Skip to main content
PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

PEDIATRÍA INTEGRAL Nº4 – JUNIO 2026

¿Por qué los pediatras debemos estar en redes sociales? Los CINCO motivos fundamentales

Los porqués de la pediatría
Los porqués de la pediatría


P. Serrano Marchuet*, I. Iturralde Orive**

*Pediatra de Atención Primaria. Vocal del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP). Coordinador del grupo de trabajo de vacunas de la Societat Catalana de Pediatria. Co-responsable de redes sociales del CAV-AEP – **Pediatra de Atención Hospitalaria. Infectología Pediátrica. Responsable de la Unidad de Infectología Pediátrica. Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Cruces. OSI. Enkarterri-Ezkerraldea. Bizkaia. Miembro del Comité Asesor de Vacunas de Euskadi

 

Pediatr Integral 2026; XXX (4): 276.e1 – 276.e2

 


¿Por qué los pediatras debemos estar en redes sociales? Los CINCO motivos fundamentales

En los últimos años, las redes sociales (RR. SS.) han pasado de ser un espacio de ocio a convertirse en una herramienta fundamental de comunicación, educación e influencia social. En nuestro ámbito, la pediatría de Atención Primaria (AP), este cambio no es una anécdota: es una oportunidad real para mejorar la salud de la población infantil. Nuestras familias utilizan las RR. SS. como fuente habitual de información y consulta sobre salud, formando ya parte del ecosistema sanitario. Y si nuestros pacientes y sus familias están allí, los pediatras también debemos estar.

Sin embargo, muchos compañeros aún dudan sobre si merece la pena participar en estos canales. La respuesta, desde nuestro punto de vista, es clara: sí. Sí, por, cuanto menos, los siguientes CINCO motivos.

En primer lugar, es un instrumento eficaz y efectivo para combatir la desinformación. La desinformación sanitaria encuentra en las RR. SS. un entorno perfecto para conseguir una gran difusión. En pediatría esto es especialmente preocupante en temas como las vacunas, la alimentación o las pseudoterapias. Los movimientos antivacunas han demostrado una gran capacidad de adaptación al lenguaje digital: utilizan narrativas emocionales, mensajes simples y formatos atractivos. Si nosotros no ocupamos ese espacio, lo ocuparán otros. Estar en redes no significa entrar en confrontaciones constantes, sino generar contenido de calidad que sirva como referencia fiable. Cuando una familia busca información, es preferible que encuentre a un pediatra explicando con rigor y empatía, en lugar de contenido pseudocientífico. Nuestra voz, como profesionales, tiene un peso que no debemos infrautilizar(1) y, al menos en temas de vacunas, nuestra recomendación ha demostrado tener una influencia muy importante a la hora de que los padres decidan vacunar y, por tanto, proteger a sus hijos(2).

El segundo motivo, es un canal privilegiado para la educación sanitaria directa a las familias. Gran parte de nuestro trabajo en AP consiste en prevenir la enfermedad y promover hábitos saludables. Las RR. SS. ofrecen una herramienta extraordinaria para ampliar ese trabajo más allá de la consulta.

Cada día vemos en consulta cómo circulan dudas, mitos y creencias erróneas sobre vacunas, alimentación, fiebre o desarrollo psicomotor. Muchas de ellas nacen en internet y se amplifican fácil y rápidamente. Si la información errónea está en RR. SS., la información rigurosa también debe estarlo. Nuestra presencia permite anticiparnos a esas dudas, ofrecer mensajes claros y comprensibles, y reforzar lo que luego explicamos en consulta. Un hilo bien explicado sobre fiebre sin alarmismo o un vídeo breve sobre el calendario vacunal puede tener más alcance que decenas de consultas individuales. No sustituye a la atención clínica, pero la complementa de forma muy potente(3,4).

El tercer motivo es la capacidad de influir en la salud pública. Como pediatras de AP, somos una de las figuras más cercanas a la comunidad. Las RR. SS. amplifican esa influencia. Podemos participar en campañas de vacunación, promover hábitos saludables, visibilizar problemas emergentes (como el uso excesivo de pantallas o la obesidad infantil) y contribuir a generar una cultura sanitaria más sólida. Un mensaje bien planteado puede llegar a miles de personas y generar cambios reales en conductas relacionadas con la salud. Esta capacidad de alcance es algo que, hace unos años, estaba reservado a grandes instituciones o medios de comunicación. Hoy cualquier pediatra con rigor y voluntad divulgativa puede contribuir activamente a mejorar la cultura sanitaria de la población.

El cuarto motivo es el de acercar y humanizar la figura del pediatra. Las RR. SS. permiten acercarnos a las familias fuera del entorno formal de la consulta. Nos muestran como profesionales accesibles, actualizados y comprometidos. Esto mejora la confianza, facilita la comunicación y, en muchos casos, reduce la ansiedad de los padres. Un mensaje cercano, que normalice situaciones frecuentes o explique qué es esperable en un proceso banal, puede evitar consultas innecesarias y mejorar la experiencia asistencial(4). Además, ayuda a romper la imagen de una medicina como excesivamente distante o técnica. La comunicación cercana y empática también forma parte del cuidado(5).

El quinto motivo es el aprendizaje continuo y el intercambio profesional. Las RR. SS. no son solo un canal hacia las familias; también son un espacio de conexión y aprendizaje entre profesionales. A través de ellas podemos acceder a nuevas recomendaciones, debates clínicos, actividades formativas, publicaciones científicas o experiencias compartidas por otros compañeros. Seguir a sociedades científicas, investigadores o compañeros con experiencia permite mantenerse al día de forma ágil y complementaria a las fuentes tradicionales(1). En pediatría, donde la evidencia evoluciona rápidamente –por ejemplo, en vacunación, nuevos anticuerpos monoclonales o cambios en calendarios vacunales–, este flujo de información tiene gran valor, especialmente en AP, donde, en no pocas ocasiones, disponemos de poco tiempo para la formación continuada.

Dicho todo lo cual, es importante reconocer que estar en RR. SS. también implica una carga de responsabilidad. No se trata de estar por estar, ni de opinar sin criterio. Requiere rigor científico, respeto a la confidencialidad, transparencia y una comunicación adaptada al público general. También implica asumir que no siempre habrá consenso y que la exposición pública conlleva cierto nivel de crítica o de desacuerdo, pero estos riesgos son manejables si se actúa con profesionalidad.

En la práctica, no es necesario dedicar gran cantidad de tiempo ni convertirse en “influencer”. Se puede empezar de forma progresiva: compartir mensajes sencillos, comentar recomendaciones oficiales o responder dudas frecuentes de forma general. Lo importante no es la cantidad de publicaciones, sino la calidad y la constancia. Cada pediatra puede encontrar su estilo y su nivel de implicación, que no tiene por qué ser el mismo en todos.

Figura1

Figura 1. Desinformación: el QUINTO jinete del Apocalipsis.
Fuente: Imagen de Bill Bramhall, caricaturista político. New York Daily News.

 

Conclusión

Las RR. SS. no son una moda pasajera. Son ya una herramienta más dentro de nuestro trabajo como profesionales sanitarios. Nos permiten educar, prevenir, influir y conectar con las familias de una forma que hace pocos años era impensable. Ignorarlas no las hace desaparecer; simplemente deja el espacio libre para otros mensajes, no siempre rigurosos ni adecuados.

Como pediatras, tenemos el conocimiento, la credibilidad y la responsabilidad de participar en esa conversación.

El porqué no es ya si debemos estar en RR. SS., sino cómo queremos estar y qué papel queremos desempeñar en este entorno cada vez menos nuevo. Porque, al final, se trata de lo mismo que hacemos cada día en consulta: cuidar mejor a nuestros pacientes, no solo dentro, sino también fuera de ella.

 

Bibliografía

1. Bravo Acuña J. El papel de las redes sociales en la Pediatría de Atención Primaria. Form Act Pediatr Aten Prim. 2012; 5; 185-7.

2. Jacobson RM, St Sauver JL, Griffin JM, MacLaughlin KL, Finney Rutten LJ. How health care providers should address vaccine hesitancy in the clinical setting: Evidence for presumptive language in making a strong recommendation. Hum Vaccin Immunother. 2020; 16: 2131-5. Disponible en: https://doi.org/10.1080/21645515.2020.1735226.

3. Alonso-Arroyo A, Ontalba-Ruipérez JA, González de Dios J, Aleixandre-Benavent R. Comunicación científica (XXXIII). El papel de las redes sociales en la difusión de la pediatría. Acta Pediatr Esp. 2016; 74: 133-40.

4. Are A, Carillo Á, López A, Lorén JP, Peña M. Guía práctica para pediatras. Redes sociales como herramienta de gestión en pediatría. Glosa S.L. 2020.

5. Serrano Marchuet P, López Granados L. Redes sociales y pantallas: impacto en la edad pediátrica. Pediatr Integral. 2023; 4: 193-200. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2023-06/redes-sociales-y-pantallas-impacto-en-la-edad-pediatrica/.

 

Copyright © 2026 Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria