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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista de formación continuada dirigida al pediatra y profesionales interesados de otras especialidades médicas

PEDIATRÍA INTEGRAL Nº5 – JUL-AGO 2023

Marcelina Poncela, pintora naturalista

J. Fleta Zaragozano
Representación del niño
en la pintura española


J. Fleta Zaragozano

Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Zaragoza

 

Pediatr Integral 2023; XXVII (5): 293.e1 – 293.e3


Marcelina Poncela, pintora naturalista

Poncela desarrolló su vida artística entre originales bodegones, paisajes, retratos y escenas costumbristas en diferentes soportes y técnicas, especialmente al óleo, obras con las que participó en diversos concursos y exposiciones. Fue una destacada pintora naturalista española que compaginó, durante un tiempo, sus aficiones artísticas con su trabajo como maestra.

Vida, obra y estilo

Marcelina Poncela Ontoria nació en Valladolid en 1864 y falleció en Quinto de Ebro (Zaragoza) en 1917. Sus padres fueron Ángel Poncela y Sotera Ontoria. Obtuvo el título de Maestra de Primera Enseñanza en 1879, a los quince años de edad. Al morir su padre, en 1882, se trasladó a Madrid donde vivía su tía paterna. En esta ciudad alcanzó el nivel superior de Magisterio, con cuyo título podía acceder a ser profesora en las propias Escuelas Normales o ser inspectora de Primera Enseñanza.

Poncela pronto quiso trabajar en lo que realmente le importaba, la pintura, y entre 1884 y 1891, estuvo matriculada en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, es decir, lo que luego se llamó la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, obteniendo siempre las máximas calificaciones. Tuvo como profesores a Carlos Haes y Sebastián Gessa para paisaje y temas florales, y a Alejandro Ferrant para perfeccionar la acuarela.

Como estudiante de arte, en 1885, obtuvo una beca de la Diputación de Valladolid y, como compensación a esta ayuda, la pintora debía donar dos obras. En 1889 obtuvo otra beca del Ayuntamiento de esta misma ciudad que duró un año; el Ayuntamiento recibió a cambio las obras tituladas María Cristina y Alfonso XIII niño y La azotea. Además de estas ayudas, su contacto con Valladolid eran principalmente los concursos que organizaba la Academia de Bellas Artes; así en 1889 obtuvo un premio de primera clase con el óleo titulado La capilla de la aldea.

Esta artista era apreciada y reconocida en esta ciudad y de ella se ocupó en más de una ocasión el periódico El Norte de Castilla, cuando daba cuenta de exposiciones y concursos haciendo críticas favorables, como la del 2 de octubre de 1890, al tratar de unas acuarelas presentadas. Una de ellas, En el campo, fue presentada ese mismo año en la exposición en la Academia de Bellas Artes de Madrid y, años más tarde, fue comprada por la duquesa de Medinaceli. Posteriormente, estuvo muy vinculada al Círculo de Bellas Artes, donde se impartían clases de acuarela y dibujo del natural, grabado, aguafuerte y perspectiva. Allí recibió enseñanzas del natural durante cuatro años.

En 1894 se casó con Enrique Jardiel, natural de Quinto de Ebro, un estudiante que tenía tres años menos que ella; para hacer frente a la nueva situación, Enrique trabajó como delineante en la división de Ferrocarriles de Madrid y se dedicó además al periodismo. El matrimonio Jardiel Poncela tuvo cuatro hijos: tres hijas nacidas en Quinto de Ebro y un hijo nacido en Madrid llamado Enrique, como su padre, escritor, dramaturgo y comediógrafo bien conocido.

Marcelina Poncela daba clases particulares de dibujo y pintura y seguía preparando las oposiciones para profesora de la Normal; cuando ganó la plaza como interina, fue destinada a la Escuela Normal de Zaragoza, pero por una serie de circunstancias nunca la ocupó. Por esta razón, dejó de pertenecer al cuerpo estatal de profesores.

Según la especialista en su obra, María Dolores Cid, su formación académica fue muy completa, por lo que consiguió una buena técnica del dibujo que le servía de preparación para sus pinturas. Empezó haciendo dibujos a lápiz y a carboncillo, muchos de los cuales trasladó después al óleo. Dibujaba sobre papel, unas veces de pequeño tamaño y otras de gran formato; en este caso, se trataba de obras acabadas, no simples apuntes, sino obras destinadas a concursos. Empleaba la técnica del albayalde y también utilizaba el lápiz conté, que era muy popular en el siglo XIX.

Algunos de sus dibujos están hechos a plumilla; son de gran calidad y merecieron premios de primera clase. Utilizó también la pintura al pastel, pero esta técnica es frágil y difícil de conservar, por lo que apenas hay un par de ejemplares conocidos. Fue una gran acuarelista, técnica que aprendió con Alejandro Ferrant; debió ser muy considerada en esta técnica, pues la nombraron socia honoraria de la Sociedad de Acuarelistas de Madrid.

Además de los bodegones, las flores, los paisajes y las escenas costumbristas, se ocupó, fundamentalmente, del retrato, tanto a lápiz como al óleo. A veces, esos retratos se apoyaban en la existencia de una fotografía, práctica muy común a finales del siglo XIX, pues muchos artistas aprovechaban esta oportunidad para hacer óleos de retratos de personajes de difícil acceso, pero que sus fotografías se podían encontrar con cierta facilidad. Tal fue el caso del retrato que la pintora hizo de la Reina Regente y Alfonso XIII niño en 1890, a partir de una fotografía de Fernando Debas; este cuadro se conserva en el Ayuntamiento de Valladolid. Casi toda la obra de Marcelina Poncela, desde sus apuntes de juventud hasta la madurez, se conserva en colecciones particulares de la familia. Otras obras se encuentran en instituciones que en su día otorgaron una beca o un premio.

Los niños representados en su obra

Marcelina Poncela pintó a niños y adolescentes en diversas ocasiones, sobre todo a sus hijos, familiares y conocidos. Así mismo, los incluye en paisajes y en múltiples escenas rurales. Exponemos, a continuación, algunos de sus cuadros con motivos infantiles.

El óleo Sagrada Familia, representa a la Virgen María, San José y el Niño en una escena familiar, reproducción fiel de una obra de Murillo, de 1650, actualmente en el Museo del Prado. La Virgen está sentada con un ovillo de hilo en la mano, al lado de la rueca y un cesto de ropa; mira complaciente hacia su hijo, que está con la mano derecha elevada y con un pajarito, mientras mira al perro que se encuentra en el primer plano. El Niño ocupa el centro de la composición. San José, también sentado, sujeta al pequeño. Los colores son fríos, con predominio del marrón en diversas tonalidades, el gris y el blanco. La vestimenta es holgada, con amplios pliegues.

La anatomía de las tres figuras y la del perro es muy acertada, aunque se advierte alguna diferencia con las figuras del cuadro original de Murillo. En efecto, en la obra Sagrada Familia del pajarito del pintor sevillano, el trazo es más preciso, los colores más vivos y, además, existen algunas diferencias en los objetos que complementan la estancia y en el fondo de la obra; una de ellas, se aprecia muy bien en los detalles de la mesa de carpintero que se observa a la derecha del cuadro. Por otra parte, la obra de Murillo es de mayores dimensiones. Luz frontal, irradiada desde el Niño Jesús y composición dinámica. Es un óleo sobre lienzo de 83 por 109 cm y está fechado en 1884.

La Sagrada Familia ha sido representada por diversos pintores de todas las épocas y estilos, desde la Alta Edad Media hasta los movimientos pictóricos contemporáneos. Destacaremos las de Rafael en 1518, El Greco en 1595, Carducho en 1631, Espinosa en 1640, Bayeu en 1776 y Goya en 1877, entre otros muchos (Fig. 1).

Figura 1. Sagrada Familia.

La composición María Cristina con Alfonso XIII niño representa a dos figuras: un adulto y un niño de corta edad, de alrededor de cuatro o cinco años. Ambos posan para la artista de frente, en actitud resignada y algo hierática; posiblemente, la dama está sentada y de medio cuerpo, y el niño sobre sus piernas en tres cuartos. Los rasgos de ambas figuras están bien conseguidos y son proporcionados. La dama es rubia y viste ropaje de época: camisa blanca y chaqueta azul oscuro. No lleva pendientes ni otros adornos. El niño, también rubio, tiene facciones agradables, aunque el pabellón auricular izquierdo es de baja implantación y presenta una frente muy despejada. Lleva camisa blanca a rayas, pañuelo al cuello y pantalón de un color azul. Los detalles muestran claramente que pertenecen a la realeza.

Pincelada acabada, luz frontal y fondo oscuro, colores fríos y cálidos a la vez y estructura triangular. Algunos autores tienen dudas de la autoría de esta composición. La obra está fechada hacia 1890, cuando el rey Alfonso XIII tenía cuatro años de edad. Es un óleo que mide 82 por 65 cm y pertenece al Ayuntamiento de Valladolid.

También han pintado a Alfonso XIII de niño: Gómez Moreno en 1887, Antonio Caba en 1890, Fernando Tirado en 1891, Federico Godoy en 1891 y Luis Álvarez en 1898, entre otros pintores. Naturalmente, en todos estos retratos, la imagen del futuro rey es muy semejante (Fig. 2).

Figura 2. María Cristina con Alfonso XIII niño.

Mis muñecos es una obra en la que aparecen cuatro niños. Tres de ellos son hijos de la pintora: en un primer plano aparece Enrique, de unos dos años de edad, en segundo y tercer plano aparecen las otras dos hijas, de unos ocho o diez años de edad. Al fondo y a la izquierda de la composición, se visualiza otro niño que va en un cochecito guiado por el ama o cuidadora.

La escena se sitúa en un parque de Madrid, es un día primaveral y los tres hijos posan para la artista en actitud colaboradora. El niño pequeño parece estar sentado y lleva un juguete en sus manos, viste ropa blanca y sombrero. La hija que está sentada en el banco, es la mayor, vestida a la usanza del siglo XIX, con vestido blanco a pliegues, collar con medalla, calcetines negros, pelo largo y dos lazos de color rosa que le sujetan el pelo, que cae sobre sus hombros. En su mano derecha lleva una naranja y con la mano izquierda sujeta un aro, objeto de mucho predicamento en la época. Tras el banco, está otra niña con vestido parecido al de su hermana, collar de piedras azules, lazo azul en el pelo y de su mano pende un globo de colores.

Hay que hacer notar que la anatomía de las figuras es normal. El espacio se completa con una sombrilla, un ramo de flores, otras dos naranjas y otros objetos que hay sobre la mesita, a la derecha del cuadro. Al fondo se observan unos árboles de varios tamaños y un quiosco. Los colores son muy variados, destacando los blancos y los verdes. Buen sentido de la perspectiva y una luz que emana del frente. Es un óleo fechado en 1904 y mide 119 por 166 cm (Fig. 3).

Figura 3. Mis muñecos.

Campesinos asturianos es una de las abundantes composiciones de carácter ambiental y costumbrista que pintó Marcelina Poncela; en este caso se trata de un ambiente rural de Asturias. Aparecen cuatro niños: dos hablando con una mujer en el primer plano, otro sentado a la entrada de un aprisco con ganado y el cuarto es un lactante que está tomando el pecho de su madre, a la derecha de la composición.

Los dos niños del primer plano pueden tener alrededor de seis o siete años de edad, están sentados y descalzos, llevan camisa blanca y pantalón largo; uno de ellos lleva un sombrero. El niño que cuida del ganado parece un adolescente, lleva un palo en la mano izquierda, sombrero y zuecos, y mira hacia la mujer que está de pie. Finalmente, el niño que está lactando puede tener alrededor de cinco o seis meses y está desnudo; su madre está sentada a la entrada de la casa rural.

No se aprecia bien la anatomía de las figuras ni los detalles de las ovejas, pero parecen normales. El ambiente se completa con diversos objetos, como un cubo, una tinaja, un tronco y abundantes cañas, que conforman verdaderas vallas para el aprisco. También hay otra cabaña al fondo del cuadro y aparecen abundantes árboles y celajes con nubes. Excelente tratamiento de la perspectiva y del manejo de los colores, especialmente con una amplia gama de amarillos y marrones. Se trata de un óleo sobre lienzo de 150 por 200 cm. Se desconoce la fecha de realización (Fig. 4).

Figura 4. Campesinos asturianos.

 

Bibliografía

- Maza E. Mujeres ilustres en Valladolid. Siglos XII-XIX. Marcelina Poncela Ontoria (1864-1017). Ayuntamiento de Valladolid. Valladolid. 2003.

- Marcelina Poncela. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Marcelina_Poncela.

- Cid MD. Aragón en la vida y en la pintura de Marcelina Poncela. AACA. Asociación Aragonesa de Críticos de Arte. Número 40. 2017.

- Cid MD. Marcelina Poncela Ontoria. 1864-1917. Una pintora de Valladolid. Trabajo Fin de Máster. Instituto Simancas. Universidad de Valladolid. Curso 2013-2014.

 

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