R. Cancho Candela, A. Hedrera Fernández
Temas de FC


R. Cancho Candela, A. Hedrera Fernández

Unidad de Neurología pediátrica. Servicio de Pediatría.
Hospital Universitario Río Hortega. Valladolid

 

Resumen

La cefalea es un síntoma común en Pediatría; más del 75% de los niños sufrirán algún episodio de cefalea a lo largo de sus años en edad escolar. La anamnesis y la exploración física hacen posible la distinción entre episodios de cefalea primaria, episodios de cefalea secundaria por causas no graves (ejercicio, fiebre…), y cefalea secundaria a causas graves (tumores cerebrales, infección del sistema nervioso central…). Debe realizarse neuroimagen y/o punción lumbar en este último grupo de pacientes. Las cefaleas primarias son una de las principales causas de enfermedad crónica pediátrica. Los dos tipos principales de cefalea primaria son: la migraña, con y sin aura, y la cefalea tensional. Debe realizarse un manejo no farmacológico y farmacológico apropiados, en función de una serie de consideraciones clínicas específicas, en relación al tipo de cefalea y su repercusión sobre la calidad de vida.

 

Palabras clave: Cefalea; Migraña; Cefalea tensional

Key words: Headache; Migraine; Tension type headache

 

Pediatr Integral 2015; XIX (9): 632-639


Cefalea en el niño y adolescente

Introducción

La cefalea es una dolencia de elevada frecuencia, con potencial de cronicidad y, ocasionalmente, es síntoma de patologías graves, por lo que su adecuado manejo es primordial para los pediatras.

La cefalea es un motivo de consulta frecuente en edad pediátrica, tanto en ámbito de Atención Primaria, como Especializada. Solo un pequeño porcentaje de los pacientes que presentan cefalea sufren una enfermedad severa, pero este hecho motiva una elevada demanda de recursos y preocupación en el entorno. Por otra parte, la cefalea primaria recurrente es un problema de salud pediátrico importante, con un impacto considerable en la calidad de vida y en el entorno, y con un elevado potencial de cronicidad y persistencia en edad adulta(1,2); se estima que un 73% de los pacientes pediátricos con cefalea crónica mantienen dicha dolencia en periodo de adulto(3). Globalmente, entre un 75-90% de niños sufren a lo largo del periodo infantil algún episodio de cefalea. Aproximadamente, un 20% de los niños y adolescentes entre 4 y 18 años indican haber tenido episodios de cefalea frecuentes o severos en el año previo(4).

La prevalencia de cefalea primaria varía de forma considerable entre diversos estudios, pero se estima que no menos de un 5-10% de niños sufren migraña(5-8). Estas cifras ilustran la magnitud de la cefalea como problema pediátrico.

Clasificación

Deben diferenciarse dos tipos principales de cefalea según su origen: primaria, de carácter idiopático, y secundaria, debida a causas directamente identificables.

De forma general, puede considerarse que existen dos grandes grupos de cefaleas según su causa: primarias, sin trastorno definido causante; y secundarias o sintomáticas, directamente causadas por un trastorno definido. Todas ellas se clasifican en función de una serie de criterios propuestos por la Internacional Headache Society. Esta clasificación ha sufrido diversos cambios a lo largo de las últimas décadas, estando vigente en la actualidad su tercera edición, de 2013, denominada como ICHD-3(9); hoy en día, esta clasificación y sus antecesoras son una base de trabajo consensuada tanto en edad pediátrica como adulta. La ICHD-3 clasifica con los mismos criterios y de forma indistinta los diversos tipos de cefalea, sin tener en cuenta el rango de edad, aunque se hacen algunas observaciones específicas para la edad pediátrica. Es decir, los tipos de cefalea pediátricos son los mismos que en periodo adulto, aunque alguna de sus manifestaciones clínicas puedan diferir. En la ICHD-3, se desglosan todas las causas posibles de cefalea secundaria en función del origen del trastorno (traumático, vascular, etc.), así como los criterios para los diferentes tipos de cefalea primaria, y de neuralgias craneofaciales. Dentro de las cefaleas primarias, las de máximo interés para el pediatra general por su frecuencia son: la migraña y la cefalea tensional, de las que se exponen los criterios de diagnóstico en las tablas I y II.

Existen algunos pequeños cambios en los criterios de cefalea tensional y migraña, entre la anterior clasificación y la actual. Es destacable, la existencia en la ICHD-3 de un grupo específico de “síndromes episódicos que pueden asociarse con migraña” de cierta especificidad pediátrica, como el vértigo paroxístico benigno o el torticolis paroxístico benigno.

Evaluación clínica: anamnesis y exploración física

La anamnesis dirigida y la exploración física orientada son claves en la diferenciación entre cefalea presumiblemente primaria y secundaria.

La anamnesis proporciona la orientación diagnóstica principal de la cefalea. Una exploración física alterada siempre debe alertar acerca de cefalea secundaria, excepto en casos previamente conocidos de cefalea primaria migrañosa con aura, cuando se evalúa al paciente durante el propio episodio. En general, es útil la diferenciación entre primer episodio de cefalea aguda y resto de posibilidades temporales de evolución de la cefalea: aguda recurrente (episódica) y crónica. Dentro de la cefalea aguda, debe separarse en la evaluación la cefalea aguda febril del resto de cefaleas. En el primer caso, la anamnesis y la exploración física permitirán sospechar si existe infección de SNC o no (ver Algoritmo al final del artículo). En el resto de primeros episodios de cefaleas agudas afebriles, la anamnesis y la exploración física orientarán la sospecha de patología subyacente de SNC o no.

La anamnesis del paciente con cefalea debe en la práctica realizarse mediante entrevista dirigida; esta historia puede ser dificultosa en caso de niños pequeños y algunos aspectos pueden ser inferidos de su comportamiento. Entre los datos que tienen máxima importancia en la evaluación, y que deben ser investigados, podemos destacar los siguientes:

¿Desde cuándo?: la cefalea de larga evolución (meses, años) es poco sospechosa de ser sintomática; la cefalea continua, de nueva aparición, en últimos días o semanas, es de elevada sospecha de ser sintomática.

¿A qué hora del día aparece?: la cefalea por hipertensión intracraneal (HTIC) es frecuentemente nocturna (al final del sueño) o matutina, justo al despertar. La migraña puede ocurrir en cualquier hora del día, aunque es algo más frecuente por la mañana. La cefalea tensional es predominantemente vespertina. La cefalea del síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño predomina por la mañana.

¿Cuánto dura?: la mayoría de las migrañas duran más de 30 minutos y menos de 3-4 horas; la cefalea en racimos y la hemicraneal paroxística son breves (minutos, alguna hora). La cefalea continua es sospechosa de organicidad.

¿Cuál es la frecuencia y el patrón temporal?: la cefalea claramente episódica es más probable que tenga un origen primario. La cefalea tensional, suele ser más frecuente y se agrupa en días; cuando se objetiva su aparición estacional suele mostrar un patrón de claro predominio en periodos escolares frente a los vacacionales. La migraña no suele ser tan frecuente como para mostrar varios episodios semanales. La progresividad en la intensidad y/o frecuencia, y la presencia de síntomas intercríticos es sospechosa de ser sintomática.

¿Existe algún precipitante?: debe indagarse acerca de la existencia de roncopatía nocturna. La migraña puede mostrar múltiples factores precipitantes, entre ellos, alimentos, sueño escaso o menstruación. La cefalea tensional puede, en ocasiones, mostrar un claro patrón reactivo ante eventos precipitantes, como asignaturas o clases estresantes. La cefalea que empeora con el ejercicio o con maniobras de aumento de presión intracraneal es sospechosa de ser sintomática.

¿Localización?: la migraña pediátrica es, al menos, en la mitad de pacientes frontal bilateral, y la cefalea tensional suele ser holocraneal y difusa. La cefalea unilateral fija y la selectivamente occipital pueden ser sospechosas de ser sintomáticas.

¿Carácter o calidad?: la cefalea pulsátil es característicamente migrañosa, siendo uno de los criterios diagnósticos; sin embargo, existen problemas importantes para la descripción fiable en edad pediátrica. La cefalea descrita como opresiva es inespecífica y puede corresponder a cualquier tipo de cefalea, primaria o secundaria.

¿Existen pródromos o aura?: debe preguntarse de forma orientada acerca de síntomas previos de tipo sensitivomotriz, visual, etc. La sintomatología vegetativa (náuseas, vómitos, mareo) en la mayoría de episodios (no en algún episodio) es orientativa de migraña. Los vómitos de la HTIC no ocurren siempre acompañando a la cefalea, sino que pueden aparecer de forma independiente y repetida en un periodo prolongado de tiempo, y ocurren característicamente sin náuseas. El aura persistente es sospechosa de patología intracraneal (ictus isquémico).

¿Qué hace durante el episodio?: la migraña suele ser suficientemente severa como para interrumpir actividades, y hace buscar sueño y reposo; el paciente tiene aspecto de afectación. En la cefalea tensional no suele haber interferencia tan clara en actividades, y el paciente parece más cansado que enfermo.

¿Qué efecto tienen los analgésicos?: la cefalea tensional mejora ostensiblemente con analgésicos comunes; la migraña suele mejorar más con evitación de estímulos y esfuerzos, y con reposo y sueño, que con analgésicos. El efecto inmediato del analgésico (menos de 15-20 minutos tras su administración) debe considerarse orientativo de cefalea funcional o facticia. La cefalea por HTIC mejora con analgésicos, aunque recurre.

En la práctica clínica, es frecuente el uso de diarios y calendarios de cefalea, en los que el paciente o los padres apuntan los episodios de cefalea, pudiendo además anotar algunos aspectos, como intensidad o factores precipitantes evidentes. Dentro de las utilidades de estos calendarios, existen posiblemente en la práctica clínica dos principales: 1) evaluación del número de episodios de migraña para la posible indicación de tratamiento profiláctico continuo; y 2) constatación para el profesional y para el entorno familiar de patrones de cefalea tensional, en los que existe predominio de días lectivos y mejoría en periodos vacacionales.

Uno de los puntos clave dentro de la evaluación clínica de la cefalea es la sospecha de HTIC. Puede decirse que esta sospecha siempre se funda en la anamnesis, como se ha insistido previamente; pero, en este caso, la exploración física alterada es muy indicativa. En la tabla III, se detallan los principales datos y signos cuya aparición guarda mayor relación con la existencia de HTIC. Toda sospecha de HTIC debe ser evaluada en ámbito hospitalario y la neuroimagen (TAC/RMN) es mandatoria.

Cefaleas primarias

Los tipos principales de cefalea primaria pediátrica son: la migraña sin o con aura y la cefalea tensional.

Migraña

La migraña es posiblemente la cefalea primaria pediátrica más frecuente. Se han reseñado con anterioridad los criterios actuales de diagnóstico ICHD-3 y algunas consideraciones en cuanto a la anamnesis. Debe destacarse, la frecuencia de antecedentes familiares de migraña. Existe un predominio de varones migrañosos en periodo escolar, pero la prevalencia en mujeres aumenta claramente en años inmediatamente prepuberales y en la pubertad. El tipo de migraña más habitual es la migraña sin aura, mostrando, solo aproximadamente un 20% de todos los migrañosos, aura típica (ver criterios) o de otro tipo. La descripción de migrañas con aura atípica (sin cefalea, basilar, oftalmopléjica, etc.), así como, la de síndromes relacionados (vértigo paroxístico, vómitos cíclicos, etc.) desborda los objetivos de la presente revisión.

Cefalea tensional

Es probable que la cefalea episódica tensional esté en aumento en la edad pediátrica. Previamente, se indicaron los criterios actuales de diagnóstico ICHD-3 y ciertas consideraciones en cuanto a la historia. La cefalea tensional no es siempre claramente reactiva a eventos estresantes, problemas conductuales o trastornos anímicos, pero la cefalea tensional frecuente o crónica debe ser siempre evaluada en este sentido y, a menudo, puede coexistir sintomatología depresiva.

Diagnóstico diferencial entre migraña sin aura y cefalea tensional

Posiblemente, uno de los puntos más importantes en el diagnóstico de la cefalea primaria pediátrica radica en la diferenciación clínica entre los dos tipos más frecuentes de cefalea recurrente, que son: la migraña sin aura y la cefalea episódica tensional. Si se estudian los criterios ICHD-3 que diferencian una y otra, puede observarse que los puntos clave entre ambas radican en: 1) duración de los episodios; 2) localización de la cefalea; 3) carácter opresivo vs. pulsátil; 4) intensidad leve vs. severa (puede ser moderada en ambas); 5) agravamiento con la actividad física normal; 6) presencia de náuseas/vómitos; y 7) foto/fonofobia. Es frecuente la presencia de cefalea bilateral en migraña, así como que exista cierta dificultad para establecer el carácter opresivo vs. pulsátil; por ello, los puntos 4-5, que probablemente van ligados, y los 6-7 son muy a menudo críticos en la diferenciación migraña vs. cefalea tensional. Es por ello, que debe intentarse inferir de forma fidedigna el grado de interferencia de la cefalea en las actividades, y no dar por bueno que la mera existencia de la cefalea supone ya una afectación importante, como puede quizás interpretarse en algunas anamnesis de familias preocupadas. De igual modo, la aparición muy ocasional de náuseas o vómitos, en una cefalea recurrente, o no claramente ligada al propio episodio de cefalea, no debe automáticamente hacer pensar en migraña. Es probable que exista actualmente un sobrediagnóstico de migraña sin aura en detrimento de cefalea tensional debido a una inadecuada interpretación de estos criterios.

Cefaleas secundarias

Los tumores cerebrales muestran a menudo cefalea, pero casi siempre acompañada de síntomas y signos de sospecha.

Tumores cerebrales y otras lesiones expansivas

Las lesiones intracraneales ocupantes de espacio, tienden a producir HTIC en su evolución; los tumores cerebrales son las principales lesiones de estas características, aunque no las únicas. La sospecha, fundada o no, de tumor cerebral es el principal motivo de la indicación de neuroimagen (TAC y/o RMN) en cefalea. La aparición de cefalea en niños afectos de tumor cerebral es frecuente (se estima que en torno a un 70% de todos los niños afectos), pero debe aclararse que la inmensa mayoría muestran otros signos de sospecha. Es reseñable un meta-análisis en el que se revisaron 1.275 niños con cefalea recurrente, de los que en 605 se realizó neuroimagen. Se detectó alguna anomalía en 97 pacientes (16% del total), pero solo en 18 niños la imagen era reveladora de patología neurológica en relación con la cefalea, y lo que fue más significativo, todos ellos mostraban exploración neurológica alterada(10). En función de estudios con estos resultados, la Academia Americana de Neurología avala la decisión de no solicitar neuroimagen ante cefalea recurrente con exploración física normal. Se han reseñado, en la tabla III, los síntomas y signos de sospecha principales de HTIC y se han comentado anteriormente algunos aspectos de la historia de cefalea sospechosa de HTIC. Debe hacerse hincapié, en que la cefalea tumoral es, a menudo, difusa, progresiva, más bien continua; pero, a veces, con periodos asintomáticos, a menudo nocturna, sobre todo, en horas previas al despertar y durante este.

Sinusitis

Existe un importante sobrediagnóstico de cefalea secundaria a sinusitis. La sospecha de sinusitis no debe sustentarse en la presencia de cefalea aguda recurrente o crónica, sino en la sintomatología de fiebre, rinorrea mucopurulenta, halitosis, etc. y, en todo caso, de dolor con sensación de plenitud en zonas sinusales y próximas, lo que se revela en forma más de dolor craneofacial asimétrico que de cefalea difusa. La sinusitis crónica no presenta cefalea como síntoma habitual. No deben realizarse radiografías simples de cráneo en la evaluación de la cefalea para el diagnóstico de una posible sinusitis. La ICDH-3 refuerza estas orientaciones exigiendo en el diagnóstico de cefalea secundaria a sinusitis la existencia de diagnóstico definido de esta en ausencia de cefalea como posible signo guía.

Apnea-hipopnea obstructiva del sueño

En toda historia de cefalea debe investigarse acerca de la calidad del sueño, y ello incluye la existencia de roncopatía. La obesidad, las malformaciones craneofaciales, la hipertrofia amigdalar, la patología neuromuscular…, son factores de riesgo. Es habitual un perfil de conducta con problemas de regulación de la misma (déficit atencional).

Cefalea postraumática

La cefalea secuelar, semanas después de un traumatismo craneoencefálico sin complicación intracraneal ni fractura, es una situación en general poco habitual en Pediatría. Debe practicarse neuroimagen en estos casos.

Hipertensión arterial

La mayoría de niños afectos de hipertensión crónica no presentan cefalea y, si aparece, suele ser de características más bien tensionales, pero con localización occipital. Debe medirse la presión arterial en todo paciente con cefalea de estas características.

Alteraciones de refracción

Es habitual achacar como origen de cefalea en edad escolar, problemas de refracción; esta relación causal es posible, pero suele existir una clara relación en la historia entre tareas con requerimientos visuales y el inicio de la cefalea. La mayoría de niños con cefalea a los que se les corrige su alteración visual no mejoran de aquella.

Tratamiento de cefalea aguda y profilaxis de cefalea primaria

Los analgésicos convencionales son la base del tratamiento de la cefalea aguda. Debe estimarse la necesidad de tratamiento farmacológico profiláctico en función de frecuencia e intensidad de los episodios de cefalea, sopesando ventajas e inconvenientes.

La base del tratamiento de la cefalea es farmacológica, pero existe lugar para algunas estrategias de manejo no medicamentoso. Este manejo se basa también en la anamnesis, ya que identifica factores precipitantes y trata de evitarlos o modificarlos. En el caso de la migraña, los episodios claramente ligados a alimentos específicos, pueden ser evitados con la supresión del alimento en cuestión. Deben evitarse, en cualquier caso, dietas restrictivas no fundadas en la historia personal. El sueño es también importante en la cefalea primaria. Una adecuada higiene de sueño puede prevenir recurrencias de cefalea primaria y, si está en curso un episodio de cefalea tensional, el reposo psicofísico es un adecuado coadyuvante. En caso de migraña, es frecuente que el sueño pueda abortar el curso de un ataque y, de hecho, es un criterio diagnóstico de elevada especificidad. Dada la influencia psicógena en la cefalea primaria, las técnicas de modificación de conducta, la hipnosis y relajación, etc., tienen cabida en el manejo, aunque en la práctica clínica existen dificultades para su aplicación.

El uso racional de fármacos para la cefalea en edad pediátrica está dificultado por varios factores: uno de ellos es la escasez de ensayos clínicos en este rango de edad, tanto para tratamiento de cefalea aguda como para profilaxis de cefalea primaria; otra dificultad añadida es la alta tasa de respondedores a placebo en cefalea primaria(11). En la tabla IV, se han resumido algunos aspectos de fármacos usados en cefalea.

Los analgésicos convencionales, como: paracetamol, ibuprofeno o metamizol, son la base del tratamiento de la cefalea aguda, sea cual sea su origen. Los dos primeros se han evaluado en cefalea primaria, mostrando cierta eficacia. Existe mayor evidencia para el uso de ibuprofeno en los ataques de migraña, sobre todo de forma precoz al inicio del dolor. Los triptanes son agonistas serotoninérgicos abortivos de migraña. No deben ser usados en otros episodios de cefalea. Su uso en edad adulta está plenamente difundido, con gran diversidad de productos. En edad pediátrica, existe experiencia con: sumatriptán, rizatriptan y zolmitriptan, siendo mayores las evidencias en cuanto, eficacia y seguridad en mayores de 12 años con la forma nasal del primero de los productos(12). Está contraindicado su uso en pacientes con patología cardiovascular, siendo frecuente la aparición de dolor torácico, palpitaciones y astenia tras su administración.

El punto clave de la profilaxis farmacológica radica en su indicación. Pueden considerarse fundamentalmente como criterios principales:

• Número de episodios de cefalea de moderada intensidad, superiores a 2-3 por mes.

• Baja efectividad de tratamiento para cefalea aguda.

• Crisis severas o prolongadas, con déficit o vómitos intensos, aunque sean menos frecuentes que 2/mes.

• Comorbilidad con patología psiquiátrica y emocional.

El uso de cuestionarios que evalúan el impacto de la migraña sobre las actividades y la calidad de vida pueden ayudar en la indicación del tratamiento, así como para monitorizar la eficacia de la profilaxis. La escala más difundida es la PedMIDAS, de uso sencillo(13). El único fármaco con nivel de evidencia clase I para profilaxis de migraña es la flunarizina; se trata de un vasodilatador, con efecto sedativo, por lo que su administración debe realizarse antes de ir a la cama, e incrementando la dosis a lo largo de 10-15 días(11). Suele producir ganancia de peso y se ha implicado en trastornos de movimiento, de tipo disquinesia tardía, por lo que su uso suele limitarse a un periodo concreto de meses. El propranolol es el betabloqueante del que se tiene mayor experiencia en profilaxis(11). Puede emplearse también atenolol o nadolol. Los betabloqueantes tienen un efecto broncoconstrictor, por lo que en todo paciente en el que se considera esta profilaxis, debe interrogarse específicamente respecto a historia de alergia respiratoria, hiperreactividad bronquial o asma. Pueden producir: hipotensión ortostática, astenia, fatiga y bajo ánimo emocional, incluso depresión. La amitriptilina es un antidepresivo ampliamente usado en neurología para profilaxis de cefalea primaria y neuralgias. Posiblemente, es un mediocre preventivo de migraña, pero parece ser útil en cefalea tensional, sobre todo reactiva o comórbil, con patología psiquiátrica. Al igual que la flunarizina, debe administrarse preferentemente en dosis única nocturna, con incremento progresivo de dosis, por su efecto sedativo; produce también ganancia de peso. Puede producir sequedad de boca y visión borrosa, y se ha relacionado con arritmias; suele recomendarse la realización de electrocardiograma al principio de tratamiento y al alcanzar la dosis deseada. Existen diversos antiepilépticos usados en prevención de migraña, los más empleados son: el topiramato y el valproato. Es probable que sean más efectivos en migraña con aura que sin aura, pero los potenciales efectos secundarios y la lenta titulación de dosis (sobre todo, de topiramato) limitan un tanto su uso. Debe reseñarse que el topiramato es el único fármaco preventivo de cefalea que puede producir pérdida de peso, hecho a tener en cuenta en pacientes obesos.

Función del pediatra de Atención Primaria

Los puntos clave de la actuación del pediatra de Atención Primaria ante un paciente con cefalea son:

1. Orientación etiológica según anamnesis y exploración, con planteamiento de realización de estudios complementarios y envío a ámbito hospitalario o especializado, en caso de sospecha de cefalea secundaria.

2. Orientación de tipo principal en la cefalea primaria: migrañosa, tensional u otra.

3. Tratamiento de los episodios agudos de cefalea primaria.

4. Valoración de la repercusión de la cefalea primaria y, por tanto, indicación de profilaxis farmacológica (o envío a ámbito especializado para la indicación de la misma).

Bibliografía

Los asteriscos reflejan el interés del artículo a juicio del autor.

1. Dooley JM. The evaluation and management of paediatric headaches. Paediatr Child Health. 2009; 14: 24-30.

2.*** Hershey AD, Winner P, Kabbouche MA, Powers SW. Headaches. Curr Opin Pediatr. 2007; 19: 663-9.

3. Brna P, Dooley J, Gordon K, Dewan T. The prognosis of childhood headache: A 20-year follow-up. Arch Pediatr Adolesc Med. 2005; 159: 1157-60.

4. Lateef TM, Merikangas KR, He J, et al. Headache in a national sample of American children: prevalence and comorbidity. J Child Neurol. 2009; 24: 536.

5. Mortimer J, Kay J, Jaron A. Epidemiology of headache and childhood migraine in an urban general practice using Ad Hoc, Valquist and IHS criteria. Dev Med Child Neurol. 1992; 34: 1095-101.

6.** Durá Travé T, Yoldi Petri ME. Cefaleas agudas recurrentes: características clínicas y epidemiológicas. An Pediatr (Barc). 2005; 62: 141-6.

7. Gutiérrez-Mata AP, López-Casas J, Ortez-González CI, Sempere-Pérez A, Casartelli MJ, Campistol J. Características clínicas y evolución de los pacientes con cefalea migrañosa seguidos en la Unidad de Cefaleas de un hospital pediátrico de referencia. Rev Neurol. 2008; 46: 331-6.

8. Gordon K, Dooley J, Wood E. Prevalence of reported migraine headaches in Canadian adolescents. Can J Neurol Sci. 2004; 31: 324-7.

9.*** Headache Classification Committee of the International Headache Society (IHS). The International Classification of Headache Disorders, 3rd edition (beta version). Cephalalgia. 2013; 33: 629-808.

10. ** Lewis DW, Ashwal S, Dahl G, et al. Subcommittee of the American Academy of Neurology and the Practice Committee of the Child Neurology Society. Practice parameter: evaluation of children and adolescents with recurrent headaches: report of the Quality Standards. Neurology. 2002; 59: 490.

11.*** Lewis D, Ashwal S, Hershey A, Hirtz D, Yonker M, Silberstein S; American Academy of Neurology Quality Standards Subcommittee; Practice Committee of the Child Neurology Society. Practice parameter: pharmacological treatment of migraine headache in children and adolescents: report of the American Academy of Neurology Quality Standards Subcommittee and the Practice Committee of the Child Neurology Society. Neurology. 2004; 63: 2215-24.

12. Winner P, Rothner AD, Saper J, et al. A randomized, double-blind, placebo-controlled study of sumatriptan nasal spray in the treatment of acute migraine in adolescents. Pediatrics. 2000; 106: 989.

13. Hershey AD, Powers SW, Vockell AL, Lecates SL, Segers A, Kabbouche MA. Development of a patient-based grading scale for PedMIDAS. Cephalalgia. 2004; 24: 844-9.

Bibliografía recomendada

– Headache Classification Committee of the International Headache Society (IHS). The International Classification of Headache Disorders, 3rd edition (beta version). Cephalalgia. 2013; 33: 629-808.

Aunque de gran extensión, se trata de un importante documento, ya que es la guía desde la que se pretende una clasificación sistemática de todas las cefaleas. Ha sido criticada respecto la restrictividad de los criterios de migraña pediátrica, pero su uso es generalizado.

– Hershey AD, Winner P, Kabbouche MA, Powers SW. Headaches. Curr Opin Pediatr. 2007; 19: 663-9.

Revisión breve, pero muy completa por parte de un autor de referencia en el tema.

– Lewis D, Ashwal S, Hershey A, Hirtz D, Yonker M, Silberstein S; American Academy of Neurology Quality Standards Subcommittee; Practice Committee of the Child Neurology Society. Practice parameter: pharmacological treatment of migraine headache in children and adolescents: report of the American Academy of Neurology Quality Standards Subcommittee and the Practice Committee of the Child Neurology Society. Neurology. 2004; 63: 2215-24.

Documento de consenso para la orientación de tratamiento en cefalea aguda y en profilaxis, elaborado por la Academia Americana de Neurología, según estudios de evidencia. Repasa los fármacos empleados de forma más habitual, de manera completa y clarificadora.

– Verdú Pérez A, Cazorla Calleja MR. Cefaleas primarias infantiles. En: Verdú A y eds., Manual de Neurología Infantil, 2ª ed. Panamericana, 2014.

Breve revisión de la cefalea primaria pediátrica, de forma práctica y clara, dentro de un texto de referencia en castellano, en neuropediatría.

Caso clínico

 

Niña de 12 años de edad que consulta con su pediatra de Atención Primaria, porque el día previo mostró cefalea durante unas horas. En realidad, la madre indica que ha mostrado frecuentes episodios de cefalea en meses previos, pero el del día previo fue más intenso y, por ello, ha motivado la consulta. Se trata de una niña sin antecedentes familiares ni personales patológicos reseñables; es buena estudiante, y es descrita como alegre, lista y sociable. Es deportista y acude, además, a diversas actividades extraescolares (danza, piano). La madre describe cefalea episódica, fluctuante en frecuencia, desde hace, al menos, un año y medio; no más de 2-3 episodios al mes, aunque en el último mes se ha hecho más frecuente y ha presentado algunos días agrupados con cefalea. El último episodio fue precedido de 10 días libre de síntomas. Suele quejarse por la tarde, y la notan algo cansada y de peor humor, pero sin vómitos u otro síntoma. La cefalea no suele durar más de un par de horas. Mejora con paracetamol y reposo. A veces, se va a la cama con cefalea, pero esta no le despierta. Al ser interrogada respecto al predominio en días lectivos, la madre nos indica que “es más frecuente cuando está cansada, pero también se ha quejado algunos fines de semana”. La exploración física es normal, aunque no se practica fondo de ojo, por dificultad técnica para realizarlo. La madre está preocupada y solicita estudio “neurológico”.

 

 

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