clase; y el papel de los videojuegos y juegos de rol en nuestra sociedad, y la distorsión de la realidad, una conducta autista casi infligida.

Prescripción 4. Mary and Max (Adam Elliot, 2009)

Ficha técnica

Título: Mary and Max. Título original: Mary and Max.

Dirección: Adam Elliot. País: Australia. Año: 2009.

Duración: 88 min. Género: Animación, claymation.

Reparto: Animación (Mary, Max).

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Mary (8 años, vive en Melbourne) y Max (44 años, vive en Nueva York), ambos con síndrome de Asperger.

Frases de cine

“Eres imperfecta, y yo también. Todos los humanos son imperfectos… Cuando era joven, quería ser cualquiera, menos yo mismo. Tendremos que aceptarnos, con defectos y todo, y nosotros no podemos elegir nuestros defectos; son parte de nosotros y tenemos que vivir con ellos. Sin embargo, podemos elegir a nuestros amigos. Las vidas de todos son como una larga acera; algunas están bien pavimentadas; otras, como la mía, tienen grietas”.

“Nº 1: encuentro el mundo muy confuso y caótico, porque mi mente es muy literal y lógica. Nº 2: me cuesta entender las expresiones faciales de la gente; cuando era más joven, hice un libro que me ayudaba cuando me confundía; aún tengo problemas para entender a algunas personas. Nº 3: tengo mala escritura, soy hipersensible, torpe y me puedo preocupar mucho. Nª 4: me gusta resolver problemas. Y Nº 5: tengo problemas para expresar mis emociones. Pero no me siento inútil, defectuoso o como si necesitase una cura; me gusta ser un “Aspi”. Sin embargo, hay una cosa que desearía cambiar: desearía poder llorar adecuadamente”.

“Desafortunadamente, los bebés no se encuentran en latas. Le pregunté a mi madre cuando tenía 4 años y me dijo que venían en huevos que ponían los rabinos. Si no eres judío, son puestos por las monjas católicas. Si eres ateo, son puestos por prostitutas sucias y solitarias. Así que de esta forma nacen los niños en Estados Unidos”.

Síntesis argumental

Película en claymation (plastilina en movimiento) que narra la relación epistolar durante 20 años de dos seres muy especiales (una niña y un hombre con síndrome de Asperger) que no se conocen.

Mary Daisy Dinkle es una niña de 8 años que vive en Melbourne (Australia) con su familia: un abuelo que sigue bañándose en agua helada para sentirse vivo; un padre que trabaja en una fábrica de té y pasa más tiempo con sus animales disecados que con su hija; y una madre con un alma complicada y con afición por el tabaco, el cricket y el jerez, y que siempre le dice a Mary que era un “accidente”. Mary adoraba los dibujos animados de los Noblets, su color favorito es el marrón y su comida favorita es la leche condensada azucarada (seguida de cerca por el chocolate). Y tiene un gallo llamado Ethel.

Max Jerry Horowitz es un hombre obeso de 44 años de origen judío que vive en Nueva York (Estados Unidos) y también le gustan los Noblets. Comparte su cuarto con un pez (Enrique VIII se murió y ahora es con Enrique IX), algunos caracoles (a los que ha puesto nombre de científicos famosos), un periquito, un gato y un amigo invisible (Mr Ravioli). Tiene problemas de sueño, ataques de ansiedad e intenta llevar una vida “simétrica”.

Un día, por cosas del azar, Max recibe una carta de Mary en la que le preguntaba si los niños en Estados Unidos vienen de latas de refresco (pues en Australia vienen de jarras de cerveza). A partir de ahí se establece una relación epistolar magnífica, brillante, como esa parte en que Max explica cómo le diagnosticaron el síndrome de Asperger y algunas características del mismo.

Emociones y reflexiones

Una película de animación que es un diamante bruto para entender el síndrome de Asperger a todas las edades. Una pequeña joya del séptimo arte para comprender parte del mundo de las personas con síndrome de Asperger.

Mary and Max atesora frases para enmarcar y pensamientos que dicen más que algunos libros de texto sobre el síndrome de Asperger, en imágenes y desde el respeto y la compresión.

Prescripción 5. María y yo (Félix Fernández de Castro, 2010)

Ficha técnica

Título: María y yo. Título original: María y yo.

Dirección: Félix Fernández de Castro. País: España. Año: 2010.

Duración: 80 min. Género: Documental.

Reparto: Documental (María Gallardo, Miguel Gallardo, May Suárez).

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: María, una adolescente española de 14 años con autismo.

Frases de cine

“En la vida real pasan demasiadas cosas en un instante, la gente habla todo el rato, se mueven muy deprisa, sus caras expresan emociones que a María le cuesta comprender y ella lo recibe todo a la vez de una manera confusa y agresiva. La única forma de defenderse es refugiándose en su universo, un sitio donde solo ella puede entrar y salir; bueno, también sus amigos imaginarios, esos con los que ella se ríe a carcajadas cuando nadie la ve. En ese sitio especial María encuentra protección en sus juegos repetitivos, con arena o con los papelitos, o simplemente viendo caer el agua. Gracias a esos momentos, María cambia la angustia que le provocan unas reglas que no entiende”.

“María era como una isla a la que no podíamos acercarnos más que de vez en cuando, cuando bajaba la marea… Ir con María es como ir con Madonna: todo el mundo la mira. Pero esas miradas a veces me molestan y otras me entristecen”.

“Por ejemplo, un día cualquiera de María: 08:15 horas, levantarse; 08:30, vestirse; 08:45, desayunar; a las 09:00, ir al cole; a las 14:00 horas, volver a casa; a las 17:00, al parque; a las 18:30, una merendola; a las 19:30, jugar con sus papelitos; a las 20:00, ducharse; a las 20:30, cenar; a las 21:00, lavarse los dientes y a la cama hasta el día siguiente”.

Síntesis argumental

Película documental que parte del galardonado cómic “María y yo”, publicado en 2007 por Miguel Gallardo, figura del cómic y la ilustración. El debutante Félix Fernández de Castro leyó la obra y fue quien la convirtió en un relato redondo y plásticamente atrevido con la mezcla de imagen, fotografía, dibujo y animación, sin dejar de conservar la esencia del cómic del que es fiel embajadora la película.

La película nos narra un hoy (el viaje de María y de su padre Miguel hacia Gran Canarias, en donde van a pasar las vacaciones en un resort) y un ayer (la evolución de María desde el nacimiento y los avatares para el diagnóstico del autismo, su tratamiento e integración social). Este documental aúna las pequeñas y grandes vivencias de María y Miguel (y también de su madre y familiares en Canarias) para acercarnos al autismo de una forma natural.

Tras años y años de médicos y diagnósticos frustrados, a los 8 años María fue diagnosticada como una niña autista. Y la película nos adentra en el mundo de María… y con ello en el mundo del trastorno del espectro autista, muy diferente entre cada persona, pero con algunos rasgos bastante comunes.

Emociones y reflexiones

Una película biográfica sin dramatismo donde un padre no reclama igualdad, sino que reivindica el valor de la diferencia (y también la diferencia en el TEA), lo que implica asumir las peculiaridades de cada uno y abandonar las metas imposibles.

Película documental digna heredera de ese cómic lleno de ternura que nos acercaba a la vida cotidiana de las familias con niños o niñas autistas.

Prescripción 6. La sonrisa verdadera (Juan Rayos, 2015)

Ficha técnica

Título: La sonrisa verdadera. Título original: La sonrisa verdadera.

Dirección: Juan Rayos. País: España. Año: 2015.

Duración: 82 min. Género: Documental.

Reparto: Documental (Sergio Aznárez Rosado, Juan Manuel Aznárez Rosado, Mari Ros Rosado Martínez, Juan Manuel Aznárez Chacón, Matilde Molina).

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Sergio Aznárez, es un chico de 29 años con ceguera desde el nacimiento y posterior desarrollo de autismo.

Frases de cine

“Sergio nació con una microftalmía severa. Tenía los ojos del tamaño de una cabeza de alfiler. Se los extirparon un poco antes de salir del hospital. Hasta entonces mi papel en la vida no había sido especialmente brillante, digamos. Y pensé que a lo mejor era un momento para mejorarlo. Pensé que realmente se podía ser feliz sin ver. Sentí un profundo dolor por mi hijo, por todo aquello que no iba a poder apreciar, por todo aquello que no iba a poder ver, por lo maravilloso que es la vida cuando ves. La infancia de Sergio se inició con una operación: tuvieron que ampliarle la cavidad orbitaria y hacerle una reconstrucción de párpados. Aquel momento fue muy doloroso, fue muy traumático. Sergio sufrió muchísimo y además se prolongó durante un año largo. Yo creo que en aquel momento surgió el autismo de Sergio. La primera infancia de Sergio fue muy difícil. Era un niño que estaba siempre asustado: le asustaban los espacios, fuera del entorno familiar, fuera de su círculo pequeñito de la casa, Sergio estaba muy asustado. Rechazaba los objetos, le hacían daño los sonidos, había que preverle de todo lo que sonara. Y todos los sonidos eran nuevos para él. Sin embargo, eran su fuente de información. Y era paradójico, pues a la par que le gustaba, le alteraban y le producían un pánico tremendo. Tenía unas crisis de pánico muy fuertes. Luego era un niño que movía mucho la cabeza y estaba ensimismado en su mundo. No quería realmente incluirse en el mundo real. Porque no le gustaba, porque le hacía daño, porque le agredía”.

“A los seis años descubrimos que era autista… Era autista y ciego y que iba a depender de mí toda la vida. Que el trastorno que tenía no tenía cura. Me sentí muy triste. Pero bueno, luego se me pasó. Lo olvidé, realmente. Y acepté una forma diferente de vivir y una forma distinta de ser feliz”.

“Dicen los especialistas que tener un hermano para un autista es lo mejor, porque le rompes su monotonía y su vida tan igual. La relación de Juanma con Sergio ha sido siempre maravillosa…”.

Síntesis argumental

Esta película es todo un viaje al autismo. Un viaje real de dos hermanos que recorren 1.300 km en tándem en bicicleta desde Cuenca a Marruecos, a una recóndita aldea del Atlas marroquí. Pero también un viaje personal que es una novela, una película y una web y que lleva por título “La sonrisa verdadera”.

La novela “La sonrisa verdadera” ha sido galardonada con el premio Feel Good a novelas optimistas, que nos dicen que vale la pena seguir pedaleando en la vida. La historia de Sergio Aznárez Rosado, quien nació ciego y, cuando quiso sentir y reconocer su entorno, el autismo se lo hizo todavía más difícil. La vida no se lo puso fácil, pero fue sumamente generosa al darle el mejor de los hermanos, Juanma, un muchacho alegre, vital y emprendedor, quien junto con Sergio se embarcó en un emocionante viaje que se ha convertido en el reto de sus vidas. Pero, curiosamente a lo que suele ser habitual, esta novela, que se publicó en el año 2017, fue posterior a la película. Porque fue en el año 2015 cuando se estrena la película La sonrisa verdadera, película documental dirigida por Juan Rayos, un director con experiencia detrás de la cámara y con ese grado de sensibilidad necesario para esta aventura llena de matices. El camino fue duro, pero no hay duda de que en esta familia son buenos ciclistas y como nos dicen, no solo tienen piernas fuertes, sino sonrisa musculosa.

Emociones y reflexiones

Esta película (y la historia que le acompaña) nos enfrenta al viaje (físico y emocional) alrededor de la discapacidad (o las capacidades diferentes, como hoy preferimos llamarlas), con una mezcla de películas que ya forman parte de la familia de Cine y Pediatría: desde Todos los caminos (Paola García Costas, 2018)(12), también una “road movie” a dos ruedas a favor del síndrome de Rett, a Mundo pequeño (Marcel Barrena, 2012)(13), ese viaje a las antípodas de la Tierra de un joven parapléjico en silla de ruedas.

Viajes que son verdaderos ejemplos de vida y de superación. Viajes con una sonrisa, con la sonrisa verdadera. Y el resultado de aquel viaje es un viaje a la mirada vacía de un autista ciego que nos enseña así su mundo, tan verdadero y mágico como el desierto al que se dirigen.

Prescripción 7. Especiales (Olivier Nakache y Eric Toledano, 2019)

Ficha técnica

Título: Especiales. Título original: Hors normes.

Dirección: Olivier Nakache, Eric Toledano. País: Francia. Año: 2019.

Duración: 108 min. Género: Drama basado en historias reales.

Reparto: Vicent Cassel, Reda Kateb, Aloïse Sauvage, Hélène Vincent, Frédéric Pierrot.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Joseph, Valentin, y muchos más niños, adolescentes y jóvenes adultos de París afectos de autismo grave (y otros trastornos del neurodesarrollo y psiquiátricos).

Frases de cine

“Llévenselos a todos, pero a todos. Y de corazón les deseo buena suerte”.

“El mundo se divide en dos partes: los que ya no te ven ni te oyen; y los otros, y estos no abundan”.

“Esa asociación responde ante casos urgentes. Acepta pacientes que la sociedad margina o sin perspectivas de mejora”.

Síntesis argumental

Cine de denuncia social en una historia con vocación de documental, basada en hechos reales alrededor de una organización parisina sin ánimo de lucro, La Voz de los Justos, con dos orientaciones complementarias: en una se vela por 40 niños y jóvenes con graves trastornos del neurodesarrollo (especialmente autistas extremos), en otra se forman jóvenes marginados en riesgo de exclusión social para que sean cuidadores de casos extremos de autismo.

Especiales nos introduce en la relación de sus promotores, Bruno (Vicent Cassel) y Malik (Reda Kateb), un judío y un musulmán que intentan lograr la integración de dos grandes grupos de desheredados sociales muy especiales: las personas con afecciones mentales graves y los jóvenes inadaptados.

Emociones y reflexiones

Ser espectadores de una realidad dura, la del dilema de qué hacer con aquellas personas con autismo grave (u otras patologías neuropsicológicas) que nadie se compromete a cuidar. Y todo ello en una película que nos habla de la discapacidad y de la capacidad, de la diversidad y de la igualdad, de la convivencia entre personas de diferentes credos y orígenes y que construyen la pluralidad de nuestra sociedad actual.

Una obra que visibiliza lo invisible y que da la voz al autismo y a quienes trabajan por ello.

Colofón a las películas para entender los trastornos del espectro autista

El cine nos propone un viaje hacia diferentes protagonistas con TEA, amplio espectro de personas con características relativamente comunes y capacidades diferentes. Porque las personas con TEA son parte de este mundo, no un mundo aparte… y su amplio espectro comprende desde el autismo de bajo funcionamiento (o autismo de Kanner) al autismo de alto funcionamiento y síndrome de Asperger. Y cada día 2 de abril, el Día Mundial de Concienciación del Autismo ilumina de azul el mundo y pone el foco en tres aspectos esenciales: 1) la variabilidad dentro del espectro del autismo (iguales, pero diferentes), 2) la singularidad y especificidad (derribar estigmas y falsas creencias, comprender y valorar a las personas autistas), y 3) el sentido de pertenencia (orgullo y apoyo frente al rechazo).

Y de nuevo el cine hace visible lo invisible, y aparte de las siete películas referidas (siempre es difícil hacer una selección), podemos enumerar otros films ya analizados en el proyecto Cine y Pediatría y desde diferentes nacionalidades: Rain Man (Barry Levinson, 1988)(14), Paraíso oceánico (Haiyang tiantang (Ocean Heaven), Xue Xiaolu, 1998)(15), Un viaje inesperado (Miracle Run, Gregg Champion, 2004)(16), Locos de amor (Mozart and the Whale (Crazy in Love), Petter Naess, 2005)(17), El niño de Marte (Martian Child, Menno Meyjes, 2007)(18), Mi nombre es Khan (My Name Is Khan, Karan Johar, 2010)(19), Abel (Diego Luna, 2010)(20), Tan fuerte, tan cerca (Extremely Loud and Incredibly Close, Stephen Daldry, 2011)(21), A cielo abierto (À ciel ouvert, Mariana Otero, 2013)(22), Diecisiete (Daniel Sánchez Arévalo, 2019)(23), Siempre contigo (Here We Are, Nir Bergman, 2020)(24), entre otras.

Bibliografía

1. González de Dios J. Terapia cinematográfica (6). Prescribir películas para entender los trastornos del neurodesarrollo. Pediatr Integral. 2024; XXVIII: 203.e1-e8. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2024-05/prescribir-peliculas-para-entender-los-trastornos-del-neurodesarrollo/.

2. Espín Jaime JC, Cerezo Navarro MV, Espín Jaime F. Lo que es trastorno del espectro autista y lo que no lo es. An Pediatr Contin. 2013; 11: 333-41.

3. Web Confederación Autismo España. Disponible en: https://autismo.org.es/.

4. González de Dios J, Palazón Azorín A, Javaloyes Sanchís A. Los trastornos del neurodesarrollo son “de cine”… y quedan muchos guiones por escribir. Rev Pediatr Atención Prim. 2020; 22: e81-e104.

5. González de Dios J. Cine y Pediatría (743). “Ángeles sin paraíso” debaten sobre la enseñanza de menores con diversidad funcional. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2024/03/cine-y-pediatria-743-angeles-sin.html.

6. González de Dios J. Cine y Pediatría (376). “Mater amatísima” y el dilema del cine de culto. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/03/cine-y-pediatria-376-mater-amatisima-y.html.

7. González de Dios J. Cine y Pediatría (67). El acoso escolar habla en todos los idiomas en “Klass” y “Ben-X”. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/04/cine-y-pediatria-67-el-acoso-escolar.html.

8. González de Dios J. Cine y Pediatría (70). “Mary and Max”, una joya en plastilina nos redescubre el mundo del síndrome de Asperger. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/05/cine-y-pediatria-70-mary-and-max-una.html.

9. González de Dios J. Cine y Pediatría (133). “María y yo”, documento sobre el autismo en primera persona. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2012/07/cine-y-pediatria-133-maria-y-yo.html.

10. González de Dios J. Cine y Pediatría (527). “La sonrisa verdadera” y el viaje verdadero al autismo. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2020/02/cine-y-pediatria-527-la-sonrisa.html.

11. González de Dios J. Cine y Pediatría (531). “Especiales” da la voz a la problemática social frente al autismo grave. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2020/03/cine-y-pediatria-531-especiales-da-la.html.

12. González de Dios J. Cine y Pediatría (471). “Todos los caminos” buscan a las princesas. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2019/01/cine-y-pediatria-471-todos-los-caminos.html.

13. González de Dios J. Cine y Pediatría (431). El “Mundo pequeño” puede ser muy grande. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2018/04/cine-y-pediatria-431-el-mundo-pequeno.html.

14. González de Dios J. Cine y Pediatría (131). “Rain man” o el síndrome del savant. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2012/07/cine-y-pediatria-131-rain-man-o-el.html.

15. González de Dios. Cine y Pediatría (379). “Paraíso oceánico”, poema dramático en azul dedicado al autismo. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/04/cine-y-pediatria-379-paraiso-oceanico.html.

16. González de Dios J. Cine y Pediatría (460). “Un viaje inesperado” del autismo al corazón. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2018/11/cine-y-pediatria-460-un-viaje.html.

17. González de Dios J. Cine y Pediatría (458). “Mozart y la ballena”, creando puentes en el TEA. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2018/10/cine-y-pediatria-458-mozart-y-la.html.

18. González de Dios J. Cine y Pediatría (309). “El niño de Marte”, elogio a la paternidad. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2015/12/cine-y-pediatria-309-el-nino-de-marte.html.

19. González de Dios J. Cine y Pediatría (21). “Mi nombre es Khan” y tengo síndrome de Asperger. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2010/06/cine-y-pediatria-21-mi-nombre-es-khan-y.html.

20. González de Dios J. Cine y Pediatría (41). “Abel” crítica la paternidad irresponsable. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2010/10/cine-y-pediatria-41-abel-critica-la.html.

21. González de Dios J. Cine y Pediatría (116). “Tan fuerte, tan cerca”… el drama del 11-S en la vida de un niño. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2012/03/cine-y-pediatria-116-tan-fuerte-tan.html.

22. González de Dios J. Cine y Pediatría (419). “A cielo abierto” se entienden mejor los trastornos psiquiátricos infantiles. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2018/01/cine-y-pediatria-419-cielo-abierto-se.html.

23. González de Dios J. Cine y Pediatría (562). “Diecisiete” deconstruye “Rain Man” desde la simplicidad. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2020/10/cine-y-pediatria-562-diecisiete.html.

24. González de Dios J. Cine y Pediatría (690). “Siempre contigo”, el padre y “el chico” israelíes. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2023/04/cine-y-pediatria-690-siempre-contigo-el.html.

 

Actualización bibliográfica
Grasa abdominal y riesgo de deterioro de la función pulmonar y asma en niños

 
Actualización bibliográfica

 

 

Grasa abdominal y riesgo de deterioro de la función pulmonar y asma en niños

Wu T, Karramass T, Jaddoe VWV, Klein S, Oei EHG, Duijts L. Abdominal fat and risk ofimpaired lung function and asthma in children: A population-based prospective cohort study. Pediatr Allergy Immunol. 2024; 35: e14079. Disponible en:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/pai.14079.

El asma y la obesidad son problemas de salud comunes con prevalencias crecientes en todo el mundo, y se sugiere una asociación entre las dos entidades. Los mecanismos detrás de la relación asma-obesidad no están completamente claros. En los niños, se ha sugerido que la obesidad puede resultar en un crecimiento desproporcionado entre el tamaño de los pulmones y el calibre de las vías respiratorias de los pulmones, lo que resulta en una disminución de la capacidad de las vías respiratorias y la obstrucción del flujo de aire, y la producción de citoquinas proinflamatorias por el tejido adiposo, lo que podría inducir inflamación de las vías respiratorias.

Estudios pediátricos recientes encontraron que la grasa corporal del tronco, medida por la relación cintura-cadera, sirvió para estudiar el asma relacionada con la obesidad infantil. Este estudio examina las asociaciones de la grasa subcutánea abdominal y la grasa visceral, evaluadas mediante resonancia magnética, independientemente del índice de masa corporal (IMC) del niño, con la función pulmonar y el asma a los 13 años, entre 2.877 niños que participaron en un estudio de cohorte poblacional. Además, examina el cambio en los depósitos de grasa abdominal entre las edades de 10 y 13 años en relación con los cambios en la función pulmonar y el asma en el mismo período.

Después del ajuste por factores de confusión y el índice de masa corporal del niño, un mayor índice de masa grasa subcutánea y visceral a la edad de 13 años, independientemente de estas medidas a una edad más temprana, se asociaron con FEV1, FEV1/FVC y FEF75 más bajos. Además, un aumento de la grasa subcutánea y visceral entre los 10 y 13 años se asoció con una disminución del FEV1, FEV1/FVC y FEF75 durante el mismo período. No se observaron asociaciones de depósitos de grasa abdominal con asma.

Este estudio concluye que los adolescentes con mayores cantidades de grasa subcutánea y visceral, independientemente de lo que hayan tenido a una edad más temprana y el índice de masa corporal, tienen un mayor riesgo de deterioro de la función pulmonar.

 

Grupo de trabajo de Actualizaciones
Bibliográficas de la SEPEAP

 

Fundamentos de investigación en Pediatría Clínica: aspectos teóricos y prácticos

Crítica de libros

 

 

Fundamentos de investigación en Pediatría Clínica:
aspectos teóricos y prácticos

Coordinador: Venancio Martínez Suárez
Patrocinado por: SEPEAP y Fundación Prandi.

 

Fundamentos de investigación en Pediatría Clínica: aspectos teóricos y prácticos

En este número de Pediatría Integral, en el enlace adjunto https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/libros/Libro_INVESTIGACION_PEDIATRIA_V-Mtnez_4.pdf, se puede acceder al cuarto módulo de la monografía. Bajo el título “PUBLICACIÓN DE LOS RESULTADOS”, los capítulos proporcionan al pediatra nociones sobre legalidad en investigación con población infantil y aspectos éticos, cuyo conocimiento es imprescindible para plantear cualquier estudio clínico.

El cuarto apartado “Publicación de los resultados” dedica tres capítulos a nociones tan interesantes y útiles para el investigador como el lenguaje a utilizar, las diferencias a tener en cuenta dependiendo de la forma de exposición del trabajo (póster, comunicación oral, artículo original), y un tema dedicado a cómo elegir la revista científica apropiada para el estudio.

 

 

Recomendaciones actuales sobre calzado infantil y mochila escolar

L. Jitendra Mulchandani
Regreso a las bases


L. Jitendra Mulchandani

Pediatría de Atención Primaria. CAP El Serral. Sant Vicenç dels Horts. Barcelona

Resumen

El dolor de espalda aumenta con la edad y su prevalencia en la adolescencia asociada a deformidad de la columna es elevada. Andar con la mochila con exceso de peso en la espalda puede causar cambios posturales con tendencia a la inclinación hacia adelante y al movimiento compensatorio de levantar la cabeza. Los pediatras deben conocer la importancia de la seguridad de la mochila escolar, contribuir a manejar los problemas asociados de forma adecuada y organizar programas educativos en los centros. Para la higiene de la postura es importante escoger correctamente zapatos y la mochila escolar. Tanto el exceso de peso llevado en las mochilas escolares como el uso de zapatos inadecuados suponen un riesgo para la salud.

 

Abstract

Back pain increases with age and its prevalence in adolescence associated with spinal deformity is high. Carrying a backpack with excess weight on the back can cause postural changes with a tendency to lean forward and a compensatory movement to lift the head. Pediatricians should be aware of the importance of school backpack safety, help to manage associated problems appropriately and organize educational programs in schools. For postural hygiene it is important to choose the right shoes and school bag. Both the excess weight carried in school bags and the use of inappropriate shoes pose a health risk.

 

Palabras clave: Mochila escolar; Calzado infantil

Key words: School backpack; Children´s footwear.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 266 – 268


OBJETIVOS

    Los pediatras deben conocer la importancia de:

    • La seguridad de la mochila escolar.

    • Contribuir a manejar los problemas asociados de forma adecuada.

    • Organizar programas educativos en los centros.

Recomendaciones actuales sobre calzado infantil y mochila escolar

Mochila escolar

Historia

Otizi hizo la primera mochila alrededor del año 3.000 a.C. con piel de animales.

En 1922, Lloyd Nelson inventó el “Trapper Nelson´s Indian Pack Board”, mochila de estructura rígida ideal para hacer senderismo(1). El nombre mochila parece estar derivado de latín mutilus, “mutilado”, “mocho”, por la costumbre de trasquilar a los jóvenes, y en Europa proviene de mochil (mozo de recados) que procede del vascomutil/motil (diminutivo motxil: muchacho, criado). El término mochila pasa de designar a una persona que hace recados a designar la prenda característica del mismo(2). En 1970, el estadounidense Bernard Sadow patentó una maleta con ruedas para desplazarse por los aeropuertos con más agilidad. A día de hoy, este invento ha evolucionado hasta el punto de que hay modelos que incluyen un diseño antirrobo y cargador portátil USB.

Introducción

El material escolar ha evolucionado, dejando atrás el tiempo en el que cada alumno llevaba su propio pizarrín y las tizas para escribir.

Las mochilas son convenientes para llevar el material necesario en la escuela. Pero, a la hora de comprarla, muchos padres prestan poca atención a su diseño, forma y peso. Algunos estudios revelan que los padres no son conscientes del peso y contenidos de la mochila de sus hijos o la manera de llevarla. Eso ha generado preocupación sobre los efectos secundarios del transporte prolongado o habitual de mochilas muy cargadas entre los niños en edad escolar, lo que ha motivado la investigación sobre la relación entre las mochilas pesadas y el dolor de espalda(3-5).

Factores contribuyentes a los problemas de espalda

• Hábitos de sedentarismo.

• Practicar deportes de alta intensidad.

• Trabajar con mobiliario inadecuado a la altura de los niños.

• Adoptar hábitos incorrectos, como mala postura al sentarse al utilizar el ordenador.

• Uso de las videoconsolas.

• Uso del teléfono móvil.

• Mantener una postura incorrecta en bipedestación y cuando se levanta la mochila del suelo.

Otros factores implicados son: inadecuado número de taquillas escolares, menos tiempo entre clases para acceder a las taquillas, llevar comida y equipo deportivo, instrumentos musicales y libros digitales.

A este respecto, surgieron las recomendaciones de la American Academy of Orthopedic Surgeons y de la OMS, que limitan llevar el peso de la mochila hasta un máximo del 10-15 % del peso corporal.

Recomendaciones para una buena elección(6)

• El tamaño de la mochila no debe ser más grande que el torso del niño y la anchura menor que la de los hombros.

• Debe haber tirantes para los hombros, anchos, acolchados y extensibles.

• El cinturón y la parte posterior deben ser acolchadas y la mochila debe poder abrocharse a la altura del abdomen o pecho.

• El material debe ser ligero y reflectante.

• Los compartimentos deben estar separados en el interior para un mejor reparto del peso.

Andar con mochilas de peso >15 % del peso corporal acentúa los cambios posturales y los dolores de espalda, hombros, cadera y rodillas.

Recomendaciones para los centros escolares

• Facilitar información sobre el uso correcto de las mochilas.

• Instalar taquillas para depositar el material.

• Cambio de aulas para realizar asignaturas diferentes.

• Mobiliario adaptable.

• Fomentar el ejercicio físico.

• Priorizar el uso de libros en fascículos con tapa blanda.

• Material de papel para escribir llevado en carpeta en vez de usar libretas individuales para cada asignatura y priorizar el uso de material digital.

• Utilizar recursos compartidos.

Recomendaciones para el uso correcto de la mochila(7)

• Usar los dos tirantes.

• Mantener la mochila alta y lo más pegada posible a la espalda regularizando los tirantes.

• Colocar los objetos más pesados al fondo y pegados a la espalda.

• Repartir el peso en los compartimientos interiores.

• Adoptar posición más erguida.

• Inspeccionar diariamente y retirar los objetos innecesarios.

• Al levantar la mochila debe hacerlo flexionando ambas rodillas.

• Llevar la mochila escolar en bicicleta con cinturón para evitar que se columpie o usar portaequipajes/alforjas.

• Usar mochilas con ruedas que lleven manillar ajustable y empujarla hacia delante con los dos brazos es una buena opción, pero dificulta subirla por las escaleras.

Calzado infantil

Historia

Antiguamente era muy común caminar descalzo y utilizar los zapatos únicamente en caso extremo (al salir de casa), para proteger los pies. Con el tiempo, el calzado se convirtió en un símbolo de estatus social. Inicialmente, la sandalia era la forma más usada de calzado. En la Edad Media, el zapato se elaboraba con colgajos o telas alternadas para proteger la piel y reforzar el pie para un mejor ajuste y eran muy poco funcionales. A partir del siglo xx, los zapatos evolucionaron rápidamente, con constantes cambios estilísticos y la aparición de diseñadores especializados (8).

Los niños necesitan usar zapatos cuando empiezan a caminar para proteger los pies de lesiones. Hasta entonces, los calcetines son suficientes para protegerles del frío.

En la actualidad, se recomienda que los niños anden descalzos en los interiores para favorecer el tacto sintiendo el suelo, fortalecer los músculos intrínsecos del pie y desarrollar su arco plantar.

Es muy importante que el calzado se adapte a la forma del pie y no al revés.

Recomendaciones para buena elección de zapatos(9-10)

• Tamaño: debe ser adecuado en cada etapa de la edad, ni demasiado grande ni pequeño. Comprobar que el espacio entre el dedo más largo del pie, quede a 1,5 cm de la puntera.

• Forma: sin puntas estrechas. La puntera debe ser cuadrada o redonda. Sin tacón.

• Cómodos y flexibles con espacio suficiente en el área de los dedos. El pie debe entrar en el zapato fácilmente y nunca debe apretar el empeine.

• Material: los duros y rígidos no son buenos, porque limitan el movimiento. Debe ser blando y flexible. Mejor el material natural, transpirable, como el algodón. Debe tener un peso ligero. Debe proporcionar aislamiento térmico adecuado.

• Suela: tener adherencia, flexibilidad y durabilidad. Escoger suela de goma para evitar resbalones y caídas y con poco o ningún tacón.

• Contrafuerte: bien reforzados en la parte posterior y laterales para un buen aguante del tobillo. No se recomienda un contrafuerte rígido en pie sano, sino en casos de retropié valgo. No se debe superar la altura del tobillo para evitar que la musculatura y los ligamentos de esta zona se atrofien.

• Su interior ha de ser como un guante, sin costuras o con estas bien acabadas para evitar daños en la piel.

• Plantilla: debe ser de material absorbente.

• Cierre: sobre el empeine para sujetar correctamente el pie. Una buena opción para los niños pequeños es el velcro para favorecer la autonomía a la hora de vestirse. En niños grandes mejor con cordones y con una lengüeta suave.

• Zapatos específicos para cada deporte/entrenamiento.

• Las chanclas deberían ir bien atadas, solo para ir a la playa o piscina, porque su uso obliga a llevar los dedos en garra para evitar que se salga del pie.

Signos de reconocimiento para cambiar los zapatos

• Los zapatos deformados.

• Apariencia de zonas de irritación, ampollas en la piel o dolor.

• Deformidad del pie.

• Desgaste asimétrico en la suela.

• Interior del zapato con desgaste.

 

Bibliografía

1. The free encyclopedia of Washington state history. Lloyd F. Nelson submits patent application for his trail-blazing external-frame “Trapper Nelson” backpack to U.S. Patent Office on July 31, 1922. Disponible en: https://www.historylink.org/file/10624.

2. Wikipedia. La enciclopedia libre. Mochila. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Mochila.

3. Alberola Lópeza S, Pérez García I, Casares Alonso I, Cano Garcinuño A, Andrés de Llano JM. Mochilas escolares y dolor de espalda en la población infantil. Rev Pediatr Aten Primaria. 2010; 12: 385-97.

4. El Magrabi NM, Mahmoud SR, El-Sayed Yousef Y. Awareness of parents about school backpack and its related musculoskeletal disorders in Assiut City. IOSR Journal of Nursing and Health science. 2015; 4: 5-11.

5. Mackenzie WG, Sampath JS, Kruse RW, Sheir-Neiss GJ. Backpacks in Children. Clin Orthop Relat Res. 2003: 409: 78-84.

6. Healthychildren.org. American academy of pediatrics. Backpack Safety. Disponible en: https://www.healthychildren.org/English/safety-prevention/at-play/Pages/Backpack-Safety.aspx.

7. The Association of Paediatric Chartered Physiotherapists. Parent Leaflet – Choosing the right school bag (Updated 2016). Disponible en: https://apcp.csp.org.uk/documents/parent-leaflet-choosing-right-school-bag-updated-2016.

8. Wikipedia. La enciclopedia libre. Zapato. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Zapato.

9. Shi G, Geaney L. How do I choose shoes for my child? The American Orthopaedic Foot & Ankle Society (AOFAS). Disponible en: https://www.footcaremd.org/resources/how-to-help/how-to-select-childrens-shoes.

10. Consejos para un buen calzado infantil. Colegio Oficial de Podólogos de Cataluña. 2010.

 

Pediatras en la Historia (5). Manuel Cruz Hernández (1926-2023), maestro de pediatras

Historia de la Medicina y la Pediatría


M. Zafra Anta*, V.M. García Nieto**, J.M. Fernández Menéndez***

*Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Fuenlabrada. Madrid. Miembro del Grupo de Historia de la Pediatría de la AEP. **Coordinador del Grupo de Historia de la Pediatría de la AEP. Director de Canarias Pediátrica

 

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 273.e1 – 273.e8

 


Pediatras en la Historia (5). Manuel Cruz Hernández (1926-2023), maestro de pediatras

“Estima el teu ofici, la teva vocació, la teva estrella, allò per al cual serveixes” (Ama tu oficio, tu vocación, tu estrella, aquello para lo que sirves). Joan Maragall i Gorina (1860-1911). Esta cita del poema Elogi del viure de Joan Maragall, uno de los padres de la poesía catalana modernista, fue utilizada por M. Cruz en su Discurso de entrada en la Real Academia de Medicina de Cataluña (1998).

 

“La ciencia es amplia y la vida es corta (…) dotar a este progreso (de la Pediatría) de la necesaria humanización para que al conocimiento se sumen la motivación, la empatía, la autodisciplina y, más aún, la habilidad social. ¡Buena suerte a todos!” Manuel Cruz en Sesenta años de Pediatría inacabada.

 

“El profesor Cruz… por su nivel científico, su autoridad moral y la buena relación con los principales grupos universitarios, merece ser considerado como la figura más representativa de la Pediatría española de la segunda mitad del S XX”. Alfredo Blanco Quirós.

Manuel Cruz Hernández (1926-2023) fue un pediatra con intensa vocación y actividad académica, que desarrolló su labor profesional en España en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Es muy conocido en España e internacionalmente, sobre todo, en el mundo hispanohablante, por el Tratado de Pediatría que lleva su nombre. Concibió, escribió y dirigió diez ediciones del Tratado de Pediatría, su magnífico y colosal legado. Cedió la responsabilidad de continuar con sucesivas ediciones a la Asociación Española de Pediatría. Muchos autores lo consideran como la figura más representativa de la Pediatría española de la segunda mitad del siglo XX(1) por su nivel científico, la conducta que desarrolló, que dio sustento a su autoridad moral, y la buena relación con los principales grupos universitarios.

Nació en Málaga, el 29 de diciembre de 1926; falleció en Barcelona el 4 de abril de 2023, a los 96 años de edad. Su trabajo asistencial fue en Granada (1953-57), Cádiz (1957-1965) y Barcelona (1965-1992); en estas dos últimas ciudades fue catedrático de Pediatría de la Universidad. Fue el 9º presidente de la Asociación Española de Pediatría (1976-1980), tras Ernesto Sánchez Villares (Fig. 1). Además, pocas veces, un catedrático ha estado tan activo y durante tantos años –treinta– en temas pediátricos y de divulgación después de su jubilación. En esta biografía queremos resaltar también las aportaciones de Cruz con gran valor histórico, desde un lado personal, incluso intimista. Se puede decir que amó la Pediatría, la formación, los libros y los lectores.

Figura 1. Manuel Cruz Hernández. Tomada de: Cuadernos y de la web de la Universitat de Barcelona. Disponible en: https://crai.ub.edu/sites/default/files/exposicions/crai.medicina/Pediatria2012/manuelcruzhernandez.jpg.

 

El estudio realizado para esta biografía es el resultado de la revisión bibliográfica, de los Cuadernos de Historia de la Pediatría, Bulleti y revista de la Societat Catalana de Pediatría, web de la AEP y de la mencionada Societat Catalana; así como algunos de sus discursos en las Reales Academias y Sociedades de Pediatría, PubMed, Dialnet y estrategia perla o bola de nieve.

Nuestro principal conflicto de intereses no es económico, es resultado de que su figura es muy querida y respetada por los miembros del Comité de Historia de la Pediatría, por sus colaboraciones con estudios históricos, destacando los Cuadernos de Historia de la Pediatría Española de la AEP: en los números 3 (año 2012), nº 12 (2016), nº 16 (2018), nº 21 (2021) y nº 26 (2023).

Formación académica y especializada. Cargos universitarios y docentes

Tuvo una intensa vocación pediátrica y docente. Desde su infancia fue un alumno y un estudioso aventajado. Obtuvo todos los reconocimientos que era posible obtener, en palabras de Ángel Ballabriga (1920-2008), gran figura de la Pediatría(2). Realizó estudios secundarios en Granada, con premio extraordinario, aquel Examen de Estado que había que superar para finalizar el bachillerato en el plan de estudios implantado en 1938. Ingresó en la Facultad de Medicina de Granada en 1945 con premio extraordinario. Alumno becado desde 1946, por el Patronato de Protección Escolar; beca que conservó hasta terminar sus estudios universitarios. Interno desde 1948, bajo la dirección del profesor Antonio Galdó. Licenciatura en Granada en 1951, con premio extraordinario número uno, con 32 matrículas de honor en su expediente académico(1,3-7).

Realizó estudios de postgraduado en Granada (Prof. A. Galdó) y Montpellier, Francia (Prof. Jean Chaptal, cuyo grupo realizó numerosas publicaciones sobre meningitis tuberculosa y tratamiento con estreptomicina entre 1950-55, entre otros temas, según consta en PubMed). En Granada coincidió con futuros catedráticos de Pediatría, como Francisco Rodríguez López, Manuel Bueno Sánchez o Antonio Martínez Valverde. Tras su estancia en Montpellier, mantendría un permanente intercambio científico con la escuela pediátrica del profesor Jean Chaptal.

Cruz se doctoró en Medicina, 1953, Madrid. Su tema de tesis doctoral fue “Electroencefalografía en la meningitis tuberculosa”. Utilizó el aparato del Departamento de Anatomía de Granada, donde estaba el profesor José Escolar García, al que tuvo en alta estima(1,8).

En el año 1954 aprobó 3 oposiciones: puericultor del Estado (desarrolló actividad en Cádiz y, en Barcelona), inspector médico escolar (actividad en Barcelona) y profesor adjunto de Pediatría en Granada.

Principales actividades docentes y profesionales(1,5-7): Profesor Ayudante en la Facultad de Medicina de Granada (1951-1953), allí fue profesor Adjunto (titular) de Pediatría (1954-1957). Catedrático de Pediatría de la Facultad de Medicina de Cádiz (1957-1964), oposición que ganó con 31 años de edad, que entonces estaba adscrita a la Universidad de Sevilla. Catedrático de Pediatría de la Universidad de Barcelona por oposición, desde 1965, hasta su jubilación en 1992. La plaza estaba vacante tras el fallecimiento del titular, Rafael Ramos Fernández, en 1955. A esta oposición se presentó Cruz frente a Ángel Ballabriga, Prandi y hasta un total de 20 candidatos. Después de su jubilación, 1992, fue profesor emérito de la Universidad de Barcelona.

Fue formador de gran vocación de estudiantes de Medicina, en la asignatura de Pediatría. En la asignatura de la facultad daba muchas clases, en Cádiz y en Barcelona, durante años, hasta que delegó en sus ayudantes. Sus clases las enriquecía con transparencias y diapositivas, e incluso con pacientes y familiares en el aula, con autorización(6,9-11) (Fig. 2).

Figura 2. Manuel Cruz dando clase. Tomada de: Sesenta años de Pediatría inacabada(9).

 

Fue formador de pediatras: Director de la Escuela Profesional de Pediatría y de la Escuela Departamental de Puericultura, Cádiz (1957-1964); Director de la Escuela Profesional de Pediatría para postgraduados de la Universidad de Barcelona (desde 1965) y hasta que la implantación del sistema MIR hizo innecesarias estas Escuelas. Director de Cursos Monográficos anuales en Barcelona: Progresos en Pediatría, Terapéutica, Formación Continuada, Alergología e Inmunología clínica, y otras.

Fue Profesor invitado: Universidades de Buenos Aires, Lima, Quito, Coro, Caracas, San Juan de Puerto Rico, Santo Domingo, Nova de Lisboa, Montpellier y en diversas Sociedades científicas, nacionales e internacionales.

En la formación de postgrado, desplegó una intensa actividad. Dirigió 70 tesis doctorales: 14 en Cádiz, las restantes en Barcelona. Las líneas de investigación, entre otras: alergología pediátrica, hematología, neurología, infecciones y crecimiento.

Fue un catedrático de Pediatría que no se subespecializó. Según sus palabras: “Nunca me permití el lujo de consagrarme solo a una especialidad… Como he dicho más de una vez, el concepto de Pediatría como total medicina del niño había que defenderlo con el ejemplo, desde la actividad práctica, y los catedráticos de entonces éramos generalistas, aunque poco a poco dejaron de serlo para convertirse en destacados especialistas(12).

Fue académico Numerario: Real Academia de Medicina de Cataluña (1998). Además, Académico Correspondiente, Real Academia Nacional de Medicina. Madrid.

Actividad profesional destacada

Ganó jefaturas de Pediatría desde los 3 años de terminar la licenciatura (1951).

Jefe de Servicio del Departamento de Pediatría del Hospital Clínico de Granada (1954-1957), Jefe de Departamento del Hospital Clínico y de la Residencia Sanitaria de la Social de Cádiz (1957-1964). Finalmente, Jefe del Departamento de Pediatría, Hospital Clínico, Universidad de Barcelona (1965-1992).

Desarrolló importante actividad clínica privada en Pediatría, compatibilizada con los cargos docentes y públicos(9).

Publicaciones. Investigación

Según datos de su currículum, tiene más de 400 artículos científicos en revistas internacionales y españolas. Líneas de interés muy diversas: Educación Médica, Pediatría Social, Bioética, Inmunología clínica y Alergia, Genética y Dismorfología, Endocrinología pediátrica, Neuropediatría, Infectología y Nutrición. Trataba también temas psicológicos, sociales y humanísticos.

En búsquedas en PubMed, realizadas en mayo de 2024, como Cruz Hernández M, constan 33 publicaciones. 4 de ellas con Galdó. Ninguna con Chaptal. El periodo: desde 1953 en Acta Pediatr Esp, hasta 2010 en An Esp Pediatr (Barc). En Dialnet figuran 75 publicaciones en revistas y 20 tesis dirigidas. Es conocido que en estudios históricos, sobre todo en revistas españolas, ni PubMed ni Dialnet aportan información exhaustiva, a pesar de ser buscadores de alta calidad.

Su obra científica es muy amplia. Fue autor o colaborador en 40 libros, destacando el Tratado de Pediatría en 2 volúmenes(1,3-5,9,10).

Este tema se revisó en Cuadernos de Historia de la Pediatría Española(11). Lo resumimos aquí:

Nació en forma de Apuntes. Se publicó una primera versión en offset, 1966. El título era Lecciones de Pediatría y Puericultura. Editado por Romargraf. “Los presentes apuntes (…) han sido elaborados durante diez cursos académicos y debidamente corregidos cada año por el profesor titular de la disciplina. En su redacción han intervenido de forma destacada diversos Profesores Adjuntos”. La segunda edición, 1972, recibe el nombre de Pediatría y Puericultura. Las ediciones se suceden con rapidez, con Romargraf. Una obra de esta magnitud tiene la necesaria responsabilidad de actualización y transformación constante, además de que se agotaban las ediciones por su venta.

Llegada la Quinta edición, 1983, la editorial pasa a ser Espaxs. El nombre cambia a Tratado de Pediatría. Pasa de ser una obra básicamente de un solo autor, con colaboraciones, a una obra colectiva.

En la décima edición, 2011, participan un Director-Editor (M. Cruz, entonces profesor emérito, jubilado en 1992), un Co-Director-Editor (R. Jiménez), siete editores principales (J. Ardura, J. Argente, A. Blanco Quirós, M. Castro Gago, O. Cruz, J. Figueras y J.A. Molina Font) y cuarenta y siete directores asociados y adjuntos. En esta décima edición la cifra total de autores fue de 342. La AEP avaló, por primera vez el Tratado en esta 10ª edición. Cruz tuvo la sabiduría de aglutinar en torno a sí y a su monumental obra a muchos de los mejores pediatras españoles, y transmitir la idoneidad de continuar el proyecto. El Tratado de Pediatría de Cruz es un colosal esfuerzo común. Desde los años 80 es una obra de referencia que ha marcado la actividad profesional de miles de pediatras hispanohablantes.

En 2014 se inició una nueva etapa, en el ya denominado Cruz. Tratado de Pediatría. Era la 11ª edición. Por generosa decisión de su director, el Tratado de Pediatría, como herencia científica de la Pediatría española, pasó a ser editado por la AEP. El profesor Cruz no participó directamente. El número total de autores se elevó a 585. Concurren, además, autores procedentes de Argentina, Chile, México, otros países hispanoamericanos y profesionales que trabajan en hospitales o universidades inglesas y de los Estados Unidos. Este hecho confiere un relieve extraordinario a esta 11ª edición (Fig. 3).

Figura 3. Las once ediciones de Lecciones-Tratado de Pediatría de Manuel Cruz. Tomada de: Cuadernos de Historia de la Pediatría de la AEP(11).

 

Para otros libros como autor o colaborador, véase la tabla I.

Fue director de la colección de monografías de la Cátedra de Pediatría de la Universidad de Barcelona (Editorial Espaxs. Barcelona). Director de la Colección de Terapéutica Pediátrica: 7 volúmenes publicados de 1999 a 2002 (Editorial Espaxs. Barcelona). Otras publicaciones: Director de “Current Problems in Pediatrics” (edición española, varios años). Director de la revista “Archivos de Pediatría”, Barcelona. Miembro del Consejo de Redacción de varias revistas nacionales e internacionales. Prólogo de más de 30 libros; sus prólogos siempre aportaban datos de alto interés.

Actividad institucional

Desplegó una intensa actividad institucional en Educación Pediátrica en España y Europa, en Pediatría Social, en la Asociación Española de Pediatría (AEP), en el Grupo Latino de Pediatría, en la Asociación Latinoamericana de Pediatría-ALAPE. También en la Asociación Internacional de Pediatría, así como en la Real Academia de Medicina de Cataluña (RAMC); tras su jubilación, pues su nombramiento como académico fue en 1998(1,3-6,9,10).

Fue Presidente del XIV Congreso Español de Pediatría (Barcelona, 1976). Miembro del Comité Ejecutivo y Presidente del Comité Patrocinador del XVI Congreso Internacional de Pediatría (Barcelona, 1980). Presidente (1981-88) y fundador de la Sociedad Española de Educación Pediátrica (primero fue Sección de la AEP). Participó en el Grupo Latino de Pediatría (París, 1980). Vocal en la Junta Directiva de la Sociedad de Pediatría del Oriente Medio y Mediterráneo. Secretario del Comité de Educación en la ALAPE. Ponente en diversos Congresos españoles e internacionales (más de 300 ponencias o comunicaciones).

Fue vocal de la Junta Directiva de la AEP, presidida por Sánchez Villares (1972-76). Sería el Presidente de la AEP en la siguiente Junta (1976-1980).

Miembro de Sociedades Científicas: AEP. Sociedad Española de Pediatría Social. Asociación Internacional de Pediatría. Sociedad Latinoamericana de Pediatría. International College of Pediatrics. Grupo Latino de Pediatría. Sociedad Europea de Educación pediátrica, entre otras. Miembro del Comité Asesor de la AEP.

Fue Miembro de Honor de la Sociedad Catalana de Pediatría. No fue miembro en Junta Directiva, ni Presidente. Sí tuvo “relación estrecha”, en sus propias palabras, con el desarrollo de conferencias y sesiones(9).

Miembro del Comité de Ética del Hospital Clinic, Barcelona 1996. Miembro de las comisiones de Expertos de la Conselleria de Sanitat de la Generalitat de Cataluña para la Prevención y asistencia precoz de la deficiencia Psicomotriz, de Hospitalización pediátrica y de Vacunaciones. Miembro del Real Patronato de Discapacidad(6,7).

Representante de España en la CESP (Confederación europea de especialistas pediátricos en la Unión Europea) durante varios años.

Académico numerario de la Real Academia de Medicina de Cataluña (desde 1998), donde fue muy activo. Su discurso de ingreso fue Sueño y esperanza de una medicina sin dolor. Perspectiva pediátrica. Contestación de recepción de Ángel Ballabriga(2). Ballabriga era académico desde 1974. Quizá Cruz pudo haberse presentado a esa candidatura de 1974, pero renunció a la confrontación entonces(13). Fueron dos gigantes de la Pediatría que rivalizaron, pero también compartieron proyectos.

Fue Patrono de las Fundaciones Científicas siguientes: F. Cuenca Villoro (Zaragoza), Letamendi (Barcelona) y Heinz Koch (Madrid). La Fundación cultural Fernando Cuenca Villoro, de investigación científico-médica, había sido creada por dicho médico en 1975, que se dotó con el Instituto de Investigación en Bioquímica y Nutrición.

Reconocimientos y distinciones

Premio Maestro de la Pediatría 2014 entregado el 9 de octubre, día P de la Pediatría, por su trayectoria docente e investigadora(10). Premio de la Asociación Española de Pediatría. Primera ocasión que se entregó.

Fue nombrado por la revista Acta Pediátrica Española figura de la Pediatría del mes en febrero de 1965 (año XXIII, nº 262), tras su nombramiento como catedrático de Barcelona, resultado de oposiciones. Esto fue recordado en la sección “Hace 50 años”, Acta Pediatr Esp. 2015; 73(2): e53-e57. En diciembre de 1964, Acta Pediatr Esp publicó el currículum de Manuel Cruz Hernández. Ya había publicado, en 1957, el currículo del profesor Cruz. Esto es una muestra del seguimiento a la Pediatría académica que se hacía en dicha publicación científica.

La Universidad Internacional de Catalunya realizó una exposición en 2016 en la Biblioteca del Campus de Sant Cugat, sobre libros de Manuel Cruz, para dar a conocer su legado: “Prof. Manuel Cruz Hernández, pediatre: un llegat” (pediatra: un legado). Disponible la noticia en: https://www.uic.es/es/noticia/la-biblioteca-del-campus-sant-cugat-inaugura-la-exposicion-prof-manuel-cruz-hernandez.

Nombrado Académico de Honor: Real Academia de Medicina y Cirugía (distrito de Cádiz); Real Academia de Medicina. Granada (1994), distrito de Andalucía Oriental; Real Academia de Medicina de Canarias, Tenerife (2010) Académico de Honor; Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana (2013), y Real Academia de Medicina de Sevilla (2016).

Doctor Honoris Causa en Universidad de Buenos Aires, 1990.

Medalla de plata de la Universidad de Barcelona, 1992. Medalla de Honor de Unicef (1979). Medaille du 25ème Anniversaire. Association pour l´ Enseignement de la Pediatrie en Europe (1996).

Presidente de Honor de la Asociación Española de Pediatría y de la Sociedad Europea de Educación pediátrica. Miembro de Honor: Association for Paediatric Education in Europe. Sociedades de Pediatría de México, Cuba, Argentina, Santo Domingo y Perú.

Miembro de honor en las sociedades de Pediatría de Andalucía, Valenciana, Societat Catalana de Pediatría, de Aragón y otras diez Sociedades regionales y del Claustro de Doctores de la Universidad de Barcelona. Soci de Merit de la Acadèmia de Ciencies Mediques i de la Salut de Catalunya i Balears (2007). Colegiado de Honor: Colegio de Médicos de las Palmas de Gran Canaria. Colegio de Médicos de Ecuador.

Familia y vida personal

Nació en Málaga (1926); en una familia de maestros nacionales. Pronto fue a vivir a Granada, su infancia fue interrumpida por la Guerra Civil; aprendió a sobrevivir en un medio rural (pueblo “cuyo nombre no quiero recordar” según palabras propias).

Respecto a su inclinación por la medicina dice: “un tío abuelo médico de Huéscar (Granada) me impresionó mucho; pero el recuerdo quedó allí”. Al terminar el bachiller en el Instituto Padre Suárez de Granada “el profesor Mascaró, que impartía Ciencias Naturales, me ilusionó para las ciencias Biológicas y me incliné por la Medicina”. Afirma que: “dio con los huesos en Medicina… estaba en los huesos, eran los tiempos del racionamiento y el estraperlo” en España, en plena postguerra civil y en aislamiento internacional.

Como maestros universitarios, recuerda a: “José Escolar García, aragonés, clásico y genio de la Anatomía, con quien trabajé como Alumno Interno dos años. Me impactó también el Dr. Eduardo Ortiz de Landázuri que llevó la Medicina Clínica moderna a la Universidad de Granada. Mi maestro en Pediatría fue el Profesor Antonio Galdó Villegas”, que reconoce fue el que despertó su vocación por la medicina de los niños. También consideró maestro a Chaptal, de Montpellier(4,9,14,15).

Cruz tenía asma. Fumó desde los 20 años (1946) hasta que lo dejó en la tercera edad. “Empecé a fumar porque todos mis compañeros de la universidad, y la única compañera, ya fumaban… y también los profesores, alguno hasta en clase”. Hasta los años 90 del siglo XX, se fumaba incluso en presencia de pacientes pediátricos. Este dato actualmente podría parecer llamativo, hasta escandaloso. No había prohibiciones de fumar en lugares públicos, y los médicos no eran completamente conscientes del impacto que suponía esto para la salud propia, del entorno y como valor de ejemplo para la infancia.

Se crio familiarmente en ambiente de humanidades y de docencia-educación. Consideraba que las humanidades eran importantes en la formación del médico.

Su hermano mayor, Miguel Cruz Hernández (1920-2020), fue profesor universitario, catedrático de Filosofía de Salamanca, arabista de renombre y alcalde de Salamanca en 1958(1). En la Facultad de Granada, explicaba entonces Psicología su hermano Miguel Cruz Hernández, que poco después marchaba como catedrático de Filosofía a Salamanca a los 30 años, “lo que supuso un reto para mí, que conseguí igualar en 1957”(4). Una hermana, fue profesora escolar de Literatura; otra hermana, Ofelia, fue monja de las Misioneras del Divino Maestro.

Manuel Cruz se casó con Ángeles Martínez Valverde, hermana de su compañero y amigo Antonio Martínez Valverde (1930-2021), que posteriormente sería catedrático de Pediatría en Málaga. Ángeles fue su compañera de vida hasta que falleció, el 6 de noviembre de 2006. Conoció a la que sería su mujer, Ángeles, en la asignatura de Química, que Medicina compartía con Químicas y Farmacia(4).

En todos sus textos(4) nos ofrece su maestría para redactar, estructurar y resumir. Daba mucha importancia a las cátedras (“asignaturas sin cátedra y con cátedra”). Cita lo costumbrista, el precio del café, el cine, el origen del tabaco de picadura que llegaba de Gibraltar, y algo la política de los años 50, sin meterse en jardines ideológicos.

Se manejaba en varios idiomas. Era hombre familiar, conservador de amistades, lector incansable. Fue persona de convicciones religiosas.

Tuvo cuatro hijos. Ofelia es pediatra oncóloga. Su hijo Daniel es especialista en Enfermedades Psicosomáticas en la Infancia(12). Cinco nietos. Habla de ellos con ilusión y fervor, da gran importancia a la vida familiar, tanto con sus padres y hermanos, como con su mujer y sus hijos.

Actividad tras su jubilación

Durante años mantuvo una gran participación formadora, social, en medios de comunicación, divulgación sanitaria e institucional pediátrica. Pocos catedráticos han estado tan activos después de su jubilación, durante tantos años –treinta– participando en congresos, cursos (progresos, asma, adolescente, nutrición, Pediatría social…), tribunales de tesis, publicación de libros y entrevistas con la prensa (Fig. 4).

Fue una figura incansable en dar conferencias, excepto durante el duelo de su mujer, que duró varios meses, y quizá los dos últimos años de su vida; teniendo en cuenta el parón de conferencias presenciales por la pandemia COVID en sus diversas olas desde marzo de 2020. Dio conferencias en Madrid, Málaga, Pamplona, Barcelona, Valencia, Granada y Canarias. Temas: actualización, infecciones prenatales, lactancia materna, iatrogenia, adolescencia, Pediatría social, calidad de vida en Pediatría, aspectos científicos y profesionales de la Pediatría. No tuvo pudor en hablar de iatrogenia y de las presiones de la industria, por ejemplo, en algunas ocasiones, de los cascos para el tratamiento de la plagiocefalia. Siempre introducía componentes de actualidad. Refiere que “en las conferencias en América latina es conveniente llevar material preparado para otras charlas, además de las previstas, por si a última hora te hacen invitaciones que no puedes rechazar”. Esto subraya su gran disponibilidad.

La actividad desplegada por Cruz desde 1990 refleja su enorme vocación por la medicina, su gran reconocimiento a sus maestros, su respeto y admiración por los compañeros de profesión.

Se forjó un periodo de escritor con un sentido fino de la ironía, incluso reivindicando el valor de la anécdota. Sin fomentar disensiones ni rivalidades. Escribe textos con aportación histórica. Él afirma que no pretenden ser un estudio historiográfico riguroso o estricto (Tabla II).

Para conocer su figura, su obra y su entorno, es muy recomendable leer su libro Sesenta años de pediatría inacabada (2010), Ed. Ergon, Madrid(9) (Fig. 5).

Figura 5. Su libro Sesenta años de pediatría inacabada (2010). Con dedicatoria a uno de los autores de esta revisión biográfica histórica.

Sesenta años de pediatría inacabada (2010) se presentó en el 59 Congreso de la Asociación Española de Pediatría (junio de 2010, en Maspalomas, Gran Canaria). Ese 2010 fue un año digamos de gran valor histórico en la Pediatría española, pues se presentó el “Tratado de Pediatría”, 10ª edición, del propio Prof. Manuel Cruz Hernández, junto con este de Memorias de Cruz, patrocinado honoríficamente por la Asociación Española de Pediatría y de su Grupo de Historia de la Pediatría de la AEP. Coincidieron en el tiempo, además, “Crónicas de la Pediatría Española (1888-1913): Andrés Martínez Vargas” recopilada por el Prof. V. García Nieto, coordinador del Grupo de Historia de la Pediatría y Documentación Pediátricas de la AEP; y finalmente el libro “Historia de la Pediatría” de los Profs. J. Brines y J. M.ª López Piñero(3).

Apenas existen libros de memorias de pediatras españoles. Desde el Comité de Historia de la AEP se invitó a que muchos pediatras siguieran este ejemplo del profesor Cruz, y trazaran un relato autobiográfico(11).

Como continuación de sus Memorias, escribe Cosas que pude hacer(12). Se evidencia cómo continúa su entusiasmo por la Pediatría y la participación en diversos foros y proyectos, se aprecia la intensidad de la emoción que sentía por amigos y compañeros de Pediatría, su pérdida cuando fallecía alguno, inevitable dada la longevidad activa que disfrutó (y disfrutamos de ello el resto de los pediatras en general), la enfermedad y fallecimiento de su mujer, Ángeles. Los problemas y achaques “de la edad”. Se llena todo de defunciones de familiares y amigos. Lo nombra como un triste desfile de colaboradores y discípulos. Pero destaca el brillo de intimismo de un anciano “no viejo”, y la emoción por la vida compartida con todos. Realmente, era incapaz de dejar de escribir.

Otros libros:

• Cruz. Mensajes del bebé: guía de cuidados básicos del bebé y de la madre antes de nacer y durante los dos primeros años de vida. Editorial Ergon. “Pequeños maestros” o “Ser pediatra en el siglo XXI. Abecedario del pediatra ideal”.

• “Diálogos de confinados. Gastronomía para adolescentes” con la colaboración de Marta Cruz y Óscar Corbeto. Pero su distribución fue limitada. Comentado en la revista Pediatría Integral por Félix Notario: “El profesor Cruz nos vuelve a dar una lección más, no solo de Pediatría, no solo de adolescencia, sino de humanismo, de vida…”.

• No podemos escribir un modesto, pero sentido epílogo sin leer a su hija Ofelia Cruz y las palabras de recuerdo y homenaje de Joaquín Callabed y Alfredo Blanco(1,12,16).

Epílogo

Cruz tuvo una vida larga, activa, plena; llena quizá no de peripecias, sí de lecciones.

Fue de los especialistas que pusieron empeño en transmitir sus experiencias a las nuevas generaciones de profesionales lo que supuso, por un lado, abordar las enfermedades infantiles desde nuevas perspectivas y por otro, legitimar su posición de expertos(17). Fue un escritor incansable, no solo de Pediatría, pues (nos dijo) escribir sirve para aprender de la experiencia cosas que no se enseñan en la Facultad. Escribir narrativa, memorias, sirve para olvidar, sobre todo, lo doloroso, y paradójicamente para activar la memoria. Escribir sirve para estimular la escritura de otros. “Ser médico es más que una profesión, incluso más que una vocación, es una forma de vivir”.

Cruz “… fue un estudioso incansable… de intensa dedicación profesional”, pero era “alegre y cercano, de fino sentido del humor, dispuesto a jugar con los pequeños, recto ante la difícil edad de la adolescencia, modesto de sus méritos y generoso. Era un hombre profundamente emotivo, lo que, a veces, le hacía parecer serio, de sentimientos retenidos…”

Tras su jubilación, nos dio a todos una lección de estilo de vida y resiliencia, poniendo en marcha la aceptación de la edad, el seguir con sus proyectos (el trabajo pediátrico, escribir y publicar libros) y mantener en lo posible las relaciones sociales. En cualquier foro donde estuviera mantuvo una disponibilidad admirable.

Bibliografía

1. Blanco Quirós A. In Memoriam, Manuel Cruz Hernández y la Escuela de Valladolid. Disponible en: http://www.sccalp.org/noticias/in-memoriam-manuel-cruz-hernandez-y-la-escuela-de-valladolid.

2. Cruz Hernández M. Sueño y esperanza de una medicina sin dolor. Perspectiva pediátrica. Discurso recepción en la Real Acadèmia de Medicina de Catalunya. Contestación de recepción de Ángel Ballabriga. 1998.

3. Herrera Hernández M. Sesenta años de pediatría inacabada. Manuel Cruz Hernández. Can Pediatr. 2010; 34: 115-17.

4. Cruz Hernández M. Evocación de la Facultad de Medicina de Granada hace medio siglo. Seminario Médico. 2001; 54: 13-8.

5. Argemí Renom J. In memoriam. Al Dr. Prof. Manuel Cruz Hernández. Pediatr Integral. 2023; XXVII. 176. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2023/xxvii03/10/n3-176-178_Necrolog-Not.pdf.

6. Moraga Llop FA, Corretger JM, Demestre X, Morales L. Manuel Cruz: 50 anys de pediatria a Catalunya des de l’Hospital Clínic Tema monogràfic. Pediatr Catalan. 2015; 75: 123-39.

7. Figueras Aloy J. Manuel Cruz Hernández (1926-2023). Pediatr Catalana. 2023; 83: 93.

8. Galdó A, Cruz Hernández M. Estudios electroencefalográficos de la meningitis tuberculosa en el niño. Acta Pediatr Esp. 1953; 11: 986-1022.

9. Cruz Hernández M. Sesenta años de Pediatría inacabada. Páginas vividas de la historia pediátrica contemporánea. Ed. Ergon. Madrid. 2010.

10. Candidatura a Maestro de la Pediatría, por la Sociedad Española de Pediatría Social. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/candidatura_manuel_cruz_seps_maestro_de_la_pediatria.pdf.

11. Fernández Menéndez JM, Ponte Hernando FJ. El profesor Cruz Hernández y su Tratado de Pediatría. Cuadernos de Historia de la Pediatría de la AEP, nº 21. La cátedra de Pediatría de la Facultad de Medicina de Barcelona. 2021; 21: 48-63. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/cuaderno_21_1.pdf.

12. Cruz Hernández M. Cosas que todavía pude hacer. Andanzas de un jubilado. Libro en línea. Disponible en: https://es.slideshare.net/jgdedios/cosas-que-todava-poda-hacer-prof-manuel-cruz-hernndez.

13. Cruz Hernández Manuel. Necrológica: professor Àngel Ballabriga i Aguado (1920-2008). In memoriam. Rev R Acad Med Cat. 2008; 23: 108-9. Disponible en: https://raco.cat/index.php/RevistaRAMC/article/view/123301.

14. Cruz Hernández M. José Escolar García, clásico y genio de la Anatomía. Semin Med. 2003; 55: 109-14.

15. Cruz Hernández M. Introducción (historia y proyección presente) a Coloquio de la Pediatría quirúrgica. Rev R Acad Med Cat. 2010; 25: 45-6. Disponible en: https://www.raco.cat/index.php/RevistaRAMC/article/download/195378/261967.

16. Callabed J. Obituario de Manuel Cruz Hernández. La Vanguardia 9-5-2023. Disponible en: https://web.ub.edu/en/web/in-memoriam/w/dr.-manuel-cruz-hern%C3%A1ndez?ob=true.

17. Ballester Añón R. La medicina de los niños. Las peculiaridades pediátricas de la relación médico-enfermo en España (1880-1960). Asclepio. 2023; 75: e02. Disponible en: https://doi.org/10.3989/asclepio.2023.02.

Referencias en web

- YouTube. Canal del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona. Entrevista a M. Cruz con su voz, hablando de su recuerdo de la difteria: Prof. Manuel Cruz Hernández: “La diftèria és d’aquestes malalties que no s’obliden”. 2015. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=gXqtQMcLX-0&ab_channel=COMBarcelona.

- Cruz Hernández M. Pequeños maestros. Disponible en: https://sepeap.org/wp-content/uploads/2023/06/manuel-cruz-pequenos-maestros.pdf.

 

Laboratorio de análisis del movimiento en Pediatría

De interés especial
 


I. Martínez Caballero*, M. Galán-Olleros*, A. Pérez-Somarriba Moreno**, M.J. Figueroa Gatica***, M. Medel San Miguel**

*Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid. España. **Laboratorio de análisis del movimiento. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid. España. ***Equipo de traumatología extremidad inferior. Instituto Teletón. Equipo traumatología infantil. Hospital Clínico. Universidad Católica. Santiago. Chile


Resumen

El laboratorio de análisis del movimiento en Pediatría representa una herramienta clave para la evaluación y el tratamiento de trastornos de la marcha en niños. Utilizando tecnología avanzada para capturar y analizar el movimiento humano, estos laboratorios ofrecen una visión detallada y cuantitativa de las desviaciones de la marcha, facilitando diagnósticos más precisos y asistiendo así en la planificación del tratamiento. Este artículo explora la infraestructura necesaria, los componentes principales del protocolo de evaluación como el examen físico, la cinemática y cinética tridimensionales y la electromiografía, así como las aplicaciones clínicas de estos laboratorios. Además, la utilización del análisis de la marcha en varias etapas de la evaluación clínica, toma de decisiones basada en evidencia, así como su valor en la mejora de los resultados funcionales y en la medición cuantitativa de los resultados del tratamiento.

 


Abstract

The pediatric movement analysis laboratory serves as a key tool for assessing and treating gait disorders in children. Utilizing advanced technology to capture and analyze human movement, these laboratories provide a detailed and quantitative view of gait deviations, facilitating more accurate diagnoses and aiding in treatment planning. This article explores the necessary infrastructure, main components of the evaluation protocol such as physical examination, three-dimensional kinematics and kinetics, and electromyography, and the clinical applications of these laboratories. Additionally, the use of gait analysis for clinical evaluation and evidence-based decision-making, as well as its value in improving functional outcomes and quantitatively measuring treatment results, are discussed.

 

Palabras clave: Análisis de la marcha; Ortopedia Infantil; Evaluación del movimiento; Desviaciones de la marcha en niños; Planificación terapéutica.

Key words: Gait analysis; Pediatric Orthopedics; Movement Evaluation; Gait Deviations in Children; Therapeutic Planning.

 

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 271.e1 – 271.e8


Laboratorio de análisis del movimiento en Pediatría

 

Introducción

El movimiento en los seres vivos ha sido objeto de estudio mediante el registro de imágenes desde hace más de 150 años, comenzando con los pioneros estudios de Muydbridge en 1872, que visualizaron las fases del movimiento de los caballos durante una carrera no perceptibles al ojo humano(1). Esta curiosidad por capturar y entender la dinámica del movimiento ha evolucionado significativamente, llevando a la creación de laboratorios de análisis del movimiento con uso clínico.

A principios de los 90, fruto de la colaboración interdisciplinaria entre bioingenieros y ortopedas infantiles, se desarrolló el estudio computarizado tridimensional de la marcha, siendo los sujetos más evaluados pacientes deambulantes con parálisis cerebral. Este enfoque ha permitido describir detalladamente las desviaciones del movimiento normal, a través de análisis cinemáticos (movimiento de las articulaciones), cinéticos (fuerza articular) y electromiográficos (actividad muscular), enriqueciendo la comprensión clínica y diagnóstica, matizando las decisiones quirúrgicas, comparando la eficacia entre tratamientos e incluso prediciendo los resultados de las terapias(2). Además de la deambulación, gestos comunes realizados en las extremidades superiores o en el tronco, pueden ser objeto de este análisis instrumentado(3).

El objetivo de este trabajo es dar a conocer:

• El ciclo de la marcha normal.

• Qué es un laboratorio de análisis del movimiento y cuáles con los sistemas de información que lo integran.

• Claves para la interpretación clínica de las gráficas obtenidas y cómo integrarlo con otros métodos diagnósticos para guiar las intervenciones terapéuticas.

• Uso en la toma de decisiones y ejemplos clínicos que justifican su uso.

• Listado de aplicaciones comunes.

Ciclo de la marcha normal

La marcha humana, independientemente del género o raza, sigue un patrón reproducible que puede ser estudiado. El desplazamiento en el plano sagital, al ser donde más movimiento existe, es elegido comúnmente para estudiar la marcha. Los eventos que comprenden desde que la extremidad inferior contacta por vez primera con el suelo, hasta que lo hace de nuevo, forman el ciclo de marcha(2). Dentro de él existe una fase de apoyo que ocupa el 60 % del mismo, seguida de una fase oscilante o de no apoyo que abarca el 40 % restante y posibilita el avance de la extremidad. El análisis del movimiento del tobillo, rodilla, cadera y pelvis en cada uno de los tres planos del espacio y en cada uno de los periodos del ciclo de marcha, el de apoyo y el oscilante, es la metodología compartida por los estudios de la deambulación observacionales e instrumentales.

Definición del laboratorio de análisis del movimiento (LAM) y componentes

Es una instalación especializada equipada con tecnología avanzada para medir la trayectoria, la actividad muscular y las fuerzas ejercidas por los segmentos anatómicos durante la marcha o cualquier actividad solicitada (Fig. 1).

Figura 1. Laboratorio de análisis del movimiento del Hospital Niño Jesús. Madrid.

 

Diseñado para analizar los tres planos del espacio (sagital, frontal y transversal), permite una evaluación sincronizada y detallada del movimiento, capturando la esencia de la dinámica humana con precisión.

Sus dimensiones deben tener en cuenta el espacio requerido para albergar los sistemas empleados, y contar con la amplitud necesaria para que el sujeto realice sin restricciones el movimiento objeto de estudio.

La configuración de nuestro LAM incluye una amplia área de 9 metros (m) de longitud, 8 m de anchura y un techo de 5 m, equipada con 8 cámaras infrarrojas fijadas desde el techo para la captación de los marcadores reflectantes colocados en diferentes segmentos anatómicos del cuerpo siguiendo protocolos estandarizados (Fig. 2), 4 plataformas dinamométricas integradas en el suelo para analizar los momentos de fuerza de tobillo, rodilla y cadera, y un puesto de control, donde se sincronizan los datos capturados durante el paseo del paciente mediante un software especializado.

Figura 2. A. Paciente con marcadores según modelo Helen Hayes MM. B. Modelo virtual que se obtiene tras el procesado de la imagen de la izquierda.

 

Este espacio también cuenta con una camilla para realizar la exploración física y con aparatos de medición antropométrica. La duración del estudio requiere aproximadamente 90 minutos, e incluye la exploración física y un número mínimo de 4-6 paseos, de los cuales se calcula un promedio para obtener las gráficas representativas. La colaboración del paciente es esencial; por lo que, en edades inferiores a 5 años o en pacientes con trastornos cognitivo-conductuales, el estudio puede ser inviable.

La dificultad en la generalización de su uso radica principalmente en el costo de las instalaciones y la necesidad de personal altamente especializado a cargo de su funcionamiento, habitualmente de 2 a 3 fisioterapeutas e, idealmente, con la colaboración de un bioingeniero encargado de optimizar el almacenamiento de datos y desarrollar investigación.

Las evaluaciones se realizan sobre un periodo concreto de la deambulación, conocido como ciclo de marcha. Este empieza cuando el talón contacta con el suelo, lo que inicia la fase de apoyo (60 % del ciclo) (Fig. 3).

Figura 3. Fase de apoyo del ciclo de marcha y etapas que la forman. La colocación en torno a las articulaciones del vector generado desde el suelo por el peso del cuerpo justifica actividad muscular.

Después del apoyo, el pie se despega del suelo con la cadera y la rodilla en flexión y el tobillo en neutro para poder avanzar durante la fase oscilante del ciclo de marcha (40 % del total).

Los informes generados durante los estudios de marcha son: parámetros témporo-espaciales, análisis cinemáticos, cinéticos y de electromiografía(4).

Parámetros témporo-espaciales: incluyen la longitud de paso, cadencia o velocidad.

Cinemática: realiza una descripción cuantitativa de la marcha mediante gráficas de coordenadas cartesianas, del movimiento en tobillo, rodilla, cadera, pelvis y tronco. En el eje horizontal o eje de abscisas, se representa el porcentaje del ciclo, y en el eje vertical o eje de ordenadas, los grados de movimiento de cada segmento anatómico. En color gris viene representado el rango de movimiento normal, lo que permite ser comparado con la gráfica de color verde (lado derecho del paciente) y la de color rojo (lado izquierdo). La separación con respecto a la normalidad y el porcentaje del ciclo en el que esta presenta mayor magnitud, describen la patología de la marcha (Fig. 4).

Figura 4. Estudio cinemático sagital de rodilla de un paciente con porcentaje de ciclo de marcha en eje de abscisas y movimiento en grados en eje de ordenadas. El color gris recoge el movimiento normal, mientras que los colores verde (lado derecho) y rojo (lado izquierdo) reflejan flexos de rodilla permanentes y no rígidos. En el movimiento normal existe una onda sinusoidal con dos picos de flexión de distinta altura. En la fase de apoyo hay una flexión de 15º como adaptación de la rodilla a la carga. Este valor precede a la extensión completa en la mitad de la fase de apoyo, lo que permite el acople tobillo rodilla, para alcanzar la verticalidad del sujeto. En la fase oscilante, la flexión de rodilla tiene un valor máximo de 60º, lo que facilita al pie alcanzar una altura adecuada con respecto al suelo.

En el informe estándar aparecerán tres columnas de gráficas del ciclo de marcha, que corresponden de izquierda a derecha a los planos frontal, sagital y transversal, y 5 filas de gráficas de ciclo de marcha, que representan de arriba abajo, el movimiento del tronco, pelvis, cadera, rodilla y tobillo (Fig. 5).

Figura 5. Ejemplo de informe cinemático del ciclo de marcha con flexión de rodilla y cadera permanente.

Cinética: utilizando unas plataformas instaladas en el suelo, se miden los momentos de fuerza (N-m/kg) y potencias (Watios/kg) articulares en el plano sagital del tobillo, rodilla y cadera durante la marcha(2,4) (Fig. 6).

Figura 6. Gráficas de la cinética, momento y potencia, de cadera, rodilla y tobillo, correlacionadas con cinemática del plano sagital.

Electromiografía: registra la actividad de los músculos responsables de la deambulación mediante sensores adhesivos inalámbricos, sincronizándose con los análisis cinemáticos y cinéticos (Fig. 7).

Figura 7. Registros de electromiograma (EMG) sobre la actividad muscular del gastrocnemio, y tibial anterior.

Gracias a la cinemática, se han elaborado índices de evaluación global de la marcha que permiten cuantificar su desviación con respecto a la normalidad. El más utilizado es el “Gait Deviation Index” (GDI), que usa 9 valores cinemáticos críticos para su elaboración, como la máxima extensión de rodilla en fase de apoyo o su máxima flexión en oscilante(5). El valor normal es por encima de 100; mientras que, en pacientes con parálisis cerebral más afectados, se ven descensos en el GDI de hasta 40 puntos.

Claves para la interpretación de las gráficas e integración con otros métodos diagnósticos

Claves para la interpretación clínica de las gráficas

1. Rango de movimiento: una variabilidad limitada entre los valores máximos y mínimos sugiere rigidez o debilidad muscular; mientras que un rango aumentado puede indicar un mecanismo de compensación por déficit de movilidad a nivel distal, como la hiperflexión de cadera para compensar el pie caído, o un incremento de movilidad en el lado contralateral en los hemipléjicos.

2. Alteración en valores cinemáticos críticos y correlación con patrones patológicos de marcha: una flexión excesiva de rodilla en la fase de apoyo asociada a dorsiflexión de tobillo refleja un patrón de marcha agachada, mientras que si la gráfica muestra flexión plantar de tobillo, encajaría en un patrón de salto (Fig. 8).

Figura 8. Patrón de marcha agachada/gráficas y patrón de marcha en salto/gráficas.

En la fase oscilante, un incremento en la flexión de la cadera se relaciona con marcha en estepaje si el tobillo está en equino, y un pico de flexión de rodilla disminuido o retrasado se asocia a patrón de rodilla rígida. La correlación de las gráficas con los patrones de Rodda o de Winters, descritos respectivamente en dipléjicos y hemipléjicos, es mayor que la información aportada por evaluaciones observacionales de la marcha(6).

3. Formas de las gráficas: en pacientes con espasticidad, las gráficas pueden mostrar una forma característica de “doble joroba”, lo cual refleja una respuesta rápida de contracción muscular ante su estiramiento, como ocurre en el clonus de tobillo (Fig. 9).

Figura 9. Gráfica de tobillo con forma de doble joroba, lado izquierdo en paciente hemipléjico con clonus. La súbita flexión plantar tras la dorsiflexión inicial refleja espasticidad en gastrocnemios. La falta de dorsiflexión en fase oscilante encaja con insuficiencia de dorsiflexores y actividad fuera de fase del gastrocnemio.

Este trazado se puede ver también en la rodilla durante la fase oscilante por espasticidad del recto anterior, y en la pelvis por espasticidad del psoas. Estas gráficas son indicativas de músculos espásticos, buenos respondedores a tratamientos con toxina botulínica.

4. Pendiente de las gráficas: una pendiente reducida generalmente señala una disminución del rango de movimiento, debido a debilidad, rigidez articular o espasticidad severa. Como ejemplo clínico, tenemos la pendiente más horizontal presente en casos de debilidad en la flexión de cadera, lo que aconseja evitar tratamientos que disminuyan aún más esta acción. Por otro lado, una pendiente más pronunciada puede sugerir una contracción muscular aumentada, ya sea como respuesta al estiramiento por espasticidad o como gesto de compensación de la cadera en fase oscilante, para despegar el pie del suelo cuando este se encuentra caído(7).

Integración con otros métodos diagnósticos

La eficacia del análisis de la marcha se potencia al integrarlo con otras herramientas diagnósticas. La historia clínica, la exploración física, el diagnóstico por imagen y la evaluación del nivel de habilidad funcional son fundamentales para una comprensión holística del paciente. Cada método aporta una pieza clave al rompecabezas clínico, permitiendo una aproximación diagnóstica y terapéutica más precisa y personalizada.

Historia clínica. Patologías, como la ictericia neonatal, predisponen a las discinesias, lo que se reflejaría en la irregularidad entre gráficas obtenidas en cada paseo.

Exploración física. Por ejemplo, la limitación en el rango de movimiento articular se visualiza en las gráficas al no alcanzar el valor normal máximo, la espasticidad puede dar curvas con dobles jorobas, y el acortamiento de los isquiotibiales se muestra en el plano sagital de la pelvis por hallarse en retropulsión al final de la fase oscilante o durante todo el ciclo.

Diagnóstico de imagen. La oblicuidad pélvica observada en las radiografías de pelvis se correlaciona con patrones específicos en la marcha, como el flexo de rodilla del lado descendido en la marcha agachada.

Nivel de habilidad funcional. Existe una relación directa entre la autonomía en la marcha y los índices de evaluación global, con menores niveles de autonomía asociados a peores índices.

Uso en la toma de decisiones y ejemplos clínicos que justifican uso del LAM

El laboratorio de análisis de movimiento desempeña un papel crucial en la toma de decisiones, proporcionando evaluaciones detalladas, que combinadas con la exploración física, facilitan la identificación de problemas primarios, secundarios y terciarios (o compensatorios) en la marcha del paciente.

El análisis observacional del movimiento, especialmente el de la deambulación, está condicionado por las limitaciones que la percepción visual tiene para evaluar, de manera simultánea, los tres planos del espacio. Especialmente inexactas son las estimaciones de los problemas del plano transversal en segmentos proximales, como la cadera o la pelvis. Por otro lado, los estudios cinéticos y de detección de contracción muscular aportan información diagnóstica y pronóstica imposible de obtener de otro modo. Algunos ejemplos que justifican su uso son:

Equinismo “idiopático”: teniendo como motivo de consulta el caminar de puntillas, puede llegar a encontrarse co-contracción entre agonista (tríceps sural) y antagonista (tibial anterior) en la EMG dinámica de superficie, señalando de esta manera un origen neurológico(8).

Seudo-equino: la apariencia de caminar de puntillas o en equino puede no deberse a una flexión plantar aumentada de tobillo, sino a un déficit en la extensión de rodilla al final de la fase oscilante, llevando a intervenciones erróneas como el alargamiento del tendón de Aquiles sin justificación. La inclinación del tronco hacia delante, el flexo de cadera o el pie caído por insuficiencia de los dorsiflexores de tobillo (Fig. 10), pueden ser otros motivos de seudo-equino.

Figura 10. Caso de un paciente con tropiezos o dificultad para subir un bordillo. Gráfica de cinemática de pie caído derecho acompañada de electromiografía (EMG) dinámica de superficie del tibial anterior derecho, que refleja una ausencia de actividad contráctil durante la fase oscilante en el lado derecho.

Seudo-intratorsión: en pacientes con hemiplejía o diplejía asimétrica, el lado que camina con el tobillo en equino condiciona un retraso o rotación externa en la hemipelvis de ese lado, lo que puede crear una aparente intratorsión en el lado opuesto, que se corrige tratando el equino.

Seudo-valgo: las gráficas en plano frontal transversal ayudan a diferenciar el valgo real del aparente, causados por excesiva anteversión femoral o torsión tibial externa(4,9).

Causas de rodilla rígida en fase oscilante: la falta de flexión de la rodilla en la fase oscilante dificulta que el pie alcance una altura adecuada con respecto al suelo, y puede deberse a la debilidad en los flexores plantares de tobillo o cadera, la anteversión femoral, el genu valgo de gran magnitud, o la actividad muscular del recto anterior presente en la fase oscilante(9) (Fig. 11). Solo este tipo de análisis del movimiento combinando la exploración clínica, el análisis gráfico y el EMG, permitiría diferenciar entre sí estas causas.

Figura 11. Gráfica del plano sagital de la rodilla con falta de flexión en fase oscilante y EMG con un registro de activación el recto anterior del cuádriceps durante la fase oscilante, es decir, fuera de fase.

Isquiotibiales cortos: solo un porcentaje de los pacientes que caminan agachados lo hacen porque tienen los isquiotibiales cortos, en cuyo caso veremos, como en la gráfica del plano sagital de la pelvis, esta se coloca hacia posterior durante todo el ciclo o al final de la fase oscilante.

Compensaciones del tronco: la posición del tronco hacia delante puede aliviar la tendencia a flexo de rodilla durante la fase de apoyo en algunos pacientes, apareciendo en las curvas cinéticas un menor aumento del momento extensor, o lo que es lo mismo, una menor solicitación del cuádriceps.

Listado de aplicaciones comunes en paciente pediátrico

En la tabla I se muestra el listado de aplicaciones comunes en paciente pediátrico.

 

Futuro de los laboratorios de análisis del movimiento

Se ha reconocido la validez del análisis instrumentado del movimiento como herramienta diagnóstica, útil en la toma de decisiones, en el control evolutivo de los trastornos del movimiento y, por último, en la medición y comparación de resultados post-terapia.

La expansión del análisis instrumentado del movimiento está ligada a la formación especializada y la colaboración multidisciplinaria, con un potencial creciente para integrar tecnologías avanzadas, como el aprendizaje automático e inteligencia artificial, mejorando la precisión diagnóstica y la eficacia del tratamiento(10).

Bibliografía

1. Wing A, Beek P. Motion analysis: a joint centenary. Hum Mov Sci. 2004; 23: Iii-Iv.

2. Gage JR. Gait analysis. An essential tool in the treatment of cerebral palsy. Clin Orthop Relat Res. 1993; 288: 126-34.

3. Valevicius AM, Jun PY, Hebert JS, Vette AH. Use of optical motion capture for the analysis of normative upper body kinematics during functional upper limb tasks: A systematic review. J Electromyogr Kinesiol. 2018; 40: 1-15.

4. Armand S, Decoulon G, Bonnefoy-Mazure A. Gait analysis in children with cerebral palsy. EFORT Open Rev. 2016; 1: 448-60.

5. Schwartz MH, Rozumalski A. The Gait Deviation Index: a new comprehensive index of gait pathology. Gait Posture. 2008; 28: 351-7.

6. Nieuwenhuys A, Papageorgiou E, Molenaers G, Monari D, de Laet T, Desloovere K. Inter- and intrarater clinician agreement on joint motion patterns during gait in children with cerebral palsy. Dev Med Child Neurol. 2017; 59: 750-5.

7. Davids JR, Bagley AM. Identification of common gait disruption patterns in children with cerebral palsy. J Am Acad Orthop Surg. 2014; 22: 782-90.

8. Rose J, Martin JG, Torburn L, Rinsky LA, Gamble JG. Electromyographic differentiation of diplegic cerebral palsy from idiopathic toe walking: involuntary coactivation of the quadriceps and gastrocnemius. J Pediatr ­Orthop. 1999; 19: 677-82.

9. Gage JR, Novacheck TF. An update on the treatment of gait problems in cerebral palsy. J Pediatr Orthop B. 2001; 10: 265-74.

10. Ahmadi M, O’Neil M, Fragala-Pinkham M, Lennon N, Trost S. Machine learning algorithms for activity recognition in ambulant children and adolescents with cerebral palsy. J Neuroeng Rehabil. 2018; 15: 105.

 

 

10 Cosas que deberías saber sobre… la hematuria en la edad pediátrica

 
10 Cosas que deberías saber sobre… la hematuria en la edad pediátrica

 

L. García Espinosa, J.A. Soler Simón, S. Criado Camargo, M. García Boyano

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 269.e5

 


Se define como la presencia anormal de hematíes en la orina.

Se puede clasificar en función del momento de la micción, el tiempo de evolución, la cantidad de hematíes, el origen de la hematuria o la sintomatología.

La hematuria macroscópica es la que es visible a simple vista.

El método diagnóstico inicial es la tira reactiva, teniendo en cuenta que existen falsos positivos, como: la presencia de hemoglobina libre, la mioglobinuria, la presencia de soluciones asépticas, la orina alcalina o la presencia de peroxidasas microbianas. El gold estándar para el diagnóstico es el sedimento urinario.

La etiología de la hematuria se divide en origen glomerular o extraglomerular.

La causa más frecuente de hematuria glomerular es la nefropatía IgA, que cursa con hematuria macroscópica recidivante.

La causa más frecuente de hematuria extraglomerular son las infecciones de orina y la hipercalciuria.

Se debe realizar una correcta historia clínica, haciendo especial hincapié en la búsqueda del origen de la hematuria, la asociación de otros síntomas, los antecedentes familiares y los antecedentes de sordera neurosensorial (pensando en un síndrome de Alport).

Pueden existir hematurias transitorias, en contexto de infección del tracto(1-3) urinario, fiebre, ejercicio o traumatismos.

Se debe derivar a Nefrología infantil a pacientes con microhematuria asintomática aislada de 1 año de evolución, si asocia proteinuria durante más de 4 semanas, sintomática, o si asocia síntomas sistémicos, traumatismo, disminución del complemento, antecedente familiares, insuficiencia renal o anomalías estructurales.

 

Para saber aún más…

1. Kallash M, Rheault MN. Approach to Persistent Microscopic Hematuria in Children. Kidney360. 2020; 1: 1014-20.

2. Brown DD, Reidy KJ. Approach to the Child with Hematuria. Pediatr Clin North Am. 2019; 66: 15-30.

3. Boyer OG. Evaluation of gross hematuria in children. UpToDate. 2023.

 

Con el fonendo en la mochila

Carla Ramírez Amorós

Con el fonendo en la mochila

 

En la era de la globalización, con la facilidad para viajar a otros países, conocer nuevas culturas y distintas situaciones socio-sanitarias, nace esta sección con el objetivo de dar a conocer las experiencias de residentes de Pediatría, que han salido del país para ampliar sus conocimientos médicos en un contexto diferente al nuestro. Una herramienta de ayuda para todos aquellos que se planteen realizar algo similar.

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 269.e6

 


Información del rotante

• Nombre: Carla Ramírez Amorós.

• Email: carlaramirezamoros@gmail.com.

• Hospital de Origen: Hospital Universitario La Paz. Madrid.

• Subespecialidad pediátrica: Cirugía Pediátrica.

• Año de residencia en el que se realizó la rotación externa: R4.

• Duración de la rotación externa: 1 mes.

Cuestionario

1. ¿Dónde has realizado tu rotación? ¿Por qué elegiste ese hospital?

He hecho mi rotación externa en el Great Ormond Street Hospital for Children de Londres, donde estuve rotando en cirugía pediátrica general. Lo elegí por tratarse de un centro de referencia a nivel mundial con un gran prestigio internacional. Además, gracias a la centralización establecida en el Reino Unido, es uno de los dos hospitales que recibe pacientes con malformación tipo cloaca, en la que estoy muy interesada. También, recibe un muy alto volumen de casos quirúrgicos neonatales y oncológicos.

2. ¿Cómo conseguiste la rotación? ¿Qué documentos o trámites tuviste que realizar?

Me puse en contacto con el jefe de departamento (Professor De Coppi) a través del Dr. Martínez, uno de mis adjuntos de La Paz, que mantiene una buena relación y trabaja habitualmente con él en foros europeos. Tras el primer contacto por email, me indicó contactar con su secretario, quién me fue guiando en el proceso. Al iniciar el proceso, se pusieron en contacto conmigo desde el departamento de recursos humanos y salud laboral, solicitando la documentación necesaria para aceptar mi estancia (cartilla de vacunación, documento de identidad, fechas de la estancia y una serie de documentos a rellenar que me proporcionaron ellos). Al enviar todo, fui aceptada y realicé los trámites en Madrid para poder ser aceptada por mi comisión de docencia y la Comunidad de Madrid.

3. Una vez iniciada la actividad asistencial, ¿cuál fue tu grado de participación?

Mi estancia fue como “observer”, no podía participar en las cirugías ni en el manejo de los pacientes. La mayoría de días iba al quirófano con el residente y adjunto que tenía agenda quirúrgica ese día, aunque también tuve la oportunidad de pasar la planta e ir a la consulta. Pude ver cirugías por técnica mínimamente invasiva, que no se realizan con tanta frecuencia en La Paz, así como otras cirugías complejas abiertas.

4. ¿Se fijaron unos objetivos docentes preestablecidos antes de tu llegada? ¿Se realizó una evaluación de tu labor al final de la rotación?

No se establecieron formalmente los objetivos, aunque sí se me indicó mi papel como observador, sin la posibilidad de participar en las intervenciones.

Tampoco se hizo una evaluación posterior de mi labor, pues no se me asignaron responsabilidades.

5. Resume brevemente los conocimientos/habilidades adquiridas:

Durante la rotación, he tenido la oportunidad de ver una gran cantidad de intervenciones que, si bien también se realizan en La Paz, no con tanta frecuencia. Gracias a tratarse de centros con un gran volumen, he podido ver en un único mes una gran cantidad de cirugías y técnicas. Además, he podido ver intervenciones neonatales y pediátricas mínimamente invasivas que aún no se han implementado claramente en La Paz.

También, he tenido la oportunidad de asistir a consultas multidisciplinares de gran interés, de malformaciones anorrectales y, más concretamente, cloacas.

6. ¿Cambiarías algo relacionado con tu rotación? En caso afirmativo, ¿qué cambiarías?

No, el tiempo de estancia fue el adecuado para ver una gran cantidad de cirugías y me sentí integrada y tenida en cuenta prácticamente desde el inicio. Me habría encantado poder participar en las cirugías como ayudante, pero los trámites legales y las convalidaciones requeridas son demasiado complejas para una estancia tan corta. Además, el papel de observador también permite ver las intervenciones desde otra perspectiva y afianzar los conocimientos.

7. Puntúa del 1 al 10 (equivaliendo 1 a una puntuación muy mala y 10 a una puntuación muy buena:

• Enseñanza: 10

• Supervisión: 10

• Grado de aprendizaje: 10

• Puntuación global: 10

8. ¿Esta rotación ha cambiado tu práctica médica? ¿Ves posible aplicar dichos conocimientos de regreso en tu hospital o en tu futura práctica profesional?

Me ha cambiado la visión de ciertas prácticas y me ha permitido ver otras técnicas quirúrgicas que no realizamos en La Paz, pero que sería de gran interés incorporar, especialmente en el ámbito de la cirugía mínimamente invasiva.

9. ¿Pudiste implicarte en alguna actividad más allá de la asistencia (docencia, sesiones clínicas, investigación…)? En caso afirmativo, ¿puedes explicarnos qué tipo de actividad?

Sí, pude asistir a sesiones de docencia semanales que me resultaron de gran interés. También, asistí a sesiones clínicas y reuniones multidisciplinares donde se discutían los casos más complejos con el resto de servicios.

 

 

 

39. Resident-attending in the ED: Proteinuria

 

 

M. Sánchez Martín*, M. Gómez de Pablos Romero**

*Adjunto de Pediatría del Hospital Universitario La Paz, **Adjunto de Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra (Pamplona)


39. Resident-attending in the ED: Proteinuria

Resident: María Sánchez Martín. Adjunto de Pediatría del Hospital Universitario La Paz. Madrid

Attending/Mother: Mónica Gómez de Pablos Romero. Adjunto de Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra. Pamplona

Resident: Good morning Dr. Keen. Could I tell you about a patient I just saw?

Attending: Of course, Alice.

Resident: It’s a 3-year-old Philippine boy with a general swelling of the body for 4 days. The swelling started abruptly with periorbital and face puffiness, followed by swelling of the lower limbs. His mother says he doesn’t complain of pain, but he is fussy, has lost his appetite and his urine output has slightly decreased in the last couple of days, but without hematuria or any other abnormal characteristics to the eye. He doesn’t have fever or any other symptoms and he hasn’t been ill recently; his last cold was 3 weeks ago. He doesn’t have any significant medical or family history either and his vaccinations are up to date.

Attending: What are his vital signs? What about the physical examination?

Resident: His HR is 118 bpm, RR 26 bpm, BP 91/62 mmHg, capillary refill time 2s and temperature 36.5ºC. He has a generalised pitting edema, painless to palpation and the overlying skin is completely normal. He doesn’t have trouble breathing and his cardiopulmonary auscultation is normal. The abdomen is distended, but depressible and not tender to palpation, without organomegalies. He doesn’t show lymph node enlargement.

Attending: According to the anamnesis and physical examination, what do you suspect?

Resident: I believe it could be a case of nephrotic syndrome. It is more prevalent in boys aged 2-6 years old, especially from South East Asia. The generalised edema without hypertension or gross hematuria or any other significant symptoms is characteristic. Given that he hasn’t had any recent infection and his geographical origin, I would guess it may be idiopathic, which is the most common, but we’ll have to confirm the diagnosis and see how he responds to immunosuppressive treatment.

Attending: I agree with you, Alice. Therefore, we should check his blood and urine labs.

Resident: Yes, I’ll order them right away and explain it to his mother.

Attending: Great, come to me with the results. Don’t forget to place an IV line, but don’t start him on IV fluids just yet. Remember that these patients have a marked increase in total body water secondary to hypoalbuminemia, which is caused by massive urinary protein loss due to increased permeability across the glomerular filtration membrane. They can also have sodium and water retention produced by ADH secretion. Apart from the slight decrease in urine output referred by his mother, he doesn’t show any other clinical signs of intravascular volume depletion.

Resident: Dr. Keen, I have the main lab results. He has proteinuria of +4 and urinary protein creatinine ratio of 3.6 mg/mg with microscopic haematuria of 2/HPF, hypoalbuminemia of 2 g/dl, hyperlipidemia with total serum cholesterol of 410 mg/dl and mild hyponatremia of 131 mmol/L.
The CBC is normal with platelets in the upper limit and the renal function is also normal. The etiological study is pending results.

Attending: OK, so it does seem the little boy has nephrotic syndrome. What would be the treatment then?

Resident: He will have to be admitted to the hospital and started on steroid therapy and salt and fluid intake restriction. A careful water balance is imperative and we should avoid IV fluids or immobilisation.

Attending: That’s right. Start him on prednisone 60 mg/m2/day, single morning dose and restrict his fluid intake to 400 ml/m2/day of insensible fluid losses plus his urine output. Order a well-balanced high-protein and low-salt diet. Would you say a renal biopsy is necessary?

Resident: No, not for now. He has a typical age of debut, normal serum creatinine, and absence of macroscopic haematuria and hypertension, so we don’t need it for the diagnosis or management. Its indication will depend on the complement values and the response to corticosteroids, though.

Attending: Very well. Please inform his mother while I call the nephrologist and take care of the admission.

Resident: Hello. Your son’s results are back. He has nephrotic syndrome. This is a kidney disease characterised by large urinary losses of protein, which produce swelling. In his case, we believe it is idiopathic, which means that the specific cause is unknown, although it seems that underlying immune disturbances and other molecular mechanisms may be involved. He will have to be admitted to the hospital for initial treatment, which he will then continue at home, monitoring and additional tests. He should recover from this episode within the first week of therapy.

Mother: Thank you for the information, doctor. Does that mean it can happen again?

Resident: Unfortunately, the majority of children with this condition present relapses, usually associated with infections or vaccinations, but they can be treated alike. However, the nephrologist will better explain all of this to you.

KEY WORDS:

Proteinuria: proteinuria.

Swelling/Puffiness: hinchazón.

Lower limbs: extremidades inferiores.

Urine output: diuresis.

Pitting edema: edema con fóvea.

Overlying skin: piel suprayacente.

Nephrotic syndrome: síndrome nefrótico.

Gross hematuria: hematuria franca/macroscópica.

Idiopathic: idiopático.

Immunosuppressive treatment: tratamiento inmunosupresor.

IV line: vía venosa.

IV fluids: líquidos intravenosos.

Marked increase in total body water: aumento marcado del agua corporal total.

Massive urinary protein loss: pérdida urinaria masiva de proteínas.

Sodium and water retention: retención de sodio y agua.

Slight decrease in urine output: descenso escaso/ligero de la diuresis.

Intravascular volume depletion: depleción de volumen intravascular.

Pending results: resultados pendientes/pendiente de resultado.

Steroid therapy: corticoterapia.

Salt and fluid intake restriction: restricción de la ingesta de sal y líquidos.

Water balance: balance hídrico.

Avoid (to avoid): evitar.

Immobilisation: inmovilización.

Single morning dose: dosis única por la mañana.

Insensible fluid losses: pérdidas insensibles de líquidos.

Well-balanced high-protein and low-salt diet: dieta balanceada rica en proteínas y baja en sal.

Underlying immune disturbances: alteraciones inmunes subyacentes.

Be treated alike: ser tratado de la misma manera.

 

Tumoraciones óseas más frecuentes

J.C. Abril Martín*,  P. Manzarbeitia Arroba**
Temas de FC


J.C. Abril Martín*, P. Manzarbeitia Arroba**

X

Autor para correspondencia

juancabr@hotmail.com

*Jefe de Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología.**Médico Especialista del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid

Resumen

Los tumores óseos son relativamente frecuentes en niños, habitualmente asintomáticos, y suelen ser hallazgos casuales. La sintomatología y las características radiológicas son fundamentales para la orientación diagnóstica. Siendo imprescindible la realización de una radiografía simple en dos proyecciones ortogonales, como primera prueba de imagen. Esta radiografía debe ser evaluada de forma sistemática, buscando características de alta o baja agresividad. Los quistes y tumores benignos suelen ser poco sintomáticos, muchos de ellos son hallazgos casuales en las radiografías, no suelen requerir tratamiento. Los tumores malignos (osteosarcoma y sarcoma de Ewing) dan sintomatología con datos de alarma. La función del pediatra de Atención Primaria es fundamental para reconocer estos datos de alarma y así derivar a estos pacientes a Urgencias, para continuar con su estudio lo antes posible.

 

Abstract

Bone tumors are relatively common in children, usually asymptomatic and incidental findings. Symptoms and radiological characteristics are essential for diagnostic guidance. It is necessary to perform a simple x-ray in two orthogonal projections as the first imaging test. This x-ray should be systematically evaluated looking for characteristics of high or low aggressiveness. Benign cysts and tumors usually have few symptoms; many of them are incidental findings on x-rays and do not usually require treatment. Malignant tumors (osteosarcoma and Ewing´s sarcoma) manifest alarming symptoms. The role of the primary care pediatrician is indispensable to recognize these alarming data and, thus, refer these patients to the Emergency Room to continue their study as soon as possible.

 

Palabras clave: Tumor; Óseo; Maligno; Benigno; Agresividad.

Key words: Tumor; Bone; Malignant; Benign; Aggressiveness.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 260 – 265

 


OBJETIVOS

• Revisar la aproximación diagnóstica de los tumores óseos primarios más frecuentes en la infancia.

• Conocer que la primera prueba diagnóstica, ante la sospecha de un tumor óseo, debe ser una radiografía simple con dos proyecciones.

• Saber evaluar las características de agresividad de una lesión ósea en una radiografía simple.

• Repasar los tumores óseos benignos y malignos más frecuentes en la infancia.

 

Tumoraciones óseas más frecuentes

Introducción

Conocer la edad del paciente, la sintomatología asociada y las características radiológicas típicas, facilita enormemente el diagnóstico de las lesiones óseas.

Las tumoraciones óseas se dan por un crecimiento anómalo de las células que se encuentran en los huesos, derivadas del mesodermo embrionario. Son una patología relativamente frecuente en la edad pediátrica(1,2).

La gran mayoría son asintomáticas, hallándose de forma casual en radiografías que se hacen por otros motivos (fibroma no osificante); otras pueden ser sintomáticas, presentándose como fractura patológica (quiste óseo simple), cojera, dolor o masa (osteocondroma).

Las características del dolor nos orientan sobre la gravedad de la patología. Un dolor importante, que no mejora con medicación y va empeorando progresivamente hasta hacerse constante, ocasionando despertares nocturnos, nos debe hacer sospechar una patología agresiva. Hay que interrogar al paciente sobre cómo y cuándo comenzó la clínica (larvada o más aguda), si ha tenido traumatismos o antecedentes relacionados, si tiene dolor en otros sitios, fiebre, astenia, si el dolor mejora con medicación…

La edad del paciente es un dato importante, ya que nos orienta a diferentes tipos de tumores.

Si hay una masa, debemos tocarla (los tumores malignos suelen producir dolor y tumefacción), valorando tamaño, consistencia, profundidad, si está adherido o no a planos profundos, si está inflamada o caliente. Además, debemos buscar ganglios cercanos y palpar los pulsos distales.

La primera prueba de imagen en el estudio de las lesiones óseas es una radiografía simple (Rx) de buena calidad, siendo obligatorio obtener dos proyecciones ortogonales(2,3). Se evalúan de forma sistemática, haciéndonos una serie de preguntas(4,5) (Fig. 1):

figura

Figura 1. Apreciamos dos lesiones con diferentes características, la primera es una lesión lítica, con patrón geográfico que no afecta a corticales, no tiene reacción perióstica ni afectación de partes blandas. La segunda es una lesión con un patrón moteado, no podemos delimitar la lesión, tiene reacción perióstica y afectación de partes blandas.

• ¿Dónde está la lesión?: describiendo hueso y localización dentro del hueso. Hay tumoraciones más frecuentes en diferentes huesos y zonas (osteosarcoma en metáfisis distal del fémur, quiste óseo simple en metáfisis humeral proximal, condroblastoma en epífisis…).

• ¿Qué le hace la lesión al hueso?: lo destruye (lítico), crea hueso (blástico), expande cortical o la rompe (signo de crecimiento rápido) o, incluso, llega a invadir partes blandas. Lodwick describió tres tipos de destrucción ósea que ayudan a identificar la agresividad de la lesión.

– Tipo 1: patrón geográfico. Lesión lítica bien definida, con o sin reborde escleroso: sugestivo de lesión indolente y poco agresiva.

– Tipo 2: patrón apolillado. Áreas de destrucción con bordes irregulares. Sugestivo de una lesión más agresiva.

– Tipo 3: patrón permeativo. Lesiones múltiples de menor tamaño, mal delimitadas, con zona de transición no definida. Sugestivo de lesión muy agresiva.

• ¿Qué le hace el hueso a la lesión?: la delimita con un reborde escleroso (signo de lesión indolente o inactiva, dando tiempo al hueso a rodearla) o no se pueden dibujar los bordes (lesión de crecimiento rápido, no da tiempo al hueso a contenerla), produce reacción perióstica discontinua, como el triángulo de Codman o en sol naciente (en el intento del hueso por contener la lesión que va creciendo muy rápido) (Tabla I).

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• ¿Qué contenido tiene la lesión?: calcificaciones en palomitas de maíz, típicas de encondroma o vidrio esmerilado de la displasia fibrosa.

La siguiente prueba más solicitada es la resonancia magnética nuclear (RMN), muy importante para valorar la afectación de partes blandas y presencia de metástasis saltatorias, incluye toda la extensión del hueso hasta las articulaciones más cercanas a la lesión.

En el estudio de extensión de la enfermedad, contamos con otras herramientas, como el TC (para valorar metástasis pulmonares), PET-TAC o gammagrafía (metástasis a otros niveles).

Respecto a las pruebas de laboratorio, debemos solicitar analíticas ante la sospecha de infección o de lesión maligna con: hemograma, marcadores inflamatorios y perfil óseo, los hallazgos son poco específicos.

El último paso es la biopsia y suele darnos el diagnóstico definitivo, debe hacerse tras las demás pruebas de imagen y siempre por el equipo de cirujanos que va a tratar al paciente. La técnica más empleada es la biopsia percutánea y debe hacerse por la vía de abordaje de la cirugía; ya que, si la lesión es maligna, debemos resecar el trayecto de la biopsia en la cirugía definitiva.

Quiste óseo simple

No es un auténtico tumor. Se localiza en húmero y fémur proximales, esta lesión lítica y unicameral suele tratarse de forma conservadora.

Se considera una lesión pseudotumoral y representa el 3 % de las lesiones óseas primarias. Es una cavidad única dentro del hueso, rellena de líquido y revestida por una membrana fibrosa(6). Afecta más frecuentemente a niños entre los 2 y los 10 años. Se localiza en la metáfisis de los huesos largos (húmero y fémur proximales).

La etiopatogenia es controvertida, la hipótesis más aceptada es que se forma un bloqueo del drenaje venoso intraóseo, produciendo una resorción ósea con formación de tejido fibroso y acúmulo de líquido intersticial.

Clínica: suelen ser asintomáticos, aunque el debut más típico es la fractura patológica (50 %).

Rx: es una lesión lítica, central, metafisaria, con patrón geográfico, puede adelgazar cortical o dar reacción perióstica continua si hay fractura (Fig. 2).

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Figura 2. Quiste óseo simple.

RMN: no es necesaria para el diagnóstico, mostrará cavidad única con baja señal en t1 e hipercaptante en t2.

Diagnóstico: radiológico y anatomopatológico.

Tratamiento: depende de la sintomatología y del riesgo de fractura.

• Asintomáticos, bajo riesgo de fractura: observación.

• Fractura patológica: habitualmente, conservador en miembro superior y quirúrgico en miembros inferiores, hasta el 15 % de los quistes se resuelven con la fractura.

• Sintomatología o riesgo de fractura: infiltración percutánea de corticoides o médula ósea autóloga, cirugía de curetaje e injerto óseo o síntesis con enclavado elástico.

Quiste óseo aneurismático

Neoplasia benigna, pero agresiva. Esta lesión lítica, multicameral, con niveles líquido-líquido en la RMN, da sintomatología y siempre precisa tratamiento.

Es un tumor benigno, pero localmente agresivo, formado por múltiples cavidades quísticas rellenas de sangre. Se desarrolla en la metáfisis de huesos largos (67 %), elementos posteriores columna (15 %) y pelvis (9 %)(7).

Clínica: dolor y tumefacción progresivos de meses de evolución, pueden darse fracturas patológicas.

Rx: lesión quística, multicameral, insufla cortical y puede tener rasgos de agresividad radiológica (rotura cortical, masa de partes blandas…) (Fig. 3).

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Figura 3. Quiste óseo aneurismático

RMN: son característicos los niveles líquido-líquido (la sangre es más densa que el suero).

Diagnóstico: radiológico, se confirma con biopsia.

Tratamiento: siempre quirúrgico.

• Percutáneo: inyección de agentes esclerosantes.

• Curetaje intralesional/resección en bloque más injerto, en estos casos se puede hacer una embolización preoperatoria para disminuir el riesgo de sangrado.

Fibroma no osificante/defecto fibroso cortical

Lesión ósea más frecuente, es un hallazgo casual y no suele precisar tratamiento. Evoluciona a la resolución con la maduración esquelética.

Es la lesión ósea benigna más frecuente en el esqueleto inmaduro (40 %), aunque la incidencia es desconocida, ya que son asintomáticas y su diagnóstico suele ser casual(8). Son lesiones pseudotumorales o anormalidades del desarrollo, compuestas histológicamente por tejido fibroso mezclado con osteoclastos.

La etiología es desconocida. Se da una osificación disfuncional con resorción osteoclástica subperióstica durante el remodelado metafisario.

Clínica: asintomática, muy pocos debutan con dolor por una fractura patológica.

Rx: lesión lítica en región metafisaria de fémur distal y tibia proximal, tiene patrón geográfico y borde escleroso (Fig. 4).

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Figura 4. Fibroma no osificante.

RMN: se solicita cuando hay dudas diagnósticas.

Tratamiento:

• Asintomáticos sin riesgo de fractura: seguimiento clínico radiológico cada 6-12 meses hasta la regresión.

• Sintomatología o riesgo de fractura: curetaje e injerto.

Evolucionan a la regresión espontánea con el crecimiento.

Osteocondroma

Tumor primario óseo benigno más frecuente, solo se intervienen ante sintomatología o sospecha de malignización, cosa extraordinaria.

Es el tumor óseo benigno más frecuente (33 % de los tumores óseos benignos) y se da en menores de 20 años.

Se desarrolla a partir del cartílago fisario aberrante que va creciendo siguiendo una osificación encondral normal, su actividad se enlentece con el fin del crecimiento.

Etiopatogenia: se asocian con mutaciones en los genes EXT1 y EXT2.

Clínica: suelen ser asintomáticos, aunque puede haber tumoración, deformidad ósea, compromiso vascular, bursitis, tendinitis…

Rx: exóstosis en la metáfisis de los huesos largos sin signos de agresividad. Es característico que su cortical se continúa sin interrupción con el hueso sano.

RMN: más preciso para casos sintomáticos. Permite valorar tejidos cercanos y visualizar el capuchón cartilaginoso.

Tratamiento:

• Asintomático: observación.

• Sintomáticos: resección completa del capuchón cartilaginoso y hueso subyacente a nivel de la cortical. Se intenta demorar el procedimiento hasta la madurez esquelética para evitar lesiones fisarias.

La transformación maligna a condrosarcoma ocurre en menos de un 1 %.

Encondroma

Tumor óseo benigno, más frecuente en falanges. No suelen precisar tratamiento quirúrgico y su riesgo de malignización es muy bajo.

Tumor benigno, compuesto por cartílago hialino. Su incidencia es desconocida y afecta a un amplio rango de edad (5-80 años)(9).

Se localiza típicamente en huesos tubulares cortos de las manos y es el tumor óseo más frecuente en falanges. También afecta a la metáfisis de huesos largos. Crecen mientras hay crecimiento remanente.

Clínica: asintomáticos, tumoración, dolor y deformidad.

Rx: lesión lítica con matriz condroide (calcificaciones en palomitas de maíz) de bordes definidos, patrón geográfico y de localización metafisaria. En manos pueden ser expansivos (Fig. 5).

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Figura 5. Encondroma.

Diagnóstico: habitualmente radiológico.

Tratamiento:

Asintomáticos: observación.

• Sintomáticos: biopsia y curetaje con o sin relleno.

El riesgo de malignización: en menos de un 1 %, peor en pelvis y huesos largos, excepcional en manos y pies.

Osteoma osteoide

Tumor benigno, activo y sintomático, ocasiona dolor nocturno que mejora con antiinflamatorios no esteroideos y el tratamiento es la termoablación guiada por TC.

Es un tumor óseo benigno formado de hueso, se considera activo y da sintomatología, aunque no tiene potencial de malignización.

Es el 10 % de todos los tumores óseos benignos, afectando más al sexo masculino (3:1). Se da entre los 5 y los 30 años(10).

Su localización más frecuente es en diáfisis de huesos largos, siendo menos frecuente en los elementos posteriores de la columna.

Clínica: dolor intenso, de predominio nocturno que cede con salicilatos y antiinflamatorios no esteroideos. Puede producir escoliosis dolorosa.

En la Rx simple se aprecia una lesión radiotransparente de menos de 1,5 cm (nidus), con reacción perióstica marcada, el TC será diagnóstico, identificando el nidus.

Tratamiento: termoablación percutánea guiada por TC.

Granuloma eosinófilo (GE)

Lesión lítica de agresividad muy variable en huesos planos o vértebra plana, que puede ser o no sintomática, se considera un gran imitador.

Es una lesión tumoral benigna que se caracteriza por proliferación clonal de células de Langerhans(11). Se encuentra englobado dentro de la histiocitosis más frecuente, histiocitosis de células de Langerhans (HCL) y es la manifestación más frecuente de la misma (70 % de los casos). Se da en niños y adolescentes, siendo el 1 % de los tumores óseos.

La HCL puede clasificarse a nivel ortopédico, como:

• Monosistémica: monostótica o poliostótica.

• Multisistémica: con afectación extraesquelética (mucosas, pulmones, órganos sólidos…).

Asienta en cráneo, pelvis, vértebras (normalmente en el cuerpo vertebral en columna torácica, dando lugar a la típica” vértebra plana de Calvé”) y diáfisis de los huesos largos.

Estas lesiones pueden ser asintomáticas, debutar con: dolor, tumefacción, cojera o fractura patológica. La sintomatología neurológica por compresión radicular es muy rara.

Rx: en cuerpo vertebral ocasiona aplastamientos severos sin afectación de elementos posteriores (vértebra de Calvé); en los huesos largos causa lesiones líticas con signos de agresividad muy variables, pudiendo incluir en su diagnóstico diferencial tumoraciones malignas, consideramos al GE como un “imitador” (Tabla II).

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Diagnóstico: es necesaria la biopsia ante discordancia clínico-radiológica y en lesiones sintomáticas.

Tratamiento:

• Asintomáticos con enfermedad autolimitada: observación o indometacina vía oral.

• Progresión clínico-radiológica: infiltración con metilprednisolona.

• Lesiones con alto riesgo de fractura o compresión neurológica: curetaje, aporte de injerto y osteosíntesis.

El pronóstico suele ser excelente, con regresión espontánea de la lesión y baja tasa de recurrencias.

Osteosarcoma

Tumor óseo maligno más frecuente, debemos sospecharlo en un adolescente con dolor con signos de alarma y radiografía con signos de agresividad.

Es el más frecuente de los tumores óseos malignos(12). Presenta una distribución bimodal, con un pico en adolescencia y otro en adultos mayores de 65 años.

Etiología: relacionada con el crecimiento rápido de los huesos durante la pubertad. El 50 % se presenta alrededor de la rodilla, cerca de las físis más fértiles del cuerpo. Aunque la mayoría son consecuencia de mutaciones esporádicas, hasta un 10 % forman parte de síndromes de predisposición al cáncer.

La mayoría son lesiones de alto grado con potencial metastásico. Hasta el 20 % de los pacientes presentan metástasis al diagnóstico, principalmente en pulmón y un gran porcentaje tiene enfermedad micrometastásica. La supervivencia a largo plazo es del 60 %.

Clínica: inespecífica al inicio, dolor intermitente que se hace constante con limitación funcional progresiva, tumoración y tumefacción.

Rx: signos de agresividad descritos (Fig. 6).

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Figura 6. Osteosarcoma.

RMN: valoración de afectación de partes blandas. Imprescindible para valorar la respuesta a quimioterapia.

Estudio de extensión, incluye TC de tórax y PET-TC.

Diagnóstico: anatomopatológico.

Tratamiento: esquema de quimioterapia (QT) neoadyuvante, cirugía de resección amplia y QT adyuvante (Tabla III).

Sarcoma de Ewing

Tumor óseo maligno que afecta a niños más pequeños, muestra translocación t(11,22)(q24,q12), puede dar sintomatología general y alteración analítica.

Es el segundo tumor óseo maligno, compuesto por células redondas y pequeñas(13).

Se localiza en huesos largos (50-60 %), siendo la pelvis el hueso plano más afectado (20 %).

Etiopatogenia: el 95 % muestra translocación t(11;22)(q24,q12). Es una enfermedad agresiva, el 25 % presenta metástasis al diagnóstico (pulmonares o esqueléticas).

Clínica: dolor progresivo, que interfiere con el descanso nocturno, tumefacción, afectación del estado general y fiebre.

Laboratorio: pueden presentar anemia, elevación de VSG y PCR. El aumento de LDH asocia peor pronóstico, estos hallazgos analíticos son poco específicos.

Rx: lesión lítica, mal delimitada, con patrón permeativo y reacción perióstica. Gran componente de partes blandas.

RMN: imprescindible para diagnóstico y tratamiento.

Estudio de extensión: TC tórax, PET-TAC y RMN de difusión de cuerpo completo. Biopsia de médula ósea.

Diagnóstico: anatomopatológico.

Tratamiento: esquema de QT neoadyuvante, tratamiento local (cirugía amplia o radioterapia) y QT adyuvante.

Función del pediatra de Atención Primaria

Reconocer los signos de alarma clínicos y radiológicos, para derivar a traumatología a los pacientes con tumores óseos, aquellos con sospecha de malignidad deben ser enviados de forma urgente.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito. Declaración de intereses: ninguno.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

1.*** Salom M, Chiari C, Alessandri JMG, Willegger M, Windhager R, Sanpera I. Diagnosis and staging of malignant bone tumours in children: what is due and what is new? J Child Orthop. 2021; 15: 312-32.

2. Caracciolo JT, Temple HT, Letson GD, Kransdorf MJ. A Modified Lodwick-Madewell Grading System for the Evaluation of Lytic Bone Lesions. AJR Am J Roentgenol. 2016; 207: 150-6.

3. Lodwick GS. Radiographic diagnosis and grading of bone tumors, with comments on computer evaluation. Proc Natl Cancer Conf. 1964; 5: 369-80.

4. Anderson WJ, Doyle LA. Updates from the 2020 World Health Organization Classification of Soft Tissue and Bone Tumours. Histopathology. 2021; 78: 644-57.

5. Enneking WF. A system of staging musculoskeletal neoplasms. Clin Orthop Relat Res. 1986; 204: 9-24.

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10. Atesok KI, Alman BA, Schemitsch EH, Peyser A, Mankin H. Osteoid osteoma and osteoblastoma. J Am Acad Orthop Surg. 2011; 19: 678-89.

11. Angelini A, Mavrogenis AF, Rimondi E, Rossi G, Ruggieri P. Current concepts for the diagnosis and management of eosinophilic granuloma of bone. J Orthop Traumatol. 2017; 18: 83-90.

12. Messerschmitt PJ, García RM, Abdul-Karim FW, Greenfield EM, Getty PJ. Osteosarcoma. J Am Acad Orthop Surg. 2009; 17: 515-27.

13. Ozaki T. Diagnosis and treatment of Ewing sarcoma of the bone: a review article. J Orthop Sci. 2015; 20: 250-63.

Bibliografía recomendada

– Steffner R. Benign bone tumors. Cancer Treat Res. 2014; 162: 31-63.

Revisión amplia de los tumores benignos de hueso. Recomendable para un abordaje amplio.

– Aboulafia A, Ramos Pascua R. Tumores óseos malignos. Monografías AAOS-Secot; 2014. p. 11-79.

Monografía en español, auspiciada por la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Visión general de los tumores óseos malignos más frecuentes.

Caso clínico

 

Niño de 5 años que acude a Urgencias por dolor y tumefacción en hombro izquierdo tras caída desde propia altura mientras caminaba. A su llegada, tiene el brazo izquierdo en cabestrillo, dolor a la palpación de hombro izquierdo, limitación a la movilidad y buen estado neurovascular distal. No tiene ningún antecedente de interés ni sintomatología previa. Descartamos síntomas de alarma. Se solicita radiografía simple en dos proyecciones de hombro izquierdo, diagnosticándose al paciente de una fractura patológica de húmero proximal izquierdo. En la figura 7 apreciamos una lesión lítica, central, con patrón geográfico, sin reacción perióstica ni afectación de partes blandas. Se decide tratamiento ortopédico de la fractura, observándose la consolidación de la fractura y la posterior desaparición del quiste con el paso de los meses (ocurre en solo el 15 % de los casos).

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Figura 7.

 

 

Pie plano y otras alteraciones del pie

H. Garlito Díaz*, M. Galán Olleros*, P. Manzarbeitia Arroba*, J. Cabello Blanco**
Temas de FC

H. Garlito Díaz*, M. Galán Olleros*, P. Manzarbeitia Arroba*, J. Cabello Blanco**

*Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid. **Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Universitario La Paz. Madrid

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Autor para correspondencia

hugo.garlito@gmail.com

Resumen

El objetivo principal de este artículo es abordar y entender el pie plano infantil, uno de los motivos de consulta más frecuentes al pediatra, que se caracteriza por una reducción o ausencia del arco longitudinal medial del pie. Su origen es multifactorial, involucrando factores genéticos y ambientales, como hipermovilidad articular, obesidad, calzado inapropiado, trastornos neuromusculares y enfermedades del tejido conectivo. La mayoría de las veces cursa de forma asintomática. En aquellos casos donde expresa clínica, se presenta como: fatiga localizada, dolor durante la actividad física, alteraciones en la marcha y desgaste asimétrico del calzado. El diagnóstico se basa en la anamnesis y la exploración física y, ocasionalmente, se pueden emplear radiografías. La mayoría de los casos no requieren tratamiento, más allá de la observación clínica. En casos sintomáticos, se recomienda tratamiento conservador, como plantillas ortopédicas. El tratamiento quirúrgico se reserva para casos de deformidades severas o sintomatología persistente. El pie plano infantil es una condición común que generalmente no requiere tratamiento invasivo. El diagnóstico y tratamiento adecuados son cruciales para manejar los casos sintomáticos y prevenir complicaciones futuras.

 

Abstract

The main objective of this article is to address and understand flatfoot in children, one of the most common reasons for pediatric consultations, characterized by a reduction or absence of the medial longitudinal arch of the foot. Its origin is multifactorial, involving genetic and environmental factors such as joint hypermobility, obesity, inappropriate footwear, neuromuscular disorders, and connective tissue diseases. It is mostly asymptomatic. In cases where symptoms are present, it manifests as localized fatigue and pain during physical activity, gait abnormalities, and asymmetric shoe wear. The diagnosis is based on medical history and physical examination, and occasionally, radiographs may be used. Most cases do not require treatment beyond clinical observation. In symptomatic cases, conservative treatment such as orthotic insoles is recommended. Surgical treatment is reserved for cases of severe deformities or persistent symptoms. Flatfoot in children is a common condition that generally does not require invasive treatment. Proper diagnosis and treatment are crucial for managing symptomatic cases and preventing future complications.

 

Palabras clave: Pie plano; Flexible; Pediátrico; Valgo; Tratamiento conservador.

Key words: Flatfoot; Flexible; Pediatric; Planovalgus; Non-surgical treatment.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 241 – 247

 


OBJETIVOS

• Comprender la etiología y fisiopatología del pie plano infantil, incluyendo la influencia de factores genéticos y ambientales.

• Identificar las principales manifestaciones clínicas del pie plano infantil, para realizar un diagnóstico adecuado basándose en la anamnesis, la exploración física y, cuando sea necesario, el uso de radiografías.

• Evaluar las distintas opciones de tratamiento para el pie plano infantil, comprendiendo la importancia de un enfoque conservador en la mayoría de los casos, y las indicaciones para el tratamiento quirúrgico en casos severos.

• Desarrollar un enfoque multidisciplinar en el manejo del pie plano, integrando la educación de los padres y la colaboración entre diferentes profesionales de la salud.

• Aprender a identificar y manejar otras alteraciones del pie del niño, como son: el pie cavo, el pie zambo, el metatarso aducto o el astrágalo vertical, entre otras.

Pie plano y otras alteraciones del pie

Introducción

El pie plano infantil es uno de los principales motivos de consulta en la práctica pediátrica y ortopédica. Se trata de una condición fisiológica en la mayoría de casos, que se va modificando con el crecimiento y desarrollo del niño.

El pie plano infantil es una condición común en Pediatría, caracterizada por la disminución o ausencia del arco plantar longitudinal medial cuando el niño está de pie. A menudo, es una variante del desarrollo normal, que evoluciona de forma natural hacia una progresiva formación del arco con el crecimiento. No obstante, puede variar en severidad, y su relevancia clínica se destaca cuando se asocia a síntomas o problemas funcionales, subrayando la necesidad de un enfoque diagnóstico y terapéutico preciso.

La prevalencia del pie plano varía ampliamente en la literatura, reflejando diferencias poblacionales y metodológicas, con informes que oscilan entre un 2 % y más del 20 %. Esta variabilidad enfatiza la importancia de criterios diagnósticos uniformes y bien definidos. La incidencia disminuye con la edad, especialmente después de los 6 años, marcando una etapa crítica para el desarrollo estructural y funcional del pie(1).

Estudios recientes han aportado luz sobre los factores de riesgo, incluyendo: genéticos, ambientales y biomecánicos; sin embargo, la influencia de género y raza permanece menos clara, sugiriendo la interacción de múltiples factores en la etiología del pie plano. Este conocimiento avanzado apoya un enfoque individualizado en la evaluación y manejo del pie plano infantil, priorizando intervenciones basadas en evidencia y adaptadas al perfil clínico de cada paciente(2).

Etiopatogenia del pie plano infantil

La etiología del pie plano infantil es multifactorial, involucrando tanto factores genéticos como influencias ambientales. La heredabilidad del pie plano resalta la importancia de los factores genéticos, con estudios indicando que la presencia de esta condición en los progenitores aumenta significativamente el riesgo en sus descendientes. Paralelamente, la hipermovilidad articular y la laxitud ligamentosa emergen como contribuyentes biomecánicos esenciales, comprometiendo la estabilidad estructural del arco plantar y predisponiendo al desarrollo del pie plano. Por otro lado, el uso de calzado inadecuado o una actividad física insuficiente durante el desarrollo temprano también pueden tener un impacto negativo, sugiriendo la importancia de intervenciones preventivas tempranas. La obesidad amplifica este riesgo mediante una carga excesiva sobre los pies, alterando potencialmente su morfología y función(3). Además, la debilidad muscular puede fallar en proporcionar el soporte necesario para el mantenimiento del arco, facilitando la progresión hacia una estructura plana.

Los trastornos neuromusculares, como la parálisis cerebral o la distrofia muscular, y las enfermedades del tejido conectivo, como el síndrome de Marfan y el síndrome de Ehlers-Danlos, subrayan la influencia de alteraciones sistémicas en la integridad y estructura del pie. De manera similar, el síndrome de Down se asocia con características, como la hipotonía muscular y la laxitud ligamentosa, contribuyendo al desarrollo del pie plano (Tabla I)(4).

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Presentación clínica

El pie plano infantil cursa de forma asintomática en la mayoría de los casos.

El pie plano suele presentarse de manera asintomática en la mayoría de los niños, considerándose una condición fisiológica durante el desarrollo esquelético. Sin embargo, algunos niños pueden presentar síntomas, pudiendo observarse(5):

Dolor: varía desde un dolor difuso en pies, tobillos o piernas, a un dolor mecánico específico en la planta del pie, exacerbado por la actividad física.

Fatiga: cansancio notable en los pies después de estar de pie, caminar o al hacer deporte durante un tiempo prolongado.

Cambios en la marcha: incluyendo patrones anormales, como caminar “con los pies hacia fuera, más agachado con genu valgo”.

Desgaste asimétrico del calzado: indicativo de una distribución desigual del peso.

Exploración física

Comienza con una adecuada anamnesis, crucial para identificar factores de riesgo y síntomas asociados, dada la importancia de comprender el contexto individual de cada paciente. La confianza con el niño es crucial para una exploración efectiva. La evaluación debe ser sistemática, incluyendo:

Inspección visual: evaluación del arco plantar bajo carga y al realizar puntillas. También, se pueden observar zonas de hiperqueratosis o eritema.

Análisis de la huella plantar o podograma: uso de podoscopio (Fig. 1) para clasificar el pie plano en grados según la visibilidad del arco plantar: en el grado 1 se aprecia un mínimo arco plantar, en el grado 2 desaparece el arco plantar longitudinal, y en el grado 3 el borde interno del pie se vuelve convexo.

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Figura 1. Podoscopio y podrograma con los grados del pie plano.

Evaluación de la marcha: detección de alteraciones en el patrón de caminar.

Palpación: identificación de zonas sensibles o dolorosas.

Test de Fonseca o heel rise test(Fig. 2): se evalúa el retropié en carga normal y con el niño de puntillas, observando si el retropié pasa de valgo a varo, es decir, corrige, lo que indica que el retropié es flexible. En caso de que permanezca en valgo, es decir, no cambie o no corrija al ponerse de puntillas, se debe pensar en un pie plano rígido y habrá que descartar la presencia de coaliciones tarsales u otras alteraciones.

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Figura 2. Test de Fonseca (corrección del valgo de retropié al ponerse de puntillas).

Test de Jack: con el pie apoyado, se realiza una flexión dorsal del primer dedo a nivel de la metatarsofalángica, debiendo observarse la formación del arco plantar junto a la corrección del valgo del retropié, lo que indica la flexibilidad del pie y el funcionamiento del mecanismo de cabrestante por acortamiento de la fascia plantar(6).

Pruebas de flexibilidad: evaluación de la movilidad subastragalina (entre el talón y el tobillo) y movilidad del tobillo para detectar contracturas del tríceps sural (se considera normal una flexión dorsal del 10º con la rodilla extendida).

Comparación bilateral: para detectar diferencias en la forma y la función entre ambos pies(7).

Radiología

En los casos sintomáticos, la realización de una radiografía simple dorsoplantar y lateral de ambos pies en carga, permitirá visualizar la anatomía y posibles anomalías. En los casos asintomáticos, no está justificado el estudio radiológico(8).

Analizaremos los siguientes parámetros radiológicos clave (Fig. 3):

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Figura 3. Mediciones radiológicas en el pie plano. Proyección lateral (izquierda) y AP (derecha) de pie en carga.

Ángulo de Kite (Talo-Calcáneo): se mide entre el eje longitudinal del calcáneo y el del astrágalo en la proyección dorsoplantar. Su valor normal está entre 20º y 30º. En el pie plano, este ángulo suele estar aumentado, indicando un valgo del retropié(9).

Ángulo talo-primer metatarsiano: se mide entre el eje longitudinal del astrágalo y el del primer metatarsiano en la proyección dorsoplantar, y es útil para determinar el componente de abducto.

Ángulo de Costa-Bartani: formado por dos líneas que unen los puntos más bajos del calcáneo, astrágalo y cabeza del primer metatarsiano, y mide el arco longitudinal medial, siendo su valor normal entre 125º y 135º. Un aumento en este ángulo es indicativo de un aplanamiento del arco medial.

Ángulo de Meary: se mide entre el eje longitudinal del astrágalo y el del primer metatarsiano en la proyección lateral, y su valor normal es entre 0 y 10º. También está alterado en el pie plano y es indicativo de un aplanamiento del arco interno(10).

Además, la radiología simple puede ser útil para descartar lesiones óseas o coaliciones tarsales óseas, para lo cual nos será útil la proyección oblicua en caso de sospecha. La resonancia magnética (RM) y la tomografía computarizada (TC) se emplean para casos específicos. La RM juega un papel importante a la hora de diagnosticar coaliciones tarsales de componente fibroso o cartilaginoso, mientras que la TC puede ayudar en el diagnóstico de coaliciones tarsales óseas y permite evaluar las complejas relaciones tridimensionales de los huesos del tarso(11).

Tratamiento (Fig. 4)

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Figura 4. Esquema general del manejo diagnóstico-terapéutico del pie plano valgo infantil. AVC: astrágalo vertical congénito; NRL: patología neurológica; PPV: pie plano valgo; Rx DP y LAT: radiografía dorsoplantar y lateral de ambos pies.

Tratamiento conservador o no quirúrgico

La mayoría de los casos de pie plano infantil no requieren intervención más allá de la observación y seguimiento regular por el pediatra, para monitorizar la evolución y los cambios en la sintomatología. Sin embargo, para aquellos con síntomas, se prefieren inicialmente enfoques conservadores, incluyendo el uso de las plantillas ortopédicas.

Estas ortesis, personalizadas o prefabricadas, buscan mejorar la alineación y el apoyo del pie, consiguiendo disminuir los síntomas, aunque no han demostrado modificar su estructura o evolución. La elección del calzado también es importante, siendo recomendables aquellos que ofrecen soporte sin restringir el movimiento natural del pie durante el crecimiento.

Tratamiento quirúrgico

Reservado para casos donde estas medidas conservadoras no son suficientes para aliviar los síntomas, existe limitación funcional significativa o en casos de deformidades severas. El enfoque quirúrgico depende de la anatomía del pie y el grado de rigidez:

Procedimientos de partes blandas: normalmente se emplean combinados con otras técnicas, ya que no suelen ser eficaces de forma aislada. Incluyen: alargamiento del tríceps sural, retensado del tibial posterior y plicatura capsular plantar medial talonavicular.

Artrorrisis: limita el movimiento excesivo en la articulación subtalar y controla el valgo del retropié, aliviando la tensión en la zona medial. Esta técnica es poco invasiva, permite una carga precoz y se prefiere en pacientes jóvenes con pie plano flexible con valgo del retropié.

Osteotomías: en función de la alteración anatómica del pie se realizará una u otra.

– La más frecuentemente realizada es la osteotomía de alargamiento del calcáneo o técnica de Mosca para restaurar la cobertura talonavicular y corregir el valgo del retropié.

Osteotomía de descenso del primer radio: indicada cuando tras corregir el retropié existe una supinación del antepié. Puede realizarse en la primera cuña (Cotton), en el primer metatarsiano o en ambos.

Osteotomía de deslizamiento de calcáneo o de Koutsogiannis: corrige la alineación del talón medializando el calcáneo, cuando predomina un valgo de retropié rígido.

Procedimientos asociados: exéresis de escafoides accesorio y reinserción de tibial posterior en caso de persistencia de síntomas por escafoides accesorio, resección de coaliciones tarsales e interposición de tejido, pudiendo combinarse otras técnicas(12).

Otras alteraciones del pie infantil (Tabla II)

tabla

 

Pie cavo infantil

Lo primero que se debe descartar ante un pie cavo es su posible etiología neurológica.

El pie cavo (Fig. 5) se caracteriza por un aumento pronunciado del arco plantar, pudiendo ser secundario a trastornos neurológicos y neuromusculares, así como idiopático o familiar, donde la causa es desconocida. Esta condición puede conducir a alteraciones en la marcha, dificultad para el calzado y desarrollo de hiperqueratosis o callosidades debido a la carga desigual sobre el pie. La evaluación clínica permite estudiar la flexibilidad y asociación a un retropié varo. Las imágenes radiológicas pueden revelar un incremento en el arco longitudinal (ángulo de Meary y Costa Bartani) y posibles alteraciones en la alineación de los metatarsianos y falanges(13). El manejo puede ser:

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Figura 5. Imágenes clínicas de un pie cavo varo infantil.

Conservador: uso de plantillas personalizadas, calzado adecuado y fisioterapia para mejorar la flexibilidad, movilidad y el equilibrio, con el objetivo de aliviar los síntomas.

Quirúrgico: reservado para casos severos o progresivos con limitación funcional, puede incluir: fasciotomía plantar, transferencias tendinosas, osteotomías correctivas y procedimientos de realineamiento.

Pie equinovaro congénito o pie zambo

El pie zambo es una anomalía congénita que combina cuatro deformidades: cavo, aducto, varo y equino. El cambio de paradigma terapéutico, gracias a la introducción del Método de Ponseti, ha mejorado notablemente el pronóstico de estos pacientes.

Es una malformación congénita compleja y multifactorial que produce una postura anómala del pie, caracterizada por la presencia simultánea de cuatro deformidades: cavo, varo, aducto y equino (Fig. 6). Si bien las causas exactas siguen siendo inciertas, las influencias genéticas y ambientales juegan un papel crucial en su aparición. La ecografía prenatal avanzada permite la detección temprana a partir del segundo trimestre, y el examen físico postnatal confirma el diagnóstico. En la evaluación inicial se deben explorar la coexistencia de otras alteraciones ortopédicas.

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Figura 6. Imágenes clínicas de un recién nacido con pie zambo bilateral y los yesos de Ponseti.

El tratamiento ha evolucionado significativamente. Desde la introducción del Método Ponseti(14), cambió el paradigma en el manejo de esta patología, con un enfoque secuencial de yesos seriados semanales (por lo general, entre 4 y 6 yesos) para corregir progresivamente la deformidad del pie, siguiendo el orden de la regla mnemotécnica “CAVE” (Cavo, Aducto, Varo, Equino) y una tenotomía percutánea del tendón de Aquiles para corregir finalmente la deformidad en equino. El mantenimiento posterior con una ortesis en abducción y rotación de los miembros inferiores (férula de Denis-Brown) es esencial para evitar recurrencias y garantizar un resultado óptimo a largo plazo, en más del 90 % de los casos.

La adherencia al uso de la ortesis es vital, y las recidivas deben abordarse con diligencia, recurriendo a tratamientos adicionales, incluyendo nuevos yesos seriados o cirugía en casos refractarios.

Pie calcáneo valgo

Conocido también como pie talo, es la deformidad congénita que aparece con más frecuencia en el recién nacido (hasta el 50 % de los recién nacidos según algunos autores). Esta condición, a menudo asociada a la posición intrauterina fetal, formando parte del conocido, como “síndrome del niño moldeado”, se manifiesta en una pronunciada dorsiflexión y eversión del pie, llegando en ocasiones a contactar el dorso del pie con la tibia. El diagnóstico diferencial es crucial para excluir el astrágalo vertical congénito, una entidad grave. La severidad del pie calcáneo valgo se determina evaluando la capacidad de flexión plantar pasiva, con clasificaciones que van de leves a graves. El pronóstico generalmente es favorable, con una excelente respuesta al tratamiento conservador mediante ejercicios(15).

Metatarso aducto

Se caracteriza por una deformidad en aducción del antepié, sin afectación del retropié, diferenciándose así del pie zambo por la ausencia de equinismo y varo del calcáneo. Clásicamente, se ha diferenciado entre metatarso aducto flexible, que se corrige pasivamente, y metatarso varo rígido. Sin embargo, la nomenclatura moderna tiende a unificar ambos términos en un espectro de severidad.

En lactantes menores de un año, se favorece la autocorrección con manipulaciones realizadas por los padres. El uso de ortesis o calzado corrector sigue siendo objeto de debate respecto a su eficacia. Aproximadamente, el 85-90 % de los casos muestran resolución natural en el primer año de vida. En casos severos con rigidez inicial o falta de mejora, se plantea el tratamiento con yesos correctores por parte del especialista. La cirugía, incluyendo osteotomías, se reserva para aquellos casos que no se corrigen espontáneamente en la primera infancia.

Astrágalo oblicuo congénito

El Astrágalo Oblicuo Congénito (AOC) se distingue del Astrágalo Vertical Congénito (AVC) por su menor severidad, por la no luxación completa de la articualción talo-navicular y por la ausencia de equino de tobillo, lo que permite una corrección más favorable de la deformidad. Esta afección, con similar incidencia entre sexos, suele ser bilateral en el 50 % de los casos. Además, a diferencia del AVC, en el AOC se puede palpar el escafoides en su posición normal, la articulación talonavicular está desviada, pero no completamente luxada y no resulta en un pie rígido. El diagnóstico radiológico en recién nacidos puede ser complicado por la falta de osificación de ciertas estructuras del pie. El pronóstico del AOC es generalmente positivo cuando se maneja con tratamiento ortopédico, mediante la técnica de Ponseti invertida. Este método implica la colocación seriada de yesos semanales (generalmente 6), que gradualmente corrigen la deformidad del pie mediante la flexión plantar e inversión, aplicando contrapresión en la cara medial del astrágalo.

Astrágalo vertical congénito

El AVC es una anomalía infrecuente caracterizada por un pie plano rígido asociado a una luxación talonavicular irreductible, que lo diferencia del AOC. Se trata de una entidad con un pronóstico menos favorable; ya que, de no abordarse adecuadamente, puede resultar en dificultades significativas para caminar y dolor persistente. El diagnóstico se establece a través de la exploración física y se confirma mediante estudios de imagen con radiografías dinámicas, que demuestran la orientación vertical del astrágalo y la irreductibilidad de la luxación de la articulación astrágalo-escafoidea con la flexión plantar.

El tratamiento consiste en yesos correctores, siguiendo el método de Dobbs o Ponseti invertido, seguido de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, obteniendo unos resultados satisfactorios y minimizando las complicaciones(16).

Conclusiones

En conclusión, el presente artículo “Pie plano y otras alteraciones del pie” ofrece una revisión exhaustiva sobre las distintas patologías del pie en la población pediátrica, con especial énfasis en el pie plano infantil. Se ha proporcionado una revisión comprensiva que abarca desde la etiología y la fisiopatología hasta el diagnóstico y las opciones de tratamiento, considerando la diversidad en presentaciones clínicas y la influencia de factores genéticos y ambientales. Este artículo resalta la importancia de una evaluación cuidadosa y un enfoque multidisciplinar para el manejo efectivo, subrayando la necesidad de un seguimiento continuo y adaptativo en estas patologías. Además, se enfatiza en la necesidad de una educación continua involucrando a los padres, y de una colaboración estrecha entre los profesionales de la salud, para optimizar el cuidado y mejorar la calidad de vida de estos niños.

Función del pediatra de Atención Primaria

El pediatra de Atención Primaria desempeña un papel crucial en la identificación temprana y el manejo del pie plano en niños. Su función comienza con una evaluación meticulosa durante las visitas rutinarias, donde observa signos de posibles alteraciones del pie, como el pie plano. Además, el pediatra educa a los padres sobre la importancia de un calzado adecuado y promueve actividades físicas que favorezcan el desarrollo muscular y óseo del pie. En casos donde se identifican síntomas o una evolución atípica, el pediatra juega un papel vital en la derivación temprana al especialista para una evaluación más detallada y tratamiento específico. Por lo tanto, su rol es fundamental, tanto en la prevención como en la intervención precoz de esta condición común en la población pediátrica.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito. Declaración de intereses: ninguno.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

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4. Xu L, Gu H, Zhang Y, Sun T, Yu J. Risk Factors of Flatfoot in Children: A Systematic Review and Meta-Analysis. Int J Environ Res Public Health. 2022; 19: 8247.

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Bibliografía recomendada

– Martínez Caballero I. Ortopedia y Traumatología Infantil. Ergon. Madrid. 2015.

Se trata de un completo manual de Ortopedia Infantil, abordando las patologías ortopédicas infantiles de una manera didáctica y sencilla.

– Ponseti I, Morcuende J, Pirani S, Mosca V, Penny N, Dietz F, et al. Pie Zambo: El Método de Ponseti. Lynn Staheli, Global HELP Publication. 2009.

Conocido, también, como: “El libro rojo de Ponseti”, se trata de una sencilla e ilustrativa guía sobre el diagnóstico, patogenia, clínica y tratamiento del pie zambo, basándose en el método de Ignacio Ponseti, que revolucionó el tratamiento de esta deformidad de una manera sencilla, eficaz y reproducible.

– Ford SE, Scannell BP. Pediatric Flatfoot: Pearls and Pitfalls. Foot Ankle Clin. 2017; 22: 643-56. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.fcl.2017.04.008.

Una revisión exhaustiva sobre el pie plano pediátrico, abordando puntos clave en diagnóstico y manejo.

– Rodríguez N, Volpe RG. Clinical diagnosis and assessment of the pediatric pes planovalgus deformity. Clin Podiatr Med Surg. 2010; 27: 43-58. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.cpm.2009.08.005.

Una mirada profunda al diagnóstico clínico y evaluación de la deformidad del pie plano valgo pediátrico.

– Dare DM, Dodwell ER. Pediatric flatfoot: cause, epidemiology, assessment, and treatment. Curr Opin Pediatr. 2014; 26: 93-100.

Una revisión actualizada, que incluye: causas, epidemiología, evaluación y tratamiento del pie plano pediátrico.

Caso clínico

 

Llega a tu consulta de Pediatría de Atención Primaria un adolescente de 12 años acompañado de su madre. Consultan, porque lleva con dolor de pie izquierdo 5 meses que le limita su entrenamiento deportivo de forma ocasional, y nota cansancio y dificultad para la marcha, cada vez más frecuente. La madre refiere que gasta el calzado de forma asimétrica y que es más llamativo en el lado izquierdo. Tras completar la anamnesis, clasificas el dolor como tipo mecánico y no objetivas ningún antecedente personal ni familiar relevante.

A la exploración física, el paciente presenta ligero sobrepeso, un genu valgo leve simétrico sin dismetrías asociadas, y unos pies planos valgos asimétricos, siendo la deformidad severa en el lado izquierdo, y más leve en el derecho.

Cuando le pides ponerse de puntillas, el pie derecho corrige el valgo del retropié, pero el izquierdo no variza, parece más rígido.

Tras completar la anamnesis y la exploración física, decides solicitar la radiografía de pies en carga que observas en la figura 7.

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Figura 7. Radiografía de pies en carga.

 

 

Alteraciones angulares y torsionales de los miembros inferiores

J. Cabello Blanco
Temas de FC


P. Manzarbeitia Arroba*, H. Garlito Díaz*, M. Galán Olleros*, J. Cabello Blanco**

X

Autor para correspondencia

manzarbeitiap@gmail.com

*Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid. **Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Universitario La Paz. Madrid

Resumen

El objetivo principal de este artículo es resumir las implicaciones clínicas y el diagnóstico y tratamiento de las alteraciones torsionales y angulares de los miembros inferiores. En cuanto a la fisiopatología, hay que considerar una variación de los valores normales durante el desarrollo fisiológico que se deben conocer, las alteraciones metabólicas o de las zonas de crecimiento y las fuerzas que las atraviesan, que dan origen a un espectro de deformidades coronales, sagitales y axiales. Pequeñas alteraciones torsionales y angulares cursan de forma asintomática. Modificaciones mayores repercuten en el patrón de marcha, haciéndola menos eficiente y provocando sobrecargas articulares. A largo plazo, las sobrecargas se vuelven sintomáticas. El diagnóstico se basa en la exploración física, incluyendo la observación de la marcha. Las alteraciones coronales se miden con radiografías y las axiales, en caso de plantearse tratamientos quirúrgicos, necesitan imagen axial (TAC o RM). Pequeñas variaciones de la normalidad no van a requerir tratamiento. Si hay crecimiento restante, las alteraciones coronales se pueden tratar con técnicas de crecimiento guiado. Cuando esto no es posible, recurriremos a las osteotomías. Las deformidades rotacionales pueden mejorar con fortalecimiento de musculatura. Requieren cirugía en escasas ocasiones y las técnicas son osteotomías desrotatorias. Las deformidades coronales y axiales son frecuentes como espectro de variación de la normalidad, significando un hallazgo patológico en escasas ocasiones. El tratamiento será dirigido a la causa que lo origine, con especial hincapié en técnicas de crecimiento guiado para las deformidades coronales, mientras que tengamos fisis abiertas y las osteotomías en caso de rotacionales.

 

Abstract

The main objective of this article is to summarize the clinical implications as well as the diagnosis and treatment of torsional and angular deformities of the lower limbs. Besides physiological variations of lower limbs during growth that must be considered, metabolic diseases, physeal disturbances and forces applied through physis may cause a wide spectrum of coronal, sagittal and axial deformities. Subtle deformities are mostly asymptomatic. The bigger the deformity, the greater gait disturbance, making it less efficient and provoking joint overload. Eventually, asymptomatic joint overload will become painful. Diagnosis is based on physical examination and observation of the gait cycle. Coronal deformities are measured with radiographs. Axial deviations, in case of surgery, need axial imaging such us axial tomography or MRI. Most cases do not require treatment. Whenever residual growth is left, guided growth techniques are indicated. Should the remaining growth be insufficient, osteotomies will need to be performed. Rotational deformities may improve by physical therapy and strengthening. Surgical treatment is seldom needed, and denotational osteotomies are used. Coronal and axial deformities are a spectrum from normal variations to pathological deformities. The treatment addresses the subjacent cause and guided growth techniques are preferred whenever open physis are present. Rotational osteotomies are reserved for axial rotational deformities.

 

Palabras clave: Genu valgo; Genu varo; Anteversión femoral; Torsión tibial; Crecimiento guiado.

Key words: Genu valgum; Genu varum; Femoral anteversion; Tibial torsion; Guided growth.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 234 – 240

 


OBJETIVOS

• Conocer cuál es la fisiología del desarrollo de los miembros inferiores (MMII) para poder diferenciarla de la patología.

• Recordar las implicaciones clínicas de las alteraciones angulares y torsionales de los MMII.

• Saber que el diagnóstico es eminentemente clínico.

• Repasar el tratamiento, que es habitualmente conservador.

 

Alteraciones angulares y torsionales de los miembros inferiores

Introducción

Durante el crecimiento, el esqueleto infantil experimenta variaciones en el patrón de alineación frontal y en el patrón rotacional. Por eso, conviene conocer los parámetros de normalidad para cada periodo del desarrollo(1).

Valgo hace referencia a un segmento distal lateralizado respecto al proximal, mientras que varo significa segmento distal medializado respecto al proximal. Son, por tanto, deformidades en el plano coronal. De este modo, consideramos valgo cuando el eje mecánico queda por fuera de la rodilla y varo cuando queda por dentro.

Versión: la variación normal en la rotación del miembro (+/-2 desviaciones estándar, D.S.). La versión de un hueso largo se cuantifica midiendo el ángulo que forman la intersección de los ejes transversos de sus epífisis.

Versión tibial: diferencia angular entre eje de rodilla y el eje maleolar.

Versión femoral: diferencia angular entre los ejes transcervical y transcondilar.

Torsión: aquella variación que supera +/- 2 D.S., se considera anormal.

Las alteraciones torsionales pueden ser simples (un único nivel) o complejas (múltiples segmentos), además puede ser aditivas o compensadoras.

Los recién nacidos presentan un genu varo (10-15º) que puede aumentar cuando el niño comienza a caminar y se hace máximo al año y medio de vida. Posteriormente, las piernas cambian a neutro para hacerse valgas con un máximo a los 4 años. Este valgo va disminuyendo hasta los 8 años, cuando las piernas adquieren su alineación definitiva con un valgo de 5-7º. Por lo tanto, es esperable una “normalización” del valgo con el crecimiento.

A nivel torsional, desde el nacimiento, los miembros inferiores rotan hacia externo; así, con el desarrollo normal, la antetorsión femoral disminuye de 30º con el nacimiento hasta unos 10º con la madurez y la versión tibial rota hacia externo desde 5º el nacimiento hasta 15º. Por ello, las torsiones internas tienden a mejorar con el crecimiento, mientras que las externas pueden empeorar(2).

Los procesos fisiológicos son moderados, bilaterales y simétricos. Consideramos anormales aquellas alteraciones angulares o torsionales que se encuentran más/menos 2 DE de la normalidad. Es fundamental determinar si el proceso es fisiológico o si nos encontramos ante patología, ya que el pronóstico y el tratamiento difieren profundamente(3).

Clínica

Estudiaremos al niño caminando, en bipedestación para valorar las alteraciones angulares y en decúbito prono para las torsionales.

Habitualmente, el niño está asintomático, siendo los padres los que expresan preocupación por la forma de caminar, en ocasiones, se quejan de dolor de rodillas o inestabilidad femoropatelar.

En primer lugar, se realiza la exploración de la marcha, poniendo al paciente a caminar en línea recta. En niños pequeños que no colaboren para la marcha en la consulta, se puede usar un vídeo de los padres que le hayan grabado “sin el médico delante”.

Evaluaremos el ángulo de progresión de la marcha (diferencia angular entre el eje del pie y la línea de progresión, valor normal de 5 a 20º) y la situación de las rótulas respecto al avance. Por ejemplo, en la anteversión femoral muy aumentada vemos que las rótulas progresan en rotación interna (“kissing patellas”).

A nivel coronal, vemos si hay roce de los muslos y mecanismos de circunducción compensatorios. También, los incrementos de la deformidad con el apoyo. Buena amplitud del paso, velocidad y simetría, deben estar presentes en pacientes sanos(4).

Posteriormente, en bipedestación, evaluamos:

• Simetría, los casos unilaterales o claramente asimétricos se relacionan con patología de base.

• Distancia intermaleolar (DIM), con rodillas pegadas y rótulas al frente, medimos la distancia entre los maleolos, considerando anormal DIM >8 cm en mayores de 8 años. Se utiliza en los casos de valgo (Fig. 1).

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Figura 1. Genu valgo. Los cóndilos femorales están en contacto y los tobillos separados. Esto nos permite medir la distancia entre los tobillos (distancia intermaleolar).

• Distancia intercondílea (DIC) con los tobillos juntos y medimos la distancia entre las rodillas, lo normal es que sea menor de 6 cm. Aplicable a los genu varo (Fig. 2).

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Figura 2. Genu varo. Los tobillos están juntos y aparece separación entre las rodillas. Medimos la distancia entre la cara interna de ambas rodillas (distancia intercondílea).

Ambas medidas son muy útiles para valorar la evolución y evitar radiaciones innecesarias al niño.

• Localización de la deformidad, si afecta al fémur o a la tibia, o a la diáfisis o metáfisis.

En decúbito prono estudiamos el perfil torsional:

• Versión femoral: medimos rotación interna y externa de la cadera con el niño en prono y rodillas flexionadas. Deben ser simétricas. Podemos medir la anteversión femoral (AVF): palpando el trocánter cuando esté en máxima prominencia, mediremos el ángulo formado entre el eje longitudinal tibial y la vertical: normal entre 40 y 10º (Fig. 3).

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Figura 3. Medición de la anteversión femoral de manera clínica. Con el paciente en decúbito prono medimos el máximo de rotación interna y el máximo de rotación externa. Nos encontraremos valores de rotación interna mayores de 70º cuando la anteversión femoral está aumentada.

• Ángulo muslo-pie: el paciente en decúbito prono con rodillas a 90º de flexión y pies relajados en dorsiflexión neutra: se mide el ángulo entre el eje longitudinal del muslo y el eje longitudinal del pie, con esto evaluamos la torsión tibial (Fig. 4).

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Figura 4. Medición del ángulo clínico muslo-pie. Con el paciente en prono, se flexionan 90º las rodillas. Trazamos una línea imaginaria por la mitad del muslo y otra por la mitad del pie. El ángulo que forman es el ángulo muslo-pie.

• Morfología del pie: el borde lateral debe ser recto, para descartar metatarso aducto. Normalidad: la bisectriz plantar del retropié pasa entre el 2º y 3er dedo.

Finalmente, evaluamos la presencia de hiperlaxitud, ya que podría aumentar la apariencia de deformidad en carga.

Diagnóstico

Es eminentemente clínico, la sintomatología asociada, asimetrías, progresión o sospecha de patología de base, nos obliga a solicitar una telerradiografía.

Lo realizamos mediante la exploración física. Estos niños no suelen requerir pruebas de imagen asociadas. Es una buena idea pedirles a los padres que realicen fotografías cada 6 meses y así vean de forma objetiva la evolución que está teniendo su hijo. Para la toma de imagen clínica, las rótulas deben estar al frente y el foco de la cámara a la altura de las rodillas (Tabla I).

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La realización de pruebas de imagen axiales, como RM o TAC, está indicada para medición prequirúrgica de deformidades rotacionales y no forman parte, por tanto, del estudio habitual de los pacientes no candidatos a cirugía.

Evaluamos:

• Eje mecánico: línea desde el centro de la cabeza femoral al centro del tobillo, lo normal es que pase por el centro de la rodilla. Se describen seis zonas (zonas de Stevens) dependiendo por donde cruce el eje mecánico la rodilla, si la cruza por dentro será un varo y si la cruza por fuera un valgo, indican el grado de deformidad(5).

• Eje anatómico o ángulo femorotibial, línea desde la fosa piriforme al centro de la rodilla y desde el centro de la tibia al tobillo, normal de 5-7º.

Si existe una deformidad generalizada o sospechamos alteraciones endocrinas, debemos solicitar una analítica con calcio, fósforo, fosfatasa alcalina, función renal y hematocrito.

Tratamiento

Los principios generales del tratamiento serán la observación para los casos fisiológicos y el tratamiento quirúrgico para los que representen un espectro patológico.

Mientras que tenemos fisis abiertas, es posible aplicar tratamientos de crecimiento guiado, en los que aprovechamos la fuerza de crecimiento de las fisis para la corrección de la deformidad. Consisten en técnicas de frenado asimétrico de las zonas de crecimiento. Si a una deformidad en valgo se la frena, la zona interna de las fisis del fémur distal o tibia proximal crecerán más por lateral, lo que en un plazo de cerca de un año produce una corrección de la alineación. Del mismo modo, para un varo realizaremos frenados de la zona lateral.

Las técnicas de crecimiento guiado pueden ser reversibles o no reversibles. En pacientes a los que les queda mucho crecimiento por delante, si queremos corregir una deformidad en varo o valgo con crecimiento guiado, para cuando esté corregida seguirá quedando tiempo de crecimiento, por lo que debemos permitir ese crecimiento restante. Usaríamos, en ese caso, técnicas reversibles. Dichas técnicas se basan en un implante que frena el crecimiento por un lado. Cuando se obtiene la corrección se retira el implante.

Por otra parte, si queremos usar técnicas no reversibles, realizaremos un puente fisario en el lado que interese para la corrección. La técnica habitual consiste en un perforado y legrado de la zona fisaria, lo que provocará la cicatrización ósea, formando un puente fisario. Dichas técnicas requieren de un cálculo de la deformidad a corregir y el tiempo de crecimiento restante.

Las osteotomías son cortes en el hueso, a través de las cuales se reorientan los extremos óseos para corregir la deformidad presente. Por tanto, permiten corregir deformidades en el plano frontal, sagital y rotacional. Son más agresivas y con más complicaciones que las técnicas de crecimiento guiado.

A continuación, veremos las características propias de cada una de las entidades de interés en este artículo.

Genu varo

Son las rodillas con aspecto de paréntesis. Haremos el diagnóstico diferencial con la enfermedad de Blount, el raquitismo, displasias esqueléticas y puentes fisarios.

Genu varo fisiológico

Se define con un ángulo femorotibial >10º (siendo normal hasta 15º en menores de 2 años). Es la alteración angular más frecuente. El síntoma por el que consultan los padres con gran preocupación es la deformidad que se hace máxima con la bipedestación. El genu varo fisiológico no produce dolor a estas edades y el niño se encuentra asintomático. Clínicamente, cuando el varo es asimétrico, tiene más posibilidades de corresponder a una situación patológica, aunque no siempre es así.

El resto de la exploración es normal, pero pueden asociar torsión tibial interna que aumenta la apariencia de genu varo(6).

Está indicado realizar una telerradiografía en mayores de dos años, deformidad asimétrica, progresiva o dolorosa.

Enfermedad de Blount o tibia vara

Alteración en la osificación endocondral de la región posteromedial de la fisis proximal de la tibia. Produce una deformidad tridimensional de la rodilla en varo, antecurvatum y rotación interna.

Aumenta la incidencia en raza negra, obesos, con antecedentes familiares y deambulación precoz.

La etiología es multifactorial. Se ha postulado la teoría de la sobrecarga mecánica, ya que la incidencia es más elevada en niños con deambulación precoz y sobrepeso, sin embargo, esta teoría no explica los casos unilaterales, simétricos o en niños sin patología.

Clasificación:

• Precoz: afecta a menores de 4 años, con un varo indoloro progresivo a partir de los 18 meses, asociado a torsión tibial interna. Se relaciona con marcha precoz y es bilateral hasta en el 75 % de los casos.

• Tardío: a partir de los 4 años, suele ser unilateral, asociando un acortamiento de 2-3 cm, dolor e inestabilidad de rodilla.

En la radiología veremos signos típicos como el “pico metafisario medial”, angulación abrupta en varo metafisario, epífisis irregular con pendiente medial y línea fisaria medial ensanchada e irregular.

Langenskiöld describió los estadios evolutivos de la enfermedad. Más que una clasificación pronóstica, es una descripción de la evolución de la osificación durante la osteocondrosis que condiciona el tratamiento quirúrgico. En los estadios I y II, en los que la fisis medial no ha empezado a osificarse, la restauración de la deformidad se consigue con frecuencia tras una osteotomía. En los estadios III y IV, cuando la osificación de la fisis ha comenzado, esta restauración es posible, pero más improbable con una osteotomía aislada; mientras que, en los estadios V y VI, existe un mal pronóstico con recidivas incluso tras el tratamiento quirúrgico.

Los objetivos de nuestro tratamiento son la alineación y longitud normal de los miembros inferiores con articulaciones congruentes. Estadios avanzados mayores 3-4 años necesitarán cirugía, ya sea mediante hemiepifisiodesis, osteotomías o resección de puentes fisarios.

Raquitismo

Osteopatía generalizada del hueso en crecimiento por deficiencias en la mineralización de la matriz ósea por ausencia de vitamina D. El raquitismo nutricional era la causa de genu varo patológico más frecuente en el pasado. En la actualidad, predomina el raquitismo hipofosfatémico ligado al cromosoma X. Asocia genu varo asimétrico dependiente de ambos huesos, talla baja e historia familiar. Debemos sospecharlo en un niño con deformidad progresiva, estatura corta, dieta atípica y antecedentes familiares.

En las radiografías nos encontraremos las típicas fisis ensanchadas, metáfisis en copa y líneas de Looser-Milkman.

En la analítica encontramos aumento de fosfatasa alcalina y disminución de calcio.

El tratamiento es médico, debiendo derivar a estos pacientes al endocrino y solo planteamos un tratamiento quirúrgico mediante crecimiento guiado u osteotomías, si no se consigue mejoría del cuadro clínico.

Genu valgo

O piernas en “X”, siendo el genu valgo fisiológico el más frecuente. Haremos el diagnóstico diferencial con puentes fisarios, displasias óseas y secuela de fracturas.

Genu valgo fisiológico

Normal entre los 2 y los 8 años (con un ángulo femorotibial de hasta 15º a los 3 años).

El valgo que persiste tras los 10 años está asociado a sobrepeso y puede provocar dificultad al correr, dolor en la cara anterior de la rodilla e inestabilidad rotuliana. La presencia de obesidad y de pies planos aumenta la sensación del valgo. Consideramos anormal una DIM mayor de 8 cm en un niño mayor de 8 años.

Haremos radiografías si valgo severo, estatura corta, asimetría, antecedentes de infección, trauma o enfermedad metabólica o si el niño está “fuera de la edad típica”.

En cuanto al tratamiento, no se ha demostrado que ningún dispositivo externo, ortesis o plantilla cambie la alineación de las piernas, sin embargo, la pérdida de peso sí puede mejorar la apariencia(7).

Tratamiento:

• Conservador: el 90 % de los niños adquieren una morfología normal de forma espontánea, aquellos con valgo más llamativo o sintomático serán evaluados clínicamente cada 6-12 meses.

• Quirúrgico: indicado en niños >10 años con >8 cm de DIM, >15º de ángulo femorotibial, con eje mecánico en zona +3 o en zona +2 con síntomas.

– Hemiepifisiodesis no definitiva: con técnicas de crecimiento guiado. Indicado si más de 1 año de crecimiento remanente. Se estima que la hemiepifisiodesis femoral distal consigue corrección de 7º al año, mientras que la tibial consigue 5º.

– Hemiepifisiodesis definitiva (técnica Phemister, percutánea…) menos utilizadas, ya que exige identificar el momento exacto de la cirugía.

– Osteotomía correctora: pacientes sin margen de crecimiento o inmaduros con deformidades severas.

Fenómeno de Cozen: es la deformidad unilateral y progresiva en valgo que se produce tras una fractura metafisaria proximal de tibia con integridad del peroné. Afecta a niños de 2-8 años, desarrollándose este fenómeno a los 12-18 meses.

El tratamiento es conservador, ya que la mayoría de los pacientes van a tener una resolución espontánea y nuestra misión es informar a la familia de este fenómeno en el momento de la fractura.

Estaría indicada la cirugía, si no se da la resolución de este proceso cerca de la madurez esquelética.

Marcha en rotación interna

Con un ángulo de progresión de la marcha negativo, la causa más frecuente es la anteversión femoral (AVF).

Es un motivo de consulta muy frecuente, causado en menores de 2 años por la torsión tibial interna fisiológica y en mayores de 3 años por AVF. La máxima rotación interna ocurre en torno a los 4-6 años(8,9). Debemos saber que la marcha en rotación interna asimétrica puede ser el primer motivo de consulta en una hemiparesia espástica (asociando marcha en equino, flexión del miembro superior homolateral…)

Causas:

Hallux aducto dinámico o primer dedo explorador: se debe a una espasticidad o tracción excesiva del abductor del hallux durante la fase de apoyo, no precisa tratamiento.

Metatarso aducto: se da una desviación medial del antepié sin alteraciones en medio ni retropié (Tabla II), habitualmente flexible, postural, el 80 % se normalizan en el primer año de vida de forma espontánea(10).

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Es más útil clasificarlo según su flexibilidad:

– Tipo I: muy flexible. El antepié consigue una leve hiperabducción activa.

– Tipo II: flexibilidad parcial. El antepié no consigue colocarse en posición neutra de forma activa, pero sí de forma pasiva.

– Tipo III: rígido, no conseguimos corregirlo de forma pasiva.

Clínica: marcha en intratorsión, el borde lateral del pie es cóncavo y la dorsiflexión del pie es normal.

Tratamiento: es eminentemente conservador, los tipos 1 y 2 se resuelven espontáneamente de forma completa al 3er año de vida (95 %). En estos niños podemos indicar ejercicios de estiramientos y estimulaciones.

En el tipo 3 indicaremos yesos seriados y manipulaciones, manteniendo la corrección con el uso de botas en abducción del antepié los primeros 4-6 meses o con botas bebax 23 h/d en pacientes menores de 9 m.

Reservamos el tratamiento quirúrgico para aquellos casos en los que no consigamos mejoría o en niños mayores, realizaremos:

- Alargamiento del abductor del hallux.

- Capsulotomía medial.

- Osteotomía de apertura de la primera cuña y decancelación del cuboides.

Torsión tibial interna (TTI): relacionado con la posición intraútero, dormir en prono o sentarse sobre ambos pies. Suele asociarse a metatarso aducto y genu varo. A la exploración física, se aprecia marcha con progresión interna de pies y rótulas al frente. El ángulo muslo-pie estará aumentado >10-20º. El 90 % de los niños pierden la TTI a los 8 años. Si el ángulo muslo-pie es >10º, debemos descartar tibia vara o hemiplejia espástica. No existe un tratamiento ortopédico efectivo.

Anteversión femoral/ torsión femoral interna (AVF): más frecuente en niñas. Enmascarada durante el primer año de vida por la contractura de los músculos rotadores externos de cadera, se hace máxima a los 4-6 años, posteriormente disminuyendo de forma progresiva.

Ocasiona una marcha en progresión interna con rótulas hacia dentro, simétrica que se desencadena con el cansancio y la carrera. Estos niños tienden a sentarse en W. A la exploración, se evidencia un aumento de la rotación interna de cadera.

El pronóstico es muy bueno con resolución del 90 % de los casos a los 9 años.

El tratamiento ortopédico no tiene evidencia y reservamos el tratamiento quirúrgico (osteotomías desrotadoras, OD) para aquellos niños con AVF >50º, mayores de 9 años con una alteración funcional o estética grave.

Marcha en rotación externa

O marcha con un ángulo de progresión positivo, es fisiológica y frecuente durante el inicio de la deambulación y desaparece a los 2 años de vida. Debemos estar atentos, porque la marcha en rotación externa asimétrica o progresiva puede ser consecuencia de displasia del desarrollo de la cadera, coxa vara o epifisiolisis de la cabeza femoral.

Torsión tibial externa (TTE): la etiología es incierta, puede deberse a contracturas de la banda iliotibial o ser compensatoria de la AVF. Aumenta progresivamente durante el crecimiento, ya que las tibias crecen rotando hacia fuera. Puede ser asimétrica y unilateral y ocasiona marcha con rótulas al frente y pies hacia fuera. Los pacientes consultan por alteración de la marcha, dolor o inestabilidad de rótula, aunque lo normal es que sean asintomáticos. Se diagnostica evaluando el ángulo muslo-pie (Fig. 5).

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Figura 5. Torsión tibial externa. Los pies están orientados en rotación externa respecto a la cara anterior de las rodillas.

El tratamiento es conservador y ofreceremos cirugía con OD de tibia en niños mayores de 10 años, con importante afectación funcional (ángulo muslo-pie >30-40º).

Retrotorsión femoral o torsión femoral externa: es una entidad muy poco frecuente y menos benigna, ya que se relaciona con dolor, artrosis, fracturas de estrés y epifisiolisis femoral proximal.

En la exploración se objetiva un aumento de la rotación externa de la cadera y una marcha en progresión externa con rótulas hacia fuera. El tratamiento es la observación, ofreciendo OD femorales en niños mayores con alteraciones funcionales o estéticas severas.

Mala alineación torsional

Estos niños presentan una progresión neutra de la marcha, con rótulas en rotación interna o “kissing knees”. Se da por una asociación de TTE y AVF. Los padres consultan por anormalidad de la marcha y los niños suelen estar asintomáticos, muy raramente causa dolor en la cara anterior de la rodilla o inestabilidad femoropatelar (Fig. 6).

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Figura 6. Malrotación combinada. En rotación interna los fémures (rótulas mirándose) y en rotación externa las tibias (compensa la rotación interna del fémur y hace que los pies estén orientados hacia delante).

El manejo es conservador, ya que el tratamiento quirúrgico conlleva cuatro osteotomías y solo se ofrece en niños con sintomatología muy grave.

Función del pediatra en Atención Primaria

• Valorar la alteración rotacional o torsional en el tiempo, tanto su comportamiento evolutivo como en su momento de presentación, ya que ciertas situaciones son normales a una edad y patológicas en otra.

• Descartar etiologías de origen médico en deformidades que aparentan ser exclusivamente musculoesqueléticas.

• Remitir deformidades que se puedan beneficiar de tratamiento quirúrgico al especialista.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito. Declaración de intereses: ninguno.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

1.** Antón LM, Burgos J. Alteración de alineación en el eje de los miembros inferiores. En: Martínez Caballero I, ed. Ortopedia y Traumatología Infantil. Madrid: Ergon; 2015. p. 75-88.

2. Staheli LT. Lower Limb. Staheli LT. Fundamentals of Pediatric Orthopedics. Seattle: Wolters Kluwer; 2016. p. 367-428.

3.** Martínez Álvarez S. Casos Clínicos en Ortopedia Infantil para pediatras. Madrid: Ergon Creación, S.A; 2018.

4. Johnston C, Young M. Disorders of the Leg. Herring JA. Tachdjian´s Pediatric Orthopaedics. From the Texas Scottish Rite Hospital for Children. Philadelphia: Elsevier; 2014. p. 713-40.

5. Standard SC. Normal Limb Alignment. En: Herzenberg JE, Standard SC, Conway J, Lamm B, Siddiqui NA. The art of limb alignment. Baltimore: Rubin Institute for Advanceed Orthopedics; 2013. p. 1-14.

6. Nagayam S. Genu varum. En: Joseph B, Nayagam S, Loder R, Torode I. Paediatric Orthopaedics: A System of Decision-Making. Londres: Hodder Education; 2009. p. 92-9.

7. Nagayam S. Genu valgum. En: Joseph B, Nayagam S, Loder R, Torode I. Paediatric Orthopaedics: A System of Decision-Making. Londres: Hodder Education; 2009. p. 99-106.

8. Loder R. Femoral anteversion. En: Joseph B, Nayagam S, Loder R, Torode I. Paediatric Orthopaedics: A System of Decision-Making. Londres: Hodder Education; 2009. p. 115-21.

9. Nagayam S. Metatarsus adductus and skewfoot. En: Joseph B, Nayagam S, Loder R, Torode I. Paediatric Orthopaedics: A System of Decision-Making. Londres: Hodder Education; 2009. p. 55-62.

10. Joseph B. Tibial Torsion. En: Joseph B, Nayagam S, Loder R, Torode I. Paediatric Orthopaedics: A System of Decision-Making. Londres: Hodder Education; 2009. p. 73-9.

11. Conejero Casares JA. Patología de la rodilla. Pediatr Integral. 2019; XXIII: 194-202. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2019-06/patologia-de-la-rodilla/.

Bibliografía recomendada

– Antón LM, Burgos J. Alteración de alineación en el eje de los miembros inferiores. En: Martínez Caballero I, ed. Ortopedia y Traumatología Infantil. Madrid: Ergon; 2015. p. 75-88.

Libro de referencia en ortopedia infantil en España.

– Martínez Álvarez S. Casos Clínicos en Ortopedia Infantil para pediatras. Madrid: Ergon Creación, S.A; 2018.

Libro muy recomendable para pediatras de Atención Primaria, en él se recogen todas las patologías que puedan interesar a estos especialistas, orientadas a la práctica diaria.

Caso clínico

 

Niña de 11 años que acude para valoración de genu valgo y dolor de rodillas. A la exploración se aprecia un genu valgo simétrico con DIM de 12 cm. Se solicita una telerradiografía en la que se aprecia una clasificación de Stevens de 2 en valgo (Fig. 7).

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Figura 7.

 

 

Dolor de espalda y otras patologías del raquis

J.A. Conejero Casares
Temas de FC


J.A. Conejero Casares

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Autor para correspondencia

juanandresconejero@gmail.com

Médico rehabilitador. Unidad de Rehabilitación Infantil. Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. Hospital Universitario Virgen Macarena. Sevilla. Profesor asociado de Rehabilitación. Departamento de Farmacología, Pediatría y Radiología. Facultad de Medicina. Universidad de Sevilla

Resumen

El dolor vertebral es la primera causa de dolor musculoesquelético en la infancia y adolescencia. Su prevalencia es del 14-59 %. El dolor inespecífico es más frecuente en adolescentes, el dolor de causa específica es más común en niños. Se han identificado factores físicos, de estilo de vida, escolares y psicosociales, relacionados con el aumento del dolor vertebral inespecífico. También, son conocidos los signos de alarma o “banderas rojas” (varón, menores de 4 años, dolor de 2 meses de evolución, antecedentes familiares y rigidez vertebral) que nos deben hacer sospechar un diagnóstico específico.

La anamnesis y la exploración física son esenciales para diferenciar la patología inespecífica o mal llamada mecánica de una causa definida potencialmente grave. Es más fácil establecer el diagnóstico en los niños (80-84 %) que en los adolescentes (20 %). La espondilolisis-espondilolistesis es la causa más frecuente de dolor lumbar cuando se consigue establecer el diagnóstico. La relación entre escoliosis y dolor está en debate. La espondilodiscitis no es frecuente; el diagnóstico es sencillo, pero existe un retraso en establecerlo de entre 1 y 3 meses.

 

Abstract

Vertebral pain is the leading cause of musculoskeletal pain in childhood and adolescence. Its prevalence is 14-59 %. Non-specific pain is more common in adolescents, whereas specific cause pain is more common in children. Physical, lifestyle, school, and psychosocial factors related to the increase in non-specific vertebral pain have been identified. There are also known warning signs or “red flags” (male, under 4 years of age, pain of 2 months of evolution, family history and vertebral stiffness) that should make us suspect a specific diagnosis.

The history and physical examination are essential to differentiate the non-specific pathology or misnamed mechanical pathology from a defined potentially severe cause. It is easier to establish the diagnosis in children (80-84%) than in adolescents (20%). Spondylolysis-spondylolisthesis is the most common cause of low back pain when the diagnosis is established. The relationship between scoliosis and pain is up for debate. Spondylodiscitis is rare; the diagnosis is simple, but there is a delay in establishing it between 1 and 3 months.

 

Palabras clave: Dolor de espalda; Niños y adolescentes; Diagnóstico diferencial.

Key words: Back pain; Children and adolescents; Differential diagnosis.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 225 – 233

 


OBJETIVOS

• Conocer la epidemiología del dolor vertebral en el niño y el adolescente.

• Realizar la anamnesis de forma ordenada, conociendo los factores implicados en el dolor vertebral inespecífico.

• Efectuar la exploración física de forma sistemática.

• Identificar los signos de alarma del dolor de causa específica.

• Solicitar las pruebas complementarias basándose en las expectativas diagnósticas.

• Orientar el tratamiento según la bibliografía actualizada.

 

Dolor de espalda y otras patologías del raquis

Introducción

Dice Tan, en un ejercicio de reducción quizá exagerado, que los pacientes acuden a un Servicio de Rehabilitación por dolor o por otro motivo. En Rehabilitación Infantil no somos tan tajantes. Podríamos establecer tres categorías: deformidad ortopédica sin dolor, deformidad ortopédica asociada a dolor o dolor sin alteración ortopédica evidente. Es este último caso, en el que englobaríamos al dolor vertebral en el niño y el adolescente (al menos, en la gran mayoría de los casos). “El dolor vertebral en el niño no es frecuente. Debe emprenderse un método diagnóstico agresivo para evitar que graves problemas pasen desapercibidos” (King, 1984). En el mismo sentido, McCarty afirmaba en 1989, que “una artralgia es frecuentemente una artritis sin examen clínico”. El objetivo de estas referencias clásicas es no banalizar el dolor vertebral en niños y adolescentes. Una correcta anamnesis, una exploración física ordenada y rigurosa, con una petición juiciosa de pruebas complementarias, aclarará el diagnóstico en la mayoría de los casos o, al menos, podrá permitirnos descartar una etiología grave(1,2).

La frecuencia del dolor vertebral aumenta con la edad y constituye en el adolescente la primera causa de dolor musculoesquelético, seguida del dolor fémoro-patelar(3) (Tabla I).

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¿Es frecuente? ¿Existen factores de riesgo claramente identificados? ¿Cómo se manifiesta? ¿Cuáles son los aspectos esenciales en la exploración física? ¿Qué pruebas complementarias son útiles? ¿Es fácil establecer la causa? Sobre esta última cuestión, hay cierto consenso en que es más fácil llegar a establecer el diagnóstico en niños (80-84 %) que en adolescentes (22 %), lo que ya nos orienta que, en los niños, las causas específicas son más frecuentes; y que, en el adolescente, es más común el diagnóstico de dolor lumbar inespecífico o mecánico sin una etiología definida.

En este artículo no pretendo realizar una descripción pormenorizada de posibles diagnósticos (algunos muy poco frecuentes) (Tabla II), sino orientar al pediatra sobre el dolor en niños y adolescentes y advertir sobre aquellas “banderas rojas” o signos de alarma a tener en cuenta cuando el dolor es secundario a patologías potencialmente graves (Tabla III).

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Anamnesis

Es esencial identificar con claridad el principal motivo de consulta, realizar una evaluación clásica de las características del dolor e identificar los factores asociados al dolor vertebral inespecífico en adolescentes.

Pate(4) nos recuerda que evaluar un dolor de espalda en niños y adolescentes es completamente diferente a como lo haríamos en un adulto. Realizar una correcta anamnesis es esencial para orientar la petición de pruebas complementarias y establecer el diagnóstico sin dilación y con la máxima precisión posible. Es esencial establecer de forma clara el motivo de consulta. No es lo mismo el caso del adolescente remitido por sospecha de deformidad vertebral que “además” le duele la espalda, que el del paciente que “realmente” consulta porque presenta dolor vertebral que le preocupa y que tiene un cierto impacto funcional. Se establecerá un interrogatorio clásico. Comenzaremos por recoger los antecedentes familiares (dolor vertebral crónico, situación del entorno familiar) antecedentes personales (enfermedad inflamatoria intestinal, hernia discal), rendimiento escolar, régimen de vida y actividad física. Hay factores que se han relacionado con la presencia de dolor vertebral inespecífico en adolescentes (Tabla IV).

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Sobre el dolor tenemos que recoger: localización, tiempo de evolución, tipo de comienzo, antecedente traumático, intensidad (escala analógica visual en adolescentes, escala de caras de Wong-Baker en niños), impacto funcional (escala de Oswestry en adolescentes), ritmo inflamatorio (rigidez matutina), oncológico (dolor nocturno) o mecánico (relacionado con posturas mantenidas, acarreo de peso o actividad física). Es importante recoger si el dolor ha precisado la ingesta de analgésicos o AINEs y la respuesta obtenida. También, es importante estar atentos a cómo se refiere el dolor y si lo hace el adolescente o toman el protagonismo los padres.

Exploración física

Es recomendable realizar una exploración completa del aparato locomotor axial y periférico. La presencia de rigidez vertebral, acompañada o no de signos neurológicos, nos debe orientar hacia una etiología específica, más frecuente en niños pequeños.

En primer lugar, se evalúa la actitud espontánea dinámica (durante la marcha o al desvestirse) y la estática (antepulsión de la cabeza y hombros, aumento de la cifosis o lordosis). En segundo lugar, se analiza la movilidad vertebral global y segmentaria: cervical (extensión y flexión, mediante la medida con cinta métrica de la distancia mentón-esternón; rotación, mentón-acromion; y lateralizaciones, lóbulo de la oreja-acromion), dorsal (flexión: test de Ott; lateraciones: distancia dedo-suelo; e índice de expansión torácica con cinta métrica, normal >5 cm, disminuido en espondilitis anquilosante) y lumbar (flexión: test de Schöber modificado, patológico si es menor de 18,5 cm) (Fig. 1); ritmo lumbo-pélvico, normal cuando la lordosis lumbar pasa a cifosis en flexión (Fig. 2); distancia dedo-suelo; rotaciones; y lateralizaciones). En tercer lugar, se valora el plano sagital (cifosis y lordosis) con inclinómetro mecánico; y para terminar, se explora el plano frontal (asimetrías, eje occipito-interglúteo, test de Adams con escoliómetro de Bunnell en bipedestación, sedestación y prono).

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Figura 1. Test de Schöber modificado. A.Se localiza la espinosa de L4 colocando las manos sobre las crestas ilíacas y se realiza una marca 5 cm inferior y 10 cm superior. B. Si en la flexión lumbar máxima esa distancia no aumenta más allá de 18,5 cm, se considera positivo y, por tanto, patológico.

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Figura 2. Ritmo lumbo-pélvico normal. A. La lordosis lumbar en posición erguida pasa a B, cifosis cuando se realiza la flexión de la columna.

La realización del test de Adams en bipedestación (en niños mayores de 5 años o colaboradores) debe realizarse de forma rigurosa. El paciente debe colocarse con los pies paralelos y separados 10-15 cm; el médico debe colocarse detrás y ordenar al niño que vaya agachándose despacio. Debe observarse la región vertebral que esté paralela al suelo (escasa flexión, región cervical o cérvico-torácica; flexión intermedia, región torácica; y flexión máxima, región lumbar). La vista puede detectar salientes laterales (ángulo de rotación del tronco –ART–) superiores o 1-2º, lo que quiere decir que, si visualmente no apreciamos diferencias, podemos establecer que el test es negativo; si hay un ART, debe ser medida con el escoliómetro, recomendándose la realización de una telerradiografía póstero-anterior y lateral de la columna vertebral en bipedestación, si se superan los 5º en prono. En caso de dolor vertebral, se realizará una palpación segmentaria y reiterada de las apófisis espinosas, ligamento interespinoso, articulares posteriores y musculatura paravertebral mediante el test de Magnuson. En esta prueba, se realiza inicialmente una marca horizontal en la zona dolorosa, en una segunda palpación se realiza una marca vertical y en una tercera una oblicua, si coincide la zona dolorosa en las tres se considera que puede existir una patología relevante subyacente. Se practicarán las maniobras sacroilíacas (compresión frontal y de espina ilíaca ántero-superior; compresión posterior del sacro) y los signos de posible afectación medular y/o radicular.

Es importante descartar la rigidez o acortamiento de los isquiotibiales mediante el ángulo poplíteo o la maniobra de Bado, que se relaciona de forma clara con el dolor inespecífico y, en especial, con la espondilolistesis.

Si se detecta una escoliosis, hay que realizar un examen neurológico básico que debe incluir siempre la realización del reflejo cutáneo-abdominal (que está ausente de forma precoz en la siringomielia).

Pruebas complementarias

En la mayoría de los pacientes con dolor vertebral inespecífico sin signos de alarma no serán necesarias. En caso de sospechar una etiología definida, se solicitarán sin demora radiografías simples, analítica, gammagrafía ósea, TAC y RM, que aclararán el diagnóstico en la mayor parte de los casos.

La petición de pruebas complementarias (Tabla V) puede aclarar rápidamente el diagnóstico. Es esencial realizar una radiología simple localizada en la zona dolorosa (la American College of Radiology aconseja realizar una radiografía si existen hallazgos neurológicos, dolor nocturno o irradiado o que persista más de 4 semanas) y una analítica general que debe incluir la velocidad de sedimentación, la PCR y, quizá, el HLA B-27, si se sospecha una espondiloartropatía inflamatoria(5). Solo se pedirá una telerradiografía póstero-anterior y lateral, si existe una exploración sugerente de deformidad vertebral.

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Si el dolor tiene características diferentes del dolor inespecífico, no se debe demorar la petición de otras pruebas: gammagrafía ósea y SPECT (tomografía por emisión de fotón único) si se sospecha: fractura de fatiga, tumor óseo o espondilodiscitis (siempre que se sospeche y la radiología simple sea normal); resonancia magnética que establece el diagnóstico en hernia discal, espondilodiscitis, síndrome de Arnold-Chiari, siringomielia, médula anclada y tumores espinales; TAC en caso de espondilolisis/espondilolistesis, anomalía lumbo-sacra dolorosa (síndrome de Bertolotti) o para definir con mayor precisión un tumor detectado en la radiología simple.

Dolor vertebral inespecífico

Es, con mucha diferencia, la situación clínica más habitual. El paciente refiere un dolor global, de baja intensidad, más frecuente a nivel dorsal o dorsolumbar, con una exploración sin hallazgos específicos y con escaso impacto funcional.

Se trata sin duda de la situación clínica más frecuente, sobre todo en adolescentes, aunque paradójicamente no sepamos con certeza la estructura anatómica de la que parte el dolor. Las características clínicas son relativamente homogéneas: los pacientes suelen referir dolor dorsal o dorsolumbar de escasa intensidad, que no precisa medicación y que no produce ningún impacto funcional. En la anamnesis es fácil identificar los factores de riesgo (Tabla IV). Michaleff(6) y Feldman(7) analizan de forma detallada aquellos aspectos relacionados con el dolor vertebral en adolescentes; Bento(8) lo relaciona con factores socio-demográficos, abuso de dispositivos electrónicos y alteraciones en la salud mental; Sugiura(9) relaciona el dolor lumbar con la disminución en la flexibilidad; y Cazmon(10) estudia el impacto del acarreo de mochilas en la biomecánica vertebral.

La exploración física no detecta limitación en la movilidad (ritmo lumbo-pélvico normal, test de Schöber negativo), la palpación es negativa (test de Magnuson no concluyente) y la exploración neurológica es normal. No hay banderas rojas.

En estos casos es muy importante tranquilizar al paciente y a la familia, y dar consejos sobre actividad física, ergonomía, orientación biomecánica simple y corrección de factores de riesgo, que suelen solucionar satisfactoriamente el problema.

Espondilolisis-espondilolistesis

Frecuente, en adolescentes que practican deportes que implican hiperextensión de la columna lumbar con sobrecarga del arco posterior vertebral. La radiología simple y el TAC son necesarios para establecer el tipo de lesión, pronóstico y orientar el tratamiento.

Es la causa más frecuente de dolor lumbar en el adolescente, cuando se logra establecer el diagnóstico. La espondilolisis es la lesión a nivel de la pars interarticularis de una vértebra lumbar (prevalencia de 5-11 %), que puede originar, en aproximadamente un 50-60 % de los casos, un deslizamiento de la vértebra sobre la inferior o espondilolistesis ístmica (prevalencia de 4-8 %). Hay diferentes clasificaciones que hacen referencia a la etiología, el grado de deslizamiento, la forma de comienzo y la localización (Tabla VI), que son muy útiles para establecer el pronóstico y elegir el tratamiento más apropiado.

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El mecanismo biomecánico que determina la lesión (en la espondilolisis aguda o por fractura de estrés) está relacionado con movimientos repetidos de hiperextensión de la columna lumbar, que origina una presión excesiva sobre el arco posterior de la vértebra en general y sobre la pars interarticularis en particular. Es más frecuente en gimnastas y atletas y se manifiesta por un dolor lumbar bajo localizado o con irradiación radicular en el 14-77 % de los casos y rigidez de isquiotibiales (signo de Bado), que origina una postura agazapada característica y que supone un signo de mal pronóstico evolutivo. La radiología simple confirma el diagnóstico en la mayor parte de los casos, el TAC permite apreciar mejor la lesión y la gammagrafía y el SPECT nos ayudan a diferenciar una lesión aguda de otra antigua.

El tratamiento conservador con normas de higiene postural, fortalecimiento muscular, deporte orientado y, ocasionalmente, el uso de corsés, suele ofrecer buenos resultados. La cirugía (estabilización con osteosíntesis “in situ”) se reserva a casos con dolor que no responde al tratamiento habitual, el deslizamiento progresivo o la presencia de clínica neurológica(11).

Escoliosis

No es frecuente que una escoliosis debute o se detecte por la presencia de dolor. Una vez diagnosticada, tampoco está claro si la deformidad es o no causa de raquialgia.

Es una deformidad tridimensional del raquis, en la que se asocia una curvatura o flexión lateral (en el plano frontal) con una rotación vertebral en el plano transversal y, a veces, con desviaciones en el plano sagital (sobre todo, hipocifosis torácica). Se define radiológicamente como una curvatura de la columna vertebral con un ángulo de Cobb de 10º o más, con rotación. Su etiología puede ser idiopática, congénita (defectos de formación (hemivértebra y vértebra cuneiforme), defectos de soldadura (vértebra en mariposa y raquisquisis) y defectos de segmentación (bloques y barras unilaterales), neuromuscular (parálisis cerebral, mielomeningocele, lesión medular infanto-juvenil, atrofia muscular espinal, distrofia muscular de Duchenne, ataxia de Friedreich, polineuropatías y artrogriposis), sindrómica (síndrome de Marfan, neurofibromatosis tipo I, mucopolisacaridosis, displasia espóndilo-epifisaria, etc.) y un grupo variado (toracógenas, traumáticas, secundarias a discitis, etc.). La prevalencia de la escoliosis idiopática (85 % del total) es del 2 % en curvas mayores de 10º; 0,1-0,3 % en mayores de 30º y no se sabe con seguridad qué curva va a evolucionar. Empeora durante el periodo de crecimiento y puede seguir haciéndolo en el adulto, si al final del desarrollo vertebral se superan los 40º. En esencia el tratamiento consiste en observación en curvas menores de 20º, corsés, reducciones enyesadas asociadas a fisioterapia y ejercicio dirigido entre 20 y 45º, y cirugía si se supera esa barrera. El objetivo del tratamiento conservador es detener la evolución de la curva.

Todo lo anterior describe, con bastante fidelidad, la deformidad a la que nos enfrentamos cuando atendemos a un paciente con escoliosis. La anamnesis es muy escueta: casi siempre se limita a las circunstancias en las que se descubre la deformidad. La mayor parte de los casos, al tomar medidas o probarse una prenda de vestir, en la playa o piscina, o en una consulta pediátrica por otro motivo; lamentablemente menos en los programas de detección escolar. Es raro que una escoliosis se diagnostique por la presencia de dolor. En este caso, hay que buscar una causa específica cuando los hallazgos de la exploración física son sugerentes (discitis, osteoma osteoide, tumor medular o radicular…).

Sobre la presencia de dolor, una vez que se ha establecido el diagnóstico y el paciente y la familia conocen el tratamiento y el pronóstico, hay más discusión.

AlAssiri(12) describe un incremento en los dominios de imagen corporal y salud mental en la escala SRS-22 en adolescentes con escoliosis, pero no refiere diferencias en la presencia de dolor comparado con el grupo general. Belarmino Dantas(13) refiere dolor leve-moderado (EVA 3.83) en los 3 meses previos al diagnóstico en el 63,7 % de los pacientes con escoliosis; si bien, con un análisis multivariante, establecen posible relación con variables posturales, sexo (femenino), sobrepeso y edad (adolescentes mayores). Pero no citan si el dolor condujo al diagnóstico. Ilharreborde(14) se pregunta si la escoliosis es fuente de dolor; refiere que la bibliografía nos ofrece una evidencia ambigua, que no hay consenso entre la magnitud de la curva y el dolor, que la presencia de un dolor significativo debe considerarse una “bandera roja” y, por último, que los síntomas pueden relacionarse con factores
psicosociales. An(15) en una “revisión comprensiva” que incluye 93 artículos sobre escoliosis idiopática y dolor, concluye que, aunque el dolor es común, es difícil de predecir y tratar y que la bibliografía es heterogénea y no concluyente. Por último, Calloni(16) nos ofrece una guía sobre la petición de pruebas de imagen en escoliosis dolorosa.

Enfermedad de Scheuermann

Se trata de una cifosis rígida con signos radiológicos característicos. El dolor, de características mecánicas-inespecíficas es frecuente, sobre todo en la forma lumbar.

Holger Werfel Scheuermann describió en 1921 una cifosis rígida frecuente en adolescentes, con radiología característica y que atribuyó a la presencia de necrosis avascular de la apófisis anular cartilaginosa del cuerpo vertebral, con detención secundaria del crecimiento. Se considera la causa más frecuente de hipercifosis en adolescentes y, recientemente, se relaciona con una mineralización y osificación del platillo vertebral en la adolescencia, que genera un acuñamiento variable del cuerpo vertebral. Su incidencia es de 1-8 % de la población general; probablemente sea mayor, ya que se considera infradiagnosticada. Los criterios diagnósticos son:

1. Cifosis mayor de 45º.

2. Acuñamiento mayor de 5º, al menos, en 3 vértebras.

3. Irregularidades en los platillos vertebrales.

4. Disminución del espacio discal (Sörensen, 1964).

Se distinguen dos formas clínicas:

I. Típica, clásica o dorsal que se localiza, sobre todo entre T6 y T9, asociada a hiperlordosis flexible cervical y lumbar.

II. Atípica o lumbar, descrita por Blumenthal, menos frecuente, con erosiones características en el ángulo superior e inferior del cuerpo vertebral (Fig. 3) y que obliga a realizar el diagnóstico diferencial con espondilodiscitis típica y con espondilodiscitis tuberculosa.

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Figura 3. Enfermedad de Scheuermann lumbar. Imágenes características de erosiones en platillos vertebrales.

El dolor en la enfermedad de Scheuermann suele presentar características mecánicas y localizarse en el vértice de la curva; es más frecuente en la forma lumbar. Cetik(17) refiere que afecta al 50 % de los pacientes y que va disminuyendo a medida que el adolescente se acerca a la madurez esquelética. En el adulto, la frecuencia de dolor se reduce al 25 %.

Hernia discal

Es muy poco frecuente en niños y adolescentes. Sus manifestaciones clínicas difieren de las del adulto y es típica la actitud escoliótica y la rigidez. La RM es diagnóstica y el tratamiento conservador suele ser efectivo.

La hernia discal lumbar tiene una baja incidencia antes de los 21 años, oscilando, según los autores, entre 1-6,8 %. La localización más frecuente es L4-L5 y L5-S1 en el 93 % de los casos Es muy poco frecuente su aparición en la adolescencia y excepcional en menores de 10 años. El primer caso de hernia discal lumbar en el adolescente se publicó en 1946 en un niño de 12 años. Posteriormente, han sido pocas las publicaciones al respecto, y estas han contado con escaso número de casos, siendo en su mayoría quirúrgicos.

En cuanto a las manifestaciones clínicas, la sintomatología típica es diferente a la del adulto. En una amplia serie, Qi(18) refiere dolor lumbar con dolor radicular asociado, como manifestación clínica más frecuente (88,5 %), seguido de limitación en la movilidad lumbar (77,9 %) (Fig. 4), disminución de fuerza en miembros inferiores (26 %) y reducción o ausencia del reflejo aquíleo. Una característica de la hernia discal en adolescentes es el retraso en el diagnóstico, que puede oscilar entre 6 meses y 2 años. La RM establece el diagnóstico.

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Figura 4. Hernia discal lumbar.A. Actitud escoliótica dolorosa. B. Rigidez lumbar.

Aunque la causa es desconocida, recientemente se han identificado una serie de factores que pueden predisponer a su aparición: obesidad (IMC >30), historia genética, sedestación durante más de 6 horas al día y antecedente de traumatismo lumbar.

Las opciones de tratamiento son múltiples y, aunque existe consenso en apostar inicialmente por el tratamiento conservador, hay autores que opinan que la cirugía es más efectiva. En ausencia de déficit neurológico grave, se debe posponer el tratamiento quirúrgico, pues la mayoría de los casos responde adecuadamente al tratamiento médico (reposo relativo, higiene postural, analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares e inmovilización con corsé). La cirugía debería considerarse únicamente cuando se han agotado sin éxito todas las opciones de tratamiento conservador.

Espondilodiscitis

Aunque representa una entidad poco frecuente dentro de las infecciones osteoarticulares, el diagnóstico se suele retrasar, porque se manifiesta, en ocasiones, como dolor abdominal y rechazo a caminar. La rigidez vertebral es constante, la RM es fundamental y el tratamiento antibiótico ofrece buenos resultados.

Se trata de la infección del disco y de los platillos de las vértebras adyacentes con la presencia ocasional de absceso en partes blandas (en especial, en psoas). La diferenciación entre discitis y osteomielitis vertebral no se admite en el momento actual y parece ser que la secuencia de la espondilodiscitis ocurre desde una infección inicial en la vértebra que se traslada al disco. La edad media de aparición es de 2 años y 4 meses (la mayoría entre los 6 meses y los 4 años). Se estima que constituye menos del 3 % de las infecciones osteoarticulares y su incidencia se estima en 2-4 por millón por año. La localización más frecuente es la columna lumbar (L4-L5 seguido por L5-S1) y el patógeno más aislado es Staphylococcus aureus seguido de Kingella kingae(19).

Se manifiesta por: rechazo a caminar (49,79 %), dolor lumbar (37,97), fiebre (33,23 %), rigidez vertebral (16,03 %), dolor abdominal y cojera. En la exploración se aprecia actitud antiálgica en bipe y sedestación, rigidez lumbar, rechazo a la flexión lumbar, alteración marcada en el ritmo lumbo-pélvico y sensibilidad a la palpación de espinosas de las vértebras afectadas (13,08 %)(20).

El diagnóstico se realiza por la analítica (aumento de la VSG, PCR y leucocitosis), la radiología simple (estrechamiento del espacio discal e irregularidades en los platillos vertebrales), la gammagrafía ósea (captación incrementada del trazador) y la RM con una sensibilidad del 96 % y especificidad en el 94 % (alteraciones en el disco, tejido neural, partes blandas y cambios en el cuerpo vertebral) (Fig. 5). No obstante, se estima que hay un retraso diagnóstico de 1-3 meses. Se confunde fundamentalmente con sinovitis transitoria de cadera y dolor abdominal inespecífico.

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Figura 5. Espondilodiscitis C2-C3. A. Erosiones en el platillo inferior de C2 y superior de C3. B. RM potenciada en T2 donde se aprecia la afectación del disco C2-C3.

El tratamiento recomendado es antibioterapia endovenosa durante 2 semanas, seguida de administración oral 4 semanas más, con inmovilización asociada. La indicación de cirugía es poco frecuente.

Función del pediatra de Atención Primaria

• Identificar con claridad si el dolor vertebral es la principal causa de consulta o está incluido en el contexto de otros síntomas.

• Realizar una anamnesis ordenada que defina las características del dolor, según la práctica clínica habitual.

• Repasar la presencia de factores conocidos relacionados con el dolor vertebral inespecífico (sedentarismo, abuso de pantallas, obesidad…).

• Reconocer aquellos signos de alarma que nos orientarán hacia una causa específica y remitir al especialista según el diagnóstico de sospecha.

• Recordar que las causas más graves se dan en niños y los casos de raquialgia inespecífica son más frecuentes en adolescentes.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito. Declaración de intereses: ninguno.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio del autor.

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Bibliografía recomendada

– Czubak-Wrzosek M, Wrzosek P, Żebrowski M, Tyrakowski M. Is sagittal spinopelvic alignment a cause of low back pain in pediatric spine pathologies? A review. J Child Orthop. 2023; 17: 548-55.

Los autores, en este magnífico artículo, revisan lo publicado en esta patología en Pubmed, desde 1965 hasta 2023. Plantean la repercusión funcional de las alteraciones que ocurren en el plano sagital (cifosis idiopática, enfermedad de Scheuermann, cifosis tóraco-lumbar, hiperlordosis, espondilolisis-espondilolistesis y anomalías lumbo-pélvicas) y que muchas veces no son consideradas y evaluadas de forma adecuada en la práctica clínica habitual.

– Cheng Y, Guo W, Ya X, Shao S, Shao Z, Zhu Y, et al. Dose-response relationship between daily screen time and the risk of low back pain among children and adolescents: a meta-analysis of 57831 participants. Environ Health Prev Med. 2023; 28: 64-72.

Los autores nos ofrecen una información muy valiosa sobre el efecto del uso de pantallas (móvil, portátil, ordenador) en la prevalencia del dolor vertebral inespecífico en adolescentes. Concluyen que el riesgo de padecer raquialgia mecánica aumenta un 8,2 % por cada hora diaria de exposición a estos dispositivos.

Caso clínico

 

Mujer de 12 años y 10 meses.

Antecedentes familiares: hermana de la madre e hijo con deficiencia congénita longitudinal de tibia unilateral.

Antecedentes personales: embarazo normal, cesárea por falta de progresión; peso RN: 2.400 g; longitud: 46 cm; periodo neonatal: normal; inicio de la deambulación: 12 meses; desarrollo del lenguaje: normal; buen rendimiento escolar; defecto óseo cortical en tibia derecha controlada en Cirugía Ortopédica Infantil y dada de alta en noviembre de 2023. Enfermedad actual. Asintomática, sin historia actual o pasada de dolor vertebral, realiza actividad física normal. En una revisión pediátrica se descubre una deformidad vertebral.

Exploración física: buen aspecto general; peso: 47,2 kg; talla: 153,5 cm; estadio IV de Tanner (S4, P4); menarquia en septiembre de 2023; nivel cognitivo y conducta normales; lenguaje normal; situación motora normal; locomotor axial: movilidad normal, ritmo lumbo-pélvico normal, sin actitud antiálgica; plano frontal: ángulo de rotación del tronco (ART) mediante la combinación del test de Adams y el uso de escoliómetro de Bunnell torácico derecho de 17º y lumbar izquierdo de 8º en bipedestación, torácico derecho de 15º y lumbar izquierdo de 5º en sedestación y torácico derecho de 12º y lumbar izquierdo de 2º en decúbito; locomotor periférico normal.

Pruebas complementarias: telerradiografía anteroposterior de columna vertebral en bipedestación (septiembre 2023): escoliosis torácica derecha, con vértebra límite superior T5, vértebra límite inferior T11, vértebra vértice T8, valor angular (Cobb) 60º rotación (Maguelone-Perdriolle) 25º; escoliosis lumbar izquierda, con vértebra límite superior T11, vértebra límite inferior L4, vértebra vértice L2, valor angular (Cobb) 38º rotación (Maguelone-Perdriolle) 15º, test de Risser 2/5 (Fig. 6); telerradiografía lateral: cifosis 18º, lordosis 50º y base sacra 41º; resonancia magnética de cráneo y columna completa (enero 2024) sin hallazgos. Tratamiento: corsé de Cheneau 4C clásico (código OTD 040C) a tiempo completo (23/24 horas) asociado a cinesiterapia. Se permite que realice una actividad física normal, una vez que se comprueba que no hay patología subyacente (RM).

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Figura 6. Escoliosis idiopática, torácica derecha (60o), toracolumbar izquierda (38o).

 

 

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Patología de la cadera y otras causas de cojera

J. López Olmedo
Temas de FC


J. López Olmedo

Unidad de Ortopedia y Traumatología Infantil. Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica. Complejo Asistencial Universitario de Salamanca

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Autor para correspondencia

jorgeolmedo@hotmail.com

Resumen

La cojera es el síntoma principal en la patología de la cadera y uno de los motivos de consulta más frecuentes en Ortopedia y Traumatología infantil. Las causas que pueden provocar cojera son muy variadas e incluyen cuadros de gravedad y repercusión muy diferentes. Para poder orientar el diagnóstico, va a ser importante conocer las causas más frecuentes en cada edad y su forma de presentación. La realización de una anamnesis detallada junto a una exploración física minuciosa, nos va a permitir elaborar una sospecha diagnóstica y determinar si son necesarias exploraciones complementarias para confirmarla. En muchos casos, se trata de patología leve que va a mejorar en poco tiempo; aunque en otros, deben remitirse al especialista para su tratamiento y seguimiento.

 

Abstract

Limping is the main symptom in hip pathology and one of the most frequent reasons for consultation in childhood Orthopedics and Traumatology. The etiologies that can cause limping are varied and include conditions of diverse severity and repercussions. In order to guide the diagnosis, it will be important to know the most frequent causes at each age and their form of presentation. Taking a detailed history along with a thorough physical examination will allow us to develop a suspected diagnosis and determine whether additional examinations are necessary to confirm it. In many cases it is a mild pathology that will improve in a short time, although in others, they must be referred to a specialist for treatment and follow-up.

 

Palabras clave: Cojera; Cojera dolorosa; Sinovitis transitoria; Enfermedad de Perthes; Artritis séptica; Epifisiolisis femoral proximal.

Key words: Limping; Painful limping; Transient synovitis; Perthes disease; Septic arthritis; Proximal femoral epiphysiolysis.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 214 – 224

 


OBJETIVOS

• Conocer la etiología de la cojera en la edad pediátrica y las principales causas en cada edad: sinovitis transitoria, enfermedad de Perthes, artritis/osteomielitis, epifisiolisis femoral proximal y secuelas de displasia de cadera.

• Conocer el abordaje diagnóstico de la cojera infantil: saber los aspectos que deben formar parte de la anamnesis y de la exploración física, conociendo las posibles etiologías de la cojera infantil.

• Ser capaz de orientar el diagnóstico de una cojera mediante la anamnesis y la exploración física y determinar si son necesarias exploraciones complementarias para confirmarlo.

 

Patología de la cadera y otras causas de cojera

Introducción

La cojera es uno de los motivos de consulta más frecuentes en Pediatría y Ortopedia Infantil(1). Se define como una alteración del patrón normal de la marcha para la edad del niño. La etiología es muy amplia e incluye desde cuadros que resuelven de forma espontánea o con tratamiento sencillo, hasta cuadros graves que van a requerir tratamiento quirúrgico. Es importante al valorar la cojera de un niño, tener presentes las causas más frecuentes según la edad(2), realizar una buena anamnesis y una minuciosa exploración clínica que nos permita obtener una sospecha diagnóstica y determinar si son necesarios estudios analíticos y de imagen que la confirmen(3) (Tabla I).

tabla

 

Tipos de cojera

Existen diferentes tipos de cojera, con diversa significación patológica, que debemos conocer y poder identificar en la exploración.

Podemos diferenciar dos tipos de cojera según se acompañe o no de dolor:

Antiálgica o dolorosa: se caracteriza porque la fase de apoyo de la extremidad está disminuida o se evita porque provoca dolor. Camina a pasitos cortos. Ante una cojera antiálgica pensaremos, sobre todo en causas infecciosas (artritis/osteomielitis), inflamatorias (sinovitis), traumáticas o tumorales.

No antiálgica: consecuencia de una alteración neuromuscular u osteoarticular. Pueden producir formas de cojera o alteración de la marcha características:

– Marcha en Trendelemburg: indica debilidad de los músculos abductores de la cadera del lado afecto (musculatura glútea) y provoca inclinación de la pelvis al caminar. Aparece en: distrofias musculares o en deformidades de la cadera, como secuelas de epifisiolisis femoral proximal (EFP), Perthes y displasia del desarrollo de la cadera (DDC).

– Marcha con steppage o pie caído: se produce por insuficiencia de los dorsiflexores del pie, lo que obliga a flexionar y elevar la rodilla del lado afectado en cada paso para poder levantar el pie del suelo. Ocurre en enfermedades neurológicas (parálisis del nervio ciático poplíteo externo, enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, etc.).

– Marcha en circunducción o guadaña: aparece en casos de dismetrías de miembros (reales o secundarias a rigidez articular y contracturas, parálisis cerebral infantil hemipléjica).

– Marcha en equino: ocurre en situaciones de dismetría de miembros, obligando al paciente a presentar pie equino para compensar la diferencia o en formas de parálisis cerebral infantil ambulantes monopléjicas o hemipléjicas por espasticidad del gemelo-sóleo y acortamiento del tendón de Aquiles.

– Desviaciones angulares o rotacionales de miembros inferiores (MMII): durante el crecimiento se produce una evolución de la alineación angular y rotacional de los MMII, que pueden provocar patrones de marcha característicos por genu varo o valgo, valgo de tobillo, anteversión femoral…, juntando o separando rodillas, girando rodillas o pies hacia dentro al caminar… Pueden ser fisiológicos según la edad, aunque pueden provocar un número importante de consultas por la forma de caminar.

Edad

Otro factor que nos va a permitir dirigir el diagnóstico e intentar delimitar la etiología de la cojera es la edad del paciente(4) (Tabla II):

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• A cualquier edad: artritis séptica, osteomielitis, fracturas, neoplasias y enfermedades neuromusculares.

• En menores de 3 años: artritis séptica de cadera y luxación congénita de cadera.

• Entre los 4 y 10 años: sinovitis transitoria de cadera y enfermedad de Perthes.

• En mayores de 10 años: epifisiolisis de la cabeza femoral (ECF), osteocondrosis, Osgood-Schlatter, Sever y condropatía rotuliana.

Diagnóstico

Una buena anamnesis junto a una exploración física minuciosa nos permitirá establecer el diagnóstico o una sospecha diagnóstica firme, que será confirmada por las exploraciones complementarias(5).

Anamnesis

Se debe interrogar al paciente, si tiene edad suficiente, y a sus padres o cuidadores sobre los siguientes aspectos de la cojera:

• Localización del dolor, cuando este existe. Puede resultar difícil en niños pequeños. Habitualmente, se localiza en la zona inguinal o en la cara anterior del muslo. Puede presentarse con dolor exclusivamente en la rodilla y ser un dolor referido con origen en la cadera; por ello es importante que, en un niño con dolor en la rodilla, siempre se ha de descartar patología de cadera.

• Fecha de inicio de la cojera, duración del cuadro clínico y si ha sido constante o con fases sin cojera ni dolor.

• Forma de aparición o presentación: aguda, subaguda o crónica. Un inicio brusco, nos debe orientar hacia una causa traumática o infecciosa, mientras que uno gradual, nos hará pensar en un origen neoplásico o inflamatorio. El dolor nocturno, sobre todo, si despierta al niño, es sugestivo de origen neoplásico (osteoma osteoide, osteoblastoma, sarcomas…).

• Evolución, hacia la mejoría y resolución o al empeoramiento progresivo.

• Ritmo de la cojera, si empeora con el reposo (cojera más significativa por la mañana) y mejora con la actividad (ritmo inflamatorio) o, por el contrario, si empeora con la actividad y mejora con el reposo (ritmo mecánico).

• Episodios similares previos y cómo evolucionaron.

• Antecedentes traumáticos significativos, aparición de cojera inmediatamente o pocas horas después de un traumatismo. Hay que tener en cuenta que hasta uno de cada tres pacientes con cojera asociada a infección osteoarticular presenta un antecedente traumático. Antecedente de vacunación. Modificación de la actividad física habitual.

• Antecedentes infecciosos o febriles previos o actuales.

• Antecedentes personales y familiares: hemofilia, psoriasis, enfermedades autoinmunes, problemas psicosociales…

• Asociación con clínica general (astenia, anorexia, pérdida de peso).

• Síntomas asociados: fiebre, lesiones cutáneas, adenomegalias, clínica respiratoria o digestiva, afectación ocular, tumefacción o limitación de movilidad articular, otras artralgias y dificultad para realizar las actividades diarias.

Exploración física

Debe realizarse de forma sistemática y minuciosa para que sea completa, ya que las causas pueden ser muy variadas. Se inicia con una exploración general, ya que la cojera puede deberse a una enfermedad sistémica, posteriormente una valoración de la marcha, exploración en bipedestación y, finalmente, en la camilla. El paciente debe estar desnudo o en ropa interior.

En la inspección general observaremos el comportamiento del niño, su movilidad espontánea, si adopta alguna postura antiálgica y si presenta afectación del estado general. Se debe determinar si presenta fiebre o febrícula en el momento de la consulta o en los días previos. Su presencia es una indicación para realizar una analítica y determinar reactantes de fase aguda, incluyendo proteína C reactiva (PCR) y velocidad de sedimentación (VSG).

Si es capaz de deambular, le pediremos que camine y exploraremos la marcha desde delante y detrás, para determinar si existe cojera y si esta presenta algún patrón específico.

Con el niño en bipedestación

Observaremos si es capaz de mantener la postura: extremidades en extensión con las rótulas y el dedo gordo del pie orientados al frente, pelvis horizontal (horizontalidad de las espinas ilíacas anterosuperiores -EIAS-) y tronco en extensión.

• Podemos apreciar rechazo al apoyo de una extremidad total o parcial, posturas adaptativas o antiálgicas, áreas de deformidad o inflamación.

• Si presenta diferencia de longitud de las extremidades, podemos apreciar que inclina la pelvis hacia el lado más corto, que flexiona la rodilla de la extremidad más larga, que tiene la extremidad más corta de puntillas o que presenta asimetría de los pliegues glúteos y poplíteos.

• Observaremos la alineación de las EEII y si existe una posible desviación angular y rotacional de los MMII (orientación de las rótulas, distancia intermaleolar e intercondílea).

• Simetría y equilibrio del tronco (hombros, escápulas, flancos, curvas fisiológicas).

• En patología neurológica podemos apreciar atrofias o distrofias musculares, contracturas musculares por espásticidad (equinismo, flexo de rodilla o cadera).

• Test de Trendelemburg, indicativo de patología de cadera con debilidad de los músculos abductores de la cadera. Se pide al niño que se mantenga de pie sobre la pierna afectada con la otra levantada, es positivo si se observa inclinación de la pelvis hacia la pierna que está levantada (displasia de cadera, Perthes, EFP, distrofia muscular…).

• Si sospechamos patología de columna (espondilodiscitis o espondilolistesis), observaremos la alineación del tronco, si existe pérdida de lordosis lumbar, si existe rigidez lumbar y acortamiento de isquiotibiales mediante el test de Schober (flexión anterior del tronco para cuantificar su movilidad) y la distancia dedos-suelo y si existen gibas lumbares mediante el test de Adams.

Exploración en la camilla

En la inspección inicial buscaremos signos inflamatorios, hematomas, soluciones de continuidad en la piel (posibles puertas de entrada de infecciones) en todo el miembro inferior. Observaremos cuál es la postura espontánea de las extremidades inferiores (EEII) y si existe desviación, deformidad, contracturas o alteraciones posturales. Un proceso inflamatorio o infeccioso agudo en la cadera suele manifestarse con una postura antiálgica en flexión, rotación externa y abducción. La epifisiolisis femoral proximal de fémur puede cursar con una postura anormal de la cadera, por la alteración de movilidad provocada por el desplazamiento de la epífisis femoral.

La palpación evitaremos comenzarla por las áreas más dolorosas o presuntamente afectadas, explorando primero el resto. Buscaremos puntos dolorosos, zonas de inflamación o crepitación, aumento de temperatura local, para ­centrar el problema sobre una localización anatómica de la extremidad.

Se explorará la movilidad activa y pasiva de todas las articulaciones del miembro inferior por separado, observando si hay limitación, dolor, rigidez articular y debilidad muscular. En niños pequeños se puede observar la denominada pseudoparálisis, que es la negativa a la movilidad del miembro afecto por dolor.

• Caderas: la patología de cadera se puede sospechar por la presencia de una dismetría por acortamiento de la extremidad y por la alteración o disminución de la movilidad articular con o sin dolor acompañante. La discrepancia de longitud de las EEII la evaluamos inicialmente en bipedestación, si esta es posible, con la altura de las EIAS y la horizontalidad de la pelvis. En la camilla en decúbito supino con las EEII en extensión, apreciamos la simetría del maléolo interno de ambas EEII y, a continuación, flexionamos las caderas y rodillas con los pies apoyados en la camilla y observamos la altura de ambas rodillas (test de Galeazzi). Será positivo e indicador de dismetría, cuando encontremos diferencia de altura de las rodillas. Se explora la movilidad activa y pasiva de las caderas, flexoextensión, abducción y rotación interna y externa, que ha de ser completa, simétrica e indolora en ausencia de patología. Si al realizar la flexión de la cadera se produce una rotación externa (signo de Dreh­mann), sospecharemos un desplazamiento epifisario crónico de la cadera. En muchos procesos inflamatorios de cadera es típica la limitación de la abducción y rotación interna. Para detectar leves limitaciones de las rotaciones, pondremos al niño en decúbito prono y la compararemos con el lado sano. En muchos casos de patología de cadera, la única clínica inicial es una cojera intermitente y una limitación de la rotación interna. Ante una exploración de movilidad de caderas con flexoextensión, abducción y rotaciones completa, simétrica e indolora, es poco probable que exista patología de cadera o será poco importante.

A nivel de la rodilla, valoraremos el rango de movilidad activo y pasivo de la articulación, normal de 0º a 150º. Exploraremos la presencia de derrame articular, presionando las bursas suprarrotulianas y comprobaremos la estabilidad anteroposterior (ligamento cruzado anterior, mediante las maniobras de Lachman y cajón anterior y posterior) y lateral (ligamentos lateral interno y externo, , maniobras de bostezo). Observaremos, flexionando la rodilla a 90º y rotando la tibia a interno y externo, si sentimos resaltes en las interlíneas articulares externa (menisco discoideo) o interna (rotura meniscal). Comprobaremos si la rótula permanece estable o si presenta tendencia a la luxación, o si la presión de esta contra el fémur provoca dolor. Si observamos una contractura en extensión, es decir, imposibilidad para flexionar la rodilla, habitualmente son por causas psiquiátricas o voluntarias, ya que las contracturas o rigideces de la rodilla por patología articular (menisco, osteocondritis, fractura…) suelen ser en flexión, observándose una dificultad para la extensión completa de la rodilla. En niños deportistas con dolor durante la actividad o tras ella, entre los 9-12 años, hay que palpar la inserción proximal y distal del tendón rotuliano, localización frecuente de apofisitis-osteocondrosis de Sinding-Larsen-Johanson y Osgood-Schlatter, respectivamente.

• A nivel del pie y tobillo, comprobaremos la presencia de inflamación que, si no existe antecedente traumático y tiene edema, calor y dolor en la tibia distal, puede ser por una osteomielitis. Palparemos puntos dolorosos habituales de osteocondrosis, como la base del 5° metatarsiano (enfermedad de Iselin) o si resulta dolorosa la compresión lateral de la tuberosidad del calcáneo (típico de enfermedad de Sever). Observaremos si presenta prominencia del escafoides (posible escafoides accesorio) o si tiene dolor en el seno del tarso, con limitación de movilidad de la articulación subastragalina y dolor a la marcha sobre el borde externo del talón (posible coalición tarsal). El dolor selectivo en la cabeza del 2º metatarsiano es orientativo de la enfermedad de Freiberg y en la diáfisis de algún metatarsiano, sobre todo del 4º, de las fracturas de estrés típicas después de marchas prolongadas. La inflamación del dedo, dactilitis, es frecuente en procesos reumáticos poliarticulares. El dolor en el primer dedo con inflamación puede ser por una uña encarnada.

Pruebas complementarias

Cuando tras la historia clínica y la exploración física no somos capaces de establecer un diagnóstico y descartar procesos hipotéticamente graves o urgentes, está indicada la realización de pruebas de imagen(6).

• Radiografía simple: casi siempre es la primera prueba complementaria solicitada y la más usada en los casos de cojera(6). Se realizarán, al menos, 2 proyecciones de las localizaciones sospechosas, incluyendo las articulaciones más próximas. En ocasiones, también puede ser útil solicitar una comparativa del miembro contralateral.

• Ecografía: muy útil cuando sospechemos patología articular, ya que nos confirmará la presencia de derrame articular y puede ayudarnos a realizar una punción diagnóstica (artrocentesis). También permite el estudio de patología de partes blandas (abscesos, hematomas, entesitis). Es muy útil en niños de corta edad con sospecha de patología articular de cadera: de elección en el diagnóstico de DDC en menores de 4 meses y en casos de sospecha de artritis de cadera para confirmar la presencia de derrame.

• Gammagrafía ósea: permite localizar la presencia de enfermedad en casos de sospecha elevada, pero con radiología o ecografía no concluyentes. Tiene una elevada sensibilidad, pero baja especificidad; por tanto, permite determinar si existe o no patología y localizarla, pero no determina la causa. Es útil en casos de lesiones osteoarticulares infecciosas (osteomielitis y artritis séptica), fracturas ocultas o neoplasias.

• RMN: de gran utilidad en casos de sospecha elevada de patología con radiología simple no diagnóstica. A diferencia de la gammagrafía, tiene elevada especificidad y sensibilidad, por lo que es muy útil en osteomielitis, tumores óseos o de partes blandas, fracturas por estrés, estadios precoces de necrosis avascular (Perthes) y en patología del raquis (espondilodiscitis o tumores espinales). Presenta el inconveniente de precisar sedación en niños de corta edad.

• TAC: su gran inconveniente es la radiación ionizante sobre el niño, lo que limita su uso. Es útil en lesiones óseas: coaliciones tarsales, osteoma osteoide…

Analítica de laboratorio

• Debemos pedir algunas pruebas de laboratorio, si existe sospecha de un cuadro de: infección osteoarticular, artritis inflamatoria o un proceso neoplásico(7).

• Ante la sospecha de patología infecciosa como causa de la cojera, solicitaremos: hemograma con recuento leucocitario, VSG, procalcitonina y PCR. Esta última es un buen marcador de la evolución del proceso séptico y de la respuesta al tratamiento(8).

• En caso de artritis se ha de realizar una artrocentesis y un estudio del líquido sinovial obtenido (aspecto y color, Gram urgente, recuento leucocitario, proteínas, glucosa y cultivo de gérmenes aerobios y anaerobios) para determinar si este tiene características de artritis séptica, inflamatoria o traumática.

• Otras pruebas: serologías, CPK (miositis), frotis faríngeo, pruebas reumáticas, hormonas tiroideas, etc.

Principales causas de cojera

Tan importante como saber realizar una anamnesis y una exploración física minuciosa es conocer las características de los cuadros clínicos más frecuentes de la cojera en la edad infantil. Tener estos cuadros presentes nos permitirá reconocerlos o descartarlos en el proceso de diagnóstico.

Traumatismos

Probablemente sea la causa más frecuente de cojera. Pueden producir fracturas, esguinces, contusiones… que generalmente suelen ser de poca importancia; por lo que, en la mayoría de casos, la clínica mejora y desaparece a los pocos días. El antecedente de traumatismo y la exploración física (cojera antiálgica, inflamación, hematoma, deformidad, crepitación, dolor a palpación…) nos orientan el diagnóstico. Solicitaremos una radiografía simple para confirmar o descartar la presencia de una fractura (Fig. 1).

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Figura 1. Fractura de fémur.

Hay algunos cuadros clínicos característicos:

• La fractura de los primeros pasos, “toddler´s fracture”, la sospecharemos en niños entre 9 meses y 3 años con un antecedente traumático muchas veces no claro, sin alteración del estado general y que presenta una cojera antiálgica muy evidente o un rechazo al apoyo de inicio brusco. En la exploración presentará dolor a la palpación ósea en el punto de la fractura, habitualmente la tibia. La radiografía inicial puede no mostrar fractura o solo verse en proyecciones oblicuas. Si la repetimos a las 2-3 semanas, la presencia de una reacción perióstica confirma el diagnóstico. La localización más habitual suele ser la tibia con un patrón espiroideo diafisario por un mecanismo torsional, pero también puede afectar al peroné y, excepcionalmente, al fémur. Si sospechamos este cuadro y la radiografía no es diagnóstica, debemos inmovilizar al paciente y repetir el estudio a los 7-10 días.

• En niños algo más mayores, deportistas o que realizan sobreesfuerzos, pueden presentar fracturas por sobrecarga o de estrés, localizándose principalmente en la metáfisis de la tibia proximal, 4º metatarsiano y, más raramente, en el cuello femoral.

Sinovitis transitoria de la cadera

Es la causa no traumática más común de cojera en niños de 3 a 10 años(8). Puede plantear dudas diagnósticas, con artritis sépticas y con la enfermedad de Perthes, principalmente. Es un cuadro de inicio brusco, a veces, al levantarse de la cama, de cojera antiálgica o rechazo del apoyo. No suele acompañarse de sintomatología general o es escasa. La exploración de la cadera es normal o presenta leve limitación de la abducción o de la rotación interna en la cadera afecta. La radiografía suele ser normal y la ecografía mostrará hipertrofia de la sinovial con/sin derrame articular. En los casos que presente sintomatología general puede estar justificada la realización de una analítica que, generalmente, será normal. La evolución es excelente, resolviendo en 7-15 días, o algo menos con antiinflamatorios, sin dejar secuelas, aunque hasta en el 20 % de casos puede repetir (20 %). La etiología es desconocida, aunque se ha intentado relacionar con infecciones virales que afectan al tracto gastrointestinal o respiratorio, pero sin evidencia clara de su relación.

Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes

Es una necrosis idiopática de la epífisis femoral proximal provocada por obstrucción vascular. Tras la necrosis se produce una reabsorción del tejido necrosado y, posteriormente, se reosifica de forma progresiva la cabeza femoral. Afecta, sobre todo, a varones entre los 3-10 años, pudiendo ser bilateral hasta en un 20 % de los casos. Se inicia de forma insidiosa, con una cojera de semanas o meses de evolución que empeora después de la actividad física. Puede no ser dolorosa o presentarse con dolor referido al muslo o la rodilla. En la exploración, presenta limitación de la abducción y de la rotación interna de la cadera y, en fases más avanzadas de la enfermedad según el grado de afectación, puede presentar también una discrepancia de longitud de MMII y una marcha en Trende­lemburg. El diagnóstico se realiza con la radiografía simple anteroposterior y axial de la cadera, que será patológica a partir de las 4-6 semanas de iniciarse la obstrucción vascular epifisaria. En estas semanas de radiografía no patológica, la RMN permite confirmar el diagnóstico. La enfermedad discurre a lo largo de 3-4 años, en los que el principal objetivo del tratamiento es mantener la cabeza femoral contenida dentro del acetábulo pélvico con una buena movilidad articular. Mientras la cabeza femoral conserve su morfología esférica, se encuentre contenida en la cavidad acetabular y la articulación conserve un grado de movilidad amplio, trataremos solamente el dolor y las contracturas musculares, mediante: reposo funcional, evitando actividades físicas deportivas de impacto (carreras, saltos…), realizando fisioterapia y estiramientos musculares y mediante el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). En niños mayores de 8 años con signos de mal pronóstico, se debe plantear la realización de tratamiento quirúrgico para centrar la cabeza femoral (generalmente, osteotomía femoral y/o pélvica) (Fig. 2).

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Figura 2. Enfermedad de Perthes de cadera izquierda.

Artritis séptica de cadera

Se considera una urgencia quirúrgica que requiere de un diagnóstico rápido y de una intervención quirúrgica urgente, seguida del uso de antibióticos por vía intravenosa(9). El retraso del tratamiento puede provocar la destrucción del cartílago articular por la acción de las enzimas proteolíticas de las células inflamatorias y por la presión del pus intraarticular a tensión que oblitera las arterias epifisarias y provoca necrosis de la cabeza femoral. El mecanismo más frecuente de infección es por vía hematógena y las bacterias más comunes son Staphylococcus aureus y Streptococcus del grupo B.

Puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente en niños menores de 3 años. Debe sospecharse o, al menos, descartarse, ante cualquier cuadro de cojera acompañada de fiebre y/o afectación del estado general. Se presenta de forma aguda, con cojera dolorosa o rechazo a apoyar la extremidad, y se acompaña de fiebre y malestar general o síntomas locales como eritema, calor e hinchazón. En los lactantes puede manifestarse simplemente como un cuadro de irritabilidad sin fiebre. En la exploración, la cadera suele tener una postura en flexión, abducción y rotación externa, sin realizar movimiento activo (pseudoparálisis) y con dolor importante si se intenta la movilización pasiva. La analítica de sangre presenta leucocitosis con desviación a la izquierda, VSG aumentada y PCR elevada. Para su diagnóstico, son útiles los 4 criterios de Kocher: fiebre >de 38,5ºC, cojera o rechazo a apoyar la extremidad en el suelo, leucocitosis >12.000/mm3 y VSG >40 mm/h. Cuando los 4 parámetros están alterados, la probabilidad de que un niño con derrame articular en la cadera pueda tener una artritis séptica es del 99 %. La VSG ha sido sustituida por la PCR >de 2 mg/dl que, además, se usa de parámetro para el control evolutivo de la respuesta al tratamiento antibiótico. La radiografía simple es normal en fases iniciales, y es la ecografía la que permite detectar el derrame articular. La realización de una punción de líquido articular guiada por ecografía confirma el diagnóstico, si muestra un líquido purulento con >50.000 leucocitos >75 % PMN y permite realizar una tinción de Gram y cultivo del líquido. Se deben realizar también hemocultivos en pacientes con fiebre alta. El tratamiento es la intervención quirúrgica urgente, realizando una artrotomía, desbridamiento y limpieza exhaustiva de la articulación, dejando un drenaje durante varios días. Debe iniciarse tratamiento antibiótico intravenoso empírico inmediatamente después de la toma de muestras en la cirugía, hasta disponer de los resultados del cultivo y antibiograma (Tabla III).

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Osteomielitis

Es una infección ósea que suele afectar a niños <10 años. Se localiza habitualmente en la región metafisaria de la tibia o el fémur por diseminación hematógena. Los gérmenes más frecuentes son los mismos que en las artritis sépticas y puede darse conjuntamente con esta, especialmente en los niños más pequeños. Debemos sospecharla en niños con sintomatología de infección, en los que no se advierte la presencia de derrame en la ecografía. Habitualmente, se presenta como una cojera o negativa a soportar carga, generalmente de forma insidiosa, más lenta que si fuera una artritis y que, inicialmente, puede no acompañarse de afectación general y fiebre, aunque luego aparece. En la exploración, la zona afectada (tibia o fémur distal o proximal) suele estar edematosa, caliente y dolorosa a la palpación y a la movilización. Las primeras radiografías pueden ser normales y no mostrar alteración hasta los 10-12 días (formación de hueso perióstico, osteólisis en la zona afectada). En la analítica presentará leucocitosis, aunque inicialmente puede ser normal, y la VSG, la PCR y la procalcitonina estarán elevadas. Si la radiografía es normal, la resonancia magnética permite el diagnóstico de forma precoz y detectará si existe absceso intraóseo o perióstico. El tratamiento se realiza mediante antibióticos intravenosos y la cirugía solo es necesaria en caso de que presente abscesos o mala respuesta al tratamiento antibiótico inicial.

Displasia del desarrollo de la cadera (DDC)

Después de la edad de la marcha(10), la presencia de una cadera luxada al iniciar la marcha independientemente provocará una cojera no dolorosa con un patrón de Trendelemburg. La exploración física mostrará una asimetría de la abducción de las caderas y una discrepancia de longitud de las extremidades inferiores con maniobra de Galeazzi positiva. Actualmente, el diagnóstico precoz, mediante la exploración clínica de las caderas del recién nacido y la ecografía de todos los casos con signos de riesgo, permite instaurar un tratamiento que corrige las alteraciones de la cadera antes de la edad de marcha y no se llega a esta situación. El diagnóstico se confirmará mediante una radiografía simple. El tratamiento será necesariamente quirúrgico, mediante reducción abierta de la cadera, pudiendo necesitar la realización de osteotomías correctoras pélvicas y/o femorales (Fig. 3).

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Figura 3. DDC, cadera derecha luxada, 2 años.

Osteocondrosis de los miembros inferiores

Las osteocondrosis de los miembros inferiores son causa frecuente de cojera en pacientes en crecimiento. Se trata de procesos inflamatorios localizados en zonas de osificación incompleta, en las que se inserta un tendón o ligamento (entesopatías de tracción). Se originan por tracción o por sobrecarga con la actividad y ceden o mejoran con el reposo físico, frío local y AINEs. Suelen ser procesos autolimitados, de duración variable y que mejoran con tratamiento sintomático.

Las más conocidas y frecuentes, son:

Enfermedad de Osgood-Schlatter. Origina dolor y tumefacción de la tuberosidad tibial anterior por tracción del tendón rotuliano en su inserción distal. Puede ser bilateral. En la radiografía simple puede apreciarse fragmentación y osificaciones a nivel de la tuberosidad tibial anterior. El tratamiento será sintomático: reposo relativo de la actividad que lo desencadena, frío local y analgésicos en el momento agudo. Puede ser útil la utilización de una cinta infrapatelar para disminuir la tracción y la realización de estiramientos. La cronificación del proceso por persistencia de la actividad física y la tracción origina un abultamiento permanente de la tuberosidad tibial anterior y/o formación de osículos, que pueden llegar a ser dolorosos y requerir tratamiento quirúrgico para su eliminación. Cuando el dolor lo refieren en el polo inferior de la rótula, es el mismo tipo de cuadro y se conoce como la enfermedad de Sinding-Larsen-Johansson.

Enfermedad de Sever. Es una osteocondrosis que afecta a la parte posterior del calcáneo de niños, entre los 7-9 años, por la tracción del tendón de Aquiles. Se caracteriza por dolor (talalgia) con la actividad que mejora con el reposo y que es bilateral en muchos casos. En la exploración física presenta dolor a la presión lateral de la apófisis posterior del calcáneo. Es un cuadro autolimitado, aunque recurrente, y que mejora con el reposo, con los analgésicos y con los ejercicios de estiramiento del tríceps sural.

Enfermedad de Van Neck o dolor de la sincondrosis de la unión isquiopubiana. Los pacientes típicamente refieren un dolor vago en la región inguinal y de los aductores. Puede plantear problemas de diagnóstico diferencial con osteomielitis o tumores. La evolución clínica es excelente con mejoría en pocas semanas.

Epifisiolisis femoral proximal (EFP)

Es la patología de cadera más frecuente en adolescentes (10-16 años). Se trata de un deslizamiento de la metáfisis respecto a la epífisis que, si no se diagnostica de forma temprana, puede provocar secuelas permanentes por la deformidad femoral proximal. Es más prevalente en obesos, rasgo presente en más del 80 % de los pacientes que padecen este proceso, y puede ser bilateral en >25 % casos. Debe sospecharse en niños con cojera y dolor de varias semanas o meses de evolución, localizado en el muslo o en la rodilla. En la exploración clínica apreciaremos cojera, actitud de la extremidad en rotación externa, disminución de la rotación interna de la cadera y puede existir un signo de Dreh­man positivo (al flexionar la cadera se produce una rotación externa de forma pasiva). Las radiografías anteroposterior y axial permiten apreciar el desplazamiento epifisometafisario. En fases iniciales, con clínica sugerente y radiografía simple no concluyente, la RMN permite el diagnóstico. Es importante el diagnóstico precoz para evitar el desplazamiento progresivo epifisario mediante tratamiento quirúrgico: fijación con un tornillo de forma percutánea(11) (Fig. 4).

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Figura 4. Epifisiolisis femoral proximal.

Tumores en la infancia

Pueden debutar con cojera como síntoma inicial, por lo que debe ser una causa a tener en cuenta. Los principales tumores benignos que nos encontramos son:

Osteoma osteoide: es una lesión ósea osteogénica, pequeña, que se encuentra con mayor frecuencia en la cortical del fémur proximal. Los pacientes suelen presentarse con dolor en el muslo que empeora por la noche y mejora con AINEs. El diagnóstico se realiza radiológicamente por una lesión de menos de 1,5 cm de diámetro, con un margen esclerótico y un nido radiolúcido que puede precisar la realización de una TAC o RMN, si la Rx simple no es concluyente. El tratamiento en pacientes con síntomas progresivos que no ceden, suele ser la ablación por radiofrecuencia o la resección quirúrgica.

Quiste óseo: cuando se localizan en el fémur proximal suelen ser asintomáticos, pero si son grandes pueden provocar dolor o cojera con la actividad o ser la causa de una fractura patológica. El diagnóstico se realiza con radiografías que muestran una lesión metafisaria femoral central, lítica, bien delimitada, con expansión quística y que puede tener un signo característico de “hoja caída”. El tratamiento cuando se localizan en el fémur proximal y son grandes con riesgo de fractura, es la punción de corticoides o el curetaje e injerto óseo con fijación interna.

• Los osteocondromas son lesiones cartilaginosas benignas que crecen adyacentes a los cartílagos de crecimiento, como una exóstosis sésil o pediculada localizada en la superficie del hueso. El diagnóstico se realiza con la radiografía simple. El tratamiento es la observación en los casos asintomáticos o mínimamente sintomáticos, y la resección quirúrgica solo está indicada en casos de dolor progresivo y severo.

• En cuanto a los tumores malignos, cabe destacar el osteosarcoma y el sarcoma de Ewing. Se presentan con dolor que suele ser progresivo hasta hacerse constante y que, a menudo, empeora por la noche. Clínicamente, manifiestan una cojera antiálgica y puede tener clínica inflamatoria local.

Leucemia: son más frecuentes en niños menores de 4 años. La leucemia linfoblástica aguda hasta en un 25 % de casos puede debutar con dolores óseos o articulares y cojera como síntoma inicial, precediendo en semanas o meses a otras manifestaciones clínicas. La existencia de síntomas musculoesqueléticos inexplicables o una marcha patológica de duración variable con/sin febrícula nos debe hacer pensar en este cuadro y explorar la presencia de linfoadenopatías o hepatoesplenomegalia y solicitar una analítica por si presenta un aumento de la VSG o alteraciones hematológicas en forma de anemia, trombopenia o leucopenia.

Espondilodiscitis

Es la infección del disco vertebral y suele afectar a pacientes menores de 5 años. El organismo causante más común (>80 %) es el S. aureus. La forma de presentación dependerá de la edad del niño, siendo lo más importante tener esta patología presente al hacer el diagnóstico diferencial. En el niño más pequeño puede presentarse como negativa a sentarse o a caminar o como una cojera dolorosa con pérdida de apetito e irritabilidad, fiebre (solo el 25 % de los pacientes) o dolor abdominal. Los niños mayores ya localizarán el dolor en la espalda o al palparles la zona lumbar y mostrarán una movilidad lumbar disminuida en la exploración.

La radiografía simple suele ser normal al inicio del proceso. El signo radiológico más temprano suele ser la pérdida de lordosis lumbar y, hasta las 2-3 semanas, no se apreciará la pérdida de altura del espacio discal con irregularidades de los platillos vertebrales. La analítica puede no ser concluyente, ya que puede mostrar leucocitosis, VSG y PCR moderadamente elevados o también pueden ser normales. En pacientes con sospecha clínica elevada, la RMN es la prueba diagnóstica de elección. El tratamiento consiste en reposo en cama y antibióticos, inicialmente intravenosos, durante 4 a 6 semanas. Se realizará desbridamiento quirúrgico, si presenta un absceso o no mejora con el tratamiento no quirúrgico (Fig. 5).

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Figura 5. Espondilodiscitis L5-S1.

Sacroileítis infecciosa

Es una infección de la articulación sacrolíaca causada habitualmente por S. aureus. Suele afectar a niños >10 años que presentan dolor en la región lumbosacra y nalgas o un cuadro de cojera e incapacidad para apoyar la extremidad del lado afecto. Suele acompañarse de fiebre y afectación general. En la exploración física, la movilidad de la cadera es poco o nada dolorosa y no presenta limitación de movilidad, pero sí son dolorosas la compresión de las alas ilíacas y la maniobra de FABER (flexión, abducción y rotación externa de la cadera). La analítica es patológica: leucocitosis, VSG elevada (>50), PCR elevada (>7) y los hemocultivos pueden ser positivos. La radiografía simple de pelvis puede ser normal en fases iniciales, siendo la RMN la prueba de elección para el diagnóstico precoz. El tratamiento es mediante antibióticos IV dirigidos al organismo específico. El desbridamiento quirúrgico está indicado en presencia de absceso o falta de respuesta a los antibióticos.

Enfermedades reumáticas del niño

Pueden presentarse con cojera como síntoma principal. Entre ellas, cabe destacar: la artritis idiopática juvenil (AIJ), las artritis reactivas, el lupus eritematoso sistémico o las vasculitis, como la púrpura de Schönlein-Henoch. La forma de presentación más frecuente de la AIJ es la forma oligoarticular (60 %) en niñas alrededor de los 2 años, con una cojera de larga evolución por inflamación de una articulación de los MMII. En la analítica puede presentar elevación de leucocitos, VSG y PCR y el factor reumatoide y los anticuerpos antonucleares (ANAs) pueden ser positivos. Las características del líquido sinovial (inflamatorio y no séptico) permiten descartar una artritis séptica. El tratamiento es médico.

Absceso del psoas

El psoas es un músculo que se origina en la columna lumbar y se inserta en el muslo en el trocánter menor, participando en la flexión de la cadera. Su infección puede confundirse con una artritis séptica de cadera, porque se suele presentar con: fiebre, dolor en el muslo y cojera o rechazo del apoyo de pocos días de evolución. La extremidad se presenta con la cadera en flexión y puede tener la zona del muslo inflamada. La movilización pasiva de la cadera en flexión puede no ser dolorosa, pareciendo que la cadera esté bien, pero si hacemos una extensión pasiva y rotación interna (signo del psoas), desencadenará dolor y puede orientar el diagnóstico. También producirá dolor pedirle al paciente que haga una flexión activa de la cadera (por tensión del músculo psoas). El diagnóstico se realizará con la ecografía o con la RMN para detectar si existe un absceso del psoas que precise drenaje. El tratamiento es mediante antibióticos intravenosos y drenaje del absceso, cuando existe. En casos de retraso diagnóstico puede extenderse a la articulación de la cadera, causando una artritis séptica.

Parálisis cerebral infantil (leve)

Las formas leves de parálisis cerebral infantil pueden pasar desapercibidos los primeros meses o años de vida y ser diagnosticadas cuando acuden a la consulta para consultar por una cojera con algún patrón característico (marcha en equino, falta de movimientos espontáneos de las extremidades, etc.) Los antecedentes de complicaciones perinatales nos deben hacer sospechar la posibilidad de una etiología neurológica de la cojera. En la exploración física, puede llamar la atención: el aumento del tono muscular en la extremidad, un acortamiento o rigidez de la musculatura flexora de la cadera, la rodilla o el tobillo provocando una disminución de la movilidad articular y/o una deformidad en flexo de la cadera y la rodilla o un equino del tobillo.

Función del pediatra de Atención Primaria

La cojera y las alteraciones de la marcha suponen un motivo de consulta muy frecuente en la consulta de Pediatría de Atención Primaria. Para poder aproximarnos al diagnóstico, son importantes tres elementos: conocer las principales causas en cada edad, realizar una anamnesis detallada y saber realizar una exploración clínica minuciosa. El objetivo principal de este artículo es mostrar las características de los principales procesos asociados a la cojera o las alteraciones de la marcha, para poder tenerlos presentes en la actividad habitual del pediatra. Deseo que sea de utilidad.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito. Declaración de intereses: ninguno.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio del autor.

1. Fischer SU, Beattie TF. The limping child: epidemiology, assessment and outcome. J Bone Joint Surg Br. 1999; 81: 1029-34.

2.** Perry DC, Bruce C. Evaluating the child who presents with an acute limp. BMJ. 2010; 341: c4250.

3. Alonso Hernández, J. Evaluación del niño con cojera. Pediatr Integral. 2014; XVIII: 456-67. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2014-09/evaluacion-del-nino-con-cojera/.

4. Calvo C, Collado MP, Díaz-Delgado R. Cojera. Protoc Diagn Ter Pediatr. 2014; 1: 263-75.

5. Sawyer JR, Kapoor M. The limping child: a systematic approach to diagnosis. Am Fam Physician. 2009; 79: 215-24.

6. Jain N, Sah M, Chakraverty J, Evans A, Kamath S. Radiological approach to a child with hip pain. Clin Radiol. 2013; 68: 1167-78.

7. Abbassian A. The limping child: a clinical approach to diagnosis. Br J Hosp Med (Lond). 2007; 68: 246-50.

8. Álvaro Alonso A, Quevedo Narciso A, Narbona Cárceles FJ. Diagnóstico y evaluación de la cojera en el niño. Cap. 124. En: Vaquero Martín FJ, ed. Manual de Residentes de la SECOT.

9. Kocher MS, Mandiga R, Zurakowski D, Barnewolt C, Kasser JR. Validation of a clinical prediction rule for the differentiation between septic arthritis and transient synovitis of the hip in children. J Bone Joint Surg. 2004; 86: 1629-35.

10. González Herrán P, Alonso Carpintero M. Pediatr Integral. 2019; XXIII: 212-20. ­Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2019/xxiii04/05/n4-212-220_PedroGlez.pdf.

11. Martínez-Álvarez S, Martínez-González C, Miranda C, Abril JC, Epeldegui T. Epifisiolisis de la cabeza femoral. Rev Esp Cir Ortop Traumatol. 2012; 56: 506-14.

Bibliografía recomendada

– Staheli LT. Fundamentals of Pediatric Orthopedics. LWW, Philadelphia. 2008.

Tratado de Ortopedia y Traumatología infantil que incluye toda la patología de manera básica y didáctica. Incluye múltiples ilustraciones que facilitan la comprensión de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos. El capítulo de cojera, al igual que el resto del libro, resulta muy interesante.

– Martínez Caballero I. Ortopedia y Traumatología Infantil. Ergon. 2015.

Tratado básico y manejable elaborado por profesionales de la Ortopedia infantil que, de manera breve, aportan lo elemental de la patología ortopédica infantil. Guía muy útil que aborda las patologías que producen cojera en la infancia.

– Perry DC, Bruce C. Evaluating the child who presents with an acute limp. BMJ. 2010; 341: c4250.

Artículo de revisión sobre el diagnóstico de la cojera y patología de cadera infantil.

 

Caso clínico

 

Paciente de 2 años y 7 meses que acude al Servicio de Urgencias por cuadro de cojera intermitente de 1 semana de evolución, que se ha hecho constante y más evidente en las últimas 48 horas. Presenta fiebre de hasta 38ºC en los últimos 2 días. Sin síntomas catarrales ni gastrointestinales en los días previos. El niño va a guardería y los padres/cuidadores no conocen un antecedente traumático claro.

Antecedentes personales: sano, vacunas según calendario.

Exploración física: marcha con cojera antiálgica de extremidad inferior derecha. El tobillo derecho está inflamado con aumento de calor local. Movilidad de caderas completa simétrica no dolorosa y movilidad de rodillas completa no dolorosa. Tobillo derecho doloroso a la palpación y movilización.

Pruebas complementarias: radiografía simple: sin alteraciones. Hemograma: leucocitos: 21.000/ul con 70 % de PMN; Hb: 12,5 g/dl; PCR: 6,8 mg/dL; VSG: 50 mm/h. Ecografía de tobillo: no se aprecia derrame articular.

 

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Atención pediátrica en el Sistema Nacional de Salud español, retos del presente para planificar el futuro

Editorial


C. Fernández Solana

Directora. Direcció d’Atenció Primària i a la Comunitat Metropolitana Sud. Institut Català de la Salut. Barcelona

 

«Educar para conseguir que futuras generaciones, formen una sociedad consciente, implicada y activa, que valore y priorice la importancia de potenciar, en todas las políticas, la prevención y el cuidado de la salud en todas sus dimensiones"

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 212 – 213

 


Atención pediátrica en el Sistema Nacional de Salud español, retos del presente para planificar el futuro

Para analizar y priorizar los retos del actual sistema de salud español, es importante valorar el punto de partida. Disponemos de uno de los mejores sistemas de salud del mundo, con una amplia cartera de prestaciones que cubren universalmente a la población, basado en principios de solidaridad y equidad. El principal capital de nuestro sistema de salud es, sin duda, el humano, excelentes profesionales forman parte de nuestras organizaciones, prestando atención de calidad con alto nivel de especialización.

Este punto de partida es altamente motivador y, a su vez, implica una gran responsabilidad: mantener sus bases y principios sólidos, y ser capaces de dibujar estrategias que aumenten su competitividad y sostenibilidad(1), trabajando el futuro desde el presente.

El Sistema Nacional de Salud requiere de estrategias de largo recorrido, que acompañen una transformación positiva, sólida y profunda, basada en los principios de equidad, eficiencia y sostenibilidad.

Los cambios en nuestra sociedad, las necesidades percibidas por nuestra población, la evolución sociodemográfica, epidemiológica y tecnológica, así como la perspectiva de demografía profesional y el mapa de desarrollo competencial constituyen elementos claves en la planificación presente y futura(2,3).

Incorporemos la concepción del sistema de salud como un ser vivo, que ha de estar conectado de manera intrínseca al medio al que pertenece, e incorporar cambios preventivos para transicionar adecuadamente a futuro.

En esta evolución necesaria del actual sistema de salud, el acompañamiento a las familias en el cuidado de salud, especialmente en infancia y adolescencia, es la estrategia prioritaria para garantizar una futura sociedad saludable.

Las estrategias que han de cimentar la planificación del sistema de salud han de incorporar proyectos y acciones que hayan demostrado, mediante resultados, ser prácticas de valor.

Estas acciones pueden englobarse en tres áreas claves, que resultarán imprescindibles y complementarias, y que ponen el foco principal en la Atención Primaria, como eje vertebrador del Sistema Nacional de Salud. Este punto es especialmente importante; ya que, como destaca la Organización Mundial de la Salud, el Sistema de Salud que consigue un enfoque más inclusivo, equitativo, costo eficaz y efectivo para mejorar la salud física y mental de las personas, es aquel que fortalece especialmente la Atención Primaria(4).

Áreas clave:

1. Organización y gestión de la Atención Primaria.

2. Fortalecimiento del liderazgo de la Atención Primaria.

3. Atención centrada en las personas y la comunidad.

Abordaremos cada una de ellas desde la visión de la atención a la infancia, adolescencia y familias.

Organización y gestión de la Atención Primaria

Reto interesante en la actualidad, con diferentes experiencias de innovación organizativa y en gestión pediátrica en nuestro país ya consolidadas, que han demostrado resultados en salud y satisfacción de profesionales y pacientes.

Sin perder de vista el valor añadido y necesario de la visión familiar y la conexión íntima entre la atención en etapa adulta y la etapa infantil, las experiencias en gestión específica de la atención pediátrica son una apuesta segura en satisfacción y resultados en salud.

Se trata de fórmulas organizativas que permiten una mayor autonomía de gestión y participación profesional, mayor corresponsabilización y desarrollo, actuando como catalizador en la atracción de talento(5).

Los equipos de atención pediátrica, permiten una mayor especialización de la atención multidisciplinar en infancia y adolescencia, generar líneas de subespecialización, mayor resolución(6), desarrollo del conocimiento, docencia, innovación e investigación propias.

Conseguir exponenciar estos modelos modernizando de manera equitativa la atención pediátrica en nuestro país, requiere de una apuesta real y firme de todos los servicios de salud(7):

• Dotar a los equipos de autonomía en gestión de recursos humanos y económicos.

• Fomentar modelos de organización participados por profesionales.

• Implementar un modelo de pago de la Atención Primaria vinculado al número de ciudadanos asignado, a la capacidad de resolución y a los resultados en salud.

Fortalecimiento del liderazgo

Fortalecer y potenciar el liderazgo de la Atención a la Infancia, Adolescencia y Familias en Atención Primaria, requiere primero reconocer su importancia y el valor añadido que aporta en la mejora de la salud de las comunidades.

Reconocer, dotando de capacidad de gestión de recursos, para facilitar el viaje personalizado del paciente en el sistema según sus necesidades. Sí, hablamos de cualquier tipo de recurso, rompiendo las barreras entre ámbitos asistenciales y sociales. Por supuesto, este modelo implica un importante ejercicio de generosidad, para conseguir una visión territorial y de eficiencia compartida entre los proveedores de salud y social, donde todos se alinean para ofrecer la mejor prestación personalizada. Todo ello precisa adaptar el sistema de contratación y pago de servicios.

Dotar de capacidad para dar respuesta a retos, como los casos de pacientes de alta complejidad sanitaria (cronicidad compleja, paciente paliativo) y/o alta complejidad social. Conseguir integrar la atención social y sanitaria en el servicio a la infancia y la adolescencia.

Atención centrada en las personas y la comunidad

Para conseguir una atención centrada realmente en las personas, es necesario un ejercicio de reflexión sincera respecto a nuestra orientación histórica en la prestación de servicios en salud a nuestras comunidades.

El paternalismo ha estado y está todavía demasiado presente en nuestra cultura y, especialmente, en la atención sanitaria. Del mismo modo, también impregna las necesidades de atención en salud que nuestros pacientes perciben.

Es imprescindible potenciar el cambio cultural de organizaciones, profesionales y pacientes hacia una relación de corresponsabilidad y cooperación positiva.

La educación para la salud, desde la infancia, promoviendo la autonomía de las personas para su autocuidado y prevención de riesgos, es una estrategia fundamental. Tal como refleja la Estrategia Nacional en Salud Pública del año 2022(8), la promoción de la educación en estilos de vida saludables, ha de estar presente desde la infancia en el entorno educativo (en la línea europea de las Schools of Health). El acompañamiento de la Atención Primaria en el entorno escolar, será clave para poder desarrollar esta estrategia.

Educar para conseguir que futuras generaciones formen una sociedad consciente, implicada y activa, que valore y priorice la importancia de potenciar, en todas las políticas, la prevención y el cuidado de la salud en todas sus dimensiones.

Otro aspecto importante es el que hace referencia al cambio cultural de los propios profesionales y las organizaciones de prestación de servicios en salud. Ser capaces de reformular cómo ofrecemos atención, haciéndola llegar allí donde pasan las cosas, en el espacio de vida natural de nuestros pacientes, nos permitirá entender mejor qué necesidades perciben, definir la cartera de servicios y cómo ofrecerla para conseguir la máxima protección de la salud de nuestras comunidades. Extender la atención al entorno escolar, a los espacios de actividad infantil, juvenil y familiar y, por supuesto, al domicilio.

En la actualidad, existen experiencias que han demostrado excelentes resultados, de instituciones que han implementado modelos que incorporan la experiencia de paciente, familias y tejido asociativo desde la visión estratégica hasta la prestación y evaluación de servicio finalista a paciente(9). Es fundamental incorporar los ingredientes claves de éxito y modelizarlos para ayudar a avanzar en esta línea al resto de organizaciones.

Recuperando el hilo inicial de este editorial y reconociendo la gran responsabilidad y complejidad que implica la transformación necesaria del Sistema de Salud, resumiría a modo de conclusiones, identificar tres factores clave:

• Priorización de estrategias de salud en infancia y adolescencia, teniendo presente la íntima conexión necesaria entre las áreas de salud y social.

• Reconocer un mayor liderazgo de la Atención Primaria en la gestión de recursos territoriales de salud. Impulsar modelos de gestión con autonomía y participación profesional, que incorporen evaluación y pago por resolución, satisfacción y resultados.

• Incorporar, de manera definitiva, pacientes y comunidades en la estrategia, planificación y evaluación de los servicios de salud.

 

Bibliografía

1. Del Castillo M. ¿Cómo evitar el envejecimiento? Más sueños que recuerdos. 2023. The New Barcelona Post. Disponible en: https://www.thenewbarcelonapost.com/manel-del-castillo-como-evitar-el-envejecimiento-mas-suenos-que-recuerdos/.

2. Grupo Impulsor. Document del Pacte Nacional Salut de Catalunya. Barcelona: Gerencia de Transformación del Sistema. 2024. Disponible en: https://salutweb.gencat.cat/ca/departament/pacte-nacional-salut/.

3. Direcció Estratègica d’Atenció Primària i Comunitària. Model d’Atenció Pediàtrica en l’àmbit d’atenció primària i comunitària a Catalunya. Barcelona: Departament de Salut. 2023. Disponible en: https://scientiasalut.gencat.cat/bitstream/handle/11351/10697/model_atencio_pediatrica_ambit_atencio_primaria_comunitaria_2023.pdf.

4. OMS. Atención primaria de salud. 2023. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/primary-health-care.

5. Morales Hidalgo V. La pediatría territorial en Atención Primaria, un diseño triunfador. Pediatr Integral. 2021; XXV: 337-9. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2021-10/la-pediatria-territorial-en-atencion-primaria-un-diseno-triunfador/.

6. De la Flor J. Más allá del fonendo, el otoscopio y el depresor lingual. Pediatr Integral. 2014; XVIII: 5-6. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/numeros-anteriores/publicacion-2014-01/mas-alla-del-fonendo-el-otoscopio-y-el-depresor-lingual/.

7. Comitè d’Experts per la Transformació del Sistema Nacional de Salut. 30 medidas para fortalecer el sistema de salud. 2020. Disponible en: https://scientiasalut.gencat.cat/bitstream/handle/11351/5281/30_mesures_enfortir_sistema_salut_2020.pdf.

8. Ministerio de Sanidad. Estrategia de Salud Pública. 2022. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/ciudadanos/pdf/Estrategia_de_Salud_Publica_2022___Pendiente_de_NIPO.pdf.

9. Esteve B. Experiencia de Paciente. El caso de Sant Joan de Déu. Sociedad de la Innovación. 2022. Disponible en: https://www.sociedaddelainnovacion.es/experiencia-del-paciente-el-caso-de-sant-joan-de-deu/.

 

 

 

Infecciones osteoarticulares

A. Soler García,  J.J. García García
Temas de FC


A. Soler García, J.J. García García

X

Autor para correspondencia

aleix.soler@sjd.es

Servicio de Pediatría-Hospitalización. Hospital Sant Joan de Déu. Esplugues de Llobregat. Barcelona

Resumen

El objetivo de este artículo es dar una visión global sobre la presentación, diagnóstico y manejo de las infecciones osteoarticculares (IOA) en Pediatría. Las IOA son enfermedades infecciosas que afectan a los huesos (osteomielitis) y a las articulaciones (artritis sépticas). Dada su mayor vascularización en niños, su incidencia es mayor que en pacientes adultos. La etiología es bacteriana en la mayoría de los casos, siendo el Staphylococcus aureus el principal responsable de las mismas y destacando el papel de la Kingella kingae en preescolares. La presentación típica consiste en fiebre, impotencia funcional, acompañados de dolor en punta de dedo en el caso de las osteomielitis, y de signos de inflamación articular en el caso de las artritis; aunque la presentación de las IOA puede ser inespecífica en los pacientes de menor edad. El diagnóstico se basa en una exploración física minuciosa, la recogida precoz de cultivos, así como en técnicas de imagen, tales como la ecografía articular para las artritis, o la resonancia magnética en el caso de las osteomielitis. La antibioterapia debe iniciarse precozmente y acompañarse de la realización de artrocentesis o artrotomías en los casos de artritis. Si la evolución es correcta, es seguro el paso temprano a antibioterapia por vía oral.

 

Abstract

The aim of this article is to provide a global vision of the presentation, diagnosis and management of osteoarticular infections (OAI) in children. OAI are those infectious diseases that involve bones (Osteomyelitis) and joints (Septic arthritis). Children’s bones and joints have a greater vascularization. Therefore, OAI are more common in pediatric patients than in adults. Their etiology is mainly bacterial. The most frequent etiological agent is Staphylococcus aureus, although Kingella kingae also plays an important role in preschooler patients. The typical clinical presentation of OAI is fever, functional impotence together with localized pain in the cases of osteomyelitis and signs of joint inflammation in those patients with arthritis. However, the clinical signs of OAI may be nonspecific in younger patients. Their diagnosis is based on a thorough physical examination, an early collection of biological cultures, as well as the performance of imaging techniques, such as articular ultrasound for septic arthritis, or magnetic resonance imaging in the cases of osteomyelitis. Antibiotic treatment should be started early, and associated with arthrocentesis or arthrotomy in cases of septic arthritis. If the patients’ clinical progress is correct, an early switch to oral antibiotic therapy is safe.

 

Palabras clave: Osteomielitis; Artritis; Kingella kingae; Staphylococcus aureus.

Key words: Osteomyelitis; Arthritis; Kingella kingae; Staphylococcus aureus.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 248 – 259

 


OBJETIVOS

• Comprender la patogenia de la osteomielitis y de la artritis séptica y su comportamiento idiosincrático en pacientes pediátricos.

• Conocer los principales agentes etiológicos involucrados en las infecciones osteoarticulares, tanto en el global de los pacientes como en los grupos de riesgo concretos.

• Exponer la presentación clínica habitual de las infecciones osteoarticulares, así como reflejar las entidades con las que se debe realizar un diagnóstico diferencial.

• Detallar las pruebas complementarias, tanto de imagen como de laboratorio, indicadas ante la sospecha de una infección osteoarticular.

• Concretar las indicaciones de tratamiento tanto médico como quirúrgico.

• Definir la duración y elección de tratamiento antibiótico en función de las características clínicas y epidemiológicas de los pacientes.

 

Infecciones osteoarticulares

Introducción

Las infecciones articulares son aquellas en las que se afectan huesos (osteomielitis) y articulaciones (artritis sépticas), pudiendo afectar a sus tejidos adyacentes.

Las infecciones osteoarticulares (IOA) son un conjunto de enfermedades infecciosas localizadas en los huesos y articulaciones, pudiendo afectar también a los tejidos blandos adyacentes. Se denominan osteomielitis (OM) a aquellas IOA circunscritas al hueso; y artritis sépticas (AS) a las localizadas en las articulaciones(1). Es importante tener en cuenta que ambas entidades pueden coexistir hasta en el 30 % de los pacientes pediátricos con IOA(2).

Las IOA están causadas esencialmente por bacterias, aunque también pueden ser de etiología vírica o fúngica. En la mayoría de los casos, las bacterias alcanzan al hueso vía hematógena, aunque en casos, tales como fracturas abiertas o cirugías, también es posible que la infección tenga lugar por inoculación directa de los microorganismos(3).

Epidemiología

La incidencia de infecciones osteoarticulares es mayor en pacientes pediátricos, en especial en los menores de 2 años, la mayoría de los cuales son previamente sanos.

Se estima que la incidencia anual de las IOA pediátricas en países desarrollados es de 4 casos por cada 100.000 habitantes para la OM y de 2-13 para la AS(2). La incidencia es mayor en pacientes pediátricos respecto a la población adulta, en especial en los pacientes de menor edad. Así, el 50 % de las IOA pediátricas tiene lugar en pacientes menores de 5 años y el 25 % en los menores de dos(2). Este hecho se explica por la mayor vascularización de los huesos y las articulaciones en crecimiento de los niños. A pesar de lo expuesto, es raro que las IOA afecten a neonatos, presentando estos, a menudo, factores de riesgo, como sepsis neonatal tardía o ser portadores de dispositivos venosos centrales(4).

Además de la edad, hay otros factores que predisponen a sufrir IOA, como la anemia falciforme, inmunodeficiencias como la enfermedad granulomatosa crónica o el síndrome de Wiskott-Aldrich, o los antecedentes recientes de cirugía osteoarticular o traumatismos. Si bien no está claro si artropatías autoinmunes, como la artritis idiopática juvenil o el lupus eritematoso sistémico, sean factores de riesgo de AS, son patologías que pueden producir un retraso diagnóstico(5).

Los huesos más afectados en la OM son los largos, especialmente fémur (30 %), tibia (22 %) y húmero (12 %), siendo las metáfisis el lugar de infección más frecuente. Los huesos no-largos más afectados son: las vértebras, la pelvis y el calcáneo. En cuanto a la AS, las articulaciones más comúnmente afectadas son: la rodilla (35-40 %), la cadera (25-30 %) y el tobillo (13-15 %)(2).

Patogénesis

La diseminación hematógena es la vía más frecuente de infección. La marcada vascularización de las articulaciones y las metáfisis óseas en crecimiento favorecen su propagación.

Patogénesis de la osteomielitis

La diseminación hematógena de los microorganismos a los huesos largos se inicia a partir de la metáfisis. Los vasos sanguíneos de las mismas son abundantes, con un flujo sanguíneo lento y tortuoso y con unas células endoteliales altamente permeables. Todo ello facilita que las bacterias circulantes invadan localmente la médula ósea. Consecuentemente, se produce un aumento de la presión intramedular que ocasiona la salida de material purulento hacia el córtex a través de los canales de Volkmann, pudiendo romper el periostio y alcanzar potencialmente tejidos adyacentes(3). En ocasiones, como en las osteomielitis crónicas, se produce una contención del contenido purulento a nivel intraóseo sin llegar a ser eliminado, lo que se conoce como absceso de Brodie(6).

Hay aspectos relacionados con la edad que modifican la capacidad de controlar localmente la infección. A medida que el esqueleto madura, el córtex y el periostio se hacen progresivamente más gruesos y densos. Esto dificulta la progresión de la infección a los tejidos adyacentes; pero, por el contrario, hace más habitual la formación de abscesos subperiósticos e intraóseos (los últimos especialmente en adolescentes). Otro factor limitante es la osificación de la epífisis, con la consecuente atrofia de los capilares metafisarios. Este hecho, que es paralelo a la formación de la placa epifisaria y que se culmina hacia los 18 meses de edad, limita la propagación de la infección hacia la articulación adyacente(4).

Por otro lado, en cuanto a las osteomielitis vertebrales, hay que tener en cuenta que la marcada vascularización de los discos intervertebrales, en los primeros diez años de vida, favorece el desarrollo de espondilodiscitis.

Patogénesis de la artritis séptica

Generalmente, las articulaciones contienen líquido sinovial que es escaso, claro, viscoso y acelular. Este está rodeado por la membrana sinovial, que es un tejido altamente vascularizado y que carece de membrana basal.

La llegada de microorganismos a las articulaciones puede ser esencialmente a través de tres vías:

1. Diseminación hematógena (vía más frecuente). Este mecanismo está favorecido por el alto flujo de sangre que llega a las articulaciones, así como por la ausencia de membrana basal del tejido sinovial. Cuando los microorganismos alcanzan la articulación, se aposentan en la membrana sinovial, desde donde fácilmente invaden el líquido sinovial(3).

2. Inoculación directa, generalmente en el contexto de herida con exposición de hueso. En estos casos es habitual que la AS sea de etiología polimicrobiana(4).

3. Extensión desde un tejido adyacente, como en el caso de la osteomielitis, lo cual es más habitual en niños de menor edad, tal y como se ha explicado anteriormente.

Sea como fuere, cuando los microorganismos invaden la articulación, se produce una reacción inflamatoria local que induce la migración de leucocitos (acrecentando la respuesta inflamatoria) y estimula la liberación de enzimas proteolíticas, las cuales destruyen la sinovial y el colágeno de la matriz. A medio plazo, el aumento de la presión intraarticular puede distender la articulación y facilitar su luxación, así como comprometer el flujo sanguíneo hacia la misma, lo que puede provocar complicaciones, como la necrosis avascular (particularmente de la cabeza femoral)(3).

Etiología

Staphylococcus aureus es el agente más frecuentemente involucrado en todos los grupos de edad. Kingella kingae juega un papel crecientemente importante en pacientes preescolares.

El agente Staphylococcus aureus (S. aureus) es el principal responsable de las IOA en todos los grupos de edad. En nuestro medio, la tasa de S. aureus resistente a meticilina (SARM) es baja en la comunidad(2). Aun así, los pacientes hospitalizados tienen un riesgo más elevado de sufrir IOA por SARM, así como aquellos pacientes provenientes de zonas con mayores tasas de SARM comunitario, como EE.UU., Latinoamérica, el norte de África o el este de Europa(4). En la tabla I se exponen los principales agentes causantes de IOA por grupos de edad.

 

Presentación clínica

Típicamente, se presentan con: fiebre, impotencia funcional, dolor en punta de dedo y tumefacción articular, aunque los pacientes jóvenes pueden presentar signos inespecíficos.

Generalidades de la presentación clínica

Los neonatos y lactantes pequeños suelen presentar clínica inespecífica, como irritabilidad, vómitos, fiebre sin foco o incluso sepsis sin origen aparente. Además, en este perfil de pacientes, habitualmente resulta difícil dilucidar la localización del dolor, pudiendo presentar pseudoparálisis de una extremidad, así como rechazo al gateo o a la sedestación. Los síntomas inflamatorios locales (edema, eritema, dolor) son más evidentes en las AS que en las OM, aunque suelen ser más sutiles que en pacientes mayores. Además, a pesar de que las IOA suelen ser unifocales, pacientes en esta franja de edad con infecciones graves, pueden presentar varios focos de infección(7). Así, los neonatos con AS por Neisseria meningitidis y Neisseria gonorrhoeae cursan típicamente con afectación poliarticular, mientras que las OM causadas por SARM, Bartonella o en el contexto de anemia falciforme, suelen ser multifocales.

En pacientes mayores es más habitual la presentación clásica, en forma de dolor localizado en un hueso (en punto de dedo) o articulación, y clínica inflamatoria local en forma de edema, eritema y calor. Generalmente, se acompaña de fiebre o febrícula. La limitación de la movilidad de una extremidad en este contexto es un signo altamente sugestivo de AS(8). De todas maneras, hay que tener en cuenta que los pacientes preescolares presentan a menudo dolor referido (p. ej., gonalgia en el contexto de AS de cadera o de sacroileítis). El dolor articular de las AS clásicamente se mantiene durante la noche, a diferencia de lo que ocurre en enfermedades inflamatorias(4).

Presentación clínica específica

La AS de cadera afecta más habitualmente a neonatos y lactantes pequeños. Puede acompañarse de edema en el muslo y la nalga, y se acompaña clásicamente de una posición fija de la extremidad inferior de flexión, abducción y rotación externa, así como de irritabilidad a la movilidad pasiva. En caso de evolución prolongada, el contenido purulento de la cápsula puede drenar al músculo obturador interno, presentándose como masa infraabdominal en el canal inguinal. Hay que tener en cuenta que la osteomielitis pélvica, a diferencia de la artritis de cadera, no suele acompañarse de limitación al movimiento articular pasivo, aunque el movimiento activo sí suele estar limitado por el dolor.

La sacroileítis infecciosa es típica de paciente mayores (media de edad de 10 años). Cursa en forma de dolor en las nalgas y dolor con la sedestación, pero también puede presentarse en forma de sintomatología sugestiva de apendicitis aguda o de infección del tracto urinario. Típicamente, las maniobras sacroilíacas son positivas (maniobra de Fabere: flexión, abducción y rotación externa)(9).

Las infecciones de la columna pueden afectar tanto al cuerpo vertebral como al disco intervertebral, viéndose afectados, sobre todo, pacientes mayores de 8 años. Se presentan en forma de dolor dorsal, a menudo de semanas e incluso meses de duración, que puede asociarse a dolor a la palpación de la apófisis transversa del cuerpo vertebral afectado, dolor a la flexoextensión de la columna y contractura de la musculatura paraespinal(4).

Por el contrario, la afectación de los discos intervertebrales tiene lugar más a menudo en pacientes jóvenes, localizándose, sobre todo en el área lumbar. Suele presentarse como irritabilidad acompañada de rechazo progresivo al gateo o a la marcha. Además, puede acompañarse de clínica neurológica, como pérdida de fuerza o reflejos de las extremidades inferiores e, incluso, íleo paralítico (en lesiones T8-L1)(10).

Diagnóstico

La exploración física ha de ser minuciosa. Se deben recoger cultivos precozmente. La ecografía y la resonancia magnética son las principales pruebas de imagen indicadas.

Anamnesis y exploración física

El diagnóstico de las IOA es fundamentalmente clínico, aunque los signos y síntomas pueden ser inicialmente inespecíficos, sobre todo en niños pequeños. Es por ello que resulta importante que, ante la sospecha diagnóstica de IOA, participen conjuntamente del proceso diagnóstico tanto pediatras como traumatólogos infantiles. La exploración física debe hacerse pormenorizadamente, palpando las prominencias óseas y movilizando todas las articulaciones. Los pacientes con AS suelen presentar dolor, incluso con bajos grados de movilización articular, incrementándose con las maniobras de presión intraarticular. Por el contrario, aquellos con dolor traumático o de otro origen suelen presentar rangos de movilización libres de dolor. La exploración de las articulaciones puede realizarse siguiendo la metodología pGALS (Pediatric Gait, Arms, Legs, Spine), un instrumento validado que permite homogenizar la exploración del aparato locomotor de los pacientes pediátricos(2).

Pruebas de laboratorio

Ante la sospecha clínica de IOA, se recomienda la obtención de analítica sanguínea con: hemograma, proteína C reactiva (PCR), velocidad de sedimentación globular (VSG) y hemocultivo. La leucocitosis puede estar ausente hasta en dos tercios de los pacientes, con lo que se aleja de ser un marcador sensible de IOA. La elevación de la VSG, por el contrario, se encuentra en un 90 % de los mismos, si bien suele persistir elevada, incluso tras 3-4 semanas de haber tratado la infección, por lo que no es un buen marcador de respuesta al tratamiento. Por el contrario, la proteína C reactiva tiene también una alta sensibilidad (alrededor del 80 %), pero presenta una rápida normalización tras el inicio del tratamiento dirigido(7).

En menores de 1 mes con diagnóstico de IOA, es obligado realizar un estudio de extensión completo, que incluya hemocultivo, urinocultivo y estudio de líquido cefalorraquídeo, preferentemente antes del inicio del antibiótico.

Se recomienda la recogida de, al menos, un hemocultivo previo o al inicio de antibioterapia. A pesar de que tan solo cerca de un tercio de los pacientes con IOA presentan un hemocultivo positivo, en muchos casos (sobre todo en las OM) este representa la única oportunidad de poder definir la etiología de la infección y el consecuente ajuste antibiótico. En aquellas OM que requieran intervención quirúrgica, se recomienda la toma directa de tejidos (como biopsia ósea en el caso de cirugía abierta o toma de líquido purulento en el drenaje de abscesos)(2).

Por el contrario, en el caso de la AS, la obtención de líquido sinovial resulta más fácil, de modo que hasta en un 50-70 % de los casos se logra la confirmación microbiológica. Así, siempre es deseable la obtención de muestra de líquido articular (pudiéndose realizar mediante guía por ecografía). En el líquido sinovial se debe realizar tinción de Gram, contaje celular, cultivo y PCR (S. aureus, Streptococcus pneumoniae y, en pacientes menores de 5 años, Kingella kingae). Un contaje celular con más de 50.000 leucocitos y de predominio neutrófilo es altamente sugestivo de AS (Tabla II), aunque en AS causadas por algunas bacterias como Brucella, pueden presentar contajes más bajos. Por último, hay que tener en cuenta que, en pacientes menores de 5 años, se debería inocular la muestra de líquido sinovial en un frasco de hemocultivo para aumentar las posibilidades de aislar colonias de Kingella kingae(4).

 

Pruebas de imagen

Ante la sospecha de IOA, se recomienda siempre la realización de radiografía simple de la extremidad afecta, sobre todo para descartar otras causas no infecciosas que justifiquen la presentación clínica, como fracturas o tumores. Si bien las radiografías simples pueden mostrar hallazgos, como reacción perióstica (formación de hueso), elevación del periostio (sugestivo de absceso subperióstico) o esclerosis lítica (hecho indicativo de lesión subaguda/crónica), estos no suelen verse hasta los 10-21 días de evolución (incluso más en los huesos no largos), por lo que la normalidad de la radiología simple no permite descartar una IOA. En el caso concreto de las OM vertebrales, los hallazgos típicos son alteración de la meseta vertebral y posterior afectación del cuerpo vertebral propiamente dicho. En cuanto a la AS, las radiografías pueden mostrar signos indirectos de inflamación articular, como edema de tejidos blandos, aumento del espacio articular o subluxación articular(7).

La resonancia magnética (RM) es la prueba de imagen de elección ante la sospecha clínica de OM con normalidad de la radiografía, dado que los cambios radiológicos aparecen precozmente. Como ventajas, es especialmente útil para la detección de signos de AS concomitante (si bien, la ecografía resulta también sensible, pero más barata y accesible), de discitis o de OM pélvica (la cual resulta particularmente difícil de detectar por radiografía), así como para la identificación de colecciones potencialmente drenables o de afectación de la meseta de crecimiento. Además, se trata de un test no irradiante. Como limitaciones, su realización implica sedación en pacientes no colaboradores. Además, la realización de RM posterior a un drenaje quirúrgico, difícilmente distingue entre cambios postquirúrgicos o la persistencia de signos de infección. En cuanto a su interpretación, la RM muestra áreas hipointensas en T1 e hiperintensas en T2. De manera concreta, en la espondilodiscitis, se visualiza una disminución del tamaño del disco intervertebral, así como una hiperintensidad en T2 de las mesetas vertebrales adyacentes. Por otro lado, las secuencias supresión-grasa permiten disminuir la señal del tejido adiposo, otorgando mayor sensibilidad para la detección de edema medular. Por último, el signo de la penumbra (hiperintensidad en T1 en el área de transición entre el absceso y la médula ósea) es útil para diferenciar los abscesos de Brodie de otras lesiones como las neoplasias. En general, no es necesaria la administración de contraste endovenoso, aunque la inyección de gadolinio puede resultar de utilidad para la detección de abscesos intramedulares o intramusculares, hecho que puede ser de utilidad en casos de compleja interpretación (como OM crónicas con secuestro óseo)(7).

La gammagrafía ósea se debe plantear en aquellos casos en los que no se dispone de RM o cuando no quede clara la localización del foco infeccioso por anamnesis y exploración física. En general, se usa tecnecio 99 (Tc99m) como trazador. El galio 67 requiere más irradiación, pero es más sensible, de modo que puede ser útil especialmente en neonatos con alta sospecha de OM y normalidad en la gammagrafía con Tc99m (en quienes su sensibilidad es menor). La gammagrafía ósea con Tc99m consiste en la administración endovenosa de un radiotrazador y la evaluación de la captación en tres fases (fase de flujo a los 2-5 segundos de la infusión, fase sanguínea a los 5-10 minutos y fase tardía a las 2-4 horas). Mientras que la hipercaptación focal del trazador en las primeras dos fases es habitual en cualquier entidad que implique un mayor flujo local de sangre, la hipercaptación en la tercera fase es sugestiva de IOA. Como ventaja, los pacientes raramente precisan sedación para su realización. Como inconvenientes, no suele permitir la detección de lesiones que puedan requerir drenaje (como abscesos) y su especificidad es menor que la de la RM, pudiendo visualizar lesiones captantes no infecciosas, como fracturas y tumores(7).

La tomografía computarizada no es una herramienta de rutina en el diagnóstico de las IOA, si hay disponibilidad de realizar una RM. Aun así, permite una mejor delimitación de las áreas de destrucción ósea, lo que puede ser útil en cirugía de desbridamiento de áreas desvitalizadas, así como en la delimitación de las áreas de osteomielitis crónica(2).

Por último, la ecografía es una herramienta de alta utilidad en el diagnóstico de la AS, en especial en aquellas articulaciones de difícil exploración, como hombro o cadera. Es una prueba con un elevado valor predictivo negativo, en especial cuando se realiza más allá de las primeras 24 horas de clínica. Permite la visualización de derrame articular hasta en el 95 % de los casos y su cuantificación (aunque las características ecográficas del líquido no permiten discriminar la etiología infecciosa o no del derrame), además de usarse como guía para la realización de la artrocentesis. Asimismo, permite determinar el flujo sanguíneo de la articulación por técnica Doppler, un aumento del cual es sugestivo de AS. Por último, la ecografía también puede ser útil para la identificación de OM concomitante(2).

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial de las IOA se debe hacer con:

• Otras infecciones, tales como: celulitis, abscesos profundos (como el localizado en los músculos psoas u obturador interno), piomiositis o sífilis congénita (la cual se asocia con alteraciones de los huesos largos, que pueden ocasionar dolor e hipomovilidad).

• Artritis infecciosas no bacterianas, como la producida por virus. La clínica puede acompañarse de rash (como el caso de parvovirus o varicela). Generalmente son poliarticulares.

• Sinovitis transitoria, la cual cursa típicamente sin fiebre.

• Artritis reactiva. Suele tener lugar tras un proceso infeccioso de vía respiratoria alta, gastrointestinal (tradicionalmente por Shigella, Salmonella, Campylobacter) o genitourinaria (típicamente por Chlamydia trachomatis).

• Osteomielitis crónica multifocal recurrente. Se trata de una entidad no infecciosa. Se caracteriza por dolor óseo de inicio insidioso, que a menudo afecta a varios huesos.

• Neoplasias. En particular, la leucemia, el sarcoma de Ewing y el osteosarcoma suelen cursar con dolor óseo y con fiebre.

• Infarto óseo, esencialmente en paciente con drepanocitosis. Los pacientes con enfermedad de Gaucher también pueden presentar crisis de dolor por isquemia.

• Síndrome de dolor regional complejo. Suele presentarse tras una fractura o una intervención quirúrgica. Cursa con dolor, edema y limitación a la movilidad articular.

• Escorbuto. En nuestro medio cabe sospecharlo sobre todo en pacientes con una dieta hiperrestrictiva, habitualmente en el contexto de trastorno del espectro autista o en trastornos de la conducta alimentaria graves. Cursa con dolor musculoesquelético, petequias e hiperqueratosis.

• Enfermedad de Caffey. Se trata de una enfermedad hereditaria con debut temprano, que se presenta con fiebre, hiperplasia subperióstica y edema de partes blandas.

Tratamiento

Se debe iniciar antibioterapia endovenosa precozmente ante la sospecha clínica y mantenerla, al menos, 2-3 días. En artritis, se debe drenar el líquido purulento de modo temprano.

Del mismo modo que el diagnóstico, el tratamiento de las IOA debe de abordarse de forma multidisciplinar. De esta manera, hay tres grandes pilares de tratamiento: quirúrgico, médico y rehabilitador. A pesar de que se explican por separado, los tres abordajes son complementarios, no excluyentes y, a menudo, simultáneos(1).

Tratamiento quirúrgico

Es parte indiscutible en el tratamiento de la AS, mientras que es un recurso en los casos de OM complicada.

El abordaje quirúrgico en la OM es poco frecuente. Se reserva para aquellos casos complicados con secuestros o colecciones purulentas que requieran drenaje, teniendo en cuenta que los abscesos periósticos de pequeño tamaño tienden a resolverse con tratamiento médico. En cualquier caso, en caso de que se requiera un abordaje quirúrgico, es imperativa la recogida de muestras para estudio, ya sea de material purulento o, incluso, mediante biopsia ósea(11).

El objetivo quirúrgico en la AS es el de disminuir la cantidad de líquido sinovial de la articulación afecta. Este hecho no es solo importante desde un punto de vista diagnóstico (tal y como se ha descrito anteriormente), sino que, además, permite disminuir rápidamente la presión intraarticular (lo que mejora el control del dolor y disminuye el riesgo de secuelas por compromiso vascular), y facilita el rendimiento de la antibioterapia al reducir la carga bacteriana mediante la evacuación de material purulento. Así pues, se debería plantear su realización de manera precoz.

Existen dos grandes abordajes para su realización y que citamos a continuación.

Artrocentesis

Consiste en la punción mediante aguja de la articulación para la extracción de líquido sinovial, generalmente mediante guía por ecografía. La técnica permite, además, la realización de lavado articular.

Su ventaja principal radica en su menor invasividad y sencillez. Por otro lado, puede realizarse sin necesidad de sedación profunda, especialmente en pacientes mayores. Además, en caso de reacumulación de líquido, podría repetirse la técnica. Por todo ello, se considera la técnica de elección en la mayoría de los casos de AS(11).

Artrotomía

Consiste en la apertura quirúrgica de la articulación afecta, lo que permite un lavado efectivo del material purulento, con la consiguiente colocación de un drenaje quirúrgico durante 48-72 horas.

Es una técnica invasiva, con mayor tasa de complicaciones. Además, su realización se asocia a un aumento posterior de las concentraciones de PCR, lo que puede involucrar una mayor duración de antibioterapia endovenosa y, por lo tanto, de mayor estancia hospitalaria. No obstante, su mayor efectividad en la retirada de material purulento la convierten en la técnica de elección en casos de AS complicada: reacumulación de líquido reiterada con necesidad de artrotomías múltiples, casos de trauma penetrante (con tal de asegurar la retirada de posibles cuerpos extraños), OM concomitante con necesidad de drenaje quirúrgico, tiempos de evolución superiores a los 5-6 días (la mayor densidad del líquido purulento puede dificultar su drenaje mediante artrocentesis), o factores de mal pronóstico, como elevación marcada de reactante de fase aguda o AS causadas por SARM o S. aureus productores de leucocidina de Panton-Valentine (SA-LPV).

También es la técnica de elección en los neonatos con AS, debido a la insuficiente evidencia sobre la efectividad de la artrocentesis en dicho grupo de edad. Por otro lado, antaño se indicaba la realización de artrotomía en todos los casos de AS en hombro o cadera. Aun así, cada vez es más la evidencia que demuestra la correcta efectividad de la artrocentesis también en grandes articulaciones, de modo que la realización de una técnica u otra en tales localizaciones debería elegirse en función de la experiencia del traumatólogo.

La artroscopia es un abordaje alternativo a la artrotomía que pretende cumplir con su mismo objetivo, pero con menor invasividad. Aun así, el pequeño tamaño de las articulaciones, así como la corta edad de los pacientes afectos, pueden dificultar enormemente dicho abordaje(11).

Tratamiento médico

Aunque no es determinante para el pronóstico de la IOA, es muy importante asegurar un correcto tratamiento analgésico, pudiéndose usar paracetamol o ibuprofeno por vía oral en caso de dolor leve, o metamizol y paracetamol endovenoso en dolor moderado. Es especialmente importante asegurar un correcto control del dolor en el caso de realizar técnicas potencialmente dolorosas como las artrocentesis(11).

Por otro lado, es importante mencionar que no existe suficiente evidencia como para recomendar el uso generalizado de glucocorticoides como terapia adyuvante de la OM. A pesar de que algunos estudios sugieren que podrían aliviar el dolor y acortar la fiebre, podrían interferir con el diagnóstico de artritis de etiología no infecciosa o enmascarar la evolución clínica del proceso infeccioso. Así pues, su uso debería restringirse a aquellos casos de infecciones confirmadas con un gran componente inflamatorio(11).

Por último, resulta vital e imprescindible iniciar el tratamiento antibiótico de forma precoz ante cualquier caso de sospecha de IOA tras la obtención adecuada de muestras microbiológicas. Clásicamente, se habían recomendado pautas largas de antibioterapia endovenosa. En los últimos años, existe una creciente evidencia sobre la no-inferioridad de administrar tandas cortas de antibioterapia endovenosa(12). Incluso, hay publicaciones recientes que relatan una correcta evolución clínica en pacientes tratados exclusivamente con antibioterapia oral(13,14). Así, en un análisis retrospectivo llevado a cabo en París, se analizaron retrospectivamente pacientes pediátricos con OM sin signos de gravedad. De ellos, 19 recibieron tratamiento oral desde un inicio, mientras que 26 recibieron tratamiento endovenoso en un primer momento. De entre los primeros, ninguno presentó complicaciones, y tan solo uno presentó secuelas radiológicas, con posterior resolución espontánea(14). Por otro lado, en el Hospital de la Paz, se realizó un análisis prospectivo de 25 pacientes de entre 1 mes y 14 años de edad con IOA no complicada que recibieron únicamente tratamiento oral. Ninguno de ellos presentó complicaciones ni secuelas(13). Si bien son resultados prometedores, hay que tener en cuenta que los pacientes de los mencionados estudios presentan factores de buen pronóstico, como concentraciones disminuidas de PCR(14), mayor involucración de K. kingae y menor de S. aureus(13), así como escasa afectación de cadera y hombro(13).

En la actualidad, se está llevando a cabo en Dinamarca el primer ensayo clínico aleatorizado en Pediatría en este sentido, el cual incluye a pacientes de entre 3 meses y 18 años con IOA no complicadas, comparando aquellos que reciben antibioterapia oral de entrada o antibioterapia endovenosa durante, al menos, 3 días y hasta objetivar mejoría clínica y analítica. Los resultados del estudio, los cuales no han sido publicados a fecha de la realización de este documento, aportarán mayor conocimiento acerca de la posibilidad de iniciar, de manera preliminar, la antibioterapia por vía oral(15). Por el momento, y ante la ausencia de una suficiente evidencia que avale de forma definitiva dicha práctica, la Sociedad Española de Infectología Pediátrica recomienda iniciar la antibioterapia vía endovenosa(11).

En cuanto a la elección de la antibioterapia, hay que tener en cuenta que algunos fármacos, como la penicilina y el metronidazol, presentan una penetrancia ósea deficiente. Por otro lado, el resto de betalactámicos tienen una penetrancia moderada, por lo que su uso implica administrar dosis superiores a las indicadas en infecciones de otra localización, tal y como se muestra en la tabla III.

 

Más allá de eso, la elección de la antibioterapia empírica deberá asegurar una correcta cobertura de los gérmenes más comunes implicados en función del rango de edad. En líneas generales, se debe asegurar una correcta cobertura de S. aureus y Streptococcus pyogenes en todos los grupos(7). No es necesario asegurar la cobertura de SARM en pacientes de la comunidad sin un riesgo específico de padecer una infección por dicho microorganismo. En cualquier caso, se debería asumir que las cepas resistentes a meticilina lo son también al resto de betalactámicos (salvo a la ceftarolina)(11). Por otro lado, en pacientes menores de tres meses, debe asegurarse la correcta cobertura de Streptococcus agalactiae y de bacilos gramnegativos. En los pacientes menores de 5 años debe cubrirse también Kingella kingae. Este germen presenta una correcta sensibilidad para cefazolina, mientras que se debería evitar el uso de clindamicina, cloxacilina o vancomicina en monoterapia. Por último, en aquellos menores de 2 años o en los no correctamente vacunados, debe asegurarse la cobertura de neumococo y Haemophilus influenzae. En función de estos preceptos, se establece la recomendación de antibioterapia empírica expuesta en la tabla IV(11).

 

En cuanto se disponga del aislamiento del microorganismo, se debe ajustar la antibioterapia al menor espectro posible. No obstante, hasta en la mitad de los casos, no se llega a identificar el agente etiológico causante, en cuyo caso se deberá mantener la antibioterapia empírica en el supuesto de observar correcta respuesta al tratamiento. Se considera que la respuesta al tratamiento es óptima cuando la fiebre remite, la clínica de dolor óseo o impotencia funcional remite y la PCR disminuye. La ausencia de disminución de PCR pasados 4-5 días del inicio del tratamiento y en ausencia de cirugía previa debe de hacer sospechar de una complicación.

En caso de ausencia de respuesta al tratamiento, se debe plantear el desarrollo de una complicación (como abscesos), resistencia al tratamiento o un diagnóstico alternativo. En tales casos, se debería repetir la analítica sanguínea y la prueba de imagen, teniendo en cuenta que la interpretación de las imágenes obtenidas por RM en un paciente recientemente intervenido, puede ser dificultosa. Asimismo, se deberían sospechar microorganismos atípicos, como Brucella, Bartonella o micobacterias(4).

No existe un mínimo de días que se deban garantizar de antibioterapia endovenosa. En los pacientes mayores de tres meses, incluso en los mayores de un mes que cursen con IOA no complicadas, se podría realizar un tratamiento secuencial oral-endovenoso en caso de que se hayan mantenido 48 horas sin fiebre, hayan presentado clara mejoría clínica y se haya producido una disminución de las cifras de PCR de, al menos, un 30 %(11). Aunque se halle bacteriemia concomitante, el tratamiento antibiótico endovenoso puede acortarse asimismo a 4-7 días, siempre que se objetive una mejoría clínica y en ausencia de complicaciones(16). Por el contrario, deberían completar el tratamiento vía endovenosa los pacientes menores de un mes (dado que la absorción antibiótica puede ser errática). En casos de infecciones complicadas o producidas por bacterias agresivas, como SARM o Staphylococcus aureus que codifican el factor de virulencia leucocidina de Panton Valentine (SA-LPV), debería asegurarse una duración de antibioterapia endovenosa de 10-14 días como mínimo(11).

En caso de haber aislado el microorganismo causante de la infección, se elegirá aquel antibiótico oral que resulte efectivo contra el mismo y, a la vez, de espectro lo más reducido posible. En caso de que no se hubiera podido identificar, se administrará aquel con una cobertura semejante a la del antibiótico endovenoso, tal y como se propone en la tabla V.

 

Por último, es importante determinar la duración total del tratamiento. Debe de ser de, al menos, 10-14 días para la AS y de 20 días para los casos de OM no complicadas. Por el contrario, hay que realizar tratamientos más largos en casos como: IOA causada por Salmonella (especialmente en pacientes con drepanocitosis), SARM o SA-PLV; y en aquellas OM que requieran drenaje o que afecten a la columna o a la pelvis. En tales escenarios, se debe prolongar el tratamiento hasta 3-4 semanas en AS y 4-6 semanas en OM. Sea como fuere, dado que se trata de tratamientos prolongados, se deben monitorizar estrechamente los posibles efectos adversos de los antibióticos, como citopenias, hepatitis, diarrea u otros signos de toxicidad, así como el correcto control de la infección, recomendándose la monitorización analítica (hemograma y PCR) cada 10-14 días(11).

Tratamiento rehabilitador

En un primer momento, el paciente debe permanecer en reposo y con inmovilización de la articulación afectada en posición funcional (con tracción continua o un yeso)(17). Desde el inicio, no obstante, es conveniente realizar una consulta a rehabilitación para que se lleven a cabo ejercicios isométricos de forma precoz, con la finalidad de prevenir el desarrollo de atrofias y deformidades. Posteriormente, podrá pasarse a realizar movilizaciones pasivas y movimientos activos.

Seguimiento y secuelas

Se debe sospechar del desarrollo de una complicación local, ante fiebre persistente o ausencia de resolución de la clínica local.

Tras el alta, se debe garantizar un estrecho seguimiento, con tal de asegurar una correcta adherencia al tratamiento. Se recomienda la realización de controles clínicos al terminar el tratamiento antibiótico y al cabo de un mes. En casos de IOA complicadas, con afectación axial o pélvica, así como en menores de tres meses, puede ser necesario un seguimiento más estrecho. En este contexto, se debería plantear la realización de una radiografía de control a las 2-3 semanas de AS para descartar signos de OM u otras complicaciones, en especial de AS de cadera y de hombro. A largo plazo, está indicado vigilar signos de dismetría de extremidades(11).

En nuestro medio, las complicaciones/secuelas en IOA con diagnóstico precoz oscilan entre el 5 y el 10 %, observándose con más frecuencia en lactantes menores de 3 meses en AS que afectan a hombro o cadera, así como en IOA causadas por gérmenes virulentos como SARM o SA-LPV(11).

Las complicaciones de la IOA son poco frecuentes (alrededor del 10 % de los casos), pero hay que sospecharlas en circunstancias, como fiebre persistente o mal control del foco infeccioso. Las complicaciones agudas de las IOA pueden ser locales o sistémicas. La complicación local más frecuente es la extensión del foco primario a tejidos adyacentes, como la piomiositis y la formación de abscesos (subperiósticos, intramedulares…), lo que puede ocasionar fiebre mantenida y bacteriemia persistentes. La aparición de una trombosis venosa profunda es rara, pero potencialmente grave, observándose típicamente en adolescentes con OM de fémur o tibia; en especial, en aquellos casos causados por SARM(18). Las complicaciones sistémicas son poco frecuentes, e incluyen sepsis, así como el desarrollo de tromboembolismo pulmonar en el contexto de trombosis venosa profunda.

En cuanto a las secuelas, la complicación más habitual es la necrosis avascular de las epífisis óseas, seguida de la dismetría de las extremidades; en especial, si la IOA ha afectado a la fisis de un hueso largo. Otras complicaciones crónicas son: el colapso de los cuerpos vertebrales, la rotura patológica de huesos largos y la osteomielitis crónica. La osteomielitis crónica se describe típicamente en pacientes que no han realizado una cobertura antibiótica óptima, y se define por la duración de más de 2 semanas de duración de clínica en el contexto de evidencia radiológica de hueso desvitalizado(11).

Función del pediatra de Atención Primaria

A pesar de que las IOA requieren de un manejo diagnóstico y hospitalario en un primer momento, los pediatras de Atención Primaria juegan un papel primordial en la detección y derivación precoces ante casos de sospecha de infección osteoarticular, permitiendo así una pronta iniciación del tratamiento dirigido con la menor morbilidad y secuelas que ello conlleva. Además, su papel resulta asimismo muy importante en el seguimiento de los pacientes, con tal de facilitar una correcta adherencia al tratamiento antibiótico oral, así como en la detección precoz de signos de complicación.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito. Declaración de intereses: ninguno.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

1.** Iliadis AD, Ramachandran M. Paediatric bone and joint infection. EFORT open Rev. 2017; 2: 7-12.

2.*** Saavedra-Lozano J, Calvo C, Huguet Carol R, Rodrigo C, Núñez E, Obando I, et al. SEIP-SERPE-SEOP Consensus Document on aetiopathogenesis and diagnosis of uncomplicated acute osteomyelitis and septic arthritis. An Pediatr (Barc). 2015; 83: 216.e1-e10.

3.** Gutiérrez K. Bone and joint infections in children. Pediatr Clin North Am. 2005; 52: 779-94.

4. Krogstad PA, Kaplan SL, Phillips WA, Blake D. Hematogenous osteomyelitis in: Management – UpToDate. Uptodate. 2023.

5. Medina-Pérez R, Baajour SA, González S, López JL, Campbell DJ. Septic Arthritis With Superimposed Acute Gouty Arthritis in a Rheumatoid Arthritis Patient. Cureus; 2022. p. 14.

6. Dartnell J, Ramachandran M, Katchburian M. Haematogenous acute and subacute paediatric osteomyelitis: a systematic review of the literature. J Bone Joint Surg Br. 2012; 94: 584-95.

7.*** Woods CR, Bradley JS, Chatterjee A, Copley LA, Robinson J, Kronman MP, et al. Clinical Practice Guideline by the Pediatric Infectious Diseases Society and the Infectious Diseases Society of America: 2021 Guideline on Diagnosis and Management of Acute Hematogenous Osteomyelitis in Pediatrics. J Pediatric Infect Dis Soc. 2021; 10: 801-45.

8. Woods CR, Bradley JS, Chatterjee A, Copley LA, Robinson J, Kronman MR, et al. Clinical Practice Guideline by the Pediatric Infectious Diseases Society (PIDS) and the Infectious Diseases Society of America (IDSA): 2023 Guideline on Diagnosis and Management of Acute Bacterial Arthritis in Pediatrics. 2023.

9. Molinos Quintana A, Morillo Gutiérrez B, Camacho Lovillo MS, Neth O, Obando Santaella I. Pyogenic sacroiliitis in children-a diagnostic challenge. Clin Rheumatol. 2011; 30: 107-13.

10. Chandrasenan J, Klezl Z, Bommireddy R, Calthorpe D. Spondylodiscitis in children: a retrospective series. J Bone Joint Surg Br. 2011; 93: 1122-5.

11.*** Saavedra-Lozano J, Calvo C, Carol RH, Rodrigo C, Núñez E, Obando I, et al. SEIP-SERPE-SEOP Consensus document on the treatment of uncomplicated acute osteomyelitis and septic arthritis. An Pediatr. 2015; 82: 273.e1-e10.

12.** Peltola H, Pääkkönen M. Acute osteomyelitis in children. N Engl J Med. 2014; 370: 352-60.

13. Alcobendas R, Remesal A, Murias S, Núñez E, Calvo C. Outpatients with acute osteoarticular infections had favourable outcomes when they received just oral antibiotics without intravenous antibiotics. Acta Paediatr. 2018; 107: 1792-7.

14. Roul-Levy A, Looten V, Bachy M, Grimprel E, Carbajal R, Vialle R. Oral Ambulatory Treatment of Acute Osteomyelitis in Children: A Case-Control Study. Pediatr Emerg Care. 2016; 32: 154-6. Disponible en: https://doi.org/10.1097/pec.0000000000000725.

15. Bybeck Nielsen A, Borch L, Damkjaer M, Glenthøj JP, Hartling U, Hoffmann TU, et al. Oral-only antibiotics for bone and joint infections in children: study protocol for a nationwide randomised open-label non-inferiority trial. BMJ Open. 2023; 13: e072622.

16. McMullan BJ, Andresen D, Blyth CC, Avent ML, Bowen AC, Britton PN, et al. Antibiotic duration and timing of the switch from intravenous to oral route for bacterial infections in children: systematic review and guidelines. Lancet Infect Dis. 2016; 16: e139-e152.

17. Belthur MV, Birchansky SB, Verdugo AA, Mason Jr EO, Hulten KG, Kaplan SL, et al. Pathologic fractures in children with acute Staphylococcus aureus osteomyelitis. J Bone Joint Surg Am. 2012; 94: 34-42.

18. Hollmig ST, Copley LAB, Browne RH, Grande LM, Wilson PL. Deep venous thrombosis associated with osteomyelitis in children. J Bone Jt Surg. 2007; 89: 1517-23.

19.** Alcobendas Rueda R, de Inocencio Arocena J. Diagnóstico diferencial de artritis. Pediatría Integr. 2022; 3: 125-31. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2022/xxvi03/01/n3-125-131_RosaAlcobendas.pdf.

20. Agúndez Reigosa B, Molina Amores C. Guía-ABE. Osteomielitis. 2023. Disponible en: https://www.guia-abe.es/temas-clinicos-osteomielitis.

Bibliografía recomendada

– Saavedra-Lozano J, Calvo C, Huguet Carol R, Rodrigo C, Núñez E, Obando I, et al. SEIP-SERPE-SEOP Consensus Document on aetiopathogenesis and diagnosis of uncomplicated acute osteomyelitis and septic arthritis. An Pediatr (Barc). 2015; 83: 216.e1-e10.

Documento de consenso elaborado por diversas sociedades científicas españolas, en el que muy pragmáticamente se emiten recomendaciones centradas en el diagnóstico de la infección osteoarticular pediátrica.

– Saavedra-Lozano J, Calvo C, Carol RH, Rodrigo C, Núñez E, Obando I, et al. SEIP-SERPE-SEOP Consensus document on the treatment of uncomplicated acute osteomyelitis and septic arthritis. An Pediatr. 2015; 82: 273.e1-e10.

Segunda parte del documento anteriormente citado. En esta sección se consensúa el manejo de las infecciones osteoarticulares, como la antibioterapia de elección o las indicaciones de abordaje quirúrgico.

– Peltola H, Pääkkönen M. Acute osteomyelitis in children. N Engl J Med. 2014; 370: 352-60.

Interesantísima revisión sobre la osteomielitis aguda. Además, en el documento se cita el ensayo llevado a cabo por los mismos autores, que demostró la seguridad de realizar tratamientos endovenosos cortos.

– Gutiérrez K. Bone and joint infections in children. Pediatr Clin North Am. 2005; 52: 779-94.

Se trata de una revisión que describe pormenorizadamente los aspectos más relevantes, tanto de la osteomielitis como de la artritis séptica en Pediatría.

– Woods CR, Bradley JS, Chatterjee A, Copley LA, Robinson J, Kronman MP, et al. Clinical Practice Guideline by the Pediatric Infectious Diseases Society and the Infectious Diseases Society of America: 2021 Guideline on Diagnosis and Management of Acute Hematogenous Osteomyelitis in Pediatrics. J Pediatric Infect Dis Soc. 2021; 10: 801-45.

Es la guía de la Sociedad de Infectología Pediátrica Estadounidense. Ofrece una revisión exhaustiva y actualizada de la osteomielitis pediátrica, describiendo los posibles retos futuros a los que podríamos enfrentarnos.

– Alcobendas Rueda R, de Inocencio Arocena J. Diagnóstico diferencial de artritis. Pediatría Integr. 2022; 3: 125-31. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2022/xxvi03/01/n3-125-131_RosaAlcobendas.pdf.

Artículo muy práctico en el que se revisan las posibles causas de inflamación articular, proponiendo, además, recomendaciones acerca de cómo realizar el abordaje diagnóstico inicial.

 

Caso clínico

Varón de 2 años de edad que acude al servicio de Urgencias derivado desde su ambulatorio, por cojera e irritabilidad progresivas de 6 días de evolución. Dos días antes, el paciente había presentado un pico febril aislado de 38,7ºC, persistiendo posteriormente afebril. Había presentado cuadro catarral y deposiciones dispépticas la semana previa. No refieren antecedentes de traumatismo. Al tercer día de la clínica, acudió a su pediatra, quien orientó el cuadro como sinovitis transitoria de cadera. Hoy han reconsultado al centro emisor, por rechazo completo a la marcha, desde donde derivan al paciente al servicio de Urgencias.

Antecedentes personales: sano, sin ingresos previos. Paciente no vacunado por voluntad familiar. Acude a guardería.

Antecedentes familiares: sin relevancia.

Constantes en Urgencias: peso: 12 kg. Temperatura: 37,6ºC. Frecuencia cardiaca: 105 ppm. FR: 25 rpm.

Exploración física: triángulo de evaluación pediátrica estable. Auscultación cardiopulmonar normal. Abdomen blando y depresible. Sin focalidad neurológica ni signos meníngeos. Presenta rodilla izquierda edematosa y caliente, con dolor a la palpación y movilización de la articulación. Marcha no explorable debido al dolor.

Pruebas complementarias: radiografía de ambas piernas: Normales. Analítica sanguínea: hemoglobina: 11,6 g/dl (valor normal 11,5-13,5); plaquetas: 411.000/ml (150.000-500.000); leucocitos: 17.500/ml (5.000-13.000); neutrófilos: 10.600/ml (1.500-7.000); velocidad de sedimentación globular 29 mm/h (<15); proteína C reactiva 25,4 mg/L (<15); y procalcitonina: 0,03 ng/ml (<0,07).

Ecografía de rodilla izquierda: derrame articular suprapatelar, organizado con múltiples septos, abombamiento del tendón suprapatelar con engrosamiento sinovial.

Examen de líquido articular: aspecto purulento con 91.165 leucocitos/ml (<200), 95 % polimorfonucleares (<25) y glucosa 13 mg/dl (80-100).

Evolución: ante la sospecha de artritis séptica, se realiza de modo urgente artrocentesis guiada por ecografía, con aspiración de líquido de aspecto purulento. Se inicia antibioterapia empírica con cefuroxima endovenosa.

Al cabo de 72 horas, el paciente permanece afebril, presentando una práctica resolución de los signos inflamatorios de la rodilla y recuperando la marcha sin presentar signos de cojera. La PCR para Kingella kingae en el líquido articular resulta positiva. El hemocultivo y el cultivo de líquido articular persisten negativos. Se realiza analítica sanguínea de control, en la que se objetiva una normalización de la cifra de leucocitos (11.700/ml) y proteína C reactiva (12 mg/L). Ante la buena evolución, el paciente recibe el alta hospitalaria.

 

 

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Púrpura palpable en miembros inferiores y afectación sistémica

autores
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Coordinadores:

J.A. Soler Simón*, L. García Espinosa**, M. García Boyano**, S. Criado Camargo**
*Hospital Universitario Infantil Niño Jesús. Madrid. **Hospital Universitario Infantil La Paz. Madrid.
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B. Sánchez Galindo*, F.J. Sánchez Galindo**
*Médico Interno Residente de Medicina de Familia y Comunitaria. Centro de Salud Zona VIII. Albacete. **Médico Adjunto de Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Abanilla. Murcia

El Rincón del Residente es una apuesta arriesgada de Pediatría Integral. No hemos querido hacer una sección por residentes para residentes. Yendo más allá, hemos querido hacer una sección por residentes para todo aquel que pueda estar interesado. Tiene la intención de ser un espacio para publicaciones hechas por residentes sobre casos clínicos e imágenes entre otras.
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Pediatr Integral 2024; XXVIII (4): 269.e1 – 269.e2

 


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Púrpura palpable en miembros inferiores y afectación sistémica

Historia clínica

Varón de 13 años, sin antecedentes personales de interés, que acude a la consulta de su médico por presentar desde hace 4 días lesiones de color violáceo en ambos miembros inferiores. A los 3 días de la aparición de las lesiones cutáneas, el paciente presentó náuseas, vómitos, diarrea y dolor en las articulaciones de ambos miembros inferiores.

En la exploración física, se observaron en ambos miembros inferiores, lesiones purpúricas palpables de aproximadamente 5 mm, que no desaparecían con la digitopresión (Fig. 1). A nivel articular, el paciente no presentaba inflamación en miembros inferiores. En la exploración abdominal, se apreció dolor generalizado a la palpación profunda, sin signos de irritación peritoneal, ni masas ni megalias.

Figura 1.

 

Dada la clínica del paciente, se decidió solicitar una analítica de sangre, en la que no se observaron alteraciones. Se biopsiaron las lesiones cutáneas, observándose una vasculitis leucocitoclástica con depósito de IgA y C3 en las paredes vasculares de pequeños vasos.

El paciente tras 10 días de tratamiento analgésico y reposo se recuperó de manera adecuada, permaneciendo posteriormente asintomático.

Se realizó un seguimiento al paciente duante varios meses tras la resolución del cuadro clínico, con controles analíticos de sangre y orina, así como control de la tensión arterial, para descartar que se hubiese producido afectación renal, sin observarse alteraciones.

 

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Niña de 4 años con dolor inguinal y cojera

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*Hospital Universitario Infantil Niño Jesús. Madrid. **Hospital Universitario Infantil La Paz. Madrid.
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N. Zriki Zahinos*, P. Sánchez Ruíz**, M. Torrente Fernández*
*Médico Interno Residente de Pediatría. **Médico Adjunto de Pediatría. Servicio de Pediatría. Hospital General Universitario de Ciudad Real

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Niña de 4 años con dolor inguinal y cojera

Niña de 4 años, sin antecedentes personales de interés, que presenta dolor inguinal derecho intermitente asociado a cojera de dos semanas de evolución. Refiere dolor de características mecánicas, aunque en alguna ocasión manifiesta síntomas en reposo. Niega antecedente traumático ni proceso infeccioso intercurrente, así como sintomatología constitucional. Recibe tratamiento con reposo y antiinflamatorios sin mejoría. A la exploración presenta dolor a la palpación en región inferior de ingle derecha, sin tumoraciones asociadas ni limitación de la movilidad. Sin signos inflamatorios asociados. Se realiza analítica sanguínea (hemograma,
bioquímica y reactantes de fase aguda) con resultado normal, radiografía anteroposterior de pelvis donde se objetiva imagen osteolítica a nivel de isquion derecho y resonancia magnética que confirma la sospecha diagnóstica (Fig. 1).

Figura 1.

 

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