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PEDIATRÍA INTEGRAL - Revista de formación continuada dirigida al pediatra y profesionales interesados de otras especialidades médicas

MONOGRÁFICO OCTUBRE 2013

Seguimiento clínico y revisión crítica de la actuación prehospitalaria del equipo tras un trauma pediátrico

Capítulos

L. Sánchez Santos, J. Couceiro Gianzo, J. Aguilera Luque.

 

 

La asistencia al trauma pediátrico, no concluye al alta del paciente, reunir toda la información y analizarla en conjunto, con un punto de vista crítico sobre nuestra intervención permitirá mejorar el funcionamiento de toda la cadena asistencial.

 


Seguimiento clínico y revisión crítica de la actuación prehospitalaria del equipo tras un trauma pediátrico.

 

INTRODUCCIÓN

Una vez recibida la información de la CCUS de la llegada de uno o varios pacientes pediátricos politraumatizados, el pediatra responsable del centro receptor (desde la Unidad de Urgencias o la UCIP) debe coordinar la asistencia intrahospitalaria al paciente, lo que implica:

La comunicación directa con el equipo asistencial de la CCUS y la USVA.

La recepción del paciente a la llegada al hospital (habitualmente la Unidad de Urgencias pediátricas, aunque en algunos casos podría ser la UCIP o un quirófano).

La comunicación y alerta a otros Servicios potencialmente necesarios para la atención hospitalaria del niño: Radiología, Anestesiología, Cirugía pediátrica, Neurocirugía, Traumatología, etc.

El equipo que realiza el transporte y los médicos hospitalarios deben compartir toda la información disponible (características del accidente, situación clínica evolutiva del paciente y acciones realizadas) y reevaluar al niño en lo que será la última evaluación por el equipo de transporte y la primera por el equipo receptor. Se deben mantener las medidas terapéuticas instauradas, comprobar el funcionamiento de los dispositivos de electromedicina y ajustar los parámetros del respirador si fuera preciso.

En las horas siguientes al traumatismo, las complicaciones más graves están generalmente producidas por hipoxia, hipovolemia, hipotermia, hipertensión intracraneal, daño directo de estructuras vitales o arritmias, ante cuya posibilidad hay que mantener una alerta continua. La disponibilidad en el hospital de medios de diagnóstico complementarios (laboratorio, radiología, ecografía, etc.) facilitará el diagnóstico definitivo de las lesiones y la disponibilidad de personal y equipamiento especializados, la monitorización intensiva y el tratamiento definitivo (médico y/o quirúrgico) de las lesiones y la prevención y tratamiento de las secuelas del trauma.

Aunque su labor finaliza con la transferencia del paciente al medio hospitalario, los profesionales que participaron en la atención prehospitalaria del niño traumatizado y los responsables del SEM se benefician del conocimiento de los diagnósticos finales, tratamientos realizados y la evolución clínica de cada caso. Dicha información será muy útil para adquirir experiencia, reforzar las acciones positivas realizadas, para detectar posibles carencias o errores, revisar protocolos y, en definitiva, estar mejor preparados para la atención al “siguiente caso”. En algunas ocasiones se podrán organizar sesiones de casos clínicos o revisión de protocolos basadas en los datos de uno o varios pacientes concretos, en las que podrán participar tanto profesionales del ámbito prehospitalario como hospitalario.

SESIONES DE REVISIÓN CRÍTICA DE LA ACTUACIÓN DEL EQUIPO (“DEBRIEFING”)

Los conceptos de reuniones informativas previas a la actuación (briefing) y sesiones de análisis sistemático “tras la misión” (debriefing) proceden de entornos como la aviación militar y actualmente se han extendido a muchas actividades en las pueda ser preciso resolver situaciones críticas, de un tipo u otro. Entre ellas se encuentra la práctica clínica en condiciones urgentes o con riesgo para la seguridad del paciente. Las sesiones de revisión crítica de la asistencia realizada pueden realizarse con diversas metodologías y en diversos momentos y lugares, pero se considera que las más efectivas son las llevadas a cabo justo al finalizar la asistencia urgente, por el equipo que intervino y en el mismo lugar de la intervención. Cuando esto no es posible (lo que es habitual en el caso de la asistencia prehospitalaria al niño traumatizado), se pueden realizar sesiones diferidas de discusión teórica y revisión de las acciones acertadas y erróneas o bien en sesiones de reproducción de los eventos mediante simulación avanzada. Esta metodología docente y de revisión de acciones realizadas tiene grandes ventajas, entre las que se encuentran la posibilidad de repetir los escenarios cuanto sea preciso, la participación de equipos que no atendieron al paciente real, la estandarización de pacientes simulados y la utilización de la grabación en video de la actuación de los profesionales como refuerzo de la sesión de debriefing.

Las sesiones de revisión crítica, por tanto, no sólo contribuyen al análisis de lo realizado para evitar futuros errores y reforzar los aspectos positivos del equipo, sino que constituyen una potente herramienta de entrenamiento y formación continuada, esencial en la atención al niño traumatizado, teniendo en cuenta que muchos de los profesionales implicados a nivel prehospitalario o tienen poca experiencia en la atención a niños (médicos de emergencias) o siendo pediatras tienen poca experiencia en la atención a niños traumatizados graves.

 

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