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| El Rincón del Residente |
Coordinadores:
P. Rodríguez Díaz*, I. Bulnes Rodríguez**, M. García Boyano***, M. Cid Sainz***
*Hospital Universitario Infantil Niño Jesús. Madrid,
**Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Madrid
***Hospital Universitario Infantil La Paz. Madrid
Autores:
G. Palau Lozano*, M. Ricart García**
*Residente de Pediatría. Hospital Universitario de la Ribera. Alzira. Valencia
**Médico Adjunto de Pediatría. Centro de Salud Alzira II. Alzira. Valencia
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| Resumen
Preadolescente con antecedente de síncopes tras visualización de sangre, que consulta por episodio de síntomas prodrómicos y disminución del tono muscular, sin pérdida de conciencia, mientras era peinada, con recuperación completa tras 5 minutos. La exploración física era normal y el electrocardiograma no mostró hallazgos patológicos. |
| Abstract
Prepubertal patient with a history of syncope triggered by blood exposure, presenting with an episode of prodromal symptoms and decreased muscle tone, without loss of consciousness, while being combed, with complete recovery after 5 minutes. Physical examination was unremarkable, and the electrocardiogram showed no pathological findings. |
Pediatr Integral 2025; XXIX (7): 544.e5 – 544.e7
Caso clínico MIR. Haz tu diagnóstico.
Diagnóstico a considerar en caso de desvanecimiento
https://doi.org/10.63149/j.pedint.86
Caso clínico
Una niña de 10 años de edad consultó por palidez cutánea, visión borrosa, sensación de palpitaciones y de mareo sin pérdida de conciencia, pero con caída al suelo (por disminución del tono muscular) cuando su madre le estaba peinando el pelo. La duración del episodio fue de aproximadamente 5 minutos, con recuperación posterior completa. No mostró movimientos tónico-clónicos, cianosis perioral, ni pérdida del control de esfínteres. Tras el episodio, no presentó somnolencia. Presentaba, como antecedente personal, síncopes tras la visualización de sangre. No refería antecedentes familiares de enfermedades cardiológicas ni de muerte súbita.
La exploración física, incluida la exploración neurológica y la toma de constantes vitales, fue normal para la edad de la paciente.
1. ¿Cuáles son los signos o síntomas de alarma en caso de síncope?
a. Desencadenado durante la realización de ejercicio físico.
b. Ausencia de pródromos.
c. Precedido por palpitaciones o dolor torácico.
d. Antecedentes familiares de muerte súbita o cardiopatía.
e. Todas las anteriores son correctas.
Los síntomas de alarma en caso de síncope son: desencadenamiento durante la realización de ejercicio físico, ausencia de síntomas prodrómicos, presencia de palpitaciones o dolor torácico precediendo el episodio y antecedentes familiares de muerte súbita o cardiopatía. Todos ellos aumentan el riesgo de etiología cardiogénica en un síncope.
2. ¿Qué pruebas complementarias se requieren para el diagnóstico del caso clínico referido?
a. Electrocardiograma.
b. Analítica sanguínea.
c. Tóxicos en orina.
d. Electroencefalograma.
e. Ninguna.
Para el diagnóstico del presíncope sin datos de alarma, al igual que para el del síncope, únicamente se debe realizar un electrocardiograma. El objetivo de realizar esta prueba complementaria es identificar pacientes de alto riesgo (por causas cardíacas graves) y guiar el manejo posterior según los hallazgos, ya que el presíncope y el síncope comparten implicancias pronósticas y pueden ser la manifestación inicial de una patología cardíaca subyacente. El resto de pruebas complementarias (analítica sanguínea, tóxicos en orina y electroencefalograma) pueden estar indicadas en determinadas circunstancias, cuando los síntomas nos orienten hacia patologías concretas.
3. ¿Cuál es el tratamiento recomendado para el síncope por cuidado del cabello?
a. Evitar peinarse en bipedestación durante mucho tiempo.
b. Medidas posturales para prevenir: cortarse o lavarse el pelo sentado.
c. Medidas posturales para mitigar: ante síntomas prodrómicos, sentarse de inmediato o cruzar las piernas.
d. Tratamiento farmacológico.
e. a, b y c son correctas.
Los principios generales del manejo terapéutico incluyen la adopción de estrategias encaminadas a evitar los desencadenantes reconocidos y la aplicación de maniobras que permitan mitigar o interrumpir la evolución del episodio de síncope o presíncope. En principio, no se requiere tratamiento farmacológico, aunque se podría considerar en situaciones de recurrencia frecuente o de fallo en la adopción de las medidas preventivas.
Evolución
Como pruebas complementarias, se realizó un electrocardiograma, sin encontrar hallazgos patológicos. El diagnóstico en este caso fue presíncope por cuidado del cabello. No fue necesario iniciar ningún tipo de tratamiento; bastó con informar a la familia y a la paciente sobre el carácter benigno y autolimitado, aunque potencialmente recurrente, del cuadro. También se explicó cómo reconocer los síntomas de forma precoz (pródromos) para actuar a tiempo (evitando la caída al suelo) e identificar los factores precipitantes.
Discusión
Un síncope es una pérdida súbita, breve y completa de la conciencia, asociada a pérdida del tono muscular, con recuperación espontánea, rápida y total, originada por el descenso transitorio del flujo sanguíneo cerebral(1). Puede ir acompañado de pródromos con clínica vegetativa (mareo, giro de objetos, sudoración fría, visión borrosa o palidez, entre otros). Se considera presíncope a la sensación inminente de síncope sin llegar a perder la conciencia(2). Hasta el 20 % de la población infantil experimentará un episodio sincopal antes de llegar a la adolescencia. Aunque puede deberse a un problema grave, en su mayoría son de naturaleza benigna(2).
En cuanto a su clasificación, existen tres tipos principales de síncope: autonómicos/reflejos, cardiogénicos o por hipotensión ortostática(1). Dentro de los síncopes autonómicos se encuentran el síncope vasovagal o neurocardiogénico, el síncope situacional y el espasmo del sollozo.
El síncope vasovagal o neurocardiogénico es el más frecuente en la edad pediátrica. Se desencadena por múltiples causas, como estrés emocional, dolor, calor, ayuno prolongado, visualización de sangre o permanencia prolongada en bipedestación. Suele presentar una fase prodrómica que termina con sensación de inestabilidad, pérdida del tono postural y de la conciencia. Tiene una duración aproximada de 15-30 segundos, con recuperación posterior completa.
El síncope situacional se produce tras algunas situaciones concretas, como la deglución de sustancias muy frías o calientes, la defecación, la micción, tocar un instrumento musical que conlleve maniobra de Valsalva o el peinado del cabello. Su fisiopatología se basa en una respuesta refleja anormal del sistema nervioso autónomo ante ciertos estímulos, combinando hiperestimulación vagal, precarga reducida y aumento de la actividad simpática. El caso concreto del síncope por cuidado del cabello es típico de niñas en edad prepuberal o puberal, coincidiendo con actos de cuidado del cabello (peinado, trenzado, secado, lavado, corte, etc.)(3). La causa puede ser el dolor de un tirón de pelo, la estimulación del trigémino o de las raíces cervicales del cuero cabelludo, o la estimulación de barorreceptores debido a la flexión y extensión del cuello(4).
Los síncopes de origen cardiogénico representan entre el 2 % y el 10 % de los casos, pero su detección es de vital importancia, ya que presentan peor pronóstico. Se suelen presentar sin pródromos, aunque, a veces, pueden estar precedidos de dolor torácico o palpitaciones. Además, se debe sospechar cuando ocurre durante el ejercicio. Las causas incluyen arritmias, disfunción miocárdica u obstrucción de la salida ventricular.
Por último, se describen los síncopes por hipotensión ortostática. Su fisiopatología se basa en la incapacidad del organismo para mantener la tensión arterial al adoptar la bipedestación, lo que provoca un descenso transitorio de la perfusión cerebral y la pérdida de conciencia. En condiciones normales, este cambio de posición es detectado por los barorreceptores carotídeos y auriculares, desencadenando una respuesta compensatoria, que incluye aumento del tono simpático (vasoconstricción) y aumento de la frecuencia cardíaca; en el síncope ortostático lo que ocurre es que esta respuesta es insuficiente.
Para el diagnóstico, en la mayoría de pacientes basta con una historia clínica detallada, una exploración física minuciosa y un electrocardiograma para determinar el origen del síncope(5). No suelen ser necesarias más pruebas complementarias.
El tratamiento del síncope vasovagal se basa en tres pilares fundamentales: tranquilizar, educar y prevenir. Es importante informar a los pacientes sobre la naturaleza benigna del proceso, evitar o minimizar en la medida de lo posible las maniobras que causan los episodios sincopales, enseñar a detectar los síntomas prodrómicos y pautar maniobras que contribuyan a interrumpir el episodio(3). Se debe instruir al paciente para evitar la bipedestación estática y realizar maniobras como dar pequeños pasos adelante y atrás, cruzar las piernas, incorporarse sobre las puntas de los pies o sacudir los pies, con el fin de movilizar el remanente sanguíneo en las extremidades inferiores. El reconocimiento de los síntomas premonitorios es crucial para la inmediata adopción de la posición de decúbito, cuclillas o sedestación con la cabeza emplazada entre las piernas. Un aumento en la ingesta líquida y de sal puede ser beneficioso al contribuir a un aumento de la volemia efectiva.
El manejo del síncope situacional o por cuidado del cabello incluye medidas similares a las del síncope vasovagal: tranquilizar al paciente y a los familiares, evitar peinarse de pie durante periodos prolongados, cortarse o lavarse el pelo sentado o recostado, realizar estas actividades en un ambiente fresco y ventilado, y si se identifican los síntomas previos, sentarse de inmediato, cruzar las piernas o tensar los músculos de piernas y brazos.
El presíncope por peinado es un motivo de consulta frecuente en Atención Primaria, aunque, hasta el momento, los casos clínicos publicados sobre esta entidad son escasos.
Es importante distinguir a aquellos pacientes con síncope vasovagal de aquellos con síncope cardiogénico, quienes deberán ser remitidos al especialista para su valoración. La importancia de este caso clínico radica en dar a conocer el cuadro típico del presíncope/síncope por peinado, dada su frecuencia, y enfatizar la benignidad del episodio, la necesidad de evitar situaciones desencadenantes y la implementación de medidas sintomáticas como tratamiento.
Palabras clave
Síncope; Tono muscular; Sistema nervioso autónomo.
Syncope; Muscle Tonus; Autonomic Nervous System.
Bibliografía
Castellar MA, Iglesias C. Síncope por peinado del cabello. Rev Pediatr Aten Primaria. 2018; 20: e117-e119.
Fernández R, González J. Diagnóstico y tratamiento del síncope. Protoc diagn ter pediatr. 2020; 1: 177-82.
González J, Pérez M. Síncope. En: Protocolos diagnósticos y terapéuticos en urgencias de pediatría. 4ª ed. Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP). 2024. Disponible en: https://seup.org/wp-content/uploads/2024/04/14_Sincope_4ed.pdf.
Rivera DR. Cartón AJ. Síncope. En: Guerrero J, Cartón A, Barreda AC, Menéndez J, Ruiz J, eds. Manual de diagnóstico y terapéutica en pediatría. 6ª ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2018. p. 325-30.
Silveira M, Rodríguez MJ, Rodicio M, Abadi A, Dafonte M. Síncope por cuidado del cabello. An Esp Pediatr. 1999; 50: 637-8.


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