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PEDIATRÍA INTEGRAL - Órgano de expresión de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)
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PEDIATRÍA INTEGRAL Nº3 – ABR-MAY 2026

Pediatría en la historia. Historia del Hospital de Niños de Tenerife (1901-1998), tercer hospital pediátrico inaugurado en España

Historia de la Medicina y la Pediatría


M. Zafra Anta*, V.M. García Nieto**

*Servicio de Pediatría del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, Madrid. Coordinador del Comité de Historia de la Pediatría de la AEP
**Comité de Historia de la Pediatría de la AEP. Director de Canarias Pediátrica

 

Pediatr Integral 2026; XXX (3): 224.e1 – 224.e8

 


Pediatría en la historia (13). Historia del Hospital de Niños de Tenerife (1901-1998), tercer hospital pediátrico inaugurado en España

https://doi.org/10.63149/j.pedint.142

 

Introducción

La historia de la Pediatría en Canarias destaca por figuras pioneras como la saga de apellido Guigou, médicos pediatras y cirujanos, de finales del siglo XIX y principios del XX. Su hito institucional asistencial clave fue la fundación del Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife en 1901.

En un artículo previo(1) se han revisado las biografías de Diego Guigou Costa, padre e hijo. En dicho artículo se resaltaron las circunstancias históricas y la obra médica de Diego Guigou y su entorno personal, profesional e institucional en el momento fundacional del hospital.

En este trabajo nos referimos especialmente a la trayectoria del Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife. Fue la institución que atendió exclusivamente a pacientes pediátricos en la isla de Tenerife desde 1901 hasta su cierre en 1998(2-4). El cierre fue motivado, en parte, por la creación y desarrollo de Servicios de Pediatría en los nuevos hospitales públicos, así como por la evolución de la asistencia colectiva.

Diego Guigou presentó a la sociedad tinerfeña el proyecto de construcción de un centro asistencial benéfico; se trataba de un hospital de niños. Pronunció un motivador discurso el 26 de julio de 1900, en la sesión extraordinaria que celebraba el Gabinete Instructivo (sociedad cultural privada). La actividad médica higienista, social, educativa y cultural de Diego Guigou no fue en solitario, claro está, sino que se desarrolló sobre un entramado sociocultural en el que participaron muchos hombres y mujeres.

La propuesta tuvo una excelente acogida en la comentada sesión. Patricio Estévanez Murphy, presidente del Gabinete Instructivo y director del Diario de Tenerife, y Ángel Crosa y Costa, secretario del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, se encargarían de constituir la Asociación Caritativa de la Infancia Niño Jesús para la construcción y posterior sostenimiento de un hospital benéfico destinado a atender a los niños carentes de recursos económicos. Se organizó una Junta Administrativa con importante participación de mujeres para “la organización interior, la administración, el cuidado, la vigilancia y sostenimiento…”. Esto es, la Junta Administrativa era la que gestionaba el hospital y su relación con las instituciones. Buscaron apoyos en particulares y en instituciones como el Ayuntamiento, el Casino, el Obispado, la sociedad “la X” o el periódico Gente Nueva(3-5).

La nueva conciencia social de finales del siglo XIX, que representó “el descubrimiento de la infancia”, se acompañó entonces del establecimiento de nuevos valores morales, con cierta perspectiva de género, pero con sentimentalización hacia la familia, el amor maternal y la glorificación de la maternidad. La Medicina contribuyó a la naturalización de muchas de esas propuestas morales(6,7).

El 26 de mayo de 1901 se inauguró el Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife. Diego Guigou tuvo una visión moderna de la atención médica pediátrica, con la apertura de salas dedicadas a la medicina infantil, una fuerte vocación quirúrgica y una especial dedicación a las enfermedades infecciosas. Entonces solo había en España dos hospitales infantiles generales y quirúrgicos. En principio disponía solo de veinte camas. El hospital ofertaba sus servicios a niños pobres de Santa Cruz de Tenerife, pero también de las diversas islas Canarias. Había algunos pacientes “de pago”. El Centro fue agrandándose a lo largo del tiempo según las necesidades de los pacientes y la modernización de la atención médica.

Este hospital infantil fue el tercero de España en fundarse en esa época de finales del XIX y principios del XX, junto al Hospital del Niño Jesús de Madrid (1877) y el de Niños Pobres de Barcelona (1892). Varios autores refieren otros hospitales también pioneros. Algunos surgieron en sus primeras décadas como infantiles, pero monográficos, no generales, como el de los Hermanos de San Juan de Dios de Barcelona (1867, tuberculosis y anomalías del aparato locomotor), el Hospital para Niños con Enfermedades Nerviosas en Valencia (1880) y el Hospital Asilo de San Rafael de Madrid (1892)(8).

Fuentes

La documentación de referencia sobre este hospital pionero de la Pediatría en Tenerife (y España) procede de la revisión de textos, con estrategia “perla”, revisión hemerográfica, análisis de PubMed, Dialnet y el buscador digital de la Biblioteca Nacional de España, además de las revistas médicas en las que participaron los doctores Guigou. De gran valor son la tesis doctoral de 2022 de J.C. Paniagua Marrero sobre Guigou, “Su obra publicista, literaria, social y médica”(3), y también la tesis de J. Castro Molina, de 2012, sobre “Arquitectura y medicina en Canarias”(9). Entre las fuentes están las entrevistas realizadas a familiares y colaboradores (por el segundo autor).

Primeros años del Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife

El patrocinio del hospital dependió en gran medida de la tenacidad y perseverancia de un grupo de personas afines al proyecto, con ayudas de individuos privados y de las instituciones civiles, políticas o eclesiásticas.

En el siglo XIX y principios del XX, el Estado liberal se haría cargo progresivamente de las instituciones benéficas del Antiguo Régimen. En esas fechas hubo cierto resurgir organizado de la caridad privada, de forma que la mitad de los establecimientos en relación con la protección a la infancia, en general, tenían patrocinio privado como su principal forma de financiación(6). Ejemplos de este marcado carácter organizativo fueron el Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, el Hospital de Niños Pobres de Barcelona y otros centros.

El Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife (comúnmente denominado “hospitalito”), por ser una institución benéfico-caritativa, tuvo que conseguir que tanto el edificio original y su reforma, como el diseño para las ampliaciones del solar, fueran donaciones. Se propuso desde el principio que los servicios a prestar por médicos y enfermeras tenían que ser gratuitos; los cuidados de enfermería se llevaban a cabo por congregaciones de monjas.

Primeras etapas del Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife

El edificio y la institución del Hospital de Niños de Tenerife tuvieron cuatro etapas en sus primeros 50 años de funcionamiento(1-5,7,9):

Primera etapa. Desde 1900 hasta 1902.Fundación y construcción inicial. El edificio era un viejo caserón de la Sociedad Económica de Amigos del País, presidida por el arquitecto municipal Manuel de Cámara y Cruz (1848-1921), destinado inicialmente a “cocinas económicas” para obreros y trabajadores de pocos recursos. Se donó gratuitamente y sin límite de tiempo. Inicialmente no se modificó su estructura. Se ubicaba en la calle Santa Isabel, la actual calle Carmen Monteverde.

En los primeros momentos, el personal sanitario fueron dos médicos y un practicante, además de las religiosas. Diego Guigou Costa fue el director inicial, con actividad médica pediátrica y quirúrgica, y el médico auxiliar fue Francisco Hernández Rodríguez, al que, tras su muerte, le sucedió José Naveira Zamorano. El practicante fue José Bermudo García.

Los principales diagnósticos de ingreso en el primer año de funcionamiento fueron: «sarampión (en una epidemia), gastroenteritis, pulmonía, “fiebre gástrica”, paludismo y flemones».

Hasta 1912 no se modificaron los recursos humanos. Se añadieron entonces como médicos Domingo Arozarena y Álvaro del Río, de forma “filantrópica” y en 1913 entró Ricardo Martín para sustituir al practicante.

Los cuidados y la asistencia quedaban a cargo de las Siervas de María o de las Hermanas de la Caridad, y de las madres de los niños ingresados. Se contaba con una sirvienta que además era la cocinera(3,5).

El edificio era de sencilla planta en U con un solo nivel dividido en tres salas: San Diego, para medicina infantil general con un total de doce camas; San José, para los enfermos quirúrgicos con cuatro camas más, y San Roque, destinada a los enfermos “contagiosos”, también con cuatro camas(3,9,10) (Fig. 1).

Figura 1. Croquis del Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife. Fuente: referencia(9).

 

Las salas del Hospital Niño Jesús de Madrid también se nominaron, incluso actualmente, con nombres de santos y santas. Ello subrayaba el carácter caritativo cristiano de la época. Se habilitó un pequeño cuarto en el ala quirúrgica, destinado a las Siervas de María, que asumían las tareas de enfermería. En 1914, las dos Siervas de María abandonan las dependencias hospitalarias, siendo sustituidas por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

Segunda etapa, entre 1902 y 1908. Se diferenció un área quirúrgica (quirófano y zona de esterilización) en un habitáculo con triple función: la de despacho médico, sala de juntas y quirófano, adaptándose a todas aquellas necesidades que pudieran ir surgiendo. En 1903, con una donación específica, se construyó un área quirúrgica siguiendo un patrón de techo semiesférico, abovedado con cristaleras para proveer luz natural en las intervenciones y favorecer además la eliminación de los “miasmas” y la renovación de aire, recordando al “innovador” sistema de ventilación francés del Hôtel-Dieu (1774), lenguaje médico antiguo todavía en esos principios del XX. En el piso inferior se ubicó una sala de cadáveres.

Los planos, como todo el edificio, son del arquitecto Manuel de Cámara y las obras las ejecutó el maestro José Ruiz Rodríguez. En el piso principal se hallaban montadas las mesas operatorias y gran número de veladores, los que contenían aparatos e instrumentos con función quirúrgica moderna en su época.

Aun siendo el espacio amplio para la intervención, las condiciones propias de la época permitían que se ejerciera a la vez de cirujano y de instrumentista, por lo que se cuidó mucho la disposición del material para que todo quedara al alcance de la mano. El doctor Guigou contó en sus intervenciones con el médico auxiliar José Naveiras.

Las patologías atendidas en el Hospitalito, en ocasiones, se difundían en prensa(3): «Escarlatina, tifoidea, bronquitis, pulmonías, quemaduras, problemas óseos, atropellos por carros, caballerías y “derriscamientos”, apendicitis, fístulas, trepanaciones de huesos del oído, etc.». Véase el Diario de Tenerife, 24 de enero de 1911.

Tercera etapa. Entre 1909 y 1913, se produce una ampliación del inmueble del hospital con un terreno colindante, al que se le suma una planta superior. Se ampliaron la cocina, las habitaciones para el practicante, la comunidad religiosa y las sirvientas, la sala de espera y el consultorio para las consultas externas y un vestíbulo, además de incorporar nuevos avances tecnológicos, una sala de radiología y la cámara de electricidad. Siguieron llegando aportaciones, también donaciones de médicos, de viudas y de farmacéuticos(3). Como ejemplos, se donaron en esta época un pesabebés y un aspirador de Potain de cirugía (se utilizaba entonces en toracocentesis). Mejoró la calidad asistencial con la instalación de un aparato de rayos X (1908), en parte gracias a los beneficios obtenidos por la venta del libro de Guigou (“El niño canario”), así como al recibir la donación de un aparato de radio (1915).

En el Hospitalito se atendía a niños de Santa Cruz de Tenerife, pero también de toda la isla y de las islas Canarias en general, como atestigua que la niña a la que se le realizó una broncoscopia en 1912 fuera de Fuerteventura (1912. Un caso de broncoscopia. Rev. de Medicina y Cirugía Prácticas).

En 1910, por término medio cada día de consulta se atendían unos 50 niños, de los cuales una veintena acudía por primera vez.

Desde su inauguración en 1901 hasta diciembre de 1912, el número de ingresados en sala fue de 3.117 pacientes; se curaron 2.739 y 345 fallecieron. Prácticamente unos 800 niños fueron intervenidos quirúrgicamente. Se puede valorar como una actividad quirúrgica y médica elevada, puesto que solo se abrió el consultorio gratuito en el año 1908 (hasta 1914) y dos días a la semana (jueves y domingos). Se atendieron en el consultorio unos 4.800 pacientes pediátricos(3).

Parece claro que, aunque el Hospital de Niños tuvo un origen “humilde” en sus inicios, siempre se procuró dotar al establecimiento con “recursos materiales y humanos punteros”. Además, las necesidades de crecer asistencialmente fueron continuas.

Organización de la financiación

El hospital necesitaba financiación para el edificio, el funcionamiento diario, y los gastos de personal y material. Esto lo vemos resumido en la tabla I.

 

El edificio requirió una aportación económica importante en su apertura, la construcción y la remodelación y ampliación continuas. Para aspectos económicos detallados, véase el trabajo de J. Castro(9).

El hospital se organizó para su financiación a través de la caridad: predominó inicialmente la suscripción popular periódica de particulares de la Sociedad de Santa Cruz, mediante el sistema de socios fundadores o protectores de la institución, haciendo donaciones periódicas los niños menores de 12 años y los adultos, respectivamente. Se envió una circular pidiendo estos ingresos periódicos, firmada por Carmen Monteverde de Hamilton, Manuela Gurrea de Guimerá, Diego Guigou, Ángel Crosa y Patricio Estévanez. Los padres de la ciudad y las “damas más pudientes” aportaban unas 250 pesetas mensuales de media, además del Ayuntamiento(3,9).

La mayoría de los comercios de la ciudad colocaron huchas con el lema: “El Hospital de Niños cuesta 5 céntimos por minuto, sosténgalo usted un minuto”(3,9).

Las donaciones no fueron solo económicas, o el trabajo gratuito del personal médico, sino que también lo fueron en material. Destacaron las del doctor Domínguez Alfonso tras finalizar su etapa profesional, quien donó todo su instrumental, así como gran parte de su biblioteca; también las realizadas por los familiares de reputados médicos como Lorenzo García del Castillo y Tomás Zerolo Herrera tras su fallecimiento. Se realizaron aportaciones desde instituciones públicas: el Ayuntamiento y el Gobierno Civil dieron concesiones económicas a la Asociación. Como ejemplo citaremos que el quirófano fue construido en 1903 con un legado hecho al Hospitalito por la Sra. Doña María de la Cruz, vda. de Amador, consistente en 2.000 pesetas en metálico y dos sortijas de brillantes que, vendidas en Londres, hicieron un total de 3.079 pesetas, además de otros donativos.

Etapa del Hospitalito desde 1913 a 1937

No se desarrollaron apenas reformas arquitectónicas en esta época (Fig. 2).

Algunos hitos en el hospital, logrados en este periodo por Diego Guigou y su hijo, fueron:

• Desde la apertura, en 1901: posibilidad de acompañamiento de las madres a sus hijos enfermos, sobre todo en los casos graves.

• Eugenio Domínguez Alfonso introduce en el hospital la apendicectomía.

• 1907: Guigou publica el texto: “Los niños canarios. Ensayo de higiene regional infantil consagrado especialmente a las madres de familia”, Santa Cruz de Tenerife.

• 1912: se realizó una broncoscopia (para retirar un cuerpo extraño causante de un absceso). Publicado en la Revista Médica y de Medicina y Cirugía Prácticas.

• En 1914, todos los centros de beneficencia pasaron a depender del Cabildo Insular.

• 1928: se opera con éxito una estenosis congénita hipertrófica del píloro, Santa Cruz de Tenerife. Arch Med Cir Espec.

La actividad docente, de formación continuada y académica, fue impartida por Guigou padre e hijo a través del Colegio de Médicos y de la Real Academia de Medicina de Tenerife, inicialmente llamada Academia de Medicina del Distrito de Tenerife. Guigou padre contribuyó a la fundación de la Academia de Distrito en 1909 y fue su presidente entre 1918 y 1935(3). Diego Matías Guigou fue miembro de la Academia desde 1929. Diego M. Guigou divulgó casos del Hospitalito: en 1929 publicó su primer artículo en una revista nacional, la Gaceta Médica Española (dos casos de clínica quirúrgica infantil). Fue un incansable divulgador médico y quirúrgico.

Padre e hijo participaron en marzo de 1932 en las Primeras Jornadas Médicas Canarias, en Santa Cruz de Tenerife. El padre presidió la inauguración y presentó “Climatología en Tenerife y su influencia fisiopatológica”. El hijo también envió comunicaciones.

Diego Matías Guigou en 1926 fue nombrado médico “honorario y gratuito” de los establecimientos insulares de Beneficencia, con destino a la Casa Cuna. Luego, por concurso, fue jefe de los Servicios de Pediatría de la Beneficencia Insular. En el Hospital de Niños de Santa Cruz se desempeñó como médico y cirujano infantil, colaborando con su padre(1-3,11). En octubre de 1935, su padre interrumpió, por enfermedad, el ejercicio de la medicina; Diego Matías pasó a ocupar la dirección del Hospital de Niños. Allí trabajó intensamente, salvo los meses de su detención en 1938 por el Gobernador militar durante la guerra civil. Fue director del Hospital de Niños durante el periodo de apogeo y máximo reconocimiento de ese centro hospitalario(2-4,11-13) (Fig. 2).

Figura 2. El Hospitalito en el año 1936, antes de efectuarse sus obras de ampliación. Fuente: referencia(9).

 

Con la muerte de Diego Guigou, ocurrida el 15 de julio de 1936, se abre la puerta hacia la dirección de su hijo, Diego Matías Guigou Costa, y la de Miguel Estarriol Hamilton como segundo en la dirección y jefe de Pediatría.

En este momento, 1936, el establecimiento contaba con un total de 52 camas y quirófano, lo que lo convertía en un centro con una considerable capacidad asistencial (Fig. 3), donde se aprecia a parte del personal trabajador, de la Junta y a Diego M. Guigou. También se aprecia la “presencia” del régimen militar franquista a principios de la Guerra Civil, a través del Comandante Militar.

Figura 3. Parte del personal del hospital y de la Junta Administrativa. Visita realizada al Hospital de Niños por parte del comandante militar de Canarias, Ángel Dolla Lahoz, el 2 de noviembre de 1936. De izquierda a derecha figuran Carmen Hamilton Monteverde (presidenta de la “Asociación Caritativa de la Infancia”), sor Rita Pino (superiora de las Siervas de María), Ángel Dolla, Eva Fernández (esposa del Dr. Guigou), Celina Calzadilla, Carmen Calzadilla, Mercedes Estarriol Hamilton, María Martell, los Dres. Guigou y Maffiotte, sor Antonia y sor María. Fuente: referencia(2).

 

Etapa del Hospitalito desde 1941 en adelante

En 1941, durante la celebración del “Cuarenta Aniversario de la Fundación del Hospital”(12), su director, D.M. Guigou, hace públicas las estadísticas y actividad ante la Academia de Medicina de Tenerife, reseñando su trayectoria desde sus orígenes y la importancia de esta obra, y subraya que pocas provincias españolas cuentan en ese momento con un hospital exclusivamente pediátrico. Entonces, el hospital contaba con 60 camas, destinadas 21 a medicina e infecciosos y 29 a cirugía, distribuidas en seis salas: San Diego, San José, San Carlos, El Carmen, San Rafael y San Roque (Fig. 4).

Figura 4. Croquis del Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife, superficie ampliada en los años 30-40. La superficie señalada en amarillo corresponde a la ampliación proyectada en 1937. Fuente: referencia(9).

 

La experiencia quirúrgica que se había demostrado a lo largo de los años, unida a una considerable demanda asistencial, planteó una ampliación con dependencias modernas y bien dotadas, como las consignadas para la zona quirúrgica. A todo ello se unían camas en las cuatro habitaciones destinadas a “pago”, independientes del resto del hospital, y una sala celular (“BOX”) para 15 niños lactantes con un solarium para los convalecientes.

Las obras iniciadas en 1937 se lograron concluir gracias a la partida habilitada en mayo de 1942 por la corporación insular por un total de 25.000 pesetas, fraccionada en cinco mensualidades, para la finalización de las obras y su dotación con los recursos materiales necesarios para su adecuado funcionamiento. Habían aportado recursos el Cabildo Insular, el gobernador civil, el capitán general de Canarias y la Junta Provincial del Paro Obrero.

Esta intervención en el edificio del hospital mejoró considerablemente sus instalaciones, ya que hasta 1950 no se efectuarían nuevas obras de envergadura(9,12,13).

En 1953, las nuevas intervenciones se centraban en agregar una nueva planta, lo que aportaba mayor superficie al establecimiento, unos 475 metros cuadrados más. En las nuevas dependencias se ubicó la sala para lactantes, que se denominó “La Milagrosa”, y en la planta baja se agregaron dos nuevas salas: Santa Ana, para alojar a los enfermos privados ingresados en el centro, y una sala que se destinaría para cuidados a recién nacidos prematuros.

Un hito importante fue la escolarización de los pacientes, compromiso humanizador de la asistencia en la edad pediátrica. En 1952 se reconoce al establecimiento como Centro Educativo, esto es, Escuela Nacional Mixta, por el Ministerio de Educación. Durante los primeros años, la maestra fue Isabel Octavilla Negrete.

Hacia los años 60, las dos plantas del edificio permitieron instalar en la baja el Servicio de Lactancia y Primera Infancia, incluyendo un departamento para prematuros con ocho incubadoras y catorce cunas. Se habilitó una zona con piscina destinada a los niños para la recuperación física de las secuelas de la poliomielitis, estando anexa a ella una cámara frigorífica para la conservación de alimentos y medicamentos.

Aumentaron los recursos humanos; el personal pasó a tener un total de ocho médicos, siete Hermanas de la Caridad y voluntariado.

En ese momento, la Junta Administrativa, de trascendental importancia en los designios del hospital desde su fundación, estaba compuesta por personas de considerable relevancia en la sociedad insular. Entre ellas: Carmen Hamilton de Estarriol (presidenta), Gertrudis Segovia, viuda de Guigou (vicepresidenta 1ª), Juana Arce, viuda de Domínguez (vicepresidenta 2ª), Eva Fernández de Guigou (vicepresidenta 3ª), María Rosa Guigou Costa (secretaria), María Martín de Matos (tesorera), Andrea Golding (contadora); como vocales: Carmen Calzadilla de Maldonado, María Ravina de Leal, Paula Díaz de Gabarda, Sofía Izquierdo Martín y Cecilia Calzadilla Izquierdo. Con respecto al cuadro médico, perduraban en los cargos directivos los mismos que tomaron el testigo tras la muerte de su fundador en la década de los treinta: Diego Matías Guigou Costa y Miguel Estarriol Hamilton. Junto a ellos, continuaron prestando sus servicios Pablo Maffiote La-Roche y José de la Rosa Acosta, ambos como médicos auxiliares; Juan Vidal Torres, otorrinolaringólogo; Miguel Alfonso González, oftalmólogo; José Pérez y Pérez, neurólogo, y Manuel Santa Cruz Llamas como odontólogo. Los cuidados de enfermería eran administrados por siete Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl y voluntariado. El equipo de cuidados estaba constituido por sor Rita Fernández Fernández (superiora), sor Antonia Socorro Cárdenas, sor Cesárea González González, sor Candelaria Regalado González, sor Reyes Ortega Pulido, sor Isabel Aramberría Andónegui y sor Rosario Baena Benítez, a las que se les unían las voluntarias: Matilde Guigou Costa, Mary Golding y Ana Berg, ayudando en labores de enfermería tanto en el Consultorio como en el Área Quirúrgica. Como se puede leer, gran parte de los participantes en la Junta Administrativa eran familiares de los médicos que trabajaban en el Hospitalito.

A principios de los años 60, Diego Matías Guigou difunde la actividad del Hospital de Santa Cruz, así como sus problemas y retos. El texto está publicado en Acta Pediátrica Española(14). Presenta unas estadísticas de niños hospitalizados por año, desde 1957 hasta 1961, con cirugía, medicina y prematuros (servicio inaugurado en noviembre de 1960). En dos meses de 1960 se atendieron 14 prematuros; fueron cuarenta y cinco en 1961. El hospital contaba con más de 100 camas.

El número de ingresos en 1957 fue de 1.080, incluyendo pacientes médicos y quirúrgicos; se incrementó año a año hasta los 1.588 en 1960.

En 1961 disponía de un pulmón de acero para las formas altas de poliomielitis(13).

El número total de estancias hospitalarias fue de 20.296 en 1957, pasando a 30.236 en 1961. La media de cirugías anuales fue de 367 (en 1957 fueron 187; en 1961, 272).

En el año 1961 se registraron 6.204 consultas ambulatorias: medicina y respiratorio fueron las más frecuentadas (1.713 y 1.624, respectivamente), seguidas de cirugía, digestivo, infecciosos, neurología, oftalmología, otorrinolaringología, piel y consultas de aparato urinario.

Durante los años 1936-1975, en los que Diego Matías Guigou mantuvo la dirección del Hospital de Niños, este alcanzó su apogeo gracias al esfuerzo añadido de otros pediatras que, pasada la Guerra Civil, se fueron incorporando desde su formación en las Escuelas Profesionales de Pediatría, especialmente la del Profesor Cruz, en Barcelona. Además, se contaba con la colaboración de muchos especialistas de adultos, por lo que se puede decir que el “Hospitalito” era un auténtico Hospital General Infantil(14).

En España se creó el Seguro Obligatorio de Enfermedad (S.O.E.) por ley en 1942, si bien no se empezó a prestar asistencia médica real hasta septiembre de 1944. En Tenerife no había un centro hospitalario específico donde pudiera asistirse a los beneficiarios menores de siete años. En enero de 1959 se firmó un contrato mutuo del hospital con el S.O.E. para financiar a los pacientes atendidos (cien pesetas diarias por enfermo, que incluían todos los gastos de prestación médico-quirúrgica). Esta cantidad distaba mucho de cubrir los gastos, pero el hospital aceptó esta prestación. Hay que tener en cuenta que los pacientes graves requerían en numerosas ocasiones transfusiones de sangre o plasma, antibióticos, seroterapia para difteria y tétanos, y otros tratamientos.

Los médicos del hospital no estaban en ese año 60 inscritos en la plantilla del S.O.E. y no percibían ninguna gratificación por su trabajo. Era una institución prestigiosa; se continuó con la modernización de sus instalaciones. En el X Congreso Nacional de Pediatría, Madrid, octubre de 1960, se reafirmó la propuesta de los pediatras de que debía evitarse la duplicidad de servicios hospitalarios y aprovechar los centros ya existentes en las diversas provincias(14). Se elevó a la Superioridad (término muy de la época) que, “existiendo un Hospital de Niños en Tenerife, no era necesario crear en la Residencia Sanitaria del S.O.E. unos departamentos dedicados a niños y un Centro de Prematuros, como ya se estaba construyendo. Esto motivaría una duplicación de servicios”. Véase una fachada del Hospital de Niños en los años 60 en la figura 5.

Figura 5. Hospitalito, años 70. Fuente: Facebook: Brito LS. “Fotos antiguas de Canarias”. Tomada por A. Brito Correa.

 

La gestión de la economía del hospital, partiendo de la caridad y la beneficencia, dejó de tener su razón de ser toda vez que la sanidad pública asumía el tratamiento de los pacientes pediátricos. La financiación se asentaba desde sus orígenes en medios privados, en donaciones. Ello había visto comprometida su supervivencia en varias ocasiones. El número creciente de enfermos, el encarecimiento progresivo de productos alimentarios y terapéuticos y el material médico precisaban de un desembolso muy superior al total de sus ingresos. No había plantilla de médicos suficientemente remunerados ni había plaza de médico de guardia remunerada. Hacía falta una adecuada participación en la formación postgraduada y de enfermería.

Ya no era posible que un centro hospitalario llamado “de beneficencia” funcionara de un modo acorde a sus necesidades, dependiendo tan solo de las aportaciones de los asociados, donativos extemporáneos y festivales. El hospital tenía que solicitar acuerdos con el S.O.E.; también tenía que solicitar al Cabildo Insular el aumento de las subvenciones.

La Dirección del Hospital pensó que encontraría una solución en la Ley 37/1962, de 21 de julio, sobre Hospitales, sobre la Red Hospitalaria Nacional. Se publicó en el “BOE” núm. 175, de 23/07/1962. Ley escueta, que no nombró hospitales concretos. Sirvió para cambiar el régimen administrativo de, por ejemplo, el Hospital del Niño Jesús de Madrid, cuya difícil situación económica motivó el cambio, a base de ayuda estatal. El Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife no recibió apoyo de esta ley.

A finales de los años 60 y principios de los 70, la pediatría y neonatología hospitalaria en Tenerife se integraron en servicios pediátricos de las residencias sanitarias de la Seguridad Social construidas en la isla: el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (creado en 1966) y el Hospital Universitario de Canarias (1971).

Diego Matías presentó, por condiciones de salud, su renuncia a la Dirección del Hospitalito en 1975. Desde 1978 se establecieron negociaciones de la Asociación Caritativa de la Infancia con las administraciones públicas para encontrar solución a los graves problemas del Hospitalito. Hubo cuatro directores hasta Jaime Chaves, que fue el último. En 1988 se veía ya que estaba abocado al cierre(13). El Hospital de Niños cerró en 1998. Consta en el Boletín Oficial de Canarias, nº 36, de 23 de marzo de 1998, pág. 2.852: la cesión gratuita del inmueble y sus enseres por la “Asociación Caritativa de la Infancia –Hospital de Niños– Fundación del Doctor Diego Guigou en Santa Cruz de Tenerife” a favor de la Comunidad Autónoma de Canarias para equipamiento sanitario de la zona.

En el lugar del Hospitalito se edificó un Centro de Salud, en el que una placa conmemorativa en la fachada rubrica que el “Hospitalito” fue su sede. Es un edificio con tres módulos para diferentes usos sanitarios: el propio Centro de Salud Dr. Guigou, el Servicio de Urgencias Pediátricas Dr. Jaime Chaves Hernández y el Hospital de Día Infantil y Juvenil Dr. Guigou, que es una unidad especializada en salud mental infanto-juvenil. (Fig. 6).

Figura 6. Centro de Salud “Fundación Guigou”.
Diseñado en 3 módulos para diferentes usos sanitarios.

 

Epílogo

El nacimiento de la institucionalización asistencial de la Pediatría en Canarias tiene su origen en la creación del Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife, en 1901, que fue idea y obra desarrollada por Diego Guigou Costa y continuada por su hijo, Diego Matías Guigou, así como por su entorno y el apoyo social que lideraron. Asumieron la concepción de una medicina social, tan propia de inicios del siglo XX. Durante el siglo XX se produjo una transición de una asistencia social, inicialmente en manos de la Iglesia y de iniciativas privadas, hacia una política asistencial progresivamente gestionada por los poderes públicos.

Santa Cruz de Tenerife, alejada de núcleos científicos punteros en aquella época, dispuso de un hospital monográfico dedicado a niños, con actividad quirúrgica, que ganó prestigio y actividad año tras año, integrado en la sociedad y la cultura de Tenerife y canaria global. El hospital fue un espejo y testigo del desarrollo social y asistencial en Tenerife.

 

Bibliografía

1. Zafra Anta M, García Nieto VM. Pediatras en la historia (12). Padre e hijo Guigou: pioneros en la pediatría canaria y española. Diego Guigou y Costa (1861-1936), fundador del Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife en 1901. Diego Matías Guigou (1901-1986), fundador de la Sociedad Canaria de Pediatría. Pediatr Integral. 2026; 1: 81.e1-e10. Disponible en: https://doi.org/10.63149/j.pedint.117.

2. García Nieto VM. Diego Matías Guigou y Costa. Una figura imprescindible en la pediatría de Tenerife. Ars Clin Academ. 2017; 3: 12-18.

3. Paniagua Marrero JC. Diego Guigou y Costa: Su obra publicista, literaria, social y médica. Tesis doctoral. 2022. Universidad de La Laguna. Tesis doctoral. Programa de Lógica y Filosofía de la Ciencia. Directores: Justo Pedro Hernández González, Víctor Manuel García Nieto.

4. Chaves Hernández J, Duque Hernández J, Estarriol Jiménez C, García Ramos Estarriol L. Apuntes para la historia del Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife (1901-1998). En: Cien años de Pediatría en Tenerife. Sociedad Canaria de Pediatría, ed. Santa Cruz de Tenerife: Fundación Canaria Salud y Sanidad; 2001. p. 53-68.

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