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PEDIATRÍA INTEGRAL - Órgano de expresión de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)
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PEDIATRÍA INTEGRAL Nº3 – ABR-MAY 2026

Prescribir películas para combatir la problemática del trabajo y la explotación infantil

Terapia cinematográfica
en la infancia y adolescencia


J. González de Dios

Jefe de Servicio de Pediatría. Hospital General Universitario de Alicante. Profesor del Departamento de Pediatría. Universidad Miguel Hernández. Alicante.
Autor del proyecto “Cine y Pediatría”

 

Pediatr Integral 2026; XXX (3): 223.e1 – 223.e11

 

Pediatría Integral inicia esta nueva sección para poner en relación la ciencia (pediátrica) con el arte (cinematográfico), y hacer del séptimo arte un instrumento más para cimentar la arteterapia en nuestro día a día. El objetivo, es prescribir películas de cine que todo pediatra pudiera ver para mejorar en ciencia y conciencia en nuestra práctica clínica habitual, tanto en temas médicos como sociales. Prescribir películas argumentales bajo la observación narrativa para extraer todas las emociones y reflexiones posibles. Para ser mejores médicos pediatras. Y, quizás, por qué no, para ser mejores personas.

 


Prescribir películas para combatir la problemática del trabajo y la explotación infantil

https://doi.org/10.63149/j.pedint.141

 

Trabajo y explotación infantil, una realidad persistente

El trabajo infantil es toda actividad laboral realizada por niños, niñas o adolescentes que perjudica su desarrollo, su salud o su educación, o que les priva de su infancia y dignidad. La explotación infantil es una forma más grave de abuso en la que el menor es utilizado de manera abusiva o forzada, a menudo vulnerando sus derechos; por ejemplo, mediante trabajos peligrosos, esclavitud, trata, explotación sexual o actividades delictivas. Los dos implican una violación clara de sus derechos y su protección, pero la explotación infantil es un paso más grave e ilegal si cabe.

Son situaciones tan importantes que las recordamos con un “día” al año, aunque está claro que la lucha debe ser diaria. El Día Mundial contra el Trabajo Infantil se celebra el 12 de junio y fue impulsado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para concienciar sobre este problema y promover su erradicación. Es cierto que no existe una denominación universalmente establecida como Día de la Explotación Infantil y solemos hacer referencia a jornadas de sensibilización distintas según el tipo de abuso; por ejemplo, el 16 de abril para la esclavitud infantil o el 4 de abril para la explotación sexual infantil. Centremos nuestra mirada en el trabajo infantil como prototipo.

El trabajo infantil afecta a casi 140 millones de niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años en 2024-2025, según la OIT y UNICEF, incumpliendo la meta de erradicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible pactada para 2025. Esta explotación viola derechos fundamentales y perpetúa ciclos de pobreza, teniendo en cuenta que el trabajo infantil priva a los niños de su infancia, potencial y dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico, mental, social y moral. Las peores formas abarcan esclavitud, trata, prostitución, pornografía, reclutamiento armado y drogas.

Aunque su problemática es global, está claro que afecta más a los países fuera del considerado primer mundo. Y, aunque la cifra de 140 millones de menores trabajadores supone 20 millones menos que en 2000, el progreso se estancó por la pandemia de COVID-19, los conflictos bélicos y el cambio climático. El África subsahariana concentra 87 millones (dos tercios globales), seguida de Asia meridional (26 millones) y Asia-Pacífico. Los países con mayor incidencia son Malí (55,8 % de los menores), Benín (52,5 %), Chad (51,5 %), Guinea-Bissau, Somalia, Camerún, Zambia, Malawi, Burkina Faso, R. D. del Congo, Etiopía, Bangladés y Níger, todos por encima del 40 %. América Latina bajó a 7 millones, pero persisten altas tasas de trabajo infantil en minería ilegal y agricultura.

Entre las causas del trabajo y la explotación infantil se barajan varias: pobreza extrema (donde las familias dependen de ingresos infantiles y los padres envían a los niños a las calles ante la falta de empleos adultos dignos), falta de educación (con aún 260 millones de menores sin escolarizar; niñas ancladas a tareas domésticas), conflictos y migración (con al menos 27 millones de menores en zonas de guerra) y determinados oficios predominantes (agricultura informal, minería, textil y servicios a la cabeza).

Las consecuencias del trabajo y la explotación infantil son diversas y conocidas, ya sean físicas (p. ej.: lesiones, intoxicaciones, malnutrición), psicológicas (p. ej.: baja autoestima, ansiedad, depresión, adicciones), educativas (p. ej.: abandono escolar, repetidores, analfabetismo) o económicas (con ciclos intergeneracionales de pobreza)(1,2).

El trabajo y la explotación infantil revisados desde la gran pantalla

El cine ha tratado el trabajo infantil y la explotación infantil, sobre todo, como un problema de pobreza estructural, violencia y pérdida de la infancia, no solo como un drama individual. Lo ha hecho a través de ficciones realistas, cine social, neorrealismo y documentales de denuncia, con frecuencia situando a los niños en la calle, en fábricas, en minas, en plantaciones o en redes de explotación sexual.

Una vía muy frecuente es el realismo social. Películas como The Runner (Davandeh, Amir Naderi, 1984), desde Irán, o Salaam Bombay! (Mira Nair, 1988), desde la India, y a través de dos niños (Amiro y Krishna) por las calles de Teherán o Bombay, nos muestran a menores atrapados en la economía informal, los conflictos bélicos, la mendicidad, las drogas y la prostitución, subrayando que la explotación infantil está ligada a la exclusión y al abandono institucional. En otra línea, Los olvidados (Luis Buñuel, 1950)(3) retrataba la deriva de menores pobres hacia la violencia y la marginalidad, con una mirada dura sobre la desprotección infantil en los márgenes urbanos de aquella Ciudad de México de hace muchas décadas.

El documental ha sido especialmente importante para mostrar la explotación con una intención explícita de denuncia. Sirvan como ejemplo: El lado oscuro del chocolate (The Dark Side of Chocolate, Miki Mistrati, U. Roberto Romano, 2010), película danesa acerca de la explotación de los niños africanos y la recolección de chocolate; Invisible Hands (Shraysi Tandon, 2018), que conecta el trabajo infantil con cadenas globales de producción, tráfico y explotación económica; o Certi Bambini (Andrea Frazzi, Antonio Frazzi, 2004), donde se sigue al adolescente Rosario en las periferias de Nápoles.

Otra vertiente poderosa del cine es la que aborda la explotación sexual infantil y la trata. Los niños del barrio rojo (Born Into Brothels: Calcutta’s Red Light Kids, Ross Kauffman, Zana Briski, 2004)(4), desde Calcuta, Los niños de la estación de Leningradsky (Dzieci z Leningradzkiego, Hanna Polak, Andrzej Celinski, 2004)(5), desde Moscú, o Sonido de libertad (Sound of Freedom, Alejandro Monteverde, 2023)(6) desde Latinoamérica, muestran cómo la pobreza, la coerción y la violencia convierten a niñas, niños y adolescentes en víctimas de redes sexuales y de servidumbre. En estos casos, el cine suele insistir en la pérdida de autonomía, la violencia cotidiana y la dificultad de escapar del sistema de abuso.

Pero hoy vamos a prescribir películas sobre el trabajo y la explotación infantil que ya forman parte del proyecto Cine y Pediatría. Y es así que, desde esta sección de Terapia cinematográfica, hoy recogemos 7 películas argumentales al respecto: desde títulos clásicos a modernos, y desde películas de realismo social a documentales. De cada película ofreceremos una breve ficha de la película y de nuestros protagonistas, destacaremos las emociones y reflexiones que podremos extraer, y enunciaremos algunas frases “de cine” para el recuerdo que se derivarían de “prescribir” ese film. Estas películas son, por orden cronológico de estreno:

Oliver Twist (David Lean, 1948)(7), para revivir el trabajo infantil y el maltrato institucionalizado en una Inglaterra sumida en la convulsa Revolución Industrial.

Los olvidados (Luis Buñuel, 1950)(3), para denunciar la desigualdad sobre esos “olvidados” de la infancia y adolescencia cada vez más numerosos que dio a luz el desarrollismo de la opulencia.

El polaquito (Juan Carlos Desanzo, 2003)(8), para conocer a nuestro Oliver Twist a ritmo de tango alrededor de la estación central de Buenos Aires.

Sombras del tiempo (Schatten der Zeit, Florian Gallenberger, 2004)(9), para enfrentarnos a un retrato arquetípico de la esclavitud infantil desde Calcuta, entre el trabajo y la prostitución infantil.

Ángeles del sol (Anjos do sol, Rudi Lagemann, 2006)(10), para denunciar la explotación sexual de niñas en Brasil, basado en una serie de relatos reales de prensa.

Los herederos (Eugenio Polgovsky, 2008)(11), para adentrarnos en silencio en el retrato del trabajo infantil en zonas agrícolas y montañosas de México.

Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008)(12), para conocer a esos verdaderos perros callejeros en las infancias desfavorecidas de la India.

 

Siete películas argumentales para adentrarnos en las muchas caras del trabajo y maltrato infantil a lo largo del mundo, una lacra que cuesta tanto erradicar.

PRESCRIPCIÓN 1.
Oliver Twist (David Lean, 1948)

Ficha técnica

Título: Oliver Twist. Título original: Oliver Twist.

Dirección: David Lean. País: Reino Unido. Año: 1948.

Duración: 116 min. Género: Drama adaptado de la novela de Charles Dickens.

Reparto: John Howard Davies, Alec Guinness, Robert Newton, Francis L. Sullivan y Kay Walsh.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Oliver (John Howard Davies) es un niño huérfano que sufre una forma institucionalizada de trabajo infantil en un sistema de asistencia pública.

Frases de cine

“¿Sabes lo que considero el mayor pecado del mundo, pequeño? La ingratitud. Y eso es lo que tú eres: un ingrato. Te acogimos, te aceptamos, y cómo nos lo pagas…”.

“La horca es horrible, Oliver. La horca, el patíbulo, la cuerda… el nudo. Y no siempre hay que ser culpable, ¿sabes?”.

“Este niño no es culpable de nada, sino de haber nacido pobre”.

Síntesis argumental

La lista de los escritores con más adaptaciones al cine y la televisión está encabezada por un podio: el británico William Shakespeare, el ruso Antón Chéjov y el británico Charles Dickens. Y de este último es paradigmática su novela “Oliver Twist”, publicada como novela por entregas entre los años 1837-1839; una novela inspirada por la picaresca y la novela gótica sobre un niño huérfano que debe buscarse la vida, narrada en dos partes. En la primera parte conocemos a Oliver, un niño huérfano de la Inglaterra victoriana que vive en el orfanato dirigido por la Sra. Mann y luego en el hospicio del Sr. Bumble. Maltratado por ambos, decide escapar y en las afueras de Londres conoce a Jack Dawkins, un pillastre que le ofrece un lugar donde hospedarse, para acabar inmerso en el mundo del hampa en medio de una banda de chicos carteristas dirigida por el malvado Fagin y que tiene por socio al misterioso personaje de Monks. En la segunda parte, la vida de Oliver se debate entre estos malhechores que se aprovechan de él, donde aparecen dos cómplices de Fagin (Bill Sikes y Nancy, su novia), y el Sr. Brownlow y su familia, que intentan acogerle. Finalmente, resulta que Oliver es el hermanastro de Monks y el hijo de un hombre muy rico, por lo que es el heredero de una gran fortuna.

Una obra así ha tenido diversas versiones cinematográficas en diferentes épocas y con distintos niños protagonistas: Oliver Twist (Frank Lloyd, 1922, Estados Unidos) con Jackie Coogan, su primera versión; Oliver Twist (David Lean, 1948, Reino Unido) con John Howard Davies, y Oliver (Carol Reed, 1968) con Mark Lester, las dos versiones más conocidas, la segunda en formato de musical. Pero hay otras versiones como Twist (Jacob Tierney, 2004, Canadá) con Joshua Close, Oliver Twist (Roman Polanski, 2005) con Barney Clark, más tres películas de animación y cuatro películas para la televisión, generalmente miniseries.

Todas ellas recogen cómo Oliver crece en un orfelinato regido por figuras autoritarias y lo venden simbólicamente a un maestro de embalaje de ataúdes donde debe trabajar largas horas en condiciones degradantes. Más tarde, Oliver pasa a manos de Fagin, que lo recluta junto a otros niños para cometer delitos menores (robos), lo que refuerza la idea de la utilización de niños para la delincuencia como prolongación del trabajo infantil explotador.

Emociones y reflexiones

Aunque hemos seleccionado la película dirigida por David Lean, ya hemos descrito que esta obra icónica de Charles Dickens ha tenido diversas versiones cinematográficas en diferentes épocas y con distintos niños protagonistas –desde la clásica de David Lean (1948) hasta la de Roman Polanski (2005), pasando por el musical Oliver! (1968) de Carol Reed–, y todas comparten una misma historia, que nos suscita emociones y lecturas sobre la infancia, la pobreza y el trabajo infantil. En conjunto, todas las adaptaciones mantienen un núcleo de indignación moral y empatía por Oliver, pero cada una añade matices propios de dramatismo, nostalgia, musicalidad o melancolía.

El “aprendizaje” que sufre Oliver no es educación, sino una forma institucionalizada de trabajo infantil en un sistema de asistencia pública que prioriza el ahorro y la disciplina sobre el bienestar del niño. Es así que el maltrato en la película se expresa en tres planos: físico (hambre, castigos, golpes y condiciones de trabajo peligrosas o humillantes), psicológico (humillación pública, ridiculez, aislamiento y falta de afecto, que refuerzan la idea de que los pobres no merecen respeto) y social (el sistema de “workhouse” y la Ley de Pobres de 1834 son retratados como dispositivos que criminalizan la pobreza infantil y la convierten en explotación, no en protección).

PRESCRIPCIÓN 2.
Los olvidados (Luis Buñuel, 1950)

Ficha técnica

Título: Los olvidados. Título original: Los olvidados.

Dirección: Luis Buñuel. País: México. Año: 1950.

Duración: 88 min. Género: Drama.

Reparto: Roberto Cobo, Alfonso Mejía, Stella Inda, Miguel Inclán y Alma Delia Fuentes.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Jaibo (Roberto Cobo) y Pedro (Alfonso Mejía) son dos adolescentes que unen su trágico destino en los barrios marginales de la Ciudad de México.

Frases de cine

“Esta película está basada íntegramente en hechos de la vida real y todos sus personajes son auténticos”.

“Las grandes ciudades modernas, Nueva York, París, Londres, esconden, tras sus magníficos edificios, lugares de miseria que albergan niños malnutridos, sin higiene, sin escuela, semillero de futuros delincuentes. La sociedad trata de corregir este mal, pero el éxito de sus esfuerzos es muy limitado. Solo en un futuro próximo podrán ser reivindicados los Derechos del Niño y Adolescente para que sean útiles a la sociedad. México, la gran ciudad moderna, no es la excepción a esta regla universal. Por eso esta película, basada en hechos de la vida real, no es optimista y dejará la solución del problema a las fuerzas progresivas de la sociedad”.

“Según tu expediente no sabes leer ni escribir. Y te acusan de un robo”.

Síntesis argumental

Jaibo regresa al barrio tras escapar del reformatorio y se reúne con Pedro, un chico pobre y vulnerable que intenta mantenerse al margen, pero acaba atrapado por la influencia del grupo. Jaibo mata al joven que lo delató en el pasado, lo que marca el tono brutal de la película. Pedro, en cambio, intenta reformarse, pero su entorno, la miseria y la violencia lo empujan cada vez más hacia la caída. En paralelo aparecen otros episodios de abandono, humillación y supervivencia callejera, que muestran la indiferencia social hacia esos niños. El desenlace es trágico y la película cierra con una visión amarga sobre la imposibilidad de una redención individual en un contexto de exclusión.

Porque Buñuel nos presenta una visión sin esperanza en Los olvidados, donde la crueldad de los niños duele (crueldad contra los hombres, contra los animales…), con hogares que son pequeños espacios donde las familias numerosas duermen hacinadas, y donde la falta de cultura es caldo de cultivo para la superstición y la delincuencia. Por ello la película sufrió muchas críticas en México. De ellas se defendió afirmando que lo que se presenta sí existe (y para ello estuvo meses visitando esos barrios, consultando casos en los archivos del Tribunal de Menores y empapándose de los suburbios) y, para una visión más realista, utilizó actores profesionales y no profesionales (campesinos, niños de suburbios, personajes sacados de una granja-escuela, etc.). Y trató una importante problemática social (reclamando soluciones desde la base) mostrándola, según sus palabras, sin juzgar a los personajes.

Un Buñuel que no dejó de introducir sus toques “buñuelianos” a lo que casi fue un seudodocumental: la abundancia de gallos y gallinas (una obsesión irracional, como el director reconocía), el fetichismo (las mujeres lavándose los pies y las piernas, la leche que cae entre las piernas), el ciego aficionado a las niñas, el fantasmagórico sueño, el perro como visión que trae la muerte… y muchos otros que quisiera haber introducido.

Emociones y reflexiones

Por todo ello, y más, Los olvidados se consagra como una obra eterna, en la que violencia y miseria se constituyen en sus principales ingredientes. Y su final cruel, despiadado, brusco y seco, es una puñalada en el corazón de los espectadores (aunque Buñuel llegó a filmar un final alternativo, previendo la censura). Y todo ello para decirnos que la infancia olvidada no se puede olvidar. Y por muy surrealistas que sean las historias de maltrato a la infancia, la realidad siempre supera a la ficción.

Los olvidados es una película que, en un primer momento, no gustó a los mexicanos ultranacionalistas (Jorge Negrete el primero), ya que retrataba la realidad de pobreza y miseria suburbana que la cultura dominante no quería reconocer. No obstante, el premio al mejor director que le otorgó el Festival de Cannes supuso el reconocimiento internacional de la película, el redescubrimiento de Luis Buñuel y la rehabilitación del cineasta por parte de la sociedad mexicana. Actualmente, Los olvidados es una de las tres únicas películas reconocidas por la Unesco como Memoria del Mundo; y las otras son Metrópolis (Fritz Lang, 1927) y El mago de Oz (Victor Fleming, 1939)(13).

La película muestra a niños y adolescentes atrapados en un entorno de falta de afecto, carencia económica y explotación social que los empuja a la supervivencia ilegal, el abuso y el trabajo forzado en condiciones degradantes. En la barriada marginal, los menores se ven forzados a trabajar en pequeños delitos o en tareas duras para conseguir comida, sin salario digno ni protección y sin acceso real a la educación, lo que refuerza un ciclo de pobreza y delincuencia.

Una película donde hay una constante de maltrato físico y sexual, pero también de maltrato psicológico y social, que ignora la miseria de estos menores y los trata como “semillero de delincuentes” en vez de sujetos de derechos. Buñuel usa la violencia sin condescendencia para denunciar que la pobreza, la desestructuración familiar y la ausencia de políticas sociales convierten a la infancia en carne de explotación.

PRESCRIPCIÓN 3.
El polaquito (Juan Carlos Desanzo, 2003)

Ficha técnica

Título: El polaquito. Título original: El polaquito.

Dirección: Juan Carlos Desanzo. País: Argentina. Año: 2003.

Duración: 88 min. Género: Drama basado en hechos reales.

Reparto: Abel Ayala, Marina Glezer, Fernando Roa, Roly Serrano y Fabián Arenillas.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: la relación entre Polaquito (Abel Ayala), un chico de la calle de 13 años que conoce a Pelu (Marina Glezer), una joven prostituta de 16 años que también trabaja en la estación central de Buenos Aires.

Frases de cine

“Que sea la última vez que te veo hablando con la Pelu. Si no, te voy a cagar a trompadas y te voy a hacer meter en cara para siempre”.

“¡Boludo, me tenés que haber pedido permiso a mí, la concha de tu madre!”.

“El expediente judicial que investigó la muerte de El Polaquito fue cerrado y archivado como suicidio”.

Síntesis argumental

El Polaquito se fundamenta en una historia perfectamente documentada por periódicos y publicaciones de Argentina. La historia de un chico de la calle que tiene tan solo 13 años y se gana la vida cantando tangos en los trenes de la Estación Central de Buenos Aires. Imita a un famoso cantante de tangos argentinos (“Polaco” Goyeneche), por lo que la gente le conoce como el Polaquito.

La historia se centra en la relación del Polaquito con Pelu, una joven prostituta de 16 años que también trabaja en la estación, de la cual se enamora y a la que intenta rescatar de la mafia que la explota. Y se cierra con otros dos personajes principales: Vieja (Fernando Roa), el amigo ratero que le lleva por caminos de delincuencia no deseados, y Rengo (Roly Serrano), siniestro personaje, adulto cojo y líder de la mafia, quien, en connivencia con la policía de la estación, promueve la prostitución de las jóvenes adolescentes y la delincuencia de los chicos.

En este ambiente hostil, el Polaquito intentará luchar a favor del amor que siente por Pelu, pero el mal que lo rodea es superior a sus buenas intenciones: un ambiente social y una familia disfuncionales a los que no les está permitido renunciar (un padre alcohólico, una madre maltratada y una hermana prostituta). Sus espacios son la gran estación ferroviaria y un vagón destartalado que le sirve de vivienda. Su paso por un reformatorio lo enfrenta a seres tan desdichados como él, aunque la calidez que le da su relación con Pelu pudiera ser la tabla de salvación de este adolescente y, quizás, su única posibilidad de salida.

Emociones y reflexiones

El Polaquito es un drama romántico con grandes dosis de denuncia y que logra tocar la sensibilidad del espectador. Una historia que narra la dura vida de un niño de la calle que intenta salir adelante, vencer el bien sobre el mal. Y es así que El Polaquito se nos presenta como un Oliver Twist del siglo XXI a ritmo de tango, y nos devuelve una visión descarnada del hampa bonaerense.

Y para ello Desanzo se lanzó a la búsqueda de artistas por centros de acogida, reformatorios y zonas de chabolas, con el fin de contar un drama de desarraigo con tintes autobiográficos. El propio director nos comenta que los chicos de la calle son los hijos de nadie: trabajo infantil, prostitución y abuso de poder. Porque la historia del Polaquito lleva al cine una historia más de esas que lamentablemente vemos por la calle, o en la televisión o en los diarios. Y, claro está, no solo en Buenos Aires.

Porque las necesidades humanas se encuentran en una pirámide de cinco escalones. En el inferior se localizan las necesidades fisiológicas (salud, comida, etc.). El segundo escalón son las necesidades de seguridad (justicia, educación, vivienda, etc.). El tercero son las de pertenencia y afecto, estas que sirven para estar más seguro de uno mismo. El cuarto escalón de la pirámide pertenece a la estima y autorrealización como persona. Y en la cúspide podemos situar la necesidad de ser mejores y la del crecimiento personal. Como claramente refleja la película, los adolescentes que se nos presentan apenas pueden pisar alguno de esos escalones, y casi de soslayo. Y así, de nuevo, el cine es un reflejo de la sociedad, de sus crisis y de su tiempo; el cine se transforma en un elemento de denuncia, de emoción y de reflexión.

Porque uno de los signos de marginalidad social más preocupantes de una ciudad es la presencia de niños o adolescentes que mendigan en la vía pública. La historia de la mayoría de estos “niños de la calle” empieza en una familia en la cual han estado ausentes las figuras materna y paterna, de hogares sumergidos en la extrema pobreza y con deterioro afectivo.

Desanzo logró un film tan realista como doloroso, tan brutal como cálido. Y que nos devuelve la cara menos amable de Buenos Aires y nos habla de trabajo infantil y explotación, de pobreza y delincuencia, de drogadicción y prostitución infantil, de abuso de poder y de corrupción, de discriminación social y económica. Esa cara trágica de todas las ciudades (más en unas que en otras) y que a nadie nos gusta ver ni reconocer.

PRESCRIPCIÓN 4.
Sombras del tiempo (Florian Gallenberger, 2004)

Ficha técnica

Título: Sombras del tiempo. Título original: Schatten der Zeit.

Dirección: Florian Gallenberger. País: Alemania. Año: 2004.

Duración: 105 min. Género: Drama.

Reparto: Sikandar Agarwal, Prashant Narayanan, Tumpa Das, Tannishtha Chatterjee e Irrfan Khan.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: la historia de amor de dos niños, Ravi (Sekandar Awarval y Prashant Narayanan de hombre) y Masha (Tumpa Das y Tannishtlla Cahtlriee de mujer), en una fábrica de alfombras, y su promesa de amor eterno.

Frases de cine

“No hay nada que puedas cambiar. Ni el pasado, ni posiblemente el futuro”.

“Quiero que otra persona recuerde el momento más feliz de mi vida”.

“El tiempo no borra la culpa, solo la oculta; las sombras vuelven para exigir justicia”.

Síntesis argumental

Drama romántico ambientado en la India, donde una historia de amor desde la infancia se tiñe de la denuncia a distintas formas de maltrato de menores. Y a partir de su escena inicial, un Ravi anciano regresa a la fábrica de tejidos y alfombras para rememorar sus lejanos recuerdos del Ravi niño y los tiempos en que trabajaba en condiciones de explotación en dicha fábrica de Calcuta. Allí conoció a la niña Masha y se enamoró de ella hasta el punto de establecer promesas de amor eterno, si bien el destino cruel complicará la vida de estos dos enamorados hasta convertir los vivos colores de sus tejidos en tonos grises apagados por el infortunio. Porque este Ravi niño sabe que el dinero fija la línea entre ser libre y ser un esclavo, y trata de llegar lo más alto posible en el trabajo: comienza como un simple peón y tratará de llegar a ser el mejor urdidor de alfombras, para cumplir su deseo de abandonar aquel lugar. La desgracia viene cuando averigua que el encargado se dispone a vender a Masha a un proxeneta para que ejerza como prostituta. Es entonces cuando invierte todo su dinero para comprar la libertad de la chica, que le promete esperarle todas las noches de luna llena en el templo de la ciudad, dedicado a Shiva.

Una historia de amor imposible en la región india de Bengala por el año 1943, una India preindependencia, en la que Gallenberger juega con los contrastes para potenciar la sensación de fragilidad del amor y de fugacidad de la felicidad, pero en donde el cruel mensaje que subyace es un mundo de abusos infantiles y atropellos en el que se negocia con la mano de obra infantil, la pobreza o el sexo. Y donde el dios Shiva parece empeñado en poner palos a la rueda del amor a los enamorados en una lucha contra el destino a la luz de la luna.

Emociones y reflexiones

Sombras del tiempo deja una huella emocional profunda por su combinación de amor imposible, explotación infantil y culpa de la memoria. Y donde la visión de la infancia convertida en mano de obra –niños explotados, humillados, separados de sus familias– genera una fuerte empatía, pero también un malestar físico, casi de impotencia, porque el espectador sabe que nada de eso es ficción desconocida en la realidad global. Y la película hace evidente que la infancia trabajadora no es un “infortunio” aislado, sino consecuencia de la pobreza, la explotación económica y la falta de protección; y, por ello, nos invita a cuestionar el cómplice silencio de quienes se benefician de esa mano de obra invisible.

Pero también nos deja otra reflexión: la del amor como resistencia ética. Porque, a pesar del abigarramiento de la intriga, el núcleo de la película sostiene que un amor nacido en la explotación puede convertirse en un acto de resistencia moral, en la decisión de no repetir el abandono ni la indiferencia hacia el otro.

Prescripción 5
Ángeles del Sol (Rudi Lagemann, 2006)

Ficha técnica

Título: Ángeles del Sol. Título original: Anjos do Sol.

Dirección: Rudi Lagermann. País: Brasil. Año: 2006.

Duración: 92 min. Género: Drama basado en hechos reales.

Reparto: Fernanda Carvalho, Antonio Calloni, Otavio Augusto, Darlene Gloria y Chico Díaz.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: María (Fernanda Carvalho), una niña brasileña de 12 años que se ve envuelta en una red de prostitución infantil.

Frases de cine

“A partir de hoy tendréis una nueva vida. Tendréis cada una vuestro cuarto. Y más: os alimentaré, os vestiré, os daré medicinas y perfumes. Y todo lo que necesito es que os acostéis con mis clientes. ¿Fácil, verdad?… Ah, y no tengáis ninguna idea de intentar huir”.

“Me duele mucho y me siento sucia”.

“Esta película está basada en hechos reales descritos en artículos periodísticos en la prensa brasileña y por organizaciones no gubernamentales. Reportaje publicado por la Secretaría Especial de Derechos Humanos en enero de 2005, denunciando la explotación sexual comercial de niñas y adolescentes de 937 municipios brasileños. Se calcula que 100.000 niñas y adolescentes son actualmente explotadas sexualmente en Brasil”.

Síntesis argumental

Ángeles del Sol es una dura visión de la prostitución infantil fundamentada en una serie de relatos de prensa y en el libro “Meninas da Noite” de Gilberto Dimenstein, y que aquí se centra en la historia de María, una niña de 12 años que, después de ser vendida por sus padres, se ve envuelta en una red de prostitución infantil en un periplo que va de la selva amazónica a la gran urbe. Porque María es vendida por sus padres, como antes lo fuera otra hermana. Los padres las venden para que consigan un futuro mejor, pero la realidad es muy otra… y quizás no sean ajenos a ello. Porque, escondidas en un camión, María llega con otras adolescentes a la casa de Madame Nazaré, donde son subastadas a los hombres que acuden a esa casa. Luego la envían, junto a otras chicas, a un club en medio de la selva amazónica, al club de alterne Casa Roja, a cargo del proxeneta Saraiva. Vuelve a huir y logra llegar a Río de Janeiro, pero no logra escapar de las garras de la prostitución. Y es así como cambia la selva amazónica por la selva de la gran ciudad, el megáfono del club por las citas de internet de la gran urbe. Por ello, vuelve a huir… Y su huida es con destino a ninguna parte.

Emociones y reflexiones

Ángeles del Sol es una película que atesora su valor en el poder de denuncia a la explotación sexual de niñas en Brasil (pero cuyo problema se extiende por toda Latinoamérica). Esta película brasileña quizás no llegue a la contundencia del magnífico film sueco Lilja 4-ever (Lukas Moodysson, 2002)(14), pero sí es superior a muchas otras que se han acercado a este peligroso abismo, y en ambos casos sus protagonistas femeninas tienen mucho que ver con ese brillo: Oksana Akinshina en la obra sueca, Fernanda Carvalho en la actual. Porque ambas nos sumergen en la terrible noche de la prostitución infantil, un mal que acaece en los cinco continentes y que hace que más de tres millones de menores caigan en redes de prostitución, lacra íntimamente asociada a la pobreza y la orfandad.

Su visionado provoca una mezcla muy intensa de dolor, indignación y empatía, al tiempo que obliga al espectador a mirar de frente la realidad de la explotación sexual infantil en el contexto rural y migratorio de Brasil. Y nos inunda de impotencia moral, porque el espectador siente que el sistema que rodea a María –familia, proxenetas, policía, clientes– casi siempre falla, y que la niña se mueve en un paisaje social hostil donde el abuso se vuelve casi invisible.

Desde el punto de vista ético y social, la película obliga a reflexionar sobre cómo la pobreza, la desigualdad de género y la falta de protección institucional convierten a la infancia, en especial la femenina, en mercancía. También señala que la ruta de María no es una excepción, sino parte de un mapa amplio de tráfico y explotación sexual infantil en el interior brasileño. Una película que es una denuncia de los derechos humanos de niños y adolescentes explotados comercialmente.

PRESCRIPCIÓN 6.
Los herederos (Eugenio Polgovsky, 2008)

Ficha técnica

Título: Los herederos. Título original: Los herederos.

Dirección: Eugenio Polgovsky. País: México. Año: 2008.

Duración: 90 min. Género: Documental.

Reparto: Colectivo de infancia rural trabajadora.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: niños y niñas trabajadores del campo mexicano y sus familias, captados en diversas zonas rurales del país.

Frases de cine

“Que no despierte mi pequeñito, que no despierte mi dulce sueño…”.

“Podremos ser indiferentes a muchas cosas, pero no a la mirada cansada de un niño trabajador del campo”.

“Los herederos de la miseria, del trabajo excesivo y de un esclavismo del que ninguno puede escapar”.

Síntesis argumental

Eugenio Polgovsky (1977-2017) fue un cineasta mexicano especializado en documentales que exploraban la vida rural, la pobreza y las tensiones entre naturaleza y civilización en México. Sus filmes generaron debates en importantes festivales de cine alrededor del trabajo infantil y la pobreza. Y una buena muestra de ello es Los herederos, tras tres años de rodaje cámara en mano condensados en 90 minutos de un retrato del trabajo infantil sin diálogos, sin narración ni entrevistas, y que nos traslada a la vida cotidiana de niños y niñas en ocho zonas agrícolas y montañosas de México.

Muestra a estos menores trabajando desde edades tempranas en tareas como cosechar y arar el campo, recoger tomates, maíz, pimientos o judías verdes, pastorear, tejer, fabricar ladrillos, cortar leña, cocinar, cuidar hermanos o tallar alebrijes (estas artesanías, principalmente de Oaxaca, que combinan elementos de animales reales e imaginarios, pintadas con colores vibrantes y alegres, y que actúan como amuletos frente a los malos espíritus). Algunas veces trabajan solos, otras acompañados de adultos. Trabajan sin cesar, con ahínco; creen en lo que hacen y por qué lo hacen: por sobrevivir. Apenas hablan, solo trabajan, cada uno en su función, sin protestar, sin una pizca de procrastinación (esa lacra de nuestra sociedad del Primer Mundo, donde tenemos de todo y en exceso).

El filme sigue el ritmo implacable de sus jornadas laborales, desde el amanecer hasta el agotamiento, capturando momentos de esfuerzo físico intenso sin caer en la victimización explícita. Los niños y niñas aparecen como seres curiosos, alegres y diligentes, interactuando con la naturaleza y sus familias en un México profundo marcado por la ausencia de escuela y oportunidades. Un trabajo generalmente sin horario… para salir adelante de la pobreza. Al final, llega la noche y festejan, bailan y juegan como niños y niñas, como debiera ser… pero no es.

Emociones y reflexiones

En Los herederos confirmamos que el trabajo infantil está normalizado en contextos rurales, allí donde la dignidad humana persiste en la adversidad, mostrando resiliencia y afecto familiar más allá de la compasión externa. Y esta obra genera debate sobre la explotación infantil al dignificar sin moralismo, cuestionando discursos institucionales y preconcepciones urbanas sobre el campo.

Y nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad social, las políticas educativas y las económicas para romper ciclos de desigualdad, posicionándose como memoria cinematográfica junto a clásicos que también causaron desasosiego y enfado en la sociedad mexicana muchos años antes, como la ya comentada Los olvidados (Luis Buñuel, 1950)(3).

PRESCRIPCIÓN 7.
Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008)

Ficha técnica

Título: Slumdog Millionaire. Título original: Slumdog Millionaire.

Dirección: Danny Boyle, Loveleen Tandan. País: Reino Unido. Año: 2008.

Duración: 123 min. Género: Drama.

Reparto: Dev Patel, Freida Pinto, Madhur Mittal, Anil Kapoor e Irrfan Khan.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Jamal Malik (Ayush Mahesh Khedekar de niño y Dev Patel de joven), su hermano Salim (Azharuddin Mohammed Ismail de niño y Madhur Mittal de joven) y su novia Latika (Rubina Ali de niña y Freida Pinto de joven), tres pequeños mosqueteros en Mumbai (India).

Frases de cine

“Jamal, ¿qué quieres hacer con tu vida?” / “Quiero ser millonario”.

“Te esperaré en la estación a las cinco cada día hasta que vayas. Te quiero”.

“De la miseria a rey. Es tu destino”.

Síntesis argumental

Pocas películas han sido capaces de contar tantas desgracias alrededor de la infancia (pobreza, marginación, delincuencia y prostitución juvenil, maltrato y mafias de niños, etc.) y simular un cuento de hadas en las calles de Mumbai, con un final feliz que despierta una sonrisa y energía positiva. Hollywood y Bollywood se unen en esta película indo-británica que arrasó en los premios Óscar de 2009: Slumdog Millionaire (“Perro callejero millonario” en su traducción literal) se alzó con 8 estatuillas, incluida la de mejor película.

Dos británicos (Danny Boyle en la dirección y Simon Beaufoy como guionista) saben transformar la novela “Q & A” (“¿Quién quiere ser millonario?” en español) del novelista y diplomático indio Vikas Swarup en una película con tintes dickensianos sobre tres menores de 7, 13 y 18 años en la India. La película ronda alrededor del programa “¿Quién quiere ser millonario?”, legendario en la India gracias a sus presentadores (las superestrellas bollywoodienses Amitabh Bachchan y Shah Rukh Khan), versión casi especular de “50 por 15” en España (y nuestro Carlos Sobera). Cada pregunta del programa da pie a adecuados flashbacks, plenos de ritmo y emoción, una mezcla de sonrisas y lágrimas, en los que descubrimos el pasado como niño huérfano de Jamal Malik y su historia de amor con Latika.

Emociones y reflexiones

Pese al éxito de público y los muchos premios cosechados, la película no es perfecta (los detractores señalan que resulta artificiosa, inverosímil y efectista) y no estuvo exenta de polémica (en la India fue sometida a duras críticas y se la ha acusado de “pornografía de la pobreza”; muchos de los niños actores vivieron un sueño en la promoción y noche de los Óscar, pero la realidad los devolvió a la cruda realidad).

Slumdog Millionaire deja una mezcla intensa de emociones y reflexiones sobre la pobreza, la resistencia humana y la desigualdad. Por un lado, la película provoca indignación y dolor: asistimos a la explotación, la violencia y la crueldad que marcan la infancia de Jamal y Latika en los barrios marginales de Mumbai, y la tortura policial inicia la historia con una sensación de brutalidad casi insoportable. Pero al mismo tiempo, el tono rápido, el humor visual y la música envuelven esa dureza en un estilo vibrante que genera también empatía, ternura y esperanza, sobre todo en la fidelidad pertinaz de Jamal hacia Latika y su capacidad de salir adelante sin perder la humanidad.

En el terreno de la reflexión, la película interpela sobre cómo la pobreza y la marginación marcan destinos, y nos muestra la vulneración de los derechos de la infancia, la corrupción institucional y la violencia, pero también la solidaridad entre los más desprotegidos y la idea de que cada experiencia vivida, por dura que sea, puede convertirse en una forma de “saber” y de resistencia. En definitiva, Slumdog Millionaire nos adentra en otras infancias, infancias desfavorecidas, y nos deja la impresión de que, a pesar del horror, la vida en los márgenes puede ser tanto dura como símbolo de dignidad y de posibilidad de cambio, siempre que exista comunidad, amor y la voluntad de no rendirse.

Colofón a las películas para combatir la problemática del trabajo y la explotación infantil

El cine alrededor del trabajo infantil y la explotación infantil funciona como un mapa moral del mundo: desde el Reino Unido a la India, pasando por México, Argentina o Brasil, tal como hemos visto en las películas seleccionadas. Porque, en conjunto, el séptimo arte ofrece una mirada plural con tres objetivos principales en este campo: 1) Denuncia: exhibe la violencia, la explotación sexual, la trata, la pobreza y el abandono escolar, obligando a reconocer que el trabajo infantil no es una “excepción”, sino un síntoma estructural de desigualdad, guerra y globalización injusta; 2) Empatía y humanización: acerca al espectador al rostro, las manos y el cuerpo de los niños y niñas trabajadores, transformándolos en sujetos de historia y de derechos, no solo de lástima; 3) Responsabilidad y demanda de justicia: muchas de estas películas insisten en que el cambio pasa por políticas de protección, educación, salud y justicia, y por la implicación de la sociedad frente a la pornografía, el turismo sexual, la explotación agrícola y en fábricas, así como la indiferencia de los consumidores.

La representación cinematográfica del trabajo y la explotación infantil abarca muchas otras películas, además de las ya seleccionadas para “prescribir”. Sirvan de ejemplo algunas películas más que ya forman parte de la familia de Cine y Pediatría, y donde cabe comentar que algunas pueden entroncar con un capítulo previo de esta serie: el dedicado a los malos tratos en la infancia(15).

El limpiabotas (Sciuscià, Vittorio De Sica, 1946)(16). Italia. En la Roma de la posguerra, dominada por la miseria y el desempleo, dos jóvenes limpiabotas, Giuseppe y Pasquale, sueñan con comprarse un caballo, por lo que la única forma de conseguir el dinero necesario es trapichear en el mercado negro. Una película realizada con adolescentes y preadolescentes que se interpretan a sí mismos, niños de la calle y la miseria, abandonados en muchos casos por la familia y casi siempre penalizados por la sociedad.

En busca de Bobby Fischer (Searching for Bobby Fischer, Steven Zaillian, 1993)(17). Estados Unidos. Drama basado en la historia de Josh Waitzkin, un niño prodigio del ajedrez que padeció lo que es criarse con un don extraordinario, sometido a un exceso de responsabilidad y competitividad por su padre y por su entrenador, puro jaque mate a la inocencia de su infancia. Una manera más sutil de explotación infantil.

La espalda del mundo (Javier Corcuera, 2000)(18). España. Documental que recoge tres historias sobre las violaciones de los derechos humanos en diversas partes del mundo. Y la primera historia, El niño, transcurre en Perú, donde Guinder Rodríguez, un chico de 11 años, trabaja como picapedrero para ayudar a su familia.

Ciudad de Dios (Cidade de Deus, Fernando Meirelles, Kátia Lund, 2002)(19). Brasil. Basada en hechos reales y adaptada de un best-seller del mismo nombre de Paulo Lins, describe el mundo del crimen organizado en este suburbio de Río de Janeiro durante tres décadas (desde finales de los 60 a los 80), época durante la cual el tráfico de drogas y la violencia impusieron su ley en las favelas y también entre los más jóvenes: los niños Buscapé, Zé Pequeño, Bené, Cenoura o Mané Galinha se ven abocados a ese mundo de las favelas de destino incierto.

A Kind of Childhood (Tareque Masud, Catherine Masud, 2002)(20). Bangladesh. Película documental que sigue durante seis años la vida de varios niños trabajadores (Idris, Shuli…) en las calles de Daca, explorando el trabajo infantil en el contexto de la pobreza urbana extrema. Resiliencia ante la explotación que va de la fábrica textil a ayudantes en ese particular transporte público llamado “tempo” (como se nombra en la película a los rickshaws).

Las tortugas también vuelan (Lakposhta Parvaz Mikonand, Bahman Ghobadi, 2004)(21). Irán. Hiperrealista testimonio de los dislates de la guerra de Irak en los asentamientos kurdos en la frontera con Irán, en lo que es un poema brutal de infancias secuestradas, donde un grupo de niños huérfanos con taras reales se gana la vida vendiendo minas antipersonales a la ONU –minas que ellos mismos extraen y de las que han sido víctimas– y que las canjean por armas en el mercado negro.

Los niños de la estación de Leningradsky (Dzieci z Leningradzkiego, Hanna Polak, Andrzej Celinski, 2004)(5). Polonia. Mediometraje documental de 35 minutos, pero de gran contundencia en imágenes y mensajes, donde somos espectadores de la vida cotidiana de un grupo de menores sin hogar que malviven en la estación de tren de Leningradsky, en Moscú. El film sigue a más de una docena de niños y niñas, de entre 8 y 14 años, que duermen en la estación, túneles, escaleras o alcantarillas, sobreviviendo mediante la mendicidad, pequeños robos, prostitución y consumo de pegamento o alcohol, quienes nos cuentan sus vivencias y experiencias, su (oscuro) pasado, su (duro) presente y su (ausente) futuro.

Los niños del barrio rojo (Born Into Brothels: Calcutta’s Red Light Kids, Ross Kauffman, Zana Briski, 2004)(4). Estados Unidos. Película documental que sigue a la fotógrafa Zana Briski en el distrito Sonagachi de Calcuta, donde conoció a los hijos e hijas (Avijit, Shanti, Suchitra, Manik, Gour, Puja, Tapasi y Kochi) de las prostitutas de este barrio y se propuso enseñarles el arte de la fotografía y la grabación para que documentaran su dura realidad y ayudarles a escapar de la pobreza. Una historia que fotografía la explotación sexual infantil en la India, donde la pobreza extrema es el factor principal que empuja a familias rurales a vender o enviar a sus hijas a ciudades con promesas falsas de educación o empleo, terminando en burdeles.

El triunfo de un sueño (August Rush, Kirsten Sheridan, 2007)(22). Estados Unidos. Un drama musical calificado ocasionalmente como una reinterpretación moderna del clásico “Oliver Twist” de Charles Dickens, donde el niño Evan Taylor Taylor acaba en un orfanato y es explotado por el dickensiano Wizard aprovechando las dotes musicales del menor. Una fábula con final feliz gracias al poder salvífico de la música.

Children of the Pyre (Rajesh S. Jala, 2008)(23). India. Documental que sigue durante 18 meses la vida de siete adolescentes de entre 10 y 14 años (Revi, Yogi, Manish, Sunil, Ashik, Kapil y Gagan) de la casta Dom (intocables) y que trabajan en el crematorio Manikarnika Ghat. Ellos nos sumergen en este trabajo en el que voltean cadáveres en piras de madera, avivando fuegos y robando sudarios para revenderlos, en jornadas interminables bajo humo tóxico y violencia de adultos.

7 cajas (Juan Carlos Maneglia, Tana Schémbori, 2012)(24). Paraguay. Narra las peripecias de Víctor, un carretillero adolescente de 17 años en el emblemático Mercado 4 de Asunción, quien acepta el sospechoso encargo de evitar que la policía encuentre siete cajas con un contenido desconocido a cambio de 100 dólares.

Trash, ladrones de esperanza (Trash, Stephen Daldry, Christian Duurvoort, 2014)(25). Reino Unido. Un trío de adolescentes (Raphael, Gardo y Rat) sobrevive a la pobreza gracias a que escarban cada día en un gran basurero en las afueras de Río de Janeiro, donde tienen la esperanza de encontrar algunos residuos que les sean útiles, pero que, por azares del destino, los lleva a alzarse contra la corrupción estatal a través de una cartera que encuentran.

Cafarnaúm (Capharnaúm, Nadine Labaki, 2018)(26). Líbano. Narra la vida de Zain y sus hermanos, quienes sobreviven en las calles de Cafarnaúm, donde somos testigos de estos menores a los que sus padres no envían al colegio y sí a las calles a vender y a someterse a todos los peligros de una gran urbe llena de dificultades. Lugares donde la infancia no tiene casi valor, donde se niega la niñez.

Hijos del sol (Khorshid, Majid Majidi, 2020)(27). Irán. Ali, un niño de 12 años, y sus tres amigos trabajan para salir adelante en Teherán y ayudan a sus familias haciendo trabajos en un garaje y cometiendo pequeños delitos para conseguir dinero rápido, hasta que reciben el encargo de encontrar un tesoro oculto bajo tierra.

Películas que nos confirman que la cinematografía alrededor del trabajo y la explotación infantil es universal. Y a las filmografías previamente revisadas en las siete películas seleccionadas como argumentales, sumamos ahora películas de Italia, Bangladesh, Polonia, Estados Unidos, Paraguay y Líbano. En conjunto, estas películas dispersas por todas las filmografías del mundo conforman un coro moral que no deja indiferente: al mostrar el trabajo infantil y la explotación como algo estructural y no como mera “desgracia”, nos obligan a salir de la contemplación estética y a enfrentarnos a las responsabilidades políticas, económicas y sociales que sostienen estas prácticas. Más allá de la denuncia inmediata, estas historias nos recuerdan que cada menor que aparece en pantalla representa a muchos otros que permanecen invisibles, y que el cine, cuando se pone del lado de la infancia vulnerada, puede convertirse en un testimonio colectivo que exige memoria, justicia y cambio.

 

Bibliografía

1. Ibrahim A, Abdalla SM, Jafer M, Abdelgadir J, de Vries N. Child labor and health: a systematic literature review of the impacts of child labor on child’s health in low- and middle-income countries. J Public Health (Oxf). 2019; 41: 18-26. Disponible en: https://doi.org/10.1093/pubmed/fdy018.

2. Roggero P, Mangiaterra V, Bustreo F, Rosati F. The health impact of child labor in developing countries: evidence from cross-country data. Am J Public Health. 2007; 97: 271-5. Disponible en: https://doi.org/10.2105/ajph.2005.066829.

3. González de Dios J. Cine y Pediatría (476). “Los olvidados”… no se pueden olvidar. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2019/02/cine-y-pediatria-476-los-olvidados-no.html.

4. González de Dios J. Cine y Pediatría (833). “Los niños del barrio rojo” fotografían la explotación infantil. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2025/12/cine-y-pediatria-833-los-ninos-del.html.

5. González de Dios J. Cine y Pediatría (838). “Los niños de la estación de Leningradsky”, infancias ultrajadas en Moscú. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2026/01/cine-y-pediatria-838-los-ninos-de-la.html.

6. González de Dios J. Cine y Pediatría (722). “Sonido de libertad”, los niños de Dios no están en venta. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2023/11/cine-y-pediatria-723-sonido-de-libertad.html.

7. González de Dios J. Cine y Pediatría (693). “Oliver” y otras infancias de Carol Reed. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2023/04/cine-y-pediatria-693-oliver-y-otras.html.

8. González de Dios J. Cine y Pediatría (183). “El Polaquito”, un Oliver Twist a ritmo de tango. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2013/07/cine-y-pediatria-183-el-polaquito-un.html.

9. González de Dios J. Cine y Pediatría (211). “Sombras del tiempo” para el trabajo infantil. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2014/01/cine-y-pediatria-211-sombras-del-tiempo.html.

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14. González de Dios J. Cine y Pediatría (25). Lukas Moodysson o la infancia que vino del frío. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2010/07/cine-y-pediatria-25-lukas-moodysson-o.html.

15. González de Dios J. Terapia cinematográfica (11). Prescribir películas para entender los malos tratos infantiles. Ped Integral. 2024; 8: 537.e1-e10. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2024-12/prescribir-peliculas-para-entender-el-problema-de-los-malos-tratos-infantiles/.

16. González de Dios J. Cine y Pediatría (692). La tetralogía neorrealista de Vittorio de Sica y la pobreza de posguerra. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2023/04/cine-y-pediatria-692-la-tetralogia.html.

17. González de Dios J. Cine y Pediatría (584). “En busca de Bobby Fischer”, jaque mate a la inocencia. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2021/03/cine-y-pediatria-584-en-busca-de-bobby.html.

18. González de Dios J. Cine y Pediatría (99). Niños trabajadores, infancia robada en “La espalda del mundo”. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/12/cine-y-pediatria-99-ninos-trabajadores.html.

19. González de Dios J. Cine y Pediatría (37). “Ciudad de Dios”, infancias alrededor de las favelas. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2010/09/cine-y-pediatria-37-ciudad-de-dios.html.

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21. González de Dios J. Cine y Pediatría (10). La mirada de los niños en el cine iraní: sobre paraísos, espejos y tortugas. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2010/03/cine-y-pediatria-10-la-mirada-de-los.html.

22. González de Dios J. Cine y Pediatría (143). “El triunfo de un sueño”, el triunfo de la música. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2012/10/cine-y-pediatria-143-el-triunfo-de-un.html.

23. González de Dios J. Cine y Pediatría (841). “Children of the Pyre”, el trabajo infantil rodeado de muerte y fuego. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2026/02/cine-y-pediatria-841-children-of-pyre.html.

24. González de Dios J. Cine y Pediatría (182). “7 cajas” y muchas emociones alrededor de otras adolescencias. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2013/07/cine-y-pediatria-182-7-cajas-y-muchas.html.

25. González de Dios J. Cine y Pediatría (256). “Trash”, la basura de la corrupción y la pobreza infantil. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2014/12/cine-y-pediatria-256-trash-la-basura-de.html.

26. González de Dios J. Cine y Pediatría (505). “Cafarnaúm”, la negación de la niñez. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2019/09/cine-y-pediatria-505-cafarnaum-la.html.

27. González de Dios J. Cine y Pediatría (648). “Hijos del sol” y esclavos del trabajo. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2022/06/cine-y-pediatria-648-hijos-del-sol-y.html.

 

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