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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

PEDIATRÍA INTEGRAL Nº7 – OCT-NOV 2025

Prescribir películas para entender la transexualidad en la infancia y adolescencia

Terapia cinematográfica
en la infancia y adolescencia


J. González de Dios

Jefe de Servicio de Pediatría. Hospital General Universitario de Alicante. Profesor del Departamento de Pediatría. Universidad Miguel Hernández. Alicante.
Autor del proyecto “Cine y Pediatría”

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (7): 548.e1 – 548.e11

 

Pediatría Integral inicia esta nueva sección para poner en relación la ciencia (pediátrica) con el arte (cinematográfico), y hacer del séptimo arte un instrumento más para cimentar la arteterapia en nuestro día a día. El objetivo, es prescribir películas de cine que todo pediatra pudiera ver para mejorar en ciencia y conciencia en nuestra práctica clínica habitual, tanto en temas médicos como sociales. Prescribir películas argumentales bajo la observación narrativa para extraer todas las emociones y reflexiones posibles. Para ser mejores médicos pediatras. Y, quizás, por qué no, para ser mejores personas.

 


Prescribir películas para entender la transexualidad en la infancia y adolescencia

https://doi.org/10.63149/j.pedint.88

 

Transexualidad, un abordaje entre la ciencia y la conciencia.

En el amplio espectro de colores, identidades de género y orientaciones sexuales que abarca la comunidad LGTBIQ+, son dos las entidades más prevalentes: la homosexualidad y la transexualidad. En el capítulo previo de Terapia cinematográfica abordamos una serie de películas argumentales para entender la homosexualidad en la infancia y adolescencia(1). Y en nuestro capítulo de hoy lo haremos con la transexualidad.

La transexualidad, entendida como la disonancia entre la identidad de género de una persona y el sexo que le fue asignado al nacer, es un tema complejo que ha ganado visibilidad y comprensión en las últimas décadas. No se trata de una elección o una enfermedad mental, sino de una parte intrínseca de la identidad de una persona. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerarla un trastorno mental en 2018, reclasificándola bajo “condiciones relacionadas con la salud sexual”. Las personas transexuales no se identifican con su sexo biológico, y desean vivir y ser aceptadas como miembros del sexo opuesto. Cuando ello se acompaña de angustia, ansiedad y malestar, se habla de disforia de género (para reconocer la angustia que puede causar la incongruencia) como una condición médica que requiere atención, no un problema psicológico.

El proceso de las personas trans es un camino personal y, a menudo, conflictivo, marcado por una significativa presión social, estigmatización, discriminación y, en muchos casos, violencia. Esto puede generar graves problemas de salud mental como depresión, ansiedad, autolesiones e ideación suicida. El apoyo familiar y social juega un papel crucial en la mitigación de estos riesgos. Los estudios muestran que los jóvenes trans que cuentan con el apoyo de sus familias tienen significativamente menos probabilidades de intentar suicidarse o sufrir depresión en comparación con aquellos que experimentan un fuerte rechazo.

Hay que desmontar mitos y dejar claro que la transexualidad no es una elección y no es una enfermedad. Y cabe reconocer que suele aparecer en la infancia y reafirmarse en la preadolescencia y adolescencia, de ahí la importancia de los pediatras en ese camino. La transexualidad en la infancia y la adolescencia es un tema de especial debate y preocupación, y cabe tener claro algunos conceptos:

• Identidad de género y edad. La idea de que los niños “no saben lo que quieren” es un mito. Muchos niños trans expresan su identidad de género desde una edad muy temprana, a menudo desde los 3 o 4 años. Aunque no siempre saben cómo expresarlo, la sensación de que algo no encaja es muy real para ellos.

• Decisión y acompañamiento. Los padres no “deciden” que sus hijos sean trans. El papel de los progenitores y profesionales es el de acompañar y apoyar a los menores en la exploración y afirmación de su identidad. Esto implica escuchar, respetar el nombre y los pronombres elegidos, y proveer un entorno seguro. La falta de apoyo y el rechazo familiar son factores de riesgo significativos para la salud mental de los jóvenes trans.

• Intervenciones médicas. La “hormonación de niños” es una afirmación incorrecta. En la infancia, el abordaje se centra en el apoyo social y psicológico. Las intervenciones médicas, como los bloqueadores de pubertad, solo se consideran en la adolescencia y bajo una estricta evaluación profesional, con el fin de dar al menor tiempo para consolidar su identidad sin los cambios físicos de la pubertad que pueden ser angustiosos. La hormonación cruzada se inicia aún más tarde, generalmente cerca de la mayoría de edad, y siempre con consentimiento informado del joven y su familia.

El objetivo principal es la salud y el bienestar del menor trans. Acompañar a los niños y adolescentes trans implica ayudarlos a desarrollar una autoestima corporal positiva, a fortalecer sus herramientas para combatir la transfobia y a ser críticos con un sistema binario de género que los excluye. El respeto a su identidad y la provisión de un entorno de apoyo son las intervenciones más importantes.

Cabe enunciar que este es un tema cada vez más presente en las revistas pediátricas, y baste el ejemplo de estos artículos en Anales de Pediatría(2-4), Revista de Pediatría de Atención Primaria(5,6), Pediatría Integral(7) o FAPap(8).

La transexualidad en el séptimo arte

La evolución de la representación trans en el cine es un reflejo de los cambios sociales en la percepción de la identidad de género. Históricamente, el cine ha perpetuado estereotipos negativos y, en el mejor de los casos, ha relegado a los personajes trans a un segundo plano. Sin embargo, en las últimas décadas, se ha observado un cambio significativo hacia representaciones más matizadas, auténticas y protagonizadas por personas trans.

• La era de la burla, la patología y la violencia (principios del cine – década de 1990). Durante la mayor parte del siglo XX, la representación de la transexualidad fue inexistente o, cuando aparecía, era casi siempre negativa, caricaturesca y asociada a la desviación, la patología o el crimen. Los personajes que se vestían con la ropa del género opuesto (cross-dressers), que a menudo eran interpretados erróneamente como trans, eran objetos de burla en comedias como No quiero ser un hombre (Ich möchte kein Mann sein, Ernst Lubitsch, 1918), conato en el cine mundo, La gran aventura de Silvia (Sylvia Scarlett, George Cukor, 1935), Glen o Glenda (Glen or Glenda, Ed Wood, 1953), Women in Revolt (Paul Morrissey, 1971), Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, Billy Wilder, 1959) o Tootsie (Sydney Pollack, 1982).
Peor aún, se les asociaba con la psicopatología y la violencia, y son ejemplos como Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), Vestida para matar (Dressed to Kill, Brian De Palma, 1980) o El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, Jonathan Demme, 1991) que utilizaron el travestismo como un elemento de suspenso, equiparando la disforia de género con la enfermedad mental y la violencia. Aunque el personaje de Buffalo Bill no es trans, su representación borró la línea entre el travestismo y la transexualidad, asociando la búsqueda de la identidad de género con la psicopatía. Esto tuvo un impacto devastador en la percepción pública y contribuyó a la estigmatización y la transfobia.

El inicio de la humanización (década de 1990 y 2010). La década de los 90 marcó un punto de inflexión con la llegada del New Queer Cinema, un movimiento que buscaba explorar narrativas LGTBIQ+ desde una perspectiva más auténtica y sin filtros. Fue en esta época cuando empezaron a surgir películas que, si bien a menudo tenían finales trágicos, al menos humanizaban a los personajes trans y les daban un arco narrativo más profundo. En estas dos décadas, algunas películas marcaron un hito: Boys Don’t Cry (Kimberly Peirce, 1999), porque visibilizó un tipo de transfobia que hasta entonces era tabú en la gran pantalla, aunque fue controvertida por la trágica historia de Brandon Teena y por ser interpretada por una actriz cisgénero (Hilary Swank); Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar, 1999), porque a través del personaje de Agrado (interpretado por la actriz trans Antonia San Juan), ofreció una visión de la vida trans que era a la vez dramática y llena de vitalidad; Transamérica (Duncan Tucker, 2005), road movie de descubrimiento personal, cuya protagonista, Bree (interpretada por Felicity Huffman, una actriz cisgénero), se embarca en un viaje por carretera para conocer a su hijo.

• La era del activismo y la autenticidad (década de 2010 en adelante). La década de 2010 fue crucial para la representación trans en el cine y la televisión. La comunidad trans se volvió más visible y organizada, y el llamado a la inclusión se hizo más fuerte. Los principales avances de esta década fueron:

– Protagonistas trans en el centro de la narrativa: películas como Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017), protagonizada por la actriz trans Daniela Vega, colocaron a un personaje trans en el centro de la historia, sin que su transexualidad sea el único motor de la trama.

– Aparición de talentos trans, solucionando la crítica más grande a la representación de décadas anteriores de personas trans por actores, negando oportunidades a actores y actrices trans. El ejemplo de películas como Tangerine (Sean Baker, 2015), protagonizada por actrices trans (Kitana Kiki Rodríguez y Mya Taylor), demostró que se podían contar historias trans auténticas sin recurrir a estereotipos; aun así, los actores siguieron interpretando papeles trans, como Jared Leto en Dallas Buyers Club (Jean-Marc Vallée, 2013).

– Diversidad de experiencias: el cine comenzó a explorar una gama más amplia de experiencias trans y también se abordó la identidad de género en la infancia con una sensibilidad y naturalidad que no se había visto antes (y en este artículo centraremos nuestra atención en este apartado).

– Documentales de empoderamiento, como Disclosure: Ser trans en Hollywood (Disclosure: Trans Lives on Screen, Sam Feder, 2020), donde se analiza críticamente más de 100 años de historia cinematográfica, revelando cómo Hollywood ha entrenado al público a reírse de las personas trans, a verlas como objetos de fetichismo o a temerles.

• Y ahora, el futuro del cine trans radica en seguir apostando por la autenticidad, dando voz a los creadores trans para que cuenten sus propias historias. Ya no se trata solo de tener personajes trans en la pantalla, sino de que estos sean complejos, diversos y multidimensionales. El objetivo final es normalizar la identidad trans y mostrarla como lo que es: una parte natural y digna de la experiencia humana, más allá del drama, la tragedia o la patología.

Pues este mismo recorrido hoy lo vamos a realizar a través de aquellas películas sobre la transexualidad donde la infancia y adolescencia tienen un especial protagonismo. Y desde esta sección de Terapia cinematográfica hoy recogemos 7 películas argumentales alrededor de la transexualidad en la infancia y adolescencia. De cada película ofreceremos una breve ficha de la película y nuestros protagonistas, destacaremos las emociones y reflexiones que podremos extraer, y enunciaremos algunas frases “de cine” para el recuerdo que se derivarían de “prescribir” ese film. Estas películas son, por orden cronológico de estreno:

Boys Don´t Cry (Kimberly Peirce, 1999)(9), para reivindicar el respeto a las personas transgénero y no tener que llorar por la transfobia.

3 generaciones (About Ray (3 Generations), Gaby Dellal, 2015)(10), para reconocer (y respetar) el arco iris entre las distintas generaciones familiares.

Girl (Lukas Dhont, 2018)(11), para entender que el cuerpo puede ser la cárcel en el proceso de tránsito, y brotan heridas.

Lola (Lola vers la mer, Laurent Micheli, 2019)(12), para comprender la importancia de la superación de prejuicios y la reconciliación familiar en la transexualidad de un hijo o hija.

Una niña (Petite fille, Sébastien Lifshitz, 2020)(13), para entender el amor incondicional de una familia que lucha por la felicidad de su hija trans desde su infancia.

Gabi, de los 8 a los 13 años (Gabi, 8 till 13 år, Engeli Broberg, 2021)(14), para viajar de la infancia a la adolescencia, de la transición a la aceptación.

20.000 especies de abejas (Estibaliz Urresola Solaguren, 2023)(15), para abrazar la luminosidad de la infancia trans en la comprensión de la identidad de género.

Siete películas argumentales para entender la transexualidad y favorecer el camino de transición desde la infancia y adolescencia, un aspecto sobre el que se ha avanzado mucho, pero donde aún resta mucho por caminar.

PRESCRIPCIÓN 1. Boys Don´t Cry (Kimberly Peirce, 1999).

Ficha técnica

Título: Boys Don´t Cry. Título original: Boys Don´t Cry.

Dirección: Kimberly Peirce. País: EE.UU. Año: 1999.

Duración: 114 min. Género: Drama basado en hechos reales.

Reparto: Hilary Swank, Chloë Sevigny, Peter Sarsgaard, Brendan Sexton III, Alicia Goranson.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Teena Brando (Hilary Swank) es una chica de Nebraska (EE.UU.), que siempre ha querido ser un chico y decide hacerse pasar por tal y llamarse Brando Teena.

Frases de cine

“Soy hermafrodita… Una persona que a la vez es mujer y hombre”.

“¿Por qué andas con chicos si eres una chica?, ¿por qué vas por ahí besando a las chicas?”.

“Brando, te invité a casa y lo único que hiciste fue contagiar a mi hija con tu enfermedad. ¿Acaso alguna vez piensas en Lana?”.

Síntesis argumental

Película basada en un hecho real acaecido en el año 1993 en Nebraska. Brando Teena (nacido como Teena Brandon) fue un hombre transgénero que fue golpeado, violado y asesinado brutalmente a los 21 años de edad por dos exconvictos, John Lotter y Marvin Thoman Nissen, por motivo de transfobia, en uno de los crímenes de odio que más conmocionaron a la opinión pública de Estados Unidos en la década de los 90. Un hecho así pronto vio la luz como un documental, The Brandon Teena Story (Susan Muska, 1998) y, posteriormente, como la película Boys Don´t Cry. El resultado es un filme estremecedor, de gran dureza, que se erige como manifiesto de denuncia contra el fanatismo, la violencia y la humillación que se ejerce en el llamado primer mundo contra aquellos que se atreven a vivir su diferencia.

Y en esta película asistimos a las dudas de Brandon, sus tormentos, sus ilusiones, sus deseos y a todo lo que mueve su vida. Un chico que intentaba reasignar su identidad sexual, que no buscó hacer daño a nadie y que terminó por sufrir los daños de la ignorancia de una sociedad bárbara que no tolera las diferencias. Porque Brandon vive atrapado en un cuerpo que no acepta y en un mundo que no le acepta, y por ello busca en el amor la manera de redimirse de todo cuanto odia, especialmente enfocado en Lana (Chloê Sevigny).

Emociones y reflexiones

Aunque Boys Don´t Cry nos remarca en su título que los chicos no lloran, nosotros seguimos llorando por la transfobia, término con el que denominamos al miedo, odio, falta de aceptación o incomodidad frente a las personas transgénero. Una transfobia que sabemos que puede adoptar diferentes formas: creencias y actitudes negativas, aversión y prejuicios contra las personas trans, miedo irracional y malentendidos, falta de aceptación o descarte de los pronombres o la identidad de género preferidos, insultos y lenguaje despectivo, intimidación, abuso y hasta violencia.

Una historia cruda y profundamente conmovedora que genera una avalancha de emociones en el espectador, entre ellas la empatía con el protagonista, pero también la tristeza y rabia ante un final tan devastador. Porque la masculinidad tóxica y la violencia son un recordatorio de los peligros del odio y de la intolerancia. Boys Don´t Cry fue rodada con un bajo presupuesto, propio del cine independiente, pero se convirtió rápidamente en una de las películas clave dentro del cine LGTBIQ+.

PRESCRIPCIÓN 2. 3 generaciones (Gaby Dellal, 2015)

Ficha técnica

Título: 3 generaciones. Título original: About Ray (3 Generations).

Dirección: Gaby Dellal. País: EE.UU. Año: 2015.

Duración: 87 min. Género: Drama.

Reparto: Elle Fanning, Naomi Watts, Susan Sarandon, Tate Donovan, Sam Trammell.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Ramona/Ray (Elle Fanning), una adolescente de 16 años transgénero, Maggie (Naomi Watts), su madre soltera, y Dolly (Susana Sarandón), la abuela que se reconoció lesbiana, viven juntos en Nueva York.

Frases de cine

“Cada año soplo las velas y formulo el mismo deseo. Deseo ser un chico. Me criaron en Nueva York mi madre, la madre de mi madre y la novia de la madre de mi madre. A mis amigos les parecía guay. Yo solo quería ser normal”.

“Ramona no existe. Es Ray”.

“¿Por qué no puede ser lesbiana y ya está…?”.

Síntesis argumental

La película nos introduce en la historia familiar de tres generaciones de mujeres cuyas vidas se van transformando por la decisión de Ramona/Ray cuando decide empezar el proceso de reasignación sexual de mujer a hombre. Ramona/Ray sobrevive a su cuerpo y a sus sentimientos (se siente incómoda con sus pechos, sus reglas, viste como un chico y actúa como tal, siempre con su patín de skateboard). Su madre, Maggie, debe lidiar con la decisión tomada por su hija e intentar comprender cómo criar a su única hija como un hijo, mientras debe rastrear al padre biológico para poder así conseguir su consentimiento legal para iniciar el tratamiento, pues para la reasignación de sexo se precisa el consentimiento de ambos progenitores. Y la abuela, Dolly, ahora lesbiana, tendrá que aceptar que tiene un nieto en vez de una nieta.

Un guion que nos presenta un prototipo de familia nada convencional, pero que nos pone con los pies en la tierra respecto a este tema en pleno siglo XXI. Y donde tendrán que confrontar sus identidades y abrazar su fuerza como familia para llegar a la aceptación y el entendimiento.

Emociones y reflexiones

3 generaciones es un canto al amor, a la familia, a la aceptación y a la comprensión, que intenta revisar la diversidad del arco iris a través de las diferentes generaciones del título. Porque el deseo de nuestro protagonista de alcanzar la ­normalidad y la necesidad de poner fin al enfrentamiento diario con el propio reflejo en el espejo conllevan el inicio de trámites burocráticos que alteran los vínculos familiares y cuestionan la urgencia de una transformación que para Ray es un asunto de vital importancia. Y el viaje se hace más agradable gracias a sus tres enormes actrices y al mostrar con honestidad una familia de mujeres llenas de dudas, de flaquezas y de fuerza en pleno siglo XXI.

Porque la situación de los adolescentes trans se debe abordar desde la ciencia y la conciencia, desde la razón y el corazón, desde la diversidad de miras de estas tres generaciones… y las que hagan falta. Y Naomi Watts lo tuvo claro, no solo al protagonizar esta película, sino también a la hora de ser coproductora. Porque quizás el verdadero problema del transexual hoy no es que esté atrapado en un cuerpo equivocado; el verdadero problema del transexual hoy es que está atrapado en una mentalidad social equivocada.

PRESCRIPCIÓN 3. Girl (Lukas Dhont, 2018)

Ficha técnica

Título: Girl. Título original: Girl.

Dirección: Lukas Dhont. País: Bélgica. Año: 2018.

Duración: 100 min. Género: Drama basado en hechos reales.

Reparto: Victor Polster, Arieh Worthalter, Valentjin Dhaenens, Tijmen Govaerts, Oliver Bodart.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Lara (Victor Polster) es un joven transgénero belga que sueña con convertirse en bailarina.

Frases de cine

“Vive el presente. Disfruta del momento. Sé una chica. Eres una chica. Eso es bueno, ¿no? Yo veo a una chica guapa y simpática. ¿Qué crees que cambiará el tratamiento hormonal?… ¿Te hace ilusión tener pecho? Eres una mujer y tienes cuerpo de mujer. Lo único que podemos hacer es constatarlo y apoyarte. Pero ya eres todo lo que serás”.

“Vaciamos el pene y retiramos los cuerpos cavernosos. Luego lo cerramos y volvemos del revés, y esa será tu nueva vagina. Usaremos una parte del glande para hacer el clítoris. Como tomas inhibidores hormonales, puede que el pene no te haya crecido mucho, así que quizás tengamos que usar algo de tejido intestinal para que la vagina sea bastante profunda… Las complicaciones más frecuentes son el sangrado y la cicatrización lenta de las heridas. Una posible complicación grave es la fístula rectovaginal…”.

“Gracias a todos por venir. Hoy es un día importante para nosotros. Es un gran momento para la familia, para los tres. Es una nueva vida. Para Lara es un gran momento. Hemos peleado mucho hasta llegar aquí y es estupendo poder compartirlo hoy con todos vosotros”.

Síntesis argumental

Nora Monsecour tenía un sueño: quería ser bailarina. Un sueño que apareció desde que dio sus primeras lecciones de ballet, con apenas cuatro años. Tenía el talento, el deseo, la elegancia y la determinación necesarios para llegar a conseguirlo. Solo había un problema: había nacido en un cuerpo masculino. Esta historia real fue la fuente de inspiración de la película Girl y es la ópera prima del realizador belga Lukas Dhont, quien tardó nueve años en gestar esta película, un tiempo fértil, pero de tierras movedizas para él: un tiempo en el que el propio director también salió de su propio armario para aceptar su homosexualidad.

Y un bautismo que podemos considerar un milagro de sentido y sensibilidad, un filme dedicado a contar la historia de Nora, pero ahora bajo el nombre ficticio de Lara, y para ello contó con un sorprendente actor de 16 años, Victor Polster, omnipresente en esta película especial y que no dejará indiferente. Porque, aunque se trata la transexualidad con tacto y arte, la comunidad trans ha reprochado la condición cisgénero (no transgénero) del actor principal (si bien fuera elegido entre un casting de más de 500 jóvenes que incluían chicos, chicas y transexuales y también por su condición de bailarín del Ballet Vlaanderen). Sin embargo, a estas alturas la mejor aliada de Girl es la propia bailarina belga Nora Monsecour, quien ha afirmado que esta historia no es la fantasía de un realizador cisgénero, sino que la historia de Lara es su verdadera historia. Y Lukas Dhont nos sitúa a la altura de los ojos de su protagonista, esta adolescente de 15 años que se encuentra embarcada en el proceso de tránsito: el tratamiento hormonal preciso antes de la operación que le significará cambiar de sexo masculino a femenino. Y Lara siente que su cuerpo se ha convertido en su cárcel e intenta canalizar toda su esperanza y frustración a través de la disciplina que le implica el ballet.

Emociones y reflexiones

Es Girl una película llena de asertividad. No solo en el equipo de profesionales que atienden a Lara, sino en su propia familia. Sorprende que esta obra sea el primer largometraje del director y coguionista Lukas Dhont, porque está realizada con una seguridad, sabiduría y sensibilidad que no ejecuta ningún paso en falso, y el objetivo no era banal por su afán de contarnos el sufrimiento de una adolescente, no solo en su aspiración de ser una bailarina de ballet clásico, sino, sobre todo, en luchar por encontrar la forma de salir del dilema de dejar atrás su cuerpo masculino para alcanzar una feminidad intrínseca y esencial con la que se identifica y que necesita para verse completa y genuina. Belleza, contención, delicadeza, sutileza y autenticidad… incluso en su final, que cabe no desvelar.

Es Girl una película muy recomendable. Mucho más que la fusión de Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000)(16), Cisne negro (Darren Aronfosky, 2010) y Transamérica (Duncan Tucker, 2005)(17). Una película que nos acerca a una realidad cada vez más visible en la sociedad, que muestra y no demuestra, refleja y no reivindica. Algunos la aman y otros no. Pero es lo que tienen los colores, también los del arcoíris.

PRESCRIPCIÓN 4. Lola (Laurent Micheli, 2019)

Ficha técnica

Título: Lola. Título original: Lola vers la mer.

Dirección: Laurent Micheli. País: Bélgica. Año: 2019.

Duración: 90 min. Género: Drama.

Reparto: Mya Bollaers, Benoît Magimel, Els Deceukelier, Sami Outalbali, Jéremy Zagba.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Lola (Mya Bollaers) es una joven transexual belga de 18 años que realiza un especial viaje con su padre camino al Mar del Norte a dispersar los restos de su madre.

Frases de cine

“Desde ahora, tan solo seguiremos el protocolo. Habrá dos fases, como planeamos. Una en cinco semanas y la otra en diez. Primero aumento de pecho y castración y, después, reasignación”.

“No tienes decencia. Tu madre se avergonzaría de ti. ¿Cómo nos has hecho esto?… Mírate, ¿no te avergüenzas de aparecer así delante de tu familia y de tus amigos? Con pintas de travelo”.

“Empezó con pesadillas casi cada noche. Más tarde, un día empezó a romper su ropa, autolesionarse, a sufrir ataques de pánico y crisis. Empezaba a llorar y a gritar por nada. Al final te vuelve loco. Un día llamaron de la escuela. Se había cortado los brazos con unas tijeras. Vimos psiquiatras. Lo intentamos todo para ayudarle. Pensábamos que todo pasaría. Pero no, tan solo empeoró. Empezó a escaparse y desaparecía durante días. Su madre y yo estábamos muy asustados. Y después, empezó a ponerse ropa de chica, a travestirse. Y yo solo perdí el control. No podía soportarlo… Tenía un hijo, no una hija”.

Síntesis argumental

Lola, de 18 años, vive en un hogar de acogida con Samir, su único amigo, pues su padre no aceptó, dos años antes, que su hijo Lionel quisiera ser una chica y la expulsó de casa. Cuando su madre fallece, su padre Philip (Benoît Magimel) se asegura de que su hija no se perderá la ceremonia. Tras ese reencuentro, la película se nos presenta como una impactante road movie entre un padre y su hija trans por los caminos belgas que llevan hacia el Mar del Norte para esparcir los restos de la madre en las dunas de la casa de su infancia. Porque su madre Catherine fue su único apoyo a nivel emocional y económico en su proceso de transición.

Un tour de force interpretativo de altura entre Lola (Mya Bollaers, en su debut como actriz trans) y su padre Philip. Un viaje más emocional que físico y que tendrá consecuencias imprevisibles. Un viaje donde la música de una seleccionada banda sonora amplifica la emoción de algunas escenas. Y la película llega a un final tan abierto como maravilloso.

Emociones y reflexiones

El viaje en coche funciona como una road movie iniciática y un catalizador para enfrentar el pasado doloroso y la desconexión que existía entre padre e hijo, incluso antes de la transición de Lola. La reflexión central de Lola es cómo el amor familiar puede o no superar la incomprensión, el orgullo y la rigidez mental, y se nos muestra el difícil proceso de un padre que debe reconfigurar su idea de su “hijo” para poder ver y aceptar a su “hija”. La ausencia de la madre fuerza un acercamiento que, aunque lleno de asperezas, es un camino hacia la posibilidad de un nuevo comienzo.

Porque la figura de la madre actúa como una tercera protagonista invisible, cuyo último deseo une a padre e hija. Su muerte y el acto de esparcir sus cenizas representan la necesidad de cerrar un ciclo y redefinir la familia. Un viaje hacia la costa (“vers la mer” en su título original) que obliga a los protagonistas a dejar atrás el rencor y el dolor, buscando una calma y un entendimiento que les permitan seguir adelante.

PRESCRIPCIÓN 5. Una niña (Sébastien Lifshitz, 2020)

Ficha técnica

Título: Una niña. Título original: Petite fille.

Dirección: Sébastien Lifshitz. País: Francia. Año: 2020.

Duración: 85 min. Género: Documental.

Reparto: Sasha Kovac y su familia, especialmente su madre Karine.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Sasha es una niña francesa transgénero de 7 años.

Frases de cine

“Sasha odia su colita. Sasha odia no poder tener un bebé algún día”.

“Es agotador tener que ir al colegio a luchar con ellos. Hay niños que la aceptan sin problemas. Me gustaría que los adultos hicieran lo mismo”.

“Estoy convencida de que todos tenemos un papel en la vida. Y creo que Sasha ha venido para cambiar la mentalidad de la gente. Y yo estoy aquí para ayudarle”.

Síntesis argumental

Shasa es una niña en el cuerpo de un niño. Es algo que ya comentaba cuando tenía 4 años y ahora lo vivimos, el transcurrir de los hechos a sus 7 años de edad, con la lucha de su familia para que su identidad de género sea reconocida y aceptada. Una batalla incansable de su madre (también del padre y la implicación de sus otros tres hermanos) contra las instituciones, especialmente la escuela en una pequeña comunidad rural de Francia, que se niega a tratar a Sasha como una niña. Karine aprecia ese rechazo entre sus compañeros, pero también en algunos profesores y muchos padres de sus compañeros.

A través de un seguimiento íntimo, el documental muestra los momentos más tiernos y vulnerables de Sasha en su hogar, donde es plenamente aceptada, así como la frustración y la pena que experimenta cuando se enfrenta al rechazo en el mundo exterior. La cámara de Lifshitz documenta las visitas de la familia a una psiquiatra especializada, quien explica la disforia de género (hoy preferimos hablar de incongruencia de género, por dos motivos: porque despatologiza la identidad de género y porque se enfoca en la persona, no en el sufrimiento) y el proceso que Sasha necesita para florecer. Estas escenas son arrolladoras por la realidad que emanan y el buen proceder de la psiquiatra en la formación e información que proporciona: toda una lección. Destacar la buena explicación de los pasos que supone la transición a tan corta edad. Más adelante visitan a la endocrinóloga, otra reunión médico-paciente espectacular al explicar cuándo y cómo detener la pubertad.

Emociones y reflexiones

En cada escena de Una niña, esa preciosidad de niña llamada Sasha llena la pantalla de buenos sentimientos pese a tanto sufrimiento. Una lección de resiliencia a tan temprana edad, a veces superior a la de sus padres, que caen con frecuencia ante el dolor de ver que a su hija se le está pasando la infancia sin poder hacer o tener lo que desea. Escenas que nos rompen el corazón, lágrimas de Sasha que nos empapan el alma. Porque le encanta vestirse con trajes de niña y espera poder llevarlos algún día al colegio o a la actividad extraescolar de ballet.

Porque esta película es un retrato del amor incondicional de una familia que lucha por la felicidad de su hija. Y ello a través de un enfoque humanista y cercano, siguiendo la línea de la filmografía del director, Sébastien Lifshtiz (quien un año antes ya nos regaló otra película documental potente, Adolescentes(18)), en lo que es una llamada a la visibilidad y comprensión de la incongruencia de género. La película nos destaca la claridad de Sasha sobre su propia identidad frente a la incomprensión de muchos adultos: mientras ella simplemente quiere ser y vestir como se siente, los adultos complican la situación con normas y burocracia. Este contraste subraya la inocencia de la niñez y la dureza del mundo exterior, resaltando que el apoyo familiar es crucial para alcanzar la felicidad en ese camino de transición.

Comentar que muchos años antes, una película belga icónica nos presentó a otra niña trans de 7 años que, como Sasha, ha nacido con un sexo con el que no está cómoda, también vive en una familia estructurada con varios hermanos, y ambas se parecen físicamente y en sus anhelos. Aquí nos referimos a Ludovic (Georges Du Fresne), protagonista de Mi vida en rosa (Ma vie en rose, Alain Berliner, 1997)(19), y quien sueña también con ser una niña. Una película valiente, vista ahora cuando fue estrenada, pues aborda el tema de la transexualidad con tino, sin subrayados y con dosis de inteligente humor. Porque la vida puede ser en rosa, en azul o en muchos colores del espectro de la luz. Una luz que va mucho más allá del póker de los cromosomas X e Y. Porque la vida no va de cromosomas, ya lo hemos dicho muchas veces, va de respeto, de amor, de comprensión, de apoyo, de felicidad…

PRESCRIPCIÓN 6. Gabi, de los 8 a los 13 años (Engeli Broberg, 2021)

Ficha técnica

Título: Gabi, de los 8 a los 13 años. Título original: Gabi, 8 till 12 är.

Dirección: Engeli Broberg. País: Suecia. Año: 2021.

Duración: 77 min. Género: Documental.

Reparto: Gabriela Jude Fletcher y su familia, especialmente su madre, Tracy.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Gabriela es una chica sueca transgénero que simplemente quiere ser Gabi y vivimos esa transición de los 8 a los 13 años.

Frases de cine

“Hola, Gabi del futuro. Ahora tengo 13 años y acabo de hacer sexto. Tengo un par de consejos para ti. Nunca dejes de jugar al fútbol, por mucho que te cueste, y deja de preocuparte por lo que los demás piensen de ti. Espero que sigas teniendo el valor de seguir siendo tú, aunque seas diferente a los demás. Gabi, 13 años”.

“Hay gente de mi clase que se acerca a la pubertad, pero a mí no me apetece nada, porque te crecen estas de aquí. Empiezan a crecer a los 11 o los 12 años. Yo ya tengo 11 años…”

“En el colegio ya me comporto como un niño. Llevo ropa de niño y siempre juego con los niños. Además, pongo la voz más grave… ¿Eso significa que soy una niña? Si te operas para ser un niño y dejas de ser niña, ¿qué vestidos tienes que vestir?».

Síntesis argumental

Gabriela Jude Fletcher simplemente quiere ser Gabi. Un deseo que parece sencillo, pero que no lo es. Gabi se siente diferente. En sus 8 años de vida, decir las cosas claras nunca le ha supuesto ningún problema. Pronto se tiene que trasladar de Estocolmo a Dalarna, una pequeña población del centro del país. Y crece con su pelo corto y con pañuelo a la cabeza, su amor al fútbol, su chándal y camisetas de distintos equipos de fútbol, y su elección por la compañía de chicos, lo que nos confirma su comportamiento como una chica tomboy. Le agrada que le digan que se parece a un niño e indaga en internet cómo cortarse el pelo, buscando como modelo a Cristiano Ronaldo o Gareth Bale.

Pero cuando la familia se traslada a ese pequeño pueblo y llega a la pubertad, las cosas empiezan a cambiar. A través de YouTube se informa Gabi de la transexualidad y los métodos existentes para detener la pubertad, así como cuándo es posible en Suecia solicitar la cirugía de reasignación de sexo. Y en ese camino llega la fiesta de su 13 cumpleaños. Y poco después llega la menarquía. Y comienza a escribir en su “Carta al amigo del futuro” sus dudas de no saber si es heterosexual, lesbiana o bisexual, sobre los pensamientos acerca de su padre de verdad… y aquel mensaje que iniciaba esta historia con el “Tengo un par de consejos para ti…”. Y tras enterrar aquella caja que vimos al comienzo de la película, finaliza esta historia, dejando al protagonista (y también a los espectadores) con el futuro de Gabi por escribir.

Emociones y reflexiones

La película Gabi, de los 8 a los 13 años, es un retrato íntimo y profundo de la infancia y la preadolescencia, centrado en la lucha por la identidad de género, y ello a través de un seguimiento de nuestro protagonista y su familia durante cinco años. Un niño que se enfrenta a los estereotipos de la sociedad y a la búsqueda de su propio lugar en el mundo, y que en el camino nos deja una serie de mensajes clave. El primero es la lucha por ser uno mismo en un mundo binario, donde no encaja en las normas de género preestablecidas; porque Gabi desde su infancia se siente “diferente” y se niega a ser encasillado como una niña, presión que aumenta al mudarse a una localidad más pequeña y ante el acecho de la pubertad. El segundo es la importancia del apoyo familiar, que aquí se nos muestra como un entorno familiar que, aunque con sus propias dudas y aprendizajes, apoya incondicionalmente a Gabi. El tercer mensaje es reflexionar sobre la fluidez de la identidad en la infancia, pues a lo largo de los cinco años, vemos a Gabi pasar por diferentes etapas, probando distintas formas de vestirse, de comportarse y de relacionarse con sus amigos, en ese discurrir que va de comportarse como tomboy a sentirse como transexual, y todo ello enfrentado a la diatriba entre la presión social y el deseo de pertenencia. Y finalmente, y quizás en última instancia, entender que el viaje de Gabi es un viaje hacia la auto-aceptación, desde un niño extrovertido y seguro de sí mismo hasta un adolescente más introvertido y cauteloso, para finalmente encontrar una nueva confianza al reafirmar su identidad. De ahí ese mensaje que se envía a sí mismo y entierra en la caja.

Una película más que nos invita a la reflexión y que nos recuerda la importancia de escuchar y respetar a los más jóvenes en su camino de autodescubrimiento. Un camino que diez años antes ya se exploró en la película francesa Tomboy (Céline Sciamma, 2011)(20), donde Laure (Zoé Héran), de 10 años, tras instalarse con su familia en un barrio a las afueras de París, intenta hacerse pasar por un chico llamado Michael. Y todo ello en un film realizado con delicadeza que no juzga, ni moraliza, ni ofrece verdades absolutas, ni realidades únicas e inamovibles, ni saca conclusiones.

PRESCRIPCIÓN 7. 20.000 especies de abejas (Estibaliz Urresola Solaguren, 2023).

Ficha técnica

Título: 20.000 especies de abejas. Título original: 20.000 especies de abejas.

Dirección: Estíbaliza Urresola Solaguren. País: España. Año: 2023.

Duración: 129 min. Género: Drama.

Reparto: Sofía Otero, Patricia López Arnaiz, Ane Gabaraín, Itziar Lazkano, Martexto Rubio.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Lucía (Sofía Otero) es una niña trans española de 8 años que no entiende por qué insisten en llamarle Aitor, aunque todos le conocen como Cocó.

Frases de cine

“¿Tú crees que cuando estaba en la tripa de mamá algo salió mal?”.

“¿Yo me puedo morir para nacer otra vez siendo chica?… Mi verdadero nombre es Lucía”.

“Mi abuelo dice que hay muchas especies de abejas y que todas son buenas”.

Síntesis argumental

20.000 especies de abejas es un poético título para un realista, conmovedor y luminoso retrato sobre la búsqueda de la identidad de una niña trans de 8 años y por el que la joven actriz vasca Sofía Otero hizo historia en la Berlinale de 2023, pues se convirtió en la actriz más joven en ganar el Oso de plata a la mejor interpretación femenina. Es inolvidable su papel como Aitor/Lucía/Cocó.

Cocó es el apodo con el que le llama su familia y reconoce que no encaja en las expectativas del resto y no entiende por qué. Todos a su alrededor insisten en llamarle Aitor, pero no se reconoce en ese nombre ni en la mirada de los demás; porque quiere ser y llamarse Lucía. Su madre Ane (Patricia López Arnaiz), sumida en una crisis profesional y sentimental, aprovechará las vacaciones para viajar con sus tres hijos a la casa materna en el pueblo, donde reside su madre Lita (Itziar Lazkano) y su tía Lourdes (Ane Gabarain), una familia estrechamente ligada a la cría de abejas y la producción de miel. Será un verano que cambiará sus vidas, la de las tres generaciones: la de Aitor/Lucía/Cocó, la de su comprensiva pero desorientada madre y la de su conservadora abuela. Tres generaciones enfrentándose a sus dudas y temores en relación con la transexualidad, con renuncias del pasado e interrogantes del futuro, algo que ya vimos de alguna manera en la película estadounidense 3 generaciones (Gaby Dellal, 2015)(10), que hemos comentado previamente en este artículo.

Una historia que cabe ver en versión original, para vivir ese bilingüismo entre el vasco y el español de sus protagonistas. Y por todo ello esta película entra por la puerta grande del buen cine, cine en español (y vasco) declinado en femenino.

Emociones y reflexiones

El trato a la transexualidad de nuestra joven protagonista es sutil y respetuoso. Sus preguntas, su comportamiento, su pelo largo, sus uñas pintadas, la comprensión de su madre, las advertencias de la abuela ante los dimes y diretes de la gente del pueblo. Se ve representado Cocó por las sirenas, y aunque la madre le intenta hacer ver que no hay diferencia entre chicos y chicas, el resto de la familia se percata de esa situación que está viviendo. El padre cree que le han consentido demasiado. La madre cree que no han sabido ver lo que pasaba. Y el final de 20.000 especies de abeja tiene el mismo sentido y sensibilidad que el resto de la historia.

Porque 20.000 especies de abejas abraza la infancia trans con la suma de un buen guion y dirección de Estibaliz Urresola Solaguren y una gran interpretación coral, con el destacado lugar de Sofía Otero. Una película que combina con identidad la prosa y la poesía cinematográfica para abordar la identidad de género, pues como nos advierte uno de los personajes (y ya hemos oído más veces), “lo que no tiene nombre, no existe”.

Y cabe indicar aquí otra reciente película española también declinada en femenino como esta (por su directora, guionista y actrices que soportan todo el peso de la historia) y con una temática muy similar: nos referimos a La mitad de Ana (Marta Nieto, 2024)(21) y que deriva del cortometraje que ella misma dirigió dos años antes, bajo el título de Son. Un corto y un largometraje que vuelve a hablar sobre la identidad de género en la infancia, la maternidad y el autodescubrimiento, y donde los personajes son Son (Noa Álvarez), una niña de 7 años que se siente niño, y su madre Ana (Marta Nieto). Y la película se convierte en un fascinante espejo de identidades: mientras Son busca afirmar quién es, Ana se ve forzada a descubrir quién ha dejado de ser. Pues su amor incondicional no se mide por cuánto renuncia, sino por su capacidad de transformarse junto a su hijo, quien está en el camino de Sonia a Son.

Colofón a las películas para entender la transexualidad en la infancia y adolescencia

En nuestro artículo previo hablamos del cine LGTBIQ+ en relación con la homosexualidad alrededor de la infancia y adolescencia(1). Hoy hemos indagado en otro grupo clave dentro de esas siglas: la transexualidad y su enfoque en esas primeras etapas de la vida. Un cine que en estos momentos se centra principalmente en la afirmación de la identidad, la importancia del entorno familiar y social (cruciales a través del afecto y la empatía) y la confusión y problemas que genera en el desarrollo de esa joven persona el rechazo, la burla, el acoso o la exclusión. Un cine para romper prejuicios, que intenta abrir ventana a estas realidades, buscando educar, generar empatía y reivindicar la necesidad de una sociedad más inclusiva y respetuosa con la diversidad de género desde las edades más tempranas.

El cine trans ha ayudado a sacar a la luz a una comunidad históricamente marginada, lo que contribuye a normalizar su existencia, pues el espectador puede entender mejor sus luchas, alegrías, miedos y esperanzas, lo que fomenta la empatía y derriba prejuicios. Es un cine que muestra la diversidad de identidades y la complejidad de la vivencia de género, cuestionando el binarismo. Y para ello hemos “prescrito” siete películas para intentar entender mejor la transexualidad en la infancia y adolescencia. De nuevo una tarea complicada, donde es posible que sean todas las que están, pero no estén todas las que son (siempre es así cuando hemos de elegir y esa elección es personal).

Y es por ello que en Cine y Pediatría hay un nutrido número de películas que han tenido en la transexualidad su temática y que cabe reseñar también. Sirvan de ejemplo los siguientes títulos: Transamérica (Dunkan Tucker, 2005)(17), una película muy especial, controvertida, audaz, y tan hilarante como emotiva, una particular road movie entre Bree (Felicity Huffman), una mujer transexual pendiente de su cambio de sexo, y Toby (Kevin Zegers), el hijo adolescente al que acaba de encontrar; El viaje de Carla (Fernando Olmeda, 2014)(22), película documental sobre Carla Antonelli, política y referente nacional e internacional del colectivo LGTBIQ+ en España, en un viaje hacia la tolerancia y la resiliencia; They (Anahita Ghazvinizadeh, 2018)(23), puro cine independiente que narra la historia de J (Rhys Fehrenbacher), joven protagonista de 14 años que se encuentra inmerso en una constante lucha interna por ubicarse a sí mismo dentro de un género, por lo que nos acerca al concepto de género fluido; Jake (A Kid Like Jake, Silas Howard, 2018)(24), la lucha de un matrimonio para entender cómo aceptar a su hijo de cuatro años, Jake (Leo James Davis), tal y como es, más allá del binario masculino y femenino, y que la sociedad no lo rechace; Me llamo violeta (David Fernández de Castro, Marc Parramon, 2019)(25), película documental sobre Ignacio, un niño de 6 años, que decide ser una niña y llamarse Violeta, y a través de su historia y la de sus padres (las estrellas de cine adulto, el español Nacho Vidal y la colombiana Franceska Jaimes), y de otras familias y jóvenes transgénero, conocemos la complejidad del proceso que afrontan y los desafíos que se encuentran; Todos hablan de Jamie (Everybody´s Talking About Jamie, Jonathan Butterell, 2021)(26), adaptación cinematográfica del exitoso musical sobre Jamie New (Max Harwood), un adolescente de 16 años que sueña con convertirse en drag queen; Hacia mi nombre (Nicolo Bassetti, 2021)(27), película documental que es un relato coral donde los cuatro jóvenes trans (Leonardo, Raffaele, Nicolò y Andrea) comparten con la audiencia fragmentos de su vida en Bolonia, historias de su transición de género, experiencias diferentes en cada uno de ellos.

Como vemos, algunas de las películas enumeradas proceden de la ficción y otras son documentales. Y es que las películas documentales van un paso más allá, pues conllevan estos aportes a un nivel más profundo y directo, al dar una dimensión de realidad y testimonio que el cine de ficción, aunque valioso, no puede replicar del todo. Los documentales, por su propia naturaleza, suelen dar la palabra directamente a las personas trans y a sus familias, donde se abordan las problemáticas sociales y políticas que enfrenta la comunidad trans, como la discriminación laboral, la violencia, la transfobia institucional o las barreras legales. Un enfoque que contrasta con la historia del cine de ficción, donde a menudo los roles trans eran interpretados por actores cisgénero, perpetuando estereotipos. El formato documental es una herramienta educativa muy poderosa, pues puede ser utilizado en centros docentes o foros para sensibilizar y educar a la población, desmintiendo mitos y proporcionando información veraz sobre temas como las infancias trans o los procesos de transición, así como una gran diversidad de experiencias que pueden enriquecer la comprensión del público.

Ejemplos de películas documentales sobre la transexualidad proceden de muy diversos países. Sirvan de ejemplo las siguientes películas estadounidenses: Suited (Jason Benjamin, 2016), la visión de la trastienda de la sastrería de Brooklyn especializada en confeccionar ropa para personas transgénero; La vida y muerte de Marsha P. Johnson (David France, 2017), alrededor de esta activista trans; Disclosure: Ser trans en Hollywood (Sam Feder, 2020), donde se examina la representación trans tanto en el cine como en la televisión; Man Made (T Cooper, 2018), centrada en el único campeonato de culturismo transgénero en el mundo; Haciendo la calle (Zackary Drucker, Kristen Lovell, 2023), la historia de prostitutas transgénero en un barrio de Nueva York; etc.

Pero también encontramos ejemplos en otras latitudes. Sirvan de ejemplo la película española Vestida de azul (Antonio Giménez Rico, 1983), sobre seis transexuales en la España de los ochenta; la película portorriqueña Mala Mala (Antonio Santini, Dan Sickles, 2014), sobre el poder de transformación contado a través de los ojos de nueve personas trans en Puerto Rico; la película argentina Reina de corazones (Guillermo Bergandi, 2016), la historia de diez mujeres trans que pertenecen a una cooperativa de teatro, quienes, por medio del arte, pretenden visibilizar sus luchas y realidades; las películas brasileñas Laerte-se (Lygia Barbosa, Eliane Brum, 2017), una de las viñetistas más brillantes de Brasil, quien tras pasar casi 60 años viviendo como hombre, decide mostrarse ante el mundo como mujer, e Indianara (Marcelo Barbosa, Aude Chevalier-Beaumel, 2019), sobre esta revolucionaria en defensa de las personas transgénero; las películas colombianas Wërapara (Claudia Fischer, 2022), sobre mujeres trans indígenas en ese país, y Alma del desierto (Monica Taboada Tapia, 2024), sobre una mujer transgénero wayúu al final de su vida; las películas mexicanas Las flores de la noche (Eduardo Esquivel y Omar Robles, 2020), alrededor de un coreógrafo trans que forma comunidad con las juventudes de su localidad, La felicidad en la que vivo (Carlos Morales, 2020), basada en una mujer trans de 87 años que sueña con crear un hogar de ancianos para la comunidad LGBTTI+ de personas mayores, y Kenya (Gisela Delgadillo, 2022), activista trans que se enfrentó al sistema de justicia de México tras el asesinato de su mejor amiga…

Y la infancia y adolescencia trans es protagonista de alguno de estos documentales, como los siguientes títulos: Real Boy (Shaleece Haas, 2016), la historia del rito de iniciación de Bennett Wallace, un adolescente transgénero en búsqueda de su propia identidad como músico, amigo, hijo y hombre; Transhood (Sharon Liese, 2020), filmado durante más de cinco años en la ciudad de Kansas, donde se sigue a cuatro niños transgénero, a partir de los 4, 9, 12 y 15 años, mientras se acercan o pasan por la adolescencia; o La vida soñada de Georgie Stone (Maya Newell, 2022), que sigue la andadura de niña a adolescente de esta activista por los derechos de las personas trans.

Bibliografía

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