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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)
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PEDIATRÍA INTEGRAL Nº5 – JUL-AGO 2026

Cuentoterapia: emociones, símbolos y relatos que transforman

Viviendo el futuro de
la pediatria hoy


Entrevistadora: P. Rodríguez Díaz

 

El objetivo de este nuevo apartado es realizar entrevistas a servicios, secciones, grupos de trabajo, responsables, etc., que lleven a cabo proyectos novedosos para mejorar la asistencia y humanización de la atención pediátrica, cómo se han desarrollado y cómo se puede acceder a ellos o implantarlos en otros Centros de AP u hospitales.

 

Pediatr Integral 2026; XXX (5): 360.e4 – 360.e5

 


Cuentoterapia: emociones, símbolos y relatos que transforman

 

En esta entrevista conversamos con Lorenzo Hernández Pallarés, creador de la cuentoterapia y presidente de la Asociación Iberoamericana de Cuentoterapia (AICUENT), una disciplina que desde hace más de tres décadas explora el poder terapéutico de los cuentos como herramienta de acompañamiento emocional, prevención y crecimiento personal. A través de su experiencia, profundizaremos en los orígenes de esta metodología, sus bases psicológicas y simbólicas, así como en las múltiples aplicaciones que hoy encuentra en ámbitos educativos, sanitarios y sociales, donde los relatos se convierten en puentes para comprender las emociones, sanar heridas y fortalecer los vínculos humanos.

Pregunta (P): ¿Cuándo y cómo nació la cuentoterapia? ¿Cuál fue vuestra motivación inicial?

Respuesta (R): Aunque acuñé el término cuentoterapia formalmente en 2006, este viaje comenzó para mí en 1993 bajo el nombre de “educación emocional a través de los cuentos”, en unos seminarios que se hicieron dentro de un programa interdisciplinario en el municipio de Águilas. Estos estaban organizados por la escuela infantil en la que trabajaba, pero aglutinaban a profesionales sanitarios de los centros de salud (pediatras, médicos de familia y enfermeros), trabajadores sociales y, mayoritariamente, a profesionales de la educación también de otros colegios de la localidad. El objetivo era mejorar la salud mental de la población infanto-juvenil (0-14 años) a través de un tema transversal y atractivo como eran los cuentos.

P: ¿En qué modelos psicológicos o terapéuticos se basa la cuentoterapia? ¿Y qué la hace diferente de otras herramientas narrativas?

R: Podríamos decir que la cuentoterapia es un tapiz terapéutico que utiliza el símbolo y la metáfora para sanar el inconsciente.

Por un lado, toma elementos del psicoanálisis de autores como Freud, Klein o Bettelheim, entendiendo que los cuentos permiten nombrar traumas y proyectar sombras —por ejemplo, en figuras como el lobo— para integrar la propia maldad sin culpa. También se apoya en Winnicott y su teoría del desarrollo emocional: el relato funciona como un “objeto transicional”, un puente seguro entre la fantasía y la realidad. Desde la psicología arquetipal, con Jung, von Franz y especialmente James Hillman, los cuentos se entienden como mapas del inconsciente colectivo. Hillman defendía que la imagen posee una inteligencia propia y no necesita traducirse siempre a conceptos lógicos. Asimismo, incorpora la mirada de autores como Erickson o Bucay, que destacan el poder de la metáfora y de las sugerencias indirectas: muchas veces la mente sana mejor a través de un cuento que mediante órdenes lógicas. Finalmente, integra aportes de Jodorowsky y Claudio Naranjo, utilizando actos psicomágicos –que en cuentoterapia se traducen en objetos psicosimbólicos– y herramientas como el eneagrama y la teoría de los tres centros para despertar la conciencia y educar las emociones.

La cuentoterapia se diferencia de ellas en que tiene entidad propia y, aun alimentándose de las teorías anteriores, ha desarrollado las suyas propias, siendo el arte de sanar a través de los cuentos, entendiendo este sanar no desde la medicina, sino como un acto de prevención y cuidado psicosocial. Es, en esencia, aprender a hablar y a comunicarnos con las emociones infantiles a través de los cuentos y desde su idioma propio, el de los símbolos que estos albergan.

Esto la hace diferente al estar basada en su integración simbólica y arquetipal. Mientras que otras se centran en el texto o en la conducta, la cuentoterapia entiende el cuento como un mapa del inconsciente que, por medio de los símbolos que en él aparecen, ayuda a crear un mapa de conocimiento no de tipo lógico, sino imaginal. Para la cuentoterapia, las imágenes que se crean en la memoria de trabajo visual al leer o escuchar cuentos son de por sí un mapa de cómo son las relaciones humanas a nivel interpersonal y de cómo son las estructuras de la psique a nivel intrapersonal. Estos mapas nos dan soluciones que quedan almacenadas en nuestro inconsciente y nos servirán de ayuda cuando las necesitemos.

P: En la práctica, ¿qué objetivos persigue la cuentoterapia?

R: En un nivel más sencillo, la cuentoterapia busca ayudar al niño a crear vínculos seguros con sus cuidadores a través de los cuentos.

También pretende ayudarle a comprender mejor sus emociones a través de la mentalización o función reflexiva, tal y como describe Fonagy, quien vinculó la teoría del apego con la capacidad de mentalizar de la mano de su colaboradora Mary Target. Juntos desarrollaron las bases de cómo el niño construye su “yo psicológico” a través de la mirada de sus cuidadores. Para ellos, el niño aprende a entender sus emociones cuando el adulto se las devuelve “reflejadas”. En cuentoterapia hacemos esto, pero a través de los cuentos, tanto ilustrados como de tradición oral.

Otro de sus objetivos es favorecer la mitopoiesis, es decir, la capacidad humana natural de crear mitos para explicar aquello que resulta trascendente, concepto descrito por Tolkien. Es una función que practican instintivamente las madres y padres cuando inventan cuentos para ayudar a sus hijos a resolver conflictos.

Asimismo, la cuentoterapia busca mejorar la capacidad emocional del niño. Antonio Damasio acuñó una frase que es también pilar de la cuentoterapia como apoyo a la neurociencia moderna: “No somos seres racionales que ocasionalmente tienen emociones; somos seres emocionales que ocasionalmente razonan”.

Por último, trabaja el desarrollo de la neuroplasticidad y de la simulación narrativa, entendidas como un auténtico gimnasio de la empatía. El biólogo y neurocientífico David Bueno sostiene que la lectura no es una habilidad innata, sino una capacidad que el cerebro desarrolla y que, al hacerlo, lo modifica y fortalece. Su tesis central es impactante para cualquier padre o profesional: “El cerebro no distingue entre una situación vivida y una situación intensamente imaginada o leída”. Esto significa que, cuando un niño lee o escucha un cuento, su cerebro construye modelos mentales tan potentes que implican una simulación de la realidad. Al ponerse en la piel de un personaje que se enfrenta a un dragón o a una pérdida, el niño está realizando un “vuelo de prueba” emocional.

P: ¿Por qué lo consideráis necesario? ¿En qué problemas la cuentoterapia puede marcar la diferencia?

R: Es necesaria porque lo hace de una forma muy amable, muy cercana y que no crea barreras defensivas a niños ni jóvenes y, además, muy fácil de manejar tanto a nivel preventivo como a nivel de acompañamiento por parte de los profesionales de la sanidad y de otros colectivos de personas que trabajan con la infancia.

Es de gran utilidad en el acompañamiento a los problemas psico-socio-emocionales de niños y adolescentes, tanto con problemas escolares como el acoso escolar o los abusos, como en problemas mentales, como la tristeza, el negativismo y oposicionismo, las rabietas o las pérdidas.

P: ¿En qué contextos asistenciales (hospitales, Atención Primaria [AP], unidades específicas) creéis que la cuentoterapia puede aportar mayor valor?

R: Conforme vamos encontrando apoyos y alumnado en el mundo sanitario, tras más de treinta y cinco años de experiencia, vemos que ya son muchos los pediatras de AP que la conocen y la usan de forma complementaria, ya que la cuentoterapia no es una terapia total, pero sí una ayuda a otras intervenciones. También se está utilizando mucho en unidades específicas como paliativos, tanto pediátricos como de adultos, y en grupos de acompañamiento al duelo. También en los centros de salud mental infanto-juvenil, algunos de los cuales incluso han sido dotados de un botiquín mínimo de cuentos, a modo de estantería, donde los profesionales que allí trabajan pueden usarlos con familias o con niños para trabajar o ayudar a iniciar conversaciones sobre algunos aspectos que de otra forma no son tan fáciles de afrontar.

Últimamente estamos colaborando en pilotar un proyecto en el Hospital 12 de Octubre de Madrid que se llama “Te cuento un cuento”. Sylvia Belda, jefa del Servicio de la UCI Pediátrica, sugirió que se hiciese en homenaje a un pediatra que trabajó allí, Antonio Cepillo, que murió de cáncer y que dejó en aquel equipo un hondo recuerdo, dándose la coincidencia de que también conocía a alguna de las personas de nuestra formación de Cuentoterapia, como Aten Soria, payasa de hospital. Este proyecto se ha ampliado y actualmente se está gestionando con la Dirección General de Humanización la firma de un convenio de acompañamiento de “cuentoterapia hospitalaria”. Este proyecto busca mejorar, a través del uso del cuento, la salud en los servicios de Pediatría, Neonatología y UCI Pediátrica mediante el uso semanal de los cuentos con los usuarios que allí están ingresados, y con el Aula Hospitalaria u otros servicios que se vayan sumando a ser visitados por nuestro voluntariado.

P: Si un pediatra quisiera aplicar cuentoterapia en su consulta, ¿es posible? ¿Qué recursos mínimos necesita?

R: Claro, es cuestión de saber para qué los necesita y tener una formación mínima al respecto para empezar. Es recomendable empezar con un botiquín de cuentos de unos 20 volúmenes de los temas más comunes que suelan consultarle a nivel psicoemocional.

P: ¿Qué formación o competencias debería adquirir?

R: Puede hacer el curso de cuentoterapia general compuesto por 14 módulos o talleres, o al menos empezar iniciándose con alguno de los módulos dedicados a la educación de la infancia y de los temas emocionales básicos, como son los talleres, por ejemplo, de: miedos, rivalidad fraterna y celos, egoísmo y rabia, identidad de género, relaciones parentales, vergüenza, enfermedad y envejecimiento.

P: ¿Ofrecéis formación específica en cuentoterapia para profesionales sanitarios o educativos?

R: Sí, como comentaba, se pueden ver los lugares de formación y los distintos talleres en la página web de la Asociación Iberoamericana de Cuentoterapia (AICUENT) (www.cuentoterapia.com/) y también se han realizado programas adaptados específicos para matronas, enfermería y profesionales de salud mental en algunas localidades.

P: Si pudieras volver al principio, ¿harías algo de otra forma?

R: Creo que dedicaría algún tiempo más a escribir los libros básicos para dar a conocer a la gente este tipo de trabajo, pues hasta hace poco la enseñanza ha sido más oral y presencial y he visto que la disponibilidad temporal de los profesionales y de las familias, unida a las prisas del mundo actual, hace necesaria una mejor tarea de divulgación por nuestra parte, que es uno de los objetivos a los que nos estamos dedicando más últimamente.

P: En una palabra, ¿cómo os definiríais?

R: Entusiastas (del poder sanador de los cuentos).

 

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