| 10 Cosas que deberías saber sobre… dermatosis benignas y la protección solar |
Pediatr Integral 2026; XXX (4): 277.e5
M. Cid Sainz, P. Rodríguez Díaz, M. García Boyano, I. Bulnes Rodríguez
La dermatitis palmar o «pulpitis de las piscinas» es una dermatosis benigna y autolimitada de mecanismo irritativo, producida por la fricción continuada de la piel mojada sobre superficies ásperas y abrasivas, como los bordillos o suelos de las piscinas.
Las lesiones son máculas eritematosas o violáceas, brillantes, no descamativas ni pruriginosas, con afectación simétrica en pulpejos de los dedos y plantas. No requieren tratamiento específico.
En la miliaria o sudamina, típica de recién nacidos y niños pequeños, aparecen vesículas o pápulas debidas a la oclusión e inflamación de las glándulas sudoríparas ecrinas.
Los ambientes cálidos y húmedos favorecen su aparición. Se clasifica, según el aspecto clínico y el nivel en el que se obstruye la glándula, en cristalina, rubra y profunda. En general, es autolimitada.
Se recomienda el uso de ropa transpirable, permanecer en ambientes frescos si es posible, adecuada higiene y evitar productos que puedan favorecer la obstrucción, como cremas muy densas o apósitos.
La radiación ultravioleta (UV) solar (UVA y UVB) tiene efectos acumulativos e irreversibles. Los inmediatos incluyen quemaduras y pigmentación; los tardíos, envejecimiento cutáneo y mayor riesgo de cáncer, especialmente por la exposición en la infancia.
Se recomienda usar protector solar incluso en días nublados, ya que la radiación UV atraviesa las nubes y se refleja en agua, arena, hierba o nieve.
Los fotoprotectores se clasifican en 3 tipos: físicos (minerales), con óxido de zinc o dióxido de titanio, que reflejan o dispersan la radiación UV; químicos (orgánicos), que la absorben y transforman en calor; y mixtos, que combinan ambos mecanismos para mejorar eficacia y tolerancia.
El factor de protección solar (FPS) indica la radiación UV necesaria para causar eritema en piel protegida frente a la no protegida. No refleja el tiempo seguro de exposición solar ni es lineal; duplicar el FPS no duplica la protección ni el tiempo sin riesgo de quemadura.
En menores de 6 meses se desaconseja la exposición solar directa y el uso de fotoprotectores. Entre 6 meses y 3 años se prefieren filtros físicos. Desde los 3 años pueden usarse fotoprotectores físicos, químicos o mixtos.
Para saber aún más…
– Gentille Lorente DI. Pulpitis palmar de las piscinas: un diagnóstico que hay que considerar. Rev Pediatr Aten Primaria. 2019; 21: 165-7.
– Miller JL. Eccrine miliaria (miliaria). En: Post TW, ed. UpToDate. Waltham, Mass.: UpToDate, 2025. Disponible en: https://www.uptodate.com.
– Balk SJ. Sun protection. Pediatr Rev. 2023; 44: 236-9. Disponible en: https://doi.org/10.1542/pir.2022-005545.
– Grupo de Trabajo de Educación para la Salud de la SEPEAP. Fotoprotección solar en Pediatría. Los niños y el sol: protección a tiempo, salud para siempre. Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP); 2025. Disponible en: https://sepeap.org/fotoproteccion-solar-en-pediatria-los-ninos-y-el-sol-proteccion-a-tiempo-salud-para-siempre/.
– Kessaris HL, Sron DS, Bowen A, Ricciardo B. Recommendations for sun protection in children and young people: a systematic review of guidelines and consensus statements. Int J Pediatr Dermatol. 2025; 2: 3-12.
– Quatrano NA, Dinulos JGH. Current principles of sunscreen use in children. Curr Opin Pediatr. 2013; 25: 122-9. Disponible en: https://doi.org/10.1097/mop.0b013e32835c2b57.

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