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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

Violencia en la infancia y la adolescencia

 

E. Villalobos Pinto*, M. Lloret Carnicero**
Temas de FC


E. Villalobos Pinto*, M. Lloret Carnicero**

*Unidad de Pediatría Social. Servicio de Pediatría. **Médico Interno Residente de Pediatría. Hospital Universitario Infantil Niño Jesús. Madrid

Resumen

La violencia en la sociedad tiene muchas formas de manifestarse. Si bien existen factores favorecedores y factores protectores, es un hecho ya contrastado que permea a todos los estratos de la sociedad y a todas las franjas etarias.
En este artículo se va a realizar una revisión de las principales manifestaciones de violencia hacia niños y adolescentes, y que van más allá del maltrato físico y abuso sexual, analizados específicamente en otro artículo de este número de la revista. Manifestaciones cada vez más frecuentes ante las cuales toda la sociedad debe estar alerta y que no siempre son suficientemente bien detectadas ni adecuadamente afrontadas. Situaciones, muchas veces no tan explícitas, que por su propia naturaleza pueden ser potencialmente devastadoras para el adecuado desarrollo integral de nuestros niños y adolescentes.
Es obligación de todos nosotros y de los poderes públicos garantizar las condiciones necesarias para la mayor protección y el mejor desarrollo de nuestros jóvenes; pero sin un adecuado conocimiento de las amenazas que les acechan, esto será inviable. Se revisa además el marco jurídico actual y se aclaran conceptos relacionados con la violencia en la infancia y la adolescencia, todo orientado hacia un fin eminentemente divulgativo y práctico.

 

Abstract

Violence in society manifests itself in many ways. While there are both enabling and protective factors, it is an established fact that it permeates all strata of society and all age groups.
This chapter will review the main manifestations of violence towards children and adolescents that extend beyond physical and sexual abuse, which are specifically analyzed in another chapter. These are increasingly frequent manifestations to which society, as a whole, must be alert and which are not always well detected enough or adequately dealt with. Situations that are often not so explicit and which, by their very nature, can be potentially devastating for the for the adequate holistic development of our children and adolescents.
It is our obligation, and that of our public authorities, to guarantee the conditions for the best protection and development of our young people. But without proper knowledge of the threats they face, this will be unfeasible. The current legal framework is also reviewed, and concepts related to violence in childhood and adolescence are clarified, all focused towards an eminently informative and practical purpose.

 

Palabras clave: Violencia; Niño; Delitos sexuales; Factores protectores.

Key words: Child; Protective Factors; Sex Offenses; Violence.

Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 208-215


OBJETIVOS

• Sensibilización de los profesionales de la salud ante las diferentes formas de manifestación de la violencia hacia niños y adolescentes en nuestra sociedad.

• Conocer las principales formas de violencia hacia los niños y adolescentes.

• Detectar precozmente las manifestaciones de la violencia en nuestros jóvenes.

• Conocer cómo actuar ante situaciones detectadas de violencia hacia los niños y adolescentes.

Violencia en la infancia y la adolescencia

Introducción

La detección precoz y erradicación de la violencia en la infancia y adolescencia es y debe ser objetivo de todas las instituciones.

La violencia contra los niños incluye todas las formas de violencia contra los menores de 18 años, infligida por sus padres o por otras personas que les cuiden, sus compañeros, sus parejas u otras personas.

La violencia condiciona las vidas de hasta 1.000 millones de niños en todo el mundo, según datos de UNICEF(1), con consecuencias emocionales, sociales y económicas prolongadas, y con potencial repercusión en todas las esferas del desarrollo de su personalidad.

La violencia contra los niños, niñas y adolescentes constituye así una vulneración a sus derechos fundamentales, poniendo en peligro su vida y su desarrollo pleno.

La eliminación de la violencia contra los niños se menciona en varias de las metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, pero la meta 16.2 es la más explícita al respecto: “Poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños2”.

Conceptos – tipología de maltrato infantil

Para enfocar adecuadamente la violencia infantil, es fundamental tener en cuenta que el maltrato comprende muchas más formas que el maltrato físico. Importante definir las diferentes tipologías de maltrato.

Se considera maltrato infantil cualquier acción u omisión, no accidental, por parte de los padres o cuidadores que comprometa las necesidades básicas del menor. La tipología principal del maltrato infantil podría clasificarse como se indica a continuación.

Maltrato físico

Se define como el uso de la fuerza física contra un niño, niña o adolescente que ocasione perjuicios para su salud, supervivencia y desarrollo integral. Se incluye en este concepto el síndrome de Munchausen por poderes.

Maltrato psicológico

Hostilidad verbal crónica (insulto, burla, desprecio, amenaza de abandono) y bloqueo constante de las iniciativas de interacción infantiles (evitación, encierro, etc.).

Negligencia o abandono

Aquella situación en la que las necesidades físicas básicas del menor no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro adulto del grupo conviviente.

Violencia sexual infantil

Toda acción que causa un daño en el desarrollo afectivo-sexual del niño, niña o adolescente. Puede tener componente físico o no, y siempre tiene un componente psicológico.

Maltrato institucional

Toda actuación sanitaria, política, social o jurídica que de manera directa o indirecta repercuta negativamente en la protección del menor, impidiendo o dificultando el principio del interés superior del menor.

Marco legal

Conocer cómo se estructura a nivel judicial la atención a los casos de violencia infantil, así como el marco normativo por el que nos regimos, es necesario para un adecuado manejo de estos casos.

Estructura judicial en relación a menores

Juzgados de menores: cuando un menor de 14 a 18 años comete un delito. Los menores de 14 años no tienen responsabilidad penal, pero sí civil, por sus tutores legales. Instruido por el Ministerio Fiscal, aunque la sentencia la dicta el Juez de Menores.

Juzgados de familia: encargados de asuntos, tales como las relaciones paterno-filiales o los asuntos matrimoniales que implican a menores. Los Juzgados de 1ª Instancia asumen dichas funciones en lugares donde no tienen dichos juzgados.

Juzgados de violencia contra la infancia: solo actualmente, como proyecto piloto, en Las Palmas, desde octubre de 2021. Especializados en delitos violentos contra la infancia, siempre que el presunto agresor sea mayor de edad.

Marco normativo

El principio del interés superior del menor ya se recogió por primera vez en la Convención de los derechos del niño (1989); a nivel nacional, en la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de Enero, de Protección Jurídica del Menor (tanto a víctimas como a infractores, así como a los afectados por aquellos cuyos padres tienen conflicto con la ley). En dicha ley, su Artículo 2 versa sobre la protección del derecho a la vida, a la supervivencia, las necesidades básicas, la necesidad de tener un entorno familiar adecuado y libre de violencia, así como a la preservación de la identidad, cultura, convicción, religión e identidad sexual.

El Estudio del Secretariado General de Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños (2006) permitió visibilizar las diferentes formas de violencia que afectan a los niños, niñas y adolescentes en todo el mundo y los entornos donde esta se manifiesta. Además, en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, concretamente la Meta 16.2, se enuncia orientada a la protección de los niños contra el abuso, la explotación, la trata y la violencia. Finalmente, la Observación general nº 14 del Comité de Derechos del Niño (2013) también contempló el principio de interés superior del menor, como uno de los pilares de la atención a la infancia.

Nuestro ordenamiento jurídico vigente se basa en la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia(3), ley que contempla una serie de novedades, tales como la inclusión como derechos de los niños: el deber a la información y asesoramiento; el derecho a que las víctimas sean escuchadas, sin límite de edad, con metodología y entorno adecuados, mediante profesionales cualificados, intentando no generar victimización secundaria, y evitando aquellos planteamientos fuera del rigor científico; el derecho a la atención integral (psicosocial, educativo, psicológico, social, formativo, acceso a servicios públicos, reinserción laboral, o acompañamiento judicial), con obligación de la coordinación entre diferentes administraciones; y se contempla la legitimación de personación ante todas las instancias, a través de sus representantes legales, aunque, habiendo conflicto entre estos (p. ej., centro de protección del menor), tienen derecho a un defensor judicial. Además, tienen derecho a ser atendidos por la oficina de atención a víctimas de violencia. Además, tienen derecho a la asistencia jurídica gratuita, y podrán presentarse como acusación particular en cualquier momento del procedimiento. Otro principio novedoso de la ley es el del deber de comunicación: por la ciudadanía, o cualificado, por aquellas personas en mayor contacto por su función con menores (profesores, sanitarios, educadores, etc.). También existe deber de comunicar contenidos ilícitos en Internet, y de que se les provea a los comunicadores de canales seguros, preservando su protección y seguridad. Se impone la obligación, en casos de violencia a la infancia o a personas con discapacidad, de denunciar sin exenciones. Tampoco habrá dispensa en la obligación de declarar para los familiares y cónyuge, si el testigo tiene la representación legal, en casos de delito grave. Otra de las novedades que introduce esta ley es la realización de la prueba preconstituida, cuyo fin es evitar la victimización secundaria, y evitando que la víctima tenga que declarar en el juicio. Se realizará a menores de 14 años o con discapacidad, y que deban intervenir en condición de testigos, en gran parte de casos de violencia infantil. Esta se realizará ante la autoridad judicial, con las mismas garantías que el juicio, presentes el fiscal, acusado y abogados; si bien podría hacerse en presencia únicamente del abogado defensor o, si este no pudiera, del abogado de oficio. Con intervención de todas las partes, mediando el juez o los equipos psicosociales, si este así lo requiere. Deben estar grabadas. En muchas ocasiones se utilizan cámaras Gessell, en las cuales el menor no ve quién está al otro lado del espejo.

Factores de riesgo y protectores

La identificación de diversos factores de riesgo o de protección nos ayudará en el diagnóstico diferencial de diversos motivos de consulta.

Tradicionalmente, se han identificado una serie de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que se produzcan fenómenos de violencia, si bien ha de quedar claro que dichos factores ni son requisitos per se, ni excluyen que no puedan darse dichas situaciones en su ausencia. La ausencia de dichos factores sería, a priori, factor de protección(4) (Tablas I y II).

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Principales formas de violencia

La violencia hacia la infancia y adolescencia tiene muchas formas de expresión en nuestra sociedad. Hemos de saber identificarlas para un adecuado manejo de las mismas.

Tal y como se ha expresado en el apartado introductorio, es objetivo de este artículo hacer un esfuerzo de síntesis de las principales formas de manifestación de violencia hacia nuestros jóvenes, y desarrollando más aquellas manifestaciones que se salen de la tipología del maltrato físico y del abuso sexual, desarrollados en otro artículo de este número de la revista.

Maltrato infantil

En líneas generales, se puede englobar bajo esta denominación aquellas situaciones que, afectando al equilibrio psicológico de los padres/tutores y a su entorno, inciden negativamente en la salud física y/o psíquica del niño/a y adolescente, comprometiendo su adecuado desarrollo(5). La perpetuación de estas situaciones conllevará indefectiblemente unas consecuencias crecientemente negativas.

Clásicamente, los malos tratos se han clasificado en físicos o emocionales, y activos o pasivos (Tabla III).

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Otras formas de violencia

Violencia intrafamiliar y violencia vicaria

La vivencia de violencia intraparental e intrafamiliar puede constituir por sí sola un tipo de maltrato infantil. Los menores que son testigos, o simplemente conscientes, de la existencia de una situación de daño físico o psicológico o de violencia sexual en el seno familiar, tienen un mayor riesgo de sufrir: problemas emocionales, sociales y de conducta, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, abuso de sustancias y afectación del rendimiento académico. En algunos casos, pueden ser ellos mismos objetivo de la violencia: según datos de la encuesta NATSCEV, realizada en EE.UU. en 2008 y 2011 a más de 4.500 menores de entre 3 y 17 años de edad, un 56,8 % de los menores testigos de violencia intraparental habían experimentado otras formas de maltrato a lo largo de su vida (un 33,9 % de ellos en el último año)(6).

En situaciones de violencia de género, los menores pueden también ser utilizados como instrumento, como objeto al que infligir daño con el objetivo último de dañar a su progenitor/a. En nuestro país, el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, ratificado en 2017, incorpora este término e insta a la protección, no solo de la mujer, sino de los menores a su cargo, reconociendo a éstos como víctimas directas de la violencia de género.

La exposición a la violencia en el ámbito familiar, si bien se correlaciona con el desarrollo de problemas en las esferas anteriormente citadas, no implica necesariamente daño, este depende asimismo de factores individuales, como son: la capacidad de resiliencia del menor, el apoyo por parte de terceras personas que actúen como adulto de referencia o la existencia de soporte sociosanitario comunitario.

El screening de situaciones de violencia intraparental o intrafamiliar en la población general no se ha demostrado eficaz, aunque sí se recomienda cuando el menor muestra problemas emocionales o de conducta, realizarle preguntas abiertas sobre la situación en casa.

El pediatra con conocimiento de una situación de violencia intrafamiliar debe actuar realizando un seguimiento clínico estrecho, ofreciendo al menor y a su familia ayuda y apoyo en salud mental en caso de que lo necesiten. La evidencia en cuanto a cuál es el mejor tipo de terapia o intervención es limitada, en la mayoría de los estudios se realizan intervenciones centradas en el menor combinadas con educación familiar(7).

Nuevas tecnologías y violencia infantil

Según datos del año 2020, recogidos por el Instituto Nacional de Estadística, el 69,5 % de la población de entre 10 y 15 años dispone de teléfono móvil, y el uso de Internet se extiende al 94,5 % de dicho grupo de edad(8). Mientras en los medios de comunicación tradicionales (radio, televisión), el acceso a contenido es pasivo, los nuevos medios de comunicación permiten una mayor posibilidad de interacción y creación de contenido, así como la visualización de contenidos personalizados, acordes a las preferencias del usuario. La exposición de los niños y adolescentes a las nuevas tecnologías puede reportar beneficios educacionales y sociales, pero también conlleva una posible exposición a contenidos violentos o inapropiados, así como una desprotección de los menores ante determinadas interacciones en la red. Nuevos conceptos, como ciberbullying, sexting o grooming, dan nombre a comportamientos facilitados por la extensión del acceso a las nuevas tecnologías.

El ciberacoso o ciberbullying se define como aquella forma de acoso o intimidación que se lleva a cabo a través de medios digitales, aunque existe cierta controversia alrededor de su definición, lo cual supone una dificultad para estimar su prevalencia. Las tres características fundamentales del bullying son: repetitividad, intencionalidad y diferencia de poder entre víctima y acosador. Sin embargo, un único comentario publicado en redes con la intencionalidad de dañar, puede ser difundido en redes en múltiples ocasiones y ser visualizado tiempo después, pese a que su autor no pretendiese repetirlo. Además, el anonimato que puede proporcionar este tipo de medios, puede por sí solo ocasionar una diferencia de poder. Sea como fuere, el ciberacoso y el acoso coexisten en muchos casos y se solapan en sus definiciones. Existen estudios que sugieren la existencia de mayor incidencia de depresión, ansiedad, ideación autolítica y comportamientos autolesivos entre las víctimas de ciberbullying (así como en los perpetradores)(9).

También acuñado en el ámbito de las nuevas tecnologías de la comunicación, el término sexting hace referencia al envío, reenvío o recepción de mensajes o fotografías de contenido sexualmente explícito a través de medios digitales. Se trata de una práctica frecuente en el contexto de relaciones de pareja y grupos de adolescentes. La circulación de imágenes de contenido sexual convierte a los adolescentes en potenciales víctimas de abuso sexual y coacción a través de las redes, lo que se conoce como “grooming”. En 2013, Zweig et al. realizaron un estudio transversal en población estadounidense de entre 11 y 18 años, hallando que el 15 % de mujeres y el 7 % de varones de este grupo de edad referían haber sido presionados o amenazados para compartir fotografías o habían recibido imágenes o mensajes no deseados de contenido sexual(10). Los adolescentes víctimas de la distribución no consentida de imágenes de contenido sexual tienen más probabilidad de ser víctimas de otros tipos de violencia interpersonal (bullying, ciberbullying, violencia física y sexual en la pareja, y abuso sexual), así como mayor incidencia de ideación suicida y sentimientos de tristeza y desesperanza.

La inmediatez y accesibilidad que proporcionan las nuevas tecnologías de la comunicación resultan en estas situaciones especialmente dañinas, puesto que el acoso y las coacciones no se limitan a un único entorno (p. ej., el escolar), sino que son continuos a través de redes sociales, correo electrónico o medios telefónicos, de forma que se difumina el límite entre lo que la víctima considera un entorno seguro y lo que no. Ello, unido a la potencial exposición de la víctima a gran escala, convierte la lucha contra estas nuevas formas de violencia en un reto para víctimas, familias y profesionales del ámbito educativo y sanitario.

Trata infantil

Según la Organización de las Naciones Unidas, se entiende por trata o tráfico de seres humanos: la captación, transporte o recepción de personas, recurriendo a amenazas, distintas formas de coacción, secuestro, fraude, abuso de poder, uso de fuerza o recepción de pagos o beneficios para conseguir el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con el objetivo final de su explotación. Dicha definición incluye: explotación sexual y laboral, trabajos forzados, extracción de órganos corporales y explotación para la mendicidad. En nuestro país, la trata es un delito tipificado en la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal.

De acuerdo con un estudio realizado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Drogadicción y el Crimen, un 33 % de las víctimas directas de trata son menores de edad, que pueden también ser víctimas indirectas si uno de sus progenitores es víctima de trata(11). En ocasiones, las coacciones provienen del entorno familiar o más inmediato del menor. Estos niños y adolescentes entran, a veces, en contacto con el sistema sanitario en relación con: agresiones, accidentes laborales, malnutrición, abuso de sustancias, enfermedades de transmisión sexual, embarazo no deseado o comorbilidad psiquiátrica (presente previamente o derivada de la explotación). Además, aquellos con patología crónica previa, suelen tener dificultades en su seguimiento y pueden desarrollar complicaciones. Ello unido al antecedente de migración reciente, el retraso en la búsqueda de atención sanitaria o la actitud intimidatoria por parte de alguno de los acompañantes de los niños, constituyen potenciales indicadores de la existencia de un delito de trata.

El pediatra debe realizar una valoración completa e integral de los menores con sospecha de ser víctimas de trata, siendo de especial relevancia la valoración del neurodesarrollo y la nutrición, así como el consejo en el ámbito de salud sexual y reproductiva. En el caso de niños y adolescentes víctimas de trata, la salud mental es especialmente relevante, el impacto que supone ser víctimas de redes de tráfico de personas conlleva una gran comorbilidad psiquiátrica, con mayor incidencia de depresión, ansiedad, abuso de sustancias y trastorno de estrés postraumático. El intercambio de información debe ser adaptado al desarrollo del menor, que en estos casos puede no ser acorde a su edad, dado que el estrés prolongado puede causar cierta regresión en el desarrollo, aunque, en ocasiones, los niños y adolescentes a los que se fuerza a participar en actividades propias de adultos adoptan un patrón de comportamiento y expresión más acorde con los adultos que con su edad.

Violencia infantil en la diversidad

En ciertos grupos de menores, existe una mayor tasa de victimización, como son los menores con discapacidad, pertenecientes a minorías sexuales y de género, o niños y adolescentes inmigrantes.

Aquellos menores con discapacidad, que presentan dificultades en el área motora, sensitiva, emocional, cognitiva o comunicativa, tienen características que los hacen más vulnerables a sufrir maltrato físico, emocional y abuso sexual: algunos de ellos no tienen capacidad para defenderse ante el abuso o comunicarlo, o bien no comprenden la dimensión de estos comportamientos o son incapaces de reconocerlos. Los estudios disponibles indican una prevalencia de maltrato de hasta el 30 % en pacientes con discapacidad, entre 3 y 4 veces superior a la de sus coetáneos sin discapacidad. Según datos de un metaanálisis publicado por Jones et al., la prevalencia estimada del maltrato físico en este grupo de menores se sitúa en torno al 20 %, y la del abuso sexual en torno al 13-14 % (si bien es cierto que existe heterogeneidad en los resultados de los estudios seleccionados)(12). En muchos casos, se trata de niños con mayor necesidad de supervisión en determinados ámbitos, incluso comportamientos de auto y heteroagresividad, repetitivos, dificultades en el control de impulsos o en la externalización de las emociones. Ello provoca una sobrecarga del cuidador, que resulta un factor de riesgo decisivo para la victimización de estos niños y adolescentes. A veces, en un intento de reducir la sobrecarga del cuidador, son varias las personas que contribuyen a los cuidados del menor, y ello puede ser beneficioso, pero también aumenta la probabilidad de exposición a distintas formas de violencia.

Otro de los colectivos vulnerables lo constituyen los niños y adolescentes pertenecientes a familias inmigrantes. El estatus familiar de inmigración es por sí mismo un determinante social de la salud, y existen muchos otros factores asociados como son la inestabilidad financiera, la separación familiar o la barrera idiomática, capaces de influir en el bienestar físico y mental de los menores de familias inmigrantes. Uno de los más destacados es la discriminación que sufren muchos de estos menores, que puede ser abierta, llegando incluso a amenazas o violencia física o verbal, y que conlleva una mayor tasa de síntomas depresivos y de estrés postraumático y una menor autoestima en este grupo de niños y adolescentes que, dependiendo del contexto cultural de origen de la familia, pueden no ser reconocidos. Los estresores relacionados con las circunstancias de la inmigración, asociados a diferencias culturales en lo referente a reconocimiento de los derechos de la infancia e igualdad de género, son factores que se pueden asociar, aumentando el riesgo de violencia intrafamiliar. Asimismo, los menores pueden haber sido testigos o víctimas de violencia en su país de origen, especialmente si la migración se produce en el contexto de un conflicto social o bélico. Es esencial explorar en estos pacientes, la experiencia y circunstancias de la migración y cerciorarse de que exista un entorno comunitario y familiar seguro.

Los niños y adolescentes pertenecientes al colectivo LGTBI (acrónimo de lesbian, gay, bisexual, transgender and intersex) tienen asimismo un mayor riesgo de sufrir violencia física y sexual por parte de los adultos, bullying y ciberbullying, así como una mayor tasa de polivictimización, lo cual repercute negativamente en la salud física y mental del menor(13). Sin embargo, muchos pediatras refieren falta de conocimiento para abordar cuestiones relacionadas con identidad de género y orientación sexual, e incluso temor a ofender al menor o a sus progenitores. Es labor del pediatra la creación de un entorno de confianza en el que el paciente se sienta libre para exponer su identidad de género y orientación sexual e identificar situaciones de riesgo o de violencia, para poder ofrecer el apoyo adecuado.

En la tabla IV, se indican de forma resumida definiciones y ejemplos de otras formas de maltrato infantil no comentadas previamente.

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Función del pediatra de Atención Primaria

El pediatra de Atención Primaria, dentro de un modelo sanitario entendido como el más próximo al niño y sus familias, debe ser capaz de tener en cuenta aquellas circunstancias o factores de riesgo que nos deben poner en alerta ante la posibilidad que se puedan producir situaciones de violencia y, en todo caso, estar alerta ante cualquier señal de que el niño pueda estar viviendo dicha realidad. El diagnóstico precoz es, pues, clave para minimizar el impacto de dichas situaciones. Además, debe iniciar, una vez detectadas, los necesarios procedimientos de notificación, tanto judiciales como a Servicios Sociales, así como las derivaciones necesarias a Unidades de Pediatría Social y Salud Mental, siempre que sea posible. Este es un claro ejemplo de la fundamental atención interdisciplinar en la que el pediatra de Atención Primaria debe jugar un papel imprescindible.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito. Declaración de intereses: ninguno.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

1.*** Romeo Biedma FJ, Horno Goicoechea P. Ver para proteger. Claves para comprender la violencia contra niños, niñas y adolescentes y para desarrollar medidas de protección eficaces. UNICEF España; Dirección de sensibilización y políticas de infancia. Área de incidencia política y estudios. 2022. Disponible en: https://www.observatoriodelainfancia.es/oia/esp/descargar.aspx?id=7872&tipo=documento.

2. Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia contra los niños 2020: resumen de orientación. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2020. Disponible en: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/332450/9789240007154-spa.pdf.

3. Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia. Ref.: BOE-A-2021-9347. Disponible en: https://www.boe.es/buscar/pdf/2021/BOE-A-2021-9347-consolidado.pdf.

4. Guía completa para la detección e intervención en situaciones de maltrato infantil desde el Sistema de Salud de Aragón desde los Servicios Sociales Comunitarios. Instituto Aragonés de Servicios Sociales: Departamento de Salud y Consumo. Gobierno de Aragón. 2007. Disponible en: https://www.aragon.es/documents/20127/674325/MALTRATO-2007-Guia-serviciossociales.pdf/76f34b38-735c-2e6c-d8d2-970ebd4fd5bd.

5. Aisa Hernanz E. Maltrato y desprotección en la infancia y adolescencia: Atención a las situaciones de riesgo. Departamento de Sanidad. Gobierno Vasco. 2000. Disponible en: https://www.euskadi.eus/contenidos/informacion/maltrato_domestico/es_maltrato/adjuntos/maltratoDesproteccionInfanciaAdolescencia.pdf.

6. Finkelhor D, Turner HA, Shattuck A, Hamby SL. Prevalence of Childhood Exposure to Violence, Crime, and Abuse: Results from the National Survey of Children’s Exposure to Violence. JAMA Pediatr. 2015; 169: 746-54. Disponible en: https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2015.0676.

7. Thackeray JD, Hibbard R, Dowd MD; Committee on Child Abuse and Neglect; Committee on Injury, Violence, and Poison Prevention. Intimate partner violence: the role of the pediatrician. Pediatrics. 2010; 125: 1094-100. Disponible en: https://doi.org/10.1542/peds.2010-0451.

8. Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en los Hogares. Madrid: Instituto Nacional de Estadística. INE. 2022. Disponible en: https://www.ine.es/prensa/tich_2022.pdf.

9. Bauman S, Toomey RB, Walker JL. Associations among bullying, cyberbullying, and suicide in high school students. J Adolesc. 2013; 36: 341-50. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.adolescence.2012.12.001.

10. Zweig JM, Dank M, Yahner J, Lachman P. The Rate of Cyber Dating Abuse Among Teens and How It Relates to Other Forms of Teen Dating Violence. J Youth Adolescence. 2013; 42: 1063-77. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s10964-013-9922-8.

11. Human-Trafficking. United Nations: Office on Drugs and Crime. Disponible en: https://www.unodc.org/unodc/en/human-trafficking/human-trafficking.html.

12. Jones L, Bellis MA, Wood S, Hughes K, McCoy E, Eckley L, et al. Prevalence and risk of violence against children with disabilities: a systematic review and meta-analysis of observational studies. Lancet. 2012; 380: 899-907. Disponible en: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(12)60692-8.

13. Friedman MS, Marshal MP, Guadamuz TE, Wei C, Wong CF, Saewyc EM, et al. (2011). A meta-analysis of disparities in childhood sexual abuse, parental physical abuse, and peer victimization among sexual minority and sexual nonminority individuals. American Journal of Public Health. 2011; 101: 1481-94. Disponible en: https://doi.org/10.2105/ajph.2009.190009.

Bibliografía recomendada

– F Romeo Biedma FJ, Horno Goicoechea P. Ver para proteger. Claves para comprender la violencia contra niños, niñas y adolescentes y para desarrollar medidas de protección eficaces. UNICEF España; Dirección de sensibilización y políticas de infancia. Área de incidencia política y estudios. 2022. Disponible en: https://www.observatoriodelainfancia.es/oia/esp/descargar.aspx?id=7872&tipo=documento.

Texto reciente que analiza las distintas formas de violencia hacia la infancia desde una perspectiva preventiva.

– Gancedo Baranda A. Aproximación al manejo del maltrato infantil en la Urgencia. Grupo de Trabajo de Atención al maltrato infantil de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría. Ed. Ergon. 2015.

Manual práctico e imprescindible para tener las nociones necesarias para un primer abordaje de situaciones de violencia infantil desde la Urgencia.

– Díaz Huertas JA, Marín López L, Muñoz Hoyos A. Manual de Pediatría Social. Sociedad Española de Pediatría Social. 2013. Disponible en: https://www.pediatriasocial.es/HtmlRes/Files/Manual_Pediatria_Social.pdf.

Texto clásico que recoge, entre sus más de 30 capítulos, varios dedicados al análisis de la violencia infantil, contemplando esas otras formas de manifestación de dicha violencia sobre niños, niñas y adolescentes.

– Zimmerman C, Borland R. Caring for Trafficked. Persons: Guidance for Health Providers. International. Organization for Migration, Geneva, Switzerland. 2009. Disponible en: https://publications.iom.int/system/files/pdf/ct_handbook.pdf.

Guía para la atención a las víctimas de trata, con varios capítulos dedicados a la atención a menores y familias víctimas de trata y a las peculiaridades de su seguimiento.

– McTavish JR, MacGregor JC, Wathen CN, MacMillan HL. Children’s exposure to intimate partner violence: an overview. Int Rev Psychiatry. 2016; 28: 504-18. Disponible en: https://doi.org/10.1080/09540261.2016.1205001.

Revisión detallada de la literatura disponible en lo referente a las consecuencias de la violencia intraparental en los menores de edad.

Caso clínico

Adolescente de 13 años de edad derivada por primera vez a consultas de Pediatría Social desde Psiquiatría para valoración de su entorno social, tras requerir ingreso en planta de dicho servicio para control de ansiedad e ideación autolítica.

Entrevistamos a la paciente y a su madre. En cuanto a su situación familiar, la paciente convive con su madre, su padre y un hermano en el mismo domicilio. Los domicilios de varios de sus familiares se hallan próximos al suyo. Refiere que apenas ve a su padre por su trabajo, que este consume frecuentemente alcohol, manteniendo actitudes violentas cuando está bajo sus efectos, normalizando dicho consumo, niega que exista problema derivado de él y desconoce la derivación de la niña a nuestras consultas. La madre de la paciente critica por un lado la situación, pero por otro lado afirma que, cuando no está el padre bajo los efectos del alcohol, es una persona maravillosa.

La paciente cursa 3º de Educación Secundaria en un instituto público, con adecuado rendimiento y relación con sus pares, con planes de realizar estudios universitarios en un futuro (“si sobrevivo”). Tiene una relación afectiva con otra compañera, niega relaciones sexuales. Reconoce consumir ocasionalmente alcohol, sin otros hábitos tóxicos. Ha iniciado seguimiento en su Centro de Salud Mental de zona, adecuado cumplimiento del régimen de terapia farmacológica y psicoterapia.

Hace 3 años iniciaron seguimiento en Servicios Sociales, sin intervención por su parte.

En consultas sucesivas, la situación familiar persiste: tras un intento de cesar en el consumo de alcohol, el padre de la paciente ha retomado el consumo de manera intermitente, hecho que de nuevo solo es parcialmente criticado por la madre. Ha disminuido el rendimiento académico de la menor, que ha suspendido 6 asignaturas. Continúa en seguimiento en su Centro de Salud Mental de zona, y se entrevista con una coach amiga de su madre (que la menor refiere le hace comentarios que no le agradan, como que “la situación se deriva de que la paciente es “mitómana, manipuladora y tiene principios de autismo”). La menor se muestra en su entrevista preocupada por un suceso acaecido semanas atrás: refiere que su abuelo materno, que reside en un domicilio muy próximo al suyo, ha tenido actitudes que le han resultado incómodas en un viaje a otra ciudad que han realizado para visitar a su abuela materna (ambos están separados), tocándole el muslo y la ingle mientras su hermano dormía. Refiere que años atrás, en alguna ocasión, le había realizado tocamientos en el pecho. Los padres son conocedores de la situación, la madre prefiere que el caso se oculte y la niña deje de tener contacto con su abuelo, no es partidaria de denunciar. Han cambiado de domicilio, y la menor repetirá curso en un nuevo instituto.

Progresivamente, en consultas sucesivas, la paciente se va mostrando atemorizada, con pánico a decir algo que suponga una recriminación por parte de su madre. Se muestra inquieta, no realiza contacto visual y llora ocasionalmente. Refiere que no imagina su vida siendo feliz y que no sabe cómo podríamos ayudarla, aunque sí reconoce que necesita ayuda. A nivel familiar, sigue existiendo hábito alcohólico intermitente por parte de su padre, y ya no tiene contacto con su abuelo, pero afirma sentirse mal respecto a lo ocurrido. No tiene seguimiento psicológico, afirma, porque su madre le ha dicho que eso suponía “remover las cosas”, y no está tomando tratamiento ninguno. Refiere que de vez en cuando contacta la “coach” con ella por medio de mensajes telefónicos, si bien ella la ignora.

Finalmente, la paciente deja de acudir a la consulta sin aviso previo. Se comunica a Servicios Sociales.

 

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Menores no acompañados (MENAS)

De interés especial


J. García Pérez*, L. Parrondo**

*Pediatra. Consultor Senior de Pediatría Social. Presidente del Instituto Madrileño de Pediatría (IMPe).
Presidente del Grupo Pediátrico Madrileño (GRUPEMA).

**Psicóloga. Directora de Adoptantis Centro de Orientación, Preparación Apoyo a la Adopción.
Directora de “El Periódico de la Adopción”, publicación digital que aborda la temática adoptiva y de acogimiento

 

Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 228.e1 – 228.e4


Menores no acompañados (MENAS)

 

La migración es un hecho constante en la historia. Se puede afirmar que la historia de la humanidad es la historia de las migraciones.

Desde que el Homo sapiens se dispersó desde su cuna africana hace unos 100.000 años en busca de nuevos territorios, movido por el crecimiento demográfico y la disminución de recursos alimentarios, la humanidad no ha dejado de desplazarse en busca de mejores horizontes.

En el nacimiento de las grandes civilizaciones de la Antigüedad, se narran migraciones antes de la formación del pueblo al cual se pertenece.

En nuestros días, más de la mitad de las personas refugiadas en el mundo tiene menos de 18 años. Hay unos 33 millones de niños y niñas que han cruzado fronteras internacionales buscando seguridad u oportunidades. Muchos lo hacen solos.

Sobre ellos reflexionaremos en estas líneas, tratando de comprender el origen de su migración, los riesgos que asumen, las secuelas que la migración en solitario puede dejarles y el recibimiento que tienen en el lugar de destino.

La migración a lo largo de la historia

A lo largo de la historia, casi todos los pueblos se han desplazado.

Desde el homo sapiens, emigraron los aztecas de Aztlán hacia Tenochtitlán. La Hélade griega se forma dispersándose por todo el Mediterráneo. La propia fundación de Roma, aglutinando a pastores venidos de otros lugares y, según la mitología, fundada por troyanos que se refugiaron en las 7 colinas huyendo de la guerra con los griegos, como nos cuenta Virgilio.

Las invasiones centroeuropeas para fundar los reinos francos, visigodos, ostrogodos, suevos… La expansión del islam desde la península arábiga…, y así hasta la última gran potencia, como hemos visto en los EE.UU.

Las cualidades de un pueblo y hasta su marco teológico proceden de la experiencia del evento migratorio. En todas las grandes civilizaciones, hay una historia de inmigración en sus orígenes.

La emigración en España

En el caso de España, los últimos 500 años han sido predominantemente de emigración, destacando diferentes etapas.

Una primera etapa, larga y muy regulada hacia el nuevo mundo, entre los siglos XVI y XVIII; una segunda gran oleada en la segunda mitad del siglo XIX y primeros veinte años del siglo XX; y dos grandes movimientos migratorios en el siglo XX:

• Uno de carácter político, el exilio de cientos de miles de derrotados de la guerra civil.

• Otro de carácter económico, en la década de los 60, predominantemente a Centroeuropa y al norte de África. Por tanto, en los últimos 500 años, España (al igual que Europa en general) ha sido un país de inmigrantes.

Desde hace unas décadas, esta tendencia histórica se ha invertido y ahora España es receptora de la inmigración.

No podemos saber qué consecuencias tendrá, pero de momento, destaca el maltrato al inmigrante, pareciendo que hemos perdido nuestra memoria histórica.

Menores migrantes no acompañados

Más de la mitad de las personas refugiadas en el mundo tiene menos de 18 años. Hay unos 33 millones de niños y niñas que han cruzado fronteras internacionales buscando seguridad u oportunidades. Muchos lo hacen solos(1,2).

La creciente presencia de niños y niñas es una nota distintiva de las crisis humanitarias migratorias en el sur de Europa y en la frontera sur de EE.UU.

Desde 2009, la Eurostat publica el número anual de inmigrantes que llega a cada Estado miembro por edades, junto con los casos de asilo pendientes, las decisiones adoptadas sobre el asilo y los casos que se han retirado(3).

Según la Eurostat, el número de menores no acompañados entre los solicitantes de asilo en Europa aumentó de 10.610 en 2010 a 95.205 en 2015, disminuyendo a 17.890 en 2019. El aumento entre 2010-2015 se atribuye al incremento global del número de solicitudes de asilo en el continente. El 8 % de todas las personas que llegaron a Italia a través del Mediterráneo en 2015 fueron menores no acompañados y subió al 14 % en 2016. Ese año, 9 de cada 10 niños que cruzaron el Mediterráneo fueron menores no acompañados, según UNICEF.

En la frontera entre EE.UU. y México, la Patrulla de Fronteras de EE.UU. detuvo a cerca de 69.000 niños no acompañados en 2014, 40.000 en 2015 y 60.000 en 2016. El 61 % de los menores no acompañados detenidos procedían de El Salvador y Guatemala. Datos recogidos en el Informe Niños y jóvenes migrantes, realizado por el Portal de datos sobre migración (https://www.migrationdataportal.org/).

Menores migrantes no acompañados en España

La población española percibe como una “invasión” la llegada de menores migrantes; sin embargo, según los datos recogidos por UNICEF, la población de menores de edad llegada a España en los últimos años no parece indicar lo mismo, según se señala en la figura 1.

Figura 1. Evolución de llegadas marítimas de menores de edad. Fuente: UNICEF.

La tendencia de llegadas de niños y niñas migrantes no acompañados a España es creciente, sobre todo a partir de 2017, y alcanzó un pico máximo en 2018. En ese momento, el mayor volumen de llegadas se registraba, sobre todo en Andalucía, Ceuta y Melilla.

Desde septiembre de 2019, el foco se ha trasladado a las Islas Canarias y, en 2021, también a Ceuta. A 30 de junio de 2021, hay registrados 8.642, de los cuales 7.265 son de los cinco principales países de origen.

La figura 2 señala el origen y número de los menores migrantes y la Comunidad autónoma a la que han ido a residir.

Figura 2. Origen y número de menores inmigrantes por Comunidad Autónoma. Fuente: UNICEF. Registro de Menores Extranjeros No Acompañados. Ministerio del Interior.

Los datos ponen de relieve la dimensión que ha adquirido el fenómeno en España, pero tienen limitaciones y han de ser tomados en cuenta con cautela:

• No existen datos oficiales de los niños y niñas que entran en nuestro país por vía terrestre de forma irregular, ya que muchos no son detectados.

• El recuento de menores de edad que entran por vía marítima se realiza antes de determinar definitivamente la edad.

• Se usan métodos para determinar la edad con amplios márgenes de error, que dejan a niños y niñas fuera del sistema de protección y de las cifras oficiales.

• Al Registro de Menores Extranjeros No Acompañados del Ministerio del Interior no tienen acceso las entidades públicas de tutela y no sirve para dar seguimiento al proceso de protección, desarrollo e integración social.

Motivos de la migración

Aunque algunos puede que hayan perdido a sus padres o familiares por culpa de la violencia, en muchos de los casos, la familia continúa en el país de origen. Habitualmente, provienen de familias numerosas con pocos recursos. Abandonan a su familia y su país en busca de una oportunidad, de un futuro mejor. En algunos casos, son los “elegidos” por la familia para iniciar la aventura y con sus ingresos mejorar la situación de la familia que allí queda.

Estos niños y niñas migrantes han salido de realidades extremadamente complejas: conflictos en sus países, violencia intrafamiliar, matrimonios forzados o condiciones de exclusión, falta de acceso a servicios básicos y/o discriminación por diferentes motivos(4).

Durante las rutas, a veces de semanas, meses o años, se enfrentan a múltiples riesgos, abusos o violencia.

Protección de los menores migrantes en España

Una vez llegados a España, corresponde a las Comunidades Autónomas garantizar su protección. Aunque se han comprobado avances en este tema, siguen existiendo actuaciones de las entidades públicas, que les colocan en situación de vulnerabilidad y desprotección.

Una de ellas, son las pruebas para identificar su condición de niños. Por norma general, los niños no acompañados no pueden ser expulsados del país ni ser internados en los llamados: “Centros de Internamiento para Extranjeros” (CIES). Si el niño tiene documentación o una apariencia clara de menor de edad, su tutela la ostenta la Comunidad Autónoma, que es quien debe garantizar su protección.

Si el niño no tiene documentación o esta no se considera válida, y hay dudas sobre su edad, el sistema prevé que se le hagan pruebas para determinar la edad, sometiendo a los niños a un uso excesivo de pruebas médicas sin garantías jurídicas suficientes. Además, se trata de pruebas casi siempre radiológicas (radiación), que no dan resultados fiables ni evalúan su madurez psicológica(5).

Si a un niño se le identifica incorrectamente como mayor de edad, ya sea por su apariencia o por un error en las pruebas, queda expuesto a vivir en la calle, ser detenido, expulsado del país o ingresado en un Centro de Internamiento de extranjeros (CIE), lo que implica una privación de libertad en contra de la ley.

Una vez identificado como menor de edad, solo puede (y debe) ser retornado/repatriado a su país, si tras una investigación y valoración, teniendo en cuenta su mejor interés, se concluye que el niño tiene una familia con capacidad e interés para cuidarlo o el país tiene servicios sociales que garanticen el disfrute de sus derechos.

Si el retorno no es posible (algo que ocurre en la mayoría de los casos), el niño pasa a ser tutelado por la Comunidad Autónoma correspondiente, que lo envía a un Centro de primera acogida, de manera temporal, hasta que se decida una solución más duradera. Esta solución más duradera debe ser su hogar hasta que cumpla la mayoría de edad. Puede ser un acogimiento familiar o una residencia/piso, donde son atendidos por personal cualificado.

La dotación de estos pisos o residencias depende en cada caso de los recursos y el enfoque que cada Comunidad Autónoma otorgue a estos servicios de protección. En la práctica, no todas las residencias o alojamientos donde viven estos menores son lugares adecuados para vivir y desarrollarse. El Defensor del Pueblo visita cada año residencias y alojamientos que no reúnen las condiciones necesarias para el cumplimiento de sus derechos.

A día de hoy, hay niños no acompañados viviendo temporal o permanentemente en la calle. Algunos alegan que las condiciones en los centros no son adecuadas.

Cada niño tutelado por la administración pública debe tener un plan individual, donde se detalle la educación que va a recibir en España, y deberían contemplarse medidas específicas de integración para este colectivo.

Sin embargo, aunque en algunas comunidades existen estos planes, el sistema de protección debe avanzar para que esta integración se produzca. Incluso en el ámbito de la educación, hay mucho abandono escolar entre los niños tutelados de origen extranjero, porque tienen problemas con la lengua y con el nivel educativo de base.

Durante la minoría de edad, muchos no consiguen integrarse bien en los colegios y barrios donde viven. Aunque entusiasmo no les falta y algunos cuentan historias de éxito; demasiados factores parecen estar en contra, porque están doblemente marcados por las etiquetas “tuteladosy “MENAS (menores extranjeros no acompa­ñados”.

La legalidad de los menores migrantes no acompañados

La ley orgánica 4/200, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España, establece en el artículo 35, apartado 7, que: “se considerará regular, a todos los efectos, la residencia de los menores que sean tutelados en España por una Administración Pública o en virtud de resolución judicial, por cualquier otra entidad. A instancia del organismo que ejerza la tutela y una vez que haya quedado acreditada la imposibilidad de retorno con su familia o al país de origen, se otorgará al menor una autorización de residencia, cuyos efectos se retrotraerán al momento en que el menor hubiere sido puesto a disposición de los servicios de protección de menores. La ausencia de autorización de residencia no impedirá el reconocimiento y disfrute de todos los derechos que le correspondan por su condición de menor”.

Sin embargo, los procesos y trámites legales, en torno a la acogida y tutela, dificultan una plena integración de los menores; existen grandes trabas en el acceso a la documentación, y también a la formación y al mercado laboral. La emancipación se convierte en un objetivo muy difícil de alcanzar, y la mayoría de edad puede llegar a suponer para ellos y ellas, un determinante para el resto de sus vidas.

A los factores de vulnerabilidad y exclusión social anteriores, hay que sumarles: la falta de conocimiento del idioma, un nivel académico limitado, el desarraigo familiar y el aislamiento social una vez que llegan a España. Si los itinerarios de integración no se hacen correctamente, al llegar a la mayoría de edad, el riesgo de caer en situaciones muy graves de exclusión social es muy alto(6).

Y a todo ello, hay que sumarle una opinión pública muy negativa y poco informada sobre el tema.

Discriminación y racismo hacia los menores migrantes

La criminalización hacia los menores migrantes es una constante por parte de los medios de comunicación (haciéndoles responsables de un aumento no real de criminalidad en los barrios donde residen), pero también por parte de ciertos partidos políticos (que se manifiestan en la puerta de los centros donde residen o haciéndolos falsos receptores de las ayudas públicas en detrimento de la población autóctona).

También, por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad, que, a pesar de algunos progresos, siguen realizando paradas por perfil étnico.

Estos menores, que provienen de situaciones de peligro, son vivenciados por nuestra sociedad como menores peligrosos.

Para la reflexión

El grupo más numeroso de menores que migran solos a Europa lo hacen desde el continente africano.

Un continente rico en materias primas (Fig. 3) que, desde la época de la colonia, ha sido expoliado, para satisfacer las necesidades de los países más ricos del mundo y que ha imposibilitado que África pueda alcanzar niveles de desarrollo razonables, que permitan a su población satisfacer sus necesidades más básicas.

Figura 3. Riquezas de África.

Si nos preocupa la llegada de menores migrantes no acompañados, tal vez sea hora de pensar en un reparto más justo de los recursos, que permita a estos jóvenes continuar su vida en su país de origen, junto a sus familias, con un proyecto de futuro viable.

Bibliografía

1. Revilla M, Aguelo P, Alonso A, Ayuso A, Duque-Páramo MC, Garay LJ, et al. Infancia, juventud migraciones. Una mirada para la cooperación internacional. Fundación Carolina. Siglo XXI. 2011. Disponible en: https://www.fundacioncarolina.es/wp-content/uploads/2021/07/SXXI-FC-4.pdf.

2. Fanjul G, Gálvez I, Zuppiroli J. Informe: Crecer sin papeles en España. PorCausa y Save the Children. 2021. Disponible en: https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2021-02/Crecer_sin_papeles_en_Espana_SC_PC.pdf.

3. Child and young migrants. Migration Data Portal. Disponible en: https://www.migrationdataportal.org/themes/child-and-young-migrants.

4. Rinaldi P. Menores migrantes no acompañados en España e Italia: la aplicación del principio del interés superior del niño. Universidad de Granada. 2021. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=303190.

5. Somos niños, ¡escúchanos! Los niños se pronuncian sobre la evaluación de la edad. Consejo de Europa / Programa Construir una Europa con y para los niños. 2019. Disponible en: https://www.coe.int/en/web/children.

6. Castellano N. Documental “M”, producido por la Diputación de Cádiz. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=vOTxIVJiv2w.

Actualización bibliográfica n4-2023

Actualizaciones bibliográficas

 

Pediatr Integral 2023; XXVII (4)

 

Cribado en diabetes tipo 1: medición de autoanticuerpos de los islotes en adolescentes de riesgo

Ghalwash M, Anand V, Lou O, Martin F, Rewers M, Ziegler A-G, et al. Type 1 Diabetes Intelligence Study Group. Islet autoantibody screening in at-risk adolescents to predict type 1 diabetes until young adulthood: a prospective cohort study. Lancet Child Adolesc Health. 2023; 7: 261-8.
Disponible en:
https://www.thelancet.com/journals/lanchi/article/PIIS2352-4642(22)00350-9/fulltext

El objetivo de este estudio de cohortes fue evaluar si un cribado de autoanticuerpos es eficaz para predecir la diabetes tipo 1 en adolescentes de 10 a 18 años con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

Los datos fueron armonizados de estudios prospectivos de Finlandia, Alemania y EE.UU. En cada visita de seguimiento, se midieron los autoanticuerpos contra la insulina, la descarboxilasa del ácido glutámico y la proteína 2 asociada al insulinoma. Se excluyó a los niños que se perdieron durante el seguimiento o a los que se diagnosticó diabetes tipo 1 antes de los 10 años de edad. La sensibilidad y el valor predictivo positivo de estos autoanticuerpos, analizados a una o dos edades (10 y 14 años), para predecir la diabetes tipo 1 a la edad de 18 años, fueron los principales resultados.

De 20.303 niños con mayor riesgo de diabetes tipo 1, se incluyeron 8.682 para el análisis. 1.890 fueron seguidos hasta los 18 años de edad o desarrollaron diabetes tipo 1 entre los 10 y los 18 años, y su seguimiento medio fue de 18,3 años. 442 (23,4 %) de los 1.890 adolescentes fueron positivos para, al menos, un autoanticuerpo de los islotes, y 262 (13,9 %) desarrollaron diabetes tipo 1. El tiempo transcurrido desde la seroconversión hasta el diagnóstico de diabetes aumentó en 0,64 años (IC 95 %: 0,34-0,95) por cada incremento de 1 año en la edad de diagnóstico. La mediana del intervalo entre la última muestra prediagnóstica y el diagnóstico fue de 0,3 años (IQR 0,1-1,3) en los 227 participantes con autoanticuerpos positivos, y de 6,8 años (1,6-9,9) en los 35 con autoanticuerpos negativos. El cribado único a la edad de 10 años, tuvo una sensibilidad del 90 % (IC 95 %: 86-95), con un valor predictivo positivo de diabetes clínica del 66 % (60-72). El cribado a dos edades (10 y 14 años) aumentó la sensibilidad al 93 % (IC 95 %: 89-97), pero redujo el valor predictivo positivo al 55 % (49-60).

Por tanto, el cribado basado en la detección de los autoanticuerpos de los islotes en los adolescentes con riesgo de diabetes tipo 1, una sola vez a los 10 años de edad, fue muy eficaz para detectar la diabetes tipo 1 a la edad de 18 años, lo que a su vez podría permitir la prevención de la cetoacidosis diabética y la participación en ensayos de prevención secundaria.

 

Grupo de trabajo de Actualizaciones
Bibliográficas de SEPEAP

 

 

Juan Miguel Martín y el dominio del bolígrafo

J. Fleta Zaragozano
Representación del niño

en la pintura española


J. Fleta Zaragozano

Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Zaragoza

Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 230.e1 – 230.e4


Juan Miguel Martín y el dominio del bolígrafo

Martín Mena se ha convertido en uno de los grandes referentes de la cartelería cofrade andaluza y sus obras se destacan por estar dotadas de una perspectiva actual e innovadora. Es un importante pintor y dibujante, gracias, también, a su genialidad empleada a través del bolígrafo, una de las muchas técnicas de su amplio abanico de recursos y distintos lenguajes que utiliza para expresar su arte. Muchas de sus obras son retratos de niños.

Vida, obra y estilo

Juan Miguel Martín Mena nació en Cádiz en 1979, pero vive en la localidad sevillana de Dos Hermanas desde sus primeros días de vida. Desde la infancia, cambiaba ya los juguetes por rotuladores y lápices de colores, ya que su mayor entretenimiento suponía dibujar y colorear.

Realizó Bachillerato Artístico en el Instituto Ramón Carande de Sevilla y continuó con sus pinceles para dedicarse plenamente a la pintura. Sin embargo, fue hace unos años cuando descubrió la original técnica del bolígrafo, con la que empezó a abrirse hueco en el panorama artístico cofrade de Sevilla, siendo hoy en día uno de los referentes más destacados en la cartelería de distintas cofradías de Andalucía. No obstante, el bolígrafo es solo una técnica más de sus muchos recursos y diferentes lenguajes que usa para manifestar su arte, apoyándose también en el grafito, la acuarela, el pastel y el acrílico.

De su amplia obra, destacan los carteles y su participación en las exposiciones “Reflejos de Murillo” o “Universo Amarguras” del Ayuntamiento de Sevilla, realizados junto a un plantel de algunos de los artistas coetáneos andaluces más reconocidos, como Nuria Barrera o Fernando Vaquero, y maestros como Francisco Borrás o César Ramírez.

También debemos reseñar el cartel de la Romería de Valme de Dos Hermanas en 2016, el cartel del Día de la Virgen de Sevilla en 2018 o el cartel del Centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío en 2018. En 2020 realizó importantes encargos, entre ellos el cartel del Cautivo de Málaga, el cartel del 50 aniversario de la bendición de las imágenes de la Cena de Málaga y el popular cartel del Cinturón de Esparto de Sevilla. Además, la Agrupación de Cofradías de Córdoba le nombró pregonero en 2020 y cartelista de la Semana Santa de Córdoba en 2021.

Destaca, además de la temática cofrade, la del mundo taurino y escenas costumbristas, enfocándolas desde una perspectiva actual e innovadora, y las traslada a un ambiente onírico, donde el más puro realismo es reinterpretado por su inagotable imaginación.

En los últimos años, la creatividad y maestría del autor han llamado la atención de publicistas y editores a la hora de ilustrar sus publicaciones en varios periódicos, entre ellos, ABC. En el apartado más alejado del mundo cofrade, ha creado su propia editorial, “Créame”, desde la que canaliza su obra con las ilustraciones y el diseño, y expone su creatividad a través de trabajos, como su primer libro infantil ilustrado, Cuento en las Rocinas, que vio la luz en el 2019.

Martín Mena está en constante evolución, no abandonando nunca su preparación, que aun no siendo académica, estudia y se prepara mediante cursos especializados y lecciones prácticas con grandes maestros. Sus obras van precedidas de un arduo trabajo de bocetos y exhaustivo estudio de la composición para que, al llegar al soporte definitivo, el resultado sea limpio y seguro.

Los niños en su obra

El pintor retrata a Jacobo y Nicolás, ambos desnudos. Los dos niños, de unos dos y tres años de edad, parece que están sentados y no miran directamente al pintor. El mayor se muestra colaborativo, con una cara de cierta tristeza: da la impresión que el artista le ha obligado a posar de esta manera. Llama la atención la maestría que muestra el artista a la hora de dibujar sus facciones: cejas, ojos, nariz, orejas y barbilla, a la perfección; el cabello lo dibuja con trazos gruesos. Pasa su brazo izquierdo por detrás de la cabeza del niño pequeño.

El niño pequeño se muestra receloso, como se observa en su mirada. Tiene flequillo y los detalles de la cara muy bien proporcionados. Da la sensación de que se trata de un dibujo inacabado, como puede observarse en las líneas que delimitan los cuerpos de los pequeños y los sombreados; el mayor tiene un brazo no bien implantado en su hombro derecho y el dorso de su mano izquierda no está bien acabado; el pequeño apenas muestra detalles de su pecho. Fondo claro, luz frontal. Se trata de una obra a grafito y bolígrafo, fechada en 2016 (Fig. 1).

Figura 1. Jacobo y Nicolás.

Marisol, es otro de los dibujos a bolígrafo de este pintor. En este caso, retrata a una niña de uno a dos años de edad, que posa sonriente para el artista. También está desnuda, pero lleva un gorro que le cubre la cabeza y parte de la espalda. Los detalles de la cara son muy acertados y proporcionados. El cuello es normal, aunque muestra varios pliegues que pueden corresponder a la grasa que acumula esta pequeña. Su pecho y hombros son normales. La niña porta un muñeco, apenas esbozado. La luz, tenue, procede de la izquierda de la imagen; fondo blanco y gris. Obra a bolígrafo y lápiz de 32 por 45 cm, fechada en 2017 (Fig. 2).

Figura 2. Marisol.

En el dibujo Hola papá, nos representa, probablemente, a la esposa y un hijo del pintor. Excelente composición que muestra a una mujer que mantiene a su hijo en brazos. De la mujer, solo aparece la cabeza, el cuello y una mano, representados con detalles casi fotográficos y muy bien proporcionados. El pelo perfectamente dibujado, con trazos finos y gruesos, cejas bien perfiladas, nariz y pabellones auriculares normales: lleva un pendiente en la oreja izquierda y un aro en el dedo anular de su mano izquierda. Los labios son finos y la boca, abierta, nos permite ver las características de los dientes, de ambas arcadas. Las incipientes arrugas aparecen, como es normal, en los párpados inferiores y la región perioral.

El niño, de un año aproximadamente, es de sexo femenino, ya que parece que lleva un pendiente en su oreja derecha. También sonríe, está pletórico, lleva pelo escaso y los detalles de su cara son normales. Da la sensación que tiene cierto grado de obesidad, como puede observarse en sus párpados, mejillas y mentón. El pintor le ha dibujado, apenas esbozado, un vestido, con un simple trazo. Es una obra a grafito y bolígrafo, de
35 por 42 cm, fechada en 2017 (Fig. 3).

Figura 3. Hola papá.

En el Cartel Semana Santa Dos Hermanas, aparecen tres figuras: dos adultos de ambos sexos y un niño. El niño, que aparece en primer plano, es de una edad aproximada de siete u ocho años; está de pie, aunque no se le ven los pies. Lleva un hábito blanco con capa, como corresponde a la cofradía. Las proporciones corporales son normales, así como los detalles de su cara y lleva el pelo corto. Con una de sus manos, se agarra a la mano de un cofrade nazareno, que lleva una túnica de la Hermandad del Gran Poder y porta un cirio de color rojo, y con la otra mano, se adelanta para ofrecer una estampa que refleja una diminuta imagen de Nuestra Señora Santa Ana, Patrona de Dos Hermanas y que representa, a su vez, a todas las advocaciones de Gloria que tan vinculadas están en esta ciudad a las Hermandades Penitenciales.

La estampa se la ofrece el niño a una joven, Verónica del Santo Entierro, que, arrodillada sobre un suelo de adoquines de cualquiera de nuestras calles, muestra al espectador un paño con la efigie de Cristo. Esta imagen femenina muestra unas características anatómicas muy agradables. La luz es algo tenebrista y proviene del fondo del cuadro. Los colores son cálidos y fríos, a la vez: rojos, morados, blancos, azules y amarillos, sobre todo. Buen sentido de la perspectiva, como puede observarse con la presencia de la imagen de la Virgen al fondo de la obra. Cartel fechado en 2019 (Fig. 4).

Figura 4. Cartel Semana Santa Dos Hermanas (Detalle).

Obra de distintas características a las anteriores es En la piscina. En este caso, aparecen una mujer de perfil y dos niños en la piscina. La mujer es, muy probablemente, la madre; los tres están desnudos y sonrientes. La madre sostiene con sus brazos al pequeño mientras le mira. Las facciones anatómicas de la mujer son muy agraciadas: pelo, ojos, nariz, boca y dientes son normales; no se visualiza la oreja izquierda. Sus brazos están bien trazados, aunque no se ven bien los hombros.

El niño pequeño, en posición lateral, de unos dos años, mira a su madre y los detalles de su cara son normales, así como el resto de su cuerpo. En un segundo plano aparece el niño mayor, de unos cuatro años; con uno de sus brazos acaricia la cabeza de su madre. Su anatomía es normal, lleva pelo abundante con un flequillo que le tapa parte de la frente. Su pabellón auricular derecho es de un tamaño algo mayor del que corresponde a su edad; este detalle no desmerece, en absoluto, la calidad técnica de la obra. Composición dinámica, estructura circular y colores amarillos y grises, con un “sfumato” que rodea una escena que parece salida de un sueño. Obra de técnica mixta sobre tabla de 40 por 65 cm, fechada en 2019 (Fig. 5).

Figura 5. En la piscina.

El pintor nos invita a ver una escena un tanto surrealista: se trata de una Maternidad, con una madre que está dando el pecho a un niño. Son varios los detalles de esta obra que invitan al comentario. En efecto, la madre está sentada en el suelo, mirando hacia lo alto, como si mostrase alguna indiferencia ante el hecho de estar alimentando a su hijo. Su cabeza está magistralmente trazada y pintada, a pesar de que se muestra en un escorzo ciertamente pronunciado. El cuello, algo engrosado, las clavículas, los brazos, las manos y las piernas, están muy bien pintados. El pecho izquierdo sobresale del vestido para ofrecérselo al pequeño. Va cubierta con un vestido con figuras geométricas y de color, al igual que el mosaico o la pintura que decora el fondo del cuadro. En este caso, parece que el vestido de la mujer es una continuidad de la pared.

El niño, no es un lactante, ya que aparenta unos tres años de edad, dadas sus características anatómicas: el pelo abundante y moreno, la frente despejada y los detalles de la cara, compatibles con un niño de edad preescolar. Está tomando el pecho y se muestra algo triste. En la obra pueden apreciarse las piernas y los pies del chiquillo. Martín Mena nos ha querido transmitir, además, un mensaje indescifrable escrito en la parte superior de la pared del fondo, todavía con algunos caracteres legibles. La luz se recibe desde la izquierda y los colores son fríos, sobre todo, verdes y azules con contrastes algo violentos. Se trata de una acuarela y bolígrafo sobre papel. Mide 32 por 50 cm, fechada en 2019 (Fig. 6).

Figura 6. Maternidad.

En la composición Los pequeños cofrades, aparecen seis niños de diferentes edades que parece que están preparados para salir de procesión, posiblemente en un lugar de Andalucía. Hay tres en el primer plano y otros tres en el segundo. Cada uno de ellos tiene sus peculiaridades y todos van vestidos con el hábito de la cofradía. El primero de la izquierda, del primer plano, aparenta unos cuatro o cinco años de edad y va de la mano de una persona mayor, que lleva un cesto colgado de un brazo; el niño mira hacia el suelo. El segundo, ocupa el centro de la composición y es algo mayor que el anterior, con su mano derecha se palpa la nariz y lleva una bolsa pendiente de la muñeca del mismo brazo. El tercero de los niños del primer plano, está a la derecha de la obra y es mayor que los anteriores; también mira hacia el suelo, y su cara tiene unos detalles normales, pese a la dificultad de su representación por estar con la cabeza inclinada hacia delante.

En el segundo plano, aparecen los otros tres niños casi adolescentes: uno mira hacia el frente y los otros hacia su izquierda. La anatomía de todos ellos es normal e incluso agraciada y algo seria, dada la formalidad que requiere estar en un evento de estas características. El pintor nos demuestra su dominio de la anatomía humana expresada con las líneas precisas de la punta de un bolígrafo. También ha querido aportar un toque personal a la obra, porque ha introducido su mano y dos bolígrafos a la derecha de la composición. Obra a bolígrafo sobre papel, fechada en 2019 (Fig. 7).

Figura 7. Los pequeños cofrades.

 

Bibliografía

- Juan Miguel Martín Mena. El arte se expresa en tinta. Miazia Magazine. Disponible en: https://miaziamagazine.com/juan-miguel-martin-mena/.

- Juan Miguel Martín Mena realizará el cartel de la Semana Santa 2022 de Ronda. Disponible en: https://www.diariosur.es/interior/ronda/ronda-presenta-cartel-ronda-cartel-semanasanta20220115122959-nt-20220115123314-nt.html.

- Juan Miguel Martín Mena, un artista del bolígrafo. Disponible en: http://www.artesacro.org/Noticia.asp?idreg=89873.

 

Pediatras en la historia (1). Francesc Prandi i Farrás (1928-2011)

Historia de la Medicina y la Pediatría


M. Zafra Anta*, V.M. García Nieto**

*Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Fuenlabrada, Madrid. Miembro del Grupo de Historia de la Pediatría de la AEP. **Coordinador del Grupo de Historia de la Pediatría de la AEP. Director de Canarias Pediátrica

 

 

Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 229.e1 – 229.e7

 

“Los mejores cuidados para el mayor número de niños”
Lema de cursos de Prandi

“El maestro sin cátedra”
“Te hacía sentir importante, incluso cuando le formulabas una pregunta”
Opiniones de algunos especialistas y alumnos de sus cursos

 


Pediatras en la historia (1). Francesc Prandi i Farrás (1928-2011)

Francesc (Francisco) Prandi Farrás fue un pediatra, nacido en Sabadell, que desarrolló su actividad profesional en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Su trabajo asistencial fue en Barcelona. Puericultor del Estado, médico escolar, doctor en Medicina, jefe de servicio de Pediatría, pionero de la Pediatría Ambulatoria-Extrahospitalaria de Atención Primaria, con un gran poder de convocatoria, aglutinación y organizativo en lo docente, formativo e institucional, en Cataluña, en España e internacionalmente (Europa, también EE.UU. y Latinoamérica).

Formación académica y especializada

Estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, obtuvo la licenciatura en 1951. Se doctoró cuatro años más tarde, en 1954, con el grado de excelente(1-4).

Su tesis doctoral, Influencia del equilibrio iónico sobre el asma histamínico experimental del cobaya, 1954, calificada con excelente, fue resultado de una investigación que sería origen también de diversas publicaciones, como autor único y, sobre todo, con Juan Jiménez Vargas.

En los años 50, fue profesor encargado en la cátedra de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, de la que entonces era catedrático Santiago Vidal Sivilla (1916-2000).

Fue inspector de medicina escolar, por oposición, desde 1954. Fue Jefe del Instituto Médico Escolar de primera infancia.

Obtuvo el título de Puericultor del Estado. Amplió estudios de Pediatría en la segunda mitad de la década de los 50 en Zúrich, con el pediatra suizo Guido Fanconi (1892-1979), y en París, con el pediatra francés Robert Debré (1882-1978).

F. Prandi participó en el curso de Pediatría Social en el Centro Internacional de la Infancia (1955), fundado y dirigido por el profesor Robert Debré. Con Debré mantendría relación mucho tiempo(5).

Durante el Curso de Debré, presentó a los oyentes de los demás países varias comunicaciones acerca de las actividades sanitarias de España, en orden a la protección maternal e infantil y a la organización de los Servicios de Higiene Escolar. Toda una muy significativa participación en momentos de aislamiento internacional español, debido al periodo de autarquía (duró hasta 1959) del régimen de Franco.

Concursó a cátedras de Pediatría durante los años 60 (BOE): Barcelona (1964), Salamanca (1965), Sevilla (Cádiz) y Santiago de Compostela (1966), frente a 20 opositores, entre los que estuvieron: Cruz Hernández, Ballabriga, Sánchez Villares, Peña Guitián y otros; pero no consiguió ninguna cátedra. Ejerció la docencia en la Escuela de Puericultura.

Perteneció a la Real Academia Europea de Doctores desde el curso 1964-65(1-4).

Actividad profesional

Prandi fundamentalmente ejerció en Medicina Escolar y como director del servicio de Pediatría del Hospital San Rafael de Barcelona.

Medicina Escolar y Medicina Preventiva y Social

Fue inspector de medicina escolar, por oposición, desde 1954 (obtuvo el número 9 del listado de aprobados). Fue Jefe del Instituto Médico Escolar de primera infancia.

En los años 50, fue colaborador del Centro Auxológico y de Medicina Preventiva Infantil de Barcelona, Obra benéfico-social de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Barcelona. El día 16 de abril de 1955, la Caja de Ahorros de Barcelona inauguró las actividades del Centro Auxológico de Barcelona. Se encuentran noticias de su actividad hasta finales de los 60, al menos. Fue un centro de: higiene escolar, educación higiénica e investigación de los problemas biológicos, médicos y sociales en la edad escolar, estudios longitudinales de crecimiento, detección de tuberculosis y vacunación BCG. Englobó a 49 colegios y 7.323 alumnos; estuvo encuadrado en los Servicios Sanitarios del país, en cooperación con la Inspección médico-escolar del Estado(6).

Prandi participó en las Jornadas Médico-Escolares (1957), con el tema lucha antituberculosa en el medio escolar barcelonés y sobre “Educación higiénico-alimenticia” (Acta Pediátrica, junio 1957) (Fig. 1).

Figura 1. Izquierda. Prandi Farrás, nombrado “Figura de la Pediatría” en el número de diciembre de 1957 de Acta Pediátrica Española. Derecha. Prandi Farrás, década del 2000. Tomada de: https://www.grindope.com/quienes-somos.

 

Pediatría hospitalaria

Prandi trabajó en el hospital de San Rafael de Barcelona, desde el 3 de marzo de 1968, allí fundó y dirigió el Servicio de Pediatría, hasta 1988. Se formó por un grupo de pediatras que conocían el ámbito extrahospitalario. Como hacían entonces otros grupos, y los que fueron también directores (p. ej., Jaso, primer director del Infantil de La Paz, de Madrid), se reunían una vez por semana para comentar casos clínicos de Pediatría y bibliografía de interés(1-4,7).

Ejerció también en una consulta privada.

Pionero en el desarrollo de la Pediatría Extrahospitalaria, en su campo de formación e investigación

Desde el principio de su carrera profesional, años 50-60 del siglo XX, Prandi conoció la medicina escolar y también la que se hacía en los entonces llamados “consultorios” o “ambulatorios” de la Seguridad Social, así como en consultorios privados y de mutuas de aseguradoras. Esto era así en Barcelona y también en otros lugares de España.

En España, hacia los años cuarenta-cincuenta del siglo XX, tiempos del régimen del General Franco, la asistencia en el Seguro Obligatorio de Enfermedad (SOE) era principalmente de tipo ambulatorio, adscribiéndose a cada médico un cupo de asegurados y sus familiares(7-9); la hospitalización se hacía en las llamadas residencias sanitarias, también había hospitales clínicos y algunos centros de beneficencia. El SOE se creó en 1942, y era obligatorio, cubría a trabajadores y sus familias. Un hecho trascendental y que marcó la evolución de la Pediatría y Puericultura de mediados del siglo XX, fue que en 1958 se instauró en el SOE la figura del pediatra de zona, con niños menores de 7 años adscritos(8,10).

En 1963 (28 de diciembre), la Ley de Bases de la Seguridad Social sustituyó al SOE, con financiación por cotizaciones y por el propio Estado. Tenía muy amplia cobertura, si bien no era una asistencia universal. Sus consecuencias fueron extraordinarias, con gran desarrollo, para los hospitales del entonces llamado Instituto Nacional de Previsión; véase, por ejemplo: La Vall d’Hebron de Barcelona (construido en 1955 y modernizado en 1968), La Paz de Madrid (1964) o el Central de Oviedo, Asturias (1961). También entonces, desde 1964, fueron los comienzos de la formación médica especializada, médicos internos, en la asistencia pública(7).

La medicina no hospitalaria, en esos años 60, no disponía de recursos formativos ni de la calidad científica que empezaba a desarrollarse en el ámbito hospitalario. Las inquietudes docentes de Prandi le llevaron, en 1969, a organizar y dirigir el primer Curso de Pediatría extrahospitalaria, siendo la sede el Hospital de San Rafael (Barcelona), con una visión científica y, al mismo tiempo, práctica. En este curso participaron 25 pediatras extrahospitalarios. Toda una declaración de intenciones, pues citó la Pediatría Extrahospitalaria individual y colectiva (que en el ámbito francés era la entonces Pediatría Social). Enseguida, Prandi, utilizaría la denominación de Pediatría Extrahospitalaria: “esta denominación, creada por nosotros como equivalente a la de «Ambulatory Pediatric» en la literatura americana actual, que se había puesto en marcha en 1961”.

En la Pediatría Ambulatoria propuso, en esos años 60-70, incluir las actividades del Consultorio privado o del Ambulatorio oficial, y de la asistencia del niño en su hogar (visita domiciliaria). También incluye los programas de sanidad infantil y medicina preventiva en los diferentes períodos de edad (consultorios de puericultura, higiene del preescolar, higiene del escolar, higiene mental, planes de vacunación continuada, etc.). Prandi propugnó el desarrollo de la formación continuada, sobre todo en técnicas y procedimientos, en la Pediatría que denominó Extrahospitalaria, como se estaba organizando en otros países: Ambulatory Pediatrics, Pédiatrie en la pratique, Pediatrie in der Praxi. Además, se refería a lo ambulatorio como no hospitalizado, de la Consulta Externa del Hospital de Niños o de la Consulta Externa del departamento de Pediatría del Hospital General.

Con el tiempo, la Pediatría ambulatoria se ha dirigido especialmente a la Atención Primaria de Salud. Hay que recordar que la Declaración de Alma-Ata sobre Atención Primaria de Salud no fue hasta septiembre de 1978.

En 1972, se organizó el 2º Curso Internacional de Pediatría Extrahospitalaria, de Prandi.

Desde este segundo curso, participarían una media de 180 pediatras de todas las regiones de España, también de Portugal. Además, enseguida, los pediatras de Córdoba y Sevilla organizaron secciones de Pediatría Extrahospitalaria en relación con los Colegios de Médicos(2,11,12).

“Demostró que la Pediatría Extrahospitalaria (PEH), Ambulatoria y/o de Atención Primaria (AP) es una verdadera especialidad que precisa de aprendizajes y técnicas especiales, para poder llevar a cabo una auténtica atención integral, global y antropológica al niño y adolescente, inmersos en la problemática de su entorno psicosocial, muchas veces adverso…”(2).

Prandi fue un defensor e infatigable impulsor de que la Pediatría, fuera de los hospitales, tiene capacidad de atender correctamente al niño y al adolescente, y además dedicarse a la docencia y a la investigación en ese campo de la Atención Primaria.

Enseguida se aglutinarían en la denominada Sección de Pediatría Extrahospitalaria de la Asociación Española de Pediatría (AEP), en 1983, actual Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP). El primer presidente de la Sección fue Prandi.

El Curso de Prandi ha seguido teniendo continuidad prácticamente anual, hasta la actualidad. F. Prandi dirigió los cursos hasta 2009 (36º curso). El Grupo de Investigación y Docencia en Pediatría Extrahospitalaria (GRINDOPE) fue fundado el 1 de enero de 1990 por F. Prandi(1-3). Desde entonces, GRINDOPE, en colaboración con la Fundació Bosch i Gimpera de la Universitat de Barcelona, organiza hasta la actualidad, el Curso de Pediatra Extrahospitalaria (https://www.grindope.com/quienes-somos).

En el año 2000, también se organizó la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), de la AEP, ligada sobre todo a los Centros de Salud y la Sanidad Pública. La SEPEAP y la AEPap son sociedades son muy activas.

Publicaciones. Investigación

Podemos encontrar artículos y libros publicados por Prandi en una búsqueda en PubMed y Dialnet, así como el buscador digital de la Biblioteca Nacional de España, además de las revistas médicas en las que participó(4). Tiene más de 30 publicaciones nacionales e internacionales desde el año 1953.

Artículos científicos

Inició sus artículos en la Revista Española de Fisiología, con J. Jiménez Vargas, sobre temas de patología bronquial (efectos de la cortisona, ACTH, K, etc.) y asma, en línea también con la investigación protagonizada en su tesis doctoral. Publica en diversos idiomas: catalán, español y francés.

Su obra científica es amplia. Los temas predominantes de su investigación son: asma, tuberculosis, fibrosis quística, patología ORL, antibioterapia, higiene y salud escolar, el pulmón en el prematuro, adolescencia, organización e investigación en Pediatría Extrahospitalaria de Atención Primaria. Tiene revisiones y artículos de investigación, de organización sanitaria y de ética, y discursos en la Academia de Barcelona. Como único autor o en grupo. Las revistas son: Butlletí (Boletín) de la Sociedad Catalana de Pediatría, Acta Pediátrica Española, Anales Españoles de Pediatría, Medicina Clínica (Barcelona), Revista Cubana de Pediatría (1962), Boletín de Pediatría de la SCALP, Revista de Pedagogía, Annals de Medicina, Vacunas: investigación y práctica, y Canarias Pediátrica.

Escribió también artículos en relación con biografías e historia de la Pediatría: Un In Memoriam al prof. Robert Debré en An Esp Pediatr (1978; 11: 733-4). También un capítulo homenaje a Pere Calafell i Gibert (1907-1984) y la Sociedad Catalana de Pediatría (Collegi de Metges de Barcelona; 2008. p. 57-67).

Libros y capítulos en textos colectivos

Libros: Progresos en asmatología infantil (1982), Sandoz, Barcelona. Claritromicina en Pediatría (1992), JR Prous, Barcelona.

Capítulos de libro. Participó en capítulos de los siguientes:

Fisiología normal y patológica de la circulación, de Juan Jiménez Vargas. Editorial Gea. Barcelona. 1953.

Oncología clínica pediátrica, de Sutox WW, Sala Ginabreda JM, Viñeta Teixidó J, Prandi Farrás R. The C.V. Mosby Co. Barcelona. Labor. En inglés, traducido. Prólogo. 1977.

¿Qué importancia tiene la atención sanitaria en la vida de un niño? En: “La salud de tu hijo paso a paso” Conselleria de Sanitat. Servicio de Salud Infantil y de la Mujer. Generalitat Valenciana. 1a ed. Libro de divulgación sanitaria. 2005.

Tratado de Pediatría Extrahospitalaria, de Del Pozo Machuca J, Redondo Romero A, Gancedo García MC, Bolívar Galiano V. Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria. 2º ed. Ergon. Majadahonda-Madrid. Tema: “Ética en Pediatría Extrahospitalaria”; 2011. p. 47.

Revistas médicas

Fundamentalmente, Prandi desplegó una intensa actividad “publicista”, de organizar, fundar y estar al frente de revistas médicas de Pediatría(1,2,4):

• Revista Progresos de Pediatría y Puericultura, de 1958 a 1975 (durante 18 años), una publicación mensual de la Editorial Marín, con 264 volúmenes. El director fue Prandi; con la promoción inicial de Pere Farreras i Valentí (1916-1968), maestro de la medicina catalana y fundador de la revista Progresos de Terapéutica médica (1947) y otras…

MTA-Pediatría, Métodos diagnóstico-terapéuticos de actualidad. De 1981 a 2005 (24 años), dirigió y coordinó esta publicación mensual. Prous Science Editores, con 288 volúmenes.

• Revista online TTMed Pediatría. Colaboración del 2006 al 2010. Se fundó un canal temático sobre medicina en Internet por la firma catalana Prous Science.

Prandi perteneció al Consejo Editorial de revistas como Acta Pediátrica Española, y fue Presidente de honor de Pediatría Integral.

Conferenciante

Prandi fue conferenciante, muy solicitado. Participó en muchas reuniones de las sociedades de Pediatría regionales y de extrahospitalaria regionales (Tenerife, 1965, 1979, 1995; Murcia, 1982 y otros), y nacionales con temas sobre asma, adolescencia, hiperactividad, etc.

Actividad institucional

Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) de la AEP

En 1983 lidera la creación de la Sección, luego denominada Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), aprobándose sus Estatutos el 29 de Octubre de 1984, en Asamblea General de la AEP, en el Puerto de la Cruz (Tenerife) (Fig. 2).

 

Figura 2. Primera Junta Directiva de la SEPEAP (1984). Momentos fundacionales de la Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria. Tomada de: Pediatría Integral(11).

De la SEPEAP fue su primer Presidente, Presidente del Comité Científico y Presidente de Honor de la SEPEAP(2,11) (Fig. 3).

Figura 3. Premio a la Investigación en Pediatría (Premio Ordesa), en la I Reunión Nacional de la Sección de Pediatría Extrahospitalaria de la AEP, octubre 1986. Recoge el premio la Dra. Inocencia Nieto Valverde, de manos del Gerente de Ordesa, José Mª Ventura Ferrero, en presencia de Francisco Prandi, Presidente de la Sección. Tomada de: La Vanguardia, 9 de noviembre de 1986, p. 19.

 

Pediatría ambulatoria europea

En 1974, se forma en Suiza un grupo de pediatras extrahospitalarios, en el marco de la investigación epidemiológica en el ámbito extrahospitalario, el “Groupe Romand d’Etudes en Pédiatrie Ambulatoire” (GREPA). La actividad del GREPA en 1979 y 1980 se recoge en el libro “25 leçons de pediatrie ambulatoire” del profesor Girardet. Girardet era profesor asociado de Pediatría en la Universidad de Lausanne y Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital de Neuchatel. La GREPA es el origen de la SERPA, Société Européenne de Recherche en Pédiatrie Ambulatoire, cuyo primer secretario fue Henri Romeu.

La Sociedad Catalana de Pediatría organizó en 1988, junto con el Grupo Europeo para el desarrollo de la Investigación en Pediatría Extrahospitalaria, una I Jornada Europea de Pediatría Extrahospitalaria y XXV Jornada Internacional de la Societat Catalana de Pediatria (Prandi. 1989, 49: 12-14). Este encuentro también motivó que la SERPA se transformara en 1989 en la SEPA, Société Européenne de Pédiatrie Ambulatoire. (Langue J. 2000; https://www.lesjta.com/article_ar_id_443.html).

Prandi fue fundador en 1989 de la SEPA; primero fue su vicepresidente y, posteriormente, Presidente de Honor. La Sociedad Europea de Pediatría Ambulatoria consideró el enfoque biopsicosocial propio de la Atención Primaria en la infancia y la adolescencia, y se basa en los principios generales de la bioética y en la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de la Infancia(14).

Finalmente, la SEPA es, desde 2009, la European Confederation of Primary Care Paediatricians, Confederación Europea de Pediatras de Atención Primaria (ECPCP). En el momento actual, la ECPCP está formada por 22 sociedades pertenecientes a 19 países, que representan a un total de 21.000 pediatras de Atención Primaria (https://www.ecpcp.eu/), España es, tras Alemania, el segundo país en cuanto a número de socios.

Prandi también fue socio numerario de la comisión gestora de la sección de Pediatría Social de la AEP, 1973.

Participación en la sociedad catalana de Pediatría

Participó activamente toda su vida profesional en la de la Societat Catalana de Pediatria (Sociedad Catalana de Pediatría), con el desempeño de responsabilidades en su Junta Directiva(1,3-4): fue Secretario (1958-1962), siendo presidente Pere Calafell Gibert; vicepresidente (1970-1971), siendo presidente entonces Josep Gaspà Basora; y Presidente (1971-1975) (https://www.scpediatria.cat/?p=page/html/presidents) (Fig. 4).

Figura 4. F. Prandi y J. Del Pozo en un acto de la Sociedad Catalana de Pediatría (1975). Foto de la familia Prandi Chevalier; disponible en: Galeria de Metges(4).

 

Fue Presidente, junto con Anton R. Gomà, de la V Reunió Anual de la Societat Catalana de Pediatria (Lleida, 6-7 junio, 1997).

Tiene numerosas publicaciones en la revista oficial de la Societat, el Butlletí (en el Boletín de la Sociedad Catalana de Pediatría) y Pediatría Catalana.

Impacto en la prensa catalana “La Vanguardia”

Hemos realizado un estudio hemerográfico en la hemeroteca digital de La Vanguardia. Esto aporta una óptica pública de la prensa escrita de las actividades y participación de F. Prandi en las instituciones y actividades sociales (Tabla I).

 

Actividad extraprofesional de Prandi

Fue hombre culto, humanista, amigo de la montaña, aficionado a la lectura y a la música, buen violinista y director de una coral formada por compañeros de su último curso de Medicina (1951).

Prandi nos ofrece una metáfora deliciosa sobre la formación en investigación médica, comparándola con el aprendizaje musical para un niño(13): “la formación en la investigación para el aprendiz de médico a cualquier nivel es como el aprendizaje de la música para un niño de cinco años. La disciplina de este aprendizaje musical es buena para él, la música entrará a formar parte de su vida”. Prandi sabía el valor de la investigación en Atención Primaria, el valor tanto para el paciente como para los pediatras: “procuren investigar. Es siempre formativo, generalmente divertido y a veces sensacional. Ustedes seguramente no descubrirán el tratamiento definitivo del SIDA, pero, sin duda alguna, serán mejores pediatras”.

También tuvo creencias religiosas. Dijo Prandi: “rézale al Santo Pere Tarrés, que en el ejercicio de su profesión fue ejemplar en la piedad y a quien admiro, porque fue un pediatra que conocí en mis primeros años de profesión, y que fue un santo modelo de abnegación y dedicación al servicio de los más necesitados”(2).

Falleció el 10-3-2011, a los 82 años. Murió de grave enfermedad, llevada con resignación y entereza. En su funeral, en su honor, se interpretó una pieza compuesta para él, ejecutada por una magnífica violinista(4).

De él quedó dicho en sus homenajes: “…jamás hizo una crítica, jamás una censura. Siempre sabía corregir con una sonrisa abierta y sincera, y defendía sus opiniones con extrema amabilidad, sin imponerlas nunca; era tan buen fisonomista que saludaba a todos, por su nombre…”.

Familia Prandi-Chevalier

Su hijo David Prandi Chevalier es profesor de la UAB, en Medicina y Cirugía animal. Defendida su Tesis en Veterinaria, en 1991. Su hija, María Prandi Chevalier es la vicepresidenta de la Fundación Prandi desde 2016. Fundadora y directora de Business and Human Rights (https://businessandhumanrights.es/) (Fig. 5).

 

Figura 5. Foto de familia en Barcelona, 1968. El matrimonio Francesc Prandi y Claude Paul Chevalier con sus cuatro hijos: David (8 años), Jeannette (6 años), Elisabet (4 años) y María (menor de un año). Tomada de: Galeria de Metgess(4), proporcionada por “Família Prandi Chevalier”.

 

Reconocimientos

F. Prandi fue “Figura de la Pediatría” en el número de diciembre de 1957 de Acta Pediátrica Española, con fotografía (Fig. 1).

En el 25º Curso Prandi, se celebraron las “Bodas de plata” de los mismos, y se le rindió un entusiástico homenaje(2).

La tarea de F. Prandi se reconoce con diferentes galardones, como miembro de honor en: las Sociedades de Pediatría de Córdoba, Sevilla, Zaragoza, Murcia (APERMap; 1982), la Canaria de Pediatría (1994), y Barranquilla (Colombia), la Sociedad Española de Medicina del Adolescente SEMA (2001). Miembro de honor de la Ambulatory Pediatric Association de EE.UU. (1970).

Prandi recibió la Medalla President Macià (Barcelona, 1994), de manos del Presidente de la Generalitat (Jordi Pujol)(4). Se trata de una distinción-medalla al trabajo a personas que hayan destacado por sus cualidades, méritos y servicios prestados en beneficio de los intereses generales.

Prandi figura en el Centenario de la Bibliografía Médica de Cataluña, Barcelona, Real Academia de Medicina de Cataluña, de 2017, por Jacint Corbellá i Corbellá.

Legado

De forma póstuma, se creó la “Fundación Prandi de Pediatría Extrahospitalaria”(15), cuyo objetivo es fomentar la investigación en el ámbito de la Atención Primaria: la primera presidente fue la Dra. Cleofé Ferrandiz (2011-2015).

Hay becas de la Fundación F. Prandi para el curso MIR de Pediatría.

Se entrega un Premio a la mejor iniciativa en Ayuda Solidaria de la Fundación Prandi (como el entregado en el Congreso Nacional de la SEPEAP, 2022)(15).

Epílogo

Hoy se podría decir que Prandi fue un gran creador de cultura, primero de la medicina escolar y, cardinalmente, de la Pediatría ambulatoria, extrahospitalaria y de atención primaria. Tuvo una gran dedicación a la docencia, a dar cursos y también sesiones y conferencias muy motivadoras, nacionales e internacionales.

Poseyó una inmensa capacidad de aglutinación, y promovió la formación de Sociedades y Asociaciones pediátricas regionales, nacionales de Pediatría Extrahospitalaria e internacionales.

La Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria, la Pediatría toda, tiene y tendrá una gran deuda de gratitud con Prandi. Fomentemos que, en la formación y en la investigación en Pediatría, suene la música de Francesc Prandi Farrás y su legado.

Bibliografía

1. González Trapote L. In Memoriam Francesc Prandi Farras (1929-2010). Pediatria Catalana. 2011; 71: 79.

2. Del Pozo Machuca J. In Memoriam Dr. Prandi. Vox Pediatrica. 2011; XVIII: 5-6.

3. Moraga F. El nostre estimat doctor Prandi. Pediatria Catalana. 2011; 71: 119-20.

4. Biografía: Francesc Prandi i Farràs (Sabadell, 1928-Barcelona, 2011). JRC. Disponible en: https://www.galeriametges.cat/galeria-fitxa.php?icod=EMJ.

5. Prandi Farrás F. Crónica del Curso de Pediatría Social del Centro Internacional de la Infancia. Año 1955. But Soc Cat Pediatr. 1957; 18: 15-20.

6. Zamora Tiffon M, Prandi Farrás F. Centro Auxológico y de Medicina Preventiva Infantil. Serie “Al servicio de España y del niño español”. Ed. Servicios Centrales de Higiene Infantil, Ministerio de la Gobernación. Dirección General de Sanidad. Madrid. 1957; XX: 229.

7. Zafra Anta MA, Fernández Menéndez JM, Ponte Hernando F, Gorrotxategi Gorrotxategi P, Fernández Teijeiro JJ, de Arana Amurrio JI, García Nieto VM. En el 50 aniversario de la Clínica Infantil “La Paz” de Madrid, uno de los promotores de la Pediatría y sus áreas específicas en España. Acta Pediatr Esp. 2015; 73: e283-e290.

8. López Piñero JM, Brines Solanes J. Historia de la Pediatría. Ed. Albatros. Valencia. 2009.

9. Rodríguez Ocaña E. La construcción de la salud infantil. Ciencia, medicina y educación en la transición sanitaria en España. Historia Contemporánea. 1998; 18: 19-52.

10. Zafra Anta MA, García Nieto V. Historia de la Pediatría en España. Pediatr Integral. 2015; XIX: 235-42. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2015/xix04/01/n4-235-242_20anivers-PI.pdf.

11. Del Pozo Machuca J. Historia de la SEPEAP 30 años desde su fundación. Pediatr Integral. 2015; XIX: 161-67. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2015-03/historia-de-la-sepeap-30-anos-desde-su-fundacion/.

12. Prandi F. La pediatria extrahospitalaria: recerca en pediatria extrahospitalària. But. Soc. Cat. Pediatr. 1989; 49: 12-4.

13. Prandi Farrás F. La investigación en Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria. Los estudios multicéntricos. Bol Pediatr. 2010; 50: 23-9.

14. Prandi F, Molina V, Lo Giudice M, Racle B. Comitè d’Ètica* de la Societat Europea de Pediatria Ambulatòria (SEPA). Dels principis ètics a la pràctica pediàtrica ambulatòria. Pediatria Catalana. 2004; 64: 9-11.

15. García-Sala Viguer F. Fundación Prandi: presente y futuro. Pediatr Integral. 2016; XX: 501. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2016-10/fundacion-prandi-presente-y-futuro/.

 

 

35. Status epilepticus in the ED

 

 

M. Sánchez Martín*, M. Gómez de Pablos Romero**

*Adjunto de Pediatría del Hospital Universitario La Paz. **Adjunto de Pediatría del Hospital Universitario Infanta Cristina


35. Status epilepticus in the ED

EMS doctor: Good morning. I bring Jack, a 4-year-old boy, with a seizure. He has no past medical history. He was at school when he lost consciousness and began with a tonic-clonic spell 30 minutes ago. We have already administered 2 mg oral midazolam and 2 mg IV midazolam, and one dose of levetiracetam (30 mg/kg), but we haven’t been able to stop the seizure. His weight is 17 kg. He doesn’t have fever or other signs of infection.

ED doctor: Good morning. Alright. Please bring him straight to the resus room. Does he have any hemodynamic or respiratory compromise?

EMS doctor: No, he has a heart rate of 80 bpm, his blood pressure is 104/59 mmHg, his O2 sat is 100% with 1L of oxygen through nasal cannula and his respiratory rate is 26 bpm with no respiratory distress and normal auscultation.

ED doctor: Thank you very much, have a good shift.

EMS doctor: Thank you, goodbye.

ED doctor (talking to the nurses): Please monitor him STAT, do a capillary glycemic test and we also need a complete blood test with VBG and another IV line. The boy is still unconscious with trismus and erratic movements of extremities, so let’s complete the dose of levetiracetam with another 170 mg, followed by 20 mg of phenytoin.

ED doctor (talking to the resident): Alice, please order a full blood test including CBC and CMP, and complete the physical examination. I’m going to call the PICU and let them know we have a status epilepticus and talk to the radiologist to order a CT scan.

Alice: Very well.

The PICU team arrives.

PICU doctor: Hello, where are we at?

Alice: The seizure has apparently stopped with the phenytoin. Right now he doesn’t have trismus, erratic movements or eye deviation, but he maintains impaired awareness with a GCS of 8/15. His blood glucose is 90 mg/dl, his electrolytes are normal and he has a mixed acidosis with pH 7.19, pCO2 66 mmHg, BE -3 mmol/L and lactic acid 3.6 mmol/L. The rest of the lab results are pending and the CT scan has been ordered. Rapid tests for Influenza, RSV and SARS-CoV2 are negative.

ED doctor: I can see his BP is a bit high now and his heart rate is falling to 70 bpm, so he may be starting with intracranial hypertension.

PICU doctor: Yes, let’s push 100 ml of hypertonic saline. We’ll take him to the CT scan and wait for the results before we proceed with the lumbar puncture. After the CT scan we’ll admit him directly to the PICU, monitor his brain function and complete the study and treatment of encephalitis.

ED doctor: OK, thank you very much. The echocardiogram and urine drug screening are left to be done. The parents are waiting outside.

PICU doctor: We’ll keep that in mind and talk to his parents. Bye!

KEY WORDS:

Status epilepticus: estatus convulsivo.

Seizure: convulsión.

Lost consciousness: pérdida de consciencia.

Tonic-clonic spell: crisis tónico-clónica.

Resus (resuscitation) room: box vital.

Hemodynamic or respiratory compromise: compromiso hemodinámico o respiratorio.

Nasal cannula: cánulas nasales.

STAT: inmediatamente.

Capillary glycemic test: test de glucemia capilar.

VBG (venous blood gas): gasometría venosa.

IV line: vía intravenosa.

Dose: dosis.

CBC (complete blood count): hemograma.

CMP (complete metabolic panel): bioquímica.

PICU (Pediatric Intensive Care Unit): Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP).

CT (Computerized Tomography) scan: Tomografía Computarizada (TC).

Eye deviation: desviación de la mirada.

GCS (Glasgow Coma Scale): escala de coma de Glasgow.

Electrolytes: electrolitos (iones).

Mixed acidosis: acidosis mixta.

Results are pending: los resultados están pendientes.

Intracranial hypertension: hipertensión intracraneal.

Hypertonic saline: suero salino hipertónico.

Lumbar puncture: punción lumbar.

Encephalitis: encefalitis.

Echocardiogram: ecocardiograma.

Urine drug screening: tóxicos en orina.

 

Con el fonendo en la mochila

Con el fonendo en la mochila

 

En la era de la globalización, con la facilidad para viajar a otros países, conocer nuevas culturas y distintas situaciones socio-sanitarias, nace esta sección con el objetivo de dar a conocer las experiencias de residentes de Pediatría, que han salido del país para ampliar sus conocimientos médicos en un contexto diferente al nuestro. Una herramienta de ayuda para todos aquellos que se planteen realizar algo similar.

Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 226.e6

 


 

Información del rotante

• Nombre: David Tejero Sánchez.

• Email: davidtesan@gmail.com.

• Hospital de origen: Hospital Universitario La Paz. Madrid.

• Subespecialidad pediátrica: Neumología Infantil.

• Año de residencia en el que se realizó la rotación externa: R4.

• Duración de la rotación externa: 1 mes.

 

Cuestionario

1. ¿Dónde has realizado tu rotación?
¿Por qué elegiste ese hospital?

El hospital escogido para mi rotación externa en el servicio de Neumología infantil fue el Hospital Royal Brompton de Londres. El hospital Royal Brompton es un hospital dedicado exclusivamente a la cardiología y neumología, tanto infantil como de adultos. En lo referente a la neumología infantil, es un centro de prestigio mundial en el manejo de asma y fibrosis quística.

2. ¿Cómo conseguiste la rotación?
¿Qué documentos o trámites tuviste que realizar?

Una vez decidido el destino, conseguí el contacto del jefe de sección (Prof. Bush). Él me contestó por email de manera rápida y me puso en contacto con la administración del hospital, para que me indicaran la documentación necesaria para solicitar la rotación (curriculum vitae, cartilla vacunal, carta de recomendación de mi servicio y del hospital, y varios formularios a cumplimentar con mis datos y fechas de la rotación). Al enviar todo, fui aceptado y realicé los trámites en Madrid para poder ser aceptado por mi comisión de docencia y la Comunidad de Madrid. Acudí a la Subcomisión de docencia del Hospital Infantil para proponer la rotación y, posteriormente, rellené el Anexo I de la Comunidad de Madrid, con ello tuve todos los papeles para la aceptación en un plazo de unos 2-3 meses.

3. Una vez iniciada la actividad asistencial,
¿cuál fue tu grado de participación?

Al ser una rotación en el Reino Unido, se me permitió acudir al hospital en calidad de observer, permitiéndome presenciar la valoración en la consulta y el pase de planta junto con el resto del equipo médico, y acudir a todas las sesiones multidisciplinares y seminarios del servicio, sin ninguna responsabilidad a nivel asistencial.

4. ¿Se fijaron unos objetivos docentes preestablecidos antes de tu llegada? ¿Se realizó una evaluación de tu labor al final de la rotación?

El primer día, el jefe de sección me facilitó un documento con la organización semanal del servicio, dejándome total libertad para que acudiera a todas las actividades, tanto asistenciales como docentes.

Al final de la rotación, el Prof. Bush cumplimentó mi reporte de evaluación subjetiva de la rotación externa.

5. Resume brevemente los conocimientos/habilidades adquiridas:

Durante la rotación en planta y consulta, pude aprender el manejo multidisciplinar específico que se hace de las diversas patologías respiratorias en el hospital, mediante la actuación conjunta de neumólogos pediátricos, fisioterapeutas, logopedas y enfermeras especializadas, aplicando este abordaje de manera coordinada en patologías como: asma, fibrosis quística o discinesia ciliar primaria.

6. ¿Cambiarías algo relacionado con tu rotación? En caso afirmativo, ¿qué cambiarías?

No, el tiempo de estancia, asumiendo que solo era posible ir como observer, me pareció el adecuado para apreciar las diferencias en el manejo de las principales patologías respiratorias en este hospital con respecto a mi hospital de origen.

7. Puntúa del 1 al 10 (equivaliendo 1 a una puntuación muy mala y 10 a una puntuación muy buena):

• Enseñanza: 9. / • Supervisión: 10. /

• Grado de aprendizaje: 9. / • Puntuación global: 9.

8. ¿Esta rotación ha cambiado tu práctica médica? ¿Ves posible aplicar dichos conocimientos de regreso en tu hospital o en tu futura práctica profesional?

Me ha permitido conocer un manejo mejor, coordinado entre los diferentes especialistas de las diferentes patologías, así como una mayor disponibilidad de recursos tecnológicos para el control y seguimiento de las mismas. Las dificultades para aplicar este modelo en España en la sanidad pública se deben a una menor cantidad de recursos económicos que, a su vez, implican una menor disponibilidad de personal y medios técnicos. A pesar de ello, creo que tener la experiencia de rotar en un hospital como este, te permite tener una referencia con la que enfocar la mejoría de nuestros servicios de neumología pediátrica en el futuro, por lo que sí que me parece recomendable a nivel formativo.

9. ¿Pudiste implicarte en alguna actividad más allá de la asistencia (docencia, sesiones clínicas, investigación…)? En caso afirmativo,
¿puedes explicarnos qué tipo de actividad?

Al tratarse solo de un mes de rotación, no me planteé la participación en actividades docentes o investigadoras. En el caso de otros observers, con rotaciones de mayor duración, sí que tuvieron la posibilidad de participar en algún proyecto de investigación.

 

 

 

10 Cosas que deberías saber sobre… el abordaje del inmigrante a su llegada

 
10 Cosas que deberías saber sobre… el abordaje del inmigrante a su llegada

 

J.A. Soler Simón, S. Criado Camargo, L. García Espinosa, M. García Boyano


No existe una definición universalmente aceptada para el concepto médico de inmigrante.

Aquellos que sufren condiciones adversas socioeconómicas, un acceso limitado a la educación y/o a la salud, y/o exposición a la violencia, precisan una atención especial, siendo importante abordar estos factores.

Los refugiados, por haberse visto forzados a huir de su hogar debido a la violencia, la persecución o el temor a esta, y los
menores extranjeros no acompañados, tienen un riesgo mayor.

Por la Convención sobre los Derechos del Niño, los niños migrantes tienen los mismos derechos que los demás, incluido el acceso a la salud.

Tanto la vacunación como las revisiones sistemáticas de salud, deben corregirse y/o realizarse adaptadas a la edad del paciente y a sus antecedentes.

La menor edad del paciente, la mayor prevalencia en el país de origen y la ausencia de realización durante el embarazo, deben guiarnos a realizar el cribado serológico de VIH, sífilis, VHB, VHC y enfermedad de Chagas.

Las pruebas del talón están justificadas en aquellos que carezcan de ellas, sobre todo en menores de 6-12 meses; una alternativa es solicitar únicamente TSH.

La anemia y la ferropenia son frecuentes, se puede solicitar hemograma +/- perfil férrico en aquellos procedentes de países con alta prevalencia, sobre todo en preescolares y adolescentes postmenárquicas con dietas pobres en hierro.

La esquistosomiasis urinaria se puede cribar mediante sistemático de orina en procedentes de zona endémica (África y Oriente Medio); las parasitosis intestinales en caso de diarrea; y la malaria, solo si fiebre, especialmente en el primer mes desde la llegada.

Si se usa el test de Mantoux para cribar la infección tuberculosa latente, debemos recordar que son causas de falsos negativos: la malnutrición, algunas infecciones, las vacunas atenuadas y el periodo ventana (12 semanas).

 

Para saber aún más…

- Schrier L, Wyder C, del Torso S, Stiris T, von Both U, Brandenberger J, et al. Medical care for migrant children in Europe: a practical recommendation for first and follow-up appointments. Eur J Pediatr. 2019; 178: 1449-67.

- García Ascaso MT, Soler Simón JA, García López Hortelano M; Grupo de trabajo de Cooperación Internacional y Patología Importada de la SEIP. Atención sanitaria de niños procedentes de Ucrania (desde el punto de Salud Pública y Enfermedades Infecciosas). Disponible en: https://www.seipweb.es.

- Masvidal Aliberch RM, Canadell Villaret D. Atención al niño y la niña inmigrantes. En: Guía de Algoritmos en Pediatría de Atención Primaria. Disponible en: https://algoritmos.aepap.org/algoritmo/68/atencion-al-nino-y-la-nina-inmigrantes.

 

 

Niño con múltiples patologías / patología compleja

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M. García Fernández de Villalta, A. Rodríguez Alonso

Unidad de Patología Compleja. Hospital Universitario Infantil La Paz. Madrid. Miembros de la Sociedad Española de Pediatría Interna Hospitalaria (SEPIH) y del Grupo de Trabajo del Paciente Crónico Complejo

Resumen

Los niños con patología crónica compleja tienen enfermedades crónicas significativas, generalmente con afectación multisistémica, limitaciones funcionales y necesidad de tecnología. Esto implica que se trate de un grupo de pacientes con un alto consumo de recursos sanitarios y educativos. Es frecuente que asocien condicionantes psicosociales que influyen considerablemente en su calidad de vida. Aunque se estima que comprenden menos de un 1 % de la población pediátrica, representan el 30 % de todos los costes de atención médica de esta población y más del 80 % del gasto en hospitales infantiles. En las últimas décadas, su prevalencia ha aumentado en todos los países desarrollados, en relación al avance de la tecnología y la especialización en sus cuidados. Son un paradigma de la necesidad de nuevos modelos de atención que permitan atenderlos de una manera adecuada, integral, coordinada y eficiente. El Pediatra de Atención Primaria, es una figura clave para cualquier modelo de atención que se considere integral, continuo, accesible y de calidad para estos niños.

 

Abstract

Children with medical complexity have significant chronic health conditions, generally multisystemic, with a high need for specialized medical and educational care, significant functional limitations that often require life support technology, and a high use of health resources, in general. It is common for them to associate other psychosocial conditions that considerably influence their quality of life. Although they comprise less than 1 % of the pediatric population, they account for approximately 30 % of all pediatric healthcare costs and more than 80 % of children’s hospital expenses. In the last decades, this population has increased in all developed countries, in relation to the advancement of technology and specialization in their care. They are a paradigm of the need for new care models that allow them to be attended to in an adequate, comprehensive, coordinated and efficient manner. The Primary Care Pediatrician is a key figure for any care model that is considered comprehensive, ongoing, accessible and of quality for these children.

 

Palabras clave: Patología crónica compleja; Enfermedades crónicas múltiples; Niño con complejidad médica; Hogar médico; Modelos de atención.

Key words: Complex chronic pathology; Multiple Chronic Conditions; Children with medical complexity; Medical Home; Managed Care Programs.

 

Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 216 – 225

 


OBJETIVOS

• Definir e identificar a los niños con patología crónica compleja (NPCC).

• Conocer las principales características, necesidades y dificultades en los cuidados de los NPCC.

• El papel del pediatra referente en Atención Primaria y Hospitalaria. Actividades específicas a desarrollar. La importancia de la coordinación asistencial.

• Modelos de atención. Realidades y retos en España.

 

Niño con múltiples patologías / patología compleja

Introducción

La prevalencia de los niños con patología crónica compleja (NPCC) ha aumentado en las últimas décadas. Su atención está fragmentada y es poco eficiente, lo que supone un perjuicio para estos pacientes. Garantizar su atención integral es un reto para los sistemas de salud y una necesidad imperiosa para los NPCC.

Los avances en la atención pediátrica han permitido reducir la mortalidad infantil y aumentar la supervivencia de niños con enfermedades graves, lo que ha significado un incremento del número de niños con patología crónica, en ocasiones, con discapacidad de por vida, con mayor fragilidad y complejidad médica(1).

Entre los niños con enfermedades crónicas, que suponen un 10-15 % de la población infantil, hay un subgrupo de pacientes que, siendo relativamente poco prevalente (menos de un 1 % de la población pediátrica), origina entre el 30-40 % del gasto sanitario de esa población y hasta un 80 % del gasto sanitario en hospitales pediátricos(1-3). Este grupo es el formado por los niños con patología crónica compleja (NPCC)(4) o médicamente complejos (NMC), en inglés children with medical complexity (CMC)(2).

Estos menores presentan una alta morbimortalidad, asociada a sus propias enfermedades crónicas, pero también en relación a otros factores derivados de la atención que reciben por parte del sistema, que se encuentra fragmentada y con déficits importantes. Estos pacientes representan un gran reto de comunicación y coordinación para los distintos niveles de atención en todos los ámbitos: Atención Primaria, Hospitalaria, colegios, centros de rehabilitación, etc.

Los NPCC tienen más riesgo de sufrir errores médicos, así como efectos adversos relacionados con la medicación, ingresos más prolongados y mayor número de infecciones asociadas con la atención sanitaria(5). Además, en la mayoría de los casos, asocian problemas sociales relevantes, al diagnóstico o evolutivamente(6), con cuidadores con un alto grado de sobrecarga y estrés.

Esta población es muy heterogénea, pero todos comparten la necesidad de un abordaje diferente al estándar, con nuevos modelos dirigidos a ofrecer una atención integral, continua, accesible, centrada en el paciente y su familia, y coordinada entre todos los niveles del sistema sanitario, educativo y social.

Definición

Aunque no existe una definición universalmente aceptada, los NPCC podrían definirse como: aquellos que padecen enfermedades crónicas significativas, generalmente con afectación multisistémica, necesidad de atención médica y educativa especializadas, limitaciones funcionales importantes, alto consumo de recursos sanitarios y necesidad de tecnología médica. Su identificación es un reto en sí mismo.

No hay una definición universalmente aceptada de lo que son los NPCC, ni de exactamente cómo llamarlos: niños con patología crónica compleja, niños con complejidad médica, niños con fragilidad médica o niños dependientes de tecnología, entre otros.

A nivel internacional, desde el siglo pasado, ya se definió el concepto de niños con necesidades especiales de salud, en inglés Children with Special Health Care Needs (CSHCN), como aquellos que tienen mayor riesgo de presentar o presentan una enfermedad crónica, física, mental, emocional o del desarrollo, y que consumen mayor cantidad de servicios de salud que el resto de la población pediátrica general(7).

Dentro de esta población, existe un subgrupo de pacientes caracterizado por una mayor fragilidad y un mayor consumo de recursos sanitarios. Aunque son un grupo muy heterogéneo, asociando diversas enfermedades crónicas, en diferentes aparatos o sistemas, comparten unas características comunes. Estos pacientes serían a los que nos referimos con NPCC(4).

Cohen et al. describieron cuatro características fundamentales para definir a estos pacientes(8):

1. Paciente con alguna condición médica que puede esperarse razonablemente que dure, al menos, 12 meses, involucre a diferentes sistemas o a uno solo, pero lo suficientemente grave como para requerir atención pediátrica especializada y, probablemente, un cierto período de hospitalización en un centro de atención terciaria.

2. Limitaciones funcionales importantes.

3. Necesidad elevada de recursos de salud y educacionales.

4. Uso frecuente del sistema sanitario.

Aunque estas características recogidas por Cohen describen bastante bien a los niños con patología crónica compleja, es importante añadir que estos niños suelen tener otros condicionantes de salud que afectan a su calidad de vida, como los problemas sociales, emocionales y psicológicos, tanto del niño como de su familia(6). Estos problemas se presentan con mayor prevalencia en esta población, debido a múltiples factores (problemas económicos derivados de la pérdida de empleo de alguno de los cuidadores, disminución de los ingresos familiares, aumento de los gastos, estrés, ansiedad, aislamiento social, ocio escaso, claudicación del cuidador, etc.).

En la literatura médica de los últimos años, han ido surgiendo diferentes términos y definiciones para referirse a esta población de niños que es cada vez más numerosa, que consume tantos recursos y que se caracteriza por: presencia de enfermedades crónicas, discapacidad a largo plazo, necesidad de tecnología, complejidad y fragilidad. Dentro de los términos más extendidos están algunos como “children with medical complexity”(2) o “medically complex children”(5). En este sentido, sería conveniente conseguir unificar la nomenclatura a utilizar para referirnos a estos pacientes. Además, desde nuestra perspectiva, sería mejor considerar un término que no solo hable de la complejidad médica (“niño con patología crónica compleja”, “niño médicamente complejo” o “niño con complejidad médica”), sino que recoja un sentido más amplio de su complejidad en todas las esferas de salud (social, psicológica…). Recientemente, se ha propuesto el uso de un término más holístico en inglés como el de “children with health complexity”(6) (en castellano “niños con problemas complejos de salud”). Independientemente del nombre que utilicemos para referirnos a este grupo de pacientes, sería importante que el término hiciera referencia a su complejidad global y no solo a su complejidad médica.

Identificación

Existen diferentes modelos de identificación, la mayoría basados en definiciones operacionales, que identifican a diferentes cohortes de NPCC, pero que han demostrado ser de utilidad.

A lo largo de estas últimas décadas, se han publicado distintos sistemas de identificación y clasificación con diferentes enfoques. La mayoría de las clasificaciones se han basado en definiciones operacionales para distribuir recursos y organizar programas específicos de atención(3,4). Los siguientes modelos que exponemos se han mostrado útiles para identificar diferentes cohortes de NPCC:

1. Modelo de Feudtner et al.(9), que clasifica a los NPCC según los códigos diagnósticos de las enfermedades crónicas complejas que presenten en diferentes categorías crónicas complejas (CCC), como son: respiratoria, neuromuscular, renal, gastrointestinal, cardiovascular, metabólica, hematoinmunológica, neoplasias, otros defectos congénitos o genéticos, neonatal, dependencia de tecnología y trasplante. Se define enfermedad crónica compleja como: “cualquier enfermedad médica que pueda esperarse razonablemente que dure, al menos, 12 meses (a menos que fallezca antes) e involucre a diferentes sistemas o a un solo sistema, de manera lo suficientemente grave como para necesitar atención pediátrica especializada y, probablemente, algún periodo de hospitalización en un centro de tercer nivel”. La última actualización de este sistema de clasificación, publicada por Feudtner et al., incluye los códigos diagnósticos y de procedimientos según la “Clasificación Internacional de Enfermedades 10” (CIE-10)(9).

2. Modelo del Seattle Children´s Hospital(10): Algoritmo de Complejidad Médica Pediátrica. Clasifica a los niños en tres niveles de complejidad: niños con patología no crónica, niños con patología crónica no compleja y niños con patología crónica compleja.

3. Algoritmo de Niños con Discapacidades. Contiene 669 códigos CIE-9 clasificados con una probabilidad >=75 % de indicar discapacidad(11).

4. Grupos de Riesgo Clínico (GRC). Desarrollado por el 3M Health Information Systems(12), se trata de un sistema basado en diagnósticos, que clasifica a los pacientes en 9 categorías mutuamente excluyentes. Los NPCS serían aquellos comprendidos desde el grupo 5b al 9 (Tabla I)(13).

tabla

 

5. Algoritmo de cribado para identificar niños con complejidad médica en el punto de atención clínico(12). Consta de dos pasos:

• Identificar a los niños con necesidades especiales de salud, con el CSHCN Screener(12), mediante datos obtenidos de la historia clínica de los últimos 12 meses.

• Una vez identificados los niños con necesidades especiales de salud (una o más de una respuesta afirmativa en los 5 ítems que definen al niño con necesidades especiales de salud), se debe identificar, dentro de este grupo, a los niños con complejidad médica. Para ello se debe responder de manera afirmativa a cada una de las siguientes cuestiones:

- Alto consumo de recursos (>=2 ingresos, >=1 ingreso en Cuidados Intensivos o >=6 visitas a urgencias en los últimos 12 meses).

- Asistencia con tecnología médica de forma crónica (sonda de alimentación, válvula de derivación ventriculoperitoneal, traqueostomía, catéter venoso central, ventilación mecánica domiciliaria…).

- Haber sido valorado por 3 o más subespecialistas en los últimos 3 meses.

- >=4 respuestas afirmativas en el Children with Special Health Care Needs Screener.

6. Escala PedCom(14). Se trata de la primera escala numérica diseñada de manera específica para la identificación del niño con patología crónica compleja. Se basa en un sistema de puntuación de diferentes ítems (Tabla II), que recogen aspectos esenciales y necesidades de este tipo de pacientes. Los ítems se evaluaron de 0,5 a 4 puntos, por un grupo de expertos. Con el corte en 6,5/27 puntos, detectaron una sensibilidad de un 98 % y especificidad del 94 % para detectar NPCC en su estudio.

tabla

 

Epidemiología

En España no hay datos de la prevalencia de esta población. En las Islas Baleares la sitúan en un 1,4 %. En EE.UU., los NPCC comprenden entre un 0,5-5 % de la población infantil. Representan el 30-40 % de todos los costes de atención médica pediátrica, el 50 % de los pacientes hospitalizados y más del 80 % de los gastos de hospitales infantiles.

Los primeros datos de prevalencia comunicados de los NPCC han sido en EE.UU., donde las entidades aseguradoras reconocieron a esta población como prioritaria para su identificación, en relación a la elevada necesidad de recursos destinados para su cuidado y de los costes asociados(2).

En EE.UU., la prevalencia de niños con necesidades especiales de salud (CSHCN) varía, según la edad, entre un 8-18 %(5). Dentro de este grupo están los NPCC, que comprenden entre un 0,5-5 %, según las series. Se estima que los NPCC representan un 30-40 % de todos los costes de atención médica pediátrica, el 50 % de los pacientes hospitalizados, el 80 % de los días de hospitalización y el 86 % de los costes en los hospitales infantiles(3).

En España, se han comunicado datos descriptivos de series aisladas hospitalarias y de Atención Primaria(4,15). Además, recientemente la Consejería de Salud de las Islas Baleares ha comunicado una prevalencia aproximada de NPCC, con datos administrativos de Atención Primaria y Hospitalaria, de un 1,4 %(16).

Principales características y necesidades médicas de cuidados. Problemas habituales en su atención

Los NPCC son una población muy heterogénea y su atención se caracteriza por estar fragmentada, con problemas importantes en la comunicación y coordinación entre los distintos ámbitos asistenciales.

Los NPCC son niños con un elevado número de visitas a los servicios de urgencias e ingresos, tanto en la planta de hospitalización como en unidades de cuidados intensivos, con estancias hospitalarias prolongadas. Además, suelen precisar algún tipo de soporte tecnológico y recibir tratamiento con un gran número de fármacos. Todo ello favorece que sean pacientes con un riesgo alto de sufrir errores médicos y eventos adversos en relación con la medicación. La mayoría de los errores que sufren estos pacientes son errores que se podrían evitar mejorando la coordinación entre los diferentes profesionales que participan en su atención. Los factores psicosociales condicionan el pronóstico y la calidad de vida de los NPCC.

Los NPCC son una población muy heterogénea, que frecuentemente padecen enfermedades raras(17) y que precisan atención por parte de múltiples especialistas, con un alto consumo de recursos y una atención fragmentada. Su complejidad es dinámica y no todo paciente crónico complejo se mantiene en esta situación de complejidad toda su vida.

A pesar de ser una población muy diversa, todos comparten una serie de características comunes como:

Alto número de ingresos, generalmente prolongados y con mayor necesidad de estancias en cuidados intensivos(8). De hecho, en este entorno, entre un 50 % de los ingresos precisan estancias más largas y mayor necesidad de dispositivos. Entre un 50 %, según las series, de los ingresos de los NPCC son por cirugías programadas y el 30 % por problemas médicos, fundamentalmente por infecciones respiratorias(18). Además, presentan altas tasas de reingresos que, en algunas series, llegan hasta el 25 %(19). Esta tasa, para muchos médicos que trabajamos con NPCC, no siempre debería ser considerada como indicador de mala calidad de atención para estos pacientes, como es considerada en la actualidad. Las altas breves a domicilio, entre procedimientos diagnósticos, cirugías…, pueden ser “respiros domiciliarios”, de gran valor para los niños y sus familias.

Necesidad de soporte tecnificado. Entre un 30-70 % de estos niños tiene algún tipo de dispositivo médico domiciliario(3,4). Los soportes de tipo respiratorio (oxigenoterapia, traqueostomía…) y nutricional (gastrostomías, gastroyeyunostomías…) son los más frecuentes. Los problemas con dispositivos médicos son responsables de hasta el 30 % de las visitas a urgencias de estos pacientes y hasta del 15 % de los ingresos(12).

Necesidad de un número importante de cirugías(20). Los procedimientos quirúrgicos son la causa de casi el 50 % de los ingresos programados.

Elevado número de visitas a los servicios de urgencias. Los NPCC son responsables de más del 20 % de las visitas a urgencias y, además, ingresan en mayor proporción que el resto de la población pediátrica(12).

El uso de múltiples fármacos en su tratamiento es habitual(21). El riesgo de errores (de dosificación prescripción, administración…), así como de efectos adversos (por interacciones…) es muy alto. Además, muchas medicaciones se administran por canales diferentes al estándar (p. ej.: sondas nasoyeyunales) con diferente farmacocinética y efecto terapéutico, a considerar.

Presentan una alta tasa de errores y de eventos adversos relacionados con la atención sanitaria(5,6). Estos errores no solo se producen en relación al uso de medicación(21), sino también en relación con las hospitalizaciones (mayores tasas de infecciones asociadas con la asistencia sanitaria…) y con otros momentos de su atención (transferencias incompletas, riesgos durante los traslados…). Además, pese a que estos niños tienen un mayor riesgo, tanto de adquirir infecciones como de que estas empeoren su evolución, presentan peores tasas de vacunación, tanto de vacunas sistemáticas como de aquellas adicionales recomendadas por su enfermedad de base (gripe, neumococo, meningococo, varicela, hepatitis A, etc.). En un trabajo descriptivo, en una unidad para NPCC a nivel nacional(20) solo un 11 % de los niños estaba adecuadamente vacunado.

Los profesionales que atienden a estos niños deben contar con una capacitación específica(3,5,22), que englobe diversos aspectos, tanto el tratamiento de enfermedades minoritarias, como el manejo de diversos dispositivos tecnológicos: traqueotomías, sondas de alimentación, catéteres y sistemas de alimentación, ventiladores domiciliarios, etc.

Necesidad de cuidados paliativos pediátricos. Los NPCC presentan afecciones reconocidas dentro de los grupos subsidiarios de recibir cuidados paliativos pediátricos descritos por la Association for Children with Life-threatening or Terminal Conditions (ACT)(12). Dependiendo de la fase de la enfermedad en la que se encuentren y de su complejidad (Fig. 1), precisarán diferentes niveles de atención (nivel 1-enfoque paliativo, nivel 2-cuidados paliativos generales, nivel 3-cuidados paliativos especiales). Este último nivel está dirigido a enfermedades y situaciones muy complejas que precisen atención por servicios especializados en cuidados paliativos pediátricos.

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Figura 1. Fases de la enfermedad. Elaboración a partir de: García de Paso Mora M. Programa de Atención a Niños, Niñas y Adolescentes con Enfermedades Crónicas Complejas: Tejiendo puentes para sus cuidados. Palma: Servicio de Salud de las Islas Baleares. 2019.

La mortalidad de estos pacientes es alta, entre 8-10 %, anual, dependiendo la serie(3,4). Además, pese a que ha disminuido la mortalidad de los NPCC, estos suponen alrededor de un 25 % de los adolescentes que fallecen(12). Habitualmente, estos pacientes fallecen en los hospitales, pero, gracias a unidades de cuidados paliativos, ha aumentado el número que fallece en domicilio(12).

Problema psicosocial. En la mayoría de las familias, uno de los padres deja de trabajar para poder cuidar. Esto puede conllevar una disminución en los ingresos de la familia que, además, debe hacer frente a múltiples gastos (gafas, ortesis, medicación, terapias, desplazamientos…) que, o no están financiados por el Sistema Nacional de Salud, o lo están solo parcialmente. Además, las familias, presentan altas tasas de aislamiento del entorno, estrés y depresión, con riesgo de claudicación en los cuidados. Todo esto repercute en la calidad de vida de los NPCC y de sus familias(3,23).

Necesidad de atención coordinada entre los diferentes sistemas asistenciales. Los NPCC necesitan contar con un médico responsable, que actúe como referente de su atención. La atención descoordinada y fragmentada se documenta como causante de casi el 60 % de los errores en su atención, que se podrían evitar mejorando la coordinación(5).

Problemas en la transición a servicios de adultos(12). Cada vez más, un mayor número de niños con patología crónica compleja alcanza la edad adulta. Sin embargo, no existen, a nivel nacional, planes de transferencia estandarizados para una transición desde servicios pediátricos a servicios de adultos en Atención Hospitalaria ni en Atención Primaria. Los problemas habituales en el proceso de transición son, entre otros: la ausencia de un plan de transición, la dificultad para encontrar un homólogo en los servicios de adultos, las barreras de los profesionales (recursos y tiempo insuficientes para coordinar la atención de este tipo de pacientes, la falta de formación en el manejo de enfermedades complejas de origen pediátrico…) y los miedos y reticencias del paciente y de las familias al cambio.

La importancia de la coordinación en su atención

Los NPCC reciben una atención fragmentada y poco coordinada. Los modelos de atención deben enfocarse en garantizar una atención que sea accesible, continua, centrada en el paciente y su familia, coordinada, integral, compasiva y culturalmente efectiva. El pediatra es el médico responsable del paciente y debe actuar como referente y coordinador de su atención.

Como hemos comentado, la atención de estos pacientes se encuentra fragmentada y poco coordinada. Los sistemas sanitarios tradicionales no pueden dar respuesta a las necesidades de estos niños y sus familias y, pese a que en las últimas décadas se están desarrollando programas específicos para su atención, hay mucho que andar en este sentido.

Desde el siglo pasado, se viene hablando de un modelo de atención que busca dar respuesta a las necesidades de los NPCC, conocido como “hogar médico”. Este sería aquel entorno que facilita una atención accesible, continua, centrada en el paciente y la familia, coordinada, integral, compasiva y culturalmente efectiva(12).

En el desarrollo de este modelo, es imprescindible que surjan las figuras de referencia y coordinación entre los diferentes sistemas de atención. Ahí es donde el pediatra de Atención Primaria y de Hospitalaria entran a relacionarse para garantizar una atención coordinada, accesible y de calidad. La comunicación y la gestión de la información son aspectos claves para ello. El papel de ambos referentes variará, según el curso de la propia enfermedad y del momento vital del paciente, teniendo cada uno, mayor o menor peso (Fig. 1).

Diferentes modelos de coordinación entre distintos niveles asistenciales han demostrado reducir la hospitalización de estos pacientes y el gasto hospitalario, mejorando la calidad de vida de familiares y pacientes(3).

Funciones del pediatra hospitalario referente

• Coordinación con todos los proveedores de atención: especialistas, pediatra de Atención Primaria, enfermería (hospitalaria, de enlace, de primaria, escolar), trabajadores sociales, fisioterapeutas, logopedas, psicólogos…

• Asistencia médica directa o como consultor de los NPCC en los ingresos (dependerá del centro y recursos) y de manera ambulatoria.

• Organización de reuniones multidisciplinares para consensuar planes de atención entre los diferentes profesionales, el paciente y la familia.

• Fomentar modelos de trabajo en equipo y consultas coordinadas de especialistas.

• Supervisar la capacitación del paciente y su familia, así como establecer y organizar qué recursos materiales y terapéuticos necesita cada paciente, junto con la enfermera gestora de casos.

• Realizar labores de formación y capacitación para profesionales.

• Garantizar una adecuada comunicación y transmisión de información entre los diferentes profesionales y con el paciente y su familia.

• Liderar iniciativas para mejorar la atención de los NPCC en su entorno.

• Superar barreras del propio sistema sociosanitario (gestión de agendas compartidas, documentación específica, sistemas de comunicación…).

• Dedicar tiempo al autocuidado. Se documentan altas tasas de “desgaste” en la atención de los NPCC.

Función del pediatra de Atención Primaria

La visión global del paciente por parte del pediatra de Atención Primaria, así como su posición privilegiada de accesibilidad, son fundamentales para la atención de los NPCC.

El pediatra de Atención Primaria (AP) puede atender múltiples necesidades de los NPCC y coordinarse con el médico de familia y con el referente hospitalario. Puede orientar y tratar algunos problemas médicos, evitando realizar pruebas complementarias innecesarias, duplicadas y reducir la atención de estos pacientes en los servicios de urgencias. Su conocimiento sobre los aspectos sociales puede ayudarle a detectar, atender, sostener y conectar mejor con las familias de estos pacientes, pudiendo incorporar a hermanos, abuelos y otros cuidadores en los planes de cuidados.

Los nuevos modelos sanitarios dan importancia a la experiencia del paciente en su atención(3,6). Los familiares/cuidadores de NPCC destacan, como aspectos muy relevantes, que la atención sea próxima, continua y coordinada(22). Es el pediatra de primaria quién puede dar mejor respuesta a estas cuestiones.

En un estudio publicado por Monroy et al.(23), se evaluó la percepción de familiares y pediatras de AP sobre diferentes cuestiones en relación a la atención de los NPCC. La encuesta a los familiares reveló descoordinación entre los diferentes niveles asistenciales (73,6 %), escasa confianza en el primer nivel asistencial e impresión de poca capacidad de resolución de problemas por parte del pediatra de AP (50 %). Entre los médicos de AP, destaca la poca formación para el seguimiento de los NPCC (96,5 %), escasa experiencia en su manejo (93 %) e insuficiente comunicación con el hospital (80,5 %). Las familias reconocen, mayoritariamente, la cercanía y buena relación con el pediatra (85 %), y la facilidad de acceso a la AP (79 %). La falta de tiempo en las consultas es un problema común percibido por pediatras y pacientes. El trabajo concluye que existe una buena disposición por parte de AP para mejorar el manejo de los NPCC y afirma que son necesarias intervenciones que mejoren, tanto la coordinación AP-hospital como la formación y capacitación específica de los pediatras de Atención Primaria en sus cuidados.

Varios estudios que analizan las distintas soluciones para mejorar la carga del cuidador y el estrés asociado al cuidado, concluyen que son necesarios modelos combinados de atención entre el hospital y la comunidad(3,6). Formulan que, a corto plazo, las intervenciones deberían perseguir dar respuesta a las necesidades identificadas por las familias y, a largo plazo, consolidar un Sistema de Salud que asegure la provisión de una gama de intervenciones integradas que garanticen la continuidad completa de la atención de estos pacientes(6).

Actuaciones específicas que puede desarrollar el pediatra de AP

Identificar al paciente e incluirlo en un sistema de registro consensuado.

Mostrarse accesible y en actitud de escucha.

Conocer las necesidades de cada niño (físicas, psicológicas, educativas, sociales, etc.).

Conocer qué especialistas precisan para su atención, derivarlo, si necesitase, e identificarlos para su contacto (quién, dónde y cómo contactar en caso de descompensación). Derivarlo si es necesario.

Conocer si tiene un “referente hospitalario”. La mayoría de las veces no existe, pero sí la de un especialista más involucrado que es accesible para el contacto.

Valoración psicológica. Dar apoyo y derivar si es necesario.

Evaluar aspectos sociales. Ofrecer y dar respuesta sobre diferentes gestiones para la solicitud de ayudas y recursos socioterapéuticos. Derivar a Trabajo Social, si es necesario.

Facilitar, conciliar y supervisar las medicaciones. Ayudar a conciliar horarios de medicación. Supervisar pautas, interacciones y vías de administración. Interconsultar a Farmacia hospitalaria, oficinas de farmacia o a los propios referentes hospitalarios, en caso de duda. Revisar y actualizar las medicaciones crónicas, fórmulas de alimentación especiales y productos.

Orientar en los horarios de alimentación, terapias, deporte, ocio, etc. Muchas veces estos pacientes se ven envueltos en una dinámica de hiperactividad, con horarios imposibles para administrar la medicación, alimentación y cuidados indicados por todos los especialistas. Ayudarles a priorizar aquellas medidas imprescindibles y dejando aquellas, con menor evidencia, más costosas o difícilmente sostenibles en el tiempo. Todo esto ayuda muchísimo a estas familias, que se encuentran desbordadas y con dificultades en la gestión eficiente del tiempo y recursos.

Coordinarse con:

- La Enfermera Pediátrica en Primaria y con la figura de Enfermera de Enlace Hospitalaria, para garantizar la gestión de recursos y supervisión de cuidados y medidas preventivas.

- El referente hospitalario y participar en la elaboración de planes de atención.

- El colegio y con otros centros o proveedores de la comunidad.

• No dejar de hacer aquello que habitualmente forma parte de las competencias de un pediatra de primaria: dar pautas de prevención de riesgos, de salud bucodental, revisar el estado de inmunización y asesorar sobre las vacunas recomendadas por su enfermedad de base y comorbilidades asociadas, etc.

 

Tras todo lo comentado, se puede entender la necesidad del papel del pediatra de Atención Primaria como médico coordinador, responsable del paciente, integrador de un modelo centrado en el paciente y su familia, con enfoque comunitario, donde tengan cabida todos los profesionales de la salud, de la escuela y del ocio que se relacionan con el niño (Fig. 2).

figura

Figura 2. Modelo integrador para los NPCC. Modelo integrador para los niños con patología crónica compleja (NPCC) y sus familias, con todos los proveedores de servicios. Elaboración propia.

Retos en la implantación de modelos para mejorar la atención de los NPCC

Los NPCC son el paradigma de necesidad de cambio de los modelos tradicionales de atención del Sistema Nacional de Salud.

Actualmente, la atención de los NPCC se organiza de forma desigual dentro del territorio nacional. Solo en algunos hospitales y algunas comunidades autónomas existen unidades específicas, de reciente creación, como son: las unidades de atención domiciliaria pediátrica, las unidades de cuidados paliativos pediátricos o las unidades hospitalarias de pacientes con patología crónica compleja(4). No creemos que exista un modelo aislado mejor que otro, sino que son modelos que deben complementarse e interrelacionarse de una manera amplia, para garantizar una atención integral y donde el paciente, su familia y los profesionales puedan interactuar con facilidad.

Los diferentes modelos tienen que dar respuesta a las necesidades globales del niño y su familia, y no solo atender a las necesidades médicas. Precisan cambiar las rutas asistenciales habituales, mejorando las herramientas de comunicación y la coordinación entre recursos asistenciales y no asistenciales. Deben facilitar el acceso a los activos de salud de hospitalaria, primaria y la integración en la comunidad, en el ámbito educativo y en el ocio.

Desde el aspecto de la gestión, se necesitan nuevas herramientas de medida de calidad de atención, no solo enfocadas en reducir costes directos de la enfermedad, días de ingreso, visitas a urgencias…, sino que atiendan aspectos para mejorar la calidad de vida de estos pacientes y su familia.

La existencia de estos NPCC y la detección de sus necesidades complejas ha sido, en estas décadas, el origen de la creación de distintos programas en todo el mundo. A nivel nacional, las primeras iniciativas, surgen para dar respuesta a una realidad y cohorte concreta de pacientes(4). En los últimos años estas iniciativas locales están siendo reforzadas desde las diferentes Consejerías, con el desarrollo de programas de atención para los NPCC, por ejemplo el publicado en las Islas Baleares(16).

En España, la transferencia de la Sanidad en las distintas autonomías vuelve a poner una barrera para la equidad en la atención de estos niños. Se precisa de un programa integral consensuado, a nivel nacional, como marco de encuadre.

Por último, debemos generar evidencia sobre los modelos implantados, que permita racionalizar la gestión de recursos y garantice que estos programas puedan ser sostenibles en el tiempo.

Conclusiones

Los NPCC son una población creciente que reta a los profesionales e instituciones a cambiar los modelos tradicionales de atención, para poner el foco en sus necesidades globales. Todos los profesionales que los atendemos tenemos un papel. El pediatra de Atención Primaria, como referente comunitario de los NPCC, es fundamental.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito. Declaración de intereses: ninguno.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de las autoras.

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3. Murphy NA, Alvey J, Valentine KJ, Mann K, Wilkes J, Clark EB. Children with Medical Complexity: The 10-Year Experience of a Single Center. Hosp Pediatr. 2020; 10: 702-8.

4. Climent Alcala FJ, García Fernández de Villalta M, Escosa García L, Rodríguez Alonso A, Albajara Velasco LA. Children’s medically complex diseases unit. A model required in all our hospitals. An Pediatr (Barc). 2018; 88: 12-18.

5.*** Srivastava R, Stone BL, Murphy NA. Hospitalist care of the medically complex child. Pediatric Clinics of North America. 2005; 52: 1165-87, x.

6.*** Cohen E, Berry JG, Sanders L, Schor EL, Wise PH. Status Complexicus? The Emergence of Pediatric Complex Care. Pediatrics. 2018; 141: S202-S11.

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8. Cohen E, Kuo DZ, Agrawal R, Berry JG, Bhagat SK, Simon TD, et al. Children with medical complexity: an emerging population for clinical and research initiatives. Pediatrics. 2011; 127: 529-38.

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12. Rodríguez Alonso A, Ricart Campos S. Protocolo 26: Atención al niño con complejidad médica o patología crónica compleja. En: Protocolos de la Sociedad Española de Pediatría Interna Hospitalaria (SEPIH). 2021; Disponible en: https://sepih.es/protocolos-sepih/protocolo-26-atencion-al-nino-con-complejidad-medica-o-patologia-cronica-compleja/.

13. Neff JM, Sharp VL, Muldoon J, Graham J, Popalisky J, Gay JC. Identifying and classifying children with chronic conditions using administrative data with the clinical risk group classification system. Ambul Pediatr. 2002; 2: 71-9.

14. Godoy-Molina E, Fernández-Ferrández T, Ruiz-Sánchez JM, Cordón-Martínez A, Pérez-Frías J, Navas-López VM, et al. Escala para la identificación del paciente pediátrico crónico complejo (Escala PedCom). Estudio piloto. Anales de Pediatría. 2022; 97: 155-60.

15. Barrio Cortes J, Suárez Fernández C, Bandeira de Oliveira M, Muñoz Lagos C, Beca Martínez MT, Lozano Hernández C, et al. Enfermedades crónicas en población pediátrica: comorbilidades y uso de servicios en Atención Primaria. Anales de Pediatría. 2020; 93: 183-93.

16. García de Paso Mora M. Programa de Atención a Niños, Niñas y Adolescentes con Enfermedades Crónicas Complejas: Tejiendo puentes para sus cuidados. Palma: Servicio de Salud de las Islas Baleares. 2019.

17. González-Lamuño Leguina D. Una visión general sobre las enfermedades raras Pediatr Integral. 2014; XVIII: 550-63. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2014-10/una-vision-general-sobre-las-enfermedades-raras/.

18. Chan T, Rodean J, Richardson T, Farris RWD, Bratton SL, Di Gennaro JL, et al. Pediatric Critical Care Resource Use by Children with Medical Complexity. The Journal of pediatrics. 2016; 177: 197-203.e1.

19. Berry JG, Hall DE, Kuo DZ, Cohen E, Agrawal R, Feudtner C, et al. Hospital utilization and characteristics of patients experiencing recurrent readmissions within children’s hospitals. JAMA. 2011; 305: 682-90.

20. García-Fernández de Villalta M, Mellado-Peña MJ, Delgado-Hierro A, Limia-Sánchez A, Climent-Alcalá FJ, Escosa-García L, et al. Greater efforts are needed to ensure that children with complex medical conditions are properly vaccinated. Acta Paediatr. 2020; 109: 422-3.

21. Huth K, Vandecruys P, Orkin J, Patel H. Medication safety for children with medical complexity. Paediatr Child Health. 2020; 25: 473-4.

22. **Hlyva O, Rae C, Deibert S, Kamran R, Shaikh H, Thabane L, et al. A Mixed-Methods Feasibility Study of Integrated Pediatric Complex Care: Experiences of Parents with Care and the Value of Parent Engagement in Research. Frontiers in rehabilitation sciences. 2021; 2: 710335.

23. Monroy Tapiador MÁ, Climent Alcalá FJ, Rodríguez Alonso A, Calvo Rey C. El niño con patología crónica y complejidad: ¿cuál es el camino? Anales de Pediatría. 2021; 95: 284-5.

Bibliografía recomendada

Srivastava R, Stone BL, Murphy NA. Hospitalist care of the medically complex child. Pediatric Clinics of North America. 2005; 52: 1165-87.

Este artículo describe el rol del pediatra hospitalario en la atención de los NPCC. Describe los retos de su identificación, las características de sus cuidados intrahospitalarios y la necesidad de coordinación entre el hospital y primaria.

Cohen E, Berry JG, Sanders L, Schor EL, Wise PH. Status Complexicus? The Emergence of Pediatric Complex Care. Pediatrics. 2018; 141: S202-S11.

Cohen et al, revisan la situación actual de los NPCC (CMC, en inglés). Proclaman la necesidad de mejorar la definición de NPCC, incorporar cuidadores comunitarios en los programas diseñados para NPCC, además de incluir nuevos indicadores de gestión de calidad. Imprescindible.

Simon TD, Mahant S, Cohen E. Pediatric hospital medicine and children with medical complexity: past, present, and future. Curr Probl Pediatr Adolesc Health Care. 2012; 42: 113-9.

Tamara Simon y su grupo son autores con una larga trayectoria en la atención de NPCC. En este artículo enfatizan que, para atender a NPCC, se precisa, además de la formación en Pediatría general, el desarrollo de habilidades de coordinación y comunicación, tanto con el paciente y su familia, como con distintos profesionales.

Cohen E, Lacombe-Duncan A, Spalding K, MacInnis J, Nicholas D, Narayanan UG, et al. Integrated complex care coordination for children with medical complexity: A mixed-methods evaluation of tertiary care-community collaboration. BMC Health Services Research. 2012; 12: 366.

Estudio que plantea un modelo combinado de atención hospitalaria y comunitaria para NPCC. Refiere costes globales reducidos para el Sistema de Salud y la familia a medio plazo. Los profesionales y familias refirieron estar muy satisfechos con mejores puntuaciones en escalas de calidad de vida, pese a un menor uso de recursos terciarios.

Monroy Tapiador M, Climent Alcalá FJ, Rodríguez Alonso A, Molina Amores C, Mellado Peña MJ, Calvo Rey C. Current situation of children with medical complexity: An experience between primary and hospital care. Aten Primaria. 2021; 53: 102046.

Primer estudio realizado en España entre Primaria y Hospitalaria sobre NPCC, que expone la falta de coordinación entre ambas como un problema importante en la continuidad asistencial. Detecta que en Primaria se precisa mejorar la formación y capacitación de los profesionales en problemas de salud y soporte tecnificado de NPCC, así como incrementar el tiempo necesario para su atención.

 

Caso clínico

 

Laura es una lactante de 6 meses que va a ser dada de alta de un hospital terciario. La enfermera de enlace ha contactado con la enfermera de Atención Primaria por email, envía informe médico, informe de enfermería y anexo de petición de materiales para la continuidad asistencial. Solicita programar cita para Laura en Primaria.

En el informe médico constan, de manera resumida: Diagnósticos: atrofia medular espinal; insuficiencia respiratoria crónica con necesidad de soporte ventilatorio >16 horas, ventilación mecánica a través de traqueotomía; disfagia, enfermedad por reflujo gastroesofágico y desnutrición. Portadora de traqueotomía y de sonda nasoyeyunal. Tratamiento ambulatorio: lansoprazol y vitamina D. Alimentación: nutrición enteral con fórmula polimérica a través de sonda transpilórica, de forma continua, 18 horas al día. Otros: asistencia ventilatoria con respirador Astral 150, modalidad presión soporte con parámetros que se ajustarán al alta y oxígeno domiciliario.

El pediatra de Primaria no conoce a la familia, ya que Laura es hija única. En el informe médico no consta la situación social, laboral ni si han recibido atención psicológica en este tiempo.

Laura acude con su madre a su cita en el Centro de Salud, de Pediatría y Enfermería, tras una semana en domicilio. Tras esta primera valoración, se detectan varios puntos de actuación en los que la madre de Laura no sabe cómo proceder:

• Dificultades técnicas con el soporte ventilatorio:

– El respirador, las últimas 48 horas, “no dejaba de pitar” por alarma de PEEP elevada. Cambiaron al segundo respirador y nuevas tubuladuras, sin mayores incidencias posteriores.

– Refieren problemas importantes de condensación de tubuladuras, que no les pasaba en el hospital.

• No han podido retirar de la farmacia la fórmula enteral prescrita en el informe. Les han dicho que no les consta.

• El calendario vacunal está incompleto. No sabe qué vacunas ha recibido o le faltan.

• La familia ha tenido dificultades en solicitar atención temprana y no lo ha realizado. Tampoco han sabido cómo solicitar la ayuda para cuidado de hijo enfermo afecto de enfermedad grave.

• Detecta disconfort emocional en la madre, muy llamativo: “no alcanzo a dar todos los cuidados que Laura precisa en casa. Era diferente en el hospital. Me siento sobrepasada”. Refiere que para ir a la cita con Laura, del Centro de Salud, ha necesitado más de hora y media de preparación, con la ayuda de su padre, que espera fuera de la sala.

• Las próximas citas hospitalarias no están coordinadas. Cita en Neurología en un mes para administración de tratamiento intratecal. Dos días más tarde tiene valoración por Neumología y una semana después por Nutrición, unidades que controlan los dos soportes tecnificados que precisa Laura.

• No tiene referente asignado, pero la familia entiende que puede ser el Neurólogo, de quien tienen un correo de contacto.

En relación a los diferentes puntos, el pediatra y enfermera deciden proceder de la siguiente manera:

• El pediatra de AP no está familiarizado con el soporte ventilatorio, no sabe bien cómo asesorar con la dificultad que han tenido en domicilio. No sabe el porqué del fallo técnico. Considera que el problema de condensación de las tubuladuras probablemente se deba al cambio en las condiciones de temperatura ambiental, pero no sabe bien qué indicaciones dar, si debe de hacer algo más o revisar algo en concreto. La madre le refiere que ha llamado a la empresa del respirador, que van a revisar el equipo y llevarle otro dispositivo. Han intentado llamar a Neumología del hospital, pero no han podido contactar. El pediatra tiene el email de la enfermera de enlace que le había derivado a Laura. Considera mejor realizar contacto telefónico para solicitar asesoramiento al especialista. Llamando a la centralita del Hospital consigue le pasen con la enfermera de enlace y esta les facilita el contacto directo con Neumología, que indica una serie de actuaciones: bajada de temperatura del humidificador, cambio de filtro espiratorio siempre que esté mojado y le facilitan un contacto más directo, en caso de próxima necesidad. A su vez, les plantean que la alarma de PEEP elevada, tenga muy probablemente que ver con el mismo problema de humidificación (probablemente estaba mojado el filtro espiratorio).

• Comprueba que el problema en la farmacia es que la fórmula está pendiente de visado aún y, aunque está solicitado, no va a poder retirarla en unos días. Considera varias opciones, contactar con la enfermera del hospital de nuevo y ver si le pueden facilitar la fórmula hasta el visado, que desde la farmacia se lo administren y lo pague por adelantado, si tiene capacidad económica para ello, o valorar si puede mantenerse con leche de fórmula de inicio hasta el visado. Considera que esta es una opción factible. Sabe que puede contactar con Nutrición en caso de duda.

• Programa actualización de calendario de vacunaciones con pauta acelerada y, ante dudas de recomendaciones adicionales para Laura, por su patología de base, consulta las recomendaciones del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría y valora cambiar la pauta estándar de inmunización frente a neumococo.

• Sí se ve capacitado en orientar en los trámites sociales, aunque valora derivar a Trabajo Social de área por si existieran otras ayudas que no conoce. Realiza informe de derivación a atención temprana y para la mutua.

• Ante actitud de escucha y contención, ayuda a la madre de Laura a priorizar actuaciones y a programar tiempo para su autocuidado. Comenta la posibilidad de derivación para apoyo psicológico, pero la madre de Laura prefiere posponerlo, ya que se detecta más serena al poder compartir sus inquietudes con el pediatra y concuerdan valorarlo en las siguientes citas.

• Realiza contacto con enfermera de enlace de nuevo, para coordinación de citas hospitalarias. La enfermera le refiere que no tiene esa competencia. Decide escribir al correo institucional del neurólogo quien responde en unos días y consigue agrupar dos de las tres citas.

• El neurólogo se muestra accesible al contacto y pasa a ser considerado referente en el hospital para Laura. Considera citar a Laura en la Unidad de Patología Compleja de su hospital, de reciente creación, para mejorar la coordinación de Laura. Valorará que esta Unidad pase a ser referente para Laura, una vez haya sido valorada.

• En Primaria se coordina con la madre de Laura, la próxima visita, idealmente en domicilio y programa próximas citas de vacunación con enfermería en el Centro de Salud.

• Por parte de enfermería, se revisa el material y los cuidados que precisa Laura y se aclaran algunas dudas. Se coordina con el hospital el cambio de sonda nasoyeyunal, para hacerse en el hospital en un mes.

La madre de Laura, aunque desbordada por los cuidados que precisa su hija y todas las actuaciones que tiene aún que realizar, considera que, si tiene un problema médico, consultará con su pediatra y enfermera de AP.

En la evolución, los siguientes dos años Laura ha precisado ingresar en ocho ocasiones: dos cirugías programadas para gastrostomía/técnica antirreflujo y para traqueoplastia, por problemas con el traqueostoma; dos procedimientos programados de fibrobroncoscopia por ORL y Neumología; y 4 ingresos, a cargo de la Unidad de Patología Compleja, por causa médica (tres infecciones respiratorias con dos estancias prolongadas en cuidados intensivos y una gastroenteritis por rotavirus). En dos de esos ingresos, se agilizó el alta a domicilio con la Unidad de Hospitalización a domicilio.

En este tiempo, Laura está siendo seguida por la Unidad de Patología Compleja de su hospital de referencia y por su pediatra y enfermera de AP. La madre de Laura contacta o acude a ambas unidades, dependiendo del motivo de consulta y siente que ambas unidades interactúan con facilidad entre ellas, gracias a la facilidad de acceso y coordinación que se establece entre ellas. Para ella, este es el modelo deseable a tener en la actualidad.

 

 

algoritmo

 

Maltrato infantil y abuso sexual

P. Sánchez Mascaraque*, P. Hervías Higueras**
Temas de FC


P. Sánchez Mascaraque*, P. Hervías Higueras**

*Psiquiatra Infantil. Centro de Salud Mental Jaime Vera. Hospital Universitario del Henares. Coslada. Madrid. **Psiquiatra. Hospital Universitario del Henares. Coslada. Madrid

Resumen

El maltrato infantil ha existido siempre, desde los orígenes del ser humano, en todas las culturas y en todas sus diferentes tipologías. Los datos pueden ser muy discordantes, debido a las diferencias en las notificaciones, registros o denuncias, lo que hace que no sean representativos de la realidad. Los signos y síntomas que presentan los menores cuando no reciben el trato que necesitan, se conocen como indicadores de una situación de maltrato. La actuación ante el maltrato infantil forma parte del compromiso de todos los profesionales sanitarios. Durante la exploración de un posible daño psíquico y/o físico, el principal objetivo será que el menor se sienta seguro. El maltrato es precursor de psicopatología. A los niños víctimas de maltrato, debemos ofrecerles tratamiento en los servicios de Salud Mental para evaluar las posibles secuelas que presenten y para prevenirlas. Estaremos obligados a notificar, si un menor se encuentra en situación de maltrato a los Servicios Sociales, así como a las instituciones pertinentes.

 

Abstract

Child abuse has always existed, since the origins of the human being, in all cultures and in all its different types. The data can be very discordant due to differences in notifications, records or complaints, which means that they are not representative of reality. The signs and symptoms that minors present when they do not receive the treatment they need are known as indicators of a situation of abuse. Action against child abuse is part of the commitment of all health professionals. During the examination of a possible psychological and/or physical damage, the main objective will be for the minor to feel safe. Abuse is a precursor of psychopathology. We must offer treatment to minors who are victims of abuse in the Mental Health services to evaluate the possible sequelae they may present and to prevent them. We will be obliged to notify social services as well as the relevant institutions if a minor is in a situation of abuse.

 

Palabras clave: Maltrato infantil; Abuso sexual; Salud Mental.

Key words: Child abuse; Sexual abuse; Mental Health.

 

Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 201 – 207

 


OBJETIVOS

• Conocer las diferentes formas de maltrato infantil.

• Detectar los factores de riesgo que sitúan al menor en una posible situación de maltrato.

• Aprender a reconocer los indicadores de sospecha de maltrato infantil, así como a evaluar sus efectos a nivel clínico y psicosocial.

• Realizar una adecuada intervención en caso de maltrato infantil sin poner en riesgo al menor, con el objetivo de prevenir sus efectos a corto y largo plazo.

 

Maltrato infantil y abuso sexual

Introducción

El maltrato infantil es una fuente potente de estrés en la vida temprana y su impacto en el desarrollo del niño es grave.

El derecho a los cuidados del niño no siempre les ha sido reconocido. El maltrato infantil ha existido siempre, desde los orígenes del ser humano, en todas las culturas y en todas sus diferentes tipologías.

En 1860, en Francia, se describe por primera vez la clínica de los “niños golpeados”. No obstante, no será hasta 1962, con Kempe y Silverman, cuando se describe el síndrome de los “niños golpeados” como entidad clínica y radiológica(1), empezándose a tomar conciencia de su importancia como problema de salud pública.

Teniendo en cuenta los agentes causales del maltrato, el Comité Internacional de la Infancia de París define el maltrato en 1980 como: “la acción, omisión o trato negligente, no accidental, que prive al niño de sus derechos y de su bienestar, que amenace o interfiera su ordenado desarrollo físico, psíquico o social, cuyos autores pueden ser personas, instituciones o la propia sociedad” (2).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el maltrato infantil como: “toda forma de maltrato físico o emocional, abuso sexual, negligencia o tratamiento negligente, explotación comercial o de otra índole, que resulta en un daño real o potencial a la salud, la supervivencia, el desarrollo o de la dignidad del niño, en un contexto de relaciones de responsabilidad, confianza o poder”(3).

Un factor clave en la definición es la traición del niño por parte de un individuo en una posición de responsabilidad, confianza o poder. Esto hace que el maltrato infantil sea una fuente potente de estrés en la vida temprana y sea grave el impacto en el desarrollo del niño. De ahí que el maltrato infantil sea el factor de riesgo prevenible más importante de los trastornos psiquiátricos. Las personas maltratadas suelen desarrollar trastornos psiquiátricos a una edad más temprana, tienen peor evolución, más comorbilidades, una mayor gravedad de los síntomas y responden peor a los tratamientos habituales. Numerosos estudios confirman que el cerebro de las personas maltratadas tiene alteraciones en las regiones susceptibles al estrés y en la respuesta hipotálamo pituitaria suprarrenal, y los niveles de marcadores inflamatorios son diferentes a los de las personas que no han sido víctimas de maltrato.

Se han descrito diversos factores de riesgo de maltrato infantil(4) que se enumeran en la tabla I.

tabla

 

Epidemiología

El maltrato infantil más frecuente es la negligencia, seguido del maltrato emocional.

Los datos pueden ser muy discordantes, debido a las diferencias en las notificaciones, registros o denuncias, lo que hace que no sean representativos de la realidad. El maltrato emocional no se suele notificar, siendo el más frecuente tras la negligencia.

En España, en 1995, se describe, a partir de un estudio a través de expedientes de menores, una tasa de incidencia de 0,44/1.000, siendo la forma de abuso predominante la negligencia (79,1 %), seguida del abuso emocional (42,5 %), del abuso físico (30,1 %) y del abuso sexual (5 %)(5). Desde entonces, se ha objetivado un incremento progresivo de las cifras de violencia contra menores a lo largo de los años.

En un estudio en EE.UU. de prevalencia de maltrato a lo largo de la vida, realizado en 2017, utilizando los Archivos del Sistema Nacional de Datos sobre Abuso y Negligencia Infantil, encuentran que, antes de cumplir los 18 años, más de un tercio de los niños estadounidenses son objeto de informes de maltrato infantil. Sorprende el hallazgo de que un 53 % de los niños negros sean objeto de tales investigaciones, atribuyen esta alta prevalencia a la asociación del maltrato con la pobreza(6).

En 2018, las notificaciones de maltrato infantil en España fueron de 18.762, de las cuales, fueron: 2.383 en niños de 0 a 3 años, 1.610 en niños de 4 a 6 años, 20.670 en niños de 7 a 10 años, 4.487 en niños de 11 a 14 años y 7.612 en niños de 15 a 17 años(7).

En 2008, en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, un estudio en el Servicio de Urgencias de Pediatría, informa de 404 pacientes con maltrato potencial de 570.648 urgencias atendidas. El maltrato físico fue el más frecuente 40,3 %, el 55 % fueron niñas, siendo en ellas más frecuente el abuso sexual y el físico en varones. El 22 % requirió ingreso hospitalario y el 56 % precisó seguimiento adicional, más por los servicios de Salud Mental en casos de maltrato emocional, y por Servicios Sociales en casos de maltrato físico(8).

En 2017 se lleva a cabo un estudio en la Universidad Pontificia de Comillas, sobre la violencia infantil en España desde el punto de vista económico, concluyéndose que estos niños eran más propensos al absentismo escolar y abandono de sus estudios, lo cual conlleva a un incremento del gasto público, asociado a un incremento de riesgo de situación de desempleo en el futuro, así como a las consecuencias de este(9).

Clasificación

El maltrato infantil puede ser por negligencia: física, emocional y sexual. Un tipo infrecuente, pero relevante en Pediatría es el síndrome de Munchausen por poderes.

Siguiendo la guía Atención al Maltrato Infantil desde el ámbito sanitario en la Comunidad de Madrid, se describen en la tabla II las diferentes tipologías de maltrato infantil(10):

tabla

 

Características clínicas

No hay una clínica específica de maltrato. La suma de indicadores de sospecha y de factores de riesgo nos llevará al diagnóstico.

Los signos y síntomas que presentan los menores cuando no reciben el trato que necesitan, se conocen como indicadores de una situación de maltrato(11).

En la tabla III, recogemos una síntesis de los principales indicadores de sospecha para cada tipo de maltrato infantil(4).

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Existe una forma infrecuente de maltrato, pero que es relevante en el ámbito pediátrico, es el síndrome de Munchausen por poderes(12). Se define como: “la producción intencionada o fingimiento de síntomas o incapacidades somáticas o psicológicas para presentarse como enfermo”. El niño es la víctima y el adulto el enfermo del síndrome de Munchausen, por lo que se considera una situación de maltrato. Son los padres los que describen los síntomas, habitualmente la madre. Las manifestaciones clínicas son muy variadas. Algunos de los indicadores físicos y comportamentales en el niño y en el acompañante que nos pueden hacer sospechar de un síndrome de Munchausen por poderes son:

• Alteración intencionada de los registros médicos. Historia médica familiar falsa o incongruente. Síntomas/signos referidos por el progenitor en enfermedad actual que no se han producido o no se objetivan. Enfermedad recurrente e inexplicable, sin respuesta al tratamiento.

• Historia clínica referida por el acompañante incongruente con la observación del niño. Los problemas suelen originarse solo en presencia del autor. Los síntomas se resuelven o mejoran cuando se separa al niño del presunto autor. Los problemas reaparecen cuando se comunica la mejoría del niño o se plantea el alta hospitalaria al autor. Otros miembros de la familia, especialmente hermanos, tienen síntomas inexplicables de enfermedad o fallecen, o han fallecido. El autor se comporta de forma sospechosa, exagerando o induciendo síntomas. El autor no parece estar demasiado afectado por la enfermedad del niño.

Por otra parte, el abuso sexual infantil se define como: la participación de niños y adolescentes, personas, por lo tanto, dependientes y todavía inmaduros en su desarrollo, en actividades sexuales que no comprenden completamente, y para las que no dan su consentimiento(13). El consentimiento en el caso de los niños no excluye que sea un abuso, ya que los niños no tienen la capacidad en este tipo de relación desigual para darlo.

Las mujeres sufren abuso sexual más que los hombres. Es más prevalente el abuso sexual sin contacto físico. Entre los abusos sexuales con contacto físico, son menos prevalentes los contactos con penetración. Los agresores son más frecuentemente hombres. El 45 % de los agresores son conocidos por el menor o la familia, y el 30 % son pertenecientes al seno de la familia. Serán menos frecuentes los agresores que no pertenecen al ambiente del menor(14).

Evaluación

La evaluación de un caso de maltrato infantil debe ser multidiciplinar.

La actuación ante el maltrato infantil forma parte del compromiso de todos los profesionales sanitarios. Son los pediatras, profesionales de Salud Mental y de Servicios Sociales, los que más frecuentemente tienen que realizar evaluaciones y exploraciones de menores víctimas de maltrato.

Ante una posible situación de maltrato infantil, será fundamental trabajar en coordinación con profesionales que tengan experiencia para confirmar la sospecha y comunicarlo a los Servicios Sociales.

Durante la exploración de un posible daño psíquico y/o físico, el principal objetivo será que el menor se sienta seguro, explicándole en todo momento los procedimientos que se van a llevar a cabo, evitando la repetición de entrevistas. Se intentará que las exploraciones físicas sean siempre en presencia de otra persona. Debemos tener una entrevista con el niño a solas, para que se sienta libre de contar lo que le está pasando. Se recomienda grabar estas entrevistas, pero la realidad de nuestras consultas lo hace imposible, lo que unido a las trabas legales, hace que esta grabación esté limitada al ámbito judicial.

Intervención

El primer objetivo de la intervención es proteger al niño de nuevos abusos.

Es difícil diagnosticar un caso de maltrato infantil, pero aún lo es más actuar frente a un caso como tal. El primer objetivo es proteger al niño de posibles nuevos abusos. Es importante actuar con calma y en coordinación con un equipo multiprofesional en el que juegan un papel importante los centros escolares.

El maltrato es precursor de psicopatología. A los menores, víctimas de maltrato, debemos ofrecerles tratamiento en los servicios de Salud Mental, para evaluar las posibles secuelas que presenten y para prevenirlas. La indicación, urgencia/inmediatez y el tipo de intervención vendrán determinados por el riesgo vital y la gravedad de las lesiones, así como por el grado de protección necesario.

Estaremos obligados a notificar, si un menor se encuentra en situación de maltrato, a los Servicios Sociales, así como a las instituciones pertinentes. En casos urgentes, se notificará a la Policía (unidad GRUME en el caso de menores) y al Juez de Guardia (emitiendo un parte de lesiones). En situaciones no urgentes, en las que haya indicios de posible maltrato, se notificará a la Fiscalía de Menores (Protección del Menor)(4).

Función del pediatra de Atención Primaria

La función del pediatra es la detección precoz del maltrato infantil, actuar para proteger al niño, ponerlo en conocimiento de los Servicios Sociales, hacer un diagnóstico médico si lo hay, atender al niño y pedir valoración por el equipo de Salud Mental si se ve necesario.

Bibliografía

Los asteriscos reflejan el interés del artículo a juicio de las autoras.

1. Kempe CH, Silverman F, Steele B. The battered-child syndrome. JAMA. 1962; 181: 18-24.

2.*** Rodríguez L. El maltrato y el abuso sexual infantil en Atención Primaria de Salud. Los pediatras: parte del problema y parte de la solución. Pediatr Integral. 2018; XXII: 187-99. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2018-06/el-maltrato-y-el-abuso-sexual-infantil-en-atencion-primaria-de-salud-los-pediatras-parte-del-problema-y-parte-de-la-solucion/.

3. Organización Mundial de la Salud. Maltrato Infantil. Publicación del primer Informe mundial sobre la violencia y la salud; 2020. Disponible en: https://www.who.int/news/item/03-10-2002-first-ever-global-report-on-violence-and-health-released.

4.*** Lázaro ML, Moreno DM, Rubio B. Manual de Psiquiatría de la infancia y la adolescencia. Barcelona: Elsevier España. 2021.

5. Saldaña D, Jiménez J, Oliva A. El maltrato infantil en España: un estudio a través de los expedientes de menores. Infancia y Aprendizaje. 1995; 18: 59-68.

6. Kim H, Wildeman C, Jonson-Reid M, Drake B. Lifetime prevalence of investigating Child Maltreatment Among US Children. Am J Public Health. 2017; 107: 274-80.

7. Observatorio de la Infancia, Dirección General de Servicios para las Familias y la Infancia, Secretaría de Estado de Servicios Sociales, Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Notificaciones de Sospecha de Maltrato Infantil 2018. Informes, Estudios e Investigación del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Boletín nº 21. 2019.

8. Solís García G, Marañón R, Medina Muñoz M, de Lucas Vollé S, García Morín M, Rivas García A. Maltrato infantil en urgencias: epidemiología, manejo y seguimiento. An Pediatr (Barc.) 2019; 91: 37-41.

9. Fernández-Jurado M. La violencia contra menores y adolescentes desde un punto de vista económico: el caso español. Los Ángeles: Creative Commons. 2017.

10. Díaz Huertas JA, Casado Flores J, García García E, Ruiz Díaz MA, Esteban Gómez J. Atención al Maltrato Infantil desde el ámbito sanitario en la Comunidad de Madrid: Instituto Madrileño del Menor y la Familia, Consejería de Sanidad y Servicios Sociales. 1998.

11. Gil Arrones J, Torró García-Morato C, Sánchez Vázquez AR, Llamas Martínez MV, Cosano Prieto I, Garrido Porras A, et al. Protocolo de intervención sanitaria en casos de maltrato infantil. Junta de Andalucía. Consejería de Igualdad. Salud y Políticas Sociales. 2014.

12. Gastaminza X, Vacas R, Rubio B, Herrero O, Mojarro MD. Síndrome de Munchausen por poderes. En: Rubio B, Gastaminza X, ed. Paidopsiquiatría psicosomática. Madrid: Selene. 2014.

13. Goodman R, Scott S. Maltreatment of children. En: Goodman R, Scott S, editors. Child Psychiatry. 2ª ed. Oxford: Blackwell Publishing. 2005.

14. Monzón J, Perera JM, Herreros O, Gastaminza X, Rubio B. Maltrato infantil. En: Rubio B, Gastaminza X, ed. Paidopsiquiatría psicosomática. Madrid: Selene. 2014.

Bibliografía recomendada

– Rodríguez L. El maltrato y el abuso sexual infantil en Atención Primaria de Salud. Los pediatras: parte del problema y parte de la solución. Pediatr Integral. 2018; XXII: 187-99. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2018-06/el-maltrato-y-el-abuso-sexual-infantil-en-atencion-primaria-de-salud-los-pediatras-parte-del-problema-y-parte-de-la-solucion/.

Este artículo es una revisión del tema hecha por un pediatra, Luis Rodríguez Molinero, para pediatras de Atención primaria, con el sello de su experiencia y sabiduría.

– Lázaro ML, Moreno DM, Rubio B. Manual de psiquiatría de la infancia y la adolescencia. Barcelona: Elsevier España. 2021.

Este libro es una referencia actual en Psiquiatría infantil, tanto para psiquiatras como para pediatras, e incluye un capítulo dedicado al maltrato infantil.

 

Caso clínico

 

Motivo de consulta: adolescente de 13 años de edad, derivado por su pediatra de Atención Primaria a petición de los Servicios Sociales de la zona.

Enfermedad actual: Juan tiene una historia, desde el inicio de su escolarización, de problemas conductuales, consistentes en: inquietud psicomotriz, desobediencia, conductas desafiantes con profesores, peleas con sus compañeros y muy mal rendimiento escolar por falta de trabajo. A nivel familiar, no asume ninguna norma en la convivencia, presenta desobediencia extrema y, sobre todo, enfrentamientos continuos con su madre, con insultos graves. Se aísla en su habitación y pasa horas con su videoconsola, porque según sus palabras, es lo único que le desconecta de su asco de vida. En cuanto a sus relaciones con sus iguales, se basan en disputas, provocaciones y amenazas, no tiene amigos. La situación con el paso de los años se agrava, la convivencia familiar se hace muy difícil y en el instituto acumula partes de conducta por peleas y faltas de respeto, acude en una ocasión al centro escolar con un arma blanca con la intención de intimidar, se escapa con frecuencia y tiene un absentismo escolar importante. Ha iniciado consumo de cannabis. Por este motivo, el instituto pide la intervención de Servicios Sociales.

Psicobiografía: vive con su madre y una hermana de 11 años, sus padres se separaron cuando él tenía 3 años. Padre alcohólico. La causa de la separación fue que en la familia había una situación de malos tratos psicológicos por parte del padre. La custodia la tiene la madre y ve a su padre los fines de semana. Siempre ha sido mal estudiante, ha repetido 5º de primaria. El niño ha pasado muchas horas en la calle sin control parental o enganchado a las tecnologías. Esta familia ha sido atendida en Servicios Sociales, en un centro para víctimas de violencia de género, en consultas de neuropediatría y en el Centro de Salud Mental. Juan ha recibido los diagnósticos de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, Trastorno Negativista Desafiante y Trastorno de Conducta Disocial. Ha seguido tratamiento farmacológico con metilfenidato y risperidona sin mejoría y con abandonos terapéuticos. Los estilos educativos de la madre son discordantes. La madre oscila entre la sobreprotección y la permisividad, con castigos incoherentes a las verbalizaciones hostiles de desprecio, rechazo e identificación del hijo con el padre, con amenazas de mandarle a vivir con él. El padre es autoritario y utiliza el castigo físico, le repite con frecuencia que no va a llegar a nada en la vida. Con él se porta bien, porque le tiene miedo.

Exploración psicopatológica: su estado habitual es la irritabilidad, con accesos de ira ante mínimas frustraciones, demanda la atención de su madre con muestras de cariño que llegan a resultar excesivas e inadecuadas, que alterna con insultos y malos modos. Su actitud es desafiante, malencarada, con provocaciones, no respeta las normas ni en casa ni en el instituto. En las relaciones con sus iguales, interpreta de forma amenazante las interacciones con ellos, reaccionando con hostilidad y agresividad. No se objetiva inquietud psicomotriz, pero sí impulsividad y falta de autocontrol emocional. Tras varias consultas, verbaliza que se siente solo, que nadie le quiere y llora en consulta. La tristeza la torna en rabia, de forma habitual. Duerme mal, ya que pasa la noche conectado a la consola, come mal sin horarios estables y habitualmente solo. Tiene una gran dificultad para identificar y hablar de sus emociones.

Evolución: durante la pandemia la situación se agrava, no respeta el confinamiento, sale a la calle sin mascarilla, le ven fumando cannabis, con mal aspecto físico, descuidado y con evidente pérdida de peso, la policía le conoce, porque ha presentado varias conductas disociales en el barrio. Interviene Servicios Sociales y proceden a la retirada de la tutela a la familia del menor, por encontrarle en una situación de desamparo. La Agencia del Menor Infractor le ha internado en un Centro de Trastorno de Conducta y Adicciones. A lo largo de los meses, la conducta ha evolucionado de forma muy favorable.

 

 

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Salud digital y ciberacoso

M.A. Salmerón Ruiz
Temas de FC


M.A. Salmerón Ruiz

Pediatra. Hospital Ruber Internacional. Madrid. Coordinadora del grupo de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA)

Resumen

Los medios digitales impactan en la salud a todos los niveles (físico, psicológico, social y sexual) y a cualquier edad (desde el nacimiento hasta el final de la vida). Los adolescentes y niños son un grupo de edad, especialmente vulnerable al estar en desarrollo. El pediatra tiene una posición privilegiada para acompañar a los padres, desde el nacimiento de los hijos, en el establecimiento y mantenimiento de una adecuada salud digital en la familia y poder detectar precozmente los riesgos como el ciberacoso. Ante un caso de ciberacoso, es esencial el diagnóstico y tratamiento precoz para evitar la depresión grave y el suicidio.

 

Abstract

Digital media impact health at all levels (physical, psychological, social and sexual) and at any age (from birth to the end of life). Adolescents and children are an especially vulnerable age group, as they are developing. The pediatrician has a privileged position to accompany parents, from the birth of their children, in the establishment and maintenance of adequate digital health in the family and to be able to detect risks early, such as cyberbullying. In a case of cyberbullying, prompt diagnosis and treatment is essential to avoid severe depression and suicide.

 

Palabras clave: Medios digitales; Salud de la Familia; Uso de pantallas en adolescentes; Ciberacoso.

Key words: Digital Media; Family Health; Screens use Adolescents; Cyberbullying.

 

Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 185 – 192

 


OBJETIVOS

• Conocer el impacto de los medios digitales en la salud física.

• Tener en cuenta que existen factores de riesgo y protectores, a nivel individual y del entorno, que es necesario conocer, para detectar a aquella población que es especialmente vulnerable a una mala salud digital.

• Conocer los tipos de ciberacoso y sus diferencias.

• Saber qué datos recoger en la historia del paciente en caso de ciberbullying.

 

Salud digital y ciberacoso

Salud digital

Definición de salud digital(1)

Los medios digitales e Internet afectan a la salud a cualquier edad, desde el nacimiento hasta la ancianidad, y en todas las esferas de la salud (física, psicológica, sexual y funcional).

La OMS(2) definió la salud como: la ausencia de enfermedad y el completo bienestar a nivel físico, psicológico y social. Hay muchas definiciones posteriores de salud. Terris(3), en los años 80, suprimió de la definición la palabra “completo” por ser irreal e introdujo el término funcionalidad, dando cabida a la diversidad funcional. En la adolescencia, además, la salud sexual tiene una gran relevancia.

Se entiende como “medios digitales” a todos aquellos dispositivos que permiten almacenar y compartir información: televisión, tableta, teléfono inteligente, ordenador, pulseras de actividad, etc.

Los medios digitales afectan a la salud desde el nacimiento(4-6) hasta el final de la vida, a nivel físico, psicológico, social, sexual y en la funcionalidad, según la edad; por ejemplo, un mayor tiempo de pantalla se asocia con: 1) mayor riesgo de insomnio de conciliación; 2) mayor riesgo de síntomas depresivos; y 3) afectación de la interacción social cara a cara. El consumo de pornografía a edades tempranas puede producir que se normalicen conductas sexuales de riesgo.

En la consulta, es frecuente encontrar pacientes que los medios digitales afectan en funcionalidad: niños con retraso del lenguaje, con dificultades psicomotoras, sociales o con problemas de sueño, y que al hacer una disminución del tiempo de pantalla, mejoran la funcionalidad sin ser un problema orgánico, psicológico o del entorno, más allá de un tiempo de uso excesivo de los medios digitales.

Hay que tener en cuenta que existen factores de riesgo y protectores, a nivel individual y del entorno, que es necesario conocer para detectar a aquella población que es especialmente vulnerable a una mala salud digital.

La salud digital promueve un uso saludable, seguro, crítico y responsable de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Los objetivos de la salud digital son:

• Promoción de los hábitos saludables digitales.

• Detección precoz de los riesgos y de las patologías derivadas.

• Tratar de forma adecuada los casos y evitar las secuelas según el riesgo.

 

Epidemiología y evidencia científica

La evidencia científica disponible en salud digital es débil, por el tipo de estudios realizados. Tanto en la etapa adolescente como en la infancia, existe desconocimiento e incumplimiento de las recomendaciones científicas.

En la actualidad, los datos a nivel mundial tienen escasa evidencia científica, porque la mayoría de los estudios son transversales y se realizan mediante cuestionarios autoinformados por padres en edades tempranas o por adolescentes que pueden no ser conscientes del uso que realizan de los medios digitales, o tener dificultades en la comprensión de los ítems propuestos. En general, los estudios transversales con cuestionarios autoinformados tienden a obtener datos con mayor riesgo de sesgos y no se pueden obtener relaciones de causalidad(7). En España, además, los análisis realizados lo son por comunidades autónomas con pocos estudios nacionales.

Epidemiología en la adolescencia

Una encuesta publicada en 2021 por UNICEF(8), hace un análisis interesante a partir de cuestionarios validados, del uso y riesgos de la tecnología en la adolescencia. El estudio fue de ámbito nacional, a través de un cuestionario online. Participaron un total de 41.509 adolescentes de ambos sexos. La edad de los participantes estaba comprendida entre los 11 y los 18 años.

Acceso al teléfono móvil e Internet. Según este estudio, el 94,8 % de los adolescentes dispone de teléfono móvil con conexión a Internet, dispositivo al que acceden a los 10,96 años por término medio. La mitad cuenta con una conexión vinculada a un contrato y, al menos, 1 de cada 4 dispone de datos ilimitados.

Tiempo de uso. Un 31,6 % pasa más de 5 horas diarias conectado a Internet un día de la semana cualquiera, cifra que asciende al 49,6 % durante el fin de semana.

Límites en casa. Solo el 29,1 % refiere que sus padres les ponen normas sobre el uso de la tecnología: al 24 %, le limitan las horas de uso y al 13,2 % los contenidos a los que acceden. 1 de cada 4 tiene discusiones todas las semanas en casa por el uso de la tecnología. Paradójicamente, el 36,8 % informa de que sus padres acostumbran a utilizar el móvil en las comidas. El establecimiento de normas y límites se reduce a la mitad en la segunda etapa de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

Menores de 10 años

En una encuesta publicada en el año 2021 por la revista de Salud Pública(9), se pone de manifiesto que, en general, los padres no han recibido información sobre cómo impacta la tecnología en la salud de sus hijos y que, en general, no se siguen las recomendaciones de las sociedades científicas (v. más adelante, apartado de: recomendaciones de las sociedades científicas).

La media de minutos a la semana dedicados a la televisión y los vídeo­juegos según edad son:

• Menores de 2 años: 71 minutos de media a la semana.

• De 2 a 6 años: 112,8 minutos a la semana.

• De 6 a 10 años: 133 minutos a la semana.

El tiempo de uso aumenta con la edad y aumenta el tiempo de pantalla los días no lectivos. Los tiempos referidos en dicho estudio ponen de manifiesto que no se siguen las recomendaciones de las sociedades científicas, especialmente en los menores de dos años.

En dicho estudio, pasar más de dos horas al día de pantalla se relaciona significativamente con: 1) los niños prefieren como actividad de ocio los videojuegos y las pantallas; 2) un uso frecuente de los dispositivos en el almuerzo o la cena; 3) ver la televisión solos (los niños, sin acompañamiento de los adultos); 4) el uso de la TV “de fondo” (no apagarla aunque no se esté viendo); 5) tener TV en el dormitorio; 6) tener 5 pantallas o más en el hogar; y 7) un tiempo de uso mayor de dos horas en los progenitores.

Se pone de manifiesto que los padres que han recibido formación e información de cómo impactan los medios digitales en sus hijos, el tiempo de uso de pantallas es menor frente a los que no han recibido información.

Evidencia científica

La evidencia científica es en general débil, debido al tipo de estudio realizado con mayor frecuencia (transversales y con cuestionarios autoinformados) y a que la mayoría de ellos se centran en el tiempo de pantalla como único factor (hay factores de riesgo y protectores que han sido poco estudiados) (Tabla I-III)(10-11).

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Recomendaciones de las sociedades científicas

Existen recomendaciones científicas para disminuir el impacto del mundo digital en la salud. Es necesario que los pediatras las conozcan y se realice una adecuada labor preventiva en consulta en la salud digital.

Las recomendaciones para disminuir el impacto del mundo digital sobre la salud, se resume en la siguiente tabla (Tabla IV).

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Plan digital familiar

Los padres tienen una labor fundamental en la prevención en salud digital. El ejemplo de los padres en el buen uso de la tecnología es esencial para la educación digital de los hijos. El plan digital familiar es una herramienta sencilla para usar en consulta y cuya perspectiva es que los límites establecidos sean para toda la familia.

El “plan digital familiar” supone una revolución en la promoción de la salud digital, porque los padres en vez de ser agentes pasivos que establecen normas o no, se convierten en agentes activos y modelos que los hijos imitarán. Es una herramienta sencilla, medible y flexible, que permite a los padres empezar a cuestionarse qué papel desean que los medios digitales tengan en su familia y sensibilizar sobre la salud digital. Las TIC son algo más en lo que educar y los padres tienen que implicarse y ser ejemplo.

La Academia Americana de Pediatría(12) en su web dedicada a familias, tiene una herramienta de ayuda para que los padres puedan crear su plan digital, siendo una herramienta muy útil para utilizar en consulta. Ha sido actualizada en 2022.

Al entrar en el plan digital familiar, se pueden seleccionar propuestas concretas o añadir aquellas que se estimen. Se agrupan en 13 puntos fundamentales: 1) inicio, que nos permite realizar un plan por primera vez, modificar uno existente o acceder a más información, si necesitamos ayuda para comenzar; 2) tutorial; 3) mi familia, seleccionando la edad de cada miembro que vamos a incluir en el plan; 4) prioridades; 5) equilibrio entre el mundo online y offline; 6) comunicación sobre las pantallas y dispositivos; 7) zonas libres de pantallas; 8) momentos libres de tecnología; 9) amabilidad y empatía; 10) privacidad y seguridad digital; 11) elección de contenido; 12) uso compartido de pantallas; y 13) revisión e impresión.

Función del pediatra de Atención Primaria en la detección precoz de los riesgos de salud en salud digital

El pediatra de Atención Primaria tiene una labor fundamental en la prevención y en la detección precoz de los riesgos en salud digital. Es necesario tener los conocimientos necesarios para un adecuado abordaje.

A pesar de las limitaciones de la evidencia científica disponible, los médicos pueden utilizar el conocimiento en su práctica clínica, para instaurar hábitos de vida saludables en Pediatría desde el nacimiento(10,11).

Es necesario que en la consulta se realicen preguntas acerca del uso de la tecnología en la familia (a edades tempranas sobre el uso de los padres, cuando hacen uso autónomo los niños, hay que preguntar por los padres y los hijos) e informar del impacto de la tecnología en la salud.

Las preguntas básicas son:

• Tiempo de uso de los padres y de los hijos (el tiempo recomendado varía según la edad).

• Lugares de uso de la tecnología (baño y dormitorio son lugares de riesgo).

• Existencia de límites en la familia (durante el sueño, en las comidas, cuando hacen actividades juntos en familia…).

• Necesidad de estar conectado.

• Tiempos de desconexión.

• Aplicaciones y redes sociales que usa.

• Número de seguidores en las redes sociales, si el niño las tiene (por encima de 500 se considera de riesgo).

• Información que buscar en Internet.

• Si ha encontrado información o alguien le ha hecho sentir incómodo.

Además, es importante valorar los factores de riesgo y los factores protectores en los ámbitos familiar, escolar, social y de salud mental; por ejemplo: un adolescente con una familia con estilo educativo democrático, con buena aceptación social, con actividades de ocio y tiempo libre, que practique deporte y no tenga enfermedad mental, tendrá un menor riesgo.

Es interesante abordar la salud digital con un enfoque de reducción del daño, sugiriendo un uso saludable de los dispositivos en el ámbito familiar que incluya límites, tanto para los hijos como para los padres. Si los padres son un ejemplo adecuado, se consigue que los hijos cumplan las normas con mayor facilidad.

Animar a los padres a participar de manera proactiva en la limitación del uso de los dispositivos y las redes sociales en el ámbito familiar. En la edad escolar, establecer límites es efectivo. Sin embargo, en la adolescencia, hay que hacerlos partícipes y mantener un diálogo abierto en la familia, con orientaciones positivas.

En resumen, las funciones del pediatra de atención primaria en la salud digital son:

• Informar y realizar una adecuada educación para la salud sobre salud digital desde el nacimiento.

• Acompañar a los padres y ayudar a establecer un plan digital.

• Detectar un mal uso de los medios digitales precozmente.

Ciberacoso(1)

Definición de ciberacoso y subtipos

El ciberacoso es un maltrato psicológico ejercido en Internet. Existen dos subtipos que afectan a los niños y adolescentes: ciberbullying o ciberacoso escolar y grooming o abuso sexual online.

El ciberacoso se define como el maltrato ejercido a través de Internet, el cual tiene dos subtipos que afectan a la infancia: el ciberacoso escolar (ciberbullying) y el ciberacoso sexual (grooming).

Ciberacoso escolar o ciberbullying

Tanto el acoso escolar tradicional como el ciberbullying son formas de violencia o maltrato que generalmente coexisten, contra las que todos los niños y adolescentes tienen derecho a ser protegidos.

El ciberbullying se define como: “el daño repetido (no basta con un hecho aislado), intencional (con la intencionalidad de provocar daño) y consecuente (genera daño en la víctima) ejercido por un niño o grupo de niños contra otro mediante el uso de medios digitales”(8). Sin embargo, no existe actualmente una definición única del concepto de ciberbullying a nivel internacional. Por ejemplo, para las Naciones Unidas, es necesario solo un acto de manifestación de violencia en línea, para determinar el acoso a través de Internet.

Grooming o abuso sexual online

Ciberacoso ejercido deliberadamente por un adulto (o dos niños, donde pueda establecerse una relación de poder y un control emocional) sobre un niño, siendo el contenido de acoso sexual. En la mayoría de los casos, el fin último es obtener imágenes de pornografía infantil o cometer abuso sexual. Por tanto, para considerarse grooming, debe existir contenido sexual y obtenerse mediante coacción.

Epidemiología del ciberacoso(8)

El ciberacoso suele darse junto con el acoso escolar. El agresor suele ser un adolescente hombre, de 3º o 4º de la ESO. Las víctimas suelen tener más riesgo de depresión grave que los adolescentes que no hayan sufrido ciberacoso. Entre las motivaciones más frecuentes para ser maltratado está, que el grupo identifica a la víctima como diferente al grupo.

La encuesta de UNICEF(8), anteriormente citada, también hace un análisis interesante sobre el ciberacoso.

De los encuestados, el 19,8 % consideran ser víctima de acoso escolar una o varias veces a la semana en los últimos 2 meses y el 12,2 % de ciberacoso. Las cifras son algo mayores entre las chicas y en la primera etapa de la ESO.

Respecto a los agresores, un 3,2 % lo son de acoso escolar y el 5,4 % de ciberacoso. El agresor de acoso escolar es más frecuente entre los chicos de 3º y 4º de la ESO; en el caso del ciberacoso, la diferencia entre sexos es menor.

El 72,9 % de los adolescentes que sufren acoso online también lo sufren offline. En otras palabras, en la mayoría de los casos en que se detecten conductas de ciberacoso, es muy probable que dichas conductas persistan también fuera de los dispositivos tecnológicos o de las redes sociales.

Respecto a las consecuencias percibidas:

• Quienes dicen sufrir o haber sufrido acoso, señalan que les ha afectado bastante o mucho, fundamentalmente a: su autoestima (51 %), las ganas de ir al instituto (43 %) y su estado de ánimo (38,8 %).

• Los niveles de bienestar emocional, integración social y satisfacción con la vida son sensiblemente menores entre quienes sufren acoso escolar. Las tasas de depresión grave llegan a multiplicarse por 5, si se compara con los no implicados.

• Tanto en el caso de acoso escolar como del ciberacoso, la tasa de ideación suicida se multiplica por 4.

Respecto a las características del acoso:

• Lo habitual es que el acoso se ejerza en grupo (entre 2 y 5 adolescentes) y, comparativamente, más por chicos.

• En la inmensa mayoría de los casos, el acoso es ejercido cara a cara y por adolescentes de la misma clase (70,2 %).

• En más de la mitad de los casos, la situación de acoso se prolonga meses, o incluso más de un año. Aunque lo habitual es que, cuando los adolescentes sufren acoso, lo comuniquen durante el primer mes, al menos, 1 de cada 4 (27,3 %) tarda más de un año o no llega a contarlo nunca. Los padres son el principal interlocutor al que los adolescentes acuden, seguido de los amigos.

Respecto a las motivaciones del acoso:

• El físico constituye, a juicio de los propios adolescentes, el principal foco o motivo de acoso, aunque casi 1 de cada 3 alude a que simplemente se trataba de una broma.

• Otras motivaciones, como que le tenían manía (29,7 %) o envidia (28,7 %), o el hecho de ser diferente (21,9 %).

• Aunque muy pocos se refieren de manera explícita a la orientación sexual, esta pasa a ser el primer argumento en el caso de adolescentes homosexuales (58,8 %).

Diferencias entre el acoso escolar presencial y el ciberbullying(1)

El ciberacoso puede mantenerse durante las 24 horas del día en cualquier lugar, lo que provoca una mayor revictimización.

El medio que utiliza el ciberacoso, las TICs, hacen que este tipo de maltrato presente algunas diferencias con respecto al acoso tradicional:

• Mayor victimización, la víctima está sometida al maltrato sin limitación de tiempo ni espacio, todos los días de la semana, las 24 horas del día, en cualquier lugar. Esto provoca un mayor daño psíquico en la víctima.

• Falsa sensación de anonimato, provocando que personas que no se atreverían a maltratar cara a cara, lo hagan a través de la red.

• Mayor audiencia: cualquier persona que pueda acceder a Internet puede ser observadora potencial del maltrato.

Clínica(1)

Los niños que sufren cualquier tipo de maltrato tienen un riesgo más elevado de padecer enfermedades físicas y mentales a: corto, medio y largo plazo.

La clínica más frecuente son los síntomas físicos de origen psicosomático, tanto en víctimas y agresores como en observadores: dolor abdominal, trastornos del sueño, cefalea, fatiga, enuresis secundaria, pérdida de apetito, pérdida de peso, tics, mareos y vértigo. Los síntomas psicológicos de mayor prevalencia son: ansiedad, depresión, baja autoestima e ideación suicida. Algunas alteraciones de conducta pueden ser muy indicativas: dejar de conectarse a Internet o conectarse con mayor frecuencia de lo habitual, mostrarse frustrado, triste o enfadado después de usar el ordenador o el teléfono móvil o no querer hablar sobre el tema si se le interroga.

Historia clínica, exploración física y medidas ante un caso de ciberacoso(1,13)

Ante un caso de ciberacoso, es necesario realizar una historia clínica, recogiendo el testimonio textual de la víctima. Las preguntas tienen que ser abiertas y no dirigidas. La exploración física es completa para descartar posibles lesiones de maltrato.

En el maltrato, los niños no suelen contar en la primera consulta lo ocurrido; para su detección es necesario abordar la historia social, independientemente del motivo de consulta en todas las citas, incluyendo las revisiones de los Programas de Salud, siendo especialmente importante en el adolescente. La historia social debe incluir: entorno familiar, escolar, aficiones, consumo de sustancias, círculo social y las TICs (v. apartado salud digital).

Al recoger los datos de la historia clínica, al igual que ante cualquier caso de maltrato, hay que recoger textualmente el relato del niño o adolescente, entre comillas. El juicio clínico debe ser: “sospecha de grooming o ciberbullying” y abstenerse de especificar el nombre de los agresores.

La exploración física debe ser completa por órganos y aparatos, buscando signos de maltrato, tanto físico como sexual. En caso de encontrar, por la historia clínica o exploración, datos sugerentes o sospechosos de maltrato, se activará el protocolo de actuación según cada caso (Algoritmo).

Medidas ante un caso de ciberacoso(7,13)

Manejo del ciberacoso en consulta:

• Valorar a la víctima: para lo cual será fundamental realizar una historia clínica (Tablas V y VI).

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Datos que recoger en la historia en caso de grooming) y exploración física completa, no solo orientada al ciberacoso, sino también para descartar otro tipo de maltrato, como abuso sexual o maltrato físico, que pueden estar presentes. Es imprescindible explorar la ideación autolítica para derivar a Salud mental, en el caso de ideación autolítica estructurada, la derivación debe ser urgente.

• Definir el tipo de acoso (sexual, físico o psicológico) y actuar según el tipo de maltrato (Algoritmo).

• Parte de lesiones: irá dirigido a la fiscalía de menores, si el agresor es menor de 18 años; o al juzgado de guardia, si el agresor es mayor de 18 años (Fig. 1).

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Figura 1. Parte de lesiones tipo.

Es necesario realizarlo en los siguientes casos:

- Grooming, si se ha quedado con el agresor: actuar según protocolo de abuso sexual.

- Grooming, si no se ha quedado con el agresor: es recomendable, aunque no haya lesiones, para describir el estado de la víctima por la alta sospecha de maltrato. Además, al ser un delito, es necesario cumplimentar el parte de lesiones.

- Ciberacoso escolar con lesiones físicas o intento de suicidio.

En el caso del ciberacoso escolar sin lesiones: no realizar parte de lesiones de entrada salvo en casos graves, es necesaria la investigación en el centro escolar para conocer exactamente lo que ocurrió. Si se considera la existencia de delito, una vez investigado el caso, el centro escolar está obligado a ponerlo en conocimiento de la fiscalía de menores.

• Comunicación a Trabajo Social (Fig. 2), hay que realizarlo ante cualquier sospecha de maltrato, tanto de ciberacoso escolar como de grooming o intento de suicidio.

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Figura 2. Hoja de comunicación a Trabajo Social.

• Denuncia inicial a la policía:

- En el caso de ciberbullying, se aconseja inicialmente no denunciar, ya que la investigación escolar es fundamental en el manejo inicial de los casos. Si el colegio no realiza la investigación, hay que comunicarlo a Trabajo Social y aconsejar que la familia contacte con participación ciudadana de la policía nacional.

- En el caso de grooming, hay que realizar una denuncia inmediata, dada la gravedad del delito.

• Contactar con el centro escolar (Fig. 3).

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Figura 3. Hoja de comunicación con el centro escolar.

En casos de acoso escolar presencial o de un ciberacoso escolar, y en los casos de grooming cuyo agresor sea del centro escolar. Se recomienda realizar un comunicado al centro escolar con el diagnóstico específico de “sospecha de acoso escolar o ciberacoso”, dado que es imposible establecer un diagnóstico definitivo sin una adecuada evaluación de la situación por parte del centro escolar.

Función del pediatra de Atención Primaria en la detección precoz del ciberacoso(1)

El pediatra tiene una labor fundamental en la prevención, detección precoz, abordaje y coordinación de los casos.

Es esencial, para un manejo adecuado de los pacientes, la educación para la salud y la detección precoz de los casos de ciberacoso, tanto a la víctima como al agresor.

La actuación debe ser coordinada con los distintos sectores involucrados, según cada caso (profesores, Salud Mental, Fiscalía de Menores, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la familia y los niños), y se deben activar los mecanismos necesarios de protección a la víctima y detección y seguimiento del agresor (Algoritmo).

Además, es fundamental considerar que, tanto la víctima como el agresor son niños, y han de ser objetos de cuidado e intervención.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito. Declaración de intereses: ninguno.

Bibliografía

Los asteriscos reflejan el interés del artículo a juicio de la autora.

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12.*** American Academy of Pediatrics. Plan para el consumo mediático de su familia. Disponible en: https://www.healthychildren.org/spanish/fmp/paginas/mediaplan.aspx.

13.*** Grupo de trabajo de la Guía Clínica de ciberacoso para profesionales de la salud. Guía clínica sobre el ciberacoso para profesionales de la salud. Plan de confianza del ámbito digital del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Hospital Universitario La Paz, Sociedad Española de Medicina del Adolescente, Red.es. Madrid. 2015. Disponible en: https://www.adolescenciasema.org/usuario/documentos/Guia_Ciberacoso_Profesionales_Salud_FBlanco.pdf.

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Bibliografía comentada

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Estudio publicado por UNICEF, mediante una encuesta online realizada en todo el ámbito nacional, con un muestreo adecuado y utilizando cuestionarios validados en la etapa adolescente. Aborda cómo impacta la tecnología y cuáles son los hábitos de uso en los adolescentes españoles.

– American Academy of Pediatrics. Plan para el consumo mediático de su familia. Disponible en: https://www.healthychildren.org/spanish/fmp/paginas/mediaplan.aspx.

Plan digital familiar de la Academia Americana de Pediatría. Una herramienta útil para el abordaje de la salud digital en la consulta.

– Grupo de trabajo de la Guía Clínica de ciberacoso para profesionales de la salud. Guía clínica sobre el ciberacoso para profesionales de la salud. Plan de confianza del ámbito digital del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Hospital Universitario La Paz, Sociedad Española de Medicina del Adolescente, Red.es. Madrid. 2015. Disponible en: https://www.adolescenciasema.org/usuario/documentos/Guia_Ciberacoso_Profesionales_Salud_FBlanco.pdf.

Guía clínica sobre el ciberacoso para profesionales de la salud. Aunque fue publicada en 2015, es una guía práctica para el conocimiento del ciberacoso con mayor profundidad.

 

Caso clínico

 

Margarita tiene 13 años y acude a la consulta, porque sus padres están preocupados por: falta de apetito de un mes de evolución; epigastralgia que aumenta su intensidad el domingo por la noche, llegando a despertarla; insomnio de conciliación y mantenimiento; y astenia marcada. Mejoría evidente los sábados. Antecedentes personales de múltiples alergias alimentarias. Menarquia a los 12 años, regulares con flujo muy abundante. Antecedentes familiares sin interés. Exploración: se constata pérdida de 2 kg de peso en un mes, resto de la exploración sin hallazgos significativos.

 

 

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Pediatría social: ¿Qué es y qué no es?

Nombre autor
Editorial


J. García Pérez

Presidente del Instituto Madrileño de Pediatría (IMPe). Frikípata*. Director Médico del Centro de Orientación, Preparación, Apoyo a la Adopción e Inmigración y Riesgo Social Pediátrico (RAPACINOS). Madrid

 

«El objetivo de la Pediatría Social no es otro que la interacción mutua y específica, entre enfermedad o salud y sociedad. El pediatra social no es feliz por lo que quiere hacer, sino que quiere lo que hace»

 


PEDIATRÍA SOCIAL: ¿QUÉ ES Y QUÉ NO ES?

 

La Pediatría Social es una ciencia antropológica, integral y holística, que estudia al ser humano auténtico y real y, lo que debemos tener claro, es lo que no es la Pediatría Social: la formación del pediatra centrada en las competencias del ámbito hospitalario y en los condicionantes biológicos de la salud que ofrece un enfoque parcial del niño, fraccionado en órganos y funciones e ignorante de su entorno, la medicina socializada, medicina para pobres, la antítesis de la medicina individual o la sociología médica. La Pediatría Social es, más bien, un modo de ser que un programa de estudios, significa algo más que un espíritu o una actitud, comprende un conjunto de esfuerzos colectivos en favor de la infancia y representa un área específica de trabajo que requiere, para cuantos nos dedicamos de manera preferente a sus actividades, una preparación científica idónea y la presencia de móviles emocionales adecuados para tratar de beneficiar al mayor número de niños con el aporte de los conocimientos y de los avances sociales, tecnológicos y científicos de cada momento. En resumen, el objetivo de la Pediatría Social no es otro que la interacción mutua y específica, entre enfermedad o salud y sociedad(1).

Hace varias décadas que la Pediatría Social, preferentemente en Francia y Alemania, se ha institucionalizado como una disciplina con gran peso específico. En nuestro país, hasta 1962, que se define la Pediatría Social (PEDSOC) en el Congreso Internacional de Pediatría de Lisboa. En la década de 1962-1972, hay una eclosión de la actividad pediátrica. En 1972, comienza el simposio español de PEDSOC, celebrado en Madrid; al año siguiente, se funda la sección de PEDSOC de la AEP. En el 2005, surge la Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS), a partir de la sección de PEDSOC. Posteriormente, la orden SCO/3148/2006 de septiembre, marca el Programa formativo de la especialidad de Pediatría y sus áreas específicas y establece: un área clínica, un área de Pediatría Social y salud pública y un anexo(2,3).

Dicha orden indica que a la Pediatría Social le atañe lo que se refiere al niño y adolescente, sano y enfermo, en sus interrelaciones individuales y con la comunidad, en el medio físico y humano, en el que, de manera ininterrumpida y con características propias se desarrolla. Y en el anexo de dicha orden, matiza que la Pediatría Social debe actuar como Pediatría del desarrollo: con programas de salud madre e hijo, con indicadores de salud, con programas de salud para niños de 0 a 6 años, para el niño escolar y para el adolescente, programas de cuidados y atenciones al niño y adolescente enfermo con diversidad funcional y portador de enfermedades crónicas. Intervención ante el maltrato, violencia y abandono, en la adopción, guardia y custodia, en los problemas de los niños y adolescentes con marginación social e intervención con programas de prevención de accidentes e intoxicaciones(4-6).

Además, los pediatras sociales debemos garantizar el óptimo desarrollo de los niños, niñas y adolescentes (NNA) y que sean respetados sus derechos, decisiones e intereses, y apoyar a los NNA y a sus familias cuando estén en una situación de riesgo bio-psico-social, a saber: inequidades sociales, exclusión social, deprivación económica, entornos inadecuados, infraviviendas, desnutrición, violencia, falta de estimulación para un crecimiento saludable y falta de un círculo adecuado de protección, entre otros factores de riesgo(7,8).

A nivel práctico: atención a la infancia vulnerable, favorecer el cumplimiento de la convención de los derechos de los niños (CDN)(9), “donde se define como niño a todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”. Se fundamenta sobre el interés superior del menor, la no discriminación, la supervivencia y desarrollo infantil, así como la participación infantil. Se les considera como individuos independientes con sus propios derechos, integrados en una familia y en una comunidad”(10-12).

Así pues, podemos deducir que el pediatra social debe considerar la historia social como una parte de la historia clínica y como una herramienta fundamental para abordar los problemas de salud de una manera integral, ya que los condicionantes sociales, como experiencias adversas en la infancia (EAI), sobre todo en los países en desarrollo, son muchas veces dramáticas, es el caso del fenómeno “heat or eat” (calentar o comer), que se refiere al poco desarrollo del crecimiento del niño en familias pobres, porque parte del dinero lo invierten en calefacción y no en comida. Algunos autores proponen estudiar los problemas sociales, que afectan a la salud infantil, usando las siglas IHELLP: incomes (ingresos), housing (vivienda), education (educación), legal status/immigration (situación legal/inmigración), literacy (alfabetización) y personal safety (violencia doméstica). En este sentido, la clasificación de las enfermedades de la OMS (Organización Mundial de la Salud), como la clasificación internacional de Atención Primaria de la WONCA (Organización Mundial de Médicos de Familia), incluyen los motivos de consulta con un enfoque biopsicosocial, para poder registrar de manera codificada los problemas sociales(13,14).

Otro aspecto importante que el pediatra social debe valorar en su actividad asistencial, es la violencia en sus heterogéneas manifestaciones: maltrato emocional, negligencia, maltrato físico, abuso sexual, enfermedad generada por el cuidador, síndrome del niño vulnerable, violencia contra la mujer y su influencia en el NNA, violencia entre adolescentes, violencia de género y violencia situacional, violencia entre pares (acoso, sexting) y otras patologías(15-17), drogas, ciberpatologías (ciberacoso, grooming, etc). prevención de la mutilación genital femenina y violencia filio-parental. Además, el pediatra social valora la diversidad (el género, la etnia, la diversidad funcional), así como las patologías crónicas, enfermedades raras, los conflictos interparentales, las inequidades en salud, el embarazo de adolescentes, las pandillas, los riesgos de radicalización y los delitos de odio.

Entender la inmigración como una multiculturalidad, como una riqueza, respetar el pluralismo cultural y religioso en general, para evitar generar experiencias perjudiciales, crónicas o recurrentes, angustiosas, con efectos acumulativos, con diferente gravedad y consecuencias para la salud, tanto presentes como futuras; con alteración del desarrollo del NNA: retraso del lenguaje, hiperactividad, dificultad de atención de la escolarización, demora en la adquisición de la lecto-escritura y bajo rendimiento académico. En el aspecto psicopatológico, nos podemos encontrar con agresividad, hiperactividad, ansiedad y somatizaciones. Enfermedades crónicas: asma, obesidad, incontinencia de esfínteres e hiperdemanda. En la edad adulta: cáncer, obesidad, diabetes, depresión, intentos de suicidio y tóxicos, entre otras patologías(18-20).

Debemos trabajar con:

• Los servicios socio-sanitarios(19): Atención Primaria; Unidades de Pediatría Social hospitalarias y Trabajo Social: atención, comunicación y seguimiento, tanto con las víctimas como con los profesionales y las instituciones.

• Los dispositivos institucionales: estatales (Cuerpo Nacional de Policía); participación ciudadana; autonómicos (violencia de género en adolescentes y atención al abuso sexual, y programas de atención integral a las personas LGTBIQ) y municipales (concejalías de la mujer).

• Otras Instituciones: universidades y terapias asistidas con animales.

En cuanto a la prevención:

• Procuraremos detectar la vulnerabilidad en el área de salud, como: valorar la sensibilidad de los profesionales, la formación de los cuidadores y cribado de las experiencias adversas en la infancia (EAI) en los NNA.

• La eliminación de barreras que dificultan el acceso adecuado a la asistencia socio-sanitaria, tales como: las inequidades en salud y valorar los accesos a los sistemas de salud.

• Instaurar un apoyo social efectivo, como favorecer relaciones estables, seguras y afectuosas y estimular la parentalidad positiva(20,21).

Conclusiones

Por lo que respecta a las nuevas generaciones de pediatras y dada la evolución que ha experimentado la patología pediátrica y el perfil de la morbilidad infantil en los últimos lustros, les resultara imprescindible estar en posesión de una formación idónea en Pediatría Social; esta debería incluirse de manera obligatoria, como sucede en algunos países muy próximos al nuestro, en los programas docentes para pre y postgraduados. En España, aunque la Comisión Nacional de la especialidad de Pediatría lo estableció en 1986, por desgracia y en la práctica, pocas veces se lleva a efecto(21,22).

En estos momentos, en nuestro país, para lograr una promoción y un desarrollo adecuados de la Pediatría Social, coherentes con la situación que ocupamos en el contexto Internacional y con el alto nivel alcanzado por la Pediatría española, se requerirán grandes dosis de ilusión, de laboriosidad y de persuasión que ya existen y, principalmente, los recursos suficientes públicos y privados para realizar cursos, seminarios, congresos y otras actividades docentes y científicas(22,23).

Situada la Pediatría Social en la encrucijada de varias ciencias antropológicas, biológicas y sociales, su aprendizaje requiere la participación de múltiples profesionales: médicos, enfermeros, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, educadores sociales, pedagogos, epidemiólogos, etc. Estas tareas docentes precisan cimentarse en trabajos de investigación, cuya calidad y rigor científico no deben ser inferiores a los realizados en otros campos de la Pediatría (Fig. 1).

Figura1

Figura 1. Factores y ciencias que intervienen en la formación en Pediatría Social.

 

En estos momentos de constantes cambios sociales y de innumerables avances de la ciencia y de la tecnología, que requieren una continua puesta al día de los objetivos y de las actividades de la Pediatría, es cuando se persigue, que todos los NNA, sin discriminación, tengan acceso a la promoción de la salud. Ahora cuando la Pediatría individualizada trata de convertirse en colectiva, cuando la Pediatría preventiva y del desarrollo gana terreno a la Pediatría curativa, y cuando la Pediatría hospitalaria pretende dar su alternativa a la realizada en el primer nivel de atención, las perspectivas de la Pediatría Social se centran también, en mejorar la formación del personal que trabaja en el campo de la salud, en organizar adecuadamente los servicios y en fomentar la investigación, pilares básicos para desarrollar las actividades colectivas o individuales. Como vemos, la Pediatría Social resulta ser compleja, porque no depende solo del pediatra, es el resultado de las políticas de Estado, que sean permanentes y equitativas y que influyan en el desarrollo del bienestar biopsicosocial de nuestros NNA(24-28).

Todos los seres humanos nacemos con la semilla de la bondad, tolerancia y racionalidad, pero nos llenamos de odio. La violencia engendra violencia, el amor engendra más amor. El mundo está lleno de hombres y mujeres, sádicos, envidiosos, violentos, vengativos y psicópatas, y la sociedad está plagada de barreras negativas. Para que esto no suceda, debemos ayudarnos los unos a los otros y no sacrificándonos los unos por los otros. El pediatra social no es feliz, por lo que quiere hacer, sino que quiere lo que hace.

“Los frikípatas no solo están dispuestos a atender patologías consideradas raras, sino que ellos mismos pueden ser considerados raros entre algunos colegas, por pensar que todas estas situaciones, también pediátricas, siempre requieren atención, formación, entendimiento, empatía, cercanía, hipótesis, acompañamiento y, en ocasiones, trabajo interdisciplinar y ayuda especializada como el resto de problemas pediátricos”(29).

Bibliografía

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Imagen en Pediatría Clínica. Haz tu diagnóstico. Adolescente con movimientos oculares anormales de tres meses de evolución

autores
El Rincón del Residente


Coordinadores:

J.A. Soler Simón*, L. García Espinosa**, M. García Boyano**, S. Criado Camargo**
*Hospital Universitario Infantil Niño Jesús. Madrid. **Hospital Universitario Infantil La Paz. Madrid.

Autores:

S. Poses Veiga*, D. Andina Martínez**
*Médico Interno Residente. Hospital Universitario Virgen Macarena. Sevilla.
**Facultativo Especialista de Pediatría y sus áreas específicas. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid


El Rincón del Residente es una apuesta arriesgada de Pediatría Integral. No hemos querido hacer una sección por residentes para residentes. Yendo más allá, hemos querido hacer una sección por residentes para todo aquel que pueda estar interesado. Tiene la intención de ser un espacio para publicaciones hechas por residentes sobre casos clínicos, imágenes y revisión bibliográfica.
¡Envíanos tu caso! Normas de publicación
aquí


Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 226.e1 – 226.e6


Imagen en Pediatría Clínica. Haz tu diagnóstico.
Adolescente con movimientos oculares anormales de tres meses de evolución

Historia clínica

Adolescente mujer de 16 años que consulta en Urgencias por movimientos oculares anormales de tres meses de evolución, cuya frecuencia ha ido progresivamente en aumento hasta producirse varias veces por minuto. Refiere episodios de supraversión ocular que se producen de forma involuntaria con duración de unos 5-10 segundos. No sufre desconexión del medio durante los mismos y estos se resuelven de forma espontánea sin presentar otra sintomatología acompañante. Estos episodios generan gran ansiedad en la paciente y en su entorno. Se ha realizado electroencefalograma como parte del estudio de este problema, que muestra normalidad de la actividad cerebral. Como antecedentes personales de interés, presenta enfermedad celíaca y se encuentra en seguimiento por Psiquiatría por anorexia nerviosa y trastorno ansioso-depresivo. Se encuentra en tratamiento con aripiprazol desde hace cuatro meses, mirtazapina y fluoxetina desde hace un año. Niega ingesta de otros fármacos o sustancias.

Durante la exploración, se objetivan múltiples episodios de supraversión ocular de segundos de duración, durante los cuales la paciente mantiene un adecuado nivel de conciencia (Fig. 1 y Vídeo 1). Resto de exploración normal.

Figura 1. Imagen realizada con consentimiento de la paciente y de su familia.

Imagen en Pediatría Clínica. Haz tu diagnóstico. Exantema auricular bilateral tras exposición solar: ¿quemadura o patología a tener en cuenta?

autores
El Rincón del Residente


Coordinadores:

J.A. Soler Simón*, L. García Espinosa**, M. García Boyano**, S. Criado Camargo**
*Hospital Universitario Infantil Niño Jesús. Madrid. **Hospital Universitario Infantil La Paz. Madrid.

Autores:

P. Mateos Torre*, J. Álvarez García**, M.Á. Sánchez Durán*
*Médico Interno Residente de Pediatría y sus áreas específicas. Hospital Universitario de Navarra. Pamplona. Navarra. **Adjunto de Pediatría EAP. CS Ansoain. Pamplona. Navarra


El Rincón del Residente es una apuesta arriesgada de Pediatría Integral. No hemos querido hacer una sección por residentes para residentes. Yendo más allá, hemos querido hacer una sección por residentes para todo aquel que pueda estar interesado. Tiene la intención de ser un espacio para publicaciones hechas por residentes sobre casos clínicos, imágenes y revisión bibliográfica.
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Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 226.e1 – 226.e6


Imagen en Pediatría Clínica. Haz tu diagnóstico.
Exantema auricular bilateral tras exposición solar: ¿quemadura o patología a tener en cuenta?

 

Historia clínica

Niño de 3 años sin antecedentes de interés ni alergias conocidas, que acude a consulta a principios de abril por aparición súbita de lesiones en ambas orejas, tras estar la tarde anterior jugando al aire libre. Refiere que las lesiones son algo pruriginosas. A la exploración, se observa eritema de hélix con lesiones vesiculosas que no están presentes en otras localizaciones. Otoscopia normal. El resto de la exploración es anodina.

Figura 1.

 

Figura 2.

 

Redes sociales y pantallas: impacto en la edad pediátrica

Temas de FC


P. Serrano Marchuet*, L. López Granados**

*Pediatra de Atención Primaria. EATP del Garraf, Vilanova i la Geltrú. Barcelona. ICS. Institut Català de la Salut. Barcelona

**Pediatra en C.S. La Rivota. Alcorcón. Servicio Madrileño de Salud. Madrid

 

Resumen

En este artículo se presenta una revisión del impacto, tanto positivo como negativo, de las pantallas, de las redes sociales y de los videojuegos en la infancia y adolescencia, y de la relación directa entre esto y el uso o abuso de las Tecnologías para la Relación, Información y Comunicación (TRIC). Se toma como punto de partida, el desarrollo pre y adolescente asociado a la construcción de la identidad juvenil en el contexto de un nuevo paradigma de cibercomunicación, donde el límite entre lo público y lo privado se torna cada vez más difuso. A su vez, se detallan los aspectos positivos que las TRIC ofrecen (diversas oportunidades de aprendizaje, socialización, desarrollo de habilidades o creatividad) y los aspectos negativos asociados (distanciamiento afectivo, pérdida de límites en la comunicación, pérdida de la capacidad de escucha o adicciones, entre otros). Es una necesidad importante que los pediatras desempeñen un papel activo, guiando adecuadamente a los menores y a las familias a través del impacto de las pantallas y de las redes sociales, para convertirse en un verdadero impulsor del desarrollo psicofísico y social de niños y adolescentes.

 

Abstract

This article presents a review of the impact, both positive and negative, of media use, social networks and video games in childhood and adolescence, and the direct relationship between this and the use or abuse of Technologies of Relationship, Information and Communication (TRIC). The pre and adolescent development associated with the construction of youth identity is taken as a starting point in the context of a new cybercommunication paradigm, where the limit between what is public and what is private becomes increasingly blurred. In turn, the positive aspects that TRICs offer are detailed (various opportunities for learning, socialization, development of skills or creativity) and the associated negative aspects (affective distance, loss of limits in communication, loss of hearing ability or addictions, among others). It is an important need for pediatricians to play an active role, adequately guiding minors and families through the impact of media use and social networks, to become a true promoter of the psychophysical and social development of children and adolescents.

 

Palabras clave: Pantallas; Redes sociales; Videojuegos; Adolescencia.

Key words: Media use; Social networking; Video games; Adolescence.

 

Pediatr Integral 2023; XXVII (4): 193 – 200

 


OBJETIVOS

• Conocer los principales hitos del mundo digital y la definición de las TRIC.

• Comprender el impacto que generan las nuevas tecnologías en nuestra población pediátrica.

• Saber cuáles son los aspectos negativos y los peligros a los que los jóvenes pueden estar expuestos con el uso de las redes sociales.

• Conocer los posibles aspectos positivos de las redes sociales y de los videojuegos en niños y adolescentes.

• Destacar el impacto que puede tener la influencia de los videojuegos en diversos ámbitos de la salud.

• Detectar en la consulta de Atención Primaria, un uso indebido de pantallas, videojuegos y redes sociales.

 

Redes sociales y pantallas: impacto en la edad pediátrica

Introducción. Cuestión de nomenclaturas

Desde hace mucho, demasiado tiempo, estamos dando el calificativo a las tecnologías ligadas al uso de pantallas como “nuevas”.

A lo mejor, convendría recordar algunos de los hitos del mundo digital para empezar a revertir esa denominación(1):

• Internet, como tal y abierto al público en general, empieza a usarse a principios de la década de los noventa y se va popularizando en poco tiempo.

• La primera red social, SixDegrees®, creada en 1997 por Andrew Weinreich, cerró en 2001, pero tiene el privilegio de ser considerada la pionera de esas aplicaciones.

• A ella le siguieron, destacando las que presentan una mayor implantación en nuestro entorno: Facebook (2004), YouTube (2005), Twitter (2006), WhatsApp (2009), Instagram (2010), Twitch (2011) y TikTok (2016).

• Las plataformas digitales de entretenimiento y canales de streaming llevan también unos lustros instaladas en nuestra vida y, a fin de cuentas, siempre acaban siendo consumidas desde pantallas.

• Todo ello sin entrar a hablar de la televisión que, tras múltiples avances, con la aparición de multitud de canales y operadoras, acaba por verter sus contenidos en directo o “a la carta”, en cualquier dispositivo dotado de una pantalla.

Recién estrenado el 2023, podría ser el punto de partida para empezar a retirarles la denominación de “nuevas tecnologías”, tan implantada en el leguaje popular, y que desde el ámbito sanitario, también se continúa empleando. Cuesta creer que un niño nacido con posterioridad a la creación de cualquiera de ellas, las identifique con algo novedoso. Quizás, y a modo de sorna, sería más adecuada la denominación de TqFNESMyqSHQ: tecnologías que fueron nuevas en su momento y que se han quedado.

Por otro lado, su empleo por parte del usuario final, en este caso nuestros menores, y por las prestaciones de las que se les ha ido dotando, ha virado hasta el punto de convertir “las nuevas tecnologías” en un instrumento más de la socialización en su día a día. Es por ello, por lo que el informe de Unicef(2) sobre su uso en preadolescentes y adolescentes de nuestro país propone, ya desde un inicio, cambiar la consabida denominación de las TIC (Tecnologías para la Información y Comunicación) por la de TRIC (Tecnologías para la Relación, Información y Comunicación). Con ellas juegan y compiten con y/o contra otros, a la vez que se relacionan con sus iguales. Nuestra sociedad, cada vez más globalizada y digitalizada, se apoya en la tecnología para estar cerca de las personas, compartir e intercambiar lo tangible y aquello que no lo es, como emociones o sentimientos. Los dos últimos años de pandemia no han hecho más que acrecentar esa tendencia, por razones de sobra conocidas por todos.

Es de vital importancia que los profesionales tengamos la capacidad de integrar y asumir esos cambios en nuestro desarrollo profesional cotidiano, seamos o no usuarios de la TRIC, para poder comprender el mundo en el que se desenvuelven nuestros pacientes. No son elementos novedosos de uso puntual, sino nuevas formas de vida al alcance de –en nuestro entorno–, prácticamente todos. Y eso puede tener aspectos negativos y positivos, pero para detectarlos, en el primero de los casos y potenciarlos, en el segundo, debemos ser sabedores de lo que hay.

Impacto del uso de pantallas en la infancia y adolescencia. Poniendo cifras

Según el mencionado informe de Unicef(2), la edad media de acceso al primer teléfono móvil en nuestro país es a los 10,96 años, teniendo casi el 100 % de todos ellos, acceso a Internet con datos ilimitados. Casi un 60 % de ellos lo lleva a diario a clase y más del 90 % se conecta a Internet a diario. Casi un 30 % reconoce estar conectado más de 5 horas al día entre semana, cifra que alcanza el 50 % durante los fines de semana.

Cerca del 60 % de los encuestados duerme todos (o casi todos) los días con el móvil en la habitación y un 21 % reconoce conectarse a Internet más allá de la medianoche.

Más de un 40 % tiene conocimiento de lo que es la Dark Web (se trata de una porción de Internet intencionalmente oculta a los motores de búsqueda, con direcciones IP enmascaradas y accesibles solo con un navegador web especial, cuyas “intenciones” no son siempre las mejores) e incluso un 4 % afirma haber navegado alguna vez por ella.

Se calcula que hay un 33 % de adolescentes que están desarrollando un uso problemático de Internet, porcentaje que aumenta en las chicas y en los cursos superiores.

Más de un 58 % emplea los videojuegos alguna vez a la semana, con mucha mayor preponderancia del sexo masculino, empleando para ello principalmente el teléfono, consolas o el ordenador. El 54,7 % juega a videojuegos no adecuados para menores de 18 años.

Según la encuesta EU Kids Online de 2020(3), por ejemplo, los niños de entre 9 y 16 años consultan las redes sociales todos los días o con mucha frecuencia, cuando están en las etapas escolares correspondientes a la Educación primaria. El estudio destaca que un 11 % de los menores españoles entre 9 y 10 años y un 42 % de los menores entre 11 y 12 años tienen, al menos, un perfil en una red social (Fig. 1).

Figura1

Figura 1. Menores españoles con perfil en una red social. Fuente: EU Kids Online 2020.

Además, este mismo informe señala que, el 40 % de los adolescentes de entre 11 y 16 años, reconocía no saber utilizar Internet de forma segura y, solamente el 16 % sostenía navegar bajo un sistema de filtrado o control parental impuesto por sus padres.

Ante tales cifras y como profesionales de la salud infantil y de los adolescentes en el terreno físico, mental, emocional y cognitivo, debemos ser conocedores del impacto que generan estas nuevas tecnologías en nuestra población.

Impacto de las RRSS en la infancia y adolescencia

Las TRIC se han instalado de forma natural y cotidiana en los procesos de socialización de los adolescentes, de tal forma que viven plenamente integrados en una cultura audiovisual que marca su día a día, no siendo conscientes de los posibles riesgos que comporta el uso no adecuado de estas redes.

Existen estudios publicados que se centran en cómo el cerebro adolescente, aún en desarrollo, procesa el uso de los medios. Crone y Konijn(4), por ejemplo, concluyen que: “los sistemas neuronales que están asociados con los comportamientos importantes para el uso de las redes sociales, incluido el procesamiento de recompensas sociales, el procesamiento basado en emociones, la regulación y la mentalización, destacan sobre otras regiones cerebrales. Dado que estos sistemas neuronales aún están subdesarrollados y experimentan cambios significativos durante la adolescencia, pueden contribuir a la sensibilidad al rechazo, la aceptación, la influencia de los compañeros y las interacciones cargadas de emociones en los medios y entornos en línea”.

Las comunicaciones en línea permiten una fluida relación interpersonal y estimulan el diálogo entre los menores, pues les permite promover y compartir inquietudes o acciones e integrarse en grupos afines. Sin embargo, y de alguna manera, enviar mensajes de texto y comunicarse en línea no es que provoque una discapacidad del aprendizaje no verbal, pero sí coloca a los jóvenes en un contexto de discapacidad no verbal, donde el lenguaje corporal, la expresión facial e incluso los tipos más pequeños de reacciones verbales se vuelven invisibles. Se genera así una gran dificultad para evaluar lo que los mensajes enviados están provocando en el receptor(5).

El mundo digital tiene riesgos y beneficios que repercuten en todas las esferas del individuo, a nivel: físico, psicológico, social, sexual y funcional. Es decir, el uso inadecuado del mundo digital impacta sobre la salud a cualquier edad, especialmente en niños y adolescentes, al estar, como hemos dicho, en desarrollo.

Sea como fuere, el crecimiento en los últimos años de las plataformas de medios interactivos y su rápida adopción por parte de los jóvenes es una indicación potencial convincente que tienen las herramientas de medios sociales.

Según el estudio realizado en un reciente análisis crítico sobre los Riesgos en el uso de Internet y las redes sociales durante la infancia y la adolescencia, publicado en la plataforma Frontiers 2021(6), los niños españoles de entre 9 y 16 años consultan las redes sociales todos los días y, los de mayor edad, incluso, pueden llegar a tener hasta tres tipos de perfiles en ellas: uno para la familia, otro para buscar de forma anónima y expresar libremente sus opiniones, y un tercero para espiar a otros usuarios de las comunidades de TikTok, Instagram, YouTube o Twitter.

En esta investigación se destaca que el uso de dispositivos móviles ha ido en aumento en los últimos años en España, dato que ha generado gran interés en la comunidad académica, por investigar los usos, riesgos, amenazas y oportunidades para los niños y jóvenes, especialmente los pertenecientes a la Generación Alfa.

La Generación Alfa es la que sucede a la Generación Z y es el término con el que los investigadores y medios de comunicación refieren a los niños nacidos en la década de 2010, y denominan a la primera generación que será cien por cien digital, los llamados nativos digitales.

El hecho de que sean personas que conviven desde sus inicios con todo tipo de aparatos tecnológicos y dispositivos electrónicos, hace necesaria una labor de concienciación y control de uso por parte de los padres, que han de encargarse de acercar a los menores a los riesgos a los que se exponen cuando utilizan Internet.

Aspectos negativos del uso de las RRSS

El uso intensivo de redes sociales se asocia con: menor satisfacción con la vida, internalización de experiencias negativas, depresión grave, efectos negativos en el funcionamiento socioemocional, ansiedad, problemas de atención y estrés(7). Además, el mal uso, el abuso y las conductas adictivas en Internet han mostrado una asociación con: insomnio, disminución de horas total de sueño, riesgo aumentado de obesidad y disminución del rendimiento académico, fracaso y abandono escolar. Estos problemas, en muchas ocasiones, coexisten y están aumentando su prevalencia(8).

Internet y las redes sociales pueden estimular fácilmente conductas inadecuadas, debido a la existencia de anonimato y falseamiento de identidad, como exhibicionismo, agresividad o engaño, entre otros.

A continuación, se abordan algunos de los peligros a los que los jóvenes pueden estar expuestos.

Ciberacoso escolar o ciberbullying

El ciberbullying se define como: “el daño repetido, intencional y consecuente, ejercido por un niño o grupo de niños contra otro mediante el uso de medios digitales”. Debe ser una situación dilatada en el tiempo y se realiza mediante la difusión de información lesiva o difamatoria, o la publicación de vídeos o fotografías, incluyendo: chantaje, vejaciones e insultos. El acoso se efectúa mediante el correo electrónico, la mensajería instantánea o las redes sociales(9).

Suele ser una extensión (virtual) del maltrato realizado presencialmente. Implica un daño recurrente y repetitivo que tiene un impacto significativo en la víctima o víctimas(10). Es fundamental que los adolescentes que están expuestos a este fenómeno logren pedir ayuda, para poder generar un equipo de trabajo que investigue, detenga, sancione y repare. Las intervenciones deben estar dirigidas, tanto a las víctimas como a los agresores y a las familias involucradas(11).

Ciberacoso sexual o grooming

Es el ciberacoso con contenido sexual ejercido deliberadamente por un adulto sobre un niño (o entre 2 niños en los que pueda establecerse una relación de poder y control emocional), cuyo fin último, en la mayoría de los casos, es obtener imágenes de pornografía infantil o cometer un abuso sexual. El principal riesgo es enviar o compartir imágenes con contenido sexual de forma voluntaria (sexting) a desconocidos(9).

Es un delito tipificado como abuso sexual infantil; por tanto, para considerarse grooming debe haber un contenido sexual obtenido mediante coacción.

Sexting

Es una práctica que consiste en compartir imágenes de tipo sexual, personal o de otros, por medio de teléfonos inteligentes o Internet. El riesgo, es que las imágenes sean publicadas y viralizadas sin permiso. Con ello, la intimidad queda expuesta a la mirada pública, con todas las consecuencias a corto y largo plazo de este hecho(9).

Ciberadicción o conducta adictiva a Internet

Se define como un patrón de comportamiento caracterizado por la pérdida de control sobre el uso de Internet. Esta conducta conduce al aislamiento y al descuido de: las relaciones sociales, las actividades académicas, las actividades recreativas, la salud y la higiene personal(12). Algunos autores sugieren que algunos jóvenes (entre un 10-15 % del total de usuarios) desarrollan conductas adictivas similares a la dependencia a sustancias(13). Se generan fenómenos de abstinencia y tolerancia, sensación de pérdida de control y se utilizan como método para escapar de la realidad. Involucra serias alteraciones sociales y familiares. En la tabla I se señalan algunos indicadores de adición a las redes sociales.

 

Aspectos positivos del uso de las RRSS

La adolescencia es una etapa cargada de oportunidades para el crecimiento y la consolidación de la personalidad. El valor de las relaciones sociales y el placer que generan son muy importantes en la vida de un adolescente. Los dispositivos electrónicos se han convertido en el medio más elegido por los jóvenes para una de las actividades más importantes de esta etapa: socializar(14).

Se ha demostrado que Internet: estimula un mayor número de regiones cerebrales, aumenta la memoria de trabajo, produce una mayor capacidad de aprendizaje perceptual y permite hacer frente a varios estímulos de manera simultánea. Los nativos digitales tienen mejor habilidad para tomar decisiones rápidas. También se ha asociado a un mayor desarrollo del polo frontal, de la región temporal anterior, del córtex del cíngulo anterior y posterior, y del hipocampo(15).

El uso de redes sociales muestra otros múltiples aspectos positivos: creación de blogs, vídeos y páginas web, que pueden desarrollar sentimientos de competencia para socializar, hacer planes, prestar apoyo y colaborar con las tareas escolares.

Las redes sociales pueden apoyar comportamientos saludables como: ejercicio diario, acceso a servicios de salud mental, educación sexual y cumplimiento de la medicación, a través de aplicaciones, juegos y refuerzo, y retroalimentación social online. Pueden ayudar a mejorar la conexión social, la empatía emocional y la sensibilidad moral(7).

 

Los videojuegos

Durante las últimas décadas, los videojuegos se han convertido en el pasatiempo favorito de muchos niños y adolescentes, y su uso no cesa de aumentar. El juego ha sido siempre una parte importante de la infancia y es evidente que sus tendencias están variando. Los videojuegos ocupan una proporción significativa del quehacer diario de nuestros menores, siendo un conductor potencial de su salud y desarrollo, tanto en sentido positivo como en el negativo. Desde esa dicotomía, se han venido generando debates entre los distintos entes implicados, incluyendo a las familias, entidades sociales, profesionales de la salud, investigadores y, como no, los propios productores de los juegos.

En nuestro país, y según el estudio realizado por Unicef(2), afirman usarlos de manera habitual un 58,7 % de la muestra encuestada –realizada entre alumnos de 1º a 4º de la ESO–, tendencia que es más elevada en los cortes etarios superiores y ampliamente mayoritaria en el sexo masculino (85,6 %). Lo que constituye una de sus principales fuentes de ocio.

Gran parte de los chicos encuestados reconoce jugar con frecuencia a juegos no adecuados para su edad, en los que existe violencia de forma explícita, sin que sus padres presten demasiada atención a la codificación del juego en ese sentido.

La influencia de los videojuegos puede tener impacto en diversos ámbitos de la salud, considerando esta como un todo que engloba aspectos físicos, emocionales y sociales.

Impacto de los videojuegos en la salud física

Parece estar claro el efecto adverso que tiene el tiempo dedicado a las pantallas en la salud de niños y adolescentes y su relación con el exceso de peso infantil ha quedado sobradamente demostrada; sin embargo, no existe tanta literatura al respecto en cuanto a videojuegos se refiere. Una revisión reciente de 2020, que contaba con 26 artículos elegibles, para valorar la relación entre videojuegos y obesidad(16), concluyó que en 14 de ellos no existía relación entre ambas condiciones. Encontrándose, en algunos de ellos, cierta evidencia de que los exergames (videojuegos que promueven el ejercicio) podrían ser una herramienta adecuada para reducir el peso o moderar su incremento.

Todo ello podría ser la consecuencia de que, en comparación con permanecer sentado de manera pasiva, el gaming es capaz de incrementar la frecuencia cardiaca, la presión sanguínea y genera un incremento del gasto calórico.

Por otro lado, el videojuego podría favorecer hábitos poco saludables de alimentación, incrementando el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, aperitivos, sal y bebidas azucaradas. Los gamers están menos expuestos a la publicidad de alimentos poco saludables que los que usan otras redes o miran la televisión, a pesar de que están presentes de manera más habitual en algunos dispositivos como tablets o teléfonos.

Sabemos también que la práctica de videojuegos cerca de la hora de dormir puede afectar, tanto a la cantidad como a la calidad del sueño.

Jugar a última hora de la tarde está asociado con una mayor dificultad para conciliar el sueño, una disminución total de las horas de sueño y ciertos cambios estructurales en los periodos REM.

Las causas de todo ello podrían ser: una liberación alterada de melatonina, una estimulación psicomotora generada por el propio juego o por el desplazamiento de la hora de irse a dormir.

Sin duda alguna, esos trastornos del sueño tienen sus consecuencias en la salud, en forma de una disminución de la adquisición de habilidades y del rendimiento escolar, irritabilidad, cambios de humor e inactividad física. Además, el hecho de disponer de un dispositivo de gaming en la habitación disminuye la capacidad de los padres para su supervisión y limitación.

Impacto de los videojuegos en el desarrollo cognitivo

Está claro también que no todo el visionado de pantallas es igual en muchos sentidos, la atención activa y la participación requerida son, por ejemplo, muy superiores en los videojuegos que en el visionado de la televisión o de canales de vídeo. Sin duda alguna, el juego virtual ni puede ni debe sustituir al real, pero es cierto que es capaz de generar ciertas habilidades para resolver enigmas, superar obstáculos y crear cohesión entre iguales. Posiblemente, teniendo en cuenta que han venido para quedarse, la mejor solución sea establecer un equilibrio razonablemente saludable entre ambos.

Se ha podido demostrar que algunos videojuegos pueden estimular algunas áreas cognitivas, como la resolución de problemas, la forma en que se procesa la información o la memoria activa.

Algunos juegos de acción son capaces de mejorar la forma en que se procesan las imágenes y la capacidad de reacción, y hay evidencia de que algunas de estas habilidades se pueden trasladar al mundo real. Incluso hay estudios en los que se ha demostrado avances en los niveles de lectura y de fluidez, así como en la adquisición de nuevas palabras en pacientes con dislexia que practican algunos de estos juegos(17).

La relación entre los trastornos por déficit de atención y los videojuegos es convulsa. La conexión entre el uso excesivo de videojuegos y los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se observan en poblaciones infantiles y adolescentes; sin embargo, aún no está todo claro en esta relación. Si bien es cierto que los niños con TDAH son más vulnerables en caer en adicciones por los videojuegos(18), riesgo que se incrementa en paralelo con la gravedad de los síntomas del trastorno, también se ha constatado que el videojuego puede ser de utilidad en su diagnóstico e incluso en su tratamiento(19). Por tanto, la relación entre ambas condiciones podría ser considerada bidireccional.

Impacto de los videojuegos en la salud mental

Los videojuegos, en su justa medida y con la adecuada supervisión, pueden ser eficaces para disminuir el estrés y la ansiedad. Además, proporcionan también un entorno en el que el niño puede descubrir nuevas identidades, ya que bajo el anonimato que confieren, puede poner de manifiesto expresiones de género distintas a la suya e ir variándolas a su antojo. Sin embargo, los riesgos de la adicción y/o la ludopatía siempre están presentes.

En 2009, Lemmens et al.(20) desarrollaron la Escala de Adicción al Juego para Adolescentes (Game Addiction Scale for Adolescents [GASA]), adaptando 7 criterios diagnósticos para el juego de apuestas al uso de videojuegos, que en 2018 fue validada al español. El cuestionario se utiliza para evaluar los síntomas de adicción a los videojuegos y determinar si es necesario realizar una evaluación más detallada. Valora, entre otros: la cantidad de tiempo dedicado a los videojuegos, la sensación de inquietud o malestar que se experimenta cuando no se juega, la necesidad de jugar por periodos más prolongados o con mayor frecuencia para obtener la misma sensación de placer (tolerancia) o los síntomas de abstinencia o malestar físico o emocional que se experimentan cuando se detiene el juego. El test puede realizarse de forma sencilla en cualquier consulta e incluso a nivel familiar, y está también disponible online: https://www.adictalia.es/test/adicto-a-videojuegos/.

Impacto de los videojuegos en la salud social

La tendencia de las últimas décadas más el impulso de la pandemia ha propiciado que cada vez se empleen más herramientas tecnológicas para sentirnos cerca de las personas de nuestro entorno. Los videojuegos son una más de esas herramientas, muchos chicos los emplean, prioritariamente, para construir o mantener relaciones con sus iguales. Jugar a videojuegos con amigos no es más que otra forma de estimular el desarrollo social, como lo había sido, hace décadas, jugar al escondite en las calles. Ser socialmente activo en los videojuegos, enfatiza la cooperación y la empatía. Aquellos que tienen conexiones sociales en línea y en la vida real, podrían tenerlas más intensas que los que únicamente las mantienen en la vida real.

Función del pediatra de Atención Primaria

Los pediatras de Atención Primaria juegan un papel esencial en la promoción del bienestar físico, mental, cognitivo y social de los niños y adolescentes. De hecho, se encuentran en una posición privilegiada para aconsejar sobre el uso de las pantallas, limitar sus riesgos y detectar sus daños. Desde los primeros contactos con el niño y su familia, el pediatra de Atención Primaria puede potenciar un uso racional y responsable de las pantallas en función de la edad del niño. A lo largo de la infancia y la adolescencia, puede detectar un uso indebido de pantallas, videojuegos y redes sociales, con la consiguiente exposición a riesgos o la presencia de posibles daños y actuar en consecuencia.

Es una necesidad importante que los pediatras desempeñen un papel activo, guiando adecuadamente a los niños y a las familias a través del impacto de las redes sociales, para convertirse en un verdadero impulsor del desarrollo psicofísico y social de niños y adolescentes, pudiendo detectar, no únicamente trastornos derivados de su intervención en las distintas áreas descritas y adicciones, tanto al uso exagerado de RRSS como de los videojuegos. Recientemente, la OMS ha incluido el “trastorno por videojuegos” (Gaming disorder), que se refiere al uso de juegos digitales o videojuegos, ya sea mediante conexión a Internet o sin ella, vinculándolo a tres condiciones negativas provocadas por el mal uso de los juegos digitales:

1. La falta de control de la conducta de juego en cuanto al inicio, frecuencia, intensidad, duración, finalización y contexto en que se juega.

2. El aumento de la prioridad que se otorga a los juegos frente a otros intereses vitales y actividades diarias.

3. El mantenimiento o escalada de la conducta, a pesar de tener conciencia de las consecuencias negativas.

Guías de ayuda para familias y pediatras

Son diversas las guías editadas desde diferentes ámbitos, tanto a nivel profesional como para las familias, en aras de hacer un buen uso de las pantallas, de prevenir sus riesgos, de potenciar sus beneficios y para, llegado el momento, poder detectar adicciones y otros efectos perjudiciales con relativa facilidad. Su principal debilidad es el desconocimiento que pediatras y padres tenemos de las mismas.

• De entre las varias guías revisadas destacaríamos las detalladas en la tabla II (Diez consejos de seguridad para los videojuegos de la web) y en la tabla III (Decálogo de la web “thegoodgamer”).

 

 

• Recursos o herramientas para valorar una posible adicción a los videojuegos: test de valoración del trastorno por juegos en red (adaptado de: Orsolya Kiraly, PhD, Instituto de Psicología, Universidad ELTE Eötvös Loránd, Budapest, Hungría) o los que podemos encontrar en la red, como el que está ubicado en la web de Adictalia: https://www.adictalia.es/adiccion/videojuegos/.

• Código PEGI para clasificación de los videojuegos (Pan European Game Information): El sistema PEGI, al que se ha acogido la Asociación Española de Videojuegos, es un sistema de autorregulación diseñado por la industria para dotar a sus productos de información orientativa sobre la edad adecuada para su consumo.

Consta de dos tipos de iconos descriptores, uno relativo a la edad recomendada, y otro al contenido específico susceptible de análisis. Dentro de estos últimos se destaca, por ejemplo: si en el juego se hace mención a las drogas, existe violencia explícita o se emplea un lenguaje soez (Fig. 2), cuya descripción detallada se puede consultar en: http://www.aevi.org.es/documentacion/el-codigo-pegi/ o en https://pegi.info/es.

Figura1

Figura 2. Código de clasificación de los videojuegos según el sistema PEGI (Pan European Game Information), mecanismo de autorregulación diseñado por la industria para dotar a sus productos de información orientativa sobre la edad adecuada para su consumo. Fuente: Asociación Española de Videojuegos, adaptada de PEGI.

El sistema se emplea también para el juego online y cabe destacar que algunas de las principales plataformas digitales como: Google Play Store, Nintendo, iOs de Apple o Microsoft cuentan con el sistema de clasificación PEGI para sus aplicaciones.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del manuscrito. Declaración de intereses: ninguno.

Bibliografía

Los asteriscos muestran el interés del artículo a juicio de los autores.

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20. Lemmens JS, Valkenburg PM, Peter J. Development and validation of a game addiction scale for adolescents. Media Psychology. 2009; 12: 77-95.

Bibliografía recomendada

- Pérez Pascual M, Salmerón Ruiz M. El entorno y la influencia en la adolescencia: familia, amigos, escuela, universidad y medios de comunicación. Pediatr Integral. 2022; XXVI: 214-21. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2022-06/el-entorno-y-la-influencia-en-la-adolescencia-familia-amigos-escuela-universidad-y-medios-de-comunicacion/.

En este artículo se analiza cómo el entorno condiciona la vivencia de los adolescentes, la generación de los medios digitales, que han nacido inmersos en las tecnologías de la información y la comunicación, y se detallan los riesgos y oportunidades.

- Paniagua Repetto H. El impacto de las pantallas: televisión, ordenador y videojuegos. Pediatr Integral. 2018; XXII: 178-86. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2018-06/el-impacto-de-las-pantallas-television-ordenador-y-videojuegos/.

Gran artículo que revisa los beneficios y los posibles riesgos que las pantallas podrían provocar en la infancia y la adolescencia. Por otra parte, realza la figura del Pediatra de Atención Primaria, quién juega un papel decisivo a la hora de potenciar un uso racional de las pantallas.

- Wan CS, Chiou WB. Why are adolescents addicted to online gaming? An interview study in Taiwan. Cyberpsychology & behavior. 2006; 9: 762-6.

Estudio que investiga las motivaciones psicológicas de los adictos a los juegos en línea y analiza más a fondo la relación entre las relaciones interpersonales en la vida real y los juegos en línea, como compensación o satisfacción extensiva de las necesidades de los adictos.

- Hadjipanayis A, Efstathiou E, Altorjai P, Stiris T, Valiulis A, Koletzko B, et al. Social media and children: what is the paediatrician’s role? Eur J Pediatr. 2019; 178: 1605-12. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s00431-019-03458-w.

Proporciona a los pediatras conocimientos y herramientas para guiar a los niños, adolescentes y a sus familias en el buen uso de las redes sociales.

 

Caso clínico

 

Marta tiene 12 años, es la mayor de 3 hermanos, durante toda su infancia ha acudido puntualmente a los controles del protocolo de actividades preventivas de su centro de salud y no tiene ningún antecedente familiar ni personal de relevancia. Está escolarizada en un colegio público con buen rendimiento y juega a balonmano desde hace cinco años, cada vez con mayor frecuencia e intensidad.

Hace aproximadamente dos años y medio, coincidiendo con su cumpleaños, sus padres le regalaron una videoconsola, de un tiempo a esta parte, hace algo más de un año perciben que cada vez focaliza más su atención en los videojuegos que en otros aspectos de su predilección previa.

Nos consultan sobre ciertos aspectos que son los que aparecen en las tres últimas preguntas del cuestionario de acreditación.

 

 

 

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