Skip to main content
PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista Oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

PEDIATRÍA INTEGRAL Nº1 – ENE-FEB 2026

Prescribir películas para abordar el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil

Terapia cinematográfica
en la infancia y adolescencia


J. González de Dios

Jefe de Servicio de Pediatría. Hospital General Universitario de Alicante. Profesor del Departamento de Pediatría. Universidad Miguel Hernández. Alicante.
Autor del proyecto “Cine y Pediatría”

 

Pediatr Integral 2026; XXX (1): 80.e1 – 80.e11

 

Pediatría Integral inicia esta nueva sección para poner en relación la ciencia (pediátrica) con el arte (cinematográfico), y hacer del séptimo arte un instrumento más para cimentar la arteterapia en nuestro día a día. El objetivo, es prescribir películas de cine que todo pediatra pudiera ver para mejorar en ciencia y conciencia en nuestra práctica clínica habitual, tanto en temas médicos como sociales. Prescribir películas argumentales bajo la observación narrativa para extraer todas las emociones y reflexiones posibles. Para ser mejores médicos pediatras. Y, quizás, por qué no, para ser mejores personas.

 


Prescribir películas para abordar el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil

https://doi.org/10.63149/j.pedint.116

 

“Globesity”, un grave problema de salud pública

El sobrepeso y la obesidad infantojuvenil se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa corporal que puede ser perjudicial para la salud. Su implicación clínica radica principalmente en el desarrollo de resistencia a la insulina, en aproximadamente el 50 % de casos, que conlleva la aparición de comorbilidades que son las que van a determinar el pronóstico a corto y a largo plazo (dislipemia, hipertensión arterial, hepatopatía, intolerancia a la glucosa, síndrome metabólico, ateroesclerosis y enfermedad cardiovascular, trastornos ortopédicos, psicológicos, apnea del sueño…). En la edad pediátrica, sobrepeso corresponde a un índice de masa corporal (IMC) para la edad superior en más de una desviación estándar por encima de la mediana de referencia de la OMS, y obesidad cuando ese IMC es más de dos desviaciones estándar por encima de la mediana(1,2).

En 1998, la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró la obesidad como una epidemia global (“globesity”). Todos los países están afectados por esta epidemia. Ningún país ha registrado un descenso de la prevalencia de la obesidad en el conjunto de su población, y ninguno va camino de cumplir el objetivo de la OMS de “no aumentar en 2025 con respecto a los niveles de 2010”. De esta manera comenzaba el curso de la plataforma Continuum, “Atención integral al paciente con sobrepeso y obesidad”(3), liderado por cinco sociedades científicas de la Asociación Española de Pediatría. Y sigue con algunos datos epidemiológicos demoledores: actualmente se calcula que un 38 % de la población mundial mayor de 5 años padece sobrecarga ponderal (sobrepeso + obesidad) y un 14 %, obesidad; además, con la tendencia actual, en 2035 estas cifras aumentarán hasta un 51 % en el caso de la sobrecarga ponderal y un 24 % para la obesidad, cifras que serán aún mayores en España. Y las consecuencias de esta pandemia no son solo en salud, sino también económicas.

Los factores de riesgo para sobrepeso y obesidad infantojuvenil son multifactoriales:

• Genéticos: obesidad monogénica en casos raros con obesidad muy intensa de inicio temprano.

• Ambientales y conductuales: alimentación hipercalórica y desestructurada, elevada ingesta de proteínas y energía en los primeros meses de vida, crecimiento rápido posnatal, ausencia o disminución de lactancia materna e introducción precoz de alimentación complementaria.

• Estilos de vida: sedentarismo, bajo nivel de actividad física y alto tiempo frente a pantallas.

• Psicosociales: ambiente social y escolar desfavorable, acoso escolar, baja autoestima.

Para abordar este grave problema de salud pública, los sanitarios, en general, y los pediatras, en particular, debemos tener claros algunos puntos clave(3):

• La obesidad es una de las enfermedades crónicas pediátricas más frecuentes. En nuestro país, 1 de cada 3 menores de 2 a 17 años presenta sobrepeso, y 1 de cada 10 padece obesidad. Además, se estima que la prevalencia de obesidad infantil en el mundo se multiplique por dos en la próxima década.

• Existen dos tipos de tejido adiposo, el blanco y el marrón, cuya distribución y funciones varían a lo largo de la infancia. Se conoce como rebote de adiposidad en la infancia al segundo aumento del índice de masa corporal que tiene lugar alrededor de los 5-6 años. Un rebote precoz de la adiposidad se asocia con mayor riesgo de obesidad y síndrome metabólico; por ello es fundamental conocer la curva de desarrollo del niño desde el nacimiento, especialmente la evolución de la talla y del índice de masa corporal (IMC), y observar el momento del rebote adiposo.

• La obesidad infantil es de etiología exógena, principalmente.

• El diagnóstico de la obesidad infantil es fundamentalmente clínico. La antropometría (z-score IMC, z-score talla) sirve para clasificar la gravedad de la obesidad y hacer un seguimiento de la respuesta a la intervención. La valoración de la talla es fundamental para discriminar la obesidad exógena de la orgánica. Las pruebas complementarias estarán destinadas al diagnóstico de sus complicaciones y al uso de marcadores precoces de afectación cardiovascular.

Del tratamiento a la prevención del sobrepeso y obesidad infantojuvenil

El tratamiento del sobrepeso y la obesidad infantojuvenil debe ser integral y multidisciplinar, poniendo hincapié en estos puntos(3,4):

• Intervención dietética orientada a una alimentación equilibrada y sana.

• Incremento progresivo de la actividad física.

• Modificación conductual, incluyendo apoyo psicológico y programas de autocontrol.

• Tratamiento de comorbilidades asociadas.

• Los tratamientos farmacológicos o quirúrgicos solo se indican en casos muy limitados y específicos.

• La prevención de recaídas es crucial con seguimiento prolongado y apoyo familiar.

He aquí algunas recomendaciones que ayudarían a minimizar el riesgo de sobrepeso y obesidad infantojuvenil(3):

• Modificar los hábitos dietéticos de los padres, en especial de la madre, encaminados a tener un IMC preconcepcional adecuado y una ganancia de peso correcta a lo largo del embarazo con alimentación saludable para la mujer gestante.

• Establecer conductas familiares adecuadas en torno a la alimentación, hábitos de sueño y actividad física.

• Promover la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de edad y complementada con otros alimentos hasta los dos años o más.

• Iniciar la alimentación complementaria nunca antes del cuarto mes y, en la medida de lo posible, alrededor del sexto mes.

• Limitar la cantidad de proteínas de origen animal en los dos primeros años de vida.

• Aumentar el consumo de frutas y verduras.

• Incorporación a la mesa familiar al final del primer año de vida, con adhesión a dieta mediterránea o atlántica (aceite de oliva, alimentos frescos, legumbres, verduras, frutos secos y semillas) sin distracciones ni dispositivos tecnológicos.

• Promoción de la actividad física durante al menos 60 minutos al día y ocio activo sin pantallas.

• Asegurar un patrón de sueño de al menos 9 horas diarias de forma regular.

• Identificación de grupos de riesgo de desarrollo de sobrepeso u obesidad: bajo peso al nacimiento, prematuros que recuperan muy rápidamente el percentil de peso, rebote adiposo temprano, nivel cultural y socioeconómico bajo, hijos de obesos, etc.

• Reforzar la educación y sensibilización a los progenitores y a los escolares, de forma participativa y con el apoyo de los educadores y profesionales sanitarios, sobre la importancia de los estilos de vida saludables.

• Apoyar una vida saludable desde el inicio con intervenciones multicomponentes, adaptadas a cada etapa de la infancia, que logren transformar estilos de vida inadecuados en las familias.

• Promover que los entornos donde viven y se desarrollan los niños sean seguros, con accesibilidad a instalaciones deportivas.

• Disminuir la brecha social y lograr equidad en recursos y atención a toda la infancia.

Y de una forma más sintética, recordar que para esta prevención hay principalmente 4 pilares y 3 etapas críticas(3-5):

• Los 4 pilares de la prevención de la obesidad infantil son: dieta saludable, actividad física regular, tiempo de pantallas limitado y horas de sueño suficientes según la edad.

• Las 3 etapas críticas en las que hay que estar especialmente atentos, que serán determinantes en el IMC a corto y largo plazo, son: desde la etapa prenatal hasta los 2 años, de los 5 a los 7 años (con el llamado rebote adiposo) y la adolescencia.

Y, sea como sea, cualquier intervención en prevención es mejor que ninguna.

La ambivalencia de los medios de comunicación ante la obesidad infantojuvenil

Los medios de comunicación, sobre todo la televisión y la publicidad, tienen un papel ambivalente en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. Y ello porque pueden contribuir negativamente al aumento del sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes, al promover el sedentarismo y la ingesta de alimentos ultraprocesados mediante anuncios dirigidos a la infancia. Se ha documentado que niños expuestos a anuncios de comida en programas infantiles tienden a elegir productos poco saludables, con una asociación estadística entre tiempo frente a pantallas y sobrepeso. Sin embargo, también son un canal idóneo para difundir mensajes de salud pública, promover hábitos saludables y sensibilizar a la sociedad, por lo que con un uso bien regulado pueden ser decisivos para la prevención y concienciación.

Muchos programas y campañas de salud pública utilizan medios de comunicación masiva, incluidos medios audiovisuales y redes sociales, para promover la alimentación equilibrada y la actividad física, reforzar la imagen corporal positiva y la autoestima, generar entornos familiares y escolares conscientes y comprometidos y apoyar regulaciones contra la publicidad de alimentos no saludables dirigidos a la infancia. Estas estrategias integran prensa, televisión, internet y cine, siendo crucial su coordinación y orientación profesional.

En síntesis, aunque los medios pueden ser factores obesogénicos, también tienen un valor estratégico fundamental y el cine es un medio especialmente potente para la sensibilización, educación y cambio cultural en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. Y ello porque el cine, con su capacidad de contar historias complejas y emocionales, permite llevar un mensaje profundo sobre la obesidad infantojuvenil, en donde se pueden representar los múltiples factores y consecuencias (incluyendo aspectos sociales, emocionales y psicológicos), ayudar a romper estigmas y prejuicios, humanizando a las personas con obesidad infantil, facilitar el debate público y la reflexión social sobre hábitos, responsabilidades y modificaciones necesarias. Y está claro que, como tantas veces y en tantos campos, se usa también como herramienta docente para profesionales y familias, al ejemplificar casos y procesos.

El cine ha abordado la obesidad desde perspectivas muy diversas, que abarcan el drama, la crítica social, el documental y la comedia, siendo un instrumento de sensibilización, debate y reflexión sobre este problema sanitario y social, allí donde un personaje o la trama son nucleares. Historias de ficción como Hairspray (Adam Shankman, 2007), Gordos (Daniel Sánchez-Arévalo, 2009) o La ballena (The Whale, Darren Aronofsky, 2002)(6), que suelen poner el foco en la interioridad, el sufrimiento y los entornos sociales y familiares, donde examinan tanto el estigma, la presión social y la marginalización, como la posibilidad de superación y la importancia de la empatía. Historias documentales como La dieta humana perfecta (The Perfect Human Diet, Tom Naughton, 2011), Más allá del peso (Muito Além do Peso, Estela Renner, 2012), El peso de una nación (The Weight of the Nation, Dan Chaykin, 2012) o La verdad sobre la obesidad infantil (What Are We Feeding Our Kids?, Tristan Quinn, Vicki Cooper, 2021), que vienen a abordar la obesidad como problema sistémico: se centran en alimentación, publicidad, políticas públicas, entorno, industria alimentaria, y mayoritariamente cuestionan la responsabilidad colectiva y estatal. En ambas formas, la presencia de la obesidad en el cine puede contribuir a la concienciación social, desestigmatización y análisis crítico de su compleja etiología y consecuencias.

Pero hoy vamos a intentar hablar y prescribir películas de este tema, centrados en el sobrepeso y obesidad en la infancia y adolescencia. Y es así que desde esta sección de Terapia cinematográfica hoy recogemos 7 películas argumentales al respecto. De cada película ofreceremos una breve ficha de la película y nuestros protagonistas, destacaremos las emociones y reflexiones que podremos extraer, y enunciaremos algunas frases “de cine” para el recuerdo que se derivarían de “prescribir” ese film. Estas películas son, por orden cronológico de estreno:

Super Size Me (Morgan Spurlock, 2004)(7), para reconocer los peligros de la comida rápida (fast food) en la salud y reflexionar sobre la responsabilidad corporativa en la lucha frente a la obesidad.

Malos hábitos (Simon Bross, 2006)(8), para conocer que cualquier extremo (nutricional, estético o emocional) puede terminar por enfermarnos.

Ser gorda como yo (To Be Fat Like Me, Douglas Barr, 2007)(9), para promover la idea de que la verdadera belleza de las personas no está en el peso, sino en la autenticidad y la aceptación de uno mismo.

Yo, Terri (Terri, Azazel Jacobs, 2011)(10), para reconocer la compleja vida interior que acompaña a un adolescente con obesidad mórbida y su lucha por ser aceptado.

Sobrealimentados y desnutridos (Overfed & Undernourished, Troy Jones, 2014)(11), para adentrarnos en la lucha de un preadolescente obeso por controlar su peso.

Butter (Paul A. Kaufman, 2020)(12), para reflexionar sobre los problemas físicos y, sobre todo, emocionales de un adolescente con obesidad mórbida y el acoso escolar asociado.

Obesidad infantil. La pandemia ignorada (Pablo Deus, Carlos Morán, 2025)(13), para concienciarnos de que, si no actuamos frente a la obesidad, esta generación de hijos será la primera vez que viva menos que sus padres.

Siete películas argumentales para conocer un poco mejor la obesidad que se extiende en el mundo y cómo repercute en la infancia y adolescencia, tanto a corto como a largo plazo, tanto a nivel físico como psicológico.

PRESCRIPCIÓN 1. Super Size Me (Morgan Spurlock, 2004).

Ficha técnica

Título: Super Size Me. Título original: Super Size Me.

Dirección: Morgan Spurlock. País: Estados Unidos. Año: 2004.

Duración: 100 min. Género: Documental.

Reparto: Morgan Spurlock.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Morgan Spurlock, el propio director se hace protagonista de un experimento con su alimentación.

Frases de cine

“En Estados Unidos todo es grande, también la gente: casi 100 millones tienen sobrepeso u obesidad… La obesidad es la segunda causa (tras el tabaco) de muerte prevenible en Estados Unidos, con 400.000 fallecimientos relacionados con la obesidad”.

En 30 años se ha doblado el número de niños con obesidad y se ha triplicado esta cifra en adolescentes”.

“Han cambiado los hábitos de alimentación: cada vez se come menos comida casera. Uno de cada cuatro estado­unidenses visita un restaurante de comida rápida cada día, con McDonald’s a la cabeza (responsable de casi la mitad de la comida rápida de USA)”.

Síntesis argumental

Según la OMS, la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Y es en los niños y adolescentes donde el problema se hace más grave, ya que, de no tomar medidas a tiempo sobre sus hábitos, hay una alta probabilidad de que el niño obeso se convierta en un adulto obeso. Y ya la obesidad ha superado al asma como enfermedad crónica más prevalente en la población. Y una noticia, en relación con la obesidad, nos ha sobrecogido: por primera vez, y debido a este problema, los hijos pueden llegar a vivir menos que sus padres.

Por todo lo anterior y por más, conviene no perderse esta película documental, Super Size Me, una crítica contundente frente a la obesidad y, más en concreto, contra la forma de comida rápida (fast food) que nos ofrecen cadenas como McDonald’s, fuertemente instaurada en Estados Unidos. Y nos describe un experimento que el propio Spurlock realizó en el año 2003 en primera persona: durante 30 días comió exclusivamente comida de McDonald’s (a base de cheeseburgers, Big Macs y McNuggets), las tres comidas al día (y nada más) durante 30 días, con la opción de “super-size” siempre que se le ofrecía (lo que implicaba un promedio de 5.000 kcal diarias, el doble de lo que precisa un adulto) y redujo su actividad física para adaptarse mejor a los hábitos de ejercicio de la media de estadounidenses. En la película vemos que este experimento lo realiza bajo la supervisión de tres médicos (un cardiólogo, un gastroenterólogo y un médico de medicina general), así como un nutricionista y un entrenador personal.

Emociones y reflexiones

La película nos muestra cómo, durante los 30 días que duró su experimento, nuestro protagonista comenzó a sentir una adicción por ese tipo de comida, cambios de humor, un estado depresivo y una deficiencia marcada en su vida sexual. Spurlock consiguió llegar con dificultad al día 30 y logró su objetivo, pero los tres médicos se sorprendieron al ver el grado de deterioro del protagonista, por lo que precisó más de 14 meses para volver a su estado basal de salud.

Spurlock se lanzó a realizar este documental en el que entrevistó a protagonistas de una veintena de ciudades de Estados Unidos: niños, adolescentes y adultos, gobernantes y legisladores, ejecutivos de publicidad y marketing, médicos y abogados, directores de salud pública y legisladores, profesores y cocineros, etc. Con una pregunta en el aire: ante esta amenaza de la “globesidad”, ¿dónde se acaba la responsabilidad personal y dónde comienza la responsabilidad corporativa? Porque, como nos recuerda el director, “en USA nos hemos preocupado de la enfermedad, pero no de la salud”.

Porque combatir la “globesidad” es cuestión de todos. Y en esta labor los pediatras tenemos una labor muy sensible…, incluso de denuncia.

 

PRESCRIPCIÓN 2. Malos hábitos (Simón Bross, 2006).

Ficha técnica

Título: Malos hábitos. Título original: Malos hábitos.

Dirección: Simón Bross. País: México. Año: 2006.

Duración: 103 min. Género: Drama de historias cruzadas.

Reparto: Elena de Haro, Ximena Ayala, Denys Flores, Marco Treviño y Marta Aura.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: cuatro miembros de una misma familia (Matilde, Elena, Linda y Gustavo) con diferentes trastornos alimenticios.

Frases de cine

“Doctora, ¿cuánto peso puede perder en una semana?”.

“Salga a la calle. Hay gordos por todas partes”.

“Si el problema no tiene solución, ¿para qué te preocupas? Y si tiene solución, ¿para qué te preocupas?”.

Síntesis argumental

Malos hábitos es un drama psicológico que explora las obsesiones humanas con el cuerpo, la comida y la fe, a través de tres historias entrelazadas que giran en torno a los trastornos alimenticios y la represión. Historias cruzadas con una estética muy particular. Esa comida que a todos obsesiona: a la madre anoréxica, a la hija obesa, a la tía monja, al padre que se lía con una alumna que disfruta de la comida. Esa comida en el hogar, en el convento o en el nido de amor.

La película retrata a una familia en la que distintos integrantes sufren trastornos alimenticios. Tres historias cruzadas alrededor de tres líneas narrativas principales: Matilde (Ximena Ayala), una joven monja que realiza secretamente un ayuno místico para terminar con lo que considera un segundo diluvio, pues cree que el ayuno extremo la acercará a Dios; Elena (Elena de Haro) y su única hija, Linda (Elisa Vicedo), donde Elena es una mujer obsesiva y delgada hasta la exageración, quien se avergüenza de que su hija sea gordita, y hace hasta lo imposible por adelgazarla; Gustavo (Marco Antonio Treviño) es el padre de Linda y esposo de Elena, un arquitecto y profesor universitario que también lidia con la obsesión de su mujer por el peso y la comida, y quien acaba enamorándose de una alumna de origen peruano y amante de la buena comida (Milagros Vidal), con la que tiene encuentros furtivos en un hotel y donde disfrutan de la cama y la comida como un ritual.

Emociones y reflexiones

El título de Malos hábitos mezcla el doble sentido de esos malos hábitos alimenticios con esos hábitos religiosos de uno de sus personajes; también es una crítica al deformado pensamiento religioso, que convierte en pecado el placer de la comida. Un juego de palabras para centrar su historia entre la fe por detener el caos y la convicción recalcitrante por evitar la obesidad. Y ello en una película que nos permite abordar temas como los trastornos alimenticios y cómo el cuerpo se convierte en un campo de batalla (ya sea por el exceso o defecto de comida o por la necesidad de adelgazar para cumplir expectativas sociales), la crítica a los estándares sociales de belleza y esa alienación emocional donde los personajes viven desconectados emocionalmente, presos de sus propias obsesiones.

Malos hábitos es una crítica dura pero sensible a los mecanismos sociales, religiosos y familiares que distorsionan la relación del ser humano con su cuerpo y su espiritualidad. Su mensaje es claro: los extremos –ya sean nutricionales, religiosos, estéticos o emocionales– terminan por enfermarnos, esos malos hábitos que cabe corregir.

PRESCRIPCIÓN 3. Ser gorda como yo (Douglas Barr, 2007).

Ficha técnica

Título: Ser gorda como yo. Título original: To Be Fat Like Me.

Dirección: Douglas Barr. País: Estados Unidos. Año: 2007.

Duración: 98 min. Género: Drama.

Reparto: Kaley Cuoco, Caroline Rhea, Melisa Halstrom, Carlo Marks y Rachael Cairns.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Aly (Kaley Cuoco), una chica de instituto guapa y con éxito, se caracteriza de Gabi, una chica obesa, para iniciar un experimento sociológico con una cámara oculta.

Frases de cine

“Viste que todos hablan de la epidemia de la obesidad en la infancia. Pero siempre son médicos, expertos, gente que los observa desde fuera. Esta película nos pondría a todos del lado de adentro, porque ¿cómo me puedes arreglar lo que no comprendes?”.

“Al ser gorda, ya no soy la dueña de mi cuerpo. Todos los demás tienen derecho a opinar, ¿por qué?… ¿Cómo puedes valorarte si te recuerdan 15 veces al día que no vales nada?”.

“Está claro que la fobia social a la gordura existe y está empeorando. La gente actúa como si 10 kg de más te convirtieran en un asqueroso desecho de la sociedad… Lo que aprendí no fue sobre el peso, fue sobre la identidad. ¿Quién posee la tuya, la gente, tus amigos, tus padres… o tú?”.

Síntesis argumental

La película se centra en la guapa, delgada, popular y deportiva Alyssa Miller, Aly (Kaley Cuoco), capitana del equipo de sóftbol de su instituto y con una vida social aparentemente perfecta. Sin embargo, Alyssa tiene una visión superficial y prejuiciosa sobre las personas con sobrepeso, influenciada en gran medida por la cultura de delgadez y la presión social.

Cuando Aly sufre una lesión deportiva, pierde la oportunidad de conseguir una de las becas deportivas. Es entonces cuando le surge la idea de participar en un concurso de cine documental para intentar conseguir el dinero del premio que le permitiría seguir costeándose los estudios. Y le propone a su amiga la idea de “Gorda como yo”, título que recordaría a una película documental anterior como fue Negro como yo (Black Like Me, Carl Lemer, 1964), que tuvo mucho impacto en su momento en Estados Unidos. Y consigue caracterizarse como una chica obesa, pasa a llamarse Gabi Simpson. Y con una cámara oculta inicia su experimento sociológico en una escuela de verano… donde no tarda en sentir el aislamiento, acoso, mofa y trato discriminatorio por su aspecto. Y en ese camino de su experimento llega a descubrir las cualidades y la valía de las personas más allá de su apariencia física.

Emociones y reflexiones

Una película con mensajes más profundos de los que uno pueda intuir por su trama. El principal es la crítica al trato injusto y las actitudes negativas que enfrentan las personas con sobrepeso en la sociedad, prejuicios que pueden llevar al acoso, la exclusión y a la negación de oportunidades. Todo ello favorecido por la superficialidad de la cultura de la delgadez, esa presión social para ajustarse a un ideal de belleza único y restrictivo. El viaje de Alyssa es un poderoso ejemplo de cómo la experiencia personal puede generar empatía y comprensión hacia el dolor ajeno de aquellos que son marginados por su peso, comenzando a valorar a las personas por su interior en lugar de por su exterior. Porque esta película promueve la idea de que la verdadera belleza reside en la personalidad, la bondad, la autenticidad y la aceptación de uno mismo, independientemente del peso, lo que son pilares básicos para la felicidad.

Ser gorda como yo es un telefilm con conciencia. Porque está claro que la obesidad es una pandemia en nuestra población infantojuvenil, con graves riesgos para la salud en el transcurrir de la vida, pero debemos tener presente que la forma de mejorarlo es combinando la mejor evidencia científica y el respeto a las personas.

PRESCRIPCIÓN 4. Yo, Terri (Azazel Jacobs, 2011).

Ficha técnica

Título: Yo, Terri. Título original: Terri.

Dirección: Azazel Jacobs. País: Estados Unidos. Año: 2011.

Duración: 101 min. Género: Drama.

Reparto: Jacob Wysocki, Creed Bratton, John C. Reilly, Olivica Crocicchia y Bridger Zadina.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Terri (Jacob Wysocki), un adolescente de 15 años, retraído y con obesidad mórbida.

Frases de cine

“Cada año hay dos grupos de chicos que se destacan, ¿de acuerdo? Los chicos de buen corazón. Y los chicos de mal corazón. De esos recuerdo los nombres”.

“Nos reunimos una vez por semana y vemos qué tal estamos. A ver cómo nos trata el mundo”.

“La vida es un lío, amigo… pero todos lo hacemos lo mejor que podemos”.

Síntesis argumental

Yo, Terri es un delicado retrato sobre la adolescencia marginal que se convierte en un tour de force entre Terri (Jacob Wysocki), un adolescente de 15 años, retraído y con obesidad mórbida, que siempre se viste con pijama (en casa, en la calle, en el instituto) y vive con un tío con demencia senil (no sabemos qué pasó con sus padres), y Mr. Fitzgerald, su profesor de apoyo (el camaleónico John C. Reilly).

Alrededor de Terri se construye una historia mínima sobre el intenso sentir de un adolescente introvertido que no es aceptado, aunque nada parece cruel. Su rutina es demasiado monótona, pero así lo acepta, porque no tiene ninguna expectativa o ansiedad de conseguir grandes éxitos sociales, porque está solo en la vida y porque ve la vida de otra forma. Pero no le entusiasma el instituto (no es de extrañar, porque sus compañeros se ríen de su obesidad y sus profesores le ignoran), por lo que llega tarde con demasiada frecuencia a las clases. Y por ese motivo es derivado a Mr. Fitzgerald, que actuará como un profesor consejero que le asigna reuniones para poder averiguar lo que necesita. Y así surge esa peculiar relación entre alumno y profesor, quizás porque el profesor verá en Terri precisamente lo que él fue en su adolescencia. Y por ello intentará ayudarle a superar las dificultades para integrarse en su entorno y en el seno de la sociedad.

Emociones y reflexiones

Yo, Terri construye un coming of age muy contenido emocionalmente, donde la obesidad mórbida del protagonista opera como una presencia física y simbólica que condiciona cada gesto de su adolescencia. La película invita a reflexionar sobre la vergüenza, el estigma y la dificultad de encontrarse a uno mismo cuando el propio cuerpo se percibe (y es percibido) como un problema antes que como una biografía. Su sobrepeso lo convierte en blanco de burlas y en objeto de miradas, pero a la vez elige una estética “antiproductiva” (no vestirse, llegar tarde) que funciona como escudo frente a un mundo que ya lo ha expulsado simbólicamente.

La obesidad se vive así como doble condena: la agresión externa del bullying y la autoexclusión, donde Terri parece anticiparse al rechazo, adoptando una actitud casi apática para no mostrar cuánto duele. La cámara y la puesta en escena nunca explotan su cuerpo de forma grotesca, sino que lo observan con una cierta ternura distante, lo que subraya la humanidad del personaje por encima del diagnóstico implícito.

El foco está en cómo Terri aprende a habitar su diferencia, no en cómo la borra para encajar en la norma, lo que aleja el relato del discurso motivacional clásico (y que incluya la pérdida de peso). Terri sigue siendo obeso y vulnerable, pero ya no está completamente solo en la forma de mirarse y ser mirado.

PRESCRIPCIÓN 5. Sobrealimentados y desnutridos (Troy Jones, 2014).

Ficha técnica

Título: Sobrealimentados y desnutridos. Título original: Overfed & Undernourished.

Dirección: Troy Jones. País: Australia. Año: 2014.

Duración: 95 min. Género: Documental.

Reparto: Liam Colle, Joe Cross, John Demartini, Arne Rubinstein y Don Tolman.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Liam Golle, un chico de 11 años que pesa 80 kg y que se embarca en un viaje que promete transformar su vida para siempre.

Frases de cine

“Mucha gente no come con inteligencia… Están acostumbrados a una gratificación inmediata y concentran su dieta en grasas, azúcares y sales que son compuestos adictivos. Tendemos a pensar que los compuestos adictivos son las drogas y tendemos a pensar que es el alcohol, pero no nos damos cuenta de que las mayores adicciones de nuestro mundo hoy son el azúcar, la sal y la grasa”.

“Pienso que en la sociedad moderna, de repente, la enfermedad se volvió normal, la obesidad se volvió normal, no moverse se volvió normal, sentarse delante de un ordenador se volvió normal. Y, de repente, los estándares que teníamos cuando éramos niños o los que nuestros padres tuvieron son muy diferentes ahora”.

“Si dijéramos que la riqueza no trata de cuánto dinero tienes, sino que trata de cuán sano eres y de cuánto tiempo puedes pasar haciendo lo que realmente te gusta. Si pudiéramos enseñar a la gente que las relaciones son increíblemente importantes, entonces podríamos realmente cambiar la manera global en que vemos la salud y el bienestar… Como dijo Albert Einstein: «El mejor maestro es el ejemplo». Así que, si se preocupan por sus hijos, sean ejemplo e inspiración de una vida más significativa. Coman con inteligencia para vivir, no vivan para comer”.

Síntesis argumental

Esta película documental sigue a Liam, un niño de unos 11 años con obesidad grave que, tras la muerte de su madre y un evidente sufrimiento emocional, pesa más de 80 kg (y teme literalmente que pueda morir si no cambia de vida). Ante esta situación, se traslada a vivir con sus tíos, quienes lo acogen e inician con él un programa integral de cambio: nueva escuela, más actividad física, aprendizaje para expresar emociones y una alimentación basada en alimentos frescos y orgánicos. El camino no es fácil; más bien se transforma en un tobogán con subidas y bajadas, con avances y retrocesos.

El relato de Liam se intercala con intervenciones de diversos expertos en salud y bienestar que explican cómo la combinación de comida ultraprocesada, sedentarismo y desconexión emocional ha generado una epidemia global de obesidad en niños y adultos. A medida que avanza el documental, se muestran los progresos físicos y anímicos del niño, convirtiendo su trayectoria en una especie de “viaje de transformación” pensado para que el espectador vea que el cambio, aunque difícil, es posible.

Emociones y reflexiones

El eje conceptual es la paradoja de estar “sobrealimentados y desnutridos”: calorías abundantes pero nutrientes escasos, lo que vincula la obesidad con una forma de malnutrición moderna. Desde ahí se abre una reflexión sobre el sistema alimentario industrial, la accesibilidad de los ultraprocesados y la pérdida de vínculo con la comida real y el entorno natural.

Otro tema clave es la articulación entre alimentación y mundo emocional en la infancia: el documental sugiere que comer puede funcionar como anestesia afectiva después del duelo y otras experiencias dolorosas, algo que está en línea con evidencia psicológica que relaciona el emotional overeating infantil con la regulación deficitaria de las emociones y ciertas respuestas de los cuidadores. La película también subraya la importancia del acompañamiento familiar: el cambio no se reduce a una dieta, sino a una red de adultos que sostienen, educan y modelan hábitos, lo que coincide con investigaciones que destacan el peso de las prácticas parentales en los patrones de alimentación de los niños.

En conjunto, la película deja dos grandes huellas: una más íntima, ligada a la empatía con un niño que encuentra otra forma de vivir su duelo y su cuerpo; y otra más política, que interpela al espectador sobre su propia responsabilidad en la elección de alimentos, el uso del tiempo y el cuidado de vínculos afectivos. Esa doble resonancia –emocional y crítica– es quizá su mayor logro, pues consigue que la pregunta “¿estamos realmente nutriéndonos?” trascienda lo dietético y se convierta en una invitación a revisar el estilo de vida completo.

PRESCRIPCIÓN 6. Butter (Paul A. Kaufman, 2020).

Ficha técnica

Título: Butter. Título original: Butter’s Final Meal Butter.

Dirección: Paul A. Kaufman. País: Estados Unidos. Año: 2020.

Duración: 111 min. Género: Drama.

Reparto: Alex Kersting, Mira Sorvino, Annabeth Gish, Brian Van Holt y McKaley Miller.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: Marsahll (Alex Kersting), alias Butter, es un adolescente obeso estadounidense que sufre acoso escolar.

Frases de cine

“¿Creéis que ahora como mucho? Eso no es nada. Conectaos en Año Nuevo, a medianoche, cuando transmita mi último atracón en directo. No aguanto otro año en este disfraz de gordo. Si podéis digerirlo, estáis invitados a ver cómo me mato comiendo”.

“Me había abandonado a mí mismo… Comía para sentirme satisfecho. Comía para aliviar mi dolor. Comía para olvidar”.

“Con cada nota que tocaba, me permitía un poco más de autocompasión. Sol: padres que te abandonan. La bemol: gente que te observa, pero que no te ve en realidad. Si bemol: chicos que preferían verte comer que escuchar lo que tienes que decir. Si: necesito que me escuchen”.

Síntesis argumental

Butter es un drama alrededor de Marshall, un adolescente con obesidad mórbida (192 kg), quien vive aislado, con la comida como refugio ante el acoso escolar y una relación complicada con sus padres: una madre sobreprotectora (Mira Sorvino) que le alimenta en exceso y un padre distante y avergonzado de su peso. Sus únicos espacios de realización son tocar el saxofón en un club de jazz y chatear en línea con Anna (McKaley Miller), su compañera de clase popular, a la que engaña fingiendo ser otro chico más delgado y atlético llamado “JP”. A él le apodaron como “Butter” tras una humillación infantil en la que unos chicos le obligaron a comerse una pastilla de mantequilla.

Butter anuncia por internet que se suicidará retransmitiendo cómo come hasta morir en Nochevieja; el gesto le da una popularidad súbita que le obliga a confrontar el bullying, la soledad, la mentira y su deseo real de vivir. A partir de esa premisa, la película articula una reflexión sobre la fobia a las personas obesas, el poder (y la crueldad) de las redes sociales y la necesidad de apoyo adulto y terapéutico ante el sufrimiento adolescente.

Emociones y reflexiones

La película presenta la obesidad no solo como una condición médica, sino como un estigma social que estructura la identidad del protagonista: su propio nombre en el instituto es un insulto convertido en marca personal. Muestra cómo la mirada ajena y el acoso escolar internalizado llevan a que Marshall se vea a sí mismo exclusivamente a través de su cuerpo, limitando su confianza para reconocerse como músico talentoso, amigo o posible pareja.

También subraya el papel ambivalente de la familia: la madre calma el sufrimiento con comida y el padre se distancia, lo que ilustra cómo el entorno puede reforzar, aunque sea sin intención, una relación patológica con la alimentación y con la propia imagen corporal. Y cabe no obviar esa advertencia sobre cómo las redes pueden convertir un anuncio de suicidio en espectáculo, donde la audiencia anima el acto más por morbo que por empatía. Los compañeros que siguen la web del “último banquete” participan en un juego macabro de apuestas y sugerencias gastronómicas sin activar mecanismos de ayuda adulta, evidenciando una banalización del sufrimiento bajo la lógica del entretenimiento.

El final, con el protagonista recuperando su nombre propio, retomando el saxofón y comenzando a perder peso de forma acompañada, apuesta por un mensaje de esperanza: salir del círculo de acoso, autoodio y dependencia de la mirada ajena es posible, pero pasa por reconocer el bullying, pedir ayuda profesional y reconstruir la identidad más allá del cuerpo. Marshall ha reconocido el valor de las segundas oportunidades.

Y con esta película no queremos dejar de recordar otra reciente película española dirigida por Carlota Pereda, también sobre el acoso escolar en una adolescente obesa, que primero fue un cortometraje (Cerdita, 2018) y, dado su éxito, años después se transformó en largometraje (Cerdita, 2022)(12) y para la que contó con la misma actriz para interpretar a la adolescente Sara (Laura Galán).

Dos maneras de abordar el bullying en las personas obesas: en Butter como una comedia dramática, en Cerdita como un thriller de terror. Y es que la obesidad mórbida no trae buenas consecuencias. Pero algo falla en la prevención, cuando cada vez es más prevalente en la infancia y adolescencia. Eso sí que es un drama terrorífico.

PRESCRIPCIÓN 7. Obesidad infantil. La pandemia ignorada (Pablo Deus, Carlos Morán, 2025).

Ficha técnica

Título: Obesidad infantil. La pandemia ignorada. Título original: Obesidad infantil. La pandemia ignorada.

Dirección: Pablo Deus, Carlos Morán. País: España. Año: 2025.

Duración: 65 min. Género: Documental.

Reparto: Pau Gasol, Marc Gasol y otros.

Ficha de los protagonistas:

• Nombre: proyecto personal de Pau y Marc Gasol a través de la Gasol Foundation.

Frases de cine

“Hay 160 millones de niños, niñas y adolescentes de 5 a 19 años que viven con obesidad en el mundo… 360 millones de niños, niñas y adolescentes vivirán con obesidad en 2050”.

“¿Sabéis que la generación de vuestros hijos va a ser la primera que viva menos que la de sus padres?”.

“Gran parte de la sociedad desconoce la magnitud del problema de la obesidad infantil”.

Síntesis argumental

Esta miniserie de la plataforma Movistar Plus+ de dos capítulos, impulsada por Pau y Marc Gasol a través de la Gasol Foundation, es un documental que combina testimonios de niños y familias con el análisis de expertos (desde muy diferentes organizaciones e instituciones) para mostrar la obesidad infantil como un grave problema de salud pública ligado al entorno y no a la “falta de voluntad” individual. Porque la obesidad es quizás la más silenciosa pandemia (visible, pero ignorada) que estamos sufriendo… y por ello el valor de este documental rodado entre Estados Unidos, España y los países nórdicos, un documental que se adentra en las vivencias de dos niños (Andoni, un preadolescente de 10 años de Logroño, y Oier, un adolescente de 17 años de Barcelona) y dos niñas (Emily, una escolar de 7 años de padres mexicanos que vive en Los Ángeles, y María, una adolescente de 12 años de Sevilla), a través de sus opiniones y la de sus padres. También nos manifiesta su experiencia Daniel, un adulto sueco, ex obeso con varios bypass, quien estuvo a punto de morir por ello. Y a estos testimonios se suma la propia historia personal de Marc Gasol, que de adolescente sufrió las consecuencias de esta enfermedad. Junto a ellos se ha reunido un grupo de padres y madres para hacer una serie de experimentos y cuestionarios para que entiendan lo que son los alimentos ultraprocesados, la comida rápida (el gran negocio made in USA), la dieta mediterránea, las bebidas energéticas, la influencia del código postal y el poder adquisitivo…

Emociones y reflexiones

La obra propone un cambio de mirada: de la culpabilización del menor y la familia a la comprensión de la obesidad como consecuencia de contextos obesogénicos, reclamando políticas, educación y acompañamiento profesional para revertir una tendencia que podría afectar a cientos de millones de menores en la próxima década. Porque las mejoras observadas van más allá del descenso de peso, pues también se demuestra un aumento de la autoestima, la aceptación corporal, las habilidades sociales y la capacidad de afrontar el bullying.

Un primer mensaje clave es que “nadie está gordo porque quiere”: la obesidad infantil aparece como resultado de un entorno que facilita opciones poco saludables y dificulta las saludables, especialmente en familias con menos recursos. El documental insiste en que el barrio, el acceso a comercios con alimentos frescos, los menús escolares y la omnipresencia de comida rápida y ultraprocesada son factores estructurales que empujan hacia el aumento de peso desde edades tempranas. Por ello, el film reivindica entender la obesidad como consecuencia de un modelo alimentario y urbano que se ha construido en pocas décadas y que, sin cambios profundos, seguirá generando enfermedad metabólica y desigualdad en salud.

Otra línea de reflexión importante es el papel de la industria alimentaria y del marketing en la creación de entornos obesogénicos. El relato muestra a las familias no como culpables, sino como primeras víctimas de un sistema que hace difícil comer bien y moverse lo suficiente, especialmente cuando se compagina precariedad laboral, falta de tiempo y escasa oferta saludable asequible. Y se insiste en la conexión entre obesidad infantil, salud mental y acoso escolar, por lo que se muestra cómo las intervenciones no solo buscan modificar patrones de alimentación y ejercicio, sino también reforzar la autopercepción, la confianza y las habilidades para afrontar críticas y comentarios hirientes.

Colofón a las películas para entender el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil

El cine, con su capacidad única de generar empatía profunda y ofrecer perspectivas íntimas, se revela como una herramienta indispensable en la lucha contra la epidemia de la obesidad infantojuvenil. Las películas que hemos explorado (bien ficción o realidad documentada) no son meros entretenimientos; son espejos y ventanas. Son espejos que confrontan a la sociedad con la realidad de esta problemática, despojándola de prejuicios y simplificaciones. Y son ventanas que nos permiten asomarnos a la compleja realidad emocional, social y familiar que rodea a los niños, niñas y adolescentes afectados, también a sus familias. Y, por ende, al futuro de nuestra sociedad.

Al entender la obesidad, no como una simple falla de voluntad, sino como el resultado de una intrincada red de factores biológicos, sociales, económicos y psicológicos, estas narrativas fílmicas nos impulsan a una acción más compasiva y fundamentada. El verdadero poder de estas historias “de cine” reside en su llamada a la acción: nos exigen ir más allá de la estigmatización y trabajar en la creación de entornos que fomenten la salud, el bienestar emocional y una nutrición equilibrada para todos los menores.

Y esta voz se debe alzar desde la familia, las escuelas y la propia Pediatría, por lo que la arteterapia de “prescribir películas” no debiera ser ignorada. Aunque sabemos que el desafío no termina al apagar la pantalla, sino que comienza allí. El cine ha sembrado la semilla de la conciencia; ahora, corresponde a familias, educadores, profesionales de la salud y responsables políticos recoger el testigo para transformar estas reflexiones en políticas públicas efectivas, diálogos abiertos y cambios duraderos que protejan el futuro de nuestra infancia y juventud.

La representación cinematográfica del sobrepeso y la obesidad debe analizarse con respeto, especialmente si los protagonistas se encuentran en la infancia y adolescencia. Y, además de las películas ya reseñadas previamente en el artículo, podemos citar algunas más, formando algunas de ellas ya parte de la familia de Cine y Pediatría: Las aventuras de Zachary Beaver (When Zachary Beaver Came to Town, John Schultz, 2003)(14), en la que Zachary Beaver (Sasha Joseph Neulinger), “el chico más gordo del mundo”, llegó a la pequeña ciudad texana de Granger en su camión circense, y, entre el asombro y la repulsa, su obesidad mórbida es motivo de espectáculo; Hairspray (Adam Shankman, 2007), la historia de Tracy (Nikki Blonsky), una vivaz adolescente con sobrepeso en la década de 1960, quien lucha por bailar en un popular programa de televisión, desafiando el estigma corporal y racial; Precious (Lee Daniels, 2009)(15), la dura historia de Claireece “Precious” Jones (Gabourey Sidibe), una adolescente negra, analfabeta y obesa de Harlem, que sufre abusos y busca una salida a través de la educación alternativa; Gordos (Daniel Sánchez Arévalo, 2009), película española coral que se desarrolla en un grupo de terapia para personas con problemas relacionados con el sobrepeso y la obesidad, explorando las causas emocionales de sus conflictos; X-Large (Sherif Arafa, 2011), donde Magdi (Ahmed Helmy) es un joven egipcio con sobrepeso que lucha por encontrar el amor y la aceptación de sí mismo mientras se burla de las tallas “extra grandes”; Fat Kid Rules the World (Mattew Lillard, 2012), donde Troy (Jacob Wysocki, el mismo protagonista de Yo, Terri) es un adolescente obeso con tendencias suicidas, quien encuentra una nueva razón para vivir al formar una banda con un guitarrista local; Patti Cake$ (Geremy Jasper, 2017), donde Patricia (Danielle Macdonald), una adolescente obesa de Nueva Jersey (conocida como “Dumbo”) sueña con triunfar como rapera, lidiando con el bullying y las dificultades económicas; Dumplin´ (Anne Fletcher, 2018), donde la hija adolescente (Danielle Macdonald, de nuevo) con sobrepeso de una exreina de belleza se inscribe en un concurso local como protesta, desafiando los estándares de belleza y promoviendo la aceptación corporal; La ballena (The Whale, Darren Aronofsky, 2022)(6), gira en torno a un profesor de inglés recluido en casa debido a su obesidad mórbida (Brenda Fraser, en un papel que supuso su resurrección como actor, con Óscar incluido), quien intenta reconectar con su hija adolescente en medio de su autodestructiva ingesta de alimentos, entre otros temas.

De forma más tangencial, también la obesidad forma parte de alguno de los personajes de otras películas como ¿A quién ama Gilbert Grape? (What´s Eating Gilbert Grape, Lasse Hallström, 1993)(16), Bruno (Shirley McLaine, 2000)(17), Las mujeres de verdad tienen curvas (Patricia Cardoso, 2002)(18) o El fin de la inocencia (12 And Holding, Michael Cuesta, 2006)(19).

Y muchas más son las películas que abordan (en tono que va del drama a la comedia) la obesidad en la edad adulta. Pero esa es otra historia…

 

Bibliografía

1. Martos Moreno GA, Argente J. Obesidades en la infancia. Pediatr Integral. 2020; 4: 220-30. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2020-06/obesidades-en-la-infancia/.

2. Organización Mundial de la Salud. Assessing and managing children at primary health-care facilities to prevent overweight and obesity. Geneva: WHO; 2017.

3. Leis Trabazo R, Galera Martínez R. Atención integral al paciente con sobrepeso y obesidad. En Cursos de formación. Continuum 2024. Disponible en: https://continuum.aeped.es/courses/info/1461.

4. Rajmil L, Bel J, Clofent R, Cabezas C, Castell C, Espallarguesa M. Intervenciones clínicas en sobrepeso y obesidad: revisión sistemática de la literatura. An Pediatr (Barc). 2017; 86: 253-63.

5. Martínez Vizcaíno V, Solera Martínez M. Obesidad infantil: ¿prevención o tratamiento? An Pediatr (Barc). 2017; 86: 189-91.

6. González de Dios J. Cine y Pediatría (700). La obesidad mórbida de “La ballena”, según Aronofsky. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2023/06/cine-y-pediatria-701-la-obesidad.html.

7. González de Dios J. Cine y Pediatría (77). “Super Size Me” y la alarma de la “globesidad”. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2011/07/cine-y-pediatria-77-super-size-me-y-la.html.

8. González de Dios J. Cine y Pediatría (805). “Malos hábitos” en la alimentación. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2025/06/cine-y-pediatria-805-malos-habitos-en.html.

9. González de Dios J. Cine y Pediatría (803). “Ser gorda como yo”, un proyecto con conciencia. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2025/05/cine-y-pediatria-803-ser-gorda-como-yo.html.

10. González de Dios J. Cine y Pediatría (330). “Yo, Terri”… y mi valor en el mundo. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2016/05/cine-y-pediatria-330-yo-terri-y-mi.html.

11. González de Dios J. Cine y Pediatría (453). “Sobrealimentados y desnutridos”, dos formas de malnutrición. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2018/09/cine-y-pediatria-453-sobrealimentados-y.html.

12. González de Dios J. Cine y Pediatría (681). “Butter” y “Cerdita”, distintas caras del bullying en la obesidad. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2023/01/cine-y-pediatria-681-butter-y-cerdita.html.

13. González de Dios J. Cine y Pediatría (806). “Obesidad infantil. La pandemia ignorada”, un documental de altura. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2025/06/cine-y-pediatria-806-obesidad-infantil.html.

14. González de Dios J. Cine y Pediatría (219). “Las aventuras de Zachary Beaver”… el peso de la vida. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2014/03/cine-y-pediatria-219-las-aventuras-de.html.

15. González de Dios J. Cine y Pediatría (5). “Precious”: adolescencia S.O.S. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2010/02/cine-y-pediatria-5-precious.html.

16. González de Dios J. Cine y Pediatría (397). El amor de Gilbert Grape transforma la discapacidad en capacidad. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/08/cine-y-pediatria-397-el-amor-de-gilbert.html.

17. González de Dios J. Cine y Pediatría (566). “Bruno” y las vestimentas sagradas. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2020/11/cine-y-pediatria-566-bruno-y-las.html.

18. González de Dios J. Cine y Pediatría (27). Cine social desde Colombia (II): “La vendedora de rosas” y “Las mujeres de verdad tienen curvas”. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2010/07/cine-y-pediatria-27-cine-social-desde.html.

19. González de Dios J. Cine y Pediatría (193). “El fin de la inocencia”, cuando los hijos intentan enseñar a los padres. Disponible en: https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2013/09/cine-y-pediatria-193-el-fin-de-la.html.

 

 

Copyright © 2026 Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes consultar más información sobre el tratamiento que hacemos de los datos o las cookies empleadas en nuestra política de privacidad y nuestra política de cookies.