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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

PEDIATRÍA INTEGRAL Nº6 – SEPTIEMBRE 2025

Prescribir películas para entender la homosexualidad en la infancia y adolescencia

Terapia cinematográfica
en la infancia y adolescencia


J. González de Dios

Jefe de Servicio de Pediatría. Hospital General Universitario de Alicante. Profesor del Departamento de Pediatría. Universidad Miguel Hernández. Alicante.
Autor del proyecto “Cine y Pediatría”

 

Pediatr Integral 2025; XXIX (6): 472.e1 – 472.e12

 

Pediatría Integral inicia esta nueva sección para poner en relación la ciencia (pediátrica) con el arte (cinematográfico), y hacer del séptimo arte un instrumento más para cimentar la arteterapia en nuestro día a día. El objetivo, es prescribir películas de cine que todo pediatra pudiera ver para mejorar en ciencia y conciencia en nuestra práctica clínica habitual, tanto en temas médicos como sociales. Prescribir películas argumentales bajo la observación narrativa para extraer todas las emociones y reflexiones posibles. Para ser mejores médicos pediatras. Y, quizás, por qué no, para ser mejores personas.

 


Prescribir películas para entender la homosexualidad en la infancia y adolescencia

https://doi.org/10.63149/j.pedint.75

 

El movimiento LGTBIQ+, siglas de muchos colores

En los Estados Unidos de la década de los 60, los gays y lesbianas eran considerados prácticamente delincuentes; tenían que ocultar su condición. Para unos, eran locos; para otros, enfermos; para otros, personas sin moralidad; para otros, depredadores… Por supuesto, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo estaban completamente prohibidas, excepto en Illinois. En el mundo laboral, se les cercenaba el acceso a profesiones como la abogacía o la medicina y se les vetaba en el gobierno federal y el ejército. Perdían sus trabajos, eran detenidos por la policía por “crímenes contra la naturaleza”… Llegamos al año 1969, el año de la llegada a la Luna, pero también el año en que Nueva York estaba en clima electoral y las redadas eran habituales. Y en la noche del 27 al 28 de junio de 1969, el objetivo no fueron los mafiosos, narcotraficantes o los consumidores de alcohol, sino los clientes de un bar del Greenwich Village llamado Stonewall, donde unas 200 personas, entre lesbianas, gays, trans, drag queens… fueron expulsados con violencia del local, pero las tornas cambiaron de pronto. La multitud acabó atacando a la policía, que se metió por seguridad dentro del Stonewall. Ese gesto impulsó la lucha por la diversidad, la igualdad de la comunidad LGTBIQ+ y fue el primer gran paso hacia el activismo y los logros conseguidos después. Solo necesitaron la espita de Stonewall para imitar al “black power” y empezar a reivindicar la libertad que también era suya.

En conmemoración de aquel 28 de junio de 1969, se celebra el Día del Orgullo en todo el mundo, una fiesta que sirve para conquistar la igualdad en la diversidad sexual y transformar la sociedad. Y en la lucha por la igualdad de derechos y la aceptación social, el acrónimo LGBTIQ+ representa a la diversidad de identidades de género y de orientaciones sexuales. Su origen se remonta a la década de 1990, aunque por aquel entonces solo se usaba el término LGB, que ha ido evolucionando con los años para incluir a todos los colectivos. Un acrónimo con todo el color de la diversidad(1).

• ¿Qué significa la L? Se refiere a las lesbianas, mujeres que sienten atracción afectiva y/o sexual hacia otras mujeres. Las mujeres lesbianas sufren una doble discriminación: la primera por su género y la segunda por el estigma al que está asociada su orientación sexual, incluso, a menudo, siendo invisibilizadas en comparación con otras identidades dentro de la comunidad LGBTIQ+. Por ello, muchos países celebran el 26 de abril el Día de la Visibilidad Lésbica para frenar las desigualdades y prejuicios en torno a la homosexualidad femenina.

• ¿Qué significa la G? Se refiere a los gays, palabra de origen inglés que se ha convertido en un término ampliamente aceptado y utilizado para describir a hombres homosexuales, aunque, en muchas ocasiones, su uso se ha expandido para incluir a la comunidad LGBTIQ+ en general.

• ¿Qué significa la B? Hace referencia a los bisexuales, es decir, que sienten atracción afectiva y/o sexual tanto por personas del mismo sexo como del opuesto. El 23 de septiembre se celebra el Día de la Visibilidad Bisexual.

• ¿Qué significa la T? Incluye a las personas transgénero, que es un término que se refiere a las personas cuya identidad de género y/o expresión de género no coincide con las expectativas convencionales relativas al género y al sexo que se les asignó al nacer. Por transitar por este proceso o por el mero hecho de serlo, las personas transgénero se enfrentan a discriminación desde el colegio hasta su vida adulta. El 31 de marzo se celebra el Día Internacional de la Visibilidad Trans y, el 20 de noviembre, el Día Internacional por la Memoria Trans, lo que indica la importancia de esta comunidad trans en su lucha por igualdad.

• ¿Qué significa la I? Representa a las personas intersexuales, aquellas que nacen con características biológicas que no se ajustan a las típicas categorías de masculino o femenino. Es decir, nacen con variaciones de las características sexuales como los cromosomas, los genitales, los órganos reproductores o los niveles hormonales. Es importante entender que la intersexualidad se trata de características biológicas y no tiene que ver con la identidad de género ni con la orientación sexual. El día 26 de octubre se celebra el Día de Conciencia para la Comunidad Intersex.

• ¿Qué significa la Q? Se refiere a la palabra “queer” y hace referencia a aquellas personas que se identifican más allá de las categorías tradicionales del sistema binario varón/mujer, heterosexualidad/homosexualidad. Es decir, no se identifican con ninguna etiqueta y quieren vivir su identidad de género/orientación sexual de forma libre y sin discriminación.

• ¿Qué significa el +? El símbolo “+” se ha añadido para incluir a los colectivos que no están representados en las siglas anteriores. De esta forma, están incluidas identidades como el género fluido o las personas no binarias, así como otras orientaciones sexuales como la pansexualidad (sentir atracción sexual y/o romántica por las personas sin importar su sexo o género), la asexualidad (personas que no experimentan atracción sexual y/o no desean contacto sexual) o la demisexualidad (personas que solo sienten atracción sexual hacia alguien después de haber formado un fuerte lazo emocional). Al utilizar este símbolo, se busca crear un espacio inclusivo y acogedor para todas las personas.

Qué duda cabe de que estas siglas deben ser bien entendidas e interiorizadas por toda la sociedad en el siglo XXI. Se ha avanzado mucho –aunque quede camino por recorrer– en la lucha por el respeto a la diversidad sexual y nos ha parecido curioso algún artículo divulgativo sobre el abecedario del orgullo LGTBIQ+ aparecido recientemente(2).

Y también debe ser bien entendido por la Pediatría y los pediatras, pues es un camino que muchas veces comienza ya en la infancia y adolescencia. La Guía para la atención del adolescente LGBTI, publicada por la Academia Americana de Pediatría en el año 2013, ya recomendaba tres puntos razonables(3):

• Que los pediatras sean receptivos y den la bienvenida a todos los jóvenes, independientemente de su orientación sexual.

• Que los pediatras conozcan y estén disponibles para responder preguntas y corregir la información errónea acerca de ser lesbiana, gay, bisexual, travesti, transexual, transgénero o intersexual.

• Que los pediatras se familiaricen con las organizaciones locales y nacionales que sirven a los jóvenes de minorías sexuales y sus familias.

En los próximos dos artículos de la serie Terapia cinematográfica vamos a tratar dos de estas entidades, quizás las más habituales: hoy lo haremos con la homosexualidad y en el siguiente capítulo con la transexualidad.

La homosexualidad, de Lesbos a San Francisco

La homosexualidad puede definirse como la atracción o interacción afectiva, emocional y sexual hacia individuos del mismo sexo. Etimológicamente, la palabra homosexualidad significa “igual” (homos) y “afectividad” o “sexualidad” (sexualis). A juzgar por lo que revelan numerosos documentos históricos, las relaciones afectivo-amorosas entre dos personas del mismo sexo, sean estas hombres o mujeres, han existido desde la más temprana antigüedad. A pesar de ello, han sido relaciones percibidas de forma ambivalente a lo largo de la historia. Por un lado, en la Grecia clásica era habitual que dos hombres compartieran lecho, quedando menos visible si también ocurría entre mujeres, aunque fue el propio Platón quien llegó a incluir en algunos de sus escritos escenas en las que dos mujeres se amaban mutuamente. En la otra cara de la moneda se sitúa la tradición católica (y otras religiones) que persiguió con ímpetu a las personas homosexuales en una caza de brujas que ha perdurado a lo largo de los siglos. Esta actitud condenatoria ha encontrado, así mismo, reflejo a lo largo de los años en distintas disciplinas científicas y marcos ideológicos (recordar el nazismo).

La homosexualidad es una orientación sexual, no una elección, y no es una enfermedad ni un trastorno. Las personas homosexuales pueden ser hombres (gays) o mujeres (lesbianas). Y cada una de estas definiciones merece su apartado:

• Es una orientación sexual, junto con la heterosexualidad (atracción hacia el sexo opuesto) y la bisexualidad (atracción hacia ambos sexos).

• No es una enfermedad ni un trastorno mental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Psiquiatría (AAP).

• No es una elección consciente ni algo que se pueda cambiar a voluntad, señalan expertos en psicología y organizaciones de salud. Se cree que la orientación sexual, incluyendo la homosexualidad, puede ser influenciada por factores biológicos, genéticos y ambientales, aunque la investigación aún no ha identificado causas específicas.

• Es diversa y se manifiesta de diferentes maneras en cada persona, tanto en la intensidad de la atracción como en la forma en que se vive y se expresa.

• Se diferencia dos términos: el termino gay para la homosexualidad masculina (que viene a sustituir a términos malsonantes y ofensivos), término elegido originalmente por la comunidad de San Francisco; el término lesbianismo para la homosexualidad femenina (igualmente para sustituir términos peyorativos) y que proveniente de la isla de Lesbos, en Grecia, donde residía la poetisa Safo, conocida por sus escritos acerca del amor entre las mujeres (aunque se cuenta que fue Baudelaire quien divulga la palabra lesbiana al anunciar, en 1846, que su compilación de poemas se editaría en un volumen titulado “Las lesbianas”, finalmente editado en 1857 con el título “Las flores del mal” vaya por Dios).

• Es muy importante la aceptación y el respeto hacia las personas homosexuales, reconociendo que su orientación sexual es una parte natural de la diversidad humana.

La homosexualidad en el séptimo arte

El cine LGTBIQ+ hace referencia a las diversas maneras en que han sido retratadas las historias y personajes de esta comunidad en la gran pantalla. Y a lo largo de la historia del cine se constata una considerable evolución en la forma de enfocar esta temática. Desde un punto de vista didáctico podemos dibujar cuatro periodos:

• De los hermanos Lumière a la censura (hasta 1960). La homosexualidad ha estado presente en el cine desde el principio de su historia, también en el cine mudo. Pero durante esta larga época de tres décadas, la homosexualidad era un tema tabú y la industria cinematográfica así lo reflejaba. La censura, como el Código Hays en Hollywood, prohibía explícitamente cualquier mención o representación de la “perversión sexual”. Esto llevó a la creación de personajes homosexuales a través de subtextos, insinuaciones y códigos queer que solo la comunidad LGTBIQ+ de la época podía reconocer: los personajes gais se presentaban como “sissies” (afeminados y débiles) para dar un toque de comedia, mientras que las lesbianas eran a menudo representadas como “vampiresas” perversas o figuras trágicas y solitarias. Cuando se insinuaba la homosexualidad, el personaje solía morir, enloquecer o terminar solo y castigado, como una forma de “compensar” su “pecado” ante la censura. Un ejemplo de esto es la omisión de la homosexualidad de Brick (Paul Newman) en la adaptación cinematográfica de La gata sobre el tejado de zinc (Cat on a Hot Tin Roof, Richard Brooks, 1958). Aunque la mayoría de las películas eran clandestinas, hubo algunas obras pioneras, como la alemana Diferente a los demás (Anders als die Andern, Richard Oswald, 1919), una de las primeras en abordar la homosexualidad de forma positiva, aunque fue censurada en varias ocasiones.

• La ruptura con el Código y la representación trágica (1960-1980). Con la relajación de la censura, la homosexualidad empezó a ser representada de forma más directa, pero a menudo con un enfoque trágico y dramático. Los personajes gais y lesbianas continuaban siendo víctimas, ya sea de la homofobia social o de su propia “mala suerte”, por lo que se solían mostrar como individuos marginados y atormentados, con relaciones que terminaban en desesperación o muerte. Directores europeos como Pier Paolo Pasolini y Rainer Werner Fassbinder abordaron el tema con una visión más artística y crítica, y películas como Muerte en Venecia (Morte a Venezia, Luchino Visconti, 1971) o Querelle (R.W. Fassbinder, 1982) se convirtieron en referentes del cine de autor; y películas como Vicios pequeños (La Cage aux folles, Edouard Molinaro, 1978) –y sus secuelas– comenzaron a mostrar personajes homosexuales de manera más central, aunque a menudo en un tono de comedia o con un final agridulce.

• La era del New Queer Cinema y la visibilidad del VIH/sida (1980-1990). Los años 80 y 90 marcaron un cambio drástico, pues el movimiento New Queer Cinema surgió como una respuesta a la crisis del VIH/sida y buscó dar voz a las historias LGTBIQ+ en el cine con una perspectiva audaz, radical y sin concesiones. Se comenzó a explorar la vida y las relaciones LGTBIQ+ de manera más auténtica y profunda, superando los viejos clichés, donde películas de cine independiente como Mi Idaho privado (My Own Private Idaho, Gus Van Sant, 1991) o Pink Flamingos (John Waters, 1972) se convirtieron en iconos de este movimiento y películas de culto. Muchas películas de esta época se centraron en la epidemia del sida, visibilizando el dolor, la lucha y la solidaridad de la comunidad, como Philadelphia (Jonathan Demme, 1993), la cual consiguió ganar notoriedad en festivales y premios (incluyendo 2 Óscar, para Tom Hanks como actor y la canción “Streets of Philadelphia” de Bruce Springsteen), abriendo el camino para una mayor aceptación.

• Normalización y diversidad en el siglo XXI (2000-actualidad). Con la llegada del nuevo siglo, la representación de la homosexualidad en el cine ha alcanzado un nivel de normalización y diversidad sin precedentes, donde la orientación sexual de un personaje ya no es el único o principal motor de la trama. Películas como Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) o Call Me by Your Name (Luca Guadagnino, 2017) demostraron que una historia de amor homosexual puede ser un éxito de crítica y taquilla, y alguna, como Moonlight (Barry Jenkins, 2016), ganó el Óscar a mejor película, lo que simboliza el reconocimiento mainstream y la importancia de estas historias. Pero, además, el cine ha ampliado su enfoque para incluir a personajes bisexuales, transgénero y de otras identidades queer, con películas como Boys Don’t Cry (Kimberly Peirce, 1999), Transamérica (Duncan Tucker, 2005) o Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017).

Pues este mismo recorrido hoy lo vamos a realizar a través de aquellas películas sobre la homosexualidad donde la infancia y adolescencia tienen un especial protagonismo. Y desde esta sección de Terapia cinematográfica, hoy recogemos 7 películas argumentales alrededor de la homosexualidad en la infancia y adolescencia. De cada película ofreceremos una breve ficha de la película y nuestros protagonistas, destacaremos las emociones y reflexiones que podremos extraer, y enunciaremos algunas frases “de cine” para el recuerdo que se derivarían de “prescribir” ese film. Estas películas son, por orden cronológico de estreno:

C.R.A.Z.Y. (Jean-Marc Vallée, 2005)(4), un acrónimo sobre la necesidad de sentirnos amados y comprendidos en nuestra orientación sexual.

Lirios de agua (Naissance des pieuvres, Céline Sciamma, 2007)(5), para reconocer las diferentes caras del amor adolescente.

Oraciones para Bobby (Prayers for Bobby, Russell Mulcahy, 2009)(6), para vencer la intolerancia frente a la homosexualidad.

La vida de Adèle (La vie d´Adèle – Chapitre 1 & 2, Abdellatif Kechiche, 2013)(7), para adentrarnos en el vértigo del primer amor, sea de la orientación sexual que sea.

Children 404 (Deti 404, Askold Kurov, Pavel Loparev, 2014)(8), para concienciarnos de que el verdadero error de los países es que no admitan la diversidad de color del arco iris.

A escondidas (Mikel Rueda, 2014)(9), para interiorizar que es preceptivo desterrar cualquier fobia, sea la homofobia o la xenofobia.

La (des)educación de Cameron Post (The Miseducation of Cameron Post, Desiree Akhavan, 2018)(10), para entender que la homosexualidad no es una enfermedad y no precisa ninguna terapia de reconversión sexual.

 

Siete películas argumentales para entender la homosexualidad y a las personas con orientación gay o lesbiana, y con ello visibilizarlo y normalizarlo, crear empatía y comprensión, mejorar la educación y sensibilización y ser un medio más para reivindicar la lucha por los derechos humanos (también en la orientación sexual).

PRESCRIPCIÓN 1. C.R.A.Z.Y. (Jean-Marc Vallée, 2005).

Ficha técnica

Título: C.R.A.Z.Y. Título original: C.R.A.Z.Y.

Dirección: Jean-Marc Vallée. País: Canadá. Año: 2005.

Duración: 127 min. Género: Drama.

Reparto: Michel Côté, Danielle Proulx, Marc-André Grondin, Émile Vallée, Pierre-Luc Brillant.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Zachary (Marc-André Grondin) es el penúltimo de los cinco hijos de la familia Beaulieu, e intenta mantener el cariño de su padre conviviendo con su homosexualidad en aquel Montreal de la década de los 60.

Frases de cine

“No hay nada malo en ti, Zachary, solo que eres diferente”.

“A diferencia de los padres de mis amigos, anodinos y poco interesantes, el mío era el mejor del mundo”.

“No puedo abrazar a mi hijo porque tiene 20 años y es gay”.

Síntesis argumental

C.R.A.Z.Y. es una original y laureada película canadiense que, bajo el trasfondo de un docudrama en la familia canadiense Beaulieu, trata el tema de la homosexualidad en la vida de un adolescente y cómo este debe sortear las dificultades familiares, culturales y sociales que se presentan en su entorno frente a este hecho. Un retrato de familia que describe la vida a menudo extraordinaria de gente ordinaria en búsqueda de la felicidad, una historia de amor entre un padre y un hijo, una fábula mística llena de fantasía acerca de la belleza, la locura y la poesía del alma humana, y que se apoya en un potente componente musical. La película es un viaje emocional y nostálgico a través de la vida de Zachary (de su infancia a su juventud, pasando por su adolescencia), explorando la complejidad de las relaciones familiares, la identidad personal y la búsqueda de la aceptación.

El título de la película es el acrónimo del nombre de los cinco hermanos: Christian, Raymond, Antoine, Zachary e Yvan. Y nos transporta a un viaje entre las décadas de los 60 y de los 70, un viaje por las vivencias en la infancia y adolescencia de Zachary dentro de esa familia católica y conservadora. Vive rodeado de sus hermanos, de la música de la época (de Pink Floyd a los Rolling Stones, de David Bowie a Charles Aznavour), de los porros fumados a escondidas, de las grandes y pequeñas discusiones. Hasta que Zac, el favorito de sus padres, descubre que es diferente a los demás en su sexualidad, si bien intentará reprimir sus tendencias más profundas para no perder el amor de su padre (Michel Côté).

Una película conmovedora que se apoya en un guion muy trabajado (una tarea que le llevó casi 10 años a Jean-Marc Vallée, también productor del film), en una realización comedida (en la que priman las palabras, nunca moralizadoras ni didácticas), en un reparto sólido (ese duelo interpretativo entre Zac y su padre), en unos decorados y vestuario de época muy cuidados, y en una música omnipresente. Porque la banda sonora desempeña un papel primordial (gran parte del presupuesto de la película fue destinado a conseguir los derechos de canciones), música que sugiere las emociones y marca el paso del tiempo (la infancia, adolescencia y juventud). Y una de sus más recordadas escenas es la representación que Zac elabora de la canción de David Bowie, “Space Oddity”, todo un icono de su orientación sexual.

Emociones y reflexiones

El reciente fallecido Jean-Marc Vallée nos dejó tres señas de identidad en su cine: sus personajes en búsqueda permanente, la fragmentación de sus historias y el buen uso de la música, su tercer personaje invisible. Así lo hizo también en otras películas como Café de Flore (2011)(11), Dallas Buyers Club (2013) y Alma salvaje/Wild (2014)(12). Pero hoy destacamos C.R.A.Z.Y. porque, más que una locura, es todo un himno a la tolerancia.

El tema central de la película es la lucha de Zachary por aceptar quién es, en un entorno que lo presiona para encajar en un molde de masculinidad. A lo largo de la película, Zac no se define explícitamente como homosexual, pero su confusión y su negación son el motor de su viaje. La película aborda la homosexualidad con sensibilidad, mostrando las dificultades de la autoaceptación y la necesidad de la validación familiar en un contexto social represivo. Otro tema de interés es la relación padre-hijo (y esa escena final, una reconciliación silenciosa y emotiva, es uno de los momentos más poderosos). Y todo ello a partir de un universo visual y sonoro que transporta al espectador a las décadas de los 60 y 70, y que también aprovecha elementos de realismo mágico, aunque sea una historia muy realista.

En conclusión, C.R.A.Z.Y. es mucho más que una simple película sobre crecimiento personal. Es una profunda meditación sobre la familia, la identidad y la aceptación. Y su visionado resuena con cualquiera que haya luchado por encontrar su lugar en el mundo o por entender la complejidad del amor familiar. Y su recuerdo nos despierta una sonrisa, mientras suena en ella la canción “Crazy” de Patsy Cline, todo un guiño al título de la película, ese acrónimo que nos hace reflexionar sobre la necesidad de sentirnos amados y comprendidos en nuestra orientación sexual.

PRESCRIPCIÓN 2. Lirios de agua (Céline Sciamma, 2007).

Ficha técnica

Título: Lirios de agua. Título original: Naissance des pieuvres.

Dirección: Céline Sciamma. País: Francia. Año: 2007.

Duración: 85 min. Género: Drama.

Reparto: Pauline Acquart, Adèle Haenel, Louise Blachère, Marie Gili-Pierre, Warren Jacquin.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Marie (Pauline Acquart), Floriane (Adèle Haenel) y Anne (Louise Blachère) son tres adolescentes de 15 años en los suburbios de París que viven sus pulsiones amorosas.

Frases de cine

“Tengo un amigo que es homosexual, y me dice que cuando tienes miedo, es una buena señal”.

“Pareces tan libre en el agua”.

“El techo probablemente es la última cosa que las personas ven, al menos el noventa por ciento de las personas que mueren”.

Síntesis argumental

Lirios de agua es la ópera prima de Céline Sciamma, quien se ha convertido en la directora que no entiende de géneros, y cuyas obras arrastran la polémica (a favor y en contra), pues en sus películas nos suele hablar de la identidad sexual, de la importancia del género en la construcción de uno mismo, de los sentimientos de ambigüedad entre adolescentes y del trastorno que conlleva el hecho de sentirse diferente(13). Y lo hace siempre declinado en femenino y a todas las edades (desde la infancia a la niñez, desde la adolescencia a la juventud adulta), como nos ha demostrado en su filmografía y que incluye también Tomboy (2011)(14), Girlhood / Bande de filles (2014)(15), Retrato de una mujer en llamas / Portrait de la jeune fille en feu (2019) y Petite maman (2021)(16).

Pero todo comenzó con esta ópera prima, que es un bello poema y alegato de las varias caras de la amistad y el amor adolescente en nuestras tres protagonistas, ese ocasional debate entre la común relación heterosexual, o el sentir la atracción hacia el mismo género o, incluso, una dudosa sensación de bisexualidad. El despertar emocional, sensual y sexual de tres amigas de 15 años alrededor del agua de una piscina, cuya trama principal son los intentos de Marie por acercarse a Floriane, y para lo cual se une al equipo de natación sincronizada, aunque no tiene talento para ello. Y esa escena final que nos muestra en imagen cenital a Marie y Anne flotando vestidas, como dos nenúfares o lirios de agua, mientras Floriane se mueve absorta al ritmo de la música de la discoteca. Y nos queda como mensaje el que la amistad puede aliviar el dolor de las varias caras que puede llegar a tener el amor adolescente. Porque la amistad suele ser más fuerte que la pérdida de la inocencia.

Y todo ello se labra con una dirección sutil, notable por su naturalismo y su intimidad, donde el agua no es solo un escenario, sino un elemento temático, como símbolo de la pureza y la vulnerabilidad, y apoyado en una banda sonora minimalista.

Emociones y reflexiones

La traducción correcta del título de la película en francés y en inglés es el de nenúfares, planta que también es conocida como lirios de agua. En el lenguaje de las flores, los lirios son un símbolo de amor. Así, por ejemplo, los lirios blancos expresan un “te quiero” y “confío en ti”; los lirios azules, un amor tierno y buenas noticias; los lirios amarillos dicen que amarte me hace feliz; los lirios malvas, que tus ojos me enloquecen; y los lirios rojos, amor ardiente. Realmente, una bella simbología que nos llevaría a intentar explicar qué significan los lirios de agua, estos nenúfares como símbolo. Porque los antiguos egipcios veneraban los nenúfares del Nilo, planta que florece en el agua en la noche y se cierra por la mañana, lo que simboliza la separación de deidades y motivo asociado a sus creencias sobre la muerte y el más allá. De alguna forma, el amor, el agua y cierto valor de trascendencia están presentes en esta película enigmática por obra y gracia de la dirección de sus actores principales.

Lirios de agua, una película de maduración (coming-of-age) que se distingue por su sutileza y su enfoque en la complejidad de la adolescencia femenina, y que nos permite reflexionar sobre temas como el despertar de la sexualidad y la identidad (Sciamma captura la ambigüedad de la adolescencia, donde las amistades intensas pueden rozar la atracción romántica o sexual), la autoconciencia del propio cuerpo (Anne es tímida e insegura, y lucha con la aceptación de su físico, mientras que la aparente perfección de Floriane esconde también una profunda inseguridad), así como la dinámica de poder que se establece entre ambas amigas.

PRESCRIPCIÓN 3. Oraciones para Bobby (Russell Mulcahy, 2009).

Ficha técnica

Título: Oraciones para Bobby. Título original: Prayers for Bobby.

Dirección: Russell Mulcahy. País: EE.UU. Año: 2009.

Duración: 89 min. Género: Drama basado en hechos reales.

Reparto: Sigourney Weaver, Ryan Kelly, Austin Nichols, Carly Schroeder, Henry Czemy.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Bobby (Ryan Kelley), un adolescente homosexual estadounidense que acaba suicidándose debido a la intolerancia religiosa de su madre (Sigourney Weaver).

Frases de cine

“No, nunca podré dejar que nadie sepa que no soy heterosexual. Sería tan humillante. Mis amigos me odiarían. Incluso tal vez quieran darme una paliza. ¿Y mi familia? Los he oído a ellos y han dicho que odian a los homosexuales, y que aun Dios también odia a los homosexuales. Los gays son malos, y Dios envía a los chicos malos al infierno. Realmente me asusta cuando hablan de mí”.

“Te pedimos Señor, que mantengas a Bobby a salvo de la tentación. Por favor, ayúdalo para que recobre su pureza de corazón”.

“A veces sufro tanto. Estoy asustado y solo. Estoy condenado. Estoy hundiéndome lentamente en un vasto lago de arenas movedizas. Un pozo sin fondo. Ojalá pudiera ocultarme bajo una piedra y dormir para siempre”.

Síntesis argumental

“Prayers for Bobby: A Mother’s Coming to Terms with the Suicide of Her Gay Son” es una novela biográfica de Leroy Aarons, que se origina en una historia real ocurrida a fines de los años 70 y principios de los 80. Bobby Griffith era un chico adolescente homosexual que se suicidó a causa de la intolerancia religiosa de su madre, Mary, y de la sociedad. Pero, después del trágico evento, Mary comprende la homosexualidad de su hijo y empieza a luchar por la causa de gays y lesbianas. Y esta historia vio su reflejo en Oraciones para Bobby, película estrenada por la cadena de televisión Lifetime en Estados Unidos, y que tuvo una amplia repercusión.

Como Bobby ha sido criado en un ambiente religioso y ha aprendido que ser homosexual es uno de los peores pecados imaginables, piensa que tiene un defecto, que no se merece el amor de Dios y que va a arder en el infierno por toda la eternidad. Conoce muy bien los preceptos de la iglesia porque participa muy activamente en la Iglesia Presbiteriana de Walnut Creek, como toda su familia. Una familia en la que sobresale la figura de la madre, religiosa ultraconservadora que enseña en la escuela religiosa dominical. Los detallados diarios personales de Bobby están llenos de diatribas de odio contra sí mismo, porque pensaba que ser homosexual lo convertía en un ser humano sin ningún valor e intrínsecamente malo, ya que se había convertido en una herramienta del Demonio.

La familia llega a aceptar su homosexualidad, salvo su madre, quien cree que Dios puede “curarlo”. Ella lleva a Bobby a un psiquiatra y convence a Bobby de orar más y buscar consuelo en las actividades de la Iglesia, todo con la esperanza de que él pueda cambiar. Agobiado, Bobby se muda a otra ciudad, pero todo nos aboca a un final trágico, el que hace que el 27 de agosto de 1983, a los 20 años de edad, se tire desde un puente a una transitada carretera de Portland, donde murió al instante.

Emociones y reflexiones

Esta historia ocurrió en el momento en que comenzó el sida, conocido entonces como “la enfermedad gay”. Y el trágico final de su hijo transformó a la madre, y es así como Mary Griffith se acabó convirtiendo en una defensora de los derechos de los gays y lesbianas y de los derechos humanos. Y así es como toda la familia se une al movimiento PFLAG: Parentes, Families and Friends of Lesbians and Gays, y, en una conmovedora escena final, Mary pronuncia un discurso ante la junta de su iglesia, pidiendo que acepten a los jóvenes homosexuales. Mary Griffith acabó siendo una voz prominente en la lucha por los derechos de los homosexuales, dedicando su vida a asegurar que la historia de su hijo no se repita.

Oraciones para Bobby es una película emotiva y necesaria que utiliza una tragedia real para enviar un poderoso mensaje de tolerancia y aceptación, un recordatorio de que el amor incondicional debe prevalecer sobre el fanatismo, y que el apoyo familiar puede salvar vidas. Por tanto, esta película tiene una clara intención didáctica y emocional, y aborda temas de gran relevancia social y personal como el fanatismo religioso de una fe religiosa intransigente frente a la aceptación (y cómo la empatía y la pérdida pueden llevar a una persona a cuestionar y cambiar sus creencias más arraigadas), las devastadoras consecuencias del rechazo familiar, la importancia de las organizaciones de apoyo, así como la redención y el activismo en la figura de Mary Griffith. La película subraya que es posible cambiar, aprender y luchar por la justicia, incluso después de un error trágico. Pero cierto es que deberíamos intentar que nunca ocurra el error trágico.

PRESCRIPCIÓN 4. La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013).

Ficha técnica

Título: La vida de Adèle. Título original: La vie d’Adèle – Chapitre 1 & 2.

Dirección: Abdellatif Kechiche. País: Francia. Año: 2013.

Duración: 180 min. Género: Drama.

Reparto: Adèle Exarchopoulos, Léa Seydoux, Salim Kechiouche, Mona Walravens, Jeremie Leheurte.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Adèle (Adèle Exarchopoulos) es una adolescente francesa de 15 años que se enamora inesperadamente y desesperadamente de la joven Emma (Léa Seydoux).

Frases de cine

“Te quiero a ti, Adèle. Quiero tu cuerpo. Tus manos. Todo”.

“Tu cuerpo es un cuadro. Eres una obra de arte“.

“Siento que estoy fingiendo en todo, soy yo a la que le falta algo”.

Síntesis argumental

“Te quiero apasionadamente… y te quiero apaciblemente… Puede que el amor eterno sea eso. Esta mezcla de paz y de fuego”. Esta frase, extraída de “Le bleu est une couleur chaude”, fue el sorprendente debut en el mundo del cómic de la joven francesa Julie Maroh, que nos narra el despertar sexual de una adolescente, el descubrimiento de su homosexualidad y su primer amor… perfecto, apasionado, de esos que a todos nos gustaría vivir (al menos una vez en la vida), y que no todos conseguimos. Porque un primer amor puede cambiar nuestra vida para siempre.

Esa obra gráfica fue llevada a la gran pantalla como La vida de Adèle (con éxito y polémica incluida) por obra y gracia de prácticamente tres casi desconocidos entonces en España: el director franco-tunecino Abdallatif Kechiche y dos actrices parisinas (Léa Seydoux y Adéle Exarchopoulos). El éxito fueron sus muchos premios, entre ellos la Palma de Oro en Cannes. La polémica es la desencadenada por las actrices ante la dureza del rodaje a que las sometió el director, hasta el punto de haber declarado que nunca más volverán a trabajar con él. Y es que en ese interés de filmar la realidad, Abdellatif Kechiche describe el ardor de la piel y la autenticidad de los sentimientos con una extenuante intensidad física, mental (y casi moral) a la que sometió a las actrices, en unas escenas de alcoba que marcarán un antes y un después sobre el realismo de las sensaciones que ocurren en el cuerpo y los sentimientos que abordan al espíritu cuando la entrega es absoluta, cuando el amor no está teñido por la monotonía o el tedio.

Sea como sea, La vida de Adèle es una obra destinada a llegar al corazón (y la retina) de aquellos que no tengan vértigo a los sentimientos… y que aprecian las obras de arte como un oasis en el desierto. Melodrama sobre la relación de amor lésbico entre dos jóvenes y que nos habla a la cara con un lenguaje profundo y sutil, sensible y duro, un lenguaje veraz sobre la iniciación al amor, la felicidad y su luz, las dudas y su sombra, los miedos y la transformación de la armonía en odio, el dolor incurable de la pérdida y el desgarro que provoca el abandono, la ineludible necesidad del reencuentro y del perdón y la lacerante constatación de que los apasionados sentimientos nunca volverán a ser compartidos. Porque por encima del amor de alcoba entre Adèle y Emma, lo más importante es la diferencia abismal que hay entre sus respectivos mundos: una, estudiante de instituto con 15 años; la otra, una joven estudiante de Bellas Artes emancipada.

La película se convierte en un tour de force de dos personajes durante 3 horas con tres partes bien definidas: el despertar a la pasión, la relación y el conflicto (con el tiempo Emma se convierte en una artista exitosa, mientras Adèle se dedica a la enseñanza) y la ruptura y sus consecuencias.

Emociones y reflexiones

El primer amor ha sido uno de los temas favoritos de la literatura, la poesía y otras artes, también del cine. Y esta es la historia de enamoramiento de Adèle y Emma, sin prisas pero sin pausa, del cómic a la gran pantalla. Y en donde el azul sí es un color cálido… tanto en el color que luce el pelo de Emma al principio de la película como en el color del vestido con el que se aleja Adèle, antes del fundido en negro del final de una historia inacabada. Porque La vida de Adèle guarda un grado de intimismo tal que invita a colarse en la vida de sus protagonistas y en donde la casi debutante Adèle Exarchopoulos nos sorprende de principio a fin… Es una historia de vida, de búsqueda de sí mismo, de interrogación, de prueba, una lección de educación sentimental, del primer amor que define a Adèle como ser humano.

La vida de Adèle es una obra maestra del cine de autor que se distingue por su realismo, su cruda intimidad y su enfoque en la experiencia humana. No trata la homosexualidad como un conflicto, sino como una parte fundamental de la identidad. Y nos dibuja el amor en sus múltiples fases, desde el deslumbramiento inicial y la pasión desenfrenada hasta el desgaste y la dolorosa ruptura. La película nos muestra que el amor no es un cuento de hadas, sino un proceso complejo donde la diferencia de caracteres y clases sociales se comporta como un elemento corrosivo que, con el tiempo, hace que la relación sea insostenible. Ambas actrices se dejan la piel y el alma en su interpretación, donde el personaje de Adèle es el que experimenta un crecimiento más significativo, pasando de una adolescente insegura a una mujer que, aunque herida, se acepta a sí misma.

PRESCRIPCIÓN 5. Children 404 (Askold Kurov, Pavel Loparev, 2014).

Ficha técnica

Título: Children 404. Título original: Deti 404.

Dirección: Askold Kurov, Pavel Loparev. País: Rusia. Año: 2014.

Duración: 77 min. Género: Documental.

Reparto: Adolescentes anónimos.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: un total de 45 adolescentes anónimos que participan en un proyecto de la periodista rusa Yelena Klimova.

Frases de cine

“No existimos para la sociedad, y no existimos para el gobierno… En Rusia no hay homosexuales. En Rusia no hay Children 404”.

“Me siento como un extraterrestre en mi propia familia, en mi propio país”.

“A veces, cuando entro en mi habitación, simplemente me siento en la cama y lloro. Y lloro porque no entiendo por qué soy así”.

Síntesis argumental

En informática, el error 404 corresponde al código de estado que indica que un enlace está roto, y expresa que el ordenador no ha sido capaz de comunicarse con el servidor porque no existe el fichero que ha sido solicitado. Pues, aprovechando ese dígito, en el año 2014 se estrenó la película documental Children 404, obra que muestra lo complicado que es para los homosexuales rusos sobrevivir en un país que extiende entre la población la idea de que su condición sexual es un error, una enfermedad a tratar o un vicio a erradicar.

Porque en 2013 el presidente ruso Vladímir Putin aprobó una ley que prohíbe la “publicidad entre los menores de relaciones sexuales no tradicionales”, según la cual, a los jóvenes de orientación LGTBIQ+ se les considera enfermos, degenerados y personas anómalas. Los psicólogos, profesores e incluso padres que les prestaran su apoyo podían ser objeto de sanciones y penas de cárcel. Esa cruzada contra la homosexualidad –y los consecuentes movimientos de resistencia contra las políticas homófobas del gobierno ruso– son objeto de estudio en Children 404, documental de guerrilla rodado de manera clandestina por Askold Kurov y Pavel Loparev, dos directores rusos casi desconocidos.

La película se hace eco del valiente Proyecto Children-404, un proyecto público ruso de internet creado para apoyar y dar voz a los adolescentes homosexuales, bisexuales y transgénero acosados, y en él se recoge el testimonio de los sufridos activistas y de un nutrido grupo de adolescentes y preadolescentes LGTBIQ+ rusos a través de entrevistas y videodiarios en los que detallan sus traumáticas experiencias frente a acosadores, psicólogos y familiares poco dispuestos a transigir. El Proyecto Children-404 fue iniciado por la periodista rusa Yelena Klimova, quien escribió en el año 2013 una serie de artículos sobre niños y jóvenes LGTBIQ+ y por lo que se le abrió un proceso al año siguiente. En las páginas de internet y en las redes sociales que Yelena abrió para este proyecto aparecieron cientos de cartas de adolescentes LGTBIQ+, en las cuales cuentan los problemas que afrontan por la homofobia de su entorno, homofobia de los conocidos y los desconocidos, de los parientes y de los compañeros de clase, de los profesores y de los padres, etc. De hecho, el proyecto consta de dos partes: un proyecto “cerrado” en la red social Vkontakte, creado para proporcionar ayuda psicológica a estos adolescentes, y un proyecto “abierto” de fotografía en Facebook y Vkontakte, en el cual se publican sus correos electrónicos. La descripción del Proyecto Children-404 dice: “Nuestra sociedad asume que no existen los adolescentes homosexuales, como si los gays, las lesbianas, los bisexuales y los transgénero viniesen de Marte cuando llegan a adultos. Mientras tanto, en cada vigésima familia rusa se encuentra un niño LGTBIQ+; estos son los ninos-404, invisibles a la sociedad”.

En la película, 45 adolescentes y preadolescentes rusos comparten sus historias a través de entrevistas anónimas y videodiarios pixelados, donde explican con detalle las vejaciones y discriminaciones que sufren, así como el coraje con el que se enfrentan a sus acosadores. La película no tiene una narrativa lineal, sino que es un mosaico de voces que, juntas, construyen un retrato colectivo de la lucha por la supervivencia y la búsqueda de aceptación en un entorno hostil de homofobia.

Emociones y reflexiones

Children 404 es un documental esencial y desgarrador que pone de relieve la difícil situación de los jóvenes homosexuales (y con otras orientaciones sexuales diferentes) en la Rusia contemporánea. Más que un simple retrato de un problema social, es un acto de activismo cinematográfico que se atreve a dar voz a quienes han sido silenciados y borrados. Es un testimonio de la crueldad de la homofobia institucionalizada y, al mismo tiempo, un recordatorio de la increíble fuerza del espíritu humano para sobrevivir y luchar por la dignidad y la aceptación. Su impacto va más allá del cine, convirtiéndose en una pieza clave para la concienciación sobre los derechos humanos en un contexto de creciente intolerancia.

Es una película denuncia arriesgada por dos motivos: por el fondo y por la forma. El fondo es el propio tema de los LGTBIQ+, siempre polémico y que no deja indiferente, por las posturas a favor y en contra. La forma incluye no solo el entorno en el que se ha gestado, sino también el uso del sonido y la imagen con la que se le decide montar, ya que se compone de entrevistas y reflexiones con un tono muy 2.0 que acerca muy bien a uno de los principales espectadores del filme: los jóvenes.

Sin negar su gran valor como documento de denuncia, la película puede ser incómoda para algunos en el fondo (aunque para la mayoría será una muestra más de las necesarias para luchar contra la homofobia) y para muchos en la forma (pues peca de un absoluto desaliño formal, achacable, quizás, a la urgencia y la clandestinidad del proyecto). No será una película de Óscar, pero sí una obra audiovisual que realiza un valiente ejercicio de periodismo de investigación sobre el terreno, que pone el foco sobre las miserias del país exsoviético, un país que en nuestra juventud nos contaron que era una superpotencia porque puso hombres en la luna… pero hoy no acepta a los hombres y mujeres en la tierra tal como son.

Porque el error (el 404 y cualquier otro que se nos ocurra) no es ser LGTBIQ+, el error es que un país no acepte el arco iris (y la diversidad) en su sociedad.

PRESCRIPCIÓN 6. A escondidas (Mikel Rueda, 2014).

Ficha técnica

Título: A escondidas. Título original: A escondidas.

Dirección: Mikel Rueda. País: España. Año: 2014.

Duración: 92 min. Género: Drama.

Reparto: Germán Alcarazu, Adil Koukouh, Ramón Agirre, Álex Angulo, Elena Irureta.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Rafa (Germán Alcarazu), un adolescente español de 15 años, e Ibrahim (Adil Koukouh), un adolescente marroquí de 16 años, cruzan sus destinos en la ciudad de Bilbao.

Frases de cine

“Mira a ver si le puedes echar una mano, que está solo”.

“¿No sabes lo que es un «menor no acompañado»?”.

“Qué más da cómo seamos, lo que importa es quiénes somos”.

Síntesis argumental

A escondidas se adentra en las complejidades de la adolescencia, el primer amor y los desafíos de la identidad en un contexto de inmigración y prejuicios sociales. La película fue aclamada por su honestidad y sensibilidad al abordar temas delicados (como la homofobia y la xenofobia) sin caer en clichés.

La historia se desarrolla en Bilbao y se centra en el encuentro de dos adolescentes, cuyas vidas están a punto de cambiar para siempre. Rafa es un chico español de clase media que vive una vida aparentemente normal, juega al waterpolo y tiene una amiga, Marta, que espera algo más de él, pues este chico sigue luchando por encajar en las expectativas de masculinidad de su entorno. Ibrahim es un adolescente marroquí que vive en un centro de menores (un MENA), pero que, al enterarse de que en dos días va a ser expulsado del país, se da a la fuga, y comienza a vivir con el constante miedo a ser deportado y la soledad de estar en un país que no siente como suyo. El destino de estos dos chicos se cruza en las calles de la ciudad y, a través de una serie de encuentros fortuitos, desarrollan una conexión profunda y sincera. Pero, a medida que su relación se fortalece, también crecen las presiones externas: el racismo de los amigos de Rafa hacia Ibrahim, la incomprensión de su propia sexualidad y la inminente amenaza de la deportación. La historia termina de forma agridulce, sin un final feliz convencional, pero dejando una sensación de esperanza y de que su primer amor perdurará en el recuerdo.

Emociones y reflexiones

A escondidas es una película conmovedora y necesaria que destaca por su honestidad y su enfoque humanista, mucho más que un romance gay, pues denuncia a la cara dos problemas vigentes: la homofobia (la aversión obsesiva contra hombres o mujeres homosexuales, aunque generalmente también se incluye a las demás personas que integran la diversidad sexual, incluidos bajo las siglas LGTBIQ+) y la xenofobia (miedo, hostilidad, rechazo u odio al extranjero). Y por ello esta película se ha ganado un lugar como una de las obras más interesantes del cine sobre homosexualidad en nuestro país, porque la homofobia y la xenofobia no pueden quedar escondidas, sino sacarse a la luz.

Y para ello Mikel Rueda utiliza una estética realista y cercana, rodada en 16 mm para darle una textura granulada que evoca nostalgia y autenticidad. La estructura narrativa no es completamente lineal, lo que refleja la confusión y la búsqueda de identidad de los jóvenes. La banda sonora, con canciones de Izaro o Tulsa, acompaña y subraya las emociones de los protagonistas sin ser intrusiva. Y todo ello para llevarnos a la emoción y reflexión del primer amor y la homosexualidad adolescente, aquí teñido con el problema de la inmigración y el racismo, y cómo enfrentarse nuestros protagonistas a la presión social que marca la masculinidad hegemónica.

PRESCRIPCIÓN 7. La (des)educación de Camerón Post (Desiree Akhavan, 2018).

Ficha técnica

Título: La (des)educación de Cameron Post. Título original: The Miseducation of Cameron Post.

Dirección: Desiree Akhavan. País: EE.UU. Año: 2018.

Duración: 90 min. Género: Drama.

Reparto: Chloë Grace Moretz, Sasha Lane, Forrest Goodluck, Jhon Gallagher Jr., Jennifer Ehle.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Cameron (Chloë Grace Moretz) es una adolescente de 12 años que vive en un pequeño pueblo de Montana y es enviada a recibir una terapia de reconversión sexual.

Frases de cine

“De acuerdo, prestad atención. Ya es hora de empezar. Veréis, esta mañana me he puesto a pensar. He pensado en cómo… era tener vuestra edad. En cómo venía a rezar como si estuviera obligado a hacerlo. No lo entendía igual que ahora. Y se me ocurrió que debía contaros un secreto. ¿Sabemos qué hacemos cada domingo en la Iglesia nosotros, los adultos? Intentamos deshacer las cosas que hicimos cuando teníamos vuestra edad. Pensad en ello, sois el futuro. Y estáis en la edad en la que sois muy vulnerables al mal. Y cuando digo mal, hablo en serio. Puede que ahora no lo veáis, ni mañana tampoco. Pero lo que parece divertido es vuestro enemigo. Y ese enemigo está apretando la soga que lleváis alrededor del cuello. Mientras experimentáis con ese yugo como si fuera un juguete y pensáis: «Por una vez no pasa nada, solo un poquito más» ¡Zas! Ya os ha atrapado”.

“La homosexualidad no existe. Solo existe la batalla contra el pecado que libramos… El pecado es pecado. Y tú te enfrentas al de la atracción hacia tu mismo sexo. El primer paso sería que dejases de considerarte homosexual… Deberías considerarte cristiana”.

“Rechazo tu petición de volver a casa al acabar el semestre. Aún eres muy afeminado, y esa es una debilidad que no acepto en mi hogar”.

Síntesis argumental

Todo parte de la novela “The Miseducation of Cameron Post” de Emily M. Danforth, publicada en el año 2012 y que esta directora estadounidense de origen persa (y activista LGTBI), Desiree Akhavan, se atrevió a llevar a la gran pantalla seis años después con similar título. Sí es cierto que la novela profundiza más en los prolegómenos de nuestra protagonista, Cameron, quien perdió a ambos padres en un accidente de tráfico y vive con su conservadora tía. De hecho, toda su vida familiar y escolar queda mínimamente trazada para centrar enseguida su entrada en La promesa de Dios, allí donde se intenta curar a chicos y chicas de su homosexualidad. Sea como sea, la película recibió sendos premios, incluidos el Gran Premio del Jurado de Sundance o la Espiga de Plata del Festival de Cine de Valladolid.

La historia nos traslada a principios de los años 90 y cuenta la imprevista experiencia de Cameron, una adolescente de 12 años que, tras el baile de graduación, es descubierta en actitud de intimidad con otra chica. Y sin dilación, la película nos muestra cómo esta chica es enviada a un centro en Montana llamado La promesa de Dios, y allí, en medio de la naturaleza y junto a otros jóvenes, poder recibir una terapia de reconversión sexual. En otras palabras, considerar su lesbianismo como una enfermedad. Un lugar donde se juega con una perversa reformulación lingüística y a los pacientes se les llama “discípulos”, a la inapropiada reconversión sexual, “reajuste”, y a la homosexualidad, “confusión de género” o “SSA-Same Sex Attraction”.

Cameron conoce a otros adolescentes que, como ella, han sido internados por sus familias. Allí, en lugar de ser “curada”, encuentra una red de apoyo y amistad con sus compañeros, especialmente con Jane (Sasha Lane) y Adam (Forrest Goodluck). Juntos, navegan por las opresivas reglas del centro, cuestionan los métodos de sus “educadores” y reafirman su propia identidad en un entorno hostil.

Emociones y reflexiones

La (des)educación de Cameron Post es una película conmovedora y necesaria, que arroja luz sobre la brutalidad de las terapias de conversión, y donde se subraya también la importancia de la amistad, la resistencia y el empoderamiento personal frente a la intolerancia. Pero se centra en mostrarnos las señas de identidad de estos centros de reorientación sexual, como la moralidad cristiana como arma salvadora, la eliminación de cualquier atisbo de individualismo, el control de la comunicación con el exterior, la insistente búsqueda de culpabilizar a los padres o a traumas no resueltos (que tienen que dibujar en ese esquema de iceberg).

Ni que decir tiene que esta película tiene una profunda relación con otras dos películas estadounidenses, también basadas en libros, pero en estos casos también en hechos reales: Oraciones para Bobby (Russell Mucahy, 2009)(6), de la que ya hemos hablado, y con Identidad borrada (Boy Erased, Joel Edgerton, 2018)(17). Esta última se fundamenta en “Boy Erased: A Memoir”, el libro autobiográfico de Garrad Conley, a quien sus padres envían a los 19 años a un programa de terapia de conversión de su homosexualidad (Love in Action, LIA) en el que, a través de doce pasos basados en el estudio de la Biblia, intentan suprimir su orientación. Y allí recibe mensajes atroces como “¿Qué es un hombre de verdad?”, “Dios no te amará tal como eres, a no ser que quieras cambiar”. Finalmente, Jared (Lucas Hedges) es salvado por su madre (Nicole Kidman), quien logra sacarle de ese centro y, pese a la oposición del padre (Russell Crowe), predicador baptista norteamericano. Y cuatro años después de salir de esa terapia que casi logra destrozarle, le animan a escribir su experiencia, que comienza en un artículo del Times titulado “Si Dios supiera: ética y moral de la terapia de conversión”. Y que sería el germen del libro que hoy nos convoca y del que se nutre esta película, y que ha convertido a su autor en un activista a favor de la comunidad LGTBIQ+.

Porque en estos momentos del siglo XXI, y con lo que ya se conoce, debiera quedar claro que la homosexualidad no es una enfermedad y, por tanto, no hay que buscarle cura. Y que el problema no es que haya personas con orientaciones sexuales diferentes, sino que vivamos en una sociedad enferma, rígida e intolerante, donde el verbo amar se conjuga mal y en minúsculas. Por tanto, la terapia de reorientación sexual (también conocida como terapia de deshomosexualización), que incluye la modificación del comportamiento, la terapia de aversión, el psicoanálisis, la oración y el consejo religioso, no tiene lugar. La American Psychological Association (APA) condena estas terapias que intentan cambiar la orientación sexual de los pacientes, indicando que hay grandes probabilidades de que los pacientes sufran depresión y tendencias suicidas. Este tipo de “terapias” son ilegales en varios países y en diferentes estados de Estados Unidos… pero no en todos. Quizás ya es tiempo de no borrar ninguna infancia, adolescencia ni vida adulta.

Colofón a las películas para entender la homosexualidad en la infancia y adolescencia

El cine LGTBIQ+ se ha constituido por sí mismo en un género cinematográfico y en donde la homosexualidad ocupa un lugar relevante. Ver estas películas es importante por varias razones, pero destacan tres: la representación, la visibilidad y la educación. La representación en la pantalla valida sus experiencias, combate la invisibilidad y quizás ofrezca modelos a seguir a través de esos personajes fuertes y resilientes que pueden servir de inspiración para quienes están descubriendo su identidad o enfrentando desafíos. Y para las personas fuera de la comunidad LGTBIQ+, estas películas son una poderosa herramienta educativa que fomenta la empatía y la comprensión, a la vez que rompe estereotipos. Por tanto, este cine no es solo para la comunidad, sino para todos. Es una ventana a otras realidades que enriquece nuestra comprensión del mundo y nos invita a ser más empáticos y respetuosos.

Y para ello hemos “prescrito” siete películas para intentar entender mejor la homosexualidad en la infancia y adolescencia. Reto difícil, donde es posible que sean todas las que están, pero no estén todas las que son (y eso dependerá de los gustos y vivencias de cada espectador al visionar cada film). Y es por ello que en Cine y Pediatría hay un nutrido número de películas que han tenido en la homosexualidad, masculina o femenina, su punto de flotación. Y podemos enumerar películas de todas las nacionalidades, algunas más clásicas e icónicas como La calumnia (The Children´s Hour, William Wyler, 1961)(18) y Muerte en Venecia (Morte a Venezia, Luchino Visconti, 1971)(19), y otras en el final del siglo XX y XXI como Mi Idaho privado (My Own Private Idaho, Gus Van Sant, 1991)(20), Los juncos salvajes (Les roseaux sauvages, André Téchiné, 1994)(21), Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998)(22), L.I.E. (Long Island Expressway) (Michael Cuesta, 2001)(23), Mi verano de amor (My Summer of Love, Pawel Pawlikowski, 2004)(24), El niño pez (Lucía Puenzo, 2009)(25), Heartstone, corazones de piedra (Hjartasteinn, Gudmundur Amar Gudmundsson, 2016)(26), Cuando tienes 17 años (Quand on a 17 ans, André Téchiné, 2016)(27), Moonlight (Barry Jenkins, 2016)(28), Call Me by Your Name (Luca Guadagnino, 2017)(29), Carmen y Lola (Arantxa Echevarría, 2018)(30), Con amor, Simon (Love, Simon, Greg Berlanti, 2018)(31), Giant Little Ones (Keith Behrman, 2018)(29), Softie (Samuel Theis, 2021)(32), Sweetheart (Marley Morrison, 2021)(33), entre otras.

En este apartado también se pueden citar aquellas películas en las que la homosexualidad convive en la infancia, refiriéndonos a esa crianza a través de familias con padres homosexuales, como es el caso del film estadounidense Los chicos están bien (The Kids Are All Right, Lisa Cholodenko, 2010)(34), el australiano Mi familia gay (Gayby Baby, Maya Newell, 205)(35) y el chileno Rara (Pepa San Martín, 2016)(36).

Un buen ramillete de películas e historias para comprender que la normalidad no es una norma, sino un espectro, y en él cabemos todos. Sigmund Freud ya lo dijo hace un siglo: “La homosexualidad no es una perversión. Es una variación de lo normal”. Porque lo que no es normal es la intolerancia y la homofobia.

 

Bibliografía

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2. Alonso B. El abecedario del orgullo LGTBIQ+: todos los datos que debes saber. Revista Elle. 2025. Disponible en: https://www.elle.com/es/living/ocio-cultura/g19886968/cultura-lgtbq-orgullo/.

3. Levine DA, Braverman PK, Adelman WP, Breuner CC, Levine DA, Marcell AV, et al. Office-Based Care for Lesbian, Gay, Bisexual, Transgender, and Questioning Youth. Pediatrics. 2013; 132: 198-203.

4. González de Dios J. Cine y Pediatría (144). “C.R.A.Z.Y.”, algo más que una locura, un himno a la tolerancia. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2012/10/cine-y-pediatria-144-crazy-algo-mas-que.html.

5. González de Dios J. Cine y Pediatría (294). “Lirios de agua” y las varias caras del amor adolescente. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2015/08/cine-y-pediatria-294-lirios-de-agua-y.html.

6. González de Dios J. Cine y Pediatría (241). “Plegarias para Bobby” y para la intolerancia por razones de sexo. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2014/08/cine-y-pediatria-241-plegarias-para.html.

7. González de Dios J. Cine y Pediatría (200). “La vida de Adèle” y el vértigo del primer amor. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2013/11/cine-y-pediatria-200-la-vida-de-adele-y.html.

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25. González de Dios J. Cine y Pediatría (356). “El niño pez”, leyenda para mitigar la realidad. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2016/11/cine-y-pediatria-356-el-nino-pez.html.

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27. González de Dios J. Cine y Pediatría (443). “Cuando tienes 17 años” no puedes ser formal. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2018/07/cine-y-pediatria-443-cuando-tienes-17.html.

28. González de Dios J. Cine y Pediatría (374). “Moonlight”, porque a la luz de la luna los negros parecen azules. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/03/cine-y-pediatria-374-moonlight-porque.html.

29. González de Dios J. Cine y Pediatría (585). Pequeños gigantes… que se llaman por su nombre. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2021/03/cine-y-pediatria-585-pequenos-gigantes.html.

30. González de Dios J. Cine y Pediatría (540). “Carmen y Lola” despiertan el tabú gitano del amor lésbico. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2020/05/cine-y-pediatria-540-carmen-y-lola.html.

31. González de Dios J. Cine y Pediatría (444). La noria de la vida de “Con amor, Simón”. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2018/07/cine-y-pediatria-444-la-noria-de-la.html.

32. González de Dios J. Cine y Pediatría (721). “Softie” y la pequeña naturaleza que busca acomodo. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2023/11/cine-y-pediatria-722-softie-y-la.html.

33. González de Dios J. Cine y Pediatría (662). Amores de verano adolescente con “Sweetheart” y “Uno para todas”. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2022/09/cine-y-pediatria-662-amores-de-verano.html.

34. González de Dios J. Cine y Pediatría (63). “Los chicos están bien”, ¿seguro…?. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/03/cine-y-pediatria-63-los-chicos-estan.html.

35. González de Dios J. Cine y Pediatría (463). “Mi familia gay” y el ejercicio de la tolerancia. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2018/11/cine-y-pediatria-463-mi-familia-gay-y.html.

36. González de Dios J. Cine y Pediatría (412). “Rara”,… pero no tan rara. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/12/cine-y-pediatria-412-rara-pero-no-tan.html.

 

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