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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)
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PEDIATRÍA INTEGRAL Nº4 – JUNIO 2026

Enfermedades pediátricas que han pasado a la historia. Remedios farmacológicos utilizados en pediatría hace cien años (II). Heinrich Finkelstein

Historia de la Medicina y la Pediatría


V.M. García Nieto*, M. Zafra Anta**, Ó. Girón Vallejo***

*Director de Canarias Pediátrica. Miembro del Comité de Historia de la Pediatría de la AEP
**Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Niño Jesús, Madrid. Coordinador del Comité de Historia de la Pediatría de la AEP
***Servicio de Cirugía Pediátrica. Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia. Miembro del Comité de Historia de la Pediatría de la AEP

 

Pediatr Integral 2026; XXX (4): 281.e1 – 281.e7

 


Enfermedades pediátricas que han pasado a la historia (28)
Remedios farmacológicos utilizados en pediatría hace cien años (II). Heinrich Finkelstein

https://doi.org/10.63149/j.pedint.154

 

Prólogo

En el capítulo anterior de esta serie, repasábamos los productos que ofrecía la industria farmacológica a los médicos pediatras en la década de los años 20 del siglo pasado (reconstituyentes y productos destinados a tratar el raquitismo, remedios contra las enfermedades infecciosas, los problemas respiratorios, los del sistema nervioso y los antirreumáticos)(1). La información brindada se obtuvo a partir de los libros de actas de los congresos españoles de pediatría celebrados en 1922 (San Sebastián), 1925 (Zaragoza) y Valencia –tomo II– (1928). En este capítulo hemos revisado los “fármacos” relacionados con el tratamiento de los problemas digestivos y los preparados destinados a la nutrición infantil. Finaliza el texto con las propagandas de empresas y editoriales que se anunciaban en los libros de actas de los referidos acontecimientos.

Los trastornos nutricionales del lactante

El interés por los trastornos nutricionales del lactante surgió como consecuencia de la elevada tasa de mortalidad que prevalecía en la última década del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. En este sentido, la influencia de Theodor Escherich (1857-1911) en Austria, Joseph Marie Parrot (1829-1883) (pionero en el uso de leche de burra para alimentar a los recién nacidos) y Antoine Marfan (1858-1942) en Francia, y de Adalbert Czerny (1863-1941) y Heinrich Finkelstein (1865-1942) en Alemania, fue muy importante.

La era bacteriana de los trastornos nutricionales se inició con Escherich. Comenzó a trabajar en Viena en 1902 procedente de Graz, donde había sido profesor. Centró su atención en la flora intestinal para explicar algunos trastornos del tracto digestivo. En ese momento, el concepto de Ernährungsstörungen (Trastorno alimentario) se estaba desarrollando en Alemania, aunando el sentido de una alteración general y funcional con la existencia de repercusiones metabólicas. En ese momento, se utilizaban habitualmente términos como distrofia, atrofia, hidrolabilidad, distrofia por hambre, malnutrición por falta de leche materna o distrofia farinácea, por ejemplo(2).

Czerny sucedió a Heubner en Berlín en 1913. En 1906, el primer autor y Arthur Keller (1862-1934) escribieron su famoso libro Des Kindes Ernährung, Ernährungsstörungen und Ernährungstherapie (La alimentación infantil, los trastornos alimentarios y la terapia nutricional). Czerny estudió y creó el concepto de diátesis exudativa desde el punto de vista clínico y bioquímico. Este concepto ha sido revisado en un artículo de esta serie(3).

Fármacos destinados a tratar los trastornos digestivos (Tabla I). Finkelstein y Metchnikoff

Los compuestos recogidos en la tabla I destinados a tratar las enfermedades digestivas pueden sintetizarse en tres modalidades, a saber: los basados en alimentos –frutas–, aquellos que contenían una leche modificada –leche albuminosa– y los que portaban fermentos lácticos que estaban basados en los experimentos del investigador ruso Metchnikoff.

 

El éxito del plátano como antidiarreico seguramente se ratificó por los trabajos de Sidney Haas (1870-1964). En 1924, este autor informó del éxito obtenido en ocho niños afectos de enfermedad celiaca con una dieta instaurada a base de plátano que excluía el pan, los cereales y los azúcares y que se debía mantener indefinidamente. El autor acertó plenamente al recomendar una dieta sin gluten en esos niños a pesar de que no entendía la razón de su éxito, puesto que creía que el contenido de azúcar de la dieta era lo que realmente tenía importancia. Quién sabe si el doctor Haas basó sus recomendaciones en la experiencia descrita en Puerto Rico, donde “los habitantes de la ciudad sufren de esprúe, mientras que a los agricultores que viven, en gran medida, gracias a los plátanos, nunca les ocurre”(4,5).

Heinrich Finkelstein. La leche albuminosa

Heinrich Finkelstein nació en Leipzig el 31 de julio de 1865 (Fig. 1). Fue un pediatra judío alemán y pionero en nutrición pediátrica. Su padre era banquero y líder de la comunidad judía local de Leipzig. Heinrich estudió ciencias naturales en Múnich y Leipzig y, posteriormente, obtuvo un doctorado en geología. A continuación, comenzó a estudiar medicina, graduándose en 1893. Finkelstein optó por especializarse en pediatría con el profesor Otto Heubner, a quien llamaba su «venerado maestro» y al que siguió de Leipzig a Berlín, donde Heubner había sido nombrado catedrático de pediatría de la Charité. Con él trabajó durante siete años.

Figura 1. Heinrich Finkelstein hacia 1935. Fuente: Rosenstern(6).

 

De 1901 a 1918, Finkelstein fue designado médico jefe del Asilo Infantil Kürassierstraße de Berlín. Se le encomendó estudiar los medios para aminorar la gran mortalidad que acontecía en esos establecimientos. Se dedicó, entonces, a dictar normas sobre el cuidado y atención a los lactantes y preescolares, abarcando los aspectos físico, moral y social. Finkelstein y Schlossmann fueron los creadores de las normas para acreditar hospitales y asilos para niños, adelantándose a cuanto se hubiera hecho antes. El plan ideado para la Inclusa de Huérfanos de Berlín fue aceptado como modelo para toda Alemania. En 1910, junto con Langstein, von Pfaundler, von Pirquet y Salge, fundó la revista Zeitschrift für Kinderheilkunde (Revista de Pediatría).

En 1918, tras la muerte de Adolf Aron Baginsky, fue nombrado director médico del Hospital Infantil Kaiser und Kaiserin Friedrich de la capital alemana, en el que permaneció hasta 1933(2).

Finkelstein era más un clínico que un investigador de laboratorio. Su capacidad se encaminó al estudio de los trastornos nutritivos del lactante. Sus ideas tuvieron un éxito resonante en los ámbitos pediátricos. Finkelstein, junto con Czerny, fue el creador del concepto según el cual los trastornos diarreicos en los lactantes no son solo afecciones intestinales locales, sino que producen alteraciones metabólicas globales en el organismo. Investigaron exhaustivamente los trastornos del metabolismo hidrosalino y de la glucosa, de tal modo que se recomendó desde muy temprano el tratamiento con fluidos parenterales para los lactantes deshidratados.

Además, Finkelstein estudió el papel de la nutrición y el metabolismo mineral en la etiología de la espasmofilia. Realizó estudios sobre otros muchos problemas infantiles como el eccema, la paquimeningitis (hematoma subdural) y el pílorospasmo(6).

Pasando ahora al tema que nos ocupa en este capítulo, Finkelstein y Meyer propusieron la utilización de un preparado láctico destinado a la alimentación y el tratamiento de las diarreas en los niños, al que denominaron “Eiweissmilch” (leche proteica, albuminosa o albumosa) (Tabla I). El objetivo perseguido con esta preparación era la disminución del contenido de “compuestos responsables de fermentación intestinal” (lactosa) y del contenido salino de la leche. En alguna variante de esta fórmula hemos visto que se añadía dextrinomaltosa.

Con los años y junto con el “babeurre” de Marfan –leche descremada fermentada preparada añadiendo cultivo de bacilo búlgaro para acidificarla y mejorar su digestibilidad–, la leche albuminosa habría de convertirse en un producto representativo de la dietética infantil. En España, la introducción de este preparado se produjo pocos años después. Ya en 1916, Juan Bravo Frías (1893-1938) y Juan Antonio Alonso Muñoyerro (1886-1971) comentaban los buenos resultados obtenidos con la utilización de este producto en casos de atrofia intestinal y diarrea infantil(7). Con respecto a la leche albuminosa, Brennemann mencionó que representaba “una nueva era en pediatría que solo podían apreciar los médicos que habían ejercido antes de su introducción”. Durante muchos años, la leche albuminosa fue el tratamiento habitual para la diarrea grave. Su eficacia residía especialmente en la ausencia de lactosa en esa fórmula, dada la intolerancia a ese disacárido que acontece cuando existe una lesión importante de la mucosa intestinal con el consiguiente déficit de lactasa.

En las tablas I y II consta que en los años 20 existían en España varias presentaciones de leche albuminosa (ELES, Albulactol y la preparada en el laboratorio del Dr. Gómez Aguado). Josep Boatella ha escrito sobre la figura del médico Joaquín Gómez Aguado, que fundó en Córdoba un laboratorio especializado en la preparación de diferentes leches líquidas destinadas a la alimentación medicamentosa de niños y adultos(8). En estas instalaciones se preparó, por vez primera y de forma industrial en nuestro país, la leche albuminosa de Finkelstein. Ese laboratorio aparece citado en la tabla II.

 

Volviendo al profesor Finkelstein, en 1935 perdió su puesto docente y su licencia para ejercer la medicina. En 1936 fue invitado como profesor visitante a Chicago, pero pronto regresó a Berlín para estar cerca de su hermana, su única familia (nunca se casó). El pogromo de noviembre de 1938 lo llevó a abandonar Alemania definitivamente y emigró a Chile en 1939 a los 74 años, tras recibir una invitación de su amigo, el profesor Scroggie.

La Sociedad de Pediatría lo recibió con honores y no consta resistencia alguna a esta recepción, pese a la enorme influencia alemana en ese país. Empezó a visitar los hospitales Arriarán y Roberto del Río y la Casa del Niño, los centros pediátricos más importantes de Santiago. En el artículo que le dedica la Wikipedia consta que colegas de la Universidad de Santiago le consiguieron un puesto temporal como portero del hospital, lo que le aseguró el sustento diario(9) (este dato no es citado en otros trabajos que hemos revisado). En casos difíciles, era llamado como consultor. La Revista Chilena de Pediatría le honró en un número monográfico y le calificó de “prócer de la medicina universal”(10).

Su libro Lehrbuch der Säuglingskrankheiten (Manual de enfermedades infantiles) tuvo un gran éxito. La cuarta edición alemana –1938– se editó en Holanda por cuestiones políticas. En 1940 apareció la tercera edición española, que fue ampliada a partir de la cuarta edición alemana con dos capítulos escritos por el profesor Scroggie de Chile. Esta obra se convirtió en un libro de referencia para generaciones de pediatras en Europa e Hispanoamérica hasta bien entrada la posguerra(11).

En 1981, Ernst Grünfeld, quien había sido atendido por él en Berlín y cuya familia era amiga del profesor, gestionó ante las Sociedades de Pediatría de Alemania Occidental y Oriental la instalación de una placa en su tumba: “In Dankbarkeit und Verehrung”. Deutsche Gesellschaft für Kinderheilkunde (“Con gratitud y en homenaje”. Sociedad Alemana de Pediatría)(11).

Élie Metchnikoff (1845-1916). Los fermentos lácticos

Varios de los productos reunidos en la tabla I contenían fermentos lácticos siguiendo los estudios del investigador ruso Metchnikoff. Su vida y obra son harto conocidas tras haber sido galardonado con el Premio Nobel de Medicina de 1908 por sus trabajos sobre la inmunidad celular y el descubrimiento del papel protector de los fagocitos(12,13).

Sus últimos trabajos se refirieron al estudio de la flora intestinal, de tal modo que desarrolló la teoría de que la senilidad era debida a la acción tóxica de los productos generados por ciertas bacterias intestinales. Para prevenir la multiplicación de estos organismos, propuso una dieta a base de leche fermentada por bacilos que producen grandes cantidades de ácido láctico. Durante un tiempo, esta dieta fue muy popular y es el origen de las recomendaciones dietéticas sobre la ingesta de yogur, cuyas bacterias fueron los primeros probióticos. En la tabla I puede observarse que en los años 20 del pasado siglo existían en España varios preparados a base de fermentos lácticos destinados a tratar diarreas agudas, dos de ellos importados de Francia, a saber, Lactobacilline (Fig. 2) y Lacteol del Dr. Boucard.

Figura 2. Lactobacilline. Producto a base de comprimidos de fermentos lácticos importado de Francia.

 

Otros preparados

Varios remedios se utilizaban para tratar el estreñimiento, compuestos a base de jarabe de frutas (Purgantil), avena y plátanos (Laxonutreína) (Fig. 3) o aceite de parafina (Laxagil). Es curiosa la existencia de una leche laxo-purgante a la fenolftaleína (Tabla II). Este producto fue durante años un principio activo muy popular en la preparación de laxantes por su capacidad para aumentar la motilidad intestinal. Se retiró del mercado, afortunadamente, por su toxicidad.

Figura 3. Laxonutreína. Disponible en: https://vicenticoaa.blogspot.com/2019/07/madrid_18.html.

 

Uno de los productos recogidos en la tabla I (Papeles Yhomar), indicado en las “diarreas, menos las de los tuberculosos”, contenía sulfato de hordenina. Este producto, conocido como N,N-dimetiltiramina, es un alcaloide que se encuentra principalmente en plantas utilizadas como alimento para animales, como la cebada. De hecho, su nombre proviene del nombre latino de la cebada (Hordeum). Al parecer, estimula la secreción de los neurotransmisores epinefrina y norepinefrina. En internet puede leerse que “han salido a la luz varios escándalos relacionados con caballos de carreras a los que se les daba comida que contenía hordenina para mejorar su rendimiento”(14). ¿Qué pintaba ese alcaloide en un producto destinado a tratar las diarreas infantiles?

Nutrición infantil (Tabla II)

La alimentación con biberón

A finales del siglo XIX se comprobó que la mortalidad entre los lactantes alimentados con biberón era elevada. Así, entre los lactantes alimentados con lactancia artificial en los orfanatos de Francia, el 50 % falleció y, en los de la ciudad de Nueva York en 1886, casi todos los lactantes alimentados con biberón fallecieron. Varias circunstancias hacían improbable que la alimentación con biberón tuviera éxito. Las normas sanitarias para la producción lechera y para la manipulación y el almacenamiento de la leche, aunque estaban mejorando, eran insatisfactorias, especialmente en las zonas urbanas. La leche solía estar adulterada por la adición de agua y otras sustancias. Aunque los biberones de cristal habían sustituido en gran medida a los cuernos de animales y otros recipientes que se habían utilizado en el siglo XVIII, las tetinas estaban hechas de tela o cuero, a menudo rellenas con un trozo de esponja. Por lo tanto, era imposible limpiar adecuadamente los utensilios de alimentación(15).

En 1869, Biedert informó de que el contenido proteico de la leche de vaca es aproximadamente el doble que el de la leche materna. Luego, se supo que el contenido en lactosa era inferior en la primera con respecto a la segunda, por lo que, para intentar asemejar esas concentraciones, debía diluirse la leche de vaca y enriquecerse con hidratos de carbono. Se recomendó que las fórmulas se elaboraran a partir de nata de leche de vaca con la adición de agua y lactosa(16). Al reconocerse que la caseína de la leche de vaca es menos digerible que la de la leche materna, se intentó disminuir el tamaño del coágulo de caseína, por lo que las fórmulas solían incluir almidón hidrolizado o cereales, o bien la leche se trataba con cuajo para alterar la cuajada de caseína(15).

Productos de nutrición infantil. Tabla II

En la tabla II puede apreciarse la gran cantidad de opciones habilitadas en la época para lactar con biberón y sustituir a la lactancia materna o a la que ofrecían las nodrizas. Así, existían fórmulas diversas (integral, sin grasas, descloruradas, malto-dextrinadas, malteadas, sin lactosa, condensadas). Es sorprendente la gran cantidad de opciones de fórmulas lácteas. ¿Qué indicaciones tendrían?

Además, existían en el mercado diversos tipos de “harinas alimenticias” constituidas por cereales como dextrina –oligosacárido producido por la hidrólisis del almidón–, maltosa –disacárido formado por dos glucosas– o dextrinomaltosa –carbohidrato complejo constituido por una gran cantidad de moléculas de glucosa obtenido mediante la escisión enzimática del almidón de maíz, papa, arroz o trigo–.

También se disponía de leguminosas como suplementos alimenticios. Así, el Ceregumil Fernández se elaboraba a partir de una “mezcla de semillas de cereales y legumbres como trigo, cebada, avena, maíz, judías y lentejas, al que se añadía glicerofosfato de cal, azúcar de caña, miel y agua” (Fig. 4). Este “tónico” fue creado en 1907 por el boticario granadino Bernabé Fernández Sánchez. La empresa se trasladó a Málaga en 1924. Al parecer, el producto se exportaba, especialmente, a Sudamérica(17).

Figura 4. Ceregumil Fernández. Disponible en: https://tomascabacas.com/2017/12/04/ceregumil-fernandez/.

 

Empresas y editoriales que se anunciaban en los congresos nacionales de pediatría revisados

• Antiphlogistine. Apósitos. The Denver Chemical MFG. Company, New York (Fig. 5).

Figura 5. Apósitos Antiphlogistine, importados de Estados Unidos.

 

• Carlos Knappe Electromedicina, Madrid (Fig. 6).

Figura 6. Carlos Knappe, empresa de electromedicina.

 

• La Ortopedia Moderna. Gran casa constructora de aparatos ortopédicos de Cesáreo Alonso, Madrid. Equipos para partos y operaciones Sánchez Covisa, Madrid.

• S.A.F.A.: S.A. Farmacéutica Aragonesa (drogas, especialidades, perfumería, fotografía, ortopedia). Coso 43 y 45, Zaragoza.

• Rived y Chóliz. Grandes almacenes de droguería farmacéutica (secciones especiales, laboratorio, embalsamamientos). D. Jaime I, 21, Zaragoza.

• Café moka concentrado Armisén. Laboratorio Armisén, Zaragoza.

• Biberón Rillo. El único que sin hervirse permite una limpieza absoluta. V28. Pinzas Rillo, sujeta-sábanas perfecto. A. Lorán, Barcelona (Fig. 7).

Figura 7. Biberón Rillo “el único que sin hervirse permite una limpieza absoluta”.

 

• Polvos de talco GAMIR. V28. Precio: 1,50 pesetas bote.

• Editorial Manuel Marín, Barcelona. Tratado de las enfermedades de los niños por el profesor Dr. Emilio Feer. En rústica, 40 pesetas. Encuadernado, 45 pesetas.

• Errores diagnósticos y terapéuticos y manera de evitarlos. Enfermedades de los niños. De la colección Schwalbe. Precio, 40 pesetas.

Epílogo

Pompeyo Pascual [Pompeio Pascual y Carbó (1897-1977)] fue un miembro de la “Sociedad Catalana de Pediatría” que, “recién llegado a Chile, una vez finiquitada la tragedia española, procedente de nuestra patria, mi añorada Cataluña”, pudo conocer y entablar amistad con el doctor Finkelstein. Un artículo que escribió para la Revista Chilena de Pediatría muestra muchos detalles de la vida del profesor en ese país(18): “Para la fina sagacidad del doctor Finkelstein no pasó desapercibido todo el significado que encerraba el acto generoso de Chile, al brindarle un asilo tranquilo para su vejez atormentada por la ingratitud y flagelada en lo más íntimo de su exquisita sensibilidad, por las persecuciones de que había sido objeto en su querida patria, a la que tanto había contribuido a realzar con su aportación científica siempre elevada y desinteresada”… “Hay muchas personas que son como los ángeles. Ellas nos traen la luz. Igual sucede con muchos médicos que parecen son portadores de la salud con solo su presencia”… “El pediatra no basta que solo sepa leer la facies del niño, que generalmente nunca engaña, sino que, por encima de todo, debe tener el talento suficiente para discernir lo que los padres y allegados del mismo esconden”.

En los últimos párrafos de su artículo, escribió el Dr. Pascual en palabras de Finkelstein: “Estas eran todas sus ambiciones, estos eran todos sus anhelos. Que pudiera volver a su patria, libre y que lo dejaran vivir tranquilo en ella. ¡Poco pedía quien había consagrado toda una vida a enaltecerla! En sus períodos de pesimismo el profesor Finkelstein me decía: ‘Usted gozará de la emoción del retorno, yo no’.” Y así fue, falleció el 28 de enero de 1942 en Santiago de Chile. El doctor Pascual pudo regresar a Cataluña en 1962(19).

 

Agradecimientos

A Dña. Jennifer Montecinos Candia, Asistente Editorial de Andes Pediátrica (Sociedad Chilena de Pediatría), y a los doctores chilenos Carolina Peralta y Francisco Cano por facilitar la consecución de los artículos correspondientes a las referencias 10 y 18.

 

Bibliografía

1. García Nieto VM, Zafra Anta M, Girón Vallejo O. Historia de la Medicina y la Pediatría. Enfermedades pediátricas que han pasado a la historia (27). Remedios farmacológicos utilizados en pediatría hace cien años (I). “Las amistades peligrosas”. Pediatr Integral. 2026; 2: 141.e1-e9. Disponible en: https://doi.org/10.63149/j.pedint.129.

2. Ballabriga A. One century of pediatrics in Europe. En: Nichols BL, Ballabriga A, Kretchmer N, eds. History of Pediatrics 1850-1950. New York: Nestlé Nutrition; 1991. p. 1-21.

3. García Nieto VM, Zafra Anta M. Historia de la Medicina y la Pediatría. Enfermedades pediátricas que han pasado a la historia (13). De la escrófula a la diátesis exudativa. Pediatr Integral. 2022; 7: 447.e1-e4. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2022-10/enfermedades-pediatricas-que-han-pasado-a-la-historia-13-de-la-escrofula-a-la-diatesis-exudativa/.

4. Haas SV. Value of banane treatment in celiac disease. Am J Dis Child. 1924; 28: 421-37.

5. Haas SV. Celiac disease. Its specific treatment and cure without nutritional relapse. JAMA. 1932; 99: 448-52.

6. Rosenstern I. Heinrich Finkelstein, 1865-1942. J Pediatr. 1956; 49: 499-503.

7. Bravo J, Muñoyerro A. Tratamiento de ciertos trastornos de nutrición de los niños por la leche albuminosa de Finkelstein. España Médica nº 196; 1 de julio de 1916.

8. Boatella J. El “Laboratorio de leches preparadas” y la introducción de las leches albuminosas en España. Rev Esp Nutr Hum Diet. 2015; 19: 124-9.

9. Heinrich Finkelstein. Disponible en: https://en.wikipedia.org/wiki/Heinrich_Finkelstein.

10. Aritzia A. El profesor Finkelstein y la personalidad del maestro. Revista Chilena de Pediatría. 1942; 12: 485-91.

11. Vargas Catalán NA. Finkelstein. En: Historia de la pediatría chilena: Crónica de una alegría. Santiago de Chile: Editorial Universitaria; 2002. p. 126-8.

12. Edwards CR, Lipsky PE. How does Elie Metchnikoff relate to the investigator of today? Ann Rheum Dis. 2025; 84: 1616-20. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.ard.2025.06.2134.

13. Metchnikoff E. Über eine Sprosspilzkrankheit der Daphnien. Beitrag zur Lehre über den Kampf der Phagocyten gegen Krankheitserreger. Archiv für pathologische Anatomie und Physiologie 1884; 96: 178-93. En: López Piñero JM, ed. Antología de clásicos médicos. Madrid: Ed. Triacastela; 1998. p. 351-3.

14. Hordenina. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Hordenina.

15. Fomon SJ. Infant feeding. En: Nichols BL, Ballabriga A, Kretchmer N, eds. History of Pediatrics 1850-1950. New York: Nestlé Nutrition; 1991. p. 77-89.

16. Davison WD. A brief history of infant feeding. J Pediatr. 1953; 43: 74-87.

17. “Ceregumil. El reconstituyente malagueño, para conservarse mejor que un documento”. Disponible en: https://www.juntadeandalucia.es/organismos/culturaydeporte/areas/cultura/archivos/archivos-consejeria/archivo-historico-provincial-malaga/ahpma-recomienda/paginas/documento-ahpma-sep-2014.html.

18. Pascual P. El profesor Finkelstein en la intimidad. Revista Chilena de Pediatría. 1942; 12: 492-501.

19. Callabed i Carracedo J. Dr. Pompeio Pascual i Busquets. Rev R Acad Med Catalunya. 2022; 37: 231-2.

 

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