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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

Actualización en malformaciones y defectos de la pared abdominal

A.R. Tardáguila Calvo, M.I. Fernández Jiménez, E.M. de Diego García
Temas de FC


A.R. Tardáguila Calvo, M.I. Fernández Jiménez, E.M. de Diego García

Servicio de Cirugía Pediátrica. Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Santander

X

Autor para correspondencia

artardaguila@gmail.com

Resumen

Las malformaciones de la pared abdominal comprenden un grupo de patologías en las cuales alguna porción de las vísceras abdominales del neonato o el niño se encuentran en algún momento del desarrollo fuera de la cavidad abdominal. Desde el punto de vista anatómico y embriológico, se podrían agrupar en dos grandes grupos: por un lado, el onfalocele y la gastrosquisis; y por otro lado, las hernias de la pared abdominal, siendo las más frecuentes la hernia umbilical y la hernia inguinal, directa e indirecta. También, cabe mencionar el síndrome de Prune Belly, un defecto de la musculatura de la pared abdominal, con diferentes grados de afectación. En el primer grupo, en la actualidad, el diagnóstico prenatal permite una planificación y reparación precoz con disminución de las complicaciones, así como el empleo de nuevas técnicas que han mejorado la reparación de las mismas. En el caso del síndrome de Prune Belly, el manejo actual de estos pacientes está encaminado a mejorar la calidad de vida y disminuir las complicaciones a medio y largo plazo. El objetivo del presente artículo es una revisión de los aspectos fundamentales de estas patologías y una puesta al día de su manejo.

 

Abstract

Abdominal wall defects comprise a group of pathologies in which some portion of the abdominal viscera of the neonate or child is found at some point in development outside the abdominal cavity. From an anatomical and embryological point of view, they could be grouped in two large groups: on the one hand, omphalocele and gastroschisis, and on the other hand, hernias of the abdominal wall, the most frequent being the umbilical hernia and inguinal hernias, direct and indirect. It is also worth mentioning Prune Belly syndrome, which is a muscular wall defect, with different degrees of involvement. In the first group, current prenatal diagnosis allows for early planning and repair with reduction of complications, as well as the use of new techniques that have improved their repair. In the case of Prune Belly syndrome, the current management of these patients is aimed at improving quality of life and reducing complications in the medium and long term. The objective of this article is to review the fundamental aspects of these pathologies, and to provide an update on their management.

 

Palabras clave: Onfalocele; Gastrosquisis; Hernia umbilical; Síndrome de Prune Belly.

Key words: Omphalocele; Gastroschisis; Umbilical hernia; Prune Belly syndrome.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 388 – 394

 


• Entender la controversia que existe acerca de la embriología de los defectos de pared abdominal, su anatomía y diferenciar los diversos tipos.

• Conocer las hernias de pared más comunes en la infancia, diferenciar entre ellas, a fin de saber el momento más adecuado para referirlas al cirujano y poder transmitir a la familia información precisa y tranquilizadora sobre cada tipo.

 

Actualización en malformaciones y defectos de la pared abdominal

Embriología

En la actualidad, aún no están claros los fallos embriológicos por los cuales se producen los defectos de pared abdominal anterior, aunque está claro que tienen un origen multifactorial, con asociación de factores genéticos, fallos espontáneos e influencia ambiental.

La pared corporal ventral y lateral se forma a partir de cuatro pliegues del disco embrionario, dos laterales, uno superior y otro inferior, durante la tercera semana de desarrollo. Se cree que un fallo en este proceso de plegado es el responsable de los distintos defectos de la pared abdominal anterior, más graves cuanto más precoces. Los pliegues laterales darán lugar a gastrosquisis, mientras que el superior dará lugar a ectopia cordis y pentalogía de Cantrell, y el inferior a extrofia vesical y de cloaca(1).

A día de hoy, aún no hay un consenso claro en la patogénesis de los defectos de pared abdominal, aunque se comienza a dilucidar que se trata de dos entidades separadas(2). La gastrosquisis se debería a un fallo del cierre del anillo umbilical previo al retorno del intestino a la cavidad abdominal, que se produciría por la acción simultánea de susceptibilidad genética del embrión afectado y diversos factores infecciosos, demográficos y ambientales(3).

La edad materna, menor de 20 años, se considera un factor de riesgo no genético, pero siempre asociado simultáneamente con otros factores existentes en estas madres (tabaco, alcohol o drogas) y, más recientemente, se ha descrito la asociación con infecciones urinarias y de transmisión sexual adquiridas alrededor del primer trimestre de embarazo y la reactivación de infecciones por virus de Epstein Barr y herpes simplex 2.

Además, las condiciones psicosociales adversas y un déficit nutricional en el embarazo de ácido fólico, metionina y treonina, con alta ingesta calórica, se han descrito como factores asociados.

El onfalocele se produciría por una combinación de fallo precoz del disco germinal y otro tardío a nivel de la migración de las células que formarán la pared abdominal.

Se piensa que tiene relación con anomalías cromosómicas y genéticas, dada su alta asociación con otras anomalías y con espectros sindrómicos, como el síndrome de Beckwith-Wiedemann o el de regresión caudal.

En cuanto a la hernia umbilical, se relaciona con un fracaso en los procesos embriológicos de cierre y contracción del anillo umbilical al nacimiento(4), así como una fijación del ligamento redondo en la zona superior del ombligo.

Onfalocele

En el onfalocele, las vísceras abdominales se encuentran recubiertas de saco. Las anomalías asociadas y alteraciones cromosómicas determinan el pronóstico.

El onfalocele consiste en una herniación a nivel umbilical y supraumbilical de contenido abdominal, que puede incluir hígado, estómago, corazón e intestino en un saco formado por peritoneo y membrana amniótica, con el cordón umbilical en su extremo. Se denomina hernia de cordón umbilical, cuando el diámetro de la misma es menor de 4 cm y contiene asas intestinales.

La alteración tiene lugar en etapas muy precoces de la gestación, por lo que la probabilidad de afectar a otros órganos es elevada, y por eso, los pacientes con onfalocele, a menudo, presentan anomalías asociadas(5).

Epidemiología

Actualmente, se estima su incidencia en torno a 1-2,5/5.000 recién nacidos vivos, con predominancia en los varones. Hasta el 50 % de estos pacientes presentan anomalías asociadas, algunas graves, como anencefalia y cardiopatías congénitas, o se pueden presentar en el contexto de alteraciones cromosómicas (20 %), que incluyen el síndrome de Down y síndromes, como OEIS (onfalocele, extrofia de cloaca, ano imperforado y defectos espinales).

Presentan también mayor incidencia de trastornos músculo-esqueléticos y defectos del tubo neural. Asimismo, se ha descrito dentro de agrupaciones sindrómicas, como el síndrome de Beckwith Wiedemann. La presencia de estas anomalías asociadas será la que determine el pronóstico de los pacientes.

Clínica y diagnóstico

El diagnóstico se hace mediante la ecografía prenatal, distinguiéndola de la gastrosquisis por la presencia de saco y de la hernia de cordón por la presencia de hígado en el defecto. El diagnóstico prenatal permite el consejo prenatal a los padres; que, aunque normalmente es positivo dado el buen pronóstico en general, dependerá de los hallazgos de otras patologías asociadas que condicionan la morbilidad. Tras el nacimiento, se precisan otros estudios como ecocardiografía, para descartar malformaciones cardiacas(6).

Tratamiento

Actualmente, no está indicada la realización de cesárea precoz, ni en el momento del parto a término ante la presencia de un defecto de la pared abdominal, a no ser que asocie otras indicaciones obstétricas, ya que no modifica el pronóstico.

Manejo inicial

El tratamiento debe ser precoz y urgente para favorecer la posibilidad de cierre primario del defecto. Las primeras medidas serán el soporte ventilatorio y de oxígeno a demanda, control de la temperatura corporal y sondaje nasogástrico y rectal si es preciso para descompresión intestinal.

Tratamiento quirúrgico

Aunque el tratamiento conservador inicial sigue teniendo su utilidad en ocasiones en que no es posible el cierre primario, y hay autores que defienden los beneficios de un cierre secuencial para evitar las complicaciones del aumento de presión intraabdominal, el cierre primario es el tratamiento de elección en aquellos casos en los que sea posible.

La intervención consiste en la reducción de las vísceras abdominales contenidas en el interior del saco, resección del mismo y el cierre de la pared abdominal (músculos rectos, fascia y piel) (Fig. 1). El factor limitante de dicho cierre será el aumento de la presión intraabdominal y la imposibilidad de aproximar dichos planos. En estos casos es necesario un cierre secuencial, con la colocación de un sistema de cobertura de las vísceras (denominado silo), que progresivamente se va cerrando e introduciendo las mismas a la cavidad, permitiendo posteriormente el cierre de la pared, habitualmente en un plazo de unos 7 días. En algunas ocasiones se trata de defectos de gran tamaño, denominados onfaloceles gigantes, que precisan de colocación de mallas protésicas e injertos y colgajos cutáneos para poder llevar a cabo el cierre de la pared, con una mayor tasa de complicaciones infecciosas y de obstrucción intestinal(7).

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Figura 1. Onfalocele. A. Onfalocele al nacimiento. B. Onfalocele parcialmente reducido. C. Cierre de fascia. D. Aspecto final tras cierre. Fuente: propiedad de los autores.

Los cuidados postoperatorios incluyen un manejo adecuado de la hidratación e hipovolemia y de las presiones intraabdominales, que pueden originar dificultades ventilatorias y bajo gasto cardiaco, y pueden obligar a una revisión del cierre del defecto.

La supervivencia de estos pacientes se estima en un 70-95 %, y como ya se expuso previamente, depende de la presencia de otras anomalías asociadas.

En el grave caso del defecto de cierre de los pliegues craneales, la ectopia cordis y pentalogía de Cantrell, la supervivencia es rara y con una elevada morbilidad. En el caso de extrofia vesical y de cloaca, la supervivencia es cercana al 100 %, aunque con una elevada morbilidad, derivada de la alteración de la función intestinal y urinaria.

En el largo plazo, los pacientes con onfalocele presentarán un mayor número de consultas asociadas con reflujo gastroesofágico, obstrucción intestinal, malrotación, criptorquidias y defectos estéticos, sobre todo de la cicatriz a nivel umbilical.

Gastrosquisis

En la gastrosquisis, el intestino se encuentra expuesto al líquido amniótico, ya que carece de saco. El tratamiento urgente evita los cambios secundarios que se producen en este tras el nacimiento.

Se trata de un defecto menor de 4 cm de diámetro, sin membrana y habitualmente contiene intestino medio y, en ocasiones, estómago, casi siempre a la derecha de la línea media y del cordón umbilical, siendo la pared abdominal y su musculatura normales. Se asocia a malrotación intestinal y, en ocasiones, se presenta asociada a atresia intestinal, perforación, necrosis y vólvulo, dentro de la denominada gastrosquisis complicada, que presenta un mal pronóstico.

Epidemiología

Su incidencia se estima en 2-5/10.000 recién nacidos vivos, con predilección por los varones. Las anomalías asociadas son, habitualmente, del intestino medio, y aparte de la malrotación intestinal, la más frecuente es la atresia intestinal. Además, asocia cierto grado de intestino corto congénito y dismotilidad intestinal; y también, es más frecuente el reflujo gastroesofágico durante el primer año de vida.

Clínica y diagnóstico

El diagnóstico se hace mediante ecografía prenatal, con una media que se estima en las 20 semanas de edad gestacional. La atresia intestinal que en ocasiones se asocia, suele diagnosticarse tras el nacimiento, en el momento de la intervención.

La ausencia de saco en las gastrosquisis condiciona que el intestino se encuentre engrosado, edematoso y recubierto de una cápsula de fibrina. Tradicionalmente, se consideraba que estos cambios se debían al cambio de composición del líquido amniótico en las últimas semanas de gestación con el inicio de la función renal fetal. Actualmente, muchos autores afirman que estos cambios son postnatales y que no están presentes al nacimiento, sino que aparecen a partir de los 20 minutos de vida, debidos a la exposición al medio ambiente y a la compresión de la vena mesentérica que provoca edema y trasudado a nivel intestinal.

Tratamiento

Debido a que los cambios en el intestino se consideran un evento postnatal, ya no se considera indicado adelantar el parto a la semana 33-34, ya que esto solo aumenta los efectos adversos debidos a la prematuridad. Al igual que en el onfalocele, tampoco está indicada la cesárea por este motivo(8). Sin embargo, sí que es necesaria la coordinación interdisciplinar para planificar el momento del parto y el tratamiento quirúrgico urgente, para optimizar el cierre del defecto y disminuir las complicaciones asociadas a una demora en el procedimiento.

Tratamiento inicial

La mayoría de estos pacientes son prematuros, por lo que debe tenerse especial cuidado en el soporte ventilatorio y en la pérdida de líquidos y calor que va asociada a la exposición de las asas intestinales. La cobertura de asas intestinales con bolsas estériles de materiales plásticos permite controlar estos factores mientras el paciente es estabilizado y transferido a quirófano.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento de elección consiste en el cierre primario del defecto tras reducción del contenido en las primeras horas de vida, lo que se puede realizar en hasta el 70 % de los casos. Si esto no es posible por distensión o engrosamiento de asas, o por compromiso de espacio, se hace necesaria la colocación de un “silo” de Silastic de manera similar al onfalocele, con cierre diferido en unos días (Fig. 2).

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Figura 2. Gastrosquisis. A. Vísceras herniadas.
B. Silo para reducción. C. Aspecto final tras reducción y cierre de pared. Fuente: imagen cedida por el Hospital Universitario de A Coruña (CHUAC).

El pronóstico es favorable en casos no complicados y en centros con asistencia médico-quirúrgica neonatal adecuada, alcanzando un 97 % de supervivencia, ya que no suele asociar otras anomalías extraintestinales ni alteraciones cromosómicas. En los casos complicados (atresia, perforación, necrosis, vólvulo, malrotación) hay mayor riesgo de complicaciones respiratorias, gastrointestinales e infecciosas, así como de mortalidad; aunque, a largo plazo, los resultados son satisfactorios, con una mayor incidencia de complicaciones obstructivas por adherencias.

Función del pediatra de Atención Primaria en el onfalocele y la gastrosquisis

Tanto en el onfalocele como en la gastrosquisis, el papel del pediatra de Atención Primaria consiste en el seguimiento global de su desarrollo a todos los niveles, ejerciendo de apoyo y enlace con la atención especializada, que seguirán precisando muchos ellos de por vida.

Hernias de pared (Tabla I)

tabla

 

Umbilical

Consiste en una protrusión a través del ombligo y su cierre espontáneo es muy frecuente; por lo que, en la mayoría de los casos, es suficiente con observarlas, pudiendo demorarse su derivación al cirujano hasta los 5 o 6 años de edad.

La hernia umbilical consiste en una debilidad con defecto resultante a nivel del anillo umbilical. Además de relacionarse con una posición superior del ligamento redondo, se asocia a un defecto en la fascia umbilical, que puede no recubrir todo el defecto o incluso estar ausente. A través de este defecto, puede protruir contenido abdominal, generalmente líquido. Cabe destacar que la extensión de la protuberancia cutánea no guarda correlación con el tamaño del defecto de la fascia.

Se encuentra siempre cubierta por un saco de peritoneo, que está íntimamente adherido a la dermis del ombligo.

Existe un tipo de hernia umbilical denominado probóscide (Fig. 3), en el que la herniación es superior al anillo, dando aspecto a la hernia de “trompa de elefante” al irse desplazando inferiormente la cicatriz y protruyendo hacia abajo el contenido herniario.

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Figura 3. Hernia umbilical probóscide. Fuente: propiedad de los autores.

A diferencia de otros tipos de hernias, la umbilical puede llegar a cerrarse durante la infancia, no siendo necesario su cierre quirúrgico en todos los casos.

Epidemiología

La hernia umbilical está íntimamente relacionada con la prematuridad, siendo su incidencia del 75 % en menores de 1,5 kg de peso.

Además, se asocia a raza africana, síndromes como Down o Beckwith-Wiedemann, hipotiroidismo y colagenopatías.

Complicaciones

Se puede producir la incarceración o estrangulación del contenido, pero en nuestro medio es extremadamente raro, a diferencia de lo que ocurre en países no desarrollados.

Tratamiento

Como ya hemos dicho, la hernia umbilical se puede cerrar espontáneamente tras el nacimiento, a medida que la pared abdominal se va fortaleciendo. Los factores relacionados con este cierre son: la edad, el tamaño y la existencia de condiciones asociadas. Se ha comprobado una alta tasa de cierre espontáneo por debajo de los 5 años, pero se ha descrito cierre espontáneo hasta los 14 años.

El manejo de la hernia se basa, por tanto, en la posibilidad de cierre natural y en la alta tasa de recurrencia de los pacientes operados antes de los 4 años de vida(9). Se deben remitir a la consulta del cirujano en el momento que se considere oportuno por el pediatra de Atención Primaria, en función de la exploración y ansiedad familiar.

Se pueden considerar criterios quirúrgicos:

• Absolutos: el estrangulamiento o incarceración.

• Relativos: la asociación de comorbilidades que hagan poco probable el cierre espontáneo, la necesidad de diálisis peritoneal, persistencia de un defecto herniario mayor de 1,5 cm más allá de los 4 años, hernias probóscides que persisten más allá de los 2 años y problemas de comportamiento.

En el resto de pacientes se puede considerar una actitud de observación durante la infancia, con seguimiento anual para comprobar si el defecto disminuye de tamaño(10).

Hernia epigástrica

Se encuentran en la línea media, nunca se herniará contenido abdominal y deben cerrarse quirúrgicamente sin la colocación de mallas.

Consiste en un defecto en la línea alba centroabdominal, a través del que se hernia grasa preperitoneal, pero nunca contenido intraabdominal, debido a que el peritoneo está íntegro (Fig. 4).

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Figura 4. Hernia epigástrica con grasa preperitoneal herniada. Fuente: propiedad de los autores.

Clínica

La mitad de los pacientes son sintomáticos al diagnóstico, presentando una tumoración, por lo general, indolora, en la línea media abdominal entre el ombligo y el xifoides. Pueden ser múltiples y causar dolor con el ejercicio por incarceración de la grasa preperitoneal.

Diagnóstico diferencial

Se realiza principalmente con la diástasis de rectos, que consiste en una debilidad a lo largo de toda la línea alba, que se corrige a medida que esta se fortalece con el desarrollo del niño, generalmente antes de los 10 años.

Tratamiento

Siempre son quirúrgicas, a diferencia de las umbilicales. Se deben remitir al cirujano a partir de los 3 años, si la ansiedad familiar lo permite, tras tranquilizarles sobre su ausencia de riesgos, pero confirmando que precisarán intervención.

La cirugía consiste en el cierre directo del orificio fascial, a través de una incisión sobre la tumoración. Es importante marcar la localización antes del proceso anestésico, ya que con la relajación se pueden reducir, siendo en este caso muy difícil encontrarlas.

Hernia de Spiegel

Son muy raras en la infancia, se localizan en la zona lateral e inferior de los rectos y pueden ser de origen traumático. Se deben cerrar quirúrgicamente las congénitas, pudiendo demorarse el de las traumáticas.

La hernia de Spiegel consiste en un defecto con o sin saco en la fascia de Spiegel, que es la parte de la aponeurosis del músculo transverso que va entre la línea semilunar y el borde lateral de los rectos, por lo general por encima de los vasos epigástricos. Pueden ser congénitas o traumáticas.

Es un tipo de hernia rara en los niños y que suele ser difícil de diagnosticar, salvo en el caso de la traumática, en la que el paciente asocia una tumoración en la localización descrita claramente asociada a un traumatismo local, como puede ser un traumatismo con el manillar de la bicicleta.

En la edad pediátrica es más frecuente en los niños (al contrario que en los adultos) y en el lado derecho(11).

Clínica

Inespecífica, con sensación de plenitud o masa en la zona y, en ocasiones, asociando una masa transitoria. Pueden ser bilaterales. Pueden estar asociadas a criptorquidia.

Diagnóstico

Ecográfico tras sospecharse clínicamente.

Diagnóstico diferencial

Con la hernia inguinal directa, que, aunque muy rara en la infancia, puede dar una clínica muy similar.

Tratamiento

Las traumáticas pueden resolverse espontáneamente, mientras que las congénitas deben ser cerradas quirúrgicamente. Se deben remitir a la consulta del cirujano todas las hernias de Spiegel, independientemente de su etiología al momento del diagnóstico.

Consiste en una incisión sobre el defecto, excisión del saco que suele encontrarse bajo el músculo oblicuo en caso de ser congénita y cierre del mismo. Suele ser necesario poner una malla, al contrario que la mayoría de hernias en los niños. Actualmente, se ha descrito la posibilidad de un abordaje laparoscópico.

Hernia inguinal

Presentan un saco herniario por el que protruye contenido intraabdominal. Su cierre no precisa colocación de mallas. Es importante que el niño realice una vida normal hasta su cierre quirúrgico.

Consisten en la protrusión de un saco herniario a través del anillo inguinal interno y se producen por la persistencia de permeabilidad del conducto peritoneo vaginal. Son hernias indirectas, al contrario de las presentes en los adultos que son de tipo directo por debilidad de la pared.

Epidemiología

Es un tipo de hernia muy frecuente. Se asocian a la prematuridad, fibrosis quística, criptorquidia y trastornos del tejido conectivo.

Son más frecuentes en varones y, por lo general, son derechas.

Clínica

Tumoración inguinal reductible a nivel del anillo inguinal. La presentación clínica de una hernia incarcerada consiste en un bultoma inguinal duro y muy doloroso, con enrojecimiento cutáneo. Asocia llanto inconsolable.

Diagnóstico

Clínico, siendo suficiente con la historia de tumoración inguinal con el llanto que refieren los padres. No es necesario solicitar ninguna prueba de imagen, y una ecografía negativa no descarta la existencia de la misma si existe un alto índice de sospecha clínica.

Tratamiento

Siempre es quirúrgico, precoz, pero no urgente, consistiendo en el cierre y resección del saco herniario, sin colocación de mallas. En el caso de los recién nacidos, el cierre intentará realizarse lo antes posible. Se deben remitir al cirujano todas las hernias inguinales al momento del diagnóstico, de manera preferente las de los recién nacidos y lactantes(12). Es importante que el niño realice una actividad normal hasta la cirugía, debiendo solo alertar a la familia de los signos de alarma por los cuales deben acudir a Urgencias.

Otras hernias de pared en niños

Aunque muy raras en la infancia, las hernias a través del anillo femoral o de localización lumbar, pueden estar presentes en esta edad y debemos conocer su existencia.

Hernia crural o femoral

Es similar a la hernia inguinal, pero con el saco herniario protruyendo a nivel del orificio crural o femoral, por debajo del ligamento inguinal, medial a los vasos ilíacos.

Son muy raras en niños, sin clara predilección de sexo y, más frecuentemente, derechas(13).

Clínica

La tumoración es lateral al tubérculo pubiano, por fuera del canal inguinal, objetivándose la tumoración por debajo del pliegue inguinal.

Diagnóstico diferencial

Con la hernia inguinal indirecta, realizándose este, a veces, en el transcurso de la intervención quirúrgica o tras una recidiva de una hernia tratada como inguinal. Con adenitis inguinal, debido a que la localización es similar.

Tratamiento

Quirúrgico, por vía abierta o laparoscópica.

Hernia lumbar

Tumoración en el área que rodea a la 12 costilla, el sacroespinal y el oblicuo interno, pudiendo llegar hasta la cresta ilíaca. Suele presentar grasa herniada preperitoneal y ser fácilmente reductible.

Suelen ser asintomáticas y deben ser cerradas quirúrgicamente, precisando la colocación de una malla, a pesar de lo cual la recidiva es frecuente.

Función del pediatra de Atención Primaria en las hernias de pared

En cuanto al resto de defectos de la pared abdominal, la función del pediatra de Atención Primaria será el principal, puesto que será el encargado de diagnosticar los defectos, proporcionar la información inicial y canalizar las derivaciones a Cirugía Pediátrica de una manera ordenada y eficaz.

Es de vital importancia, por tanto, que el pediatra de Atención Primaria sea capaz de distinguir los distintos tipos de defectos de pared y, en el caso de las hernias inguinales, diferenciar las reductibles, que serán remitidas a consulta, de las incarceradas, que deben ser remitidas sin demora a un servicio de Urgencias Hospitalarias con un pediatra y, a ser posible, también, un cirujano pediátrico.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

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2. Fuentes-Carretero S, Pradillos-Serna JM, González-Martínez S, Valladares-Díez S, Carbajo-Martín R, Ardela-Díaz E. Defectos Congénitos de pared abdominal. Bol Pediatr. 2018; 58: 259-64.

3. Chuaire Noakc L. Nuevas pistas para comprender la gastrosquisis. Embriología, patogénesis y epidemiología. Revisión Colom Méd (Cali). 2021; 52: e4004227.

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7.*** Roux N, Jakubowitz D, Salomon L, Grangé G, Giuseppi A, Rousseau V, et al. Early surgical management for giant omphalocele. Results and prognostic factors. J Pediatr Surg. 2018; 53: 1908-13.

8. Kirollos DW, Abdel Latif ME. Mode of delivery and outcomes of infants with gastroschisis: a meta-analysis of observational studies. Arch Dis Child Fetal Neonatal Ed. 2018; 103: F355-63.

9. García Boyano M, Soler Simón JA, Criado Camargo S, García Espinosa L. 10 cosas que deberías saber sobre… la patología umbilical en el recién nacido. Pediatr Integral. 2022; XXVI: 380e5. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2022-09/10-cosas-que-deberias-saber-sobre-la-patologia-umbilical-en-el-recien-nacido/.

10. Palazzi DL, Brandt ML. Management of umbilical hernia in children. UpTodate. 2024. Disponible en: https://www.uptodate.com/contents/care-of-the-umbilicus-and-management-of-umbilical-disorders-in-children.

11. Sengar M, Mohta A, Neogi S, Gupta A, Viswanathan V. Spigelian hernia in children: low vs. clasical. J Pediatr Surg. 2018; 53: 2346-8.

12. De Diego García EM, Tardáguila Calvo AR. Cirugía programada. Calendario quirúrgico. Pediatr Integral. 2014; XVIII: 760-6. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2014/xviii10/05/n10-760-766_Regr-Bases_E.deDiego.pdf.

13. García-Hernández C, Carvajal-Figueroa L, Archivaldo-García C, Pique-Aragón C, Landa-Juárez S, Izundegui-Ordóñez G. Hernia femoral en niños: reto diagnóstico y terapéutico. Reporte de un caso. 2020. Academia mexicana de Cirugía. Permanyer. Disponible en: https://doi.org/10.24875/CIRU.20001580.

Bibliografía recomendada

– Sujka JA, Holcomb GW. Hernias umbilicales y otras hernias de la pared abdominal. En: Holcomb GW, Murphy JP, St. Peter SD. eds. Holcomb and Ashcraft´s Cirugía Pediátrica. 7ª Ed. Philadelphia, PA: Elsevier. 2021; 49: 780-2.

Principal libro de patología quirúrgica en la edad pediátrica con actualizaciones periódicas, en el que se puede encontrar un completo capítulo de resumen de toda la patología de pared abdominal publicado muy recientemente. Las ilustraciones permiten entender de manera sencilla los procedimientos quirúrgicos.

– Coran AG, Adzick NS. Congenital defects of the abdominal wall. En: Coran AG, Caldamone A, Adzick NS, eds. Pediatric Surgery. 7th ed. Mosby. 2012.

Compendio de Cirugía Pediátrica con una visión más global, que aúna criterios pediátricos y quirúrgicos, más completo a nivel teórico.

– Roux N, Jakubowitz D, Salomon L, Grangé G, Giuseppi A, Rousseau V, et al. Early surgical management for giant omphalocele. Results and prognostic factors. J Pediatr Surg. 2018; 53: 1908-13.

Revista con revisiones actualizadas de temática pediátrica. Este artículo es interesante por sus fotografías, que permiten comprender muy bien el onfalocele, su evolución y completar la información a las familias de la evolución esperada, en función de las malformaciones asociadas o no.

Caso clínico

 

Acude a la consulta de Pediatría de Atención Primaria un paciente varón de 6 meses, por referir la madre la aparición la noche anterior, coincidiendo con un episodio de llanto muy intenso, de un bulto en la zona inguinal derecha que se le redujo tras calmar el llanto. Nos aporta una fotografía en la que se visualiza el bulto inguinal.

A la exploración, presenta una hernia umbilical de gran tamaño, pero no se objetivan bultomas ni aumento de tamaño en la zona inguinal, aunque sí impresiona palparse engrosamiento local con discreto hidrocele de ese lado.

 

Indicaciones de la cirugía mínimamente invasiva

M.D. Blanco Verdú,  I. Bada Bosch,  A. Del Cañizo López
Temas de FC


M.D. Blanco Verdú, I. Bada Bosch, A. Del Cañizo López

Servicio de Cirugía Pediátrica. Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Madrid

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Autor para correspondencia

lolablancoverdu@hotmail.com

Resumen

En las últimas décadas, la cirugía laparoscópica ha revolucionado la atención médica pediátrica al ofrecer una opción segura, eficaz y menos invasiva que la cirugía convencional para el tratamiento de diversas enfermedades en niños. Este análisis detalla las ventajas derivadas de este enfoque innovador, así como los retos y límites que aún enfrenta. Se abordan los avances más recientes en instrumental y equipos que han permitido la adaptación de esta técnica a las características fisiológicas y anatómicas de los pacientes pediátricos. Se examina específicamente el espectro de patologías que pueden ser abordadas mediante cirugía mínimamente invasiva en el abdomen, tórax y retroperitoneo. En resumen, se resalta la cirugía mínimamente invasiva en pacientes pediátricos como un enfoque que aporta notables ventajas en el tratamiento de la patología quirúrgica infantil y se subraya la importancia de realizar una indicación adecuada e individualizada de este abordaje para minimizar los riesgos y potenciar sus beneficios.

 

Abstract

In recent decades, laparoscopic surgery has revolutionized pediatric healthcare by offering a safe, effective and less invasive alternative to conventional surgery for the treatment of various diseases in children. This analysis details the advantages derived from this innovative approach, as well as the challenges and limits it still faces. The most recent advances in instruments and equipment that have allowed the adaptation of this technique to the physiological and anatomical characteristics of pediatric patients are discussed. The spectrum of pathologies that can be addressed by minimally invasive surgery in the abdomen, thorax and retroperitoneum is specifically examined. In summary, minimally invasive surgery in pediatric patients is highlighted as an approach that provides notable advantages in the treatment of childhood surgical pathology. The importance of carrying out an adequate and individualized indication of this approach to minimize the risks and enhance its benefits is underlined.

 

Palabras clave: Laparoscopia; Toracoscopia; Cirugía mínimamente invasiva; Pediatría.

Key words: Laparoscopy; Thoracoscopy; Minimally invasive surgery; Pediatrics.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 395 – 399

 


OBJETIVOS

• Entender los avances en el campo de la laparoscopia pediátrica y comprender su evolución.

• Identificar las ventajas y los riesgos del uso de la laparoscopia en los pacientes pediátricos.

• Comprender cómo se ha adaptado el equipamiento e instrumental laparoscópico al paciente pediátrico.

• Explorar las afecciones médicas específicas en niños que se benefician de la cirugía laparoscópica.

• Promover el conocimiento y la concienciación sobre el uso de la cirugía mínimamente invasiva.

 

Indicaciones de la cirugía mínimamente invasiva

Introducción

La cirugía mínimamente invasiva (CMI) ha experimentado una notable evolución en las últimas décadas. Inicialmente, su aplicación en Cirugía Pediátrica se vio limitada debido al campo operatorio más reducido en comparación con el paciente adulto y a la falta de instrumental miniaturizado. Actualmente, la comercialización de material y equipos adaptados para Pediatría y la creciente expansión de esta técnica entre los cirujanos han llevado a su aplicación en una amplia variedad de procedimientos quirúrgicos, desde patologías menores hasta intervenciones de alta complejidad(1).

Ventajas y desventajas de la cirugía mínimamente invasiva

La incorporación de nuevas tecnologías a la práctica quirúrgica en Pediatría conlleva una mejora significativa en la calidad de atención de estos pacientes, siempre y cuando su implementación e indicación sean apropiadas. Es fundamental recalcar la importancia de individualizar el uso de la CMI en función de la naturaleza de la intervención y de las características específicas de cada paciente. Las ventajas más importantes están recogidas en la tabla I(2).

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Es esencial, no obstante, tener en cuenta posibles desventajas y ciertos desafíos vinculados a la CMI. Las más importantes se recogen en la tabla II.

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La elección entre CMI o cirugía abierta convencional debe basarse en la evaluación exhaustiva de las necesidades individuales y de las consideraciones clínicas específicas de cada paciente pediátrico, para optimizar los resultados y reducir al mínimo los riesgos(4).

La cirugía mínimamente invasiva ofrece beneficios siempre que esté adecuadamente indicada. La elección del abordaje quirúrgico debe ser individualizada según las características clínicas concretas de cada paciente.

Innovaciones en material en cirugía mínimamente invasiva

Como mencionamos previamente, es importante recordar que la principal barrera histórica para el avance de la CMI en niños ha sido la limitación en la miniaturización de los instrumentos. La edad y el peso de los pacientes pediátricos por sí mismos no suponen una restricción para este abordaje, siempre y cuando dispongamos de un equipo y un instrumental con un tamaño adecuado. Un avance significativo en este sentido ha sido el diseño y comercialización de instrumentos con diámetros de 3 y de 5 mm, en comparación con los de 8, 10 y 12 mm que usan los adultos, lo que ha permitido realizar CMI incluso en neonatos. En este entorno, en constante evolución, la tendencia es a la producción de instrumentos y puertos de acceso cada vez más delgados, compactos, ergonómicos y resistentes. Una de las innovaciones más recientes y prometedoras ha sido el diseño de equipos que permiten el uso de sustancias fluorescentes, como el verde de indocianina, que inyectadas intravenosas o in situ, mejoran la visualización de estructuras anatómicas y ayudan al cirujano a identificar y preservar estructuras críticas durante la cirugía(5-7).

El avance de la cirugía mínimamente invasiva en niños ha sido históricamente obstaculizado por el tamaño de los instrumentos. La miniaturización del instrumental ha facilitado la implementación y expansión de este abordaje en Pediatría.

Indicaciones de cirugía abdominal laparoscópica

En la práctica de la Cirugía Pediátrica, el acceso a la cavidad abdominal es un aspecto fundamental a tener en cuenta. Se puede optar por un abordaje laparoscópico con intención tanto diagnóstica como terapéutica. En el momento actual, casi la totalidad de patologías quirúrgicas pueden realizarse por abordaje mínimamente invasivo, sin embargo, la dificultad técnica que entrañan varía entre unos procedimientos y otros.

En la tabla III recogemos las patologías abdominales más frecuentes a las que tiene que enfrentarse un cirujano pediátrico y las dividimos según el grado de complejidad que implica su abordaje mínimamente invasivo. En el grupo 1 se incluyen aquellos procedimientos técnicamente sencillos que se pueden realizar en cualquier centro hospitalario que cuente con un servicio de Cirugía Pediátrica. En el grupo 2 se encuentran intervenciones técnicamente más complejas, cuyo abordaje laparoscópico ha demostrado tener amplios beneficios. Es el caso, por ejemplo, de patologías cuyo abordaje tradicional implica grandes incisiones al localizarse en zonas de difícil acceso mediante laparotomía. En el grupo 3 se recogen intervenciones con dificultad técnica alta o muy alta, que solo deberían ser realizadas por cirujanos ampliamente experimentados en laparoscopia infantil. Por último, el grupo 4 contiene intervenciones de dificultad técnica moderada, cuyo abordaje laparoscópico genera controversia al albergar un cierto potencial de complicación. Sin embargo, estas intervenciones mejoran el aprendizaje de los cirujanos y los capacitan para enfrentarse a procedimientos más complejos en un futuro.

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La apendicitis aguda constituye la emergencia quirúrgica más común en niños. La apendicectomía abierta ha sido el tratamiento de elección durante décadas con resultados excelentes, sin embargo, cada vez son más los cirujanos que optan por la apendicectomía laparoscópica de manera rutinaria en la población infantil. Además de las ventajas de la cirugía mínimamente invasiva previamente mencionadas, esta técnica proporciona la oportunidad de explorar toda la cavidad abdominal, lo cual es especialmente crucial en pacientes con dolores abdominales recurrentes y diagnósticos dudosos, así como en niñas, donde la incidencia de apendicectomías “blancas” es más elevada que en el resto de la población.

Clásicamente, la esplenectomía o la colecistectomía requerían laparotomías amplias. Estos procedimientos son ejemplos de intervenciones que se han beneficiado considerablemente de los abordajes mínimamente invasivos, al evitar la morbilidad asociada a incisiones extensas en la pared abdominal. Otro ejemplo destacado de beneficio del abordaje laparoscópico lo encontramos en la funduplicatura para el tratamiento de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, donde el abordaje mínimamente invasivo ha mejorado sustancialmente el acceso a una zona de difícil visibilidad por laparotomía(8,9).

Sin embargo, en algunas patologías, el uso del abordaje mínimamente invasivo es controvertido. Un ejemplo es la herniorrafia inguinal que, aunque su técnica laparoscópica está ampliamente extendida, aún son muchos los cirujanos que abogan por la técnica tradicional debido a su rapidez de ejecución, seguridad y mínima incisión en la piel. Algunas de las situaciones en las que el abordaje mínimamente invasivo produce controversia son:

• Que la cirugía tradicional por laparotomía sea sencilla y poco invasiva, cuestionándose si la laparoscopia aporta beneficios adicionales o no.

• Que el nivel de dificultad técnica sea tan elevado que solo sea realizable por cirujanos con amplia experiencia.

• Que no se asegure una extracción segura de la pieza.

• Que exista riesgo de no respetar los principios de la cirugía oncológica.

Cirugía toracoscópica

La toracoscopia en niños ha experimentado un notable avance. Históricamente, las afecciones pulmonares se abordaban mediante toracotomías, lo cual implicaba la realización de amplias incisiones en el tórax que, junto a la separación costal, conllevaba una alta morbilidad postoperatoria, con riesgo de fracturas óseas y de secuelas musculoesqueléticas a largo plazo, como escoliosis, escápula alada y otras asimetrías ­torácicas. Actualmente, la toracoscopia permite una mejor visualización pulmonar con incisiones reducidas en la pared. Sin embargo, es un campo de difícil trabajo y movilidad por la interposición de las costillas, la falta de distensibilidad de la pared torácica y la repercusión respiratoria y hemodinámica que genera. A pesar de estos desafíos, la toracoscopia se ha expandido significativamente en los últimos años, incluyendo procedimientos cada vez más complejos en un número creciente de centros hospitalarios(2,4).

En la tabla IV, se recogen las patologías quirúrgicas torácicas más frecuentes en un servicio de Cirugía Pediátrica y se dividen en 3 grupos: procedimientos de baja complejidad, que se pueden realizar en cualquier centro hospitalario con cirujanos pediátricos; aquellos de dificultad moderada; y procedimientos de alta complejidad, que requieren centros de referencia con cirujanos expertos.

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Cirugía urológica laparoscópica y retroperitoneoscópica

En el ámbito de la urología infantil, existen varias vías de abordaje mínimamente invasivas, como son: la laparoscopia, el acceso retroperitoneal y las técnicas endoscópicas. La laparoscopia alcanza los órganos urológicos a través de incisiones en la pared abdominal anterior e insuflación de neumoperitoneo. El abordaje retroperitoneal consiste en la creación de un espacio virtual mediante la insuflación de gas, con el que se accede de manera directa al riñón, a la glándula suprarrenal y al uréter proximal. Tiene como inconveniente la falta de espacio y la dificultad de movimientos(2). Por último, las técnicas endourológicas han supuesto una revolución en el campo de la cirugía mínimamente invasiva al disminuir a su mínima expresión la necesidad de incisiones en la pared(10).

En la tabla V, se recogen las intervenciones urológicas más frecuentes clasificadas según su tipo de abordaje y dificultad técnica.

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Cirugía robótica en Pediatría

La cirugía robótica se desarrolló en la década de 1980 con el objetivo de superar las limitaciones de la laparoscopia convencional, como la visión bidimensional y la limitada movilidad de los instrumentos. En 2008, el sistema quirúrgico Da Vinci® (desarrollado por Intuitive Surgical, Sunnyvale, CA, EE.UU.) comenzó a implementarse en algunos hospitales y, desde entonces, su adopción ha crecido de manera continua a nivel mundial. El propósito principal de esta tecnología es asistir al cirujano durante la operación, mejorando su precisión y proporcionándole una visión tridimensional del área quirúrgica. Esto le permite mayor control y destreza en la manipulación de los instrumentos. A pesar de sus ventajas, la adopción de la cirugía robótica se enfrenta a varios obstáculos, como su elevado costo, el prolongado tiempo de acoplamiento del robot, la necesidad de capacitación especializada para médicos y enfermeros, y la falta de estudios concluyentes con muestras amplias y seguimientos a largo plazo que respalden de manera definitiva su eficacia y seguridad. A pesar de estos retos, la cirugía laparoscópica asistida por robot continúa en desarrollo y evolución dentro de la cirugía pediátrica, facilitando cada vez más la realización exitosa de procedimientos laparoscópicos que anteriormente resultaban más difíciles de ejecutar.

Conclusión

La cirugía laparoscópica pediátrica es una técnica alternativa a la cirugía abierta convencional que ha experimentado una gran transformación en las últimas décadas gracias a la miniaturización y adaptación de los instrumentos y de los equipos. Esta técnica ofrece numerosas ventajas en pacientes pediátricos, como una menor experiencia de dolor postoperatorio, una recuperación más rápida y cicatrices más estéticas. Sin embargo, también presenta desafíos, como la curva de aprendizaje, las consecuencias de la insuflación de gas en pacientes inestables y la necesidad de un equipo especializado y costoso. La elección del abordaje quirúrgico debe contemplar, entre otros aspectos relevantes, la edad del paciente, su estado de salud general y la naturaleza específica de la patología a tratar.

Función del pediatra de Atención Primaria

El pediatra de Atención Primaria identifica los posibles candidatos para cirugía, coordina la derivación al especialista y se encarga del cuidado del paciente antes y después de la intervención. La decisión final sobre la indicación quirúrgica y el tipo de abordaje recaen en el cirujano especialista.

La función del pediatra de Atención Primaria es crucial para un adecuado proceso de derivación al especialista y cuidado global del paciente. Esta función radica en la identificación temprana de afecciones que podrían beneficiarse de un tratamiento quirúrgico. Esto implica una evaluación exhaustiva de los síntomas del paciente, la historia clínica y la realización de pruebas diagnósticas preliminares. Basándose en esta evaluación, el pediatra puede determinar si el paciente es un candidato quirúrgico y, en tal caso, referirlo al cirujano especialista correspondiente. Además, el pediatra de Atención Primaria desempeña un papel fundamental en la coordinación del cuidado del paciente antes y después de la cirugía, garantizando una comunicación fluida entre todos los profesionales de la salud involucrados y proporcionando apoyo continuo al paciente y su familia. Aunque la decisión final sobre el tipo de abordaje quirúrgico, tradicional o mínimamente invasivo, recae en el cirujano, la colaboración estrecha entre el pediatra de Atención Primaria y el equipo quirúrgico puede mejorar significativamente los resultados clínicos y la experiencia del paciente en general.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

1.** Álvarez-Zapico JA. Estado actual e indicaciones de la cirugía mínimamente invasiva en Pediatría. Servicio de Cirugía Pediátrica. Hospital Central de Asturias. Bol Pediatr. 2001; 41: 190-4. Disponible en: https://www.sccalp.org/documents/0000/0830/BolPediatr2001_41_190-194.pdf.

2. Esposito C, Hollands C, Lima M, Settimi A, Valla JS. Videochirurgia pediatrica: Principi di tecnica in laparoscopia, toracoscopia e retroperitoneoscopia pediatrica. Springer-Verlag. Italia. 2010. Disponible en: https://doi.org/10.1007/978-88-470-1797-9.

3. Yang X, Cheng Y, Cheng N, Gong J, Bai L, Zhao L, et al. Gases for establishing pneumoperitoneum during laparoscopic abdominal surgery. Cochrane Database Syst Rev. 2022; 3: CD009569. Disponible en: https://doi.org/10.1002%2F14651858.CD009569.pub4.

4. McHoney M, Kiely EM, Mushtaq I. Color Atlas of Pediatric Anatomy, Laparoscopy, and Thoracoscopy. Springer Verlag Berlin. Heidelberg. 2017. Disponible en: https://doi.org/10.1007/978-3-662-53085-6.

5. Esposito C, Settimi A, Del Conte F, Cerulo M, Coppola V, Farina A, et al. Image-Guided Pediatric Surgery Using Indocyanine Green (ICG) Fluorescence in Laparoscopic and Robotic Surgery. Front Pediatr. 2020: 8: 314. Disponible en: https://doi.org/10.3389/fped.2020.00314.

6. Fernández-Bautista B, Mata DP, Parente A, Pérez-Caballero R, De Agustín JC. First Experience with Fluorescence in Pediatric Laparoscopy. European J Pediatr Surg Rep. 2019: 7: e43-e46. Disponible en: https://doi.org/10.1055/s-0039-1692191.

7. Cundy TP, Shetty K, Clark J, Chang TP, Sriskandarajah K, Gattas NE, et al. The first decade of robotic surgery in children. J Pediatr Surg. 2013; 48: 858-65. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.jpedsurg.2013.01.031.

8.*** Esposito C, Becmeur F, Steyaert H, Szavay P. ESPES manual of pediatric minimally invasive surgery. Springer Nature. Switzerland. 2019. Disponible en: https://dx.doi.org/10.1007/978-3-030-00964-9.

9. Rothenberg SS, Shipman K, Yoder S. Experience with modified single-port laparoscopic procedures in children. J Laparoendosc Adv Surg Tech A. 2009; 19: 695-8. Disponible en: https://doi.org/10.1089/lap.2009.0148.

10. Parente A, Angulo JM, Romero RM, Rivas S, Laín A, Fanjul M. Resultados a medio plazo del tratamiento endourológico retrógrado con balón de la estenosis pieloureteral en niños menores de 1 año. Actas Urol Esp. 2009; 33: 422-8.

Bibliografía recomendada

– Álvarez-Zapico JA. Estado actual e indicaciones de la cirugía mínimamente invasiva en Pediatría. Servicio de Cirugía Pediátrica. Hospital Central de Asturias. Bol Pediatr. 2001; 41: 190-4. Disponible en: https://www.sccalp.org/documents/0000/0830/BolPediatr2001_41_190-194.pdf.

Artículo publicado en el año 2001 que recogió, al igual que este capítulo, las indicaciones de cirugía mínimamente invasiva en Pediatría en aquel momento. Brinda a los lectores una perspectiva sobre la progresión de este abordaje en el campo de la cirugía infantil.

– Esposito C, Becmeur F, Steyaert H, Szavay P. ESPES manual of pediatric minimally invasive surgery. Springer Nature. Switzerland. 2019. Disponible en: https://dx.doi.org/10.1007/978-3-030-00964-9.

Amplía los conocimientos de los lectores sobre todos los aspectos clave de la cirugía mínimamente invasiva pediátrica. Describe sus posibles complicaciones y las mejores formas de abordarlas. Está escrito bajo el patrocinio de la European Society of Paediatric Endoscopic Surgeons (ESPES).

 

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Con el fonendo en la mochila

José Antonio Soler Simón

Con el fonendo en la mochila

 

En la era de la globalización, con la facilidad para viajar a otros países, conocer nuevas culturas y distintas situaciones socio-sanitarias, nace esta sección con el objetivo de dar a conocer las experiencias de residentes de Pediatría, que han salido del país para ampliar sus conocimientos médicos en un contexto diferente al nuestro. Una herramienta de ayuda para todos aquellos que se planteen realizar algo similar.

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 406.e6 – 406.e7

 


Información del rotante

• Nombre: José Antonio Soler Simón.

• Email:

• Hospital de Origen: Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid.

• Año de residencia en el que se realizó la rotación externa: R4.

• Duración de la rotación externa: 1 mes.

Cuestionario

1. ¿Dónde has realizado tu rotación? ¿Por qué elegiste ese hospital?

Durante el mes de enero de 2024 estuve en Kolkata/Calcuta (India) en el Institute for Indian Mother and Child (IIMC). Se trata de una organización no gubernamental (ONG) local que trabaja desde hace más de 30 años por la salud materno-infantil de las áreas rurales del sur del Estado de Bengala Occidental (Kolkata y el delta del río Ganges), donde el analfabetismo ronda el 75 % de la población, y el 20 % vive por debajo del umbral de la pobreza. Es por ello que los problemas básicos de salud (infecciones, deshidratación, desnutrición, etc.) tienen una alta prevalencia. Yo conocía de antemano el proyecto y creo que la labor que desempeñan (sanitaria, educativa, económica y social), enmarcada desde el concepto de Salud Global, es encomiable y muy enriquecedora, y está transformando dichas áreas rurales. Por este motivo, quería aprender de ellos, no solo el manejo básico de patología frecuente en situaciones de falta de recursos, sino también entender cómo funcionan los distintos elementos que influyen en el desarrollo de una población en condiciones desfavorecedoras.

2. ¿Cómo conseguiste la rotación? ¿Qué documentos o trámites tuviste que realizar?

Antes de intentar llevar a cabo esta experiencia durante la residencia, tienes que confirmar que desde la comisión de docencia de tu hospital se va a aprobar la rotación (detallo los objetivos docentes más adelante).

Una vez asegures la factibilidad, debes contactar con el Dr. Sujit Brahmochary (director de la ONG y organizador de los voluntarios internacionales), enviando un correo electrónico iimc.mission@gmail.com e indicando, en inglés, tu situación profesional (MIR o adjunto, y especialidad) y tu interés en colaborar en su proyecto. De forma habitual, la primera vez en terreno con ellos suele ser de un mes, por el fuerte shock cultural que algunos voluntarios han experimentado. Una vez hayas contactado con ellos y hayas acordado en qué mes hay disponibilidad para ir (ellos recomiendan evitar los meses de verano por la gran afluencia de voluntarios), el segundo paso es contactar con el equipo que opera desde España (Amigos del IIMC España, iimc_spain@hotmail.com), indicando que has contactado con el Dr. Sujit Brahmochary y el mes que hayas acordado con él. Así se gestiona tu plaza como voluntario español. En tercer lugar, tienes que confirmar con tu hospital (habitualmente, la comisión de docencia) la aprobación de la rotación con sus objetivos docentes.

Para ir a India se necesita visado. Una vez confirmas tu estancia allí, el IIMC te envía un documento donde se explica todo lo relacionado con la estancia, entre otras cosas, el trámite del visado (tipo de visado, validez, etc.). Es importante saber que, si obtienes un visado de 30 días, debes estar atento y salir del país antes de la fecha de caducidad, que se estampa en el pasaporte cuando entras (¡cuidado con los meses que tienen 31 días!). Lo mejor es coger un visado de 2-3 meses, entre otras cosas, porque la organización recomienda llegar unos días antes (del 28 al 30/31 del mes previo) para ir adaptándote y que puedas conocer la dinámica de trabajo.

3. Una vez iniciada la actividad asistencial, ¿cuál fue tu grado de participación?

Al tratarse de una ONG local, no dependen de la presencia de voluntarios internacionales para funcionar, lo que asegura su estabilidad. Sin embargo, la implicación de estos en los distintos proyectos alivia mucho el trabajo de los voluntarios locales. Todos los días hay una clínica rural que debe ser atendida (cada día se va a una distinta). En ellas, se lleva a cabo actividad sanitaria básica: cura de heridas e infecciones cutáneas, administración de vacunas, toma de tensión arterial, realización e interpretación de ECG, etc. Hay un equipo de ginecología, medicina general o pediatría con los que puedes estar y ver cómo trabajan. Hay que tener en cuenta las diferencias culturales e idiomáticas (la población que no ha estudiado inglés habla bengalí). La primera semana recibes clases de bengalí básico para poder comunicarte con los pacientes y el resto de voluntarios locales.

Es importante tener en mente que la forma de trabajar en el IIMC difiere de otros centros u organizaciones, en el sentido de que es mejor no ir con las expectativas altas. Hay que tener en mente que vas por el proyecto y por la población que este atiende y, en muchas ocasiones, esto implica adaptarse y dejar a un lado la condición de “médico” para enrolarte en otros papeles. Si tienes capacidad de adaptación, tu experiencia será satisfactoria.

4. ¿Se fijaron unos objetivos docentes preestablecidos antes de tu llegada? ¿Se realizó una evaluación de tu labor al final del mismo?

En mi caso, alegué, como objetivos docentes, que iba a trabajar con paciente pediátrico con patología infecciosa prevalente y en situación de desnutrición/deshidratación importante, así como realizar tareas propias de Salud Pública (como campañas de vacunación, de higiene, etc.). Con esta premisa, el primer día tuve una reunión con el Dr. Sujit (obligatoria para todos los voluntarios) en la que perfilamos los objetivos de mi estancia. De esta forma, acordamos que me centraría, en la medida de lo posible, en la revisión del paciente pediátrico en las distintas clínicas, y en la participación más específica en programas como el de vacunación infantil o nutrición intensiva.

En cuanto a evaluaciones del proceso, todas las semanas hay una reunión con el Dr. Sujit con todos los voluntarios, en la que se da feed-back de la situación en los distintos ámbitos de la ONG para optimizar y mejorar los puntos débiles. Al final de la estancia, tiene lugar una última reunión personal con él a modo de evaluación/feedback final. Además, en todo momento, sientes la confianza para comentar tus ideas o dudas con respecto a la forma de trabajar o de desarrollar los distintos programas y proyectos.

5. Resume brevemente los conocimientos/habilidades adquiridas:

Mi estancia en el IIMC me ha permitido aprender el manejo de patología nutricional e infecciosa prevalente en niños, desde el punto de vista de la carencia o escasez de los recursos con los que contamos en nuestros hospitales y centros de salud. Además, he podido comprobar la importancia de las campañas de educación sanitaria y su impacto positivo a medio y largo plazo. Sin embargo, quizá lo más valioso que he aprendido es que nunca hay que subestimar el conocimiento local: cuando trabajas con personas de culturas tan distintas, lo óptimo es observar y entender por qué las cosas se hacen de la manera en que se hacen, aunque en nuestra forma de pensar haya una forma “mejor” de llevarlas a cabo. Es observando, preguntando y cambiando la forma de mirar como más se aprende y se comprende.

6. ¿Cambiarías algo relacionado con tu rotación? En caso afirmativo, ¿qué cambiarías?

Sinceramente, lo único que cambiaría es la duración de la estancia, porque en un mes uno comienza a entender el funcionamiento interno de toda la organización, y (como sucede, en general, con las rotaciones de esta duración) sobreviene la sensación de que “se queda corto”. Por otro lado, hablo desde la experiencia de haber estado en dos ocasiones, y coincido también en que un mes puede ser suficiente si uno sufre un shock cultural importante (hay voluntarios que no consiguen adaptarse bien a la forma sencilla de vivir que se tiene: se vive en una Guest House que cuenta con lo básico, sin grandes lujos). Por lo demás, creo que me adapté bien a la forma de trabajar, no cambiaría nada.

7. Puntúa del 1 al 10 (equivaliendo 1 a una puntuación muy mala y 10 a una puntuación muy buena:

• Enseñanza: 9

• Supervisión: 8

• Grado de aprendizaje: 10

• Puntuación global: 10

8. ¿Esta rotación ha cambiado tu práctica médica? ¿Ves posible aplicar dichos conocimientos de regreso en tu hospital o en tu futura práctica profesional?

Desde luego. Siento que vuelvo valorando de forma muy distinta el uso de los recursos y las posibilidades con las que contamos, y creo que me ha ayudado a relativizar y a comprender mejor las distintas necesidades que una familia puede tener cuando acuden a un servicio sanitario (y que van más allá del proceso, agudo o crónico, que refieren como motivo de consulta). Creo que lo aprendido y lo sentido es aplicable en el día a día.

9. ¿Pudiste implicarte en alguna actividad más allá de la asistencia (docencia, sesiones clínicas, investigación, etc.)? En caso afirmativo, ¿puedes explicarnos qué tipo de actividad?

Además del proyecto sanitario, se puede participar de forma activa en los proyectos educativo, económico y social. En el día a día, te organizas con el resto de voluntarios para atender las necesidades que vayan surgiendo, como dar clases de educación sanitaria básica, visitar los colegios o los programas de microcrédito, conocer el funcionamiento del Women Peace Council (grupos de mujeres que viven en áreas rurales remotas, que representan al IIMC y que trabajan en su zona para evitar desigualdades y promover su propio empoderamiento y desarrollo), participar en campañas de vacunación, cribado o desparasitación, etc. Sin duda, todo aquello en lo que te quieras involucrar, vas a poder hacerlo sin problema, y resulta muy positivo tener voluntarios con ganas de trabajar, de aprender y de aportar.

 

 

PEDIATRÍA PÚBLICA Y PRIVADA: NI BUENOS NI MALOS

L. Ortiz González
Editorial


L. Ortiz González

Pediatra. Profesor de Dermatología. Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UEx. Badajoz

 

«No conviene seguir dando la espalda a una realidad evidente, la existencia de la pediatría privada en España. Debemos reivindicar su carácter científico y tecnológico y honestidad, con el debido respeto a las personas e instituciones que trabajan en ella, con el único fin de proporcionar a los niños la mejor asistencia, pública y/o privada, y el mayor grado de confort en sus vidas«

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 352 – 353

 


PEDIATRÍA PÚBLICA Y PRIVADA: NI BUENOS NI MALOS

Desde el punto de vista profesional, resulta difícil hacer distinción entre la pediatría pública y la privada, igual que hablar de buenos y malos.

Habitualmente, leemos noticias u oímos comentarios referentes a las diferencias entre ambas, bien por el interés de los padres a la hora de elegir para sus hijos entre una u otra, en caso de algunos colectivos, o bien por la conveniencia o no de complementar a la primera con la segunda.

El acceso a la medicina privada se realiza mediante la contratación de un seguro privado de salud que ofrece una cartera de profesionales, centros asistenciales y servicios, en algunas modalidades de seguro con un reembolso parcial o total de los honorarios, o mediante el abono directo de los mismos al profesional o al centro médico. Esto permite al usuario elegir al profesional que le atiende, escoger uno u otro centro sanitario cuando los precisa, y la contraprestación que recibe es una atención profesional y personalizada, que puede y debe garantizar la atención integral de la salud del paciente.

La medicina privada y, en concreto, la pediátrica, permite la atención global del paciente, desde las estrategias preventivas, el control de salud, las inmunizaciones, la demanda de asistencia espontánea, la atención urgente, el uso de técnicas diagnósticas y, cuando es necesario, la derivación a centros sanitarios para técnicas diagnósticas más complejas, o por necesidades de hospitalización o cirugía, exactamente igual como el que puede y debe ofrecer el sistema público.

Lo que marca la diferencia sustancial, entre la pediatría privada y la pública, es la gestión económica y quien asume el coste de la asistencia. En la asistencia privada, el profesional o el centro sanitario es el que se gestiona, y el usuario, directamente o a través de las aseguradoras, quien asume el coste de la asistencia. En la medicina pública, la gestión corresponde a las distintas entidades de gestión sanitaria y a los centros sanitarios públicos, el coste va a cargo de las administraciones, y los usuarios participan mediante sus aportaciones, durante su vida laboral, aplicadas como retención a sus empresas y a sus nóminas, con proporcionalidad a sus retribuciones.

A menudo, se esgrimen diferencias con un ardid competitivo, en términos de mercado por parte de las aseguradoras, y de modelo de gestión de forma partidista por las diferentes opciones políticas y agentes sociales.

El problema viene cuando nosotros mismos, los pediatras y las instituciones públicas para las que trabajamos, tendemos y tienden a marcar diferencias basadas en consideraciones espurias que únicamente contribuyen a estigmatizar el sistema asistencial privado.

Tuvimos ocasión de comprobarlo durante la pandemia de la COVID-19, donde el interés de los gobiernos central y autonómicos por la vacunación con carácter prioritario para personal sanitario excluía a los pediatras que no trabajaban en el sector público. Fueron los colegios profesionales de médicos los que, a través de sus vocalías de médicos de ejercicio libre, alzaron la voz y reivindicaron un derecho fundamental en términos de equidad, con cuya colaboración se llevó a cabo la correspondiente inmunización de todo el personal sanitario de los centros sanitarios pediátricos privados del país.

Como toda actividad laboral, el pediatra privado trabaja, con las mismas consideraciones éticas y morales que el público, con el objetivo de ofrecer una asistencia sanitaria de calidad, ser competitivo, fidelizar al usuario y realizar su profesión con éxito. Es el que, para ser productivo, no solo tiene que ser un buen profesional, sino demostrarlo cada día para seguir siendo “el elegido” por sus pacientes y poder hacer frente a las obligaciones financieras contraídas para la puesta en marcha de sus instalaciones y la adquisición de la tecnología necesaria para el desarrollo de su actividad asistencial, además de intentar continuar con su “modus vivendi”, como cualquier otro trabajador.

El profesional sanitario y, en concreto, el pediatra, que inicia o mantiene su actividad asistencial, deberá elegir entre un modelo u otro, o ambos, todos ellos igual de honestos y respetables. También, deberá conocer las particularidades de los mismos para poder optar entre ellos de la forma más documentada y veraz posible.

En algunas zonas en las que el sector privado se encuentra más atomizado, tiende a considerarse que lo único válido es lo público, y que aquel informe o documento procedente de la medicina privada tiene menor valor administrativo y cualificación técnica, por aquella tendencia a considerar que la toma de decisiones pueda estar alentada por el beneficio en lugar de por lo correcto, sensato, responsable y adecuado. Esto viene derivado de aquella vieja y equívoca consideración de que la investigación, la innovación tecnológica, la actualización científica y la formación continuada son exclusivos de aquellos que trabajan en el sector público.

Cabe mencionar que la sanidad privada es clave en la investigación. Ha crecido paulatinamente el número de centros que realizan actividad investigadora, llegando a alcanzar el 50 % de los ensayos clínicos que se realizan en nuestro país, con excelentes resultados en cuanto a la ejecución y gestión de la investigación clínica(1).

En el área de la calidad asistencial, el mayor número de las acreditaciones concedidas por las diferentes entidades de certificación de excelencia corresponden a centros sanitarios privados(1).

El sector privado también se sitúa a la vanguardia de la tecnología. Uno de sus valores es su apuesta por la adquisición de tecnología de última generación. Prueba de ello, hay que señalar que el sector privado cuenta con el 49 % de los equipos de litotricia y el 48 % de los de resonancia magnética (RM) de nuestro país, de los que también hacen uso nuestros pacientes pediátricos(1).

La calidad de la asistencia pediátrica, pública o privada, solo depende de los profesionales que la ejecutan, de su implicación, motivación, compromiso, autoexigencia y su participación en actividades de formación continuada. No debemos emitir juicios de valor de forma generalizada.

Las consultas privadas de pediatría o centros sanitarios pediátricos, regentados por uno o varios pediatras, ya no son aquellos consultorios primitivos que contaban con el fonendo, el otoscopio, el depresor lingual y, como mucho, la tira reactiva de orina. Muchos de ellos disponen de una tecnología muy avanzada, mediante la utilización de test de diagnóstico rápido, determinación analítica de reactantes de fase aguda, ecografía clínica, autorrefractometría, timpanometría, audiometría, otoemisiones acústicas o espirometría, entre otras, todo ello en el contexto de la atención “point of care”, con un extraordinario poder de resolución y un alto grado de satisfacción para el paciente y sus familiares(2).

A pesar de todos estos avances, estamos asistiendo a una continua pérdida de derechos de los pediatras privados a favor de las aseguradoras y la oferta de pólizas cada vez más baratas a costa de los paupérrimos honorarios de los profesionales. Los pediatras que ejercen su actividad asistencial privada se quejan de que sus tarifas llevan 25 años congeladas(3).

Las reivindicaciones de los afectados por esta flagrante situación de precariedad laboral tienen escasa trascendencia en la opinión pública. ¿Podría ser porque hablar de medicina privada en pediatría no esté bien visto? ¿O porque tengamos relativo pudor a hablar o interesarnos por ello? ¿O por otras cuestiones que convendría conocer e investigar? Como consecuencia de todo ello, no hay formación específica en medicina privada (consejos, directrices, representación en diferentes foros). Los pediatras privados que inician su actividad están desorientados en un mundo desconocido, donde muy frecuentemente sus compañeros pasan a ser considerados sus propios competidores. Esta falta de recursos y formación en la gestión de la actividad privada de la pediatría conduce a una situación de vulnerabilidad y condición de inferioridad en la negociación de baremos con las aseguradoras, los grandes grupos hospitalarios y los diferentes proveedores de material y tecnología necesarios para su actividad ordinaria.

El empleo privado de médicos especialistas en España se situó en torno al 30 % del total en 2021, con un incremento desde 2018 del 7 %, frente a la caída del empleo público que fue del 1,7 %(4).

Es obvio que la medicina privada representa un elevado peso en el sector productivo español. El gasto sanitario en España históricamente ha representado aproximadamente el 9 % del Producto Interior Bruto (PIB), ascendiendo hasta el 10,7 % en 2020. En ese mismo año, el gasto sanitario público en 2020 representó un 73,3 % del gasto sanitario total, mientras que el 26,7 % correspondió al gasto sanitario privado, que continúa en crecimiento(1).

La sanidad privada también es un importante motor de la economía de nuestro país. Actúa como agente generador de empleo de alto valor, empleando en 2022 a cerca de 300.000 profesionales (23 % médicos, 25 % enfermeras y 52 % otros profesionales sanitarios y no sanitarios), de los cuales el 62 % trabaja en el ámbito extrahospitalario. Cataluña, Madrid y Andalucía concentran el 50 % de los profesionales sanitarios privados de nuestro país(1).

El sector privado ha ido ofreciendo cada año un número creciente de plazas de formación sanitaria especializada desde 2018 hasta 2023, donde se ha alcanzado el número máximo de 277 plazas, de las cuales 10 de ellas corresponden a nuestra especialidad de Pediatría y sus Áreas Específicas(1).

La sanidad privada participa activamente en el cuidado de la salud mental, concentrando el 70 % de los hospitales especializados en salud mental y tratamiento de toxicomanías, y el 49 % de los centros de salud mental sin internamiento. Más de la mitad de las unidades de psicología clínica y psiquiatría hospitalarias se encuentran en centros privados. En 2020, los ambulatorios de atención especializada privada concentraron el 82% de las consultas totales de psiquiatría, cuestión a considerar respecto a la recientemente creada especialidad de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, máxime cuando la salud mental de nuestros adolescentes ha empeorado en los últimos años(1,5).

En la actualidad, con datos actualizados a febrero de 2023, un total de 523.636 menores carecen de pediatra o cualquier otro médico asignado en la sanidad pública y esto es una realidad que tenemos que solucionar entre todos, al margen de las bondades y posibilidades de mejora de uno y otro modelo de asistencia pediátrica(6).

Por todo ello, no conviene seguir dando la espalda a una realidad evidente, la existencia de la pediatría privada en España. Debemos reivindicar su carácter científico y tecnológico y honestidad, con el debido respeto a las personas e instituciones que trabajan en ella, con el único fin de proporcionar a los niños la mejor asistencia, pública y/o privada, y el mayor grado de confort en sus vidas.

Bibliografía

1. Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS). Sanidad privada, aportando valor. Análisis de situación 2023. Madrid: IDIS. 2023. Disponible en: https://www.fundacionidis.com/folletos/idis_sanidad_privada_aportando_valor_2023_20230522.pdf.

2. De la Flor i Brú J, Marès Bermúdez J. Técnicas diagnósticas en la consulta de Pediatría de Atención Primaria: hacia un futuro de máxima resolución. Madrid: Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria. 2023.

3. Valdivieso C. Pediatras de la privada en Sevilla: “Hay niños a los que vemos en consultas por las que no cobramos nada”. Sevilla: Diario de Sevilla. Disponible en: https://www.diariodesevilla.es/sevilla/pediatra-sanidad-privada-consultas-gratis_0_1849015509.html.

4. Barber-Pérez P, González-López-Valcárcel B. Informe Oferta-necesidad de especialistas médicos 2021-2035. ECoSalud Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; 2022. p. 110-4.

5. Nota de prensa: El aumento de problemas de salud mental de los menores, a estudio en el 19º Congreso de AEPap. Disponible en: https://www.aepap.org/sites/default/files/noticia/archivos-adjuntos/np_salud_mental_y_adolescentes.pdf.

6. Martínez Collado M. Más de medio millón de menores no disponen de pediatra asignado en la sanidad pública. Madrid: Público. 2023. Disponible en: https://www.publico.es/sociedad/medio-millon-menores-no-disponen-pediatra-asignado-sanidad-publica.html.

 

 

Criptorquidia y patología escrotal

L. Luis Huertas
Temas de FC


A.L. Luis Huertas

Servicio de Cirugía Pediátrica. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid

X

Autor para correspondencia

analourdes.luis@salud.madrid.org

Resumen

Las alteraciones del descenso testicular y el escroto agudo constituyen las principales patologías benignas del testículo. Se manifiestan por alteraciones en la exploración escrotal, como: escroto vacío en el caso de la criptorquidia, y con dolor y signos inflamatorios de corta evolución, en las situaciones de escroto agudo. Además, la clasificación en función de la palpación o no del testículo, es determinante en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes con maldescenso testicular (MDT). El MDT es la malformación genital más frecuente en los varones, en la que se han demostrado factores genéticos, a veces, en asociación a otros síndromes, u otros, como la prematuridad o el bajo peso al nacer, influyentes en el descenso testicular. El tratamiento de elección es la orquidopexia, con el objetivo de posicionarlo en su localización normal y palpable en el escroto. Debe realizarse de forma precoz, preferiblemente al año de edad, para evitar defectos sobre la fertilidad o el desarrollo de cáncer testicular en el futuro. El escroto agudo, cuyas causas más frecuentes son: la torsión de hidátide testicular (Morgagni), la epididimitis y la torsión testicular, requieren una valoración precoz que descarte esta última situación. El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física. La ecografía-doppler, prueba complementaria de elección, se plantea siempre que no suponga un retraso en el diagnóstico de los pacientes con alta sospecha de torsión testicular. La exploración quirúrgica del testículo es el tratamiento indicado en la torsión testicular, asociado a orquidopexia si se confirma viabilidad testicular. La orqui-epididimitis y la mayoría de los casos de torsión de hidátide testicular se resuelven con tratamiento médico.

 

Abstract

Undescended testes (UDT) and acute scrotum comprise the main benign pathologies of the testicle. Empty scrotum and acute pain associated with scrotal swelling are the characteristic signs in scrotal examination, respectively. Furthermore, distinction between palpable and non-palpable testis is crucial in the management of patients with UDT. Cryptorchidism as the commonest male genital malformation, is under the influence of genetic factors, sometimes in association with other syndromic conditions, or others as low birth weight or prematurity, which affect the genesis and testicular descent in both transabdominal and inguinoscrotal phases. Orchidopexy is the treatment of choice that consists on the descent and fixation of the testicle in the scrotum, in its physiological and palpable location. It must be undergone within the first twelve months in order to avoid fertility damages and the development of testicular cancer in the future. Acute scrotum is mainly caused by Morgagni torsion, epididymitis and testicular torsion, situations that require an early assessment so as to rule out the latter situation. The diagnosis is based on clinical and physical examination. Doppler-ultrasound being the preferred imaging test, should never delay the early and accurate diagnosis in patients with a high suspicion of testicular torsion. Surgical exploration of the testis is the treatment of choice in patients with testicular torsion, associated with orchidopexy if testicular viability is confirmed. Epididymitis and most cases of testicular appendix torsion resolve with medical treatment.

 

Palabras clave: Maldescenso testicular; Escroto agudo; Escrotal; Torsión testicular; Pediátrico.

Key words: Undescended testis; Acute scrotum; Scrotal; Testicular torsion; Pediatric.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 354 – 370

 


OBJETIVOS

• Recordar los aspectos fundamentales del diagnóstico del maldescenso testicular (MDT) y del resto de la patología testicular-escrotal benigna. Identificación de signos de alarma para el pediatra de Atención Primaria.

• Actualización del algoritmo de actuación en los pacientes con MDT.

• Conocer las indicaciones de derivación y tratamiento en las patologías testiculares benignas.

• Exposición de las posibles complicaciones y secuelas de las situaciones de MDT y de la patología testicular benigna.

 

Criptorquidia y patología escrotal

Introducción

En este tema se abordan las patologías testiculares benignas más frecuentes, que comparten como dato común, alteraciones en la exploración escrotal. Para su mejor comprensión y basándose en su origen y curso clínico más habitual, las tratamos según la siguiente clasificación:

1. Criptorquidia o maldescenso testicular: alteraciones del desarrollo y descenso testicular, de origen malformativo.

2. Escroto agudo: alteraciones testiculares adquiridas de curso clínico agudo.

3. Otras patologías escrotales: de origen adquirido o malformativo y curso clínico variable.

Dada la importancia de las posibles repercusiones sobre la viabilidad del testículo en muchas de estas situaciones, el diagnóstico y seguimiento adecuados de los trastornos de descenso testicular o de otras patologías, como el varicocele, así como el reconocimiento de signos de alarma en los casos de escroto agudo, son esenciales y suponen el objetivo principal de este capítulo.

Trastornos del desarrollo y descenso testicular

El descenso testicular al escroto puede continuar en el periodo postnatal, hasta los 6 meses o el año de edad. El testículo no descendido es la malformación genital más frecuente en el varón recién nacido.

Aunque, en muchas ocasiones, se habla de forma generalizada de criptorquidia para referirse a la ausencia de testículo en el escroto o, incluso, de testículo no palpable, es preferible utilizar el término maldescenso testicular (MDT) o testículo no descendido. De este modo, se incluyen de forma más adecuada todas las alteraciones provocadas por un trastorno en el desarrollo y/o descenso testicular, que dan lugar tanto a exploraciones de testículo palpable como no palpable.

El descenso del testículo desde la cavidad abdominal puede completarse de forma espontánea durante los primeros meses de vida, durante los 6 meses en los nacidos a término (constatándose ausencia de descenso testicular en el 1 %, al año) y hasta el primer año en los recién nacidos (RN) prematuros. Así, los testículos no descendidos constituyen la malformación congénita genital más frecuente en el varón recién nacido, con prevalencias variables según la edad gestacional: 1-5 % en RN a término y 30-40 % en RN pretérminos.

Es bilateral en el 30 % de los pacientes. En estos casos de bilateralidad con testículos no palpables o en aquellos casos de MDT en los que se detecta algún otro signo sospechoso de alteración del desarrollo de la diferenciación sexual (hipospadias, escroto bífido, etc.), debe solicitarse valoración endocrinológica y estudio genético.

A pesar del descenso espontáneo, en muchos casos, es aconsejable el seguimiento clínico durante varios años durante la infancia, dada la posibilidad de “reascenso” testicular adquirido (40 %)(1,2).

Clasificación

Basada en la etiopatogenia del MDT, y en la exploración física en función de la localización del testículo y de si estamos ante una situación de testículos palpables o no palpables(3-5) (Fig. 1):

Figura1

Figura 1. Clasificación del testículo no descendido, en función de su patogenia y localización. Se indica la situación de testículo palpable o no palpable según la posición testicular. MDT: maldescenso testicular.

Maldescenso testicular congénito: el testículo se encuentra fuera de la bolsa escrotal, en cualquier punto a lo largo del trayecto normal de descenso. Pueden ser: palpables (80 %), cuando se sitúan externos al orificio inguinal interno; o no palpables (20 %), localizados profundos al orificio inguinal interno o a nivel intraabdominal.

En la exploración física, los testículos palpables pueden, en ocasiones, traccionarse hasta el escroto, pero “reascienden” inmediatamente, lo que les diferencia de los testículos retráctiles “en ascensor”.

Testículo ectópico: el testículo se encuentra fuera del escroto a nivel extra-abdominal, en una posición “aberrante”, diferente al trayecto normal de descenso. Se sitúa más frecuentemente en la región del anillo inguinal superficial o a nivel del pubis. Otras posibilidades, menos frecuentes, son: la región femoral o perineal. Habitualmente, son testículos palpables y no descienden espontáneamente, por lo que requieren tratamiento quirúrgico.

Testículo ausente, por dos mecanismos patogénicos posibles: 1) la agenesia testicular; o 2) la atrofia testicular secundaria a torsión testicular intrauterina, situación conocida como “testículo evanescente”(5).

Testículo retráctil, “en ascensor”: se produce por un reflejo cremastérico exagerado. Son siempre palpables en región inguinal o en puntos altos del escroto, y se descienden fácilmente a escroto con la tracción manual, permaneciendo en escroto durante un tiempo. Se considera una situación fisiológica, que no requiere tratamiento, ya que el testículo ha completado su descenso a su posición ­normal en el escroto. Sin embargo, deben seguirse en consulta con exploraciones periódicas, ya que hasta un tercio de los casos pueden tener un ascenso posterior.

Testículo no descendido adquirido: el testículo se encuentra en el escroto durante el primer año de vida, pero asciende posteriormente, debido a la falta de crecimiento del cordón espermático, que queda corto y retrae el testículo. Se puede considerar que son los verdaderos testículos retráctiles. Con frecuencia se detecta entre los 5-10 años de edad.

Patogenia y aspectos embriológicos(3,6-9)

En la etiopatogenia de la criptorquidia se describen como principales causas: factores genéticos, entre ellos los que afectan al cromosoma Y o al gen INSL-3, la prematuridad o el bajo peso al nacer.

Formación del testículo

La cresta gonadal indiferenciada se desarrolla hacia la gónada testicular a partir de la 6ª-7ª semana de gestación (SDG), influenciada por la acción del factor de transcripción SRY (sex-determining región Y) y, posteriormente, por otras moléculas (WT1, SF1, SOX9, FGF9), que provocan a su vez el desarrollo de las células de Sertoli y de Leydig del testículo. Las primeras, mediante la secreción de hormona antimulleriana (HAM), provocan la regresión de los conductos de Müller y ejercen una acción trófica para los espermatozoides. Por otra parte, las células de Leydig, mediante la liberación de testosterona, inducen el desarrollo de los conductos de Wolff (que darán lugar al conducto deferente y vesículas seminales) y a través de su metabolito dihidrotestosterona (DHT), el desarrollo de los genitales externos masculinos. Las células de Leydig, además liberan insulin-like factor 3 (INSL3), que produce el crecimiento del gubernaculum testis, que acompañará el descenso del testículo al escroto.

Descenso testicular al escroto

El testículo desciende desde el retroperitoneo hasta el escroto, en dos fases, que pueden finalizar de forma fisiológica hasta los 3-6 meses después del nacimiento:

1. Fase transabdominal: controlada por la hormona insulin-like 3 (INSL3), producida por las células de Leydig, y que estimula el crecimiento del gubernáculo para su posterior migración en dirección caudal. En esta fase, el testículo se desliza por la cavidad abdominal adosado al gubernáculum hasta situarse en el orificio inguinal interno, hacia la 15 SDG.

2. Fase inguinoescrotal, más compleja, e influenciada por la acción de los andrógenos, en la que el gubernaculum debe crecer y migrar 4-5 cm desde la región inguinal hasta el escroto, y guía así el desplazamiento del testículo desde la entrada en el canal inguinal hasta el escroto. Esta es la etapa habitualmente afectada en los casos de MDT, lo que explica que la localización más frecuente de los testículos no descendidos sea la región inguinal. Finaliza en torno a la 35 SDG, pudiendo prolongarse hasta los primeros meses de vida postnatal, ayudado por la elevación transitoria de gonadotropinas en los primeros 6 meses tras el nacimiento, que provoca una estimulación de las células de Leydig y, con ello, un incremento de los niveles de testosterona.

Causas genéticas

Alteraciones cromosómicas que afecten al cromosoma Y: síndrome de Klinefelter u otras alteraciones estructurales de dicho cromosoma Y.

Síndromes de base genética con afectación de otros cromosomas: síndrome de Noonan, síndrome de Prader-Willi (alteración en el cromosoma 15) o síndrome de Wiedemann-Beckwith (alteraciones en el cromosoma 11).

Alteraciones en la secreción de HAM secundarias a disfunciones en la activación del factor transcripcional SRY, y de otros como: WT1, SF1, SOX9, FGF9 y DAX1. Producen anomalías en la diferenciación de los genitales internos, en la secreción de testosterona y en su transformación a dihidrotestosterona, con afectación del desarrollo de los genitales externos y del descenso testicular.

Mutaciones en el gen INSL-3 (“insulin-like factor 3”) y en su receptor LGR8, involucrados en la masculinización del gubernaculum testis.

Prematuridad

La prematuridad o el bajo peso al nacer, influyen en la aparición de criptorquidia. La prematuridad constituye una situación favorecedora del MDT, debido al descenso del testículo durante el tercer trimestre de gestación, con posibilidad de completarse durante los primeros 3-6 meses tras el nacimiento.

Factores ambientales

Se debe investigar sobre exposición a factores maternos como: hipertensión, tabaco o consumo de analgésicos durante el embarazo. Así mismo, el contacto con sustancias químicas como: pesticidas, filatos y talatos (constituyentes en algunos plásticos), con propiedades estrogénicas, podrían afectar el descenso testicular al actuar como disruptores endocrinos, interfiriendo en la síntesis o acción de los andrógenos.

Atrofia testicular

Por accidente isquémico durante la gestación: torsión intraútero.

Diagnóstico

El diagnóstico del MDT se basa en los datos clínicos y en la exploración física, que se complementa con la ecografía en los casos de testículos no palpables, o en aquellos en los que se sospechen alteraciones de la diferenciación sexual.

Anamnesis

Antecedentes familiares y/o personales de criptorquidia u otras alteraciones del desarrollo genital masculino. Antecedentes obstétricos: edad gestacional, peso al nacimiento, ingesta o contacto con fármacos anti-androgénicos durante la gestación. Preguntar sobre el momento en que se apreció el MDT; así como, si se constató el testículo en el escroto en alguna ocasión o si la alteración se refiere como unilateral o bilateral.

Exploración física

Se debe realizar la exploración en un ambiente cálido y tranquilo. El paciente debe estar en decúbito supino con las piernas flexionadas y en abducción. En caso de duda, se puede explorar en posición de “cuclillas” o con el paciente sentado con las piernas cruzadas (exploración de Taylor). La exploración inguinoescrotal se realiza mediante palpación bimanual en busca de la localización del testículo. Se colocan los dedos a nivel del orificio inguinal interno, y se deslizan a lo largo del canal inguinal hasta el escroto. Debe valorarse: si el testículo es palpable o no palpable y, en el primer caso, su localización, así como el tamaño, consistencia y movilidad. También, si la afectación es unilateral o bilateral. En la inspección del escroto, valorar la morfología del escroto: asimetría o hipoplasia escrotal. En los casos unilaterales, la constatación de un aumento del tamaño escrotal en el lado donde el testículo es palpable, debe hacer sospechar una hipertrofia escrotal compensatoria y el antecedente de atrofia testicular intraútero como causa del testículo no palpable en el lado contralateral.

Se debe descartar la presencia de otras alteraciones del desarrollo genital masculino (hipospadias, alteraciones escrotales, implantación peneana, etc.), que pudieran sugerir la existencia de alteraciones de la diferenciación sexual(3,7).

Estudio hormonal y genético

Ante la presencia de criptorquidia bilateral, alteraciones en genitales externos o testículos no palpables y sospecha de testículo intraabdominal, se debe completar el diagnóstico con la solicitud de cariotipo y pruebas de función hormonal (gonadotropinas, testosterona y sus metabolitos, inhibina y HAM), que serán valoradas durante el seguimiento por los especialistas en Endocrinología(4).

Pruebas de imagen

En el caso de los testículos palpables, el diagnóstico de MDT es clínico y no es necesaria ninguna prueba diagnóstica complementaria. Se reserva la indicación de la ecografía abdominal y de la región inguinal para los casos de testículos no palpables. Esta detecta la existencia de los testículos de localización inguinoescrotal en la mayoría de los casos, con sensibilidad y especificidad cercanas al 100 %. Sin embargo, en los pacientes con testículos intraabdominales, la sensibilidad y especificidad descienden al 50 % y 75 %, respectivamente, por lo que la no detección ecográfica de testículo no descarta la existencia de testículo intraabdominal(4). En cualquier caso, aunque la ecografía puede ayudar en la elección de la vía de abordaje (se puede optar por iniciar la exploración quirúrgica por vía inguinal en los casos en los que se detecte ecográficamente el testículo en el canal inguinal), esta no es imprescindible en los pacientes con testículo no palpable, ya que en estos siempre va a estar indicada la exploración quirúrgica y orquidopexia, en los casos de que se confirme la existencia de testículo viable.

Se recomienda la realización de ecografía abdominal en aquellos pacientes con criptorquidia en los que se sospechen alteraciones del desarrollo sexual, en la búsqueda de testículos intraabdominales, malformaciones de genitales internos o, incluso, la presencia de tumoraciones abdominales de carácter secretor hormonal, causantes de alteraciones del desarrollo sexual. En caso de duda, deberá completarse el estudio radiológico mediante la realización de RM abdominopélvica para confirmar o descartar dichas anomalías.

En los casos en los que la ecografía no pueda confirmar la presencia de testículo y se sospeche la existencia de criptorquidia intraabdominal, está indicada la exploración laparoscópica abdominal en busca de un testículo intraabdominal o, incluso, de atrofia o agenesia testicular(3-5,8,9).

Tratamiento(3-7,9,10)

La edad y la distinción entre testículos palpables y no palpables son los aspectos fundamentales a considerar en el tratamiento del MDT. Ante el diagnóstico de MDT, el tratamiento de elección es la realización de una orquidopexia precoz: descenso y fijación testicular al escroto, preferiblemente antes del año de edad.

El objetivo del tratamiento de los testículos no descendidos es la colocación del testículo en su posición escrotal normal, permitiendo su crecimiento a la temperatura óptima (33ºC) para el correcto desarrollo y diferenciación de las células madre gonadales, minimizando así el riesgo de aparición de secuelas y complicaciones relacionadas con la infertilidad o el cáncer testicular en el futuro. Así mismo, el normal posicionamiento del testículo en el escroto, permite la exploración del mismo y la detección precoz de situaciones de escroto agudo o la presencia de tumoraciones testiculares.

El tratamiento indicado en los pacientes con MDT es quirúrgico. El objetivo es la localización del testículo y su descenso y fijación en el escroto (orquidopexia), o bien, la extirpación de restos testiculares en los casos de atrofia testicular.

Los aspectos fundamentales a tener en cuenta son: la edad indicada para la intervención quirúrgica, la distinción entre testes palpables y no palpables en cuanto a la elección de las técnicas quirúrgicas a realizar, y el seguimiento de los testículos retráctiles (“en ascensor”), hasta poder descartar definitivamente un ascenso testicular adquirido, que requiera tratamiento quirúrgico.

Edad(4,9,11)

El tratamiento quirúrgico debe realizarse en torno al año de edad, a partir de los 6 meses y no antes, por la posibilidad de descenso espontáneo hasta ese momento. Se recomienda la realización de una orquidopexia precoz: hasta los 12 meses o, como muy tarde, los 18 meses de edad, que es el tiempo límite considerado para la recuperación (“catch up”) de una fertilidad potencialmente dañada por los cambios en las células germinales testiculares y la depleción de las células de Leydig, anteriormente descritos. Esta indicación está especialmente establecida en los casos de criptorquidia bilateral, en los testículos no palpables, o en aquellos palpables en los que el testículo se encuentra a un nivel “alto” en la región inguinal proximal, a nivel del orificio inguinal interno. Este consenso, en cuanto a la indicación de la orquidopexia precoz, se basa en los resultados publicados en pacientes con MDT, operados al año de edad, en los que se ha demostrado un mayor crecimiento del volumen testicular y mejores índices de espermiogénesis en estudios histológicos testiculares. También, estudios hormonales han revelado mayores niveles de inhibina B e inferiores de FSH, en pacientes operados antes de los 2 años de edad, en comparación con los que lo hicieron a edades posteriores.

Testículos palpables

La técnica de elección consiste en la orquiolisis y funiculolisis (sección del gubernaculum testis y disección del músculo cremáster y de los elementos del cordón espermático), descenso del testículo al escroto y fijación al mismo: procedimiento conocido como orquidopexia(5). El objetivo de la orquidofuniculolisis es la liberación del testículo de sus fijaciones al pubis, la localización de un conducto peritoneo vaginal persistente (cpvp) para su ligadura y sección, si existe, así como la elongación del cordón espermático para facilitar el descenso testicular. Este primer paso permite el descenso testicular para la posterior orquidopexia.

Este procedimiento quirúrgico puede realizarse, tanto por vía inguinal como por vía escrotal (técnica de Bianchi); reservándose este último abordaje para los testículos localizados caudalmente al orificio inguinal externo, próximos al escroto.

En los pacientes con criptorquidia bilateral, puede considerarse el procedimiento escalonado en dos tiempos separados para cada lado, sobre todo en aquellos en los que los testículos están localizados a un nivel alto en el canal inguinal, y se prevé un procedimiento más complejo, con mayor riesgo de complicaciones perioperatorias en cuanto a sangrado o lesión de los tejidos del cordón espermático o del propio testículo. También, en aquellas situaciones en las que el testículo presenta una localización alta y/o tiene un cordón espermático corto, es necesario realizar la orquidopexia en dos tiempos: dejando en un primer momento el testículo en algún punto del canal inguinal, para su posterior descenso meses después, al escroto, si es posible.

La orquidopexia no requiere tratamiento antibiótico profiláctico y, habitualmente, se lleva a cabo como un procedimiento de cirugía mayor ambulatoria, en ausencia de antecedentes o datos clínicos que obliguen al ingreso hospitalario.

Los puntos “clave” de la técnica de orquidopexia por vía inguinal, se describen a continuación (Fig. 2):

Figura

Figura 2. Orquidopexia, abordaje inguinal. A. Gubernaculum testis fijado a la región del pubis (punta de flecha). B, D. Conducto peritoneovaginal persistente-cpvp (asterisco) junto a los elementos del cordón espermático. En la figura D, el cpvp se ha abierto para su disección y ligadura en el momento de la funiculolisis. El epidídimo (e) se encuentra disociado del testículo. C. Orquiolisis y funiculolisis completada. Se muestra el pequeño tamaño de los elementos del cordón espermático (flecha), que se encuentran hipoplásicos. Disociación epidídimo-testicular (e). E. Orquidopexia mediante la fijación con sutura del testículo a la bolsa escrotal. Incisión inguinal realizada para la orquiolisis y funiculolisis en el paso previo (flecha). Fuente: propiedad de la autora.

• Incisión cutánea inguinal y entrada en el canal inguinal mediante su apertura, intentando localizar el nervio ilioinguinal, que discurre próximo al cordón espermático, para su preservación(*).

(*) En el caso de la técnica de Bianchi, los pasos anteriormente descritos se realizan mediante una única incisión escrotal. La elección del abordaje inguinal o escrotal, en los casos de testículos palpables distales al anillo inguinal externo, depende de la experiencia y preferencias del cirujano, al no existir indicaciones expresas de un abordaje u otro en estos casos, ya que los resultados y las complicaciones de la orquidopexia son comparables.

Orquiolisis: movilización del testículo mediante la sección del gubernaculum, y funiculolisis: disección del músculo cremáster y de los elementos del cordón espermático. Esto permite: 1) la localización de un cpvp si existe, para su sección y ligadura en su base, próximo al anillo inguinal interno; y 2) disminución de tensión en el cordón espermático para el descenso del testículo en dirección escrotal.

Este paso es el más delicado por el riesgo de daño de los vasos espermáticos o del conducto deferente durante la disección de los mismos.

En esta fase se debe realizar la inspección del testículo en relación a su localización exacta, tamaño, aspecto (disociación epidídimo-testicular, estado de los vasos espermáticos y del conducto deferente, o signos de atrofia). Asimismo, se realizará la extirpación de apéndices testiculares o del epidídimo, si se confirman.

• Incisión cutánea en el escroto y creación de bolsa escrotal a nivel sub-dartros, para el alojamiento del testículo.

• Sutura de ambas heridas: inguinal y escrotal.

Testículos no palpables

El objetivo del tratamiento es confirmar o descartar la existencia de testículo y su exploración en el caso de que este esté presente, para realizar la orquidopexia si está en buen estado o extirparlo en el caso de atrofia evidente.

En todos los casos es necesaria siempre, como primera medida, la exploración inguinoescrotal bajo anestesia, ya que esta puede permitir la palpación del testículo y su localización en el canal inguinal en pacientes en los que se diagnosticó de testículos no palpables durante la exploración en la consulta(12). En aquellas situaciones en las que se confirme la presencia de testículo en región inguinal o se palpe el cordón, se continúa la intervención quirúrgica por vía inguinal. Si, por el contrario, no es posible, se opta preferentemente por la exploración por vía laparoscópica para confirmar o descartar la presencia de testículo y/o elementos del cordón espermático en la cavidad abdominal o a la entrada del canal inguinal. Sería posible también, continuar la búsqueda del cordón y testículo no palpables por vía inguinal, mediante la disección hacia el peritoneo a través del anillo inguinal interno, procediendo al descenso testicular por vía inguinal, en el caso de encontrar el testículo, o a la exploración laparoscópica cuando no se localice por esta vía inguinal.

Exploración laparoscópica (Fig. 3)

Figura

Figura 3. Laparoscopia exploradora en pacientes con criptorquidia y testículos no palpables. A. Testículo intraabdominal. B. Imagen laparoscópica a nivel del anillo interno. Se observan los vasos espermáticos hipoplásicos con extremo “ciego” (flechas). El conducto deferente también se encuentra amputado a ese nivel (puntas de flecha). Fuente: propiedad de la autora.

Se considera la técnica de elección en el tratamiento de los testículos no palpables. La laparoscopia permite confirmar la presencia o ausencia de testículos intraabdominales y su aspecto (la no visualización ecográfica no descarta su presencia), los anillos inguinales, la persistencia del proceso vaginal, y el examen de los elementos del cordón espermático: conducto deferente y vasos espermáticos.

En la mayoría de los pacientes (80 %), este abordaje permite confirmar la entrada de los elementos del cordón espermático a través del anillo inguinal interno o la existencia de un testículo viable en la cavidad intraabdominal; siendo otras posibilidades menos frecuentes: la localización de testículo atrófico intraabdominal (10 %) o la “amputación” de los vasos espermáticos o del conducto deferente en el retroperitoneo, sin presencia de testículo (10 %).

En los pacientes en los que la exploración laparoscópica demuestre los elementos del cordón espermático entrando en el canal inguinal, se continuará la intervención por vía inguinal, para la búsqueda del testículo y su fijación a la bolsa escrotal si este es viable, o proceder a la extirpación de restos testiculares, si no lo es.

En aquellos casos en los que se objetive la presencia de testículo intraabdominal viable, se puede continuar el procedimiento de descenso y pexia testicular en el escroto, tanto por vía laparoscópica como por vía inguinal, según los hallazgos:

• En aquellas situaciones en las que el cordón espermático sea corto, con imposibilidad para el descenso del testículo al escroto, se indicará un procedimiento secuencial en dos tiempos, según la técnica de Stephens-Fowler. En un primer momento, se realiza la sección de los vasos espermáticos, dejando el aporte vascular del testículo a través de la arteria del conducto deferente; para en una segunda fase (meses después) en la que se prevé el desarrollo de vasos colaterales, proceder al descenso testicular hacia el escroto. El desarrollo de estos vasos colaterales elongados facilita la movilización y el descenso del testículo hasta el escroto, con una tasa de éxito aproximada del 85 %.

• En los casos poco frecuentes, en los que se observe un cordón espermático largo, se podrá realizar el descenso testicular al canal inguinal por vía laparoscópica en un solo tiempo, para completar la orquidopexia por vía inguinal.

• Por último, en los casos en los que se confirme la existencia de un testículo intraabdominal atrófico, se llevará a cabo la orquiectomía laparoscópica, con finalización del procedimiento en este punto.

Al igual que se ha comentado en el tratamiento de los testículos palpables, en el MDT con testículos no palpables bilaterales, y para cualquiera de las técnicas elegidas, se recomienda la orquidopexia en dos tiempos, retrasando el descenso testicular del segundo lado para dar tiempo a evaluar los resultados de la primera orquidopexia. De esta manera, en aquellas situaciones en las que se haya producido, durante la evolución, atrofia testicular del testículo descendido, existe la posibilidad de realizar una intervención quirúrgica menos agresiva en el lado contralateral, con menor disección del cordón espermático y menor riesgo de atrofia testicular. Incluso, es posible plantearse dejar el testículo en una localización palpable, más proximal al escroto, para minimizar los daños testiculares.

Consideraciones generales en el tratamiento quirúrgico del MDT(3-5,7,9)

• Es importante recordar que la biopsia testicular no es un procedimiento rutinario indicado durante las técnicas de orquidopexia, siendo recomendada solo en situaciones especiales, como en los casos de genitales ambiguos, alteraciones cromosómicas o como parte de otros estudios en pacientes con patologías endocrinológicas.

• Durante el periodo postoperatorio se debe evitar el esfuerzo físico y los deportes que provoquen microtraumatismos en la zona escrotal, durante aproximadamente un mes.

El seguimiento postoperatorio se realizará a intervalos variables (comenzando cada 3-6 meses durante el primer año), valorando la posición del testículo y su crecimiento en cada revisión, hasta la pubertad.

• Los cambios inflamatorios locales son frecuentes tras la orquidopexia, pudiendo aparecer en el escroto o incluso en la región inguinal. Otras complicaciones leves menos habituales son: infección, hematoma o dehiscencia de la herida quirúrgica. Otras complicaciones menos frecuentes son: el “reascenso” testicular, que requiere tratamiento quirúrgico, o la lesión del conducto deferente.

• La atrofia testicular es la complicación más severa del tratamiento quirúrgico, con tasas variables en función de la técnica: 2 % en la orquidopexia inguinal, 8 % en la técnica de Stephens-Fowler clásica en dos tiempos, o 28 % en esta última cuando se lleva a cabo en un solo tiempo. Se produce por daño de los vasos espermáticos o por cambios inflamatorios severos post­quirúrgicos sobre el cordón espermático o el parénquima testicular.

Tratamiento hormonal

Aunque no está indicado para inducir el descenso testicular(3,7,8,12,13), algunos autores defienden su indicación como tratamiento asociado a la orquidopexia, por la posibilidad de mejorar la fertilidad futura(14). Así, en las guías europeas de urología pediátrica(4), se contempla el tratamiento hormonal con GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas) en los pacientes con criptorquidia bilateral, según un nivel de evidencia 4, al no haberse podido demostrar resultados concluyentes al respecto. Por el contrario, se desestima el tratamiento con hCG (gonadotropina coriónica humana), por los efectos secundarios sobre la espermatogénesis al producir apoptosis en las células germinales, cambios inflamatorios y disminución del volumen testicular(3).

Testículos retráctiles y ascenso testicular adquirido

Los testículos retráctiles en ascensor son aquellos que ascienden fuera del escroto como consecuencia de la contracción fisiológica del músculo cremáster y, por lo tanto, no requieren tratamiento. Durante la exploración, se descienden fácilmente a escroto con la tracción manual, permaneciendo en posición escrotal durante la exploración física. Es muy importante diferenciarlos del maldescenso testicular congénito o de aquellos que reascienden con el tiempo por un acortamiento del cordón espermático (también llamados testículos retráctiles verdaderos), situaciones ambas que requieren tratamiento quirúrgico.

El testículo ascendido adquirido puede producirse a partir de los 6 meses de edad, coincidiendo con el descenso de los niveles de andrógenos que han mantenido el músculo cremáster más relajado y el crecimiento del músculo dartos escrotal, durante el periodo denominado “minipubertad”, entre los 2 y 6 meses de edad. A partir de este momento, la disminución de los niveles de testosterona, adelgaza ambas estructuras, favoreciendo el “empuje” del testículo fuera del escroto. También, la retracción del testículo puede deberse a la fibrosis permanente de un cpvp previo que, a su vez, acorta los elementos del cordón espermático(9).

Diferenciar la causa de esta retracción testicular: 1) por contracción muscular en el caso de los testículos en ascensor; o 2) por un acortamiento tisular del cordón espermático, en el caso de los verdaderos testículos retráctiles, es crucial. En el primer caso, nos encontramos ante una situación fisiológica; y en el segundo, ante una situación de maldescenso testicular adquirido, que requerirá la realización de orquidopexia, habitualmente entre los 5 y 10 años de edad. Es por ello, que estos pacientes deben seguirse hasta la pubertad mediante exploración periódica, hasta confirmar o descartar de forma definitiva una situación de MDT(10,12,15).

Fertilidad y cáncer

El desarrollo y crecimiento del testículo a una temperatura corporal anormalmente elevada en el abdomen o región inguinal (37ºC), puede provocar efectos deletéreos sobre el testículo de forma precoz, lo que justifica el tratamiento temprano de estos pacientes, durante el primer año de edad. Las posibles alteraciones acontecen sobre las células germinales testiculares y su transformación a stem cells para la futura espermatogénesis, así como sobre las células de Leydig, que se han visto disminuidas en los estudios histológicos de los testículos criptorquídicos(4,11). De este modo, se ha demostrado que los varones, con criptorquidia no tratada, presentan una fertilidad dañada, con una disminución de las tasas de fertilidad, más probable si la orquidopexia se realiza a partir de los 18 meses de edad. En este sentido, se han descrito tasas de infertilidad del 10-30 % en pacientes con criptorquidia unilateral, asociada a azoospermia en el 13 % de los casos, que se ve incrementada hasta en el 90 % de los pacientes con criptorquidia bilateral no tratada(4). Así mismo, se han publicado alteraciones en relación a hipofunción testicular, disminución del volumen testicular, alteraciones del esperma y disminución funcional de las células de Leydig, en pacientes con antecedentes de criptorquidia(16).

En relación al cáncer testicular, se ha demostrado un incremento del riesgo de degeneración maligna en la edad adulta en los pacientes con antecedentes de MDT, sobre todo en aquellos que no se trataron antes de la pubertad y, más frecuentemente, en los testículos de localización intraabdominal. Varios estudios y metaanálisis publican de hecho una reducción significativa del riesgo de malignización testicular con la orquidopexia prepuberal(4,17).

En la tabla I se resumen las principales recomendaciones relacionadas con el diagnóstico y tratamiento de las alteraciones del descenso testicular, según la última actualización de 2022 de la Asociación Europea de Urología Pediátrica.

 

Escroto agudo

La torsión de apéndices testiculares, la epididimitis y la torsión de testículo, suponen más del 80 % de las causas de escroto agudo. El escroto agudo requiere siempre una valoración urgente para descartar una situación de torsión testicular, o realizar una exploración quirúrgica urgente en el caso de que esta se sospeche.

Se define por el cuadro clínico de dolor testicular de pocas horas de evolución, asociado habitualmente a signos inflamatorios locales como: tumefacción, eritema y/o aumento de la temperatura escrotal. La torsión del apéndice testicular, la epididimitis u orquiepididimitis o la torsión testicular son las causas más frecuentes (80 %), por este orden.

Se incluyen también, como causas menos frecuentes: el edema escrotal idiopático (que puede cursar sin dolor), la hernia incarcelada, el traumatismo testicular u otros cuadros clínicos, como la púrpura de Schönlein-Henoch o la orquitis viral(18).

Requiere siempre una valoración urgente, que confirme o descarte la existencia de torsión testicular, ya que sin un tratamiento precoz, dará lugar a la necrosis y atrofia del testículo.

En la evaluación es muy importante una correcta exploración física y prestar atención a ciertos signos o síntomas característicos de cada una de estas entidades, que nos orientarán, junto a los datos ecográficos, al diagnóstico en cada caso. De este modo, la evolución y localización del dolor, más agudo, severo y generalizado en el testículo y escroto en los pacientes con torsión testicular, o localizado en el polo superior testicular en los cuadros de torsión de los apéndices testiculares o en la epididimitis, nos orientarán al diagnóstico en cada caso. Por otro lado, los cuadros de torsión testicular neonatal evolucionada, pueden cursar sin dolor asociado.

La fiebre y la detección de infección urinaria deben orientar hacia un episodio de orquitis-orquiepidimitis, que se presenta aproximadamente en el 20 % de los pacientes.

Torsión testicular

La torsión testicular es la tercera causa de escroto agudo. Es más frecuente a partir de la pubertad, producida por una mala fijación y posición del testículo en el escroto. En la época perinatal se produce otro pico de incidencia, pudiendo haberse producido intraútero o tras el nacimiento.

La torsión de testículo (TT) se produce por la rotación del cordón testicular sobre su eje longitudinal, provocando una disminución o ausencia de la vascularización del testículo y, en fases avanzadas, la necrosis y atrofia testicular. El tiempo de evolución y el grado de torsión del cordón espermático son los dos factores principales de riesgo del daño testicular, habiéndose demostrado que el riesgo de necrosis testicular se produce a partir de las 8-10 horas de evolución(4,19).

Con una incidencia aproximada de 1/4.000 varones (< 25 años), es la tercera causa más frecuente de escroto agudo en la población pediátrica (15-20 %)(4,18,20), y debe diferenciarse en el diagnóstico, de la torsión de apéndices testiculares (primera causa de escroto agudo), ya que pueden presentarse con sintomatología inicial muy similar, pero con una evolución, tratamiento y pronóstico muy diferentes.

La congestión y tumefacción testicular de las primeras fases, producida por la compresión de los vasos venosos torsionados, evoluciona hacia la isquemia y necrosis del parénquima testicular por obstrucción arterial, a medida que evoluciona. Esto explica que, en los momentos iniciales, la ecografía pueda mostrar una “falsa hiper-vascularización”, por la congestión de las cubiertas testiculares, con visualización aún de flujo arterial, aunque disminuido, si la torsión no es completa. Este hecho debe tenerse siempre en cuenta en los casos de sospecha de torsión testicular, para evitar fallos o retrasos en su diagnóstico.

La TT presenta dos picos de incidencia: uno menos prevalente en el periodo neonatal (15 %), y otro más frecuente a partir de la pubertad entre los 12 y 18 años de edad(4).

En función de su origen y la disposición del testículo y cordón espermático con respecto a la túnica vaginal, se clasifican los distintos tipos y entidades clínicas(4,18,21):

Torsión intravaginal (Fig. 4): la más frecuente y de aparición más habitual en torno a la pubertad (65 %), aunque puede aparecer a cualquier edad. Se produce por una mala fijación, polar y estrecha, del testículo a la túnica vaginal, lo que predispone a una mayor movilidad del testículo y a su torsión sobre el eje del cordón espermático en el interior de la túnica vaginal en el escroto. Una deformidad típica es el denominado “testículo en badajo”, en la que el testículo se dispone horizontalizado, suspendido por el cordón testicular dentro de la vaginal, muy móvil; y, por lo tanto, con una mayor predisposición a la torsión. Su prevalencia se estima en el 12 % de los varones, siendo bilateral en el 40 % de los casos.

Figura

Figura 4. Torsión testicular intravaginal. Adolescente de 17 años de edad con torsión completa de 360º sobre cordón espermático (asterisco), de 12 horas de evolución. A. Exploración quirúrgica por vía escrotal: se observa necrosis (n) del parénquima testicular. B. Detorsión escrotal sin signos de viabilidad testicular, por lo que se indicó la realización de orquiectomía. Fuente: propiedad de la autora.

Torsión extravaginal: se produce por una rotación del testículo y la túnica vaginal de forma conjunta sobre el eje del cordón espermático en la región inguinal. Es la que se presenta en la etapa prepuberal.

Cuando se diagnostica en el periodo neonatal, la TT se ha producido durante la gestación o en algún momento tras el nacimiento, durante el primer mes de vida. Se manifiesta como torsión testicular hasta en el 20 % de los casos, y supone el 15-20 % de los casos de TT. Hay que tener en cuenta que esta puede estar infraestimada, por el hecho de que muchos casos se diagnostican más tarde como criptorquidia o atrofia testicular(21).

En función del momento de producción de la torsión testicular neonatal, se distinguen dos entidades diferenciadas:

1. Torsión prenatal intraútero, de curso prolongado y evolucionada al diagnóstico (80 %). No se considera, por lo tanto, un cuadro clínico urgente. Puede detectarse en el momento del parto o durante las primeras exploraciones del recién nacido. Suele presentarse como una tumoración inguinal o escrotal de consistencia dura, más o menos dolorosa y con signos inflamatorios o no, en función del tiempo evolutivo. En los casos de mayor tiempo de evolución, en los que la torsión se ha producido durante los meses de gestación lejanos al parto, se diagnostica con frecuencia como criptorquidia, al no palparse el testículo ya atrófico.

2. Torsión postnatal (Fig. 5): ocurre después del nacimiento y se manifiesta como un cuadro de irritabilidad, dolor escrotal agudo, con eritema y tumefacción escrotal, en un recién nacido en el que las exploraciones previas detectaban un testículo normal. Su tratamiento es urgente.

Figura

Figura 5. Torsión testicular neonatal. A. Paciente de 10 días de vida, valorado por irritabilidad, dolor a la palpación, tumefacción e induración escrotal (*). B. Torsión extravaginal del testículo y túnica vaginal sobre el cordón espermático, confirmada mediante exploración inguinal (**). C. Necrosis testicular (n) y trombosis vascular (t) del cordón espermático tras detorsión, que requirió orquiectomía. Fuente: propiedad de la autora.

 

Epididimitis, orquitis y orquiepididimitis

Se trata de la inflamación del epidídimo, testículo o ambos, respectivamente. La orquitis aparece habitualmente asociada a epididimitis por evolución de esta. Cuando se presenta de forma aislada, se produce como consecuencia de la diseminación hematógena de una infección bacteriana o secundaria a una infección viral, como la parotiditis (orquitis urliana), infecciones por adenovirus, enterovirus, influenza o parainfluenza(4). Con una incidencia anual aproximada de 1,2/1.000 varones, la epididimitis/orquiepididimitis es la 2ª causa de escroto agudo en la infancia (20-30 %). En muchos pacientes, sobre todo en los prepúberes, el origen es desconocido, pero en aquellos casos en los que aparecen episodios de repetición, se debe investigar la existencia de malformaciones o trastornos funcionales urológicos. El reflujo vesicoureteral, los uréteres ectópicos o la vejiga neurógena, así como las pruebas diagnósticas que supongan la manipulación de la vía urinaria (sondaje, cistografía o cistoscopia) suponen factores de riesgo a tener en cuenta en estos casos. Los gérmenes más frecuentemente aislados a esta edad son: E. Coli, Mycoplasma pneumoniae, enterococos, enterovirus o adenovirus. En los adolescentes sexualmente activos, los cuadros de epididimitis, secundarios a infecciones de transmisión sexual (ETS), son la causa más frecuente, siendo Chlamydia trachomatis, N. gonorrhoeae, E. Coli y los virus, los microorganismos causantes más habituales(22,23).

Torsión de apéndices testiculares y de epidídimo

La torsión del apéndice testicular (hidátide de Morgagni) es la causa más frecuente de escroto agudo. Su tratamiento es médico, siendo necesaria la resección quirúrgica solo en los casos recidivantes o los refractarios al tratamiento médico.

Es la primera causa de escroto agudo (45 %), y se presenta más habitualmente en los niños entre los 7 y 12 años de edad.

Se produce por la torsión e inflamación secundaria de los apéndices testiculares o epididimarios (remanentes de los conductos de Müller y Wolff), localizados en el polo superior del testículo (hidátide de Morgagni) o en el epidídimo.

Otras causas de escroto agudo

Suponen el 10-15 % de los casos de escroto agudo.

Traumatismo testicular: los traumatismos testiculares de alto impacto pueden ocasionar complicaciones con repercusión sobre la viabilidad del testículo, por lo que es necesaria la valoración urgente con ecografía testicular. Además de la producción de torsión testicular secundaria al traumatismo, la visualización de hematocele (hematoma en la túnica vaginal), hematoma intratesticular o la disrupción de la túnica albugínea con ruptura del testículo, requieren la exploración quirúrgica para descomprimir el parénquima testicular y evitar la necrosis testicular.

Hernia incarcerada: se puede manifestar como escroto agudo, como consecuencia del dolor irradiado desde la región inguinal. En ocasiones, puede palparse el contenido intestinal de la hernia en el escroto.

Púrpura de Schönlein-Henoch: vasculitis sistémica que puede asociarse a dolor articular, dolor abdominal, afectación renal, hemorragia digestiva y, de forma ocasional, a dolor escrotal, tanto agudo como insidioso.

Tumor testicular: aunque el modo de presentación más habitual del cáncer testicular es la aparición de una masa testicular indolora, la hemorragia intratumoral, puede originar un cuadro de dolor agudo testicular y/o escrotal, asociado a cambios inflamatorios.

Edema escrotal idiopático: inflamación escrotal, de corta evolución, con tumefacción de los tejidos blandos y eritema local. De forma característica, el paciente presenta buen estado general y, si refiere dolor, es de poca intensidad. Es bilateral en >50 % de los casos, y recurrente en el 10 % de los pacientes. El edema puede extenderse al periné, región inguinal o al pene. Los hallazgos ecográficos muestran, de forma característica, hipervascularización y engrosamiento hipoecoico del saco escrotal, sin alteraciones a nivel del testículo.

Diagnóstico de los cuadros clínicos de escroto agudo(4,19,22)

El diagnóstico de escroto agudo debe basarse en la anamnesis y exploración física. Ante situaciones sospechosas de torsión testicular, la actitud indicada es la exploración quirúrgica, sin la realización de pruebas complementarias que retrasen su tratamiento precoz.

Anamnesis y exploración física

Se consideran fundamentales en el diagnóstico del escroto agudo, ya que existen datos y signos clínicos característicos de cada una de las entidades clínicas, que nos orientan al diagnóstico. La exploración física se basa en la inspección y palpación testicular, escrotal y bilateral. Se debe prestar atención a la posición del testículo, la intensidad y localización del dolor, la presencia de signos inflamatorios, y la valoración del reflejo cremastérico. Con frecuencia, suele observarse hidrocele reactivo, más característico de la torsión testicular, la epididimitis evolucionada o de los traumatismos testiculares.

En la valoración clínica del escroto agudo, se ha desarrollado el score TWIST (Testicular Workup for Ischemia and Suspected Torsion) para la identificación de los pacientes con riesgo de presentar un cuadro de torsión testicular. En esta escala se valoran: la inflamación y consistencia testicular, el reflejo cremastérico, la posición del testículo y la presencia o no de náuseas o vómitos (Tabla II). Con unos valores que van desde el 0 al 7 (máxima probabilidad de TT), se ha validado como una escala fiable y útil en el diagnóstico de torsión testicular, dada su sensibilidad y especificidad(19).

Además, en la anamnesis es importante investigar sobre determinados antecedentes que pueden predisponer a episodios de escroto agudo, entre los que destacan:

• Antecedente de maldescenso testicular; traumatismo escrotal/actividad física intensa: torsión testicular.

• Actividad sexual; malformaciones, anomalías funcionales urológicas; manipulación de la vía urinaria; episodios infecciosos previos o enfermedades sistémicas (vasculitis): epididimitis/orquiepididimitis.

Entre los datos clínicos a tener en cuenta, destacamos:

Edad: factor importante en el diagnóstico diferencial de escroto agudo, ya que la frecuencia de aparición es diferente según las diferentes patologías. De este modo, la torsión testicular, con un patrón de distribución bimodal, es más frecuente en la adolescencia, periodo en el que son más prevalentes también los episodios de orqui-epididimitis. La torsión de hidátide testicular se presenta con más frecuencia en la etapa prepuberal.

Dolor: intensidad, duración y asociación a otros síntomas. La torsión testicular se manifiesta de forma típica con dolor intenso, de inicio brusco, de pocas horas de evolución. Además, el paciente presenta mal estado general y puede asociar otros síntomas, como náuseas o vómitos.

En el caso de la torsión de hidátides testiculares o de la epididimitis, el dolor, localizado en el polo superior del testículo, sigue un curso más gradual, no es tan intenso y, de forma típica, el paciente mantiene un buen estado general. En el caso de la torsión de apéndice testicular, el dolor, es muy delimitado en un punto del polo superior testicular.

Además, tanto en la torsión testicular como en la epididimitis, puede existir dolor irradiado a la región inguinal.

No hay que olvidar que los cuadros de torsión testicular neonatal evolucionada, pueden cursar sin dolor asociado(21).

Fiebre: no es un síntoma frecuente en el escroto agudo. Aparece en <20 % de los cuadros de epididimitis-orquiepididimitis. Una excepción, son los cuadros de orquitis de origen viral en los que sí es frecuente el antecedente de síndrome febril, unos días previos al episodio de escroto agudo.

Síntomas urinarios: la existencia de sintomatología, como disuria, polaquiuria o tenesmo vesical, debe orientarnos hacia la presencia de epididimitis. Si, además, existe clínica de uretritis, debemos sospechar epididimitis secundaria a ETS en los adolescentes.

En relación a la exploración física, son destacables los siguientes datos en algunas entidades:

• En la torsión testicular son muy evidentes el eritema y la tumefacción escrotal, junto al aumento de la consistencia del testículo, que es muy doloroso a la palpación (Fig. 3). Este aparece “fijo”, horizontalizado y ascendido, con el epidídimo en posición anterior: “Signo de Gouverneur”. Además, el reflejo cremastérico suele estar abolido; aunque su presencia no descarta la existencia de torsión testicular. Es importante recordar también, que el reflejo cremastérico puede estar ausente en los pacientes menores de 6 meses de edad de forma fisiológica.

En los pacientes con torsión de un testículo no descendido, se palpa el testículo doloroso en la región inguinal con signos inflamatorios locales y escroto vacío ipsilateral.

• En la epididimitis, el dolor es máximo a la palpación en la zona correspondiente al epidídimo, que parece engrosado. Puede extenderse al resto del testículo en las orquiepididimitis. El testículo es móvil dentro de la bolsa escrotal, está normoposicionado y mantiene el reflejo cremastérico, aunque este último puede ser difícil de valorar en los casos con gran inflamación. Signo de Prehn: el dolor se alivia con la elevación del testículo (al contrario de lo que ocurre en la torsión testicular: el dolor no disminuye o incluso aumenta con la elevación testicular).

• En la torsión de hidátide testicular, el dolor se localiza en el polo superior del testículo. Pueden asociarse o no eritema y calor en la piel escrotal en grado variable. Es característico el signo del “punto azul”, que se observa en el polo superior del testículo al realizar la transiluminación escrotal, y que se corresponde con la necrosis o congestión del apéndice torsionado. La existencia del punto azul (10-23 % de los casos) es un signo característico de la torsión de hidátide, pero su ausencia (cuando hay inflamación de la hidátide, pero no se ha producido la necrosis) no la descarta.

En la tabla III, se resumen los datos clínicos más característicos de la torsión testicular, torsión de hidátide y epididimitis, en el diagnóstico diferencial de los cuadros de escroto agudo.

 

Pruebas complementarias

El primer objetivo en el diagnóstico del escroto agudo es confirmar o descartar si estamos ante un cuadro de torsión testicular y, ante esta situación, el paciente debe ser valorado por un especialista en Cirugía Pediátrica.

La ecografía asociada a doppler testicular es la prueba de imagen de elección en el diagnóstico del escroto agudo (Fig. 6), pero hay que tener cuenta que, ante la alta sospecha diagnóstica de torsión testicular, la actitud a seguir es la exploración quirúrgica urgente, única medida diagnóstica de certeza, que también será terapéutica en el caso de que se confirme la torsión testicular. Es importante insistir en que, aunque la ecografía es la técnica gold standard en el diagnóstico de la patología testicular, nunca se debe retrasar el tratamiento quirúrgico en los cuadros que sugieran TT, a la espera de su realización. Además, a pesar de que el flujo arterial está disminuido o ausente en el testículo torsionado, en las fases iniciales este puede estar preservado, y se puede asociar también hipervascularización de las cubiertas testiculares por la congestión venosa y el propio proceso inflamatorio, lo que puede dar lugar a fallos (falsos negativos) en el diagnóstico de TT. Es por esto también, que los hallazgos ecográficos no deben cambiar nunca la indicación de la exploración quirúrgica urgente ante la sospecha de torsión testicular, a pesar de que el estudio doppler informe sobre la presencia de flujo testicular.

Figura

Figura 6. Ecografía-doppler testicular bilateral en torsión testicular izquierda (A, B, C y D) y epididimitis (E y F). A. Testículo derecho (Td) de aspecto ecográfico normal, con preservación de flujo arterial. B, D. Testículo izquierdo (Ti) con signos de torsión testicular: aumento de tamaño y ausencia de flujo en estudio Doppler. C. Testículo izquierdo (Ti) en el que se aprecia la vuelta del cordón espermático (asterisco). E. Testículo izquierdo con epididimitis. Marcado con asterisco se muestra el engrosamiento del epidídimo. F. Hipervascularización de las cubiertas del testículo izquierdo con epididimitis. Fuente: propiedad de la autora.

La ecografía testicular bilateral permite valorar además, la simetría en relación al tamaño, localización y aspecto del parénquima testicular, engrosamiento y posición del cordón espermático, engrosamiento de cubiertas testiculares y de la bolsa escrotal, o tamaño y signos inflamatorios de los apéndices testiculares o del epidídimo.

No se debe olvidar también, que la ecografía-doppler puede ofrecer falsos diagnósticos positivos de torsión testicular en situaciones, como grandes hidroceles a tensión, hernias inguinoescrotales o hematomas testiculares de gran tamaño, que dificulten la vascularización testicular.

El análisis de orina se debe realizar en los cuadros de epididimitis y orquiepididimitis. Si se observa leucocituria o nitritos positivos, o el paciente presenta sintomatología urinaria clara, se realizará cultivo con antibiograma para validar el tratamiento antibiótico empírico pautado en un inicio. Es importante señalar que la positividad del análisis y cultivo de orina se obtiene en un bajo porcentaje de pacientes con epididimitis y, al contrario, la normalidad de los resultados de estas pruebas no excluye el diagnóstico de epididimitis. Del mismo modo, un examen de orina patológico no excluye la torsión testicular. Está indicada, adicionalmente, la recogida de exudado uretral para estudio microbiológico en los adolescentes con vida sexual activa, y sospecha de epididimitis como enfermedad de transmisión sexual (ETS).

Tratamiento del escroto agudo

La torsión testicular es una urgencia quirúrgica que requiere un tratamiento quirúrgico precoz para garantizar la viabilidad del testículo. El grado de torsión y el tiempo de evolución son los dos factores principales en la predicción del daño testicular. Por el contrario, en la torsión de hidátide de Morgagni, el tratamiento indicado es médico, con reposo y fármacos antiinflamatorios.

La torsión testicular es una urgencia quirúrgica, que requiere un tratamiento precoz para preservar la viabilidad del testículo. Los dos factores determinantes del daño testicular son el grado de torsión y el tiempo de evolución, siendo más probable la recuperación del parénquima testicular, cuando la detorsión se realiza en las primeras 4-8 horas de evolución. En los casos de torsión completa, el riesgo de necrosis testicular es muy elevado con un tiempo de evolución corto (4 h), y cuando la torsión es incompleta, existe la posibilidad de que el testículo permanezca viable, con cursos evolutivos de hasta 12 horas(4,18,19).

La intervención quirúrgica consiste en la detorsión manual del testículo y fijación del mismo en el escroto: orquidopexia, si se confirma la viabilidad del mismo durante la exploración quirúrgica. En la actualidad, se recomienda la orquidopexia contralateral en el mismo acto, dado el riesgo de torsión futura en ese lado(4).

Si el testículo está necrosado, está indicada la extirpación del testículo: orquiectomía, y fijación del testículo contralateral en el escroto. Para el tratamiento de la torsión intravaginal, el abordaje se realiza mediante una incisión escrotal, mientras que en el caso de la torsión extravaginal, este se lleva a cabo por vía inguinal.

Se puede intentar la detorsión manual antes de la intervención quirúrgica, mediante la rotación externa del tes­tículo (maniobra similar a la apertura de un libro) si no se observa resistencia a la misma o aumento del dolor. En los casos en los que la maniobra consigue la detorsión del testículo, el dolor desaparece. En esta situación, debe indicarse también la exploración quirúrgica urgente ante la posibilidad de que permanezca aún una torsión parcial.

Los pacientes con torsión intermitente: sufren episodios de torsión testicular con resolución espontánea tras segundos o minutos de inicio del cuadro. La exploración testicular y la ecografía pueden ser normales en el momento de la valoración clínica, si el cuadro se ha resuelto. Está indicado el seguimiento, y el tratamiento quirúrgico mediante orquidopexia para evitar futuros episodios.

En los casos de torsión neonatal, está indicada la exploración quirúrgica y orquidopexia bilaterales debido a la posibilidad de torsión bilateral hasta en el 20 % de los casos.

En el caso de la torsión prenatal, no existe consenso en relación al momento de la intervención quirúrgica y la exploración quirúrgica del lado contralateral. Aunque el testículo afectado está necrosado en la práctica totalidad de las ocasiones y, por lo tanto, no supone una urgencia quirúrgica, el objetivo del tratamiento es la fijación escrotal del testículo contralateral en prevención de torsiones futuras. Teniendo en cuenta también, la posibilidad de casos de torsión bilateral sincrónica no diagnosticada, en general se recomienda el tratamiento quirúrgico preferente, cuando el paciente esté estable y no existen contraindicaciones clínicas ni anestésicas para llevarlo a cabo(21).

Seguimiento y evolución de la torsión testicular

En general, el riesgo de recurrencia de torsión testicular es < 5 %, y puede aparecer años después del primer episodio. Por otra parte, a pesar de una detorsión adecuada y la apariencia de viabilidad testicular durante el procedimiento quirúrgico del episodio agudo, algunos pacientes desarrollan atrofia testicular con el tiempo, lo que puede afectar a su fertilidad futura. Esta situación puede deberse, tanto al daño directo del parénquima testicular por la isquemia durante la torsión, como por la rápida reabsorción de radicales libres en el testículo durante la fase de reperfusión post-isquemia. Estos cambios podrían llevar a implicaciones sobre la fertilidad futura, más frecuentes en los casos de torsión testicular grave y evolucionada(4,19).

En la epididimitis/orquiepididimitis, el tratamiento de elección es médico mediante reposo y fármacos antiinflamatorios, y no está indicada la antibioterapia de forma generalizada, a no ser que exista sospecha de infección de orina tras los resultados del examen y cultivo de orina(4). En estos casos, nosotros proponemos iniciar tratamiento antibiótico empírico según las recomendaciones actuales publicadas por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria(23) (Guía ABE: https://www.guia-abe.es/).

Se instaura de este modo, tratamiento inicial con cobertura para Gram + y Gram -, con cefalosporinas de 2ª/3ª generación (cefuroxima: 20-30 mg/kg/día; cefixima: 8 mg/kg/día), amoxicilina-clavulánico (50 mg/kg/día) o quinolonas en los niños más mayores (ciprofloxacino: 20-40 mg/kg/día; levofloxacino: 500 mg/día), durante 7-10 días. Dichos tratamientos se reevaluarán con los resultados del cultivo y antibiograma.

En la torsión de hidátide testicular, también se establece el tratamiento médico con reposo y antiinflamatorios como primera opción. Habitualmente, la mejoría es progresiva hasta la resolución del cuadro clínico a los 7-10 días. Solo se indica el tratamiento quirúrgico para la extirpación del apéndice testicular/epididimario, en los casos de dolor refractario al tratamiento médico o en aquellos pacientes con episodios recidivantes. No está indicada la exploración quirúrgica del testículo contralateral(22).

En los pacientes con traumatismo testicular está indicado el reposo y tratamiento analgésico y antiinflamatorio. En los casos de ruptura, hematoma compresivo o sospecha de torsión testicular, está indicada la exploración quirúrgica.

El edema escrotal idiopático no requiere tratamiento habitualmente, salvo en los pacientes que cursen con molestia dolorosa local, que se tratarán con tratamiento antiinflamatorio(24).

Valoración del escroto agudo por el pediatra: aspectos importantes a considerar

• El principal objetivo del pediatra en la valoración del paciente con dolor testicular agudo debe ser la identificación de síntomas y signos que puedan sugerir la existencia de torsión testicular. Ante su mínima sospecha, se debe indicar la valoración urgente por Cirugía Pediátrica.

• El diagnóstico de escroto agudo es clínico y no está indicada la realización de pruebas complementarias que puedan retrasar el tratamiento quirúrgico precoz de un posible caso de torsión de testículo.

• La ecografía escrotal y testicular con estudio doppler, es la prueba de imagen de elección en la valoración de la patología escrotal y testicular. En los cuadros de escroto agudo, ayuda a la valoración del flujo y parénquima testicular, grado de inflamación en los casos de epididimitis severas o detección de un apéndice inflamado en la torsión de apéndices testiculares/epididimarios.

• En los cuadros de epididimitis en los niños prepúberes, el tratamiento antibiótico sistemático no está justificado, salvo en el caso de sintomatología urinaria, examen de orina patológico o antecedentes que hagan sospechar la presencia de infección de orina. En la mayoría de los casos, en los que no se dan estas circunstancias, se indica tratamiento sintomático con reposo, fármacos antiinflamatorios y analgésicos.

La epididimitis en el adolescente con vida sexual activa, debe tratarse de forma empírica con pautas de antibioterapia que cubran N. Gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis, para cubrir infecciones de transmisión sexual.

En los casos de orquitis/epididimitis con gran componente inflamatorio, evolución tórpida a pesar del tratamiento médico, o aparición de sintomatología general, está indicada la valoración por el servicio de Cirugía, quien valorará la indicación de tratamiento antibiótico intravenoso y la realización de ecografía testicular para el estudio de la afectación del parénquima testicular.

• En los pacientes con cuadros claros de torsión de hidátide testicular, se indicará reposo y tratamiento sintomático con fármacos antiinflamatorios por vía oral. El tratamiento quirúrgico está indicado en aquellos casos de dolor persistente refractario al tratamiento médico o en los recidivantes.

• El traumatismo testicular moderado-severo debe valorarse mediante la realización de ecografía testicular y atención urgente por el servicio de Cirugía, para la valoración de la afectación parenquimatosa y/o posibles complicaciones que requieran tratamiento quirúrgico, como ruptura, hematoma a tensión o torsión testicular. La misma actitud debe seguirse en los casos de tumoración testicular, con el objetivo de descartar la existencia de un posible tumor testicular.

Otras causas de patología escrotal

Hidrocele(4)

Se define como el acúmulo de contenido líquido entre las capas visceral y parietal de la túnica vaginal testicular. En la exploración física se identifica como un aumento del volumen escrotal, con transiluminación positiva e indolora (cuando no se asocia a procesos inflamatorios testiculares). Puede ser primario, malformativo o por hipersecreción, o secundario a otros procesos inflamatorios del testículo, como torsión testicular, orqui-epididimitis o traumatismo testicular. También, se puede producir tras las operaciones de varicocele por ligadura de vasos linfáticos durante la intervención.

En este apartado nos referiremos al hidrocele primario, que se clasifica en:

1. Hidrocele congénito: aparece en la infancia, y se produce por la persistencia del proceso vaginal (cpvp).

2. Hidrocele del tipo adulto: generado por el acúmulo de líquido por hipersecreción de la mucosa de la túnica vaginal y el desequilibrio entre esta producción y su reabsorción. Se debe sospechar cuando se presenta en torno a la adolescencia, en pacientes sin historia de hidrocele o hernia inguinal durante la infancia.

En el caso del hidrocele congénito, este puede aparecer como un hidrocele comunicante: en el que el proceso vaginal permanece abierto en todo su trayecto y, por lo tanto, es oscilante, siendo más evidente al final del día. En otros casos, el cpvp se oblitera en algún punto, dando lugar a una tumoración fija, no reductible, visible en la región inguinal (quiste de cordón espermático), o en el escroto, según la localización del cierre del proceso vaginal.

El diagnóstico de hidrocele es clínico y no son necesarias pruebas complementarias adicionales, salvo en los casos en los que se sospeche asociación a otras patologías, como masa testicular o cualquier cuadro inflamatorio testicular.

En los pacientes con hidrocele congénito, se debe esperar a la obliteración espontánea durante el primero o dos primeros años de edad. A partir de este momento, el tratamiento es quirúrgico y consiste en la ligadura y sección del proceso vaginal mediante un abordaje inguinal, procedimiento denominado herniorrafia, ya que es el mismo que se realiza en el tratamiento de la hernia inguinal. Como abordaje alternativo, se puede indicar la herniorrafia por vía laparoscópica, en función de la experiencia y preferencias del cirujano.

Es importante recordar que el hidrocele no provoca daño testicular, por lo que la intervención quirúrgica se programa a partir del año de edad, sin carácter de urgencia.

Como excepción, en los casos en los que se sospeche la existencia de hernia inguinal concomitante, el tratamiento quirúrgico se indica en el momento del diagnóstico.

En el caso del hidrocele escrotal, no comunicante, del tipo adulto, el tratamiento quirúrgico es la hidrocelectomía por vía escrotal: drenaje del hidrocele, mediante apertura y sección de la túnica vaginal.

Varicocele

El varicocele del adolescente suele ser asintomático. Los criterios de tratamiento incluyen la aparición de síntomas (dolor) o la disminución del crecimiento testicular.

Se trata de la dilatación de las venas testiculares en el plexo pampiniforme producida por reflujo venoso. Lo más habitual es su presentación a partir de la pubertad (15-20 % en adolescentes), siendo infrecuente en niños menores de 10 años. El 90 % de los casos aparece en el lado izquierdo, y puede ser bilateral en algunos pacientes(25). La disposición anatómica de la vena espermática izquierda en su unión a la vena renal izquierda en un ángulo de 90º, se ha descrito como una de las causas.

En función de su severidad, se diferencian 3 grados según la Clasificación de Dubin-Amelar:

• Grado I: varicocele palpable con maniobras de Valsalva.

• Grado II: varicocele palpable (sin maniobras de Valsalva).

• Grado III: varicocele visible.

El varicocele subclínico es aquel que se detecta únicamente en la ecografía, de forma incidental, sin hallazgos durante la exploración física.

En los adolescentes, habitualmente el varicocele es asintomático y poco evolucionado, pero es imprescindible un seguimiento clínico y ecográfico cercano para el diagnóstico precoz de síntomas, como dolor testicular o la disminución del volumen testicular, que suponen indicaciones para su tratamiento. Como complicación a largo plazo, se ha descrito que el 20 % de los adolescentes con varicocele puede desarrollar problemas de fertilidad en el futuro, secundarios al hipogonadismo y la disminución de la secreción de testosterona, generados por el daño parenquimatoso del testículo expuesto a una temperatura anormalmente elevada.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en:

• Exploración física: el varicocele se detecta mediante la visualización y/o palpación de venas testiculares dilatadas y tortuosas en posición de bipedestación, que se hacen más evidentes con las maniobras de Valsalva.

Siempre se debe evaluar el tamaño de ambos testículos, en la búsqueda de asimetrías por disminución del volumen testicular en el lado del varicocele.

• Ecografía-doppler testicular: confirma la existencia de varicocele y su severidad. Mide el reflujo venoso en el plexo pampiniforme en posición de bipedestación y en decúbito supino; y el tamaño testicular, considerándose signo de hipoplasia cuando el volumen testicular es <20 % con respecto al contralateral.

Se debe asociar la realización de ecografía abdominal en los pacientes con varicocele de presentación más “atípica”, en los que es obligado descartar la existencia de una masa tumoral como causa de varicocele, por compresión de la vena renal o la vena cava inferior. En este sentido, se debe indicar especialmente en pacientes prepúberes o en aquellos casos de varicocele derecho aislado.

Tratamiento

Se ha demostrado que el tratamiento del varicocele mejora el volumen testicular, los parámetros seminales y las posibilidades de fertilidad futura. El éxito del tratamiento en cuanto a la desaparición del varicocele se sitúa en el 85-100 % de los pacientes según las distintas técnicas y la experiencia de cada Centro. Por ello, se han establecido dos criterios principales de tratamiento en el varicocele de la infancia y adolescencia, que son los siguientes:

1. Varicocele asociado a disminución del tamaño testicular (hipotrofia).

2. Varicocele sintomático.

Además, alteraciones en los parámetros de estudio de las muestras de semen, u otras situaciones, como el varicocele palpable bilateral o la asociación de otras patologías con riesgo de fertilidad, podrían valorarse también, como otras indicaciones de tratamiento en el varicocele(4,26-29).

Las opciones de tratamiento incluyen diversas técnicas quirúrgicas de ligadura y sección vascular o la embolización endovascular, como alternativa no quirúrgica. Debido a la falta de estudios en la edad pediátrica, no se han podido confirmar diferencias significativas en los resultados terapéuticos de las distintas técnicas, que dependen, en gran medida, de la experiencia de cada Centro. Por lo tanto, existe controversia aún en relación al mejor método de tratamiento del varicocele en los pacientes pediátricos y adolescentes.

La embolización se realiza mediante un procedimiento endovascular percutáneo, consistente en la introducción de espirales metálicos (coils) o sustancias esclerosantes en las venas espermáticas, a través de la cateterización de una vena principal en la ingle (vena femoral), el cuello (vena yugular interna) o el brazo (vena basílica). Debido a la actuación selectiva sobre los vasos venosos, tiene la ventaja de no desarrollar posteriormente hidrocele por lesión de los vasos linfáticos del cordón espermático, complicación más frecuente del tratamiento quirúrgico. Al ser una técnica poco invasiva, en la mayoría de los pacientes se plantea, además, como una intervención de corta estancia, que no precisa ingreso en la mayoría de los pacientes. En contrapartida, y a pesar de ser un tratamiento eficaz con tasas de éxito en torno al 80-90 %(25,29), su principal desventaja es una mayor tasa de recurrencia (13-15 %) con respecto al tratamiento quirúrgico (5-7 %), que hace necesaria en algunos pacientes, la repetición de la embolización.

El tratamiento quirúrgico consiste en la ligadura y sección de las venas espermáticas dilatadas, mediante un abordaje inguinal, retroperitoneal o laparoscópico. La ligadura de las venas espermáticas puede realizarse de forma selectiva, con preservación de la arteria espermática (técnica de Ivanissevich-abordaje inguinal), o de forma conjunta junto a la arteria espermática (técnica de Paloma-vía retroperitoneal). En el caso del abordaje laparoscópico, se puede realizar cualquiera de las dos opciones. En este último caso, puede optimizarse la técnica mediante la inyección intra-testicular de sustancias colorantes (p. ej., verde de indocianina), que tiñe los vasos linfáticos del cordón espermático, lo que permite su preservación y evita la aparición de hidrocele postquirúrgico.

Las complicaciones del tratamiento en el varicocele son escasas. Como se ha comentado anteriormente, la del hidrocele postquirúrgico es la más frecuente, con tasas de presentación del 5-10 %, que disminuyen significativamente con la preservación de los vasos linfáticos. Otras complicaciones descritas más raras son: la atrofia testicular tras la ligadura de la arteria espermática o la migración del material de embolización a la vena renal con trombosis de la misma.

Quistes de epidídimo y espermatocele (Fig. 7)

Figura

Figura 7. Quiste de epidídimo en paciente de 15 años de edad. La indicación de resección quirúrgica se realizó por su gran tamaño, imposibilidad de diferenciar el testículo del quiste en la exploración física (lo que dificultaba una correcta exploración testicular ante la aparición de otras patologías escrotales), y la presentación de molestias dolorosas con el ejercicio. Fuente: propiedad de la autora.

Los quistes de epidídimo son de etiología benigna, aparecen en cualquier zona del epidídimo y se rellenan de un líquido claro que no contiene espermatozoides. Son más frecuentes en varones prepuberales. Con frecuencia son asintomáticos, de pequeño tamaño y se diagnostican habitualmente de forma casual durante la exploración física o ecográfica testicular realizadas por otros motivos. Su etiología es desconocida en la mayoría de los casos, aunque se han descrito, a veces, antecedentes de traumatismo testicular o epididimitis. Pueden desaparecer espontáneamente.

Deben diferenciarse del espermatocele, indistinguible en la exploración física y, también, manifestado como quiste epididimario, que aparece en las etapas post-puberales y contiene esperma en su interior. Aparecen en la cabeza del epidídimo y, aunque suele ser también asintomático, puede producir dolor en un porcentaje mayor a los quistes epididimarios de la infancia. En la ecografía, puede diferenciarse de estos por tener un contenido con ecos variables y septos en su interior.

El diagnóstico diferencial de los quistes de epidídimo debe realizarse con otras patologías testiculares de distinta naturaleza como: epididimitis, hidrocele, varicocele o tumores testiculares.

La observación es la medida indicada como primera opción, tanto en los quistes de epidídimo como en el espermatocele que aparece en los pacientes asintomáticos, sin dudas diagnósticas o con quistes de pequeño tamaño (<10 mm). Por el contrario, los quistes de epidídimo o espermatoceles, de gran tamaño, o de crecimiento progresivo, con dudas diagnósticas o con dolor asociado, se tratan quirúrgicamente mediante la extirpación completa del quiste, por vía escrotal(30).

Función del pediatra de Atención Primaria

El principal objetivo del pediatra de Atención Primaria en la valoración de los problemas del descenso testicular debe ser su identificación precoz para indicar su seguimiento por parte del cirujano pediátrico en caso de sospecha, duda o confirmación. Esto permitirá el tratamiento en torno al año de edad, evitando así las posibles secuelas que puedan producirse sobre la fertilidad en el futuro. En los casos en los que se identifiquen de forma tardía, también se deberán remitir para su tratamiento antes de la pubertad, minimizando así los potenciales riesgos de malignización testicular.

Para ello, se establece como función primordial, llevar a cabo una adecuada exploración de la región inguinoescrotal, tanto durante las consultas del programa de revisión del niño sano, como en otras que se produzcan por cualquier otro síntoma o signo referidos al testículo, escroto, región inguinal o abdominal. Junto a esto, es muy importante que el pediatra esté familiarizado con el calendario quirúrgico, en relación a las recomendaciones sobre el momento de establecer el diagnóstico de criptorquidia según la edad gestacional o con la diferenciación entre los verdaderos casos de MDT de aquellos de “testículos en ascensor”, que no requieren ningún tipo de tratamiento.

En cuanto a los cuadros de escroto agudo, y ante la mínima sospecha de torsión testicular, la solicitud inmediata de valoración urgente por Cirugía Pediátrica desde la consulta de Atención Primaria, es vital para poder llevar a cabo una exploración quirúrgica urgente y la recuperación del testículo, en el caso de que esta se confirme. En este caso, no se debe solicitar la realización de pruebas complementarias previas, que retrasarían el diagnóstico.

En cuanto al varicocele, el pediatra de Atención Primaria debe considerar un signo de alarma, cuando este se presente en el lado derecho, y solicitar una ecografía abdominal preferente para descartar la existencia de masa abdominal.

En los casos de epididimitis-orquiepididimitis de repetición en pacientes en edad prepuberal, se debe investigar la existencia de trastornos malformativos o funcionales del sistema urinario, que se deben iniciar mediante la realización de ecografía a ese nivel.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de la autora.

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Consenso Europeo sobre los principales aspectos de la clasificación, diagnóstico y tratamiento del maldescenso testicular y la patología escrotal. Actualización del año 2022. Guía diagnóstico-terapéutica de referencia en la atención del paciente con criptorquidia y patología escrotal, esquemática, y validada por la Asociación Europea de Urología (EAU).

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Resumen de las principales claves en el abordaje diagnóstico-terapéutico del paciente con criptorquidia, dirigido a los profesionales de Pediatría.

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Artículo de revisión americano del maldescenso testicular, muy actualizado. A destacar, tabla explicativa de los distintos tipos en función de la prevalencia, la exploración y su naturaleza, congénito o adquirido. Exposición clara y contrastada de las complicaciones y secuelas a largo plazo, descritas.

Echeverría Sepúlveda MP, Yankovic Barceló F, López Egaña PJ. The ­undescended testis in children and ­adolescents part 2: evaluation and therapeutic approach. ­Pediatr Surg Int. 2022; 38: 789-99.

Revisión de los principales aspectos diagnósticos y de tratamiento del maldescenso testicular. Descripción detallada de los distintos procedimientos quirúrgicos indicados, en función del tipo y evolución del MDT, con imágenes quirúrgicas que ayudan a la comprensión anatómica y del abordaje terapéutico en cada caso.

– Shin J, Jeon GW. Comparison of diagnostic and treatment guidelines for undescended testis. Clin Exp Pediatr. 2020; 63: 415-21.

Revisión actualizada sobre la criptorquidia: etiopatogenia, diagnóstico y tratamiento. Exposición de la clasificación del maldescenso testicular de forma esquemática y muy gráfica, y con relación a la exploración física del paciente. Revisión de los aspectos más relevantes del diagnóstico y tratamiento del MDT y comparación de las principales guías diagnósticas y terapéuticas internacionales: AUA: American Urological Association; BAPS/BAUS: British Association of Pediatric Surgeons/British Association of Urologic Surgeons; CUA: Canadian Urological Association; EAU: European Association of Urology.

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Resumen de los principales aspectos del diagnóstico clínico del paciente con escroto agudo. Enfoque en la atención y valoración por el profesional pediatra. Explicación del score TWIST en la valoración inicial del escroto agudo y su relación con el diagnóstico de torsión testicular.

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Exposición detallada de los aspectos sobre el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los pacientes con torsión testicular.

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Artículo sobre la etiopatogenia, clínica y tratamiento de la torsión de aparición durante el período perinatal, con especial énfasis en las actitudes diagnósticas y terapéuticas a seguir ante su sospecha. Incide en los aspectos controvertidos en cuanto al momento y abordaje quirúrgicos. En la explicación de los factores etiopatogénicos, describe, de forma clara y esquemática, los diferentes tipos de torsión testicular, en función de la edad y mecanismo de producción.

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Exposición de la etiología, clínica, diagnóstico e indicaciones y tipo de tratamiento del varicocele. Revisión de las recomendaciones de las guías europeas y americanas de atención al paciente con patología urológica de la población pediátrica y adolescente.

 

Caso clínico

 

Paciente de 2 meses de edad que acude a la consulta de su pediatra en el contexto de la revisión del niño sano. Sin antecedentes de interés, parto a término, eutócico, con peso al nacer: 3,350 kg. Lactancia materna exclusiva en la actualidad.

En la exploración de los genitales externos, se observa testículo derecho en escroto, de tamaño adecuado para su edad, móvil, sin masas palpables. Sin alteraciones escrotales. En el lado izquierdo se observa escroto vacío, palpándose testículo en región inguinal.

 

 

 

Patologías genitourinarias más frecuentes

B. Pontón Martino,  C. Cebrián Muiños
Temas de FC


B. Pontón Martino*, C. Cebrián Muiños*,**

*Médicos Adjuntos del Servicio de Cirugía Pediátrica. Complejo Asistencial Universitario de Salamanca. **Profesora asociada de Ciencias de la Salud en la Universidad de Salamanca

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Autor para correspondencia

bponton@saludcastillayleon.es

Resumen

La patología genital es muy frecuente en la consulta de Pediatría y supone una parte importante del quehacer diario del cirujano pediátrico. Este artículo pretende describir y actualizar las patologías genitourinarias más frecuentes. La sinequia vulvar consiste en la fusión medial de los labios menores de la vulva y suele ser un proceso autolimitado. El hipospadias es una malformación congénita del pene que afecta a la formación del tramo distal de la uretra, pene y prepucio. Es la segunda anomalía congénita más frecuente del aparato genitourinario, por detrás de la criptorquidia, y su diagnóstico es eminentemente clínico. El epispadias primario es una malformación congénita rara que afecta a ambos sexos y se considera la forma más leve del complejo extrofia vesical-epispadias. La fimosis es una patología muy frecuente, debe tratarse a partir de los 4 años con corticoides tópicos, si no hay respuesta está indicada la circuncisión. La parafimosis es una emergencia urológica, por lo que es fundamental su conocimiento para llegar a un rápido diagnóstico y tratamiento. La balanitis es un cuadro inflamatorio que se produce en la mayoría de los casos por acumulación de esmegma, por ello es más frecuente en pacientes con fimosis.

 

Abstract

Genitourinary conditions are frequent in the pediatrician’s daily practice and they are also a main part of the pediatric surgeon´s day-to-day activity. This article summarizes and updates concepts and guidelines about these topics. Labial adhesion is the fusion of labia minora and, in children, it usually resolves spontaneously without treatment. Hypospadias consists of a congenital malformation involving the penis, the urethra formation and the foreskin. It is the second most frequent genitourinary malformation after cryptorchidism and its diagnosis is mainly clinical during an examination. Primary epispadias is a very rare congenital malformation that can affect both sexes and it is considered the mildest variant of bladder exstrophy-epispadias complex. Phimosis is a very frequent condition that must be treated from 4 years old on with topical steroids. If the conservative treatment fails, a circumcision must be performed. Paraphimosis is a urologic emergency, so it is especially important to be aware of it in order to be able to diagnose and treat it as soon as possible. Balanitis is an inflammatory condition which is often caused my smegma accumulation, for this reason it is more frequent in boys who present phimosis.

 

Palabras clave: Sinequia vulvar; Hipospadias; Fimosis; Parafimosis; Balanitis.

Key words: Labial adhesion; Hypospadias; Phimosis; Paraphimosis; Balanitis.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 371 – 379

 


Objetivos

• Actualizar el manejo de las patologías genitales en la infancia.

• Repasar la embriología y características de los genitales infantiles.

• Resaltar la importancia de una adecuada exploración, pues de ello deriva un correcto diagnóstico, sin precisar estudios complementarios.

• Conocer el papel del pediatra de Atención Primaria, ya que puede iniciar tratamientos médicos en alguna de las patologías, previa derivación al especialista quirúrgico.

 

Patologías genitourinarias más frecuentes

Introducción

La urología pediátrica comprende una serie de patologías muy variadas que afectan al sistema urogenital, de complejidad variable y que suponen aproximadamente el 50 % de las intervenciones quirúrgicas en Cirugía Pediátrica(1). El objetivo de este trabajo es desarrollar el concepto de cada una de ellas, dar a conocer las claves que nos lleven a su diagnóstico, además de recalcar el manejo de las mismas y el momento, en caso de ser preciso, en que deben derivarse para su valoración por Cirugía Pediátrica.

Sinequia de labios menores

Concepto y epidemiología

Consiste en la fusión medial, parcial o total, de los labios menores de la vulva. La adherencia entre los labios menores aparece como una tela fina grisácea que une los bordes mediales de los labios menores y que puede impedir la visualización del himen, el introito vaginal o, incluso, el meato urinario(1,2). Aparece aisladamente y no se asocia a otras anomalías del aparato genital superior. Es una entidad adquirida cuya etiología es desconocida, pero se asocia con bajos niveles de estrógenos. También, puede presentarse como consecuencia de dermatosis y enfermedades sistémicas, como síndrome de Steven Johnson, liquen escleroso vulvar, enfermedad de injerto contra huésped cutánea, enfermedad de Behcet o traumatismo por abuso sexual o caída a horcajadas. Aparece más frecuentemente entre los 3 meses y los 6 años, con un pico de incidencia entre los 13 y los 23 meses. Se trata de una situación bastante frecuente, que puede afectar hasta al 22 % de las mujeres prepuberales(2).

Fisiopatología

La etiología de la sinequia es desconocida, pero parece relacionarse con la combinación de hipoestrogenismo e inflamación vulvar. La inflamación erosiona el epitelio de los labios menores, lo que, en un ambiente de escaso influjo estrogénico, conduce a su fusión en la línea media. Así, las sinequias son muy poco frecuentes en el periodo neonatal, cuando los niveles de estrógenos son elevados. La inflamación puede deberse a higiene deficitaria, contaminación de la zona vulvar por material fecal, vulvo-vaginitis, dermatitis del pañal reiteradas, así como a traumatismo. Las sinequias secundarias a liquen escleroso vulvar aparecen en edades más tardías, de los 2 a los 10 años(2).

Clínica y diagnóstico

Habitualmente, es un hallazgo incidental en la exploración genital, dado que la mayoría de las pacientes no presentan síntomas. Cuando producen síntomas, son principalmente: goteo postmiccional, disuria, infecciones de tracto urinario o inflamación local de la región labial. El diagnóstico es clínico, mediante inspección, y no son necesarias pruebas de imagen ni otras exploraciones complementarias. La postura de mariposa en decúbito supino con las rodillas dobladas y las piernas separadas es adecuada para la valoración de la vulva en las niñas. La tracción suave con los dedos de los labios mayores hacia abajo y los laterales permite exponer perfectamente las sinequias para su valoración.

Suelen clasificarse: en parciales, cuando hay una parte adherida, generalmente la más posterior, y una libre, en una proporción variable; o totales, cuando prácticamente la totalidad de los bordes libres de los labios están fusionándose entre sí, pero esta clasificación no condiciona la evolución ni el tratamiento(2) (Fig. 1).

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Figura 1. Sinequia de labios menores. Fuente: propiedad de las autoras.

Tratamiento

Si la paciente está asintomática, el tratamiento conservador es el más recomendado.

En ausencia de síntomas, no hay necesidad de tratar esta condición, que tiende a ser autolimitada cuando se modifican las condiciones locales y hormonales y comienza la producción endógena de estrógenos(3). El 80 % de las sinequias desaparece en el plazo de un año sin tratamiento. Es importante incidir en la higiene genital adecuada con jabones neutros formulados específicamente para la higiene genital infantil. Cuando hay síntomas o infecciones del tracto urinario de repetición, está indicada la aplicación de crema de estrógenos (estradiol 0,01 %) en ciclos cortos sobre los labios menores adheridos. Como efectos paralelos de la aplicación de estrógenos pueden aparecer sensibilidad mamaria o hiperpigmentación de la piel vulvar, que se revierten al suspender el tratamiento. Ya que no existen estudios sobre efectos secundarios del uso prolongado de estrógenos tópicos en niñas, se recomienda prolongar el tratamiento lo mínimo para que sea efectivo, por lo general una o dos veces al día durante 2 hasta 6 semanas, y no se ha llegado a evidenciar una relación entre la mayor duración del tratamiento y mayor tasa de éxito(4). Otra opción es la aplicación tópica de corticoides en crema (betametasona 0,05 % o beclometasona) cada 12 horas durante 4 a 6 semanas. Los estudios comparativos no han encontrado diferencias significativas entre estas dos pautas de tratamiento. Solo en el caso de fracaso del tratamiento tópico, se puede plantear la liberación mecánica de las sinequias, que consiste en la tracción suave separando las adherencias o arrastrando un hisopo impregnado en lubricante en la zona medial fusionada. Puede hacerse en la consulta, tras aplicación de crema o gel anestésico, o en quirófano bajo sedación. Tras la liberación mecánica de las sinequias, se recomienda la aplicación de crema de estrógenos dos veces al día durante 2 a 4 semanas para minimizar el riesgo de recidiva. Cualquiera de las modalidades de tratamiento muestran altas tasas de recurrencia (que se han cifrado hasta el 41 % en pacientes portadoras de pañal entre 13 y 23 meses) y pueden aparecer reiteradamente hasta la pubertad.

Hipospadias

Concepto y epidemiología

El hipospadias es una malformación congénita del pene que afecta a la formación del tramo distal de la uretra, pene y prepucio.

El hipospadias es una malformación congénita del pene que afecta a la formación del tramo distal de la uretra, pene y prepucio. Esto provoca una ectopia del meato uretral, que aparece en la superficie ventral del pene en un lugar proximal al cenit del glande (desde el propio glande hasta el periné), así como una incurvación ventral del pene y un fallo de cierre cutáneo del prepucio que produce un capuchón prepucial hipospádico (Fig. 2). Es la segunda anomalía congénita más frecuente del aparato genitourinario, por detrás de la criptorquidia, con una incidencia en Europa de aproximadamente 1 por cada 150-300 recién nacidos(1,5).

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Figura 2. Hipospadias distal. Fuente: propiedad de las autoras.

Embriología

El desarrollo del pene sucede entre las semanas 6ª y 17ª de gestación.

El desarrollo del pene sucede entre las semanas 6ª y 17ª de gestación. El primer paso consiste en la formación del tubérculo genital por delante del seno urogenital, que sucede en mujeres (da lugar al clítoris) y varones (origina el pene) en torno a la 6ª semana de gestación y es hormono-independiente. Paulatinamente y bajo el influjo de la testosterona, a partir de la semana 8ª, los pliegues genitales internos se fusionan en el plano medial de proximal hacia distal, creando un tubo (futura uretra) que comunica con el seno uro-genital y alcanza la base del glande. La formación de la uretra peneana termina al final del primer trimestre. La formación de la uretra balánica es el último paso de la formación de la uretra y procede de una invaginación ectodérmica retrógrada desde el glande(5).

Los cuerpos cavernosos, dorsales a la uretra en desarrollo, provienen del tejido mesenquimatoso y crecen a diferente velocidad, lo que origina una curvatura ventral transitoria durante el desarrollo. El cuerpo esponjoso es el tejido eréctil de sostén que rodea la uretra y se comunica con el tejido eréctil del glande. Estas estructuras se forman después de que se complete la formación de la uretra, y su crecimiento también es estimulado por la testosterona(1,5). La última estructura en formarse es el prepucio, que se forma desde el surco coronal y encierra progresivamente el glande en sentido proximal-caudal y dorsal-ventral. Por este motivo, a menudo, el hipospadias se asocia con un prepucio abierto en forma de V ventral (capuchón prepucial hispospádico). La detención del desarrollo de la uretra puede dejar el meato localizado en cualquier punto a lo largo de la superficie ventral del pene. Esto induce la parada del desarrollo de las otras estructuras que forman el pene y da lugar al acortamiento de las estructuras situadas en la superficie ventral del pene y falta de cierre del prepucio.

Etiología

Se han apuntado factores genéticos, hormonales, aspectos materno/placentarios, así como ambientales, que pueden contribuir a su aparición.

En la mayoría de casos de hipospadias, la causa es desconocida(5,6). Se han apuntado factores genéticos, hormonales y aspectos materno/placentarios, así como ambientales que pueden contribuir a su aparición. Hasta el 10 % de casos de hipospadias presentan antecedente familiar de esta patología. Son factores de riesgo de hipospadias conocidos los siguientes: edad materna avanzada, diabetes mellitus materna preexistente, prematuridad, padre con hipospadias, exposición prenatal a tabaco y pesticidas(7,8); o diversos fármacos, como valproato, loperamida, paroxetina y antiestrógenos o antiandrógenos; y otros disruptores endocrinos, como dietilbestrol o éteres difenil polibrominados, insuficiencia placentaria y fecundación in vitro. El mecanismo etiopatogénico propuesto es una disrupción de la estimulación androgénica necesaria para el desarrollo de los genitales masculinos normales.

Factores genéticos: se ha descrito la expresión de variantes patogénicas en diferentes genes relacionados con hipospadias, como HOXA4, IRX5, IRX6 y otros.

Por otro lado, el hipospadias aparece en varios síndromes genéticos conocidos, como el síndrome Denys-Drash (insuficiencia renal, anomalías genitales y tumor de Wilms), síndrome WAGR (tumor de Wilms, aniridia, anomalías genitourinarias y retraso cognitivo), ambos síndromes con mutación WT1, y síndrome de Opitz (hipertelorismo, asimetría del cráneo y defectos laringo-esofágicos).

Anomalías asociadas

La hernia inguinal y la criptorquidia son las anomalías más frecuentemente asociadas con el hipospadias y están presentes hasta en el 13 % de los pacientes, con mayor incidencia en las formas más proximales(1,6). Cuando el hipospadias se asocia con criptorquidia bilateral, micropene, transposición peno-escrotal o escroto bífido, hay que tener en cuenta el diagnóstico diferencial con trastorno de la diferenciación sexual, que precisa evaluación por equipo multidisciplinar que incluya endocrinología pediátrica, así como cariotipo. Por otro lado, en hipospadias graves podemos encontrar un utrículo prostático agrandado hasta en el 10 % de los pacientes, cuya complicación principal es la infección. Está indicado descartar anomalías del tracto urinario superior (TUS) en los hipospadias proximales (peno-escrotal y perineal) y en los asociados con otros síndromes o anomalías de otro sistema o aparato.

Diagnóstico y clasificación

El diagnóstico se hace generalmente en el neonato en el momento de la exploración inicial, y es eminentemente clínico.

Debemos considerar los tres aspectos de la malformación, la ectopia del meato, la incurvación y el defecto prepucial; si bien, debemos tener en cuenta que, en caso de existir incurvación, la posición del meato puede variar una vez que se ha realizado la maniobra quirúrgica de corrección de la incurvación(5). El meato uretral puede estar localizado en cualquier punto a lo largo del pene hasta una localización tan proximal como el periné. La clasificación, por lo general, atiende a la localización del meato tras la liberación quirúrgica de la incurvación, y se divide en distal (70 % de los casos), o más leve, medio (en torno a un 10 %) y proximal, que comprende los casos más graves y supone aproximadamente un 20 % del total (Fig. 3).

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Figura 3. Esquema: clasificación del hipospadias.

Por otro lado, existen otras variantes de hipospadias que suponen un 5 % del total y son tipos con peculiaridades diferentes, a saber:

• Hipospadias con prepucio íntegro (también llamado megameato con prepucio íntegro), donde el prepucio está completamente formado, pero al retraerlo se encuentra un fallo de formación de la uretra que condiciona un meato uretral anormalmente amplio a nivel del surco balano-prepucial.

• Chorda con meato uretral normal. Estos pacientes presentan un glande normal y meato ortotópico, pero con un cuerpo esponjoso atrésico que produce incurvación peneana que puede ser muy acusada.

Tratamiento

En la actualidad, la mayoría de formas de hipospadias se reparan en un único tiempo quirúrgico.

La indicación quirúrgica debe ser personalizada, considerando factores anatómicos, psico-sociales y urodinámicos (Fig. 4).

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Figura 4. Hipospadias intervenido. Fuente: propiedad de las autoras.

Calendario quirúrgico

En la actualidad, la mayoría de formas de hipospadias se reparan en un único tiempo quirúrgico. No obstante, las formas más graves pueden precisar un planteamiento de corrección quirúrgica en varias etapas. Si no existe meatoestenosis o situaciones que comprometan la urodinámica y obliguen a tratarlo de forma preferente, el momento óptimo para la corrección quirúrgica debe ser consensuado con la familia, teniendo en cuenta que las recomendaciones actuales sugieren reparar el hipospadias entre los 6 y los 12 meses de vida, aunque algunos grupos prefieren demorar la intervención en torno a los 20-24 meses(1,6). Hay evidencia clara de que la reparación en etapas postpuberales, conlleva tasas de complicación considerablemente más altas.

Objetivos del tratamiento

El primer aspecto que se debe considerar es la meatoestenosis. El meato ectópico puede ser muy estrecho, lo cual produce una hiperpresión miccional que podría tener un impacto negativo en la función vesical y del tracto urinario superior; por lo que, de existir, debe tratarse de forma preferente mediante meatotomía (cirugía destinada a ampliar el meato urinario sin modificar su localización).

La corrección quirúrgica del hipospadias persigue tres objetivos:

1. Enderezamiento del pene.

2. Construcción de la neouretra, que permita llevar el meato uretral hasta el cenit del glande.

3. Eliminar el exceso dorsal de piel prepucial, mediante hemicircuncisión, por lo general.

Enderezamiento

Puede resultar difícil valorar la incurvación de manera preoperatoria, pero en quirófano es posible realizar una erección artificial mediante la inyección de suero fisiológico en los cuerpos cavernosos, que permite determinar el grado exacto de curvatura. La incurvación ventral es generalmente debida a una fijación de la piel o tejido celular subcutáneo ventral, por lo que la liberación de piel y dartros la corrige. Si la curvatura obedece a la presencia de verdadero tejido fibroso (chorda) o bien a una discrepancia de la zona ventral y dorsal de los cuerpos cavernosos por deficiencia de desarrollo de la zona ventral, la reparación quirúrgica es mucho más compleja.

Reposicionamiento del meato uretral (uretroplastia)

El objetivo es crear una neouretra que permita avanzar el meato uretral hasta el cenit del glande. Para la construcción uretral, pueden usarse colgajos cutáneos locales (tubulización), diversos tipos de injertos libres o colgajos pediculados vascularizados. Existe una enorme variedad de técnicas descritas, la elección va a depender del tipo y complejidad del hipospadias y también del criterio del cirujano(9).

Glanduloplastia

Otro de los objetivos del tratamiento es conferir al glande, que suele ser plano y achatado, una forma cónica, lo que se consigue aproximando en la línea media las alas del glande sobre la neouretra.

Hemicircuncisión

Reconstruir el prepucio cerrando la zona ventral no formada del prepucio suele ser quirúrgicamente más complejo y con más riesgo de complicaciones que extirpar la piel prepucial dorsal redundante (capuchón prepucial hispospádico), por lo que la mayoría de cirujanos optarán por la hemicircuncisión que da al pene un aspecto circuncidado estándar. En los casos de hipospadias más complejos, puede ser preciso emplear colgajos de piel prepucial para la reconstrucción uretral; por lo que, a veces, no se extirpa en una primera intervención, especialmente cuando se considera que puedan ser precisas varias intervenciones(1,5).

Cuidados postoperatorios

• Sondaje permanente: con la intención de proteger la neouretra y la sutura del efecto de la orina en el postoperatorio inmediato, suele colocarse una sonda vesical tipo Foley permanente durante los primeros 3-5 días postoperatorios, transcurridos los cuales se retira para permitir la micción a través de la neouretra. Este periodo de sondaje se puede manejar ambulatoriamente según las necesidades particulares del paciente(9).

• Vendaje: suele colocarse un vendaje suavemente compresivo que se mantiene, por lo general, 24-72 horas tras la intervención.

• Analgesia: las necesidades de analgesia son variables en función del paciente y del tipo de hipospadias y su reparación. En nuestro Centro solemos emplear analgesia mediante catéter epidural en el postoperatorio inmediato, así como analgesia endovenosa pautada. Para evitar los espasmos vesicales secundarios al sondaje se pauta un anticolinérgico oral como la oxibutinina.

Complicaciones de la cirugía

Las complicaciones son más frecuentes en las formas más proximales (10-50 %), pero pueden aparecer en las variantes distales (7 %). La más frecuente es la fístula uretra-cutánea, en la que una zona de la neouretra dehiscente busca el camino hacia la piel y genera una comunicación entre la uretra y la superficie cutánea proximal al neomeato(9). La reparación de la fístula implica una nueva cirugía para resecar el trayecto fastuoso y cerrar el epitelio uretral y la piel(5,9). La estenosis es otra de las complicaciones clásicas del hipospadias y puede aparecer en cualquier punto de la neouretra, pero los puntos más habituales son el meatal y la anastomosis proximal de la uretra.

Pronóstico y función sexual

Los estudios sobre calidad de vida sexual, función eréctil y eyaculación son limitados, porque estos aspectos se evalúan en la edad adulta y es difícil comparar métodos y técnicas empleadas en diferentes épocas(10). Tradicionalmente, se ha dicho que pueden presentar incurvación residual o dolor con la erección.

Epispadias

Concepto y epidemiología

El epispadias primario es una malformación congénita rara que afecta a ambos sexos y se considera la forma más leve del complejo extrofia vesical-epispadias.

El epispadias es una afección congénita poco común, en la que la abertura uretral se encuentra en la cara dorsal del cuerpo del pene. Se asocia con extrofia de la vejiga en más del 90 % de los casos, formando el complejo extrofia-epispadias, mientras que se informa una forma aislada, con una incidencia menor a uno de cada 100.000 nacimientos masculinos. El epispadias femenino se produce con una incidencia significativamente menor, con una proporción hombre-mujer de 2,3:1.

Diagnóstico

El epispadias se puede diagnosticar clínicamente, pero se necesitan pruebas complementarias, como la ecografía del sistema genitourinario y la cistouretrografía, para excluir anomalías congénitas asociadas del TUS.

Por lo general, el epispadias se reconoce al nacer, aunque las formas más distales, que se presentan únicamente con anomalías clínicas menores, pueden pasar desapercibidas en el momento del nacimiento. En los niños, el epispadias se caracteriza por un pene corto y ancho, esto se acompaña de una deficiencia en la piel dorsal del pene y un exceso de piel prepucial en el lado ventral. En casi todos los casos, existe un grado variable de curvatura dorsal del pene. No suele asociar alteraciones a nivel escrotal ni testicular. Según la posición del meato uretral, de modo similar al hipospadias, se clasifica en forma glandular, peneana y penopúbica, lo que repercute en la gravedad de la anomalía y en el tratamiento quirúrgico posterior. La forma más común y grave es la penopúbica, En las niñas, la uretra ancha con un clítoris bífido y unos labios divergentes son los hallazgos característicos en la exploración. La incontinencia urinaria es el principal síntoma clínico en ambos sexos, variando desde un goteo de orina permanente en las formas graves, hasta incontinencia urinaria de esfuerzo en las formas más leves. La unión ureterovesical es deficiente en pacientes con epispadias y los uréteres, a menudo, se ubican lateralmente en la vejiga con un trayecto recto, lo que favorece la aparición de reflujo vesicoureteral en estos pacientes. Otras anomalías comúnmente asociadas incluyen: diástasis púbica, urolitiasis, alteraciones renales y duplicación uretral.

Tratamiento

El tratamiento es quirúrgico, enfocado en una adecuada reconstrucción genital funcional y estética y, si es necesario, en lograr la continencia urinaria.

El tratamiento quirúrgico del epispadias puede ser difícil y requiere una gran experiencia, pues precisa técnicas quirúrgicas complejas(11). Los objetivos de la reparación incluyen reconstruir la anatomía para proporcionar una función y cosmética óptimas de los genitales y la uretra, así como buscar la mejor continencia, todo ello enfocado a mejorar la calidad de vida. Al igual que en la reparación del hipospadias, se busca corregir no solo la posición del meato, sino el resto de alteraciones anatómicas, como la distribución asimétrica del prepucio o la incurvación. Actualmente, se está estudiando la eficacia de las terapias de biofeedback de los músculos del suelo pélvico, con la idea de evitar o, al menos, mejorar los resultados de las cirugías encaminadas a corregir la incontinencia.

Complicaciones

El seguimiento exhaustivo y a largo plazo de los pacientes con anomalías genitales congénitas graves es de suma importancia para identificar y resolver cualquier complicación, con el fin de lograr resultados estéticos y funcionales satisfactorios y facilitar la transición de los casos pediátricos a un urólogo de adultos.

La complejidad de la reconstrucción quirúrgica y sus resultados se basan en la posición de la abertura uretral, la calidad de la placa uretral y la gravedad de la curvatura del pene(12), en el caso de los varones. La formación de fístulas representa la complicación más común relacionada con la uretroplastia. Las propias fístulas, las estenosis del meato y de la uretra y la incontinencia representan los obstáculos más comunes a largo plazo(13).

Fimosis

Concepto y epidemiología

La fimosis en el recién nacido es fisiológica, por lo que el tratamiento no debe plantearse hasta, al menos, los 4 años.

La fimosis consiste en la incapacidad de retraer el prepucio debido a una estenosis de la piel, de forma que el glande no puede quedar al descubierto. Se considera fisiológica hasta los 2-3 años, puesto que la queratinización incompleta del glande impide la retracción; debido a ello, menos de un 5 % de los recién nacidos tienen un prepucio totalmente retraible. No se recomienda, por lo indicado anteriormente, iniciar el descenso del prepucio hasta que el niño haya alcanzado la continencia urinaria. Con una pauta higiénica adecuada se corrige en el 90 % de los casos, lo que conlleva una incidencia actual del 8 % a los 6-7 años.

Diagnóstico

El diagnóstico, al igual que en el resto de patologías abordadas en el tema, se basa en la exploración física.

La exploración se lleva a cabo con el paciente en decúbito supino. Se debe realizar una retracción prepucial suave, progresiva y sin forzar, con el fin de conseguir una exposición del glande.

Algunos autores hacen referencia a la clasificación de Kayaba de la fimosis (Tabla I), sin embargo, no suele emplearse de rutina en la práctica diaria. A parte de la imposibilidad objetiva en la retracción prepucial, otro signo que indica la presencia de fimosis es la aparición de abombamiento del prepucio durante la micción, presente, sobre todo, en pacientes con fimosis grave o puntiforme.

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Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial debe plantearse con afecciones variadas que afectan al pene, como pueden ser las adherencias balanoprepuciales, el pene palmeado o el megaprepucio.

Las adherencias balanoprepuciales no requieren corrección quirúrgica, puesto que se liberan de manera gradual con la higiene y retracción prepucial diaria. En el pene palmeado, el problema reside en la desaparición del ángulo penoescrotal, por una extensión anormalmente distal de la piel escrotal en la cara ventral del pene, sin existir limitación para la retracción prepucial. El megaprepucio se caracteriza por presentar una mucosa muy extensa y redundante, acompañada de piel prepucial escasa y engrosada que cubre totalmente el glande sobre un pene de tamaño y aspecto normales.

Tratamiento

Debe tratarse a partir de los 4 años con corticoides tópicos. Si no hay respuesta o existen complicaciones asociadas, está indicada la realización de una circuncisión o una plastia prepucial (v. algoritmo al final del artículo).

Terapia conservadora

Suele indicarse inicialmente en un paciente mayor de 4 años con diagnóstico de fimosis. El tratamiento conservador se inicia con la administración de una pomada de corticoides cada 12 horas durante 4 semanas, lo que aumenta la distensibilidad de la piel prepucial y facilita la retracción. Se recomienda comenzar con las retracciones a partir del quinto día de tratamiento, siempre de manera suave. Se realiza una reevaluación para ver la respuesta a los 3 meses de indicado el tratamiento, durante ese tiempo y de manera indefinida, el paciente debe realizar retracciones prepuciales diarias, idealmente durante el aseo. En caso de respuesta parcial, se puede plantear una nueva tanda de tratamiento conservador antes de plantear la opción quirúrgica. En ausencia de respuesta se recomienda derivar a Cirugía.

Tratamiento quirúrgico

Deberán remitirse al especialista para corrección quirúrgica, a partir de los 4 años, todas aquellas fimosis refractarias al tratamiento conservador. Antes de esta edad, se intervendrán solo los pacientes que sufran complicaciones, como balanitis de repetición a pesar del tratamiento, hayan presentado algún episodio de parafimosis o aquellos que presenten infecciones de orina reiteradas, aunque no se indica como método preventivo. Algunos autores también recomiendan directamente la corrección quirúrgica en las fimosis cicatriciales, en las que el prepucio presenta un aspecto engrosado y friable, puesto que la tasa de respuesta al tratamiento conservador es muy baja.

La técnica de elección es la circuncisión(14) que consiste en extirpar la piel prepucial dejando el glande expuesto con una corona de puntos mucocutáneos reabsorbibles en la base del glande (Figs. 5 y 6). Existen alternativas consideradas menos agresivas, como la prepucioplastia, que consiste en un remodelaje prepucial mediante incisión longitudinal y sutura transversal en la cara dorsal del prepucio, que permite mantener la cobertura natural del glande. Sin embargo, no se consideran de primera elección debido a la mayor tasa de recidiva(15). En ocasiones, sobre todo, los niños mayores y adolescentes con fimosis cicatricial, pueden asociar balanitis xerótica o liquen escleroatrófico, que requiere tratamientos posteriores con corticoides para evitar recidivas u otras complicaciones, como meatoestenosis.

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Figura 5. Pene con fimosis. Fuente: propiedad de las autoras.

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Figura 6. Mismo paciente tras circuncisión. Fuente: propiedad de las autoras.

Complicaciones

A pesar de la baja tasa de complicaciones, no debe indicarse la intervención sin un motivo médico objetivo.

Cuando se practica por manos experimentadas y en condiciones de esterilidad, la circuncisión tiene una baja tasa de complicaciones, entre el 2 y el 10 %. El sangrado y la infección son las complicaciones más frecuentes. La circuncisión infantil conlleva una morbilidad importante, por lo que no debería recomendarse sin un motivo médico(16,17).

Parafimosis

Concepto y epidemiología

La parafimosis es un proceso patológico que requiere su reducción inmediata o, en caso de no ser posible, un tratamiento quirúrgico con carácter urgente.

La parafimosis es una de las pocas emergencias urológicas que pueden encontrarse en la práctica general. Es una condición en la que el prepucio, una vez retraído, no puede ser colocado de nuevo en su posición original. Es menos común que otros trastornos del pene, con una incidencia que varía entre el 0,2-1 %. La causa más frecuente en cualquier rango de edad es la iatrogénica, ocurre cuando el prepucio se retrae para limpiarlo, para colocar un catéter urinario o realizar un procedimiento quirúrgico, como una cistoscopia, en un paciente no circuncidado. No devolver el prepucio retraído sobre el glande inmediatamente después de la retracción inicial puede provocar parafimosis.

Diagnóstico

El dolor no está presente en todos los pacientes.

El diagnóstico se lleva a cabo ante una clínica típica que incluye edema y congestión del glande y prepucio, en un paciente con el prepucio retraído. Aunque es frecuente la aparición de dolor intenso, este no siempre está presente, lo que, en ocasiones, lleva a un retraso en la consulta y, consecuentemente, en el diagnóstico.

Diagnóstico diferencial

Debe realizarse el diagnóstico diferencial con aquellas patologías que generen congestión o edema peneano.

Hay que hacer diagnóstico diferencial con balanopostitis, picaduras de insectos (lesión punteada con eritema y edema asimétricos, asociada a prurito), angioedema (edema indoloro de desarrollo súbito), hematoma peneano y síndrome del torniquete (en el bebé, un cabello o una fibra de algún tejido puede enrollarse inadvertidamente alrededor del pene provocando congestión venosa y reducción del flujo linfático, que puede generar dolor, hinchazón y edema del pene).

Tratamiento

La prevención e intervención temprana son elementos clave en el tratamiento de la parafimosis.

El tratamiento se basa en el control del dolor, así como la reducción manual, que puede facilitarse asociando métodos que ayuden a reducir la congestión y edema.

Técnica de reducción manual

Se aplica una presión suave, pero constante y contundente al glande con los pulgares y se ejerce una contra tracción al prepucio con los dedos índice y medio, tirando de este hacia delante hasta conseguir la reducción completa(18). Como hemos indicado, las medidas dirigidas a disminuir el edema pueden facilitar esta maniobra de reducción. Entre las más usadas, se encuentran: la colocación de gasas empapadas en suero hipertónico o la aplicación directa de azúcar granulado(19) en la zona, que debe ser retirado minuciosamente antes de la reducción manual, con el objetivo de reducir el edema.

Corrección quirúrgica

Cuando no sea posible la reducción manual, está indicada la corrección quirúrgica con carácter urgente, con el objeto de eliminar el prepucio que actúa como constrictor. La técnica quirúrgica mayoritariamente empleada es la circuncisión completa. Se recomienda la circuncisión electiva, como medida preventiva de nuevos episodios de parafimosis, en aquellos casos que se haya logrado reducción manual en el momento agudo.

Complicaciones

Si no se trata, esta afección puede tener consecuencias graves, incluida la estrangulación del glande y la necrosis tisular.

El atrapamiento del prepucio detrás del surco coronal actúa como un anillo constrictor, lo que provoca ingurgitación venosa del glande con el consecuente edema que, en última instancia, puede comprometer el flujo arterial al glande.

Balanitis

Concepto y epidemiología

Es una entidad frecuente que aparece, sobre todo, en niños con fimosis.

La balanitis es la inflamación del glande y la postitis la inflamación del prepucio, cuando se afectan ambos se habla de balanopostitis. Es una entidad relativamente frecuente, dado que afectará al 3-10 % de los varones a lo largo de su vida, especialmente en la edad preescolar y con mayor frecuencia en niños con fimosis.

Etiología

Las causas son variadas y se modifican en función de la edad del paciente.

La más habitual es la balanitis inespecífica, secundaria a la acumulación de esmegma por una higiene inadecuada, de ahí que sea más frecuente en pacientes con fimosis. Otras causas comunes son: las balanitis irritativas por limpieza excesiva, las traumáticas por retracción forzada del prepucio o las infecciosas. Estas últimas cursan generalmente con clínica inespecífica y presencia de flora mixta (Tabla II). Menos habituales en Pediatría son las enfermedades de transmisión sexual, que deben ser sospechadas ante la presencia de secreción uretral (uretritis).

tabla

Diagnóstico

La presentación clínica y el aspecto de las lesiones guían el diagnóstico.

El examen físico que revela un glande inflamado y eritematoso, asociado a dolor o disuria, confirma el diagnóstico de balanitis(20). Aquellos pacientes con balanitis de repetición, sin causa aparente, deben someterse a un examen de glucosa en sangre para descartar una diabetes oculta. Si hay sospecha de etiología infecciosa es prudente incluir la toma de cultivo para posteriormente poder guiar el tratamiento enfocado al germen.

Tratamiento

En la mayoría de los casos una higiene escrupulosa asociada al tratamiento del dolor es suficiente.

Se debe indicar una correcta limpieza entre el prepucio y el glande, lo cual se puede realizar con un hisopo o irrigando agua con ayuda de una jeringa. También, los baños de manzanilla 3 veces al día durante 3-4 días, pues mejoran la inflamación y reducen el dolor. En aquellas balanitis infecciosas se debería añadir el tratamiento antibiótico o antifúngico más específico para el germen, lo que acelera la resolución del cuadro. Debe evitarse la retracción prepucial hasta la mejoría, puesto que empeora la sintomatología. Se recomienda la circuncisión electiva en pacientes con episodios recurrentes.

Complicaciones

Los episodios recurrentes o un tratamiento inadecuado pueden llevar a una inflamación persistente del glande, lo que además de dolor puede producir irritación del meato que lleva a una estenosis del mismo.

Función del pediatra de Atención Primaria

Iniciar tratamientos médicos en alguna de las patologías, previa derivación al especialista quirúrgico.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de las autoras.

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18.** Vunda A, Lacroix LE, Schneider F, Manzano S, Gervaix A. Videos in clinical medicine. Reduction of paraphimosis in boys. N Engl J Med. 2013; 368: e16. Disponible en: https://doi.org/10.1056/nejmvcm1105611.

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Bibliografía recomendada

– Norris JE, Elder CV, Dunford AM, Rampal D. Spontaneous resolution of labial adhesions in pre-pubertal girls. J Paediatr Child Health. 2018; 54: 748-53.

Este estudio retrospectivo hace un seguimiento durante 2 años de 45 pacientes y constata la resolución espontánea del 40 % de las sinequias, lo que apoya el tratamiento conservador en las sinequias vulvares.

– Wood D, Wilcox D. Hypospadias: lessons learned. An overview of incidence, epidemiology, surgery, research, complications, and outcomes. Int J Impot Res. 2023; 35: 61-6. Disponible en: https://doi.org/10.1038/s41443-022-00563-7.

Este trabajo ofrece una información detallada de los avances en conocimiento de epidemiología, factores genéticos y ambientales, y una revisión exhaustiva de las novedades en técnicas y cuidados postoperatorios del hipospadias.

– Vunda A, Lacroix LE, Schneider F, Manzano S, Gervaix A. Videos in clinical medicine. Reduction of paraphimosis in boys. N Engl J Med. 2013; 368: e16. Disponible en: https://doi.org/10.1056/nejmvcm1105611.

En este vídeo se explica detalladamente la técnica de reducción de una parafimosis, lo que sirve de apoyo ilustrativo a lo explicado en el texto.

 

Caso clínico

 

Varón de 9 meses de edad, procedente de embarazo espontáneo con parto a término, que acude a consulta por hipospadias. En la exploración se encuentra una criptorquidia bilateral no palpable, meato urinario de buen calibre en la base del pene en su unión con el escroto, que es bífido, micropene e importante incurvación dorsal del pene.

 

 

algoritmo

 

El disrafismo espinal oculto

M. Budke Neukamp*,  M.T. García Campos**
Temas de FC


M. Budke Neukamp*, M.T. García Campos**

*Doctor Especialista en Neurocirugía. Hospital Universitario Infantil Niño Jesús. Hospital Ruber Internacional. Profesor en la Universidad Francisco de Vitoria. Madrid. **Facultativo Especialista. Adjunta de Neurocirugía. Hospital Universitario Infantil Niño Jesús. Madrid

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Autor para correspondencia

neurobudke@yahoo.es

Resumen

El disrafismo espinal oculto (DEO) comprende una serie de malformaciones preferentemente de la médula espinal caudal, a veces, coexistentes entre sí, que están adquiriendo una importancia creciente en la clínica diaria y, cuyo diagnóstico temprano, tiene relevancia en el manejo clínico de los pacientes. Causa un síndrome principal que es el anclaje del cono medular. El DEO tiene una patogenia disembriogénica múltiple, que puede abarcar tanto la primera, como la segunda neurulación, y el periodo de regresión caudal. Las malformaciones incluidas en el DEO son, fundamentalmente: el lipomielomeningocele, el seno dérmico, el síndrome del filum terminale hipertrófico, la diastematomielia y el quiste neuroentérico. La clínica varía en función del tipo de disrafismo, yendo desde un paciente asintomático a otros con diferentes tipos de déficit neurológico. Para su adecuado diagnóstico es necesaria una prueba de imagen; de ellas, la resonancia magnética (RM) es la prueba de elección. En caso de aparición de síntomas neurológicos, la técnica de elección es el tratamiento quirúrgico. Una mayor concienciación de esta patología por los pediatras, rehabilitadores y urólogos, así como el impacto diagnóstico de la resonancia magnética, han hecho que estas malformaciones del tubo neural se reconozcan y traten antes en la actualidad. Este artículo revisa algunas de las más importantes aportaciones en el síndrome de anclaje del cono medular, el diagnóstico clínico y radiológico, y el tratamiento quirúrgico del mismo.

 

Abstract

Occult spinal dysraphism (OSD) comprises different developmental anomalies preferably affecting the caudal portion of the neural tube that are becoming increasingly important in clinical practice. Tethered cord syndrome, the result of traction on the spinal cord, occurs with any of the OSD entities. It encompasses several separate and sometimes coexisting malformations: lipomyelomeningocele, dermal sinus, hypertrophic filum terminale syndrome, diastematomyelia and neuroenteric cyst. The clinical presentation of tethered cord syndrome varies according to the type of dysraphism, ranging from asymptomatic to different types of neurological deficits. A proper diagnosis requires an imaging test; MRIs are the test of choice. In case of neurological symptoms, the most effective treatment option is surgery. Increased awareness of this pathology among pediatricians, rehabilitation specialists, and urologists, as well as the diagnostic impact of magnetic resonance imaging, have led to earlier recognition and treatment of these neural tube malformations. This article reviews some of the most important contributions in tethered cord syndrome, covering its clinical and radiological diagnosis as well as surgical treatment.

 

Palabras clave: Anclaje del cono medular; Disrafismo espinal oculto; Lipomielomeningocele; Malformación raquimedular; Seno dérmico.

Key words: Tethered cord syndrome; Occult spinal dysraphism; Lipomyelomeningocele; Spinal dysembryogenesis; Dermal sinus.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 380 – 387

 


OBJETIVOS

• Conocer las diferentes entidades que existen bajo el nombre de “disrafismo espinal oculto”.

• Saber identificar a aquellos pacientes que pueden tener esta patología, conociendo los estigmas cutáneos que pueden asociar.

• Entender los mecanismos que producen deterioro neurológico en estos pacientes.

• Aprender qué pruebas complementarias son necesarias para el diagnóstico y los tipos de tratamiento que se pueden aplicar.

 

El disrafismo espinal oculto

Introducción

Se define el disrafismo espinal oculto (DEO), la médula anclada, con una breve descripción de la clínica, la incidencia y las pruebas radiológicas diagnósticas. Se enfatiza la importancia del diagnóstico precoz por el pediatra para evitar las secuelas ortopédicas y urológicas de esta enfermedad que, en muchos casos, pueden ser irreversibles.

El disrafismo espinal oculto (DEO) es una patología caracterizada por la fusión incompleta del tubo neural, en la que la lesión se encuentra cubierta por piel, sin observarse exposición del tejido nervioso. El diagnóstico precoz es de gran importancia, ya que la corrección quirúrgica oportuna puede prevenir daño neurológico irreversible. Existen alteraciones cutáneas que se asocian a la presencia del disrafismo espinal oculto (Tabla I).

figura

Debido a que, en muchos casos, estos marcadores cutáneos son la única manifestación inicial de estas alteraciones, es fundamental que el pediatra esté familiarizado con ellos, para poder realizar el diagnóstico precoz y derivar al paciente al especialista más adecuado.

Para el pediatra, lo más importante es detectar la lesión, para así prevenir el daño neurológico progresivo e irreversible que produce la médula anclada. Este anclamiento tracciona la médula, posicionándola en un nivel anormalmente bajo. En el feto, la médula espinal y el canal espinal tienen la misma longitud, el crecimiento diferente que experimentan estas estructuras en condiciones normales lleva a un ascenso relativo del cono medular. Al nacer, este está ubicado en L2-L3, alcanzando el nivel adulto del cono (L1-L2) a los 2 o 3 meses de edad. Al flexionar la columna normal, se produce un ascenso del cono; si el cono está anclado, sufre alteración del metabolismo oxidativo(1) por tracción repetida, lo que lleva a daño progresivo del segmento inferior de la médula espinal. El síndrome de la médula anclada se manifiesta, en la mayoría de los casos, con alteraciones sensitivas y motoras de las extremidades inferiores, que conducen a deformaciones ortopédicas y aparece durante la infancia, o a lo largo de la vida adulta, como en el caso del engrosamiento del filum terminale(2). Son comunes otros síntomas y signos, como lumbago, acortamiento de extremidades inferiores, cojera, escoliosis y cambios tróficos de la piel. Un 20 % de los pacientes presenta vejiga neurogénica, que se manifiesta como enuresis o infecciones urinarias repetidas. Una vez que aparecen estos síntomas, la mayoría de estos son irreversibles.

Por este motivo, el diagnóstico de estas condiciones debe ser precoz; es decir, antes de que se desarrollen síntomas neurológicos(3,4).

Se han descrito factores de riesgo medioambientales, como serían: obesidad materna, diabetes mellitus, exposición a tratamiento antiepiléptico (ácido valproico, carbamacepina) e hipertermia durante el embarazo. Varios estudios han demostrado que el tratamiento con 0,4 mg al día de ácido fólico, preconceptualmente y durante las etapas tempranas del embarazo, reduce de forma significativa la aparición de déficit del tubo neural(5).

Se desconoce la incidencia real del DEO en la población normal. Al contrario que en la espina bífida quística o mielomeningocele, en la que el defecto es evidente para obstetras y neonatólogos, la detección de un estigma cutáneo es, a veces difícil, pues, en un principio, puede incluso no existir.

Una vez que se han detectado alteraciones sospechosas, es necesario descartar el diagnóstico de DEO, para lo que se han utilizado distintas técnicas. De todas ellas, la de mayor utilidad es la resonancia magnética (RM).

La RM es una técnica no invasiva, sin radiación ionizante y de un alto poder diagnóstico. Actualmente, se considera el examen de primera elección en la detección de DEO. Entre otras cosas, permite determinar la extensión intraespinal de las lesiones y la localización exacta del cono medular, lo que es de gran importancia para una eventual resolución quirúrgica.

La ecografía lumbosacra puede ser usada como una prueba de screening en niños menores de 6 meses (falta de osificación completa de la columna) ante la sospecha de una disrafia espinal oculta, para seleccionar los casos que requieran estudio más sofisticado(6).

Clínica del disrafismo espinal oculto

Se detallan los principales signos y síntomas del DEO, fundamentalmente, los dependientes del anclaje del cono medular, así como los que orientan en la clínica diaria de la existencia del mismo, evitando una posible meningitis o daño neurológico.

El cuadro clínico de estos pacientes puede hallarse presente al nacer, pero la mayor parte desarrolla sus síntomas y signos neurológicos en las dos primeras décadas de la vida, preferentemente en la adolescencia. Gran parte de la clínica del DEO tiene su origen en un síndrome de anclaje del cono medular, que impide el ascenso normal del mismo hasta la que sería su posición definitiva en D12-L1, a lo largo del crecimiento. La médula espinal anclada se define como: una fijación anormal de la misma a alguno o varios de los tejidos que la circundan. Esta restricción, en principio compensada por la tracción compensatoria del filum, puede traducirse a la larga, en un daño mecánico y/o vascular, provocando una hipoxia en las estructuras distales de la médula.

Algunos autores han demostrado, la existencia de una hipoxia local en el tejido medular distendido, mediante la evidencia de un metabolismo oxidativo mitocondrial deficiente en estudios de tejido neural del cono traccionado, tanto en animales como en el ser humano. Otros han observado por eco-Doppler, una mejoría llamativa de la microcirculación del tejido medular distal tras la sección del filum terminale en pacientes con médula anclada. De hecho, cuando se secciona el filum terminale, se aprecia, a veces, la relajación y recoloración de un tejido medular estirado y, ocasionalmente, más pálido de lo habitual. El atrapamiento del cono medular puede ocasionar un síndrome motor de 1ª, de 2ª motoneurona o mixto, dependiendo del nivel de la malformación.

En el neonato y lactante, puede ser difícil dilucidar si existe defecto motor o no, pues, muchas veces, este es mínimo y asimétrico. En ocasiones, el defecto trófico se esconde tras un mayor volumen de grasa en una de las extremidades inferiores.

Por lo general, en la médula anclada, existe un lento y progresivo deterioro neurológico, afectando a los esfínteres, con una debilidad in crescendo de los miembros inferiores y deformidad de los pies, siguiéndole el dolor lumbar, la afectación sensorial de extremidades inferiores y escoliosis progresiva.

La sintomatología del cono medular atrapado se exacerba con el ejercicio físico, sobre todo, con el que implica flexión del tronco(6).

Hasta un 10 % de los pacientes con DEO presentan un Chiari tipo I (descenso de las amígdalas cerebelosas por debajo del agujero magno, hallándose, a veces, también descendido el tronco cerebral).

Además de los dos síndromes neurológicos citados, existen otros signos y síntomas específicos y comunes que orientan al diagnóstico de DEO y que se detallan a continuación.

Estigmas cutáneos

Con relativa frecuencia, es la única indicación de DEO. Para el pediatra, lo más importante es detectar la lesión, para realizar el diagnóstico y así prevenir el daño neurológico progresivo e irreversible, que produce la médula anclada. En el neonato, podemos observar alguna anormalidad cutánea muy sutil, en cualquier lugar posterior del raquis o en la línea media de la cabeza. Normalmente, se observan en la línea media posterior a nivel de la lesión subyacente, son múltiples, y se hallan presentes en, al menos, un 70 % de los niños con disrafismo espinal (Fig. 1).

figura

Figura 1. Lesiones cutáneas en la línea media del neuroeje que conllevan riesgo de disrafismo espinal oculto.

Dentro de los estigmas cutáneos, la hipertricosis puede ser localizada, discreta o como un acúmulo mayor de pelos, como ocurre en el nevo, en cola de Fauno, que se presenta con pelo claro u oscuro y textura generalmente sedosa. Cuando existe una gran cantidad de pelos, se asocia generalmente a otros estigmas cutáneos y es altamente indicativo de disrafismo espinal. También, puede existir pelo escaso como un hallazgo normal, lo cual hace difícil la decisión entre realizar o no estudio completo.

El hemangioma cutáneo, también llamado nevus capilar, consiste en una zona eritematosa de la piel, a veces, con forma de llama, y puede ser una lesión plana o elevada. Los hemangiomas se asocian a disrafismo espinal, en general, cuando son grandes (mayores de 4 cm), muchos sobrepasan la línea media y presentan una erosión o ulceración en su superficie. Cuando son pequeños, la asociación con disrafia espinal es menos frecuente. Pueden existir, asimismo: áreas de hiperpigmentación o hipopigmentación (estas últimas pueden ser residuales a un meningocele intrafetal que regresó espontáneamente), aplasia de cutis o apéndice cutáneo caudal que, normalmente, es de pequeño tamaño.

Un reciente estudio de Guggisberg encontró una relación significativa entre alteraciones vasculares de línea media, junto con otro estigma cutáneo y disrafismo espinal oculto(1).

Todos estos estigmas cutáneos de disrafismo suelen estar en línea media raquídea o paramedial y asociarse varios a la vez(7).

Los hoyuelos lumbosacros representan el 45 % de la población en estudio para evaluar posible disrafismo. El tamaño, la relación con el ano, la presencia o ausencia de fondo se han identificado en algunos estudios como factores de riesgo para su asociación con disrafismo espinal oculto(1). El hoyuelo o seno dérmico, que se continúa habitualmente con un tracto fibroso, tiene significación clínica, solo cuando este último comunica con la teca lumbar (que termina en S2). El hoyuelo coccígeo (que se aprecia en un 1-2 % de la población normal) con una situación caudal, no tiene más relevancia que la que implica mantener en él una higiene exquisita con el fin de evitar la infección.

Según otros artículos, hoyuelos sacros a más de 25 mm del ano y atípicos se asocian con más frecuencia con patología subyacente(1,8).

De forma general, aquel que se halla por encima del pliegue interglúteo obliga a ser rigurosos en el diagnóstico y diligentes en la cirugía, con el fin de evitar una infección del Sistema Nervioso Central (SNC). A veces, existen hoyuelos en zonas límite sacras dentro del pliegue interglúteo alto, en los que el estudio con RM descarta la comunicación del tracto sinusal con la teca lumbar(7).

Existe mucha controversia en cuanto a la relación de prueba de imagen diagnóstica ante la presencia de estigma cutáneo, sobre todo en aquellos pacientes con hoyuelos sacros. Aquellos en contra de solicitar una prueba de imagen, argumentan que la médula anclada puede ocurrir en un 4,8 % de pacientes sin estigmas cutáneos; sin embargo, otros investigadores han encontrado mayor proporción de anclaje medular en pacientes con hoyuelos sacros. Dada la falta de estudios randomizados a largo plazo, se recomienda una prueba de imagen en aquellos pacientes con un potencial disrafismo espinal oculto(1).

Los lipomas, cuando son congénitos, son altamente sugerentes de lesión espinal; pueden estar ubicados en la dermis, presentarse con una masa de grasa subcutánea medial o paramedial irregular en su distribución, no dolorosa al tacto que, normalmente, se continúa, a través de un defecto vertebral posterior y dural, al interior del canal raquídeo (lipomielomeningocele).

En algunos casos, el estudio radiológico debe ser exhaustivo, dado que hay conexiones intraespinales mínimas que deben ser descartadas o diagnosticadas.

Los trastornos de esfínteres: ocurren en un 25 % de los pacientes, especialmente en el lipomielomeningocele, y son diagnosticados más frecuentemente en la niñez tardía o en la adolescencia. Una historia clínica cuidadosa es importante, especialmente en el lactante y niño pequeño, donde existe un paso atrás en la continencia urinaria, siendo la falta de control esfinteriano progresivamente creciente.

Puede haber síntomas de obstrucción y/o incontinencia. En la mayoría de los casos, la lesión es incompleta y se acompaña de hipertonía vesical, siendo frecuentes las infecciones de vías urinarias. No es habitual la incontinencia rectal de origen neurológico, sin la presencia previa de afectación urinaria importante. Los test urodinámicos son especialmente valiosos en el diagnóstico precoz del DEO(9).

Síndrome doloroso: se presenta en un 20 % de los niños con disrafismo espinal oculto, porcentaje que aumenta al 80 % cuando se trata de pacientes adultos. El dolor suele ser lumbar o de miembros inferiores. En estos últimos, suele ser de carácter difuso o radicular. A veces, el niño o adolescente refiere la característica subjetiva de un desdoblamiento de extremidades y tronco (como si fueran independientes unas del otro). Existe, asimismo, una limitación dolorosa en la movilidad del raquis que impide al niño la flexión hasta tocar el suelo.

Síndrome ortopédico: puede limitarse a una desigualdad en la longitud de ambas extremidades inferiores; otras, deformidades de los pies del tipo equinovaro, casi siempre progresivas. El signo ortopédico más común en el DEO es la deformidad unilateral de un pie.

Ocasionalmente, se objetiva atrofia o hipotrofia de miembros inferiores, por lo general asimétrica, y pueden hallarse trastornos de la sensibilidad, difíciles de objetivar a veces, y que se traducen en úlceras tróficas de los pies, quemaduras y fracturas.

Escoliosis: se aprecia en el 70-95 % de los pacientes con diastematomielia. En largas series de escoliosis, se ha encontrado un 5 % de diastematomielia. Se debe pensar en toda escoliosis, en la posibilidad de que exista un disrafismo espinal oculto, dada la catástrofe que pudiera suponer la corrección quirúrgica de la misma, en presencia de un cono medular atrapado.

Radiología

En la radiología simple de raquis, se pueden hallar diversas anomalías, ya sean aisladas o con frecuencia múltiples: escoliosis, fusión parcial o completa de cuerpos o láminas vertebrales, dilatación fusiforme del canal raquimedular con aumento de la distancia interpedicular, signos de agenesia sacra parcial o total y signos de masa sacra o mediastínica.

La ecografía de alta resolución es otra alternativa, que permite una evaluación rápida no invasiva y de bajo costo. Dado que los elementos espinales posteriores no se encuentran osificados en los neonatos, se ha señalado que podría tener un rol en los pacientes menores de 6 meses(10). Algunas veces, es suficiente para descartar malformación raquimedular en el neonato y en el lactante menor de 6 meses, revelando la situación del cono medular, así como masas quísticas o heterogéneas dentro del canal, y es útil para dilucidar si el tracto fibroso del hoyuelo cutáneo llega a la teca lumbar.

Cuando se opta por este método, es importante explorar la médula espinal en toda su extensión, debido a que los defectos cutáneos no siempre se encuentran localizados sobre la disrafia espinal. Sin embargo, la interpretación de la ecografía es difícil y depende del grado de experiencia del radiólogo.

La tomografía axial computarizada (TAC) es útil en el DEO para descartar anomalías vertebrales. Con la TAC helicoidal se puede visualizar el tejido neural, pues permite la reconstrucción en todos los planos y es aún más fiable con la inyección de contraste intratecal. Este último es especialmente útil para ver la conformación del tabique óseo y fibroso de la diastematomielia. No obstante, la invasividad de esta técnica y la alta radiación hacen que no sea una prueba de elección en neonatos.

La imagen por resonancia magnética (RM) es la técnica de elección en el estudio del DEO y debería ser siempre la primera en utilizarse ante una sospecha diagnóstica. Es de gran ayuda, inicialmente, la proyección sagital en T1, pues define con exactitud la anatomía y situación del cono medular.

Además, descarta otro tipo de patología, a veces, acompañante al DEO, como puede ser el tumor, la siringohidromielia y el quiste extradural o intradural(11).

Entidades clínicas asociadas al DEO

Se describen y analizan las características de las principales malformaciones del DEO, con las implicaciones clínicas generales, fundamentalmente, la médula anclada y la posibilidad específica de una meningitis, en el caso del seno dérmico.

Médula anclada

Se debe sospechar en pacientes con espina bífida y clínica progresiva de mielorradiculopatía, y en pacientes con: diastematomielia, síndrome del filum terminale, seno dérmico, lipomielomeningocele, meningocele y mielomeningocele.

Los síntomas no parecen que sean debidos directamente a la tracción y al anclaje, pero estos últimos sí producen una isquemia medular por los traumatismos repetidos durante los movimientos del raquis a lo largo de la vida, existiendo una disfunción de las neuronas de la médula por alteración del metabolismo. Cuando las tracciones son mínimas, la clínica puede ser reversible(12).

Clínicamente, presentan dolor y disminución de fuerza en miembros inferiores. Disfunción vesical e intestinal. Alteraciones de la sensibilidad y estigmas cutáneos.

La indicación de tratamiento quirúrgico profiláctico del cono medular anclado es muy discutida, sobre todo, por los resultados conseguidos y las complicaciones. Está descrita una mejoría en un 10 % de los casos, en aquellos pacientes con síntomas, recidivando en el 13 % de las ocasiones.

El empeoramiento vesical es el más frecuente y el primero en aparecer, seguido por el ortopédico. No hay dudas con respecto a la indicación de tratamiento quirúrgico, en los casos con clara sintomatología(13).

Lipomas

Lipomielomeningocele es la forma más frecuente (75 % de los lipomas). Se extiende desde la médula a través de la espina bífida hasta el espacio subcutáneo coexistiendo, de forma constante, con el anclaje del cono medular. Se postula que ocurren durante la primera neurulación en la semana 3 y 4 de gestación(14).

Los lipomas están formados por tejido graso, conectivo e incluso tejidos de otras extirpes, parcialmente encapsulados. La mayoría de los lipomas se extienden desde la médula espinal hasta los tejidos subcutáneos, donde hacen relieve como una masa de tacto blando. Existe, por lo tanto, tejido graso localizado a nivel subcutáneo, epidural, intradural e intramedular, infiltrando el cono y entremezclándose con las raíces que forman la cola de caballo (Figs. 2A y B).

figura

Figura 2. A. Lipoma subcutáneo lumbosacro asociado a lipomielomeningocele.
B.
Médula anclada con raíces sacras englobadas en el lipoma.

A veces, esta malformación tiene una disposición caudal pura, anclándose en la terminación del cono medular y otras es mixta, con una localización dorso-caudal respecto al cono medular. La mayor parte de los pacientes con lipomielomeningocele (hasta un 90 %) presentan una masa blanda subcutánea, acompañada o no de otros estigmas cutáneos de DEO; la cuarta parte de los mismos tiene patología esfinteriana vesical y, de un 20 a 50 %, presentan deformidad en el pie u otros signos neurológicos u ortopédicos. Los lipomas o fibrolipomas son lesiones histológicamente estables, los lipocitos que los forman son normales y la lipogénesis o lipolisis siguen en ellos con las mismas leyes que en el resto del organismo. Debido a la diversidad de formas, por la localización y composición, se agrupan en:

• Lipomas intradurales: representan menos del 1 % de los tumores medulares. Se pueden localizar a nivel cervical, dorsal o lumbar y, aunque tienen un componente extradural, no se objetivan a simple vista en la espalda (Fig. 3).

figura

Figura 3. RM lumbosacra en secuencia T1, observándose lipoma lumbosacro caudal con médula anclada.

• Lipomielomeningoceles: consisten en un lipoma que, por un lado, está unido a la superficie dorsal de una médula abierta y no neurulada y, por el otro, se funde con la grasa subcutánea protruyendo en la región lumbosacra. Se suele asociar un meningocele al lipoma (Figs. 2A y B).

• Lipomas del filum terminale: se localizan habitualmente en la región extradural del filum, pero también pueden involucrar la parte intradural. Se puede asociar un pequeño quiste.

En el diagnóstico neurorradiológico con RM lumbosacra, se observa perfectamente el lipoma, con una señal de intensidad aumentada respecto al resto de los tejidos esqueléticos y neurales, la posición del cono medular y su relación con el lipoma y las raíces lumbosacras. La microcirugía tiene como objetivo desanclar la médula y extirpar la mayor cantidad de lipoma posible, pero teniendo presente la necesidad de respetar la integridad del cono medular y raíces nerviosas. Los potenciales evocados son de ayuda para establecer la diferencia entre el cono medular y el filum, diagnóstico imprescindible para la sección del filum y su desanclaje.

De los pacientes operados, un 20 % mejorarán su sintomatología, un 5 % empeorarán y, aproximadamente, el 75 % de los mismos permanecerán con los mismos síntomas(15).

Seno dérmico

Es una estructura tubular, recubierta en su interior por una capa de epitelio. Se sitúa principalmente en la línea media lumbosacra, por encima del pliegue glúteo, y consiste en un hoyuelo de la piel que se continúa con un tracto fibroso que puede llegar: al tejido subcutáneo, al hueso, al espacio epidural, al espacio subaracnoideo o al propio cono medular. En estos últimos, el tracto sinusal puede terminar o contener en su trayecto un tumor dermoide en el que, ocasionalmente, pueden hallarse gérmenes o pus en su interior, causando un cuadro de meningitis bacteriana. Al igual que el lipomielomengocele, se produce durante la etapa de la primera neurulación, se cree que por una alteración de la separación entre el ectordermo cutáneo del neural(1).

El diagnóstico de seno dérmico, por lo general, se produce durante los dos primeros años de vida, bien por una inspección rutinaria de Pediatría o bien por meningitis de repetición. Es crítico enfatizar la importancia de la exploración por parte del pediatra, no solo de la región dorsoespinal del lactante, sino también la línea media del cuero cabelludo, desde la región suboccipital hasta el cartílago nasal, descartando la existencia de cualquier hoyuelo cutáneo, por supuesto, con mucha mayor atención en un niño con meningitis.

El diagnóstico se confirma con una RM de alta resolución, que pondrá de manifiesto las características del tracto, la existencia o no de un quiste dermoide y un cono medular anclado.

El tratamiento quirúrgico consiste en una extirpación del tracto en toda su extensión, hasta su unión con la duramadre, con la resección del quiste dermoide en caso de existir, eliminando de esta manera la comunicación con el exterior. En el mismo acto quirúrgico, se procederá al desanclaje del cono medular. Nunca se debe sondar ni inyectar un tracto sinusal y la cirugía debe ser radical y temprana.

El seno dérmico frustrado (“dimple” de los autores anglosajones). Es una invaginación cutánea en la región media coccígea que existe en un 2-4 % de la población normal, no suele comunicar con el espacio subaracnoideo lumbar y no precisa, por lo general, tratamiento quirúrgico(16).

Síndrome del filum terminale

En el adulto, la médula espinal termina a nivel de L1-L2, pero en el 1 % de la población puede extenderse por debajo de L2. El cono medular se continúa con el filum terminale, que es un cordón fibroso y fino que está anclado en su extremo inferior al periostio de la primera vértebra coccígea, mezclado con las raíces nerviosas de esta zona que forman la “cola de caballo”.

El síndrome del filum terminale se produce debido a una fase de regresión caudal defectuosa. Es una forma de DEO, en la cual existe un atrapamiento y tensión del cono medular debido a un filum terminale corto y grueso, a veces, lipomatoso (aproximadamente, el 25 % de los casos), sin ninguna otra malformación asociada.

Se debe a un fracaso de la involución de la médula espinal terminal, del alargamiento de las raíces nerviosas o bien de ambos.

La sintomatología se debe fundamentalmente a la tracción por la fijación del filum, en un nivel inferior al fisiológico. Clínicamente, aparece una dificultad para la marcha que oscila desde rigidez a falta de fuerza, dolor de espalda y disfunción vesical. Radiológicamente, pueden no presentar alteraciones, pero aproximadamente en la mitad de los estudios aparecen signos óseos de espina bífida oculta.

La prueba diagnóstica de elección es la RM del raquis, que nos permite observar el filum hipertrófico o lipomatoso y valorar el grado de descenso del cono medular.

El tratamiento quirúrgico consiste en la sección del citado filum tras una laminotomía lumbosacra(17).

Diastematomielia

Es una malformación que se caracteriza por un desdoblamiento sagital de la médula espinal, en uno o varios segmentos. Se acompaña de un tabique medial óseo o fibroso que divide a la médula en dos mitades, a veces, incluso con duramadre independiente. Se cree que, a nivel embriológico, se produce durante la etapa de gastrulación entre los días 12 y 20 de gestación(1).

En un pequeño porcentaje, afecta a varios niveles, siendo la localización más frecuente, la dorsolumbar. Frecuentemente, se acompaña de otras malformaciones como: mielomeningoceles, meningoceles, lipomas, senos dérmicos, hemivértebras con cifosis, escoliosis y filum terminale hipertrófico.

Pueden también asociarse malformaciones viscerales (riñón, recto, útero).

Dentro de los estigmas cutáneos de esta malformación, llama la atención la frecuencia de la hipertricosis en línea media raquídea. La TAC con metrizamida y la RM raquídeas son técnicas muy fiables de diagnóstico y localización, a pesar de la muy frecuente coexistencia de escoliosis que dificulta el estudio de neuroimagen.

Recientemente, se ha clasificado la diastematomielia en dos tipos: la diplomielia tipo I, en la cual existen dos médulas alojadas cada una en duramadres diferentes y separadas por un septum óseo; y la diplomielia tipo II, en la que existe una única duramadre para ambas médulas, que se hallan separadas por un tabique fibroso. Ambos tipos tienen los mismos síntomas y signos.

La forma aislada tiene un pronóstico más favorable. La cirugía de la distematomielia consiste en el fresado del tabique intermedular, reconstruyendo la duramadre en los casos necesarios y desanclaje medular(18).

Quiste neuroentérico

Su incidencia es rara y se encuentra con mayor frecuencia en el mediastino posterior que dentro del raquis. Esta malformación consiste en un quiste o trayecto fistuloso que, en su forma más pura, comunica el tracto respiratorio o digestivo con la región raquimedular.

Representa la persistencia parcial del conducto neuroentérico o canal de Kovalevsky y se acompaña, frecuentemente, de anomalías vertebrales de diferentes grados. El quiste intraespinal puede diagnosticarse, casualmente, al intentar clarificar un quiste mediastino. Puede también cursar con clínica de tumor medular, siendo, a veces, difícil su diagnóstico.

Normalmente, se acompaña de aracnoiditis crónica, debido a rupturas quísticas previas.

El diagnóstico se realiza con RM y el tratamiento quirúrgico depende de la localización y de los órganos afectados. A veces, se requiere cirugía en dos tiempos, uno para el tracto digestivo o respiratorio, y el otro para la extirpación de la pars raquimedular. Se cree que se debe a una alteración de la integración de la notocorda durante la gastrulación en los días 16-17 de gestación(1).

Meningocele sacro anterior

El meningocele anterior es una entidad rara en la que existe una herniación del saco dural a través de la cara anterior del sacro. El saco de la malformación, además de contener duramadre, aracnoides y líquido cefalorraquídeo (LCR), puede albergar tejido neural.

Esta malformación produce, por lo general, anclaje medular, pero si el saco es grande, su diagnóstico, en principio, es el de una masa pélvica. Los síntomas derivan de la compresión de las estructuras pélvicas por la masa del saco célico, provocando: estreñimiento, urgencia urinaria y/o dolor lumbar. En la palpación abdominal o exploración rectal, se puede apreciar al tacto una masa blanda diagnóstica, que se definirá y delimitará con la RM espinal.

La radiología simple demuestra, en ocasiones, un sacro en cimitarra, que se puede ver también en otras masas presacras, como el teratoma. La mielo-TAC con metrizamida es, asimismo, diagnóstica.

Se recomienda tratamiento conservador cuando se trata de un saco pequeño asintomático. Si es grande o produce sintomatología, se realizará abordaje quirúrgico.

Tratamiento quirúrgico del DEO

Se señalan los principales detalles quirúrgicos que harán una más eficiente y fácil cirugía y evitarán las complicaciones más frecuentes, como son: el reanclaje medular y la fístula postoperatoria del LCR.

En cuanto al tratamiento del DEO, la cirugía es el tratamiento de elección y debe practicarse antes de que den comienzo los síntomas neurológicos. La cirugía permite la prevención del desarrollo de un déficit neurológico, que puede ser irreversible y permanente, una vez establecido, ya que una vez que se detecten, el tratamiento quirúrgico solamente podría restablecer un 25 o 50 % de la función perdida, aunque en la mayoría de los casos, únicamente, actúa frenando la progresión del deterioro. El momento ideal para la realización de la cirugía es un tema controvertido en los casos asintomáticos.

El tratamiento quirúrgico precoz tiene como objetivo la prevención del deterioro de la función motora y de los síntomas urológicos durante el crecimiento.

Con las técnicas microquirúrgicas actuales y la monitorización neurofisiológica intraoperatoria, se recomienda el tratamiento quirúrgico cuidadoso para evitar la tracción y la compresión del cono medular y de las raíces sacras.

Independientemente de la obligatoriedad del uso del microscopio y de la coagulación bipolar, se recomienda practicar laminotomías osteoplásticas (con reposición intraoperatoria de láminas) con objeto de minimizar al máximo la posibilidad futura de cifoescoliosis.

Durante la cirugía del lipomielomeningocele, se debe pensar en que el principal objetivo de la misma es desanclar la médula espinal y que, a veces, existen raíces nerviosas funcionantes, aberrantes, en el propio tejido lipomatoso (especialmente, en el adolescente).

Se ha demostrado que una resección total del lipoma, cuando es factible y en manos expertas para evitar la morbilidad asociada, reduce la probabilidad de reanclaje medular(19).

Uno de los mayores problemas en este tipo de cirugía es el dilucidar cuándo nos hallamos o no ante tejido neural funcional. Para ello, es fundamental la monitorización con potenciales evocados intraoperatorios motores y/o sensoriales, así como la estimulación intraoperatoria de las áreas S2, S3 y S4, a través de manometría y/o registro electromiográfico.

Para evitar el reanclaje medular, se agrandará el saco tecal con un parche de duramadre artificial, dejando la médula flotando en LCR para evitar nuevas adherencias.

Con el fin de evitar la fístula de LCR postoperatoria, se cerrará la duramadre con sutura no reabsorbible, continua y hermética. De la misma forma, se tendrá especial cuidado en el cierre de los planos superficiales, evitando los espacios muertos. En el postoperatorio, se colocará al paciente en posición prona por un tiempo de 3-5 días.

En la cirugía de la diastematomielia, se realiza un fresado microscópico y cuidadoso del tabique intermedular, reconstruyéndose una única duramadre.

Cuando esta malformación se acompaña de filum terminale hipertrófico, se deberán liberar, simultáneamente, ambos anclajes. El tratamiento del seno dérmico es siempre la cirugía radical y temprana, antes de dar ninguna sintomatología por anclaje medular o meningitis. El neurocirujano debe ser riguroso en la extirpación completa del tracto y del tumor intradural, si existiera.

En los casos de filum terminale hipertrófico o lipomatoso con médula anclada, la cirugía mínimamente invasiva con sección endoscópica del filum, también puede ser una opción recomendable(20).

Función del pediatra de Atención Primaria

El pediatra en este caso pasa a ser fundamental para el diagnóstico temprano de esta patología, al ser la primera persona que valora a los niños desde su nacimiento, es importante que sepa identificar los estigmas cutáneos y derivar a aquellos pacientes que pueden tener algunas de las entidades descritas. También, es importante durante la infancia del niño, que ante la aparición de síntomas neurológicos o alteraciones esfinterianas, tenga presente la posibilidad de un disrafismo espinal oculto como causa de esa sintomatología.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

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2. Avagliano L, Massa V, George TM, Qureshy S, Bulfamante GP, Finnell RH. Overview on neural tube defects: From development to physical characteristics. Birth Defects Res. 2019; 111: 1455-67. Disponible en: https://doi.org/10.1002/bdr2.1380.

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Bibliografía recomendada

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Estudiosos de la neuroembriología, estos dos autores han hecho una de las referencias más citadas en la Neuropatología disráfica.

– French BN. The embriology of spinal dysraphism. Clin Neurosurg. 1992; 30: 295-340.

Probablemente, junto con la anterior cita bibliográfica, uno de los mejores estudios recientes de la embriología del SNC, con aplicaciones a la patología malformativa del DEO.

– Iskandar BJ, Oakes J. Anomalies of the Spine and Spinal Cord. En: McLone, et al., eds. Pediatric Neurosurgery: Surgery of the Developing Nervous System. 4th edition. Philadelphia: Saunders; 2001. p. 307-23.

Se revisan aquí, fundamentalmente, los trabajos en que se analizan las implicaciones genéticas y profilácticas del DEO, que deberían ser equiparables a las de la espina bífida quística, según estos autores.

– Martínez Lage JF. Médula anclada: Hipertrofia del filum terminale. En: Villarejo F, Martínez Lage JF, eds. Neurocirugía Pediátrica. Madrid: Ergon; 2001. p. 175-87.

Una revisión rigurosa en español de la historia, la etiopatogenia, el estudio histológico, la clínica y el tratamiento quirúrgico del síndrome del filum hipertrófico.

– Sutton LN. Spinal dysraphism. En: Rengachary SS, Ellenbogen, eds. Principles of Neurosurgery. New York: Elsevier Mosby; 2005. p. 99-115.

Este trabajo es una de las más recientes compilaciones de los defectos de cierre del tubo neural, con una radiología y dibujos de campo quirúrgico.

– Morota N, Sakamoto H. Surgery for spina bifida occulta: spinal lipoma and tethered spinal cord. Childs Nerv Syst. 2023; 39: 2847-64. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s00381-023-06024-w.

Se revisan en ese trabajo la indicación quirúrgica del disrafismo espinal oculto y lo que ha cambiado esta indicación en los últimos años.

Caso clínico

 

Paciente de 3 años de edad derivado por su pediatra de zona por angioma en la región lumbosacra con pequeño orificio cutáneo.

Anamnesis. La historia clínica revelaba un episodio previo de meningitis, no filiada, hacía un año. El cuadro infeccioso meníngeo fue tratado por el pediatra con éxito tras ingreso en el hospital comarcal y antibioticoterapia (cefotaxima y vancomicina). El paciente es derivado a la consulta de Neurocirugía por sospecha de disrafismo espinal oculto.

La exploración neurológica del niño era completamente normal para su edad, excepto por la presencia de un pequeño angioma cutáneo de 2 cm asociado a orificio cutáneo en el centro del angioma (Fig. 4).

figura

Figura 4. Foto de la zona lumbosacra del paciente, observándose pequeño angioma con orificio cutáneo indicativo de disrafismo espinal oculto.

Prueba radiológica. Se realiza RM lumbosacra en nuestro centro, evidenciándose trayecto tubular hipointenso en secuencias T1 e hiperintenso en T2, que se extiende desde la superficie cutánea lumbar en línea media hasta intrarraquídea, en comunicación con cordón intratecal, que se ubica posterior y lateral derecho a raíces del filum y alcanza el cono medular a nivel de L2-L3.

Se asocia a imagen quística a nivel L1-L2, redondeada, de 1 cm de diámetro de intensidad, de señal similar al LCR en todas las secuencias realizadas (no presentó realce tras la administración de contraste), que podría corresponder a quiste epidermoide/dermoide intramedural asociado al tracto fibroso (Figs. 5A y B). Defecto de fusión de elementos posteriores en L5 y sacro.

figura

Figura 5. A. RM (T2) que evidencia seno dérmico y tracto fibroso. B. Orificio cutáneo con tracto fibroso.

Conclusión. Los hallazgos son compatibles con seno dérmico con médula anclada, y probable quiste epidermoide/dermoide intramedular asociado.

El niño fue intervenido quirúrgicamente por neurocirugía, realizándose laminotomía osteoplástica (con reposición de las apófisis espinosas) y, con técnicas microquirúrgicas y monitorización neurofisiológica intraoperatoria, se realiza una resección completa del tracto fibroso y del quiste intramedular, llegándose desde la piel al quiste intramedular conectado al trayecto fibroso. La evolución quirúrgica fue favorable sin complicaciones y sin empeoramiento motor y urodinámico.

 

Cirugía programada: calendario quirúrgico

H. Souto Romero,  C. Rico Espiñeira, R. Espinosa Góngora
Regreso a las bases


H. Souto Romero, C. Rico Espiñeira, R. Espinosa Góngora

*Médicos Adjuntos del Servicio de Cirugía Pediátrica. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid

Resumen

En las consultas de Pediatría se diagnostican la mayoría de las patologías pediátricas quirúrgicas no urgentes. Conocer la historia natural de cada una de ellas ayuda a ofrecer una correcta información a la familia y a evitar retrasos terapéuticos y sobrecargas asistenciales. Es esencial hacer una correcta identificación y diagnóstico de las distintas patologías para poder orientar el tratamiento y elegir el momento adecuado del mismo. Lo que se pretende con la realización de estos protocolos de calendario quirúrgico es intentar obtener mediante un consenso de especialistas y sociedades científicas una mayor uniformidad de criterios para optimizar la derivación y seguimiento de los pacientes que probablemente requerirán un manejo posterior por un cirujano pediátrico.

 

 

Abstract

The majority of non-urgent pediatric surgical pathologies are diagnosed in pediatric consultations. Knowing the natural history of each one of them helps to provide correct information to the family and to avoid therapeutic delays and overload of care. It is essential to correctly identify and diagnose the different pathologies in order to be able to guide the treatment and choose the right timing. The aim of these surgical calendar protocols is to try to obtain, by means of a consensus of specialists and scientific societies, a greater uniformity of criteria to optimize the referral and follow-up of patients who will probably require subsequent management by a pediatric surgeon.

 

Palabras clave: Calendario quirúrgico; Procedimientos quirúrgicos electivos pediátricos; Prestación de atención sanitaria

Key words: Surgical calendar; Pediatric elective surgical procedures; Delivery of health care.

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 400 – 405


OBJETIVOS

• Conocer la historia natural de las patologías quirúrgicas más frecuentes en consultas de Pediatría y Atención Primaria.

• Optimizar la transmisión de información, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los pacientes con posibles problemas quirúrgicos.

 

Cirugía programada: calendario quirúrgico

Introducción

Al presentar el calendario quirúrgico, lo que se pretende es la realización de una guía consensuada con recomendaciones sobre la edad más apropiada para el tratamiento de los problemas quirúrgicos más frecuentes en la edad pediátrica.

La mayoría de los procesos de los que hablaremos serán considerados dentro de lo que llamamos “cirugía electiva” (la corrección quirúrgica se practicará a la edad que el cirujano considere más óptima). En el curso de estos procesos, debemos identificar dos tipos de factores: los que apoyan un tratamiento precoz y los que, por el contrario, aconsejan un aplazamiento de la intervención hasta una edad en la que se puedan evitar complicaciones no deseadas(1,2).

Patología del tronco (Tabla I)

Hernia umbilical

Defecto que se produce por un fallo en el cierre completo del anillo umbilical prenatal. Es altamente frecuente, con una incidencia aproximada del 5 % en recién nacidos, siendo más frecuente en pacientesprematuros (75-84 % en menores de 1.500 g) y en niños de raza negra. No hay diferencias significativas con respecto al sexo de los pacientes. Se asocia más frecuentemente a otras patologías, como el síndrome de Down o el hipotiroidismo. Las hernias umbilicales tienen una clara tendencia al cierre espontáneo y, muy raramente, se incarceran. El tratamiento quirúrgico se indica a partir de los 4 años en aquellos pacientes sin clara tendencia al cierre espontáneo y, en la actualidad, no se recomiendan los métodos de contención.

Hernia epigástrica

Defecto de cierre de la línea media por encima del ombligo con protrusión de grasa preperitoneal. Suelen ser defectos de menos de 1 cm de diámetro que no se resuelven espontáneamente. Se demora la indicación quirúrgica hasta los 3 años salvo que den síntomas (molestias, dolor local o aumento de tamaño).

Hernia supraumbilical

Defecto justo por encima del ombligo. La hernia supraumbilical puede coexistir con la hernia umbilical. No tienen tendencia al cierre. Se realizará la corrección quirúrgica a partir de los 3 años.

Diástasis de rectos

No la definimos como un defecto, ya que no hay un fallo de cierre de la aponeurosis, sino una migración incompleta de los músculos rectos hacia la línea media. Se manifiesta como una protuberancia a lo largo de la línea alba con los esfuerzos. Es asintomática y no requiere ningún tratamiento, ya que mejorará con el crecimiento, al ir fortaleciendo progresivamente la musculatura abdominal.

Patología del ombligo

Granuloma umbilical

Nódulo benigno rojizo y friable formado por restos de tejido de cordón umbilical, que produce secreción serohemática no maloliente. Se pueden tratar con sal común 2 veces al día hasta su regresión completa o aplicando nitrato de plata (protegiendo la piel con apósitos o vaselina para evitar quemaduras). Se debe derivar a la consulta de Cirugía Pediátrica si persiste a pesar del tratamiento o en caso de dudas en el diagnóstico.

Patología del conducto onfalomesentérico

Fallo en la involución (parcial o completa) del conducto onfalomesentérico, que puede manifestarse como un ombligo húmedo con secreción maloliente, un pólipo, un quiste o seno umbilical, una fístula onfalomesentérica o como un divertículo de Meckel. Todos los casos se deben derivar a consulta de cirugía para estudio en el momento del diagnóstico.

Patología del uraco

Fallo en la involución (parcial o completa) del conducto uracal, que comunica la cúpula vesical con el ombligo. Puede manifestarse como un ombligo húmedo con salida de orina o debutar como un cuadro infeccioso. Derivar a consulta de cirugía al diagnóstico, para estudio y tratamiento quirúrgico.

Politelia

Presencia de pezones supernumerarios sin evidencia de tejido glandular acompañante, siguiendo las líneas mamarias. Altamente frecuente. No es necesaria la extirpación salvo que lo requieran los pacientes; en ese caso, intentar demorar la intervención a una edad en la que se pueda extirpar con anestesia local.

Anomalías de la pared torácica

Grupo variado de defectos que afectan a la caja torácica(3,4) que normalmente están presentes al nacimiento pero, en ocasiones, se muestran por primera vez o se exacerban en la adolescencia. Recomendamos derivar en el momento del diagnóstico a una unidad de malformaciones torácicas para valorar el tratamiento conservador precoz (incentivar el deporte de tren superior de manera precoz o tratamientos con ortesis). En caso de precisar tratamiento quirúrgico, será a partir de la adolescencia.

Pectus excavatum

Malformación torácica consistente en un hundimiento cóncavo del esternón. Se podrán usar tratamientos no quirúrgicos, como la campana de vacío, que, en ocasiones, mejora e incluso corrige el pectus. Sin embargo, los mejores resultados se obtendrán con una intervención quirúrgica a partir de la adolescencia.

Pectus carinatum

Malformación torácica consistente en la protrusión del esternón, como consecuencia del sobrecrecimiento de los cartílagos costales. Su corrección ortopédica se inicia con corsé mientras la flexibilidad del tórax lo permita, obteniéndose excelentes resultados cuando tiene una buena indicación.

Patología del aparato génito-urinario (Tabla II)

Embriología y fisiopatología: el proceso peritoneo-vaginal (PV) está presente en el feto a las 12 semanas. Hacia el 7º u 8º mes, al descender el testículo, arrastra el proceso PV a través del canal inguinal hasta el escroto (labio). El segmento más distal del saco rodea el testículo, formando la túnica vaginal y el proximal se oblitera, eliminando la comunicación entre el escroto y la cavidad peritoneal. El momento exacto de la obliteración es desconocido. Al nacimiento, alrededor del 80 % permanecen permeables, disminuyendo durante el primer año de vida hasta el 20 % de procesos que permanecen permeables y asintomáticos en la edad adulta. La falta de obliteración del proceso PV es el principal factor en el desarrollo de las hernias congénitas y los hidroceles. El proceso PV permeable es una hernia potencial y se convierte en una hernia real solo cuando el intestino u otro contenido abdominal se introducen en él. La diferencia entre una hernia congénita y un hidrocele es el diámetro del proceso y el contenido del saco.

Hernia inguinal

Se define como la protrusión de vísceras abdominales a través de un proceso PV permeable en el canal inguinal. En general, el contenido del saco es intestino, aunque puede haber epiplón y, en las niñas, el ovario y la trompa de Falopio.

Se manifiesta como una masa en la región inguinal que se dirige hacia el escroto y aparece con los episodios de aumento de la presión intraabdominal: esfuerzos, llanto, tos, etc. Desaparece en reposo o con una compresión manual suave. En general, son asintomáticas, excepto cuando se incarceran. El diagnóstico es clínico y no son necesarias pruebas complementarias. Todas las hernias inguinales deben ser reparadas una vez establecido el diagnóstico, ya que no regresan espontáneamente y el riesgo de incarceración, sobre todo en los primeros meses de la vida, es alto.

Hidrocele

Acumulación de líquido en el escroto junto al testículo. Si está situado en el canal inguinal, se denomina hidrocele funicular o quiste de cordón. Se originan por el paso de líquido intraabdominal a través de una comunicación peritoneovaginal permeable. Distinguimos dos tipos de hidrocele en función de si la comunicación persiste al nacimiento. Si esta se cierra, hablamos de hidrocele no comunicante, el cual no tiene cambios de tamaño y tiende a desaparecer lentamente. Es muy frecuente que se presente desde el nacimiento y, a menudo, es bilateral. En otras ocasiones, la comunicación permanece abierta y permite el paso de líquido hacia el escroto. En estos casos, lo llamamos hidrocele comunicante y suele aparecer súbitamente como un aumento escrotal, no doloroso, con transiluminación positiva y, típicamente, la consistencia y tamaño del escroto son variables a lo largo del día. El diagnóstico es fundamentalmente clínico, aunque, en casos seleccionados, se puede apoyar en pruebas de imagen como la ecografía.

Indicaciones para la intervención(5): en la mayoría de los hidroceles congénitos, la comunicación peritoneovaginal se cierra espontáneamente y el hidrocele se resuelve lentamente en los primeros 18-36 meses. A partir de esta edad tienen indicación quirúrgica. En caso de hidrocele muy grande o a tensión, se derivará antes a la consulta de cirugía.

Hidrocele adquirido o del adulto

Se produce típicamente a partir de la adolescencia y está generado por un exceso de producción de líquido o falta de reabsorción del mismo por parte de las cubiertas escrotales. Se trata de un hidrocele sin comunicación con la cavidad peritoneal y precisa tratamiento quirúrgico para su resolución.

Maldescenso testicular

Es la anomalía congénita más frecuente del tracto genitourinario en el varón. Lo más frecuente es que se manifieste de forma aislada, aunque en casos de testículos no palpables bilaterales o cuando se acompañe de signos sugerentes de desorden del desarrollo sexual (micropene, hipospadias severo, escroto bífido), será necesario valorar patología asociada y derivar al paciente a la consulta de endocrinología.

Se puede producir el descenso espontáneo del testículo durante los primeros 6 meses de vida. El diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado en la exploración física. No están indicadas las pruebas de imagen rutinarias, aunque, en ocasiones, nos podemos apoyar en el uso de la ecografía para su localización o si sospechamos patología asociada. El tratamiento es quirúrgico y se debe realizar alrededor de los 12 meses de edad y siempre antes de los 18 meses. En los casos bilaterales se completará la corrección quirúrgica antes de los 2 años de edad(5).

Testículos no palpables

Derivar a la consulta de Cirugía Pediátrica a partir de los 6 meses de edad. Tratamiento: exploración quirúrgica (inguinal y/o laparoscópica) y descenso a bolsa escrotal en el caso de presencia testicular, o extirpación de restos en el caso de atrofia o displasia.

Testículos palpables

Testículo ectópico: localizado fuera de su recorrido normal de descenso al escroto (suprapúbico, femoral, perineal). Requiere tratamiento quirúrgico mediante orquidopexia alrededor del año de vida.

Testículo no descendido: localizado a lo largo de su recorrido normal de descenso al escroto en el desarrollo embrionario (canal inguinal). Requieren tratamiento quirúrgico mediante orquidopexia alrededor del año de vida.

Testículo retráctil: testículo que tiene la capacidad de ascender al canal inguinal por la acción de un reflejo cremastérico exacerbado, pero que se logra descender al escroto y se mantiene. Es una variante de la normalidad. Requiere observación mediante seguimiento anual hasta la pubertad. Un 30 % ascienden para convertirse en testículos no descendidos adquiridos. Solo en estos casos, está indicado el tratamiento quirúrgico y deberán ser derivados a la consulta de cirugía.

Quiste de epidídimo

Lesión quística benigna dependiente del epidídimo y localizada, con mayor frecuencia, en el borde superior escrotal que, en muchas ocasiones, es un hallazgo médico casual en la exploración física.

Muchos tienden a una resolución espontánea. Tendrán indicación quirúrgica aquellos que aumenten de tamaño o den síntomas.

Fimosis

Imposibilidad para la retracción del prepucio que impide descubrir el glande de manera parcial o total, debida a la estenosis o estrechez de la piel prepucial. Se considera fisiológica hasta los 3 años de edad, recomendándose evitar manipulaciones forzadas que puedan dar lugar a heridas o grietas que desencadenen lo que llamamos una fimosis cicatricial.

Su tratamiento está indicado a partir de los 5 años de edad. Las guías recomiendan, de inicio, el tratamiento tópico con corticoides a muy baja dosis: betametasona 0,05 % aplicado 2 veces al día sobre el prepucio estenótico con retracciones prepuciales no forzadas progresivas. No existe una pauta de tratamiento tópico establecida, aconsejándose realizar un ciclo de 6-8 semanas. Esta pauta tiene una tasa de éxito mayor del 80 %; aunque, en un porcentaje no desdeñable, pueden recaer, por lo que se aconseja la repetición del ciclo. Esta pauta de corticoide tópico no tiene efectos secundarios significativos y no aumenta los niveles de cortisol en sangre(5).

En general, son indicaciones de tratamiento quirúrgico, la fimosis secundaria, cicatricial y aquella refractaria a tratamiento tópico. Deberá valorarse, también, la indicación de intervención en episodios recurrentes de balanitis, infecciones de orina repetidas asociadas a patología urológica superior, como el reflujo vesicoureteral o ante episodios de parafimosis previas en el paciente(6).

Es importante hacer la distinción entrefimosis y adherencias balano-prepuciales, que son un proceso fisiológico y que tienden a una resolución espontánea con la edad. Para el tratamiento de adherencias, no están indicadas las maniobras forzadas de despegamiento ni tampoco el tratamiento con corticoides tópicos.

Hipospadias

Anomalía congénita del pene que presenta una posición anómala del meato uretral en la cara ventral del mismo, asociado, en mayor o menor medida, a una incurvación peneana y, también, a una malformación prepucial con apertura ventral y aspecto “encapuchado”. Se debe derivar a Urología Pediátrica en el momento del diagnóstico, para una primera valoración y para proporcionar información a la familia de las posibilidades del futuro tratamiento quirúrgico que vaya a ser necesario en el paciente.

El momento de la corrección quirúrgica es un poco variable, en función del tipo y severidad del hipospadias y de la técnica que se vaya a utilizar, pero, en general, se recomienda una corrección temprana, alrededor del año de vida.

Sinequia vulvar

La definimos como una adherencia de los labios menores de la vulva que ocurre en niñas, sobre todo, menores de dos años y que tiende a una resolución espontánea con la edad.

Pueden ser parciales (la forma más frecuente de presentación) o completas.

Está indicado tratarlas en caso de sinequias completas que dificulten la higiene adecuada del introito vaginal y uretra para evitar complicaciones infecciosas, o en los casos de sinequias parciales cuando ocasionen síntomas miccionales o infecciones urinarias de repetición, siendo en los demás casos la actitud expectante. Se pueden utilizar como opción de tratamiento local cremas de estrógenos. También, está indicada la separación manual con ligera tracción lateral de los labios bajo anestésico tópico en las niñas más pequeñas. En niñas mayores con difícil colaboración se realizará este procedimiento bajo anestesia general. Se aconseja la aplicación de vaselina posterior al desbridamiento de forma prolongada para evitar la recidiva.

Himen imperforado

Anomalía congénita derivada de la falta de perforación de la membrana himeneal durante el desarrollo embrionario que origina la obstrucción completa de la vagina. El diagnóstico se realiza mediante un cuidadoso examen físico, aunque, a veces, este se retrasa hasta edades tardías, que pueden debutar con cuadros de metrocolpos, dolor abdominal e, incluso, infecciones pélvicas. Requiere tratamiento quirúrgico antes de la pubertad.

Varicocele

Dilatación de las venas espermáticas que se pone de manifiesto, clínicamente, como una masa en la parte superior del escroto con aspecto de “bolsa de gusanos”. Es altamente frecuente. La mayoría de las veces es idiopático y se presenta en el paciente preadolescente. El diagnóstico clínico se confirma con una ecografía escrotal.

Es más frecuente en el lado izquierdo, como consecuencia del drenaje de la vena espermática izquierda a la vena renal y no directamente a la vena cava inferior, como en el lado derecho. Si aparece en el lado derecho o en niños más pequeños, hay que solicitar ecografía abdominal para descartar patología.

Con la sospecha diagnóstica, se debe remitir a la consulta de Urología Pediátrica para valoración. El tratamiento está indicado en los pacientes sintomáticos o que presentan una disminución del volumen testicular afectado. Existen diferentes modalidades terapéuticas (embolización selectiva de las venas espermáticas mediante radiología intervencionista o ligadura de las mismas mediante cirugía laparoscópica o cirugía abierta).

Cabeza y cuello (Tabla III)

Frenillos bucales

Son repliegues membranosos de la mucosa bucal.

Frenillo sublingual

El frenillo lingual es una membrana de tejido que une la lengua por la línea media de la parte inferior al suelo de la boca. El frenillo sublingual se considera patológico cuando es anormalmente corto o grueso y ocasiona dificultad para la movilización de la lengua, en cuyo caso hablamos de anquiloglosia (lengua anclada)(7,8).

El tratamiento quirúrgico es la frenectomía y debe realizarse, únicamente, cuando exista un problema funcional de la lengua que ocasione sintomatología (problemas de succión en lactancia materna, problemas de pronunciación o higiene bucal…). Debe realizarlo un cirujano pediátrico en un medio con recursos para hacer hemostasia si fuera necesario y con los medios adecuados para atender las posibles complicaciones, aunque estas sean infrecuentes.

Frenillo labial superior

Se considera patológico cuando causa diastema (separación de los incisivos centrales superiores). Su sección se realizará cuando ocasione sintomatología, por indicación del especialista (maxilofacial/Ortodoncista) y tras la aparición de la dentición definitiva.

Mucocele/ránula

Lesión que aparece en la mucosa de la boca debida al acúmulo de moco o saliva, como consecuencia más frecuente de la obstrucción del conducto de una glándula salival. Su localización más frecuente es la mucosa del labio inferior y, si se localiza en el suelo de la boca, lo denominaremos ránula. Pueden desaparecer espontáneamente, pero si persisten, aumentan o son sintomáticas, recomendaremos la extirpación quirúrgica.

Malformaciones auriculares

Orejas constreñidas

Hipoplasia del tercio superior del pabellón auricular que genera una oreja en asa o en copa. Lo más recomendable es la valoración especializada antes de los 6 meses de edad (óptimo antes del mes de vida); ya que, a veces, pueden moldearse siendo manejadas de manera no quirúrgica.

Hellix valgus

Malformación del desarrollo del pabellón auricular por un fallo en la formación del pliegue del antihélix, con o sin hipertrofia de la concha, que tendrá como consecuencia unas orejas despegadas. Se puede intentar un manejo conservador con moldeado entre los 0-6 meses de vida. A partir de los 5 años, se intervendrán quirúrgicamente cuando el paciente lo solicite, valorando previamente una interconsulta psicológica.

Apéndice preauricular

Prominencias pedunculadas procedentes del primer arco branquial situadas en la región preauricular. La indicación de extirpación quirúrgica es estética y se realizará a cualquier edad a partir del año de vida. No es necesario solicitar ecografía renal de rutina.

Quistes y fístulas de cabeza y cuello

Fístula o fosita preauricular

Es una anomalía congénita de presentación uni o bilateral, en forma de pequeño orificio situado por delante de la oreja, que se continúa con una fístula de longitud y trayecto variables. Se origina debido al cierre defectuoso de los montículos de His en el desarrollo embrionario del pabellón auricular.Tienen tendencia a sobreinfectarse, por lo que se deben derivar al diagnóstico para seguimiento e indicación de tratamiento quirúrgico a partir del año de vida. No es necesario realizar ecografía de rutina.

Quistes de cola de ceja

Quiste de tipo dermoide y benigno, localizado en la mitad externa de la ceja. Se deben remitir al diagnóstico, en el caso de crecimiento rápido o quiste de gran tamaño que interfiera con la visión. Puede ser necesario realizar ecografía para valorar la erosión ósea. Suele demorarse la indicación quirúrgica a partir de los 6-12 meses para reducir el riesgo anestésico.

Quistes y fístulas en línea media facial

La localización más frecuente es en la raíz del dorso nasal y es necesario realizar prueba de imagen (RMN) para descartar extensión intracraneal.

Quiste de conducto tirogloso

Es un remanente del conducto tirogloso que se manifiesta, clínicamente, como un bulto en la línea media del cuello. Existe riesgo de infección frecuente. Se indicará la intervención quirúrgica en el momento del diagnóstico para evitar infecciones. Se debe solicitar ecografía cervical preoperatoria para confirmar, siempre, la existencia de tiroides y su localización.

Quistes y fístulas branquiales

Lesiones derivadas de las hendiduras branquiales embrionarias. Pueden ser asintomáticas o cursar con episodios de infección. Los más frecuentes son los derivados de la 2ª hendidura branquial, localizados a lo largo del borde anterior del músculo esternocleidomastoideo. Los quistes y fístulas derivados de la 1ª hendidura son más raros y se localizan desde la región preauricular a submandibular, en estrecha relación con el nervio facial y la glándula parótida. Es preciso realizar ecografía cervical o RM para valorar sus relaciones anatómicas. Se derivará a consulta de Cirugía Pediátrica al diagnóstico para seguimiento. La extirpación puede indicarse a partir del año de vida. Se obtendrán mejores resultados quirúrgicos si se intervienen previamente a un episodio de infección.

Fisuras labio-palatinas

Malformación congénita derivada de la fusión incompleta de los procesos maxilar y nasomedial del embrión. Precisan de un tratamiento multidisciplinar, por lo que hay que derivarlos a la Unidad de Fisurados al diagnóstico. En función del tipo de fisura y del equipo quirúrgico, la edad de corrección será variable, pero, en general, se inicia a los 3-5 meses de edad para la reconstrucción del labio y la nariz, y alrededor de los 12 meses se realiza el cierre del defecto del paladar, extendiéndose si fueran necesarias otras intervenciones, incluso hasta la edad adulta. Es importante conocer que un tipo de fisura, la denominada como fisura palatina submucosa, puede pasar desapercibida en la exploración del recién nacido. Se debe sospechar si existe úvula bífida y defectos del habla. Hay que remitir a este tipo de pacientes en el momento del diagnóstico a una unidad especializada(9).

Varios

Quistes dermoides

Quistes de elementos ectodérmicos situados debajo de la piel. Se derivarán a consulta de Cirugía Pediátrica a partir del año de vida para valorar su extirpación o, en el momento del diagnóstico, en niños de mayor edad.

Pilomatrixoma

También llamado epitelioma calcificado de Malherbe, es un tumor benigno derivado de las células de la matriz pilosa. Es un bulto duro y de crecimiento lento que se encuentra debajo de la piel. Es más común en el rostro y en el cuello, aunque puede aparecer en cualquier localización. Se indica la cirugía a partir del año de vida o, en el momento del diagnóstico, en niños mayores.

Uña encarnada

Suele afectar a pacientes adolescentes. Son fundamentales las medidas de higiene y prevención. El tratamiento se inicia con medidas locales de higiene y curas tópicas con antisépticos o antibióticos tópicos. Se realiza la intervención quirúrgica, si fracasa el tratamiento conservador. No está indicado tratamiento en neonatos y lactantes.

Extremidades

Sindactilia

Se define como una unión anormal entre dos o más dedos adyacentes(10,11).

La intervención quirúrgica depende de la comisura que esté afectada. Se operará, antes del primer año de edad, la sindactilia entre el pulgar y el índice, debido a la adquisición de la función de la pinza. La sindactilia entre los dedos centrales (índice, corazón y anular) se puede retrasar hasta los 3 o 4 años para disminuir el riesgo anestésico y las complicaciones neurovasculares. La sindactilia de los dedos del pie suele ser asintomática, con repercusión únicamente estética, y no precisa tratamiento.

Polidactilia

• Preaxial: presencia de dedos supernumerarios en la zona preaxial o radial de la mano (también denominada polidactilia radial, duplicidad del pulgar o pulgar bífido). Todas las duplicidades del pulgar interfieren en la función de la mano y se benefician de una reconstrucción quirúrgica. Se realizará entre los 12 y los 18 meses de edad.

• Postaxial: es el tipo más frecuente y se caracteriza por la presencia de dedos supernumerarios en el lado cubital de la mano. Las que son pediculadas se pueden intervenir al nacimiento, con ligadura o clip, y las compuestas por un dedo bien formado se realizarán alrededor del año de vida.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito.

 

Bibliografía

1. De Diego EM, Tardáguila AR. Cirugía programada. Calendario quirúrgico. Pediatr Integral. 2014; XVIII: 760-6. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2014/xviii10/05/n10-760-766_Regr-Bases_E.deDiego.pdf.

2. Cano I, Tordable C. Calendario quirúrgico en Pediatría. An Pediatr Contin. 2013; 11: 312-24.

3. Morató P, Souto H. Anomalías torácicas. Pediatr Integral. 2019; XXIII: 292-300. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2019-09/anomalias-toracicas/.

4. Janssen N, Coorens NA, Franssen AJPM, Daemen JHT, Michels IL, Hulsewé KWE, et al. Pectus excavatum and carinatum: a narrative review of epidemiology, etiopathogenesis, clinical features, and classification. J Thorac Dis. 2024; 16: 1687-1701.

5. Riedmiller H, Androulakakis P, Beurton D, Kocvara R, Gerharz E; European Association of Urology. EAU guidelines on paediatric urology. Eur Urol. 2001; 40: 589-99.

6. Oneto A. Patología del prepucio. Fimosis. En: Salgueiro FO, Liberto DH, directores. Programa Nacional de Actualización en Cirugía Pediátrica 2014. Buenos Aires: ACACIP; 2014. p. 83-103.

7. Chinnadurai S, Francis DO, Epstein RA, Morad A, Kohanim S, McPheeters M. Treatment of Ankyloglossia for Reasons Other Than Breastfeeding: A Systematic Review. Pediatrics. 2015; 135: e1467-74.

8. Lisonek, M, Liu S, Dzakpasu S, Moore A: Changes in the incidence and surgical treatment of ankyloglossia in Canada. Paediatr Child Health. 2017; 22: 382-6.

9. Viñas MJ, Galiotto-Barba F, Cortez-Lede MG, Rodríguez-González MÁ, Moral I, Delso E, et al. Craniofacial and three-dimensional palatal analysis in cleft lip and palate patients treated in Spain. Sci Rep. 2022; 12: 18837.

10. Catena N, Gennaro GLD, Jester A, Martínez-Alvarez S, Pontén E, Soldado F, et al; EPOS Upper Limb Study Group. Current concepts in diagnosis and management of common upper limb nerve injuries in children. J Child Orthop. 2021; 15: 89-96.

11. Martínez S. Anomalías congénitas del miembro superior. Ortopedia y Traumatología Infantil. Ergon. 2015.

 

Imagen en Pediatría Clínica. Haz tu diagnóstico. Lesiones óseas en columna vertebral, ¿benigno o maligno?

M. García Boyano*, S. Criado Camargo*, J.A. Soler Simón**, L. García Espinosa*
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Coordinadores:

M. García Boyano*, S. Criado Camargo*, J.A. Soler Simón**, L. García Espinosa*
*Hospital Universitario Infantil La Paz. Madrid **Hospital Universitario Infantil Niño Jesús. Madrid

Autores:

A.P. Espinoza Leiva*, A. Romano Medina*, R. Garrote Molpeceres**
*Médico Interno Residente. Servicio de Pediatría. Hospital Clínico Universitario de Valladolid.
**Médico Adjunto. Servicio de Pediatría. Hospital Clínico Universitario de Valladolid

El Rincón del Residente es una apuesta arriesgada de Pediatría Integral. No hemos querido hacer una sección por residentes para residentes. Yendo más allá, hemos querido hacer una sección por residentes para todo aquel que pueda estar interesado. Tiene la intención de ser un espacio para publicaciones hechas por residentes sobre casos clínicos e imágenes entre otras.
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Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 406.e1 – 406.e2


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Lesiones óseas en columna vertebral, ¿benigno o maligno?

Historia clínica

Paciente de 13 años con dolor lumbar de 3 años de evolución, que no le impide la actividad física ni le despierta por las noches. Precisa analgesia ocasional, que es efectiva; también, mejora con calor local. No tiene antecedente traumático ni infeccioso reciente, no presenta fiebre ni pérdida de peso. Al examen físico, presenta obesidad (IMC 31,2 kg/m2 [p>99; 2,73 DE]), cifosis corregible y leve escoliosis. No muestra dolor a la palpación en la región vertebral y la marcha es estable. En el examen neurológico, la fuerza y sensibilidad están conservadas y la maniobra de Lasègue es negativa. Se realizó una analítica de sangre que arrojó los siguientes resultados: leucocitos: 6.380/µL (neutrófilos 42 %, linfocitos 47 %); VSG: 18 mm/h; PCR: <1 mg/L; serología para brucelosis: negativa; y test de QuantiFERON-TB®: negativo. Finalmente, se realizaron los estudios de imagen de la columna vertebral mostrados en la figura 1, que permitieron llegar al diagnóstico.

Figura 1: A. Radiografía simple. B. Corte sagital de resonancia magnética potenciado en T1-FSE.

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*Hospital Universitario Infantil La Paz. Madrid **Hospital Universitario Infantil Niño Jesús. Madrid

Autores:

M. Carrillo Aumente*, F.J. Ansuategui Burgos*, M.T. Fernández Garrido**
*Médico Interno Residente. Medicina Familiar y Comunitaria. **Médico Adjunto de Pediatría. Centro de Salud Los Pintores. Parla. Madrid

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Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 406.e1 – 406.e2


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Lesión en cuero cabelludo

Historia clínica

Lactante de 1 mes de vida, sin antecedentes personales ni familiares de interés, visto en la consulta de Pediatría de Atención Primaria por persistencia de lesión en cuero cabelludo, que tiene desde el nacimiento y que había aumentado de tamaño. Al alta del hospital y en las revisiones de niño sano, se había valorado sin llegar a un diagnóstico claro. Previamente, había recibido tratamiento con corticoide y antibiótico tópico sin mejoría.

En la exploración física se objetiva una lesión en cuero cabelludo, localizada en línea media de región parieto-occipital, ovalada, de un tamaño de unos 2,5 x 1 cm, levemente eccematosa y sin folículos pilosos (Fig. 1).

Figura 1.

10 Cosas que deberías saber sobre… terapia antirretroviral (TAR): profilaxis post-exposición (PEP), pre-exposición (PrEP) y de la transmisión vertical

 
10 Cosas que deberías saber sobre… terapia antirretroviral (TAR): profilaxis post-exposición (PEP), pre-exposición (PrEP) y de la transmisión vertical

 

J.A. Soler Simón, S. Criado Camargo, M. García Boyano, L. García Espinosa

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 406.e5

 


La terapia antirretroviral (TAR) se basa en la combinación de dos inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleótidos (ITIAN) y un tercer fármaco, siendo, actualmente, los más usados los inhibidores de integrasa (raltegravir, dolutegravir, bictegravir…).

Las combinaciones de ITIAN comercializadas en España son abacavir-lamivudina (ABC-3TC) y tenofovir-emtricitabina (emtricitabina = FTC). Tenofovir presenta dos formulaciones: TDF (tenofovir disoproxil-difumarato) y TAF (tenofovir alafenamida).

La profilaxis pre-exposición (PrEP) está aprobada en España con TDF-FTC en pauta diaria en personas no infectadas por VIH, desde los 16 años y con alto riesgo de contagio.

La PrEP requiere controles seriados, el primero a las 4 semanas del inicio y después cada 3 meses. Se evalúa la adherencia y se solicitan: serología de VIH, cribado de otras ITS (infecciones de transmisión sexual), creatinina, fósforo y filtrado glomerular en sangre, sistemático de orina con cociente proteínas/creatinina y test de embarazo en mujeres.

Ante una exposición accidental a VIH se debe iniciar profilaxis post-exposición con tres fármacos (TAR) en las primeras 72 horas desde el contacto, con una duración total de 28 días y control analítico posterior para confirmar/descartar la infección.

La profilaxis de la transmisión vertical (madre-hijo) se realiza según el riego de transmisión, siendo este alto o bajo según el control de la infección durante la gestación: carga viral plasmática y uso de terapia antirretroviral.

En embarazos de bajo riesgo (carga viral indetectable y uso de TAR durante toda la gestación), la profilaxis se realiza con zidovudina en monoterapia durante 4 semanas.

En gestaciones de muy bajo riesgo (al menos, dos cargas virales indetectables, mínimo de 10 semanas de TAR y edad gestacional mayor o igual a las 36 semanas) se puede reducir la duración de zidovudina a 2 semanas.

Para la profilaxis de transmisión vertical en gestaciones de alto riesgo a término, se sigue recomendando la triple terapia (zidovudina, lamivudina y nevirapina).

La lactancia artificial se debe suministrar de forma gratuita a todas las madres con infección por VIH hasta el año de vidas.

 

Para saber aún más…

– Martínez de Albéniz Margalef I, Berzosa Sánchez A, Navarro Gómez ML, Fortuny Guasch C. Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en Pediatría. Protoc diagn ter pediatr. 2023; 2: 387-400.

– Grupo de trabajo de PrEP. División de Control de VIH, ITS, Hepatitis virales y Tuberculosis. Ministerio de Sanidad. Manual de implementación de un Programa de Profilaxis Preexposición al VIH en España. 2021.

– Grupo de expertos de la División de control de VIH, ITS, Hepatitis virales y Tuberculosis (DCVIHT), Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP). Documento de consenso para el seguimiento de la Infección VIH en relación con la reproducción, embarazo, parto y profilaxis de la transmisión vertical del niño expuesto. 2023.

 

 

40. Resident-attending in the ED: Apnea in an infant

 

 

M. Gómez de Pablos Romero*, M. Sánchez Martín**

*Adjunto de Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra (Pamplona),**Adjunto de Pediatría del Hospital Universitario La Paz


 

40. Resident-attending in the ED: Apnea in an infant

Resident: Mónica Gómez de Pablos Romero. Adjunto de Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra. Pamplona

Attending: María Sánchez Martín. Adjunto de Pediatría del Hospital Universitario La Paz. Madrid

Resident: Good morning Dr. Simoni. I would like to talk to you about a patient.

Attending: Of course, Mary, go on.

Resident: It’s Oliver, an eleven-month-old boy that has been brought by his parents because of an episode of cyanosis and loss of consciousness half an hour ago. According to his parents, the boy was crying after he hurt himself, when suddenly he held his breath, his face turned blue, and he became limp and unresponsive. The episode lasted about 30 seconds, and he recovered quickly and spontaneously, but they came to the ER because they are very worried.

Attending: Alright. Was the boy fine previous to the episode? Did he have any fever, cold or any other symptoms?

Resident: No, the boy has been completely fine at all times.

Attending: Did the boy present any abnormal movements?

Resident: No, his parents told me he was completely limp during the episode, with no movements. Even though he is an infant, I also asked them about urine or bowel movements, and they told me that the diaper was clean when the boy recovered.

Attending: Is this the first time this happens? Does Oliver have any past medical history?

Resident: Yes, this is the first time this happens, and no, Oliver is a healthy boy with no past medical history. There is no relevant family history either.

Attending: Perfect, what about the physical examination?

Resident: Right now, the boy is asymptomatic, his vital signs are normal, and the physical examination, including neurologic exam shows no abnormalities.

Attending: So, do you have a diagnosis, Mary?

Resident: According to the anamnesis and physical examination, I would say that Oliver has had a breath-holding spell, but I wanted to confirm it with you.

Attending: Correct, this sounds like a typical breath-holding spell, with no alarm signs, that has resolved itself quickly. No tests are necessary but be sure to explain everything to the parents to calm them down. Call me if you need me.

Resident: OK Dr. Simoni, thank you.

Resident: Hello Mr. and Mrs. Declan. It seems like Oliver has had a breath-holding spell. These are frightening but innocuous episodic events that can affect infants and young children, mostly between 6 and 18 months of age. Typically, breath-holding spells are triggered by an emotion (for example, pain or anger). It is normal for there to be apnea (to stop breathing), color change and unresponsiveness or loss of consciousness. These events have to do with the child’s nervous system, and they are relatively common in otherwise healthy children

Mother: Wow, that sounds like a lot… Is he going to be OK?

Resident: Yes, Oliver will be fine. It is possible that episodes like this happen again, especially the first two years of life, but with time they will stop completely. This won’t affect his health or his development in any way, he is a healthy boy and he can lead a normal life.

Father: Thank you doctor, are there any alarm signs that we should look out for?

Resident: Yes, if the episodes take more than one minute to resolve, or if you notice any abnormal movements, you should bring him in straight away. In cases like this, a video might be helpful.

Mother: Thank you very much, doctor. Are we free to go?

Resident: Yes, you are free to go back home and enjoy the afternoon with your son.

Mother and father: Thank you, bye!

 

KEY WORDS

According to his parents: según refieren sus padres.

Held his breath (to hold one’s breath): contener la respiración.

Limp: flácido (hipotónico).

Unresponsive: sin respuesta (a estímulos).

Previous to the episode: previo al episodio.

At all times: en todo momento.

Bowel movements: deposiciones.

Diaper: pañal.

Breath-holding spell: espasmo del sollozo.

Frightening: que asustan / alarmantes.

Innocuous: inocuos.

Triggered: desencadenado.

Nervous system: sistema nervioso.

Development: desarrollo.

(To) lead a normal life: llevar una vida normal.

Abnormal movements: movimientos anormales.

 

Prescribir películas para entender el acoso escolar

Terapia cinematográfica
en la infancia y adolescencia


J. González de Dios

Jefe de Servicio de Pediatría. Hospital General Universitario de Alicante. Profesor del Departamento de Pediatría. Universidad Miguel Hernández. Alicante.
Autor del proyecto “Cine y Pediatría”

 

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 408.e1 – 408.e9

Pediatría Integral inicia esta nueva sección para poner en relación la ciencia (pediátrica) con el arte (cinematográfico), y hacer del séptimo arte un instrumento más para cimentar la arteterapia en nuestro día a día. El objetivo, es prescribir películas de cine que todo pediatra pudiera ver para mejorar en ciencia y conciencia en nuestra práctica clínica habitual, tanto en temas médicos como sociales. Prescribir películas argumentales bajo la observación narrativa para extraer todas las emociones y reflexiones posibles. Para ser mejores médicos pediatras. Y, quizás, por qué no, para ser mejores personas.

 


Prescribir películas para entender el acoso escolar

El acoso escolar, la epidemia que no cesa

El acoso escolar (también conocido como maltrato entre iguales en la escuela, maltrato por abuso de poder entre escolares o con el anglicismo bullying) es un grave problema que afecta a millones de escolares de Educación Primaria y Educación Secundaria en todo el mundo y que causa, al menos, 200 muertes en forma directa cada año. El acoso escolar es un enemigo silencioso que se nutre de tres venenos: la soledad, la tristeza y el miedo y del que no son ajenas las sociedades científicas, especialmente las vinculadas a la Pediatría. Y cabe recordar que desde el foro de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) se le ha definido como la epidemia del siglo XXI en las escuelas, y desde donde se recomienda encarecidamente que los padres y maestros hablen con los niños para poder vencer a este monstruo que es el bullying(1).

Hay que diferenciar entre conflictos relacionales puntuales y el acoso escolar. Si bien hay expertos que manifiestan que para que podamos hablar de acoso escolar este tiene que manifestarse, al menos, durante seis meses, otros expertos manifiestan que el acoso escolar depende no solo de la duración, sino también de la intensidad, por lo que hablar de tiempo, no es del todo correcto. No es de extrañar que los informes al respecto se repitan, y que UNICEF sea uno de los organismos internacionales que lideran esta concienciación. Y desde UNICEF se nos comparte una serie de mensajes que caben ser difundidos(2):

• El bullying o acoso escolar es la agresión para ejercer poder sobre otra persona. Concretamente, los investigadores lo han definido como una serie de amenazas hostiles, físicas o verbales que se repiten en el tiempo, angustiando a la víctima y estableciendo un desequilibrio de poder entre ella y su acosador. No se trata ni de bromas, ni de conductas aisladas, sino de relaciones abusivas y violentas. A medida que las dinámicas sociales han ido cambiando a lo largo del tiempo y debido al auge y uso de las tecnologías de la información y de la comunicación como Internet o los teléfonos móviles, los niños están cada vez más expuestos a nuevas formas de bullying conocidas como cyberbullying, ciberacoso o acoso cibernético.

• El acoso escolar más frecuente es el verbal (insultar, burlarse, poner motes, etc.), pero también puede ser físico (empujar, pegar, romper cosas, acoso sexual, etc.) o social (amenazas). Entre las acciones de acoso escolar pueden identificarse el ciberacoso, el bloqueo social, hostigamiento, manipulación, coacciones, intimidación, agresiones, amenazas, acoso escolar homofóbico, entre otras.

• En el acoso escolar encontramos tres protagonistas: los agresores, las víctimas y los testigos, cada uno de ellos con unos perfiles bastante característicos. Es un problema más frecuente de lo que pensamos y tiene consecuencias importantes de salud para todos los implicados: los agresores suelen tener mayor riesgo de personalidad antisocial, conductas delictivas y ser agresivos en su futura relación de pareja; las víctimas suelen desarrollar problemas psicosomáticos, ansiedad, depresión, fobia a la escuela, fracaso escolar y, en su extremo, intentos de suicidio; los testigos desarrollan, con su inhibición y contemplación repetitiva de actos agresivos, una insensibilización ante el dolor ajeno.

• Si bien las investigaciones han hallado factores de riesgo que pueden favorecer los comportamientos de acoso, hay una serie de factores que auguran un comportamiento abusivo por parte de un niño: los que han sufrido malos tratos a manos de sus cuidadores conservan una mayor propensión para acosar a otros, particularmente, aquellos que han sufrido abusos físicos o sexuales; también contribuye considerablemente haber presenciado violencia en el hogar. Además, las investigaciones identifican la hiperactividad-impulsividad, una capacidad de auto-control baja y el trastorno por déficit de atención o hiperactividad como indicadores de futuros casos de acoso.

• Algunos estudios sugieren que los varones tienen más probabilidad de ser perpetradores de acoso que las niñas y de utilizar la violencia física o amenazas. Las niñas, por su parte, aparecen como más proclives al uso de formas de acoso relacionadas con la psicología, como la exclusión de sus pares o la propagación de rumores.

• El acoso escolar es un problema global. Existe a cualquier nivel y forma en todos los países. Y muy importante: el acoso escolar es un problema no de los niños, sino de toda la sociedad.

Tal es el calibre de este problema que el 2 de mayo se conmemora el Día Internacional contra el Acoso Escolar, cuyo principal objetivo es erradicar la violencia y el acoso escolar en los centros educativos, y, con ello, intentar construir escuelas seguras donde los escolares puedan crecer en un clima de respeto. Y esto es labor de todos, una labor educativa y preventiva en un inicio.

Por ello, ante la sospecha de acoso escolar, es preciso que intervenga la escuela (normas de comportamiento en clase, supervisión, vigilancia de los recreos, trabajar con los observadores del acoso escolar), la familia (información), y el apoyo de los profesionales sanitarios. Y nuestra misión como profesionales sanitarios (y a la cabeza los pediatras) no es pequeña e incluye:

• En primer lugar, detectarlo: sospechar ante determinados síntomas, que haya problemas en el entorno del niño.

• En segundo lugar, diagnosticarlo: y definir el tipo de acoso.

• En tercer lugar, valorar la alteración que produce en la vida del niño y hacer las intervenciones necesarias: entrevistas con el niño o niña; manejo de los síntomas como dolor, cefaleas, insomnio, etc.; derivación a salud mental para el manejo de los problemas emocionales; evitar realizar pruebas innecesarias, etc.

• En cuarto lugar, elaborar un informe escrito de lo que ocurre, que será entregado a la familia: el objetivo será que el resto de los profesionales (maestros, psicólogos, orientadores, etc.) conozcan el diagnóstico y la repercusión.

• En quinto lugar, realizar seguimiento del proceso: para conocer cómo evoluciona el niño, apoyar a la familia y valorar las intervenciones que se van realizando.

• Y así hasta la mejoría o resolución, como en cualquier otro proceso. Y ello porque el acoso causa un enorme daño en el momento y a largo plazo. Y el prevenirlo, detectarlo, tratarlo y ayudar a superarlo es tarea de todos.

Una mención aparte merece el ya referido cyberbullying, dado que forma parte de esta triada del lobo feroz asociada a Internet, las redes sociales y nuevas tecnologías, junto con otros dos anglicismos, como el sexting y grooming. Una realidad que afecta especialmente a los adolescentes y cuya problemática crece año a año. Y aquí la víctima ya no solo es acosada en el horario escolar, sino las 24 horas del día. Porque en la época en la que nos encontramos, es un hecho indiscutiblemente conocido el de que las nuevas tecnologías y las redes sociales tienen una gran presencia en nuestras vidas. Pero no todo son ventajas y pueden llegar a ser herramientas peligrosas. En este nuevo ambiente, las actitudes de acoso escolar encuentran en el entorno digital una vía para difundirse con mayor facilidad, magnificarse e incluso perpetuarse en el tiempo.

Todos contra el bullying, también desde el cine

Aunque el acoso escolar es un fenómeno que existe desde siempre, se ha generado una mayor sensibilización social sobre este grave problema en las últimas décadas, gracias, entre otros, a los medios de comunicación. Y recordamos como, ante la necesidad de prevenir los casos de acoso escolar, en 2013 la Policía Nacional lanzó la que fue la mayor campaña realizada en España contra este tipo de comportamientos(3). Y bajo el conocimiento de que el bullying en las aulas es una lucha en la que todos nos tenemos que implicar para erradicarla, durante varios meses la campaña tuvo difusión por redes sociales y colegios con el fin de llegar al mayor número de personas. Por esta razón, además de charlas en escuelas, la Policía Nacional centró esta campaña en acciones en redes sociales mediante vídeos de concienciación y otras herramientas como la creación de una nueva cuenta de correo electrónico específica para denunciar de forma confidencial en caso de necesidad (seguridadescolar@policia.es), así como un Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos(4).

Pero aparte de los vídeos de concienciación, otro de los medios de comunicación que han tomado partida por denunciar este problema es el cine. Y en esta sección de Terapia cinematográfica, hoy proponemos un recorrido por 7 películas argumentales. De cada película ofreceremos una breve ficha de la película y nuestros protagonistas, destacaremos las emociones y reflexiones que podremos extraer, y destacaremos algunas frases “de cine” para el recuerdo que se derivarían de “prescribir” esa película. Estas películas son, por orden cronológico de estreno:

Klass (The Class) (Ilmar Raar, 2007)(5), para descubrir la gestación de la violencia que genera el maltrato por abuso de poder entre escolares.

Cobardes (José Corbacho y Juan Cruz, 2008)(6), para conocer al agresor, la víctima y los testigos del bullying.

Después de Lucía (Michel Franco, 2012)(7), para denunciar esa lacra social que es el cyberbullying.

Marion, 13 años eternamente (Marion, 13 ans pour toujours, Bourlem Guerdjou, 2016)(8), para visualizar el peligro que puede esconderse detrás de las aulas.

El silencio roto (Piluca Baquero, 2017)(9), para reconocer a todos los actores implicados en el acoso escolar.

El profesor (Teacher) (Adam Dick, 2019)(10), para vivir el acoso escolar entre el héroe y el villano, entre el alumno y el profesor.

Un pequeño mundo (Un monde, Laura Wandel, 2021)(11), para devolver la mirada del acoso escolar desde el patio de recreo.

Siete películas argumentales para sumarnos a la lucha contra el acoso escolar, esa lacra social que no cesa y persiste en el siglo XXI.

Prescripción 1
Klass (Ilmar Raar, 2007)

Prescripción 1. Klass (Ilmar Raar, 2007).

Ficha técnica

Título: Klass (The Class). Título original: Klass (The Class).

Dirección: Ilmar Raag. País: Estonia. Año: 2007.

Duración: 99 min. Género: Drama.

Reparto: Vallo Kirs, Pärt Uusberg, Paula Solvak, Margus Prangel, Tiina Rebane.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Joosep (Pärt Uusberg) y Kaspar (Vallo Kirs), dos adolescentes de 16 años de un instituto estonio.

Frases de cine

“¿Qué debo hacer entonces?, ¿solo mirar como los otros le golpean?”.

“Realmente, no entiendes nada”.

“El hombre que no se defiende, algún día será un perdedor”.

Síntesis argumental

Joosep (Pärt Uusberg) es un joven introvertido y tímido que es maltratado sistemáticamente por los matones de su curso y con el beneplácito de toda la clase, excepto de Kaspar (Vallo Kirs), quien no forma parte de la complicidad del sistema gregario que impera en la clase contra Joosep e, incluso, intenta defenderle. Defenderle especialmente de Anders (Lauri Pedaja), el engreído y fanfarrón líder de la clase, cabecilla de turno que se ampara en el anonimato del grupo. Y de sus bromas que pasan a afrentas, y las afrentas que pasan a vejaciones: vejaciones que no solo abarcan a Joosep, sino ahora también a Kaspar. Cuando Joosep y Kaspar llegan al límite de su paciencia, deciden vengarse de una forma inesperada que aterroriza a la escuela, mostrando así las consecuencias del acoso escolar.

Klass es una película basada en una historia real que se presenta en siete partes, relato de siete días. Tras su éxito, en 2010 se estrenó una miniserie de siete episodios contando el después de los acontecimientos de la película, bajo el título de Class: Life after / Klass: elu pärast.

Emociones y reflexiones

Klass aborda con intenso dramatismo el acoso y violencia en los centros educativos. Impactante película, con personajes cercanos y creíbles, a lo que contribuyen los jóvenes actores, la planificación, la grabación cámara al hombro y la música.

La tensión de la narración avanza hasta la última escena, de una crudeza visual pocas veces lograda, a un paso de la masacre de la Escuela Secundaria de Columbine. Klass sigue la estela de Elephant (Gus Van Sant, 2003)(12), pero es mucho más cruda y real, una austera reflexión sobre la gestación de la violencia adolescente, una bofetada de atención sobre la crueldad del acoso escolar, sus motivos y las respuestas violentas en situaciones extremas.

Prescripción 2
Cobardes (José Corbacho y Juan Cruz, 2008)

Prescripción 2. Cobardes (José Corbacho y Juan Cruz, 2008).

Ficha técnica

Título: Cobardes. Título original: Cobardes.

Dirección: José Corbacho y Juan Cruz. País: España. Año: 2008.

Duración: 89 min. Género: Drama.

Reparto: Eduardo Garé, Eduardo Espinilla, Elvira Mínguez, Antonio de la Torre, Lluis Homar.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Gaby (Eduardo Garé) y Guille (Eduardo Espinilla), dos alumnos de 14 años de secundaria en un colegio español.

Frases de cine

“Creemos que Gabriel está acosando a un compañero suyo”.

“Y da igual que tengas una alarma, porque cuando tienes miedo nadie la oye”.

“No deberías dejar que te traten así”.

Síntesis argumental

Cobardes relata la historia de Gaby (Eduardo Garé), un chico de 14 años que es víctima de acoso en el colegio por parte de Guille (Eduardo Espinilla), el acosador. Curiosamente, Guille es un chico normal, buen estudiante y deportista y con una familia estructurada. Sin embargo, ser el matón de clase le ocasiona un respeto entre sus colegas, por lo que elige a Gaby como víctima y por algo tan banal como ser pelirrojo (y le apodan “Zanahoria”). Su amiga Carla (Ariadna Gaya) y el dueño de una pizzería le ayudarán a enfrentarse a sus miedos.

Película rodada en un centro escolar de L’Hospitalet de Llobregat, ciudad de la que son originarios los directores y que también sirvió como escenario para su primer filme (Tapas, 2005). Pero a diferencia de Tapas, Cobardes no muestra guiños de humor y es una de las primeras (y pocas) películas que se enfrentan en primera línea al bullying en España. El relato se extiende alrededor del centro escolar (son visibles los problemas de los profesores y su desaliento por la situación de falta de autoridad ante el alumnado) y sus familias (Elvira Mínguez y Antonio de la Torre como padres de Gaby; Lluís Homar y Paz Padilla como padres de Guille).

Emociones y reflexiones

Una historia alrededor del miedo, esa maldita sensación que nos hace vulnerables a todas las edades, pero más en la infancia y adolescencia. Y contada con sencillez y a ras del suelo, y con un llamativo final que quizás no nos deja tranquilos, porque puede ocurrir que el papel de acosador y acosado se invierta o se perpetúe. Y ello bajo la letra de la canción del grupo Love of Lesbian, “Los niños del mañana”.

Porque Cobardes, más allá de sus críticas cinematográficas diversas, puso en pantalla el debate sobre este problema del acoso escolar en nuestro país ya hace casi dos décadas.

Prescripción 3
Después de Lucía (Michel Franco, 2012)

Prescripción 3. Después de Lucía (Michel Franco, 2012).

Ficha técnica

Título: Después de Lucía. Título original: Después de Lucía.

Dirección: Michel Franco. País: México. Año: 2012.

Duración: 102 min. Género: Drama basado en hechos reales.

Reparto: Tessa Ia, Hernán Mendoza, Gonzalo Vega Sisto, Paloma Cervantes, Tamara Yazbek Bernal.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Alejandra (Tessa Ia), adolescente de 16 años en un instituto de México.

Frases de cine:

“Ya todo el mundo vio el vídeo”.

“Su hija, ¿está recibiendo atención psicológica?”.

“¿Pero cómo que no la encuentra?, ¿cómo se puede perder?”.

Síntesis argumental

El trailer de presentación de esta película no deja duda: después de la diversión, después de las bromas, después de las burlas, después de la humillación, después de la violencia, después del dolor… Basada en miles de historias reales…, tal vez la tuya o la de un hijo o hija tuyo.

Alejandra (Tessa Ia) es una adolescente que acaba de mudarse de Puerto Vallarta a Ciudad de México con su padre Roberto para iniciar una vida nueva tras la muerte de su madre, Lucía. El padre es incapaz de superar la muerte de su esposa y la hija tiene como reto, además, integrarse a un nuevo estilo de vida que implica nuevo instituto y nuevos compañeros. Un móvil y las redes sociales bastan para que el triángulo sexting, cyber-bullying y bullying desencadenen una tragedia desde la nada, una tragedia con víctimas (una Alejandra acosada y solitaria y un Roberto al que ya no le queda nada que perder) y verdugos (los compañeros que actúan en manada y el propio silencio de la sociedad).

Porque Michel Franco se ocupa de desencajar al espectador, utilizando una narrativa pausada y realista, en la que vamos conociendo lentamente a Alejandra y a su padre, y junto con ellos descubrimos tanta “inocencia” degenerada en los jóvenes. Y que duele más porque sabemos que la realidad supera a la ficción en pleno siglo XXI. Y eso remueve la mente de los espectadores y no nos permite permanecer impávidos. Porque es de esas películas que se disfrutan mucho más después de vista que durante su proyección.

Emociones y reflexiones

Una película dura, con una historia tan dura (y real) como la vida misma sobre una adolescente víctima de bullying y que comenzó como ciberbullyng. Una historia más dramática, si cabe, porque está a nuestro alrededor y podemos no darnos cuenta. Porque puede afectar a nuestros hijos y no percatarnos de ello. Y por ello acaba siendo una película que nos acompañará más allá del “the end”, pues el personaje se vuelve más real a cada escena, volcando al espectador en una ola de emociones, entre las que la turbación y la desesperación son recurrentes.

Pero no es solo una película sobre el acoso escolar al estilo, sino que engendra, al menos, un par de temas más para la reflexión: uno es la relación de comunicación incompleta entre padre e hija, donde los dos esperan que la vida cambie con el cambio y, sin embargo, no están pendientes ni observantes de lo que realmente está aconteciendo en sus vidas, con el riesgo de perder el control de las mismas; otra es la profunda sensación de soledad e insatisfacción que genera una conducta autodestructiva en ellos.

Prescripción 4
Marion, 13 años eternamente (Bourlem Guerdjou, 2016)

Prescripción 4. Marion, 13 años eternamente (Bourlem Guerdjou, 2016).

Ficha técnica

Título: Marion, 13 años eternamente. Título original: Marion, 13 ans pour toujours.

Dirección: Bourlem Guerdjou. País: Francia. Año: 2016.

Duración: 89 min. Género: Drama basado en hechos reales.

Reparto: Julie Gayet, Fabrizio Rongione, Luàna Bajrami, Tatiana Rojo, Xavier Robic.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Marion (Luàna Bajrami), adolescente de 13 años en un colegio francés.

Frases de cine

“Marion, hija mía, te suicidaste el 13 de febrero de 2013 a los 13 años. Bajo tu litera encontramos tu celular amarrado a un hilo, colgado para expresar simbólicamente que cortabas las palabras de quienes te torturaban en la escuela con insultos y amenazas. Escribo este libro para que todas las personas que lo lean extraigan lecciones de tu muerte; para que los padres eviten que sus hijos sean víctimas, como tú, o verdugos, como quienes te destruyeron. Escribo este libro con el fin de que nos tomemos en serio el acoso escolar”.

“Mañana en la parada del autobús estás muerta… Da igual lo que hagas, eres una puta… Molaría que desaparecieras… Me acabo de cruzar contigo y casi vomito”.

“No dejaremos que los que te hicieron daño se salgan con la suya. Vamos a seguir luchando y luchando. No pararemos. Estamos contigo”.

Síntesis argumental

Nora Fraisse, madre de Marion, volcó en el libro “Marion, 13 ans pour toujours” coescrito en colaboración con Jacqueline Rémy, la historia de un problema universal y de un problema muy personal. Una historia que llevada al cine conmocionó a Francia entera. Una película con tres partes marcadas por un inicio donde no se oculta ninguna carta: el suicidio de una adolescente. A partir de ahí una segunda parte que comienza con el “6 meses antes”, donde se intenta explicar cómo se ha llegado a ello; y una tercera parte en la que los padres intentan superarlo y donde la madre intenta esclarecer el por qué de lo que le ha ocurrido a su hija.

Violencia en las aulas, en los pasillos, en el patio de recreo, en los vestuarios… Y todo ello ante la inanición de los profesores, de esos colegios cómplices y cobardes donde no se activan los protocolos de acoso escolar. Y donde el después de… es quizás la parte más dura. Cuando los padres, en pleno duelo, intentan entender y se encuentran con el juicio de una sociedad que ni tan siquiera asume la compasión, frente al colegio y profesores cómplices que no solo mantuvieron silencio, sino que negaron la realidad. Una madre que busca respuestas y a la que le faltan las fuerzas en ocasiones, pues se siente como una apestada que puede dañar con sus preguntas a una sociedad cómplice.

Emociones y reflexiones

No es difícil entender que esta sea una película muy aconsejable para prescribir en las aulas y en las familias. Pues esta película, basada en hechos reales, está construida para seguir las huellas del acoso escolar y donde el espectador, omnisciente con la cámara, ve lo que sucedió y sigue todo el viaje de los protagonistas hasta un viaje final que se conoce desde el principio. Porque Nora Fraisse quería contar la historia de su hija para advertir sobre el peligro que se esconde en muchas aulas.

Prescripción 5
El silencio roto (Piluca Baquero, 2017)

Prescripción 5. El silencio roto (Piluca Baquero, 2017).

Ficha técnica

Título: Silencio roto. Título original: Silencio roto.

Dirección: Piluca Baquero. País: España. Año: 2017.

Duración: 90 min. Género: Animación documental.

Reparto: Animación (María, Mario, Elena y Victoria).

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: María, Mario, Elena, y Victoria, niños y adolescentes españoles, de 6, 8, 11 y 13 años, respectivamente.

Frases de cine:

“Los de mi clase no me quieren, abuela”.

“Para estar así, mejor me muero”.

“Lo primero es contarlo…”.

Síntesis argumental

Película de estilo documental frente al acoso escolar que nace de la experiencia personal que su directora vivió con su única hija, y entonces conjugó sus facetas de educadora de formación en el Grado de Cine para atreverse a dirigir su ópera prima.

Una película en la que están claras las intenciones desde un principio: romper el silencio frente al acoso escolar. Y para ello en la película desfilan la inmensa mayoría de los protagonistas de esta lacra social: alumnos, profesores, padres, familiares, psicólogos y psiquiatras, representantes de asociaciones de afectados, abogados, políticos, mediadores y formadores de mediadores, y también una pediatra amiga. Allí donde tres niñas y un niño nos declaran su dura experiencia real ante el acoso escolar sufrido: y lo hace con un formato genial, pues a diferencia de los adultos, la imagen de los menores es preservada con dibujos animados, aunque conservando, eso sí, su voz y sus declaraciones.

Emociones y reflexiones

En esta película somos espectadores de las variadas formas de acoso escolar, sus secuelas en la infancia (la somatización, la depresión y ansiedad, el estrés postraumático, las autolesiones, etc.) y las duras confesiones de los padres y madres ante la indefensión de muchos colegios (que niegan y ocultan el acoso escolar, para evitar la mala fama). Porque es importante activar los Protocolos de Acoso Escolar y que sean homogéneos y firmes (pues a día de hoy estos protocolos son muy diferentes entre colegios públicos y privados, entre unas Comunidades Autónomas y otras).

Porque está bien saber cómo actuar ante el acoso escolar, pero estaría mejor prevenirlo, evitarlo antes de que ocurra la unanimidad persecutoria de todos contra la víctima. Y por ello también esta película se debe prescribir, especialmente en centros escolares, a familiares y a los propios pediatras. Porque maestros y pediatras compartimos el cuidado de la salud de la infancia, en sus distintos ámbitos: salud física, salud formativa, salud mental y salud social.

Prescripción 6
El profesor (Teacher) (Adam Dick, 2019)

Prescripción 6. El profesor (Teacher) (Adam Dick, 2019).

Ficha técnica

Título: El profesor (Teacher). Título original: Teacher.

Dirección: Adam Dick. País: EE.UU. Año: 2019.

Duración: 100 min. Género: Drama.

Reparto: David Dastmalchian, Kevin Pollak, Curtis Edward Jackson, Esme Perez, Matthew Garry.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Mr. James Lewis (David Dastmalchian), un joven profesor de inglés, y dos alumnos de 16 años de su clase: Daniela y Preston.

Frases de cine

“¿Me tienes miedo, verdad? Solo di que me tienes miedo y que eres un maricón de mierda y pararé”.

“Entiendo que eres un mierda privilegiado y consentido que puede dejar ciego a un chico un día y al siguiente fanfarronear en Internet con una chica sobre una fiesta en un yate metiéndose rayas… ¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué nos lo hiciste a todos?”.

“Tal vez no te guste, pero el miedo es la manera de obtener respeto”.

Síntesis argumental

Son muchas las películas que han abordado el tema del acoso escolar y también muchas las películas que se han aproximado al mundo de la educación desde el punto de vista de un profesor coraje que quiere cambiar a sus alumnos. Pero la fusión de ambos temas es lo que nos ofrece El profesor (Teacher), una buena ópera prima de su director que nos devuelve una vigorosa narrativa y una sensación de desasosiego latente que mantiene la tensión durante los 100 minutos de metraje. No confundir con la también película estadounidense El profesor (Detachment) (Tony Kaye, 2011)(13).

Mr. James Lewis (David Dastmalchian) es un joven profesor de inglés que intuimos que lidia con sus propios fantasmas, consecuencia de las secuelas traumáticas de una niñez en la que sufrió acoso escolar y también el maltrato físico y psicológico de un padre alcohólico. El profesor vuelve a revivir en su presente cómo dos alumnos de 16 años del instituto (Daniela, una chica sudamericana, y Preston, un introvertido chico aficionado a la fotografía) son asediados, insultados y ridiculizados sin cesar. Y él se implica para que no se repita su historia, e intenta apoyarles y alejarles de los alumnos que intentan injuriarlos, pero deberá enfrentarse a un sistema educativo cobarde que prefiere mirar hacia otro lado, sin tomar medidas para prevenir estas situaciones. Y entonces el profesor decide actuar por su cuenta, y sus acciones entran en una espiral cada vez más complicada, donde no se sabe dónde acaba el hombre justo y dónde comienza el psicópata.

Emociones y reflexiones

El profesor de esta película utiliza la literatura shakesperiana para mostrar a sus alumnos la delgada línea que separa al héroe del villano, y cómo muchas veces comparten sentimientos o características. Y lo hace a través de la lectura y análisis de “El mercader de Venecia”, devolviendo cuestión moral al espectador: ¿cuál es la actitud ante una denuncia desoída de acoso escolar?, ¿debemos tomarnos la justicia por nuestra mano o aguantar y seguir alimentando una cadena de violencia?

Porque El profesor (Teacher) nos devuelve un original guion para tratar un tema tantas veces visto, y que aquí transita desde el abuso escolar al abuso de poder.

Prescripción 7
Un pequeño mundo (Laura Wandel, 2021)

Prescripción 7. Un pequeño mundo (Laura Wandel, 2021).

Ficha técnica

Título: Un pequeño mundo. Título original: Un monde.

Dirección: Laura Wandel. País: Bélgica. Año: 2021.

Duración: 72 min. Género: Drama.

Reparto: Maya Vanderbeque, Günter Duret, Darim Leklou, Laura Verlinde, Léna Girard Voss.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Nora (Maya Vanderbeque), de 7 años, y su hermano Abel (Gunter Duret), de 10 años, alumnos de un colegio belga.

Frases de cine

“Vas a estar bien, te lo juro. Nos vemos en el recreo”.

“Aquí somos los jefes, de aquí no te mueves. ¡Como hables te mato! ¡Cállate la boca! No te muevas, no me mires”.

“¿Por qué hacen eso?”.

Síntesis argumental

Es cierto que Un pequeño mundo es una película más sobre el acoso escolar o bullying, pero muy especial. Pues a diferencia de la mayoría de otros filmes que se pone a la altura del acosado, de los acosadores o de los padres, aquí el acoso escolar es visto desde una cámara a la altura de los ojos de Nora, una pequeña actriz sorprendente de inicio a final. Nora intenta proteger a su hermano en un medio tan hostil como puede llegar a ser el colegio. Y a Nora le resulta más difícil de entender esto que lograr hacer el nudo de sus zapatos, la de una crueldad pueril y cotidiana, pero crueldad. Porque Nora se debate entre la necesidad de integrarse en el colegio y la solicitud de su hermano de que guarde silencio ante el acoso al que le someten.

Y casi toda la narración de Un pequeño mundo transcurre en el centro docente y, sobre todo, en los momentos de recreo (ya sea el patio, los pasillos, el baño, el comedor, la piscina), donde nos impone una atmósfera intimidatoria, donde la violencia soterrada se respira, se siente… hasta el desgarrador final.

Emociones y reflexiones

Vale la pena recomendar esta película en todos los sentidos, una pequeña joya de tan solo 72 minutos, suficientes para ver y pensar. Porque Laura Wandel, la directora (y también guionista), que se estrena en el largometraje aquí, evita redundancias innecesarias y va al grano, siguiendo con su cámara de cerca a la protagonista, nutriendo la puesta en escena del poderío visual que aportan los primeros planos y el buen hacer de los jóvenes intérpretes. Y nos sumerge en ese microcosmos, en ese pequeño mundo, que es el patio de un colegio, donde Nora va a ser testigo de los malos tratos, humillaciones y vejaciones que sufre su hermano, debatiéndose entre la lealtad al mismo, que le pide guardar silencio, y los dictados de la razón que claman por desvelar semejante atropello.

Un cruel poema infantil para sentir la cotidianidad del acoso escolar y las dificultades para atajarlo. Y eso sentimos como espectadores que acompañamos a Nora en el colegio (y donde los adultos pasan a un evidente segundo plano en la película), quien observa y sufre ante lo que ve con la rebeldía, espontaneidad e incredulidad de hermana pequeña. Y cuando se pasa de presa a depredador (porque la violencia se contagia) y cuando siempre aparece una nueva presa en los patios escolares.

Una pequeña gran película que nos recuerda que ese pequeño mundo en que los niños escolarizados viven puede ser un gran infierno para ellos… y ningún adulto (pero sobre todo el profesorado y los padres) debe olvidarlo y estar atento para abortar cualquier señal de bullying en un centro escolar. Esto ya lo hemos denunciado desde Cine y Pediatría en numerosas películas.

Colofón a las películas para entender el acoso escolar

Conocemos que el acoso escolar es una lacra en los centros escolares, una lacra de antes y ahora que a nadie beneficia y que produce mucho dolor en las víctimas. Y sabemos que la única forma de parar el maltrato entre compañeros es dando a conocer los hechos y los sentimientos y hablando entre todos sobre lo que está ocurriendo. Si se comunica, es más fácil que alguien nos pueda ayudar a detener la agresión. Si los hechos se hacen públicos, el que se mete con otro tiene que dejar de hacerlo y dar cuenta de sus hechos. Si se saca a flote el bullying todos tendremos más conciencia de ello y más probabilidad de ponerle solución. Porque hay muchas maneras diferentes de meterse con un compañero y maltratarlo: lograr que haga cosas que no quiere hacer y que le pueden traer problemas; exigirle dinero; hacerle el vacío, consiguiendo que los demás tampoco se relacionen con él; insultarle, ponerle motes, burlarse; sembrar rumores, bulos, chismorrear; amenazarle verbalmente o por escrito (notas, mensajes en el móvil); darle empujones, collejas, pelearse o pegarle(14).

Y, desde el séptimo arte, las películas alrededor del acoso escolar se constituyen en un motivo de visualización, reflexión y debate. Y desde donde se nos recuerdan todos los tipos de acoso escolar y que el maltrato entre compañeros tiene que ser comunicado a otras personas que no estén involucradas, y que no hay que dejar que el silencio lo aumente y dé pie al agresor a abusar con más intensidad. Porque el maltrato es cosa de todos(14).

Aparte de las películas seleccionadas, cabe recordar otras muchas, siendo el acoso escolar en muchos un tema nuclear y en otros un tema adyacente: Carrie (Brian de Palma, 1976)(15) y su remake del año 2013 dirigida por Kimberly Peirce, Bienvenido a la casa de muñecas (Welcome to the Dollhouse, Todd Solondz, 1995)(16), Mamá es boba (Santiago Lorenzo, 1999)(17), Antes de la tormenta (Före stormen, Rza Parsa, 2000)(18), Evil (Ondskan, Mikael Hafström, 2003)(19), Ben X (Nic Balthazar, 2007)(5), Déjame entrar (Låt den rätte komma in, Tomas Alfredson, 2008)(20) y su remake estadounidense del año 2010 dirigida por Matt Reeves, Precious (Lee Daniels, 2009)(21), Bullying (Josetxo San Matero, 2009)(6), En un mundo mejor (Haevnen, Susanne Bier, 2010)(22), Moonlight (Barry Jenkins, 2016)(23), Un monstruo viene a verme (J.A. Bayona, 2016)(24), Wonder (Stephen Chbosky, 2017)(25), Butter (Paul A. Kaufman, 2020)(26), Cerdita (Carlota Pereda, 2022)(26), Uno para todos (David Ilundain, 2020)(27), entre otras.

Bibliografía

1. García Pérez J. La violencia entre pares, tanto en el nivel primario como en el nivel secundario, es la Epidemia del Siglo XXI. Pediatr Integral. 2024; XXVIII(3). Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2024/xxviii03/15/n3-205-208_NOTICIAS.pdf.

2. UNICEF. Acoso escolar: qué es y cómo ponerle fin. Disponible en: https://www.unicef.org/parenting/es/cuidado-infantil/acoso-escolar.

3. La Policía Nacional intensifica la lucha contra el bullying en el nuevo curso escolar. Portal web de la Policía Nacional. Disponible en: https://www.policia.es/_es/comunicacion_prensa_detalle.php?ID=4395&idiomaActual=es#.

4. Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos. Portal web de la Policía Nacional. Disponible en: https://www.policia.es/_es/colabora_participacion_plandirector.php.

5. González de Dios J. Cine y Pediatría (67). El acoso escolar habla en todos los idiomas en “Klass” y “Ben-X. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/04/cine-y-pediatria-67-el-acoso-escolar.html.

6. González de Dios J. Cine y Pediatría (66). El acoso escolar habla en español en “Cobardes” y en “Bullying”. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/04/cine-y-pediatria-66-el-acoso-escolar.html.

7. González de Dios J. Cine y Pediatría (278). “Después de Lucía”… acoso y soledad. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2015/05/cine-y-pediatria-278-despues-de-lucia.html.

8. González de Dios J. Cine y Pediatría (516). “Marion, 13 años eternamente” y el peligro que se esconde tras muchas aulas. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2019/11/cine-y-pediatria-516-marion-13-anos.html.

9. González de Dios J. Cine y Pediatría (424). “El silencio roto” y la denuncia continua frente al acoso escolar. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2018/02/cine-y-pediatria-424-el-silencio-roto-y.html.

10. González de Dios J. Cine y Pediatría (619). “El profesor (Teacher)” y el acoso escolar entre el héroe y el villano. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2021/11/cine-y-pediatria-619-el-profesor.html.

11. González de Dios J. Cine y Pediatría (660). “Un pequeño mundo” en el patio de recreo. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2022/09/cine-y-pediatria-660-un-pequeno-mundo.html.

12. González de Dios J. Cine y Pediatría (68). De “Elephant” a “Bowling for Columbine”, dos directores y un mismo problema. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/04/cine-y-pediatria-68-de-elephant-bowling.html.

13. González de Dios J. Cine y Pediatría (150). Ni desvinculación ni indiferencia en “El profesor”. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2012/11/cine-y-pediatria-150-ni-desvinculacion.html.

14. Acoso escolar. Web Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP). Disponible en: https://sepeap.org/acoso-escolar-2/.

15. González de Dios J. Cine y Pediatría (401). “Carrie” y el terror del acoso escolar. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/09/cine-y-pediatria-401-carrie-y-el-terror.html.

16. González de Dios J. Cine y Pediatría (167). “Bienvenidos a la casa de muñecas”, agridulce relato del fin de la infancia. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2013/03/cine-y-pediatria-167-bienvenido-la-casa.html.

17. González de Dios J. Cine y Pediatría (137). “Mamá es boba” o la importancia de las figuras paternas en la infancia. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2012/08/cine-y-pediatria-137-mama-es-boba-o-la.html.

18. González de Dios J. Cine y Pediatría (146): “Antes de la tormenta”, cuando el miedo trastorna la vida. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2012/10/cine-y-pediatria-146-antes-de-la.html.

19. González de Dios J. Cine y Pediatría (404). “Evil”, el demonio de la violencia. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/10/cine-y-pediatria-404-evil-el-demonio-de.html.

20. González de Dios J. Cine y Pediatría (492). “Déjame entrar”… en tu vida. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2019/06/cine-y-pediatria-492-dejame-entrar-en.html.

21. González de Dios J. Cine y Pediatría (5). “Precious”: adolescencia S.O.S. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2010/02/cine-y-pediatria-5-precious.html.

22. González de Dios J. Cine y Pediatría (65). “En un mundo mejor”: padres, hijos, violencia social y valores. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/04/cine-y-pediatria-65-en-un-mundo-mejor.html.

23. González de Dios J. Cine y Pediatría (374). “Moonlight”, porque a la luz de la luna los negros parecen azules. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/03/cine-y-pediatria-374-moonlight-porque.html.

24. González de Dios J. Cine y Pediatría (353). “Un monstruo viene a verme” y a cuidar nuestros miedos. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2016/10/cine-y-pediatria-353-un-monstruo-viene.html.

25. González de Dios J. Cine y Pediatría (415). “Wonder” y la maravilla de elegir ser amable. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/12/cine-y-pediatria-415-wonder-y-la.html.

26. González de Dios J. Cine y Pediatría (681). “Butter” y “Cerdita”, distintas caras del bullying en la obesidad. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2023/01/cine-y-pediatria-681-butter-y-cerdita.html.

27. González de Dios J. Cine y Pediatría (615). “Uno para todos”, todo un compromiso por la reconciliación. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2021/10/cine-y-pediatria-615-uno-para-todos.html.

 

Pediatras en la Historia(6). Ángel Ballabriga Aguado (1920-2008). Pionero en nutrición pediátrica y neonatología con un elevado prestigio internacional

Historia de la Medicina y la Pediatría


M. Zafra Anta*, V.M. García Nieto**

*Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Fuenlabrada, Madrid. Miembro del Grupo de Historia de la Pediatría de la AEP. **Coordinador del Grupo de Historia de la Pediatría de la AEP. Director de Canarias Pediátrica

 

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (6): 409.e1 – 409.e9

 


Pediatras en la Historia (6). Ángel Ballabriga Aguado 1920-2008. Pionero en nutrición pediátrica y neonatología con un elevado prestigio internacional

 

…El doctor Ballabriga (fue) un auténtico ángel para los prematuros de nuestro medio y un pionero de esta rama de la Pediatría en España.

Jacint Corbella
Presidente Reial Acadèmia Medicina de Catalunya

Su vida, fue larga y la aportación pediátrica enorme… detrás de su inconformismo y su imagen de luchador incansable, había una persona afectuosa.

Cruz Hernández en su Necrológica en la RANC

 

Ángel Ballabriga Aguado (1920-2008) fue un pediatra español de renombre nacional e internacional, con intensa vocación y actividad académica e investigadora, que desarrolló su labor profesional asistencial en Barcelona en la segunda mitad del siglo XX. Fue el primer catedrático de Pediatría en la Universidad Autónoma de Barcelona. Nació en Naval (Huesca; Comunidad de Aragón), el 2 de octubre de 1920; falleció en Barcelona el 22 de mayo de 2008, a los 87 años de edad (Figs. 1 y 2).

Figura 1. Ángel Ballabriga. En su despacho; 1981 (a los 60 años de edad). Fuente: Galeria de Metges Catalans(1).

 

En el periodo de los años 60 a 90, Ballabriga desde el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona fue, con su equipo, un gran impulsor de la Pediatría hospitalaria y de las subespecialidades pediátricas (actualmente, áreas de acreditación o especialidades), en Cataluña y en España. Su dedicación personal preferente fue la perinatología-neonatología y la nutrición.

Muchos autores le consideran como una de las figuras más representativas a nivel internacional de la Pediatría española de la segunda mitad del siglo XX(1-7).

Coincidió en el tiempo con Manuel Cruz Hernández, el otro catedrático de Pediatría de Barcelona(8). Ambos se trataron, compitieron y, finalmente, compartieron proyectos comunes en Pediatría, en la Universidad, en Barcelona.

El estudio realizado para esta biografía es el resultado de la revisión bibliográfica, de los Cuadernos de Historia de la Pediatría, Bulleti y revista de la Societat Catalana de Pediatría, web de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y de la Societat Catalana; así como de algunos de sus discursos en las Reales Academias y Sociedades de Pediatría, PubMed, el libro de J.L. Morales, Dialnet, búsqueda hemerográfica (La Vanguardia y otras) y la estrategia perla o bola de nieve.

No tenemos conflicto de intereses económicos.

Formación académica y especializada

Estudió el bachillerato en Barcelona, lo terminó en junio de 1936, con 15 años, un mes antes del comienzo de la Guerra Civil. Véase más adelante, en el apartado de familia.

Tras la guerra, en la que participó como sanitario, empezó los estudios de Medicina en Barcelona. Según refiere, los dos primeros años no le gustaron(4).

En los estudios, obtuvo sobresaliente-matrícula de honor en alguna asignatura. Fue becado en Anatomía Patológica, con Sánchez Lucas. Luego pasó a ser interno con Pedro i Pons en la cátedra de Patología Clínica. Ballabriga, en su nombramiento como académico de la Real de Medicina de Cataluña, mostró su agradecimiento a Ferrer Solervicens y Rafael Ramos Fernández, como sus maestros de la Facultad. Su licenciatura fue en junio de 1943, con la calificación de sobresaliente. Ganó ese año una beca para ir a estudiar a Suiza, país neutral, en plena Segunda Guerra Mundial. Marchó en noviembre de 1943; el propósito inicial era estar un año, pero en 1944 la situación de la Guerra Mundial ya era muy diferente y tuvo que quedarse hasta que esta acabó en mayo de 1945(1,3,4).

En esos años 1943-1945 realizó estudios de postgrado muy perfeccionados y completos en los departamentos pediátricos de: Berna, junto a Eduard Glanzmann (1887-1953); Basilea, con Ernst Freudenberg (1884-1986); Lausana, con Maurice Jaccottet (1894-1966); y Estocolmo-Suecia, con Arvid Wallgren (1889-1973)(9,10) (Fig. 3).

Figura 3. Ballabriga (a la derecha de la imagen) con Glanzmann en Berna (años 40). Fuente: Galeria de Metges Catalans(1).

En 1946, Ballabriga se doctoró en Medicina, en Madrid. Su tema de tesis fue sobre la acrodinia: Estudio de la enfermedad de Selter-Sift-Feer con especial consideración a la clínica y tratamiento(1,3-7). Este también fue uno de los temas de investigación de Glanzmann. Para una descripción de la enfermedad, véase García Nieto VM, Zafra Anta M. Acrodinia. Pediatr Integral. 2021; XXV(3): 158.e1-e4. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2021-05/historia-de-la-medicina-y-la-pediatriaenfermedades-pediatricas-que-han-pasado-a-la-historia-1-acrodinia/.

En el año 1948 aprobó la oposición a médico puericultor del Estado(1,3).

Siempre reconoció como referentes más cercanos(11) a Manuel Suárez Perdiguero (1907-1981; catedrático, pediatra español) y Christian Zbinden (Ingeniero Químico, Nestlé, Vevey, Suiza; trabajó en la Unión Internacional de Protección a la Infancia) que le introdujo en la ciencia de la investigación en nutrición neonatológica.

Principales actividades docentes y profesionales

Tras la licenciatura y al volver de su estancia en Suiza, comenzó a trabajar bajo la dirección del profesor Rafael Ramos Fernández (1907-1955), en la cátedra de Pediatría del Hospital Clínico de Barcelona. Fue jefe del servicio de Lactantes del Hospital Clínico de 1948 a 1953; y profesor agregado de la Escuela de Pediatría de Barcelona, 1956(1,3).

Realizó estudios sobre asistencia a prematuros en París en 1956 con Marcel Lelong (1892-1972, creador del Centro de prematuros en París en 1940). Fue becado por la Organización Mundial de la Salud. También, en esas fechas, tuvo una amplia estancia en EE.UU. en Boston, con Clement Smith (1901-1988, pionero en investigación neonatal, Harvard)(7). En 1958 fue nombrado Director del Instituto de Prematuros de Barcelona, en el que permanecería hasta 1965, año en que fue nombrado jefe del Departamento de Pediatría y director del Hospital Vall d’Hebron.

En 1960 se inauguró en Barcelona la Clínica Pediátrica privada Teknon, fundada por Isidre Claret y Joan Picañol como cirujanos, y Ballabriga, Enric Miralbell, Francisco Llauradó y Pérez del Pulgar como pediatras clínicos, con el radiólogo Doménech Clarós, el analista Luis Domingo y el anestesista Jorge Arqués(12,13). Fue el primer hospital infantil de financiación privada. Pronto se convirtió en referencia en este ámbito. Más tarde fue el antecedente de la Clínica Teknon actual.

Posteriormente, Ballabriga se dedicó profesionalmente al Hospital Vall d’Hebron, hasta su jubilación, y a la cátedra, y renunció a la medicina privada.

En 1971, el Vall d’Hebron se incorpora como unidad docente a la Universidad Autónoma de Barcelona. Ángel Ballabriga, en 1971, recibió su nombramiento como catedrático extraordinario por Real Orden de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona (1971-hasta su jubilación, 1990, en que fue nombrado Profesor Emérito). Tuvo el voto favorable en todas las facultades. Con el núcleo inicial de colaboradores, como Antonio Carrascosa y Alfredo Gallart, su magisterio se extendió a cualquier nivel de la Pediatría, a través de una escuela del mayor prestigio, nacional y extranjera(12). En la formación de postgrado, desplegó una intensa actividad. Sus cursos de Postgrado alcanzaron la cifra de 36. Dirigió varias tesis doctorales: en Dialnet figuran 7; pero son más (p. ej., la tesis de José María Simonet, en 1977); entre ellas, dirigió a Antonio Moreno Galdó, Antonio Carrascosa Lezcano y Lourdes Ibáñez Toda. Las líneas de investigación, entre otras: perinatología-neonatología y la nutrición, investigación en lactancia y docencia.

Como muestra de su preocupación por la docencia y la investigación de médicos y pediatras, tenemos la Fundación “Ángel Ballabriga”. En 1988 se inscribió en el Registro de Fundaciones Docentes Privadas (BOE 1-8-1988). Constituida en fecha 17 de octubre de 1986, con domicilio en Madrid. Las actividades eran ayudas, subvenciones y becas a estudiantes de Medicina, así como Estudios de Investigación de Pediatría.

Concursos de Ballabriga a la Cátedra de Pediatría

En los años 50, el ambiente de la cátedra de Barcelona no le era grato y optó por abandonarla. Además, falleció de forma repentina el profesor Rafael Ramos. Se presentó a la cátedra de Barcelona en 1955, que quedó desierta. Nos da su versión Cruz(8,12): (Ballabriga) no prestó la suficiente atención a la técnica de los ejercicios y a la repetición obligada de los miembros en el tribunal para la provisión de una cátedra. La citada oposición de 1955 se declaró desierta, ante el malestar evidente del candidato más cualificado (Ángel Ballabriga). Nadie en su tiempo había conseguido tanto, ni tampoco ninguno alcanzó su enorme prestigio en la Pediatría internacional. Su currículum era admirado y en cierto modo envidiado. Luego, al repetir la convocatoria a las cátedras en 1957, el afortunado fue Cruz en Cádiz.

Nuevamente, en 1965, para la cátedra de Pediatría de la Universidad de Barcelona, se presentaron Cruz frente a Ángel Ballabriga, F. Prandi, Luis Torres Marty y hasta un total de 20 candidatos. Según Cruz: la plaza parecía preparada para Ballabriga. Pero este “en su exposición posiblemente no ocultaba su sentimiento de superioridad sobre aquellos que le iban a juzgar. En resumidas cuentas, fui catedrático de Pediatría en Barcelona con los votos de Civeira, Galdó y Laguna, y en parte gracias a la actitud de Ballabriga”(12,14). Respecto de la Universidad, Ballabriga conocía sus defectos y lo manifestó sin rodeos, con palabras y hechos, en varias ocasiones. Algunos escribieron que “tuvo sonados enfrentamientos verbales, especialmente con Ciriaco Laguna”(3,14). Ángel Ballabriga en 1971 recibió su nombramiento como catedrático extraordinario.

Actividad profesional destacada: jefe de servicio y director del departamento de Pediatría del Hospital Vall d’Hebron

El edificio inicial del hospital fue construido en 1947, pero no abriría hasta 1955, con el nombre de “Residencia Sanitaria Francisco Franco” nombre que mantuvo hasta 1975. Durante la transición a la democracia adquirió (recuperó) su nombre de Vall d’Hebron(15). El actual Hospital Vall d’Hebron se alza en lo que fue una antigua granja del Real Monasterio de San Jerónimo de Vall d’Hebron, fundado en 1393. En 1966 se inauguró el centro maternal infantil. En 1968 fue autorizado para acoger a la primera promoción de médicos internos residentes (MIR) en España, junto con el Hospital Puerta de Hierro de Madrid.

Ballabriga realizó una tarea extraordinaria en el Vall d’Hebron, con una clara visión de futuro sobre el desarrollo de la Pediatría, gracias a su experiencia internacional. Actuó de director médico, gestor y administrador. Colaboró en organizar, también, el Servicio de Cirugía Pediátrica, que rápidamente adquiere prestigio internacional. Supo rodearse, desde el primer momento, de un grupo de profesionales entusiastas que pusieron en marcha equipos humanos que contribuyeron a impulsar la Pediatría hospitalaria y las Especialidades Pediátricas, creando las bases para su progreso ulterior. Si bien la asistencia era y fue el motor principal, la docencia y la investigación clínica traslacional se desarrollaron paralelamente. En este desarrollo de la Pediatría en el Vall d’Hebron, podemos establecer ciertas similitudes con Enrique Jaso en el Hospital Infantil La Paz de Madrid, que también se inauguró en 1965(16). Ambos fueron nombrados por José Martínez Estrada, director del entonces Instituto Nacional de Previsión, para el desarrollo pionero de las especialidades pediátricas en el Vall d’Hebron, véase la tabla I.

 

Publicaciones. Investigación

Ballabriga destaca por sus numerosas investigaciones de importancia y gran relieve. Adquirió por ello un gran prestigio.

Según datos de su currículum, tiene casi 300 artículos científicos en revistas internacionales y españolas. Líneas de interés muy diversas: fundamentalmente neonatología, nutrición y desarrollo cerebral.

Publicó desde 1945. En el libro de JL Morales, “El niño en la Cultura española”, de 1960, ya constan, en el periodo 1945-1949, hasta 21 publicaciones como primer autor(19). Escribió una publicación en el primer número de la Revista Española de Pediatría, en 1945. Fue de los primeros pediatras españoles en tratar sobre Fibrosis Quística del páncreas. Tiene una Monografía sobre Acrodinia en la Revista Española de Pediatría, 1946, vol. de 95 páginas; fue su tema de tesis doctoral.

Fue premio de la Sociedad de Pediatría de Madrid en 3 ocasiones: durante el curso 1946-1947 (aspectos médico-quirúrgicos de la estenosis pilórica); 1947-1948 (harina de algarroba para el tratamiento de los trastornos diarreicos del lactante); 1949-1950 (tratamiento de enfermedad celiaca, aspectos dietéticos) publicados en Acta Pediátrica Esp (Premios patrocinados por Nestlé y Artiach). Premio de la Revista Española de Pediatría en 1951 y Premio de la Sociedad Catalana de Pediatría en 1958(11,19).

Recibió el Premio Guillermo Arce en 1965 por su trabajo Estudio del Equilibrio Ácido-Básico. En el Síndrome de Hipoperfusión Pulmonar del Prematuro. Había sido convocado ese año sobre un tema de Patología Prenatal o Neonatal y financiado por la propia Sociedad. Referencia histórica: Bol Pediatr. 1990; 31: 369-70.

En búsquedas en PubMed, realizadas en julio 2024, como Ballabriga A, constan 77 publicaciones. La más antigua es de 1946 en Ann Paediatr, en francés, revista de la Sociedad Suiza de Pediatría (Schweizerische Gesellschaft für Paediatrie): Ballabriga A. A propos des manifestations cliniques et des complications du kala-azar infantile. Ann Paediatr. 1946; 167(6): 364-72.

Merece la pena citar las publicaciones internacionales de Ballabriga antes de 1965, en idioma no español (Tabla II). En la postguerra no hay otro pediatra español con este número de artículos internacionales. Son reflejo de su actividad científica y sus líneas de trabajo.

 

Dialnet recoge el periodo: desde 1953 en Acta Pediatr Esp, hasta 2010 en An Esp Pediatr (Barc). Como es sabido, ni PubMed ni Dialnet aportan información exhaustiva en publicaciones históricas (no figuran las no indexadas, claro), a pesar de ser buscadores de alta calidad.

Fue Director de la Unidad de Investigación Biomédica del Hospital Materno Infantil de Vall d’Hebron desde 1994 hasta 1996.

Su obra científica es muy amplia. Fue autor o colaborador en libros(1,3-7). También, colaboró en el Tratado de Cruz. En la edición de 2009 es director adjunto y autor de 2 capítulos.

Uno de sus textos más reconocidos es Nutrición en la infancia y adolescencia, con tres ediciones desde 1998, de A. Ballabriga y Antonio Carrascosa Lezcano (jefe de Pediatría del Vall d’Hebron de 1988 a 2015) (Tabla III).

 

Realizó prólogos y traducciones de libros, con lo que subrayaba su aspecto de promotor de la difusión de la Pediatría y Puericultura, y también de la investigación y desarrollo de especialidades pediátricas, destacando las principales traducciones y prólogos de autoría de la tabla IV. Los citamos aquí, pues en alguna publicación se refiere a ellos como si Ballabriga fuera coautor.

Colaboraciones con Nestlé

 

Ángel Ballabriga, en relación con su estancia en Suiza, conoció a Christian Zbinden(11). Ballabriga, durante muchos años, fue asesor de la empresa Nestlé(2), de arraigada ubicación en Barcelona. Fruto de esta colaboración hay numerosas publicaciones y algunos patrocinios, desde el libro de “Encefalopatías connatales” de 1958, pasando por los libros que fueron resultado de diversos Nestlé Nutrition Workshop cuya serie empezó en 1981 (Tabla IV). De impacto fue el trabajo presentado en el Congreso Internacional de Pediatría de Tokio, en noviembre de 1965, sobre: “Estudio de Equilibrio ácido-base en prematuros sometidos a diferentes regímenes alimentarios”. El Doctor Ballabriga demostró brillantemente que la acidosis, encontrada por investigadores americanos, en prematuros alimentados con leches ácidas, era debida a la utilización de un ácido láctico isómero que se utilizaba en Europa, por la firma alimentaria Suiza. Colaboró y potenció la revista Ann Nestlé(2,4). Esta revista, Ann Nestlé, se publicó en Suiza desde los años 50; hay versiones en varios idiomas. No está indexada en MEDLINE; en PubMed tiene solo 16 referencias.

Pionero en Neonatología y el asociacionismo de la especialidad de Neonatología en España

Ya se ha comentado su formación y su desarrollo profesional en relación con la atención al Prematuro y al Recién Nacido. En 1958 fue nombrado Director del Instituto de Prematuros de Barcelona, en el que permanecería hasta 1965.

En 1967, a instancias de Ballabriga, se creó dentro de la AEP una Sección de Biología Prenatal y Neonatología. Años más tarde, en 1973 y en la X Reunión Anual de la AEP en Granada, presidida por el E. Sánchez Villares, se aprueba el Reglamento de las Especialidades Pediátricas y se decide crear la “Sección de Medicina Perinatal”, eligiendo como Presidente de la Junta Directiva a A. Ballabriga y como Secretario a J. Pérez del Pulgar. La 1ª Reunión de la Sección se celebró en Barcelona en 1974. Esto ya se comentó en el Cuaderno 26 de Historia de la Pediatría (Neonatología)(20) (Fig. 4).

Figura 4. Creación de la Sociedad de Neonatología. Fuente: Cuaderno de Historia de la Pediatría nº26, p 58-60(20).

 

Actividad institucional

Desplegó una intensa actividad institucional nacional e internacional(1,3-7). Era políglota: se manejaba en varios idiomas: al menos en francés, inglés y alemán. El catalán lo dominaba aunque no lo practicaba.

Ponente en numerosos Congresos españoles (p. ej.: en el IX Congreso Nacional de Pediatría de 1954, de Santiago de Compostela y en el XI Congreso de la AEP en Las Palmas), e internacionales desde el año 1945: Zúrich, Lisboa, Argel, Venecia, Miami, La Habana, Lausanne, Brazzaville, Copenhague, Berna, Montreal, Bonn, Ferrara, Buenos Aires, París, Mánchester, Tokio, Jerusalén, París, Caracas, Sao Paulo, Río de Janeiro, Berlín, México, Atenas, Londres, Teherán y Viena.

Dictó conferencias en Cursos de especialización en Río de Janeiro (1958 y 1967), Sao Paulo, Buenos Aires, Lima (1961), Lausanne y Ginebra (1972). La participación en estos congresos internacionales añade el mérito de su realización durante el intenso aislamiento del régimen franquista hasta mediados-finales de los años 50.

Miembro fundador de la Asociación Europea de Investigación Pediátrica y del Comité Permanente de la International Pediatric Association (IPA).

Presidente del Club Europeo de Investigación Pediátrica (1962-64). Perteneció al Comité Ejecutivo de la IPA (1977-1983).

Fue presidente de la Unión Europea de Sociedades de Pediatría entre 1982 y 1988.

Presidió en 1972 el VIII Congreso de Pediatría del Mediterráneo, y presidió el XVI Congreso Internacional de Pediatría en 1980, Barcelona (Fig. 5). Y ese mismo año el VII Congreso de Medicina Perinatal, también en Barcelona.

Figura 5. Ballabriga y la organización del Congreso Internacional de Pediatría de Barcelona. Disponible en: https://institucional.academia.cat/docs//llibres-historia/metges_dels_nens_17.pdf.

 

Fue el primer Presidente de la Sociedad Española de Investigación en Nutrición y Alimentación en Pediatría (SEINAP), la fundó con Manuel Moya Benavet, en 1999, tras formar parte, en primer lugar, del Comité de Nutrición de la AEP (creado en 1997), del que se salieron por no acuerdo con la siguiente Junta Directiva de la AEP(14,21).

Participó en la redacción de Revistas de Pediatría. Estaba en el consejo de redacción de Archivos de Pediatría.

Miembro de Sociedades Científicas españolas: Tesorero en la AEP, 1958; Presidente de la Sociedad Española de Neonatología. Vocal en la Junta de la AEP de Cruz Hernández (1976-80) por ser el presidente del Congreso Internacional de Pediatría.

Con respecto a la Sociedad Catalana de Pediatría: no fue miembro de la Junta Directiva ni Presidente. Participó en la sesión inaugural del curso 1967-1968 (“Estudi sobre les causes de mortalitat del prematur i nadó durant el primer mes de vida”, 10-11-1967). Dio la sesión de clausura del curso 1982-1983: “Reflexions sobre una nova pediatría”, 20-6-1983). Tuvo alguna discusión con la dirección oficial de la Sociedad Catalana de Pediatría y, de hecho, renunció a ser socio(14).

De 1957 a 1962 estuvo en la Academia de Ciencias Médicas de Cataluña y Baleares(13), con el cargo de bibliotecario.

Fue académico Numerario de la Real Academia de Medicina de Catalunya(8,14) (nombrado en 1974). Además, Académico Correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina. Madrid.

En la Academia fue muy activo. Su discurso de ingreso fue El concepto cambiante de la pediatría, desde Nils Rosen von Rosenstein hasta finales del siglo XX. Su repercusión sobre la enseñanza. Contestación de recepción de Luis Trias de Bes y Giro(11).

Historia de la Pediatría

Se dice que su hobby era la historia de la Pediatría. A ella dedicó el discurso de entrada en la Real Academia de Medicina de Cataluña, que se ha citado anteriormente(11); y editó el libro History of Pediatrics (1850-1950) (New York, 1991), con Buford L. Nichols y Norman Kretchmer(9). Este libro, en inglés, era producto de un Workshop de Nestlé Nutrition (Series vol. 22, de 1991). Con numerosas referencias e ilustraciones. Ballabriga escribió el primer capítulo: One century of Pediatrics in Europe(7,9).

Reconocimientos y Distinciones

Le nombraron Miembro de Honor de numerosas sociedades científicas españolas y extranjeras(1,3-7): Socio de Mérito de la Academia de Ciencias Médicas de Cataluña y Baleares. Socio de Honor de la Sociedad Española de Pediatría (nombrado en Tarragona, 1977), así como de la Catalana. También de la Japanese Pediatric Society y la British Paediatric Association.

Recibió medallas honoríficas:

• Medalla Memorial Guillermo Arce-Ernesto Sánchez Villares(1998).

• Medalla Moro de la Sociedad Internacional de Perinatología.

• Medalla Narcis Monturiol de la Generalitat de Catalunya en 1991. Medalla que otorga la Generalitat de Catalunya para galardonar a personas y entidades que hayan contribuido de manera destacada al progreso científico y tecnológico de Catalunya.

Fue nombrado Doctor Honoris Causa en las universidades de Lisboa (1984) y Valladolid (1993) (Fig. 6). Por vez primera un pediatra recibía este honor en la Universidad Española. Su padrino fue el catedrático Ernesto Sánchez y Sánchez Villares (1922-1995), a propuesta del catedrático Alfredo Blanco Quirós.

Figura 6. Nombramiento Honoris Causa, el 14 de mayo de 1993. En la foto, de izquierda a derecha: Ernesto Sánchez Villares, Ballabriga y el rector Fernando Tejerina. Fuente: Noticiario. Acto de investidura del Dr. Ángel Ballabriga Aguado como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid. Bol. Pediatr. 1993; 34: 153-8.

 

Gran parte de la Sesión se puede ver en el Canal de Youtube de la Universidad de Valladolid. Se escucha un fragmento del discurso de Ballabriga y de Ernesto Sánchez Villares. También se ve a sus familiares entre el público. Disponible en: https://youtu.be/F4oprJ9lFos.

La Revista Española de Pediatría publicó un número completo en el año 2009, el 3 (vol. 65), en homenaje a su persona, con varios artículos escritos por expertos en nutrición e investigación. Disponible en: https://www.seinap.es/wp-content/uploads/Revista-de-Pediatria/2009/REP%2065-3.pdf.

Hay numerosos In Memoriam escritos en diversos idiomas: catalán, español, inglés, incluso portugués (Nuno Cordeiro Ferreira, escrito en Portuguese Journal of Pediatr).

Legado: fue muy apreciado por sus discípulos, como el profesor Ortiz Tardío(7). Señalaremos a Lourdes Ibáñez Toda, endocrinóloga del Hospital Sant Joan de Deu, que encontramos en Internet, en prensa, La Vanguardia, 11 de octubre de 2015: El maestro que más le ha marcado: Ballabriga. Fue su director de tesis doctoral. Disponible en: https://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE05/PUB/2015/10/11/LVG201510110501LC.pdf.

Se convocaron estas últimas décadas, anualmente, “Becas Ballabriga” de investigación en los congresos de la SEINAP, desde el año 2010.

Familia y vida personal

En Internet se encuentran muy pocos datos sobre su historia familiar y su genealogía. Constituye muy buena fuente de datos y enlaces documentales, incluyendo imágenes, la Galeria de Metges Catalans(1). Gran parte de lo expresado en este apartado es relatado por el propio Ballabriga en Annal Meds 2004(4). En general, puede decirse que, por escrito, no se prodigó en hablar de su familia, mujer e hijos el propio Ballabriga, ni tampoco lo hicieron los que le escribieron in memoriam sobre él. Tenía preparadas unas Memorias que no publicó, según Manuel Cruz(14), “no por respeto a los protagonistas, sino pensando en sus hijos, amigos y discípulos a los que no quería herir”.

En su nombramiento como académico de la Real de Medicina de Cataluña agradeció a su madre todos sus esfuerzos.

Su familia era de Naval (Huesca; Aragón). Nació el 2 de octubre de 1920, en una familia del campo de la industria textil. Pronto fue a vivir a Zaragoza (en algunas referencias se cita incluso que nació en Zaragoza, otras dicen, en Naval). Su padre falleció siendo él niño. Emigraron a Barcelona a los 3-5 años. Su madre supo “sacarle adelante”. Se asociaron con industriales textiles catalanes. No había médicos en su familia, ni tuvo parientes con dedicación a la política, como tampoco él.

Realizó estudios secundarios, el bachillerato, en Barcelona. Según palabras del propio Ballabriga(4): parte fue en un colegio religioso y parte en un instituto público. El colegio religioso fue el de los Hermanos de la Doctrina Cristiana (de La Salle) de la plaza de Lesseps. En 1933 se promulga la Ley de Congregaciones Religiosas, que les prohibía dedicarse a la enseñanza. Cuando las órdenes religiosas fueron expulsadas de España por la República, pasó al Instituto Salmerón, en la calle Muntaner del que tiene buen recuerdo, así como de “grandes profesores”, como Eduardo Nicol, que enseñaba “Ética y rudimentos de derecho”, que sería después exiliado a México, o el profesor Lapuente, farmacéutico. Terminó el bachillerato en junio de 1936, con 15 años, un mes antes del comienzo de la Guerra Civil.

Participación en la Guerra Civil en el ejército republicano

Al empezar la Guerra Civil, en Barcelona no había matrículas en Medicina, pero sí había algunas enseñanzas. Estudió para practicante con el profesor Joaquín Trías. A los 16 años solicitó el ingreso en Sanidad Militar, y fue destinado a Esplugues de Llobregat en la Cruz Roja como voluntario(4). Su quinta fue movilizada a filas en el ejército republicano en enero de 1938, la comúnmente referida como “la quinta del biberón”, pues la mayoría eran menores de 18 años. Fue nombrado alférez practicante. Se le destinó al 5º Cuerpo del Ejército, 11 División, 38 Batallón, que estaba en el pueblo de Llorenç del Penedès, y de ahí fueron a Vandellòs, y después al Ebro, en el norte de Tortosa, donde estuvieron 3 meses. Conoció al médico del batallón, Antonio Martina Lozano, un “hombre tranquilo y mayor”. Participaron en la Batalla del Ebro, desde julio de 1938 hasta noviembre de 1938¸con 18 años recién cumplidos. En esa fecha se rompió el frente. Intervino en labores sanitarias; algunas referencias le sitúan junto a pelotones que se encargaron de la voladura de puentes del Ebro.

Cerca de Peralada recibió una herida de metralla en la rodilla izquierda. Un equipo inglés del Socorro Rojo Internacional le operó. Si bien durante toda la vida tuvo un resto de metralla en dicha rodilla. Cruzó la frontera de Francia. Le hicieron prisionero y pasó a un campo de prisioneros en Vizcaya, el de Orduña. Estuvo en el pabellón de los que tenían sarna. Allí conoció a practicantes que luego fueron médicos, como Calafell, pediatra, Verdala Navarro, que había sido ayudante de Martínez Vargas, el que había sido catedrático de Barcelona, y otros. Estuvo a punto de ser juzgado en un consejo de guerra por “auxilio a la rebelión”, pero recibieron un indulto con ocasión de la muerte del Papa (Pío XI). Salieron del Campo de concentración. Se libró de hacer el servicio militar “Nacional”, porque su padre había fallecido muy joven, habían tenido que vender todos sus bienes y figuraba que trabajaba como mecánico en un garaje.

Estancia en Suiza (1943-1945)

Además de su formación pediátrica y científica, allí conoció a su futura esposa, Adelina Carreras, una catalana que llevaba años residiendo en Berna y trabajaba en la embajada(1) (Fig. 7).

Figura 7. Ballabriga en un paseo en bicicleta por Suiza, años 40, junto con Adelina Carreras, su mujer(1). Tuvo dos hijas: María José y Adelina(1).

 

En Suiza, tras 1944, tuvo que buscarse la vida trabajando incluso en emisiones de radio suizas, en sus programas en español(3).

Epílogo

Fue el pediatra español con mayor proyección internacional (comentado públicamente por Alfonso Delgado, Ortiz Tardío y muchos otros). Fue un adelantado a su tiempo y desarrolló una actividad pediátrica enorme. Preocupado por la investigación desde siempre.

Ballabriga fue perennemente un personaje inquieto, inconformista, especialmente con la Universidad, vehemente, de “poderosa voluntad”, como dice La Vanguardia, no rehuía ninguna discusión. Muchos lo han denominado un “enfant terrible” de nuestra profesión.

Era de sabia dirección y de autoridad, un líder indiscutible. Siempre quería inculcar la importancia de estancias formativas en hospitales extranjeros.

En la cercanía era un hombre familiar, conservador de amistades, lector incansable y muy culto.

Bibliografía

1. Cassasa i Carbó JM. Ángel Ballabriga. Galería de Metges catalans. Disponible en: https://www.galeriametges.cat/galeria-fitxa.php?icod=MD.

2. Anónimo. Prof. Ángel Ballabriga (1920-2008). In Memoriam. Ann Nestlé [Engl]. Vevey S. Karger AG, Basel 2009; 67:5.

3. Borderas Gaztambide A. Serie Nostalgias pediátricas: Dr. Ángel Ballabriga. Bol S Vasco-Navarra. 2011; 43: 5-6.

4. Carapls A. Retrat de metges. Professor Ángel Ballabriga Aguado. Annals Med. 2004; 87: 88-92. Disponible en: https://webs.academia.cat/revistes_elect/view_document.php?tpd=2&i=7859.

5. Corbella J. Acadèmics. Necrológica a Ballabriga. Disponible en: https://ramc.cat/aw-team-member/ballariga-i-aguado-angel/.

6. Cruz Hernández M. In memoriam Ángel Ballabriga Aguado (1920-2008). Rev R Acad Med Catalunya. 2008; 23: 108-9. Disponible en: https://raco.cat/index.php/RevistaRAMC/article/view/123301.

7. Ortiz Tardío J. In Memoriam Profesor Ángel Ballabriga Aguado. Vox Pediatr. 2007; 15: 9.

8. Zafra Anta M, García Nieto VM, Fernández Menéndez JM. Pediatras en la historia (5). Manuel Cruz Hernández (1926-2023) Maestro de Pediatras. Pediatr Integral. 2024; XXVIII: 273.e1-e8. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2024/xxviii04/16/n4-273e1-8_HistMed_Ped5.pdf.

9. Ballabriga A. One Century of Pediatrics in Europe. Eds: Nichols BL, Ballabriga A, Kretchmer N. History of Pediatrics 1850-1950. Nestlé Nutritión. Workshop Series, nº 22. Raven Press; 1991. p. 1-21.

10. Calafell Gibert P. Ballabriga Aguado A. Homenaje al Prof. Dr. E. Glanzmann con motivo de su 65 aniversario. Pediatría catalana: Bulletí de la Societat Catalana de Pediatría. 1953; 14: 91-7. Disponible en: https://webs.academia.cat/revistes_elect/view_document.php?tpd=2&i=4262.

11. Ballabriga Aguado Á, Trías de Bes L. El concepto cambiante de la Pediatría desde Nils Rosen von Rosenstein hasta finales del siglo XX: su repercusión sobre la enseñanza. Barcelona: Real Academia de Medicina de Barcelona, 1974. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/angel_ballabriga_aguado_discurso_1973_concepto_cambiante_de_la_pediatria_nils_rosenstein.pdf.

12. Fernández Menéndez JM, Ponte Hernán FJ. El profesor Cruz Hernández y su Tratado de Pediatría. Cuadernos de Historia de la Pediatría de la AEP, nº 21. La cátedra de pediatría de la Facultad de Medicina de Barcelona. 2021; 21: 48-63. Disponible en:
https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/cuaderno_21_1.pdf.

13. Cassass O, Ramis J. Metges de nens. 100 anys d’historia. Barcelona: Edicions de La Magrana, 1993. Disponible en: https://institucional.academia.cat/llibres-historia.

14. Cruz Hernández M. Sesenta años de Pediatría inacabada. Páginas vividas de la historia pediátrica contemporánea. 1ª edición, Majadahonda (Madrid), Ergon. 2010.

15. De Fàbregues-Boixar O. Compilación de aspectos sanitarios históricos de Vall d’Hebron: primer ictus atendido en 1607. Neuroscienc History. 2019; 7: 1-14. Disponible en: https://nah.sen.es/vmfiles/vol7/NAHV7N120191_14ES.pdf.

16. Zafra Anta MA, García Nieto VM. Pediatras en la historia (2). Enrique Jaso Roldán (1904-1993). Pediatr Integral. 2023; XXVII: 354.e1-e10. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2023-09/pediatras-en-la-historia-2-enrique-jaso-roldan-1904-1993/.

17. Carrascosa Lezcano A et al. Número monográfico dedicado al Hospital Vall d’Hebron. Rev Esp Pediatr. 2013; 69: 255-352. Disponible en: https://www.seinap.es/wp-content/uploads/Revista-de-Pediatria/2013/REP%2069-6.pdf.

18. Demestre X. L’Atenció Pediàtrica a Catalunya. 90 anys de la Societat Catalana de Pediatria. Societat Catalana de Pediatria. 1926-2016. Fundació Catalana de pediatría. 2016.

19. Morales JL. El niño en la cultura española. 4 tomos. 1960. Alcalá de Henares. Imprenta de los talleres penitenciarios.

20. Cuadernos de Historia de la Pediatría Española. Comité de Historia de la Pediatría de la Asociación Española de Pediatría. Hace 50 años. La fundación de varias sociedades de especialidades pediátricas. Nefrología, Neonatología y Pediatría Social. Nov 2023, nº 26. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/cuaderno_26.pdf.

21. Moya Benavent M, Juste M. Historia de la Sociedad Española de Investigación en Nutrición y Alimentación en Pediatría. Rev Esp Pediatr. 2014; 70: 211-2.

Referencias en web

Nombramiento Honoris Causa, 14 de mayo de 1993, a Ballabriga con su discurso con su voz, y la voz de Ernesto Sánchez y Sánchez Villares. Disponible en: https://youtu.be/F4oprJ9lFos.

– Clínica Teknon. Disponible en: https://barcelofilia.blogspot.com/2011/07/clinica-pediatrica-teknon-1960-1996.html.

 

Fundamentos de investigación en Pediatría Clínica: aspectos teóricos y prácticos

Crítica de libros

 

 

Fundamentos de investigación en Pediatría Clínica:
aspectos teóricos y prácticos

Coordinador: Venancio Martínez Suárez
Patrocinado por: SEPEAP y Fundación Prandi.

 

Durante el 37 Congreso de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP), en octubre de 2023, tuvo lugar la presentación de un libro novedoso sobre investigación médica clínica, que nace con el objetivo principal de facilitar y ser un apoyo a la investigación realizada desde Pediatría de Atención Primaria. Está avalado y patrocinado por la SEPEAP y la Fundación Prandi, y dirigido a pediatras de Atención Primaria, tutores de Pediatría, residentes y en general a cualquier profesional interesado en investigación clínica.

El coordinador es el Dr. Venancio Martínez Suárez, con amplia experiencia tanto en investigación como en docencia, que siempre se ha caracterizado por ser un gran defensor de la investigación en Pediatría, promulgando que la investigación es inherente a la profesión médica y necesaria, sea cual sea el ámbito de trabajo del pediatra. En el libro participan 14 autores (13 pediatras y un médico de familia), de diferente procedencia y ámbito de trabajo, pero todos ellos con experiencia en investigación.

En los 5 últimos números de Pediatría Integral, se han publicado los enlaces de las distintas partes del libro que indicamos a continuación:

Fundamentos de investigación en Pediatría Clínica: aspectos teóricos y prácticos

https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/libros/Libro_INVESTIGACION_PEDIATRIA_V-Mtnez_1.pdf;
https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/libros/Libro_INVESTIGACION_PEDIATRIA_V-Mtnez_2.pdf;
https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/libros/Libro_INVESTIGACION_PEDIATRIA_V-Mtnez_3.pdf
;
https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/libros/Libro_INVESTIGACION_PEDIATRIA_V-Mtnez_4.pdf
;
https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/libros/Libro_INVESTIGACION_PEDIATRIA_V-Mtnez_5.pdf.

 

 

Actualización bibliográfica
Tratamiento antibiótico más corto versus prolongado para las infecciones urinarias en la población pediátrica

Actualización bibliográfica

 

 

Tratamiento antibiótico más corto versus prolongado para las infecciones urinarias en la población pediátrica

Barbosa Moreira MV, Rezende de Freitas L, Mendes Fonseca L, Barbosa Moreira MJ, Almeida Balieiro CC, Reis Marqueset I, et al.
Shorter versus longer-course of antibiotic therapy for urinary tract infections in pediatric population: an updated meta-analysis.
Eur J Pediatr. 2024; 183: 2037-47. Disponible en: https://link.springer.com/article/10.1007/s00431-024-05512-8

Las infecciones del tracto urinario (ITU) afectan cada año a entre el 3 % y el 7,5 % de la población pediátrica febril, siendo una de las infecciones bacterianas más frecuentes en Pediatría. Sin embargo, no existe consenso en la literatura médica sobre la duración del tratamiento antibiótico vía oral (v.o.) para la ITU en estos pacientes. Por lo tanto, este metaanálisis pretende evaluar la duración del tratamiento más eficaz en este escenario. Se realizaron búsquedas en PubMed, Cochrane y Embase de ensayos controlados aleatorizados (ECA) que compararon el tratamiento antibiótico por vía oral de corta duración (≤5 días) con el de larga duración (≥7 días) en niños con ITU.

Se incluyeron 17 estudios con 1.666 pacientes pediátricos. De ellos, 890 pacientes (53,4 %) fueron asignados aleatoriamente a recibir tratamiento de corta duración. Los pacientes sometidos a tratamiento de corta duración mostraron tasas más elevadas de fracaso terapéutico (RR 1,61; IC del 95 %: 1,15-2,27; p = 0,006). Además, no hubo diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en cuanto a las tasas de reinfección (RR 0,73; IC 95 %: 0,47-1,13; p = 0156) y recaída (RR 1,47; IC 95 %: 0,8-2,71; p = 0,270).

Los resultados de este metaanálisis sugieren que la terapia antibiótica v.o. de ciclo largo se asocia con una menor tasa de fracaso del tratamiento en comparación con la terapia antibiótica v.o. de ciclo corto. No hubo diferencias estadísticas entre ambos tratamientos en cuanto a las tasas de reinfección y recaída en un plazo de 15 meses.

Grupo de trabajo de Actualizaciones
Bibliográficas de la SEPEAP

 

 

 

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