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| Historia de la Medicina y la Pediatría |
V. M. García Nieto*, M. Zafra Anta**
*Coordinador del Grupo de Historia de la Pediatría de la AEP. Director de Canarias Pediátrica. **Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Fuenlabrada. Madrid. Miembro del Grupo de Historia de la Pediatría de la AEP.
Pediatr Integral 2025; XXIX (5): 389.e1 – 389.e7
Pediatras en la Historia(10).
Rafael García-Duarte Salcedo (1894-1936).
Un mártir de la pediatría española
https://doi.org/10.63149/j.pedint.63
“Siempre he sido librepensador, liberal y humanista. Y el sentimiento socialista lo llevo lleno de romanticismo en el corazón, a pesar de no servir como político. He amado a mi profesión y a mis maestros y he llevado el máximo de mis desvelos en beneficio del niño, por el que siempre he tenido singular predilección”(1)
“Su personalidad extrovertida, su elegancia en el vestir y su gran capacidad de trabajo le hicieron enormemente popular en la ciudad, formando parte de esa minoría de extravagantes… impulsores de la modernidad de gobierno y costumbres, como Federico García Lorca, Alejandro Otero, Constancio Ruiz Carnero y Juan J. de Santacruz, entre otros, víctimas en su mayor parte, del fanatismo desatado por la sublevación fascista de 1936”(1)
Introducción
Federico García Lorca (1898-1936) es el más conocido entre las personas asesinadas en la ciudad de Granada en el verano de 1936 por sus afinidades republicanas y/o ideología de izquierdas. Entre ellos, se debe recordar la figura de Rafael García-Duarte Salcedo. Grandes hombres, muy válidos y necesarios para su sociedad, que perdieron la vida al encontrarse con seres que no consentían ni permitían que fueran portadores de otras ideas.
Familia de médicos
Con nuestro homenajeado, tres miembros de generaciones sucesivas de la misma familia se sucedieron en la Facultad de Medicina de Granada, comenzando por el abuelo Eduardo García Duarte (1830-1905), catedrático de Patología Quirúrgica y organizador de una Clínica Libre de Oftalmología. El padre, Rafael García-Duarte González (1865-1938), fue el primer catedrático numerario de Oftalmología de Granada y, a su vez, entre 1907 y 1917 acumuló la cátedra de Enfermedades de la Infancia. Don Rafael era miembro de la Junta Provincial de Protección de la Infancia desde 1908, que organizó el primer Consultorio de Lactantes y la primera Gota de Leche de Granada en 1915. Ambos se distinguieron políticamente por su republicanismo(2).
Biografía
Rafael García-Duarte Salcedo (Fig. 1) nació el 10 de agosto de 1894 en el seno de una familia granadina de tradición médica, universitaria y liberal. Duarte Salcedo ingresó en la Universidad de Granada para seguir el curso preparatorio para Medicina en 1911. En 1917, siendo “alumno interno de la Facultad de Medicina y gratuito de La Gota de Leche”, obtuvo un premio por la redacción de un librito o cartilla titulado: Nociones de puericultura(3). Se licenció en 1918 con premio extraordinario. Leyó su tesis doctoral en 1920 sobre el tema “Algunas manifestaciones oculares graves en las enfermedades digestivas agudas de los niños”. Como tantos médicos jóvenes de la época, trabajó como médico militar, primero en el Cuerpo de Sanidad del Ejército de Tierra y, después, en la Armada.
Figura 1. Rafael García-Duarte Salcedo (1894-1936). Imagen que aparece en el Libro de Actas del V Congreso Nacional de Pediatría.
En 1920 se trasladó a París, becado por la Junta de Ampliación de Estudios. En esa ciudad realizó varios cursos, uno de Higiene y Clínica de la Primera Infancia con el célebre Bernard-Jean Antoine Marfan (1858-1942) en l’Hôpital des Enfants Malades, otro de Clínica Médico-Infantil con Nobecourt, un tercero sobre tuberculosis osteo-articular y ortopedia práctica con Sorel y, finalmente, otro sobre difteria en l’Hôpital des Enfants Malades con Lereboullet. Obtuvo el título de Miembro diplomado en Puericultura por la Facultad de Medicina de París en julio de 1921(3).
Comenzó el ejercicio de su profesión instalando una consulta en su domicilio particular y trabajando como ayudante de clases prácticas en la Cátedra de Niños desde 1922. Ese año fue nombrado director de la Gota de Leche de Granada. Bajo su dirección se ampliaron sus servicios, de tal modo que en 1927 se facilitaban diariamente 80 biberones, por 43 en 1921; se consiguió un mejor local y se amplió con la apertura de un consultorio gratuito para embarazadas y niños (1924), para la que contó con la colaboración de Alejandro Otero, catedrático de Ginecología de la misma Facultad. En marzo de 1925 fue nombrado auxiliar encargado de la misma cátedra y titular de la misma(4) en diciembre del mismo año (Figs. 2 y 3). Fue Inspector Municipal de Sanidad a partir de 1927. Ganó la oposición a médicos puericultores del estado en 1931 con el número 1.
Figura 2. Memoria publicada para acceder al sexto ejercicio de las oposiciones a la Cátedra de Enfermedades de los Niños, que obtuvo García-Duarte en 1925(2).
Figura 3. Fotografía realizada al finalizar el curso académico 1928-1929(2).
El 10 de mayo de 1930 ingresó como miembro de la Real Academia de Medicina de Granada, con el discurso titulado: “Comentario a las clasificaciones de la patología digestiva de la primera infancia”(3).
En 1933 fue nombrado director del Instituto Provincial de Puericultura de Granada (Servicio de Higiene Infantil), dentro del esquema de Inspecciones Provinciales de la Dirección General de Sanidad (Fig. 4).
Figura 4. Instituto Provincial de Puericultura de Granada. Servicio de higiene infantil(2).
El Instituto constaba de cuatro secciones, a saber, Puericultura prenatal, Puericultura de primera infancia, Puericultura de segunda y tercera infancia y Especialidades (Oídos, nariz y garganta, Ojos, Dientes, Piel y sífilis, Laboratorio y análisis). Ese año de 1933 fue el más productivo desde el punto de vista científico del autor, porque, además de la organización del V Congreso Nacional de Pediatría, instituyó la revista Pediatría y Puericultura (Fig. 5) y fundó la Sociedad de Pediatría de Granada.
Figura 5. Portada del primer ejemplar de la revista Pediatría y Puericultura fundada en Granada por García-Duarte(2).
Rafael García-Duarte Salcedo formó parte de una infrecuente generación de profesores de la universidad, aquellos que no utilizaron la cátedra especializada como trampolín para conseguir otras más tradicionales ubicadas en lugares de más prestigio e, incluso, con distintas características. La legislación vigente permitía que las cátedras universitarias tuvieran un elevado ritmo de rotación de sus ocupantes, al facilitar los traslados entre puestos vacantes.
Publicó diversos artículos de la especialidad en revistas nacionales como, por ejemplo: Algunas consideraciones sobre las parálisis espasmódicas congénitas de la infancia (Arch Esp Ped, 1923), A propósito de la enfermedad de Tay Sachs (Medicina Ibera, 1924), Un caso de sarcoma suprarrenal e hirsutismo en un niño de diez años (Acta Médica, 1925), La imbecilidad mongólica (Acta Médica, 1925), Comentarios sobre las clasificaciones de las nefritis en la infancia (Acta Médica, 1929), El niño cetofílico (Acta Médica, 1932) o Un caso fronterizo entre la enfermedad de Oppenheim y la de Werding Hoffmann (Pediatría y Puericultura, 1933)(1). Era miembro de la Sociedad de Pediatría de Madrid (socio corresponsal desde 1917). Fue miembro, asimismo, de los Comités de Redacción de algunas revistas generales y pediátricas, tales como Actualidad Médica (Granada), Archivos Españoles de Pediatría (Madrid) y Anales de Pediatría (Barcelona).
Una característica de su concepción de la enfermedad fue la plena asunción del marco social de su presentación, esto es con la clara noción de que los contextos económicos, laborales y sociales de las familias desempeñan en la morbilidad un rol muy importante. Por ello, se ha considerado que fue un precursor de la pediatría social(1).
Su inconcluso tratado, Los síndromes clínicos en Pediatría (Granada, 1936; 1013 páginas, primer volumen) dedicaba una gran preponderancia a los aspectos físicos y psíquicos del desarrollo infantil, de manera pionera en nuestro país(2). Estaba prevista la edición de tres nuevos tomos consecutivos, de tal modo que en 1939 se habría completado la obra(1).
Estuvo casado con Carmen García Hernández. Tuvieron dos hijos.
Su participación en los congresos nacionales de pediatría
Puesto que no ha sido un tema muy estudiado en trabajos previos, hemos decidido reflejar en lo posible la participación de García-Duarte en los cuatro congresos de pediatría a los que asistió.
Congresos II, III y IV
Recién incorporado al ejercicio de la pediatría, acudió al II Congreso Nacional de la especialidad (San Sebastián, 1923)(5). Así, consta su inscripción en el libro de Actas en el que figura con domicilio en carretera del Genil 62, Granada(6). Revisados los tomos de ese libro, no hemos constatado que presentara ninguna comunicación ni que participara en los coloquios habidos después de algunas ponencias.
Pero donde sí participó fue, dos años después, en el III Congreso (Zaragoza, 1925). Su dirección postal era la misma. En concreto, su nombre figura dos veces en la Discusión de sendas comunicaciones presentadas en la Sección Primera (Higiene, alimentación y protección a la infancia). Su primera participación fue en el coloquio surgido después de la comunicación dictada por Galan Bergua sobre el tema de La sociedad y los ilegítimos(7). Ante un tema tan relevante, participaron varios congresistas, entre ellos, las abogadas y feministas Matilde Huici y Victoria Kent(8). El resumen de las palabras de nuestro autor es el siguiente: “Hay que añadir a la ponencia oficial, que está algo incompleta en el tratamiento preventivo o profiláctico. Es preciso impedir la ilegitimidad, no solo por métodos coercitivos, sino para la difusión de la educación sexual. Fortaleciendo el espíritu de la mujer, quitando todo misterio al pavoroso concepto que rodea a todo lo que a la reproducción se refiere. Esta educación dará fuerza a la mujer y no caerá por abandono en momentos de peligro y de seducción. El torno debe ser sustituido por la oficina secreta de admisión, método científico y caritativo que sirve muchas veces como medio preventivo. Referente a inclusas dice que admite reforma mientras el cambio radical no venga. Mientras su raigambre esté en relación con la política. Es precisa una reforma en la administración, en el personal subalterno y en los médicos incluseros. Soy rebelde en el efectivo práctico de estos Congresos, y la prueba es que en el anterior Congreso de San Sebastián se acordaron conclusiones profundas y justas referentes a las modificaciones de las inclusas y de aquello no se hizo nada. Estima que no debe haber un Congreso mientras no se lleven a la práctica las conclusiones del Congreso anterior”(7). Nótese la valentía del joven doctor para rectificar al ponente y a las autoridades que habían hecho caso omiso de las conclusiones dictadas en el congreso anterior.
Ernesto Cacace (1872-1956) fue un pediatra italiano de la Universidad de Nápoles, que tenía un sólido prestigio, al menos, en España. Participó en los II y III Congresos Españoles de Pediatría. Fundó la Nipiología, equivalente a la pediatría y puericultura del lactante (los que no hablan, los que no dicen ni pío). Debió ser un hombre muy convincente a raíz de las conclusiones de los ponentes del Congreso de Zaragoza, que trataron el tema: “creación de la Sociedad Española de Nipiología… fundación de Institutos de Nipiología en todas las universidades… fundación de Institutos Nipiohigiénicos en las capitales de provincia”(9). En Barbastro, población oscense donde nació Andrés Martínez Vargas (1861-1948), catedrático de pediatría de la Universidad de Barcelona, se creó el Instituto Nipiológico de Barbastro(10). Centros similares se extendieron por Italia, algunos puntos de Europa y América Latina. No obstante, una vez fallecido el fundador y algunos de sus discípulos (p. ej., Giovanni de Toni), la Nipiología decayó. El recuerdo de este concepto se mantiene en las salas de hospitalización de lactantes de muchos hospitales del mundo. En el Congreso de Granada, Cacace leyó su comunicación sobre la Nipiología. En la discusión, varios autores intentaron puntualizar el término. Así, el Dr. Leal Crespo afirmó que “la Nipiología ha llegado tarde, no crea nada; los Institutos son una repetición de las Gotas de Leche, Casas de Cuna, en una palabra, cuantas obras sociales desarrollan”. A continuación, Duarte Salcedo puntualizó que: “El fondo del problema es la coordinación de todas las obras puericultivas de la primera infancia, pues mientras estén dispersas las instituciones, se pierden los esfuerzos y el dinero. Desde el punto de vista científico no hay discusión: Nipiología es un capítulo de la pediatría; es la puericultura de la primera infancia. La importancia grande de este asunto es el problema económico. En España no es posible crear Institutos Nipiológicos con toda la serie de personal y locales que necesita”. Propone pedir y estudiar la organización de las obras y la cooperación de los esfuerzos y programas, y que se convierta en realidad el Instituto Nacional de Puericultura de Madrid(11). En efecto, la Escuela Nacional de Puericultura vio la luz el año siguiente, instalándose en un edificio en la calle de Ferraz, en Madrid. La labor docente dio comienzo el día 8 de marzo de 1926 en que tuvo lugar su inauguración provisional(12).
Enrique Suñer Ordóñez era catedrático de Enfermedades de la Infancia de Madrid desde 1921. Junto con don Gregorio Marañón, fue ponente invitado del III Congreso de Zaragoza, en el que desarrolló el tema Estado actual del estudio de los trastornos nutritivos del lactante. En la discusión, “El Dr. Duarte Salcedo dijo que la ponencia del Dr. Suñer es maestra, pues no hay trabajo ni aportación reciente que no esté consignado y criticado por él. Encuentra solamente la falta de la orientación española, de su escuela propia. Dice que no se plantea el problema de los problemas nacionales en los trastornos digestivos, cuya importancia bien lo merece. En las clasificaciones de la escuela alemana, la primera distinción que se hace es trastornos digestivos en los lactados naturalmente y trastornos en la lactancia artificial y, como en España, el 70 por 100 de las madres lactan a sus hijos y la lactancia artificial es excepción; estima que es un error aplicar la patología de la lactancia artificial, tan difundida en el extranjero, a la patología de la lactancia natural, que es la más frecuente en España. Lo que es un asunto sencillo, nos empeñamos en complicarlo a fuerza de inventar clasificaciones y enmarañar la terapéutica. Estima que al Dr. Suñer le corresponde el deber de hacer escuela doctrinal y marcar las normas de la pediatría española, cosa que no aparece en su ponencia”(13). Puede observarse cómo el joven médico no se amilanaba ante las grandes figuras de nuestra pediatría.
En el IV Congreso (Valencia, 1928), nuestro autor presentó una comunicación titulada: “El diagnóstico radiográfico de la sífilis congénita del lactante”.
V Congreso
Se celebró en Granada del 8 al 12 de abril de 1933. Como se ha indicado antes, el Secretario General del mismo y presidente de la Comisión Organizadora (Figs. 6 y 7) fue Rafael García-Duarte Salcedo. El congreso debió haberse celebrado en 1931; las razones de la demora las hemos recordado previamente(8).
Figura 6. Comisión Organizadora del V Congreso Nacional de Pediatría (Granada, 1933)(2).
Figura 7. “Los Sres. Congresistas en el Patio de los Leones escuchando las explicaciones del Sr. Flores”(15).
En el Libro de Actas (Fig. 8) se cita que, para la segunda ponencia (Orientación conveniente de la puericultura en España, a cargo del Dr. Arce) de la Sección de Higiene y Puericultura, el grupo de Granada presentó tres comunicaciones, dos de ellas firmadas por el Dr. Galdó. La tercera rubricada por Duarte Salcedo se titulaba: “Plan mínimo de Puericultura necesario en la capital de Granada”. Empezó de este modo: “La modesta pero activa Sociedad de Pediatría de Granada me comisiona para presentar esta comunicación. Pero antes, y como cuestión previa, necesito un nuevo acuerdo de esta asamblea. Hasta aquí, y en congresos anteriores, solo se tomaban acuerdos generales que se elevaban a los poderes públicos. Y cuando se celebraban en provincias, el congreso no reportaba beneficios a la localidad, desaprovechando una buena ocasión para influir en las corporaciones locales. Granada, como cada provincia, tiene sus problemas, y sería pertinente que el Congreso apoyara e hiciera suyas nuestras gestiones. Es decir, que para presentar esta comunicación haga la proposición y se necesita el previo acuerdo de que los Congresos en provincias, a más de las conclusiones de índole general, lleguen a conclusiones de carácter local, que eleven a las corporaciones y que reporten un indudable beneficio.
(Así se acuerda).
Figura 8. Portada del Libro de Actas del V Congreso Nacional de Pediatría. Granada, 1933.
Y ahora paso a enumerar en forma de índice las cuestiones discutidas y aprobadas por nuestra Sociedad de Pediatría que tienen un carácter y un interés puramente granadino.
Estimo que, a la hora de intentar un plan mínimo de organización puericultora en Granada, lo primero y principal es coordinar lo ya existente, aunar los esfuerzos y relacionar armónicamente las instituciones y los puericultores bajo un plan de unificación… pero lo contraproducente es que cada uno actúa con independencia, en un círculo limitado, unas veces sin criterio, otras sin amor, otras sin medios económicos.
Y las consecuencias de este estado de cosas son bien ostensibles: que se malgastan los esfuerzos y el dinero, sin un rendimiento proporcional para la infancia”(14).
En las páginas siguientes, el autor expuso un proyecto de plan general y, luego, lo que estimaba que debía corresponder a cada una de las corporaciones. Tanto esfuerzo desperdiciado tres años después por gentes tajantes y agresivas que no aceptaban la diversidad de opiniones y no sabían lo que significa ser liberal.
Trayectoria política
En abril de 1930, Rafael García-Duarte Salcedo ingresó en el PSOE y, unos meses más tarde, en la Unión General de Trabajadores. Además de sus antecedentes familiares en el tema, pudo influir en su decisión la circunstancia de su proximidad y convivencia con dos figuras señeras granadinas del socialismo que fueron Fernando de los Ríos y Alejandro Otero, ambos pertenecientes al Claustro de la Universidad de Granada.
Las elecciones municipales de abril de 1931 lo convirtieron en concejal del Ayuntamiento que proclamó la República en Granada. Ocupó durante un breve tiempo la concejalía de Beneficencia y Sanidad, desde donde apoyó la instalación del primer Centro de Salud urbano en el barrio del Albaicín.
En la reseña de los actos del V Congreso, Rafael hizo una manifestación de su vocación republicana: “El V Congreso de Pediatría es el primero que se celebra en el régimen republicano, y la Comisión Organizadora ni quiere ni debe omitir la manifestación de gustoso sometimiento, de acatamiento y decidido apoyo al Estado Republicano. Y no secamente, para cumplir un trámite oficial, sino con fervor y entusiasmo. Es la República la que ha recogido en su Constitución nuestras más antiguas y reiteradas aspiraciones”(15).
En abril de 1934 se dio de baja del Partido y de la UGT. Según Rodríguez Ocaña y García-Duarte Ros, los ideales filantrópicos de Rafael García-Duarte fueron sometidos a dura prueba por la realidad política. Según esos autores, sus opiniones se reflejaron en dos artículos que publicó en El Defensor de Granada. “En ellos expresaba su pesar por la falta de entendimiento entre las organizaciones obreras (se da el pavoroso espectáculo de estar los unos en contra de los otros con graves perjuicios para todos), la inquietud, producto de la situación económica agravada por la exaltación de la lucha de clases, criticando expresamente el activismo anarco-sindicalista, el cual, en su opinión, desfavorecía el camino republicano, facilitando, en cambio, el nacimiento de una dictadura monárquica, derechista y burguesa, con todos los agravantes de revancha, autocracia y tiranía. Igualmente rechazaba la idea de una dictadura roja, la más tiránica de todas las conocidas”(1).
Ni su abandono de la política activa ni sus gestos de ofrecerse como médico al nuevo gobernador militar Valdés, al inicio de la contienda de 1936, le libraron de su funesto final(1,2).
Sus últimas horas
En el blog Foro de la Memoria, P. Vigueras da ciertos detalles de su apresamiento y muerte. Rafael fue detenido en su domicilio de la Gran Vía 38-40, en las primeras horas de la tarde del 10 de septiembre de 1936. Según Enrique Linde: “Estaba en la casa con su hijo Alejandro, que era el más pequeño. Precisamente abrió la puerta el niño. Rafael estaba escribiendo a máquina y tenía el pijama puesto, el mismo que llevaba cuando cambiamos su cadáver de una fosa independiente al mausoleo familiar”. “Cuando su mujer, Carmen García, volvió a casa y vio lo ocurrido, avisó a su cuñado Enrique Linde y juntos fueron al Gobierno Civil para conocer la situación de García-Duarte. Aunque al parecer no pudieron ver a Rafael, hubo un intercambio de notas entre el detenido y su esposa. La familia conserva una de ellas, que dice: Avisa a Montañer y a Sor Josefa. El detenido quería que se pusieran en contacto con el militar Alberto Serrano Montañer, íntimo amigo de la familia García-Duarte, y con la monja Sor Josefa Aldalus, para pedirles que intercedieran por él ante las autoridades del régimen”. Parece ser que esa misma noche llevaron a Rafael a la prisión de Granada. En la madrugada del 11 de septiembre, Rafael García-Duarte fue trasladado, junto con 24 personas más, desde la cárcel hasta el cementerio de la ciudad. Los sublevados fusilaban a los condenados a muerte ante las tapias del cementerio municipal. “Francisco Jiménez Callejas, sicario de la Escuadra Negra, apodado El Pajarero, pudo ser uno de los hombres que detuvieron a García Duarte. Según Enrique Linde, El Pajarero se llevó el automóvil del insigne pediatra y lo utilizó durante la guerra para dar el paseo a sus víctimas”(17). “Su cadáver fue separado de los destinados a una fosa común por uno de los sepultureros, que tenía que agradecer el tratamiento de un hijo suyo, quien entregó sus objetos personales a la familia y les comunicó la situación de la tumba. Entre sus pertenencias figuraba una nota, dirigida a su esposa e hijos, donde generosamente pedía que perdonaran a los causantes de su muerte; firme y lúcido, aseguraba tener conciencia de haber hecho bien y animaba cariñosamente a los suyos: Miles de besos, muchos besos. Suerte. Arriba el espíritu. No decaer nunca, luchar”(1).
Epílogo
En el V Congreso Nacional de Pediatría se dio una paradoja singular. Nos referimos a que fue presidido por él, en palabras del Dr. Duarte Salcedo, “prestigioso profesor de la Central, D. Enrique Suñer”(15). Este, poco después, en plena lucha fratricida, editó el libro Los intelectuales y la tragedia de España, en el que muchos nombres (Giner de los Ríos, Marañón, Pittaluga, Recasens, Novoa Santos –ya fallecido–, Negrín…) e instituciones (Libre de Enseñanza) fueron objeto de su animadversión. En febrero de 1939, dos meses antes del final de la guerra, Suñer fue nombrado presidente del Tribunal de Responsabilidades Políticas(16). Dos grandes pediatras separados por la exageración e intolerancia en las ideas.
Manuel Bueno Fajardo fue un pediatra muy destacado de la Escuela de Pediatría de Rafael García-Duarte. Realizó su actividad profesional en la ciudad de Jaén. De su hijo Manuel Bueno Sánchez (1933-2016), el primer firmante de este artículo (VMGN) oyó en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna unas lecciones maravillosas que, ciertamente, fueron el motivo de su elección de la profesión de pediatra; por ello, por esta concatenación en la escala de la docencia en el tiempo, VMGN se siente un discípulo, lejano ciertamente, pero discípulo de Rafael García-Duarte Salcedo.
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15. García-Duarte Salcedo R. Breve reseña de los actos del Congreso. En: Libro de Actas del V Congreso Nacional de Pediatría. Granada: Editorial Urania; 1933. p. 33-54.
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Endocrinological aspects in anorexia nervosa