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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

¿Por qué es importante hablar de vacunas a las embarazadas?

Los porqués de la pediatría
Los porqués de la pediatría


N. Rodríguez Blanco

Vicedecana de Enfermería en la Universidad Europea de Valencia. Matrona.
Miembro del Grupo de Trabajo de Vacunas y Enfermedades Infecciosas en Atención Primaria (VACAP) de la SEPEAP

 

Pediatr Integral 2026; XXX (2): 136

 


¿Por qué es importante hablar de vacunas a las embarazadas?

 

Imagina que estás esperando un bebé: es un momento lleno de ilusión, pero también de cuidados especiales.

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer pasa por cambios que la hacen más vulnerable a ciertas infecciones, ya que su sistema inmunológico se adapta para proteger al feto. Por eso, las vacunas no solo cuidan a la mamá, sino que también pasan anticuerpos al bebé a través de la placenta, dándole una protección inicial en sus primeros meses de vida, cuando su propio sistema inmunológico aún está desarrollándose.

Hablar abiertamente sobre vacunas con las embarazadas es clave para aclarar dudas, fomentar su uso y evitar complicaciones innecesarias para ambos. Una de las razones principales es que las vacunas protegen directamente a la futura mamá de enfermedades como la gripe, el COVID-19, la tos ferina o el tétanos, que podrían complicar el embarazo con hospitalizaciones o riesgos mayores. Estudios muestran que vacunas como la Tdap (contra tétanos, difteria y tos ferina) o la de la gripe son seguras y efectivas durante esta etapa, reduciendo drásticamente estos peligros sin causar problemas al bebé. Es como poner un escudo extra en un momento delicado.

Además, los beneficios se extienden más allá de la protección directa de la madre. Mediante el proceso denominado “educación inmunológica impulsada por la madre”, la gestante transfiere no solo anticuerpos IgG, sino también modificaciones en su microbioma, metabolitos derivados del mismo, células inmunitarias y citocinas a través de la placenta y la lactancia materna, lo que moldea el sistema inmunitario del feto y neonato para optimizar su respuesta contra infecciones e inflamación.

Por ejemplo, la administración de la vacuna Tdap durante el tercer trimestre confiere inmunidad pasiva al recién nacido contra la tos ferina, resultando en una reducción significativa de los casos neonatales, con efectividades reportadas entre el 45,6 % y el 80 % en la prevención de la enfermedad en los menores de 2-6 meses. Este mecanismo subraya cómo una intervención vacunal puede beneficiar simultáneamente a dos generaciones.

Algunas mujeres tienen dudas sobre si las vacunas son seguras durante el embarazo. Sin embargo, la ciencia respalda su uso, con un perfil de seguridad sólido. Aquí es donde entran los profesionales de la salud, que pueden explicar todo de forma clara y cercana, ayudando a superar barreras como la falta de información.

Por ello, es fundamental establecer estrategias de formación conjunta a profesionales y a la comunidad, dado que esto incrementa la cobertura vacunal, destacando el rol de las matronas, que no solo previenen problemas neonatales, sino que promueven una maternidad más tranquila y saludable.

En resumen, charlar sobre vacunas con las embarazadas es una forma sencilla y poderosa de cuidar la salud del binomio madre-hijo, fomentando decisiones informadas y equidad en el acceso a la prevención. Con nuevas vacunas destinadas a ellas, como la del virus respiratorio sincitial, y con otras en desarrollo, como la del estreptococo grupo B, resulta ser más importante que nunca mantener estas conversaciones abiertas y confiables. Al final, se trata de darles las herramientas para un inicio de vida fuerte y protegido.

 

Bibliografía

1. Bergin N, Murtagh J, Philip RK. Maternal Vaccination as an Essential Component of Life-Course Immunization and Its Contribution to Preventive Neonatology. Int J Environ Res Public Health. 2018; 15: 847. Disponible en: https://doi.org/10.3390/ijerph15050847.

2. Cinicola B, Conti MG, Terrin G, Sgrulletti M, Elfeky R, Carsetti R, et al. The Protective Role of Maternal Immunization in Early Life. Front Pediatr. 2021; 9: 638871. Disponible en: https://doi.org/10.3389/fped.2021.638871.

3. Engmann C, Fleming JA, Khan S, Innis BL, Smith JM, Hombach J, Sobanjo-Ter Meulen A. Closer and closer? Maternal immunization: current promise, future horizons. J Perinatol. 2020; 40: 844-57. Disponible en: https://doi.org/10.1038/s41372-020-0668-3.

4. Fernandes KA, Lim AI. Maternal-driven immune education in offspring. Immunol Rev. 2024; 323: 288-302. Disponible en: https://doi.org/10.1111/imr.13315.

5. Rodríguez-Blanco N, Ibarra-González L, Vegara-López I, Orts-Cortés MI. Evaluación de una intervención comunitaria para incrementar la cobertura vacunal de la gripe en mujeres embarazadas. Atención Primaria. 2023; 55: 102652.

 

EL MEJOR CALENDARIO VACUNAL DEL MUNDO

B. Aguirrezabalaga González,  J. de la Flor i Brú
Editorial


B. Aguirrezabalaga González*, J. de la Flor i Brú**, y Grupo VACAP: S. Bernárdez; G. Cabrera; N. Català; C. Coronel; G. de la Fuente; J. García; L. Ortiz; N. Rodríguez; B. Rubira; M. Sánchez; C. Villanueva

*Pediatra de Atención Primaria. Centro de Salud Parque-Somió. Gijón. Coordinadora del VACAP (Grupo de Trabajo de Vacunas y Enfermedades Infecciosas en Atención Primaria (VACAP) de la SEPEAP – **Pediatra de Atención Primaria. Centro de Atención Primaria El Serral. Sant Vicenç dels Horts, Barcelona. Subdirector de Pediatría Integral, vocal del VACAP

 

"El calendario común del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud para toda la vida en 2026 es el mejor calendario oficial de vacunaciones e inmunizaciones del mundo, pero es aún manifiestamente mejorable si lo comparamos con el calendario de máximos propuesto para el año 2026 por el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, que es el que deberían promover los pediatras y enfermeras pediátricas en España para obtener la mejor protección de sus pacientes frente a las enfermedades inmunoprevenibles"

 

Pediatr Integral 2026; XXX (1): 4 – 6

 


EL MEJOR CALENDARIO VACUNAL DEL MUNDO

https://doi.org/10.63149/j.pedint.105

Durante muchos años, los pediatras españoles, representados por la Asociación Española de Pediatría (AEP) y, más concretamente, por su Comité Asesor de Vacunas (CAV de la AEP), y las enfermeras de Pediatría hemos mantenido una lucha constante y de resultados desiguales para incorporar vacunas no financiadas al Calendario Común (CC) del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS). Hemos vivido situaciones totalmente discordantes entre unas vacunas que se han incorporado muy rápidamente a dicho CC, como la del Haemophilus influenzae tipo B, y otras en las que, pese a toda la evidencia acumulada en cuanto a seguridad, eficacia, efectividad, impacto y coste-beneficio, así como a las repetidas recomendaciones contenidas en el calendario del CAV de la AEP, hemos tenido que esperar años, incluso décadas (varicela, neumococo, meningococo B, gripe), para asistir a esta incorporación, que en alguna situación (vacuna de baja carga antigénica contra la tos ferina en adolescente) aún no se ha producido. El caso más ilustrativo de esta diferencia temporal entre la comercialización de una vacuna y su incorporación al CC ha sido el de la vacuna contra el rotavirus, incorporada en 2025, casi 20 años después de su comercialización. Esta diferencia temporal ha motivado que los pediatras y enfermeras de pediatría hayamos trabajado incansablemente para ofrecer información y hacer recomendaciones individuales de vacunas no financiadas que las familias han debido costear, lo que ha supuesto inequidades en el acceso y diferencias de coberturas entre distintas vacunas. En el otro extremo de esta balanza está la inmunización contra el virus respiratorio sincitial (VRS), con el anticuerpo monoclonal nirsevimab, cuya incorporación fue casi simultánea a su comercialización.

En la actualidad, con la introducción de la vacuna antigripal sistemática en la franja 6-59 meses (2023), la inmunización contra el VRS (2023) y la vacuna contra el rotavirus (2025), podemos afirmar que nuestro CC del CISNS para 2026 (Fig. 1) es el mejor calendario oficial de inmunizaciones sistemáticas del mundo, y que cada vez es más parecido al calendario óptimo que reclaman los pediatras, que es el del CAV de la AEP (v. Fig. 2 en pág. 6). En este CC se han reducido al mínimo las vacunas no financiadas, llamadas por el CAV de la AEP “de recomendación individual”, por los comités americanos “de decisión compartida” y mal llamadas por las familias (y algunos profesionales) “optativas” o “voluntarias”, olvidando el concepto de que, salvo en algunas situaciones muy concretas y judicializadas, en España ninguna vacuna es “obligatoria”.

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Figura 1. Calendario común del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) para 2026.

 

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Figura 2. Calendario del Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la AEP para 2026.

Sin embargo, el concepto “mejor calendario del mundo” no es equivalente al de “mejor calendario posible”, dado que existen algunas diferencias con el calendario del CAV de la AEP que nos hacen afirmar que el CC es manifiestamente mejorable. Vamos a analizar estas diferencias:

Vacuna de la gripe: El CC introduce la vacuna de la gripe en la franja etaria de 6-59 meses. Sin embargo, el CAV de la AEP, en sus recomendaciones de vacuna antigripal para la temporada 2025-2026, que ya se incluyen en el calendario del 2026, amplía esta recomendación(1) hasta los 17 años, en atención al impacto poblacional directo e indirecto que tiene la enfermedad en toda la edad pediátrica.

Vacuna antimeningocócica tetravalente ACWY: El CC la introduce solo en la franja de adolescente, mientras que el CAV de la AEP la introduce además a los 4 y 12 meses, en atención a que la mayor carga de enfermedad meningocócica por cualquier serogrupo está en el primer año y a que el efecto de inmunidad de grupo generado a partir de la adolescencia (edad con la mayor tasa de portación nasofaríngea de meningococos) tarda años en tener impacto poblacional(2). Hay que resaltar que la dosis del primer año, a los 4 meses, en una única dosis, solo puede establecerse en comunidades autónomas (CC. AA.) que tengan la vacuna introducida como vacuna sistemática con altas coberturas. En aquellas CC. AA. en las que no esté introducida, si se recomienda su administración, de acuerdo con la ficha técnica, deberán administrarse dos dosis en el primer año (a los 2 y 4 meses).

Vacuna contra el meningococo serogrupo B: El CC la introduce como vacunación del lactante, mientras que el CAV de la AEP amplía esta recomendación al adolescente, en atención a que es el segundo grupo etario en carga en enfermedad meningocócica. También recomienda que los niños que se vacunaron contra el meningococo en el periodo de lactante y han llegado a la adolescencia se administren una dosis de refuerzo(3), en atención a la caída de anticuerpos que se produce en el tiempo, pudiendo llegar desprotegidos a la adolescencia, además del efecto colateral de protección parcial que tiene esta vacuna frente al gonococo. Hay que resaltar que esta recomendación es estrictamente de protección individual al vacunado, dado que contrariamente a la vacunación antimeningocócica tetravalente con vacunas conjugadas, las dos vacunas disponibles contra el serogrupo B son vacunas proteicas, que no tienen un impacto significativo en la portación nasofaríngea y, por tanto, en la inmunidad de grupo.

Vacuna triple vírica (TV): El CC propone dos dosis, a los 12 meses y a 3-4 años. El calendario del CAV de la AEP ha adelantado la segunda dosis a los 2 años, en atención a la caída de coberturas que se produce en la segunda dosis, en muchas CC. AA. por debajo del 95 %, dintel mínimo que garantiza la inmunidad de grupo, y dada la preocupante situación epidemiológica del sarampión(4). Es probable que en el futuro, y teniendo en cuenta el intervalo mínimo permitido entre dosis de TV (28 días), esta segunda dosis se adelante aún más (a los 15 o 18 meses), para contrarrestar los efectos “reducción de oportunidades vacunales” y “caída de coberturas en dosis sucesivas”, a medida que el niño va haciéndose mayor. Sin embargo, el beneficio de esta recomendación, que ya está vigente en algunos países de nuestro entorno, habrá que contraponerlo con el beneficio en logística y comodidad que ofrece la segunda dosis en forma de vacuna tetravírica (TV+varicela) en aquellas CC. AA. que la tienen instaurada, dado que no se recomienda su uso antes de los 2 años, al haberse relacionado con un pequeño aumento del riesgo de convulsión febril después de su administración. En cualquier caso, la administración de la primera dosis antes de los 2 años, en formato tetravírica, podría proponerse a los padres con la información oportuna de riesgos en contraposición a la comodidad de reducir un pinchazo, en una aplicación clara del concepto “decisión compartida”.

Vacuna de baja carga antigénica contra la tos ferina (Tdpa): El CC solo la contempla en la vacunación prenatal, mientras que el CAV de la AEP la introduce como opción a los 6 años, en vacunación combinada con la polio inactivada, como alternativa a la vacuna DTPa IPV de alta carga y, sobre todo, la recomienda en sustitución de la Td en la adolescencia, en atención a la carga creciente de tos ferina(5) que se describe en este grupo de edad (brote epidémico en 2023 y, sobre todo, en 2024) y, en menor medida, al efecto protector de reducción de la transmisión a lactantes pequeños aún no protegidos por sus dosis de DTPa, que son los que sufren mayor carga de enfermedad y sus formas más graves. Esta vacuna se administra de manera oficial en Asturias desde hace años y, anteriormente, se administró también en la Comunidad de Madrid, que la discontinuó.

Vacuna contra la hepatitis A: El CISNS solo la contempla en poblaciones de riesgo. Sin embargo, el CAV de la AEP(6) la ha introducido en la vacunación sistemática en el calendario del 2026 (anteriormente, solo era sistemática en Catalunya y las ciudades autónomas), con una sola dosis entre los 12-15 meses (dos dosis separadas por 6 meses en los grupos de riesgo), en atención a que, pese a que España es un país de endemicidad baja, en diciembre de 2024 el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, dependiente del Ministerio de Sanidad, publicó el informe denominado “Aumento de casos de hepatitis A en España, 2024”, en el que se pone de manifiesto un importante aumento de los casos notificados durante ese año, con una tendencia creciente. Como sucede con cualquier vacuna, una estrategia basada en la vacunación de los grupos de riesgo tiene muy poco impacto en la incidencia de una enfermedad y, únicamente, la vacunación universal la puede reducir de manera significativa. En este caso, al ser una enfermedad de reservorio estrictamente humano, la vacuna tiene el potencial de erradicación de la enfermedad.

Estamos convencidos de que estas pequeñas diferencias seguirán reduciéndose en el futuro hasta llegar a un calendario que no solo sea “el mejor del mundo”, sino el “mejor posible”. También desde el VACAP de la SEPEAP, y en apoyo absoluto a las recomendaciones del CAV de la AEP, aspiramos a que el Calendario “Común” se convierta en “único” y se eliminen las inequidades que comportan calendarios diferenciados (la “desarmonización de calendarios”, F. Moraga-Llop) según las CC. AA.; dado que, salvo en algunas situaciones muy concretas, no hay razones epidemiológicas que justifiquen estas diferencias.

 

Bibliografía

1. Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la AEP. Vacunación frente a la gripe estacional en la infancia y la adolescencia. Recomendaciones 2025-2026. AEP. 2025. Disponible en: https://vacunasaep.org/documentos/recomendaciones-de-vacunacion-frente-la-gripe-2025-26 .

2. European Centre for Disease Prevention and Control. Invasive meningococcal disease. En: Annual epidemiological report for 2022. Stockholm: ECDC; 2024. Disponible en: https://www.ecdc.europa.eu/en/publications-data/invasive-meningococcal-disease-annual-epidemiological-report-2022.

3. Rollier CS, Dold C, Blackwell L, Linder A, Silva-Reyes L, Clutterbuck E, et al. Immunogenicity of a single 4 CMenB vaccine booster in adolescents 11 years after childhood immunisation. Vaccine. 2022; 40: 4453-63. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2022.04.085.

4. Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Ministerio de Sanidad. Evaluación rápida de riesgo. Implicaciones para España del aumento de casos y brotes de sarampión a nivel mundial y europeo. Ministerio de Sanidad; 2024. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/alertasEmergenciasSanitarias/alertasActuales/sarampion/docs/20240617_Sarampion_ERR.pdf.

5. Centro Nacional de Epidemiología. Brote de tosferina en España, 2023-2024. Datos provisionales a 8 de julio de 2024. Disponible en: https://cne.isciii.es/tosferina.

6. AEPCAV Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones. Calendario de Vacunaciones e Inmunizaciones AEP 2026. https://vacunasaep.org/profesionales/calendario-de-vacunaciones-e-inmunizaciones-aep-2026.

 

 

 

¿Por qué hay que adelantar la segunda dosis de triple vírica a los 2 años?

Los porqués de la pediatría
Los porqués de la pediatría


J. de la Flor i Brú*, B. Aguirrezabalaga González**

*Pediatra de Atención Primaria, CAP El Serral, Sant Vicenç dels Horts, Barcelona, Institut Català de la Salut. Subdirector ejecutivo de Pediatría Integral. Grupo de trabajo de vacunas y enfermedades infecciosas en AP (VACAP) de la SEPEAP **Pediatra de Atención Primaria. Centro de Salud Parque-Somió, Gijón, Asturias. Vicepresidenta de la SEPEAP, coordinadora del Grupo de trabajo de vacunas y enfermedades infecciosas en AP (VACAP) de la SEPEAP

 

Pediatr Integral 2026; XXX (1): 76

 


¿Por qué hay que adelantar la segunda dosis de triple vírica a los 2 años?

La OMS ha retirado a España el estatus de “país libre de sarampión”, vigente desde 2016, noticia que se ha hecho pública el 27 de enero de 2026(1). El comité regional de verificación(2) estima que el virus ha vuelto a circular de forma continuada, lo que rompe los criterios para mantener el estatus anterior, dado que supone el restablecimiento de la transmisión endémica del virus con una duración de más de 12 meses, aunque de forma localizada y mediante brotes acotados. Otros países de nuestro entorno socioeconómico (Reino Unido y Austria) también han perdido el mismo estatus(3).

En 2024 se han confirmado en España 227 casos, de los que 53 son importados y 110 están relacionados con la importación. Se registraron 30 brotes en 12 comunidades. Uno de ellos, vinculado a una población infantil con bajas coberturas, afectó a 52 niños y se mantuvo activo durante 3 meses. En 2025, la cifra ha ascendido a 397, con 108 casos importados (Fig. 1). Esta situación se produce en un contexto de repunte significativo de casos (35.000) en Europa en 2024, frente a los 4.000 de 2023(4,5).

Figura 1. Evolución de casos confirmados de sarampión en España 2024-2025.
Fuente: CAV de la AEP.

Esta noticia, alarmante y negativa, en realidad es una sorpresa a medias, puesto que hace años que expertos en vacunas y epidemiólogos están advirtiendo de que las coberturas de la segunda dosis de triple vírica no llegan al 95 % en muchas comunidades, dintel mínimo de cobertura que garantiza la inmunidad de grupo en una enfermedad de tan elevada transmisibilidad. Recordemos que el número reproductivo básico (R0) del sarampión es de 18 (un infectado contagia a 18 susceptibles en su entorno). En 2024, las coberturas medias en España fueron del 97,3 % en primera dosis, pero solo del 93,8 % en la segunda. De los 227 casos de 2024, 160 no estaban vacunados y 7 solo llevaban una dosis. Las caídas de coberturas a nivel global tienen una explicación multifactorial:

• Descenso de coberturas después de la pandemia COVID-19, que ha interrumpido programas de vacunación rutinaria en numerosos países.

• Incremento de movimientos migratorios y de casos importados, con especial relevancia de países, como Marruecos o Rumanía, en los que se han detectado cadenas de transmisión vinculadas a brotes locales.

• Desinformación y reticencia vacunal crecientes, que han contribuido a que algunos grupos poblacionales no completen la pauta recomendada. A este respecto, debe resaltarse el papel pernicioso que tiene la actual administración en Estados Unidos, volviendo a poner en duda la muy demostrada falta de relación de la vacuna triple vírica con el autismo.

Aunque en España las coberturas vacunales son buenas, en este caso concreto son mejorables.

El Ministerio de Sanidad(6) ha anunciado la actualización del Plan Estratégico para la eliminación del sarampión, con el objetivo de intensificar la vigilancia epidemiológica, aumentar la cobertura vacunal en las áreas donde es preciso y recordar a sanitarios y población la importancia de completar la pauta de vacunación.

Por lo tanto, desde el VACAP (Grupo de trabajo de vacunas y enfermedades infecciosas en AP de la SEPEAP), hacemos un llamamiento a todos los pediatras y enfermeras de pediatría de España para reforzar las coberturas de vacunación triple vírica, muy aceptables en la primera dosis, pero muy mejorables en la segunda. Una vez más hacemos el recordatorio de que la segunda dosis de la vacunación contra el sarampión NO es una dosis de refuerzo, sino que es una dosis de rescate para aquellos niños que, después de la primera dosis, no quedan protegidos (fallo vacunal primario), que son el 2-5 % de todos los vacunados. Ante esta situación epidemiológica, hay que adelantar este rescate a los 2 años, siguiendo la recomendación del CAV de la AEP ya instaurada en el calendario de 2025, y no hacerlo a los tres (como marca el calendario común del Consejo Interterritorial), utilizando la vacuna tetravírica (triple vírica + varicela) en aquellas comunidades en las que esté disponible, lo que mejora la comodidad del paciente y no está relacionado con el leve aumento de casos de convulsión febril descrito en la vacunación tetravírica cuando se administra antes de los 2 años.

Sin embargo, según cómo evolucione la situación epidemiológica, no se descarta adelantar aún más en el futuro esta segunda dosis, dado que es sabido que, para cualquier vacuna, las dosis sucesivas van perdiendo coberturas a medida que el niño va haciéndose mayor, ya que se pierden contactos con el sistema sanitario y, por consiguiente, se pierden también oportunidades vacunales. Como el intervalo mínimo de administración entre dosis de vacuna triple vírica es de 28 días, es posible que se contemple estrechar aún más este margen entre primera y segunda dosis, con lo que se estrecharían también las cifras de coberturas obtenidas.

Bibliografía

1. Organización Mundial de la Salud (OMS) – 14ª reunión de la Comisión Regional Europea de Verificación para la Eliminación del Sarampión y la Rubéola (RVC). Copenhague, Dinamarca; 2025.

2. European Regional Verification Commission for Measles and Rubella Elimination (RVC).

3. European Centre for Disease Prevention and Control. Measles. En: ECDC. Annual Epidemiological Report for 2024. Stockholm: ECDC; 2025.

4. Implicaciones para España del aumento de casos y brotes de sarampión a nivel mundial y europeo. Evaluación rápida de riesgo, 1ª actualización. Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Ministerio de Sanidad. Madrid; 2025.

5. Ministerio de Sanidad – Informe de situación del sarampión (27/01/2026).

6. Plan Estratégico para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola en España. Resultados de la vigilancia. Informe Anual 2024.

 

Calendario vacunal para toda la vida. Niño no vacunado y mal vacunado

V. Pineda Solas
Temas de FC


V. Pineda Solas

Vocal del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) Profesor asociado. Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)

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Autor para correspondencia

vpineda20@gmail.com

Resumen

La vacunación constituye una de las medidas de salud pública más eficaces, solo superada por el saneamiento del agua, y ha sido un factor determinante en la drástica reducción de la morbilidad y mortalidad por enfermedades infectocontagiosas. Existen diferentes calendarios de vacunación en España, el común del Consejo Interterritorial (CISNS) y los de cada Comunidad Autónoma (C. A.), además del calendario de máximos propuesto por el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP). Consideramos que la consecución de un calendario único de vacunaciones mantiene el principio de equidad en la prevención de la salud y facilita el cumplimiento en los niños que cambien de comunidad autónoma como lugar de residencia. Cada vez estamos más cerca de este calendario único, ya que, actualmente, las diferencias entre los distintos calendarios mencionados son cada vez menores. El calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) es el paso decisivo para la consecución de un calendario vacunal único en España, ya que es el documento que incluye las vacunas que se recomienda administrar en función de la edad a toda la población en España. Por otro lado, en las consultas pediátricas se atiende con frecuencia a niños no vacunados o mal vacunados, porque han iniciado su calendario vacunal más tardíamente, lo han interrumpido o, con menos frecuencia, no se han inmunizado. La mayoría de las veces son niños migrantes o adoptados procedentes de otros países con calendarios distintos al nuestro, en ocasiones incompletos o bien con documentos de inmunización dudosos o inexistentes. Es nuestra labor, como pediatras o enfermeras pediátricas, informar, detectar y completar el calendario de vacunaciones en los niños que, por diferentes motivos, no están correctamente vacunados de acuerdo con su edad.

 

Abstract

Vaccination is one of the most effective public health measures, second only to water sanitation, and has been a determining factor in the drastic reduction in morbidity and mortality from infectious diseases. There are different vaccination schedules in Spain: the common one established by the Interterritorial Council (CISNS) and those of each Autonomous Community (AC), in addition to the maximum schedule proposed by the Advisory Committee on Vaccines of the Spanish Association of Pediatrics (CAV-AEP). We believe that achieving a single vaccination schedule maintains the principle of equity in health prevention and facilitates compliance among children who move to a different Autonomous Community. We are increasingly closer to achieving this single schedule, as the differences between the aforementioned schedules are currently narrowing. The common lifelong vaccination schedule of the Interterritorial Council of the National Health System (CISNS) is the decisive step toward achieving a single vaccination schedule in Spain, as it includes the vaccines recommended for the entire Spanish population based on age. Furthermore, pediatric consultations frequently see unvaccinated or incorrectly vaccinated children because they started their vaccination schedule late, interrupted it, or, less frequently, have not been immunized at all. Most often, these children are migrants or adopted children from other countries with different schedules, sometimes incomplete, or with dubious or nonexistent immunization documents. It is our job, as pediatricians or pediatric nurses, to inform, identify, and complete the vaccination schedule for children who, for various reasons, are not correctly vaccinated for their age.

 

Palabras clave: Vacunas; Vacunación infantil; Calendario de vacunación.

Key words: Vaccines; Childhood immunization; Immunization schedule.

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (8): 565 – 573

 


OBJETIVOS

• Conocer el calendario vacunal para toda la vida, cuyo fin es concienciar al profesional sanitario de la importancia de las vacunas desde el nacimiento hasta el final de la vida.

• Conocer los distintos calendarios vacunales que existen en nuestro país, para entender que no deberían existir diferencias entre CC. AA., sociedades científicas y Ministerio de Sanidad.

• Saber cómo se realiza un calendario de rescate en niños no vacunados o incorrectamente vacunados. Mayoritariamente por proceder de países donde no se aplican todas las vacunas que disponemos en nuestro país.

• Concienciar a médicos y enfermeras sobre su labor en conseguir la implementación de los calendarios de rescate.

 

Calendario vacunal para toda la vida. Niño no vacunado y mal vacunado

https://doi.org/10.63149/j.pedint.92

 

Introducción

Un calendario vacunal para toda la vida ha sido siempre el deseo del Ministerio de Sanidad y de las diferentes sociedades científicas relacionadas con las vacunas e inmunizaciones a lo largo de todas las edades. Este calendario debería ser común a todas las CC. AA., consensuado por todos los profesionales que trabajan en vacunas y con el compromiso de ser aplicado a toda la población, infantil y adulta, con las máximas coberturas posibles. Haciendo hincapié, sobre todo en el adulto, donde las coberturas son muy bajas.

En cuanto a los calendarios vacunales de rescate para niños no vacunados o mal vacunados, es imprescindible tener unos protocolos claros y concisos para lograr la igualdad entre todos los niños, tanto los españoles como los migrantes o adoptados. Todos los niños que viven en nuestro país tienen el derecho de ser vacunados con nuestros calendarios vacunales sistemáticos, de los más completos del mundo. En este artículo presentamos estos calendarios.

Calendario vacunal para toda la vida

El calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) es el paso decisivo para la consecución de un calendario vacunal único en España.

Un calendario de vacunación es un conjunto de vacunas que se administran sistemáticamente a toda la población en un área geográfica determinada o en un país. El calendario de vacunación es una herramienta de salud pública cuya aplicación favorece a toda la población, tanto a las personas que se vacunan como a las que no se vacunan.

El calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS)(1) es el documento que incluye las vacunas que se recomienda administrar en función de la edad a toda la población en España.

El CISNS es el organismo que adopta acuerdos para armonizar aspectos importantes de los programas de salud de las comunidades autónomas, como ocurre con el calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida. En el CISNS están representadas todas las comunidades autónomas y el Ministerio de Sanidad, y las decisiones se acuerdan tras evaluaciones realizadas con una base científico-técnica.

La Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones es el organismo técnico de la Comisión de Salud Pública, ambas dependientes del CISNS, que propone recomendaciones a instancias de la citada Comisión sobre los programas de vacunación, basadas en la evidencia científica y en la epidemiología de las enfermedades inmunoprevenibles para todo el país.

Para decidir la inclusión de una nueva vacuna en los programas de vacunación o realizar alguna modificación de los mismos (introducción o eliminación de una dosis de una vacuna o un cambio de la pauta de administración), se realiza una evaluación de 5 criterios que permiten fundamentar los cambios del programa: carga de enfermedad, efectividad y seguridad de la vacuna, repercusiones de la modificación en el programa de vacunación, aspectos éticos y evaluación económica.

Las recomendaciones en el seno de esta Ponencia, al igual que en los otros organismos del CISNS, se aprueban por consenso.

El establecimiento, ejecución y evaluación del calendario de vacunación en el territorio respectivo es competencia de las comunidades autónomas.

En las figuras 1, 2 y 3, podemos ver el calendario común de vacunación e inmunización a lo largo de toda la vida vigente para el 2025, el calendario infantil y el del adulto.

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Figura 1. Calendario de vacunación del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) a lo largo de toda la vida.
Fuente: referencia (1).

 

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Figura 2. Calendario de vacunación del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) en menores y adolescentes < 18 años. Fuente: referencia (1).

 

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Figura 3. Calendario de vacunación del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) en personas adultas ≥ 18 años. Fuente: referencia (1).

 

El calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud es el paso decisivo para la consecución de un calendario vacunal único en España, ya que es el documento que incluye las vacunas que se recomienda administrar en función de la edad a toda la población en España.

Por otro lado, la Asociación Española de Pediatría (AEP), a través del Comité de Vacunas e Inmunizaciones (CAV) publica cada año y desde hace 25 años un calendario vacunal sistemático de máximos para niños hasta los 18 años de edad y mujeres embarazadas(2), que es seguido de forma masiva por los pediatras y enfermeras pediátricas. Con el tiempo, cada vez son más coincidentes el calendario del CISNS y el del CAV de la AEP.

Las diferencias actuales entre el calendario infantil del CAV de la AEP y el del CISNS son la vacunación frente a meningococo ACWY a los 4-12 meses y 12 años en lugar de los 12 meses y 12 años, la vacunación frente a meningococo B y la tos ferina en el adolescente, y la vacunación frente a la gripe en niños sanos durante toda la edad infantil.

En la figura 4, podemos ver el calendario vacunal para la población infantil del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría y en la página web del CAV de la AEP pueden consultar los calendarios de cada comunidad autónoma española; disponible en: https://vacunasaep.org/profesionales/calendario-vacunas.

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Figura 4. Calendario de vacunaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP); 2025.
Fuente: https://vacunasaep.org/profesionales/calendario-de-vacunaciones-e-inmunizaciones-aep-2025
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Niño no vacunado y mal vacunado

Los objetivos a conseguir ante un niño mal vacunado son asegurar la correcta inmunización de todos los niños, sistematizar la actuación profesional y propiciar una inmunidad colectiva robusta.

La vacunación constituye una de las medidas de salud pública más eficaces, solo superada por el saneamiento del agua, y ha sido un factor determinante en la drástica reducción de la morbilidad y mortalidad por enfermedades infectocontagiosas. Sin embargo, en la práctica clínica diaria, es frecuente atender a niños con calendarios de vacunación incompletos, interrumpidos o con documentación inexistente, lo que supone un desafío para los profesionales sanitarios(3-5).

Se define(6) como “niño mal vacunado” o “no vacunado”, a aquel cuyo estado vacunal no se corresponde con las recomendaciones oficiales para su edad y lugar de residencia. Esta definición abarca diversas situaciones, entre las que se incluyen:

• Niños que no han recibido ninguna dosis de vacuna.

• Niños con calendarios de vacunación iniciados, pero no completados.

• Niños que carecen de documentos escritos (carné o certificado vacunal) que acrediten las dosis administradas.

• Niños inmigrantes o adoptados procedentes de otros países con calendarios de vacunación diferentes al español.

Objetivos

Los objetivos a conseguir ante estas situaciones son:

• Asegurar la correcta inmunización de todos los niños, independientemente de las dosis administradas previamente.

• Sistematizar la actuación profesional para facilitar la labor de pediatras y personal de enfermería en la actualización de los calendarios vacunales.

• Propiciar y mantener una inmunidad colectiva robusta que proteja a toda la población, incluyendo a los individuos más vulnerables.

Para alcanzar estos objetivos de manera segura y eficaz, la actuación profesional debe guiarse por un conjunto de principios fundamentales que estructuran el proceso de vacunación de rescate.

Principios fundamentales de la vacunación de rescate

La actualización de un calendario vacunal incompleto o desconocido debe basarse en un conjunto de principios rectores estratégicos. Adherirse a ellos garantiza que el proceso sea seguro, eficaz y eficiente, evitando tanto la sobrevacunación innecesaria como la infravacunación, que dejaría al niño desprotegido.

Los cuatro principios clave para la gestión de calendarios incompletos son:

1. “Dosis puesta, dosis que cuenta”: no se debe reiniciar nunca una pauta de vacunación, aunque se haya excedido el intervalo de tiempo recomendado entre dosis. El procedimiento correcto es completar la pauta a partir de la última dosis administrada válidamente, sin importar el tiempo transcurrido.

2. Validez de las dosis previas: para que una dosis administrada previamente se considere válida, debe cumplir tres condiciones indispensables:

• Estar correctamente registrada por escrito en un carné o certificado de vacunación.

• Haber sido administrada respetando la edad mínima de aplicación para esa vacuna.

• Haber sido administrada respetando los intervalos mínimos entre dosis de la misma pauta.

3. Administración simultánea: se recomienda administrar de forma simultánea todas las vacunas que correspondan por edad en una misma visita. Para ello, se deben utilizar lugares anatómicos distintos (separados por, al menos, 2,5 cm). El uso de vacunas combinadas es preferente, ya que simplifica los calendarios, reduce el número de inyecciones y visitas, y mejora el confort del niño.

4. Priorización de vacunas: si por algún motivo no es posible administrar todas las vacunas necesarias en una única visita (p. ej., reticencia de los padres, número elevado de dosis pendientes), se debe priorizar. La prioridad se establecerá administrando primero las vacunas que protegen contra patologías de mayor riesgo según la edad y la epidemiología local, y aquellas para las cuales el niño no ha recibido ninguna dosis previa.

La aplicación correcta de estos principios comienza con una evaluación sistemática y rigurosa del estado vacunal de cada niño.

Proceso de evaluación inicial y clasificación

El primer paso crucial para determinar la pauta de actuación correcta es una evaluación rigurosa del estado vacunal del niño. Este proceso se fundamenta en el análisis de la documentación disponible y permite individualizar el calendario de rescate más adecuado para cada caso.

El proceso de evaluación se desarrolla en los siguientes pasos secuenciales:

1. Solicitud de documentación: el primer paso es siempre solicitar a los padres o tutores el carné o certificado de vacunación del niño. Este documento es la principal fuente de información para evaluar las dosis recibidas.

2. Análisis de la documentación: el documento aportado debe ser evaluado para determinar su fiabilidad. Se considerarán válidas las dosis que estén claramente identificadas, con fechas de administración legibles y un sello o firma que avale su autenticidad. Es fundamental subrayar que la información verbal de los padres o tutores sobre las vacunas administradas no debe ser aceptada como prueba fehaciente de vacunación.

3. Clasificación del paciente: en función del análisis documental, el niño será clasificado en una de las siguientes tres categorías, que determinarán la actuación a seguir:

Niño con documentación fiable, pero incompleta: se considera que las dosis registradas son válidas. La actuación consiste en completar las dosis faltantes según la edad actual del niño, sin reiniciar ninguna pauta.

Niño sin documentación escrita: se le debe considerar como no vacunado. La actuación consiste en iniciar la vacunación desde cero, aplicando la pauta acelerada correspondiente a su edad actual.

Niño con documentación de fiabilidad dudosa: si el certificado es ilegible, no está sellado o existen dudas sobre su autenticidad (p. ej., fechas de nacimiento o nombres no coincidentes), se debe actuar con el principio de máxima protección. En estos casos, se considerará al niño como no vacunado para garantizar su completa inmunización.

Una vez que el paciente ha sido clasificado, se procederá a aplicar las pautas de vacunación acelerada específicas para su grupo de edad.

Las siguientes tablas recogen información de distintos calendarios de rescate, tanto españoles (CISNS, CAV de la AEP) como de otros países, como: Australia(7), Nueva Zelanda(8), Canadá(9), EE.UU. (CDC)(10) e Inglaterra(11).

Pautas de vacunación acelerada: menores de 7 años

Este periodo es crítico para la primovacunación contra múltiples enfermedades, por lo que la correcta actualización del calendario es de máxima importancia para asegurar una protección temprana y duradera.

En la tabla I, se describe la vacunación de rescate para menores de 7 años de edad: edad mínima de la 1ª dosis para cada vacuna e intervalos entre las dosis necesarias para completar el calendario de rescate establecido.

tabla

 

Dosis e intervalos mínimos por vacuna (< 7 años)

A continuación, se detalla el número mínimo de dosis requeridas y los intervalos mínimos entre ellas para cada vacuna en este grupo de edad:

DTPa (difteria, tétanos, tosferina acelular):

< 24 meses: 3 dosis.

24 meses – 6 años: 3-4 dosis. En esquemas 2 + 1 (2, 4, 11 meses), la 4ª dosis se aplica a los 6 años (DTPa-VPI) si han pasado, al menos, 6 meses desde la dosis previa y siempre a partir de los 4 años.

Intervalos mínimos: 8 semanas entre 1ª y 2ª dosis; 6 meses entre 2ª y 3ª.

Hepatitis B (VHB):

< 7 años: 3 dosis.

Intervalos mínimos: en pauta con hexavalente, 8 semanas entre 1ª y 2ª dosis y 6 meses entre 2ª y 3ª. Con vacuna monocomponente (pauta 0, 1, 6 meses), el intervalo mínimo es de 4 semanas entre 1ª y 2ª, 8 semanas entre 2ª y 3ª, y 16 semanas entre 1ª y 3ª (no antes de los 6 meses de edad).

Poliomielitis (VPI):

< 24 meses: 3 dosis.

24 meses – 6 años: 4 dosis. Si la 3ª dosis se administró antes de los 4 años, se requiere una 4ª dosis.

Intervalos mínimos: 8 semanas entre 1ª y 2ª dosis; 6 meses entre 2ª y 3ª.

Haemophilus influenzae tipo b (Hib):

< 24 meses: 1-3 dosis. El número de dosis depende de la edad de inicio: 3 dosis si < 12 meses; 2 dosis si 12-14 meses; y 1 dosis a partir de 15 meses.

24 meses – 6 años: 1 dosis. No se vacuna a mayores de 5 años, salvo grupos de riesgo.

Intervalos mínimos: 8 semanas entre dosis de primovacunación.

Neumococo conjugada 20v (VNC20):

< 24 meses: 2-4 dosis. El número de dosis depende de la edad de inicio: 4 dosis si < 6 meses; 3 dosis si 7-11 meses; y 2 dosis si 12-23 meses.

24-59 meses: 1-2 dosis. Se administra 1 dosis, o 2 dosis en caso de pertenecer a grupos de riesgo de enfermedad neumocócica invasora (ENI). No se vacuna a mayores de 5 años, salvo grupos de riesgo.

Intervalos mínimos: 4 semanas entre dosis de primovacunación; 8 semanas hasta el refuerzo.

Meningococo B (MenB):

< 24 meses: 3 dosis (para nacidos a partir del 01/10/2021). La pauta varía con la edad de inicio:

a. Inicio de 2 a 11 meses: 2 dosis separadas por, al menos, 2 meses y un refuerzo entre los 12-23 meses (con, al menos, 8 semanas de separación de la dosis previa).

b. Inicio de 12 a 23 meses: 2 dosis separadas por, al menos, 2 meses y un refuerzo 12-23 meses después de la última dosis.

24 meses – 6 años: 2 dosis separadas por, al menos, 2 meses (para nacidos a partir del 01/10/2021).

Meningococo ACWY (Men-ACWY):

< 24 meses: se administra 1 dosis de Nimenrix® entre los 4 y 11 meses. A partir de los 12 meses, se administra 1 dosis de MenQuadfi®.

24 meses – 6 años: 1 dosis de MenQuadfi® si no ha recibido la dosis de los 12 meses.

Intervalos mínimos: si la dosis de los 4 meses (Nimenrix®) se administra a los 11 meses, se debe esperar, al menos, 2 meses para la dosis de los 12 meses (MenQuadfi®).

Triple vírica (SRP):

< 24 meses: 1 dosis (a partir de los 12 meses).

24 meses – 6 años: 2 dosis.

Intervalo mínimo: 4 semanas entre dosis.

Varicela (Var):

< 24 meses: 1 dosis (a partir de los 15 meses, aunque aceptable desde los 12 meses).

24 meses – 6 años: 2 dosis.

Intervalo mínimo: 4 semanas (preferiblemente, 12 semanas en menores de 13 años).

Gripe:

< 7 años: 1 dosis anual. Se administrará una segunda dosis (separada por, al menos, 4 semanas) solo si se cumplen las tres condiciones siguientes simultáneamente: el niño tiene entre 6 meses y 8 años de edad, pertenece a un grupo de riesgo de gripe y es la primera vez que se vacuna.

Pautas de vacunación acelerada: de 7 a 18 años

El enfoque de la vacunación de rescate cambia una vez que el niño alcanza los 7 años, adaptándose a las necesidades de esta nueva etapa.

Para el grupo de edad de 7 a 18 años, el objetivo de la vacunación de rescate es completar la primovacunación de enfermedades como: el tétanos, la difteria, la tosferina o la hepatitis B, administrar las dosis de refuerzo correspondientes a la adolescencia (MenACWY) y rescatar vacunas específicas como la del virus del papiloma humano (VPH).

En la tabla II, se describe la vacunación de rescate para niños de 7-18 años de edad: edad mínima de la 1ª dosis para cada vacuna e intervalos entre las dosis necesarias para completar el calendario de rescate establecido.

tabla

 

Dosis e intervalos mínimos por vacuna (7-18 años)

Td/Tdpa (tétanos, difteria, tosferina):

Número de dosis: 3 dosis de primovacunación, seguidas de 2 dosis de recuerdo para un total de 5 dosis.

Intervalos mínimos: 4 semanas entre 1ª y 2ª dosis; y 6-12 meses entre 2ª y 3ª. Al menos, una de las dosis debe ser con el componente de tosferina (Tdpa).

Hepatitis B (VHB):

Número de dosis: 3 dosis.

Intervalos mínimos: 4 semanas entre 1ª y 2ª dosis; y 8 semanas entre 2ª y 3ª.

Poliomielitis (VPI):

Número de dosis: 3 dosis. Si la 3ª dosis se recibió antes de los 4 años, se requiere una 4ª.

Intervalos mínimos: 4 semanas entre dosis.

Meningococo ACWY (Men-ACWY):

Número de dosis: 1 dosis. Se administrará una dosis de rescate (MenQuadfi®) si no se recibió la dosis de MenC de los 12 meses. Además, se administrará 1 dosis de MenQuadfi® entre los 12 y 18 años si no se ha recibido ninguna dosis de MenACWY a partir de los 10 años de edad.

Nota: algunas CC. AA. y el CAV-AEP recomiendan la pauta de MenACWY de 4 meses-12 meses-12 años, sabiendo que esta pauta está fuera de ficha técnica; ficha técnica, sin embargo, que pueden modificar los departamentos de salud de una comunidad autónoma. En el resto de CC. AA., la pauta es de 12 meses-12 años y, en estas, si se desea vacunar al lactante (de forma privada), la pauta según ficha técnica es de 2 meses-4 meses-12 meses-12 años.

En cuanto a las vacunas, Nimenrix® se puede administrar desde los 2 meses y MenQuadfi®, por ahora, a partir de los 12 meses de edad.

Triple vírica (SRP):

Número de dosis: 2 dosis.

Intervalo mínimo: 4 semanas entre dosis.

Varicela (Var):

Número de dosis: 2 dosis si no ha pasado la enfermedad.

Intervalo mínimo: 4 semanas entre dosis.

Papilomavirus (VPH):

Número de dosis: 1 dosis para chicas y chicos de 12 a 18 años.

Consideraciones específicas para niños inmigrantes y adoptados

Los niños procedentes de otros países(12), ya sea por inmigración o adopción, constituyen un grupo que requiere una atención especial. La diversidad de sus calendarios de vacunación de origen, la posible falta de fiabilidad de la documentación y las diferencias en las vacunas administradas hacen necesario un enfoque individualizado para adaptar su inmunización al calendario español y garantizar una protección completa.

Evaluación de la documentación extranjera

El enfoque general para evaluar la documentación de vacunación de otros países sigue los principios ya establecidos:

• Solo deben considerarse válidas las dosis que estén documentadas claramente por escrito. La información verbal de los padres no es una prueba fiable.

• La fiabilidad de los certificados varía según el país de origen. No obstante, la recomendación actual es considerar válido un carné de vacunación que esté sellado y que cumpla con las edades e intervalos mínimos de administración para cada vacuna.

• En caso de duda sobre la validez de la documentación (ilegibilidad, falta de sellos, inconsistencias), la pauta a seguir es considerar al niño como no vacunado e iniciar una pauta de primovacunación adaptada a su edad. Los riesgos de la infravacunación superan con creces los de una posible sobrevacunación.

Adaptaciones y vacunas específicas

Existen varias vacunas y situaciones que requieren una consideración particular en este grupo de población:

Vacuna BCG: la mayoría de los niños procedentes de países con baja renta han recibido la vacuna BCG al nacer. La presencia de la cicatriz deltoidea característica debe tenerse en cuenta al interpretar una prueba de tuberculina (Mantoux), ya que puede dar lugar a resultados positivos sin que exista una infección activa.

Vacuna de la poliomielitis: muchos países utilizan la vacuna oral atenuada (VPO), a diferencia de la vacuna inactivada inyectable (VPI) empleada en España. Desde abril de 2016, la VPO utilizada a nivel mundial es bivalente. Por tanto, la instrucción clave es que los niños que solo hayan recibido VPO bivalente deben recibir, al menos, 2 dosis de VPI para garantizar la protección contra todos los serotipos.

Vacuna del sarampión: si en el país de origen se administró una vacuna monocomponente (solo sarampión) o bicomponente (sarampión-rubeola), esta no debe tenerse en cuenta para el calendario español. Se deben administrar dos dosis de triple vírica (SRP) a partir de los 12 meses de edad.

Vacunas no incluidas en otros calendarios: es fundamental revisar si el niño ha recibido protección frente a enfermedades cuyas vacunas son sistemáticas en España, pero no en sus países de origen. Entre ellas destacan las vacunas frente a meningococos B y ACWY, Haemophilus influenzae tipo b, varicela y neumococo.

Viajeros VFR (Visiting Friends and Relatives): si se prevé que el niño viaje a su país de origen, se debe valorar la necesidad de administrar vacunas adicionales no incluidas en el calendario sistemático español, como las de la hepatitis A, fiebre amarilla o fiebre tifoidea, según el destino.

Para asegurar el cumplimiento del calendario en estas poblaciones, así como en el resto de niños, es crucial optimizar cada oportunidad de contacto con el sistema sanitario.

Recomendaciones para la optimización del proceso de vacunación

Para maximizar la eficacia del programa de vacunación, reducir las oportunidades perdidas y fomentar la confianza en la inmunización, es fundamental que el personal sanitario adopte un enfoque proactivo y sistemático. Las siguientes recomendaciones prácticas están diseñadas para optimizar este proceso.

Aprovechar cada contacto sanitario: cualquier visita al sistema de salud, ya sea a Urgencias, una consulta a demanda por otra patología o un ingreso hospitalario, es una oportunidad para revisar y actualizar el estado vacunal del niño. Esta estrategia es clave para captar a niños con calendarios incompletos.

Uso de vacunas combinadas: se debe priorizar el uso de vacunas combinadas siempre que sea posible. Estas presentaciones simplifican significativamente los calendarios, reducen el número de inyecciones y mejoran la experiencia del niño y la adherencia de la familia al programa de vacunación.

Rechazar falsas contraindicaciones: el personal sanitario debe estar formado para conocer y aceptar únicamente las contraindicaciones verdaderas para la vacunación, rechazando las falsas (p. ej., un catarro leve, tratamiento con antibióticos). Esto evita retrasos innecesarios en la inmunización.

Función del pediatra y enfermería de Atención Primaria

Es tarea fundamental del equipo de pediatría de Atención Primaria informar activamente a las familias sobre la importancia de las vacunas, detectar a los niños incorrectamente vacunados y completar sus calendarios de acuerdo con las pautas establecidas. Su papel es central en el éxito de la estrategia de inmunización.

Conclusión

La correcta aplicación de este protocolo es una herramienta esencial para garantizar la protección individual y colectiva frente a las enfermedades inmunoprevenibles. El compromiso del sistema sanitario y de sus profesionales es indispensable para proteger la salud infantil a través de una vacunación completa, correcta y administrada a tiempo.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del presente manuscrito ni fuente de financiación.

 

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio del autor.

1.*** Calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida recomendado para 2025. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/calendario/home.htm.

2.*** Álvarez García FJ, Iofrío de Arce A, Álvarez Aldeán J, Garrote Llanos E, López Granados L, Navarro Gómez ML, et al. Calendario de vacunaciones e inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría: recomendaciones 2025. An Pediatr (Barc). 2025; 102: 503713.

3.** Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones. Calendario acelerado de vacunaciones. Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad. 2023 (actualizado enero 2025).

4. Álvarez García F, Merino Moína M. Calendarios acelerados. Inmunización de rescate en niños y adolescentes con vacunación inadecuada. En: Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP). Vacunas en Pediatría. Manual de la AEP 2012, 5ª ed. Madrid: Exlibris ediciones SL; 2012. p. 119-29.

5.*** Comité Asesor de Vacunas (CAV-AEP). Manual de Inmunizaciones en línea de la AEP. Secc. III, Cap. 11. Madrid: AEP; 2025. Disponible en: https://vacunasaep.org/documentos/manual/manual-de-vacunas.

6.** Coronel Rodríguez C, García Pérez J, Hernández Hernández A. Calendario de vacunación infantil. Niño mal vacunado y no vacunado. Vacunas combinadas. Pediatr Integral. 2020; 8: 435-48. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2020-12/calendario-de-vacunacion-infantil-nino-mal-vacunado-y-no-vacunado-vacunas-combinadas/.

7.** Australian Immunisation Handbook. Catch-up vaccination. 2024.

8.* New Zealand. Ministry of Health. Immunisation Handbook 2024. Appendix 2: Planning immunisation catch-ups. 2024.

9.** Canadian Immunization Guide. Immunization of persons new to Canada. 2023.

10.** Centers for Disease Control and Prevention. Catch-up immunization schedule for persons aged 4 months through 18 years who start late or who are more than 1 month behind. 2024.

11.** Public Health England. Vaccination of individuals with uncertain or incomplete immunisation status. 2024.

12.* Mellado Peña MJ, García López-Hortelano M. Vacunas en inmigrantes, adoptados, acogimiento, viajeros y convivientes. En: Hidalgo Vicario MI, Montón Álvarez JL (eds.). Vacunas. Algo más que el calendario vacunal. Cuestiones y respuestas. Undergraf SL; 2017. p. 465-88.

 

Bibliografía recomendada

– Coronel Rodríguez C, García Pérez J, Hernández Hernández A. Calendario de vacunación infantil. Niño mal vacunado y no vacunado. Vacunas combinadas. Pediatr Integral. 2020; 8: 435-48. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2020-12/calendario-de-vacunacion-infantil-nino-mal-vacunado-y-no-vacunado-vacunas-combinadas/.

De los últimos artículos publicados sobre el niño mal vacunado o no vacunado, aparecido en Pediatría Integral, en 2020, firmado por tres autores referentes en el tema. Destaca la esquematización de cada apartado y las tablas actualizadas. Sigue actualmente vigente.

– Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones (CAV-AEP). Manual de Inmunizaciones en línea de la AEP. Madrid: AEP; 2025. Disponible en: https://vacunasaep.org/documentos/manual/manual-de-vacunas.

Se puede considerar un documento online vivo y actualizado de Manual de Vacunas. En el mismo, el CAV de la AEP ofrece una detallada y extensa información del Manual de Vacunas que se publicó en formato papel en el año 2012, y que permanentemente hace una puesta al día, en formato digital, de los diferentes capítulos, convirtiéndose en un punto de referencia para todos los interesados en la vacunología. Ofrece las ventajas de que no precisa de su impresión y distribución para poder revisar algunos de sus capítulos, e incorporar las novedades que son continuas en este campo, en continua revisión y actualización.

– Orenstein WA, Offit PA, Edwards KM, Plotkin SA. Plotkin’s Vaccines. Elsevier. 8th ed. 2023.

Es el referente de la vacunología y al cual hay que acudir para conocer el presente, pasado y futuro de esta rama de la medicina. Hace una descripción completa de cada enfermedad, incluidas las características clínicas, microbiología, patogénesis, diagnóstico y tratamiento, así como epidemiología, salud pública y cuestiones normativas. Actualiza los conocimientos existentes sobre las vacunas actuales y las que se encuentran aún en investigación y desarrollo.

 

Caso clínico

 

Paciente de 15 años de edad que debe operarse de una hernia discal dentro de 1 mes. Al mirar su cartilla de vacunaciones, se aprecia que le falta la segunda dosis de la triple vírica, la segunda dosis de varicela y no se han administrado las vacunas de los 12 años ni de los 14 años. ¿Cómo debemos proceder? ¿Debe adecuarse el calendario vacunal con todas las vacunas que faltan antes de la intervención? ¿Solo son imprescindibles algunas de las vacunas antes de la intervención?

 

 

Vacunas antimeningocócicas

B. Aguirrezabalaga González
Temas de FC


B. Aguirrezabalaga González

Pediatra de Atención Primaria. Centro de Salud Parque-Somió. Gijón. Coordinadora del Grupo de Trabajo de Vacunas y Enfermedades Infecciosas en Atención Primaria (VACAP) de la SEPEAP. Vicepresidenta de la SEPEAP

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Autor para correspondencia

belenaguirrezabalaga@gmail.com

Resumen

El uso sistemático de las vacunas antimeningocócicas, a nivel mundial, arroja prometedores resultados en la lucha frente a la enfermedad meningocócica invasiva, acercándonos al ambicioso objetivo de la OMS de derrotar la meningitis para el año 2030. En este capítulo se repasan los datos recientes sobre el uso de estas vacunas y los avances en investigación.

 

Abstract

The systematic use of meningococcal vaccines worldwide is yielding promising results in the fight against invasive meningococcal disease, bringing us closer to the WHO’s ambitious goal of defeating meningitis by 2030. This article reviews recent data on the use of these vaccines and advances in research.

 

Palabras clave: Enfermedad meningocócica; Vacunas contra el meningococo.

Key words: Meningococcal disease; Meningococcal vaccines.

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (8): 581 – 588

 


OBJETIVOS

• Conocer la epidemiología de la enfermedad meningocócica invasiva (EMI).

• Conocer los resultados actualizados de efectividad de las diferentes vacunas antimeningocócicas.

• Conocer las recomendaciones actuales de vacunación frente a la EMI en nuestro medio.

• Conocer el estado actual de la investigación en nuevas vacunas frente a EMI.

 

Vacunas antimeningocócicas

https://doi.org/10.63149/j.pedint.94

 

Introducción

La enfermedad meningocócica invasiva (EMI) es devastadora, con una mortalidad en nuestro medio de alrededor de un 10 %, y secuelas graves hasta en un 30 % de los afectados. Afortunadamente, en los últimos años se han desarrollado vacunas eficaces frente a los serogrupos que causan enfermedad con mayor frecuencia. Este capítulo es una actualización de las vacunas antimeningocócicas disponibles, con las novedades acaecidas desde la última publicación en esta revista en el año 2020.

Epidemiología

La epidemiología de la EMI es variable en tiempo y área geográfica. Los serogrupos A, B, C, W, X e Y son los responsables a nivel global de la mayoría de los casos.

A la ya conocida variabilidad epidemiológica que caracteriza a la EMI, se ha sumado en estos últimos años el impacto por la pandemia del SARS-CoV-2, al igual que en otras enfermedades bacterianas invasivas. Numerosas publicaciones de países de nuestro entorno reflejaban una disminución drástica en la incidencia de esta enfermedad, debido a las medidas de contención impuestas por la pandemia(1,2).

En España, según los datos del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) en su informe del año 2023, también se ha apreciado el impacto de la pandemia (Fig. 1), disminuyendo la incidencia durante los años 2020 y 2021, con un posterior aumento.

figura

Figura 1. Tasa de incidencia acumulada, por sexo, de enfermedad meningocócica invasiva. España, 1996-2023. Fuente: Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica.

 

De esta manera, en el año 2023 se notificaron 265 casos, siendo las tasas de incidencia mayores en el grupo de menores de un año, seguido por el grupo de 1 a 4 años. Se observa en 2023 un aumento de la incidencia acumulada de la EMI, sin llegar aún a niveles prepandémicos. Se ha recuperado el carácter estacional, y el 60 % de los casos han sido producidos por el serogrupo B. La letalidad ha sido ligeramente superior a la de otros años, de 13,2 %. En el año 2024 se confirmaron 299 casos hasta el 21 de diciembre, en comparación con los 232 del mismo periodo del año anterior(3).

Los datos provisionales del CNE de la semana 34 del año 2025 arrojan una cifra total de 267 casos, respecto a los 247 casos del año 2024 en la misma semana epidemiológica.

Se confirma, por tanto, la tendencia creciente de esta enfermedad, al igual que han reportado países, como Reino Unido (finales de 2021, en adolescentes por serogrupo B) y Francia, coincidiendo con la retirada de las medidas de contención impuestas por la pandemia.

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) publicó en 2024 el informe anual con datos hasta el 2022, año en el que se constata el aumento de la incidencia de esta enfermedad en la mayoría de los países europeos. Asimismo, durante el año 2023, en los países con información sobre la EMI, se observa la misma tendencia: un repunte de los casos con predominio del serogrupo B(4).

Vacunas frente al serogrupo B

Tras una década de experiencia de uso de vacunas frente a meningococo B (MenB), disponemos de datos actualizados que confirman su efectividad y seguridad.

Actualmente, disponemos de dos vacunas frente a este serogrupo:

• Vacuna multicomponente (4CMenB).

• Vacuna bivalente (fHbp).

Vacuna multicomponente (4CMenB)

Han pasado ya más de 10 años desde que se licenció esta vacuna en 2013 en la Unión Europea para su uso a partir de los 2 meses de edad. Basada en datos de inmunogenicidad y seguridad, se licencia, inicialmente, en pauta 3+1 y, posteriormente, en 2020, en pauta 2+1 al demostrarse igualmente inmunógena. A fecha de 2024, está aprobada en más de 50 países en todo el mundo e incluida en el calendario sistemático de inmunización infantil en 16 países (Fig. 2). También ha sido incluida en el calendario vacunal de adolescentes en varios países. Esto ha permitido tener datos en vida real de efectividad, impacto y seguridad(5).

figura

Figura 2. Calendarios vacunales regionales y nacionales que incluyen 4CMenB. Fuente: referencia(5).

 

Efectividad e impacto en vida real

Hay datos de efectividad disponibles en cuatro países europeos (Reino Unido, Italia, España y Portugal), así como en Estados Unidos, Canadá y Australia del Sur.

Reino Unido fue el primer país en introducir esta vacuna en el calendario de inmunización, en 2015: se constató una reducción del 75 % de la incidencia en los tres primeros años del programa y una protección, al menos, de dos años tras la pauta de 2+1. Este dato es importante, dado que la mayor tasa de incidencia de esta enfermedad es en menores de 3 años, especialmente menores de un año. Otro análisis, realizado entre los años 2015-2021 en este país, encuentra una disminución de la EMI por serogrupo B entre los niños elegibles para la vacunación de un 55 % respecto al periodo prevacunal (2010-2015). También aprecian un desplazamiento de la edad con mayor incidencia de los 5-6 meses de vida a 1-3 meses, reafirmando la importancia de la vacunación temprana.

En Italia se implementa esta vacuna en el calendario nacional infantil de inmunización en 2017, con una pauta de 3+1 desde los 2 meses de vida, aunque en dos regiones ya habían iniciado esta vacunación con pautas diferentes: Toscana, en 2014, con pauta de 3+1 desde los dos meses de edad; y Veneto, en 2015, en pauta 2+1 desde los 7 meses de edad. La efectividad frente a MenB fue del 93 % en la Toscana desde 2014-2018, y del 91 % en Veneto desde 2015-2018. El impacto, estimado por la tasa de incidencia pre y postvacunal de EMI por MenB en niños de 0 a 5 años, fue del 68 % en Toscana y del 31 % en Veneto. Esto sugiere un mayor impacto del programa de vacunación cuando se realiza desde edades más tempranas.

En Portugal, en un estudio caso-control en un entorno de vacunación privada por recomendación de sociedades científicas, se ha estimado una efectividad del 79 %.

En España se realizó un estudio de casos y controles con datos de 2015-2019 para evaluar la efectividad e impacto en menores de 60 meses de edad. La efectividad vacunal frente al serogrupo B fue del 71 % en personas completamente vacunadas y un 64 % en vacunados, al menos, con una dosis; en menores de un año fue del 97 % con pauta completa y del 93 % con, al menos, una dosis. Además, se constata una efectividad para serogrupos no B del 82 % para las personas que habían recibido, al menos, una dosis. En la prevención por cualquier serogrupo, la efectividad fue del 76 % para completamente vacunados y 68 % con, al menos, una dosis.

En Australia del Sur, donde los casos de EMI por serogrupo B se habían incrementado un 10 % anual desde 2013 a 2016, se realiza un estudio (“B parto f it”) aleatorizado durante el curso escolar 2017-2018, observando una reducción del 71 % de los casos en adolescentes. Desde 2019, se inicia vacunación sistemática a los lactantes menores de un año (tres dosis) y adolescentes de 14 y 15 años (dos dosis). Tres años tras la implementación, se observa una reducción del 63,1 % en lactantes y del 78,5 % en adolescentes; la efectividad frente a MenB para el programa de lactantes fue del 90,7 % y del 83,5 % en adolescentes.

Nuevos métodos “in vitro” de validación de protección de las vacunas frente a MenB

La efectividad real de estas vacunas solamente se puede medir una vez se hayan implementado en los programas de inmunización, como acabamos de ver. La validación de la protección de las vacunas antimeningocócicas usa un correlato de protección definido desde los años 60, el SBA (de las siglas en inglés “serum bactericidal assays”, o ensayo bactericida del suero). Con el método MATS (de las siglas en inglés meningococcal antigen typing system) se predice la potencia bactericida de la vacuna al estimar la cobertura de las cepas circulantes. Es una predicción conservadora, como se ha visto con aquellas cepas que teóricamente no serían cubiertas por la vacuna y se demostró que eran destruidas por hSBA, usando suero de personas vacunadas. Esto es así porque el MATS no tiene en cuenta un posible efecto sinérgico de los anticuerpos inducido por dos o más componentes de la vacuna, es decir, la unión simultánea de anticuerpos a varios antígenos.

Recientemente, se ha desarrollado un nuevo método, el enc-hSBA, que utiliza complemento endógeno presente en el suero de cada persona vacunada para proporcionar una medición de la actividad bactericida de los anticuerpos presentes en el suero frente a cada cepa; por el contrario, el tradicional hSBA utiliza complemento exógeno de personas seronegativas para medir la respuesta inducida por la vacuna frente a antígenos específicos de cepa. El método enc-hSBA utiliza un panel de 110 cepas invasivas de MenB y se ha validado utilizando 4 antígenos vacunales específicos de cepa. Este método ha demostrado utilidad en los ensayos clínicos realizados. En la figura 3 se detallan las características de cada uno de los dos métodos.

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Figura 3. Características del hSBA y del Enc-hSBA en relación con la evaluación de las vacunas frente a MenB. Fuente: referencia(5).

 

Seguridad en vida real

Tras una década de vigilancia activa y pasiva en diferentes grupos de edad y diferentes pautas (vacunación sistemática, uso en brotes), la información acumulada avala un adecuado perfil de seguridad. Son ya más de 100 millones de dosis administradas en todo el mundo sin alertas sobre su seguridad, incluyendo la coadministración con otras vacunas sistemáticas.

Protección más allá del serogrupo B

Dado que esta vacuna incluye diferentes antígenos que pueden expresar otras cepas de meningococo y otras Neisserias, sería lógico presuponer una posible protección cruzada en este sentido. Pues bien, disponemos efectivamente de datos en vida real tras la implementación en los calendarios sistemáticos de diferentes países (Fig. 4).

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Figura 4. Datos de efectividad de la vacuna multicomponente (4CMenB) frente a serogrupos no B y enfermedad gonocócica. Fuente: referencia(5).

 

Los primeros datos provienen de Reino Unido, tras la implementación de esta vacuna en su calendario de inmunizaciones en el lactante y de la vacuna MenACWY en adolescentes, que se inicia en 2015, en respuesta al aumento de los casos de MenW. Se compararon los casos por MenW durante los 4 años anteriores y los 4 años posteriores de la implementación de ambas vacunas; se demostró un 69 % menos de casos que los previstos en niños elegibles para la vacuna 4CMenB (independiente de su estado de vacunación), evitando 98 casos(6).

Hemos comentado ya los datos del estudio de casos y controles en España, en donde se estima una efectividad con dos dosis de vacuna, del 76 % frente a EMI por cualquier serogrupo y del 92 % frente a serogrupo no B.

Por otro lado, tenemos también datos en vida real sobre la protección cruzada de esta vacuna frente a Neisseria gonorrhoeae(5,6). Esto es posible por la expresión de la proteína NHBA (proteína de adhesión a la heparina de la Neisseria) en el 82 % de las cepas de gonococo; y porque los anticuerpos inducidos por esta vacuna son reconocidos por esta proteína expresada en el gonococo. También otras proteínas pueden inducir este efecto, dada la homología entre la proteína OMV expresada en la vacuna y en el gonococo. Este efecto fue observado en Nueva Zelanda en un análisis retrospectivo en pacientes inmunizados con la vacuna MenB OMV, que demostró un 31 % de efectividad frente a gonorrea y 24 % frente a hospitalización provocada por gonorrea.

En Quebec, durante la campaña de inmunización con esta vacuna, se ha estimado una disminución del riesgo de infección frente a N. gonorrhoeae del 59 %.

Hay varios estudios en marcha que investigan esta potencial prevención cruzada de la vacuna frente a un patógeno para el cual no existe vacuna y con un incremento preocupante en las resistencias antimicrobianas. Una vacuna con una modesta efectividad frente a gonorrea supondría un gran impacto en salud pública.

Tanto es así que, en el año 2023, el Joint Committee on Vaccination and Immunisation (JVCI) ha recomendado el uso de esta vacuna para la prevención de la gonorrea en personas de alto riesgo, estimando una protección de entre el 33 y 47 % frente a esta enfermedad con los datos disponibles hasta la fecha.

Recientemente, el Instituto del SIDA del Departamento de Salud del Estado de Nueva York reconoce que las evidencias son suficientes para recomendar esta vacuna para la prevención de la gonorrea en adultos de alto riesgo, al igual que el JVCI.

Impacto sobre colonización nasofaríngea

Los datos de los que disponemos hasta la fecha no muestran impacto sobre la colonización nasofaríngea, por lo que debemos asumir que esta vacuna ofrece una protección individual.

Persistencia de la respuesta inmune

Se ha demostrado permanencia de títulos protectores de anticuerpos hasta 7,5 años en adolescentes (11 a 17 años) y 36 meses en lactantes. Por tanto, es una protección relativamente corta en el tiempo, si bien una dosis de recuerdo produce una respuesta robusta gracias a la memoria inmunológica(7).

Coadministración con otras vacunas

Si bien, inicialmente, se recomendaba la separación de la administración de esta vacuna por su reactogenicidad, existen datos recientes de revisión sobre la coadministración con las vacunas del calendario infantil (vacunas antineumocócicas conjugadas, hexavalente, pentavalente y rotavirus) sin ninguna señal de alarma(8).

Vacuna bivalente (fHbp)

Esta vacuna ha sido incluida en el calendario oficial de inmunizaciones para adolescentes en algunas regiones de Italia y en Australia del Sur, aunque no disponemos de datos publicados de efectividad e impacto. Sí se ha demostrado efectiva en control de brotes.

Protección cruzada frente a Neisseria gonorrheae

Las publicaciones existentes no confirman esta protección cruzada. Esta vacuna contiene dos variantes lipidadas recombinantes de proteínas de unión al factor H (fHbp), y el homólogo del gonococo no se expresa en la superficie y no bloquea el factor H, una proteína vital en la evasión del gonococo a la respuesta inmune.

Persistencia de la respuesta inmune

Se ha demostrado persistencia de anticuerpos hasta 48 meses tras la vacunación y 26 meses más tras refuerzo posterior. Hay resultados de respuesta inmunológica en adolescentes (esquemas de dos y tres dosis) hasta 4 años tras la vacunación; y tras un refuerzo pasados los 4 años, se consigue una respuesta inmune adecuada en aquellos previamente vacunados(6).

Indicaciones financiadas por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de España (CISNS)(9,10) (Fig. 5)

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Figura 5. Calendario común de vacunación e inmunización a lo largo de toda la vida del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de España (CISNS). Fuente: referencia(9).

 

En noviembre de 2022, la ponencia de programa y registro de vacunaciones decide incorporar la vacunación sistemática frente a MenB en lactantes con pauta 2+1 (2, 4 y 12 meses de edad), insistiendo en la importancia de vacunar en tiempo a los lactantes en primovacunación (2 y 4 meses). Esta medida debería incorporarse a todas las comunidades autónomas (CC. AA.) a lo largo de 2023 y 2024.

Respecto a indicaciones en grupos de riesgo en menores de 18 años, serían las siguientes:

• Asplenia anatómica o disfunción esplénica grave (incluida la anemia de células falciformes).

• Deficiencias del sistema complemento, incluidos pacientes que utilizan un inhibidor del complemento y tratamiento con eculizumab y sus derivados de acción prolongada (ravulizumab).

• Trasplante de progenitores hematopoyéticos.

• Padecimiento anterior de enfermedad meningocócica invasiva.

Se administrarán dos dosis con intervalo de 4 semanas. Además, en estos grupos de población, excepto en la situación de padecimiento anterior de enfermedad meningocócica invasiva y en los menores de 2 años, se recomienda la administración de una dosis de recuerdo 1 año después de completar la vacunación y, posteriormente, cada 5 años.

Recomendaciones de vacunación del Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) en 2025(6) (Fig. 6)

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Desde 2015, el CAV recomendaba la vacunación frente a MenB en lactantes, siendo esta recomendación de manera sistemática desde 2016.

Este año 2025 se incorpora la nueva recomendación de vacunación sistemática frente a MenB a los 12 años, con dos dosis en aquellos no previamente vacunados (cualquiera de las dos vacunas existentes), y en los previamente vacunados con 4CMenB con una dosis de refuerzo independientemente de la edad de vacunación previa.

Los argumentos para esta recomendación son:

• Aprovechar la visita de los programas de atención al niño y adolescente ya existente a esta edad, coadministrada con las vacunas frente a VPH y MenACWY.

• Dados los datos de persistencia de protección a esta edad, se conseguiría mantener la misma durante toda la adolescencia (hasta los 20 años, al menos).

• Unificar el mensaje de protección total frente a EMI, dando cobertura a los 5 serogrupos causantes de enfermedad en nuestro medio.

Varios países de nuestro entorno han iniciado ya la estrategia de protección frente al serogrupo B en adolescentes: República Checa financia la vacunación a los 14 años; Suiza la recomienda a los 11-15 años con rescate hasta los 20 años de edad; y algunas regiones de Italia se decantan por el método del copago para la protección del adolescente.

Vacunas frente a los serogrupos C y ACWY

Las vacunas conjugadas antimeningocócicas han demostrado no solamente datos de efectividad e impacto sobre la población vacunada, sino que además conllevan la gran ventaja de conferir protección de grupo por su efecto sobre la colonización nasofaríngea.

Disponemos de 3 vacunas monovalentes frente a meningococo C, todas ellas de tipo polisacárido conjugadas con proteína transportadora:

• Menjugate®: conjugada con CRM197.

• Meningitec®: conjugada con CRM 197.

• Neisvac-C®: conjugada con toxoide tetánico, es la que se usa mayoritariamente al permitir una sola dosis por debajo del año de vida.

Disponemos, además, de 3 vacunas frente a los serogrupos ACWY(11-13), todas ellas compuestas por polisacáridos capsulares conjugados con proteínas transportadoras. El componente “C” de estas vacunas genera inmunidad similar a las monovalentes:

• Menveo®: conjugada con CRM197, fue autorizada en 2010 para su uso en mayores de dos años.

• Nimenrix®: conjugada con toxoide tetánico, fue autorizada en 2012 para su uso en mayores de 6 semanas.

• Menquadfi®: conjugada con toxoide tetánico, fue autorizada en 2021 para su uso en mayores de un año.

Efectividad e impacto en vida real de las vacunas ACWY

Las vacunas tetravalentes han sido introducidas en los calendarios sistemáticos de muchos países en respuesta al incremento de los casos de los serogrupos W e Y. Austria, Bélgica, República Checa, Grecia, Irlanda, Italia, Malta, Holanda, Reino Unido y España son algunos de ellos(14).

La vacuna MenACWT-TT (conjugada con toxoide tetánico) ha sido implementada en el calendario en Chile en 2014, Reino Unido en 2015, Holanda y Australia en 2018, y son estos países los que nos ofrecen los primeros datos en vida real.

Los datos de Chile, Holanda y Australia demuestran una reducción significativa en los casos de EMI por C, W e Y, de 83-85 % en las cohortes elegidas para vacunación y de 45-53 % en las cohortes no elegidas para la vacunación, demostrando así tanto protección directa como indirecta (Figs. 7 y 8). La implementación ha sido diferente en estos países: Chile, en 2012, realiza campaña de vacunación de niños de 9 meses a 4 años y, posteriormente, se implementa en calendario en 2014 a la edad de 12 meses; Holanda implementa la vacuna en calendario a los 14 meses, además de hacer campaña de vacunación a los adolescentes de 14-18 años y, posteriormente, se implementa en calendario también a los 14 años (en 2020).

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Figura 7. Reducción en tasas de incidencia frente a MenW y MenCWY tras la introducción de vacunas MenACWY en el calendario, en las cohortes elegidas. Fuente: referencia(14).

 

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Figura 8. Reducción en tasas de incidencia frente a MenW y MenCWY tras la introducción de vacunas MenACWY en el calendario, en las cohortes no elegidas para vacunación y en toda la población. Fuente: referencia(14).

 

En Reino Unido se implementa la vacuna en 2015, en calendario para los adolescentes de 13-18 años, reportando una efectividad global frente a los serogrupos CWY de un 94 %, y evidenciando protección indirecta tras 4 años del inicio del programa.

Australia implementa en 2018 la vacuna MenACWY, en lactantes de 12 meses, sustituyendo la monovalente MenC y, en 2019, se implementa a los 14-16 años, consiguiendo una reducción de la tasa de incidencia en serogrupos CWY de un 83 %.

En España se implementa la vacuna ACWY en 2019, en la vacunación del adolescente, sustituyendo la dosis de MenC de los 12 años por MenACWY, así como un rescate programado hasta los 18 años. En el informe de RENAVE del año 2023, se declaran 33 casos de W, 4 de C y 24 de Y, en comparación con los 77, 40 y 45, respectivamente, del año 2019.

Impacto en colonización nasofaríngea

Tanto las vacunas monovalentes (MenC) como las tetravalentes (ACWY) han demostrado reducción en la adquisición y colonización de meningococo en las personas vacunadas, aunque un estudio de Reino Unido sugiere que este impacto varía según los clones circulantes. El mecanismo exacto aún no está del todo claro; si bien, es aceptado que conseguir coberturas vacunales elevadas en una población con alto porcentaje de colonización nasofaríngea (adolescentes) es fundamental para interrumpir la transmisión.

Reino Unido publicó datos de protección de grupo tres años tras la introducción de la vacuna, demostrando: reducción mantenida de colonización por serogrupo C, 73 % de reducción de colonización por serogrupo W, 69 % de reducción de colonización por serogrupo Y, no encontrando cambios en la colonización por serogrupo B.

La realidad es que los datos de protección indirecta varían según la pauta vacunal; el ejemplo es Chile, en donde no se vacunó a los adolescentes y los datos de protección indirecta han tardado 7 años, en comparación con otros países donde se vacunó a los adolescentes y en solo 2 años tuvieron datos de protección indirecta.

Persistencia de la respuesta inmune

La persistencia de la respuesta inmune de la vacuna MenACWY-TT Nimenrix® se ha evaluado en todos los grupos de edad, con datos de protección de 10 años en lactantes, niños, adolescentes y adultos.

La vacuna Menquadfi® tiene estudios de persistencia en niños vacunados a los 12-23 meses de edad, de hasta 3 años de protección; de 6 años en jóvenes y adolescentes de 13 a 26 años, y de 7 años en adultos.

Existen nuevos datos de inmunogenicidad de las vacunas MenACWY: Nimenrix® y Menquadfi® han comunicado datos de inmunogenicidad con pauta de 1+1 en lactantes menores de un año de edad(7). Si bien, en ficha técnica, no está autorizado aún el uso de Menquadfi® por debajo del año de edad.

Nimenrix® ha incluido los datos de inmunogenicidad en su ficha técnica, en pauta de 3 y 12 meses(12).

Indicaciones financiadas por el CISNS(9,10) (Fig. 5)

Actualmente, la recomendación es la vacunación con dos dosis de MenC-TT a los 4 meses y a los 12 meses. Posteriormente, la dosis de los 12 años se hará con MenACWY, con rescate hasta los 18 años.

Indicaciones en población de riesgo: 2 dosis, con un intervalo mínimo de 4 semanas. Se administrará dosis de recuerdo a los 5 años, salvo en caso de infección por VIH, que será a los 12 años como en población general. Valorar necesidad de dosis de recuerdo posteriores.

Los grupos de riesgo para vacunar con MenACWY son:

• Infección por VIH.

• Asplenia o disfunción esplénica grave, deficiencias del complemento o tratamiento con eculizumab o ravulizumab.

• Trasplante de progenitores hematopoyéticos.

• Padecimiento anterior de enfermedad meningocócica invasiva, independientemente del serogrupo causante.

Recomendaciones de vacunación del CAV de la AEP en 2025(6) (Fig. 6)

Desde 2024, se recomienda sustituir la vacuna monovalente MenC de los 4 meses por la tetravalente MenACWY-TT, tras conocerse los nuevos datos de inmunogenicidad en pauta 1+1, como se ha comentado previamente(6,7).

De esta manera, la recomendación es vacunar con MenACWY-TT a los 4 meses (Nimenrix®), con Men ACWY-TT a los 12 meses (Nimenrix® o Menquadfi®) y con MenACWY a los 12 años, con rescate progresivo hasta los 18 años.

Algunas comunidades autónomas ya han implementado en sus calendarios el cambio de la vacuna monovalente C por la tetravalente ACWY en los lactantes.

A tener en cuenta que en aquellas comunidades autónomas donde la vacunación de los 4 y 12 meses se haga con vacuna monovalente C, se debe informar a las familias de la posibilidad de administrar la vacuna ACWY en vez de la vacuna monovalente C; en este caso, debe entonces respetarse la pauta de ficha técnica:

• Si la vacunación se inicia antes de los 6 meses de edad, deben recibir 2 dosis, con un intervalo mínimo de 8 semanas entre ellas.

• Si la vacunación se inicia a partir de los 6 meses de edad, recibirán una dosis.

Además de los pacientes con factores de riesgo para EMI, se recomienda la vacunación en los pacientes con intención de viajar a países de elevada incidencia de estos serogrupos o que tengan incluida la vacuna en sus calendarios: Canadá, EE.UU., Argentina, Chile, Arabia Saudí, Australia, Andorra, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Grecia, Irlanda, Italia, Malta, Países Bajos, Reino Unido, República Checa, San Marino y Suiza, además de los viajeros a La Meca.

Nuevas vacunas y vacunas en desarrollo

El avance de la investigación sigue la lógica evolución de poder proteger frente a los 5 serogrupos más frecuentes con una sola vacuna, considerando la EMI como una única enfermedad.

Recientemente, hemos vivido un hecho histórico en el avance de la lucha frente a la EMI. El desarrollo de una vacuna pentavalente frente a los serotipos ACWXY (Men5CV), desarrollada por el Instituto Serum de la India, y recomendada en 2023 por la OMS para su uso en el cinturón africano de la meningitis(15). Nigeria se ha convertido en el primer país en implementar esta nueva vacuna pentavalente (men5CV). Gracias a la colaboración entre PATH y el Instituto Serum de la India, en abril de 2024 se inició la campaña de vacunación en la población de 1 a 29 años(16).

Las vacunas, actualmente disponibles en nuestro medio, ofrecen protección frente a los 5 serogrupos que causan con mayor frecuencia EMI, distribuidos en dos vacunas diferentes. La investigación en marcha pretende ofrecer protección frente a estos serogrupos en una sola vacuna (ABCWY), lógica evolución al considerar la EMI como una sola enfermedad inmunoprevenible(6).

Existen tres vacunas frente a los serogrupos ABCWY(17):

• Penbraya® (Pfizer)(18): combina las vacunas MenACWY (Nimenrix®) y MenB (Trumenba®) y ha sido autorizada en octubre de 2023 por la Food and Drug Administration (FDA) de los EE.UU. para su uso en adolescentes y jóvenes de 10 a 25 años. En abril de 2024, el Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) estadounidense publica las recomendaciones de uso; puede ser utilizada cuando están recomendadas las vacunas frente a MenB y a MenACWY en la misma visita: personas sanas de 16 a 23 años (calendario de rutina) y en personas mayores de 10 años en riesgo de desarrollar enfermedad meningocócica(19). En Europa, ha sido aprobada por la Comisión Europea en noviembre de 2024. En ficha técnica, esta vacuna ha sido aprobada para la prevención de la EMI por los serogrupos ABCWY en pauta de dos dosis a partir de los 10 años. El 20 de enero de 2025, la Comisión Europea retiró la autorización de la comercialización, a petición del titular de la autorización por motivos comerciales.

• Penmenvy® (GSK): combina las vacunas frente a MenB (Bexsero®) y MenACWY (Menveo®). En adolescentes y adulto joven (10-25 años), ha publicado datos de persistencia de protección a 4 años (primovacunación con dos dosis), con una robusta respuesta tras una dosis booster. Ha sido recientemente aprobada por la FDA. El ACIP recomienda que su uso puede ser considerado para personas mayores de 10 años que, de otra manera, recibirían las vacunas por separado frente a MenB y Men ACWY(20,21).

• La tercera vacuna pentavalente ABCWY está aún en fase de desarrollo (Sanofi). Administrada de manera única en niños (2 a 9 años) y, en conjunto, con las vacunas de calendario en lactantes (a los 2 meses y a los 12-15 meses)(22).

Por tanto, no disponemos en Europa de ninguna de las vacunas pentavalentes en la fecha de redacción de esta revisión. Como comentario final, resaltar el esperanzador panorama en la lucha frente a la EMI, con vacunas que han demostrado su efectividad en vida real, y nuevas vacunas que facilitarán la implementación en los calendarios de todo el mundo, favoreciendo además la equidad en la protección frente a esta devastadora enfermedad.

Función del pediatra de Atención Primaria

El calendario de inmunización infantil es una parte esencial del trabajo diario del equipo de Atención Primaria. En coordinación con el personal de enfermería pediátrica, debemos aplicar las vacunas correspondientes a la edad según el calendario previsto por el CISNS y la CC. AA. en donde trabajamos. Además, es necesario mantenerse actualizado en esta materia, para poder ofrecer a nuestros pacientes aquellas medidas que supongan una mejora para su salud, aunque no estén financiadas. Destacar la importancia de mantener siempre una actitud proactiva en la recomendación de vacunación de nuestros pacientes, adaptada a su edad y condición.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del presente manuscrito ni fuente de financiación.

 

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de la autora.

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Bibliografía recomendada

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– AEP. Manual de inmunizaciones en línea de la AEP. Meningococo. Disponible en: https://vacunasaep.org/documentos/manual/cap-30. Actualizado en agosto de 2025.

Completo manual de las inmunizaciones, actualizado permanentemente por el CAV de la AEP.

– McNamara LA, Pollar A, Harrison L. Meningococcal Capsular group A, C, W and Y Conjugate Vaccines. En: Plotkin´s Vaccines. 8th ed. Elsevier. 2023; 39: 664-689e.12.

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Capítulos del libro de texto de vacunas referencial a nivel mundial.

 

Infección y prevención del virus del papiloma humano (VPH)

J. de la Fuente Valero
Temas de FC


J. de la Fuente Valero

Coordinador de la Unidad de Patología del Tracto Genital Inferior de la mujer y Virus del Papiloma Humano (TGI-VPH). Hospital Universitario Infanta Leonor. Madrid

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Autor para correspondencia

jesus.fuente@salud.madrid.org

Resumen

El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común a nivel mundial, afectando hasta al 80 % de las personas sexualmente activas. La infección persistente por genotipos de VPH de alto riesgo se asocia con la práctica totalidad de los cánceres de cuello uterino, además de una proporción significativa de cánceres anogenitales y orofaríngeos. La estrategia preventiva más efectiva combina la prevención primaria (vacunación) y la secundaria (detección precoz o cribado). La Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsa la eliminación global del cáncer de cérvix con los objetivos 90-70-90 para 2030. La vacunación profiláctica, que en España utiliza la vacuna nonavalente, ha demostrado una reducción drástica del riesgo de cáncer cervical. Recientemente, España a adoptado la recomendación de la OMS de administrar una sola dosis como pauta estándar de vacunación sistemática para adolescentes, basada en datos de inmunogenicidad y eficacia frente a la prevención del cáncer de cérvix producido por los VPH 16/18. En prevención secundaria, el cribado poblacional organizado en España se dirige a mujeres de 25 a 65 años, usando citología o la prueba de VPH de alto riesgo. La participación de pediatras de Atención Primaria es clave en la promoción de la vacunación y en la detección temprana de manifestaciones clínicas del VPH en la infancia y adolescencia.

 

Abstract

Human papillomavirus (HPV) is the most common sexually transmitted infection worldwide, affecting up to 80 % of sexually active people. Persistent infection is associated with virtually all cervical cancers, as well as a significant proportion of anogenital and oropharyngeal cancers. The most effective preventive strategy combines primary prevention (vaccination) and secondary prevention (early detection or screening). The World Health Organization (WHO) is promoting the global elimination of cervical cancer with the 90-70-90 targets for 2030. Prophylactic vaccination, which in Spain uses the nonavalent vaccine, has been shown to drastically reduce the risk of cervical cancer. Recently, Spain and the WHO have adopted the recommendation to administer a single dose as the standard routine vaccination schedule for adolescents, based on its robust immunogenicity and efficacy. In secondary prevention, organized population screening in Spain targets women aged 25 to 65, using cytology or high-risk HPV testing. The participation of primary care pediatricians is key in promoting vaccination and early detection of clinical manifestations of HPV in childhood and adolescence.

 

Palabras clave: Infecciones por el virus del papiloma humano; Vacunas contra el virus del papiloma; Detección del cáncer de cuello uterino; Prevención secundaria; Pediatría.

Key words: Human papillomavirus infections; Papillomavirus vaccines; Cervical cancer screening; Secondary prevention; Pediatrics.

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (8): 589 – 595

 


OBJETIVOS

• Describir la epidemiología, fisiopatología y manifestaciones clínicas de la infección por el virus del papiloma humano (VPH) en ambos sexos.

• Identificar los tipos de VPH de alto y bajo riesgo, y su relación con las distintas lesiones benignas, premalignas y malignas del tracto anogenital y orofaríngeo.

• Reconocer las estrategias de prevención primaria, con especial énfasis en la vacunación frente al VPH, sus esquemas de administración y la evidencia sobre su eficacia y cobertura poblacional en España.

• Explicar los fundamentos de la prevención secundaria del cáncer de cérvix, incluyendo las pruebas de cribado, los procedimientos diagnósticos y el papel de los biomarcadores.

• Analizar la estrategia global de la OMS para la eliminación del cáncer de cuello uterino, comprendiendo los objetivos 90-70-90 y su implementación en el contexto nacional.

• Valorar el papel del pediatra en la promoción de la vacunación, la educación sexual y la detección precoz de patologías asociadas al VPH en población infantil y adolescente.

 

Infección y prevención del virus del papiloma humano (VPH)

https://doi.org/10.63149/j.pedint.95

 

Introducción

El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común y está implicado en la mayoría de los cánceres de cérvix y en una proporción relevante de cánceres anogenitales y orofaríngeos.

El VPH no distingue entre géneros, edad ni orientación sexual(1). Representa la infección de transmisión sexual (ITS) más común en todo el mundo, llegando a afectar al 80 % de las personas sexualmente activas en algún momento de su vida(2).

La infección persistente por genotipos de VPH de alto riesgo está asociada con prácticamente todos los cánceres de cuello uterino o cérvix y una proporción significativa de cánceres anogenitales (vulvares, vaginales, penianos y anales) y orofaríngeos. También se asocia con otras lesiones cutáneas y mucosas, como verrugas y papilomas benignos(3).

La estrategia preventiva más eficaz consiste en la combinación de medidas de prevención primaria (vacunación frente al VPH) y secundaria (detección precoz de lesiones precursoras y cáncer)(4).

Epidemiología y carga de enfermedad

Existen más de 200 genotipos de VPH, con los tipos 16 y 18 responsables de la mayor carga oncológica; la prevalencia es alta en jóvenes y persiste en adultos, siendo el VPH causa de miles de cánceres anuales en España.

El VPH es un virus pequeño de ADN de doble cadena, sin envoltura, perteneciente a la familia Papillomaviridae. Se han identificado más de 200 genotipos, clasificados según su potencial oncogénico. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) los agrupa de la siguiente manera(3):

• Alto riesgo (Grupo 1 – carcinógenos para humanos): incluye 12 tipos (VPH 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58 y 59). El VPH 16 es el más carcinogénico, responsable de más del 60 % de los cánceres de cérvix, seguido por el VPH 18. Estos tipos están asociados a la práctica totalidad de los cánceres de cérvix y a una fracción importante de los cánceres de ano, vagina, vulva, pene y orofaringe.

• Probable carcinógeno (Grupo 2A): incluye el VPH 68.

• Posible carcinógeno (Grupo 2B): incluye tipos como el 26, 53 y 66, entre otros.

• Bajo riesgo: incluye principalmente los VPH 6 y 11, responsables del 90 % de los condilomas acuminados y de la papilomatosis respiratoria recurrente.

La prevalencia de la infección por el VPH disminuye progresivamente con la edad, aunque persiste el riesgo de infección en adultos sexualmente activos. En España, estudios poblacionales estiman una prevalencia de infección cervical por VPH en mujeres de 18-65 años en torno al 13-14 %. En el estudio CLEOPATRE, la máxima prevalencia fue del 28,8 % en mujeres españolas de 18-25 años(5). La prevalencia mundial de infección genital por VPH en hombres es del 31 % (IC 27-35), y para los tipos de alto riesgo (HR-HPV) es del 21 % (IC 18-24)(6). En hombres españoles, aunque los datos son menos abundantes, la prevalencia es similar a la observada en otros países europeos, y se reconoce que los varones son un reservorio importante para la transmisión(6).

El VPH es responsable de casi el 100 % de los cánceres de cérvix, 90 % de ano, 70 % de vagina, 50 % de vulva, 40 % de pene y 30 % de orofaringe. Se estima que, en España, se diagnostican cada año 3.277 casos de cáncer atribuibles al VPH. El cáncer mayoritario es el de cérvix (1.957 casos nuevos) y, entre los hombres, el de orofaringe (978 casos nuevos)(7).

La carga de enfermedad asociada al VPH incluye, además, lesiones precancerosas y condilomas, que afectan la calidad de vida y generan costes sanitarios elevados.

Fisiopatología

La infección se adquiere por contacto sexual y puede ser transitoria o persistente; la transformación oncogénica es promovida por las oncoproteínas virales E6 y E7, aunque la mayoría de las infecciones son transitorias y se resuelven espontáneamente gracias a la respuesta inmune mediada por linfocitos T en 12-24 meses.

La infección por VPH se produce principalmente por contacto sexual, aunque también puede transmitirse por contacto piel-mucosa y, raramente, de forma vertical durante el parto(8). El virus infecta las células basales de la piel y/o mucosas, a través de microlesiones presentes en las mismas. Tras la entrada, el VPH puede permanecer en estado latente (pudiendo reactivarse en años o décadas posteriores) o utilizar la maquinaria celular en su beneficio y dar lugar a infecciones productivas (perpetúan la infección) o a infecciones transformantes (gracias a la acción de las proteínas virales E6 y E7), que son la antesala de la transformación oncogénica de la infección. E6 promueve la degradación de p53, inhibiendo la apoptosis y permitiendo la acumulación de daño genético; E7 inactiva la proteína del retinoblastoma (pRb), favoreciendo la proliferación celular descontrolada(8).

Los factores predisponentes más relevantes para adquirir la infección son: 1) número elevado de parejas sexuales a lo largo de la vida; 2) inicio precoz de la actividad sexual; 3) la inmunosupresión por enfermedades (VIH) o farmacológica; y 4) la coinfección con otros agentes patógenos, como el virus del herpes simple (VHS) o la Chlamydia trachomatis. El tabaquismo y la inmunosupresión aumentan el riesgo de persistencia y progresión de la infección. El uso de preservativo reduce el riesgo, aunque no lo elimina completamente, debido a que el preservativo no cubre todas las zonas que pueden entrar en contacto durante una relación sexual(8).

La mayoría de las infecciones por VPH son transitorias y se resuelven espontáneamente en 12-24 meses, gracias a la respuesta inmune celular, especialmente la mediada por linfocitos T(9).

La inmunidad desarrollada tras la infección natural es parcial, no protege de la reinfección y es menos robusta que la inducida por la vacunación(9).

Manifestaciones clínicas

El VPH produce desde infecciones asintomáticas y verrugas anogenitales hasta lesiones premalignas y cánceres invasivos, siendo el cáncer de cérvix el más frecuente.

La infección por VPH se manifiesta a través de un amplio espectro clínico que abarca desde la infección asintomática, que es la forma más común, hasta lesiones benignas, pre-malignas y cánceres invasivos. Las manifestaciones dependen del tipo de VPH implicado, la localización anatómica de la infección y la respuesta inmunitaria del huésped.

La manifestación benigna más conocida y frecuente de la infección por VPH son los condilomas acuminados o verrugas anogenitales. Causados predominantemente por los tipos de VPH de bajo riesgo 6 y 11, pueden presentar hasta cuatro patrones: 1) condilomatoso (lesiones con aspecto de coliflor); 2) queratósico (lesiones duras, pigmentadas o blanquecinas); 3) papular (pequeñas pápulas lisas); y 4) plano (máculas o lesiones levemente sobreelevadas)(10). Aparecen típicamente en el área anogenital. Las localizaciones más frecuentes son la vulva (horquilla, labios), el periné, la región perianal, la vagina y el cérvix(10) y, aunque a menudo son asintomáticos, el síntoma más común es el prurito(10).

Una forma especial de condilomatosis es la papilomatosis respiratoria recurrente. Se caracteriza por el crecimiento de papilomas exofíticos, más comúnmente en la laringe, pero las lesiones pueden extenderse por todo el tracto respiratorio, incluyendo la tráquea, los bronquios y, en raras ocasiones, el parénquima pulmonar. Existen dos formas clínicas(11): 1) la forma clínica juvenil de comienzo antes de los 18 años (generalmente a los 2-5 años), producida por el contagio perinatal a través del canal del parto y con una incidencia de entre 0,12 y 4,3 casos/100.000 niños; y 2) la forma clínica del adulto, que se transmite por contacto sexual y con una incidencia menor (entre 1,8 y 10 casos/1.000.000 adultos).

Las lesiones premalignas en cérvix, vagina, ano y pene se clasifican de acuerdo a la clasificación LAST (Lower Anogenital Squamous Terminology) en dos categorías (Fig. 1)(12):

figura

Figura 1. Clasificación LAST para lesiones de cérvix, vagina, ano y pene producidas por el VPH (Lower Anogenital Squamous Terminology). Fuente: referencia (12).

 

• Lesión escamosa intraepitelial de bajo grado (LSIL): refleja una infección productiva por VPH y tiene una alta tasa de regresión espontánea.

• Lesión escamosa intraepitelial de alto grado (HSIL): es la verdadera lesión precursora del cáncer y, aunque una parte puede regresar (especialmente en personas jóvenes), tiene un riesgo significativo de progresión a carcinoma invasivo si no se trata.

En la vulva, la lesión premaligna producida por genotipos de VPH de alto riesgo se denomina HSIL vulvar(13):

• HSIL vulvar: típicamente, se presenta en mujeres más jóvenes, suele ser multifocal y a menudo se manifiesta como pápulas o placas pigmentadas (marrones o rojizas).

• Es muy importante diferenciar la anterior, de la neoplasia intraepitelial vulvar (VIN diferenciada). Esta es independiente del VPH y se asocia a dermatosis inflamatorias crónicas, como el liquen escleroso. Suele aparecer en mujeres de mayor edad, es típicamente unifocal y se presenta como placas blanquecinas (hiperqueratósicas) o rojizas. Tiene un mayor potencial de progresión a cáncer invasivo que la HSIL vulvar.

A diferencia de lo que ocurre en el resto de áreas afectadas por el VPH, en la orofaringe no se han identificado lesiones premalignas bien definidas, lo cual imposibilita realizar un diagnóstico precoz eficaz del cáncer orofaríngeo producido por el VPH.

La progresión de las lesiones premalignas no tratadas puede resultar en un carcinoma invasivo, siendo el cáncer de cérvix la neoplasia maligna más comúnmente asociada al VPH a nivel mundial(3).

Cribado del cáncer de cérvix producido por el VPH

El cribado se basa en la detección de VPH de alto riesgo y citología, con un enfoque poblacional organizado que mejora la equidad y la eficacia diagnóstica.

El cribado del cáncer de cérvix producido por el VPH se basa en la detección de lesiones premalignas en mujeres asintomáticas.

Procedimientos diagnósticos de sospecha

• Citología cervical: consiste en el estudio microscópico de las células del cuello uterino. La citología en medio líquido es el método preferido actualmente frente a la convencional, ya que reduce la tasa de muestras inadecuadas y permite realizar pruebas moleculares adicionales (como la del VPH) desde el mismo vial sin necesidad de una nueva toma de muestra (triaje reflejo)(14).

• Prueba de VPH: detecta la presencia del material genético del virus. Es más sensible que la citología para detectar lesiones HSIL, aunque menos específica. Se distinguen las pruebas de ADN-VPH, las más utilizadas, y las pruebas de ARNm-VPH, que detectan la expresión de oncoproteínas. La identificación del genotipo específico (genotipado) permite estratificar el riesgo; el genotipado limitado (que identifica VPH16 y 18 por separado) es de gran utilidad clínica dado el elevado riesgo asociado a estos dos tipos(14).

• Biomarcadores: se usan para el triaje de las mujeres VPH-positivas (detectar entre los resultados positivos los que más riesgo tienen de progresar a cáncer). En la actualidad, los dos biomarcadores más desarrollados son: 1) la tinción dual (p16/Ki67), que detecta la coexpresión de marcadores de desregulación del ciclo celular y proliferación; y 2) las pruebas de metilación, que analizan cambios epigenéticos asociados a la progresión oncogénica(14).

Procedimientos diagnósticos confirmatorios

• Colposcopia: es un examen visual magnificado del cérvix tras la aplicación de ácido acético y lugol. Permite identificar áreas sospechosas de lesión y dirigir la toma de biopsias. Es un procedimiento diagnóstico, no de cribado(12).

• Biopsia: constituye el estándar de oro para el diagnóstico definitivo. Consiste en la toma de una muestra de tejido para su análisis microscópico.

Un diagnóstico preciso es el pilar fundamental para seleccionar el tratamiento más adecuado, minimizando el sobretratamiento de lesiones de bajo riesgo y asegurando la erradicación de las lesiones con potencial de progresión a cáncer.

Estrategia de la OMS para la eliminación del cáncer de cérvix producido por el VPH

La OMS busca la eliminación global del cáncer de cérvix mediante la estrategia 90-70-90 para 2030: 90 % de niñas completamente vacunadas, 70 % de mujeres cribadas con pruebas de alto rendimiento y 90 % de mujeres con lesiones cervicales tratadas.

El 17 de noviembre de 2020, durante la 73ª Asamblea Mundial de la Salud, la OMS impulsó una iniciativa de salud pública mundial cuyo objetivo es reducir la incidencia del cáncer de cuello uterino a menos de cuatro casos por cada 100.000 mujeres-año en el siglo XXI. Esta estrategia se estructura en torno a un enfoque de “triple intervención”, con objetivos para 2030 conocidos como los objetivos 90-70-90: el 90 % de las niñas completamente vacunadas con la vacuna contra el VPH a los 15 años, el 70 % de las mujeres sometidas a pruebas de detección de alto rendimiento a los 35 años y de nuevo a los 45, y el 90 % de las mujeres con enfermedad cervical recibiendo el tratamiento adecuado(15).

Para alcanzar estos objetivos es necesario coordinar los esfuerzos nacionales e internacionales, con el fin de fortalecer los sistemas de salud, garantizar un acceso equitativo e integrar el control del cáncer de cuello uterino en políticas de salud más amplias. La estrategia de la OMS también destaca la necesidad de llevar a cabo un seguimiento riguroso, abordar las desigualdades en materia de salud y fomentar las alianzas multisectoriales para acelerar los avances hacia la eliminación.

Prevención primaria de la infección por el VPH

La medida más eficaz de prevención primaria es la vacunación profiláctica frente al virus, tanto en niñas como en niños. Las coberturas vacunales en España son elevadas, aunque aún desiguales entre comunidades autónomas. Recientemente, España ha adoptado la recomendación de la OMS de administrar una sola dosis como pauta estándar para adolescentes.

La medida de prevención primaria más eficaz para evitar la infección por el VPH es la vacunación profiláctica frente al mismo. Otras medidas de prevención primaria (uso del preservativo, la circuncisión, la monogamia mutua de por vida y la abstinencia absoluta) no son realistas ni fácilmente aplicables a la mayoría de la población en riesgo de contraer la infección.

Vacunas profilácticas contra el VPH

Las vacunas contra el VPH se basan en partículas similares a virus (VLPs), que no contienen material genético viral y, por tanto, no son infecciosas (su seguridad está ampliamente contrastada) ni oncogénicas, y generan una respuesta de anticuerpos muy superior a la de una infección natural.

Actualmente, en España se utiliza una vacuna nonavalente, que ofrece la protección más amplia, cubriendo los tipos de VPH 6 y 11 (causantes del 90 % de los condilomas) y siete de los tipos de alto riesgo más comunes (VPH 16, 18, 31, 33, 45, 52, 58), responsables de aproximadamente el 94,7 % de los cánceres de cérvix(16) y de una proporción muy significativa de cánceres en el resto de zonas que pueden verse afectadas por el VPH.

Efectividad e impacto de la vacunación frente al VPH

La evidencia científica acumulada a nivel mundial demuestra un impacto muy significativo de los programas de vacunación, especialmente cuando se administra a edades más tempranas. Países pioneros como Australia y Suecia, han reportado reducciones drásticas en la prevalencia de los tipos de VPH vacunales, así como en la incidencia de condilomas y de lesiones HSIL a nivel cervical, vulvar y vaginal(17). En España, ya se observa una tendencia clara a la baja en estas patologías en las cohortes de mujeres jóvenes vacunadas(10,12).

Estudios poblacionales realizados en Escocia, Inglaterra, Suecia y Dinamarca proporcionan pruebas sólidas de que la vacuna contra el VPH reduce drásticamente el riesgo tanto de cáncer cervical invasivo como de neoplasia intraepitelial cervical (CIN) grado 3 (CIN3), con un beneficio máximo cuando se administra antes de la exposición al VPH en la adolescencia temprana (reducción de riesgo 86-100 %)(18-21). La reducción de riesgo cuando se administró entre los 17 y los 30 años fue del 53 % (Fig. 2)(18).

figura

Figura 2. Efectividad de la vacuna frente al VPH para reducir el riesgo de cáncer de cérvix. Pauta vacunal acorde a ficha técnica. Fuente: referencias (18-21).

 

Esquemas de reducción de dosis vacunales

Desde 2022, la OMS recomienda la administración de una o dos dosis de la vacuna contra el VPH como esquema primario de inmunización para niñas de entre 9 y 20 años. Para mujeres a partir de los 21 años, se recomienda un esquema de dos dosis, separadas 6 meses. Las personas inmunodeprimidas, incluidas aquellas con VIH, deben recibir tres dosis(22).

Esta recomendación se fundamenta en evidencia científica, obtenida a partir de ensayos clínicos y estudios de inmunogenicidad comparativa (“puente”) prospectivos y a partir de datos retrospectivos de estudios observacionales, realizados tras la comercialización de las vacunas frente al VPH. En función de lo anterior, sabemos que una sola dosis vacunal ofrece una respuesta inmunitaria y niveles de eficacia clínica que pueden ser comparables a los de los esquemas de dos o tres dosis, especialmente frente a los tipos VPH 16 y 18, principales causantes de cáncer de cuello uterino(23).

Además, los estudios han evidenciado que la protección conferida por una única dosis se mantiene durante, al menos, 8 a 10 años, lo que refuerza la viabilidad de este enfoque en programas de salud pública, especialmente en contextos de recursos limitados(23).

Esta estrategia tiene el potencial de aumentar la cobertura global, reducir los costos logísticos y acelerar los esfuerzos para la eliminación del cáncer cervicouterino como problema de salud pública(22). En la actualidad, esta estrategia ha sido adoptada por ochenta países a nivel mundial(24), si bien es cierto que no existe una estrategia común en todos ellos. En Australia, por ejemplo, se recomienda la administración de una dosis hasta los 25 años (inclusive), pero, en personas de edad igual o superior a 26 años, se mantiene la recomendación de administrar tres dosis(25).

Además, aún existen lagunas en el conocimiento respecto a la eficacia de dosis reducidas en ciertos contextos específicos. En particular, no se dispone aún de evidencia concluyente sobre:

• La protección frente a otros tipos de VPH de alto riesgo incluidos en la vacuna nonavalente, distintos del VPH 16/18.

• La eficacia en la prevención de lesiones premalignas y cánceres en otras localizaciones anogenitales y orofaríngeas de mujeres y hombres (vagina, vulva, ano, pene y orofaringe).

• La eficacia en personas mayores de 25 años, grupo para el cual los datos siguen siendo limitados.

En la actualidad, están en marcha varios ensayos clínicos prospectivos (ESCUDDO, PRISMA, HANDS), cuyos resultados se conocerán en los próximos años y que esperamos puedan dar respuesta a las incertidumbres anteriores.

Programa de vacunación frente al VPH en España

El programa de vacunación sistemática en España se inició en 2008 para las niñas. Actualmente, se administra la vacuna nonavalente a los 12 años. En 2022, se extendió la vacunación sistemática a los niños, una medida crucial para lograr una mayor protección de la población, acelerar la reducción de la circulación viral y ofrecer protección directa a los varones contra los cánceres y condilomas asociados al VPH(14).

La cobertura de la vacuna contra el VPH en España es alta entre las chicas y los chicos adolescentes. Los datos de 2024, consultados en SIVAMIN (Sistema de Información de Vacunaciones del Ministerio de Sanidad), muestran que la tasa media de cobertura de la primera dosis en chicas a los 13 y 15 años es del 90,14 % y del 90,52 %, respectivamente; y solo 8 comunidades autónomas llegan al 90 % de cobertura, objetivo de la OMS para eliminar el cáncer de cérvix. La tasa media de cobertura de la segunda dosis, entre estas chicas adolescentes de 13 y 15 años, cae al 63,69 % y 85,86 %, respectivamente. Entre los chicos de 13 años, las tasas medias de cobertura de la primera y segunda dosis son 84,32 % y 53,46 %, respectivamente, sin alcanzar el 90 % objetivo. En el caso de los chicos, solo la Comunidad Autónoma de Galicia llega a ese límite, si bien es cierto que la introducción de la vacunación frente al VPH para ellos es más reciente(26).

En el caso de las mujeres que no entran en el programa rutinario para adolescentes (edades comprendidas entre los 15 y los 55 años), la cobertura de la vacunación contra el VPH sigue siendo muy baja, con una cobertura acumulada en torno al 4 % en 2020, aunque se ha observado una ligera tendencia al alza en los últimos años(27).

En julio de 2024, la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones publica una actualización relevante en las recomendaciones sobre la vacunación frente al VPH, poniendo especial énfasis en la estrategia de administración de una sola dosis, en lugar del esquema tradicional de múltiples dosis. En este documento se propone la administración de una sola dosis como pauta estándar para la vacunación sistemática de niñas y niños a los 12 años, así como para la captación de personas no vacunadas hasta los 18 años. No obstante, se mantiene el esquema de tres dosis para personas inmunodeprimidas y mujeres con antecedentes de lesiones cervicales de alto grado previamente tratadas, dada la mayor necesidad de protección en estos casos (Fig. 3)(28).

figura

Figura 3. Recomendaciones de vacunación frente a VPH de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones en España. 2024. HSH: hombres que tienen sexo con hombres.
Fuente: referencia (28).

 

Prevención secundaria del cáncer de cérvix producido por el VPH

En España, el cribado poblacional se basa en la prueba de VPH de alto riesgo o citología según la edad, en mujeres de 25 a 65 años. La autotoma vaginal es una herramienta clave para superar las barreras de acceso y aumentar la participación.

La prevención secundaria, o cribado, tiene como objetivo detectar y tratar las lesiones pre-cancerosas en mujeres asintomáticas para evitar su progresión a un cáncer invasivo. Es una estrategia fundamental para la población que no se benefició de la vacunación primaria o que, a pesar de ella, puede tener riesgo de desarrollar lesiones.

Se distinguen dos modelos principales. El cribado oportunista, realizado a demanda, se caracteriza por una cobertura desigual y falta de control de calidad sistemático. En contraposición, el cribado poblacional organizado, modelo recomendado hacia el que transita España, se basa en una invitación activa a toda la población diana. Sus ventajas incluyen mayor equidad, cobertura monitorizada, control de calidad riguroso en todas las fases del proceso y mayor eficiencia(14).

Las recomendaciones actuales en España, según la Guía de Cribado 2025, establecen un algoritmo basado en la edad(14):

• Población diana: mujeres y personas con cuello de útero entre 25 y 65 años.

• Prueba por grupo de edad:

– 25-29 años: citología cervical cada 3 años.

– 30-65 años: prueba de VPH de alto riesgo cada 5 años.

• Finalización del cribado: se recomienda a los 65 años en mujeres con un historial de cribado previo adecuado y con resultados negativos.

La autotoma vaginal (la propia mujer recoge una muestra para la prueba de VPH) es una herramienta clave para superar barreras de acceso al cribado (culturales, geográficas, personales) y ha demostrado aumentar la participación en mujeres que no acuden regularmente a los controles. Su validez es alta para las pruebas de VPH basadas en la detección de ADN mediante PCR. Sin embargo, su rendimiento puede ser inferior con otras tecnologías y, actualmente, no está validada para pruebas basadas en ARNm ni para la realización de citología, ya que no garantiza la obtención de células de la zona de transformación(14).

Función del pediatra de Atención Primaria

La pediatría de Atención Primaria es indispensable para recomendar la vacunación, fomentar la educación sexual y detectar precozmente manifestaciones clínicas del VPH en la infancia y adolescencia.

Los pediatras tienen la doble responsabilidad de recomendar la vacuna contra el VPH y de detectar qué adolescentes no se han vacunado y conocer sus motivos. Una recomendación firme e inequívoca del pediatra es el factor más importante que influye en la aceptación de la vacuna por parte de los padres. Las estrategias de comunicación basadas en el enfoque de anuncio presuntivo (presentar la vacunación como una acción prevista y normal) son eficaces para aumentar la aceptación de la vacuna y abordar la reticencia a la misma(29).

La necesidad de hablar sobre la sexualidad antes de recomendar la vacuna se ha identificado como una barrera para las recomendaciones firmes y la aceptación de la vacuna. En este sentido, es importante transmitir a los adolescentes y a sus padres que la vacuna contra el VPH no está asociada con el inicio precoz de la actividad sexual ni con una mayor incidencia de infecciones de transmisión sexual(30).

Los pediatras también desempeñan un papel importante en la identificación y el tratamiento de las afecciones relacionadas con el VPH en los niños, como las verrugas anogenitales y la papilomatosis respiratoria recurrente juvenil. Los condilomas anogenitales en niños pueden deberse a transmisión no sexual, donde el contacto con adultos portadores de verrugas o lesiones genitales puede facilitar la infección, pero siempre requieren valoración clínica y social para descartar abuso sexual.

Conflicto de intereses

El autor declara haber participado como ponente en actividades científicas y formativas patrocinadas por una de las compañías que comercializan la vacuna frente al VPH, así como en sesiones de asesoramiento, y haber recibido apoyo para la asistencia a congresos por parte de dicha empresa. Sin embargo, el presente manuscrito se ha elaborado de manera independiente y no ha recibido financiación ni apoyo material de ninguna entidad comercial. La empresa mencionada no ha intervenido en el diseño, redacción, revisión ni aprobación del contenido de este artículo.

Declaración de uso de inteligencia artificial generativa

El autor declara haber utilizado la inteligencia artificial generativa a la hora de redactar este manuscrito con la única finalidad de mejorar la legibilidad del mismo.

 

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio del autor.

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Bibliografía recomendada

– Wilailak S, Kengsakul M, Kehoe S. Strategic approaches for global cervical cancer elimination: An update review and call for national action. International Journal of Gynecology and Obstetrics. 2025; 171: 120-8.

Una revisión actualizada que analiza los enfoques estratégicos para la eliminación global del cáncer cervical.

– Palmer TJ, Kavanagh K, Cuschieri K, Cameron R, Graham C, Wilson A, et al. Invasive cervical cancer incidence following bivalent human papillomavirus vaccination: a population-based observational study of age at immunization, dose, and deprivation. J Natl Cancer Inst. 2024; 116: 857-65.

Estudio observacional basado en la población que evalúa la incidencia de cáncer cervical invasivo después de la vacunación bivalente, considerando variables como la edad de inmunización y las dosis.

– Grupo de trabajo de Recomendaciones de Vacunación frente a VPH de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones. Actualización de las recomendaciones de vacunación frente a VPH. Revisión de la estrategia de una dosis. Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad. 2024.

Documento oficial del Ministerio de Sanidad español que actualiza las recomendaciones de vacunación contra el VPH, incluyendo una revisión de la estrategia de una dosis.

 

Caso clínico

 

Un niño de 12 años de edad acude a la consulta de Pediatría de Atención Primaria para una revisión de salud rutinaria, acompañado por sus padres. El pediatra aborda el calendario vacunal y recomienda la vacunación sistemática contra el VPH.

Los padres del paciente expresan preocupación, indicando que creían que esta vacuna era solo para niñas y preguntan por qué se recomienda ahora para los niños.

El pediatra, que reconoce su función indispensable en la recomendación de la vacunación, procede a educar a la familia sobre la carga de enfermedad del VPH en ambos sexos y las pautas actualizadas de inmunización en España. Además, el pediatra tiene en cuenta que el niño presenta un estado de inmunosupresión (debido a una enfermedad crónica), un factor que aumenta el riesgo de persistencia y progresión de la infección por VPH si llegara a adquirirla.

 

 

Vacunación de la infancia en movimiento: migrantes, viajeros y adoptados

A. Montesdeoca Meliá
Temas de FC


A. Montesdeoca Meliá

Médico Pediatra. Equipo de Apoyo a la Asistencia a la Infancia en Movimiento. Gerencia de Atención Primaria del Área de Salud de Gran Canaria. Las Palmas. Técnico Responsable del Programa de Inmunizaciones. Dirección General de Salud Pública de Canarias

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Autor para correspondencia

abianm1976@gmail.com

Resumen

La vacunación en poblaciones inmigrantes, refugiadas, adoptadas y viajeros internacionales constituye un pilar esencial en la protección de la salud individual, la salud pública y la equidad sanitaria. Al ingreso en España, muchos individuos carecen de registros vacunales fiables, lo que exige aplicar calendarios de vacunación de rescate según edad, país de origen y riesgo epidemiológico. El papel que juegan la mediación intercultural y las actividades de vacunación comunitaria es fundamental en el éxito de los programas vacunales destinados a inmigrantes de habla no hispana. En poblaciones hacinadas en centros de menores, adquiere especial importancia la administración precoz de vacunas que protejan frente a sarampión, difteria, poliomielitis, varicela y, en no inmunes, hepatitis A. En relación con los viajeros, se destaca la importancia de la consulta médica previa, preferiblemente seis semanas antes del desplazamiento, para revisar vacunas rutinarias, requeridas y recomendadas, además de adoptar medidas preventivas complementarias. Las inmunizaciones frente a fiebre amarilla, hepatitis A, fiebre tifoidea, meningococo y rabia adquieren especial relevancia según destino y exposición. En conjunto, la vacunación se reafirma como una herramienta indispensable para la prevención, la protección individual y colectiva, y la reducción de desigualdades en salud entre poblaciones desplazadas y viajeras.

 

Abstract

Vaccination in immigrant, refugee, adopted, and international traveler populations constitutes an essential pillar in the protection of individual health, public health, and health equity. Upon entering Spain, many individuals lack reliable vaccination records, which requires applying catch-up vaccination schedules according to age, country of origin, and epidemiological risk. The role of intercultural mediation and community vaccination activities is fundamental to the success of vaccination programs aimed at non-Spanish-speaking immigrants. In populations crowded in juvenile centers, the early administration of vaccines that protect against measles, diphtheria, poliomyelitis, or varicella is of particular importance. Regarding travelers, the importance of a pre-travel medical consultation, preferably six weeks before departure, is highlighted in order to review routine, required, and recommended vaccines, in addition to adopting complementary preventive measures. Immunizations against yellow fever, hepatitis A, typhoid fever, meningococcus, and rabies acquire special relevance depending on destination and exposure. Overall, vaccination is reaffirmed as an indispensable tool for prevention, individual and collective protection, and the reduction of health inequalities among displaced and traveling populations.

 

Palabras clave: Inmigrante; Equidad; Inmunización; Prevención; Viajero internacional.

Key words: Immigrant; Equity; Immunization; Prevention; International traveler.

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (8): 603 – 613

 


OBJETIVOS

Destacar la importancia de las inmunizaciones en viajeros de diversa índole, enfatizando su papel beneficioso, no solo en la salud individual, sino también en la colectiva.

Transmitir la importancia de administrar un calendario vacunal acelerado en población inmigrante, atendiendo a la diversidad dentro de un término tan amplio.

Insistir en la necesidad de que el sistema sanitario ejecute estrategias de vacunación en el ámbito comunitario para poder garantizar una aplicación equitativa del programa vacunal en inmigrantes.

Destacar el papel de la mediación intercultural en la aplicación de la pauta vacunal a inmigrantes de otras culturas como garantía de éxito.

Fomentar la cultura de la consulta vacunal previa al viaje con la suficiente antelación, así como la visita a la vuelta para completar la pauta cuando esté indicado.

Actualizar las indicaciones de viejas y nuevas vacunas indicadas específicamente en el viajero.

 

Vacunación de la infancia en movimiento: migrantes, viajeros y adoptados

https://doi.org/10.63149/j.pedint.98

 

Introducción

El fenómeno de la globalización y la facilidad con la que las personas atravesamos las fronteras, actualmente, condicionan la epidemiología de determinadas enfermedades, algunas de ellas inmunoprevenibles. La relación entre los viajes y la salud es tan antigua como la historia de la humanidad y el desarrollo de los medios de transporte; a la par que el incremento en los desplazamientos internacionales, ha facilitado la dispersión de microorganismos y, ocasionalmente, también de sus vectores. Esto involucra también a los niños, niñas y adolescentes (NNA) que, aunque a menudo se mueven en compañía de sus familiares, en ocasiones lo hacen solos y, a veces, en terribles periplos migratorios que ponen en serio riesgo su salud y su vida.

El objetivo fundamental de los programas de vacunación de la población inmigrante, refugiada y adoptada es conseguir una protección vacunal similar a la de la población infantil autóctona(1).

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE)(2) a 1 de enero de 2024, en España hay aproximadamente 997.000 personas menores de 18 años con nacionalidad extranjera, lo que representa cerca del 12,6 % del total de menores residentes. Entre estos NNA inmigrantes, la mayoría procede de países de América Latina, principalmente Colombia, Ecuador, Venezuela y Argentina, aunque, dependiendo de la región española de la que hablemos, se observa una presencia significativa de menores originarios de países de la Europa del Este, principalmente Rumania y Ucrania, así como del norte de África, en particular de Marruecos y Argelia.

En este trabajo resumiremos las recomendaciones de inmunización en un grupo heterogéneo de niños y adolescentes con un vínculo que los une: el viaje internacional. Lo haremos en dos bloques para facilitar su comprensión, uno dedicado a las necesidades de inmunización de los que llegan (inmigrantes, refugiados y adoptados de otros países) y otro profundizando en recomendaciones para los que parten (viajeros).

Vacunación en el niño inmigrante, refugiado y en programas de adopción internacional

Dentro del total de los desplazamientos internacionales, los movimientos migratorios constituyen una realidad global en constante crecimiento. Impulsados por profundas desigualdades entre países, ya sea en términos de esperanza de vida, motivos políticos o sociales, conflictos armados u otros, grandes grupos de población cruzan fronteras con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Muchas de estas personas proceden de países con bajas tasas de cobertura vacunal(3), lo que las hace especialmente vulnerables a contraer enfermedades inmunoprevenibles. Esta vulnerabilidad se ve agravada cuando, al ingresar de forma irregular en los países de acogida, se enfrentan a situaciones de exclusión social: dificultades para acceder al sistema sanitario, condiciones de hacinamiento en viviendas ubicadas en guetos periféricos de grandes ciudades o en centros de acogida/campamentos sobreocupados. Todos estos factores configuran un escenario propicio para la aparición de brotes de enfermedades prevenibles por vacunación (ya descritos en varios lugares de Europa)(4).

Aunque el Sistema Nacional de Salud español garantiza, conforme a la Ley Orgánica 8/2000, el derecho de los menores de edad a integrarse plenamente en el sistema sanitario en igualdad de condiciones que los nacionales, diversos factores pueden dificultar este acceso.

Muchas de estas barreras de acceso vienen derivadas de la diversa interpretación que hacen algunos servicios de salud regionales de esta ley, lo cual deriva en situaciones de inequidad en salud. La barrera idiomática y cultural no bien gestionada desde los servicios sanitarios, la falta de formación y actualización de la norma por parte de un porcentaje del personal administrativo, el desconocimiento que tienen las personas inmigrantes del funcionamiento del sistema sanitario en España, los prejuicios recíprocos y el innegable racismo institucional presente, en ocasiones, son escollos que pueden impedir el acceso a las vacunas por parte de este colectivo(5). En la tabla I se expone un resumen de las dificultades para el acceso a las vacunas por parte de los NNA inmigrantes y sus posibles soluciones.

tabla

 

El término “niño inmigrante” engloba a aquellos NNA que se desplazan desde su país de origen para residir de forma prolongada dentro de nuestras fronteras. Este término incluye a perfiles de menores de edad que viven una realidad muy diversa y que, en lo que se refiere a su estado de protección frente a enfermedades prevenibles mediante la vacunación y, en consecuencia, a sus necesidades de inmunización, también difieren.

Los NNA que adquieren el estatus de refugiado, los solicitantes de protección internacional y los que son adoptados desde otros países son también “inmigrantes”. Con frecuencia, se utiliza el término “migrante” para hacer referencia específicamente a las personas extranjeras que se encuentran en tránsito en España con destino final en un tercer país. La heterogeneidad de esta población viene condicionada igualmente por varios determinantes sociales que los harán candidatos a seguir una pauta vacunal individualizada.

Sin pretender ser exhaustivos, se citan a continuación un número de factores que van a condicionar las acciones necesarias que los servicios de salud deberían poner en marcha para intentar lograr una inmunización con garantías de equidad en esta población:

El lugar de procedencia, considerando no solo el país, sino el ambiente en el que han crecido (rural, urbano, haber nacido o vivido en situación o no de clandestinidad en terceros países, la accesibilidad a servicios sanitarios básicos en origen, el alcance y calidad de los programas de vacunación en la nación de partida). Los NNA no vacunados en origen o tránsito corren el riesgo de contraer enfermedades hasta lograr equiparar su estado de inmunización con su cohorte autóctona. Cuantas menos vacunas hayan recibido, más precoz debería ser su detección y aplicación del calendario vacunal de rescate.

El tipo de migración hacia España, la llegada por medios convencionales o rutas comerciales y el paso transfronterizo controlado frente a la utilización de rutas irregulares, condiciona la actitud de padres o tutores hacia el sistema sanitario (miedo a ser deportados). En ocasiones, este es un motivo importante de retraso en el inicio de la vacunación.

La compañía o no de adultos de referencia que velan por su salud, portando ocasionalmente documentos de certificación de inmunizaciones.

Las similitudes culturales o del idioma que faciliten la integración en el destino y la superación de barreras de acceso a los servicios sanitarios de las comunidades autónomas para recibir vacunas. En los casos en los que la barrera idiomática y cultural sea evidente, la figura de mediación intercultural resulta básica para garantizar el éxito del plan de vacunación. Sin comunicación efectiva, la relación médico-paciente/familia está condenada al fracaso.

Las condiciones de vida de los padres y su itinerancia por diferentes regiones españolas (hijos/as de temporeros de la agricultura, unidades familiares dentro del Programa de Atención Humanitaria de España).

La vacunación a NNA inmigrantes plantea desafíos específicos en el contexto de la práctica pediátrica española, siendo el objetivo principal el equiparar lo antes posible la protección frente a enfermedades inmunoprevenibles e igualarla a la que goza la población autóctona de su misma cohorte de nacimiento, minimizando así los riesgos, primero para ellos y, de forma secundaria, también para la comunidad. En determinadas ocasiones, nos encontraremos con población infantojuvenil itinerante, con cambios frecuentes de domicilio, otros que se encuentran de paso en España hacia otros países de Europa, y algunos que son trasladados a centros de acogida de diferentes regiones, dependiendo de circunstancias relacionadas con la presión migratoria de una ciudad o comunidad autónoma determinada. En estos casos será necesario ejecutar un plan de vacunaciones acelerado y puede estar justificado incluso el adelanto de dosis que no corresponderían a las recibidas por la cohorte autóctona correspondiente, como, por ejemplo, la administración de la segunda dosis de vacuna triple vírica en NNA de unidades familiares que se desplacen a países en los que el acceso a los servicios sanitarios pudiera estar limitado por un periodo de tiempo indefinido.

Planificación y aplicación del calendario vacunal individualizado

Las vacunas prioritarias a administrar en esta población incluyen la triple vírica (sarampión, paperas y rubeola), la difteria, la poliomielitis, el tétanos, las hepatitis A y B (cuando estén indicadas), neumococo (menores de 5 años sin factores de riesgo) y varicela.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecen directrices armonizadas basadas en el calendario del país de llegada, ofreciendo todas las vacunas omitidas o inciertas lo antes posible y considerando a todos las personas migrantes con registros dudosos como no vacunados y, por lo tanto, candidatos a una puesta al día completa en inmunizaciones(6,7).

Esto no quiere decir que otras no sean necesarias, sino que, en caso de tener que priorizar, estas sean las primeras a tener en cuenta.

A la hora de definir el plan vacunal a administrar en esta población (calendario de rescate), consideraremos diferentes aspectos específicos que aplican en estos casos y que pueden enumerarse sucintamente de la siguiente manera:

Disponibilidad de documentos oficiales que acrediten el haber recibido vacunas. Se darán por válidas las dosis que estén correctamente registradas, siempre que se hayan cumplido con los intervalos mínimos exigibles entre dosis y la edad mínima de administración, continuando el calendario donde lo dejó, según el programa oficial de la comunidad autónoma de residencia(8). Si no se aporta esta certificación, se procederá a iniciar el calendario adaptado a su edad desde cero, como si no hubiera recibido ninguna vacuna. La declaración verbal de los adultos responsables no debe ser considerada como prueba de vacunación. Para interpretar calendarios extranjeros, hoy en día resultan de utilidad varios recursos como traductores web para escanear documentos físicos en otros idiomas o portales como este de la OMS: https://immunizationdata.who.int/global?topic=&location=.

Serologías. La serología sistemática para comprobar el estado de inmunización cuando no se aporta certificado vacunal no está indicada, por haberse demostrado una medida ineficiente(9). Una cuestión distinta es que, aprovechando el cribado analítico que se debe realizar a todo NNA inmigrante en la primera visita, especialmente cuando proceda de países con mayor incidencia de determinadas enfermedades infecciosas con respecto a nuestro país, se tomen en cuenta los resultados positivos frente a virus de la hepatitis A o B y obviar en estos casos estas vacunas. En niños en los que la hexavalente esté indicada por edad y tengan serología positiva a virus de la hepatitis B en el cribado, se procederá a vacunar de igual forma, ya que se beneficiará de la inmunización con el resto de componentes del preparado con un solo pinchazo, sin que se espere ningún efecto adverso añadido por su condición previa de seropositividad a la hepatitis B. En los NNA mayores de 12 meses que vivan en centros de menores en situación de hacinamiento, en los que mantengan contacto con flujos constantes de nuevos compañeros procedentes de países endémicos y en aquellos casos en los que se espere puedan retornar por vacaciones u otras causas a sus lugares de origen y sean seronegativos para hepatitis A (cribado), tendrán indicación de ser vacunados frente a este virus con dos dosis separadas al menos 6 meses entre sí.

Diferente composición de algunos preparados vacunales, según el país de procedencia. Existe cierta variedad de preparados vacunales de uso en el extranjero que difieren de los usados en España. Por ejemplo, las vacunas pentavalentes en uso en aquellos países que mantienen vacunación atenuada frente a la polio por vía oral (VPO) contienen antígeno del virus de la hepatitis B y no el componente de poliomielitis. Las vacunas polisacarídicas de meningococo de serogrupos A y C usadas en China o las utilizadas frente a meningococo B en países como Cuba no son equiparables a las empleadas en nuestro país y no se considera que aporten la protección de las conjugadas (MenC y MenACWY) o las de proteínas subcapsulares (MenB) que usamos en España. Requiere una mención especial la corrección de la pauta con un mínimo de dos dosis (separadas por 4-6 meses) de vacuna inactivada parenteral frente a la poliomielitis en personas que hayan sido vacunadas de forma exclusiva con VPO bivalente (VPOb)(10).

Pautas vacunales a edades inferiores y con objetivos programáticos diferentes a los de España. Existe multitud de países en el mundo que, por razones epidemiológicas locales, aplican la llamada dosis cero de VPO al nacimiento o vacunas combinadas de sarampión-rubeola antes de cumplir los 11 meses de edad. En ambos casos, estas dosis deben ser ignoradas y no contarán en el plan de corrección de la pauta. Ha de tenerse en cuenta que, en lugares de alta endemia de hepatitis B con deficiencias en el control del embarazo, en muchas ocasiones no se dispone de inmunoglobulina específica frente a este virus o se administra la primera dosis de vacuna frente a hepatitis B tras la primera semana de nacimiento, debiéndose descartar la transmisión vertical de este virus que, por otra parte, es la principal vía de adquisición en los NNA procedentes de países de bajo Índice de Desarrollo Humano (IDH)(11). En la inmunización de esta población conviene no olvidar a los padres, pues, en ocasiones, encontraremos que son menores de 18 años y también deben recibir vacunaciones que no veríamos indicadas en adultos (VPH, MenACWY, Tdpa).

Necesidad de un acercamiento activo de los servicios de salud a la población inmigrante. En esta población, tal y como se ha comentado previamente, existen multitud de barreras que pueden impedir el acceso al sistema sanitario y, por ende, a las inmunizaciones. Además de las citadas más arriba, el miedo de los progenitores a ser detenidos o deportados, los retrasos burocráticos que afectan a adolescentes (procesos de determinación de la edad) y menores no acompañados, la movilidad por inestabilidad laboral, la incapacidad de las entidades encargadas de la acogida a menores migrantes tutelados por las comunidades autónomas o el rechazo a la vacunación por parte de NNA no acompañados que no conocen de su necesidad, obliga a los servicios sanitarios a tomar una actitud activa si se pretenden disminuir las bolsas de susceptibles en la población. Son múltiples las experiencias que demuestran que una actitud expectante conlleva un escaso contacto con esta población. La formación sobre vacunas en centros de acogida (para educadores y usuarios), las campañas informativas con presencia de mediadores culturales previas a la inmunización, la acción vacunadora comunitaria con el desplazamiento de equipos a los centros de acogida o campamentos, la participación de líderes religiosos o de otra índole (especialmente en épocas como el Ramadán) o los programas de vacunación escolar son solo unos ejemplos de cómo los servicios sanitarios pueden acometer acciones que hagan disminuir la posibilidad de aparición de brotes epidémicos en personas inmigrantes. La necesidad de aumentar coberturas vacunales en esta población viene recogida expresamente en la Agenda de Inmunización para 2030 de la OMS(12) o en el Plan de acción en España para la erradicación de la poliomielitis 2024-2028(13), por citar tan solo dos ejemplos.

Trazabilidad y garantía de continuidad de la vacunación. En no pocas ocasiones, especialmente en aquellas zonas de nuestro país con una mayor presencia de NNA inmigrantes provenientes de culturas muy diferentes a la nuestra, existen problemas relacionados con la identificación y la trazabilidad de sus datos. Esto viene motivado porque hay muchos NNA que no aportan documentos acreditativos de su identidad en el momento de entrar en nuestro país (especialmente migrantes llegados por vía irregular) y sufren la adjudicación de nombre, apellidos y edad aproximados a la realidad. Aparte del atentado a la dignidad que se produce cuando a una persona se la reseña con otro nombre o se le impone una edad claramente inexacta, se abona el terreno para que se produzcan errores relacionados con la atención sanitaria de todo tipo (vacunas que no corresponden, fallos en la interpretación de pruebas complementarias, confusiones por cruce de historias clínicas con mismo nombre y misma fecha de nacimiento, riesgo de intervenciones sanitarias a sujetos que no lo necesitan y lo contrario, etc.). El profesional sanitario que atiende a estos NNA ha de estar muy atento para evitar cometer errores por este motivo. Finalmente, la ausencia de redes oficiales de transmisión de la información médica en todo el territorio nacional provoca que, con frecuencia, estos NNA sean sometidos a vacunas u otras intervenciones cuando cambian de domicilio, por no disponer de un registro de sus vacunaciones, especialmente los que no están acompañados por adultos. Resulta imprescindible incorporar a la práctica habitual el aportar un registro físico de las vacunaciones administradas en cada visita, también en NNA no acompañados, sugiriendo, además, el que tomen una fotografía del documento/cartilla con el teléfono móvil por si lo perdieran. En el momento en el que se redacta este trabajo, se encuentra en las últimas fases de desarrollo un sistema electrónico de registro de inmunizaciones a nivel nacional (SIVAIN) que será implantado en todo el país y permitirá la consulta de la historia vacunal de cualquier individuo residente en España, independientemente de la región o el ámbito sanitario en el que haya sido inmunizado.

Uso de vacunas combinadas, pautas aceleradas y aprovechamiento de oportunidades de vacunación. En ningún grupo poblacional es tan importante como en este el utilizar vacunas con varios antígenos (p. ej.: vacunas hexavalentes) y aprovechar cualquier contacto con el sistema sanitario para inmunizar si está indicado, independientemente del motivo de consulta. Podría ser la última vez que tengamos la oportunidad de vacunar a ese NNA, dada la alta dificultad para conciliar la vida laboral de padres con trabajos precarios o con jornadas extendidas. En situaciones de gran afluencia de NNA inmigrantes, como ocurre en algunos puntos de España (Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla, Murcia, Andalucía), puede ser necesaria la utilización de vacunas con recomendaciones fuera de ficha técnica, como el uso de los preparados hexavalentes hasta los 10 años, por ejemplo, práctica segura, avalada por la experiencia en otros países como Reino Unido(14) o Australia. Siempre que se inicie un calendario de rescate en este contexto, se intentará llevar a cabo una pauta acelerada, respetando intervalos mínimos entre dosis de un mismo preparado, pero buscando acercar al máximo las visitas para culminarlo lo antes posible(15).

Este artículo tiene como objetivo describir cuestiones prácticas relacionadas con la vacunación en esta población que no suelen encontrarse en textos convencionales. Para un estudio exhaustivo del tema y apoyo para casos específicos, recomendamos la consulta del capítulo correspondiente del Manual de Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría(8) y el documento de calendario acelerado aprobado por la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones del CISNS(16).

En contextos de contingencia migratoria por vía irregular, resultan de ayuda las iniciativas facilitadoras para la vacunación a personas migrantes impulsadas por los servicios sanitarios públicos, como la Guía rápida de inmunización fuera de norma para NNA publicada en Canarias, recientemente actualizada y disponible en: https://www3.gobiernodecanarias.org/sanidad/scs/content/88f464c1-2fd6-11f0-b6c5-d718f32cbce3/GuiaInmunizacionFueraNorma.pdf.

Cada vez hay más pruebas de que garantizar una alta cobertura de vacunación entre las personas migrantes es fundamental para lograr y mantener la eliminación del sarampión, la rubéola y la poliomielitis, y controlar la hepatitis B en Europa. Los expertos y las agencias piden la armonización paneuropea de los protocolos de vacunación de los migrantes, una financiación sólida, una mayor divulgación, competencia cultural y una evaluación basada en datos para cerrar las brechas actuales en materia de inmunización. En este sentido, en el momento en el que se redacta este trabajo se encuentra en fase de revisión un documento de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones que definirá y armonizará recomendaciones y estrategias para vacunar a la población migrante acogida en el Programa de Atención Humanitaria estatal.

En lo que se refiere a NNA en programas de adopción internacional, hay que decir que en 2023 se registraron 192 adopciones de este tipo en España, un ligero aumento respecto al año anterior, aunque muy lejos de las más de 3.000 alcanzadas a comienzos de este siglo. Según el Ministerio de Juventud e Infancia y el Observatorio de la Infancia(17), los niños adoptados procedían principalmente de Vietnam, India, Hungría y Colombia, mientras que la adopción desde China continúa en mínimos históricos. Muchos de los comentarios y recomendaciones realizados previamente también son aplicables a esta población, aunque su realidad psicosocial suele ser bastante diferente. Estos NNA, aunque procedentes, en ocasiones, de países de bajo IDH, suelen ser traídos a España por sus padres adoptivos con un certificado de vacunaciones recibidas en el país de origen.

El contexto social en el que son acogidos estos NNA difiere completamente del de los inmigrantes económicos, laborales, irregulares o refugiados, en tanto en cuanto gozan de la protección de unos padres muy involucrados en su bienestar, incluyendo los aspectos relacionados con la salud.

Al igual que en otros perfiles de inmigrantes, los NNA adoptados requieren de una comprobación y corrección del calendario vacunal si lo precisan y, en estos casos, cabe tener en cuenta también la necesidad de realizar cribados analíticos (según el país de origen) y la inmunización de padres y convivientes según resultados frente a enfermedades como la hepatitis A o B.

Vacunación en viajeros internacionales

En 2020, la pandemia provocada por el SARS-CoV-2 ocasionó una caída del 72 % en el número de viajeros internacionales respecto al año anterior. Según datos publicados por la Organización Mundial del Turismo, durante 2024 se recuperaron las cifras de desplazamientos que se observaron en 2019(18). Aproximadamente, el 8 % de los viajeros son menores, y cerca del 10 % se dirigen a destinos tropicales.

Al planificar un viaje internacional con niños, es fundamental considerar diversos aspectos que aumentan el riesgo de adquisición de determinadas enfermedades y que están vinculados al perfil del viajero, el destino elegido y las características del viaje. Los más relevantes se citan en la tabla II.

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Un grupo especialmente vulnerable lo constituyen los hijos de inmigrantes nacidos en España que viajan temporalmente al país de origen de sus progenitores para reencontrarse con familiares y amigos (los denominados children visiting friends and relatives, o cVFR). Estos menores, al mantener un contacto estrecho con la población local, tienen mayor probabilidad de exposición a enfermedades como hepatitis A, tuberculosis, fiebre tifoidea o leptospirosis. A menudo, carecen de inmunidad frente a estas enfermedades y, además, es frecuente que no se sigan adecuadamente las medidas preventivas básicas. Dentro de este grupo, se diferencian los cVFR extranjeros, con un tiempo vivido en el país al que se pretende viajar, y los cVFR viajeros, nacidos en España (habitualmente con un mayor riesgo).

Desde la consulta de Atención Primaria, se debe ofrecer una orientación valiosa para prevenir enfermedades y accidentes durante viajes internacionales, así como garantizar una protección adecuada mediante la administración de vacunas.

No obstante, en muchos casos, resulta imprescindible derivar al paciente a un servicio de Sanidad Exterior o a un Centro de Vacunación Internacional (CVI). La identificación de viajeros en situación de riesgo debe iniciarse en el primer trimestre del año, mediante la exploración activa en consulta (especialmente, entre hijos de inmigrantes procedentes de países tropicales) o a través de cartelería informativa y otros recursos que motiven a las familias a consultar con suficiente antelación antes de emprender el viaje (Tabla III).

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Consulta médica previa al viaje

Antes de un viaje, se recomienda que el niño visite a su pediatra para realizar un examen de salud y verificar que su calendario vacunal rutinario esté al día.

Dependiendo de la formación del pediatra, este podría prescribir algunas vacunas específicas para el viajero, proporcionar consejos preventivos individualizados por escrito e indicar medicación cuando sea necesario (tratamiento de enfermedades crónicas, quimioprofilaxis para paludismo, autotratamiento de diarrea del viajero, repelente de insectos, etc.) o derivar al paciente a un servicio de Sanidad Exterior o al CVI de referencia.

Al final de este artículo se citan algunos de los múltiples recursos que se encuentran a nuestra disposición para ofrecer recomendaciones individualizadas al viajero. Las medidas preventivas para niños que emprenden un viaje internacional son diversas, pero, entre ellas, destacan las que tienen relación con la inmunización.

En este sentido, las vacunaciones a indicar en este contexto podemos agruparlas como se detalla a continuación.

Vacunaciones rutinarias o de calendario

La visita previa al viaje debe realizarse con la antelación suficiente para asegurar una respuesta serológica protectora robusta tras la administración de las vacunas, aproximadamente 4-6 semanas antes de la partida.

La indicación de vacunas en los viajes es dinámica y varía con la epidemiología de las enfermedades inmunoprevenibles en los diferentes países. Incluso el viaje a países de alto IDH puede requerir de la administración de vacunas no usadas habitualmente en nuestro medio (p. ej.: encefalitis transmitida por garrapatas). Dependiendo de las características del destino, especialmente en aquellos casos en los que el motivo del viaje sea el ocio, hay casos en los que la recomendación será la de posponerlo o modificar el país a visitar.

La vacunación sistemática de un niño ante un viaje internacional debe incluir las del calendario oficial vigente en su zona de residencia(1). Si no está completo, se deben administrar las dosis faltantes según un calendario acelerado o de rescate. En ocasiones, se necesitan dosis adicionales por las características del destino (p. ej.: poliomielitis en lugares con circulación de poliovirus) o adelantar dosis rutinarias por existir brotes epidémicos. Hay vacunas como la de la gripe que pueden estar indicadas en viajeros con el motivo específico del desplazamiento fuera de nuestras fronteras.

En general, la pauta de vacunación del viajero va a depender de diversos factores, entre los que cabe destacar:

• Las vacunas recibidas anteriormente.

• El estado de salud (enfermedades de base) y la edad del niño.

• El riesgo de exposición según el destino, estacionalidad y tipo de viaje.

• Las normas del Reglamento Sanitario Internacional (RSI).

En niños con un esquema de vacunación incompleto, frecuentemente se deberán usar pautas aceleradas para ofrecer la mejor protección posible y podría ser necesario el uso de estas vacunas en edades menores a las habituales, respetando siempre la edad mínima aconsejada por el fabricante.

No debemos olvidar registrar las vacunas en un documento que el viajero pueda transportar (también se recomienda hacer fotos de la cartilla vacunal para conservarlas en el teléfono móvil) o contar con una aplicación que permita la consulta de dicha información en el destino.

Vacunas específicas del viajero

A su vez, distinguiremos entre vacunas obligatorias en el contexto de viajes internacionales según el RSI y vacunas recomendadas específicamente para niños viajeros(19).

Vacunas obligatorias en el contexto de viajes internacionales

Siguiendo las normativas del RSI, los estados pueden exigir ciertas vacunas a todas las personas que ingresen en sus fronteras para reducir la expansión de enfermedades. Las autoridades de los países con requisitos específicos del RSI solicitarán a los viajeros un Certificado Internacional de Vacunación con las vacunas registradas correctamente (con sello oficial, fecha y firma del profesional). Este documento, conocido como “carné amarillo”, se emite en los CVI acreditados. Si el viajero cumple ciertos requisitos que contraindican su vacunación, deberá aportar un documento de exención oficial, al menos en inglés y francés, emitido por un CVI (p. ej.: vacuna de fiebre amarilla y antecedente de alergia grave al huevo).

Las vacunas exigibles por las autoridades al ingresar a un país, sujetas al RSI, son fundamentalmente tres (aunque podrían incluirse otras de manera transitoria, como ocurrió con la COVID-19):

1. Vacuna frente a la fiebre amarilla.

2. Vacuna frente a la enfermedad meningocócica invasora.

3. Vacuna frente a la poliomielitis.

Vacuna frente a la fiebre amarilla

La prevención de esta enfermedad se realiza mediante una vacuna muy eficaz y segura. Una sola dosis generalmente confiere inmunidad y protección de por vida en la mayoría de los casos.

La vacuna puede ser requerida para ingresar a ciertos países, especialmente si se proviene de áreas endémicas, según el RSI. Sin embargo, en muchos países sin reglamentación específica también hay transmisión de la fiebre amarilla, por lo que el viajero debe vacunarse para su protección(19). En situaciones donde el niño no puede vacunarse, se debe evitar viajar a zonas de riesgo. Estos viajeros, si no pueden evitar desplazarse a zona endémica, deben extremar las precauciones contra picaduras de mosquitos.

Los CVI proporcionan información actualizada sobre el riesgo de contraer la enfermedad en distintos destinos. Es importante recordar que el riesgo es dinámico y se debe acceder a información actualizada. En la figura 1, se detallan las zonas donde la fiebre amarilla es endémica. Según las recomendaciones vigentes de la OMS (2013)(19), los adultos y niños mayores de 9 meses requieren una dosis única, de administración subcutánea, que confiere protección superior al 90 % a partir de los diez días tras la inoculación. La vacunación debe registrarse en el certificado de vacunación internacional (carné amarillo) y entra en vigor 10 días después de la administración de la vacuna.

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Figura 1. Mapa de distribución geográfica de la fiebre amarilla en el mundo. Modificada de: CDC Yellow Book 2024. Disponible en: https://www.cdc.gov/yellow-book/hcp/travel-associated-infections-diseases/yellow-fever.html.

 

La vacuna contra la fiebre amarilla puede administrarse simultáneamente con otras vacunas de virus atenuados en sitios anatómicos diferentes. Si no se administran el mismo día, deben espaciarse, al menos, cuatro semanas, excepto con la triple vírica, con la cual siempre se separará 4 semanas y no se administrará simultáneamente a no ser que sea inevitable (respuesta subóptima)(20). La vacuna está contraindicada en lactantes menores de 6 meses por el riesgo elevado de presentarse efectos adversos de tipo neurológico. También está contraindicada en niños con alergia grave (anafilaxia) al huevo o a componentes de la vacuna, y en inmunodeprimidos (niños con VIH con recuento de linfocitos CD4 < 15 %, pacientes con enfermedades del timo, timoma, miastenia gravis o inmunodeficiencias graves secundarias a fármacos o quimioterapia). Los niños de entre 6 y 9 meses solo se vacunarán si viajan a zonas de alta incidencia o en situación de brote epidémico y no se puede asegurar la protección contra picaduras de mosquitos. Las madres lactantes de menores de 9 meses que necesiten vacunarse deben extraer y desechar la leche durante los 14 días que dura la eliminación del virus tras la vacuna, si existe la posibilidad de proporcionar leche artificial en su lugar.

Aunque una dosis estándar de vacuna de la fiebre amarilla proporciona protección probablemente de por vida, existen circunstancias especiales en las que algunos comités de expertos (ACIP, JCVI) aconsejan una segunda dosis a los 10 años (o antes según riesgo), si se prevé una nueva exposición(21,22) (Tabla IV). Basándose en estudios aislados, algunos países como Francia o Reino Unido, recomiendan una segunda dosis para aquellos vacunados con menos de 2 años de edad, cuando cumplan los 6 años, antes de viajar a zonas endémicas(23).

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Vacuna tetravalente frente a la enfermedad meningocócica (serogrupos A, C, W e Y)

Según el RSI, Arabia Saudí exige la vacuna tetravalente (A, C, W, Y)(24) a los peregrinos que asisten a la Meca durante la Umra y el Hajj, incluso si ya han recibido la vacuna conjugada frente al meningococo C. Los adultos y niños mayores de 1 año que peregrinan a la Meca deben tener certificada la administración reciente (últimos 3-5 años) de la vacuna tetravalente ACWY, al menos 10 días antes de llegar a Arabia Saudí. Las vacunas conjugadas ACWY son las más adecuadas por su mayor y duradera protección y algunas pueden aplicarse a menores de 2 años (desde las 6 semanas de edad).

Otras indicaciones no obligatorias:

• Existen zonas en el mundo donde la incidencia de enfermedad meningocócica invasora (EMI) es mucho más alta que la media global. El ejemplo paradigmático lo constituye una franja del continente africano comprendida entre Senegal y Gambia en el oeste, y Etiopía, Eritrea y norte de Kenia en el este (cinturón africano de la meningitis). El riesgo para los viajeros es excepcional, con una incidencia de 0,1-0,3/100.000 personas por mes de estancia. Aun así, se recomienda la vacunación para niños y adolescentes que viajan al cinturón subsahariano ampliado de la meningitis. El riesgo es mayor durante la temporada seca (de diciembre a junio), aunque si la estancia es prolongada y hay contacto con la población local, se aconseja vacunar en cualquier época del año(24).

• Además, algunos países como EUA, Canadá y Reino Unido, exigen esta vacuna a estudiantes (incluidos extranjeros) en una pauta de dos dosis durante la adolescencia. Grandes congregaciones de jóvenes, adolescentes y niños, como campamentos y festivales, también se consideran situaciones de riesgo, recomendándose la vacunación previa a estos eventos.

Vacuna frente a la poliomielitis

La poliomielitis, una enfermedad que estuvo cerca de erradicarse hace unos años, está resurgiendo incluso en países con alto IDH, debido al movimiento global de personas y a la disminución de las coberturas vacunales locales por diversas razones. Desde 2014, la OMS declaró la poliomielitis como una Emergencia de Salud Pública internacional, lo que llevó al Reglamento Sanitario Internacional (RSI) a enfatizar la vacunación en determinados viajeros(24). En junio de 2022, se estableció que los viajeros con destino a países con presencia y/o circulación de virus de la polio salvajes o derivados de la vacuna, que planeen permanecer más de 4 semanas, y los residentes de estos países que viajen al extranjero, deben haber recibido una dosis de la vacuna contra la polio entre 1 y 12 meses antes del viaje. El listado de países en los que es necesario tener en cuenta esta excepcionalidad, se encuentra disponible en: https://www.who.int/news/item/28-07-2025-statement-of-the-forty-second-meeting-of-the-polio-ihr-emergency-committee.

Actualmente, solo dos países tienen circulación de virus polio salvaje (tipo 1): Afganistán y Pakistán. Un mayor número de naciones ha informado aislamientos de virus derivados de la vacuna, mayoritariamente tipo 2. Como es una norma del RSI, la administración de estas dosis adicionales debe registrarse adecuadamente en el Certificado de Vacunación Internacional (carné amarillo).

Vacunas recomendadas específicamente al viajero fuera del Reglamento Sanitario Internacional (RSI)

Estas vacunas se recomiendan a los NNA viajeros según su destino, dependiendo siempre de la evaluación del riesgo del niño y del viaje(24). Las vacunas frente a fiebre amarilla, MenACWY o polio tienen indicaciones fuera del RSI que ya han sido nombradas previamente. Aunque, en la actualidad, existen vacunas autorizadas frente al paludismo, chikunguña, leptospirosis, gripe aviar AH5N1 o ébola, estas no tienen indicación por el momento en viajeros de forma general.

Vacuna frente al cólera

El riesgo para el viajero es muy bajo, especialmente si se evita el consumo de alimentos crudos o manipulados en condiciones de baja higiene y agua no embotellada. No se recomienda de rutina esta vacuna en el viajero, solo de forma excepcional (viajes prolongados a zonas con brote epidémico activo). Podría valorarse en los hijos de cooperantes o personal de ayuda humanitaria que viajan a zonas de desastres o grandes campos de refugiados (aunque se recomienda no viajar con niños como primera opción). Existen dos preparados disponibles en España, uno vivo atenuado y otro inactivado.

Vacuna frente a la encefalitis centroeuropea (transmitida por garrapatas)

Riesgo apreciable en zonas boscosas o rurales por debajo de los 1.500 m de altitud en áreas endémicas, especialmente entre abril y noviembre. Las zonas de mayor incidencia son el centro y noreste de Europa, Rusia y, en menor medida, el este de China y Japón. Se recomienda la vacunación para niños viajeros que vayan a realizar actividades al aire libre en zonas de riesgo y con estancias superiores a 3-4 semanas en áreas boscosas de Rusia y del centro y noreste de Europa (Lituania, República Checa, Alemania y Suecia).

Vacuna frente a la encefalitis japonesa

Es excepcional en viajeros (1/1.000.000). La encefalitis japonesa puede ser mortal o causar secuelas neurológicas importantes, aunque la mayoría de las infecciones son asintomáticas. Recomendada para niños viajeros que pasan mucho tiempo al aire libre en zonas rurales con transmisión endémica durante la estación de lluvias, especialmente en Japón, el Sudeste Asiático, el oeste del Pacífico y el norte de Australia. No se recomienda para viajes cortos o a zonas urbanas. Su indicación en este colectivo es excepcional.

Vacuna frente a la fiebre tifoidea

El riesgo se encuentra muy vinculado al destino y a la conducta alimentaria. Las zonas de mayor riesgo incluyen: el sur y centro de Asia (Bangladesh, India, Pakistán, Filipinas) y el África subsahariana. El riesgo es mayor en menores de 5 años, estancias superiores a 30 días y en cVFR. La vacunación ofrece protección solo al 50-80 %, por lo que se deben seguir tomando precauciones generales en cuanto al consumo de agua y alimentos (protección incompleta frente a esta enfermedad y posibilidad de adquirir otras de transmisión por vía entérica). Existe una forma parenteral inactivada que no puede ser administrada a menores de 2 años y una viva oral en cápsulas (3 dosis a días alternos) contraindicada en inmunodeprimidos y menores de 5 años por el riesgo de atragantamiento.

Vacuna frente a hepatitis A

Los niños viajeros no inmunes tienen un riesgo muy alto de contagio, especialmente en destinos con deficientes condiciones higiénico-sanitarias o control del agua. Se encuentra indicada para todos los viajeros no inmunes que viajen a zonas endémicas, es decir, todos los destinos excepto Norteamérica, Europa Occidental, Japón, Nueva Zelanda y Australia. La vacuna de virus inactivados requiere al menos una dosis antes del viaje, logrando que el 95 % de los vacunados estén protegidos en 2-4 semanas. El uso de inmunoglobulina polivalente para profilaxis frente a hepatitis A está prácticamente obsoleto y en pediatría se reserva para cuando haya contraindicaciones de la vacuna, inmunodeprimidos y lactantes menores de 6 meses (en viajes de alto riesgo).

Vacuna frente a la rabia

El riesgo para los viajeros depende del contacto con mamíferos potencialmente rabiosos, siendo generalmente bajo. El 99 % de los casos de rabia es transmitido al ser humano por perros domésticos, pero otros mamíferos también pueden ser fuentes de infección (murciélagos, zorros, mapaches, mangostas). Los viajeros deben evitar el contacto con animales vagabundos o asilvestrados en áreas enzoóticas, especialmente los NNA, quienes tienen una atracción innata a interactuar con animales. La vacuna se recomienda a niños viajeros con estancia prolongada en zonas enzoóticas, en lugares aislados con acceso limitado a servicios de salud. La pauta recomendada por la OMS se ha simplificado a dos dosis, vía intramuscular o intradérmica (distinto volumen por dosis según la vía de administración), los días 0 y 7(25). En inmunodeprimidos se recomienda una tercera dosis (día 21 o 28). No se recomienda en menores de un año, aunque podría usarse en casos muy seleccionados.

Vacuna frente a dengue

El dengue es la arbovirosis más común en el mundo, con alta incidencia en el Sudeste Asiático y Latinoamérica. Actualmente, se encuentra disponible una vacuna de virus vivos que, en personas seronegativas, no muestra protección suficiente para los serotipos 3 y 4 (especialmente, en menores de 6 años)(26,27). La decisión de vacunar o no a viajeros procedentes de Europa, debido a su baja tasa de seropositividad y el bajo riesgo de dengue grave en seronegativos, es controvertida en destinos con circulación activa de serotipos 3 y 4, aunque en el momento en el que se redacta este artículo no se han descrito efectos adversos graves en seronegativos vacunados y expuestos a dichos serotipos en la naturaleza. Hay expertos que recomiendan en este contexto realizar cribado serológico antes de administrarla en aquellos viajeros con posibilidad de infección previa (claros beneficiarios de esta vacunación), aunque esto resulta poco operativo, recomendándose la vacunación, aunque sea con una sola dosis antes del viaje, asegurándose completar la pauta al regreso.

Vacuna frente a tuberculosis

La tuberculosis sigue siendo un desafío para la salud pública mundial debido a múltiples factores. La vacuna BCG es, por el momento, la única opción disponible para proteger a los menores de 5 años, sin embargo, esta vacuna no está generalmente disponible en España, salvo excepciones (País Vasco). Para viajeros, la BCG puede considerarse en personas no vacunadas previamente, menores de 2 años, tuberculín negativas según el destino y la naturaleza del viaje. En general, los turistas tienen un riesgo muy bajo de contraer tuberculosis durante un viaje, siendo mayor en cVFR. La vacuna no debe administrarse a personas ya vacunadas, que hayan pasado la enfermedad, con reacción cutánea superior a 5 mm a la tuberculina (o IGRA positivo), reacción anafiláctica a algún componente de la vacuna, seropositivos VIH, lactantes menores de un año hijos de madres que recibieron terapia biológica inmunosupresora durante el embarazo y quienes reciban o hayan recibido en los últimos 6 meses tratamientos que deterioren la inmunidad (quimioterapia, radioterapia o terapia biológica). Dada la falta de disponibilidad de la BCG en España, estas recomendaciones se deben llevar a cabo en el destino, cuando sea necesario (viajes largos o traslados definitivos de domicilio).

Consulta a la vuelta del viaje

Si la consulta previa a un viaje internacional es importante, no deja de serlo la que debe hacerse a la vuelta.

Una anamnesis y exploración física detalladas pueden detectar incidencias o problemas de salud a los que la familia pudiera no haberles dado importancia (episodios febriles sin foco, picaduras, exantemas autolimitados, exposición a fuentes de infección) y que podrían motivar la realización de pruebas complementarias o indicaciones específicas para viajes futuros. Un episodio febril con exantema en una zona endémica podría tratarse de un dengue, hecho que aumentaría las posibilidades de sufrir una forma grave de la enfermedad en caso de volver a infectarse (indicación de vacunación previa al viaje). Por otra parte, como ocurre con el mismo dengue o la hepatitis A, el intervalo entre dosis suele impedir completar la pauta antes de la partida y la consulta a la vuelta servirá para garantizar que esto se haga.

Recomendaciones de inmunización en viajeros con enfermedades crónicas

Si bien, la mayoría de las enfermedades crónicas no contraindican absolutamente un viaje internacional estándar, tanto el paciente como la familia deben ser conscientes de que la enfermedad de base puede representar un riesgo superior al de la mayoría de viajeros para adquirir determinadas enfermedades infecciosas.

La gran mayoría de las recomendaciones para viajeros con enfermedades crónicas o inmunodeficiencias de cualquier tipo están basadas en riesgos teóricos más que en estudios científicos diseñados al efecto. Con el aumento de los viajes internacionales a destinos cada vez más lejanos e inhóspitos, no es infrecuente que en la consulta de pediatría de Atención Primaria recibamos a pacientes con enfermedades crónicas que demandan información y recomendaciones para viajar en las mismas condiciones que el resto de miembros de su familia.

En países de bajo o medio IDH, las infraestructuras sanitarias, el control de los alimentos de venta al público, el tratamiento de las excretas o la disponibilidad de medicamentos como los antibióticos es considerablemente inferior, en general, al nivel medio de cualquier país europeo como España. Esto debe tenerse en cuenta para adoptar las medidas preventivas necesarias antes de emprender el viaje, adquiriendo, en este caso, una importancia capital la obtención de un buen seguro de viaje(28).

De forma esquemática, los aspectos a tener en cuenta a la hora de recomendar la inmunización (y resto de medidas preventivas) a viajeros con enfermedades crónicas se resumen en la tabla V.

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Función del pediatra de Atención Primaria

La infancia en movimiento tiene requerimientos específicos de vacunación. Dicha prevención se hace de una forma más efectiva desde las consultas de Atención Primaria, siempre que el profesional adquiera los conocimientos necesarios para ejecutarla correctamente.

Para que los NNA inmigrantes puedan acceder ágilmente a las inmunizaciones que los equiparen en nivel de protección a los de su cohorte nacida en España, se requiere de un esfuerzo extra por parte de los servicios sanitarios. Las consultas de pediatría y enfermería pediátrica de Atención Primaria son los puntos de máxima especialización en lo que se refiere a vacunación de población infantil extranjera, pues la realización de correcciones de calendario forma parte de la actividad diaria de los profesionales. La función del pediatra de Atención Primaria en este contexto implica facilitar al máximo el acceso a las inmunizaciones por parte de esta población, ayudando a superar las barreras administrativas de acceso a las vacunas, optimizando los tiempos a la hora de administrar vacunas y promoviendo y coordinando campañas de vacunación a nivel comunitario en lugares como guetos o centros de menores.

En lo que se refiere a los viajeros internacionales, el pediatra de Atención Primaria y la enfermería pediátrica deben asegurar el principal pilar de la protección de estos NNA: tener al día el calendario de inmunizaciones sistemático. Además, según el nivel formativo del profesional, se puede facilitar la administración de vacunas fuera de norma según situación epidemiológica en destino, aplicar inmunizaciones conforme al RSI y cooperar con el CVI de referencia en lo que se refiere a garantizar un viaje seguro en lo que respecta a la protección frente a enfermedades inmunoprevenibles.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del presente manuscrito ni fuente de financiación.

 

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio del autor.

1. Fumadó Pérez V. Vacunación en niño inmigrante, refugiado, adoptado y niño viajero. Pediatr Integral. 2020; 8: 479.e1-e7. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2020-12/vacunacion-en-nino-inmigrante-refugiado-adoptado-y-nino-viajero/.

2. Instituto Nacional de Estadística. Demografía y población – Cifras oficiales de población de los municipios españoles: Revisión del Padrón Municipal 2021-2024. Madrid: Instituto Nacional de Estadística.

3. UNICEF. Notas metodológicas para todos los países: Revisión de la cobertura de inmunización 2024. Nueva York: UNICEF; 2025.

4. Deal A, Halliday R, Crawshaw AF, Hayward SE, Burnard A, Rustage K, et al. Migration and outbreaks of vaccine-preventable disease in Europe: a systematic review. Lancet Infect Dis. 2021; 21: e397-e398.

5. Fagundo-Rivera J, García-Lozano MS, Portero-Prados FJ, Romero-Castillo R, Badillo-Sánchez N, Fernández-León P. Barriers to healthcare access for irregular immigrants after their arrival in Spain: a systematic review. Eur J Public Health. 2025; 35: 407-22.

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8. Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones (CAV-AEP). Inmunizaciones de niños migrantes, refugiados y adoptados. Manual de inmunizaciones en línea de la AEP. Madrid: AEP; 2025.

9. American Academy of Pediatrics. Unknown or Uncertain Immunization Status. En: Kimberlin DW, Brady MT, Jackson MA, Long SS, editors. Red Book: 2024-2027 Report of the Committee on Infectious Diseases. 32nd ed. Itasca (IL): American Academy of Pediatrics; 2024. p. 1004-8.

10. World Health Organization. Evidence to recommendations: second dose of inactivated poliovirus vaccine (IPV). Geneva: World Health Organization; 2022.

11. World Health Organization. Hepatitis B. Geneva: World Health Organization; 2025.

12. World Health Organization. Immunization Agenda 2030: A global strategy to leave no one behind. Geneva: World Health Organization; 2020.

13. Plan de acción en España para la erradicación de la poliomielitis 2024-2028. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad; 2024.

14. National Health Service England. Diphtheria, tetanus, acellular pertussis, inactivated poliomyelitis, Haemophilus influenzae type b and hepatitis B vaccine (DTaP/IPV/Hib/HepB) Patient Group Direction (PGD). London: NHS England; 2025.

15.** Gobierno de Canarias. Servicio Canario de la Salud. Dirección General de Salud Pública. Guía rápida para vacunación fuera de norma en la infancia y adolescencia. Las Palmas de Gran Canaria: Servicio Canario de la Salud; 2025.

16. Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones. Calendario acelerado de vacunaciones. Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad; 2023 (actualizado enero 2025).

17. Ministerio de Juventud e Infancia (España). Estadísticas de adopción internacional. Años 2019-2023. Madrid: Ministerio de Juventud e Infancia; 2024.

18. Organización Mundial del Turismo. ­Dashboard de datos turísticos internacionales 2023.

19.** Weinberg M, Weinberg N, Maloney S. Traveling Safely with Infants & Children, in CDC Yellow Book 2024.

20. Silva JRN, Camacho LAB, Siqueira MM, Freire MS, Castro YP, Maia MLC, et al. Mutual interference on the immune response to yellow fever vaccine and a combined vaccine against measles, mumps and rubella. Vaccine. 2011; 29: 6327-34.

21. Staples JE, Gershman M, Fischer M. Yellow Fever Vaccine Booster Doses: Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices, 2015. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2015; 64: 647-50.

22. Public Health England; Joint Committee on Vaccination and Immunisation (JCVI). Chapter 35: Yellow Fever. En: Immunisation against infectious disease (The Green Book). London: Public Health England; 2024.

23. Santé Publique. Recommandations sanitaires pour les voyageurs, 2021 (à l’attention des professionnels de santé). Bulletin épidémiologique hebdomadaire; 2021.

24.** Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones (CAV-AEP). Inmunizaciones del niño viajero. Manual de inmunizaciones en línea de la AEP. Madrid: AEP; 2025.

25. O’Brien KL, Nolan T; SAGE WG on Rabies. The WHO position on rabies immunization – 2018 updates. Vaccine. 2019; 37 Suppl 1: A85-A87.

26. WHO. WHO position paper on dengue vaccines – May 2024. Weekly Epidemiological Record. 2024; 99: 203-24.

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28. Asociación Española de Médicos de Sanidad Exterior. Recomendaciones a viajeros con enfermedades crónicas o inmunodepresión. Disponible en: https://amse.es/viajeros-con-enfermedades-cronicas/.

 

Bibliografía recomendada

– Noori T, van der Werf MJ, Derrough T, Duffell E, Pharris A, Suk J, et al. Public health guidance on screening and vaccination for infectious diseases in newly arrived migrants within the EU/EEA. Stockholm: European Centre for Disease Prevention and Control; 2018.

Este documento, del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), referencia a nivel europeo, proporciona una guía sobre el cribado y la vacunación de inmigrantes recién llegados en la Unión Europea/Espacio Económico Europeo (UE/EEE). Esta guía se basa en una serie de revisiones sistemáticas y las analiza con enfoque GRADE, definiendo recomendaciones adaptables a la realidad de cada país.

– Gobierno de Canarias. Servicio Canario de la Salud. Dirección General de Salud Pública. Guía rápida para vacunación fuera de norma en la infancia y adolescencia. Las Palmas de Gran Canaria: Servicio Canario de la Salud; 2025.

Esta guía constituye un instrumento muy práctico que ayuda a profesionales de la Atención Primaria a regularizar rápidamente la situación vacunal de niños, niñas y adolescentes inmigrantes.

– Weinberg M, Weinberg N, Maloney S. Traveling Safely with Infants & Children, in CDC Yellow Book 2024.

Este capítulo del Yellow Book de los CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos) proporciona directrices para los profesionales de la salud sobre la preparación de niños para viajes internacionales, haciendo hincapié en la revisión y administración de vacunas. Se trata de un documento de referencia que además se actualiza de forma anual.

– Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones (CAV-AEP). Inmunizaciones del niño viajero. Manual de inmunizaciones en línea de la AEP. Madrid: AEP; 2025.

Este capítulo del Manual de Inmunizaciones en línea de la AEP, recientemente actualizado, hace un recorrido pormenorizado por las vacunas aplicables a embarazadas, niños, niñas y adolescentes que emprenden un viaje internacional. Es un documento que se actualiza de forma continua siempre que se publican novedades importantes.

 

Caso clínico

 

Mariema es una niña filiada como de 2 años por la Unidad de Extranjería de la Policía Nacional (no aporta documentación alguna), llegada en cayuco a la isla de El Hierro en compañía de su madre. Se encuentran viviendo en un centro de acogida del Programa de Atención Humanitaria del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y acuden a consulta para una primera valoración clínica.

Antecedentes personales: la madre procede de Malí, aunque la niña nació en Marruecos, país en el que vivió la madre en su tránsito hasta España durante 4 años. Embarazo parcialmente controlado y parto en hospital. Sin enfermedades relevantes ni ingresos hospitalarios hasta el momento. La madre asegura que la niña ha recibido las vacunas correspondientes a su edad en Marruecos, pero no aporta certificado.

Exploración física: muestra buen estado general; se aprecia la marca de la BCG en el deltoides izquierdo. En la exploración clínica general, no presenta alteraciones sugestivas de enfermedad ni signos de mutilación genital femenina. Sin embargo, aparenta, por talla y peso, una edad de unos 4-5 años. ¿Cómo deberíamos hacer el rescate vacunal en esta niña?

 

 

Vacunación antigripal

J. Reina Prieto
Temas de FC


J. Reina Prieto

Unidad de Virología. Servicio de Microbiología. Hospital Universitario Son Espases. Facultad de Medicina Universitat lles Balears. Palma de Mallorca

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Autor para correspondencia

jorge.reina@ssib.es

Resumen

La gripe humana es una enfermedad aguda causada preferentemente por los virus gripales A y B, que se presenta anualmente como brotes epidémicos estacionales en la época invernal, con una duración media de 8-12 semanas, o bien de forma esporádica o como pandemia. Los diferentes estudios epidemiológicos han demostrado que la población infantil preescolar y escolar es la que presenta las mayores tasas de ataque gripales en todos los países y temporadas epidémicas, oscilando entre el 15-42 % de esta población. Los porcentajes actuales de población infantil vacunada contra la gripe son muy bajos, a pesar del riesgo de hospitalización por complicaciones infecciosas en los niños menores de 5 años. Desde el punto de vista práctico, solo deberían considerarse dos tipos de vacunas: las constituidas por fragmentos antigénicos virales (inactivadas) y las formadas por suspensiones víricas atenuadas (atenuadas). Desde 2012, todas las vacunas de la gripe debían contener, por recomendación de la OMS, dos cepas del virus gripal A (subtipos H3N2 y H1N1) y dos cepas del virus gripal B (linajes Victoria y Yamagata), aunque, desde 2023, la OMS ha vuelto a recomendar solo las vacunas trivalentes sin la presencia del linaje Yamagata por su posible extinción.

 

Abstract

Human influenza is an acute disease caused mainly by influenza A and B viruses that occurs annually as seasonal epidemic outbreaks in the winter, with an average duration of 8-12 weeks, or sporadically as a pandemic. Various epidemiological studies have shown that preschool and school-aged children have the highest rates of influenza infection in all countries and epidemic seasons, ranging from 15% to 42% of this population. Current vaccination rates for children against influenza are very low, despite the risk of hospitalization due to infectious complications in children under 5 years of age. From a practical standpoint, only two types of vaccines should be considered: those consisting of viral antigenic fragments (inactivated) and those consisting of attenuated viral suspensions (attenuated). Since 2012, all influenza vaccines were required by WHO to contain two strains of influenza A virus (subtypes H3N2 and H1N1) and two strains of influenza B virus (Victoria and Yamagata lineages), although since 2023 the WHO has returned to recommending only trivalent vaccines without the presence of the Yamagata lineage due to its possible extinction.

 

Palabras clave: Gripe; Virus gripales; Epidemiología; Vacunas.

Key words: Influenza; Influenza viruses; Epidemiology; Vaccines.

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (8): 596 – 602

 


OBJETIVOS

• Conocer las características generales de los virus de la gripe y su patogenia respiratoria.

• Aprender cuáles son las principales implicaciones de los virus de la gripe en el desarrollo de la enfermedad.

• Conocer los principales aspectos epidemiológicos y clínicos de la gripe en la población infantil.

• Entender los diferentes tipos de vacunas frente a la gripe y sus aplicaciones.

• Recordar las principales indicaciones de la vacuna antigripal de acuerdo con las recomendaciones internacionales y nacionales.

 

Vacunación antigripal

https://doi.org/10.63149/j.pedint.96

 

Introducción

La gripe es una de las principales patologías respiratorias que afecta a la población infantil. Los virus de la gripe presentan una serie de características que los hacen impredecibles.

Desde el punto de vista taxonómico, los virus gripales humanos pertenecen a la familia Orthomyxoviridae y a los géneros Influenzavirus A, B y C. Estos virus presentan un genoma ARN de una sola hebra formada por 8 segmentos genéticos (unos 12-14.000 nucleótidos en total) de distinto tamaño que codifican unas 10-12 proteínas distintas. Entre ellos, el segmento 4 codifica la hemaglutinina (HA) y el segmento 6 la neuraminidasa (NA)(1).

El tropismo tisular (tracto respiratorio) de los virus gripales humanos no viene determinado exclusivamente por la presencia del receptor celular, lo cual parece lógico, dado que el ácido siálico o neuramínico se encuentra en la superficie de un gran número y tipo de células humanas, sino por la presencia tisular de los enzimas (proteasas) con capacidad para activar a la glicoproteína HA, confiriéndole infecciosidad.

Desde el punto de vista genético, las cepas gripales desarrollan una serie de mutaciones puntuales en el gen de la HA, que son seleccionadas por la presión selectiva del sistema inmunológico humano. Este proceso selecciona variantes con cambios genéticos y antigénicos que se acumulan, dando lugar a la deriva antigénica o “antigenic drift”. Estas variantes, si se hacen dominantes sobre las otras, son el origen de las epidemias estacionales de gripe y, en parte, las responsables de la necesidad anual de actualizar y cambiar la composición antigénica de las vacunas en cada temporada. Además de ello, los virus de la gripe tipo A pueden experimentar un fenómeno denominado reordenamiento genético (genetic reassortment), mediante el cual se intercambian segmentos genómicos entre distintos subtipos animales o humanos que, cuando afectan a la hemaglutinina, condicionan la aparición de un nuevo subtipo con potencial pandémico(1,2).

Desde el punto de vista epidemiológico, debe considerarse a la gripe A como una antropozoonosis, es decir, con un reservorio animal, mientras que la gripe B es una antroponosis, el ser humano es su único reservorio. La gripe C, con escaso impacto en humanos, posee, como reservorios, tanto a estos como a los cerdos. De este modo, frente a la gripe A solo podremos protegernos mediante el proceso de vacunación o el tratamiento de las personas enfermas; es decir, es una infección no erradicable, ya que no podemos acabar con el reservorio. Por el contrario, la gripe B podría ser eliminada del ser humano a través de un programa universal de vacunación con una vacuna de alta eficiencia(1,2).

La gripe humana es una enfermedad aguda causada preferentemente por los virus gripales A y B, que se presenta anualmente como brotes epidémicos estacionales en la época invernal, con una duración media de 8-12 semanas. La gripe A es la única que puede producir pandemias con una periodicidad desconocida. La gripe es una enfermedad considerada como benigna y autolimitada, con un período de incubación de 2-3 días y sintomático de unos 5-7 días, caracterizado por: aparición brusca, fiebre, faringitis, malestar general, mialgias y síntomas respiratorios. Su principal impacto en salud pública es su elevado índice de ataque (cercano al 50 % de la población expuesta) y de morbilidad, especialmente en las edades extremas de la vida, aunque generalmente se asocia a una baja mortalidad (entre el 0-1 % global y el 10 % de los casos graves hospitalizados).

Tal y como se ha mencionado, la gripe es una zoonosis; por ello, la única y mejor forma de prevenirla, especialmente en los grupos de riesgo, es a través de los programas de vacunación anuales. A pesar de estas recomendaciones, las tasas de vacunación en los mayores de 65 años no superan en España el 45 %, cuando la OMS recomienda tasas del 75 %. Con esta tasa vacunal tan baja, solo se consigue una protección individual frente a la gripe, disminución de las complicaciones y hospitalizaciones, y no una inmunidad de grupo, que sería lo deseable para interrumpir la circulación viral.

En términos generales, en la población infantil, la gripe solo ha sido considerada como una enfermedad grave en los pacientes con enfermedades crónicas de base, representando cerca del 10 % de la población, en los que se puede determinar un incremento en el riesgo de complicaciones. A pesar de ello, la mayoría de estudios epidemiológicos demuestra que es la población infantil la responsable de la introducción, difusión y, muy probablemente, del mantenimiento de la gripe en la comunidad(3).

El impacto sociosanitario de la gripe en la población infantil, así como en la población general, varía ampliamente en cada temporada y depende, entre otros factores, de la virulencia de la cepa gripal circulante, el grado de inmunidad previo de la población y la capacidad de difusión de la cepa entre la misma, aunque sigue siendo este grupo etario el más afectado, siendo especialmente importante el acúmulo de casos en un corto período de tiempo(4).

Los diferentes estudios epidemiológicos han demostrado que la población infantil preescolar y escolar es la que presenta las mayores tasas de ataque gripales en todos los países y temporadas epidémicas, oscilando entre el 15-42 % de esta población. En los estudios realizados en diferentes temporadas gripales, las tasas anuales de niños que acuden a las consultas médicas, atribuibles a la infección gripal, oscilan entre el 6-29 %. Así mismo, la infección gripal y sus complicaciones determinan un incremento del 10-30 % en el número de tratamientos antibióticos que se prescriben a la población infantil durante la temporada gripal. También se ha observado que, durante las primeras fases de las epidemias gripales, se produce un predominio de casos en la población infantil y que el absentismo escolar es un parámetro que antecede a la extensión comunitaria de la gripe. Una de las principales causas de este fenómeno es la mayor susceptibilidad de la población infantil a las nuevas variedades antigénicas del virus y al hecho de que los niños infectados excretan en mayor cantidad (carga viral) y durante más tiempo el virus gripal en las secreciones respiratorias(5).

A pesar de que la mortalidad asociada a la gripe es mucho menor en la población infantil (0,2-0,8/100.000) que en los ancianos (>65 años), la infección gripal facilita las complicaciones bacterianas en los niños sanos y puede manifestarse como otras infecciones más allá del tracto respiratorio. Las complicaciones más graves de la infección gripal, tales como las encefalopatías y el fallecimiento o muerte súbita, no han sido del todo estudiadas, aunque en la temporada gripal (2023-2024) se han presentado los primeros datos sobre estas entidades y se ha estimado una mortalidad en los menores de 2 años de 3,8/100.000. Una de las principales complicaciones de la gripe infantil es la otitis media aguda, la cual se presenta en cerca del 20 % de los casos confirmados; la bronquiolitis y las sinusitis tampoco son complicaciones raras y podrían beneficiarse de un programa de vacunación antigripal. Debe recordarse que el 70 % de los niños de entre 0-5 años hospitalizados por gripe grave y el 56 % de los ingresos en la UCI no presentan ningún factor de riesgo, mientras que el 80 % de los hospitalizados fallecidos presentan uno o más factores(5).

Los porcentajes actuales de población infantil vacunada de la gripe son muy bajos, a pesar de que el riesgo de hospitalización por complicaciones infecciosas en los niños menores de 5 años es, al menos, tan alto como el observado en las personas mayores de 65 años, diferenciándose claramente de ellos en que menos del 30 % de esta población infantil presenta patologías crónicas de base predisponentes.

Los motivos por los cuales se produce esta baja cobertura vacunal no están definidos, pero podría deberse a múltiples factores que conforman una cierta resistencia histórica y resignada sobre la relevancia de la gripe pediátrica. Entre los que se podrían incluir, especialmente, la necesidad de una vacunación anual dentro de un complejo esquema vacunal en los primeros 2 años de vida. Otros factores también favorecedores son: la escasa información existente sobre la morbilidad y mortalidad de la gripe en la población infantil; la dificultad epidemiológica existente para evaluar el impacto real de la vacunación (efectividad vacunal); la existencia de solo algunas indicaciones oficiales reconocidas y basadas, exclusivamente, en los estudios realizados sobre adultos; la menor eficacia demostrada de la vacuna gripal en comparación con otras vacunas sistemáticas; la existencia de algunos conceptos erróneos sobre las contraindicaciones verdaderas de las vacunas en general; y la existencia de temores, generalmente infundados, sobre las reacciones adversas de las vacunas(5-7).

Desde el punto de vista práctico, solo deberían considerarse dos tipos de vacunas: las constituidas por fragmentos antigénicos virales (vacunas inactivadas) y las formadas por suspensiones de virus atenuados (vacunas atenuadas o vivas), aunque existen algunos otros tipos (Tabla I).

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Vacunas inactivadas

Las vacunas inactivadas, sin capacidad infectiva, son las más utilizadas. Están formadas exclusivamente por la hemaglutinina (HA) gripal de cada una de las cepas.

De las vacunas inactivadas, sin capacidad de infección viral, existen básicamente tres tipos: a) vacunas con virus completos, formadas por suspensiones purificadas de virus completos inactivados con compuestos químicos; b) vacunas con virus fraccionados, formadas por suspensiones purificadas de viriones que han sido fraccionados mediante sustancias de tipo detergente y que contienen fundamentalmente las glicoproteínas HA y NA y, parcialmente, la nucleoproteína NP y la proteína M; y c) vacunas constituidas exclusivamente por las glicoproteínas de superficie purificadas del tipo HA (vacunas de subunidades). Estas últimas son las más ampliamente utilizadas en la mayoría de los programas vacunales. La vacuna contiene 15 µg de HA de cada una de las cepas vacunales (total 45 µg); además, existen vacunas inactivadas de alta carga que contienen 60 µg de cada una de ellas y que solo se recomiendan en la población adulta. Las vacunas inactivadas pueden obtenerse en huevos embrionados o cultivos celulares (aprobada para >6 meses) y requieren de un proceso muy complejo de extracción del antígeno, de modo que cada huevo solo aporta una dosis vacunal (Fig. 1). Estas vacunas inactivadas proteicas pueden subdividirse en las adyuvadas y no adyuvadas; solo las primeras están indicadas para adultos. El adyuvante es un compuesto lipídico complejo que estimula, de forma inespecífica, el sistema inmune y determina una mayor respuesta frente al antígeno asociado(5,8,9).

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Figura 1. Proceso de elaboración de las vacunas inactivadas constituidas exclusivamente por la hemaglutinina como antígeno.

 

Desde 2012, todas las vacunas de la gripe debían contener, por recomendación de la OMS, dos cepas del virus gripal A (subtipos H3N2 y H1N1) y dos cepas del virus gripal B (linajes Victoria y Yamagata), aunque, desde 2023, la OMS ha vuelto a recomendar solo las vacunas trivalentes sin la presencia del linaje Yamagata, extinguida oficialmente. La selección antigénica de cada una de las cepas se realiza anualmente de acuerdo con los estudios de vigilancia y control realizados en los laboratorios mundiales de referencia(10).

La mayoría de los estudios epidemiológicos de seguimiento postvacunal han demostrado cómo la mayoría de personas sanas responden a la vacuna con una elevada tasa de anticuerpos neutralizantes capaces de prevenir la infección gripal. Estas vacunas tan solo inducen una respuesta sistémica en anticuerpos del tipo IgG que se concentran a nivel del parénquima pulmonar; debido a ello, las personas vacunadas pueden seguir infectándose y transmitiendo la gripe, pero están protegidas de la enfermedad y de sus complicaciones. Sin embargo, la eficacia vacunal dependerá básicamente del grado de homología antigénica entre la cepa vacunal y la cepa epidémica, de la edad de la persona (mayor eficacia en jóvenes y adultos) y de la presencia o ausencia de patologías de base, tanto inmunológicas como de otra índole. En la vacunación gripal, no solo se pretende evitar el riesgo de infección, que sería lo deseable, sino que, en general, es suficiente con evitar o disminuir al máximo el desarrollo de la enfermedad y sus complicaciones graves y hospitalización(2,10).

Uno de los principales inconvenientes de las vacunas fraccionadas inactivadas actuales es su administración mediante inyección, lo cual obliga al empleo de agujas y a una forma de administración poco aceptable por el personal vacunado. Los efectos adversos más frecuentes de las vacunas antigripales inactivadas son el dolor en la zona de administración, fiebre, mialgias y cansancio (5-20 %). No se ha demostrado que esta vacuna determine un riesgo para el desarrollo del síndrome de Guillain-Barré, siendo el riesgo superior en la infección natural por gripe.

Vacunas atenuadas

Las vacunas atenuadas están formadas por suspensiones de virus vivos, pero con replicación disminuida. Se pueden administrar por vía nasal.

Las vacunas atenuadas están formadas por suspensiones de virus vivos y son más difíciles de obtener, producir y estandarizar(11). El desarrollo de cepas gripales capaces de replicarse a unas temperaturas no fisiológicas (30ºC) ha permitido la obtención de las vacunas vivas, pero atenuadas, designadas como “adaptadas al frío” (cold-adapted o ca+); además, poseen una capacidad disminuida para crecer a 38-39ºC (fenotipo temperatura-sensible; ts+) y una replicación restringida en el tracto respiratorio (att+). Estas vacunas se obtienen utilizando una cepa máster donante atenuada previamente, que se hace crecer junto a la cepa vacunal candidata. Como consecuencia de los procesos de intercambio genético durante el proceso de replicación viral, se formarán cepas híbridas nuevas que están constituidas por 6 genes de la cepa donante y los 2 de la cepa vacunal (cepa 6+2) correspondientes a los genes de la HA y la NA. Una de las ventajas de estas vacunas es que de cada huevo embrionado se puede obtener hasta 15 dosis vacunales, ya que la replicación y la progenie son muy elevadas (Fig. 2).

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Figura 2. Proceso de elaboración de las vacunas atenuadas, constituidas por cada una de las cepas recomendadas.

 

Los ensayos clínicos realizados con este tipo de vacunas han demostrado su elevada eficacia inmunológica y de protección, tanto frente al proceso gripal propiamente dicho como contra una de las principales complicaciones, la otitis media febril. En general, se considera que protegen de media al 80 % frente a la gripe confirmada en comparación con placebo, siendo mayor que la inactivada. Estas vacunas, al aplicarse a nivel nasal, inducen una potente respuesta inmunológica en anticuerpos tipo IgA, y menor en IgG, que evitarán la infección gripal a nivel orofaríngeo (“esterilizantes”) y su posterior paso al pulmón; de este modo, los vacunados no son contagiantes y no transmiten la enfermedad, rompiendo la cadena de transmisión epidemiológica. Además de ello y como ventaja añadida, este tipo de vacunas se aplican una sola vez y por vía intranasal, lo cual elimina completamente la necesidad del empleo de jeringas y aumenta la aceptación de las mismas. Estas vacunas, al igual que las inactivadas, se reactualizan anualmente con las cepas antigénicas predominantes tras su atenuación en frío. Algunos autores postulan que el empleo de los virus completos aportaría un conjunto más amplio de determinantes antigénicos (amplio espectro); de modo que, frente a una posible disparidad entre la cepa vacunal y la epidémica, los anticuerpos dirigidos contra otros antígenos aportarían una mayor protección frente a la nueva cepa(11-14).

El “pecado antigénico original” es un fenómeno inmunológico que establece que la primera exposición al virus gripal en la infancia produce una impronta inmune que va a condicionar la respuesta futura contra otras cepas gripales antigénicamente relacionadas. Debido al predominio de esta impronta, las respuestas posteriores pueden interferir negativamente contra las nuevas cepas vacunales. Sin embargo, la vacunación en la primera infancia con una vacuna formada por virus completos (atenuada intranasal) puede ser favorable, al producir una impronta antigénica mucho más amplia (cuatro cepas) que una infección natural (una sola cepa); por ello, su aplicación podría considerarse “una bendición antigénica” que reforzaría la respuesta inmune frente a la gripe(15).

Numerosos estudios han demostrado la seguridad de la vacuna intranasal, de modo que los pocos efectos adversos descritos han sido la congestión nasal y la fiebre. Sin embargo, debe tenerse precaución en niños con asma grave o sibilancias activas. Por su carácter atenuado, no deben administrarse a niños inmunodeprimidos. Aunque durante su administración se puede producir un aerosol, este no es capaz de infectar a las personas del entorno, ya que la vacuna es absorbida rápidamente por la mucosa nasal. Los vacunados excretan los virus gripales por las fosas nasales durante 2-3 días, pero su atenuación hace que su transmisión sea difícil y, si se produce, no cause enfermedad en los contagiados. Desde la utilización de estas vacunas, se han detectado por PCR algunos virus vacunales en las fosas nasales en niños con otro cuadro respiratorio viral. Estos virus y, en especial, los de tipo B, deben ser caracterizados genéticamente para diferenciarlos de los virus salvajes, en particular el linaje Yamagata de la gripe B, aparentemente extinguido y ya eliminado recientemente de estas vacunas(12-14).

Otras vacunas

Existen múltiples plataformas vacunales que intentan mejorar la inmunogenicidad. Las de ARN mensajero aportan ventajas adicionales.

Además de las anteriores vacunas, deben mencionarse las vacunas virosomales, que están elaboradas utilizando compuestos fosfolípidicos para formar vesículas (virus-like particle o VLP), en las que en su exterior se disponen la HA y la NA del virus gripal. Esta presentación permite obtener vacunas que imitan la estructura y disposición de los virus enteros sin el componente reactógeno de las proteínas internas, pero simulando viriones completos, lo que modifica la vía de procesamiento del antígeno y se traduce en una inmunogenicidad reforzada(16).

Las vacunas recombinantes se obtienen insertando el gen de la HA gripal en el genoma de un virus de insectos (baculovirus) y posterior cultivo en células también de insectos, para posteriormente realizar la extracción y purificación de la HA vacunal. Este tipo de vacunas son las denominadas vacunas proteicas recombinantes y presentan una concentración de cada una de las HA de 45 µg. Por su naturaleza proteica, deben ir asociadas a un adyuvante que incremente su respuesta; en estos momentos solo están indicadas para población adulta(17,18).

Las últimas vacunas en desarrollo son las vacunas de ARN mensajero. Estas vacunas utilizan el ARNm que codifica la HA gripal envuelta en una nanopartícula lipídica que es inyectada en el huésped (Fig. 3).

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Figura 3. Esquema de la composición de la vacuna de ARN mensajero convencional frente al virus de la gripe basada en la hemaglutinina (HA).

 

En este caso, son las propias células humanas las que traducen este ARNm en proteína vacunal y la excretan al exterior para ser reconocida por el sistema inmune, tanto humoral como celular. Las vacunas de ARNm frente a la gripe aportan una serie de ventajas en relación con otro tipo de vacunas, tales como: a) un muy favorable perfil de seguridad (el ARN es una molécula no infecciosa, no integrable en el genoma celular y es degradado rápidamente por las ARNsas citoplasmáticas); b) un proceso de producción del ARN diana altamente controlable con una elevada identidad antigénica, ya que es producida de forma similar al proceso de replicación viral en la infección natural por la propia célula humana; c) producción rápida y escalable, precisando poco tiempo para su producción inicial o posterior reactualización; y d) no precisa el empleo de huevos embrionarios ni cultivos celulares que puedan alterar la antigenicidad de la proteína final(19).

Una de las desventajas es que deben contener elevadas dosis de nanopartículas con los consiguientes efectos locales, pero su gran ventaja es que la identidad antigénica de la HA que sintetizan las células es cercana al 100 % de la proteína original. En el resto de vacunas, inactivadas y recombinantes, la identidad antigénica es siempre inferior por elaborarse en elementos no humanos (huevos o células de animales).

Las vacunas actuales necesitan reactualizarse cada temporada, debido a la variabilidad del virus de la gripe. Por ello, desde hace años, la OMS ha impulsado el desarrollo de las denominadas vacunas universales, que serían aquellas que protegieran frente a los principales virus gripales, que tuvieran que administrarse una sola vez y comportaran una inmunidad duradera superior a los 5 años. En la actualidad, hay varias plataformas con estos objetivos, destacando una vacuna de ARNm frente a los 20 subtipos gripales conocidos y otra basada en la inmunidad frente a la parte constante de la HA (el tallo) que requiere de varias inmunizaciones secuenciales para la obtención de una buena inmunidad cruzada entre ellas(20,21).

Indicaciones

Las indicaciones y recomendaciones de la vacuna antigripal las establecen las autoridades sanitarias a nivel mundial. Cada país adopta estas indicaciones a través de sus comités vacunales.

En 2012, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que todos los niños de 6 a 59 meses fueran considerados una prioridad para la vacunación antigripal. El Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) en 2008, recomendó la vacunación antigripal en los niños y adolescentes como recomendación individual y, desde 2022, como universal entre los 6 y 59 meses. En 2023, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud español apoyó esta iniciativa, haciéndola extensiva a todo el territorio nacional e incorporándola al calendario vacunal sistemático. La eficacia protectora de la vacuna antigripal en la población pediátrica es superior, a la observada en adultos.

El CAV-AEP recomienda, para la campaña antigripal 2025-2026, la vacunación a todos los niños entre 6 y 17 años no incluidos en los grupos de riesgo, ya que proporciona al niño protección individual y favorece la protección familiar y comunitaria. Así mismo, se recomienda utilizar preferentemente la vacuna atenuada intranasal en los mayores de 2 años (si no existen contraindicaciones), por su mayor aceptabilidad (evita el pinchazo), por facilitar y mejorar las coberturas y por su mayor efectividad después de una dosis única. También se incluye, como recomendación individual, a todos los grupos de riesgo a partir de 6 meses y adolescentes en determinadas situaciones o con enfermedades de base que supongan un aumento en el riesgo de padecer las complicaciones de la gripe(22).

La posología (número de dosis) recomendada es: a) de 6 meses a 8 años de edad: una sola dosis, salvo que pertenezcan a un grupo de riesgo, en cuyo caso serán 2 dosis con un intervalo de 4 semanas, si es la primera vez que se vacunan; y b) de 9 años en adelante: una dosis única cada temporada. Las únicas contradicciones aceptadas son poseer una edad inferior a 6 meses; en este caso, debe recomendarse la vacunación antigripal de la embarazada, y una alergia previa grave a la vacuna o a un componente distinto del huevo. La alergia a la proteína del huevo no debe considerarse una contraindicación absoluta frente a la vacuna antigripal.

La administración de las vacunas inactivadas debe realizarse mediante inyección intramuscular o subcutánea profunda. Para los niños más pequeños que aún no hayan iniciado la marcha, el sitio preferente para la inyección de la vacuna es la zona anterolateral externa del muslo, tercio medio y, para el resto, el deltoides. Las vacunas de la gripe se pueden administrar junto a otras vacunas inactivadas, pero en zonas anatómicas diferentes. La vacuna atenuada intranasal se puede administrar conjuntamente con otras vacunas inactivadas o atenuadas parenterales, no siendo necesario guardar ningún intervalo con estas, si no se coadministran el mismo día.

Finalmente, debe recordarse que la vacuna antigripal posee en general, principalmente en el caso de la vacuna atenuada en niños, por lo menos dos importantes efectos protectores: a) reduce la susceptibilidad a la infección y la enfermedad gripal en las personas vacunadas (eficacia frente a la susceptibilidad); y b) está parcialmente demostrada la disminución de la infección en otras poblaciones pediátricas y no pediátricas no vacunadas, que presentan menores tasas de infección cuando se vacuna a la población adolescente y, sobre todo, a los menores de 5 años. Por lo tanto, la vacunación a un segmento poblacional extiende sus efectos a los colectivos expuestos directamente al contacto de los mismos (inmunidad colectiva o de barrera). A la vista de todos los estudios realizados en los últimos años, parece lógica la indicación vacunal universal de la población infantil entre los 6 y 59 meses, para proteger a esta población de una forma directa, disminuir o eliminar la transmisibilidad de la infección y obtener de forma indirecta un importante impacto dentro de la comunidad, interrumpiendo la cadena de transmisión del virus de la gripe a otros colectivos más vulnerables, incluidos los adultos.

A pesar de ello, el principal motivo de la vacunación antigripal de la población infantil debe ser el interés individual del niño y la reducción de la carga de enfermedad, de manera que los beneficios para la colectividad derivados de la potencial inmunidad colectiva queden en un segundo plano. La decisión de vacunar al niño recae en los madres/padres y la aceptación de la misma estará condicionada por factores esenciales, como la confianza en el pediatra (recomendación activa) y su actitud hacia la vacuna, la efectividad y los tipos de vacunas disponibles, el temor a los efectos secundarios, la percepción del riesgo y la propia actitud de las madres/padres ante la propia vacunación antigripal.

Función del pediatra de Atención Primaria

Las funciones principales de los pediatras, referentes a la vacuna antigripal, son: las de evaluar las necesidades vacunales del niño en función de la edad, la posible patología de base y el entorno social en el que convive.

Además, tras esa evaluación, indicar el mejor tipo de vacuna antigripal que se ajuste a sus necesidades de protección frente a la gripe.

Tras la vacunación, debe vigilarse la posible aparición de efectos secundarios, que, aunque muy poco frecuentes, deben ser tenidos en cuenta.

Evaluar a lo largo de la epidemia gripal de esa temporada la eficacia de la vacunación antigripal, valorando los posibles cuadros respiratorios que puedan aparecer.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del presente manuscrito ni fuente de financiación.

 

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio del autor.

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16. Reina J. Las vacunas de la gripe basadas en las partículas virus-like obtenidas mediante sistemas de expresión génica en células de insectos. Vacunas. 2012; 13: 64-8.

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18. Sun W, Luo T, Liu W, Li J. Progress in the development of universal influenza vaccines. Viruses. 2020; 12: 1033-43.

19. **Reina J. La nueva generación de vacunas de ARN mensajero frente a la gripe. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2023; 41: 301-4.

20. Arevalo CP, Bolton MJ, Le Sage N, Furey C, Muramatsu H, Alameh MG, et al. A multivalent nucleoside-modified mRNA vaccine against all known influenza virus subtypes. Science. 2022; 378: 899-904.

21.** Gupta D, Mohan S. Influenza vaccine: a review on current scenario and future prospects. J Gen Enginn Biotech. 2023; 21: 154-63.

22. Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la AEP. Vacunación frente a la gripe estacional en la infancia y la adolescencia. Recomendaciones 2025-2026. AEP (Internet). 2025. Disponible en: https://vacunasaep.org/documentos/recomendaciones-de-vacunacion-frente-la-gripe-2025-26.

23. Ortiz de Lejarazu R, Tamames S. Vacunas de gripe. Pediatr Integral. 2020; 8: 469-78. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2020-12/vacunas-de-gripe/.

 

Bibliografía recomendada

– Reina J. La gripe humana. Rev Esp Virol. 2018; 21: 43-8.

Presenta una revisión clara sobre la epidemiología y clínica de la gripe y las características biológicas de los diferentes virus gripales, con base en su comportamiento biológico.

– Ortiz de Lejarazu R. Los virus de la gripe. Pandemias, epidemias y vacunas. Amazing Books. 2019.

Es un libro muy completo que abarca a lo largo de 21 capítulos todas las características generales de la gripe, de los virus gripales, su epidemiología y técnicas de diagnóstico y las terapias actualizadas frente a este virus.

– Ortiz de Lejarazu R, Tamames S. Vacunación antigripal. Efectividad de las vacunas actuales y retos de futuro. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2015; 33: 480-90.

Es una revisión excelente sobre las vacunas antigripales existentes, sus bases virológicas y las perspectivas de futuro.

– Reina J. La nueva generación de vacunas de ARN mensajero frente a la gripe. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2023; 41: 301-4.

Artículo actualizado sobre las vacunas antigripales basadas en las plataformas de ARN mensajero, que complementa el anterior artículo de revisión.

 

Caso clínico

 

Paciente de 3 años de edad que acude en el mes de enero a consulta por cuadro agudo de tos, faringitis, malestar general, mialgias y mucosidad nasal de 48 horas de evolución, asociado a fiebre en las últimas 12 horas hasta 38,2ºC. La exploración física demuestra buen estado general, sin signos de dificultad respiratoria ni estertores. La faringe está enrojecida y con exudado. No se evidencian adenopatías. Los tímpanos están congestivos, pero no abombados. Se toma un aspirado faríngeo y se realiza la detección antigénica frente a los virus respiratorios, que es positiva a uno de ellos. Existe un entorno familiar con clínica semejante. El pediatra le recomienda que en la próxima temporada se vacune frente a este virus.

 

 

Vacunación en la embarazada

M. Campins Martí
Temas de FC


M. Campins Martí

Profesora titular de Medicina Preventiva y Epidemiología Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona

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Autor para correspondencia

magda.campins@comb.cat

Resumen

El embarazo y los primeros meses de vida del lactante son periodos de especial vulnerabilidad para determinadas infecciones, algunas de ellas inmunoprevenibles, por lo que la inmunización durante la gestación se considera actualmente la estrategia preventiva más efectiva y eficiente. La transferencia de anticuerpos maternos de tipo IgG a través de la placenta proporciona inmunidad pasiva a los recién nacidos y lactantes durante los primeros meses de vida, hasta que hayan completado la primovacunación. La vacunación de las gestantes frente a la gripe, la tosferina, la COVID-19 y el virus respiratorio sincicial está recomendada en muchos países. En este artículo se revisan los principios de la inmunización materna y la evidencia científica actual sobre la eficacia, efectividad y seguridad de estas vacunas, así como las indicaciones y el momento óptimo de la inmunización durante la gestación.

 

Abstract

Pregnancy and the first months of life are periods of particular vulnerability to certain infections, some of which are vaccine-preventable. Therefore, immunization during pregnancy is currently considered the most effective and efficient preventive strategy. The transfer of maternal IgG antibodies across the placenta provides passive immunity to newborns and infants during the first months of life, until they have completed primary vaccination. Vaccination of pregnant women against influenza, whooping cough, COVID-19 and respiratory syncytial virus is recommended in many countries. This article reviews the principles of maternal immunization and the current scientific evidence on the efficacy, effectiveness, and safety of these vaccines, as well as the indications and optimal timing of immunization during pregnancy.

 

Palabras clave: Embarazo; Vacunación; Gripe; Tosferina; COVID-19; VRS.

Key words: Pregnancy; Vaccination; Influenza; Pertussis; COVID-19; RSV.

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (8): 614 – 621

 


OBJETIVOS

• Comprender la importancia de la vacunación de la embarazada para la prevención de infecciones en la gestante y en el lactante en los primeros meses de vida.

• Conocer el calendario vacunal de la embarazada y saber aplicar correctamente las vacunas indicadas.

• Disponer de la evidencia científica actual que sustenta la recomendación de vacunación de la embarazada frente a la gripe, la tosferina, la COVID-19 y el virus respiratorio sincitial.

• Saber las vacunas que están contraindicadas durante el embarazo y aquellas que solo deben aplicarse en situaciones especiales.

 

Vacunación en la embarazada

https://doi.org/10.63149/j.pedint.99

 

Introducción

La inmunización materna es la estrategia preventiva más eficaz frente a infecciones graves en el embarazo y en los primeros meses de vida.

El embarazo y los primeros meses de vida del lactante son periodos de especial vulnerabilidad para determinadas infecciones, algunas de ellas inmunoprevenibles, por lo que la inmunización durante la gestación se considera actualmente la estrategia preventiva más efectiva y eficiente(1).

Las alteraciones inmunológicas que se producen durante el embarazo se asocian a una mayor gravedad de algunas infecciones durante la gestación. Estos cambios inmunitarios incluyen: la disminución de la respuesta proliferativa de los linfocitos, especialmente en el segundo y tercer trimestre de la gestación; la disminución de la actividad de las células natural killer y la disminución de la población de linfocitos T helper circulantes(2). A nivel hormonal, el aumento de progesterona y de estradiol hace que se incremente la respuesta Th2 y la inmunidad humoral, pero se produce una disminución relativa de la respuesta Th1 y del número de linfocitos CD4 y CD8. Se postula que el aumento de la respuesta Th2 podría ser la responsable de una respuesta alterada del huésped a las infecciones respiratorias de etiología vírica.

Algunas infecciones, como el tétanos, la tosferina, el virus respiratorio sincitial, el zika y el citomegalovirus, causan enfermedad grave en el recién nacido y el lactante; pero otras, como la gripe, la malaria, el ébola o la COVID-19 pueden tener un impacto importante tanto en la madre como en el feto y el recién nacido(3). Por tanto, los objetivos de la inmunización materna son los siguientes:

• Proteger a la gestante de determinadas enfermedades inmunoprevenibles a las que esté expuesta, en especial aquellas que se asocian a un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo.

• Disminuir la probabilidad de que la gestante contraiga la infección y contagie al recién nacido o al lactante en los primeros meses de vida.

• Proteger al lactante durante los primeros meses de vida mediante la transmisión pasiva transplacentaria de anticuerpos al feto(3,4).

Hay que tener siempre presente una serie de aspectos cuando se plantean estrategias de vacunación en gestantes: la seguridad vacunal, el momento óptimo para la vacunación, que la protección del recién nacido va a depender del tipo, cantidad y especificidad de los anticuerpos maternos, y la posible interferencia con la respuesta vacunal posterior del lactante.

Embarazo y transferencia transplacentaria de anticuerpos vacunales

La transferencia de anticuerpos IgG a través de la placenta proporciona inmunidad pasiva protectora al recién nacido durante los primeros meses de vida.

La transferencia de anticuerpos transplacentaria es activa (receptor-mediated). Hay una buena correlación entre las concentraciones séricas de anticuerpos maternos y las detectadas en el cordón umbilical, con niveles incluso superiores en este último, por lo que se considera que el paso transplacentario de anticuerpos es favorable al recién nacido, siempre que la placenta sea sana(5).

La transferencia de anticuerpos maternos al feto a través de la placenta es selectiva para las IgG y se inicia en la semana 17 de edad gestacional (EG), con un pico a partir de la semana 32. Entre las semanas 33 y 35, las concentraciones de anticuerpos IgG maternos se igualan a las fetales, y en la semana 37, las concentraciones de IgG fetal son superiores a las maternas(5). El subtipo IgG1 es el que se transfiere de forma más eficiente al feto a través de la placenta, seguido de las IgG4, IgG3 e IgG2. Las vacunas que contienen antígenos proteicos inducen de forma predominante anticuerpos IgG1, mientras que las de polisacáridos lo hacen de IgG2.

Un aspecto a considerar es la interferencia potencial entre los anticuerpos maternos y la respuesta inmune del lactante. Los anticuerpos maternos de tipo IgG pueden inhibir la respuesta inmune frente a los mismos antígenos después de la primovacunación del lactante en los primeros meses de vida, fenómeno denominado “immunological blunting”. En general, este fenómeno se observa tanto tras la infección natural (sarampión, poliomielitis) como después de la vacunación, aunque el efecto varía de forma importante entre diferentes vacunas y estudios publicados(6).

La producción de anticuerpos de tipo IgA inducidos por la vacunación en las gestantes y excretados a través de la leche materna representa una protección adicional para el recién nacido y lactante.

Calendario vacunal de la embarazada. Indicaciones y contraindicaciones durante la gestación

Las vacunas frente a la gripe, la tosferina, la COVID-19 y, en algunos países, la del VRS, están indicadas en embarazadas. Las vacunas atenuadas están contraindicadas en la gestación.

La vacunación de la embarazada forma parte de los calendarios de vacunación sistemática del adulto en muchos países y existen recomendaciones específicas publicadas por varias organizaciones y sociedades científicas a nivel nacional e internacional(7). En España, la vacunación de la embarazada forma parte del calendario común de vacunación e inmunización a lo largo de toda la vida del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad desde 2019, aunque la indicación de la vacuna antigripal y la de la tosferina es anterior a esta fecha(8). En 2024, la Asociación Española de Pediatría y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia publicaron un documento de consenso sobre la vacunación en el embarazo(9). Actualmente, la vacuna antigripal, la antitetánica, la de la tosferina y la de la COVID-19 están especialmente indicadas en la mayoría de países, y en algunos también se ha iniciado la vacunación frente al VRS. En la tabla I se muestran las vacunas recomendadas en el embarazo y el momento óptimo de administración. El resto de vacunas se recomiendan solo en determinadas circunstancias o en situaciones de riesgo (Tabla II).

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Las vacunas atenuadas están contraindicadas durante el embarazo y en el mes previo al mismo, excepto si la probabilidad de exposición y el riesgo de infección para la gestante y el feto son elevadas. Por el contrario, no están contraindicadas en convivientes de gestantes. La administración inadvertida de una vacuna atenuada durante la gestación no es indicación de interrupción del embarazo.

A pesar de la importancia de la vacunación durante el embarazo y de las recomendaciones oficiales, las coberturas vacunales son en general bajas, especialmente en las de la gripe y la COVID-19 (60,9 % frente a gripe y 5,2 % frente a COVID-19 en la temporada 2024-2025)(10,11). Respecto a tosferina, España es el país que ha alcanzado coberturas más elevadas (87,9 % en 2024)(10).

La recomendación del médico o del profesional de la salud es el factor más asociado a una mejora de las coberturas de vacunación.

Vacunas indicadas durante el embarazo

Vacunación antigripal

Vacunar frente a la gripe en cualquier trimestre del embarazo disminuye el riesgo de complicaciones maternas y de hospitalizaciones por gripe en los lactantes.

El riesgo de complicaciones asociadas a la gripe aumenta durante el embarazo debido a los cambios fisiológicos que se presentan en la gestación, como el aumento de la frecuencia y gasto cardiaco, la disminución de la capacidad pulmonar vital y el aumento del consumo de oxígeno, pero principalmente debido a la disminución de la respuesta inmune celular durante este periodo.

El exceso de mortalidad asociado a la gripe en las gestantes se puso de manifiesto en las pandemias de 1918, 1957 y 2009. Durante la pandemia de 1918, según diferentes estudios, la tasa de letalidad en gestantes osciló entre el 27 % y el 50 %(12). En la pandemia de 2009, según datos de los EE.UU. el 5 % de todas las muertes correspondieron a gestantes y el 22,6 % requirieron ingreso en UCI, con tasas de mortalidad más elevadas en gestantes en el último trimestre de la gestación(13).

Durante las temporadas de gripe estacional también se ha observado un aumento de los ingresos hospitalarios relacionados con la gripe en gestantes por causas cardiacas y respiratorias, siendo más elevada en el tercer trimestre del embarazo(14). Las gestantes que padecen una enfermedad crónica, como asma o diabetes, tienen más riesgo de hospitalización que las gestantes sanas. Según datos de un estudio realizado en Cataluña en el periodo de 2008 a 2013, que incluye una cohorte de 200.667 gestantes, la incidencia de visitas durante la temporada gripal por problemas cardiorrespiratorios en Atención Primaria y las tasas de hospitalización se incrementan de forma significativa con la progresión del embarazo (RR: 4,79; IC95 %: 4,31-5,32) y (RR: 3,66; IC95 %: 1,65-8,12) en el tercer trimestre, respectivamente(15).

En relación a los efectos de la gripe sobre el feto, y a pesar de que la viremia y la transmisión transplacentaria del virus es excepcional, la respuesta inflamatoria materna a la infección se ha asociado a un mayor riesgo de aborto espontáneo, prematuridad, retraso de crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer y defectos del tubo neural(16).

Los beneficios de la inmunización materna frente a la gripe estacional y pandémica se han evaluado en numerosos estudios. Los resultados de un ensayo clínico realizado en Bangladesh mostraron una eficacia del 36 % para la prevención de la enfermedad respiratoria febril en madres y del 29 % en lactantes, y del 63 % contra la gripe confirmada en lactantes(17). En un ensayo clínico realizado en Sudáfrica, controlado con placebo, la eficacia de la vacunación frente a gripe confirmada fue de aproximadamente el 50 %, tanto en madres como en lactantes(18). Un estudio observacional multicéntrico internacional estimó una efectividad de la vacunación del 40 % (IC95 %: 12-59 %) para la prevención de hospitalización por gripe durante la gestación(19). Así mismo, diversos estudios realizados en EE. UU. han mostrado una efectividad del 45-91 % en la prevención de hospitalizaciones relacionadas con la gripe estacional en lactantes menores de 6 meses(20). Resultados similares se han observado en estudios realizados con vacunas adyuvadas durante la pandemia de gripe H1N1 de 2009.

En relación a la seguridad, la vacunación materna no aumenta el riesgo de muerte fetal, aborto espontáneo ni malformaciones congénitas(21).

Todas las evidencias científicas disponibles justifican plenamente la recomendación de la vacunación antigripal en las gestantes con vacuna trivalente inactivada en cualquier trimestre del embarazo durante la temporada gripal.

Vacunación frente a tosferina

La vacunación materna con dTpa entre la 27 y 36 semanas de gestación es la estrategia más efectiva para prevenir enfermedad grave y muertes por tosferina en los lactantes.

La tosferina es una enfermedad infecciosa muy contagiosa, reemergente en los últimos años en la mayoría de países, que causa una alta morbilidad y mortalidad(22). La reemergencia de la tosferina se ha producido con un cambio del patrón epidemiológico respecto a la edad típica de aparición de la enfermedad. Los lactantes menores de 3 meses, que aún no han iniciado o completado la primovacunación, son los más vulnerables y los que presentan complicaciones graves, produciéndose más del 90 % de las muertes en estos primeros meses de vida(22). La vacunación materna frente a la tosferina es la estrategia más efectiva y eficiente para la prevención de la enfermedad en los lactantes, generando una protección directa e indirecta: evitar que la mujer adquiera la infección y contagie al recién nacido, y por la transmisión pasiva transplacentaria de anticuerpos al feto, protegerle hasta que inicie la primovacunación(23). En octubre de 2011, se inició en EE.UU. el programa de vacunación de la tosferina en las embarazadas, con una dosis de dTpa entre las semanas 27-36 de gestación, recomendación que se actualizó en 2012 con la indicación de la vacunación en cada embarazo, con independencia del antecedente de vacunación previa, al observarse una rápida disminución de los niveles de anticuerpos en el postparto(24). En Reino Unido se inició en octubre de 2012, alcanzando coberturas del 64 % en el primer año de implantación, y con una efectividad del 93 % (IC95 %: 81-97 %) para la prevención de la tosferina en los lactantes en los dos primeros meses de vida(25). En España, la Comisión de Salud Pública aprobó la recomendación de vacunar frente a la tosferina en el embarazo, en junio de 2015, aunque desde enero de 2014 ya se había implementado en algunas Comunidades Autónomas. La pauta de vacunación consiste en la administración de una dosis de vacuna dTpa a partir de la 27 semana de gestación, e idealmente entre la 27 y 28 semanas; en caso de embarazo con alto riesgo de parto prematuro, se recomienda valorar la vacunación a partir de la semana 20(9). La introducción del programa de vacunación materna en España se ha asociado a una reducción de las tasas de hospitalización en menores de 1 año, de 331,9 por 100.000 en 2015 a 70,43 por 100.000 en 2019(26) (Fig. 1).

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Figura 1. Tosferina: incidencia y hospitalizaciones por 100.000 habitantes y coberturas vacunales, España 1998-2020. Fuente: referencia(26).

 

Múltiples estudios avalan la efectividad y seguridad de la vacunación materna con dTpa. Los datos publicados por la Red Europea de Tosferina en Lactantes (PERTINENT) de vigilancia centinela en hospitales de 6 países mostraron que la vacunación materna reduce el riesgo de hospitalización por tosferina entre un 75 % y un 88 % en lactantes menores de 2 meses. Según una revisión sistemática que incluye 11 estudios de efectividad e impacto de la vacunación materna con dTpa, se estima que se previenen entre el 69 % y el 91 % de casos de tosferina, entre el 91-94 % de hospitalizaciones y el 95 % de muertes por esta causa en lactantes menores de 3 meses(27).

No se ha observado un incremento de efectos adversos en la embarazada, el feto y el recién nacido. También se ha demostrado que las vacunas dTpa administradas en embarazos consecutivos son bien toleradas y seguras.

Diversos estudios han mostrado una menor tasa de respuesta humoral a la primovacunación frente a los antígenos homólogos de la vacuna en los lactantes hijos de madres inmunizadas durante la gestación(28). Así mismo, algunos estudios han observado que la vacunación con dTpa durante la gestación se asocia a una disminución de los títulos de anticuerpos anti-capsulares frente a algunos serotipos vacunales de Streptococcus pneumoniae, lo que probablemente se debe al efecto de la proteína de conjugación de las vacunas conjugadas con la mutante no tóxica de la toxina diftérica (CRM197). No obstante, a pesar del blunting, los porcentajes de seroprotección fueron comparables entre lactantes de madres vacunadas y no vacunadas tras completar la primovacunación y la dosis booster. No parece que estos resultados tengan relevancia clínica, ya que aquellos países que disponen de programas de inmunización materna bien establecidos no han observado un incremento de los casos de tosferina en lactantes o niños más mayores después de la introducción de la vacunación materna.

En la actualidad, más de 50 países recomiendan la vacunación frente a la tosferina en las embarazadas(9).

Vacunación frente a la COVID-19

La inmunización materna con vacunas de ARNm reduce complicaciones maternas y neonatales graves por COVID-19, y está recomendada en cualquier trimestre del embarazo.

La infección por SARS-CoV-2 aumenta el riesgo de complicaciones durante el embarazo, con un incremento de partos prematuros y abortos. Los efectos de esta infección en la placenta pueden variar entre las diferentes variantes del virus.

Un metaanálisis de 92 estudios que comparan los resultados de pacientes embarazadas con COVID-19 con pacientes no embarazadas con COVID-19 de la misma edad y sexo mostró que el embarazo aumenta el riesgo de necesitar cuidados intensivos (OR: 2,13; IC95 %: 1,54-2,95), ventilación invasiva (OR: 2,59; IC95 %: 2,28-2,94) y oxigenación por membrana extracorpórea (OR: 2,02; IC95 %: 1,22-3,34)(29). Un metaanálisis posterior de 111 estudios, que comparó los resultados de pacientes embarazadas infectadas con SARS-CoV-2 con los de aquellas no infectadas, reveló que la infección aumentó significativamente la probabilidad de parto prematuro (OR:1,48; IC95 %: 1,22-1,8), preeclampsia (OR: 1,6; IC95 %: 1,2-2,1), muerte fetal intrauterina (OR: 2,36; IC95 %: 1,24-4,46), mortalidad neonatal (OR: 3,35; IC95 %: 1,07-10,5) y mortalidad materna (OR: 3,08; IC95 %: 1,5-6,3)(30). Desde la publicación de estos metaanálisis, otros estudios a gran escala también han encontrado un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad materna, parto prematuro y muerte perinatal asociados con la infección por SARS-CoV-2 durante el embarazo. También hay evidencia de que las complicaciones maternas y neonatales fueron peores durante la circulación de la variante Delta. El mayor riesgo de complicaciones se produce en el tercer trimestre del embarazo y cuando se asocian los siguientes factores de riesgo: edad materna avanzada, obesidad, hipertensión arterial y diabetes.

Se ha demostrado que las vacunas de ARNm contra el SARS-CoV-2 generan una respuesta inmune en gestantes similar a la observada en mujeres en edad fértil no embarazadas. Diversos estudios han mostrado la presencia de anticuerpos en sangre de cordón, leche materna y en suero de recién nacidos y lactantes hijos de madres vacunadas durante la gestación, con niveles incluso superiores a los alcanzados en hijos de madres con infección natural no vacunadas.

La efectividad y seguridad de la vacunación en gestantes es similar a la observada en la población general, con protección tanto materna como para el lactante en los primeros meses de vida. Los resultados del estudio INTERCOVID-2022, que incluye datos de 4.618 gestantes atendidas en 41 hospitales de 18 países durante el periodo de circulación de la variante Ómicron, muestran una efectividad vacunal para la prevención de complicaciones graves de la COVID-19 en las gestantes inmunizadas con pauta completa del 48 % (IC95 %: 22-65) y del 76 % (IC95 %: 47-89) después de una dosis de refuerzo(31). Un estudio realizado en EE.UU. entre julio de 2021 y marzo de 2022 (circulación de variantes Delta y Ómicron) indica que la vacunación materna con 2 dosis de vacunas de ARNm tiene una efectividad global del 52 % (IC95 %: 33-65) para la prevención de hospitalización por COVID-19 en lactantes menores de 6 meses de edad (efectividad del 80 % y del 38 % frente a Delta y Ómicron, respectivamente). La vacunación a partir de las 20 semanas de edad estacional se asocia a una mayor efectividad (88 % para Delta y 57 % para Ómicron). La efectividad de la vacunación materna para la prevención de hospitalización en la UCI fue del 70 % (IC95 %: 42-85)(32).

Datos de estudios realizados en diferentes países muestran que la inmunización con vacunas de ARNm no se asocia a un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo, parto prematuro, muerte fetal o corioamnionitis.

La inmunización con vacunas ARNm está recomendada en cualquier trimestre del embarazo.

Vacunación frente al virus respiratorio sincitial

La vacunación materna frente al VRS es una nueva estrategia para la prevención de formas graves y hospitalizaciones por este virus en lactantes, con buenos resultados de eficacia y seguridad.

El virus respiratorio sincitial (VRS) es un importante problema de salud pública en todo el mundo, en especial en la edad pediátrica. Diversos estudios realizados en España indican que el riesgo de padecer una infección por VRS en el primer año de vida es 15 veces superior al del segundo año y que 4 de cada 100 lactantes requieren hospitalización por esta causa.

Desde hace varias décadas, la posibilidad de disponer de una vacuna frente al VRS que genere protección a los lactantes durante los primeros meses de vida ha sido uno de los grandes retos en investigación en el campo de las enfermedades infecciosas.

En agosto de 2023, se aprobó por la FDA y la EMA la primera vacuna de subunidades recombinante de proteína F prefusión bivalente (RSVpreF) para su uso en inmunización materna.

Su eficacia ha sido evaluada en un ensayo clínico en fase III (estudio MATISSE) realizado en 18 países, que incluye 7.400 embarazadas de 16 a 45 años de edad y con una edad gestacional de entre 24 y 36 semanas(33). El seguimiento para valorar la eficacia ha sido de 12 meses y de 24 meses para la seguridad. Los resultados de eficacia para la prevención de la enfermedad por VRS que requirió atención médica, para la prevención de hospitalización y de enfermedad grave por VRS a los 90, 120, 150 y 180 días de vida del lactante se muestran en la tabla III. En un análisis post hoc realizado para valorar la eficacia, según la edad gestacional materna, se observaron diferencias según el momento de administración de la vacuna, siendo la eficacia mayor cuando la vacunación se realiza entre las semanas 30 y 36 de gestación. No se dispone de datos de eficacia en gestantes vacunadas antes de las 24 semanas de edad gestacional.

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Se dispone de datos en vida real de los programas de vacunación en Argentina y Reino Unido. En Argentina, los resultados de efectividad para la prevención de la hospitalización de los lactantes hijos de madres vacunadas han sido del 78,6 % (IC95 %: 62,1-87,9) en los primeros 3 meses de vida y del 71,3 % (IC95 %: 53,3-82,3) hasta los 6 meses. La efectividad frente a formas graves de infección por VRS ha sido del 76,9 % (IC95 %: 45-90,3) desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad(34). El estudio realizado en Reino Unido muestra una efectividad ajustada de la vacunación materna con RSVpreF para prevenir la hospitalización del 58 % (IC95 %: 28-75) en lactantes hijos de madres vacunadas en cualquier momento antes del parto y del 72 % (IC95 %: 48-85) en los lactantes cuyas madres fueron vacunadas más de 14 días antes del parto(35).

Los datos disponibles de los ensayos clínicos muestran un buen perfil de seguridad. No se han detectado malformaciones ni problemas de toxicidad fetal/neonatal o en lactantes hasta los 24 meses de edad. La incidencia de acontecimientos adversos notificados hasta 1 mes después del nacimiento fue similar en el grupo vacunado (13,8 % de mujeres y 37,1 % de neonatos) y en el grupo placebo (13,1 % y 34,5 %, respectivamente)(33). En relación a los eventos adversos de especial interés, se observaron pequeñas diferencias estadísticamente no significativas en la frecuencia de prematuridad entre el grupo vacunado (5,6 %; IC95 %: 4,9-6,4) y el grupo placebo (4,7 %; IC95 %: 4,1-5,5), siendo la mayoría prematuros tardíos. Aunque estas cifras son inferiores a la tasa habitual de incidencia de prematuridad en EE.UU. (10 %) (datos del CDC, 2022), la FDA ha recomendado la monitorización postcomercialización de este evento.

Actualmente, la vacuna está autorizada en más de 50 países. En septiembre de 2023, los CDC de los EE.UU. recomendaron la vacuna RSVPreF para embarazadas entre 32 y 36 semanas de gestación mediante administración estacional (de septiembre a enero). Posteriormente, se han establecido recomendaciones de vacunación materna en: Argentina, Uruguay, Reino Unido, Australia, Noruega, Francia, Bélgica y Austria, como estrategia preferente para la prevención de la infección por VRS en el lactante. En España, la vacuna RSVPreF no está financiada por el sistema público de salud, pero está disponible en farmacias; la estrategia recomendada por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud es la inmunización pasiva de recién nacidos y lactantes menores de 6 meses con anticuerpos monoclonales (nirsevimab)(8). La vacuna se debe administrar en una única dosis por vía intramuscular entre las 24 y 36 semanas de gestación. Puede administrarse simultáneamente con la vacuna antigripal estacional y con las vacunas de ARNm de la COVID-19. Los ensayos clínicos de coadministración con la vacuna dTpa han mostrado interferencia en la respuesta inmune frente a algunos componentes antigénicos de la tosferina y, aunque se desconoce la relevancia clínica de este hallazgo, se recomienda respetar un intervalo de 15 días entre la administración de la vacuna RSVPreF y la dTpa.

Futuro de la inmunización materna

Están en fases avanzadas de desarrollo, vacunas frente a Streptococcus del grupo B y citomegalovirus para su uso en embarazadas, con resultados prometedores.

El número de enfermedades que pueden prevenirse mediante la administración de vacunas durante el embarazo se incrementará en el futuro con otras, como las causadas por estreptococo del grupo B (GBS) y citomegalovirus.

El SGB es una causa importante de sepsis neonatal. Aunque el cribado prenatal y la profilaxis antibiótica intraparto en las mujeres colonizadas han reducido de forma significativa el impacto de esta infección, siguen produciéndose casos. Están, en fases avanzadas de desarrollo, varias vacunas candidatas. El ensayo fase 2 de la vacuna de polisacáridos capsulares conjugada hexavalente GBS6 en embarazadas demostró que la vacuna es segura, bien tolerada e induce una potente respuesta inmunitaria, con transferencia eficiente de anticuerpos al recién nacido en niveles considerados protectores frente a enfermedad invasiva por estreptococo del grupo B.

Las vacunas frente a citomegalovirus (CMV) para embarazadas se encuentran también en fase avanzada de investigación, con candidatos prometedores en ensayos clínicos de fase 3, especialmente con las vacunas basadas en ARNm.

Función del pediatra de Atención Primaria

Las principales funciones del pediatra de Atención Primaria son:

• Conocer las infecciones que pueden ser causa de enfermedad grave en el lactante y que pueden prevenirse a través de la inmunización materna.

• Conocer el calendario vacunal recomendado en la embarazada en nuestro país, y contribuir a la formación y difusión de esta importante estrategia preventiva a los profesionales sanitarios y a los padres de los niños a los que atiende.

Conflicto de intereses

Magda Campins ha colaborado como investigador en ensayos clínicos de GSK, Pfizer, Sanofi, Jansen y HIPRA; como consultor en Advisory Board de GSK, Pfizer, MSD, Sanofi, Seqirus y AstraZeneca; y en actividades docentes subvencionadas por GSK, Pfizer, Sanofi, MSD, Seqirus y AstraZeneca.

 

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de la autora.

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33.*** Kampmann B, Madhi SA, Munjal I, Simões EAF, Pahud BA, Llapur C, et al. Bivalent Prefusion F Vaccine in Pregnancy to Prevent RSV Illness in Infants. NEJM. 2023; 388: 1451.

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36. Moraga-Llop FA, Campins Martí M. Vacunación en situaciones especiales: posexposición, embarazadas y prematuros. Pediatr Integral. 2020; 8: 480-9. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2020-12/vacunacion-en-situaciones-especiales-posexposicion-embarazadas-y-prematuros/.

 

Bibliografía recomendada

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Extenso artículo de revisión del tema con actualización de la evidencia científica disponible para cada una de las vacunas recomendadas en el embarazo, así como las nuevas vacunas en desarrollo.

– Álvarez Aldeán J, Álvarez García FJ, Fernández-Miranda MC, Figueras Falcón T, Lofrío de Arce A, López Rojano M, et al. Vacunación en el embarazo. Documento de consenso del CAV-AEP y la SEGO. An Pediatr. 2024; 100: 268-74.

Documento de consenso elaborado por el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia en que se describen las recomendaciones específicas de vacunación en la embarazada propuestas por dichas sociedades.

– Kampmann B, Madhi SA, Munjal I, Simões EAF, Pahud BA, Llapur C, et al. Bivalent Prefusion F Vaccine in Pregnancy to Prevent RSV Illness in Infants. NEJM. 2023; 388: 1451.

Ensayo clínico pivotal que demuestra la eficacia y la seguridad de la vacunación materna frente al virus respiratorio sincitial para la prevención de la infección respiratoria asociada a este virus en lactantes.

 

Caso clínico

 

Mujer de 32 años de edad, primípara, embarazada de 20 semanas de edad gestacional que acude a su Centro de Salud, derivada por su obstetra, para administración de la vacuna antigripal. Refiere antecedentes de asma, actualmente bien controlada, no habiendo presentado ninguna exacerbación en los últimos 2 años. Sin otros antecedentes patológicos de interés. La paciente consulta, además, porque dentro de 15 días va a viajar a Brasil por motivos familiares, con una estancia prevista de 15 días y solicita información de las recomendaciones a seguir.

La paciente ha nacido en España y refiere haber recibido todas las vacunas sistemáticas de la infancia, aunque no dispone de registro vacunal.

Se revisa el carnet de la embarazada y en el estudio serológico realizado en el primer trimestre de gestación se observa que tiene una serología negativa frente a rubéola.

En relación a las vacunas indicadas por su embarazo, se informa a la gestante de la importancia de vacunarse de la gripe, tal como le ha recomendado su obstetra, para protegerla del riesgo de desarrollar complicaciones cardiorrespiratorias y hospitalización si contrae la gripe, especialmente importante en su caso por ser asmática. Así mismo, se recomienda la vacunación frente a la COVID-19, indicada en todas las gestantes, para reducir el riesgo de complicaciones maternas y neonatales graves por COVID-19. Dado que estamos al inicio de la temporada gripal y que ambas vacunas se pueden administrar simultáneamente en el mismo acto vacunal, se procede a vacunarla de gripe (vacuna de subunidades trivalente) y de COVID-19 (vacuna de RNAm).

Se informa a la gestante de la importancia de que las mujeres en edad fértil sean inmunes a la rubéola, ya que su padecimiento durante el embarazo puede tener consecuencias graves para el feto (síndrome de la rubéola congénita). En su caso no se puede garantizar la protección, ya que la serología IgG frente a rubéola es negativa. Por tanto, es necesario que se vacune de triple vírica en el postparto inmediato, a ser posible antes del alta hospitalaria, y realizar posteriormente una nueva determinación serológica para comprobar la adecuada respuesta inmunitaria y la protección. La vacuna triple vírica no se puede administrar durante la gestación, ya que es una vacuna atenuada.

También se informa de la recomendación de vacunarse de la tosferina, con la vacuna dTpa, entre las semanas 27-36 del embarazo, y se programa la vacunación para la semana 27.

La paciente plantea la intención de viajar dentro de un mes a Brasil, concretamente a Río de Janeiro, zona endémica de fiebre amarilla. Se informa a la paciente de este riesgo y de que la vacuna de la fiebre amarilla está contraindicada en el embarazo, por ser una vacuna atenuada, excepto en situación de alto riesgo epidemiológico, en cuyo caso la decisión debe ser individualizada según el balance riesgo-beneficio. Tras valorar la situación con la paciente, se desaconseja el viaje durante la gestación.

 

 

Prevención del virus respiratorio sincitial (VRS)

I. Rivero Calle*,  A. Iofrío de Arce**,  M. Garcés-Sánchez***
Temas de FC


I. Rivero Calle*, A. Iofrío de Arce**, M. Garcés-Sánchez***

*Pediatra. Sección de Pediatría Clínica, Infectológica y Traslacional. Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela. La Coruña. Miembro del Grupo Genética, Vacunas, Infecciones y Pediatría (GENVIP). Comité Asesor de Vacunas de la AEP
**Pediatra. Centro de Salud El Ranero. Murcia. Investigador del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria Pascual Parrilla (IMIB). Secretario del Comité Asesor de Vacunas de la AEP
***Pediatra. Subdirectora General de Prevención y Promoción de la Salud de la Conselleria de Sanidad de la Comunidad Valenciana. Dirección General de Salud Pública. Valencia

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Autor para correspondencia

irene.rivero.calle@sergas.es

Resumen

En los últimos años, la prevención del virus respiratorio sincitial (VRS) ha avanzado notablemente con el desarrollo de vacunas y anticuerpos monoclonales eficaces. La vacunación maternal con Abrysvo ha demostrado en Argentina una reducción del 78,6 % en hospitalizaciones por VRS en lactantes hasta 3 meses y 71,3 % hasta 6 meses, además de disminuir la gravedad y necesidad de ingreso en unidades de cuidados intensivos. En Reino Unido, la efectividad para prevenir hospitalizaciones alcanza el 72,4 % si la vacuna se administra, al menos, 14 días antes del parto. El anticuerpo monoclonal nirsevimab presenta una efectividad de entre el 70 % y 90 % frente a hospitalizaciones por VRS en distintos estudios en España, con un número necesario a inmunizar entre 16 y 30 lactantes para evitar una hospitalización. Además, reduce en más del 90 % los ingresos en UCI. Estudios internacionales confirman su impacto positivo. Otros candidatos, como clesrovimab, están pendientes de evaluación por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Es fundamental ampliar la cobertura mundial para consolidar la protección de los grupos más vulnerables frente al VRS.

 

Abstract

In recent years, respiratory syncytial virus (RSV) prevention has made significant progress with the development of effective vaccines and monoclonal antibodies. Maternal vaccination with Abrysvo has demonstrated a 78.6 % reduction in RSV hospitalizations in infants up to 3 months of age and a 71.3 % reduction in RSV hospitalizations in infants up to 6 months of age, in addition to reducing severity and intensive care needs. In the United Kingdom, the effectiveness in preventing hospitalizations reaches 72.4 % if the vaccine is administered at least 14 days before delivery. The monoclonal antibody nirsevimab is 70 % to 90 % effective against RSV hospitalizations in various studies in Spain, requiring an immunization number between 16 and 30 infants to prevent one hospitalization. Furthermore, it reduces ICU admissions by more than 90 %. International studies confirm its positive impact. Other candidates such as clesrovimab are pending European Medicines Agency (EMA) evaluation. Expanding global coverage is essential to strengthen protection of the most vulnerable groups against RSV.

 

Palabras clave: Virus respiratorio sincitial; Vacunación; Inmunización; Efectividad; Impacto.

Key words: Respiratory syncytial virus; Vaccination; Immunization; Effectiveness; Impact.

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (8): 622 – 630

 


OBJETIVOS

• Comprender los avances científicos que han permitido el desarrollo de nuevas estrategias preventivas frente al virus respiratorio sincitial.

• Evaluar los datos de eficacia, efectividad e impacto de la vacunación maternal (Abrysvo®).

• Analizar los últimos datos en vida real del uso de un anticuerpo monoclonal de vida media extendida (nirsevimab).

• Descubrir qué otros candidatos están actualmente en desarrollo.

• Conocer cuáles son las recomendaciones actuales de uso de las estrategias preventivas frente al VRS disponible.

 

Prevención del virus respiratorio sincitial (VRS)

https://doi.org/10.63149/j.pedint.100

 

Introducción

Los avances en vacunas maternas y anticuerpos monoclonales de acción prolongada han transformado la prevención del virus respiratorio sincitial (VRS).

En los últimos años, se han producido avances significativos en la prevención del VRS, destacando tanto hitos científicos clave como la innovación en estrategias inmunizadoras. El descubrimiento de la proteína F, particularmente en su conformación de prefusión, permitió el desarrollo de vacunas y anticuerpos monoclonales altamente eficaces, capaces de bloquear la entrada del virus en las células humanas. Entre los hitos recientes, destaca la aprobación y uso de la vacuna basada en la proteína F para embarazadas, la cual reduce el riesgo de enfermedad grave y hospitalización por VRS en los recién nacidos, gracias a la transferencia de anticuerpos maternos al feto.

En cuanto a la inmunización pasiva, la estrategia más reciente consiste en administrar anticuerpos monoclonales de acción prolongada, como nirsevimab, a recién nacidos y lactantes, otorgando una protección inmediata y eficaz durante la temporada de mayor circulación del virus. Esta medida ha mostrado una disminución notable en las hospitalizaciones infantiles relacionadas con el VRS.

Estos adelantos científicos y sanitarios representan un cambio de paradigma en el abordaje del VRS, ofreciendo protección directa a los grupos más vulnerables y respaldando el esfuerzo global para reducir la carga de la enfermedad.

Estructura y genes del VRS

El conocimiento detallado de la estructura del VRS, especialmente la proteína F, ha permitido desarrollar estrategias de inmunización más eficaces.

Conocer la estructura y los genes del VRS es fundamental para comprender y diseñar nuevas estrategias de inmunización. El VRS pertenece al género Orthopneumovirus de la familia Pneumoviridae. Está formado por 3 estructuras (Fig. 1): un genoma viral ARN, con 10 genes que codifican 11 proteínas, 8 de ellas estructurales; una nucleocápside y una cubierta lipídica donde se anclan 3 proteínas de membrana (glucoproteínas G, F y SH)(1).

figura

Figura 1. Estructura del virus respiratorio sincitial. Fuente: Jung HE, Kim TH, Lee HK. Contribution of Dendritic Cells in Protective Immunity against Respiratory Syncytial Virus Infection. Viruses. 2020; 12: 102.

 

La glucoproteína G es responsable de la adhesión del VRS a las células de las vías respiratorias; las diferencias en esta glicoproteína determinan la distinción en dos tipos virales: A y B. La glucoproteína F permite la fusión del virus con la membrana de la célula infectada, induciendo su destrucción y la formación de los sincitios, grandes masas protoplasmáticas que contienen los numerosos núcleos celulares que pertenecían a las células intactas. Esta glucoproteína puede presentar dos conformaciones espaciales diferentes (Fig. 2): la prefusión (pre-F) antes de unirse a las células, con forma filamentosa y muy infectiva, y la posfusión (pos-F), con forma redondeada y más resistente a los anticuerpos(2). La glucoproteína F es la diana más utilizada para el desarrollo de anticuerpos monoclonales, antivirales y vacunas, ya que induce la producción de altas concentraciones de anticuerpos neutralizantes. La glucoproteína SH tiene una función desconocida.

figura

Figura 2. Sitios antigénicos y capacidad de generar anticuerpos neutralizantes de las formas pre-F y pos-F. Fuente: referencia (2)

 

En relación a la prevención del VRS en lactantes y mujeres embarazadas, esta ha avanzado enormemente gracias a un mejor entendimiento estructural del virus, especialmente de las proteínas F y G, que son las principales dianas inmunológicas(1,2). La proteína F, en su conformación prefusión, es crucial para la fusión viral con la célula huésped y contiene la mayoría de los epítopos neutralizantes que inducen una respuesta inmune efectiva y duradera. Por ello, la vacuna materna (Abrysvo) está diseñada para estimular anticuerpos contra esta forma específica de la proteína F durante el embarazo, promoviendo la transferencia placentaria de anticuerpos que protegen al lactante durante sus primeros meses de vida.

Por otro lado, la proteína G, responsable de la adhesión del virus a las células, también juega un papel importante. Estudios recientes demuestran que la combinación de antígenos derivados de las proteínas F y G puede potenciar la respuesta inmunitaria, facilitando la producción de anticuerpos que bloquean la interacción del virus con receptores celulares, y así mejorar la eficacia vacunal sin inducir patologías asociadas a la vacunación(3).

Vacunación maternal

Abrysvo®, vacuna bivalente materna frente al VRS, ha mostrado alta eficacia y seguridad en ensayos y en campañas reales en Argentina y Reino Unido, reduciendo hospitalizaciones y enfermedad grave en lactantes hasta los 6 meses de vida.

Composición y pauta

Abrysvo® contiene 60 μg de la glicoproteína F estabilizada en su conformación prefusión del VRS subgrupo A y 60 μg del subgrupo B(4). No lleva adyuvante. La pauta es de una dosis única de 0,5 ml, vía intramuscular.

Eficacia, efectividad e impacto

En gestantes, los datos de eficacia corresponden al estudio MATISSE: ensayo clínico fase 3, multicéntrico y aleatorizado, realizado entre junio 2020 y abril 2023, que incluyó más de 15.000 embarazadas de 18 a 49 años de edad de 18 países. Analizó la eficacia y seguridad de la vacuna bivalente RSVpreF (ABRYSVO®) administrada entre las 24 y 36 semanas de gestación. En el análisis final del estudio(5), la eficacia vacunal (EV) frente a IRTI (infección de vías respiratorias bajas) grave fue del 82,4 % (IC95 %: 57,5 a 93,9) en los primeros 90 días de vida, y del 70,0 % (IC95 %: 50,6 a 82,5) en los 180 días posteriores al nacimiento. En cuanto a IRTI atendida médicamente, la EV fue del 57,6 % (IC95 %: 31,3 a 74,6) y del 49,2 % (IC95 %: 31,4 a 62,8) en los 90 y 180 primeros días de vida, respectivamente. Los resultados finales de seguridad en embarazadas, recién nacidos y lactantes fueron consistentes con el análisis primario, sin que se identificaran nuevos problemas de seguridad(6).

En Argentina y Reino Unido, ha sido la estrategia elegida para la prevención de la enfermedad por VRS en recién nacidos y lactantes menores de 6 meses de edad en la pasada temporada, cuyos datos de efectividad se describen a continuación:

• En Argentina, la principal fuente de datos en vida real proviene del estudio BERNI, un trabajo multicéntrico, retrospectivo y con diseño test negativo, realizado entre abril y septiembre de 2024 en doce hospitales del país(7). Este estudio incluyó a 505 lactantes menores de 6 meses (288 casos positivos y 219 controles negativos para el VRS) hospitalizados por infecciones respiratorias graves; y demostró que la vacunación materna con RSVpreF administrada a gestantes entre 32+0 y 36+6 semanas de EG, logró una reducción del 78,6 % (IC95 %: 62,1 a 87,9) en hospitalizaciones por VRS en lactantes hasta los 3 meses de vida y del 71,3 % hasta los 6 meses de edad. Además, se observó una menor frecuencia de enfermedad grave, ingreso a cuidados intensivos (reducción del 76,9 %) y duración de la hospitalización en los lactantes nacidos de madres vacunadas. Se registraron tres muertes por VRS, todas en lactantes nacidos de madres que no recibieron la vacuna RSVpreF durante el embarazo. Argentina fue pionera a nivel mundial en la implementación nacional de la vacuna materna frente al VRS, con una cobertura superior al 60 % y más de 140.000 embarazadas inmunizadas. El estudio BERNI se amplía en 2025 también a Uruguay: campaña 13 enero a 31 de agosto de 2025, cuyos datos aún no están disponibles.

• Reino Unido inició la vacunación maternal en septiembre de 2024, como parte de la estrategia nacional, indicada para mujeres embarazadas a partir de las 28 semanas de gestación, con disponibilidad todo el año. Los primeros datos oficiales muestran una cobertura de vacunación superior al 50 % entre embarazadas residentes en distintas regiones (hasta 62,7 % en el sudeste del país), con seguimiento de efectividad en reducción de hospitalización por VRS en lactantes menores de 6 meses. En un estudio realizado en Reino Unido, prospectivo, multicéntrico y con diseño test negativo para analizar la efectividad de la vacunación materna con RSVpreF frente a la hospitalización por IRTI-VRS en lactantes, entre el inicio de la campaña (12 de agosto en Escocia, 1 de septiembre de 2024 en Inglaterra) y el 20 de enero de 2025 fueron incluidos 537 pares madre-lactante(8). Se observó que la efectividad ajustada de la vacuna RSVpreF para prevenir hospitalizaciones por VRS en lactantes fue del 57,7 % (IC95 %: 28,2 a 75,1) cuando la madre fue vacunada en cualquier momento antes del parto. Cuando la vacunación ocurrió más de 14 días antes del parto, la efectividad aumentó al 72,4 % (IC95 %: 47,8 a 85,4)(8). Estos datos reflejan una reducción significativa de hospitalizaciones por infecciones respiratorias graves en recién nacidos, confirmando la protección proporcionada por la transferencia de anticuerpos maternos. El perfil de seguridad ha sido favorable, sin diferencias significativas en eventos adversos entre las mujeres vacunadas y placebo y sin efectos negativos para el recién nacido. La estrategia ofrece un beneficio sustancial para reducir la morbimortalidad respiratoria en lactantes durante sus primeros meses de vida, especialmente cuando se administra dentro del rango habitual recomendado de vacunación entre la semana 32 y la 36 de gestación y, al menos, cinco semanas antes del parto.

Seguridad

Abrysvo® se puede coadministrar con las vacunas inactivadas frente a la gripe estacional(4). Sin embargo, se observaron títulos de anticuerpos neutralizantes para VRS A y B inferiores y títulos de anticuerpos de inhibición de la hemaglutinación para la gripe A y B inferiores en la coadministración(4). Se desconoce la relevancia clínica de este hallazgo. En embarazadas, se recomienda un intervalo mínimo de dos semanas entre la administración de Abrysvo® y la administración de la vacuna frente al tétanos, la difteria y la tosferina acelular (Tdap). No hubo problemas de seguridad cuando Abrysvo® se administró de forma concomitante con Tdap en mujeres sanas no embarazadas(4). Las respuestas inmunes a VRS-A, VRS-B, difteria y tétanos en coadministración no fueron inferiores a las inducidas por ambas vacunas administradas por separado. No obstante, la respuesta inmune al componente de tosferina fue inferior en coadministración en comparación con la administración separada y no cumplió los criterios de no inferioridad. Se desconoce la relevancia clínica de este hallazgo.

Por otro lado, la ficha técnica indica que no se ha estudiado en embarazadas con menos de 24 semanas de gestación (SG)(4). Dado que la protección del lactante frente al VRS depende de la transferencia de anticuerpos maternos a través de la placenta, Abrysvo® se debe administrar entre las 24 y 36 SG.

Aprobación, disponibilidad y recomendaciones

En 2023, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprobó la vacuna de subunidades bivalente RSVpreF (Abrysvo®), aunque no estuvo disponible en oficinas de farmacia para la temporada 2023-2024, sí estándolo a partir de 2024-2025 para venta bajo prescripción médica, pero no financiada, no habiendo sido elegida como estrategia preferente por la Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad.

La Asociación Española de Pediatría, a través de su Comité Asesor de Vacunas, y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia recomiendan la vacunación entre las 24 y 36 semanas de gestación, de preferencia entre las 32 y 36 semanas.

Por otro lado, está recomendada en EE.UU., Canadá y Argentina para su uso entre las 32-36 SG; mientras que, en Reino Unido, está aprobada entre las 28-36 SG. De momento, solo Argentina y Reino Unido han recomendado la revacunación con RSVPreF en cada embarazo, a pesar de no disponer de datos de inmunogenicidad y seguridad al respecto.

Anticuerpos monoclonales

Los anticuerpos monoclonales nirsevimab y clesrovimab han demostrado alta eficacia y seguridad para prevenir hospitalizaciones por VRS en lactantes, consolidándose como herramientas clave de inmunización pasiva complementarias a la vacunación materna.

Actualmente, están aprobados 3 anticuerpos monoclonales para la inmunoprofilaxis pasiva de la enfermedad por VRS: palivizumab (Synagys®, 1998), para uso en población infantil de riesgo; nirsevimab (Beyfortus®, aprobado por la Comisión Europea el 31 de octubre de 2022, y por la Administración de Alimentos y Medicamentos [FDA] el 17 de julio de 2023); y clesrovimab (Enflonsia®, aprobado por la FDA el 9 de junio de 2025) para uso tanto en población sana como de riesgo.

Nirsevimab

Composición y pauta

Nirsevimab es un anticuerpo monoclonal humano de inmunoglobulina G1 kappa producido en células de ovario de hámster chino mediante tecnología de ADN recombinante, modificado con una sustitución triple de aminoácidos (YTE) en la región Fc para extender la semivida en suero (85-117 días), con una capacidad neutralizante, al menos, 50 veces mayor que palivizumab(9).

Nirsevimab se administra mediante una única inyección intramuscular antes del inicio de la temporada del VRS en lactantes menores de 6 meses de edad (nacidos entre abril y septiembre) y antes del alta de maternidad en nacidos entre octubre y marzo. La dosis recomendada es de 50 mg si pesan < 5 kg y de 100 mg si pesan ≥ 5 kg(9). Para los niños de riesgo y aquellos que fueron prematuros nacidos con < 35 SG, en su segunda temporada de VRS, la dosis recomendada es de 200 mg (dos dosis de 100 mg, coadministradas) si pesa ≥ 10 kg, y una única dosis de 100 mg si pesa < 10 kg(9).

Eficacia, efectividad e impacto

Los resultados de eficacia de nirsevimab corresponden a los obtenidos en los ensayos fase IIb(10) y MELODY fase III(11), realizado este en 2019-2020, teniendo que suspender el reclutamiento debido a la pandemia por SARS-CoV-2. Tras el reinicio en 2021, se incluyeron en total 3.012 participantes, de los que 2.009 recibieron nirsevimab y 1.003 placebo.

Los datos finales del estudio MELODY(12) en pretérminos sanos de ≥ 35 SG y nacidos a término sanos muestran una eficacia en la prevención de IRTI que requirieron atención médica del 76,4 %, del 76,8 % para prevenir el ingreso hospitalario y del 78,6 % para prevenir ingresos en UCI, mientras que los datos combinados de los estudios fase IIb y MELODY(13) muestran una eficacia del 79,0 %, 80,6 % y 90,0 %, respectivamente.

En la tabla I se muestra un resumen de los datos publicados de estos estudios.

tabla

 

Los resultados finales del estudio fase IIIb HARMONIE (Hospitalized RSV Monoclonal Antibody Prevention) llevado a cabo en 235 centros de Francia, Alemania y Reino Unido durante la temporada de VRS 2022-2023, en condiciones similares a las que se usaría nirsevimab en la práctica real, han sido recientemente publicados(14), y muestran una eficacia a los 180 días para hospitalización por IRTI-VRS del 82,7 % (IC95 %: 67,8 a 91,5; p < 0,0001), siendo del 75,3 % (IC95 %: 38,1 a 91,8; p = 0,0013) para los cuadros graves, y del 41,9 % (IC95 %: 23,1 a 56,3; p < 0,0001) para IRTI por cualquier causa(14). El perfil de seguridad ha sido favorable y consistente con los datos ya presentados en los diferentes estudios pivotales.

El uso de nirsevimab en España en la temporada 2023-2024, con más de 277.000 dosis administradas y una cobertura media del 92 % en los nacidos en temporada y del 88 % en los nacidos antes de comenzar la misma, posibilitó la publicación de los primeros datos de efectividad e impacto en vida real, todos ellos concordantes con los resultados obtenidos en los estudios pivotales(15). Los datos de efectividad de varios de estos estudios pueden consultarse en el documento sobre la evaluación de la vacunación frente a VRS en población infantil del Ministerio de Sanidad(16):

En Galicia, el análisis final del estudio Nirse-Gal de la temporada 2023-2024(17) muestra que, en el análisis por sensibilidad, la efectividad frente a hospitalización fue del 81,6 % (IC95 %: 65,1 a 90,3) y frente a necesidad de oxigenoterapia del 86,5 % (IC95 %: 69,1 a 94,1). La eficacia frente a la hospitalización por bronquiolitis o bronquitis por todas las causas fue del 46,0 % (IC95 %: 6,8 a 68,7). Se observaron tasas acumuladas significativamente más bajas de hospitalizaciones por IRTI-VRS para la cohorte de rescate, la cohorte estacional y para ambas cohortes combinadas que las de las temporadas anteriores (p < 0,0001 para todas las comparaciones). El número necesario a inmunizar con nirsevimab para evitar una hospitalización por IRTI-VRS se calculó en 30 lactantes de la cohorte general, o 16 lactantes de la cohorte estacional(17).

En un estudio donde se ha estimado la efectividad de nirsevimab frente a hospitalizaciones debidas al VRS en lactantes menores de 9 meses en tres comunidades autónomas españolas, se muestra que, con el método del cribado en el análisis combinado, la EV fue del 84,4 %(18). Con el método de test negativo, los datos agrupados muestran una efectividad del 70,2 %(18).

En Cataluña, nirsevimab redujo en un 87,6 % las hospitalizaciones debidas al VRS y un 90,1 % los ingresos en UCI(19). También hubo disminuciones en el número de bronquiolitis atendidas en Atención Primaria (48,1 %), infecciones por VRS (68,9 %), neumonía viral (60,7 %) y visitas a Urgencias hospitalarias por bronquiolitis (55,4 %)(19).

En la Comunidad de Madrid, la eficacia ajustada frente a hospitalización fue del 93,6 % a los 30 días de la administración de nirsevimab y del 87,6 % a los 150 días, mientras que para ingreso en UCI fue del 94,4 % a los 30 días y del 92,1 % a los 90 días(20).

Un estudio realizado en Atención Primaria en las regiones de Valencia y Murcia(21) evaluó la efectividad del anticuerpo monoclonal nirsevimab frente a las infecciones respiratorias bajas por VRS atendidas médicamente. Desarrollado en el marco de la red MEDIPRIM, que integra 92 pediatras de 57 centros de salud, el trabajo aplicó un diseño test-negativo para estimar la protección conferida a lactantes menores de 10 meses. Los resultados mostraron una efectividad global del 75,8 %, que alcanzó el 80,2 % en el grupo de rescate (“catch-up”), confirmando la elevada protección también en el ámbito ambulatorio(21). Este estudio demuestra que la inmunización con nirsevimab no solo reduce las hospitalizaciones, sino que previene de forma significativa las infecciones por VRS que requieren atención médica en Atención Primaria, reforzando la importancia de esta red asistencial en la vigilancia y evaluación de la efectividad vacunal en condiciones reales.

Por otro lado, diversos estudios realizados en Chile, Estados Unidos, Francia y Luxemburgo han confirmado la alta efectividad de nirsevimab para prevenir hospitalizaciones por infección por VRS en lactantes:

• El estudio NIRSE-CL evaluó la efectividad e impacto de nirsevimab en la prevención de hospitalizaciones por infección respiratoria baja por VRS en Chile durante 2024, tras implementar una estrategia nacional de inmunización en lactantes(22). Fue un estudio observacional retrospectivo que analizó datos de más de 154.000 lactantes. Nirsevimab mostró una eficacia del 76,4 % (IC95 %: 72,6 a 79,7) para prevenir hospitalizaciones por infecciones respiratorias bajas por VRS y del 84,9 % para ingresos en UCI pediátrica, evitando aproximadamente 30 hospitalizaciones por cada 1.000 lactantes inmunizados; y requiriendo la inmunización de 35 niños para evitar una hospitalización(22). Además, se observó una reducción global del 77 % de hospitalizaciones por VRS y una reducción significativa en hospitalizaciones por infecciones respiratorias bajas de cualquier causa, lo que resalta el impacto positivo en salud pública infantil(22).

• En Estados Unidos, estudios recientes estiman una efectividad del 80,5 % (IC95 %: 52,0 a 93,5) en la prevención de hospitalizaciones asociadas a VRS y del 84,6 % frente a enfermedad grave por VRS en lactantes inmunizados, con resultados consistentes en diferentes grupos poblacionales y escenarios del mundo real(23). Otros informes estadounidenses muestran una efectividad cercana al 90 % para prevenir ingresos hospitalarios(24).

• En Francia, la efectividad real de nirsevimab frente a hospitalizaciones por VRS fue del 89,6 %, confirmando los datos ensayados en la campaña nacional de inmunización(25). Un estudio de modelización reciente también respaldó que la administración amplia logra reducir considerablemente la carga hospitalaria por bronquiolitis en menores de 24 meses(26).

• En Luxemburgo, la implementación del programa de inmunización con nirsevimab también mostró una reducción significativa en los casos graves y hospitalizaciones por VRS durante la primera temporada de uso, evidenciando su impacto poblacional positivo(26).

• En Italia, durante la temporada 2024/2025, la efectividad de nirsevimab para prevenir hospitalizaciones por virus respiratorio sincitial (VRS) en lactantes menores de 12 meses fue del 89,5 % (IC95 %: 60,3 a 97,2). Este dato proviene de un estudio prospectivo multicéntrico realizado en siete hospitales del país, empleando un diseño caso-control con ajuste por factores clínicos y demográficos(27). El efecto protector se confirmó tanto en lactantes nacidos tras abril como en aquellos sin factores de riesgo, y se mantuvo robusto en los diferentes análisis estadísticos realizados. Además, un estudio observacional en varias regiones italianas mostró que la administración temprana y universal de nirsevimab estuvo asociada a una reducción significativa de hospitalizaciones y gravedad por VRS, mientras que regiones con implementación tardía observaron un mayor número de casos y más ingresos en UCI(28).

El uso de nirsevimab en España, en la pasada temporada 2024-2025, mantuvo una alta efectividad en la prevención de hospitalizaciones por VRS en lactantes. En España, se administraron más de 500.000 dosis con cobertura superior al 90 % en varios territorios, manteniendo la cobertura alta obtenida en la temporada anterior. La reducción de hospitalizaciones por VRS se estimó en torno al 70-80 %, coherente con los datos previos y la seguridad del medicamento. Este seguimiento en vida real confirma la eficacia establecida en ensayos clínicos y evidencia el impacto positivo a nivel poblacional en la reducción de la carga hospitalaria y las complicaciones del VRS en la infancia.

Además, cabe destacar por la relevancia en variables exploratorias de interés clínico:

• El estudio de González-Bertolín et al. (2025) que evaluó el impacto del uso de nirsevimab en la segunda temporada tras su administración en la primera temporada de VRS, mostrando que no hay aumento en la gravedad de la enfermedad respiratoria por VRS en lactantes vacunados previamente con nirsevimab en comparación con los no inmunizados. No se observaron diferencias significativas en la duración de la hospitalización, la necesidad de oxígeno, ventilación no invasiva ni ingreso en unidad de cuidados intensivos (UCI). Además, los pacientes inmunizados mantuvieron una cierta protección residual de aproximadamente 10,8 meses después de recibir la dosis.

• El estudio de Coma et al. (2025) en Cataluña, evaluó el impacto de la inmunoprofilaxis con nirsevimab en lactantes durante dos temporadas consecutivas de VRS, incluyendo su segundo año de vida. Se trata de un estudio retrospectivo de cohorte poblacional que incluyó 51.154 lactantes nacidos entre abril de 2023 y marzo de 2024. De estos, el 89,9 % recibieron nirsevimab antes o durante su primera temporada de VRS. Los resultados mostraron que, tras dos temporadas, la incidencia acumulada de hospitalizaciones por VRS fue significativamente menor en el grupo inmunizado (9,57 por 1.000 lactantes) en comparación con el grupo no inmunizado (35,56 por 1.000; RR 0,27). La incidencia de ingresos en UCI también fue altamente reducida (1,90 vs. 9,08 por 1.000; RR 0,21). Las visitas a Atención Primaria por bronquiolitis y otras infecciones respiratorias también fueron menores en el grupo inmunizado, aunque sin diferencias estadísticamente significativas en la segunda temporada. Además, tampoco observaron aumentos en la gravedad de la enfermedad en lactantes vacunados en su segundo año.

Seguridad

Beyfortus® es una inmunización pasiva específica para VRS, por lo que no se espera que interfiera en la respuesta inmune activa de las vacunas coadministradas, aunque la experiencia es limitada(9). En ensayos clínicos, cuando se administró con vacunas infantiles habituales, la seguridad y reactogenicidad fue similar a la de las vacunas administradas de forma aislada. Por tanto, nirsevimab se puede administrar concomitantemente con vacunas infantiles. No se debe mezclar con ninguna vacuna en la misma jeringa o vial. La enfermedad aguda leve, con o sin fiebre, no se considera una contraindicación para la vacunación.

Disponibilidad y recomendaciones

El 21 de noviembre de 2024, la Comisión de Salud Pública aprobó el documento “Recomendaciones de inmunización pasiva para prevención de enfermedad grave por VRS en la población infantil”(16), donde se recomienda la inmunización pasiva con anticuerpo monoclonal antes del comienzo y durante cada temporada estacional de VRS para la prevención de IRTI-VRS en los siguientes grupos de población, por orden de prioridad:

• Prematuros de < 35 semanas, antes de cumplir 12 meses de edad cronológica.

• Población con alto riesgo de enfermedad grave por VRS.

• Menores de 6 meses: nacidos entre el 1 de abril del año de comienzo de la temporada y el 31 de marzo del año de fin de temporada.

Se recomienda la inmunización de la población diana independientemente del antecedente de vacunación materna con Abrysvo® durante el embarazo.

Clesrovimab

Clesrovimab es un anticuerpo monoclonal de acción prolongada dirigido contra el sitio IV de la proteína de fusión (F) del virus respiratorio sincitial (VRS), diseñado para la prevención de enfermedad por VRS en lactantes, incluyendo prematuros y aquellos con riesgo aumentado de enfermedad grave. Se dirige específicamente al sitio IV de la proteína de fusión (F) del VRS.

Los principales resultados del ensayo clínico fase 2b/3 publicados recientemente(29) demostraron una eficacia del 60,4 % (IC95 %: 44,1 a 71,9) para prevenir infecciones respiratorias bajas atendidas médicamente asociadas a VRS, y una reducción del 84,2 % (IC95 %: 66,0 a 92,6) en hospitalizaciones por VRS en los primeros 150 días tras la administración de una única dosis intramuscular. La eficacia aumenta con la gravedad del cuadro, alcanzando un 91,7 % (IC95 %: 62,9 a 98,1) contra formas graves de infección respiratoria baja. El perfil de seguridad ha sido comparable al de placebo, sin aumentar los eventos adversos graves, y se mantuvo estable al comparar distintos subgrupos y países.

Además, clesrovimab mostró eficacia tanto frente al VRS subtipo A como B, y sus propiedades farmacocinéticas permiten una sola dosis para proteger toda la temporada epidémica.

El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) y la FDA han revisado estos datos y emitido recomendaciones favorables para su uso en EE.UU., aprobándolo como una herramienta eficaz para reducir la carga hospitalaria y las complicaciones graves asociadas al VRS. Actualmente, se encuentra pendiente de evaluación por la EMA.

Vacunación del lactante

La vacuna intranasal atenuada RSVt ha discontinuado su desarrollo por no alcanzar la eficacia esperada, mientras que la vacuna intramuscular de ARNm-1345 de Moderna ha suspendido su desarrollo pediátrico tras detectar eventos adversos graves.

Vacuna intranasal viva atenuada

Sanofi está desarrollando una vacuna intranasal viva atenuada frente al VRS denominada RSVt, que se encuentra actualmente discontinuada.

El ensayo fase I/II recientemente publicado, estudio multicéntrico aleatorizado doble ciego de búsqueda de dosis, con el objetivo de analizar más extensamente su inmunogenicidad, seguridad y capacidad para inducir anticuerpos neutralizantes, ha demostrado que esta vacuna intranasal administrada en lactantes y niños pequeños induce respuestas inmunitarias prometedoras sin mostrar problemas de seguridad relevantes(30). Incluyó 180 participantes de 6-18 meses y de >34 semanas de EG, comparando dosis baja (LD), alta (HD) y placebo. La vacuna mostró un perfil de seguridad favorable, sin eventos adversos sistémicos graves vinculados a la vacuna. Solo destacar que la rinorrea y la congestión nasal son ligeramente más frecuentes en los receptores de la vacuna que en los receptores del placebo. La inmunogenicidad fue robusta: los títulos de anticuerpos neutralizantes tras dos dosis fueron significativamente mayores en los grupos vacunados frente a placebo, tanto con LD como HD, evidenciando eficacia inmunológica prometedora en ambos esquemas. De hecho, los datos mostraron que cinco meses tras la administración, el 70 % de los niños naïve alcanzaron un incremento de cuatro veces en los títulos de anticuerpos frente al VRS, lo que respaldó avanzar hacia las siguientes fases.

El estudio llamado PEARL es un ensayo fase III, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, con participación multinacional, que incluye a aproximadamente 6.300 niños de entre 6 y 22 meses. Su objetivo es evaluar la eficacia, inmunogenicidad y seguridad de dos dosis de la vacuna intranasal RSVt comparado con placebo, durante un seguimiento de 24 meses por participante. La vacuna se administra por vía intranasal en dos dosis separadas aproximadamente dos meses, buscando proteger durante las temporadas de alta circulación del VRS. Actualmente discontinuado, por no alcanzar la inmunogenicidad deseada, pero sin haber presentado eventos adversos graves.

Hay otros ensayos en fase 2, con vacunas vivas atenuadas intranasales para niños entre 6 y 24 meses (Meissa Vaccines, Blue Lake).

Vacuna intramuscular ARNm

Moderna está desarrollando una vacuna de ARN (ARNm-1345) intramuscular en niños entre 2 y 17 años (la misma vacuna de Moderna aprobada para adultos mayores de 60 años). Sin embargo, el 12 de diciembre de 2024 la FDA anunció la suspensión del reclutamiento de los estudios fase 1 con vacunas ARNm-1345 y ARNm-1365 (VRS/metapneumovirus), ambas de Moderna, en niños de 5 a 24 meses hasta que se estudien las señales de alerta en cuanto a su seguridad en lactantes de 5 a 8 meses de edad, después de que se informaran cinco casos de IRTI-VRS de grave a muy grave en bebés que recibieron una dosis de 15 μg de ARNm-1345 (3 casos) o una dosis de 15 μg de ARNm-1365 (2 casos), en comparación con 1 caso en el grupo de placebo. Cinco de los 6 lactantes requirieron hospitalización y 1 necesitó ventilación mecánica. Moderna suspendió el reclutamiento el 17 de julio y lo notificó a la FDA el 19 de julio. El ensayo también encontró que la respuesta inmune a la vacunación con ARNm-1345 fue menor en los que habían recibido anteriormente nirsevimab en comparación con aquellos que no lo habían recibido, lo que sugiere una posible interacción.

Conclusiones

Disponemos de estrategias preventivas en uso o en desarrollo para todos los grupos de edad. Los datos de efectividad y seguridad de la vacunación maternal y anticuerpos monoclonales continúan generándose de forma robusta y consistente a los datos del desarrollo clínico. Los datos en vida real mejoran aún más, si cabe, los datos de eficacia ya conocidos, proporcionan endpoints más robustos y beneficios en grupos adicionales que estaban infrarrepresentados en los ensayos. Teniendo en cuenta lo que tenemos y lo que está por venir, lo esencial es que estas estrategias lleguen a todos los lugares del mundo.

Función del pediatra de Atención Primaria

El pediatra de Atención Primaria educa y guía a las familias sobre las distintas estrategias de prevención actuales: vacunación maternal y anticuerpos monoclonales para prevenir la infección grave por VRS en lactantes.

Las principales funciones del pediatra de Atención Primaria en prevención frente al VRS incluyen la identificación y seguimiento de lactantes en riesgo, la educación a las familias sobre medidas preventivas y la coordinación del acceso a estrategias de inmunización, como la vacunación maternal y la inmunización pasiva con anticuerpos monoclonales.

Respecto a la vacunación maternal, el pediatra debe poder facilitar información a las gestantes sobre esta estrategia y aclarar dudas sobre su seguridad y efectividad.

En cuanto a la inmunización pasiva con anticuerpos monoclonales, el pediatra tiene la responsabilidad de recomendar nirsevimab en lactantes menores de 6 meses y en poblaciones de riesgo según las pautas vigentes.

En resumen, el pediatra de Atención Primaria es clave en la educación, promoción y seguimiento de estas intervenciones para disminuir la carga del VRS en lactantes.

Conflicto de intereses

I. Rivero Calle ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por GlaxoSmithKline, MSD, Pfizer y Sanofi Pasteur, como investigadora en ensayos clínicos de vacunas de Ablynx, Abbot, Cubist, GlaxoSmithKline, Janssen, Medimmune, Merck, MSD, Novavax, Novartis, Pfizer, Roche, Regeneron, Sanofi Pasteur, Seqirus y Wyeth y como consultora en Advisory Board de MSD, Pfizer, GSK, Moderna y Sanofi Pasteur.

A. Iofrío de Arce ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por GlaxoSmithKline, MSD, Pfizer y Sanofi Pasteur, ha recibido ayuda económica de Pfizer para asistir a actividades docentes nacionales y ha asistido a actividades docentes subvencionadas por GSK, MSD y Pfizer.

M. Garcés-Sánchez ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por Astra, GlaxoSmithKline, MSD, Pfizer y Sanofi, como investigadora en ensayos clínicos de GlaxoSmithKline, Janssen, MSD, Pfizer y Sanofi, y como consultora en Advisory Board de GlaxoSmithKline, Novartis y Pfizer. La autora declara que no mantiene ninguna relación con la industria farmacéutica desde julio de 2024, y que no existen conflictos de interés que pudieran influir en el contenido de este artículo.

 

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

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Bibliografía recomendada

– Pérez Marc G, Vizzotti C, Fell DB, Di Nunzio L, Olszevicki S, Mankiewicz SW, et al.; BERNI study working group. Real-world effectiveness of RSVpreF vaccination during pregnancy against RSV-associated lower respiratory tract disease leading to hospitalisation in infants during the 2024 RSV season in Argentina (BERNI study): a multicentre, retrospective, test-negative, case-control study. Lancet Infect Dis. 2025; 25: 1044-54.

El estudio BERNI en Argentina mostró que la vacunación maternal con RSVpreF previno el 78,6 % de hospitalizaciones por VRS en lactantes menores de 3 meses y el 71,3 % en menores de 6 meses, confirmando alta efectividad en vida real.

– Williams TC, Marlow R, Cunningham S, Drysdale SB, Groves HE, Hunt S, et al.; PERUKI & BronchStart Collaboration. Bivalent prefusion F vaccination in pregnancy and respiratory syncytial virus hospitalisation in infants in the UK: results of a multicentre, test-negative, case-control study. Lancet Child Adolesc Health. 2025; 9: 655-62.

El estudio multicéntrico en Reino Unido demostró que la vacunación materna con RSVpreF redujo el riesgo de hospitalización por VRS en bebés: un 72 % si administrada más de 14 días antes del parto, y un 58 % en cualquier momento antes del parto.

– Munro APS, Drysdale SB, Cathie K, Flamein F, Knuf M, Collins AM, et al.; HARMONIE Study Group. 180-day efficacy of nirsevimab against hospitalisation for respiratory syncytial virus lower respiratory tract infections in infants (HARMONIE): a randomised, controlled, phase 3b trial. Lancet Child Adolesc Health. 2025; 9: 404-12.

El ensayo HARMONIE demostró que una sola dosis de nirsevimab redujo en un 82,7 % (IC95 %: 67,8-91,5) el riesgo de hospitalización por infección respiratoria baja por VRS en lactantes durante 180 días, manteniendo un perfil seguro y protección sostenida.

– Mallah N, Pardo-Seco J, Pérez-Martínez O, Durán-Parrondo C, Martinón-Torres F; NIRSE-GAL study group. Full 2023-24 season results of universal prophylaxis with nirsevimab in Galicia, Spain: the NIRSE-GAL study. Lancet Infect Dis. 2025; 25: e62-e63.

El estudio NIRSE-GAL en Galicia, España, mostró que la profilaxis universal con nirsevimab en lactantes redujo las hospitalizaciones por infecciones respiratorias relacionadas con VRS en un 70,7 % y en un 80,3 % para casos que requirieron soporte de oxígeno, con cobertura superior al 90 %.

– Torres JP, Sauré D, Goic M, Thraves C, Pacheco J, Burgos J, et al. Effectiveness and impact of nirsevimab in Chile during the first season of a national immunisation strategy against RSV (NIRSE-CL): a retrospective observational study. Lancet Infect Dis. 2025: S1473-3099(25)00233-6.

El estudio NIRSE-CL en Chile mostró que la estrategia nacional de inmunización con nirsevimab logró una cobertura del 94 % y redujo las hospitalizaciones por infecciones respiratorias bajas relacionadas con VRS en un 76,4 %, así como en un 84,9 % los ingresos en UCI pediátrica.

– Zar HJ, Simões EAF, Madhi SA, Ramilo O, Senders SD, Shepard JS, et al.; CLEVER (MK-1654-004) Study Group. Clesrovimab for Prevention of RSV Disease in Healthy Infants. N Engl J Med. 2025; 393: 1292-303.

El ensayo CLEVER demostró que una dosis única de clesrovimab redujo en un 60 % la incidencia de infecciones respiratorias bajas por VRS médicamente atendidas y en un 84 % las infecciones graves, manteniendo un perfil de seguridad comparable al placebo.

 

Caso clínico

 

Anamnesis: lactante de 2 meses que acude a visita programada de vacunación sistemática en el mes de octubre. A su llegada, los padres nos comentan que presenta un cuadro de congestión nasal leve sin fiebre de 2 días de evolución. Sin tos. Sin repercusión con la alimentación. Adecuado descanso nocturno. Sin exposiciones domiciliarias a humo ni contagios recientes en la familia, pero su hermana de 18 meses acude a guardería.

Antecedentes personales: nacido a término en agosto 2025, sin antecedentes perinatales relevantes, salvo que la madre fue vacunada frente a VRS en el tercer trimestre de embarazo con vacuna bivalente RSVpreF (Abrysvo®). Sin antecedentes de enfermedades crónicas ni factores de riesgo para enfermedad grave por VRS.

Exploración física: peso: 5.120 g. Paciente alerta, afebril, con frecuencia respiratoria normal para su edad, ausencia de signos de dificultad respiratoria (tirajes o retracciones costales) y buena saturación de oxígeno (98 %). Auscultación cardiaca: rítmico, sin soplos. Auscultación pulmonar: simétrica, sin ruidos sobreañadidos ni sibilancias. Sin signos de deshidratación ni afectación hemodinámica. Resto sin alteraciones.

Pruebas complementarias: test rápido de antígeno para VRS: negativo.

 

 

Vacunas antineumocócicas

J. Ruiz Contreras
Temas de FC


J. Ruiz Contreras

Vocal del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría. Miembro del Comité Asesor de Vacunas de la Comunidad de Madrid

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Autor para correspondencia

jruizcontreras@gmail.com

Resumen

Revisión narrativa/descriptiva de la epidemiología de las infecciones neumocócicas en nuestro país, y de las vacunas neumocócicas disponibles y en desarrollo. En la actualidad, 2 de cada 3 casos de enfermedad neumocócica invasiva (ENI) se deben a serotipos no vacunales no contenidos en la vacuna neumocócica conjugada 13-valente. Sin embargo, algunos de los serotipos vacunales, como el 4, el 14, el 3, el 19A y el 19F, se mantienen. El serotipo 3 es el primer causante de ENI tanto en niños como en adultos mayores de 65 años. En los niños menores de 5 años, los serotipos más frecuentes son: 3, 24F, 22F, 8, 15B, 19A, 10A, 15A, 38 y 33F. Algunos serotipos tienen un tropismo especial por algunos órganos y sistemas: el serotipo 3 propende a causar neumonías necrotizantes y empiemas, mientras que los serotipos 24F y 10A tienden a causar meningitis. Las nuevas vacunas neumocócicas conjugadas, la 15-valente y la 20-valente, suponen un avance en el control de la enfermedad neumocócica, aunque no se disponen de estudios de eficacia que permitan estimar el impacto de las mismas. La vacuna 20-valente proporciona una mayor cobertura de serotipo, pero la 15-valente es significativamente más inmunógena, incluso que la vacuna 13-valente, frente al serotipo 3. Existen otras vacunas neumocócicas conjugadas en desarrollo, que incorporan mayor número de serotipos o utilizan diferentes plataformas de conjugación para mejorar la inmunidad.

 

Abstract

This is a narrative/descriptive review of the epidemiology of pneumococcal infections in our country, and of the pneumococcal vaccines available and under development. Currently, in our country, two out of every three cases of invasive pneumococcal disease are due to non-vaccine serotypes contained in the 13-valent pneumococcal conjugate vaccine. However, some vaccine serotypes, such as 4, 14, 3, 19A, and 19F, remain prevalent. Currently, serotype 3 is the leading cause of invasive pneumococcal disease in both children and adults over 65 years of age. In children under 5 years of age, the most frequent serotypes are: 3, 24F, 22F, 8, 15B, 19A, 10A, 15A, 38, and 33F. Some serotypes have a particular tropism for certain organs and systems: serotype 3 tends to cause necrotizing pneumonia and empyema, while serotypes 24F and 10A tend to cause meningitis. The newer pneumococcal conjugate vaccines, the 15-valent and 20-valent, represent an advance in the control of pneumococcal disease, although efficacy studies are not yet available to estimate their impact. The 20-valent vaccine provides greater serotype coverage, but the 15-valent is significantly more immunogenic against serotype 3, even than the 13-valent vaccine. Other pneumococcal conjugate vaccines are under development that incorporate a greater number of serotypes or use different conjugation platforms to improve immunity.

 

Palabras clave: Neumococo; Enfermedad invasiva neumocócica; Serotipos neumocócicos; Inmunidad de rebaño; Vacunas neumocócicas.

Key words: Pneumococcus; Invasive pneumococcal disease; Pneumococcal serotypes; Herd immunity; Pneumococcal vaccines.

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (8): 574 – 580

 


OBJETIVOS

• Conocer la epidemiología de las infecciones neumocócicas en nuestro país.

• Analizar el efecto de las vacunas neumocócicas conjugadas en la reducción de la colonización nasofaríngea y su importancia en la inmunidad de rebaño.

• Conocer el impacto en la enfermedad neumocócica invasora y no invasora de las vacunas neumocócicas conjugadas utilizadas en la vacunación sistemática infantil.

• Comparar las nuevas vacunas neumocócicas conjugadas.

• Conocer nuevas plataformas para el desarrollo de vacunas frente a neumococo.

 

Vacunas antineumocócicas

https://doi.org/10.63149/j.pedint.93

 

Introducción

Tras la introducción de las vacunas neumocócicas conjugadas (VNC) en la inmunización infantil, las vacunas neumocócicas conjugadas heptavalente (VNC7), decavalente (VNC10) y 13-valente (VNC13), la enfermedad neumocócica invasiva (ENI) y no invasiva (otitis media, neumonías no bacteriémicas y sinusitis), causadas por los serotipos vacunales han experimentado una disminución notable en todas las edades. En gran medida, el éxito de las VNC radica en su capacidad para reducir la colonización nasofaríngea por los serotipos vacunales, no solo en las personas vacunadas, sino también en las no vacunadas. Este fenómeno, que se hace evidente cuando se alcanzan tasas de vacunación del 65 % en los niños(1), es el responsable de la protección indirecta (inmunidad de grupo o de rebaño) de las personas que no reciben la vacuna. Aunque la protección indirecta ocurre en todas las edades(2), los principales beneficiarios son los pacientes inmunodeprimidos y los mayores de 65 años. Los pacientes inmunodeprimidos tienen un riesgo de ENI que, dependiendo del tipo de inmunosupresión, puede ser desde varias decenas hasta incluso centenas de veces más alta que la población general, pero por su estado inmunitario la respuesta a las VNC es baja o nula.

La reducción de la colonización nasofaríngea por las vacunas neumocócicas conjugadas es clave en la inmunidad de rebaño.

Los mayores de 65 años soportan, en la actualidad, el mayor número de muertes asociadas a enfermedad neumocócica (ENI y neumonía), debido a la presencia de comorbilidades y al debilitamiento del sistema inmune con la edad (inmunosenescencia) que, además, condiciona una disminución de las respuestas vacunales en este grupo de edad. La magnitud de la protección indirecta ha sido más baja con las vacunas VNC10 y VNC13 que con la VNC7, probablemente por el menor efecto de aquellas en la colonización nasofaríngea frente a algunos de los serotipos que incluyen.

Considerando todo lo anterior, la vacunación infantil frente al neumococo debe ser valorada en el contexto, no solo de la salud de los niños, sino en el de la salud global de toda la sociedad.

La reducción de la colonización nasofaríngea es, también, esencial para disminuir la selección de cepas de neumococo resistentes a antibióticos. Los niños, sobre todo de edad preescolar, reciben con frecuencia y, a menudo, de forma injustificada, tratamientos antibióticos en infecciones de vías respiratorias altas o cuadros febriles que, casi siempre, son de etiología viral. El antibiótico elimina las cepas de neumococo sensibles de nasofaringe, a la vez que facilita la expansión de las cepas resistentes. Antes del advenimiento de la VNC7, un porcentaje elevado de las resistencias de neumococo a antibióticos estaba asociado a los denominados “serotipos pediátricos”, que son, precisamente, los contenidos en esta vacuna. La introducción de la VNC7 redujo la colonización nasofaríngea por estos serotipos con la consiguiente disminución de las resistencias bacterianas. Un fenómeno similar sucedió con el serotipo 19A, un serotipo que emergió y se expandió rápidamente tras el uso de la VNC7, hasta llegar a causar entre el 25 % y el 30 % de las meningitis neumocócicas. Un porcentaje muy elevado de las cepas meníngeas del 19A exhibía resistencias de alto nivel a cefotaxima, lo que complicaba cada vez más el tratamiento de esta grave forma de ENI. La introducción de la VCN13 condujo a una casi eliminación de estas cepas, permitiendo que las cefalosporinas de tercera generación sigan siendo el tratamiento empírico de elección para la meningitis de los niños.

La nasofaringe es un complejo ecosistema dinámico, en el que conviven diferentes especies bacterianas interrelacionadas, entre ellas el neumococo. La colonización nasofaríngea por neumococo comienza poco después del nacimiento, alcanza su pico (entre el 50 % y hasta más del 70 %) en los niños de 2-3 años de edad y, posteriormente, decrece y se estabiliza entre un 5-10 % a partir de los 10 años en los países desarrollados. La dinámica es diferente en los países subdesarrollados, en los que los niños mantienen tasas de colonización del 25-50 % a lo largo de toda la infancia. El tiempo de colonización por neumococo es diferente para los distintos serotipos, pero oscila entre 7 y 50 días.

Las VNC suponen un impacto extraordinario en el ecosistema nasofaríngeo, al eliminar o disminuir la densidad de colonización de los serotipos vacunales (SV). Sin embargo, el nicho ecológico que se origina es rápidamente ocupado por los serotipos no vacunales (SNV). El efecto final en la carga de ENI dependerá, entre otros factores, de la capacidad invasora de estos nuevos serotipos. La asociación de resistencias a antibióticos de alguno de los SNV emergentes constituye quizás la mayor ventaja evolutiva para su expansión.

En todos los países donde se han utilizado las VNC, con la excepción de los EE.UU., se ha producido un incremento de la enfermedad neumocócica causada por los SNV(3-6). El efecto es más intenso en las personas menores de 2 años y mayores de 65, llegando en estos últimos a casi anular el efecto neto de la vacuna(4). No se conoce cuáles son los mecanismos íntimos del reemplazamiento, pero con más de 105 serotipos neumocócicos identificados en la actualidad, es un fenómeno que sin duda seguirá ocurriendo a medida que se vayan introduciendo las VNC de valencia ampliada.

Efectividad e impacto de las VNC en las infecciones neumocócicas

Es necesario tener en cuenta los conceptos de efectividad en la vida real e impacto vacunal. La efectividad se refiere al porcentaje de reducción de la incidencia de enfermedad en la población vacunada versus la no vacunada. Sin embargo, cuando una vacuna se utiliza en un programa de vacunación sistemática, al vacunarse toda la población objeto de la vacunación, no existe una población de no vacunados que sirva como control. En este caso, la efectividad vacunal se valora como la disminución de la incidencia de la enfermedad una vez introducida la vacuna con respecto a la incidencia en la misma población en el periodo prevacunal. Finalmente, el impacto tiene en cuenta otros factores, fundamentalmente la inmunidad de grupo o de rebaño, que extiende el efecto beneficioso de la vacuna a las personas no vacunadas y que se traduce en la prevención de un número de casos mucho mayor que el debido al efecto directo de la vacunación.

El impacto final de las vacunas neumocócicas conjugadas depende de la protección de grupo de las personas no vacunadas, que evita más casos de enfermedad que la vacunación directa.

Como se ha visto más arriba, la inmunidad de grupo o de rebaño (y, por tanto, el impacto final sobre la enfermedad) depende, en el caso de las VNC, de su capacidad para reducir la colonización nasofaríngea por los SV. Por tanto, puede darse el caso de que una vacuna sea efectiva frente a un determinado serotipo (el individuo vacunado tendrá algún grado de protección), pero que el impacto final en la comunidad sea escaso, si no es capaz de reducir la colonización nasofaríngea por ese serotipo, como ha sucedido con el serotipo 3.

La efectividad de una o más dosis de la VNC7 frente a ENI ha sido extraordinariamente (más del 95 %) alta en los niños vacunados(6), lo que se tradujo, desde el inicio de su introducción, en una reducción de la carga global (por cualquier serotipo) de ENI que ha oscilado en los diferentes países entre el 20 % y el 70 %(6). La protección indirecta de las VNC en las personas no vacunadas se ha extendido en todas las edades, incluidos los mayores de 65 años, que es una población particularmente vulnerable.

La efectividad de la VNC10 y VNC13 en la ENI causada por los SV es más baja que la de la VNC7, situándose en torno al 85 % tras la administración de una o más dosis. Es mayor durante el primer año tras la vacunación (95 %), pero posteriormente va disminuyendo a lo largo de los años, particularmente frente a los serotipos 3 y 19A, en los que la efectividad a los 4 años es del 40 % y 65 %, respectivamente(3). Aunque la protección indirecta es significativa, también ha sido menor que la de la VNC7 y, en algunos países, no se ha demostrado en los mayores de 65 años(6).

La efectividad de la vacuna neumocócica conjugada 13-valente frente a los serotipos 3 y 19A decae más rápidamente que la efectividad frente a otros serotipos de la vacuna.

En general, puede admitirse que la efectividad de las VNC frente a la ENI ha sido similar a la esperada según los ensayos clínicos. Sin embargo, un hecho sorprendente es que la efectividad frente a las formas no invasivas (neumonía y otitis media aguda) haya sido significativamente mayor que la esperada(7,8).

En el caso de la otitis media aguda (OMA), el aumento de la efectividad parece deberse a la capacidad de las VNC para evitar un primer episodio de OMA en los primeros meses de vida. Es un hecho bien conocido que cuando se padece una OMA en esta época de la vida, se produce una disfunción de la fisiología del oído medio, que condiciona ulteriores episodios de OMA, no solo por neumococo, sino por otras bacterias(9). Esto explica que las VNC sean capaces de prevenir los episodios de otitis media, no solo de etiología neumocócica, sino causados por otros patógenos como Haemophilus influenza no tipable, otitis de etiología mixta e incluso otitis con cultivo negativo(8), y que el efecto de las VNC sea mayor que el demostrado en los ensayos clínicos.

La efectividad de las VNC frente a hospitalizaciones por neumonía y neumonía comprobada radiológicamente es también superior a la que se había encontrado en los ensayos clínicos(7,10). Este mayor impacto en la vida real se debe, sobre todo, a la inmunidad de grupo, pero es muy probable que también intervengan otros factores. El desarrollo de enfermedad respiratoria es más probable cuando se produce la infección simultánea por más de un agente patógeno (virus-virus o virus-bacterias), debido a la interrelación entre los mismos. Esto explica el hecho de que en Sudáfrica, una vacuna VNC monovalente disminuyera la incidencia de neumonías de etiología viral(11). Otros trabajos también han encontrado que la vacunación universal con las VNC reduce no solo la incidencia de neumonía, sino de bronquiolitis(7).

Al evitar o retrasar un primer episodio de otitis media aguda neumocócica en los lactantes más pequeños, la vacuna neumocócica conjugada 13-valente reduce el riesgo de nuevos episodios de otitis causados por otros patógenos diferentes del neumococo.

 

Epidemiología de las infecciones neumocócicas en España

Durante los años 2020-2021 de la pandemia de la COVID-19, la incidencia de ENI disminuyó de forma marcada, como consecuencia del confinamiento y las medidas preventivas no farmacológicas. En 2023, la incidencia ascendió de nuevo a las cifras prepandemia. En la actualidad, la máxima incidencia de ENI ocurre en los menores de un año y mayores de 65 años(12), pero las defunciones ocurren, sobre todo, en este último grupo, que acumula el 75 % de los fallecimientos(12). Como en todos los países donde se han utilizado las VNC, el fenómeno del reemplazamiento también tiene lugar en España, de forma que, en el momento actual, alrededor de 2 de cada 3 casos de ENI se deben a serotipos no contenidos en la VNC13(13). Sin embargo, en los niños menores de un año y en los de 1-4 años, un 40 % y un 33 %, respectivamente, están causados por serotipos incluidos en la VNC13(12).

Actualmente, 2 de cada 3 casos de enfermedad neumocócica invasiva se deben a serotipos no contenidos en la vacuna neumocócica conjugada 13-valente.

En los niños menores de 5 años, los serotipos más frecuentes son: 3, 24F, 22F, 10A, 33F, 8, 15B, 19F, 23A y 19A, aunque hay diferencias dependiendo de la edad de los niños (p. ej., el serotipo 8 aparece fundamentalmente a partir de los 5 años, mientras que los serotipos 24F y 10A afectan, sobre todo, a niños menores de 4 años) (Fig. 1)(12). El serotipo 24F, un serotipo fundamentalmente pediátrico y raro en la edad adulta, ha tenido una presencia constante en los últimos años, entre los tres primeros serotipos causantes de ENI en los primeros 5 años de vida(13).

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Figura 1. Distribución de los serotipos neumocócicos causantes de enfermedad neumocócica invasiva (ENI) en España, en los niños por franja de edad. Fuente: referencia (12).

 

En los niños menores de 5 años, el serotipo más frecuente es el 3, un serotipo que tiende a dar neumonías necrotizantes y empiemas.

En los adultos, los tres serotipos más frecuentes son el 8, el 3 y el 22F. De nuevo, hay diferencias según la edad: en los mayores de 65 años, el serotipo más prevalente es el 3. Este dato es significativo, ya que las personas de esta edad son particularmente vulnerables, lo que explica que el serotipo 3 sea el causante de alrededor de un tercio de todas las muertes por EN(12).

Un hecho que llama la atención es que, tanto en niños como en adultos, algunos SV como el 3, 4, 14, 19F y 19A sigan manteniéndose e incluso aumentando, pese a estar incluidos en la VNC13. Este fenómeno no solo ocurre en España(12,13), sino en todos los países donde se han utilizado la VNC10 o la VNC13(3,5,6,14). Los serotipos 3, 19A y 19F son los responsables de la mayoría de los fallos vacunales(15).

Algunos serotipos vacunales, como el 3, 4, 14, 19A y 19F, persisten e incluso están aumentando a pesar de las altas coberturas vacunales.

Las razones de la persistencia de estos SV no son del todo conocidas. El serotipo 3 es el serotipo que con más frecuencia causa ENI en los niños menores de 5 años en los países donde se ha utilizado la VNC13(14), incluyendo Portugal, donde es la primera causa de ENI en niños(5). Se ha estimado que la efectividad de la VNC13 frente a la ENI por el serotipo 3 es alrededor del 65 %(16), más baja que frente a otros serotipos de la vacuna. Esto es debido a que para la protección frente a este serotipo y, también, frente a los serotipos 19A y 19F, se necesitan unos niveles séricos de anticuerpos antipolisacáridos varias veces más altos que frente al resto de los serotipos de la VNC13(17). Además, la efectividad frente a los serotipos 3 y 19A se pierde de forma más rápida que la efectividad frente al resto de los SV de la VNC13(3), lo que probablemente sea determinante para que estos dos serotipos sean los que con más frecuencia estén implicados en los fallos vacunales(15). La persistencia y aumento del serotipo 3 también se ha relacionado con la emergencia de nuevos clonos y linajes que podrían ser resistentes a la acción de la vacuna. Sin embargo, en los diferentes países donde este serotipo ha aumentado, no siempre se identifican estos mismos linajes.

Quizás el factor más determinante de la persistencia de los SV sea la escasa repercusión de la VNC13 en la colonización nasofaríngea por los mismos. Dado que los niveles séricos de anticuerpos antipolisacáridos necesarios para reducir la colonización nasofaríngea son mucho más altos que los que se necesitan para la protección frente a ENI, una proporción sustancial de individuos podría no alcanzar estos niveles tras la vacunación. De hecho, la VNC13 no tiene prácticamente ningún efecto en la colonización nasofaríngea por el serotipo 3(18), y los serotipos 3 y 19A persisten en la nasofaringe de los niños vacunados, incluso una década después de la vacunación sistemática en los niños(19).

Las propiedades de cada uno de los serotipos neumocócicos son muy diferentes en cuanto a capacidad invasiva, capacidad colonizadora, letalidad, resistencia a antibióticos y tropismo por diferentes órganos o sistemas. El estudio de la epidemiología de las infecciones neumocócicas queda incompleto si no se tiene en cuenta, además de la distribución de los serotipos, las propiedades de los mismos. El serotipo 3 propende a causar, tanto en niños como en adultos, neumonías necrotizantes y empiemas, pero es sensible a antibióticos betalactámicos. El serotipo 24F, que afecta sobre todo a niños menores de 4 años, posee un alto potencial invasivo, tiende a causar meningitis y es, con frecuencia, resistente a antibióticos(5,20,21). Su rápido aumento en Francia prácticamente anuló la reducción inicial de la meningitis neumocócica conseguida por la VNC13(21). El serotipo 10A, que se encuentra entre los más frecuentes en niños menores de 4 años, ha ido aumentando en los últimos años y propende a causar meningitis(5,20).

La asociación de resistencias a antibióticos de algunos serotipos no solo dificulta el tratamiento, sino que supone una ventaja evolutiva para los mismos, que facilita su expansión. Entre los serotipos que asocian resistencias bacterianas se encuentran los serotipos 11A, 24F y 23B(5,20,21). El serotipo 11A, poco frecuente en niños, además de asociar multirresistencias, tiene una elevada letalidad(12). En España, el 11A es también, junto con los serotipos 3, 19A y 19F, uno de los más frecuentes, y el que más crecimiento ha experimentado en la OMA con otorrea espontánea(22).

Nuevas vacunas neumocócicas de valencia ampliada

El fenómeno del reemplazamiento hace necesario, para controlar las infecciones neumocócicas, el uso de nuevas vacunas con mayor número de serotipos que la VNC13. Son las que se han denominado, de forma genérica, las vacunas neumocócicas de valencia ampliada(6,23) (Fig. 2).

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Figura 2. Vacunas neumocócicas conjugadas (serotipos neumocócicos incluidos). 1Vacuna neumocócica conjugada 10-valente de bajo coste enfocada a los países de baja renta; 2Vacuna neumocócica conjugada 21-valente para adultos; 3Vacuna neumocócica conjugada 21-valente para adultos y niños.

 

Uno de los problemas de las VNC es que, con los actuales métodos de conjugación, se produce una pérdida de inmunogenicidad, que es mayor cuanto mayor sea el número de serotipos incluidos, un fenómeno que en parte ha sido atribuido a una tolerancia al carrier proteico. No se sabe cuál puede ser el significado real de esta menor inmunogenicidad de las nuevas VNC. Es muy posible que su repercusión en la protección directa frente a la ENI no sea muy alta, pero considerando que para la prevención frente a neumonía y otitis y, sobre todo, para la reducción de la colonización nasofaríngea se necesitan títulos mucho más altos de anticuerpos antipolisacáridos, la menor inmunogenicidad de las VNC de valencia ampliada podría tener un impacto negativo en la enfermedad no invasora y en la inmunidad de grupo. Este último hecho es clave, ya que la protección de rebaño evita un número mucho mayor de casos que la protección directa. La persistencia e incluso el aumento de algunos serotipos contenidos en la VNC7, como el 4 y el 14(3,12,13), plantea la posibilidad de que la menor inmunogenicidad de las VNC esté afectando a la inmunidad de grupo. Así lo sugiere un modelo reciente, que relaciona la concentración de anticuerpos vacunales con la colonización nasofaríngea, en el que la VNC13, la VNC15 y la VNC20 fueron menos eficaces que la VNC7 para reducir la colonización nasofaríngea frente a varios serotipos comunes a todas ellas, entre ellos el 4 y el 14. El efecto fue más intenso cuanto mayor fue el número de serotipos de la vacuna(24). En este contexto es necesario un seguimiento estrecho de la epidemiología del neumococo tras el uso de las nuevas VNC, no solo de los serotipos emergentes, sino también de los serotipos comunes con la VNC7. Tratando de obviar este fenómeno y para mejorar la inmunogenicidad de las VNC, se han diseñado vacunas que utilizan nuevas plataformas de conjugación del polisacárido con la proteína transportadora.

A medida que se incorporan más serotipos neumocócicos en una vacuna conjugada, disminuye la inmunogenicidad y los títulos de anticuerpos antipolisacáridos.

Debido a consideraciones éticas y a la imposibilidad de realizar ensayos clínicos con las nuevas vacunas comparadas con el placebo (además de que sería necesario incluir un número ingente de niños), no existen estudios sobre la eficacia de la VNC15 y la VNC20. Para su aprobación, las agencias reguladoras se basan en comparar su inmunogenicidad con la de la VNC13, teniendo en cuenta tanto la media geométrica (MG) de anticuerpos antipolisacáridos, como el porcentaje de sujetos vacunados que alcanza títulos ≥ 0,35 µg/ml, definidos por la OMS como parámetro subrogado de protección poblacional. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este parámetro fue establecido para los 7 serotipos conjuntos de la VNC7 y no necesariamente predice la eficacia vacunal frente a otros serotipos.

En la actualidad, existen dos nuevas VNC de valencia ampliada en nuestro país: la VNC15, que incluye los serotipos 22F y 33F, además de los de la VNC13; y la VNC20 (contiene los serotipos 8, 10A, 11A, 12F, 15B, 22F y 33F, además de los incluidos en la VNC13) (Fig. 2). La VNC15 ha sido aprobada en los niños con pautas 2+1 o 3+1, mientras que la VNC20 ha sido aprobada con pautas 3+1. Las coberturas estimadas de la VNC15 y la VNC20 de los serotipos causantes de ENI son 40 % y 59 %, respectivamente, frente al 29 % de la VNC13(13). Menos conocida es la cobertura potencial en las formas no invasoras de la enfermedad y en la colonización nasofaríngea. Una revisión sistemática reciente ha estimado que las coberturas actuales de serotipos en la OMA para la VNC15 y la VNC20 en Europa serían alrededor del 40 % y el 60 %, respectivamente(25), mientras que las coberturas para los serotipos que colonizan la nasofaringe estarían en España en torno al 17 % para la VNC15 y al 35 % para la VNC20(25).

Desafortunadamente, ninguna de estas dos vacunas contiene el serotipo 24, que, como se ha visto más arriba, propende a dar meningitis en niños menores de 4 años y asocia resistencias a antibióticos.

La VNC15 produce títulos significativamente más altos que la VNC13 y la VNC20 frente al serotipo 3(26). No se sabe cuál es el impacto real de la mayor inmunogenicidad de la VNC15 frente al serotipo 3, pero un modelo matemático ha estimado que podría ser significativamente más efectiva que la VNC13 y VNC20 frente a la ENI causada por este serotipo(27).

Con el objetivo de mejorar la prevención de la enfermedad neumocócica, se están desarrollando nuevas estrategias vacunales utilizando VNC con diferentes serotipos para el niño y el adulto (Fig. 2). La vacuna de adultos que contiene 21 serotipos (3, 6A, 7F, 8, 9N, 10A, 11A, 12F, 15A, 15C, 16F, 17F, 19A, 20A, 22F, 23A, 23B, 24F, 31, 33F y 35B) conjugados con la proteína CRM197 ha sido ya aprobada en nuestro país y proporciona una cobertura de alrededor del 80 % de los serotipos causantes de ENI en adultos mayores de 65 años(13). Otra VNC21 enfocada a los niños está actualmente en desarrollo.

Otras aproximaciones que tratan de compensar la pérdida de inmunogenicidad, debida al incremento del número de serotipos incluidos en las VNC, se basan en utilizar nuevas plataformas para la conjugación del carrier proteico y del polisacárido capsular, con objeto de generar respuestas inmunes más potentes y amplias que los métodos tradicionales de conjugación.

Una de ellas es la plataforma denominada Multiple Antigens Presentation System (MAPS)(28). Esta plataforma utiliza como carrier proteico una proteína del propio neumococo que es compartida por varios serotipos. Además, la unión del polisacárido capsular neumocócico y el carrier proteico no se hace mediante enlaces covalentes, sino utilizando dos moléculas, la biotina y la rizavidina, que tienden a unirse espontáneamente. La primera de estas moléculas se une a la molécula del polisacárido capsular, mientras que la rizavidina se une al carrier. Se forma así un glicocomplejo de estructuras muy estables, en las que se preserva todo el potencial inmunizante de los epítopos. Se genera una respuesta potente y amplia, que incluye las células B (con producción de anticuerpos frente al polisacárido y a las proteínas neumocócicas), las células T helper (TH1, TH2, TH17), las células T killer y las células T citotóxicas. Además, los anticuerpos contra la proteína neumocócica que compone el carrier podrían proporcionar protección frente a serotipos no incluidos en la vacuna.

Mediante la plataforma MAPS se ha desarrollado una VNC24 valente (Fig. 2), que incluye los serotipos: 1, 3, 4, 5, 6A, 6B, 7F, 9V, 14, 18C, 19A, 19F y 23F (compartidos con la VNC13, excepto el serotipo 6A), más los serotipos 2, 8, 9N, 10A, 11A, 12F, 15B, 17F, 20B, 22F y 33F. En un ensayo fase 1/2 en adultos, esta vacuna fue igual o más inmunógena que la VNC13 frente a los serotipos compartidos. Concretamente, los títulos de actividad opsonofagocítica (OPA) frente a los serotipos 3, 5 y 19F fueron significativamente más altos con la VNC24 que con la VNC13(29). En los niños, la vacuna está menos estudiada, pero produce una respuesta similar a la VNC13 frente a los serotipos compartidos con la VNC13.

Otra vacuna neumocócica en desarrollo es la 25 valente, una vacuna de bajo coste y orientada a países del tercer mundo. Para la conjugación del polisacárido y la proteína, se utiliza una plataforma basada en un puente (linker) de hidrazida-polietilen glicol-hidrazida que preserva los epítopos inmunizantes y da lugar a respuestas de anticuerpos antipolisacáridos y OPA más altas que los métodos de conjugación tradicionales. Actualmente, se ha terminado un ensayo fase II en adultos jóvenes, pero no se conocen los resultados.

Dado el gran número de serotipos neumocócicos, no es posible lograr una VCN que incluya todos los polisacáridos capsulares, ni siquiera con otros métodos de conjugación. Por esta razón, se están investigando varias proteínas neumocócicas que están altamente conservadas entre los diferentes serotipos(6,30). Algunas de estas proteínas inducen anticuerpos que previenen la infección por distintos serotipos neumocócicos. Administradas por vía nasal, producen respuestas inmunitarias locales, con reducción de la colonización nasofaríngea, una propiedad considerada esencial para la generación de inmunidad de grupo y que hasta ahora parecía reservada a los polisacáridos capsulares. En la actualidad, hay varias aproximaciones a las vacunas basadas en las proteínas neumocócicas y se están desarrollando vacunas monoproteicas, multiproteicas y vacunas de proteínas que contienen, además, el polisacárido capsular. En cualquier caso, dado el desarrollo actual de las vacunas neumocócicas proteicas, la prevención a corto plazo seguirá estando en las VNC(31).

El Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría recomienda que la VNC13 sea sustituida por una de las nuevas vacunas de valencia ampliada en la vacunación sistemática antineumocócica infantil: VNC15 con pauta 2+1 o VNC20 con pauta 3+1. En niños que estén siendo vacunados con la VNC13, se puede cambiar a VNC15 o VNC20 en cualquier momento de la inmunización. Todos los pacientes inmunodeprimidos o de riesgo deberían inmunizarse con estas vacunas, aunque estén completamente inmunizados con la VNC13 y la vacuna neumocócica de 23 polisacáridos simples (VNP23), siguiendo las pautas recomendadas por el CAV.

Función del pediatra de Atención Primaria

El pediatra de Atención Primaria debe tratar de evitar el uso innecesario de antibióticos, que selecciona la colonización nasofaríngea por cepas resistentes de neumococo. También debe contribuir a mantener altas coberturas de las vacunas neumocócicas conjugadas para prevenir las infecciones neumocócicas, no solo en los niños vacunados, sino también en las personas no vacunadas y en los pacientes inmunodeprimidos, que, a menudo, responden pobremente, o no lo hacen, a la vacuna.

La vacunación frente a neumococo se considera una medida clave en el cuidado de los pacientes de riesgo con enfermedades subyacentes y en los sujetos inmunodeprimidos, tal y como lo recoge la Asociación Española de Pediatría(32). En general, los primeros muestran una respuesta adecuada a las VNC, mientras que los segundos, dependiendo del grado de inmunosupresión, tienen respuestas subóptimas o ausentes. Aunque no hay suficiente evidencia de que las VNC sean efectivas en las personas con inmunodepresión, la elevada incidencia y gravedad de las infecciones neumocócicas en este colectivo, más el excelente perfil de seguridad de estas vacunas, justifican la medida.

Tampoco existe evidencia sobre qué pauta vacunal proporciona la mejor protección a los pacientes de riesgo, sobre todo a aquellos de alto riesgo o inmunodeprimidos. Por tanto, las pautas vacunales se basan en la opinión de expertos, que, en general, tienen como objetivo proporcionar la cobertura vacunal más amplia frente a los serotipos neumocócicos circulantes. Sin embargo, dada la carencia de datos de efectividad, la inmunogenicidad debería ser también tenida en cuenta. La VNC15 ha demostrado no ser inferior a la VNC13 en niños y adolescentes con infección por VIH y anemia de células falciformes, así como en niños y adultos sometidos a trasplante de médula ósea(33). Por el contrario, la VNC20 carece, hasta ahora, de estudios que avalen su uso en este grupo de pacientes.

En general, en los pacientes inmunodeprimidos se recurre a pautas mixtas que combinan diferentes vacunas neumocócicas y diferentes intervalos de vacunación, que dependen del estado vacunal de cada paciente(33). En los niños que han completado la vacunación con VNC13 o VNC15, se recomienda administrar la vacuna de 23 polisacáridos (VNP23) o, preferiblemente, la VNC20. El intervalo mínimo de administración entre cualquiera de las VNC, o cuando se administra la VNP23 después de haber completado la primovacunación con cualquiera de las VNC, es de 8 semanas(32). En cualquier caso, las pautas vacunales frente a neumococo en los pacientes de alto riesgo e inmunodeprimidos son numerosas, en función de la edad del niño, del tipo de vacuna y del número de dosis recibidas(32).

Por último, persisten algunas dudas razonables acerca de qué pautas vacunales podrían diseñarse para aprovechar mejor las propiedades de cada una de las VNC de valencia ampliada: la mayor inmunogenicidad de la VNC15 frente al serotipo 3 y la mayor cobertura de serotipos de la VNC20. Una posibilidad sería utilizar pautas mixtas con ambas vacunas, teniendo en cuenta, además, que solo la VNC15 posee estudios de inmunogenicidad en los pacientes inmunodeprimidos.

Conflicto de intereses

Ha participado en actividades formativas y de asesoría con las compañías Pfizer y MSD.

 

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio del autor.

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Bibliografía recomendada

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Revisión sistemática sobre la inmunidad de grupo en 27 países de alta renta y 7 países de renta baja. El estudio demuestra que la vacunación de los niños con las vacunas neumocócicas conjugadas genera inmunidad de grupo en los no vacunados de todas las edades. Un hallazgo importante del estudio es que demuestra que los efectos de la inmunidad de grupo se consolidan a los 9-10 años.

– Savulescu C, Krizova P, Valentiner-branth P, Ladhani S, Rinta-kokko H, Levy C, et al. Effectiveness of 10 and 13-valent pneumococcal conjugate vaccines against invasive pneumococcal disease in European children: SpIDnet observational multicentre study. Vaccine. 2022; 40: 3963-74. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2022.05.011.

En este trabajo, se analiza la epidemiología de la enfermedad neumocócica invasiva (ENI) en varios países europeos. Se demuestra que, en la actualidad, la mayoría de los casos de ENI están producidos por serotipos no vacunales (el 24F el más frecuente), pero que persisten serotipos vacunales como el 14, 3, 19A y 19F. En el trabajo, se calcula la efectividad de la vacuna frente a los serotipos y demuestra que frente al serotipo 19A y, sobre todo, el 3 es más baja y, además, decae más rápidamente con el tiempo, que frente al resto de serotipos.

– Dagan R, Pelton S, Bakaletz L, Cohen R. Prevention of early episodes of otitis media by pneumococcal vaccines might reduce progression to complex disease. Lancet Infect Dis. 2016; 16: 480-92. Disponible en: https://dx.doi.org/10.1016/S1473-3099(15)00549-6.

En este excelente artículo de revisión, los autores explican el mecanismo por el que las vacunas neumocócicas conjugadas protegen no solo frente a la otitis media aguda por neumococo, sino por otros agentes bacterianos e incluso frente a las otitis medias complejas con cultivo negativo. La razón es que cuando un lactante sufre una otitis media aguda por neumococo, se produce una disfunción funcional del oído medio, que facilita nuevos episodios de otitis por cualquier patógeno. La prevención o el retraso de la primera otitis media aguda por las vacunas neumocócicas conjugadas impide todo este mecanismo patogénico. Esta es la razón por la que las vacunas neumocócicas conjugadas han sido más eficaces en la vida real que en los ensayos clínicos.

– Pérez-García C, Sempere J, de Miguel S, Hita S, Úbeda A, Vidal EJ, et al. Surveillance of invasive pneumococcal disease in Spain exploring the impact of the COVID-19 pandemic (2019-2023). J Infect. 2024; 89: 106204. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.jinf.2024.106204.

Trabajo imprescindible para conocer la epidemiología de la enfermedad neumocócica invasiva en España. En él se documentan los serotipos predominantes según la edad, las formas de la enfermedad, la letalidad y la mortalidad, y muchas más cosas, que completan un panorama que es imprescindible conocer.

– Wong A, Warren JL, Fitch L, Perniciaro S, Dagan R, Weinberger DM. Estimating the Serotype-Specific Association Between the Concentration of Vaccine-Induced Serum Antibodies and Protection Against Pneumococcal Colonization. J Infect Dis. 2025; 232: 27-34. Disponible en: https://doi.org/10.1093/infdis/jiaf106.

Este trabajo demuestra, mediante un modelo de investigación, que la pérdida de inmunogenicidad de las vacunas neumocócicas conjugadas, a medida que se añaden más serotipos, puede disminuir la capacidad de las vacunas neumocócicas de valencia ampliada para reducir la colonización nasofaríngea por los serotipos vacunales, lo que podría disminuir la inmunidad de grupo o de rebaño y, por tanto, disminuir el impacto total de la vacunación.

 

Estado actual de la vacunación pediátrica contra la COVID-19

A. Iofrío de Arce
Editorial


A. Iofrío de Arce

Secretario del Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la AEP.Pediatra. Centro de Salud El Ranero. Murcia

 

"El fin de la COVID-19 como Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional supuso un paso más en el cambio de rumbo de las políticas destinadas a luchar contra el SARS-CoV-2, dirigiendo todos los esfuerzos a proteger, mediante la vacunación, solo a la población más vulnerable"

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (8): 560 – 561

 


ESTADO ACTUAL DE LA VACUNACIÓN PEDIÁTRICA CONTRA LA COVID-19

https://doi.org/10.63149/j.pedint.90

 

La pandemia por SARS-CoV-2 tuvo un gran impacto, no solo en cuanto a salud y letalidad, sino también a nivel social y económico, lo que motivó que se hiciera un esfuerzo científico y político hasta el momento desconocido, que permitió disponer de vacunas seguras y eficaces en poco más de 11 meses desde la identificación del agente.

En España, el 2 de diciembre de 2020, el Grupo de Trabajo Técnico de Vacunación COVID-19 de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones terminó el documento de lo que sería la primera estrategia de vacunación frente al nuevo coronavirus(1), aprobado por la Comisión de Salud Pública (CSP) del Ministerio de Sanidad de España el 18 de diciembre de 2020, junto a su primera actualización, en la que se definieron unos grupos de población a vacunar por orden de prioridad en función del nivel de riesgo y de la disponibilidad de vacunas(2). La vacunación comenzó en todas las comunidades autónomas el 27 de diciembre. La población infantil y adolescente se consideró como de bajo riesgo de gravedad de la enfermedad, riesgo medio de impacto y riesgo alto de exposición y transmisión.

El 28 de mayo de 2021, el Comité de Medicamentos Humanos (CHMP, por sus siglas en inglés) de la European Medicines Agency (EMA) recomendó la autorización de Comirnaty 30 mcg para su uso a partir de los 12 años(3), siendo aprobada por la Comisión Europea (CE) el 31 de mayo de 2021. Unos días más tarde, el 22 de junio, con la publicación de la 8ª actualización de la estrategia de vacunación frente a la COVID-19, se extendió la recomendación de vacunación a las personas sanas entre 12 y 19 años de edad(4), que se encuadraron en el grupo 13 (etapa 3 de vacunación), priorizando a las que presentaban condiciones de muy alto riesgo (definidas anteriormente en el grupo 7 para personas mayores de 18 años) y aquellos en situación de gran dependencia o en centros de personas con discapacidad intelectual, centros tutelados y centros de educación especial. Posteriormente, también se amplió la autorización de Spikevax para esta edad.

La entrada en escena de la variante Ómicron en el mes de noviembre de 2021, caracterizada por una mayor capacidad de escape inmune que variantes previas, el incremento en la transmisibilidad y la menor gravedad de los casos, junto a la constatación de una protección menguante a medida que transcurría el tiempo desde la vacunación, volvió a modificar las políticas de inmunoprevención. Se implantaron campañas de vacunación dirigidas a población vulnerable, pero con vacunas adaptadas a las variantes circulantes en cada momento.

El 7 de diciembre de ese año, la CSP publicó un documento específico con las recomendaciones de vacunación en población infantil de 5 a 11 años(5), el grupo de edad con mayor incidencia de casos en ese momento, recomendando la vacunación de la población de 5 a 11 años de edad, comenzando preferiblemente por las personas de muy alto riesgo (grupo 7) y las cohortes de mayor edad (10 y 11 años). La vacuna aprobada para ese rango de edad fue Comirnaty 10 mcg, y la pauta de 2 dosis con un intervalo mínimo entre dosis de 8 semanas. La vacunación en este grupo comenzó el 15 de diciembre.

El 19 de octubre de 2022, el CHMP de la EMA autorizó la utilización de las vacunas Comirnaty 3 mcg en población infantil de 6 meses a 4 años con pauta de 3 dosis, y Spikevax entre los 6 meses y los 5 años con pauta de dos dosis, siendo aprobadas por la CE al día siguiente(6). En España se autorizaron ambas vacunas monovalentes de la cepa original el 17 de noviembre. En la actualización de las recomendaciones de vacunación frente a COVID-19 para el otoño-invierno en España, aprobada por la Comisión de Salud Pública el 15 de diciembre de 2022, elaborado por la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones(7), se recomendó la vacunación frente a COVID-19 en población infantil de 6 a 59 meses con condiciones de muy alto riesgo que inducen alto grado de inmunosupresión, como trasplante de progenitores hematopoyéticos, trasplante de órgano sólido, fallo renal crónico, infección por VIH con bajo recuento de CD4, algunas inmunodeficiencias primarias y ciertas terapias inmunosupresoras; en niños de 5 a 11 años, así como en adolescentes a partir de los 12 años, iniciar o completar una pauta de vacunación con 2 dosis, y una dosis adicional o de recuerdo en residentes en centros de discapacidad y/o aquellas con condiciones de riesgo, así como en convivientes con personas con alto grado de inmunosupresión.

El 5 de mayo de 2023, la Organización Mundial de la Salud, que había declarado la Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) el 30 de enero de 2022, anunció su finalización(8), basada en el descenso de hospitalizaciones, ingresos en unidades de cuidados intensivos y fallecimientos por COVID-19 y en los altos niveles de inmunidad de la población por vacunación e infecciones previas. El fin de la ESPII supuso un paso más en el cambio de rumbo de las políticas destinadas a luchar contra el SARS-CoV-2, dirigiendo ahora todos los esfuerzos a proteger a los más vulnerables (mayores de 60 años y personas con factores de riesgo y sus convivientes). Las recomendaciones de la temporada anterior en España se mantuvieron en la campaña 2023-2024.

Para la campaña 2024-2025(9), las indicaciones en la población infantil se limitaron a niños desde los 6 meses hasta los 12 años con condiciones asociadas con un aumento del riesgo de enfermedad grave, como el trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH), algunas inmunodeficiencias primarias y adquiridas, recibir terapias inmunosupresoras, incluyendo cáncer, enfermedades crónicas cardiovasculares graves, enfermedades crónicas respiratorias graves (incluyendo asma grave) y enfermedades neurológicas o neuromusculares graves. A partir de los 12 años, se recomendó la vacunación estacional también en determinadas condiciones de riesgo o con inmunosupresión grave. La pauta en no vacunados con anterioridad ni antecedente de infección previa es de 3 dosis en niños de 6 meses a 5 años, con una pauta 0-3-8 semanas, y de una dosis en mayores de esa edad. Además, precisan de una dosis adicional aquellos con inmunosupresión y riesgo alto de padecer COVID-19 grave o complicado, independientemente del antecedente de vacunación o de infección previa, con un intervalo de, al menos, 3 meses tras la última dosis de vacuna COVID-19 o de la infección, intervalo que se puede reducir a 3 semanas si van a iniciar o aumentar la intensidad de un tratamiento inmunosupresor. Estas recomendaciones se mantienen vigentes para la campaña 2025-2026, donde las vacunas recomendadas son las adaptadas a la nueva variante LP.8.1(10).

El Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP)(11) amplía las indicaciones de la vacunación en niños de 6 meses a 5 años, no solo a aquellos con las condiciones ya mencionadas y que están asociadas con un aumento importante de riesgo de enfermedad grave, sino también a otras condiciones de riesgo, tanto con inmunosupresión no grave y sin inmunosupresión, y que pueden ser consultadas en su manual de inmunizaciones en línea. También considera que la pauta de 3 dosis más una dosis adicional se debe aplicar a los pacientes que son vacunados por primera vez tras TPH o en receptor de terapia de células T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T), independientemente de su edad y antecedentes de vacunación o de infección.

Dado que, hasta ahora, el virus infecta a lo largo de todo el año, y la corta duración en el tiempo de la protección que ofrecen las vacunas, algunos países occidentales, como Reino Unido, han implantado una pauta de vacunación bianual en primavera y otoño(12).

Este editorial quedaría incompleta si no se hace mención a la reciente decisión del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., que en su reunión del 19 de septiembre de 2025(13), decidió abandonar su recomendación de vacunación universal frente a COVID-19 en personas mayores de 6 meses de edad y cambiarla por unanimidad a recomendar la vacuna solo a aquellas personas de 65 años o más tras una toma de decisión clínica individualizada por un proveedor de atención médica, un proceso conocido como toma de decisiones clínicas compartida. Para personas entre 6 meses y 64 años, la decisión también estará basada en esa misma toma de decisiones, pero enfatizando que el riesgo-beneficio de la vacunación es más favorable para las personas que tienen un mayor riesgo de enfermedad grave por COVID-19 y más bajo para las personas que no tienen un mayor riesgo, según la lista de factores de riesgo de COVID-19 de los CDC.

 

Bibliografía

1. Grupo de Trabajo Técnico de Vacunación COVID-19, de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones. Estrategia de vacunación frente a COVID-19 en España. 2020. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/covid19/Actualizaciones_Estrategia_Vacunacion/docs/COVID-19_EstrategiaVacunacion.pdf.

2. Grupo de Trabajo Técnico de Vacunación COVID-19, de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones. Estrategia de vacunación frente a COVID-19 en España. 1ª actualización. 2020. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/covid19/Actualizaciones_Estrategia_Vacunacion/docs/COVID-19_Actualizacion1_EstrategiaVacunacion.pdf.

3. European Medicines Agency. First COVID-19 vaccine approved for children aged 12 to 15 in EU. 2021. Disponible en: https://www.ema.europa.eu/en/news/first-covid-19-vaccine-approved-children-aged-12-15-eu.

4. Grupo de Trabajo Técnico de Vacunación COVID-19, de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones. Estrategia de vacunación frente a COVID-19 en España. 8ª actualización. 2021. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/covid19/Actualizaciones_Estrategia_Vacunacion/docs/COVID-19_Actualizacion8_EstrategiaVacunacion.pdf.

5. Comisión de Salud Pública. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Recomendaciones de vacunación frente a COVID-19 en población infantil de 5 a 11. 2021. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/covid19/Historico_COVID-19/docs/Recomendaciones_vacunacion_infantil.pdf.

6. European Medicines Agency. EMA recommends approval of Comirnaty and Spikevax COVID-19 vaccines for children from 6 months of age. 2022. Disponible en: https://www.ema.europa.eu/en/news/ema-recommends-approval-comirnaty-spikevax-covid-19-vaccines-children-6-months-age.

7. Comisión de Salud Pública. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Actualización de las recomendaciones de vacunación frente a COVID-19 para el otoño-invierno en España. 2023. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/covid19/Historico_COVID-19/docs/Recomendaciones_vacunacion_Otono_Invierno_Covid.pdf.

8. World Health Organization. Statement on the fifteenth meeting of the IHR (2005) Emergency Committee on the COVID-19 pandemic. 2023. Disponible en: https://www.who.int/news/item/05-05-2023-statement-on-the-fifteenth-meeting-of-the-international-health-regulations-(2005)-emergency-committee-regarding-the-coronavirus-disease-(covid-19)-pandemic.

9. Comisión de Salud Pública. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Actualización de las recomendaciones de vacunación frente a COVID-19 para el otoño-invierno en España. 2024. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/gripe_covid19/docs/RecomendacionesVacunacion_Gripe-Covid19.pdf.

10. Comisión de Salud Pública. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Recomendaciones de vacunación frente a COVID-19. 2025-2026, España. 2025. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/gripe_covid19/docs/recomendacionesVacunacionCovid19_2025_2006.pdf.

11. Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones (CAV-AEP). Virus SARS-CoV-2. Manual de inmunizaciones en línea de la AEP. Madrid: AEP; 2025. Disponible en: http://vacunasaep.org/documentos/manual/cap-44.

12. Public Health England. Green Book. Cap. 14a. COVID-19. 2025. Disponible en: https://assets.publishing.service.gov.uk/media/68b5be03536d629f9c82a97d/Green-book-chapter-COVID-19_1_9_25.pdf.

13. Department of Health & Human Services. United States government. ACIP Recommends COVID-19 Immunization Based on Individual Decision-making. 2025. Disponible en: https://www.hhs.gov/press-room/acip-recommends-covid19-vaccination-individual-decision-making.html.

 

 

 

 

¿Por qué hay que utilizar test de diagnóstico rápido para virus respiratorio sincitial en la consulta de Pediatría de Atención Primaria?

Los porqués de la pediatría
Los porqués de la pediatría


J. de la Flor i Brú

Pediatra de Atención Primaria, CAP El Serral, Sant Vicenç dels Horts, Barcelona, Institut Català de la Salut. Subdirector ejecutivo de Pediatría Integral. Coordinador del Grupo de Trabajo de tecnologías diagnósticas en Atención Primaria (TECDIAP) de la SEPEAP. Comisionado de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios para el Plan Nacional y Estratégico para el control de las Resistencias Antimicrobianas (PRAN)

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (8): 631

 


¿Por qué hay que utilizar test de diagnóstico rápido para virus respiratorio sincitial en la consulta de Pediatría de Atención Primaria?

 

La publicación de la nueva cartera de servicios común de Atención Primaria (AP) del Sistema Nacional de Salud (BOE 13-5-2025), en la que se incorporan los test multivíricos inmunocromatográficos para SARS-CoV-2, adenovirus, gripe A y B y virus respiratorios sincitial, hace imprescindible un conocimiento básico del funcionamiento de estos test.

El virus respiratorio sincitial (VRS) es un virus RNA que provoca epidemias anuales de bronquiolitis y neumonía en otoño-invierno. La bronquiolitis por VRS supone entre el 50-80 % de casos (datos con un indudable sesgo hospitalario), en un 10-30 % en forma de coinfección con otros virus; es el origen de una gran cantidad de visitas ambulatorias y controles pautados o espontáneos, de visitas espontáneas al servicio de urgencias del hospital y de un significativo gasto farmacéutico en medicaciones de dudoso valor (broncodilatadores y corticoides), pero que muchos profesionales sanitarios siguen utilizando pese a las recomendaciones de las guías y consensos de las sociedades científicas. También es responsable de muchos ingresos hospitalarios, con una mortalidad baja pero no despreciable, que en nuestro medio está generalmente confinada a lactantes de alto riesgo y grandes prematuros. La introducción de la inmunización sistemática con anticuerpos monoclonales de nueva generación (nirsevimab…) ha supuesto un impacto extraordinario en la reducción de la carga de enfermedad, tanto en AP como en el hospital.

Las infecciones por VRS son la principal causa de hospitalización en menores de 12 meses y la principal causa de infección nosocomial en niños ingresados por otras causas. A los 12 meses, un 50 % de niños han sido infectados por VRS y a los 2 años casi el 100 %. Por su alta transmisibilidad (R0 de 4,5) y largo periodo de contagio (de 5 a 12 días, en ocasiones hasta 3 semanas), es causa también de brotes escolares y de infecciones nosocomiales, por lo que el niño infectado requiere un manejo en condiciones de aislamiento adecuadas de, al menos, 7 días (periodo de máxima transmisión).

Las guías de práctica clínica no recomiendan el uso rutinario del Test de Diagnóstico Rápido (TDR) para VRS, dado que no se dispone de tratamiento etiológico y se considera que el manejo, basado fundamentalmente en medidas de sostén, depende de la gravedad y no de la etiología. Sin embargo, estas guías están hechas desde una perspectiva hospitalaria de la enfermedad, mientras que la mayor parte de bronquiolitis son leves y no requieren de contacto con el servicio de urgencias ni de ingreso hospitalario, siendo su manejo exclusivamente en AP. Sin embargo, nuestra experiencia en la utilización del TDR para VRS muestra las siguientes ventajas para el manejo de la bronquiolitis:

• La necesidad de aislamiento: obviamente en el niño ingresado, pero especialmente en la situación mucho más frecuente de bronquiolitis leve de seguimiento domiciliario, en la que es necesario excluir al paciente de la guardería, recomendación que no suele hacerse si el niño está afebril y con buen estado general y, sobre todo, de cuidadores vulnerables o con comorbilidades (abuelos), dado que en edades avanzadas el VRS es causa de enfermedad potencialmente grave.

• La necesidad de control pautado, al menos, a las 24 horas del diagnóstico. La gravedad media potencial de la bronquiolitis por VRS es superior a la causada por otros virus respiratorios y el niño diagnosticado de VRS puede deteriorarse rápidamente.

• La bronquiolitis por VRS tiene un curso habitualmente independiente de la utilización de fármacos broncodilatadores y, en algunos estudios, se ha sugerido que este hecho constituiría un factor diferencial con bronquiolitis producidas por otros virus respiratorios, como rinovirus, metaneumovirus, influenza y parainfluenza, y que disponer de una prueba rápida positiva debería ser un elemento definitivo para decidir la abstención terapéutica. En nuestra experiencia, algunas bronquiolitis VRS mejoran claramente con broncodilatadores en la prueba terapéutica y, en estos casos, está indicada su prescripción para tratamiento domiciliario, pero, a diferencia del paciente con bronquitis aguda, el diagnóstico de bronquiolitis por VRS debería ser un criterio para la no utilización de corticoides en atención primaria…

• El TDR tiene interés en el manejo no agresivo del lactante febril con bronquiolitis. No es habitual que la infección por VRS se presente como un síndrome febril sin focalidad aparente, pero la presencia de VRS va asociada a baja tasa de infección bacteriana grave, y su documentación permite evitar la práctica de otras exploraciones complementarias.

• Disponer de esta prueba en AP reduce el uso de antibióticos (ATB) en neumonía ambulatoria. Ante una sospecha clínica de neumonía adquirida en la comunidad en un niño menor de 2 años en periodo epidémico de VRS, un TDR positivo debería ser un factor decisivo en la abstención, al menos inicial, en la utilización de ATB, aunque hay que monitorizar estrechamente la evolución, dada la sinergia infección VRS-infección neumocócica.

Las pruebas inmunocromatográficas presentan sensibilidad y especificidad entre el 89 % y el 94 %, mayores que el cultivo, pero inferiores al diagnóstico molecular (PCR). Ofrecen resultados en menos de 15 minutos, y son fáciles de utilizar en lactantes y niños. En el contexto de kits para gripe A y B, VRS, adenovirus y SARS-CoV-2 deben obtenerse las muestras con doble escobillado nasofaríngeo.

Como conclusión, recomendamos el diagnóstico microbiológico de la bronquiolitis con TDR víricos, dado que las repercusiones en el manejo integral del paciente son muy importantes y van mucho más allá de la terapéutica.

 

Bibliografía

– American Academy of Pediatrics. Clinical practice guideline: the diagnosis, management and prevention of Bronchiolitis. Pediatrics. 2014; 134: e1474-e1502.

– Bernárdez S. Descripció de les tècniques de recollida de mostres i realització dels tests de diagnòstic ràpid. Pediatr Catalana. 2019; 79: 101-4.

– de la Flor J, Marès J, Grupo TECDIAP. Decálogo para la utilización del diagnóstico etiológico de bronquiolitis en AP. Pediatr Integral. 2022; 26: 319-20. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2022-07/decalogo-para-la-utilizacion-del-diagnostico-etiologico-de-bronquiolitis-en-atencion-primaria/.

– Welliver RC. Bronchiolitis and infectious asthma. En: Cherry JD, Harrison JG, Kaplan SL, Steinback WJ, Hotez PJ. Feigin and Cherry’s Textbook of pediatric infectious diseases. Saunders Elsevier. Philadelphia. 8ª ed.; 2018: p. 199-207.

– Welliver RC, Hall CB. Respiratory syncytial virus. En: Cherry JD, Harrison JG, Kaplan SL, Steinback WJ, Hotez PJ. Feigin ad Cherry’s Textbook of pediatric infectious diseases. Saunders Elsevier. Philadelphia. 8ª ed.; 2018: p. 1780-97.

 

Ni estando en el calendario: reflexiones sobre el fracaso de la cobertura de vacunación antigripal en Pediatría

F. Moraga-Llop*,  I. Salamanca de la Cueva**
Editorial


F. Moraga-Llop*, I. Salamanca de la Cueva**

*Pediatra. Vocal sénior y portavoz de la Asociación Española de Vacunología. Barcelona. **Unidad de Investigación. Grupo IHP Pediatría. Sevilla. Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría

 

«El niño es el principal actor en la epidemiología de la gripe y la vacunación es la estrategia más efectiva para prevenir esta enfermedad. La cobertura que se alcanzó la temporada pasada resulta decepcionante. Nos enfrentamos al reto de mejorar las coberturas y pasar de considerarlas un fracaso a que sean una oportunidad de mejora"

 

 

Pediatr Integral 2024; XXVIII (8): 484 – 485

 


Ni estando en el calendario: reflexiones sobre el fracaso de la cobertura de vacunación antigripal en Pediatría

La gripe es la enfermedad inmunoprevenible de mayor incidencia en la edad pediátrica. Aunque tiene una mayor morbilidad en niños y jóvenes, la letalidad es más alta en pacientes con situaciones médicas especiales y en adultos mayores. No obstante, la gripe en la infancia es una enfermedad infravalorada por las familias y por los sanitarios, debido a la escasa percepción de su importancia clínica individual y de su impacto sanitario asistencial. Además, es una infección infradiagnosticada, aunque en los últimos años se asiste a una lenta incorporación, pero progresiva, de las pruebas de diagnóstico rápido en las consultas de Pediatría de Atención Primaria. Los pacientes menores de 5-10 años con gripe pueden estar asintomáticos, presentar pocas manifestaciones clínicas o estas ser diferentes de las de la gripe “clásica”, lo que dificulta su diagnóstico(1-3).

El niño es el principal y más importante actor en la epidemiología de la gripe, por las siguientes razones(2-3):

• La tasa de ataque de la gripe en el niño oscila, según los países y las temporadas, entre el 10 % y el 45 % (por lo general, superior al 30 %), mientras que en los adultos es solo del 5 % al 10 %. La tasa de incidencia en los menores de 15 años y, en especial, en los menores de 5 años, es mayor que en los adultos y las personas de edad avanzada. Por eso, la gripe causa un aumento significativo del número de visitas médicas y de hospitalizaciones durante la temporada gripal, y también un incremento del consumo de antibióticos en la población infantil sana, y todo ello representa una carga importante para el sistema sanitario.

• El niño es el principal transmisor de la gripe en el domicilio y en la comunidad, porque el periodo de excreción viral es más prolongado que en el adulto y la carga viral en las secreciones respiratorias es mayor, también porque el niño es más contagioso debido al contacto estrecho con familiares y otras personas.

• Los brotes de gripe en los niños preceden en 1-2 semanas a los que se producen en los adultos. Al empezar la onda epidémica, más del 60 % de los afectados son niños, mientras que al final representan menos del 40 %.

• Las tasas de hospitalización en los niños menores de 2 y de 5 años son elevadas y similares, y algunos años incluso superiores, a las de los mayores de 65 años, aunque estos tienen más complicaciones y mayor letalidad.

• En España, a partir de los datos de siete temporadas (2013-2014 a 2019-2020), se estima que en la población menor de 5 años hubo un número promedio por temporada de 58.640 casos de gripe confirmada en Atención Primaria, 4.239 hospitalizaciones, 822 casos graves, 249 ingresos en la unidad de cuidados intensivos y 8 defunciones. La letalidad es mínima en los menores de 15 años, pero el 95 % de los que fallecen tienen menos de 5 años. La mayoría (83 %) de los menores de 5 años que fallecieron tenían uno o más factores de riesgo. Sin embargo, el 68 % de los hospitalizados graves y el 56 % de los ingresados en la unidad de cuidados intensivos no tenían ningún factor de riesgo conocido(4).

La vacunación es la estrategia más efectiva para prevenir la gripe. El objetivo primario de la vacunación pediátrica es la protección directa de los niños vacunados, reduciendo las hospitalizaciones y las formas graves de la enfermedad. Las primeras recomendaciones para proteger al niño sano se emitieron en Estados Unidos y de forma progresiva: en 2002, a los niños de 6-23 meses, luego se extendió en 2006 a los 59 meses, y se universalizó en 2009 para los de 5 a 18 años. En 2012 se publicaron las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, con el siguiente orden de prioridad: embarazadas, niños menores de 5 años, personas mayores, pacientes en situaciones médicas especiales y trabajadores de la salud(3).

La vacunación pediátrica ofrece además una protección indirecta al disminuir la transmisión de la gripe a otras personas, en especial a las pertenecientes a grupos de riesgo de cualquier edad y a los mayores de 59 años. La primera gran evidencia de que la vacunación de los niños podía evitar un gran número de hospitalizaciones y muertes en los adultos se observó en Japón, cuando en 1962 se introdujo la vacunación escolar y se produjo una disminución del número de muertes anuales asociadas a la gripe en adultos.

El impacto de la vacunación escolar en el Reino Unido en la temporada 2014-2015, con una cobertura media del 56 % (niños de 4 a 11 años), supuso una reducción del 94 % de las consultas por síndrome gripal en Atención Primaria, del 74 % de las visitas a Urgencias por enfermedad respiratoria y del 93 % de las hospitalizaciones por gripe confirmada en escolares. Un beneficio comunitario fue una disminución del 59 % de las consultas por síndrome gripal en adultos(3).

En España, el calendario del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de 2023 incorporó la vacuna antigripal para los niños entre 6 y 59 meses en la temporada 2023-2024, pero tres comunidades autónomas (Andalucía, Galicia y la Región de Murcia) ya la habían iniciado la temporada anterior.

¿Cómo fue la vacunación antigripal en la primera temporada (2023-2024) en que estaba financiada en el niño en España? La cobertura resulta decepcionante en comparación con las alcanzadas por las inmunizaciones del calendario en los primeros años de la vida. La cobertura media en los niños de 12 a 59 meses fue del 36,2 %, con un máximo del 55,8 % y un mínimo del 2,9 % (solo dos comunidades autónomas superaron el 50 %). Dos de las tres comunidades que iniciaron la vacunación en la temporada 2022-2023 experimentaron solo un ligero aumento, del 6 % y el 1,5 %, y la tercera permaneció igual(5).

Estas coberturas nos sitúan en línea con las que se han venido logrando en otros países de nuestro entorno, o con características similares, y que llevan años recomendando la vacunación universal infantil, donde se han obtenido coberturas comparables a las de las tres comunidades autónomas que iniciaron la vacunación en la temporada anterior(5). Un ejemplo es los Estados Unidos, cuya cobertura de vacunación infantil en la temporada 2023-2024 presenta diferencias según la ubicación de los niños: en los niños de 6 meses a 17 años, durante la temporada 2023-2024, fue del 60,8 % en áreas urbanas, el 55,4 % en áreas suburbanas y el 41,0 % en áreas rurales(6). En el Reino Unido, con más de una década de recomendación de la vacunación infantil, la media de cobertura en las 11 cohortes de edad escolarizadas es del 48,5 %(7,8).

La consideración como fracaso de estas coberturas está ligada a las características diferenciales de la campaña antigripal al implementar estrategias de vacunación, puesto que se trata de una vacunación anual estacional, que debe llevarse a cabo en un periodo corto de tiempo y que compite en tiempo y recursos con otras campañas de vacunación, como son las de la gripe y la COVID-19 en adultos y personas mayores. Estas campañas, que están instauradas desde hace tiempo, tampoco alcanzan los objetivos de coberturas de vacunación en las distintas edades y colectivos fijados por las autoridades sanitarias y los organismos que emiten las recomendaciones; y en el caso de la vacunación infantil, ni siquiera se ha establecido un objetivo de vacunación global ni nacional(9).

Para mejorar las coberturas de vacunación y hacer una llamada a la acción, existen seis aspectos fundamentales que deben tenerse en cuenta y potenciarse(4):

• Información a la población. Campañas de vacunación que lleguen a la población, a través de los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales, con mensajes adaptados a la población diana, es decir, los padres. Información adaptada a determinadas minorías, considerando tanto el idioma como la diversidad cultural, con información enfocada a salvar posibles reticencias y barreras que puedan existir en torno a la vacunación, resolviendo dudas, despejando mitos y contrarrestando fuentes de desinformación científica(10).

• Formación a los profesionales sanitarios. Establecer, previamente y durante la campaña, elementos formativos para comunicar los procedimientos de la campaña, los objetivos y la evolución de estos. La formación y el conocimiento de la campaña, junto a la interacción multidisciplinaria, deben ir unidos a la elaboración de mensajes adecuados para los padres(11).

• Concienciación a los profesionales y a la población. Compartir la evidencia científica, conocer la carga de la enfermedad y el beneficio de la vacunación en cuanto a su impacto en la población y en el ámbito asistencial, tanto de Atención Primaria como hospitalaria, debería ser clave para concienciar y conseguir unas mejores coberturas de vacunación en los propios profesionales sanitarios, que son la fuente principal de recomendación para los pacientes y los actores fundamentales para conseguir concienciar a la población(12).

• Accesibilidad a la vacunación. Para alcanzar altas coberturas de vacunación, el acceso de la población debe ser lo más fácil y cómodo posible, adaptando recursos humanos y de espacio para conseguir, en el corto periodo de tiempo que dura la campaña, la mayor recepción de pacientes. Facilitar la obtención de citas, aplicar horarios de atención flexibles y la cercanía a los puntos de vacunación supondrían mejoras para conciliar los horarios laborales y escolares. En este sentido, se ha observado que la aplicación de jornadas sin cita, tanto en los hospitales, durante los fines de semana, como en Atención Primaria en los días laborables, ha conseguido aumentar las coberturas, como ocurrió al implementar estas dos últimas medidas, respectivamente, en Galicia y Andalucía. La vacunación escolar también es una estrategia de vacunación que supone, como ejemplo de accesibilidad, un aumento del número de niños vacunados y, además, se ve favorecida por la disponibilidad de vacunas de administración intranasal, con mayor aceptación, rapidez y facilidad de uso. Igualmente, la implementación de sistemas efectivos de mensajes recordatorios de fechas y citas para los padres, se ha comprobado que mejora las coberturas(13-16).

• Alineamiento de la salud pública y las sociedades científicas. Las autoridades sanitarias y las sociedades científicas deben crear un entorno colaborativo en el que se compartan experiencias e ideas que evolucionen y permitan desarrollar mejores estrategias de vacunación en función de las diferencias sociales, geográficas o demográficas de los territorios, de los distintos grupos de edad o de población a los que vayan dirigidos los mensajes y las indicaciones de vacunación. Esta asociación posibilita que se aúnen el esfuerzo y el trabajo de todos en un objetivo común, que es llegar al máximo en las coberturas de vacunación y lograr el consiguiente resultado de impacto en salud y calidad de vida de la ciudadanía.

• Actualización de los resultados de vacunación y efectividad. El registro de vacunación unificado, de todas las comunidades autónomas y de la sanidad pública y privada, la publicación de esos datos en tiempo real y detallados por provincias, distritos o áreas sanitarias, así como establecer los medios para obtener datos de efectividad e impacto, son cuestiones fundamentales para poder tomar decisiones a corto y medio plazo por parte de las autoridades sanitarias, e implementar y enfocar eficientemente los recursos necesarios en cada temporada.

La aceptación por parte de los padres depende en gran medida de la recomendación por parte de los profesionales sanitarios y de la accesibilidad a la información y a la vacunación, siendo estos tres pilares las claves para lograr superar el reto al que nos enfrentamos en la vacunación frente al virus de la gripe en población infantil. Esta medida de salud pública, ahora financiada, tendrá un mayor impacto en la carga de enfermedad y la calidad de vida, si se logran mayores coberturas de vacunación que en la última temporada, a la que podemos considerar un fracaso o, en sentido positivo, una oportunidad de mejora(9).

Bibliografía

1. Salleras L. Vacunación antigripal universal anual de la población infantil. Vacunas. 2008; 9: 141-3.

2. Marès Bermúdez J. Vacunación antigripal universal en la infancia: ¿ha llegado la hora? Vacunas. 2023; 24: 55-9.

3. Ortiz de Lejarazu Leonardo R, Moraga-Llop F. Carga de gripe en la población pediátrica y los beneficios de la vacunación. Vacunas. 2023; 24: 95-121.

4. Grupo de trabajo de Recomendaciones de Vacunación frente a gripe en población infantil de 6 a 59 meses de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones. Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad; 2022. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/programasDeVacunacion/docs/Recomendaciones_vacunacion_gripe_PoblacionInfantil.pdf.

5. Sistema de Información de Vacunaciones del Ministerio de Sanidad (SIVAMIN). 2023. Disponible en: https://pestadistico.inteligenciadegestion.sanidad.gob.es/publicoSNS/I/sivamin/sivamin.

6. Centers for Disease Control and Prevention. Influenza vaccination coverage, children 6 months through 17 years. CDC FluVaxView. 2024. Disponible en: https://www.cdc.gov/fluvaxview/dashboard/children-vaccination-coverage.html.

7. UK Health Security Agency. Seasonal influenza vaccine uptake in children of school age in England: winter season 2023 to 2024. UK Health Security Agency. 2024. Disponible en: https://www.gov.uk/government/statistics/seasonal-influenza-vaccine-uptake-in-children-of-school-age-winter-season-2023-to-2024/seasonal-influenza-vaccine-uptake-in-children-of-school-age-in-england-winter-season-2023-to-2024.

8. Pebody RG, Sinnathamby MA, Warburton F, Andrews N, Boddington NL, Zhao HX, et al. Uptake and impact of vaccinating primary school-age children against influenza: experiences of a live attenuated influenza vaccine programme, England, 2015/16. Euro Surveill. 2018; 23: 1700496.

9. Salamanca de la Cueva I. El porqué de las desigualdades en la cobertura antigripal pediátrica entre comunidades autónomas y estrategias de mejora. En: Campins Martí M, Moraga-Llop FA, Martínez Gómez X, editores. Vacunas 2024. Madrid: Undergraf; 2024. p. 27-40.

10. Pérez Martín JJ, Zornoza Moreno M, Tornel Miñarro FI, Gómez Moreno MC, Valcárcel Gómez MC, Pérez Martínez M. Influenza vaccination in children younger than 5 years in the Region of Murcia (Spain), a comparative analysis among vaccinating and non-vaccinating parents: data from the FLUTETRA Study. Vaccines. 2024; 12: 192.

11. Mahase E. Childhood vaccination: access problems in UK began way before covid-19. BMJ. 2021; 373: n1436.

12. Nowalk MP, Zimmerman RK, Lin CJ, Ko FS, Raymund M, Hoberman A, et al. Parental perspectives on influenza immunization of children aged 6 to 23 months. Am J Prev Med. 2005; 29: 210-4.

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X Jornada de Avances en Vacunas de la SEPEAP 2023

 

 

Pediatr Integral 2023; XXVII (2)

 

X Jornada de Avances en Vacunas de la SEPEAP 2023

El Grupo de Trabajo de Vacunas (VACAP) organizó el pasado mes de febrero la X Jornada de Avances en Vacunas de la SEPEAP, en el colegio de médicos de Badajoz.

Con el lema: “De 0 a 100 años: vacunación para toda la vida”, la jornada abarcó la vacunación desde un aspecto global más allá de la pediatría. La mayoría de las vacunas “pediátricas” lo son también del adulto, y el objetivo del grupo de trabajo para esta jornada fue repasar el impacto de la vacunación pediátrica frente a diferentes gérmenes, a la vez que se analiza la vacunación en edad adulta frente a ellos.

La jornada se inició el viernes por la tarde, con la conferencia Prandi a cargo del Dr. Martinón-Torres, asesor externo del grupo de trabajo, titulada “Vacunación de 0 a 100 años”. Escuchamos conceptos tan interesantes como, por ejemplo, que la duración de la protección de la vacunación en el adolescente/adulto, está condicionada por la vacunación previa en la infancia. Por otro lado, las altas coberturas de vacunación en el adulto podrían proteger a los niños no vacunados. Todo esto nos refuerza el concepto de vacunación como un continuo a lo largo de la vida, con una repercusión que quizás sea mayor de lo esperado de las vacunaciones en edad pediátrica respecto al adulto y viceversa.

Durante la jornada del sábado, la materia impartida se dividió en bloques: el virus de varicela-zóster y de la gripe, neumococo y meningococo, la prevención en el embarazo, y la prevención desde la enfermería pediátrica, fueron los temas abordados de manera multidisciplinar por diferentes especialistas en medicina preventiva, virología, pediatría, etc.

Los conocimientos impartidos se repasaron de manera práctica por la tarde, para terminar con las novedades del calendario de inmunizaciones del Comité Asesor de Vacunas de la AEP para este 2023.

Toda la materia se ha editado en formato papel, en una monografía que se ha entregado a los asistentes, y se entregará a los socios en las diferentes reuniones presenciales que se realizan a lo largo de este 2023.

 

 

Belén Aguirrezabalaga González

Coordinadora del Grupo de Trabajo de Vacunas (VACAP)

 

 

 

VACÚNATE, VACÚNALO… Vacunación de la gripe en el personal sanitario: una asignatura (permanentemente) pendiente

J. de la Flor i Brú
Editorial


J. de la Flor i Brú

Pediatra de AP, CAP El Serral, Sant Vicenç dels Horts, Institut Català de la Salut, Barcelona. Subdirector ejecutivo de Pediatría Integral; y Grupo VACAP: B. Aguirrezabalaga (coordinadora), S. Bernárdez, G. Cabrera, J. García, L. Ortiz, B. Rubira, C. Villanueva; C. Coronel

«El personal sanitario no se vacuna de la gripe… Esta es una evidencia que repetidamente se nos aparece cada año, cuando se publican los datos de vacunación de la temporada anterior»

 


VACÚNATE, VACÚNALO…
Vacunación de la gripe en el personal sanitario: una asignatura (permanentemente) pendiente

El personal sanitario no se vacuna de la gripe… Esta es una evidencia que repetidamente se nos aparece cada año, cuando se publican los datos de vacunación de la temporada anterior. Hay que aclarar de entrada que estos datos, proporcionados por las distintas Comunidades Autónomas (CCAA), y no por todas, se obtienen por encuestas a los profesionales y pueden estar sometidos a múltiples sesgos, con probable tendencia a la infranotificación. No es información que se obtenga por el cruce de datos de las historias clínicas informatizadas de Atención Primaria (AP), como en el caso de otros grupos de riesgo (GR) como: embarazadas, mayores de 60 o 65 años (según la Comunidad) o pacientes con comorbilidades, y sorprenden las grandes diferencias entre las distintas CCAA.

Superado el “espejismo pandémico” que se produjo en la temporada 2020-21, los datos que se publican de la 2021-22 nos muestran un retroceso que hace temer un regreso al escenario anterior, si bien con mejores resultados que en la temporada prepandémica 2019-2020(1). En efecto, podemos observar en la figura 1, que se habían producido leves aumentos desde la 17-18 a la 19-20, pero en el primer año pandémico, el crecimiento es espectacular, de más de 20 puntos.

Figura 1. Cobertura vacunal en sanitarios, desde la temporada 2017-2018 a la 2021-2022.

Fuente: CAV de la AEP, adaptado del Ministerio de Sanidad
(https://vacunasaep.org/profesionales/noticias/gripe-coberturas-vacunacion-temporada-2021-22).

Ninguna campaña de promoción de la vacunación de la gripe, ni siquiera en la temporada de la gripe pandémica 2009, pudo competir con el efecto miedo generado por la pandemia de SARS-CoV-2, causante del COVID-19. La ausencia de vacuna contra el COVID en aquella época temprana de la pandemia, con sucesivas olas causadas por variantes derivadas de la primitiva cepa de Wuhan, sin duda tuvo un efecto decisivo en la toma de decisiones de sanitarios que nunca se habían planteado vacunarse de la gripe o lo habían hecho de manera intermitente o irregular. Sin embargo, la temporada 2021-2022, segunda temporada pandémica y con unas cifras de vacunación COVID ya muy elevadas en sanitarios, las cifras han experimentado un retroceso leve, pero que hace temer que vuelvan a decaer a niveles anteriores prepandémicos. La percepción de que la pandemia está en vías de resolución (alentada por declaraciones precipitadas de muchos políticos y, sorprendentemente, de más de un experto), de que las vacunas, poco efectivas en evitar la transmisión, sí lo son de manera contundente en la reducción de formas graves, de hospitalización y de mortalidad, y de que estamos volviendo a la “normalidad”, sin duda ha provocado que la prevención de la gripe sea la gran damnificada. Sin negar la clara mayor capacidad de letalidad que tiene el SARS-CoV-2, el extendido comentario de que “el COVID no es como una gripe” ya muestra una evidente banalización de una enfermedad tan seria como es la gripe, que sigue siendo infravalorada, infradiagnosticada, infraprevenida y, en las ocasiones en las que se requiere, infratratada…

¿Qué se esconde detrás del sostenido rechazo o reticencia del personal sanitario a recibir la vacunación de la gripe? Los argumentos son diversos y, probablemente, se trata de un problema multifactorial:

• “No, no hace falta que te vacunes de la gripe… total es una enfermedad leve…”.

• “No, yo no me vacuno de la gripe, porque no la cojo nunca”.

• “No, yo no me vacuno nunca de la gripe, porque el año que me vacuné pasé la peor gripe de mi vida…”.

• “No, yo no me vacuno de la gripe, porque no sirve para nada…”.

• “No, yo no me vacuno de la gripe, porque tiene muchos efectos adversos…”.

Aunque nos parezca increíble, estos comentarios no son hechos únicamente por profanos, sino también y muy extensamente, por personal sanitario. ¿Cuántas veces no hemos escuchado frases parecidas en nuestros Centros de Salud, pronunciadas por médicos, enfermeras, personal auxiliar, personal administrativo?…

Se han propuesto múltiples explicaciones a este rechazo, todas relacionadas entre sí y derivadas de un conocimiento insuficiente de la enfermedad y de su prevención:

La falta de diagnóstico específico de la enfermedad. La no confirmación microbiológica comporta que la mayor parte de gripes no se diagnostiquen como tales, sino con eufemismos, tales como: “fiebre sin foco”, “síndrome gripal”, “catarro de vías altas”, o bien por sus complicaciones: “sobreinfección”, “bronquitis”, etc. Si bien en adultos (y, por tanto, también en sanitarios), el concepto ILI (por sus siglas en inglés influenza like illness), definido por fiebre y tos, en ausencia de otro diagnóstico específico y en temporada gripal, tiene un alto valor predictivo positivo (lo que no sucede en nuestros pacientes pediátricos), la realidad es que no se utiliza suficientemente el diagnóstico “gripe”, y muchos médicos de familia y pediatras se pasan toda una temporada estacional de gripe en la que han visto cientos de casos, sin diagnosticar gripe ni una sola vez. ¿Para qué voy a vacunar/vacunarme de algo que no existe?… La generalización de los test de diagnóstico rápido en AP, ya introducidos con carácter general en la primera temporada pandémica en Cataluña(2), será un paso decisivo para revertir esta realidad, al menos en Pediatría, ya que se está estudiando su incorporación a la nueva cartera de servicios comunes del Ministerio de Sanidad y Consumo.

La falsa percepción de benignidad y falta de convencimiento de la importancia de la enfermedad. Si no nos creemos la enfermedad, no vamos a hacer nada para prevenirla, ni en nosotros mismos ni a nuestros pacientes. Si la gripe es un simple “catarrillo” más o menos fuerte, ¿para qué me voy a vacunar o recomendar la vacuna a nadie?…

Las limitaciones de la vacuna. La vacuna de la gripe recibe un trato injusto, cuando la comparamos con otras vacunas de efectividades superiores al 90%. En efecto, las actuales vacunas de la gripe tienen efectividades mucho menores, con rangos muy variables y dependientes de la temporada y el grado de concordancia entre las cepas vacunales y las realmente circulantes(3). Es muy probable que la generalización de vacunas tetravalentes reduzca la discordancia en el caso de las infecciones por el virus B, pero es evidente que las vacunas antigripales deben mejorarse, para lo que se están dedicando grandes esfuerzos de investigación. Sin embargo, pese a sus limitaciones, la vacuna de la gripe es efectiva, mucho más en evitar complicaciones, hospitalización y mortalidad que en evitar propiamente la infección. Y más allá de su efectividad, hay que valorar el enorme impacto que supone en una enfermedad tan frecuente que afecta a un porcentaje importante de población cada año.

Miedo a los efectos adversos: muchos profesionales sanitarios creen que la vacuna es muy reactógena y lo van a pasar mal. En realidad, se trata de una vacuna segura, con un 30% de efectos adversos locales leves y transitorios, y un 5% de efectos generales de semejante levedad: fiebre, malestar y mialgias. Incluso hay sanitarios que consideran que la vacuna de la gripe puede “causar” gripe, lo que es absolutamente falso, dado que se trata de una vacuna inactivada (la vacuna de virus vivos atenuados adaptados al frío y de administración intranasal tiene como límite de aplicación los 18 años). Lo que sí es posible es tener la gripe habiéndose vacunado, por fracaso vacunal, incluso tener la gripe pocos días después de hacer recibido la vacuna, que tiene un periodo de entre 2 y 6 semanas para generar inmunogenicidad protectora.

A estas alturas de este escrito, el lector se planteará qué podemos hacer. Está claro que la educación del personal sanitario es un paso obligado y básico. En algunos estudios(4), se postula que es el principal factor que decide la toma de decisiones del sanitario. Sin embargo, al menos en nuestro medio, no parece que la misma aumente significativamente las cifras de vacunación (observación personal). Iniciativas como premios, incentivos o compensaciones económicas para vacunarse de la gripe, más utilizadas en servicios hospitalarios, han tenido resultados irregulares e inconsistentes.

Hay que decir también, que aunque los sanitarios, en general NO se vacunan de la gripe, los pediatras SÍ que nos vacunamos de la gripe. Como mínimo sí que lo hacíamos años antes de la pandemia, como demuestra la encuesta Vac gripe de noviembre de 2012, encargada por el CAV de la AEP y publicada el 20 de noviembre de 2012, en la que se obtenían tasas de cobertura vacunal entre pediatras del 60%, muy por encima de las medias contemporáneas del resto de personal sanitario.

Además de la formación e información constante, hay que plantearse honestamente el debate de la obligatoriedad. En EE.UU., las políticas de vacunación obligatoria han obtenido coberturas medias del 70%(5,6), con algunos estados por encima del 90%. Son las coberturas más altas reportadas en todo el mundo y, la comparación con otras iniciativas, permite afirmar(7) que la obligatoriedad para acceder a determinados puestos de trabajo en Sanidad es la única política que ha conseguido aumentar las coberturas de manera significativa (en el escenario prepandémico).

Sin embargo, no debemos ocultar que la obligatoriedad plantea algún dilema ético. El principal es si vulnera el principio de libertad individual del profesional sanitario. No obstante, un análisis ponderado de esta cuestión(8,9) concluye que desde la óptica del paciente, la obligatoriedad cumple con los principios de beneficencia, de no maleficencia y de justicia.

Para terminar, debemos decir que un profesional sanitario que no se vacuna de la gripe (incluso en algunos casos alardeando de ello, con el pésimo ejemplo social que esto comporta):

• Muestra desconocimiento científico, porque la vacuna de la gripe es segura y efectiva.

• Se arriesga a sufrir una enfermedad potencialmente grave, con un riesgo que aumenta con la edad.

• Es insolidario con sus compañeros, porque en plena epidemia estacional puede causar baja varios días y su trabajo va a tener que ser suplido por otros profesionales que sí se vacunaron.

• Es insolidario con su familia y con sus pacientes, a los que puede transmitir la enfermedad.

Como conclusión, desde el Grupo de trabajo de vacunas en AP de la SEPEAP (VACAP), animamos a todos nuestros consocios a que este año sí, a que este año os vacunéis de la gripe y no olvidéis vacunar también a vuestros pacientes pediátricos de riesgo. Al menos a ellos, aunque el objetivo debería ser una vacunación universal de la gripe, como propone en su excelente y reciente revisión(10) nuestro consocio Josep Marès.

Vacúnate, vacúnalo…

Bibliografía

1. Coberturas de vacunación antigripal de la temporada 2020-2021. Disponible en: https://pestadistico.inteligenciadegestion.sanidad.gob.es/publicoSNS/I/sivamin/sivamin. Consultado el 2 de octubre de 2022.

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3. Centers for Disease Control and Prevention. Prevention and control of influenza with vaccines. Recommendations of the advisory committee on immunization practices, United States, 2021–22 influenza season. MMWR. 2021; 70: 1-28.

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5. Backer H. Counterpoint: In Favor of Mandatory Influenza Vaccine for All Health Care Workers. Clin Infect Dis. 2006; 42: 1144-7.

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7. Hayward AC. Influenza Vaccination of Healthcare Workers Is an Important Approach for Reducing Transmission of Influenza from Staff to Vulnerable Patients. PLoS One. 2017; 12: e0169023.

8. Galanakis E, Jansen A, Lopalco PL, Giesecke J. Ethics of mandatory vaccination for healthcare workers. Euro Surveill. 2013; 18: pii=20627.

9. Lacobucci G. NHS staff who refuse flu vaccine this winter will have. BMJ. 2017; 359: j4766.

10. Marès Bermúdez J. Vacunación antigripal universal en la infancia en España: ¿ha llegado la hora? Vacunas. 2022. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.vacun.2022.08.001.

 

Calendario de vacunaciones del adolescente. Documento de consenso

De interés especial
 


M.I. Hidalgo Vicarioa, F. De Montalvo Jääskeläinenb, F. Martinón-Torresc, F. Moraga- LLopd, M.J. Cilleruelo Ortegae, A. Montesdeoca Meliánf, J.T. Ramos Amadorg, A. Morán Bayónh, J. Jimeno Sanzi, F. García-Sala Viguerj, J. Benito Fernándezk

aSociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA). bComité de Bioética de España. cInstituto de Investigación Sanitaria de Santiago, Grupo de Genética, Vacunas, Infecciones y Pediatría (GENVIP). dAsociación Española de Vacunología (AEV). eAsociación Española de Pediatría (AEP). fAsociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). gSociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP). hSociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). iSociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). jSociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP). kSociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP). – Publicación del libro en diciembre 2021. Madrid: Undergraf; 2021. ISBN: 978-84-09-36694-1.

Resumen

En este documento, liderado por la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia y con la participación, en total, de nueve sociedades científicas pediátricas y de medicina general, se exponen los calendarios de vacunaciones del adolescente del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y de la Asociación Española de Pediatría, a través de su Comité Asesor de Vacunas. También se propone una serie adicional de vacunas que tienen indicación a juicio del profesional que atiende al adolescente, o una recomendación sujeta a determinadas circunstancias (viajes, factores de riesgo) y que podrán incorporarse progresivamente en el calendario de vacunaciones del adolescente. Se plantean las características propias de la adolescencia, los retos y las barreras que existen para la vacunación de esta población, tanto en los profesionales como en los padres y los propios adolescentes, las medidas que se pueden realizar para mejorar las coberturas vacunales y cómo realizar el paso del pediatra al médico de adultos (la transición), teniendo siempre en cuenta los aspectos bioéticos y legales.

 

Abstract

In this document, led by the Spanish Society of Adolescent Medicine and with the participation, in total, of nine pediatric and general medicine scientific societies, the adolescent vaccination schedules of the Interterritorial Council of the National Health System and the Spanish Association of Paediatrics, through its Vaccine Advisory Committee are presented. An additional series of vaccines are also proposed, which are indicated in the opinion of the professional who cares for the adolescent, or a recommendation subject to certain circumstances (travel, risk factors), and which may be gradually incorporated into the adolescent’s vaccination schedule. Several aspects are considered: the characteristics of adolescence, the challenges and barriers that exist regarding the vaccination of this population faced by professionals, parents and adolescents themselves, the measures that can be carried out to improve vaccination coverage, and also how to transition the care from the pediatrician to the adult doctor, always taking bioethical and legal aspects into account.

 

Palabras clave: Vacunas; Inmunización; Adolescencia; Calendario de vacunación; Aspectos bioéticos; Aspectos legales.

Key words: Vaccines; Immunization; Adolescence; Vaccination schedule; Bioethical aspects; Legal aspects.

 

Pediatr Integral 2022; XXVI (1): 51 – 58


Calendario de vacunaciones del adolescente. Documento de consenso

 

Introducción

La adolescencia es un periodo con cambios significativos del desarrollo, tanto físicos como psicosociales y conductuales, en el que se establecen patrones de comportamiento que determinan la salud actual y futura. Abarca aproximadamente la segunda década de la vida y se suele esquematizar en tres fases o etapas que pueden superponerse: adolescencia inicial, media y tardía.

La vacunación representa uno de los hitos más destacables en la historia de la investigación biomédica, debido a su capacidad para disminuir la morbimortalidad asociada a las enfermedades infecciosas, contribuyendo de forma importante a mejorar el estado de salud y, por tanto, la esperanza de vida de la población.

En general, los programas de vacunación se han centrado preferentemente en lactantes y niños, sin tener en cuenta que los adolescentes continúan padeciendo enfermedades infecciosas, para las que se dispone de vacunas eficaces. Ejemplos de ello son los brotes de sarampión y el aumento de la incidencia de tosferina en los últimos años, sobre todo en adolescentes y adultos jóvenes, en países con coberturas vacunales elevadas. La vacunación se debe continuar desde la infancia hasta la adolescencia y la edad adulta, para que su acción preventiva sea eficaz y no reaparezcan enfermedades ya desaparecidas en el niño (como el sarampión). Desde 2018, el calendario común de vacunación infantil se ha convertido en el calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida.

El calendario de vacunaciones del adolescente se ha enriquecido en los últimos años con la autorización de nuevas vacunas: vacuna triple bacteriana de baja carga antigénica del componente Bordetella pertussis o Tdpa (vacuna frente al tétanos, la difteria con toxoide tipo adulto y la tosferina con componentes acelulares de carga antigénica reducida) (especialidades autorizadas: Tdpa tricomponente para B. pertussis y Tdpa pentacomponente para B. pertussis); vacuna combinada Tdpa-VPI (Tdpa-vacuna antipoliomielítica inactivada) (especialidad autorizada: Tdpa tricomponente para B. pertussis); vacuna tetravírica (sarampión, rubeola, parotiditis y varicela); vacunas frente al virus del papiloma humano (VPH); vacunas antigripales tetravalentes y vacunas frente a cinco serogrupos de Neisseria meningitidis (ACWY y B). Además, el 28 de mayo de 2021, la Agencia Europea de Medicamentos autorizó la vacuna de ARNm contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech (Comirnaty) para adolescentes de 12 a 15 años (estaba ya aprobada para mayores de 16 años), y el 23 de julio autorizó la vacuna del mismo tipo de Moderna (Spikevax) para adolescentes de 12 a 17 años (ya había sido aprobada para mayores de 18 años).

Las coberturas vacunales en los adolescentes son más bajas, en todos los países, que las correspondientes a los primeros 2 años de la vida, cuando el niño tiene mucho más contacto con el sistema sanitario debido a los controles periódicos de salud.

Conscientes de la necesidad de mejorar la vacunación durante la adolescencia, la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), en colaboración con la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), la Asociación Española de Vacunología (AEV), la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP) y la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP), ponen en marcha el proyecto Calendario de vacunaciones del adolescente. En este documento se abordan las características propias de la adolescencia, cuáles son los retos y las barreras para vacunar a esta población, tanto por parte de los profesionales sanitarios como de los padres y los propios adolescentes, y las estrategias para aumentar la vacunación. Igualmente, se pretende organizar la «transición», el paso del cuidado del pediatra al del médico de adultos, tanto en el ámbito hospitalario como en Atención Primaria, y los aspectos bioéticos y legales que hay que tener siempre en cuenta.

Calendario de vacunaciones del adolescente

Se expone a continuación el calendario de vacunaciones del adolescente actualmente vigente a través del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Además, se detalla el calendario de vacunación del adolescente que recomienda la AEP a través de su CAV-AEP, y que es seguido por la mayoría de los pediatras españoles. Finalmente, este grupo de trabajo propone una serie adicional de vacunas que tienen una indicación a juicio del profesional que atiende al adolescente, o una recomendación sujeta a determinadas circunstancias (viajes, factores de riesgo) y que podrán incorporarse progresivamente en el calendario de vacunaciones del adolescente(1-8).

Calendario común de vacunaciones a lo largo de toda la vida del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (2021)(1)

Se incluyen las siguientes vacunaciones en el adolescente sano:

• Vacuna antimeningocócica tetravalente ACWY a los 12 años.

• Vacuna frente al virus varicela-zóster, con dos dosis, en quienes refieran no haber pasado la enfermedad ni haber sido vacunados con anterioridad con dos dosis.

• Vacuna frente al VPH a los 12 años solo en las chicas.

• Vacuna Td (vacuna frente al tétanos y la difteria con toxoide tipo adulto) a los 14 años.

• Vacunación de rescate a los 15-18 años: Td, poliomielitis, triple vírica, hepatitis B, antimeningocócica ACWY, varicela y VPH.

• Vacuna frente al SARS-CoV-2 (vacuna ARNm) desde los 5 años y repesca durante toda la adolescencia.

Según acuerdo de la Comisión de Salud Pública (14 de marzo de 2019), en la vacunación a los 12 años se ha sustituido la vacuna frente al meningococo C por la vacuna tetravalente ACWY. Además, se realizarán una captación activa y la vacunación de varias cohortes de adolescentes y adultos jóvenes. Con la finalidad de establecer una protección comunitaria, se hará una vacunación de rescate de manera coordinada en todas las comunidades, durante 2-3 años, para cubrir la población hasta los 18 años de edad, aunque lo cierto es que esta repesca no se está realizando de forma coordinada y son varias las comunidades autónomas que no van a cumplir con los plazos estipulados por el Ministerio.

Además de las vacunas incluidas en este calendario, se tendrán en cuenta las recomendaciones de vacunación en grupos de riesgo de todas las edades y en determinadas situaciones de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones(2).

Calendario de la Asociación Española de Pediatría (2021)(3)

Este calendario, que es el que consultan y siguen la mayoría de los pediatras, además de las recomendaciones ya recogidas en el calendario interterritorial incluye las siguientes:

• Vacuna Tdpa a los 12-14 años, en vez de solo Td, tal como se realiza ya en el Principado de Asturias

• Vacuna universal frente al VPH, tanto en chicas como en chicos, preferentemente a los 12 años.

Otras vacunas a considerar en el adolescente. Hacia el calendario del futuro(4)

Además de las vacunas recomendadas en los calendarios del Consejo Interterritorial y de la AEP, existen otras vacunas o pautas vacunales que se pueden recomendar de forma individualizada a juicio del profesional y que podrían incorporarse progresivamente en el calendario de vacunaciones del adolescente, siguiendo el ejemplo de otras regiones o países. Estas vacunas son:

• Vacuna antihepatitis A a los 10 años. Cataluña, Ceuta y Melilla la tienen incorporada en el calendario de su comunidad. El resto de las comunidades autónomas vacunan siguiendo las recomendaciones de vacunación en grupos de riesgo de todas las edades y en determinadas situaciones(2).

• Vacuna antigripal tetravalente anual.

• Vacuna antimeningocócica B a los 14-18 años con pauta de dos dosis.

Se considera esencial aprovechar cualquier oportunidad para la información y la vacunación del adolescente, siguiendo las recomendaciones arriba detalladas, y para completar el calendario de adolescentes no vacunados o incompletamente vacunados con las vacunas: triple vírica, varicela o hepatitis B. En este sentido, las campañas de vacunación masiva frente al SARS-CoV-2 constituyen una oportunidad única de información, educación y actualización práctica de los calendarios vacunales vigentes en los adolescentes, una vez que se ha autorizado la coadministración de esta vacuna con cualquier otra. Igualmente, debe considerarse el calendario de los adolescentes en circunstancias especiales (embarazo, inmunodepresión, enfermedades crónicas, profilaxis posexposición) y el del adolescente viajero.

Necesidades de salud y retos en la atención del adolescente en relación con la vacunación

Es sabido que la adolescencia es el periodo más sano de la vida desde el punto de vista orgánico, y diversos estudios han mostrado que la mayoría de los jóvenes se sienten con buena salud, lo que probablemente ha condicionado que no se haya tenido en cuenta la atención a su salud, tanto por parte de los profesionales sanitarios como de la familia, la sociedad y el propio adolescente. No obstante, es un periodo muy problemático y de alto riesgo. La mayoría de sus problemas de salud son consecuencia de los comportamientos y hábitos que se inician en esta edad: lesiones, accidentes, no vacunarse, delincuencia, consumo de drogas, conductas sexuales de riesgo que conducen a infecciones y embarazos no deseados, y problemas de salud mental y de la conducta, entre otros. La Organización Mundial de la Salud estima que el 70% de las muertes prematuras de adultos se deben a conductas iniciadas en la adolescencia, y es preciso tener en cuenta que la mayoría de estas conductas son prevenibles(9,10).

Los adolescentes también presentan patologías propias de su desarrollo biológico (escoliosis, acné, dismenorrea, etc.) y psicosocial, enfermedades infecciosas, como en otras épocas de la vida, patologías del adulto que pueden ser detectadas mientras son asintomáticas (hipertensión, hiperlipidemia, obesidad, etc.) y enfermedades crónicas por las cuales hace años se fallecía antes de llegar a la adolescencia (cánceres, leucemias, cardiopatías congénitas, etc.); de ahí, la importancia de continuar la vacunación durante esta etapa.

En la atención a los adolescentes hay que tener en cuenta varios aspectos:

• Acuden menos a la consulta del médico que los niños, por diversas razones(8): burocratización del sistema, inadecuada atención por parte del profesional debido a falta de tiempo de formación o de interés, etc. El adolescente es un paciente «incómodo» para los pediatras y los médicos de familia. Cabría hacer un esfuerzo para que los pediatras se formen en la patología del adolescente. También, en muchas ocasiones, el adolescente no sabe a dónde acudir, no sabe quién es su médico o le falta confianza, y otras veces niega o infravalora sus problemas y retrasa la consulta.

• A partir de los 14-16 años (varía según las comunidades autónomas), pasan de la atención pediátrica a la atención médica del adulto, lo que se conoce como «periodo de transición», y si este no está bien organizado puede condicionar que no se complete adecuadamente el calendario de vacunaciones.

• Las coberturas vacunales son menores que en los niños. En el año 2019, el Ministerio de Sanidad publicó las últimas coberturas vacunales de los adolescentes en España(11); si bien, no se dispone de los datos de cinco comunidades autónomas:

- Sexta dosis de vacuna Td a los 14 años de edad: 83,4%.

- Vacunación frente al VPH a los 11-12 años: 79% (75,1% y 91% como valores extremos de las comunidades autónomas), pero el 89,3% ha recibido la primera dosis.

- Vacunación frente al meningococo del serogrupo C a los 12 años: 88,5% (13,3% con vacuna ACWY).

• Muestran peculiaridades típicas según su desarrollo: adolescencia inicial, media y tardía. Durante la adolescencia se pasa del pensamiento concreto de la adolescencia inicial al pensamiento abstracto, con proyección de futuro de la adolescencia media y tardía(9,10). Es preciso que el profesional conozca en qué estadio de desarrollo se encuentra el joven, para saber cómo actuar y mejorar la vacunación:

- Adolescencia inicial (9-13 años): hay inmadurez y muy poco interés por las cosas que les afectan, incluyendo las vacunas; viven el presente y no comprenden las consecuencias de sus actos ni los beneficios futuros de las vacunas; tienen miedo a las agujas y al dolor. Aquí son los padres quienes deciden la vacunación; es importante educar a padres y adolescentes.

- Adolescencia media (14-17 años): aumenta la habilidad cognitiva y quieren participar en las decisiones que les atañen. Están preocupados por cuidar su cuerpo y hacerlo más atractivo. Se implican en luchas de poder con los padres para obtener su independencia. Sufren más riesgos por la necesidad de experimentar y por su sentimiento de omnipotencia e inmortalidad. También, a estas edades, los padres suelen decidir la vacunación. Sigue siendo importante educar y explicar la importancia y los beneficios de las vacunas que se van a administrar.

- Adolescencia tardía (18-21 años): hay una mayor habilidad cognitiva, con un pensamiento flexible y con proyección de futuro. Aceptan los cambios experimentados y se establecen relaciones de pareja. Deben comprender, respecto a las vacunas, la importancia de las enfermedades que previenen, el riesgo individual y la posibilidad de ser reservorio. También deben conocer, que determinadas vacunas en las mujeres (p. ej., tétanos, tosferina, hepatitis B o gripe), conllevan una protección para su descendencia. En esta época se les debe tratar como adultos e implicarles en las decisiones que tienen que ver con su vida. Sigue siendo fundamental la educación.

• Es un periodo problemático y de alto riesgo: aunque conocen los riesgos, actúan como si estos no existieran. Desde los trabajos de Giedd(12), se sabe que se desarrollan antes los circuitos cerebrales de la recompensa que las zonas relacionadas con la planificación y el control emocional (la corteza prefrontal).

• Viajan mucho: intercambios, formación, turismo, etc.

• Desconocen sus necesidades de salud en relación con las vacunas: deben saber que las vacunas son seguras y conocer los beneficios individuales y colectivos que producen, que los riesgos siempre son menores que las ventajas de las vacunas, que las enfermedades inmunoprevenibles siguen existiendo y que no hay otras alternativas eficaces. También deben comprender que los individuos no vacunados tienen mayor posibilidad de adquirir enfermedades y que no es mejor padecer la enfermedad que vacunarse, así como que estar vacunado no aumenta la probabilidad de adquirir la infección y que las vacunas no sobrecargan el sistema inmunitario.

En resumen, las características propias de esta edad, que hay que tener en cuenta son: omnipotencia e invulnerabilidad, experimentación, presión de los pares y conformidad con el grupo, idealización e identificación con las ideas opuestas a los padres, transgresión de las normas para reafirmar su autonomía e identidad, y dificultad para postergar y planificar.

Por todo ello, se aprovechará para constatar el estado vacunal en los controles periódicos de salud y la oportunidad que da la consulta por cualquier patología aguda, certificados escolares o deportivos, viajes al extranjero, etc. También se tendrán en cuenta las circunstancias especiales: embarazo, agresión sexual, pinchazo accidental, mordedura de animal, enfermedades crónicas, inmunodeficiencias, etc.

En el estudio UNITY (Unidos por la vacunación del adolescente)(13), realizado online en EE.UU., en 2016, a padres de adolescentes, adolescentes de 13-18 años y profesionales sanitarios (médicos generales, internistas y pediatras), se pueden observar las ideas que los padres y los adolescentes tienen sobre las vacunas:

• Uno de cada cuatro padres y adolescentes (23% y 33%, respectivamente) creen que las vacunas son más importantes para los lactantes que para los adolescentes.

• Más de un tercio de los adolescentes (34%) no saben de qué forma actúan las vacunas para mejorar su salud.

• Cuatro de cada diez padres (41%) creen que sus hijos adolescentes deben ir al médico solo cuando están enfermos.

• La mayoría de los adolescentes (92%) confían en su médico cuando buscan información para su salud, pero a casi la mitad (47%) les cuesta mucho hablar con el médico.

Los autores del estudio UNITY recomiendan realizar revisiones anuales a los adolescentes, sobre todo coincidiendo con el calendario vacunal, y hacen hincapié en las tres C: confident, concise and consistent recommendation (informar con seguridad, de forma concisa y consistente).

También se observó que los padres daban más prioridad a otros aspectos de la salud (evitar las drogas, dormir suficiente, evitar las infecciones de trasmisión sexual o mantener una buena salud dental) que a la vacunación. Igualmente, los adolescentes de 16-18 años daban más importancia a su aspecto (salud dental y comer sano) que, a las vacunas, ya que las consideraban responsabilidad de los padres. En este estudio se constató una brecha importante entre las palabras y las acciones de los jóvenes. Nueve de cada diez adolescentes manifestaban que estaban interesados en llevar un estilo de vida saludable y tener más responsabilidad sobre su salud, pero solo uno de cada diez deseaba tener más responsabilidad para vacunarse.

Barreras para la vacunación de los adolescentes

Las barreras para la vacunación de los adolescentes dependen de los profesionales, de los padres y de los propios adolescentes(14).

Los profesionales son los responsables de la vacunación de niños y adolescentes, y por ello deben tener actualizados los conocimientos, saber acercarse y hablar con los padres y el adolescente, evitar las falsas contraindicaciones, acostumbrarse a administrar múltiples dosis, usar herramientas de educación para la salud y enviar mensajes recordatorios de la vacunación, además de trabajar la transición del cuidado del pediatra al médico de adultos.

Las barreras de los padres y de los adolescentes pueden resumirse en tres aspectos:

• Falta de conocimientos y miedo a las vacunas.

• Falta de prevención, no recibir recordatorios, no saber cuándo acudir, no ir al centro de salud.

• Quién toma la decisión de vacunar: los padres o el adolescente. Generalmente son los padres, pero hay que dar mayor protagonismo a los adolescentes. Siempre se debe tener en cuenta la opinión del menor, y entre los 12 y 16 años considerar el concepto de «menor maduro».

Estrategias generales para vacunar

• En la consulta del adolescente, aplicar la premisa «ahora o nunca», ya que puede que el adolescente no vuelva.

• Siempre recomendar de forma universal las vacunas (todas).

• Explorar las preocupaciones y los valores, y aclarar dudas con la estrategia de servir de guía: aproximarse a los padres inseguros en actitud de ayuda, pedir permiso, abordar las preocupaciones, usar preguntas abiertas, ofrecer siempre fuentes serias y determinar la disposición para el cambio.

• Enfocar la información en los beneficios de las vacunas y las enfermedades que previenen.

• Ante el rechazo de los padres, perseverar siempre en las siguientes consultas.

En la tabla I se indican actuaciones inútiles y útiles para conseguir la vacunación.

 

Estrategias para la aproximación al adolescente

• Es importante una buena relación de confianza con el adolescente.

• Educación para la salud, tanto de forma oportunista como en los controles periódicos de salud. En cada consulta del joven se debe realizar educación para la salud sobre todos sus problemas y necesidades, no solo sobre la vacunación; también se darán guías anticipadas para que conozcan los cambios que se van a ir produciendo con la edad. La educación para la salud es una combinación de actividades de información y enseñanza, que tiene como finalidad lograr un arraigo de los hábitos positivos en las personas y los colectivos, así como modificar las actividades contrarias a estos. El aprendizaje debe ser continuo en el tiempo. El ámbito de actuación es sociosanitario: escuela, familia y comunidad. La atención tiene que ser individualizada, teniendo en cuenta los aspectos emocionales (las actitudes y las motivaciones), además de entrenar las habilidades sociales (p. ej., que los adolescentes aprendan cómo decir no al sexo de riesgo o a las drogas, y sí a las vacunas). Hay que analizar los factores de riesgo y promover los factores de protección para conseguir un desarrollo juvenil positivo.

• Tener en cuenta en qué fase del desarrollo se encuentra el adolescente y actuar en consecuencia.

• Saber entrevistar al adolescente (privacidad, confidencialidad, interés, respeto, empatía, hacer de abogado o consejero, y nunca de juez) y usar la entrevista motivacional (guía centrada en la persona, para reflexionar sobre la necesidad de protegerse de las enfermedades infecciosas [cáncer cervical, meningitis, etc.] y de esta forma motivarle para el cambio).

En 1983, Prochaska y Diclemente(16) formularon la hipótesis sobre las fases del cambio ante conductas de riesgo: precontemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento. Según esta, los cambios de conducta siguen una serie de etapas más o menos estandarizadas, tanto los cambios espontáneos como aquellos que siguen a recomendaciones terapéuticas. Este modelo fue utilizado inicialmente para predecir el abandono del tabaquismo, pero en los últimos años ha ido adquiriendo consistencia y se ha aplicado a un amplio espectro de cambios de conducta.

Estrategias para la aproximación a los padres

• Información y educación sobre las consecuencias de no vacunar, así como usar la entrevista motivacional y un estilo de guía: aproximarse a los padres inseguros en actitud de ayuda, pedir permiso, abordar las preocupaciones, usar preguntas abiertas, ofrecer siempre fuentes serias y determinar la disposición para el cambio.

• Actuar según la fase de disposición en que se encuentren los padres (precontemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento).

• La relación y la confianza entre el médico y los padres es fundamental. Si la relación no es buena, la influencia para vacunar puede ser muy negativa.

• Enviar mensajes recordatorios sobre las vacunas: correo electrónico o postal, folletos en la consulta, redes sociales (Instagram, Twitter, etc.).

En la tabla II se resumen las estrategias a seguir por el profesional según la posición de los padres frente a la vacunación(15).

 

La transición: el paso del pediatra al médico de adultos

La adolescencia es una etapa con cambios físicos, psicosociales y conductuales, como ya se ha comentado. Este periodo constituye una oportunidad para los profesionales sanitarios para enseñar, apoyar y fomentar conductas saludables, la independencia y la toma de decisiones; e igualmente, para dirigir al adolescente al sistema de salud del adulto e influir en la continuación del calendario de vacunaciones.

El cambio del pediatra al médico del adulto conlleva una ruptura importante y hace que, en ocasiones, se pierdan el seguimiento y la adherencia a los tratamientos, y que con ello aumente el número de ingresos del paciente. Cada año, miles de adolescentes con o sin enfermedades crónicas son derivados desde los servicios pediátricos a los servicios de atención de adultos para continuar con el cuidado de su salud. Muchos pasan de forma abrupta, ya sea por haber cumplido una determinada edad o por una descompensación aguda que motiva un ingreso en un servicio de adultos. La preparación para este paso y la coordinación entre el grupo pediátrico y el de adultos son fundamentales para facilitar el proceso de transición, que debe asegurar la misma calidad y la continuidad en la atención del paciente, sobre todo en caso de tener una enfermedad crónica(17).

La transición es un proceso dinámico, no un evento, y debe ser gradual y multidisciplinaria, un paso planeado en el tiempo para preparar las necesidades médicas, psicosociales y educativas en los servicios de adultos. Plantear la transición desde el inicio, reafirma las capacidades del adolescente como futuro adulto con poder de decisión y responsabilidades. El adolescente y su familia deben estar involucrados en la decisión de la transición. El pediatra y los padres deben prepararse para «dejar ir» al adolescente. Es esencial la coordinación entre los servicios y entre los profesionales de la salud, para que el paciente aprenda a desempeñarse de una manera independiente. La transición es específica para cada persona y debería ocurrir entre los 16 y 18 años de edad (según esté organizada la atención), aunque más que por la edad, el paso debería realizarse cuando los jóvenes estén maduros para ello y cuenten con habilidades suficientes para el autocuidado.

Hay tres etapas: inicial, momento en que se toma la decisión; intermedia, cuando el paciente, su familia y el médico ya están preparados; y final, cuando el adolescente o adulto joven, además de haber sido transferido a un servicio de adultos, participa activamente en su cuidado y en la toma de decisiones, de acuerdo con sus capacidades.

El cuidado de la transición es un componente clave de la calidad de la atención. Los adolescentes y sus padres precisan tiempo para prepararse y necesitan información sobre cómo y cuándo será el proceso, quién los atenderá y dónde. Además, existen obstáculos para la transición, dependientes del paciente, la familia, el pediatra o el médico de adultos(18-20).

Diversos países, como los Estados Unidos, el Reino Unido, Chile o Argentina, llevan años realizando programas de transición. En España, se han establecido programas hospitalarios en los últimos 5 años, pero es importante también su organización en el ámbito de la Atención Primaria. Es necesario, cuando llega el momento, establecer en la consulta del centro de salud una visita del adolescente con los dos profesionales (el pediatra para presentar al joven y explicar sus problemas y necesidades de salud, y el médico de familia que recibe al adolescente) y así progresivamente ir realizando el cambio.

Debido al aumento de las enfermedades crónicas y las discapacidades, así como por la necesidad de mantener un cuidado de salud integral del adolescente y continuar con el calendario vacunal, resulta necesario planificar programas de transición efectiva, tanto en los hospitales como en Atención Primaria, en los que todos los involucrados estén capacitados en los cuidados especiales de atención en salud y en el proceso de transición, para permitir el desarrollo de la persona y una calidad de vida adecuada a lo largo del tiempo.

Aspectos bioéticos y legales

Dentro de los aspectos bioéticos hay muchos temas de debate: la obligatoriedad o no de las vacunas, la actitud a tomar ante los padres antivacunas, si es necesario que los padres firmen un formulario de consentimiento informado ante el rechazo a vacunar, qué hacer si los padres divorciados discrepan sobre la vacunación, cómo actuar ante las vacunas no financiadas, si está justificado cambiar la pauta de vacunación oficial con argumentos razonados, o la influencia en los profesionales de los intereses de la industria farmacéutica, entre otros(21).

En cuanto a los aspectos legales, nuestro sistema legislativo presenta un déficit en la regulación de las vacunas, ya que no se puede aplicar su obligatoriedad salvo en situación de epidemia. Esto no implica que los padres puedan decidir libremente, ya que prima siempre el interés superior del menor(22). La negativa de los padres a vacunar plantea un conflicto de valores entre el derecho de los padres a la crianza de los hijos según sus ideas y creencias y la tutela de la justicia, pues se pone en riesgo no solo la protección del hijo no vacunado, sino también la protección de la comunidad(23).

En España, la ley protege la capacidad de decisión de los padres al no obligar al cumplimiento del calendario oficial, salvo riesgo de salud pública y de forma temporal, cuando el juez puede establecerlo. Los niños y adolescentes sufren las decisiones de los padres en el ejercicio de su representación legal y patria potestad, pero hay dos límites que los padres no pueden traspasar:

• El bien del hijo menor de edad, el derecho a que se proteja su bienestar. Aunque los padres no vacunen a sus hijos, la inmunidad de grupo puede protegerles, salvo en el caso del tétanos, para el que es necesaria la vacunación individual.

• El bien de la comunidad, la obligación de no poner en peligro la inmunidad de grupo.

Podemos preguntarnos qué pasaría si todos los padres hicieran lo mismo y no vacunaran a sus hijos. Tenemos ejemplos, como los brotes de sarampión ocurridos en EE.UU. en 2014 y 2015, y en Italia en 2014; en ambos países se observó que la mayoría de las personas que se infectaron no estaban vacunadas.

En EE.UU., en el año 2014, hubo 667 casos confirmados de sarampión. Esta es la mayor cantidad de casos desde que se documentó la eliminación del sarampión en ese país en 2000. Estuvieron asociados a casos llegados de Filipinas, donde hubo un brote. Durante el año 2015, se produjo otro brote, con 188 casos de sarampión notificados en 24 Estados y Washington DC, relacionados con un parque de atracciones en California.

En Italia, en 2014, hubo unas altas tasas de sarampión en niños de 0-4 años y en adolescentes y jóvenes adultos de 15 a 29 años.

En España, las vacunas no son obligatorias y para administrarlas solo se requiere la aceptación de los padres; un consentimiento informado verbal es suficiente si los padres están presentes. Tras informar a los padres, si estos no aceptan, se puede seguir perseverando en futuros encuentros.

La negativa persistente debería documentarse, tanto en la historia clínica como en el registro de vacunación, y también en un certificado o formulario de renuncia a la vacunación en el que se especifiquen:

• La identificación del niño o adolescente, de los padres y del pediatra.

• Que se ha recibido la información necesaria y oportuna.

• La comprensión y la capacidad de los padres sobre la información recibida.

• De quién es la responsabilidad de la decisión final.

• A qué vacunas afecta la negativa y los motivos.

• La posibilidad de vacunar si se cambia de opinión.

Existen varios formularios, entre ellos el de la American Academy of Pediatrics y el de la AEP (este último disponible en: http://vacunasaep.org/sites/vacunasaep.org/files/renuncia-de-los-padres-a-vacunar.pdf).

En el anexo final se contestan algunas de las preguntas de mayor interés que se plantean.

Dada la importancia que tiene la aclaración de los diversos asuntos que se tratan, y debido a la extensión de las respuestas, se aconseja acceder al anexo para su lectura completa y conocer las referencias jurídicas en: https://www.adolescenciasema.org/calendario-de-vacunaciones-del-adolescente/#anexo-aspectos-bio%C3%A9ticos-y-legales.

No obstante, en cualquier situación de conflicto, conviene emplear argumentos tan razonables como los expuestos en este informe y, en especial, en las cuestiones respondidas en el anexo. El documento también está disponible en la web de las diferentes sociedades científicas participantes.

Otras medidas para mejorar la vacunación

• Utilizar los medios de comunicación y las redes sociales.

• Entrenamiento de los padres para que eduquen a otros padres y ser consejeros en su comunidad.

• Entrenamiento de los adolescentes para que eduquen a sus amigos y compañeros.

• Políticas públicas y estímulos para el cambio de conducta, basados en incentivos(24). En algunos países, como Australia, el gobierno estableció incentivos económicos directos o indirectos (reducciones fiscales) para los padres, con el fin de promover la vacunación de sus hijos, con lo cual se incrementó la vacunación de un 75% en 1997 a un 94% en 2001, aunque hay quien argumenta que con esta actuación también se afecta la libertad de los padres. Igualmente, en EE.UU., se han llevado a cabo diversas actuaciones para fomentar la vacunación contra la COVID-19.

• Extender el acceso a la vacunación a otros lugares: escuelas, universidades, domicilios, clínicas, campamentos, etc.; acudir allí donde se encuentran los adolescentes.

• Normas sociales. La mayoría de las familias en nuestro país aceptan las vacunas, y de esta forma la vacunación es una opción predeterminada por las normas sociales y se favorece.

• Solicitar un certificado de vacunaciones, aunque no sea obligatorio, para acceder a la universidad, a un puesto de trabajo, etc.

Conclusiones

• La adolescencia tiene unas características y necesidades propias de salud. Es preciso conocer los retos y las barreras en la vacunación del adolescente, tanto las dependientes del profesional como las de los padres y las del propio joven.

• La composición del calendario vacunal vigente del adolescente es susceptible de mejora, mediante la incorporación de vacunas y pautas adicionales, siguiendo el ejemplo de las recomendaciones de otras sociedades, regiones y países.

• Campañas de vacunaciones, como la actual del SARS-CoV-2 en el adolescente, constituyen una oportunidad única de información, educación y actualización práctica del calendario de vacunaciones individual de los adolescentes.

• La formación del profesional es prioritaria, y este debe recomendar firmemente y de forma universal la vacunación. Cada consulta es una oportunidad («ahora o nunca») para vacunar, ya que puede que el adolescente no vuelva. El profesional debe evitar las falsas contraindicaciones que conducen a la pérdida de ocasiones para vacunar, explorar los valores y las preocupaciones, tanto de los padres como de los adolescentes, y aclarar todas sus dudas, centrándose en los beneficios de las vacunas (enfermedades que previenen). Si hay rechazo de los padres o del joven a la vacunación, en las consultas futuras el profesional siempre debe perseverar.

• En cuanto a las estrategias con los adolescentes, es importante saber entrevistarles, adaptarse a su nivel de desarrollo y tener en cuenta la privacidad y la confidencialidad. Son fundamentales la educación para la salud y la entrevista motivacional.

• Respecto a las estrategias con los padres, es preciso saber aproximarse según la posición que tengan frente a las vacunas, establecer confianza y reconocer su autonomía, informar y educar en las posibles consecuencias de no vacunar, y usar el estilo guía, la entrevista motivacional y los recordatorios de vacunación.

• Es necesario trabajar la transición para asegurar un cuidado médico de alta calidad sin interrupción, incluyendo el calendario vacunal, mientras el individuo pasa del pediatra al médico de adultos. Es un proceso dinámico, no un evento, que debe ser gradual y multidisciplinario.

• Hay que tener siempre en cuenta los aspectos bioéticos y legales. En España, la vacunación no es obligatoria. La negativa de los padres a vacunar a sus hijos plantea un serio conflicto de valores entre su derecho a no vacunarlos (según sus ideas o creencias) y el deber de la justicia (proteger del riesgo al hijo no vacunado y, por ende, a la comunidad). Si la negativa persiste, debería utilizarse un documento o formulario de rechazo. No obstante, en cualquier situación de conflicto conviene emplear argumentos tan razonables como los expuestos en este informe y, en especial, en las cuestiones respondidas en el anexo final: https://www.adolescenciasema.org/calendario-de-vacunaciones-del-adolescente/#anexo-aspectos-bio%C3%A9ticos-y-legales.

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Vacunas frente al SARS-CoV-2: actualización práctica

De interés especial
 


A.I. Dacosta Urbieta*/**, I. Rivero Calle*/**, J. Gómez-Rial**, F. Martinón-Torres*/**

*Servicio de Pediatría. Hospital Clínico Universitario. Santiago de Compostela. **Grupo de Genética, Vacunas, Infecciones y Pediatría (GENVIP). Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago, Universidad de Santiago


Resumen

El año 2020, el primero de la pandemia COVID-19, ha puesto en marcha un esfuerzo sin precedentes en la búsqueda de una vacuna frente al SARS-CoV-2. Se ha iniciado el desarrollo de más de 250 candidatos vacunales, de los cuales tres ya han sido aprobadas por las agencias reguladoras europeas. Las estrategias para desarrollarlas son variadas, algunas vacunas han optado por un enfoque clásico como las vacunas de: virus vivos atenuados, virus inactivados o de subunidades virales. En otros casos, se han empleado estrategias más novedosas, como las vacunas de ARNm y el uso de vectores virales. Entre las vacunas más destacadas están las de Moderna y Pfizer, ambas de ARNm; las vacunas de Astra Zeneca y del instituto de investigación de Gamelaya de vectores virales; la vacuna de Sinovac, de virus inactivados; y la de Novavax de subunidades. Todas estas vacunas utilizan como antígeno la proteína espicular (Spike [S]) del coronavirus. En este artículo se hace una revisión de las principales vacunas frente a la COVID-19 atendiendo a su mecanismo de acción, pauta de administración, perfil de seguridad y eficacia.

 

Abstract

The year 2020, the first year of the COVID-19 pandemic, has launched an unprecedented effort in the search for a vaccine against SARS-CoV-2. The development of more than 250 vaccine candidates has begun, of which three have already been approved by European regulatory agencies. The strategies to develop them are varied, some vaccines have opted for a classical approach such as live attenuated virus, inactivated virus or viral subunit vaccines. In other cases, newer strategies have been employed, such as mRNA vaccines and the use of viral vectors. Among the most prominent vaccines are Moderna and Pfizer, both mRNA; Astra Zeneca and the Gamelaya Viral Vector Research Institute’s vaccines; the Sinovac inactivated virus vaccine and the Novavax subunit vaccine. All these vaccines use as antigen the spicular protein (Spike [S]) of the coronavirus. This article reviews the main vaccines against COVID-19 taking into account their mechanism of action, administration guideline, safety profile and efficacy.

 

Palabras clave: Vacunas; SARS-CoV-2; COVID-19; Vacunas ARNm; Vacunas vector viral.

Key words: Vaccines; SARS-CoV-2; COVID-19; MRNA vaccines; Viral vector vaccines.

 

 

Pediatr Integral 2020; XXIV (8): 494 –501


Vacunas frente al SARS-CoV-2: actualización práctica

 

Introducción

En octubre de 2019, el mundo recibió la noticia de que una nueva variante de coronavirus, denominada posteriormente SARS-CoV-2(1), era la causante de una serie de casos de síndrome de distrés respiratorio agudo en la ciudad china de Wuhan. Posteriormente, se conocieron otros fenotipos clínicos de la enfermedad, como fenómenos tromboembólicos o autoinmunes y pasó a conocerse como enfermedad causada por el coronavirus 2019 o por sus siglas COVID-19. El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la situación de pandemia. En los meses siguientes, fuimos testigos de cómo esta enfermedad se extendió rápidamente por el resto del mundo, causando una importante mortalidad, provocando cierres de la actividad económica, poniendo a prueba los sistemas sanitarios y cambiando por completo nuestras costumbres. Durante este tiempo, se han desarrollado diferentes estrategias terapéuticas tanto antivirales, entre los que destaca el remdesivir, como agentes inmunomoduladores, cuyo objetivo es atenuar la hiper-inflamación asociada a la enfermedad. Entre estos últimos, destacan la hidroxicloroquina, los corticoides y el tocilizumab, si bien hasta la fecha, solo el tratamiento con corticoides ha demostrado beneficio en la reducción de la mortalidad durante los ensayos clínicos realizados(3,4). Por todo ello, la gran esperanza para hacer frente a esta pandemia está depositada en el desarrollo de una vacuna segura y eficaz.

Desde que el 9 de noviembre de 2020 la farmacéutica Pfizer anunciase(5) que habían desarrollado una vacuna eficaz, el final de esta pandemia parece estar más cerca. Este anuncio marcó un hito en la historia de las vacunas, por la rapidez en la que se desarrollaron estos candidatos vacunales y por ser la primera vez que una vacuna de ARNm supera todas las fases de desarrollo clínico y se va a administrar a gran escala. Al poco de realizarse el anuncio de Pfizer, otras empresas farmacéuticas anunciaron los resultados de sus vacunas. En estos momentos, existen varios candidatos vacunales en diferentes fases de desarrollo. El objeto de este artículo es realizar una revisión de las tecnologías de fabricación de vacunas y de los diferentes candidatos vacunales para COVID-19, atendiendo a: su mecanismo de acción, pauta de administración, eficacia, efectos adversos y fase de desarrollo en la que se encuentran.

Tipos de vacunas frente a SARS-CoV-2

Se han seguido diferentes estrategias en el diseño de vacunas frente a SARS-CoV-2, desde la nueva tecnología de vacunas de ARNm hasta la aproximación clásica de vacunas de virus vivos atenuados y virus inactivados. En esta sección, se presenta un pequeño resumen del funcionamiento de estas estrategias (Fig. 1).

Figura 1. Mecanismos de funcionamiento de los principales tipos de vacunas frente a SARS-CoV-2

Vacunas de virus vivos atenuadas(6)

Esta es una de las primeras tecnologías de vacunación que se diseñó. Fue, por ejemplo, la que empleó Louis Pasteur en 1885, en la vacuna de la rabia. El proceso para crear una vacuna de virus vivos atenuados es el siguiente. Primero, se aísla el virus causante de la enfermedad que se quiere combatir. Posteriormente, se emplean mecanismos para reducir su virulencia, es decir, su capacidad de infectar y dañar al huésped. Para ello, se pasa repetidamente el virus por diferentes medios de cultivo, lo que va dando lugar a diferentes cepas. De esas cepas, se eligen aquellas que infecten, pero no produzcan enfermedad y generen respuesta inmune. Por ejemplo, en el caso de la polio oral o de Sabin, se aisló la cepa Mahoney de individuos que pasaban la enfermedad de forma asintomática. Posteriormente, realizaron pases del virus a través de cultivos de testes de mono hasta encontrar una cepa que no poseyese capacidad infectiva del sistema nervioso central.

Las vacunas de virus vivos atenuados han ayudado a hacer frente a enfermedades que antaño causaban una importante morbimortalidad. Y aún, a día de hoy, seguimos utilizándolas de forma habitual, como la del sarampión, parotiditis y rubeola, la de la varicela o la de la fiebre amarilla. Sin embargo, presentan como desventaja que el virus puede causar enfermedad en individuos susceptibles; por lo que están contraindicadas en ciertos pacientes, como embarazadas o inmunodeprimidos.

Las vacunas de virus vivos atenuados son eficaces, pero están contraindicadas en personas inmunodeprimidas.

Vacunas de virus inactivados(7)

Esta tecnología de fabricación de vacunas fue la siguiente en ser desarrollada. En este tipo de vacunas, se inactiva el virus empleando métodos físicos o químicos, como el uso de formaldehído, calor o luz ultravioleta y este deja de ser infeccioso. El problema de estas vacunas es que, si el proceso de inactivación del virus no se realiza correctamente, este puede reactivarse y causar enfermedad o, si el proceso de inactivación es lo suficientemente intenso, se perderá la capacidad de generar respuesta inmune al desnaturalizarse los antígenos.

Estas vacunas presentan, como principal ventaja, frente a las vacunas vivas atenuadas que: no pueden causar enfermedad, son menos reactógenas y más seguras. Como inconveniente, su capacidad de generar respuesta inmune es menor. Ejemplos de vacunas de virus inactivados que empleamos de forma habitual serían: vacuna de polio inyectable (vacuna de Salk) y hepatitis A.

Las vacunas de virus inactivados son más seguras al no poder causar la enfermedad, pero su capacidad de producir respuesta inmune es menor.

Vacunas de subunidades virales(8)

A finales del siglo pasado, se exploraron nuevas formas de diseñar vacunas. En lugar de emplear microorganismos enteros, atenuados o inactivados, se sugirió la posibilidad de usar antígenos específicos del microorganismo. Esto facilitaba la fabricación de las vacunas. Cuando se trabaja con microorganismos enteros, hay que emplear cultivos celulares. Sin embargo, es un proceso caro y existían algunos microorganismos que no podían ser cultivados. Este era el caso del virus de la hepatitis B. Gracias a la aparición de la tecnología recombinante, se empleó una cepa modificada de S. cerevisae para generar la proteína de antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (HBsAg). Esta proteína era capaz de generar respuesta inmune, desarrollándose así la vacuna frente a la hepatitis B, que seguimos usando en la actualidad. Posteriormente, se desarrollaron otras vacunas empleando esta tecnología, como la del virus del papiloma humano.

El problema de estas vacunas, es que su capacidad de generar respuesta inmune es menor. Cuando se emplean vacunas atenuadas e inactivadas está presente el microorganismo entero, por lo que el paciente se expone a numerosos antígenos y a otras moléculas que activan su respuesta inmune. En el caso de las vacunas atenuadas, al emplear un solo antígeno, es necesario estimular la respuesta inmune con el uso de adyuvantes.

Las vacunas de subunidades virales permiten que la fabricación de vacunas sea más sencilla, pero la respuesta inmune es menor que con las vacunas de virus enteros, precisando la utilización de adyuvantes.

Vacunas de ARN(9,10)

La idea detrás del diseño de las vacunas de ARN era poder superar algunos de los problemas que presentan las vacunas anteriores: no poseer capacidad de producir enfermedad como las vacunas de virus vivos atenuados y producir una respuesta inmune más intensa y duradera que las vacunas inactivadas y de subunidades.

Existen dos tipos de vacunas de ARN, las convencionales y las autorreplicables. En las convencionales, la vacuna contiene ARN mensajero (ARNm) que se traduce en proteínas que codifican el antígeno, empleando los ribosomas celulares. En las autorreplicables, la vacuna contiene un complejo de ARN-polimerasa dependiente de ARN que amplifica el ARNm, creando más copias del mismo para posteriormente traducirlo, con lo que se produce mayor cantidad del antígeno.

Las vacunas de ARNm presentan la ventaja de que pueden estimular al sistema inmune innato sin necesidad de emplear adyuvantes. La presencia de ARNm exógeno en las células de paciente simula una infección viral y se generan citoquinas y quimoquinas que activan el reclutamiento de las células presentadores de antígenos y linfocitos CD8. Sin embargo, la inducción de respuesta inmune innata es a la vez ventaja e inconveniente en estas vacunas. La producción de interferón al detectarse ARNm exógeno en las células, puede dar lugar a una serie de respuestas inmunológicas encaminadas a reducir la transcripción de ARN viral lo que reduciría la efectividad de la vacuna.

Otro de los potenciales problemas de las vacunas de ARNm es su inestabilidad, ya que es una molécula que se degrada rápidamente. Necesitan condiciones de conservación específicas lo que puede complicar su logística y distribución a gran escala. Pero, a diferencia de las vacunas de ADN, no tienen potencial para integrarse en el genoma del huésped.

Las vacunas de ARN mensajero son una tecnología novedosa, que presenta ventajas frente a las vacunas tradicionales pero la inestabilidad de la molécula de ARN mensajero puede complicar su logística y distribución a gran escala.

Vacunas de ADN(11)

Las vacunas de ADN funcionan de forma similar a la anterior. Se inyecta en el paciente un plásmido de ADN que emplea la maquinaria celular del paciente para sintetizar proteínas y péptidos virales que activarán la respuesta inmune. El ADN es mucho más estable y fácil de manejar que el ARN, si bien para lograr que llegue al núcleo celular, la administración de la vacuna requiere de técnicas específicas (p. ej., electroporación).

Entre los potenciales problemas de la vacuna está el temor a que se produzca integración del ADN viral en el huésped. En estudios preliminares, no se ha observado integración del ADN en el huésped de forma significativa y, cuando se detecta, es varios órdenes de magnitud inferior a la tasa habitual de mutación. Otra de las preocupaciones es que la vacuna pueda causar fenómenos autoinmunes, pero tampoco se han observado un aumento significativo de los mismos en los ensayos clínicos realizados.

Las vacunas de ADN emplean una tecnología similar a las vacunas de ARN, pero son mucho más estables; a pesar de que existe preocupación por su riesgo potencial de integración en el genoma humano, no se ha visto este fenómeno en los ensayos clínicos realizados.

Vacunas de vectores virales(12)

En este tipo de vacunas, se emplea un virus que infecte a seres humanos, como el adenovirus. El vector viral se altera para reducir su capacidad infectiva y se modifica su genoma, para que al traducirse, se expresen proteínas del virus frente al que se crea la vacuna.

Estas vacunas tienen la ventaja de que los vectores virales simulan una infección provocando una respuesta inmunitaria fuerte, por lo que no necesitarían adyuvantes. Entre sus inconvenientes, la posibilidad de que el ADN se integre en el genoma del paciente o que se produzca una replicación persistente en sujetos inmunodeprimidos. Además, al emplear virus que infectan de forma natural a los seres humanos, la presencia de respuesta inmune previa a ese virus puede comprometer la respuesta inmune vacunal.

Finalmente, desde un punto de vista técnico. La necesidad de emplear cultivos celulares provoca que el proceso de fabricación sea más caro y laborioso.

Las vacunas de vectores virales modifican genéticamente un virus que infecta a humanos para que exprese proteínas del virus frente al que queremos generar la vacuna.

Candidatos vacunales frente a SARS-CoV-2

En esta sección realizaremos un pequeño resumen de los candidatos vacunales frente a SARS-COV-2 más relevantes hasta el momento (Tabla I).

Vacuna de Pfizer y BioNTech BNT162b2 – tozinamerán “Comirnaty®”(14)

Tipo de vacuna: ARNm incluido en nanopartículas liposomales que codifica la proteína spike del SARS-CoV-2.

Características del ensayo en fase 2/3: se realizó un ensayo clínico multicéntrico con 43.548 pacientes, de los cuales la mitad recibió la vacuna y la otra mitad placebo. Con respecto a los datos demográficos de los participantes: el 57% tenía entre 16 y 55 años, y el 43% restante eran mayores de 55; el 50% de los participantes eran mujeres y el 30% de los participantes eran obesos. Entre los criterios de exclusión para participar se incluía: haber padecido COVID-19 con anterioridad, empleo de tratamiento inmunosupresor o pacientes inmunodeprimidos. Sí que se incluyeron pacientes con enfermedad crónica estable, como hepatitis C o VIH.

Pauta de administración: 2 dosis separadas entre sí 21 días.

Efectos adversos: a nivel local, el más frecuente fue el dolor en el lugar de la inyección. Y en cuanto a los efectos secundarios a nivel sistémico, los más frecuentes fueron: malestar general, cefalea y fiebre. La tasa de efectos adversos graves fue del 1,1% en el grupo de vacuna.

Eficacia: a partir de los 7 días de administración de la segunda dosis de la vacuna, se produjeron 9 infecciones por SARS-CoV-2 en el grupo de vacunados frente a los 168 del grupo de placebo. Esto significa que presenta una eficacia del 95% CI95% (90,3-97,6). En el análisis por subgrupos, la efectividad fue similar en todos ellos.

Fase en que se encuentra la vacuna: fase 4 o de comercialización. Primera vacuna aprobada en el mundo frente al SARS-CoV-2, tanto por la FDA americana como por la EMA y por la OMS.

Vacuna de Moderna mRNA-1237(15)

Tipo de vacuna: ARNm incluida en nanopartículas liposomales que codifica la proteína spike del SARS-CoV-2.

Características del ensayo en fase 3: ensayo multicéntrico en el que participaron 30.400 pacientes, de los cuales la mitad recibió la vacuna y la otra mitad placebo. Los pacientes se estratificaron en tres grupos: pacientes de 18 a 65 años sin factores de riesgo (59,6%), pacientes de 18 a 65 años con factores de riesgo (15,1%) y pacientes mayores de 65 años (25,3%). El 82% presentaba riesgo ocupacional de contraer SARS-CoV-2, con un 25% de profesionales sanitarios incluidos en el estudio. A diferencia de la vacuna de Pfizer, sí se incluyeron participantes con historia de enfermedad por COVID-19 previa (2,2%).

Pauta de administración: 2 dosis con un intervalo de 28 días.

Efectos adversos: a nivel local, el más frecuente fue dolor en el lugar de la inyección (91,6%). A nivel sistémico, los más frecuentes fueron: fatiga (68,5%), cefalea (63,0%), dolor muscular (59,6%), dolor articular (44,8%), y escalofríos (43,4%). Se produjeron efectos adversos graves en el 0,2% al 9,7% de los participantes.

Eficacia: a partir de los 14 días de la segunda dosis de la vacuna, se registraron 5 casos en el grupo vacunal frente a 90 del grupo placebo, lo que significa una efectividad de 94,5% CI95% (86,5-97,8). La eficacia fue similar entre los diferentes subgrupos.

Fase en que se encuentra la vacuna: fase 4 o comercialización.

Vacuna de Oxford y Astra Zeneca ChAdOx1 (AZD1222)(16)

Tipo de vacuna: vacuna de vector viral empleando adenovirus que expresa la glucoproteína spike de SARS-CoV-2.

Características del estudio en fase 2/3: se realizó simultáneamente un estudio en fase 2/3 en Reino Unido y otro en fase 3 en Brasil. En el de Reino Unido, se reclutaron 10.673 pacientes, de los cuales la mitad recibió vacuna y la otra mitad placebo. En el grupo de vacuna, existían dos subgrupos, el subgrupo SD/SD formado por 2.741 participantes y el subgrupo LD/SD con 4.807. El subgrupo de SD/SD recibió 2 dosis de vacuna a dosis estándar de carga viral, mientras que el LD/SD recibió una primera dosis de vacuna de baja carga viral (mitad de dosis) y otra segunda dosis de vacuna de alta carga viral (dosis completa). El 86,7% de los pacientes tenían entre 18 y 55 años, con la particularidad de que en el grupo LD/SD solo se reclutaron pacientes de este grupo etario. En el estudio de Brasil, se reclutaron 4.088 pacientes y todos ellos recibieron 2 dosis de carga estándar de la vacuna. En este estudio, el 89,9% de los participantes tenía entre 18 y 55 años. Entre los dos estudios, el 60,5% eran mujeres y la mayoría de los participantes eran trabajadores sanitarios. Se incluyeron pacientes que habían padecido COVID-19 anteriormente.

Pauta de administración: en el protocolo se establecían 2 dosis separadas 4 semanas, pero en los ensayos clínicos existió gran variabilidad. El grupo SD/SD recibió la segunda dosis en las primeras 6 semanas tras la primera con una mediana de 36 días. El grupo LD/SD recibió la segunda dosis en las primeras 12 semanas.

Eficacia: a partir de los 14 días después de la segunda dosis de la vacuna, en el grupo de la vacuna se detectaron 30 casos y 101 en el grupo control, lo que supone una eficacia del 70,4% CI95% (54,8-80,6). Si estratificamos los resultados en el grupo SD/SD, la eficacia fue del 62,1% CI95% (41,0-75,7) y en el LD/SD 90,0% (67,4-97). No existían diferencias significativas entre otros subgrupos.

Efectos adversos: se produjeron 175 efectos adversos graves en 168 pacientes, 84 en el grupo de la vacuna y 91 en el control. Debido a que el estudio en fase 3 y 2/3 sigue en curso, no se han terminado de reportar los posibles efectos adversos.

Fase de la vacuna: fase 3, aprobación en el Reino Unido.

Vacuna de Novavax NVX-CoV737(17)

Tipo de vacuna: vacuna de subunidades que emplea la glucoproteína spike del SARS-CoV-2 (rSARS-Cov-2) y un adyuvante derivado de la saponina: Matrix-M1.

Características del ensayo en fase 1/2: se reclutaron 131 participantes que se dividieron en grupo placebo, B, C y D. Los pacientes del grupo B recibieron: 25 µg de rSARS-CoV-2; los del grupo C: 5 µg de r-SARS-CoV-2 + adyuvante; y los del grupo D: 25 µg de r-SARS + adyuvante. El 49,6% de los participantes eran mujeres y la edad media era de 30,8 ± 10,2 años.

Pauta de administración: 2 dosis separadas 21 días.

Eficacia: no hay datos disponibles aún de eficacia.

Efectos adversos: los efectos a nivel local o sistémicos estuvieron ausentes, o fueron moderados en la mayoría de los participantes.

Fase de la vacuna: fase 3.

Vacuna de Sinovac “CoronaVac®”(18)

Tipo de vacuna: virus inactivados.

Características del ensayo en fase 2: se reclutaron 600 pacientes. Estos 600 pacientes se dividieron en dos grupos, uno recibiría una pauta vacunal a los 0 y 14 días, y el otro grupo a los 0 y 28 días. Se asignaron en ratio 2:1 al grupo de la vacuna y al grupo placebo. Además, dentro del grupo de la vacuna, se realizaron otros dos subgrupos, uno que recibió 6 µg de producto y otro que recibió 3 µg de producto. La edad de los pacientes estaba comprendida entre los 18 y los 55 años, y un 51% de los mismos eran mujeres.

Pauta de administración: existen dos pautas: 0-14 días y 0-28 días, respectivamente.

Eficacia: no hay datos publicados de eficacia, pero la compañía ha comunicado en prensa una eficacia del 78%(19).

Efectos adversos: la tasa de efectos adversos fue del 33% en el grupo de 3 µg, 35% en el grupo de 6 µg y 22% en el placebo. No se registraron reacciones adversas graves.

Fase de la vacuna: fase 3.

Vacuna del Instituto de investigación en epidemiología y microbiología de Gamelaya Gam-Covid-Vac “Sputnik V®(20)

Tipo de vacuna: vacuna de dos vectores virales rAd5-S y rAd26-S, empleando adenovirus que expresa la proteína spike de SARS-CoV-2.

Características del ensayo en fase 1/2: se reclutaron 38 pacientes en un estudio con vacuna no liofilizada y otros 38 en un estudio con vacuna liofilizada. De los primeros 38 pacientes, 18 de cada grupo realizaron el estudio en fase 1 y 20 en fase 2. La media de edad era de 26,4 ± 4,4 años para el grupo de vacuna y de 26,7 ± 5,8 años para los de la vacuna liofilizada. En los participantes en la fase dos, había un 30% de mujeres y ninguno había padecido COVID-19 previamente. Parte de los pacientes que participaron en el ensayo eran personal militar contratado.

Pauta de administración: primera dosis con vector rAd26-S y segunda dosis con vector rAd5-S a los 21 días.

Eficacia: no hay datos de eficacia publicados todavía, pero el instituto Gamelaya ha comunicado en nota de prensa datos preliminares de su estudio en fase 3, refiriendo una eficacia del 91,4% tras un estudio realizado en 22.714 pacientes(21).

Efectos adversos: las reacciones adversas más frecuentes fueron: dolor local (58%), hipertermia (50%), dolor de cabeza (42%), astenia (28%), artralgias, y mialgias (24%). No se detectaron efectos adversos graves.

Fase de la vacuna: licencia de emergencia para su uso, fase 3.

Vacuna de Bharat Biotech BBV152 “Covaxin®”(22)

Tipo de vacuna: vacuna de virus inactivado.

Características del ensayo en fase 2: se reclutaron 380 pacientes mayores de 12 años en 11 hospitales de la India. El 3,7% tenían entre 12 y 18 años; el 91,8% entre 18 y 55 años; y 4,4% entre 55 y 65 años. El 50% recibió una dosis de 3 µg y el 50% restante una dosis de 6 µg. Menos de un 30% de los participantes eran mujeres.

Pauta de administración: 2 dosis separadas 28 días.

Eficacia: dado que se trata de un ensayo en fase 2, no se pueden extraer datos de eficacia.

Efectos adversos: las reacciones adversas locales aparecieron en un 9,7% CI95% (6,9-13,2) y los efectos adversos sistémicos en 10,3% CI 95% (7,4-13,8). No se detectaron efectos adversos graves.

Fase de la vacuna: fase 3, aprobada en India.

Limitaciones

Todas estas vacunas tienen como limitación principal que su aprobación está basada en períodos de seguimiento relativamente cortos, antes de concluirse los estudios en fase 3, cuya duración oscila entre 1 y 2 años dependiendo del candidato. Aun así, el importante tamaño muestral compensa esta limitación, lo que unido a los datos de eficacia y el contexto pandémico, han permitido su aprobación condicionada (EMA) o autorización de uso de emergencia (FDA). Estas aprobaciones están sujetas a completar los estudios, un seguimiento exhaustivo con aporte de información en tiempo real, y mantener la farmacovigilancia incluso después de concluidos los ensayos, tal como se realiza habitualmente con las vacunas. A 12 de enero de 2021, se han administrado ya más de 30 millones de dosis vacunales en todo el mundo, sin incidencias reseñables en términos de seguridad.

Tampoco disponemos de información en embarazadas y niños, si bien se acordó con las autoridades reguladoras, la realización de estudios específicos en estas poblaciones una vez se dispusiese de datos de seguridad y eficacia en la población adulta. En estos momentos, se están poniendo en marcha los estudios de mujeres embarazadas y adolescentes, y los pediátricos previsiblemente se inicien en la primavera de 2021.

Función del pediatra de Atención Primaria

Dado que en estos momentos aún no se han realizado ensayos clínicos en población pediátrica de las vacunas frente a SARS-CoV-2 y que los pacientes pediátricos sanos no presentan complicaciones graves por COVID-19 con tanta frecuencia como los adultos, la población pediátrica no es un grupo prioritario de vacunación. Por lo que en los próximos meses, no parece probable que los profesionales de Pediatría y Enfermería pediátrica de Atención Primaria deban ocuparse de la vacunación pediátrica frente a COVID-19. Sin embargo, sí que pueden aportar su gran experiencia y su papel como expertos vacunales para animar a las familias de sus pacientes a recibir la vacuna y resolver las dudas de sus compañeros de Atención Primaria y de la población general(24). La situación privilegiada de España con altas tasas de vacunación y familias que demandan vacunas frente a otros países del entorno, se ha logrado en gran medida gracias al trabajo de los pediatras de Atención Primaria y es importante que siga manteniéndose.

Discusión y conclusiones

La pandemia de SARS-CoV-2 supone un reto para la humanidad, y la esperanza en este momento se encuentra en lograr vacunas que sean seguras y efectivas, y en cantidad suficiente. Ante este reto, varias empresas han presentado sus candidatos vacunales que, aunque emplean estrategias muy diferentes, todas las que se encuentran en fases más avanzadas se basan en la proteína espicular o proteína S (spike), a excepción de las vacunas de virus inactivados de Sinovac y Bharat Biotech, que incluyen otros antígenos. Esta aproximación tiene la limitación que podría suponer la aparición de nuevas variantes de coronavirus en donde la proteína S acumule mutaciones que le permitan evadir la respuesta vacunal. Hasta la fecha, hemos identificado decenas de miles de variantes genéticas del SARS-CoV-2 sin ventajas o desventajas biológicas demostradas, a pesar del sensacionalismo de algunas de las noticias que circulan en los medios, especialmente en relación a la denominada “variante inglesa”(25-27). Pero incluso, aunque acaben apareciendo variantes con ventajas genéticas, la tecnología nos permitirá adaptar las vacunas a estos cambios, y en el caso de las vacunas de ácidos nucleicos, muy rápidamente.

Otro aspecto importante es el impacto que estas vacunas puedan tener sobre la transmisión de la infección por SARS-CoV-2. Las primeras vacunas licenciadas sabemos que protegen frente a la enfermedad clínica, pero desconocemos su impacto en la cadena de transmisión. Esta característica no hace “peores” a las vacunas, sino que condiciona las estrategias de aplicación de las mismas y la necesidad de otras medidas concomitantes. Todas las vacunas aprobadas se administran por vía intramuscular, y no sabemos el grado de inmunidad que se genera en la mucosa del tracto respiratorio superior a través del cual penetra el virus(28). Hay estudios preclínicos con resultados muy esperanzadores, si bien será necesario mantener las medidas de distanciamiento e higiene mientras: se desconozca esta información en humanos, dure la fase pandémica y no se alcancen coberturas vacunales elevadas.

El inicio de la vacunación frente a la COVID-19 marca un punto de inflexión en esta pandemia, sin embargo, no la venceremos hasta que se vacune la última persona en la que esté indicada. Para inmunizar a toda la población mundial harán falta miles de millones de dosis de vacunas, por lo que habrá que esperar para saber si las compañías farmacéuticas poseen la capacidad industrial para fabricar ese gran número de vacunas al ritmo de la demanda. El hecho de que existan múltiples candidatos vacunales es algo muy positivo, ya que además de fomentar la competitividad y evitar el monopolio, será más fácil hacer frente a los problemas de desabastecimiento, fabricación y distribución.

La mayoría de las vacunas aún no han publicado los resultados de la fase 3 de los ensayos; en este momento, solo han obtenido autorización para su uso y se ha empezado a vacunar en el contexto europeo con las vacunas de ARNm (Pfizer-BioNTech y Moderna) y la vacuna de vector viral de Astra-Zeneca (solo en el Reino Unido), y todavía no se han realizado ensayos clínicos en ciertos subgrupos poblacionales, como los pacientes pediátricos y embarazadas. Es pronto para saber cuál será la efectividad de las vacunas en el mundo real. Sin embargo, el desarrollo, autorización e inicio de uso de las vacunas frente a la COVID-19 constituye un hito histórico, ha puesto en valor la investigación, y es la mejor noticia desde que comenzó la pandemia, el verdadero principio del fin.

Potencial conflicto de intereses

FM-T ha recibido honorarios de GSK, Pfizer Inc, Sanofi Pasteur, MSD, Seqirus, Novavax y Janssen como: asesor, consultor, o ponente fuera del objetivo del presente trabajo. FMT ha trabajado como investigador principal en ensayos clínicos promovidos por las compañías farmacéuticas arriba mencionadas y, además: Ablynx, Regeneron, Roche, Abbott and MedImmune, siendo todos los honorarios pagados a la institución. IRC ha recibido honorarios por ponencias de: MSD, GSK, Sanofi y Pfizer; ha recibido becas/ayudas de investigación de: Sanofi Pasteur, MSD, Novartis y Pfizer; ha recibido honorarios por consultorías para: Pfizer, MSD y Sanofi; y ha participado como subinvestigador en ensayos clínicos de vacunas de: Ablynx, Abbot, Seqirus, Sanofi Pasteur MSD, Sanofi Pasteur, Cubist, Wyeth, Merck, Pfizer, Roche, Regeneron, Jansen, Medimmune, Novavax, Novartis y GSK, siendo todos los honorarios pagados a la institución. AIDU ha participado como subinvestigador en ensayos clínicos de vacunas de: Ablynx, Abbot, Seqirus, Sanofi Pasteur MSD, Sanofi Pasteur, Wyeth, Merck, Pfizer, Roche, Jansen, Medimmune, Novavax, Novartis y GSK, siendo todos los honorarios pagados a la institución. JGR ha recibido honorarios por ponencias de MSD, GSK y Pfizer y honorarios por consultorías de MSD.

Financiación

FM-T recibe soporte para la realización de sus actividades de investigación del Instituto de Salud Carlos III (Proyecto de Investigación en Salud, Acción Estratégica en Salud): Fondo de Investigación Sanitaria (FIS; PI070069/PI1000540/PI1601569/PI1901090) del plan nacional de I+D+I y “fondos FEDER” y Proyectos GaIN Rescata-Covid_IN845D 2020/23 (GAIN, Xunta de Galicia).

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Características generales de las vacunas

 S. Bernárdez Carracedo
Regreso a las bases


S. Bernárdez Carracedo

Enfermera de Atención Primaria. CS CAP el Masnou (Barcelona).
Miembro de: grupos de trabajo en vacunas ANENVAC, VACAP, grupo de trabajo en tecnologías diagnósticas TECDIAP y grupo de trabajo de enfermería ENFPEDAP de la SEPEAP

Resumen

El método más eficaz para disminuir la morbi-mortalidad de las enfermedades infecciosas, mejorar la salud de las personas y aumentar la esperanza de vida de las mismas, es la vacunación. Se describen las características primordiales de las bases inmunitarias para entender la acción de las vacunas, así como: composición, clasificación, conservación, seguridad, contraindicaciones, vías de administración e intervalos de separación entre dosis de la misma vacuna, entre distintas vacunas y entre vacunas e inmunoglobulinas.

 

Abstract

The most effective way to reduce morbidity and mortality of infectious diseases, improve people`s health and increase their life expectancy is vaccination. This paper describes the main features of the immune mechanisms to understand the action of vaccines. It also describes the composition, classification, conservation, safety, contraindications, administration routes and intervals of spacing doses of the same vaccine, among different vaccines and between vaccines and immunoglobulins.

 

Palabras clave: Vacunas; Inmunidad; Características generales; Intervalos.

Key words: Vaccines; Immunity; General features; Intervals.

Pediatr Integral 2020; XXIV (8): 491.e1 – 491.e9


Características generales de las vacunas

Introducción

El método más eficaz para disminuir la morbi-mortalidad de las enfermedades infecciosas son: vacunaciones, junto con la potabilización del agua y antibióticos. Las vacunas mejoran la salud de las personas y aumentan la esperanza de vida, tal y como se ha demostrado con la erradicación de la viruela en 1979, que permitió abandonar la administración de la vacuna en 1980. A pesar de conocer los beneficios de la vacunación, recientemente, la aparición de un caso de difteria en Cataluña en un niño no vacunado, tras 28 años sin casos en España, demuestra que mientras no se erradique una enfermedad, es imprescindible seguir vacunando y conseguir altos porcentajes de cobertura vacunal.

La OMS se marcó como objetivos para el año 2020, eliminar: sarampión, polio, difteria, tétanos neonatal y rubeola congénita. Aunque se han logrado grandes avances sufrimos, en la actualidad, un repunte, incluso en países desarrollados, de enfermedades que parecían controladas, como la tosferina o el sarampión. La OMS pretendía reducir la mortalidad en menores de 5 años en 2/3 partes con respecto el año 1990. En el año 2012, tan solo se había logrado una disminución del 47%, por lo que no se va a conseguir el objetivo. La organización, por tanto, insiste en el papel primordial de las vacunas a través de su Programa Ampliado de Inmunización (PAI) iniciado en 1974 y ampliado posteriormente(1-2).

Las vacunas están constituidas por gérmenes enteros, vivos o muertos, o por fracciones de los mismos, pero sin su capacidad patógena o con la misma de forma amortiguada. El objetivo es estimular los mecanismos defensivos de cada individuo, en caso de infectarse por un germen salvaje. Más adelante, en la tabla I, se describe si una vacuna es viva o inactivada.

Bases inmunológicas(3-5)

Para comprender cómo actúan las vacunas, describimos los tipos de inmunidad existentes en la defensa del organismo frente a las infecciones. La inmunidad puede ser: natural o artificial, activa o innata, o adquirida.

La inmunidad activa natural es aquella que se desarrolla fisiológicamente tras una infección.

La inmunidad activa artificial es la que se consigue mediante la vacunación.

La inmunidad pasiva natural es la producida mediante la transferencia fisiológica de elementos del sistema inmune como, por ejemplo, el paso de las inmunoglobulinas (Ig) G maternas al feto por vía transplacentaria.

Finalmente, la inmunidad pasiva artificial es la conseguida tras la administración de elementos del sistema inmunológico de personas inmunes a otras no inmunes; por ejemplo, el uso de sueros de pacientes que han superado la COVID19 en un intento de reducir la gravedad de la enfermedad.

La inmunidad innata actúa contra todos los antígenos (Ag) o sustancias extrañas al organismo, y para ello utiliza: piel, flora bacteriana intestinal, complemento, interferón, fagocitosis de los macrófagos, pH gástrico, tos, lisozima salival, polimorfonucleares, etc.

La inmunidad adaptativa actúa de manera muy específica y se basa en las células llamadas presentadoras de antígenos, entre las que se encuentran: macrófagos y células dendríticas. Estos fagocitan a los gérmenes y, además de destruirlos, dan información a los linfocitos T.

Hay 2 tipos de linfocitos T: los CD4+ y los CD8+.

Los CD4+ se dividen, a su vez, en:

• CD4+ Th1, que intervienen en la activación de los macrófagos y de la actividad inflamatoria y en la defensa de antígenos intracelulares.

• CD4+ Th2, que intervienen en la estimulación de los linfocitos B productores de inmunoglobulinas o anticuerpos.

• CD4+ Th17, que intervienen en la eliminación de antígenos extracelulares.

Una parte de los mismos, ayudará a la eliminación del germen y, otra parte, se trasformará en células de memoria.

Los CD8+ se convierten en células citotóxicas con poder para destruir los gérmenes. También pueden transformarse en células de memoria.

Los linfocitos B una vez informados por los linfocitos T CD4+ Th2, se trasforman en plasmocitos, que producen Ig específicas que inactivan a los agentes infecciosos o a sus toxinas y favorecen la fagocitosis o la destrucción por lisis de los microorganismos al activar el sistema del complemento sérico. Parte de estos linfocitos B, también se transforman en linfocitos de memoria. Las células de memoria consiguen, en un segundo contacto, que toda la reacción del sistema inmunológico sea más rápida, más intensa y más específica. Estas células constituyen la base para entender el funcionamiento de las vacunas, porque cuando el germen salvaje entre en contacto con el organismo, este ya habrá desarrollado todas estas células de memoria gracias a la vacunación y conseguirán frenarlo antes de que produzca la enfermedad.

Eliminación y erradicación de una enfermedad. Inmunidad colectiva o de grupo(6)

Para la eliminación o erradicación de las enfermedades de transmisión interhumana es muy importante la inmunidad indirecta o de grupo.

En las enfermedades inmunoprevenibles de reservorio humano y transmisión interhumana, se puede conseguir una proporción suficiente de inmunes en una población, permitiendo así que cese la circulación del germen salvaje y que desaparezcan por completo los casos. Cuando esta situación se consigue en una zona determinada (un país, una región) se habla de eliminación de la enfermedad en esa zona. El término erradicación se reserva para indicar que la eliminación de una enfermedad se ha realizado en todo el planeta, hecho que hasta la actualidad, solo se ha conseguido con la viruela en 1979.

La diferencia tangible fundamental entre las dos es que, aunque se consiga eliminar una enfermedad inmunoprevenible en una zona, siempre será necesario seguir vacunando a la población para evitar nuevos casos secundarios y/o brotes a partir de casos importados (procedentes de zonas donde no se ha eliminado la enfermedad). Mientras que si se consigue la erradicación, ya no es necesario continuar vacunando, ya que se han conseguido eliminar todos los reservorios del agente y el germen solo persiste en muestras de laboratorio (como en el caso de la viruela).

Para conseguir la eliminación o la erradicación de una enfermedad inmunoprevenible, deben darse una serie de condiciones imprescindibles:

• El reservorio debe ser exclusivamente humano; no debe haber reservorio animal o ambiental.

• La enfermedad debe ser aguda, solo transmisible en un tiempo limitado.

• Se debe disponer de una prueba diagnóstica sensible y específica de la enfermedad (y de la infección, cuando haya casos asintomáticos).

• Se debe disponer de una vacuna lo suficientemente eficaz para interrumpir la transmisión del agente.

Para interrumpir la transmisión del agente en una población, es necesario conseguir una proporción de inmunes en esa población lo suficientemente elevada (se ha consensuado en un 75% o más) como para que la práctica totalidad de los contactos de un posible caso sean inmunes y la enfermedad no pueda transmitirse más allá del caso origen. Esto se consigue no solo por la protección directa debida a la vacunación, sino también por la protección colectiva o de grupo, que se alcanza cuando la proporción de vacunados es tal que, los pocos susceptibles que quedan, están rodeados por una mayoría de inmunes (inmunidad de grupo o rebaño).

Aparte de la viruela, declarada erradicada en 1979, hay en marcha actualmente planes de eliminación frente a 2 enfermedades en España:

• Poliomielitis: dentro de las iniciativas de la OMS para la erradicación mundial de la poliomielitis, se ha establecido un programa de control, dentro de la Región Europea, que ha llevado a la declaración de interrupción de la transmisión del poliovirus salvaje en esta Región en 2002. También, ha sido eliminada de: las Américas (1994), Pacífico Oeste (2000) y Asia Sudeste, que lo ha conseguido el 27 de marzo de 2014. Una de sus consecuencias ha sido el cambio de vacuna antipoliomielítica de los calendarios de vacunación en España (2004), dejando la vacuna oral viva y pasando a usar la vacuna inyectable inactivada. Dado que aún persisten algunas zonas endémicas en el mundo (Afganistán, Nigeria y Pakistán), es necesario seguir manteniendo los programas de control, incluida la vacunación. El objetivo actual para su erradicación es el año 2018 y, en julio de 2015: no había casos en Nigeria, 4 en Afganistán y 25 en Pakistán(7).

• Sarampión: como una iniciativa de la Región Europea de la OMS, se estableció el objetivo de eliminación del sarampión autóctono (junto con el control de la rubeola) en esta Región para 2010, que se modificó para 2015, dados los casos que habían ocurrido en toda Europa, sobre todo en 2010 y 2011. De todas formas, este objetivo no va a poder ser cumplido porque, aunque han disminuido los casos, en junio de 2015, todavía se habían declarado más de 2.000 casos, sobre todo en Alemania(8). En nuestro país, se ha puesto en marcha un plan de eliminación, con cambios en el calendario de vacunación y medidas especiales de vigilancia, y control de casos. Solo las Regiones OMS de las Américas, Europa y Mediterráneo Oriental, han tomado iniciativas de eliminación, por lo que deben mantenerse los programas de control, incluida la vacunación.

Composición de las vacunas(9-12)

Las vacunas contienen distintos componentes.

Las vacunas, además del germen o fracción del mismo, llevan en su composición una serie de elementos que hacen que su eficacia sea mayor. Además de su importancia para que se puedan administrar por la vía adecuada y con una caducidad correcta.

• Disolventes: en las liofilizadas, se necesita líquido para disolverlas, que puede ser: agua, solución salina o líquidos complejos.

• Conservantes, como: fenol, 2-fenoxietanol, tiomersal…, para aumentar el tiempo de validez de la vacuna. Actualmente, no existe ninguna vacuna del calendario infantil en España que lleve tiomersal en su composición. Este conservante ha quedado reservado para los envases multidosis, como fue el caso de la vacuna frente a la gripe pandémica 2009 H1N1.

• Estabilizadores, como la gelatina, para mantener la estabilidad de los distintos componentes de la vacuna frente a la temperatura, luz, etc., y así mantener su eficacia.

• Antibióticos: el más utilizado es la neomicina y se utilizan en algunas vacunas (triple vírica, gripe) para prevenir la contaminación del producto.

• Residuos: son productos que se utilizan en la fabricación y de los que pueden quedar trazas en la composición final. Se pueden destacar: agentes inactivantes (formaldehído, glutaraldehído y propiolactona) y residuos celulares, como: proteínas de huevo, levaduras y antibióticos.

• Adyuvantes: son sustancias que aumentan la respuesta inmunitaria de los antígenos, siendo los más conocidos los derivados del aluminio, como: hidróxido y fosfato de aluminio. Se han desarrollado nuevos adyuvantes, como: virosomas, MF59, AS03 o AS04. Se ha especulado con la posible relación entre estos nuevos adyuvantes con las enfermedades autoinmunes, pero todos los estudios realizados hasta ahora, han descartado esta relación(13-14).

Clasificación de las vacunas(9-11)

Las vacunas se clasifican principalmente en dos grupos: vivas o atenuadas e inactivadas.

Las vacunas se pueden clasificar de muchas maneras: microbiológica, sanitaria, según la vía de administración, etc. En la tabla I, se expone la clasificación microbiológica de las vacunas comercializadas en España, dividiéndolas en víricas y bacterianas, con una subdivisión, a su vez, en atenuadas o vivas, y en inactivadas.

Conservación / manipulación de las vacunas(15-17)

Para mantener la efectividad de las vacunas, la cadena de frío es básica. Se debe mantener desde que la vacuna se fabrica en el laboratorio hasta que se administra. El mantenimiento de la cadena de frío dura todo el proceso, que consta de: transporte, conservación, manipulación y almacenamiento. Todos ellos partes fundamentales para obtener el éxito de la vacunación. Las vacunas son medicamentos: biológicos, termosensibles y fotolábiles, que pueden verse degradados por el frío, el calor y la luz, lo que puede ocasionar una pérdida en su capacidad inmunizante. Esta pérdida es acumulativa, irreversible y se incrementa con el tiempo de exposición. La temperatura ideal de conservación de las vacunas está entre +2ºC y +8ºC. Debe existir en cada centro sanitario la figura de un coordinador o referente que sea responsable de: conservación, manipulación y almacenamiento de las vacunas. El protocolo de actuación sobre la cadena de frío debe ser consensuado y actualizado por todo el equipo integrante del programa y dado a conocer a todo el personal sustituto. Ante la sospecha de la rotura de la cadena de frío, en cualquiera de sus eslabones, se deberá comunicar de forma inmediata a los responsables del Área o Distrito Sanitario (deben colocarse en lugar visible, los teléfonos, fax y correo electrónico de estos responsables) y dichas vacunas quedarán inmovilizadas hasta que se determine su idoneidad. Los controladores de temperatura tienen la propiedad de comprobar el funcionamiento correcto de la cadena fija y móvil del trasporte de vacunas. El frigorífico debe permanecer conectado directamente a la red general y disponer de un termostato y de un sistema de alarma (idealmente). Los termómetros utilizados para la medición de las temperaturas máximas y mínimas son digitales. La temperatura del frigorífico debe leerse dos veces al día y anotarse posteriormente en sus gráficas correspondientes. Para mantener la temperatura interior del frigorífico, se colocarán acumuladores de frío (ice-pack®) en el congelador y botellas de agua y/o suero fisiológico en la parte inferior y en la puerta. Se procederá a la limpieza del frigorífico cuando se produzca en el congelador una escarcha de hielo mayor a 1 cm; si no tuviera congelador, se hará una limpieza una vez al mes. Almacenaremos las vacunas más sensibles al calor (termolábiles) en la zona más fría (vacunas vivas) y en la zona menos fría, aquellas que pierden su actividad si se congelan (vacunas adsorbidas). Las vacunas se almacenarán, según su frecuencia de uso y su fecha de caducidad. Los fallos en el transporte, conservación y almacenamiento de las vacunas constituyen un riesgo real y son más habituales de lo deseable. Igualmente, debemos de ser cuidadosos en el manejo de todos los elementos utilizados en la vacunación, desechándolos en contenedores rígidos y en bolsas especiales para su posterior eliminación. En el siguiente enlace, podemos consultar la tabla de termoestabilidad del Manual de Vacunas en línea de la AEP, que se ha elaborado con distintos datos de páginas independientes y con los suministrados por los fabricantes de vacunas: http://vacunasaep.org/documentos/ manual/cap-6#4 (15).

Seguridad de las vacunas(9,18,19)

Las vacunas son productos sanitarios seguros, aunque pueden causar efectos adversos, los cuales en general son: leves, limitados en el tiempo y preferibles a la enfermedad. Las vacunas, como cualquier medicamento, pueden causar reacciones adversas leves, moderadas o graves; además, a diferencia de otros medicamentos, se administran a personas sanas con una finalidad preventiva y, por ello, es necesario que su perfil de seguridad sea máximo. La síntesis de vacunas es cada día más eficaz y segura. El desarrollo de la tecnología en los procesos de fabricación de las últimas décadas, ha alcanzado un nivel excelente gracias a la calidad de los ensayos clínicos en los que se estudian las vacunas y el mejor conocimiento de la acción inmunobiológica de las mismas. La seguridad de una vacuna se estudia durante todo su desarrollo, desde su evaluación in vitro en el laboratorio hasta que, una vez finalizados los ensayos clínicos, se autorice su comercialización y sirvan sus resultados para elaborar su ficha técnica. Y, por supuesto, se realiza un seguimiento postcomercialización para conocer si aparecen reacciones adversas raras que no se hayan encontrado en los ensayos clínicos previos. Las más frecuentes son las reacciones locales leves (dolor, enrojecimiento, induración o nódulos) y las reacciones generales leves (fiebre, irritabilidad, malestar general o cefalea). Son muy infrecuentes las reacciones moderadas o graves, como: urticaria, reacción tipo ARTHUS, enfermedad producida por el germen vacunal si es atenuado, reacción anafiláctica…

Se han achacado a las vacunas la producción de múltiples enfermedades, como: autismo, esclerosis múltiple…, pero tras múltiples estudios, no se ha demostrado esta relación(19,20). Debemos ponderar desde nuestras consultas la seguridad de las vacunas, porque es en este aspecto donde se centran los colectivos antivacunas y podemos rebatir estas teorías delante de los padres facilitándoles información contrastada sobre la seguridad de las mismas.

Contraindicaciones de las vacunas(18,19,21,22)

Las vacunas tienen pocas contraindicaciones verdaderas. Será oportuno conocer las falsas contraindicaciones para no desaprovechar cualquier oportunidad de vacunación.

Para que una vacuna sea efectiva y segura, es preciso administrarla al paciente en ausencia de contraindicaciones. Las únicas permanentes son: reacción adversa grave (anafiláctica) a una dosis previa de la vacuna o a algún componente de la misma y encefalopatía aguda en la semana siguiente a la administración de la vacuna frente a la tosferina.

También existen contraindicaciones temporales, como: enfermedades agudas (mientras duren), inmunodeficiencias, embarazo (para algunas vacunas, sobre todo, atenuadas) y edad (p. ej., la antigripal en menores de 6 meses).

Algunas vacunas pueden tener advertencia de precauciones; es decir, se puede administrar la vacuna, pero con una vigilancia especial. Son ejemplos: convulsiones, llanto con grito de más de tres horas de duración, síndrome de hipotonía e hiporrespuesta, fiebre superior a 40,5ºC o enfermedades neurológicas inestables, mientras dure la inestabilidad, para el componente de la tosferina de las vacunas combinadas.

Mención especial merece la alergia al huevo y las vacunas. La vacuna triple vírica se puede administrar con tranquilidad en el Centro de Salud, aunque haya alergia al huevo y aunque la reacción haya sido anafiláctica(12). Respecto a la vacuna frente a la gripe, si la reacción al huevo es anafiláctica, habrá que considerar la situación y valorar junto al pediatra si se administra en el centro de salud o en el hospital con el control de un alergólogo y de modo fraccionado. Si la reacción no es anafiláctica, se puede administrar, como la triple vírica, en el Centro de Salud. Se puede consultar la figura 1(12).

Figura 1. Protocolo de vacunación antigripal en niños alérgicos a las proteínas del huevo. Tomado de Echeverría Zudaire L, et al. Consensus position document on the child with an allergic reaction after vaccination or an allergy to vaccine components(12).

Es importante luchar contra las falsas contraindicaciones (catarros, alergias no anafilácticas, historia familiar de efectos secundarios con las vacunas, embarazo o lactancia de la madre, extractos de­sensibilizantes, toma de antibióticos…), para no perder oportunidades de vacunación(19).

Vías de administración de las vacunas(23)

Las vacunas deben aplicarse por la vía con la que se desarrollaron en los ensayos clínicos. Explicamos el procedimiento a seguir en cada vía de administración. Las hay de administración: parenteral (subcutánea, intramuscular e intradérmica), orales e intranasales.

En la tabla II, se muestran las distintas vías de administración de las vacunas comercializadas en España.

En las vacunas orales, es especialmente importante seguir las instrucciones de la ficha técnica. Actualmente en España, las únicas vacunas utilizadas por esta vía son: antirrotavirus y, en menor medida, antitifoidea viva.

En las parenterales, debemos cumplir las siguientes normas resumidas:

• Utilizar jeringa y aguja adecuadas.

• Reconstituir las vacunas como figura en la ficha técnica.

• No se deben mezclar en la misma jeringuilla vacunas diferentes, a menos que esté específicamente autorizado.

• Se puede utilizar la aplicación rápida de la vacuna, sin aspirar, que es menos dolorosa y la preferida en el momento actual, o la técnica convencional de aspiración previa a la inoculación.

• Cuando haga falta poner más de una dosis, se debe procurar administrar una sola dosis en cada miembro, pero si se necesita aplicar dos, se escogerán las menos reactógenas y se separarán un mínimo de 2,5 cm, en las zonas en que no haya signos locales de inflamación.

• Desecharemos adecuadamente el material utilizado en biocontenedores de seguridad.

• Mantendremos en observación al niño los 30 minutos posteriores a la administración de la vacuna.

Intervalos de separación(9,11,18,24-26)

Los intervalos de separación entre dosis de la misma vacuna, entre distintas vacunas y entre vacunas e inmunoglobulinas, deben ser aplicados correctamente para aumentar la efectividad y la seguridad de las vacunaciones.

Para conseguir una correcta protección es necesario vacunar respetando:

• Las edades mínima y máxima de administración de cada vacuna.

• El número total de dosis recomendadas.

• Los intervalos mínimos entre dosis de una misma vacuna.

• Los intervalos entre dosis de distintas vacunas.

Los datos de intervalos de administración se derivan de los resultados de los ensayos clínicos y de la experiencia poscomercialización con la vacuna.

Entre las distintas dosis de una misma vacuna, debemos respetar estrictamente el intervalo mínimo (en general, 28 días) y ser muy laxos en los intervalos máximos, completando el número de dosis de la serie de vacunación, de tal forma que se cumpla el axioma: “Dosis puesta, dosis que cuenta”.

Los intervalos que debemos respetar entre dosis de diferentes vacunas, se recogen en la tabla III.

Por último, todos los productos que contienen inmunoglobulinas pueden producir interferencias en la efectividad de las vacunas vivas parenterales; sin embargo, pueden aplicarse a la vez, antes o después con las vacunas inactivadas o muertas. En el primer caso, si aplicamos una vacuna viva, debemos esperar para aplicar inmunoglobulinas, al menos, 2 semanas e, idealmente, 4 semanas, para que no haya problemas de inmunogenicidad. Aún así, se recomienda posteriormente comprobar que ha habido una seroconversión adecuada. Si lo que aplicamos primero son las inmunoglobulinas, debemos esperar para aplicar vacunas vivas parenterales (solo las vacunas que contengan los virus del sarampión o de la varicela) un tiempo variable que podemos comprobar en la tabla IV.

No se influyen por estas recomendaciones las vacunas vivas frente al rotavirus, gripe, fiebre tifoidea y fiebre amarilla. En cuanto al intercambio de preparados comerciales de una misma vacuna, en términos generales y cuando sea posible, se aconseja utilizar el mismo preparado comercial para completar la serie primaria de vacunación. Y, cuando esto no sea posible, para continuar o completar la serie, se considerará adecuado utilizar vacunas similares aprobadas y producidas por otros fabricantes o producidas en diferentes países por el mismo fabricante del primer compuesto(11).

Función del pediatra/enfermera de Atención Primaria

Como profesionales sanitarios, tanto el pediatra como la enfermera de Atención primaria, deberán conocer al máximo y con la mayor actualización científica, todo lo referente a las vacunaciones, puesto que es el ámbito donde se procede al mayor número de administración de vacunas, por ser nuestro papel fundamental en relación a la prevención de enfermedades.

Aprovecharemos todas las oportunidades para la vacunación, conociendo adecuadamente las falsas contraindicaciones para evitarlas. Para que una vacuna sea efectiva, será básico conocer: sus contraindicaciones para respetarlas, su vía de administración, la edad adecuada tanto mínima como máxima para su aplicación, las dosis correspondientes a cada edad y los intervalos adecuados que se resumen en respetar los mínimos y no reiniciar la serie de vacunación si se ha superado el tiempo máximo. Además de realizar una adecuada anamnesis del paciente de forma individual, para poder informar y ofrecer todas aquellas terapias preventivas de vacunación, según la situación de salud o enfermedad.

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Es la guía madre sobre las características generales de las vacunas en cuanto a: conservación, contraindicaciones, efectos adversos e intervalos, imprescindible para estar al día en la vacunología. Se ha comunicado recientemente una actualización de la misma en el Pink Book de los CDC, a la que se puede acceder en este enlace: http://www.cdc.gov/vaccines/pubs/pinkbook/genrec.html. Ruiz Contreras J, Hernández Merino A.

– Fundamentos inmunológicos de las vacunas. En: Hidalgo Vicario I, Montón Álvarez JL, eds. Vacunas.

Algo más que el calendario vacunal. Cuestiones y respuestas. Madrid: Ed. Undergraf; 2014. p. 19-28. Es un resumen del funcionamiento de la inmunidad con respecto a las vacunaciones, que permite darse cuenta de la complejidad que representa este proceso y, además, contiene preguntas clave para conocer la inmunidad con respuestas sencillas y fácilmente entendibles. Comité Asesor de Vacunas de la AEP.

– Transporte y conservación de las vacunas. Manual de vacunas en línea de la AEP (Internet). Madrid: AEP; 2015. Disponible en: http://vacunasaep.org/documentos/manual/cap-6.

Dentro de este capítulo, se encuentra una tabla de termoestabilidad actualizada que supone una gran ayuda para aquellas dudas que surgen sobre este aspecto primordial para que las vacunas sean efectivas. Comité Asesor de Vacunas de la AEP.

– Calendarios acelerados. Inmunización de rescate en niños y adolescentes con vacunación inadecuada. Manual de vacunas en línea de la AEP (Internet). Madrid: AEP; 2015. Disponible en: http://vacunasaep.org/documentos/manual/cap-11.

En la página web vacunasaep.org, se exponen todos los temas de interés sobre vacunas que puedan interesar a los profesionales y las familias, pudiendo incluso realizar preguntas tanto unos como otros, sobre las dudas que surgen en la aplicación de las vacunas. Además, desde junio de 2014, se ha incorporado el Manual de Vacunas en línea de la AEP que es de acceso libre. Recomendamos este capítulo del Manual para manejar adecuadamente los intervalos de separación entre dosis de la misma vacuna y entre vacunas distintas a la hora de implantar calendarios de vacunación de rescate en: niños mal vacunados, inmigrantes o adoptados.

Vacunación en niños con enfermedades crónicas, inmunodeprimidos y receptores de trasplantes

M. Campins Martí*, F.A. Moraga-Llop**
Temas de FC


M. Campins Martí*, F.A. Moraga-Llop**

*Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología, Hospital Universitari Vall d’Hebron, Universidad Autónoma de Barcelona. **Pediatra. Vicepresidente primero de la Asociación Española de Vacunología. Barcelona

Resumen

Los niños y adolescentes con enfermedades crónicas, los inmunodeprimidos y aquellos sometidos a un trasplante de progenitores hematopoyéticos o de órgano sólido tienen un mayor riesgo de infecciones, por lo que se deben adaptar sus calendarios de vacunación, añadiendo aquellas inmunizaciones indicadas por su patología de base.
Las vacunas inactivadas, los toxoides y las vacunas de polisacáridos no plantean problemas de seguridad en estos pacientes, y la vacunación antineumocócica y antigripal están especialmente recomendadas. Las vacunas vivas atenuadas están contraindicadas en todas las situaciones de inmunosupresión, se deben administrar antes de las 4 semanas previas al inicio de la inmunosupresión o esperar 1-3 meses después de finalizar el tratamiento.
El calendario vacunal de los pacientes con asplenia anatómica o funcional incluye: vacunaciones frente al neumococo con pauta secuencial (VNC13 + VNP23), Haemophilus influenzae tipo b, meningocócicas B y tetravalente ACWY conjugada, y antigripal.
Los pacientes que han recibido un trasplante de progenitores hematopoyéticos deben reiniciar el calendario vacunal completo después del trasplante. La vacunación frente al neumococo y la gripe puede realizarse a los 3 meses después del trasplante, el resto de vacunas inactivadas a partir de los 6 meses, y las vacunas atenuadas hasta los 24 meses del trasplante.
La vacunación precoz pre-trasplante de órgano sólido es fundamental para garantizar una adecuada respuesta inmune.

 

Abstract

Children with chronic diseases, the immunosuppressed, and those who undergo a haemopoietic stem cell or solid organ transplant are at higher risk of infections, so their vaccination schedules should be adapted by adding those immunizations indicated by their underlying pathology.
Inactivated vaccines, toxoids, and polysaccharide vaccines do not pose safety concerns in these patients. Pneumococcal and influenza vaccination are especially recommended. Live vaccines are contraindicated in all immunosuppression conditions, they should be administered before 4 weeks prior to the start of immunosuppression or waiting 1-3 months after the end of the treatment.
The immunization schedule for patients with anatomical or functional asplenia includes vaccines against pneumococcus with a sequential schedule (PCV13 + PNCV23), Haemophilus influenzae type b, meningococcal B and tetravalent ACWY conjugated, and influenza. Patients who have received a HSCT should restart the full vaccination schedule after transplantation. Vaccination against pneumococcus and influenza can be done 3 months after transplantation, the rest of the inactivated vaccines from 6 months and the attenuated vaccines up to 24 months after transplantation.
Early solid organ transplantation vaccination is essential to guarantee a better immune response.

 

Palabras clave: Vacunación; Inmunosupresión; Trasplante progenitores hematopoyéticos; Trasplante órgano sólido; Pediatría.

Key words: Vaccination; Immunosuppression; Haemopoietic stem cell transplant; Solid organ transplant; Children.

Pediatr Integral 2020; XXIV(8): 490.e1 – 490.e9


Vacunación en niños con enfermedades crónicas, inmunodeprimidos y receptores de trasplantes

Introducción

En los últimos años, se ha producido un importante aumento de la supervivencia de los niños y adolescentes con enfermedades crónicas y trastornos de la inmunidad, y de los sometidos a trasplantes de progenitores hematopoyéticos y de órgano sólido, que se asocia a un incremento de la susceptibilidad a las infecciones, muchas de ellas prevenibles por vacunas. Este hecho obliga a una adaptación de los calendarios de inmunizaciones sistemáticas a estos pacientes, que deben incluir no solo las vacunas recomendadas por edad, sino también aquellas indicadas por su enfermedad de base.

Algunas patologías o situaciones médicas pueden incrementar el riesgo de sufrir enfermedades inmunoprevenibles, por lo que los niños que las padecen, deben vacunarse de forma prioritaria. Además, estos pacientes pueden requerir vacunas adicionales a las administradas de forma sistemática a la población general, o puede ser necesaria la administración de un número de dosis mayor para mantener la protección a largo plazo.

No obstante, a pesar de que, en general, esta estrategia preventiva es aceptada de manera unánime por los comités nacionales e internacionales de expertos, las coberturas vacunales en niños con enfermedades de base o pertenecientes a grupos de riesgo son bajas.

En este capítulo, se presenta una actualización de las recomendaciones de vacunación de los niños con: enfermedades crónicas, inmunodeprimidos y receptores de trasplante de progenitores hematopoyéticos o de órgano sólido.

Vacunación de los pacientes con enfermedades crónicas

Los niños con enfermedades crónicas son susceptibles a algunas enfermedades inmunoprevenibles, tanto por su propia enfermedad de base, la peor evolución que pueden tener ante una infección o incluso los tratamientos que reciben y, por lo tanto, puede ser necesaria la readaptación de los programas de vacunación a las características del niño.

En los niños con enfermedades crónicas, son prioritarias las vacunas antineumocócica y antigripal.

El riesgo de padecer una infección neumocócica invasora es 2 veces mayor en niños con enfermedades crónicas que en niños sanos, y el riesgo de complicaciones de la gripe es de 2 a 4 veces superior, por lo que la vacunación antineumocócica y antigripal están especialmente recomendadas en estos pacientes(1,2).

En general, no existe ninguna contraindicación de vacunación en estos grupos de riesgo, por lo que deben recibir las vacunas sistemáticas recomendadas, además de las específicas según la patología. En la figura 1, se muestra el calendario de vacunación del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de 2020 para niños y adolescentes con diferentes enfermedades de base(3).

Figura 1. Calendario vacunal en niños y adolescentes con condiciones de riesgo. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. 2020.

Es también importante asegurar la vacunación en los convivientes y cuidadores de los pacientes crónicos, en especial, frente a: sarampión, varicela y gripe(4).

Vacunación de pacientes con asplenia anatómica o funcional

Las personas con asplenia anatómica o funcional son más susceptibles a padecer infecciones bacterianas graves por microorganismos encapsulados y con una alta letalidad.

El bazo desempeña un papel importante en la defensa del huésped frente a la infección, al actuar como filtro de bacterias circulantes y de parásitos intracelulares, y facilitar la fagocitosis de bacterias capsuladas mediante su opsonización.

Las vacunas: antineumocócica (pauta secuencial), antimeningocócicas B y tetravalente conjugada, y frente a Haemophilus influenzae tipo b, deben estar incluidas en el calendario para los pacientes con asplenia.

Las personas con asplenia anatómica o funcional son más susceptibles a padecer infecciones bacterianas graves, de letalidad elevada(5,6). Streptococcus pneumoniae sigue siendo el agente causal más frecuente de sepsis y de meningitis en los pacientes con asplenia anatómica o funcional, a pesar de la disponibilidad de vacunas efectivas para la prevención de las formas invasoras de esta infección y de la profilaxis antibiótica sistemática. Entre el 50 y el 90% de los episodios de sepsis fulminante están ocasionados por este microorganismo y su letalidad es superior al 50%(7). Por el contrario, el riesgo de sepsis y de meningitis por H. influenzae tipo b (6-8% del total) ha disminuido considerablemente en muchos países, gracias a la inmunización sistemática y a la reducción secundaria de la circulación de este microorganismo en la población. La frecuencia de infección por Neisseria meningitidis de alta gravedad no supera el 3-4%.

El riesgo de infección probablemente persiste durante toda la vida, y se estima una frecuencia de alrededor del 5%. La mayoría de las infecciones ocurren en los primeros 2 años después de la esplenectomía y, hasta un tercio, se manifiestan en los 5 años siguientes, aunque se han descrito casos de sepsis fulminante hasta 20 años después(8,9). Este riesgo es mayor en los pacientes con enfermedades de base hematológicas o inmunitarias que, en los casos secundarios a traumatismos, con cifras de incidencia según los diferentes estudios de 0,7 a 4 casos por 1.000 pacientes-año en los primeros, y de 0,3 a 2,7 por 1.000 pacientes-año en los segundos. En los pacientes con drepanocitosis, el riesgo es mayor y de aparición muy precoz (a partir de los 3 meses de vida); la incidencia de sepsis oscila entre 1,6 y 9,7 por 100 personas-año, dependiendo de la edad (5,8-8 en niños menores de 5 años, 1,1 en los de 5 a 9 años y 0,6 en los mayores de 10 años)(10,11).

En general, la asplenia per se no contraindica la administración de ninguna vacuna, tanto inactivada como atenuada. La reactogenicidad vacunal es comparable a la observada en personas sanas. Las vacunas indicadas en estos pacientes y las pautas de administración se muestran en la tabla I.

El momento más adecuado para la vacunación, en función del tipo de asplenia, es el siguiente(7):

• Esplenectomía programada: se recomienda vacunar como mínimo 2 semanas antes de la cirugía. Si no se dispone de este tiempo, se procederá a la vacunación en cualquier momento antes de la cirugía.

• Esplenectomía urgente: se recomienda vacunar preferiblemente dentro de los 14 días de la intervención y siempre antes del alta hospitalaria.

• Esplenectomía o asplenia funcional en pacientes inmunodeprimidos: siempre que sea posible, se vacunará antes del inicio del tratamiento inmunosupresor. Si la vacunación se realiza durante el periodo en que el paciente está en tratamiento inmunosupresor, quimioterapia o radioterapia, se deberá revacunar a partir de 3 meses de finalizado el tratamiento.

Vacunación de pacientes inmunodeprimidos

Las vacunas inactivadas, los toxoides y las vacunas de polisacáridos (conjugadas o de polisacáridos planos) se pueden administrar a los pacientes inmunodeprimidos.

Al considerar la inmunización del paciente inmunodeprimido, deben tenerse en cuenta dos aspectos fundamentales:

1. La tolerabilidad y la seguridad de las vacunas.

2. La inmunogenicidad vacunal o respuesta inmunitaria inducida por las vacunas.

Las vacunas inactivadas, los toxoides y las vacunas de polisacáridos (conjugadas o de polisacáridos planos) no plantean problemas de seguridad en el paciente inmunodeprimido, por lo que pueden administrarse siguiendo las mismas recomendaciones que en los niños sanos(7,12-14). Sin embargo, como su efectividad puede ser más baja, se recomienda, siempre que sea posible, determinar la concentración de anticuerpos alcanzados tras la vacunación y complementar la inmunización con otras estrategias, como la vacunación de convivientes y del personal sanitario que atiende a estos pacientes. Siempre que sea factible, se recomienda administrar estas vacunas lo antes posible tras el diagnóstico de la enfermedad, y a poder ser como mínimo 2 semanas antes del inicio de la inmunosupresión. Si se administran durante el tratamiento inmunosupresor, habrá que revacunar al finalizarlo.

Las vacunas antigripal y antineumocócica (pauta secuencial VNC13 + VNP23, con un intervalo mínimo de 8 semanas) están especialmente indicadas (Fig. 1).

Las vacunas vivas atenuadas están contraindicadas, en general, en las situaciones de inmunodepresión.

Las vacunas vivas atenuadas, tanto víricas como bacterianas, están contraindicadas en estos pacientes, ya que plantean problemas de seguridad por dos motivos:

1. La persistencia del agente vacunal en el organismo.

2. La posibilidad de que el microorganismo vacunal se comporte como patógeno en el paciente inmunodeprimido.

Las vacunas atenuadas deben administrarse como norma general 1 mes antes del inicio del tratamiento inmunosupresor o esperar 1-3 meses tras su finalización(7,12-15).

Niños que reciben fármacos inmunosupresores

Según el tipo de tratamiento inmunosupresor y su duración, las recomendaciones son las siguientes:

Corticoides: se consideran inmunosupresoras: dosis ≥2 mg/kg/día de prednisona o equivalentes, o dosis totales >20 mg/día en niños con peso >10 kg, si la duración del tratamiento es superior a 2 semanas. En estos casos, están contraindicadas las vacunas atenuadas durante el tratamiento y hasta 1 mes de su finalización a estas dosis. Los tratamientos cortos (<2 semanas), las dosis más bajas, el tratamiento sustitutivo a dosis fisiológicas y los tratamientos tópicos, intraarticulares o en aerosol, no contraindican la administración de vacunas atenuadas.

Otros fármacos inmunosupresores y agentes biológicos: están contraindicadas las vacunas atenuadas, independientemente del agente inmunosupresor y de las dosis administradas. Hay que vacunar 4 semanas antes de iniciar el tratamiento o esperar hasta transcurridos 3 meses de su finalización. El intervalo debe ser de, al menos, 6 meses en caso de terapia con anticuerpos dirigidos contra el factor de necrosis tumoral (etanercept, adalimumab, certolizumab pegolino, infliximab) o con anticuerpos contra las interleucinas (ustekinumab), y hasta de 12 meses para los anticuerpos contra los receptores de los linfocitos B (rituximab) (Tabla II).

Los pacientes que reciben: metotrexato a dosis ≤0,4 mg/kg/semana, azatioprina a dosis ≤3 mg/kg/día o 6-mercaptopurina a dosis ≤1,5 mg/kg/día, tienen una inmunosupresión de bajo nivel; por lo que, en estos casos, no están contraindicadas las vacunas atenuadas.

Los convivientes de los niños inmunodeprimidos deben vacunarse de la gripe y se debe asegurar que son inmunes frente a la varicela y el sarampión. Hay que tener precauciones especiales con la vacuna frente al rotavirus en lactantes que conviven con niños inmunodeprimidos, y extremar las medidas higiénicas durante 7-10 días posteriores a la vacunación.

Niños con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)

Las vacunas: antigripal, antineumocócica (pauta secuencial) y frente al VPH, están indicadas en el paciente con infección por el VIH.

Un grupo de riesgo especial son los niños con infección por el VIH. Además de las vacunas indicadas en el calendario de vacunación sistemático, en estos pacientes se recomienda: vacuna antigripal, antineumocócica (pauta secuencial VNC13 y VNP23) y vacuna frente al virus del papiloma humano nonavalente (en ambos sexos y siempre en pauta de 3 dosis)(7,13,14). Además, las personas con VIH presentan mayor riesgo de enfermedad meningocócica invasiva, por lo que se recomienda la vacuna conjugada tetravalente (Men ACWY) en lugar de la monovalente MenC, a los 2, 4, 12 meses y 12 años(16). La vacuna triple vírica y la de la varicela pueden administrarse con seguridad en pacientes clínicamente estables y sin inmunosupresión grave (linfocitos CD4 >15%).

Niños con inmunodeficiencias primarias

La vacuna de la varicela está contraindicada en pacientes con defectos de la inmunidad celular, pero puede administrarse con seguridad en aquellos afectos de trastornos de la inmunidad humoral.

Las inmunodeficiencias primarias pueden clasificarse en diferentes grupos según la gravedad del defecto del sistema inmunitario y sus características en relación con las vacunaciones(7,13,14,17-19).

Inmunodeficiencias graves

• Inmunodeficiencia severa combinada y otras inmunodeficiencias combinadas.

• Síndrome de DiGeorge*.

• Síndrome de Wiskott Aldrich*.

• Ataxia telangiectasia*.

• Deficiencia de la adhesión de los leucocitos.

• Síndrome de hiper-IgM (deficiencia ligada a CD40).

• Candidiasis mucocutánea crónica (síndrome APECED [Autoimmune Poly-Endocrinopathy Candidiasis Ectodermal Dystrophy]).

• Síndrome de hiper-IgE (síndrome de Job)*.

• Linfohistiocitosis eritrofagocítica familiar.

• Agammaglobulinemia ligada al cromosoma X.

• Inmunodeficiencia común variable*.

*El grado de inmunodeficiencia puede ser variable, por lo que las recomendaciones vacunales no son las mismas en todos los casos.

En general, las vacunas atenuadas están contraindicadas, excepto en los casos más leves, en los que la administración de la vacuna triple vírica no se ha asociado a problemas de seguridad importantes. La vacuna de la varicela está contraindicada en personas con defectos de la inmunidad celular, pero puede administrarse con seguridad en aquellos afectos de trastornos de la inmunidad humoral (hipogammaglobulinemia, etc.); no obstante, hay que tener en cuenta que estas personas pueden estar en tratamiento con inmunoglobulinas y su efectividad puede ser menor.

Algunos autores cuestionan la inmunización activa en estos pacientes, en especial, en los que reciben tratamiento con inmunoglobulinas, por su interferencia con la inmunogenicidad y la efectividad vacunales. Sin embargo, la mayoría de las vacunas inducen inmunidad humoral y celular, por lo que están indicadas incluso en pacientes con alteraciones importantes de la producción de anticuerpos.

Inmunodeficiencias moderadas

• Déficit de IgA o déficit de subclases de IgG.

• Defecto de producción de anticuerpos con vacunas específicas.

En estos casos, no se han descrito reacciones adversas graves tras la administración de vacunas atenuadas; por lo que, en general, no están contraindicadas. No obstante, se recomienda una cuidadosa valoración del estado inmunitario del paciente antes de la vacunación. Las vacunas antineumocócica y antigripal están especialmente indicadas en estos casos.

Inmunodeficiencias inespecíficas

• Neutropenia crónica.

• Enfermedad granulomatosa crónica.

• Defectos del complemento.

• Otros defectos de la opsonización. 

En estos pacientes, no existe ninguna contraindicación vacunal, incluso para las vacunas atenuadas, excepto en aquellos con enfermedad granulomatosa crónica, que no pueden recibir la vacuna BCG por el riesgo de BCG-itis diseminada. Se recomienda la administración de las vacunas: antineumocócica y antigripal, así como de las antimeningocócicas (B y tetravalente conjugada ACWY) y frente a Haemophilus influenzae tipo b, en los pacientes con defectos del complemento (incluye niños en tratamiento con eculizumab)(20,21).

Inmunodeficiencias no definidas

• Aumento de la susceptibilidad a las infecciones sin anomalías ni trastornos de la inmunidad definidos o demostrables mediante pruebas inmunológicas básicas.

No hay contraindicaciones vacunales específicas en este grupo de pacientes, por lo que deben recibir todas las vacunas indicadas según la edad, así como la antineumocócica y la antigripal.

Vacunación de pacientes sometidos a trasplante de progenitores hematopoyéticos

Las vacunas atenuadas están contraindicadas durante los 24 meses posteriores al trasplante de progenitores hematopoyéticos y siempre que exista enfermedad del injerto contra el huésped o el paciente esté recibiendo tratamiento inmunosupresor.

La vacuna combinada hexavalente está recomendada en los pacientes sometidos a trasplante de progenitores hematopoyéticos, con independencia de la edad.

Las personas que han recibido un trasplante de progenitores hematopoyéticos pueden sufrir, en grado variable, pérdidas en la inmunidad humoral y celular frente a antígenos a los que habían sido previamente expuestos de forma natural (infección por microorganismos salvajes) o artificial (mediante vacunación). En el trasplante de progenitores hematopoyéticos, se sustituye el sistema inmunitario del paciente, debido a la eliminación casi completa de su inmunidad mediante un tratamiento de acondicionamiento. La inmunización de estos pacientes pretende corregir las deficiencias específicas surgidas como consecuencia del propio trasplante, así como conseguir un estatus vacunal correcto.

Las recomendaciones de vacunación para pacientes inmunodeprimidos no son aplicables en su totalidad a aquellos que han recibido un trasplante de progenitores hematopoyéticos y, por esto, se han desarrollado guías específicas para ellos. Su objetivo es alcanzar una respuesta inmunitaria óptima (mejor en relación con el tiempo transcurrido desde el trasplante), teniendo en cuenta la necesidad de protección en los momentos de mayor riesgo (primeros meses postrasplante).

Se han publicado guías nacionales e internacionales específicas para la vacunación de estos pacientes(22-25). Estas recomendaciones no suelen distinguir entre: trasplante alogénico y autólogo, fuente de los progenitores hematopoyéticos (sangre periférica, médula o cordón umbilical), ni régimen de acondicionamiento recibido.

Las vacunas atenuadas están contraindicadas durante los 24 meses posteriores al trasplante y siempre que exista enfermedad de injerto contra el huésped (EICH) o el paciente esté recibiendo tratamiento inmunosupresor. Las vacunas inactivadas y los toxoides no tienen contraindicaciones especiales. En general, se administrarán a partir de los 6 meses del trasplante, independientemente de la existencia de EICH o de tratamiento inmunosupresor.

Hay que considerar siempre la vacunación de los contactos familiares (convivientes) frente a la gripe, y asegurar la inmunidad frente al sarampión y la varicela, a ser posible antes del trasplante. En la tabla III, se muestra el calendario vacunal para pacientes pediátricos sometidos a trasplante de progenitores hematopoyéticos.

Vacunación de pacientes receptores de trasplante de órgano sólido

En los pacientes receptores de trasplante de órgano sólido, se debe actualizar el calendario de vacunaciones recomendado antes de realizar el trasplante.

Las complicaciones infecciosas continúan siendo la causa principal, junto al rechazo de la morbilidad y la mortalidad después de un trasplante de órgano. Muchas de estas infecciones tienen un origen exógeno, incluidas las producidas por patógenos transmitidos por el órgano trasplantado, y otras se asocian a microorganismos endógenos. Las infecciones por neumococo, la gripe y la varicela son especialmente frecuentes en estos pacientes. La infección o la reactivación del virus de la hepatitis B durante los primeros meses postrasplante hepático, han sido y son otros de los problemas importantes que requieren enfoques preventivos mediante inmunoprofilaxis activa o pasiva.

La necesidad de vacunación de estos pacientes se justifica por la disminución de su capacidad de defensa inmunitaria asociada a su enfermedad de base y al tratamiento inmunosupresor que reciben, para evitar el rechazo del órgano trasplantado. Los profesionales que atienden a estos pacientes, deben revisar de forma periódica la situación vacunal, así como los cambios en los calendarios recomendados, ya que algunos de estos pacientes no han seguido las pautas indicadas para su edad, por presentar enfermedades crónicas o por estar inmunodeprimidos.

En los últimos años, se han publicado guías y documentos de consenso sobre las indicaciones de vacunación para los pacientes sometidos a trasplante de órgano sólido(25-27), pero las evidencias científicas sobre la respuesta y la seguridad vacunal son aún limitadas. El esquema para la vacunación de un paciente en lista de espera de trasplante de órgano sólido es el que se indica a continuación.

Valorar el momento idóneo para la vacunación

Una vez realizado el trasplante, como consecuencia del efecto de la medicación inmunosupresora, la respuesta inmunitaria posvacunal es menor y, además, no es posible administrar determinados tipos de vacunas. Por eso, el mejor momento para actualizar el calendario de vacunaciones recomendado es antes de realizar el trasplante, ya que el paciente es capaz de desarrollar una mejor respuesta inmunitaria. Para la administración de vacunas atenuadas se recomienda garantizar un intervalo mínimo de 4 semanas después de la inmunización hasta el trasplante. Aunque no existe un intervalo mínimo para la administración de vacunas inactivadas, se recomienda vacunar como mínimo 2 semanas antes, para asegurar una respuesta óptima.

Dado que la capacidad de desarrollar una respuesta inmunitaria adecuada frente a la vacunación se ve afectada por el tipo y la intensidad del tratamiento inmunosupresor, no se recomienda la administración de vacunas antes de 3-6 meses después del trasplante, hasta que las dosis del tratamiento inmunosupresor se hayan reducido en la fase de mantenimiento. Por otra parte, teóricamente, un estímulo antigénico en un paciente receptor de trasplante puede desencadenar una respuesta inmunitaria no específica, que aumente el riesgo de rechazo. Aunque los datos disponibles en la literatura no apoyan esta hipótesis, algunos estudios indicaron que la vacuna antigripal y el toxoide tetánico se habían asociado a algún caso de rechazo. Otros estudios posteriores no confirman esta asociación y sugieren que las infecciones víricas intercurrentes, más que las vacunas, son la causa del rechazo. Sin embargo, en general, se recomienda retrasar la inmunización hasta que haya una función estable del injerto, lo cual no ocurre hasta 6 meses después del trasplante. Hay equipos de trasplante renal que inician la administración de algunas vacunas a los 3 meses del trasplante.

En los pacientes en quienes se produzca una interrupción de la pauta vacunal (p. ej., debido a la realización del trasplante), toda dosis administrada antes del trasplante se considerará válida, por lo que se proseguirá la vacunación siguiendo la pauta establecida, respetando un intervalo de 6 meses después del trasplante.

No se considerarán válidas las dosis recibidas antes del trasplante, si el paciente presentaba inmunosupresión grave. En estos casos, se considerará al paciente como no vacunado y se reiniciará la vacunación a los 6 meses del trasplante. No es necesario reiniciar la vacunación después del trasplante con aquellas vacunas para las que el paciente tenga una respuesta adecuada (títulos de anticuerpos protectores).

Valorar las vacunas indicadas

Se tendrán en cuenta: pauta vacunal, intervalos mínimos, consideraciones especiales de cada vacuna y control de la respuesta posvacunal.

Estos pacientes deben recibir todas las vacunas del calendario de vacunaciones sistemáticas indicadas según la edad. En la tabla IV, se muestra el calendario vacunal recomendado en pacientes en lista de espera o sometidos a trasplante de órgano sólido, así como las pautas de revacunación. Hay que considerar siempre la vacunación de los contactos familiares (convivientes) frente a la gripe y asegurar la inmunidad frente al sarampión y la varicela, a ser posible antes del trasplante.

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Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

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Artículos de interés

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Caso clínico

 

Niña de 12 años afecta de leucemia linfoblástica aguda y sometida a trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos hace 2 meses.

 

 

Vacunación en situaciones especiales: posexposición, embarazadas y prematuros

F.A. Moraga-Llop*, M. Campins Martí**
Temas de FC


F.A. Moraga-Llop*, M. Campins Martí**

*Pediatra. Vicepresidente primero de la Asociación Española de Vacunología. Barcelona. **Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología, Hospital Universitari Vall d’Hebron, Universidad Autónoma de Barcelona

Resumen

Las situaciones especiales de vacunación en el niño y en el adolescente abarcan diferentes condiciones, en las que las recomendaciones y las pautas de vacunación pueden ser distintas a las del calendario de vacunaciones sistemáticas, por lo que se deben adaptar a cada una de estas circunstancias. En este artículo, se revisan la vacunación tras la exposición a enfermedades inmunoprevenibles y la inmunización durante el embarazo y del recién nacido prematuro, en especial, el de menos de 32 semanas de gestación, que son tres situaciones de gran interés en la práctica clínica. En la posexposición, hay que considerar que ocasionalmente la vacunación debe complementarse con la quimioprofilaxis; la inmunoprofilaxis pasiva debe hacerse a veces, junto con la administración de la vacuna y, en ocasiones, la sustituye cuando la vacunación está contraindicada. La situación del embarazo se incluye, desde 2018, en el calendario común a lo largo de toda la vida como vacunación prenatal, y la del prematuro se ha actualizado en el documento Vacunación en prematuros, elaborado por la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones, en 2019.

 

Abstract

Special situations of immunization in children and adolescents include different conditions where vaccination recommendations and schedules may differ from those of the routine vaccination and should be adapted to each of these circumstances.
This article reviews vaccination following exposure to vaccine-preventable diseases, immunization during pregnancy and that of premature infants, especially for those below 32 weeks of gestation. These three situations are of great interest in the clinical practice. Vaccination should occasionally be supplemented by chemoprophylaxis or passive immunoprophylaxis in post-exposure situations. Since 2018, pregnancy has been included in the immunization calendar as prenatal vaccination. Also, the immunization schedule of the premature infant has been updated by the Vaccination Programme and Registry of Ministry of Health in 2019.

 

Palabras clave: Vacunas; Inmunización; Profilaxis posexposición; Embarazo; Prematuros.

Key words: Vaccines; Immunization; Post-exposure prophylaxis; Pregnancy; Premature infants.

Pediatr Integral 2020; XXIV(8): 480 –489


Vacunación en situaciones especiales: posexposición, embarazadas y prematuros

Vacunación posexposición

La vacunación como profilaxis posexposición, se debe asociar, a veces, a quimioprofilaxis o inmunoprofilaxis pasiva.

La exposición o el contacto con una persona afecta de una enfermedad transmisible es un motivo frecuente de consulta en la práctica diaria. Las vacunas, las inmunoglobulinas o ambas a la vez, son efectivas en la profilaxis posexposición de personas susceptibles, en caso de posible contagio de algunas infecciones inmunoprevenibles(1). Las enfermedades para las que se ha demostrado la efectividad de la vacunación como: profilaxis posexposición, sola o asociada con antiinfecciosos (quimioprofilaxis), o con inmunoglobulinas (inmunoprofilaxis pasiva)(2), son las siguientes:

Hepatitis víricas: hepatitis A y hepatitis B.

• Enfermedades exantemáticas: sarampión, rubeola y varicela.

• Enfermedad invasiva por Neisseria meningitidisy por Haemophilus influenzae tipo b.

• Otras infecciones: tétanos, tosferina, rabia, difteria, gripe, parotiditis y poliomielitis.

Hepatitis A

La profilaxis tras la exposición(3-5), si esta se ha producido en las últimas 2 semanas, está indicada en las siguientes circunstancias:

• Convivientes domiciliarios, contactos sexuales y usuarios de drogas que sean susceptibles.

Guarderías:

- Los asistentes al centro (niños y trabajadores susceptibles), si se han producido uno o más casos de hepatitis A. En los centros donde no hay niños incontinentes, la profilaxis se restringirá a las personas de la misma clase del caso índice.

- Los asistentes al centro (niños y trabajadores susceptibles), si se han producido dos o más casos de hepatitis A en los contactos domiciliarios de los niños de la guardería. En los centros donde no hay niños incontinentes, la profilaxis se restringirá a las personas de la misma clase del caso índice.

- Los asistentes al centro (niños y trabajadores susceptibles) y los contactos domiciliarios susceptibles, si hay casos de hepatitis A en tres o más familias de los niños del centro.

• Brote de fuente común:

– Los manipuladores susceptibles del mismo establecimiento del caso índice.

– Los consumidores susceptibles de alimentos manipulados por el caso índice, si la investigación epidemiológica indica riesgo de transmisión en un ámbito cerrado (escuela, hospital, cuartel…).

– Contactos escolares o laborales: solamente se hará en los contactos estrechos en caso de un brote.

Personal sanitario: el cumplimiento riguroso de la higiene de manos antes y después del contacto con el paciente, y la aplicación de las precauciones estándar, son las medidas de prevención más eficaces en esta situación. Solo se indicará la profilaxis en los contactos estrechos en caso de un brote.

Pauta

El uso de la vacuna para la profilaxis posexposición tiene ventajas sobre la inmunoglobulina: inducción de inmunidad activa, mayor duración de la protección y mayor aceptación. La profilaxis se realizará tan pronto como sea posible, pues no se ha establecido la efectividad de la inmunoglobulina ni de la vacuna cuando se administran más de 2 semanas después de la exposición.

La pauta recomendada depende de la edad del contacto y de sus antecedentes:

• Niños menores de 12 meses: inmunoglobulina polivalente por vía intramuscular (0,02 ml/kg).

• Personas sanas a partir de 12 meses y hasta 40 años de edad: una dosis de vacuna monovalente.

• Personas mayores de 40 años y en situaciones especiales (Tabla I): hay que administrar inmunoglobulina polivalente por vía intramuscular (0,02 ml/kg) y una dosis de vacuna monovalente. En estos casos, la efectividad de la vacuna no puede asegurarse al no estar documentada, por lo que se coadministra inmunoglobulina.

• Personas en las que la vacuna está contraindicada: inmunoglobulina polivalente por vía intramuscular (0,02 ml/kg).

Observaciones

• En los casos en que se ha utilizado la vacuna de hepatitis A en la profilaxis posexposición, se recomienda administrar una segunda dosis con un intervalo de 6-12 meses, para completar la inmunización. Desde 2014, en algunos países de América del Sur, se han iniciado programas de vacunación infantil universal con dosis única, con buenos resultados, pero se necesitan más datos para poder establecer la protección a largo plazo después de una dosis única(6).

• No se aconseja hacer un cribado serológico prevacunación a los contactos, si ello supone retrasar el inicio de la profilaxis. La serología posvacunal solo se debe realizar a personas para las que podría estar indicada la revacunación, como pacientes con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana y otras personas inmunodeprimidas, aunque se dispone de datos limitados para determinar la necesidad de una dosis de refuerzo.

• Las personas, que cuando se produjo el contacto estaban en proceso de vacunación, pueden considerarse inmunes si han recibido la primera dosis en un plazo de tiempo igual o superior a 15 días.

• En los brotes de hepatitis A de fuente común, no se recomienda administrar inmunoglobulina a los expuestos, cuando ya han aparecido los casos, por haber transcurrido más de 14 días desde la exposición, que es el periodo en que la inmunoglobulina se considera efectiva.

Hepatitis B

Hay que considerar cuatro tipos diferentes de exposición con el virus de la hepatitis B: perinatal, sexual, percutánea (pinchazo accidental) o cutaneomucosa (salpicadura), y domiciliaria(1).

Exposición perinatal

Si el recién nacido es hijo de madre AgHBs positivo, la profilaxis se debe realizar con una dosis de inmunoglobulina hiperinmune (0,5 ml) por vía intramuscular y la primera dosis de vacuna antihepatitis B, monovalente, en las primeras 12 horas de vida. La pauta se completará con tres dosis de vacuna hexavalente a los 2, 4 y 11 meses, siguiendo el calendario de vacunaciones sistemáticas. Entre 1 y 2 meses después de finalizar la vacunación, se hará una determinación serológica: si el AgHBs es negativo y los anti-HBs son ≥10 mIU/ml, el niño está protegido; pero si el título de anti-HBs es <10 mIU/ml, se deberá revacunar con una pauta completa de tres dosis (0, 1, 6 meses) con vacuna monovalente.

Si se desconoce el estado serológico de la madre, se debe administrar una dosis de vacuna monovalente de hepatitis B en las primeras 12 horas de vida y hacer una determinación materna urgente de AgHBs:

• En el recién nacido con peso <2.000 g: administrar inmunoglobulina hiperinmune (0,5 ml) en las primeras 12 horas de vida sin esperar el resultado de la serología materna y completar la vacunación con vacuna hexavalente (2, 4 y 11 meses), siguiendo el calendario de vacunaciones sistemáticas.

• En el recién nacido con peso ≥2.000 g podrá esperarse el resultado de la serología materna, y en caso de positividad, administrar inmunoglobulina hiperinmune (0,5 ml) lo antes posible y no más tarde de los primeros 7 días de vida, y completar la vacunación con vacuna hexavalente (2, 4 y 11 meses), siguiendo el calendario de vacunaciones sistemáticas.

• En ambas situaciones, se realizará control serológico posvacunal y seguimiento igual que en un recién nacido hijo de madre AgHBs positivo. 

Si la serología materna es negativa, se administrará vacuna hexavalente (2, 4 y 11 meses), siguiendo el calendario de vacunaciones sistemáticas. En este caso, no se requiere control serológico posvacunal ni seguimiento.

Contacto sexual

A las personas susceptibles que hayan tenido contacto sexual sin protección con un portador del virus o con hepatitis B aguda, o en caso de abuso sexual, se les administrará una dosis de inmunoglobulina hiperinmune (0,06 ml/kg; dosis máxima: 5 ml), preferiblemente en las primeras 24 horas o dentro de un plazo máximo de 14 días después de la exposición, y se iniciará la vacunación según la pauta estándar (tres dosis: 0, 1 y 6 meses).

Exposición accidental percutánea o cutaneomucosa

En estos casos, deben considerarse dos situaciones:

• Las exposiciones que ocurren en el entorno sanitario: personal que sufre una exposición percutánea (pinchazo accidental) o cutaneomucosa (salpicadura) a sangre o secreciones de un paciente portador del virus de la hepatitis B o cuyo estado serológico se desconozca.

• Las exposiciones que afectan a la población general, en especial a los niños, producidas por agujas desechadas en lugares inadecuados (playas, jardines…). 

La pauta que debe seguirse en estos casos, depende del estado vacunal de la persona expuesta y de si se conoce o no la respuesta a la vacuna. En la tabla II se detallan las recomendaciones en cada situación(1).

Contacto domiciliario

Si el contacto domiciliario, familiar o no, es un portador crónico del virus de la hepatitis B, debe vacunarse a todos los convivientes, con independencia de su edad.

Si el contacto padece hepatitis B aguda, solo hay que realizar profilaxis: en los menores de 12 meses no vacunados, en las personas que hayan compartido objetos que puedan estar contaminados con sangre de la persona enferma (maquinilla de afeitar, peine, cepillo de dientes…) y en los contactos sexuales. La profilaxis consiste en una dosis de inmunoglobulina hiperinmune (0,06 ml/kg; dosis mínima: 0,5 ml; dosis máxima: 5 ml) e iniciar la vacunación (tres dosis: 0, 1, 6 meses).

Sarampión

Las vacunas del sarampión y la varicela, como profilaxis posexposición de los contactos susceptibles, se deben administrar lo antes posible, dentro de las 72 horas tras la exposición.

La profilaxis tras la exposición al sarampión mediante la vacunación, es eficaz si se realiza en las primeras 72 horas desde el contacto. Entre 4 y 6 días después del contacto, se utilizará inmunoglobulina polivalente por vía intramuscular(2). El tipo de profilaxis recomendada varía en función de la edad de la persona expuesta y de su estado inmunitario.

Pauta

La pauta recomendada es la siguiente:

• Niños de edad ≥6 meses y adultos susceptibles, si han transcurrido menos de 72 horas desde el contacto: dos dosis de vacuna triple vírica administradas con un intervalo de 1 mes; si estuviesen vacunados previamente con una dosis, se administrará una segunda. Los niños de 6 a 11 meses deberán revacunarse cuando tengan 12 meses, con una pauta de dos dosis.

• Niños de edad ≥6 meses y adultos susceptibles, si han transcurrido entre 72 horas y 6 días desde el contacto: una dosis de inmunoglobulina polivalente por vía intramuscular (0,50 ml/kg; dosis máxima: 15 ml).

• Lactantes menores de 6 meses, hijos de madres susceptibles y lactantes de 28 o menos semanas de gestación, aunque la madre sea inmune: una dosis de inmunoglobulina polivalente por vía intramuscular (0,25 ml/kg; si bien, algunos autores recomiendan 0,50 ml/kg por la disminución de las concentraciones de anticuerpos frente al sarampión en los preparados de inmunoglobulina polivalente; dosis máxima: 15 ml).

• Embarazadas susceptibles durante los 6 días después del contacto: una dosis de inmunoglobulina polivalente por vía intramuscular (0,50 ml/kg; dosis máxima: 15 ml).

• Personas inmunodeprimidas, incluso las que están vacunadas, durante los 6 días después del contacto: una dosis de inmunoglobulina polivalente por vía intramuscular (0,50 ml/kg; dosis máxima: 15 ml). En casos graves, se puede utilizar inmuno­globulina polivalente por vía intravenosa (400 mg/kg).

Rubeola

La vacunación como profilaxis posexposición no se ha demostrado que sea efectiva, pero en caso de no haberse contagiado, previene de contactos posteriores; se administrará una dosis de vacuna triple vírica. La inmunoglobulina polivalente no está recomendada en ninguna situación de profilaxis, ya que no previene la viremia.

Varicela

La profilaxis posexposición de los contactos susceptibles se realizará mediante vacunación con dos dosis, tan pronto como sea posible, dentro de los 3 días siguientes a la exposición (hasta 5 días puede modificar el curso de la infección). Si la vacuna está contraindicada, se administrará inmunoglobulina polivalente por vía intramuscular o intravenosa (la hiperinmune no está comercializada en España y es de difícil obtención) tan pronto como sea posible, dentro de los 10 días posteriores al contacto(2,7-9).

En los niños a partir de 12 meses de edad y en los adolescentes y adultos susceptibles, es preferible la inmunización activa como medida de profilaxis. Las fichas técnicas de las dos especialidades de vacuna antivaricela monovalente permiten la administración a partir de los 9 meses de edad bajo circunstancias especiales.

La profilaxis posexposición está indicada en los siguientes casos:

• Recién nacidos cuya madre haya iniciado la varicela entre 5 días antes y 2 días después del parto, o entre 7 días antes y 7 días después del parto, según algunas guías.

• Lactantes pretérmino de 28 semanas o menos de gestación, o con un peso al nacimiento ≤1.000 g, hospitalizados, con independencia del estado inmunitario de la madre.

• Lactantes pretérmino de 28 semanas o más de gestación hospitalizados cuya madre sea susceptible.

• Pacientes inmunocomprometidos.

• Embarazadas susceptibles.

• Adolescentes y adultos susceptibles.

Pauta

La pauta vacunal indicada es de dos dosis separadas por un intervalo mínimo de 1 mes. En los casos en que la vacunación esté contraindicada (embarazadas, pacientes inmunocomprometidos y recién nacidos), deberá administrarse inmunoglobulina polivalente (intravenosa 200-400 mg/kg o intramuscular 0,6-1,2 ml/kg; dosis máxima: 20 ml)(8).

Enfermedad meningocócica invasiva

Los contactos de un caso de enfermedad meningocócica invasiva deben recibir quimioprofilaxis, preferentemente en las primeras 24 horas tras el diagnóstico del caso, y la vacuna al conocerse el serogrupo.

Los contactos estrechos o cercanos de un caso de enfermedad invasiva por N. meningitidis recibirán quimioprofilaxis tan pronto como sea posible (preferentemente en las primeras 24 horas tras el diagnóstico del caso índice), con independencia de su estado vacunal frente al meningococo. Una vez conocido el serogrupo, si es A, C, W o Y, se administrará la vacuna conjugada tetravalente a los contactos y, al caso índice, si no están vacunados; en caso de haber recibido la vacuna, se completará la pauta de vacunación o se administrará una dosis de recuerdo si fuera necesaria. También hay que considerar la vacunación en situaciones de brote por alguno de estos cuatro serogrupos, siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias. En el caso del serogrupo B, las autoridades sanitarias limitan su indicación a situaciones de brote(10).

Se consideran contactos estrechos, los niños y los adultos, especialmente los menores de 2 años, que hayan estado en contacto íntimo con el enfermo durante los 7 días anteriores al inicio de la enfermedad, y si no han transcurrido más de 14 días desde la exposición, en las situaciones siguientes:

• Los convivientes en el mismo domicilio (contactos domiciliarios).

• Los contactos de la guardería; no se admitirán nuevos asistentes hasta que haya finalizado la quimioprofilaxis.

• Los contactos cercanos y frecuentes en la escuela. Se incluyen en este grupo: los vecinos más próximos de la clase y del comedor, y los compañeros de juegos. Si aparece un segundo caso en la misma aula, se realizará a toda la clase, pero no a todo el colegio. La profilaxis debe extenderse a toda la escuela, si aparecen tres o más casos que pertenecen, al menos, a dos clases diferentes y con un intervalo máximo de 1 mes entre el primero y el último caso.

• Las personas que hayan estado expuestas o hayan tenido contacto con las secreciones nasofaríngeas del paciente. El personal sanitario que atiende a un paciente con enfermedad meningocócica no tiene un riesgo elevado de contraer la enfermedad a menos que entre en contacto directo con sus secreciones nasofaríngeas, como: al efectuar una aspiración de estas, realizar respiración boca-boca o boca-nariz, o hacer una intubación sin protección, únicas situaciones en que la quimioprofilaxis está indicada en el personal sanitario.

• Los pasajeros de un avión que permanecieron 8 horas o más sentados al lado, o en asientos cercanos de un caso.

• El enfermo, al ser dado de alta del hospital, solo cuando se ha tratado con penicilina, tratamiento apenas utilizado en nuestro medio por las resistencias antibióticas del meningococo.

• Las autoridades sanitarias valorarán los contactos que hayan tenido lugar como resultado de otras actividades.

Enfermedad invasiva por Haemophilus influenzae tipo b

La vacunación, como complemento de la quimioprofilaxis, está indicada en los siguientes casos de contacto con un paciente con enfermedad invasiva por H. influenzae tipo b:

• Contactos domiciliarios: se vacunará a todos los niños menores de 5 años no inmunizados con anterioridad o incorrectamente vacunados.

• Contactos de la guardería: se recomienda proceder a la inmunización de los niños no vacunados o incompletamente vacunados.

Tétanos

En la tabla III, se indican las pautas de profilaxis según el tipo de herida (limpia o potencialmente tetanígena) y el estado de vacunación del paciente(1,11).

Tosferina

Las indicaciones de la vacuna frente a la tosferina, como profilaxis posexposición junto con la quimioprofilaxis, son las siguientes:

• Niños menores de 7 años no vacunados o incompletamente vacunados según su edad: iniciar la vacunación o completar las dosis restantes.

• Niños menores de 7 años que hayan recibido la tercera dosis hace más de 3 años: una dosis de recuerdo.

• Niños que hayan recibido la segunda dosis hace más de 6 meses: administrar la tercera dosis.

• Niños a partir de 7 años, adolescentes y adultos: una dosis de recuerdo.

La comercialización de vacunas acelulares de la tosferina de baja carga antigénica (Tdpa) permite actualmente la prevención de esta enfermedad en los adolescentes y los adultos. Estas vacunas pueden utilizarse a partir de los 4 años de edad en lugar de la DTPa, que no está disponible en España.

Rabia

Después de una exposición de riesgo siempre debe valorarse la profilaxis de la rabia, con independencia del tiempo transcurrido.

La transmisión de la rabia se produce cuando el virus atraviesa la piel o las mucosas a través de las heridas producidas por la mordedura de un animal terrestre enfermo (rabia terrestre) o de murciélagos (rabia aérea), o cuando la saliva contamina una herida preexistente (por lamido o mordedura). El contacto con sangre, orina o heces de un animal con rabia no implica ningún riesgo y no es, por tanto, indicación de profilaxis.

Pauta

La profilaxis después de una exposición, depende del antecedente vacunal de la persona expuesta(12,13). El plazo de tiempo de seguridad para administrar la profilaxis no está bien establecido. En el hombre, el periodo medio de incubación de la rabia oscila entre 3 y 8 semanas, aunque se han descrito casos en que se ha prolongado hasta 6 años o más. Por tanto, aunque en las exposiciones de alto riesgo (mordedura, arañazo, contaminación de piel no intacta o de mucosas con saliva) el inicio de la profilaxis debe ser inmediato, su administración se recomienda siempre, sea cual sea el tiempo transcurrido desde la exposición hasta la valoración clínica del paciente. En las heridas por mordedura de animales se recomienda una cuidadosa limpieza y antisepsia de la herida, y además, realizar profilaxis antibiótica por el riesgo de sobreinfección bacteriana.

Las personas no vacunadas previamente y que hayan sufrido una exposición de alto riesgo, deben recibir inmunoglobulina hiperinmune (20 UI/kg), que se infiltrará alrededor de la herida, y en caso de corresponder a mucho volumen, el resto se administrará por vía intramuscular en una zona anatómica distante a la de la aplicación de la vacuna. La inmunoglobulina no debe administrarse después de 7 días de iniciada la vacunación, ya que podría interferir con la acción de esta.

El esquema vacunal en la profilaxis posexposición es el siguiente:

• No vacunados previamente: cuatro dosis de vacuna por vía intramuscular en el deltoides (0, 3, 7 y 14-28 días). En las personas con alguna alteración de la inmunidad, se administrarán cinco dosis (0, 3, 7, 14 y 28 días). La inmunoglobulina hiperinmune se administrará el día 0 y nunca después del séptimo día de iniciada la vacunación.

• Vacunados previamente: esquema vacunal de dos dosis por vía intramuscular (0 y 3 días), si está bien documentada, la vacunación completa previa o la existencia de concentraciones séricas de anticuerpos neutralizantes consideradas como protectoras. En caso contrario, deberá aplicarse un esquema vacunal de cuatro dosis, igual que el señalado en el apartado anterior. La inmunización previa no elimina la necesidad de realizar un tratamiento adecuado de la herida y de administrar profilaxis posexposición en caso de exposición de riesgo; únicamente evita tener que usar inmunoglobulina hiperinmune, excepto en los inmunodeprimidos graves.

Difteria

La vacunación de los contactos de un caso de difteria, junto con la quimioprofilaxis, está indicada en las siguientes personas:

• Contactos no vacunados o con estado vacunal desconocido: pauta de tres dosis (0, 1, 6 meses).

• Contactos vacunados de forma incompleta: completar las tres dosis de la primovacunación.

• Contactos vacunados, pero que recibieron la última dosis de vacuna hace 5 años o más: una dosis de recuerdo.

Gripe

La vacunación antigripal es efectiva como profilaxis posexposición para el control de brotes de gripe en instituciones cerradas y en contactos de alto riesgo. La quimioprofilaxis con antivirales debe considerarse solo como una medida adyuvante a la vacunación en las personas de alto riesgo. La administración concomitante de antivirales (zanamivir y oseltamivir) y vacuna antigripal no interfiere en la respuesta inmunitaria a la vacuna. Se utilizará preferentemente la vacuna inactivada tetravalente.

Parotiditis

La vacunación como profilaxis posexposición no se ha demostrado que sea efectiva, pero en caso de no haberse contagiado, previene de contactos posteriores; se administrarán dos dosis de vacuna triple vírica con un intervalo de 1 mes. Si el contacto estuviese vacunado previamente con una dosis, se administrará una segunda. La inmunoglobulina polivalente no está recomendada en ninguna situación de profilaxis, ya que no previene la viremia.

Las autoridades sanitarias pueden recomendar una tercera dosis de vacuna triple vírica en los contactos previamente vacunados con dos dosis que consideren de alto riesgo en el contexto de un brote. En los Estados Unidos, se señaló en el calendario de 2018 que, en situaciones de brote de parotiditis, la autoridad sanitaria podía decidir implementar una tercera dosis de vacuna triple vírica(14). En España, algunas comunidades autónomas aconsejan que las personas entre 25 y 35 años que fueron vacunados con una dosis de la cepa Rubini, reciban una tercera dosis de vacuna triple vírica (con la cepa Jeryl-Lynn).

Poliomielitis

En situaciones excepcionales de brote, las autoridades sanitarias podrían recomendar la vacunación de las personas de la zona: una dosis de recuerdo de vacuna antipoliomielítica en los niños y adultos ya vacunados, o una pauta de tres dosis en los no vacunados (0, 4, 8 semanas).

Vacunación durante el embarazo

La vacunación materna frente a la tosferina es la estrategia más efectiva para proteger al lactante en los primeros meses de vida y evitar cuadros de tosferina maligna.

El embarazo y los primeros meses de vida del lactante, hasta que se ha iniciado la primovacunación, son periodos de la vida de especial vulnerabilidad para muchas infecciones, algunas de ellas inmunoprevenibles. La vacunación durante el embarazo o inmunización materna es una estrategia altamente efectiva para prevenir algunas de estas infecciones en la madre y en el hijo, en especial durante los primeros 2 meses en que el lactante no puede vacunarse(1).

Los objetivos de la inmunización materna son los siguientes:

• Proteger a la mujer de determinadas enfermedades a las que esté expuesta, en particular de aquellas que se asocian a un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo, por las alteraciones inmunitarias que se producen durante este periodo.

• Proteger al lactante durante los primeros meses de vida, cuando todavía no ha podido iniciar o completar la primovacunación, mediante la transmisión pasiva transplacentaria de anticuerpos al feto; esta es selectiva para las IgG y se inicia en la semana 17 de gestación.

• Disminuir la probabilidad de que la mujer contraiga la infección y pueda contagiar al recién nacido o al lactante en los primeros meses de vida.

La vacunación de una mujer gestante siempre debe estar regida por el principio de precaución, teniendo en cuenta los siguientes aspectos: la valoración de la relación riesgo-beneficio, tanto para la madre como para el feto, y la probabilidad de exposición a la infección. La clasificación de las vacunas según su uso en el embarazo, se muestra en la tabla IV.

El calendario de vacunación aprobado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en septiembre de 2018, incluye la vacunación prenatal o vacunación de la embarazada por primera vez. Indica una dosis de vacuna frente a la tosferina entre las semanas 27 y 36 de gestación (preferentemente entre las semanas 27 y 28), y en temporada de gripe, se vacunará a las embarazadas en cualquier trimestre de la gestación(15,16).

Vacunación antigripal

La vacunación antigripal durante el embarazo, reduce el riesgo de hospitalizaciones por complicaciones de la gripe en la gestante y en los lactantes, durante los primeros meses de vida.

La infección por el virus de la gripe durante la gestación se asocia a un mayor riesgo de complicaciones cardiopulmonares y de hospitalización en especial, durante el segundo y el tercer trimestre del embarazo. Además, las gestantes que padecen una enfermedad crónica, como asma o diabetes, tienen más riesgo de ser hospitalizadas a causa de la gripe que las sanas. También, se han descrito daños en el feto, como retraso de crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer y mayor riesgo de aborto espontáneo y de muerte fetal. Por estos motivos, la vacunación antigripal está indicada en todas las gestantes y en aquellas que lo estarán durante la temporada gripal, independientemente del trimestre de embarazo. Un beneficio adicional de la vacunación antigripal en la embarazada es la protección del recién nacido y del lactante durante los primeros 6 meses de vida.

Todas las evidencias científicas disponibles justifican la vacunación antigripal en las gestantes. La Organización Mundial de la Salud establece un orden de prioridad en los grupos con indicación de vacunación, que encabeza el grupo de «Embarazadas en cualquier etapa del embarazo».

Vacunación contra la tosferina

El padecimiento de la tosferina durante la gestación no se asocia con un mayor riesgo de complicaciones para la madre ni para el feto. No obstante, en la reemergencia de la tosferina ocurrida en los últimos 25 años, se ha producido un cambio del patrón epidemiológico respecto a la edad de presentación de la enfermedad. En la actualidad, la tosferina presenta una distribución bipolar, pues afecta a los lactantes menores de 3 meses, que aún no han iniciado o completado la primovacunación, y a los adolescentes y adultos. Estos últimos suelen presentar formas clínicas leves, pero los lactantes menores de 3 meses son el grupo más vulnerable, con altas tasas de complicaciones y de mortalidad.

La vacunación es la mejor medida de prevención, pero la inmunidad que confieren, tanto la infección natural como la vacunación, tiene una duración limitada. La inmunización de la embarazada se plantea actualmente como la estrategia de vacunación más efectiva y eficiente para proteger a los lactantes que no han iniciado la primovacunación(17). La vacuna es segura y no hay evidencia de un mayor riesgo de eventos adversos relacionados con el embarazo(18). La vacunación de la gestante tiene la ventaja de proporcionar protección al recién nacido mediante la transmisión de anticuerpos maternos. Entre las semanas 33 y 35, las concentraciones de anticuerpos maternos se igualan a los fetales y, en la semana 40, las concentraciones fetales son superiores a las maternas. Un aspecto que debe considerarse, es la posible interferencia entre los anticuerpos maternos y los antígenos correspondientes cuya respuesta inmunitaria pueden inhibir. Este fenómeno (immunological blunting) se observa, tanto tras la infección natural como con la primovacunación del lactante, aunque el efecto varía de forma importante según las diferentes vacunas y los estudios publicados. Su relevancia clínica se desconoce, pero en los países que disponen de programas de inmunización materna bien establecidos, no se ha observado un impacto negativo en la protección de los lactantes frente a la tosferina.

Pauta

Se administrará una dosis de vacuna Tdpa en cada embarazo, independientemente del intervalo de tiempo transcurrido desde la dosis previa. Las mujeres no vacunadas previamente frente al tétanos, con estado vacunal desconocido o con vacunación incompleta, deben iniciar o completar la primovacunación usando la vacuna Tdpa en una de las dosis, preferiblemente la que coincida con el último trimestre(19).

El mejor momento del embarazo para la administración de la vacuna ha sido objeto de varios trabajos y de cambios en las recomendaciones, pero se establece entre las semanas 27 y 32 de gestación. En España, se recomienda entre la 27 y 36 semanas de gestación, preferentemente entre las semanas 27 y 28(15,16). Se podría ampliar hasta la semana 36, porque parece que la transferencia de anticuerpos es más importante, pero existe el riesgo de que se presente un parto prematuro. Si es necesario, puede administrarse a partir de la semana 20. En el Reino Unido, se indica desde la semana 16, pero se aconseja vacunar a partir de la semana 20, que es cuando se hace la ecografía morfológica. A partir de esta edad gestacional, se debe valorar la vacunación en las mujeres con alto riesgo de parto prematuro.

En España, la Comisión de Salud Pública aprobó la recomendación de vacunar frente a la tosferina durante el embarazo en junio de 2015, aunque desde 2014, ya se había implementado en algunas comunidades autónomas (Cataluña fue la primera en implantarla, en febrero de 2014). El programa ha tenido una gran acogida y se han alcanzado coberturas vacunales de alrededor del 80%, con una efectividad superior al 90%.

Observaciones

• Las vacunas atenuadas están contraindicadas en el embarazo, excepto en situaciones de alto riesgo de exposición; siempre se debe valorar la relación riesgo-beneficio.

• Durante el puerperio y la lactancia materna se pueden administrar todas las vacunas, a excepción de la fiebre amarilla, cuando el lactante es menor de 9 meses. Si el riesgo de fiebre amarilla es elevado y está indicada la vacunación materna, deberá suspenderse la lactancia materna durante las 2 semanas posteriores a la vacunación.

• La administración de vacunas atenuadas a los convivientes de una embarazada no requieren precauciones especiales.

Futuro de la inmunización de la embarazada

El número de enfermedades que pueden prevenirse durante el embarazo se incrementará gracias a las vacunas que se están desarrollando frente a otras infecciones, como las causadas por: virus respiratorio sincitial, estreptococo del grupo B, virus herpes simple, citomegalovirus, virus zika y malaria.

Vacunación en el prematuro

El prematuro debe iniciar las vacunaciones a la misma edad cronológica que el recién nacido a término.

La vacunación del lactante prematuro siempre ha sido objeto de un capítulo en los manuales de vacunas, dentro de una sección dedicada a las vacunaciones en situaciones especiales o de especial riesgo. En España, el Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP), en su Manual de Vacunas en Pediatría, se ha ocupado de este tema desde su primera edición de 1996.

Por otra parte, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó el 4 de diciembre de 2019 el documento Vacunación en prematuros, elaborado por la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones, en el que se revisa la evidencia sobre las estrategias vacunales, los esquemas de vacunación y la seguridad de las vacunas en este grupo de población(20).

La población de recién nacidos prematuros, es decir, los nacidos antes de la semana 37 de gestación, en aumento en los últimos años, tiene mayor riesgo de sufrir ciertas infecciones (gripe, tosferina, virus respiratorio sincitial, enfermedad neumocócica invasiva, rotavirus), sobre todo, los prematuros extremos (<28 semanas de gestación), y este riesgo perdura hasta los 24 meses de edad. La mayor vulnerabilidad del prematuro a la infección está ligada fundamentalmente a la inmadurez de su sistema inmunitario (innato y adquirido), que puede considerarse como un estado de inmunodepresión funcional.

Recomendaciones para la vacunación del prematuro

En el documento Vacunación en prematuros,de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones, se han incorporado la vacuna del rotavirus para los prematuros de <32 semanas de gestación, a partir de las 6-8 semanas, y la vacuna antigripal estacional a partir de los 6 meses, hasta los 2 años de edad. Las dos vacunas están financiadas por el Sistema Nacional de Salud al ser vacunas sistemáticas en el prematuro(20). Según el documento, tras la revisión del riesgo de tosferina, hepatitis B, enfermedad invasiva por H. influenzae tipo b y neumococo en prematuros, así como por la respuesta de esta población a la vacunación, no parece necesario modificar la actual pauta 2+1 que se utiliza para las vacunas hexavalente y antineumocócica en los lactantes nacidos a término. También se mantendrá la pauta 1+1 para la vacuna contra el meningococo a los 4 y 12 meses de edad. La protección comunitaria generada por las altas coberturas de vacunación infantil apoya esta recomendación.

Las características más destacadas de la vacunación del prematuro y de interés en la práctica clínica, se resumen en los siguientes apartados(21,22).

Recomendaciones generales de la vacunación

El lactante prematuro debe ser vacunado a la misma edad que el lactante a término, es decir, a partir de los 2 meses, de acuerdo con la edad cronológica (posnatal o extrauterina), independientemente de la edad gestacional y del peso al nacimiento, y salvo situaciones excepcionales, no se debe retrasar la edad de vacunación. En los pacientes ingresados tampoco hay que retrasar el inicio de las vacunaciones, que se realizará en la unidad de neonatología, siempre que la situación clínica sea estable. Se considera que un prematuro está estable cuando se encuentra en fase de crecimiento sostenido, sin necesidad de ventilación mecánica ni terapia corticosteroidea, y no presenta infecciones graves ni alteraciones: metabólicas, renales, respiratorias o cardiovasculares significativas. Se debe considerar la vacunación cuando, al menos, lleve 7 días sin pausas de apnea ni otros episodios cardiorrespiratorios. En los pacientes con situación inestable, se recomienda la vacunación 72 horas antes del alta hospitalaria (nunca el mismo día del alta).

La dosis de vacuna y el intervalo entre las dosis son los mismos que para el lactante a término. Las vacunas deben inyectarse en el tercio medio de la cara anterolateral externa del muslo y se recomienda usar agujas cortas. La vacuna combinada hexavalente ha facilitado la vacunación del prematuro al disminuir el número de pinchazos; con esta vacuna se han realizado diversos ensayos clínicos que han demostrado su seguridad, inmunogenicidad y posibilidad de coadministración con otras vacunas (neumococo y meningococo) en este grupo de población.

Seguridad e inmunogenicidad de las vacunas

Las reacciones adversas son similares en cuanto a frecuencia e intensidad a las de los lactantes a término. Las apneas, desaturaciones y bradicardias durante las 72 horas siguientes a la vacunación son más frecuentes en los grandes prematuros (<28 semanas y peso <1.500 g), por lo que se deben monitorizar durante las 72 horas posteriores, al igual que en los pacientes con antecedentes de estos eventos.

La respuesta inmunitaria a las vacunas de los nacidos pretérmino puede ser inferior a la de los nacidos a término, sobre todo, en aquellos con una edad gestacional <28 semanas o con peso <1.500 g. Esto probablemente se debe a una respuesta de linfocitos Th1 reducida y un desequilibrio Th1/Th2. Sin embargo, en general, se alcanzan concentraciones protectoras de anticuerpos frente a todos los antígenos vacunales al completar la primovacunación. Si bien, la mayoría de los estudios publicados se han realizado con pautas de vacunación 3+1 (para las vacunas hexavalente y antineumocócica), los países con esquemas 2+1 no han comunicado diferencias en la efectividad vacunal según la edad gestacional. Los datos disponibles sugieren que, a partir del segundo año de vida, se adquiere una memoria inmunitaria adecuada y se logra una buena protección, similar a la observada en los nacidos a término.

Sin embargo, en las fichas técnicas de las vacunas hexavalente y antineumocócica, se sigue recomendando la pauta 3+1, al igual que en algunas comunidades autónomas y en otros países, en lugar de la 2+1 indicada en el documento del Ministerio de Sanidad. La información que acompaña a la única vacuna hexavalente con datos en prematuros (Infanrix Hexa®) indica la pauta 3+1. Las otras dos vacunas hexavalentes tienen muy pocos datos o ninguno en prematuros, pero en las dos especialidades se especifica que podría observarse una respuesta inmunitaria menor y que se desconoce el grado de protección clínica.

En la ficha técnica de la vacuna antineumocócica conjugada 13-valente (Prevenar®13), se indica que la serie recomendada de inmunización en prematuros consta de cuatro dosis, cada una de 0,5 ml. La serie primaria consiste en tres dosis; la primera se administra a los 2 meses, con un intervalo mínimo de 1 mes entre dosis. La primera dosis puede administrarse desde las 6 semanas de edad. Se recomienda una cuarta dosis (refuerzo) entre los 11 y los 15 meses de edad.

Vacuna frente al rotavirus

Las vacunas frente al rotavirus y antigripal están incluidas en el calendario del prematuro.

La vacunación frente al rotavirus en niños prematuros, ha mostrado unos resultados de eficacia y seguridad similares a los comunicados en niños a término, y los datos existentes sugieren un riesgo muy bajo de diseminación y de infección nosocomial cuando la vacunación se realiza durante el ingreso. Tras la vacunación, se tomarán las medidas estándar de prevención de transmisión del virus vacunal, sobre todo, en las primeras 2 semanas. Estas medidas se extremarán en caso de administración de la vacuna frente al rotavirus en unidades neonatales(23).

Para las vacunas frente al rotavirus, existe una edad gestacional mínima de aplicación que se indica en las fichas técnicas de las dos especialidades comercializadas: a partir de las 25 semanas de gestación para RotaTeq® y a partir de las 27 semanas para Rotarix®. La vacunación de los menores de 25 semanas de gestación queda fuera de las indicaciones según la ficha técnica. En estos pacientes puede considerarse la vacunación, siempre de forma consensuada con los padres, tras explicarles los beneficios y advertirles de que la indicación está fuera de ficha técnica.

Además, se tendrán en cuenta los siguientes datos en relación con la posología:

• RotaTeq®: la primera dosis puede administrarse a partir de las 6 semanas de edad y no más tarde de las 12 semanas. Se recomienda que la pauta de vacunación de tres dosis se complete a las 20-22 semanas de edad, pero si es necesario la tercera dosis, se puede administrar hasta las 32 semanas.

• Rotarix®: la primera dosis debe administrarse a partir de las 6 semanas de edad. La pauta de vacunación debe finalizar preferentemente antes de las 16 semanas de edad y siempre antes de las 24 semanas.

Vacuna antigripal

Estos niños tienen mayor riesgo de complicaciones, hospitalizaciones y mortalidad por infecciones debidas al virus de la gripe, especialmente aquellos con complicaciones asociadas a la prematuridad, como enfermedad pulmonar crónica o trastornos neurológicos. Se utilizará una vacuna inactivada tetravalente. La edad mínima de aplicación es de 6 meses, la dosis es 0,5 ml y en la primera temporada deben administrarse dos dosis separadas por un intervalo mínimo de 4 semanas (en las temporadas siguientes, se continuará con una dosis). La vacunación antigripal del entorno del prematuro es fundamental(1).

Vacunación de la embarazada, de convivientes y del personal sanitario para proteger al prematuro

La vacunación de la embarazada frente a la tosferina es la estrategia más efectiva para evitar la tosferina grave en los lactantes menores de 2-3 meses, ya que su vacunación no se inicia hasta los 2 meses de edad. Con las recomendaciones actuales de vacunar a la embarazada entre las semanas 27 y 32 de gestación, muchos prematuros no pueden beneficiarse de esta medida. Por este motivo, algunos países han establecido estrategias de vacunación más temprana (entre las semanas 20 y 32). En las embarazadas con alto riesgo de parto prematuro y clínicamente estables, se valorará la vacunación a partir de la semana 20.

La vacunación antigripal se debe realizar en cualquier trimestre del embarazo, si coincide con la temporada gripal, y no solo protege al lactante durante los primeros 6 meses de vida, sino también a la embarazada que pertenece a un grupo de riesgo de la gripe.

Si la embarazada no se hubiese vacunado contra la tosferina y la gripe, se recomienda hacerlo en el puerperio inmediato, aunque entonces su efectividad en el lactante es mucho menor.

La completa inmunización de las personas convivientes y del personal sanitario es fundamental para proteger al prematuro. Además, los dos grupos se deberán vacunar cada año frente a la gripe y, cada 10 años, frente a la tosferina (en forma de Tdpa)(1).

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

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10.*** Agència de Salut Pública de Catalunya. Manual de vacunacions de Catalunya. Edició 2020. Disponible en: https://salutpublica.gencat.cat/web/.content/minisite/aspcat/promocio_salut/vacunacions/00manual_de_vacunacions/Manual-de-vacunacions.pdf.

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16.** Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida. Calendario recomendado año 2020. Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/vacunaciones/calendario-y-coberturas/docs/CalendarioVacunacion_Todalavida.pdf.

17.*** Amirthalingam G, Andrews N, Campbell H, Ribeiro S, Kara E, Donegan K, et al. Effectiveness of maternal pertussis vaccination in England: An observational study. Lancet. 2014; 384: 1521-8.

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19.** Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Updated recommendations for use of tetanus toxoid, reduced diphtheria toxoid, and acellular pertussis vaccine (Tdap) in pregnant women – Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP), 2012. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2013; 62: 131-5.

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Bibliografía recomendada

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– Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría. Vacunación de niños prematuros.

Manual de vacunas en línea de la AEP (Internet). Madrid: AEP; 2020. Disponible en: https://vacunasaep.org/documentos/manual/cap-10.

Caso clínico

 

Niña de 7 años que en un viaje a Tailandia con sus padres, durante una excursión hace 5 días, fue mordida en la mano por un mono cuando intentaba darle comida. La herida no tiene signos de infección y la niña está correctamente vacunada según el calendario oficial.

 

 

Vacunación en niño inmigrante, refugiado, adoptado y niño viajero

V. Fumadó Pérez
Temas de FC


V. Fumadó Pérez

Consultor Senior de la Unidad de Infecciosas y Patología importada Pediátrica.
Unidad de referencia Nacional. Hospital Universitario Sant Joan de Deu, Barcelona

Resumen

En la evaluación inicial de un niño inmigrante, adoptado o refugiado que llega a nuestro país, deberemos prestar especial atención a la vacunación. La vacunación es una forma segura y eficaz de prevenir enfermedades y salvar vidas. En la actualidad, disponemos de vacunas para protegernos contra, al menos, 20 enfermedades, entre ellas, por ejemplo: difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis B y sarampión, que en muchos lugares siguen siendo endémicas. Los niños inmigrantes, especialmente los menores no acompañados y los refugiados, tienen más posibilidades de no haber recibido todas las vacunas precisas para su edad. Lo mismo ocurre con los niños adoptados internacionalmente, que proceden de orfanatos con recursos limitados y medidas preventivas dispares. Es importante normalizar las vacunaciones lo más rápido posible, teniendo en cuenta la edad del niño y las vacunas recibidas previamente.
Así como prevenir con vacunas en relación al riesgo de exposición, cuando el niño regrese al país de origen a conocer a sus familiares. Presentamos seguidamente información relacionada con la vacunación de los niños inmigrantes.

 

Abstract

Vaccination is a priority when initially evaluating an immigrant, adopted or refugee child arrived in our country. Vaccination is a safe and effective way to prevent diseases and save lives. Vaccines are now available to protect us against at least 20 diseases, including diphtheria, tetanus, pertussis, hepatitis B, and measles, which are still endemic in many places. Immigrant children, especially unaccompanied minors and refugees are at higher risk of not having received all the necessary vaccinations for their age. It is similar among internationally adopted children, who come from orphanages with limited resources and disparate preventive measures. Hence, it is important to standardize vaccinations as quickly as possible, taking into account the age of the child and the previously received immunizations. Additionally, prevention with vaccines must be administered to children who return to the country of origin to meet their relatives. Information regarding the vaccination of immigrant children is here presented.

 

Palabras clave: Niño inmigrante; Niño adoptado; Vacunación; Viajes con niños.

Key words: Immigrant and refugee children; Adopted children; Vaccination; Traveling children.

Pediatr Integral 2020; XXIV(8): 479.e1 – 479.e7


Vacunación en niño inmigrante, refugiado, adoptado y niño viajero

Introducción

El objetivo fundamental de los programas de vacunación de la población inmigrante, refugiada y adoptada, es conseguir una protección vacunal similar a la de la población infantil autóctona.

Aunque en la última década, la cobertura vacunal ha mejorado gracias a los esfuerzos de las grandes agencias (GAVI: Alianza Global para la Vacunación), los niños adoptados de otros países y los niños inmigrantes pueden: no haber recibido las vacunas habituales del país receptor, presentar un calendario vacunal incompleto, incluso para las vacunas habituales de su país de origen, o simplemente no estar inmunizados(1). En la valoración inicial de los niños procedentes de otros países, tanto adoptados como inmigrantes o refugiados, una de las cuestiones que se le plantea al profesional sanitario, es la de asegurar una correcta protección frente a las enfermedades prevenibles a estos niños; al mismo tiempo que, intentar evitar brotes de enfermedades erradicadas en nuestro contexto (Tabla I) (p. ej.: sarampión).

La vacunación del niño viajero, en especial del niño inmigrante que viaja a conocer a sus familiares, tiene como objetivo proteger al niño de otros patógenos a los que habitualmente no está expuesto, y para los que en el país en el que reside no precisa una protección vacunal.

Dentro de los niños que proceden o viajan a otro país, podemos encontrar diferentes grupos:

Inmigrantes o hijos de inmigrantes: aquellos niños nacidos en otro país o que algunos de los padres han nacido en otro país. En este grupo, en ocasiones, podemos encontrar a menores que han llegado a nuestro país sin ningún progenitor Menores no acompañados (MENA). Este es un grupo de especial riesgo por las condiciones de viaje y por la falta de antecedentes de vacunas previas.

Refugiados: niños que están fuera de su país de origen y no pueden volver, debido a persecución por razones de: raza, religión, pertenecer a un grupo social u opinión política. En este grupo de niños, es difícil obtener antecedentes de las vacunaciones previas.

Adopción Internacional: la adopción internacional es un tipo de adopción por la cual un individuo o una pareja se convierten en los portadores legales y permanentes de un niño nacido en otro país. La información de vacunación previa en este colectivo es muy variable.

¿Cómo proceder en cada uno de los grupos?

En la última década, con los esfuerzos de la alianza global para las vacunas, la mayor parte de estos niños han sido vacunados frente a: difteria, tétanos, tosferina, polio, hepatitis B, Haemophilus influenzae tipo b (Hib), pneumococo y sarampión (Tabla I). Entre los niños refugiados, existe poca información sobre la protección vacunal, la mayoría no tiene documentación sobre las vacunas recibidas previamente, en muchos campos de refugiados existe la política de proteger indiscriminadamente con la triple vírica y el tétanos. Después será necesario completar el calendario de vacunas, según la edad del niño.

Los niños inmigrantes pueden llegar sin documentos, careciendo de cartilla vacunal donde se reflejen las vacunas administradas en sus países de origen.

La información verbal de los padres o progenitores no puede ser considerada como prueba de vacunación.

En muchas ocasiones, sin embargo, un porcentaje considerable de esta población, exceptuando a los niños refugiados, dispone de un documento o cartilla de vacunaciones, aunque se desconoce, en general, el estado real de inmunoprotección. La Academia Americana de Pediatría (basándose en estudios previos)(1) recomienda aceptar como válidos los documentos de vacunación aportados si las vacunas, fechas de administración, número de dosis, intervalos entre dosis y edad del niño al recibir las vacunas son comparables a los esquemas recomendados en el país receptor.

Los niños adoptados, aunque pueden no estar bien vacunados, tienen unos padres muy preocupados por la salud de sus hijos, por lo que intentan actualizar rápidamente el calendario de vacunas.

Siguiendo estas pautas, las recomendaciones actuales respecto a la vacunación de niños inmigrantes, refugiados y adoptados son las que se citan a continuación.

Pautas de vacunación

Los calendarios de vacunación de los países de procedencia de los niños adoptados e inmigrantes pueden tener variaciones importantes. Si existen dudas sobre el estado vacunal del niño, se debe reiniciar de nuevo la vacunación para: difteria, tétanos, tos ferina, polio, hepatitis B y triple vírica(2).

• Niños con cartilla de vacunación: no es necesario realizar serología vacunal, ni proceder a la revacunación completa, siendo suficiente completar las series de acuerdo a la edad, siempre que las fechas e intervalos de las dosis administradas sean correctos y presente identificación del sanitario que la aplicó o sello de órgano oficial.

• Niños sin cartilla de vacunación: se debe iniciar el calendario de vacunación de acuerdo a la edad.

- En todos los casos, deberán administrarse las vacunas incluidas como sistemáticas en el calendario oficial local y que no hayan sido administradas en su país de origen, además de informar de las vacunas no financiadas.

- Si la vacuna frente al sarampión se administró antes de los 12 meses de edad no se considera dosis válida, debiendo recibir la vacuna triple vírica (TV) a partir de los 12 meses de vida. Con frecuencia, estos niños no reciben vacuna triple vírica (sarampión, rubeola, parotiditis), sino el preparado monocomponente frente al sarampión, y se administra a menudo antes de los 12 meses de edad, debido a la prevalencia de la enfermedad en algunas áreas. Por tanto, es recomendable que sean revacunados con la vacuna triple vírica, después de los 12 meses para garantizar una buena respuesta.

- Dado que, en algunos de los países de procedencia de estos niños, las tasas elevadas de infección por el virus de la hepatitis B son elevadas, se recomienda realizar serología para descartar la infección, antes de proceder a la vacunación. Debido a que la vacunación neonatal frente a la hepatitis B, en hijos de madres portadoras de antígeno de superficie del virus de la hepatitis B se realiza, en ocasiones, después de la primera semana de vida, lo que no asegura la prevención de la transmisión vertical de la infección; o pueden haber recibido hemoderivados sin testar para esta infección, sobre todo, en áreas endémicas de malaria.

- Es muy importante aprovechar cualquier contacto con el sistema sanitario de las familias inmigrantes, para revisar el calendario de vacunaciones de los niños.

- Se recomienda seguir pautas aceleradas utilizando, siempre que sea posible, vacunas combinadas.

- Es recomendable valorar la vacunación frente a la hepatitis A, a partir de los 12 meses, este hecho es especialmente relevante en los niños inmigrantes o hijos de inmigrantes (pueden haber nacido en nuestro país), que tengan previsto visitar a sus familiares en el país de origen. Los niños, hijos de inmigrantes, que visitan a sus familiares durante un tiempo y conviven con ellos en sus países de origen, constituyen un grupo de especial riesgo de adquirir una infección por virus de la hepatitis A.

Las recomendaciones, en general, respecto a la vacunación de niños inmigrantes, refugiados y adoptados son las siguientes(2-4):

• Los niños que no aporten documento de vacunas o este no cumpla los requisitos exigibles en cuanto al número de dosis, intervalo entre las mismas o edad del niño al recibir las vacunas, deberán iniciar el calendario vigente en el país de llegada.

• En los niños con documentos adecuados, existen varias posibilidades:

- Aceptar como válida la documentación y completar el calendario vigente en el país receptor.

- Una alternativa sería realizar serologías frente a los antígenos de las vacunas y aceptar como válidas solo las vacunas frente a las cuales el niño dispone de anticuerpos protectores. Esta es una técnica cara, lenta y difícil de realizar y en muchas ocasiones, los laboratorios puede que no tengan disponible las serologías para todos los antígenos vacunales.

- Ignorar la documentación aportada si no presenta garantías, y vacunar al niño siguiendo el calendario completo vigente en el país de adopción.

Como norma general, y basado en algunos estudios de seroprevalencia en población inmigrante y adoptada en otros países, se consideran válidas las vacunas que figuran como administradas en las cartillas de vacunación y que estén bien documentadas, independientemente del tiempo transcurrido desde la última dosis, sin ser necesario iniciar una primovacunación completa.

Programa ampliado de vacunación (PAI)

Los calendarios sistemáticos de vacunación de la mayoría de los países en desarrollo, en muchas ocasiones, son todavía calendarios “de mínimos”, a pesar de los esfuerzos de la Alianza Global para la Vacunación (GAVI). Por tanto, no siempre tienen coberturas óptimas, incluyen únicamente las vacunas del PAI de la Organización Mundial de la Salud. No incluye las vacunas frente al meningococo C y la varicela, aunque en los últimos años, sí se han introducido las vacunas frente al rotavirus y el neumococo, que poco a poco se van implantando en casi todos los países.

Para conocer los calendarios vigentes de vacunación en los países de origen, se puede consultar la siguiente dirección de la web de la OMS: http://apps.who.int/immunization_monitoring/globalsummary/schedules.

Resumen de las características de las vacunaciones en la mayoría de países de baja renta

En todos los países de baja renta, debido a la alta prevalencia de tuberculosis y para proteger a la población infantil de la meningitis tuberculosa y las formas diseminadas de tuberculosis, se vacuna con la BCG al nacer.

También, en estos países, se administra la vacuna de sarampión a los 9 meses, por lo que es importante revisar este dato y administrar 2 dosis de vacuna triple vírica.

A los niños menores de 5 años, en la mayoría de los casos, se les deberá vacunar contra Haemophilus influenzae tipo b y antineumococo, ya que esta vacuna no se administra de forma sistemática en todos los países de baja renta. Aunque, en los últimos años, muchos países la han incorporado en su calendario, es importante revisar este dato y, si existen dudas, vacunar.

También, se debe administrar la vacuna del meningococo C (MCC) en los menores de 19 años, ya que no la habrán recibido.

Consideraciones de la vacunación en niños adoptados(5)

En niños adoptados, solo un pequeño porcentaje aportan documentación fidedigna. Algunos estudios realizados en este grupo poblacional, muestran que la comprobación de los anticuerpos vacunales en relación a las vacunas supuestamente recibidas, es baja (35%). Algunos autores justifican estos resultados por diferentes razones como: falsificación de los certificados vacunales, mala inmunogenicidad de las vacunas suministradas en los orfanatos por déficit de conservación adecuada o pobre respuesta inmune, debido a la prolongada institucionalización o a enfermedades concomitantes(18). Por todo ello, se recomienda de forma generalizada, iniciar calendarios completos de vacunación, ante cualquier duda.

En los últimos cinco años, las coberturas vacunales en los orfanatos han mejorado y los gobiernos de los países emisores también se han preocupado más de que se cumpliera este requisito, por lo que el cumplimiento de vacunas recibidas entre los niños adoptados ha mejorado de forma notable. Países de procedencia de adopción internacional en España (Tabla II).

Recomendaciones de vacunación para niños adoptados:

• Niños sin documentación vacunal: iniciar calendario completo de vacunaciones.

• Todos los niños que no la hayan recibido o no se pueda comprobar el dato, deben recibir la vacuna triple vírica.

• Iniciar primovacunación con las vacunas no recibidas en sus países de origen como: meningococo C y varicela; y revisar si ha recibido Haemophilus influenzae tipo b y neumococo.

• Realizar serología de hepatitis B, para descartar infección activa y proceder a la vacunación en los casos que no muestren títulos protectores.

• Continuar, posteriormente, con el calendario de vacunación vigente en la zona de residencia del menor.

En los niños con calendarios vacunales bien documentados, se deberían considerar como válidas las vacunas recibidas en los países de origen y proceder a completar el calendario de vacunación para su inmunoprotección, de acuerdo a la edad del niño (Tabla III).

Por otro lado, el diagnóstico clínico de una enfermedad inmunoprevenible en el país de origen, no debe ser aceptado como evidencia de inmunidad.

Tras la publicación de casos de transmisión de enfermedades infecciosas, como hepatitis A/B y sarampión, a familiares de niños procedentes de adopciones internacionales, se recomienda actualizar el calendario de vacunas de los miembros de las familias de acogida.

Consideraciones de la vacunación en niños Inmigrantes

Los inmigrantes representan actualmente más del 10% de la población en nuestro país(6,7).

Existen pocos estudios sobre la situación vacunal de la población inmigrante, pero por la situación compleja en la que suelen vivir estas familias (domicilios con deficiencias, compartidos entre varios grupos familiares y situaciones laborales inestables), la situación sanitaria no es la primera preocupación y, con frecuencia, la situación vacunal está incompleta.

En un estudio realizado en Valencia, en el año 2007, el factor de riesgo más importante asociado a la baja cobertura de vacunación, fue la falta de asistencia a los controles pediátricos de salud. En otro estudio, más reciente, los autores consideraron que los niños inmigrantes tienen una posibilidad tres veces mayor que la población autóctona de estar vacunados de forma incompleta(19).

También, se ha descrito menor inmunoprotección en hijos de padres inmigrantes, pero nacidos en el país de acogida. Así, un estudio realizado en Cataluña(2), sobre cobertura vacunal en población inmigrante, concluye que estos niños han recibido menos vacunas y menos dosis de las recomendadas en los calendarios habituales de vacunación.

Las coberturas vacunales son muy altas entre la población infantil en nuestro país, oscilan según el tipo de vacuna entre el 95 y 97%, aunque sigue existiendo un pequeño porcentaje de niños no protegidos frente a enfermedades inmunoprevenibles, bien por falta de administración de las vacunas o bien por falta de respuesta a las mismas. La llegada de niños procedentes de otros países, sin protección serológica frente a enfermedades prevenibles mediante vacunas, puede favorecer la circulación de agentes infecciosos importados, y dar lugar a la aparición de brotes o pequeñas epidemias(8-14). La enfermedad inmunoprevenible que más puede ocasionar un brote es el sarampión, sobre todo, pero también otras, como la difteria… Esto apoya la necesidad de establecer pautas adecuadas de vacunación en la población inmigrante que llega a nuestro país.

Consideraciones en la vacunación en niños refugiados

En los campos de refugiados(15), la vacunación de la población infantil es una prioridad. Es difícil que los padres tengan documentación que pueda demostrar las vacunas recibidas, por lo que es prioritario vacunar de triple vírica para evitar brotes, así como contra: difteria, tétanos y tosferina, como ya hemos comentado previamente, esta será la prioridad inmediata junto al estudio de tuberculosis(9) mediante PPD, para seguir vacunando, utilizando pautas aceleradas de vacunación y aprovechando el primer contacto para iniciarlas(16-17).

Vacunaciones para niños que viajan

Los niños y lactantes que vayan a viajar(4), deben estar vacunados de acuerdo a su edad, según el calendario vigente (o siguiendo pautas aceleradas), con las vacunas: DTPa, antipoliomielítica, conjugada del Haemophilus influenzae tipo b, meningococo C conjugada, antineumococo, triple vírica y antihepatitis B. Según la edad del niño, las pautas de vacunación pueden requerir matizaciones o variaciones:

• Sarampión: en los niños que viajen a regiones donde existe sarampión, debe rebajarse la edad a la que se inicia la vacunación. Los lactantes no inmunizados entre 6 y 11 meses de edad, deben recibir 1 dosis de la vacuna triple vírica. La OMS recomienda que, a los lactantes que reciben la primera dosis de vacuna a los 6, 7 u 8 meses, se les administre una segunda dosis a los 9 meses o en cuanto sea posible, si continúan en un área endémica. Posteriormente, tienen que seguir el calendario vacunal, es decir, recibir 2 dosis más a partir de los 12 meses.

• Hepatitis B: está indicada en niños, adolescentes y personas de todas las edades no vacunadas previamente, que viajen a regiones donde la infección es altamente endémica (sudeste asiático, África subsahariana y la cuenca del Amazonas) y que vayan a estar en contacto directo con la población local, o que puedan tener contacto sexual o sanguíneo con residentes en dichas zonas.

• La vacuna de la hepatitis B, así como la BCG y la vacuna oral contra la poliomielitis (VPO), pueden administrarse en los primeros días de vida. Para vacunar de la BCG, hay que acudir a centros específicos, y no es fácil su administración en nuestro país.

• Las vacunas de difteria, tétanos, tos ferina y antipoliomielítica inactivada (VPI) pueden administrarse a partir de las 6 semanas de vida.

Según el destino, pueden incluir otras vacunas:

• Hepatitis A: la inmunoprofilaxis activa está indicada en todos los niños mayores de 1 año y que viajen a países con índices medio o alto de esta infección. Es una vacuna inactivada que se administra por vía intramuscular, 2 dosis separadas por un intervalo de 6-12 meses. Para asegurar una protección inmediata, incluso cuando la partida sea inminente, es suficiente 1 dosis de vacuna, por lo que la administración simultánea de Ig está ya poco justificada.

• Fiebre amarilla: la fiebre amarilla urbana y selvática se produce en algunas zonas de África y de Sudamérica. La OMS recomienda la vacunación a todas las personas de más de 9 meses de edad que viajen fuera de áreas urbanas en países situados dentro de la zona endémica. Los lactantes menores de 6 meses no deben ser vacunados, ya que son susceptibles a la encefalitis que se asocia a su administración. La decisión de vacunar entre 4 y 9 meses, debe basarse en el riesgo estimado de exposición.

En la actualidad, el único certificado de vacunación que se exige ante ciertos viajes internacionales es el de la vacunación contra la fiebre amarilla. En un número de países exigen un Certificado Internacional de Vacunación válido a los viajeros que hayan estado o hecho escala en zonas infectadas. También Según legisla el reglamento sanitario internacional, se puede exigir certificado de vacunación obligatorio a la entrada a un país frente a meningitis tetravalente en los viajeros a Arabia Saudí en temporadas de riesgo y frente a la polio si se viaja a países endémicos como Pakistán y Afganistán.

• Cólera: en 1973 la Asamblea Mundial de la Salud modificó el Reglamento Sanitario Internacional, con el propósito de que no se exija el certificado de vacunación contra el cólera, debido a la incompleta y poco duradera protección que confería la vacunación clásica contra esta enfermedad. Actualmente, dada la mayor protección que confieren las nuevas vacunas orales, estas se recomiendan en algunos países, en los que el cólera es endémico o en situación de epidemia. El uso de vacunas no sustituye las medidas higiénicas.

• Fiebre tifoidea: se recomienda si en el viaje se va a estar expuesto a consumir agua y alimentos en instalaciones no turísticas, así como para niños que se vayan a quedar a vivir en zonas endémicas. La vacuna antitifoidea inyectable es una vacuna inactivada preparada a partir del polisacárido Vi purificado de Salmonella typhi, y la vacuna antitifoidea oral es una vacuna atenuada obtenida a partir de un mutante virulento de Salmonella typhi (cepa Ty21a). La vacuna oral está contraindicada en niños con inmunodeficiencias congénitas o adquiridas y no se recomienda en niños menores de seis años, porque no se conoce su seguridad y eficacia, y es difícil de administrar. Los antimicrobianos pueden interaccionar con la vacuna oral, por lo que no se deben administrar hasta 7 días después de la vacunación, y este plazo se amplia a 10 días para el proguanil. La vacuna parenteral no se recomienda en <2 años de edad, porque la respuesta inmunitaria es débil o inexistente. Hay que advertir a los viajeros que la vacuna no es un sustituto de las normas recomendadas para la prevención de las enfermedades relacionadas con las bebidas y comida.

• En lactantes menores de 6 meses que viajen a zonas de baja renta con saneamiento escaso, si no la han recibido previamente, valorar administrar la vacuna de rotavirus.

• Antimeningocócica: debe considerarse en niños que viajen a países de: África, dentro del «cinturón meningítico subsahariano», Oriente Medio y sudeste asiático, que periódicamente sufren brotes causados por meningococos de los grupos A, C o, más recientemente, W135. La vacuna tetravalente, que incluye los serotipos A-C-Y-W135, está sobre todo indicada ante viajes a Niger y Burkina-Faso, así como a otros países del África subsahariana. Se administran por vía i.m. La revacunación se realiza, si persiste el riesgo, en: niños menores de 4 años, 2-3 años, y para niños de más de 4 años y adultos, cinco años después de la primera dosis. Se puede administrar a partir de los 3 meses de vida (incluida en Calendario vacunal 2020, a los 12 meses y a los 12 años, dependiendo de la comunidad).

• Rabia: debe considerarse en los niños que vivirán durante más de un mes en regiones donde pueden entrar en contacto con animales rabiosos. La serie de 2 dosis puede administrarse como inyección intradérmica o intramuscular, dependiendo del producto de vacuna que se administre. Se puede administrar a partir de los 12 meses de vida.

• Se recomienda una prueba cutánea para la tuberculosis (PPD) a aquellos niños y personas adultas que piensen residir y trabajar en países de baja renta.

• Vacuna BCG: la OMS recomienda la vacunación con BCG, de forma sistemática y precoz, en los países de alta prevalencia de tuberculosis. En niños con PPD negativa que vayan a hacer estancias largas en países prevalentes, se tendrá que valorar la vacunación con BCG, al existir un gran número de casos de tuberculosis, especialmente entre la población joven, una elevada transmisión de la infección y una alta tasa de meningitis tuberculosa en los niños de menos de 5 años. La vacuna tiene un efecto protector fundamentalmente contra la meningitis y la tuberculosis miliar. Recomendada en niños <12 meses, que vayan a residir en zonas de alta prevalencia de la infección, aunque en ocasiones debe administrarse a la llegada al país de origen.

• Diarrea del viajero: en los países con prevalencia de casos provocados por E. coli enterotoxigénico (ETEC), la nueva vacuna oral anticolérica Dukoral ofrece protección en un número significativo de casos, a través de un mecanismo de inmunidad cruzada. Puede indicarse a partir de los 2 años de edad.

• Encefalitis centroeuropea (primavero-estival, encefalitis por mordedura de garrapata): es una enfermedad producida por un arbovirus, transmitida al hombre por la picadura de garrapatas o por el consumo de derivados lácteos no higienizados de animales infectados. La vacuna es inactivada y está indicada en niños que van a permanecer en zonas rurales o forestales de los países centroeuropeos y Rusia. El riesgo es mayor entre los meses de abril a agosto.

• Encefalitis japonesa: se transmite por mosquitos. Supone un riesgo potencial en Asia, países adyacentes a la antigua Unión Soviética y subcontinente indio. Debe ofrecerse a los niños que pasarán, como mínimo, un mes en regiones endémicas durante la estación de la transmisión, especialmente si pretenden residir en áreas agrícolas y rurales. No se dispone de datos sobre la seguridad y eficacia de la vacuna en lactantes.

En los niños inmigrantes o hijos de inmigrantes que se desplazan con relativa frecuencia a su país de origen, por períodos de tiempo largos para conocer y visitar a sus familiares, es importante recordar:

• Vacuna BCG: aunque proporciona baja y variable protección contra la infección tuberculosa, reduce la incidencia de meningitis tuberculosa y constituye una protección real contra la lepra. Si no se trata de un lactante, se deberá practicar la prueba de PPD antes de su administración.

• Vacuna contra la fiebre amarilla: si el niño tiene más de 9 meses.

• Vacuna contra la hepatitis A: en niños mayores de 12 meses de edad, ya que la prevalencia de esta enfermedad es mucho más elevada en los países de baja renta.

• Vacuna antimeningocócica tetravalente, si se viaja al cinturón del meningococo, en el África subsahariana, zona amazónica de Brasil o Arabia Saudí (La Meca), si no la han recibido en nuestro país. Actualmente, incluida en el Calendario vacunal (a los 12 meses y a los 12 años dependiendo de la comunidad autónoma).

• Vacuna anti-fiebre tifoidea IM a los mayores de tres años que viajan a países de baja renta.

Se debe recomendar la quimioprofilaxis y otras medidas de control para la malaria en todo niño inmigrante que se desplace a una zona endémica, junto a otros consejos al niño viajero.

En la vacunación del niño viajero, la población más vulnerable y que a más riesgos va a estar expuesta, es el grupo formado por los hijos de inmigrantes que viajan a conocer a su familia al país de origen.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de la autora.

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- https://www.ema.europa.eu/en/documents/product-information/ixiaro-epar-product-information_es.pdf

 

Caso clínico

 

Niña adoptada de Vietnam de 2 años y 2 meses de edad, que acude por primera vez al pediatra. Adoptada hace tres semanas, hace 10 días que está en nuestro país.

Antecedentes

Abandonada en la puerta del orfanato, con el cordón umbilical colgando. Peso en ese momento: 2.750 g; longitud: 48 cm. Ha vivido en orfanato hasta que la recogieron sus padres adoptivos. Aporta informe escueto que no menciona antecedentes de interés, solo neumonía a los 14 meses que precisó ingreso de tres días en el hospital por necesidad de oxígeno, tratada con ceftriaxona. Serologías de HIV, hepatitis B y hepatitis C: negativas. A los 19 meses, estudio de CMV por serología con: IgG: positiva; ALT: 52; AST: 61. Resto de analítica sin alteraciones, hemograma normal sin anemia. Calendario vacunal que consta de: BCG, 3 dosis de DTP + polio, 3 dosis de hepatitis B y 1 dosis de sarampión.

Examen físico

Buen estado general, palidez de piel, no de mucosas, lesiones antiguas de rascado, cicatriz en deltoides que podría corresponder a BCG, sin adenopatías, auscultación cardio-respiratoria normal con tonos rítmicos, ventila bien, abdomen blando y depresible, sin masas y sin hepatoesplenomegalia. Relación peso y talla en -2Ds, crecimiento armónico.

Tras la valoración, procedemos a realizar el protocolo de niño adoptado recién llegado y elaboramos un plan de vacunación, acorde con los resultados y la edad de la niña.

 

 

Vacunas de gripe

R. Ortiz de Lejarazu*, S. Tamames**
Temas de FC


R. Ortiz de Lejarazu*, S. Tamames**

*Consejero científico y Director emérito. Centro Nacional de Gripe de Valladolid. **Dirección de Salud Pública, Consejería de Sanidad, Junta de Castilla y León

Resumen

Los virus gripales de la gripe A tienen un reservorio animal muy extenso y los saltos de especie provocan gripe zoonótica que son fuente de las variantes pandémicas. Las epidemias estacionales de gripe están causadas por subtipos del virus A (H3 y H1) y linajes del tipo B (Victoria y Yamagata) que duran unas 10-12 semanas y ocurren de forma variable entre diciembre y marzo en países de clima templado. La gripe es una enfermedad sistémica y multiorgánica que se inicia en el tracto respiratorio superior, pudiendo progresar por vecindad al tracto respiratorio inferior o producir cuadros graves sistémicos mediados por citoquinas inflamatorias.
La gripe en los niños es más frecuente y más transmisible que en adultos. En los más pequeños, puede ser inespecífica o presentar clínica gastrointestinal y complicaciones, con signos y síntomas de gravedad. A menudo, los niños que sufren una hospitalización por gripe grave estacional no presentan ningún factor de riesgo conocido previo.
Existen diferentes tipos de vacunas antigripales con diferentes ventajas. Las vacunas tetravalentes con dos linajes del tipo B son preferentes para la población pediátrica. En general, la vacunación en niños es más eficaz que la de adultos y tiene un impacto mucho mayor, con un caso prevenido por cada 5 vacunados y la OMS recomienda, desde 2012, su uso en <5 años.

 

Abstract

Influenza A viruses have a very extensive animal reservoir, in whom host jumps cause zoonotic influenza and thereby being a source of pandemic variants. Seasonal influenza epidemics are caused by subtypes of virus A (H3 and H1) and type B lineages (Victoria and Yamagata) which last about 10-12 weeks between December and March in temperate climate countries. Influenza is a systemic and multiorgan disease that initiates in the upper respiratory tract, being able to progress by vicinity to the lower respiratory tract and/ or produce severe systemic pictures mediated by inflammatory cytokines.
Flu in children is more common and more transmissible than in adults. In the youngest, it may be non-specific or present with gastrointestinal characteristics and complications including severe signs and symptoms. Children hospitalized for severe seasonal influenza often have no known previous risk factors.
There are different types of flu vaccines that offer different advantages. Tetravalent vaccines with two type B lineages are preferred for the pediatric population. In general, vaccination in children is more effective than that of adults and has a much greater impact, with one case prevented for every 5 vaccinated and WHO has been recommending its use in children <5 years since 2012.

 

Palabras clave: Vacuna de gripe; Gripe; Pediatría; Virus.

Key words: Flu vaccine; Influenza; Pediatrics; Virus.

Pediatr Integral 2020; XXIV(8): 469 –478


Vacunas de gripe

La gripe es una gran desconocida en sus aspectos más básicos, aquellos que ayudan a comprender la génesis de las pandemias, las epidemias y las vacunas. La parte clínica, que es lo menos variable, ha tenido nuevos planteamientos patogénicos en la última década. La gripe debe considerarse como una infección respiratoria y sistémica causada por los virus gripales que infectan preferentemente a niños y jóvenes, y es causa de muerte de personas mayores y vulnerables. Entre estas últimas, están aquellas personas con patologías crónicas subyacentes o condiciones físicas determinadas (obesidad), que se han confirmado como de riesgo para complicaciones. La infección gripal puede acarrear en determinadas personas, un proceso grave y, a veces, mortal por agravamiento o descompensación de sus patologías o constantes vitales, inducido por una importante respuesta proinflamatoria con citoquinas específicas que impide el control del virus y favorece su extensión.

Aunque, en general, la infección gripal es una enfermedad autolimitada, leve o moderada en adultos y jóvenes sanos, a partir del año 2000, se puso de manifiesto que los niños y, especialmente por debajo de 2 años, constituyen un grupo de especial riesgo para la hospitalización por gripe(1,2). Así, la gravedad se concentra especialmente en los dos extremos de la vida, niños y personas mayores. Los niños en la gripe actúan además, como superdiseminadores, debido a la mayor carga viral y mayor duración de la excreción vírica; su vacunación selectiva ha demostrado modificar parcialmente el curso de las epidemias de gripe(3) y, también, efectos sobre la mortalidad específica por neumonía y gripe(4).

Por otra parte, existen factores víricos y del huésped no totalmente conocidos que pueden modificar su curso clínico, siendo característico de la gripe: su imprevisibilidad, variabilidad biológica, antigénica y genética, así como la epidemiológica (tiempo, virus, personas, geografía, etc.), de tal forma que las epidemias de gripe tienen distintos perfiles de gravedad general y poblacional anuales, lo que dificulta de forma especial los ensayos de fármacos y vacunas(5,6).

Desde la aparición, en diciembre de 2019, del coronavirus SARS-CoV-2 responsable de la pandemia de COVID-19, primera causada por un coronavirus, las comparaciones con la gripe fueron inevitables y, como se ha comprobado con el trascurso del tiempo, algunas de ellas no muy acertadas. Sin embargo, la sintomatología en los niños, puede facilitar la confusión clínica de COVID-19 y gripe. Otros factores, como los colegios y guarderías, elementos clásicos clave en la difusión de las epidemias de gripe, no parecen jugar idéntico papel para la difusión de la COVID-19; por lo que, bajo el principio de disminución de la carga de enfermedad, la vacunación de gripe en Pediatría, se ha empezado a considerar desde otra perspectiva.

Virus de la gripe

Los virus gripales tienen segmentos de ARN y están cubiertos por una membrana en la que se anclan tres glicoproteínas: hemaglutinina, neuraminidasa y M2.

Los virus de la gripe pertenecen a la familia Orthomyxoviridae, compuesta por virus de forma esferoide y unos 100-120 nm de tamaño, de simetría helicoidal y provistos de ARN monocatenario segmentado de polaridad negativa (precisan un intermediario de replicación positivo). Están cubiertos por una membrana de envoltura de naturaleza fosfolipídica, en la que se anclan dos tipos distintos de espículas de naturaleza glicoproteíca denominadas: hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N). Ambas son antígenos dominantes del virus, especialmente la H de la que existen 18 tipos distintos por 11 de la N(7). Esta última tiene fármacos inhibidores (zanamivir, oseltamivir y peramivir). Además, en la superficie del virus hay canales iónicos que atraviesan la membrana de envoltura, formados por la glicoproteina M2 que juegan un papel importante en la replicación del virus dentro de la célula huésped y es diana farmacológica para los adamantanos (amantadina y rimantadina). El ARNmc está dividido en 8 segmentos que codifican las proteínas estructurales y no estructurales del virus (Fig. 1) y poseen, cada uno de ellos, su propia polimerasa sobre la que actúa el baloxavir marboxil, antiviral especifico frente a gripe de dosis única.

Figura 1. Estructura del virus de la gripe A.

Existen 4 tipos de virus de la gripe (A, B, C y D), aunque solo tres pueden infectar regularmente a los humanos (el D infecta principalmente al ganado) y solo dos de ellos tienen capacidad epidémica estacional (los virus de la gripe A y los de la B). Solo los virus del tipo A son capaces de generar pandemias.

Los virus de la gripe A se dividen en subtipos, según las dos glicoproteínas de la superficie del virus: hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N). Existen 18 subtipos de hemaglutinina y 11 subtipos de neuraminidasa diferentes (de H1 a H18 y de N1 a N11, respectivamente). Si bien, existen potencialmente 198 combinaciones de subtipos de gripe A, solo se han detectado 131 subtipos en la naturaleza. Actualmente, circulan en el mundo los subtipos de virus de la gripe A(H1N1) y A(H3N2). Los subtipos de la gripe A pueden dividirse en diferentes “clados” y “sub-clados” genéticos, como consecuencia de la enorme variabilidad que experimentan y la presión biológica ejercida sobre ellos al circular en los humanos. Especialmente importantes son algunos del subtipo H3 (3C.2a1, 3C.2a1b y 3C.3a) con cepas que no hemaglutinan, de más difícil caracterización antigénica. Los de virus de la gripe B han evolucionado, desde finales de los años 70, en dos linajes divergentes y distintos, el B/Victoria y el B/Yamagata, que aunque comparten epítopos antigénicos comunes, la vacunación de uno de ellos no necesariamente ofrece protección cruzada contra el otro; de ahí, la razón de las vacunas tetravalentes de gripe.

La nomenclatura de las cepas de virus de la gripe humana se hace expresando: en primer lugar, el tipo de virus (A, B, C, etc.); seguido del lugar de procedencia o aislamiento (Valladolid, Brisbane, Phuket, etc.); número de laboratorio; y año de aislamiento. A continuación, entre paréntesis, se especifica el subtipo (H3N2, H1N1, etc.). En las cepas de virus del tipo B no hay subtipos y se añade el linaje al que pertenecen.

Las cepas incluidas en las vacunas anuales de gripe siguen dicha nomenclatura:

• A/Brisbane/02/2018 (H1N1).

A/Kansas/14/2017 (H3N2).

• B/Colorado/06/2017 (B/Victoria/2/87 lineage).

• B/Phuket/3073/2013 (B/Yamagata/16/88 lineage).

La variabilidad de los virus de la gripe obedece a dos fenómenos distintos, uno es el reordenamiento genético con intercambio de genes entre dos virus parentales que infectan un mismo huésped, exclusivo de los virus A, que da lugar a las variantes mayores pandémicas; y el otro, es la deriva antigénica que ocurre tanto en el tipo A como en el B, consecuencia de la difusión estacional año tras año de las variantes mayores de unas personas a otras, que van seleccionando las cepas mutadas más adaptadas y capaces de infectar y resistir la inmunidad preexistente.

Reservorio

La gripe A tiene un reservorio animal muy extenso y los saltos de especie provocan gripe zoonótica, generalmente más letal y potencial fuente de las variantes pandémicas.

Los virus de la gripe A se caracterizan por tener múltiples hospedadores de diferentes especies animales. En general, se cree que son exclusivamente virus humanos, cuando en realidad, hay más cepas de gripe infectando a los animales que a humanos. Los virus de la gripe poseen la capacidad de franquear la llamada “barrera de especie”, por la cual virus de la gripe de aves o de otros animales (cerdos, caballos, focas) pueden transmitirse e infectar al hombre. Esta propiedad junto con la extrema variabilidad genética que poseen y la especial respuesta inmune de los humanos frente a ellos, configuran una trilogía que permite que la gripe sea una enfermedad que se distribuye entre huéspedes animales y humanos, lo que añade una dificultad adicional al desarrollo de vacunas erradicadoras de la enfermedad. La gripe tiene un reservorio animal muy extenso, sobre todo, en anátidas salvajes migratorias. El sistema inmunitario de las aves presenta una memoria inmunológica de corta duración frente a la gripe, lo que permite que una cepa de virus gripal pueda mantenerse durante mucho tiempo en poblaciones aviares por infecciones repetidas, incluso asintomáticas, con escasa presión biológica inmune, pudiendo transmitirse a otras aves o a otros animales con los que conviva, facilitando fenómenos de reordenamiento genético por infecciones dobles. Se puede decir que las aves constituyen el banco o reservorio genético de los virus de la gripe A.

En el reservorio animal, los virus de la gripe disponen de innumerables oportunidades para hacer reordenamientos genéticos, cuando se dan infecciones por más de un virus diferente en un mismo huésped. Estos reordenamientos originan virus nuevos por mezcla e intercambios entre los ocho segmentos de ARN que tiene cada virus. La respuesta inmune juega un papel muy importante; mientras que en las aves es de corta duración, pero de amplio espectro; en los seres humanos es muy específica y de larga duración. Este aspecto que parece una gran ventaja, tiene inconvenientes para la consecución de vacunas humanas de amplio espectro inmunitario (frente a muchas cepas de subtipos diferentes) e inmunidad de larga duración.

La hemaglutinina de los virus gripales humanos se une específicamente a receptores N-Acetil Neuramínico en posición α-2,6 (Neu.α-2,6) que se encuentran fundamentalmente en el epitelio respiratorio superior, mientras que los virus aviares usan el receptor Neu α-2,3 localizado preferentemente en el epitelio digestivo de las aves. A pesar de esta especificidad biológica, durante los últimos 30 años, han ocurrido varios brotes de diversa importancia en el ser humano causados por virus aviares, sobre todo, en el sureste asiático, por virus de los subtipos: A(H5N1), A(H7N9) y A(H9N2), algunos con tasas de mortalidad del 30 al 60%, según el subtipo.

Epidemiología

La gripe es una enfermedad estacional cuyas epidemias duran unas 10-12 semanas y ocurren de forma variable entre diciembre y marzo en países de clima templado.

La gripe humana es una enfermedad respiratoria estacional epidémica, de recurrencia anual, que se presenta en los países de clima templado durante los meses más fríos del año en ambos hemisferios. Las epidemias se caracterizan por un comienzo abrupto de casos que asciende exponencialmente hasta alcanzar el pico epidémico en cuatro o cinco semanas, descendiendo después a niveles no epidémicos de forma más paulatina. Sin embargo, la gripe se comporta de forma diferente en países con clima tropical y subtropical, mostrando un bajo, pero constante número de casos durante todo el año, sin mostrar picos epidémicos claros o estando estos ligados a la estación húmeda, tendiendo en estas zonas a una presentación de tipo endémica(8).

La recurrencia de las epidemias gripales está relacionada con: variabilidad del virus, memoria inmune y niveles de anticuerpos. La protección es de por vida para la cepa que origina una infección natural, pero la deriva antigénica del virus y la evanescencia parcial de anticuerpos, hacen que sean posibles las reinfecciones por otras cepas, variantes menores del mismo subtipo, en el trascurso del tiempo.

Patogenia

La gripe comienza infectando el tracto respiratorio superior, puede extenderse por vecindad al tracto respiratorio inferior o producir síntomas sistémicos mediados por citoquinas inflamatorias.

La infección gripal se inicia por la fijación del virus a los receptores mucoprotéicos de las células del epitelio columnar respiratorio, donde tiene lugar una intensa replicación en los dos o tres días siguientes y un periodo más largo en niños. Se eliminan grandes dosis infectantes por microgotas emitidas al hablar, estornudar o toser(9,10).

El virus difunde por contigüidad desde la mucosa a otros tejidos respiratorios, ocasionando un proceso inflamatorio con necrosis del epitelio ciliado del tracto respiratorio superior; pudiendo, en algunos casos, afectar al tracto respiratorio inferior (bronquios, bronquiolos y alvéolos), causando serias complicaciones. La infección gripal tiene también una repercusión sistémica importante, además de síntomas respiratorios, mediada por una liberación de citoquinas proinflamatorias que acuñó la expresión “tormenta citoquínica”. La incidencia mayor en los niños y la gravedad mayor en los ancianos, se relaciona con las experiencias antigénicas previas, la posible patología subyacente y el papel que juegan colegios y guarderías como factores de agregación que favorecen la difusión. Por tanto, en la gravedad de la gripe no solo influye el virus y la cepa causal, sino también los factores de riesgo presentes en los individuos infectados. Los individuos que desarrollan un cuadro grave no logran controlar adecuadamente la replicación celular del virus en el organismo, debido a defectos en la inmunidad innata inicial (Fig. 2). El cuadro grave que presentan se asemeja bastante al de sepsis, siendo importante el diagnóstico virológico de gripe a los 2-3 días de mala evolución de los casos pediátricos ambulatorios.

Figura 2. Respuesta inmunológica innata frente al virus de la gripe. Modificado de: Bermejo-Martin JF, et al. Crit Care. 2009; 13: R201.

Manifestaciones clínicas generales

El síndrome gripal clásico comienza por los síntomas sistémicos (fiebre de aparición brusca, cefalea y quebrantamiento general), seguido por síntomas respiratorios.

Los virus gripales producen el síndrome gripal, cuadro clínico más frecuente causado, tanto por los virus de la gripe A como por los de la B. Los virus C producen cuadros respiratorios de vías altas sin la repercusión sistémica de la gripe y, en general, más banales. Los D, cuadros en el ganado y escasos en humanos. Al inicio, las manifestaciones sistémicas predominan sobre las respiratorias. El espectro de signos y síntomas de la gripe es muy amplio, aunque los básicos son: fiebre franca de inicio brusco, cefalea, quebrantamiento general y síntomas respiratorios. Los síntomas pueden cambiar en función de edad, hábitos de la persona, procesos gripales sufridos anteriormente, virulencia de las cepas y enfermedades subyacentes. La vacunación no solo reduce la mortalidad y la hospitalización, sino que limita la duración de los síntomas y la intensidad de los mismos. La infección gripal puede producir también formas ambulatorias leves semejantes al resfriado común, bronquitis aguda o faringitis e infecciones inaparentes. Los niños menores de un año tienen un riesgo de hospitalización por gripe similar a los individuos mayores de 65 años, aunque la mortalidad es sensiblemente menor(2).

La gripe en niños y adolescentes

La gripe en niños es más frecuente, más transmisible y ocasiona fiebre más alta que en adultos. En los más pequeños puede ser inespecífica, presentar clínica gastrointestinal y presentar complicaciones o signos y síntomas de gravedad.

Aproximadamente 2-3 de cada 10 niños contraen la gripe cada año(11). Los niños son más susceptibles a la infección gripal y juegan un papel decisivo en la difusión de la enfermedad en el hogar y los colegios, eliminando más cantidad de virus(carga viral más alta) y durante un tiempo más prolongado (10-15 días) que los adultos(12).

La infección gripal en los niños y adolescentes ocasiona fiebre más elevada que en adultos. Los neonatos, a menudo, presentan síntomas poco específicos con apnea y rechazo del alimento, y cuadros respiratorios que puedan imitar, a veces, al crup o producir bronquiolitis. En casi la mitad de los niños menores de cuatro años, se aprecia somnolencia y letargia(13,14) (Tabla I).

 

En más del 20% de los niños hospitalizados, menores de cinco años, se pueden observar cuadros convulsivos y una mayor incidencia de otitis media (4-5%). En lactantes menores de seis meses, se dan: abdominalgias, vómitos y diarrea. El síndrome sistémico gripal puede ser especialmente intenso y postrante en niños pequeños, encontrándose la CPK elevada y la GOT discretamente elevada, como manifestaciones enzimáticas de la afectación muscular.

Complicaciones de la gripe

Dos terceras partes de los niños que sufren una hospitalización por gripe grave, no presentaban ningún factor de riesgo conocido previo.

Las complicaciones de la gripe se presentan en todas las edades; sin embargo, son más frecuentes en niños menores de dos años, además de las personas con: patologías crónicas subyacentes, inmunosupresión o edad avanzada(15). Algunas, como el síndrome de Reye, son exclusivas de niños y jóvenes. Las más frecuentes son las respiratorias y, entre las no respiratorias, se incluyen: manifestaciones cardiovasculares, musculares, nerviosas, renales, endocrinas, gastrointestinales y hemáticas.

Las complicaciones más frecuentes en niños son: otitis media, traqueobronquitis, laringotraqueitis y bronquiolitis. La bronquitis aguda es la complicación respiratoria más frecuente, especialmente en pacientes naïve. La más grave es la neumonía primaria viral, asociada a subtipos A (H3 y H1). La sintomatología gripal típica da paso a fiebre alta continuada, tos, disnea y cianosis con hipoxemia acusada. En las pruebas de imagen, aparecen infiltrados bilaterales difusos de localización peribronquial sin consolidación. El deterioro de la función pulmonar es rápido y la mortalidad elevada. La neumonía secundaria por sobreinfección bacteriana por: S. pneumoniae, H. influenzae y S. aureus, microorganismos más frecuentes, ocurre tras una pequeña remisión de la sintomatología gripal 11 a 14 días después del inicio del síndrome gripal. La forma bronconeumónica es la más frecuente y grave, y ha sido responsable de más del 80% de las muertes ocurridas en las pasadas pandemias de gripe. Una complicación típica de niños y adolescentes (2-18 años) es el síndrome de Reye; una encefalopatía acompañada de degeneración hepática grasa que cursa con una alta letalidad (10-40%). Se presenta como una complicación de la gripe B y, con menor frecuencia, de la gripe A. También, se ha asociado a otras infecciones víricas, sobre todo, a varicela. La incidencia tras la infección gripal se ha estimado en 0,3 a 0,8 casos por 100.000 menores de 18 años; existiendo formas leves más frecuentes. Otras complicaciones raras son: encefalitis y encefalopatía, Guillain-Barré, miositis, fracaso renal, síndrome de coagulación intravascular y síndrome hemofagocítico. El registro de casos graves del Sistema de Vigilancia de la Gripe en España (SVGE) muestra como, la hospitalización ha sido más alta cuando circula el nuevo virus H1N1 (1,4%) y menor cuando circula el subtipo H3 o el virus B (0,4-0,5%)(16). Los pacientes inmunodeprimidos pediátricos tienen una mayor persistencia y excreción del virus gripal, y sufren con mayor frecuencia neumonía primaria viral. En trasplantados, la mortalidad se asocia con el grado de neutropenia.

La gripe grave en niños y adolescentes se presenta, la mayoría de las veces, sin ningún antecedente de riesgo, haciendo que la hospitalización de estos individuos se demore en el tiempo, lo que añade mayor riesgo de muerte (Fig. 3).

Figura 3. Prevalencia de factores de riesgo por grupos de edad, de los casos graves hospitalizados con diagnóstico de gripe, temporada 2019-20. Modificado de: Sistema de Vigilancia de la Gripe en España (http://vgripe.isciii.es).

La capacidad de difusión de la gripe y su alta morbilidad pediátrica hace que sobrecargue los servicios sanitarios, especialmente los de Atención Primaria pediátrica. La gripe tiene repercusión también sobre la mortalidad y eleva los costes sociosanitarios directos e indirectos en Pediatría(1,17). Estados Unidos y Canadá han implementado la recomendación universal de vacunar con especial énfasis a los niños, recomendación que, en la mayor parte de Europa, no existe de forma real, a excepción del Reino Unido y Finlandia.

Tipos de vacunas frente a la gripe

Existen diferentes tipos de vacunas antigripales que aportan diferentes ventajas. La más significativa es la concordancia frente a los dos linajes B que ofrecen las vacunas tetravalentes.

Existen diferentes tipos de vacunas frente a la gripe(18). En función de su composición, distinguimos vacunas de virus vivos atenuados y vacunas inactivadas que, a su vez, pueden ser de virus fraccionados o de subunidades (Fig. 4).

Figura 4. Inmunogenicidad y composición de las vacunas antigripales. Tomado de: Ortiz de Lejarazu R, Tamames S. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2015; 33: 480-90.

El antígeno común a todas las vacunas antigripales es la hemaglutinina. Las vacunas de virus vivos atenuados se administran por vía intranasal y están autorizadas en España para su uso entre los 2 y 17 años, sin embargo, no están comercializadas. Su principal limitación es que no pueden administrarse en niños con inmunodeficiencias, además de presentar potenciales alérgenos en su composición. Reino Unido utiliza estas vacunas con éxito en su programa de inmunización infantil poblacional, logrando protección directa e indirecta frente a la gripe.

Las vacunas inactivadas continúan siendo las más extendidas en Europa. La mayoría de ellas se administran por vía intramuscular y algunas pueden administrarse por vía subcutánea profunda. Las vacunas trivalentes están siendo sustituidas por las tetravalentes. En la composición de las primeras, se incluyen solo tres cepas de virus gripales: A(H1N1), A(H3N2) y un linaje B, mientras las segundas incluyen dos subtipos de gripe A y dos linajes de gripe B, aumentando la concordancia entre la composición de la vacuna y los linajes circulantes del tipo B. Estas vacunas son especialmente adecuadas para la primo vacunación en Pediatría, ya que proporcionan un desafío inmune más completo.

Otro aspecto diferencial entre vacunas antigripales es su producción. La tecnología clásica de producción se basa en el cultivo viral en huevos embrionados de pollo. Las vacunas producidas en huevo autorizadas en España pueden emplearse a partir de los 6 meses de edad con la excepción de Influvac® e Influvac tetra® de Mylan, que están autorizadas a partir de los 3 años.

Actualmente, van tomando protagonismo sistemas de producción basados en células. Entre las ventajas de la producción en células destacan: la potencial flexibilización de la capacidad de producción y que se evitan los cambios que sufre el virus adaptado a huevo respecto a la cepa humana salvaje, lo cual podría redundar en una mayor concordancia entre la vacuna y la cepa circulante. Además, los sistemas de producción que no utilizan el cultivo en huevos embrionados, no conllevan presencia de proteínas de huevo en las vacunas y evitan el uso de antibióticos que es frecuente en las vacunas producidas en huevos embrionados. La presencia de antibióticos, generalmente aminoglucósidos en las vacunas, pueden suponer una contraindicación para su uso en alérgicos. No así, la presencia de proteínas del huevo, que constituyen un motivo de precaución en alérgicos a estas, pero no una contraindicación, ni siquiera con antecedentes de reacción anafiláctica. La vacuna producida en células comercializada en España, Flucelvax tetra®, está autorizada a partir de los dos años.

Otro sistema que presenta ventajas análogas al cultivo viral en células es la producción de antígenos, como expresión génica inducida por baculovirus recombinante en células de insecto. La tecnología de vacunas recombinantes es muy similar a la empleada en la vacuna de la hepatitis B. Sin embargo, la primera vacuna autorizada por la Agencia Europea del Medicamento con esta tecnología, Supemtek®, no tiene aún datos de seguridad y eficacia por debajo de 18 años.

Las vacunas inactivadas pueden acompañarse de mecanismos conducentes a aportar una inmunogenicidad reforzada. La administración intradérmica o el incremento de concentración (alta dosis) desde los habituales 15 µg de HA por subtipo viral a los 60 µg, son mecanismos no ensayados en población infantil. Los adyuvantes (MF59 y AS03) sí se han ensayado en menores de 18 años con resultados prometedores, aunque por el momento no existen en el mercado vacunas antigripales adyuvadas autorizadas en menores de 65 años. Fluad tetra® es una vacuna producida en huevos embrionados y adyuvada con MF59 que está autorizada, aunque no comercializada en España, con una indicación a partir de 65 años; lo interesante de esta vacuna es que ya presenta en su ficha técnica, datos de seguridad e inmunogenicidad en niños de 6 meses a 5 años, lo que podría augurar un futuro cambio de indicación.

Selección de cepas para las vacunas antigripales

La composición de las vacunas antigripales es publicada anualmente por la OMS, en base a la vigilancia virológica que desarrollan centros de todo el mundo.

Desde el año 1973, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa anualmente de las cepas de gripe que deben incluirse en la composición de la vacuna estacional antigripal de cada campaña de vacunación, de forma diferenciada para los hemisferios norte y sur en febrero y septiembre, respectivamente. Estas recomendaciones se basan en la vigilancia epidemiológica, virológica y clínica en todo el mundo, gracias a la información suministrada por parte de los 144 centros nacionales de gripe y los centros colaboradores de la OMS que forman la red GISRS (Global Influenza Surveillance and Response System) sobre las cepas circulantes de virus de la gripe y sus características antigénicas y genéticas(7).

Para la selección de las cepas, uno de los criterios fundamentales es que puedan convertirse en virus dominantes en la siguiente temporada de gripe. Además, las cepas seleccionadas deben poder replicarse fácilmente sin pérdida de sus características antigénicas. Desde 2018, se anuncian las cepas para fabricación en huevo y para cultivo celular, de forma diferenciada para cada subtipo de gripe A (H1) y (H3).

Este proceso está siendo permanentemente revisado y mejorado, y entre las futuras aproximaciones para una mejor selección de cepas, además del fortalecimiento de la vigilancia, se plantean el análisis de patrones dinámicos de movilidad de cepas, para aquilatar mejor la evaluación de las cepas dominantes en la siguiente temporada, y la incorporación de los patrones de anticuerpos existentes en diferentes poblaciones. Este último ingrediente tendría por primera vez en consideración, la susceptibilidad de la población a la cepa a seleccionar, priorizando la vacunación frente a cepas a las que una población determinada presente mayor susceptibilidad.

Eficacia, efectividad e impacto de la vacunación antigripal

La vacunación en niños es más eficaz que la de adultos y tiene un impacto mucho mayor, con un caso prevenido por cada 5 vacunados.

Existen diversas medidas del efecto protector de las medidas preventivas: eficacia analítica, eficacia clínica, efectividad e impacto de la vacunación.

Las pruebas de eficacia analítica de la vacunación antigripal deben realizarse cada año en alrededor de 200 sujetos sanos. En estos ensayos, se mide la respuesta inmune humoral frente a las cepas vacunales, con el fin de comprobar que las vacunas cumplen los requerimientos de la Agencia Europea del Medicamento (European Medicines Agency, EMA). En adultos, entre 18 y 59 años, se exige que las vacunas confieran títulos de Ac. anti-HA superiores a 1:40 en, al menos, el 70% de los vacunados, tasas de seroconversión de, al menos, el 40% de los vacunados y un incremento en el título de Ac. anti-HA de, al menos, 2,5. En mayores de 65 años, los requerimientos son ligeramente inferiores. Los criterios de la EMA están en revisión, ya que no se han definido criterios, por ejemplo, para niños ni para vacunas atenuadas, ni existen correlatos de inmunidad celular. A partir de 2017, se empezó a medir la efectividad vacunal mediante metodología de test negativo, sustituyendo a los criterios clásicos de eficacia serológica.

Es más adecuada e informativa la medición de la capacidad de prevenir eventos (casos, muertes, etc.) mediante ensayos clínicos (eficacia clínica) o mediante estudios observacionales (efectividad vacunal, EV). Los ensayos clínicos y los estudios observacionales de cohortes permiten, además, medir las incidencias de la enfermedad, por lo que se puede calcular el NNV o número necesario a vacunar, que es una medida ilustrativa del impacto de la vacunación.

Tanto la eficacia clínica como la efectividad de la vacuna antigripal (EV), tienen una alta variabilidad en función de aspectos relacionados con la vacuna, como: similitud entre las cepas vacunales y circulantes salvajes, tipo de vacuna, presencia de adyuvantes o vía de administración. Además, existen también 3 aspectos fundamentales no directamente relacionados con la vacuna en sí: el virus (su transmisibilidad, su virulencia, su comportamiento epidemiológico), el individuo (edad, comorbilidad, riesgo de exposición) y el objetivo de prevención perseguido (diagnóstico confirmado, enfermedad clínica, complicaciones o fallecimientos).

En relación con la prevención mediante vacunación frente a la gripe en niños sanos, la EV de las vacunas inactivadas es del 64% (IC95% 52-72), según la revisión de la Cochrane de 2018, lo que conlleva un NNV de 5, es decir, se prevendrá un caso de gripe por cada 5 vacunados. Las vacunas vivas atenuadas tienen una EV en niños que es globalmente del 78% (IC95% 59-89)(19).

Cuando se analiza la EV de las vacunas inactivadas en niños y adolescentes hasta 19 años por subtipo, se ha observado una mayor EV frente al subtipo A/H1N1 (69%), seguida de la EV frente al tipo B (56%) y, por último, la menor EV se observa frente al subtipo A/H3N2 (43%). Todos los grupos etarios presentan un patrón similar de EV, aunque en niños y adolescentes, las diferencias observadas son menos marcadas que en adultos (20-64 años), en los que la EV oscila entre el 73% para A/H1N1 y el 35% para A/H3N2.

La medición del efecto mediante herramientas clásicas no tiene en cuenta la protección de grupo o de rebaño. Pero en la vacunación antigripal infantil, es importante evaluar el impacto colectivo de los programas de vacunación, puesto que los niños son los que presentan mayores tasas de padecimiento de la enfermedad y, además, los principales transmisores, tanto en la gripe estacional como en la pandémica.

Indicaciones y estrategias de vacunación

La vacunación infantil tiene beneficios directos, de protección individual, e indirectos, por la disminución de la difusión del virus gripal.

En España, la principal estrategia es la de protección individual o directa en población especialmente vulnerable, es decir, la vacunación directa de personas que por sus patologías o tratamientos tienen más probabilidad de padecer la gripe o de que la gripe en ellos sea grave (riesgo elevado de hospitalización y muerte)(20).

Existe un extenso listado de indicaciones por patología, en los que se recomienda la vacunación antigripal por las autoridades sanitarias españolas a partir de los 6 meses de edad (Tabla II).

Dicho listado es actualizado anualmente por el Ministerio de Sanidad y existen ligeras variaciones por CC.AA. La variación más significativa es que muchas CC.AA. comienzan a vacunar a los mayores a los 60 años de edad, mientras que otras lo mantienen a los 65 años. Una indicación particular es la recomendación de vacunar a los niños y jóvenes entre 6 meses y 18 años que reciben tratamiento prolongado con ácido acetil salicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye.

La OMS considera entre las personas con mayor riesgo de enfermedad grave por gripe a todos los niños menores de 5 años y países como: EE.UU., Canadá, Finlandia o Reino Unido, ya han incorporado la vacunación infantil por edad a sus campañas estacionales.

La vacunación de la embarazada es un caso especial de estrategia de protección directa, ya que responde a dos objetivos: protección de la propia mujer y del futuro recién nacido. Debido a su buen perfil de seguridad y a la constatación de la mayor gravedad de la gripe durante el embarazo, tanto la OMS como las autoridades sanitarias de la mayoría de los países, recomiendan la vacunación antigripal en cualquier trimestre del embarazo. Lejos de suponer un riesgo para la gestación, los abortos y las muertes fetales se observaron con menor frecuencia en mujeres vacunadas(21), con una EV de 40 y 45%, respectivamente. La EV para prevenir gripe confirmada en los recién nacidos de madres vacunadas es del 41% (IC 95%: 6-63) y su riesgo de hospitalización por síndrome gripal se redujo en un 39% (IC 95%: 16-55).

Las llamadas estrategias de «nido seguro» son estrategias complementarias que se basan en la protección indirecta de población especialmente vulnerable a través de la inmunización de sus contactos, de forma que estos no puedan ser una fuente de infección. Tanto la OMS como la mayoría de los países de nuestro entorno, incluida España, contemplan la necesidad de complementar así las estrategias de protección directa. La vacunación del personal sanitario es un tipo especial de estrategia de protección indirecta de población especialmente vulnerable. Estas estrategias son las primeras de las analizadas hasta ahora, que incluyen el concepto de la cadena epidemiológica en su construcción.

La mitigación de impacto y el control de epidemias es el objetivo más ambicioso que se puede plantear. Para ello, es necesario alcanzar la inmunidad de grupo mediante vacunación. Una posibilidad es la vacunación universal, que ya se recomienda en países como EE.UU., pero serían necesarias coberturas de más del 90% para conseguirlo.

Otro abordaje sería la vacunación infantil, ya que solo los niños son capaces de hacer despegar una epidemia de gripe. Esto justifica el mayor impacto que tendría la inmunización infantil, hasta llegar a proponerse que la estrategia de vacunación óptima consistiría en la vacunación de niños en edad escolar y de los adultos entre 30 y 39 años, ya que los niños son los principales responsables de la transmisión y sus padres sirven de puente al resto de la sociedad.

Una de las experiencias en este sentido mejor documentadas hasta la fecha, es la de Inglaterra, donde se comenzó la vacunación infantil de forma parcial en la temporada 2013-14. En la temporada 2014-15, las coberturas alcanzadas fueron del 57 y del 50% en primaria y secundaria, respectivamente. En las áreas donde se inició, como estudio piloto, la vacunación infantil, se constató un impacto beneficioso global e indirecto en la población infantil. En las áreas donde habían vacunado en primaria, se constató una reducción significativa de consultas médicas por: síndrome gripal, urgencias respiratorias, positividad en frotis, hospitalizaciones y mortalidad por causas respiratorias; la disminución de la mortalidad por todas las causas no fue significativa. En las áreas donde se vacunó en secundaria, el impacto fue pequeño. En Reino Unido, durante la temporada 2018-19, la tasa de incidencia semanal máxima fue superior en adultos (15-64 años) que en niños y adolescentes (<15 años), lo cual es un hito en la historia epidemiológica de la gripe.

En resumen, los niños menores de 5 años constituyen un grupo de riesgo en sí mismo, que debe ser vacunado. La vacunación de niños hasta la etapa educativa de primaria aporta además beneficios poblaciones, disminuyendo la difusión del virus gripal. Los adolescentes se benefician de la vacunación antigripal en la misma medida que los adultos jóvenes y debe prestarse especial atención a aquellos que tengan cualquier patología de riesgo o a quienes sean convivientes de personas con dichas patologías.

La pauta vacunal en niños es de una dosis completa que, con las vacunas actuales, debe repetirse cada año. En niños entre 6 meses y 9 años, la primera vez que se vacunan deben recibir dos dosis separadas por, al menos, 4 semanas.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

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23. Arístegui Fernández J. Gripe en Pediatría. Pediatr Integral. 2015; XIX(10): 694-701.

Bibliografía recomendada

– Ortiz de Lejarazu Leonardo R. Los virus de la gripe. Pandemias, epidemias y vacunas. Amazing Books SL; 2019. ISBN 978-84-17403-22-5.

Un libro que aborda casi todos los aspectos de la gripe, a través de autores españoles con experiencia e investigación acreditada nacional e internacional sobre los virus de la gripe. Tiene cuatro capítulos dedicados a las vacunas y la vacunación de gripe, y numerosas figuras y tablas.

– Paget WJ, Balderston C, Casas I, Donker G, Edelman L, Fleming D, et al. Assessing the burden of paediatric influenza in Europe: the European Paediatric Influenza Analysis (EPIA) project. Eur J Pediatr. 2010; 169: 997-1008. doi: 10.1007/s00431-010-1164-0. Epub 2010 Mar 13. PMID: 20229049; PMCID: PMC2890072.

En seis temporadas analizadas en: Reino Unido, Países Bajos, Italia y España, el modelo atribuyó entre el 47 al 83% de la carga por enfermedad similar a gripe en Atención Primaria a la infección por el virus de la gripe, siendo el virus A (H3N2) el más importante, seguido por los virus B y A (H1N1). Las medias nacionales de la temporada de los países estudiados indicaron que, entre el 0,4 al 18% de los niños, consultaron a un médico por dicha causa.

– Poehling KA, Edwards KM, Weinberg GA, Szilagyi P, Staat MA, Iwane MK, et al. New Vaccine Surveillance Network. The underrecognized burden of influenza in young children. N Engl J Med. 2006; 355: 31-40. doi: 10.1056/NEJMoa054869. PMID: 16822994.

Uno de los primeros artículos en demostrar la carga de enfermedad por gripe en niños confirmada por laboratorio en EE.UU. La tasa media anual de hospitalización asociada a gripe fue de 0,9 por 1.000 niños, y la de consultas ambulatorias y a urgencias fue de 50/1.000 y 6/1.000 niños, respectivamente, en la temporada 2002-03, y 95/1.000 y 27/1.000 durante la temporada 2003-04, demostrando la importancia y la gravedad, ya que muchos de los cuadros no eran reconocidos como gripe.

– Ortiz de Lejarazu R, Tamames S. Vacunación antigripal. Efectividad de las vacunas actuales y retos de futuro. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2015; 33: 480-90. Spanish. doi: 10.1016/j.eimc.2015.06.011. Epub 2015 Jul 29. PMID: 26232121.

Un artículo de revisión general y actualizado, que complementa lo expuesto en este artículo y añade más bibliografía básica para aquellos que quieran profundizar más en el tema.

 

Caso clínico

 

Niño de 3 años de edad, con historial conocido de alergia al huevo diagnosticada de forma empírica. La sospecha de alergia se estableció con la introducción del huevo, en concreto de la clara del mismo, en la alimentación complementaria, a los 11 meses de edad. La clínica de las reacciones alérgicas fue de urticaria sin angioedema. No se han realizado pruebas de provocación.

En la historia clínica, consta como diagnosticado de asma, con episodios de exacerbación de presentación invernal que se tratan de forma aguda, pero no se ha establecido tratamiento preventivo.

Parto eutócico, lactancia artificial y desarrollo dentro de parámetros normales.

El núcleo familiar lo forman: el padre, la madre y el paciente. La madre está embarazada de 21 semanas y acude a consulta solicitando la vacunación de su hijo por indicación de la matrona.

 

 

Vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) y adolescencia

M. Brotons Agulló, B. Serrano Carro
Temas de FC


M. Brotons Agulló, B. Serrano Carro

Unidad de Información e Intervenciones en Infecciones y Cáncer. Programa de Investigación en Epidemiología del Cáncer, Institut Català d’Oncologia (ICO) –
Institut d’Investigació de Bellvitge (IDIBELL). L’Hospitalet de Llobregat. Barcelona. Centro de Investigación Biomédica en Red: Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP). Madrid

Resumen

La infección persistente por VPH es la causa del cáncer de cuello uterino y de un porcentaje variable de otros cánceres anogenitales y del área de cabeza y cuello. Las vacunas profilácticas frente al VPH han demostrado seguridad, inmunogenicidad y eficacia en la prevención de infecciones y lesiones precancerosas anogenitales, cuando se administran previamente a la infección por VPH. La vigilancia de efectos adversos poscomercialización confirma el alto perfil de seguridad de estas vacunas. Además, el seguimiento poscomercialización en países con programas de vacunación sistemática, ha evidenciado la gran efectividad de las vacunas VPH y su impacto poblacional en la reducción de infección, lesiones precancerosas cervicales y verrugas anogenitales y, por primera vez, en la reducción del cáncer de cuello uterino. Todo ello, hace que las vacunas VPH se consideren la intervención más efectiva para el control de la carga de enfermedad relacionada con el virus. La población diana de los programas de vacunación VPH son los adolescentes, antes del inicio de la actividad sexual. Aunque, en España, la población diana son las niñas preadolescentes, la alta carga de enfermedad asociada al VPH en el varón, justifica que deba considerarse la vacunación en ambos sexos.

 

Abstract

Persistent oncogenic human papillomavirus infection (HPV) infection is the cause of cervical cancer and a variable fraction of other anogenital cancers as well as head and neck cancers. Prophylactic HPV vaccines have shown to be safe, immunogenic and efficacious against HPV infections and anogenital precancerous lesions, when administered prior to HPV infection. Post-licensure surveillance of adverse events confirms an extremely favorable safety profile of HPV vaccines. There is good evidence of the effectiveness and the population level impact of HPV immunization programs against HPV infection, genital warts and high-grade cervical lesions, and for the first time in the reduction of invasive cervical cancer. Therefore, HPV vaccines are considered the most effective intervention to control HPV-related diseases. The target population for HPV immunization programs is adolescents, prior to becoming sexually active. Although the target population in Spain is preadolescent girls, the high burden of HPV- related diseases in men justifies that vaccination of both girls and boys should be considered.

 

Palabras clave: Vacunas contra Papillomavirus; Infecciones por Papillomavirus; Neoplasias del cuello uterino / prevención y control; Mujer; Hombre.

Key words: Papillomavirus vaccines; Papillomavirus infections; Uterine Cervical Neoplasms / prevention & control; Female; Male.

Pediatr Integral 2020; XXIV(8): 468.e1 – 468.e9


Vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) y adolescencia

Introducción

La infección por el virus del papiloma humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes del mundo, tanto en hombres como en mujeres. Existen más de 200 genotipos de VPH identificados hasta la fecha, de los que aproximadamente 40 tienen tropismo mucoso y afectan al tracto genital. Estos genotipos mucosales se clasifican en función del riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino, como genotipos de alto riesgo oncogénico y genotipos de bajo riesgo. Los genotipos de alto riesgo oncogénico son los VPH 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58 y 59(1). La infección persistente por genotipos de VPH oncogénicos o de alto riesgo, es responsable de prácticamente todos los casos de cáncer de cuello uterino, de la mayoría de los cánceres de ano (83%) y de vagina (71%), y de un porcentaje entre el 22-28% de los cánceres de vulva, pene y de cabeza y cuello (principalmente de orofaringe) (Tabla I)(2). Los genotipos de VPH de bajo riesgo 6 y 11 son causantes de las verrugas anogenitales y de la papilomatosis respiratoria recurrente(1).

Se estima que más del 80% de las personas sexualmente activas se infectan por VPH a lo largo de su vida, pudiendo infectarse por más de un tipo a la vez. No obstante, la mayor parte de estas infecciones (90%) no causan síntomas y se resuelven espontáneamente en los siguientes dos años. Las infecciones por un genotipo de VPH oncogénico que persisten, están asociadas con el desarrollo de lesiones precancerosas y, si no se tratan, pueden progresar a cáncer (Fig. 1).

Figura 1. Modelo conceptual del desarrollo de cáncer de cuello uterino a partir de la infección por VPH. VPH: virus del papiloma humano; CIN: neoplasia intraepitelial cervical. La historia natural del cáncer de cuello uterino implica la progresión por cuatro etapas (infección, persistencia de la infección, progresión a lesión precancerosa cervical e invasión). Fuente: adaptado de Schiffman, et al. 2016(3).

Esta progresión es un proceso largo, en el que transcurren de 10 a 20 años(1,3).

El riesgo de contraer una infección por VPH aumenta con la edad temprana en el inicio de las primeras relaciones sexuales (antes de los 15 años), el número de parejas sexuales y la conducta sexual de estas(1). Por otra parte, los factores que se han descrito que pueden contribuir a la progresión a cáncer son el uso de anticonceptivos orales, la multiparidad, el consumo de tabaco, la inmunosupresión (VIH) o la coinfección con otras infecciones de transmisión sexual, pero el factor más relevante es el genotipo de VPH (VPH 16 o 18)(1,3).

En la actualidad, la prevención de las enfermedades relacionadas con el VPH se centra en diversas estrategias de prevención primaria y secundaria. La vacuna frente al VPH se considera la principal estrategia de prevención del VPH, y previene el cáncer de cuello uterino y también el resto de enfermedades relacionadas con el virus, para las cuales no existen programas de cribado. La prevención secundaria se centra en los programas de cribado cervical basados en la citología y, más recientemente, en la prueba de detección del VPH. En los países (generalmente países de ingresos altos), en los que se han instaurado programas de cribado poblacionales de alta calidad (acompañados de la infraestructura para proporcionar un seguimiento y tratamiento adecuados), se han conseguido importantes reducciones en la carga del cáncer de cuello uterino. Finalmente, aunque el VPH se considera una infección de transmisión sexual, la utilización del preservativo es solo parcialmente efectiva para evitar el contagio, porque no cubre todas las áreas corporales que pueden estar infectadas.

Epidemiología de la infección por VPH y de las enfermedades relacionadas con el VPH

Prevalencia de la infección por VPH

La infección por VPH es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes en el mundo y el pico de infección se produce en jóvenes.

A nivel mundial, se estima que la prevalencia global de infección por VPH en mujeres con resultados de citología normal es del 12%, variando en función de la región geográfica y la edad. El VPH 16 es el genotipo más frecuente en todas las regiones del mundo, incluyendo España. En España, se observa el pico de infección, con una prevalencia del 21%, en mujeres menores de 25 años, tras el inicio de la actividad sexual, con un descenso y estabilización posterior (Fig. 2)(4).

Figura 2. Prevalencia de VPH específica por edad (%) en mujeres con citología cervical normal, en España. VPH: virus del papiloma humano. Fuente: adaptado de HPV Information Centre(4).

Se estima que en hombres, la prevalencia de infección por VPH es más alta que en mujeres. La prevalencia en hombres varía menos con la edad, permaneciendo constante o disminuyendo ligeramente, y el pico de prevalencia se observa a edades ligeramente mayores que en las mujeres(1).

La prevalencia de infección oral por VPH es baja en la población general (prevalencia global <5% y prevalencia VPH 16: 1%) y es considerablemente mayor en hombres que en mujeres. Esta prevalencia muestra un patrón de edad bimodal, con un pico entre los 25 y los 35 años, y un segundo pico entre los 55 y los 65 años(5).

Manifestaciones clínicas y carga de enfermedad relacionada
con el VPH

La infección persistente por un VPH de alto riesgo es la causa del cáncer de cuello uterino, y es responsable de un porcentaje variable de otros cánceres anogenitales y del área de cabeza y cuello. Los VPH de bajo riesgo causan las verrugas anogenitales y la papilomatosis laríngea recurrente.

Verrugas anogenitales (condilomas acuminados)

Son la manifestación clínica más frecuente de la infección por VPH. Son lesiones benignas que afectan a ambos sexos y que son causadas por VPH de bajo riesgo, principalmente los genotipos VPH 6 y 11, que causan el 90% de las lesiones. Las verrugas anogenitales se desarrollan poco tiempo después de la infección por VPH: la mediana de tiempo de desarrollo es de 5-6 meses en mujeres y 11-12 meses en hombres(1). En España, no se dispone de datos de la carga de enfermedad por verrugas anogenitales a nivel nacional. Un análisis realizado en bases de datos sanitarias de la Atención Primaria en Cataluña, estimó una incidencia de verrugas anogenitales en 2016 de 107 por 100.000 en mujeres, y 139 por 100.000 en hombres, observándose el pico de incidencia en mujeres en el grupo de edad de 20 a 24 años; y en hombres, en el grupo de edad de 24 a 29 años(6).

Papilomatosis laríngea recurrente

Es una manifestación clínica muy infrecuente de la infección por VPH de bajo riesgo, pero conlleva una morbilidad significativa y puede requerir repetidas intervenciones quirúrgicas. Existen dos formas clínicas(1):

1. La forma clínica juvenil de comienzo antes de los 18 años (generalmente a los 2-5 años), producida por el contagio perinatal a través del canal del parto.

2. La forma clínica del adulto, que se transmite por contacto sexual.

Lesiones precancerosas (de cuello uterino y otras localizaciones anogenitales)

Son manifestaciones clínicas precursoras de cáncer. No todas evolucionan a cáncer, sino que muchas de las lesiones de bajo grado remiten espontáneamente y no necesitan tratamiento. Las lesiones precancerosas de cuello uterino se clasifican de la siguiente manera: a) en función de los cambios observados en la citología, se definen las lesiones escamosas intraepiteliales de bajo grado (LSIL) y las lesiones escamosas intraepiteliales de alto grado (HSIL), pero cuando no es posible la diferenciación en LSIL o HSIL, las lesiones se clasifican como atipias escamosas de naturaleza incierta (ASCUS); y b) en función de los cambios observados en la biopsia, se definen las neoplasias intraepiteliales cervicales (CIN) de grado 1 (displasia leve), de grado 2 (displasia moderada) y de grado 3 (displasia severa o carcinoma in situ). CIN1, se considera la expresión histológica de una infección productiva por VPH y, la mayoría de veces, regresa espontáneamente. CIN3, se considera la lesión precursora inmediata del cáncer de cuello uterino. Las lesiones clasificadas como CIN2 son heterogéneas, pueden producirse por genotipos oncogénicos y no oncogénicos y muchas de estas lesiones regresan. Cuanto mayor es el grado de CIN, mayor es la detección de VPH de alto riesgo(3).

La infección persistente por VPH de alto riesgo también puede producir neoplasias intraepiteliales de vagina (VaIN) y vulva (VIN) en la mujer, de pene (PIN) en el hombre, y de ano (AIN) en ambos sexos.

Cánceres relacionados con el VPH (de cuello uterino, otras localizaciones anogenitales y de cabeza y cuello)

El VPH es una de las principales causas de cáncer en el mundo en ambos sexos, aunque el 90% de los casos se producen en mujeres. Se estima que la infección por VPH de alto riesgo causa cerca del 4% (690.000 casos) de los nuevos casos de cáncer en el mundo, y se le atribuyen un 31% de los casos de cáncer debidos a infecciones(7).

Cáncer de cuello uterino: el cáncer de cuello uterino representa el 80% de casos de cáncer causados por el VPH (Tabla I). En general, se acepta que prácticamente el 100% de los casos de cáncer de cuello uterino son debidos al VPH, siendo el tercer cáncer más frecuente en mujeres en el mundo y el 16º en España, aunque en España en mujeres jóvenes de 15 a 44 años es el 4º. Los genotipos de VPH 16 y 18 destacan por su mayor capacidad oncogénica y son responsables del 71% de los casos; y los genotipos VPH 31, 33, 45, 52, 58 causan un 20% adicional de casos (Fig. 3)(2).

Figura 3. Contribución relativa de los VPH 16, 18, 31, 33, 45, 52, 58, 6 y 11 en los cánceres relacionados con el VPH, en el mundo. VPH: virus del papiloma humano. Estimaciones de contribuciones relativas: “Cuello uterino”: basadas en la detección de ADN de VPH; “Otras localizaciones”: basadas en la información de tres marcadores (detección de ADN del VPH + (E6*I mARN or p16INK4a). El numerador incluye: infecciones únicas y atribución proporcional de múltiples tipos. El número de casos positivos por tipo de cáncer se muestra en “()”. Fuente: adaptado de de Sanjosé, et al. 2019(2).

Cánceres anogenitales: aunque la incidencia de estas lesiones es sustancialmente inferior a la de cáncer de cuello uterino (Tabla I), se ha observado un aumento de la incidencia en algunas de estas localizaciones, especialmente en vulva y ano, probablemente vinculado a cambios en el comportamiento sexual(2). La mayor parte de los casos de cáncer en estas localizaciones son atribuibles al VPH 16 (Fig. 3)(2).

Cáncer de cabeza y cuello: algunos genotipos de VPH oncogénicos, principalmente el VPH 16, son responsables de una fracción variable de cánceres de cavidad oral y faringe (zona amigdalar, orofaringe y, con menor frecuencia, base de la lengua y laringe) (Fig. 3). Este tipo de cáncer asociado al VPH es más frecuente en el hombre que en la mujer (Tabla I). Se ha constatado un incremento de cáncer de cabeza y cuello atribuible a VPH en países desarrollados en los últimos años, probablemente vinculado a cambios en el comportamiento sexual y del consumo de tabaco y alcohol(2,5).

Vacunas frente al VPH

Las vacunas profilácticas frente al VPH han sido reconocidas como la intervención más efectiva para controlar el cáncer de cuello uterino y las otras enfermedades relacionadas con el VPH.

Las vacunas profilácticas frente al VPH previenen la infección por VPH y las enfermedades relacionadas con el virus, pero no tienen efecto terapéutico frente a infecciones o lesiones existentes en el momento de la vacunación. Por ello, la población diana de los programas de vacunación son los adolescentes antes del inicio de la actividad sexual; es decir, antes de la primera exposición al VPH. Puesto que las vacunas no brindan protección frente a todos los genotipos de VPH ni frente a infecciones ya existentes, es necesario que las mujeres vacunadas sigan las recomendaciones de cribado cervical.

En noviembre de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una campaña global para eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública durante el siglo XXI, proponiendo un umbral de eliminación de 4 casos por cada 100.000 mujeres-año. Esta campaña, a la cual se han adherido y comprometido todos los países, ha marcado como objetivos que, como mínimo el 90% de las niñas tienen que haber recibido la vacuna frente al VPH al cumplir los 15 años, el 70% de las mujeres tienen que haber sido cribadas con una prueba de alto rendimiento, al menos dos veces en el rango de edad de 35 a 45 años y, al menos el 90% de las mujeres con lesiones precancerosas y cánceres invasivos reciban tratamiento(8).

Formulación de las vacunas frente al VPH

Actualmente existen 3 vacunas comercializadas (bivalente, tetravalente y nonavalente), que difieren en algunos aspectos, como la valencia, la dosis, los adyuvantes y el sistema de producción (Tabla II)(9-11).

Son vacunas compuestas por partículas similares al virus (VLP), que se producen mediante el autoensamblaje de copias de L1 (la proteína estructural principal del virus), producidas por tecnología del ADN recombinante, dando lugar a una estructura similar a la cápside del virus, que induce la producción de anticuerpos protectores. Las VLP son partículas no infecciosas y no oncogénicas, puesto que carecen de ADN viral.

Las tres vacunas contienen VLPs de VPH 16 y 18, genotipos causantes del 70% de los casos de cáncer de cuello uterino y del 64-91% de los cánceres asociados al VPH de vulva, vagina, pene, ano y orofaringe. Las vacunas tetravalente y nonavalente protegen además frente a VPH 6 y 11, que se estiman que causan aproximadamente el 90% de las verrugas anogenitales. Por último, la vacuna nonavalente confiere protección adicional frente a 5 genotipos oncogénicos (VPH 31, 33, 45, 52 y 58), incrementando la protección a cerca del 90% de los cánceres de cuello uterino y al 84-96% de los cánceres asociados al VPH de vulva, vagina, pene, ano y orofaringe (Fig. 3)(2).

Inmunogenicidad y eficacia

Las tres vacunas comercializadas son altamente inmunógenas y eficaces en la prevención de lesiones precancerosas anogenitales (cervicales, vulva, vagina, ano) causadas por los genotipos de alto riesgo incluidos en las vacunas, cuando se administran en individuos susceptibles, y la vacuna tetravalente y nonavalente han demostrado su eficacia en la prevención de verrugas anogenitales.

Se ha demostrado que las tres vacunas tienen tasas de seroconversión próximas al 100% e inducen títulos de anticuerpos muy superiores a los alcanzados tras la infección natural, proveyendo, además, una protección más duradera a largo plazo. No hay signos de disminución de la protección a lo largo del tiempo (se ha confirmado una duración de la protección de, al menos, 10 años desde el inicio de los estudios) y, por otro lado, la presencia de memoria inmunológica por parte de estas vacunas, hace prever que la protección inmunitaria conferida pueda ser de por vida(1).

Las vacunas bivalente y tetravalente han demostrado una eficacia próxima al 100% frente a CIN2+ (y en el caso de la vacuna tetravalente, también frente a VIN2+ y VaIN2+) relacionado con VPH 16 y 18 en mujeres no infectadas por estos genotipos(1). La vacuna nonavalente genera una respuesta inmune frente a VPH 6, 11, 16 y 18 no inferior a la de la vacuna tetravalente, por lo que se infiere la eficacia de la vacuna tetravalente frente a la infección persistente y las lesiones causadas por estos genotipos. Además, la vacuna nonavalente ha demostrado una eficacia del 97% en la prevención de CIN2+, VIN2+ y VaIN2+ e infección persistente relacionada con VPH 31, 33, 45, 52 y 58 en mujeres no infectadas, comparado con la vacuna tetravalente(12).

La vacuna tetravalente ha demostrado su eficacia en la prevención de lesiones precancerosas de ano en hombres; y en análisis ad hoc de los ensayos clínicos, la vacuna bivalente ha demostrado su eficacia en la prevención de infecciones de vulva, ano y orales, todas ellas relacionadas con los genotipos incluidos en las vacunas en individuos susceptibles(12).

Además, las vacunas tetravalente y nonavalente han demostrado una eficacia próxima al 100% en la prevención de verrugas anogenitales causadas por los genotipos de VPH 6 y 11 en individuos susceptibles(1).

En relación con la protección cruzada parcial frente a infección por otros genotipos de VPH no incluidos en las vacunas, la vacuna bivalente ha demostrado protección cruzada frente a los genotipos de VPH 31, 33, y 45, y la vacuna tetravalente esencialmente frente al genotipo 31(12).

Ninguna de las tres vacunas tiene eficacia terapéutica, ya que no se ha demostrado un efecto sobre las infecciones por VPH presentes en el momento de la vacunación, o sobre la enfermedad clínica ya existente(9-11).

Aunque la eficacia clínica de las vacunas se demostró en mujeres y en hombres jóvenes adultos, en preadolescentes y adolescentes se asume la misma eficacia porque se ha demostrado que la respuesta de anticuerpos en adolescentes no es inferior a la de las mujeres en las que se llevaron a cabo los ensayos clínicos (estudios puente de inmunogenicidad). Así, en preadolescentes de 9-14 años, se ha demostrado que la pauta de 2 dosis de vacuna (separadas 6 meses), produce una respuesta inmune no inferior a la de la pauta de 3 dosis en las mujeres donde se demostró la eficacia y, como consecuencia de ello, la OMS aprobó la pauta de 2 dosis en niños y niñas inmunocompetentes de 9-14 años en el momento de recibir la primera dosis de vacuna(1).

Finalmente, se ha demostrado la eficacia e inmunogenicidad de la vacuna en mujeres más mayores, de hasta 55 años (vacuna bivalente) y 45 años (vacuna tetravalente)(12).

Efectividad e impacto poblacional de los programas de vacunación frente al VPH

Existe una gran evidencia en relación a la efectividad de las vacunas y su impacto poblacional en la reducción de la infección por VPH, lesiones precancerosas cervicales y verrugas anogenitales y, recientemente, se han publicado los primeros resultados que confirman la efectividad en la reducción del cáncer de cuello uterino.

En junio de 2020, 107 países habían introducido la vacuna VPH en sus programas nacionales de inmunización, 33 de los cuales vacunaban también a niños.

Una revisión sistemática con meta-análisis del impacto poblacional de la vacuna, que incluye datos de 60 millones de personas procedentes de 14 países y hasta 8 años de seguimiento tras la vacunación frente al VPH, ha demostrado una reducción de la prevalencia de VPH 16 y 18 en niñas y mujeres de 13 a 29 años (del 83% en niñas de 13 a 19 años y del 66% en mujeres de 20 a 24 años), una reducción de CIN2+ en niñas y mujeres de 15 a 24 años (del 51% en niñas de 13 a 19 años y del 31% en mujeres de 20 a 24 años), y una disminución de los diagnósticos de verrugas anogenitales en niñas y mujeres de 15 a 29 años, y en niños y hombres no vacunados de 15 a 24 años (Fig. 4).

Figura 4. Impacto de la vacunación frente al VPH según el desenlace. VPH: virus del papiloma humano; CIN2+: neoplasia intraepitelial cervical de grado 2 o superior; RR: riesgo relativo; IC: intervalo de confianza. 1: tras 5-9 años de vacunación (población objetivo de niñas) y comparando con el periodo pre-vacuna. 2: en mujeres que acuden a cribado. Fuente: adaptado de Drolet, et al. 2020(13).

Se demuestra, por tanto, un efecto de protección de rebaño, con la disminución de los diagnósticos de verrugas anogenitales en hombres en países con programas de vacunación solo para niñas y mujeres. El impacto directo y el efecto de protección de rebaño observado fue mayor y más rápido en países que vacunaron varias cohortes simultáneamente y alcanzaron coberturas de vacunación superiores al 50%, comparado con aquellos que vacunaron una sola cohorte y/o tenían coberturas inferiores(13).

Los estudios de efectividad realizados en múltiples países observan reducciones en línea con estos resultados. Entre estos, destacan los datos publicados de Escocia, donde se ha evidenciado una reducción en mujeres vacunadas del 89% en CIN3+ prevalente, del 88% en CIN2+ y del 79% en CIN1. El hecho de que el programa de vacunación haya reducido todas las lesiones CIN3+ y no solo las relacionadas con VPH 16 o 18, confirma el alto grado de protección cruzada de la vacuna bivalente que mostraron los ensayos clínicos(14).

Algunos estudios apuntan a que, una dosis de la vacuna podría ser efectiva en la prevención de lesiones precancerosas cervicales; como un análisis del programa de vacunación australiano, que muestra una efectividad de una dosis de vacuna en la prevención de CIN2+ comparable a la de la pauta de tres dosis(15). Estos resultados concuerdan con análisis post-hoc de los ensayos clínicos, que incluyeron mujeres que no completaron la pauta de vacunación, y sugieren que una dosis de la vacuna previene la infección por VPH(1). Sin embargo, estos datos son limitados y no concluyentes, y habrá que esperar a los resultados de los ensayos clínicos en curso de la vacuna bivalente y la nonavalente, que determinarán la inmunogenicidad y eficacia de una sola dosis de vacuna.

Recientemente, se ha demostrado a nivel poblacional que la vacunación frente al VPH previene el cáncer de cuello uterino invasivo. Los resultados de un estudio a gran escala realizado en más de 1,6 millones de niñas y jóvenes suecas de 10 a 30 años, avalan la efectividad de la vacuna VPH tetravalente en la prevención del cáncer de cuello uterino. Tras más de una década de seguimiento, aquellas vacunadas frente al VPH tuvieron un riesgo mucho menor de desarrollar un cáncer de cuello uterino, especialmente si recibieron la vacuna antes de los 17 años. Así, el riesgo de cáncer de cuello uterino en las vacunadas fue un 63% menor que en las no vacunadas. La reducción del riesgo de cáncer de cuello uterino fue del 88% en las niñas que recibieron la vacuna antes de los 17 años, y del 53%, cuando la vacuna se administró entre los 17 y los 30 años(16). La figura 5 muestra la incidencia acumulada de cáncer de cuello uterino en función del antecedente de vacunación frente a VPH.

Figura 5. Incidencia acumulada de cáncer de cuello uterino, según antecedente de vacunación frente al VPH. VPH: virus del papiloma humano. Fuente: adaptado de Lei, et al. 2020(16).

En España, hasta el momento, se han publicado dos estudios que han evaluado la efectividad de las vacunas frente al VPH: un análisis en la Comunidad Valenciana evidenció una efectividad de la vacuna tetravalente del 77% en la prevención de verrugas anogenitales en mujeres de 14 a 19 años (con una efectividad de una dosis del 61%)(17), y un estudio realizado en Galicia, demostró una efectividad de la vacuna bivalente en la prevención de infección por VPH 16 y 18 del 94%, y del 83% en la prevención de infección por VPH 31, 33 y 45, demostrando protección cruzada(18).

Recientemente, se han publicado datos del impacto del programa de vacunación en Cataluña, donde se ha evidenciado que la incidencia de verrugas anogenitales en mujeres de 16-19 años ha disminuido un 61%, como resultado del programa, y que se ha revertido la tendencia al aumento de las verrugas anogenitales en los hombres de 20 a 25 años no vacunados, lo que indica un efecto de protección de rebaño de la vacuna(6).

Seguridad y efectos adversos

Los datos de farmacovigilancia mundial confirman un adecuado perfil de seguridad de las tres vacunas frente al VPH disponibles.

Las tres vacunas frente al VPH demostraron un excelente perfil de seguridad en los ensayos clínicos preautorización y el seguimiento posautorización durante más de 14 años por parte de las agencias reguladoras, como la Agencia Europea del Medicamento (EMA) o la Food and Drug Administration (FDA), y de organismos internacionales como el Comité Consultivo Sobre Seguridad de las Vacunas de la OMS (GACVS), confirman este perfil de seguridad.

Las reacciones adversas observadas con más frecuencia, son las reacciones en el lugar de inyección (eritema, dolor e hinchazón) y el dolor de cabeza. En general, estas son de una intensidad leve o moderada, y se resuelven espontáneamente en pocos días. Después de la vacunación (o incluso antes) se puede producir, especialmente en adolescentes, un síncope, que estaría relacionado con el proceso de vacunación y no con la vacuna (por una reacción psicógena a la inyección). Es importante, por tanto, tenerlo en cuenta y establecer procedimientos para evitar lesiones derivadas del síncope(9-11).

El GACVS ha revisado la evidencia disponible a nivel mundial en relación a la seguridad de las vacunas en ocho ocasiones desde su autorización, revisando aquellos efectos adversos que han generado preocupación. Específicamente, el comité ha revisado la evidencia en relación a: anafilaxia, síncope, enfermedad psicógena masiva, enfermedades autoinmunes, tromboembolismo venoso, accidente cerebrovascular, resultados del embarazo, síndrome de dolor regional complejo (CRPS), síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS) e insuficiencia ovárica primaria, revisando los datos de los sistemas de vigilancia de efectos adversos de los países, los datos proporcionados por los laboratorios fabricantes y los estudios publicados. A excepción de un riesgo de anafilaxia de 1,7 casos por millón de dosis y del riesgo de síncope por ansiedad o estrés relacionados con la inyección, el comité no ha evidenciado que otros efectos adversos estén relacionados con la vacunación frente a VPH y considera que el perfil de seguridad de las vacunas continúa siendo extremadamente favorable(19,20).

Indicaciones

Las tres vacunas están indicadas a partir de los 9 años de edad para la prevención de lesiones precancerosas anogenitales (cervicales, vaginales, vulvares y anales), el cáncer de ano y el cáncer de cuello uterino relacionados con los genotipos de VPH de alto riesgo incluidos en las vacunas. Además, la vacuna tetravalente y la nonavalente también están indicadas para la prevención de las verrugas anogenitales, y la vacuna nonavalente para la prevención del cáncer de vulva y vagina (Tabla II)(9-11).

En junio de 2020, la FDA americana incluyó en las indicaciones de la vacuna nonavalente, la prevención de cáncer de orofaringe y otros cánceres de cabeza y cuello relacionados con los genotipos incluidos en las vacunas. Esta indicación todavía no ha sido aprobada por la EMA.

Contraindicaciones

Son contraindicaciones la hipersensibilidad a alguno de los componentes de la vacuna o la reacción anafiláctica a una dosis previa. La vacunación debe posponerse en personas que padecen una enfermedad febril aguda grave.

La vacunación no está recomendada durante el embarazo, dado que los datos de seguridad en embarazo son limitados. En caso de que la vacuna se administre inadvertidamente a una mujer embarazada, no se deberá tomar ninguna medida, ya que los estudios realizados hasta el momento, no han evidenciado un aumento de efectos adversos en el embarazo, de abortos espontáneos, de muertes fetales o de anomalías congénitas(19).

Pauta de administración

Las tres vacunas se administran por vía intramuscular, preferiblemente en la región deltoidea o en la zona anterolateral superior del muslo. La pauta de vacunación recomendada depende del tipo de vacuna y de la edad (Tabla II). En personas con inmunosupresión, se usará siempre la pauta de 3 dosis, independientemente de la edad. No se ha establecido la necesidad de dosis de refuerzo(9-11).

Las vacunas no están indicadas en niños menores de 9 años, por la falta de datos sobre seguridad e inmunogenicidad.

No se dispone de datos de seguridad, inmunogenicidad ni eficacia que apoyen el intercambio entre las vacunas, por lo que la pauta debe ser completada preferiblemente con la vacuna con la que se inició. No obstante, algunas Comunidades Autónomas (CC.AA.) autorizan completar la pauta con otra vacuna en caso de no estar disponible la vacuna inicial, asumiendo, en estos casos, protección frente a los genotipos comunes a ambas vacunas.

Coadministración con otras vacunas u otros medicamentos

Las vacunas VPH son vacunas inactivadas, por lo que pueden coadministrarse en lugares anatómicos distintos con otras vacunas (tanto inactivadas como atenuadas) o administrarse con cualquier intervalo entre ellas, y también concomitantemente o con cualquier intervalo con inmunoglobulinas y hemoderivados.

Recomendaciones de vacunación VPH en España

El calendario de vacunación del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud recomienda la vacunación sistemática frente a VPH de las niñas a los 12 años de edad. Entre los 12 y los 18 años, se recomienda realizar vacunación de rescate de las niñas no vacunadas o vacunadas parcialmente, administrando la pauta recomendada según la edad(21). No obstante, la edad límite a la que las mujeres no vacunadas en la vacunación sistemática pueden recibir la vacuna financiada varía en función de las CC.AA.

Desde el inicio del programa, la cobertura global de vacunación VPH en España se ha mantenido alrededor del 70%. En el año 2018, la cobertura global fue del 79%, con un rango de cobertura por CC.AA. que osciló del 69% en Andalucía al 93% en el País Vasco(22).

Además de la vacunación sistemática frente al VPH, en España se recomienda desde el 2018, la vacunación VPH en grupos de riesgo, con variaciones en función de las CC.AA. (recomendaciones de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones)(23):

• Síndrome de WHIM (inmunodeficiencia primaria).

• Mujeres con trasplante de órgano sólido o de progenitores hematopoyéticos hasta los 26 años.

• Infección por el VIH: hombres y mujeres hasta los 26 años (pauta de 3 dosis, tanto en niños como en adultos).

• Hombres que tienen sexo con hombres hasta los 26 años.

• Personas en situación de prostitución hasta los 26 años.

• Mujeres con tratamiento escisional de cuello uterino.

Por último, el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda la vacunación de los varones, preferentemente a los 12 años, y la vacunación de todas las adolescentes que no han recibido la vacuna por superar la edad fijada por cada Comunidad Autónoma para la vacunación sistemática.

Funciones del pediatra de Atención Primaria

El pediatra de Atención Primaria es clave en la promoción de la vacunación, por lo que deberá conocer las indicaciones y las pautas de administración de las vacunas frente a VPH. El pediatra tiene una labor fundamental en la detección de adolescentes no vacunadas en la vacunación sistemática, que oscilan entre el 10 y el 30% en función de las CC.AA., y en la mejora de las coberturas de vacunación frente a VPH; es imprescindible, por tanto, que el pediatra conozca el perfil de seguridad de las vacunas, para poder resolver las posibles dudas sobre la seguridad que planteen los padres de las adolescentes no vacunadas. Por último, el pediatra tiene un papel primordial en informar a los padres de los niños sobre la carga de enfermedad relacionada con VPH en varones y recomendar activamente la vacunación de los niños preadolescentes.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de las autoras.

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Bibliografía recomendada

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Documento de posición de la OMS sobre las vacunas frente al VPH. Resume la información sobre las enfermedades relacionadas con el VPH y las vacunas y enuncia la posición de la OMS sobre el uso de estas vacunas a nivel mundial. Son documentos examinados por expertos de la OMS y expertos externos.

– Brotherton JML, Bloem PN. Population-based HPV vaccination programmes are safe and effective: 2017 update and the impetus for achieving better global coverage. Best Pract Res Clin Obstet Gynaecol. 2018; 47: 42-58.

Revisión que resume la evidencia acumulada sobre las tres vacunas autorizadas frente al VPH, incluyendo: información sobre la seguridad, inmunogenicidad, duración de la protección, efectividad, cobertura de vacunación y barreras para conseguir una mayor cobertura.

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Sitio web de referencia internacional que compila, procesa y difunde información publicada sobre el VPH y enfermedades asociadas para cada uno de los 194 estados miembros de la OMS, con el objetivo de acelerar el desarrollo y la introducción de estrategias de prevención del VPH en el mundo.

– Drolet M, Bénard É, Pérez N, Brisson M, Ali H, Boily M-C, et al. Population-level impact and herd effects following the introduction of human papillomavirus vaccination programmes: updated systematic review and meta-analysis. The Lancet. 2019; 394: 497-509.

Meta-análisis de estudios que han evaluado el impacto de los programas de vacunación VPH. Muestra evidencia del impacto sustancial de los programas de vacunación frente al VPH en: infecciones por VPH, diagnósticos de verrugas anogenitales y CIN2 + en mujeres, y efectos de protección de rebaño en niños y mujeres mayores.

– Lei J, Ploner A, Elfström KM, Wang J, Roth A, Fang F, et al. HPV Vaccination and the Risk of Invasive Cervical Cancer. N Engl J Med. 2020; 383: 1340-8.

Primer estudio a gran escala, que muestra evidencias de la efectividad de los programas de vacunación frente al VPH en el cáncer de cuello uterino, especialmente en mujeres vacunadas antes de los 17 años.

 

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