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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

PEDIATRÍA INTEGRAL Nº2 – MARZO 2026

Utilización de test de diagnóstico rápido inmuno-cromatográfico en el estudio de la etiología de la gastroenteritis aguda en Pediatría de Atención Primaria

De interés especial
 


L. Ortiz-González1, B. Aguirrezabalaga González2, Grupo TECDIVACAP3

1Pediatra de Atención Primaria. Clínica de Pediatría Dr. Luis Ortiz. Badajoz. Vocal de los grupos de trabajo de técnicas diagnósticas (TECDIAP), vacunas y enfermedades infecciosas (VACAP), dermatología (DERMAPED) y ecografía clínica (GTECO) en Atención Primaria de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP). Profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Extremadura
2Pediatra de Atención Primaria. C.S. Parque-Somió. Gijón. Vicepresidenta de la SEPEAP. Coordinadora del VACAP de la SEPEAP
3A. Reyes Moreno, M.I. Lostal García, E. Vergés Aguiló, M.E. Benítez Rabagliati, R. Mazas Raba, A.M. Alonso Rubio, J. Marès Bermúdez, S. Serra Font, A. Amado Puentes, A. Olloqui Escalona, P. García Guzmán, B. Pelegrín López, Y. Yerro Chocarro, M. Porcar Almela, J.M. Sánchez Puentes, I. Arias López


Resumen

La gastroenteritis aguda (GEA) es una causa frecuente de consulta en Pediatría y, en Atención Primaria (AP), la utilización de pruebas diagnósticas etiológicas es limitada, por lo que los test de diagnóstico rápido (TDR) en formato Point of Care (POC) podrían mejorar la identificación del agente causal y optimizar la toma de decisiones clínicas. Con el objetivo de determinar la etiología de la GEA en AP mediante TDR inmunocromatográficos en formato POC, se realizó un estudio observacional, descriptivo, prospectivo y multicéntrico, entre noviembre de 2023 y octubre de 2024, en 17 centros públicos y privados distribuidos en las 17 comunidades autónomas de España. Se incluyeron 413 pacientes con diagnóstico de GEA. El TDR viral se realizó en el 89 % de los casos, con una positividad del 47 %, siendo rotavirus y astrovirus los agentes más frecuentes. La infección por rotavirus se asoció significativamente con la ausencia de vacunación. Los TDR parasitarios se realizaron en el 41 % de los pacientes, con una positividad del 24 %, destacando Cryptosporidium como el parásito más prevalente. Los TDR bacterianos, realizados en menor proporción, mostraron una positividad del 48 % para Campylobacter, del 4 % para Salmonella y del 9 % para Shigella. El tratamiento fue mayoritariamente sintomático (90 %) y la derivación hospitalaria fue excepcional (1 %). Estos resultados indican que el uso de TDR permite un diagnóstico etiológico rápido y útil, mejora el manejo clínico y contribuye a reducir el uso innecesario de antibióticos, lo que respalda su incorporación en la práctica habitual de AP.

 


Abstract

Acute gastroenteritis (AGE) is a frequent reason for pediatric consultation and, in primary care (PC), the use of etiological diagnostic tests is limited; therefore, rapid diagnostic tests (RDTs) in the point-of-care (POC) format could improve identification of the causative agent and optimize clinical decision-making. To determine the etiology of AGE in PC using immunochromatographic RDTs in POC format, an observational, descriptive, prospective, and multicenter study was conducted between November 2023 and October 2024 in 17 public and private centers distributed across the 17 autonomous communities of Spain. A total of 413 patients diagnosed with AGE were included. Viral RDTs were performed in 89% of cases, with a positivity rate of 47%, rotavirus and astrovirus being the most frequent pathogens. Rotavirus infection was significantly associated with lack of vaccination. Parasitic RDTs were performed in 41% of patients, with a positivity rate of 24%, with Cryptosporidium identified as the most prevalent parasite. Bacterial RDTs, performed less frequently, showed positivity rates of 48% for Campylobacter, 4% for Salmonella, and 9% for Shigella. Treatment was mainly symptomatic (90%), and hospital referral was exceptional (1%). These results indicate that the use of RDTs enables rapid and useful etiological diagnosis, improves clinical management, and helps reduce unnecessary antibiotic use, supporting their incorporation into routine PC practice.

 

Palabras clave: Gastroenteritis aguda; Pediatría; Atención Primaria; Diagnóstico etiológico; Test de diagnóstico rápido; Punto de atención.

Key words: Acute gastroenteritis; Pediatrics; Primary care; Etiological diagnosis; Rapid diagnostic test; Point of care.

 

 

Pediatr Integral 2026; XXX (2): 139.e1 – 139.e6


Utilización de test de diagnóstico rápido inmuno-cromatográfico en el estudio de la etiología de la gastroenteritis aguda en Pediatría de Atención Primaria

https://doi.org/10.63149/j.pedint.127

 

Introducción

La gastroenteritis aguda (GEA) constituye uno de los motivos más frecuentes de consulta pediátrica en Atención Primaria (AP), siendo responsable de una proporción significativa de visitas médicas en la infancia, especialmente en menores de cinco años(1,2). A pesar de su carácter autolimitado en la mayoría de los casos, la GEA puede tener un impacto considerable en términos de absentismo escolar, preocupación familiar y coste económico(2).

Además, existen situaciones clínicas en las que un diagnóstico etiológico específico puede modificar el manejo, influir en decisiones terapéuticas y contribuir a estrategias preventivas más adecuadas(3-5). A nivel etiológico, la GEA puede tener origen vírico, bacteriano o parasitario(6-9). En nuestro medio, la mayor parte de los estudios sobre la etiología de la GEA se han realizado en hospitales o mediante coprocultivos en muestras comunitarias, con criterios de indicación muy heterogéneos(1,6). Esto limita la generalización de los hallazgos a la población atendida en AP. Además, los estudios hospitalarios pueden estar sesgados por la mayor gravedad de los casos(1,4).

Por tanto, existe una necesidad evidente de generar evidencia específica del entorno de la AP pediátrica, donde se atiende la mayoría de los casos de GEA. Los test de diagnóstico rápido (TDR) inmunocromatográficos permiten identificar agentes etiológicos de forma rápida, sencilla y en el punto de atención (Point of Care o POC, por sus siglas en inglés). Su uso ha crecido en ámbitos hospitalarios, especialmente para la detección de rotavirus, norovirus, Campylobacter, Giardia y Cryptosporidium, con buenos resultados de sensibilidad y especificidad(10-16).

Sin embargo, apenas existen estudios sistemáticos que evalúen su aplicabilidad y utilidad en la práctica pediátrica ambulatoria. El presente estudio pretende cubrir esta necesidad, explorando la etiología de la GEA en consultas de Pediatría de AP mediante TDR y evaluando sus implicaciones clínicas y organizativas.

Objetivo

El objetivo principal de este estudio es determinar la etiología de la GEA en la población pediátrica atendida en AP en España, mediante el uso de TDR inmunocromatográficos en formato POC. Como objetivos secundarios, se plantea analizar la relación entre los agentes etiológicos identificados y variables clínicas, sociodemográficas y vacunales, así como valorar la aplicabilidad de los TDR en el contexto asistencial de la AP y su impacto potencial en la toma de decisiones clínicas.

Material y métodos

Se realizó un estudio observacional, descriptivo y prospectivo, durante un periodo de tiempo de 12 meses, desde el 1 de noviembre de 2023 hasta el 31 de octubre de 2024, en el que se estudiaron todas las GEA de los 17 centros de AP participantes, tanto del sistema público como privado, representando a todas las Comunidades Autónomas (CC. AA.) españolas.

Se incluyeron niños en edad pediátrica atendidos en consultas de AP con diagnóstico de GEA. El límite de edad fue el de la comunidad autónoma correspondiente (entre 14 y 16 años). Se excluyeron niños con enfermedades crónicas que, a juicio del investigador, pudieran alterar los resultados del estudio (enfermedad intestinal crónica, síndromes de malabsorción -celiaquía-, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas…).

Se utilizaron TDR inmunocromatográficos en formato POC en la propia consulta, aplicando un algoritmo diagnóstico basado en la presentación clínica. Este algoritmo contemplaba la detección de los principales agentes víricos (rotavirus, adenovirus, astrovirus, norovirus), bacterianos (Campylobacter, Salmonella, Shigella) y parasitarios (Giardia, Cryptosporidium, Entamoeba) (v. Algoritmo al final del artículo).

Con el objetivo de unificar criterios diagnósticos entre los investigadores participantes y asegurar la homogeneidad en la recogida de datos, se establecieron definiciones clínicas operativas para los distintos tipos de GEA, basándose en la presentación clínica y la sospecha etiológica:

GEA: disminución de la consistencia de las deposiciones (líquidas, semilíquidas o pastosas), con, al menos, 3 en las últimas 24 horas, de menos de 14 días de duración, acompañada o no de síntomas generales (fiebre, vómitos, dolor abdominal, sangre en heces). En lactantes con alimentación láctea exclusiva, para diferenciar la diarrea aguda de la diarrea prandial fisiológica, la disminución de la consistencia de las heces debía ir acompañada de síntomas generales para ser considerada gastroenteritis aguda (GEA).

GEA probablemente viral: diarrea acompañada o no de fiebre, vómitos y dolor abdominal. Los vómitos son el síntoma más predictivo de etiología viral.

GEA probablemente bacteriana: diarrea acompañada de sangre y/o fiebre. O bien GEA febril sin sangre, en la que se hayan descartado las causas víricas.

GEA posiblemente parasitaria: GEA en la que se hayan descartado causas víricas, especialmente cuando sea una diarrea prolongada (más de 7 días). Si bien la diarrea de más de 14 días (diarrea crónica) es el signo predictivo más específico de causa parasitaria, queda excluida de los criterios de inclusión en el estudio.

Se registraron variables sociodemográficas (edad, sexo, número de hermanos, orden en la fratría, prematuridad), clínicas (características de las deposiciones, días de evolución, semiología acompañante, estado de hidratación), antecedentes personales y vacunales frente a rotavirus, TDR realizados y resultados, tipo y número de controles posteriores a la consulta y tratamientos administrados. Los datos se recogieron en una hoja Excel normalizada y se analizaron mediante el paquete estadístico SAS versión 9.4, aplicando estadística descriptiva.

El estudio recibió el informe favorable del Comité Ético de Investigación con medicamentos (CEIm) del IDIAP Jordi Gol (Código CEIm: 23/067-ACps) y se obtuvo el consentimiento informado escrito de los tutores legales de todos los participantes.

Resultados

Se incluyeron en el estudio un total de 413 pacientes con diagnóstico de GEA, con una media de edad de 41,2 meses y predominio masculino (60 %). El 44 % eran hijos únicos y otro 44 % ocupaban el primer lugar en la fratría, mientras que un 8 % fueron prematuros. Presentaban una media de cinco deposiciones diarias y, en aproximadamente la mitad de los casos, estas eran de consistencia líquida. En el 65 % de los pacientes, no se detectaron elementos patológicos en las heces y, en el 80 %, la duración del cuadro fue inferior a cinco días. La manifestación clínica más frecuente fue la fiebre, presente en el 37 % de los casos. La presencia de vómitos se documentó en el 1 % de los casos. En cuanto al estado de hidratación, el 88 % no mostraba signos de deshidratación, el 11 % presentaba deshidratación leve y solo el 1 % moderada. Un 85 % de los pacientes estaban vacunados frente a rotavirus, siendo la vacuna monovalente la más utilizada (62 % de los vacunados).

Respecto a la etiología vírica, se realizó TDR viral al 89 % de los pacientes, con una positividad del 47 %. Los virus más frecuentemente detectados fueron rotavirus y astrovirus, seguidos por adenovirus y norovirus (20 % cada uno). Se observó una asociación significativa entre la infección por rotavirus y la ausencia de vacunación, aunque no con el tipo de vacuna, el número de dosis ni la edad del paciente. Los TDR parasitarios se realizaron en el 41 % de los casos, con una tasa de positividad del 24 %. Cryptosporidium fue el parásito más común (66 %), seguido de Giardia (22 %) y Entamoeba (17 %). La ausencia de TDR bacteriano previo se asoció significativamente con mayor tasa de positividad parasitaria. En cuanto a los estudios bacterianos, se realizó TDR para Campylobacter en el 32 % de los casos, con un 48 % de positividad; para Salmonella en el 14 %, con un 4 % de resultados positivos; y para Shigella en el 11 %, con una positividad del 9 %.

En el seguimiento, el 38 % de los pacientes acudieron a una consulta posterior, siendo significativamente más frecuentes en aquellos con infecciones parasitarias por Cryptosporidium y Giardia, mientras que las infecciones por rotavirus y Campylobacter no mostraron relación con un seguimiento clínico adicional. El tratamiento fue mayoritariamente sintomático (90 %) y se utilizó tratamiento antibiótico, principalmente en casos de Campylobacter. La derivación hospitalaria fue excepcional (1 %), aunque un 5 % de los pacientes acudió por iniciativa propia; en ambos grupos, dos tercios de los casos correspondieron a infecciones víricas (Tabla I).

 

Discusión

Los resultados del presente estudio refuerzan el papel central de los TDR como herramientas viables, útiles y eficaces en el manejo de la GEA en el ámbito de la AP.

La mayor tasa de detección de virus, en particular rotavirus y astrovirus, coincide con lo descrito en la literatura internacional y consolida su papel como principales agentes etiológicos de la GEA infantil en AP(6,7,17,18).

La cobertura vacunal frente a rotavirus del 85 % en nuestra muestra se asoció a una menor positividad en los TDR en niños vacunados, lo que respalda el efecto protector de la vacuna en la prevención de cuadros sintomáticos de GEA y permite valorar el impacto de la vacunación frente a rotavirus en condiciones reales. Además, en aquellos casos en los que se detectó rotavirus en niños vacunados, los cuadros fueron generalmente más leves, lo que indica que este patógeno, a pesar de la vacunación, sigue siendo clínicamente relevante. Esto resalta la utilidad de los TDR, no solo para el diagnóstico clínico, sino también para estrategias de control epidemiológico, aislamiento y seguimiento clínico individualizado(3-5).

La positividad en TDR para parásitos en un 24 % de los casos donde se aplicó el test es un hallazgo destacable, especialmente en Cryptosporidium, que no suele investigarse sistemáticamente en AP(9,15,16,19,20). Este resultado sugiere que las infecciones parasitarias podrían estar infradiagnosticadas en nuestro entorno, especialmente en escolares y preescolares, y que su inclusión sistemática en el diagnóstico diferencial de GEA es necesaria, sobre todo en casos de curso prolongado o atípico(21). Además, se observó una mayor necesidad de seguimiento clínico en los pacientes con Cryptosporidium o Giardia, lo que podría reflejar una mayor persistencia o severidad del cuadro clínico. En contraste, la mayoría de los casos atendidos en hospitales –tanto por derivación como por iniciativa familiar– fueron de etiología viral, lo que podría responder a una percepción de mayor gravedad clínica en los cuadros febriles o con vómitos intensos.

Respecto a las infecciones bacterianas, la GEA por Campylobacter fue la principal causa de prescripción antibiótica. La identificación precoz mediante TDR permitió guiar el inicio de tratamiento específico, optimizar el manejo clínico y, posiblemente, reducir la transmisión(14,22,23). En contraste, otras bacterias como Shigella y Salmonella fueron tratadas mayoritariamente de forma conservadora, sin antibióticos, aunque la recomendación actual es tratar la infección por Shigella y no por Salmonella (salvo en pacientes menores de 6 meses o con condiciones clínicas que predisponen a bacteriemia oculta, como inmunodeficiencia, anemia de células falciformes, neoplasias, uso de terapia inmunosupresora o enfermedades crónicas graves).

En cuanto a la gravedad de los cuadros clínicos, los datos del estudio indican que la mayoría de las GEA atendidas en AP fueron leves y se resolvieron con tratamiento sintomático. Solo un 1 % de los pacientes requirió derivación hospitalaria, y un 5 % acudió a Urgencias sin derivación formal, lo que coincide con la consideración de la GEA como un proceso habitualmente autolimitado en Pediatría de AP.

Asimismo, el estudio pone de manifiesto que la implementación sistemática de TDR en AP es factible y aporta valor clínico. Su coste-efectividad deberá ser valorada en futuros análisis, pero sus beneficios en términos de información diagnóstica inmediata, reducción de incertidumbre, mejora en la comunicación con los padres y toma de decisiones racionalizada son evidentes(10,11,24-26).

Los hallazgos obtenidos permiten también considerar aspectos de salud pública y educación sanitaria. En primer lugar, la disponibilidad inmediata de un resultado etiológico contribuye a reforzar el papel del pediatra de AP en la vigilancia epidemiológica, especialmente ante brotes escolares o comunitarios(8,27,28). La detección de patógenos como rotavirus, norovirus o Cryptosporidium, en contextos escolares puede alertar precozmente de la necesidad de adoptar medidas de control e higiene.

Esto abre la puerta a discutir estrategias complementarias, como la educación de familias en técnicas adecuadas de higiene, la revalorización de protocolos de reincorporación a guarderías y la promoción de coberturas vacunales más equitativas entre CC. AA.

Durante el desarrollo del estudio, se identificaron varias limitaciones que deben tenerse en cuenta al interpretar los resultados. En primer lugar, se observaron problemas en el registro de datos, lo cual podría haber afectado la exhaustividad de la información recogida. Prueba de ello podría ser la presencia de vómitos, que se documentó únicamente en el 1 % de los casos de nuestra serie, a diferencia de otros estudios que reflejan que este signo está presente entre el 60-100 % de niños con GEA, según el patógeno, si bien es cierto que son estudios realizados en niños hospitalizados(29,30). Asimismo, existieron limitaciones logísticas relacionadas con la disponibilidad y uso de los TDR en el contexto real de la consulta, lo que puede haber condicionado la aplicabilidad uniforme de los test en todos los casos. Además, se detectaron barreras estructurales y organizativas para el desarrollo de la investigación en el ámbito de la AP, lo cual dificulta la integración de estos procedimientos diagnósticos en la rutina clínica habitual. Estas limitaciones subrayan la necesidad de reforzar la infraestructura de soporte a la investigación en AP y garantizar un acceso equitativo a herramientas diagnósticas avanzadas.

Desde una perspectiva asistencial, los TDR permiten tomar decisiones más ajustadas a la clínica real del paciente, optimizando recursos y reduciendo derivaciones innecesarias. También empoderan a los profesionales sanitarios de AP al brindarles herramientas diagnósticas que antes eran exclusivas del ámbito hospitalario(2). Esto podría contribuir a aumentar la satisfacción profesional y la calidad percibida por las familias.

Por último, el estudio evidencia una necesidad de formación continua en el uso e interpretación de TDR, así como en la actualización de los protocolos asistenciales que los incorporen. La coordinación con servicios de salud pública y microbiología será clave para integrar estos datos en sistemas de información poblacionales y mejorar la vigilancia de enfermedades transmi­sibles.

Conclusiones

La GEA en AP fue mayoritariamente de origen viral, destacando rotavirus y astrovirus. La vacunación contra rotavirus mostró un efecto protector significativo. Las infecciones parasitarias, especialmente por Cryptosporidium, requirieron mayor seguimiento clínico. Campylobacter fue el principal patógeno vinculado al uso de antibióticos. La mayoría de los casos fueron leves y no requirieron atención hospitalaria. Los TDR facilitaron el diagnóstico etiológico y un manejo clínico más adecuado.

Agradecimientos

Los autores desean expresar su agradecimiento al Dr. Josep de la Flor i Brú, pediatra de AP del CAP Vila Vella (Sant Vicenç dels Horts), subdirector ejecutivo de Pediatría Integral, coordinador del TECDIAP y vocal del VACAP de la SEPEAP, por la elaboración del protocolo del estudio y la revisión del manuscrito.

Igualmente, al Prof. Agustín García Nogales, catedrático de Bioestadística de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Extremadura, por su colaboración en el diseño y organización del sistema de recogida de datos.

El desarrollo de este estudio ha sido posible gracias al apoyo de la Fundación Prandi, cuya misión de impulsar la formación, la investigación y la mejora de la atención sanitaria extrahospitalaria a la infancia se alinea plenamente con los objetivos de este trabajo.

Conflicto de intereses

No hay conflicto de interés en la elaboración del presente manuscrito ni fuente de financiación.

 

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