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PEDIATRÍA INTEGRAL - Órgano de expresión de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

PEDIATRÍA INTEGRAL Nº6 – SEPTIEMBRE 2023

¿Te atreves a prescribir películas con arte, ciencia y conciencia?

Terapia cinematográfica
en la infancia y adolescencia


J. González de Dios

Jefe de Servicio de Pediatría. Hospital General Universitario de Alicante. Profesor del Departamento de Pediatría. Universidad Miguel Hernández. Alicante.
Autor del proyecto “Cine y Pediatría”

 

Pediatría Integral inicia esta nueva sección para poner en relación la ciencia (pediátrica) con el arte (cinematográfico), y hacer del séptimo arte un instrumento más para cimentar la arteterapia en nuestro día a día. El objetivo, es prescribir películas de cine que todo pediatra pudiera ver para mejorar en ciencia y conciencia en nuestra práctica clínica habitual, tanto en temas médicos como sociales. Prescribir películas argumentales bajo la observación narrativa para extraer todas las emociones y reflexiones posibles. Para ser mejores médicos pediatras. Y, quizás, por qué no, para ser mejores personas.

Pediatr Integral 2023; XXVII (6): 353.e1 – 353.e5

 


¿Te atreves a prescribir películas con arte, ciencia y conciencia?

Una nueva sección en Pediatría Integral

J. González de Dios

La revista Pediatría Integral es el órgano de expresión de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP), revista que ha superado ya sus bodas de plata desde que se inició su camino, una revista que ha mantenido su revisión y renovación a lo largo de los años. Es Pediatría Integral una revista con vocación en la formación pediátrica continuada, una puesta al día para mejorar nuestras competencias en las tres grandes dimensiones: saber (conocimientos), saber hacer (habilidades) y saber ser (actitudes). Y Pediatría Integral es un buen foro común que hoy renueva su camino con el inicio de una nueva sección que hemos titulado como “Terapia cinematográfica en la infancia y adolescencia”, un guiño que quiere poner en relación la ciencia (pediátrica) con el arte (cinematográfico), y hacer del séptimo arte un instrumento más para cimentar la arteterapia en nuestro día a día.

Una sección que se nutre del proyecto “Cine y Pediatría”, el cual nació casi sin querer en enero del año 2010 en el blog “Pediatría basada en pruebas”. Y como que no quiere la cosa, y gracias a la publicación semanal (todos los sábados, sin fallar uno) de un post dedicado a películas que tengan a la infancia y adolescencia como protagonistas (en sus aspectos de la pediatría clínica, social o preventiva), ya hemos publicado más de 700 post. Y desde el blog, “Cine y Pediatría” se ha convertido en realidad en la publicación de 12 libros, uno por año, y con el título de “Cine y Pediatría. Una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica”. Y el proyecto continúa vivo, más vivo si cabe.

Porque, aunque “Cine y Pediatría” nació como una experiencia personal, se ha convertido en un proyecto colectivo gracias a Internet y a las redes sociales. Experiencias en congresos científicos de pediatría (nacionales e internacionales), experiencias en actividades docentes (de grado, máster, doctorado y formación continuada), experiencias en publicaciones científicas (pediátricas y no pediátricas) y, cómo no, también nos hemos hecho presentes en diversos Festivales de cine, donde hemos vivido momentos “de cine” (Fig. 1).

Figura 1. Cine y Pediatría en diferentes Festivales de Cine.

Hoy esta difusión se amplia, gracias a esta nueva sección que hoy comenzamos con este capítulo introductorio.

El proyecto Cine y Pediatría: de la observación narrativa a la prescripción de películas

Cine y Pediatría es un proyecto muy vinculado a la Asociación Española de Pediatría (AEP), a la que debe su apoyo desde su nacimiento hace más de 13 años, pero también a otras muchas sociedades pediátricas de diversos países de Latinoamérica, y que nace con un objetivo: que los pediatras nos atrevamos a “prescribir” películas, al igual que prescribimos medicamentos, pruebas complementarias o, incluso, direcciones electrónicas de páginas de interés para nuestros pacientes y sus familias; y, para ello, nos fundamentamos en estos cinco fundamentos, que pasamos a desarrollar.

La Pediatría es una especialidad “de cine”

La especialidad de Pediatría es apasionante, diversa y compleja, y ello por los siguientes motivos: porque abarca todas las especialidades médicas (son 24 sociedades de especialidad las que reconoce la AEP, con dos edades únicas y apasionantes en los extremos: la Peri-Neonatología y la Adolescencia); porque abarca tres campos sanitarios (la Pediatría clínica, preventiva y social); y porque su actividad incluye todos los ámbitos sanitarios (hospitalario o de Atención Primaria). Por ello, la especialidad se denomina como Pediatría y sus Áreas Específicas. Por todo lo anterior y por ser la infancia y adolescencia la parte más sensible de nuestra sociedad y su futuro, es por lo que la Pediatría se constituye en una especialidad “de cine”.

La infancia y adolescencia son los actores de nuestra vida

La infancia y la adolescencia ha sido, es y será motivo de inspiración y reflexión en el arte, en cualquiera de sus manifestaciones, bien sea el cine (denominado “séptimo arte”), como en cualquiera de las previas seis Bellas Artes consideradas del mundo clásico: arquitectura, escultura, pintura, música (incluye el teatro), declamación (incluye la poesía) y danza.

La visión que el cine proporciona a la infancia y adolescencia o que proporciona a las patologías pediátricas o a la realidad vista a través de la inocencia de la mirada de un niño o niña, contiene elementos culturales y docentes, nos devuelve emociones y reflexiones, nos proporciona arte, ciencia y conciencia; y el cine se convierte en un recurso útil en el universo de la educación médica, allí donde nuestros pequeños pacientes son también los actores de nuestra vida, como padres, abuelos, profesores o médicos.

El arte de “prescribir” películas, arte, ciencia y conciencia

El cine es un despertador de emociones dentro de la “cultura del espectáculo” y es, posiblemente, la manifestación artística más completa a la hora de plasmar una enfermedad, enfermos, profesionales de la sanidad y los problemas vinculados a la infancia y adolescencia: porque el cine se ve, se oye y se siente. Es bien conocido, que desde hace bastante tiempo, la docencia está siendo sacudida por una imperiosa necesidad de adaptación y evolución: en este sentido, las técnicas audiovisuales (entre ellas, y principalmente, el cine en sus distintos formatos), constituyen uno de los métodos más poderosos de difusión de conocimientos, de desarrollo de aptitudes y de creación de actitudes.

Y es que, una de las metas principales del proyecto Cine y Pediatría, es reflexionar sobre el hecho de que es bueno prescribir películas en sanidad. Una “prescripción” de películas que puede orientarse a muy diversos receptores: a estudiantes de medicina, a residentes en formación, a los propios especialistas médicos y a otros profesionales sanitarios. También podrían “prescribirse” a familiares de los menores enfermos e, incluso, a los propios niños o adolescentes, estudiando muy bien el objetivo que se pretende en cada receptor, para que el mensaje positivo llegue correctamente. Con el tiempo, nos hemos dado cuenta de su gran valor también en el campo de los docentes (en colegios e institutos) y de las propias familias. Y, cómo no, para los amantes del buen cine, aquel cine de calidad, bien en blanco y negro o en color.

Pero “prescribir” es un acto muy serio, porque, al igual que cualquier medicamento, tiene indicaciones y contraindicaciones, condiciones de uso, interacciones y efectos adversos, asimismo, una película debe mirarse con los mismos ojos. No consiste en prescribir, sino en prescribir bien. No consiste en recetar, sino en hacer un buen uso de aquellas películas con alto valor humano, afectivo y emocional. Por ello, no todas las películas serán válidas para todos los potenciales espectadores y debe ser un tema que se maneje con la prudencia, ciencia y conciencia que se merece, teniendo muy presente, en el caso de que nos dirijamos a familias y pacientes, la fase de la enfermedad y el estado de ánimo. Cabe considerar el valor que tiene el cine como arma educativa y como herramienta de reflexión, y el impacto que pueda tener como estrategia de afrontamiento, cuando se pasa de un mero espectador a un auténtico protagonista en la vida real.

Los consejos para “mirar” una película: la observación narrativa

Una película se puede ver de diferentes maneras, como simple diversión, como elemento cultural o como herramienta docente y, en este último supuesto, conviene utilizar lo que se conoce como observación narrativa, porque el cine es toda una universidad de las emociones en la salud y en la enfermedad, donde confluyen los tres momentos de la experiencia narrativa: prefiguración, configuración y refiguración.

• Prefiguración es la experiencia previa; es decir, las creencias, valores, actitudes y pre-juicios ante una enfermedad o una situación concreta; es el “antes de…” ver una película.

• Configuración es la experiencia imaginada; es decir, el mundo de la ficción que nos proporciona la película, las emociones y reflexiones al ver la película.

• Refiguración es la experiencia interpretada; es decir, la conjunción entre el mundo de ficción y el mundo del espectador, es el “después de…” ver una película.

A través de la película nos interesa, en Cine y Pediatría, potenciar los valores y la educación sentimental, así como educar la afectividad y ética profesional.

Dejo cinco ejemplos para “ver” el cine con otros ojos, bajo la óptica de esta observación narrativa:

1. Prescribir la película estadounidense El aceite de la vida (Lorenzo’s Oil, George Miller, 1992)(1) para adentrarnos al complejo mundo de las enfermedades raras (Fig. 2).

Figura 2. El aceite de la vida (Lorenzo’s Oil, George Miller, 1992)

• Prefiguración: se denomina como enfermedad rara (o de baja prevalencia) aquella con una frecuencia menor de 5 casos por cada 10.000 habitantes, pero son tantas entidades, que la suma de todas las personas con una enfermedad rara se estima entre el 6 y 9 % de la población, de ahí la importancia como problema de interés sanitario y social. Tres de cada cuatro enfermedades raras debutan en la infancia.

• Configuración: El aceite de la vida es la historia real de unos padres coraje (la familia Odone) en busca de la solución de la enfermedad degenerativa de su hijo, una adrenoleucodistrofia.

• Refiguración: refleja la «soledad del corredor de fondo» de pacientes, familias, profesionales sanitarios, instituciones y sociedad ante las enfermedades raras y aborda un buen número de temas bioéticos: el intruso benefactor, el primum non nocere, el empoderamiento del paciente y familias, la toma de decisiones por sustitución, la adecuación del esfuerzo terapéutico y fin de vida.

2. Prescribir la película australiana Mary and Max (Adam Elliot, 2009)(2) para entender el síndrome de Asperger (Fig. 3).

Figura 3. Mary and Max (Adam Elliot, 2009).

• Prefiguración: el síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista y que afecta a la interacción social recíproca, la comunicación verbal y no verbal; manifiesta una resistencia para aceptar el cambio, la inflexibilidad del pensamiento, así como para poseer campos de interés estrechos y absorbentes.

• Configuración: Mary and Max es una película en claymation (plastilina en movimiento) que narra la relación epistolar durante 20 años de dos seres muy especiales con Asperger: Mary, que tiene 8 años y vive en Melbourne; y Max, 44 años, residente en Nueva York.

• Refiguración: esta película es un diamante en bruto para entender el síndrome de Asperger a todas las edades, una pequeña joya para acercarnos a estas personas desde el respeto, y con pensamientos para enmarcar que dicen más que los mejores libros de texto de Medicina.

3. Prescribir la película francesa Declaración de guerra (La guerre est déclarée, Valérie Donzelli, 2011)(3) para comprender el impacto familiar cuando se diagnostica a un hijo de cáncer (Fig. 4).

Figura 4. Declaración de guerra (La guerre est déclarée, Valérie Donzelli, 2011).

• Prefiguración: el cáncer siempre tiene un gran impacto personal, familiar, sanitario y social, pero adquiere dimensiones mayores cuando ocurre en un hijo o un nieto. Porque el cáncer en la infancia tiene grandes diferencias con el adulto, y comienza incluso por su causa: tres de cada cuatro tipos de cánceres a esta edad son leucemias, tumores del sistema nervioso central y linfomas.

• Configuración: Declaración de guerra es la historia real de la propia directora, quien llama a su exmarido para protagonizar entre ambos el proceso diagnóstico y terapéutico de un tumor cerebral en su hijo lactante.

• Refiguración: esta obra es toda una catarsis descriptiva y emocional, repleta de diálogos para reflexionar, una maratón emocional donde la buena música elegida nos remarca los estados de ánimo y donde no queda duda que esta experiencia se convierte siempre en una declaración de guerra vital y emocional.

4. Prescribir la película española La historia de Jan (Bernardo Moll Otto, 2016)(4) para acercarnos al entrañable mundo del síndrome de Down (Fig. 5).

Figura 5. La historia de Jan (Bernardo Moll Otto, 2016).

• Prefiguración: el síndrome de Down es la causa más frecuente (y conocida) de discapacidad psíquica/retraso mental de carácter congénito, y cuenta con importantes grupos de apoyo y asociaciones, lo que ha conseguido que la salud e integración social de estas personas sean cada vez mejores.

• Configuración: La historia de Jan es una historia tan real como la vida misma, una película documental realizada por el padre del protagonista, quien se puso a escribir un blog y a grabar a su hijo durante sus primeros 6 años de vida, y con ello poder compartir y superar sus dudas y miedos. Una historia de aceptación y superación.

• Refiguración: una bella historia dirigida a normalizar el síndrome de Down, especialmente dedicada a todos los profesionales que se dedican a esos menores con necesidades especiales y también para todos los padres (y la sociedad). Y que nos plantea diversas cuestiones sobre, una clave: si por tener un cromosoma 21 de más se puede negar el derecho a vivir a esas personas tan especiales.

5. Prescribir la película canadiense Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar Philippe Falardaeu, 2011)(5) para reivindicar el valor de la docencia y los maestros (Fig. 6).

Figura 6. Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar Philippe Falardaeu, 2011).

• Prefiguración: es indudable el valor de los docentes de cada rincón del planeta, maestros y profesores que dedican su vida a fomentar (con un papel complementario a la familia) la educación en contenidos y valores de futuros hombres y mujeres como ciudadanos para un mundo mejor.

• Configuración: Profesor Lazhar es una hermosa declaración de amor a la enseñanza, la vivencia de un maestro argelino sustituto que, a partir de un desagradable hecho inicial (bajo el sentimiento de la pérdida), nos permite reflexionar sobre la educación y el valor de un aula.

• Refiguración: una película repleta de mensajes positivos en los que uno siente el amor a las aulas y el deseo de ser maestro, una de las más nobles (y necesarias) profesiones para poder cambiar a bien el rumbo de una sociedad.

Clasificación de las películas en relación a la sanidad

Según los hermanos García-Sánchez (José Elías y Enrique)(6), Catedráticos de Microbiología de la Universidad de Salamanca y fundadores y co-editores de la revista Medicina y Cine, las películas se pueden clasificar en relación con la sanidad en cuatro tipos:

• Saludables: no hay rastro de enfermedad.

• Puntuales: solo aparece alguna alusión a la enfermedad, muy esporádica. Se pueden considerar aquéllas que ofrecen, al menos, tres secuencias sobre una manifestación clínica, prueba diagnóstica o tratamiento asociado a una entidad patológica.

• Relevantes: el proceso mórbido acompaña de modo constante a alguno/s de los protagonistas y sobre el que se describen las manifestaciones clínicas, se practica alguna prueba diagnóstica y/o se aplica algún tratamiento. Y estas situaciones se producen en, al menos, cuatro secuencias cinematográficas.

• Argumentales: la película se centra en el impacto que causa la enfermedad o problema social, de forma que la enfermedad o el enfermo y su familia y entorno son los protagonistas y que permite encontrar las fases del proceso (clínica, diagnóstico, tratamiento y resolución) que se transmiten, tanto en el guion literario (historia) como en el guion técnico (encuadres, iluminación, movimiento de la cámara, música, efectos sonoros, etc.).

Como sanitarios en general o como médicos (pediatras) en particular, disponemos de dos formas de ver las películas que pueden ser de interés: al inicio, están esas películas en que las enfermedades o problemática infantil se utilizan de modo contextual para dar verosimilitud al argumento; en la cima, están aquellas películas en que estos temas son el centro del argumento.

El cine, sin duda, es un recurso educativo de alto impacto y en el que experiencias previas así lo demuestran, si bien requiere cautela y conocimiento para su buen uso. Se precisa buena preparación, con objetivos concretos, experiencia en el manejo de grupos de discusión y habilidades técnicas al emplear los medios audiovisuales. Desde distintas universidades, han publicado sus experiencias: Universidad de Salamanca, Universidad de Santiago de Compostela o Universidad Pompeu Fabra, así como en países como Brasil o Argentina, entre otras que podríamos citar.

¿Te atreves a prescribir películas?… desde Pediatría Integral

Bajo esas cinco justificaciones expuestas en el apartado previo, justificamos el porqué de esta sección que hemos denominado como: “Terapia cinematográfica en la infancia y adolescencia”, y cuyo objetivo será (en los sucesivos capítulos) prescribir películas de cine que todo pediatra pudiera ver para mejorar en ciencia y conciencia en nuestra práctica clínica habitual, tanto en temas médicos como sociales. Prescribir películas argumentales bajo la observación narrativa para extraer todas las emociones y reflexiones posibles. Para ser mejores médicos pediatras y, quizás, por qué no, para ser mejores personas.

Sobre ello hemos hablado a lo largo de estos años, a través de diferentes artículos y conferencias en congresos pediátricos en España y otros países (México, Colombia, Portugal, Argentina, República Dominicana, Chile, Perú, El Salvador…). Aconsejo revisar el artículo: “¿Te atreves a prescribir películas?”(7), que viene a ser la transcripción de la lectura de mi sesión de ingreso a la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA) en 2014, en la sede de la Organización Médica Colegial de Madrid, rodeado de colegas, amigos y familiares. Un verdadero viaje de Hipócrates a Hollywood (Fig. 7).

Figura 7. Cine y Pediatría en la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA).

Durante este periodo, hemos podido “prescribir” películas sobre enfermedades oncológicas(8), enfermedades raras(9) y trastornos del neurodesarrollo(10) en la infancia y adolescencia, pero también sobre epidemias y pandemias(11), sobre el embarazo en el adolescente(12), sobre la propia adolescencia(13), y también el reciente libro electrónico “Trilogías de películas para pediatras de cine”(14). De estas publicaciones y los más de 700 post ya publicados… y los que vengan (que luego volcamos anualmente en los libros de la colección Cine y Pediatría), fundamentaremos esta nueva sección.

Bienvenidos a la sección “Terapia cinematográfica en la infancia y adolescencia” de la revista Pediatría Integral. Películas de todos los continentes, en muchos idiomas y desde todas las edades pediátricas, sobre temas médicos y sociales que afectan a la infancia y adolescencia, y que agruparemos por temáticas de interés en sucesivos artículos.

Porque ya lo dijo Wolfgang von Goethe: “todos los días deberíamos oír un poco de música, leer una buena poesía, contemplar un cuadro hermoso y, si es posible, decir algunas palabras sensatas”. Y añadimos, “… y ver una buena película”.

Bibliografía

1. González de Dios J. Cine y Pediatría (57). “El aceite de la vida”, paradigma en enfermedades raras. 2011. Disponible en: http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/02/cine-y-pediatria-57-el-aceite-de-la.html.

2. González de Dios J. Cine y Pediatría (70). “Mary and Max”, una joya en plastilina nos redescubre el mundo del síndrome de Asperger. 2011. Disponible en: http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/05/cine-y-pediatria-70-mary-and-max-una.html.

3. González de Dios J. Cine y Pediatría (136). “Declaración de guerra” emocional contra el cáncer de un hijo. 2012. Disponible en: http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2012/08/cine-y-pediatria-136-declaracion-de.html.

4. González de Dios J. Cine y Pediatría (372). “La historia de Jan”, la historia de muchos. 2017. Disponible en: http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/02/cine-y-pediatria-372-la-historia-de-jan.html.

5. González de Dios J. Cine y Pediatría (127). “Profesor Lazhar”, una hermosa declaración de amor a la enseñanza. 2012. Disponible en: http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2012/06/cine-y-pediatria-127-profesor-lazhar.html.

6. García Sánchez JE, Trujillano Marín I, García Sánchez E. Medicina y cine ¿Por qué? Rev Med Cine. 2005; 1: 1-2.

7. González de Dios J. ¿Te atreves a prescribir películas en Pediatría? Rev Pediatr Aten Primaria. 2015; 17: e233-e248.

8. González de Dios J, Tasso Cereceda M, Ogando Díaz B. La mirada del cine al cáncer (II): cuando la oncología pediátrica es la protagonista. Rev Pediatr Atención Prim. 2012; 14: 351-68.

9. González de Dios J, Bermejo E, García-Alix A. Enfermedades raras y Pediatría: una amistad “de cine” a través de las películas. Rev Pediatr Aten Primaria. 2019; 21: e151-e171.

10. González de Dios J, Palazón Azorín A, Javaloyes Sanchís A. Los trastornos del neurodesarrollo son “de cine”… y quedan muchos guiones por escribir. Rev Pediatr Aten Primaria. 2020; 22: 381-e104.

11. González de Dios J, Eiros Bouza JM. Epidemias y pandemias: un viaje de Hipócrates a Hollywood. Rev Pediatr Aten Primaria. 2022; 24: e243-e260.

12. González de Dios J, Martínez González C, Ruiz Lázaro PJ. Embarazo y parto en el cine (II): historias de embarazos en adolescentes. Rev Pediatr Aten Primaria. 2013; 15: 377-91.

13. González de Dios J, Valdés Rodríguez J. La adolescencia como género cinematográfico: de la reivindicación a la oportunidad. Rev Pediatr Aten Primaria. 2018; 20: e19-337.

14. González de Dios J. Trilogías del séptimo arte para pediatras “de cine. “Prescribir” películas para mejorar en ciencia y en conciencia en nuestra práctica clínica”. Lua Ediciones S.L., Madrid, 2023.

 

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