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| Cartas al editor |
C. Cámara Costa, A.C. Izurieta-Pacheco
Área de Oncología. Pediatric Cancer Center Barcelona. Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Pediatr Integral 2026; XXX (1)
¿Quién cuida al niño después del cáncer?:
el pediatra como pilar del seguimiento a largo plazo
El aumento de la supervivencia en el cáncer infantil constituye uno de los mayores logros de la oncología pediátrica. Sin embargo, este éxito plantea un reto ineludible: acompañar a quienes han padecido un cáncer infantil a lo largo de las distintas etapas de la vida, con necesidades complejas y cambiantes. Finalizar el tratamiento no significa cerrar el proceso asistencial, sino transformarlo hacia un seguimiento a largo plazo más allá de la enfermedad.
Tradicionalmente, el seguimiento de los supervivientes de cáncer infantil ha recaído en la oncología pediátrica. Sin embargo, este modelo resulta insuficiente para abordar de forma integral los efectos tardíos del cáncer y sus tratamientos. Estudios de grandes cohortes americanas(1) muestran que hasta dos tercios de los supervivientes presentan alguna enfermedad crónica a los 45 años, y un tercio desarrolla secuelas graves o potencialmente mortales. En la práctica clínica, estos pacientes pueden afrontar dificultades en la reintegración escolar, limitaciones en el rendimiento académico, alteraciones en la dinámica familiar con impacto económico y social, así como ansiedad persistente ante el riesgo de recaída o de segundos tumores.
Estas realidades refuerzan la necesidad de un referente asistencial cercano, accesible y estable. Aunque la oncología pediátrica debe seguir orientada prioritariamente a la curación, el abordaje de los efectos tardíos exige un cambio de paradigma hacia un modelo multidisciplinar, basado en la estratificación del riesgo individual y en la atención compartida entre atención primaria y especializada(2,3). Este enfoque debe integrar dimensiones médicas, psicológicas, cognitivas y socioeconómicas, trasladando progresivamente el seguimiento al entorno comunitario(3).
En este escenario, el pediatra desempeña un papel central e insustituible. Su acompañamiento antes, durante y después del tratamiento oncológico, le otorga una visión longitudinal única del niño y su familia. Desde un abordaje integral, puede evaluar de forma continuada el crecimiento, el desarrollo global, la salud mental y la adaptación social, así como detectar precozmente secuelas físicas, cognitivas o psicosociales. Además, actúa como referente asistencial cuando el contacto hospitalario se vuelve más esporádico, facilitando una relación de confianza esencial para el seguimiento.
Asimismo, el pediatra es clave en la promoción de hábitos de vida saludables y en la educación sanitaria, pilares fundamentales para prevenir efectos tardíos cardiovasculares o metabólicos asociados a los tratamientos oncológicos. Su implicación favorece la adherencia a los programas de seguimiento, reduce la fragmentación asistencial y facilita la coordinación entre especialistas, contribuyendo a una transición más segura hacia la atención del adulto.
Para que este modelo sea efectivo, es imprescindible disponer de planes individualizados de seguimiento a largo plazo elaborados desde la atención especializada(4). Estos planes permiten estructurar la atención compartida, definir calendarios de seguimiento, anticipar efectos tardíos y clarificar responsabilidades, incluyendo el acompañamiento emocional, social y vocacional.
En definitiva, curar el cáncer infantil es solo el primer paso. Asegurar que quienes sobreviven crezcan y vivan con la mejor calidad de vida posible exige un seguimiento continuo, integral y cercano. En este proceso, situar al pediatra como eje del seguimiento es clave para transformar la curación en bienestar a lo largo de la vida.
Bibliografía
1. Hudson MM, Ness KK, Gurney JG, Mulrooney DA, Chemaitilly W, Krull KR, et al. Clinical ascertainment of health outcomes among adults treated for childhood cancer. JAMA. 2013; 309: 2371-81. Disponible en: https://doi.org/10.1001/jama.2013.6296.
2. Loonen JJ, Blijlevens NM, Prins J, Dona DJ, Den Hartogh J, Senden T, et al. Cancer Survivorship Care: Person Centered Care in a Multidisciplinary Shared Care Model. Int J Integr Care. 2018; 18: 4. Disponible en: https://doi.org/10.5334/ijic.3046.
3. Vidal-Tocino R, Micó Pérez RM, Hernández Miguel M, Ginés Y, Hernanz R, Martinez-Berganza Asensio L, et al. Consensus document between oncology and primary care for the follow-up of cancer survivors. Clin Transl Oncol. 2026. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s12094-025-04189-1.
4. van Kalsbeek RJ, Mulder RL, Haupt R, Muraca M, Hjorth L, Follin C, et al. The PanCareFollowUp Care Intervention: A European harmonised approach to person-centred guideline-based survivorship care after childhood, adolescent and young adult cancer. Eur J Cancer. 2022; 162: 34-44. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.ejca.2021.10.035.


Acute bronchiolitis and bronchitis in pediatrics